viernes, 6 de mayo de 2016

Tres salesianos resisten en el centro de Alepo

"Se oye el ruido de proyectiles en el patio y nadie se mueve, e snormal para ellos"

La tragedia en Alepo

En pleno corazón de Alepo, tres religiosos salesianos intentan devolver la esperanza a los niños y adolescentes que padecen los horrores de la guerra en esta ciudad siria, que ha sufrido en los últimos días la peor ola de violencia desde el inicio del conflicto.Elevar los ánimos resulta complicado cuando uno se topa con la cruda realidad: "Ayerstuvimos en el funeral de Elías, un joven de 15 años, y hace unos días en el de Said, que tenía 11 años y murió por la caída de cohetes", explica a Efe por teléfono el padre Pier Jabloyan, un cura originario de Alepo.Jabloyan, junto a otro salesiano sirio y un misionero italiano, mantienen abierto el centro George y Matilde Salem, que cuenta con una iglesia, un patio y varias aulas, en una zona bajo control gubernamental en la población.En este lugar, los religiosos, ayudados por voluntarios, desarrollan actividades de catecismo, deporte y educativas para unos 750 niños y entre 50 y 60 adolescentes.El centro ha estado cerrado en la última semana por el repunte de las hostilidades y porque no se podía garantizar la seguridad de los niños.Aun así, durante estos días, las familias del barrio han acudido a refugiarse en el edificio. "Esta vez la situación ha sido muy mala, sentimos mucha violencia y muchas casas han sido derribadas, así que algunas familias vinieron a nuestro centro, aquí se sienten seguras porque el edificio es antiguo y hay habitaciones subterráneas donde protegerse", detalla el sacerdote, de 31 años.Y agrega: "Imagínese que cuál habrá sido el nivel de violencia, que es la primera vez que he visto a un hombre llorar de miedo estos días".En tan solo dos ocasiones en el pasado han impactado proyectiles en las inmediaciones del hogar de los salesianos, sin haber causado víctimas.Pese a que este jueves comenzó una tregua parcial de 48 horas en Alepo, Jabloyan declara que han decidido no reabrir las puertas del centro por el momento, hasta ver qué pasa.Y es que no es la primera vez que un cese de las hostilidades se acaba malogrando.Sea como fuere, la violencia no ha hecho abandonar su labor con los más jóvenes a los salesianos en estos más de cinco años de guerra."De hecho, incluso la hemos duplicado", indica el religioso, que destaca que han pasado de atender a entre 400 o 500 menores a los más de 700 actuales.Al principio del conflicto en 2011, había miedo por lo que pudiera pasarles a los niños pero al cabo de un año vieron que podían proseguir con su tarea y, de hecho, intensificarla.Para ello disponen de un autobús que recoge a los menores en sus casas y los lleva al centro para las sesiones de catecismo de los viernes por la tarde.Los salesianos también ofician misa y se dedican a la enseñanza, para lo que cuentan con universitarios voluntarios que imparten clase a los niños, algunos de los cuales son analfabetos."Vienen tres veces a la semana dos horas y media -precisa el cura-, porque en sus viviendas no hay electricidad, ni agua y sus familiares no pueden enseñarles a veces".Los niños y adolescentes, tanto varones como chicas, pueden también practicar deportescomo el fútbol y el baloncesto en este centro.Todo ello para olvidarse, aunque sea por un rato, de la dura realidad, aunque Jabloyan subraya que han percibido un sentimiento de indiferencia entre los menores."Al principio, cuando escuchaban que alguien había muerto tenían miedo, pero ahora oyen que alguien ha fallecido y se muestran indiferentes", puntualiza.Por ejemplo, señala, "ahora se oye el ruido de proyectiles en el patio y nadie se mueve, es un sonido normal para ellos".Mucho se ha hablado en los últimos meses en Siria de los sitios a ciudades y zonas, pero, dice el sacerdote, "los niños tienen el asedio en sus mentes"."Ellos no se trasladan más allá de dos kilómetros a la redonda de sus casas y eso les afecta porque no quieren moverse", reflexiona.En el futuro, Jabloyan augura que habrá un problema demográfico porque muchos varones jóvenes han muerto o se han marchado del país, aunque piensa con optimismo en el porvenir."Tenemos que seguir trabajando porque hay muchas cosas por hacer, nadie sabe que pasará con el conflicto, pero hay que continuar", apunta, al tiempo que advierte de que si se entra en una espiral de

Vigilia de lagrimas presidida por el Papa Francisco

Vigilia de las lágrimas, presidida por el Pajpa en San Pedro

Francisco: "En medio de nuestro dolor, no estamos solos. Dios enjuga nuestras lágrimas"

"¡Cuántas lágrimas derramadas cada instante en el mundo, que forman un océano de tristeza"

Las peticiones de la vigilia de las lágrimas

Emotiva Vigilia de las Lágrimas, presidida por el Papa, en San Pedro. Con relatos de tristeza y dolor, que se superan, con la yuda de Dios, en el horizonte de la esperanza. 

El Papa Francisco asegura que, "en medio de nuestro dolor, no estamos solos: Dios enjuga nuestras lágrimas". Aunque sean muchas, aunque todas juntas "formen un océano de tristeza".La liturgia de la Palabra comienza con una oración introductoria del Papa.
Al lado del altar la Virgen de las lágrimas de Siracusa, relacionado con el prodigioso fenómeno que se verificó entre el 29 de agosto y el primero de septiembre de 1953, cuando un cuadrito de yeso, con la imagen del corazón inmaculado de María, que se encontraba en la cabecera de una cama matrimonial en la casa de una joveny pareja de esposos (Angelo Iannuso y Antonia Giusto), derramó lágrimas humanas. El relicario contiene parte de las lágrimas que surgieron milagrosamente de la imagen de la Virgen.Inmediatamente después, comienzan los testimonios.

La primera, una madre de familia, uno de cuyos hijos se suicidó a los 15 años. El Papa escucha con atención y, en su rostro se refleja el dolor compartido
.Dos hombres de mediana edad que confiesan haber utilizado a las mujeres como 'de usar y tirar', pero se sentían vacíos y sin sentido. Llegaron a renegar de Jesús. Sus padres, con sus lágrimas, les trajeron de nuevo a la iglesia. Y su hermano gemelo.Entre los diferentes testimonios, lecturas de los Santos Padres y de la Biblia.

  1. Después de cada testimonio, se enciende una vela ante el relicario de la Virgen de las Lágrimas de Siracusa.Entre los testimonios, quien ha perdido un hijo en un accidente de tránsito, como la presidente de la Asociación "Víctimas de la calle", o quien ha perdido un ftamiliar durante el cumplimiento del propio trabajo, representadas por el Presidente de la Asociación "Víctimas del deber".Con ellos, quien ha perdido familiares durante el genocidio en Ruanda, quien ha vivido el drama de la cárcel. Junto a estas voces, también los testimonios de lágrimas derramadas por mujeres, esposas, madres y abuelas, de religiosas comprometidas en las misiones y el de una enfermera que cuida a enfermos terminales.Historias de sufrimiento en el cuerpo y en el espíritu, dramas que a través de la fe se han transformado en esperanza.

Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo

Evangelio según San Juan 16,20-23a
.En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo." La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo. También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. Aquél día no me harán más preguntas."

jueves, 5 de mayo de 2016

REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO EN FIESTA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR: JESÚS ESTÁ CON NOSOTROS DE UN MODO NUEVO


"Hoy, en Italia y en otros países, se celebra la Ascensión de Jesús al Cielo, que tuvo lugar cuarenta días después de la Pascua. (...)

Jesús sale, asciende al Cielo, es decir, vuelve al Padre, que lo había mandado al mundo. (...) Pero no se trata de una separación, porque Él permanece para siempre con nosotros, de una forma nueva. 

Con su ascensión, el Señor resucitado atrae la mirada de los Apóstoles —y también nuestra mirada— a las alturas del cielo para mostrarnos que la meta de nuestro camino es el Padre. Él mismo había dicho que se marcharía para prepararnos un lugar en el cielo. 

Sin embargo, Jesús permanece presente y activo en las vicisitudes de la historia humana con el poder y los dones de su Espíritu; está junto a cada uno de nosotros: aunque no lo veamos con los ojos, Él está. Nos acompaña, nos guía, nos toma de la mano y nos levanta cuando caemos. (...)

Jesús, cuando vuelve al cielo, lleva al Padre un regalo. ¿Cuál es el regalo? Sus llagas. Su cuerpo es bellísimo, sin las señales de los golpes, sin las heridas de la flagelación, pero conserva las llagas. 

Cuando vuelve al Padre le muestra las llagas y le dice: «Mira Padre, este es el precio del perdón que Tú das». Cuando el Padre contempla las llagas de Jesús nos perdona siempre, no porque seamos buenos, sino porque Jesús ha pagado por nosotros. Contemplando las llagas de Jesús, el Padre se hace más misericordioso. 

Este es el gran trabajo de Jesús hoy en el cielo: mostrar al Padre el precio del perdón, sus llagas. Esto es algo hermoso que nos impulsa a no tener miedo de pedir perdón; el Padre siempre perdona, porque mira las llagas de Jesús, mira nuestro pecado y lo perdona.

Pero Jesús está presente también mediante la Iglesia, a quien Él envió a prolongar su misión. La última palabra de Jesús a los discípulos es la orden de partir: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos» (Mt 28, 19). Es un mandato preciso, no es facultativo. (...)

A sus discípulos misioneros Jesús dice: «Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (v. 20). Solos, sin Jesús, no podemos hacer nada. En la obra apostólica no bastan nuestras fuerzas, nuestros recursos, nuestras estructuras, incluso siendo necesarias. 

Sin la presencia del Señor y la fuerza de su Espíritu nuestro trabajo, incluso bien organizado, resulta ineficaz. Y así vamos a decir a la gente quién es Jesús.

Y junto con Jesús nos acompaña María nuestra Madre. Ella ya está en la casa del Padre, es Reina del cielo y así la invocamos en este tiempo; pero como Jesús está con nosotros, camina con nosotros, es la Madre de nuestra esperanza".

CANTAD AL SEÑOR UN CÁNTICO NUEVO


Del Salmo 97:

El Señor revela a las naciones su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
El Señor revela a las naciones su victoria

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia
y su fidelidad en favor de la casa de Israel.
El Señor revela a las naciones su victoria

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.

El Señor revela a las naciones su victoria

SU TRISTEZA SE CONVERTIRÁ EN GOZO


Evangelio según San Juan 16,16-20. 

Jesús dijo a sus discípulos: "Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver". 

Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: "¿Qué significa esto que nos dice: 'Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'?. ¿Y que significa: 'Yo me voy al Padre'?". 

Decían: "¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir". 

Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: "Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: 'Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'. 

Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo." 

miércoles, 4 de mayo de 2016

«Las interpretaciones de Amoris laetitia fuera del dogma son falsas» El cardenal Müller,


El cardenal Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en Madrid. 

El cardenal alemán presenta en España el libro entrevista Informe sobre la esperanza, y afirma que «el Papa no ha querido hacer una interpretación contraria al magisterio» anterior
Sobre la posibilidad de dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, o de que se pueda vivir en gracia de Dios manteniendo una situación objetiva de pecado, «tenemos que decir que todas las interpretaciones de Amoris laetitia que van más allá del dogma de la Iglesia son falsas. El propio Papa ha dicho que no quiere hacer una interpretación contraria al magisterio, porque todos los elementos del matrimonio son dogma desde el Concilio de Trento». Son palabras del cardenal alemán Gerhard Müller, prefecto de la Congregación Pontificia para la Doctrina de la Fe, ante la pregunta de si la exhortación Amoris laetitia ha abierto la puerta a la comunión eucarística a los divorciados vueltos a casar por lo civil. Una posibilidad que en las últimas semanas vienen apuntando distintas voces, entre ellas las de algunos cardenales.
Arropado por obispos españoles
Durante la presentación del libro-entrevista Informe sobre la esperanza, que recoge las conversaciones del alemán con el sacerdote español Carlos Granados, director de la BAC y editor de la obra, el cardenal Müller ha visitado esta semana Madrid, Valencia y Oviedo. En sus intervenciones ha estado arropado por numerosos obispos y cardenales españoles.
Antes de la presentación en la capital, este martes en la Universidad Francisco de Vitoria, el cardenal Müller contestó en rueda de prensa a las preguntas de los medios, y matizando que las llamadas «situaciones irregulares» a las que se refiere el texto del Papa no se limitan solo a los divorciados en segunda unión, el prefecto de Doctrina de la Fe afirmó que la Iglesia tiene que tener en cuenta «la debilidad de estas personas» para «integrarlas con la acción pastoral». Sin embargo, «la Iglesia no puede justificar su situación» pues se trata de «una contradicción objetiva con la voluntad de Dios, no contra unas normas de la Iglesia».
«El derecho divino no se cambia»
Según afirmó el cardenal Müller, «el Papa pide, siguiendo el movimiento de los dos Sínodos sobre la familia, integrar a estas personas, porque no están fuera de la Iglesia, pero explicando que viven de modo contrario a la voluntad de Dios». Porque «el derecho humano y eclesiástico se puede cambiar, pero el derecho divino dado por Jesucristo, la Iglesia no puede cambiarlo», añadió.
No puede haber pecado y gracia
En su exhortación, el Papa asegura que no todos los que se encuentran en un relación irregular «viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante». Según el cardenal Müller, «no es posible vivir en pecado y, a la vez, en gracia de Dios». Y aunque puede haber casos en los que «en situación de pecado mortal, la imputabilidad –de ese pecado– pueda ser menor por cuestiones subjetivas, esto solo puede saberlo Dios», y por tanto la Iglesia «solo puede dar los medios de salvación, los sacramentos» porque «tenemos la obligación de facilitar los medios para la conversión» de esas personas.
Ante las interpretaciones que surgen en torno a Amoris laetitia, el cardenal pidió no «malinterpretar las palabras del Papa según los propios intereses». Un día antes de su visita a Madrid, Müller había presentado Informe sobre la esperanza en Valencia, donde ya había alertado de estas «falsas interpretaciones» de las palabras del Papa, en este caso sobre la misericordia de Dios. Porque, aunque no siempre se utilice correctamente, «la misericordia –dijo– va unida inseparablemente a la conversión».
José Antonio Méndez. Fuente: Alfa y Omega

El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena

Lectura del santo Evangelio según san Juan 16,12-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
 - «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. 
Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. 
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. 
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Palabra del Señor.

Juan Pablo II, Homilía, Vigilia de Pentecostés, 10 de junio


Antes de subir al cielo, Cristo había encomendado a los Apóstoles una gran tarea: "Id (...) y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado" (Mt 28, 19-20). También les había prometido que, después de su marcha, recibirían "otro Consolador", que les enseñaría todo (cf. Jn 14, 16. 26).
La reflexión que se nos invita a hacer no puede menos de considerar, ante todo, la obra que el Espíritu Santo realiza en las personas y en las comunidades. El Espíritu Santo esparce las "semillas del Verbo" en las diferentes tradiciones y culturas, disponiendo a las poblaciones de las regiones más diversas a acoger el anuncio evangélico. Esta certeza debe suscitar en los discípulos de Cristo una actitud de apertura y de diálogo con quienes tienen convicciones religiosas diversas. En efecto, es necesario ponerse a la escucha de cuanto el Espíritu puede sugerir también a los "demás". Son capaces de ofrecer sugerencias útiles para llegar a una comprensión más profunda de lo que el cristiano ya posee en el "depósito revelado". Así, el diálogo podrá abrirle el camino para un anuncio más adecuado a las condiciones personales del oyente.
De todas formas, lo que sigue siendo decisivo para la eficacia del anuncio es el testimonio vivido. Sólo el creyente que vive lo que profesa con los labios, tiene esperanzas de ser escuchado. Además, hay que tener en cuenta que, a veces, las circunstancias no permiten el anuncio explícito de Jesucristo como Señor y Salvador de todos. En este caso, el testimonio de una vida respetuosa, casta, desprendida de las riquezas y libre frente a los poderes de este mundo, en una palabra, el testimonio de la santidad, aunque se dé en silencio, puede manifestar toda su fuerza de convicción.

Es evidente, asimismo, que la firmeza en ser testigos de Cristo con la fuerza del Espíritu Santo no impide colaborar en el servicio al hombre con los seguidores de las demás religiones. Al contrario, nos impulsa a trabajar junto con ellos por el bien de la sociedad y la paz del mundo. Si los hijos de la Iglesia permanecen abiertos a la acción del Espíritu Santo, él les ayudará a comunicar, respetando las convicciones religiosas de los demás, el mensaje salvífico único y universal de Cristo.
Fuente: News. Va

Homilía del Papa: Jesús es el Camino, pero hay cristianos que son momias o vagabundos


 «Pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe a caminar bien». Fue la exhortación del Papa Francisco - en su homilía de la Misa matutina, en la capilla de la Casa de Santa Marta -  reflexionando sobre las palabras de Jesús a Tomás: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida»… «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre».
Reiterando que Jesús es el «camino justo» de la vida cristiana, el Santo Padre señaló que es importante verificar constantemente si lo estamos siguiendo con coherencia, si hemos perdido la experiencia de fe, o se nos ha quedado por el camino. Camino por el cual se van encontrando diversos tipos de cristianos: ‘cristianos momias’; ‘cristianos vagabundos’, ‘cristianos testarudos, cristianos a mitad de camino’.
‘Momias espirituales’
El Papa se detuvo sobre las características de esos cristianos que están confundidos, empezando por el cristiano que ‘no camina’, que parece que está como embalsamado:
«Un cristiano que no camina, que no hace camino, es un cristiano no cristiano. No se sabe lo que es. Es un cristiano un poco ‘paganizado’: está allí, estancado, no va adelante en la vida cristiana, no hace florecer las Bienaventuranzas en su vida, no hace las obras de misericordia… Está parado. Perdónenme la palabra, pero es como si fuera una ‘momia’, allí.., una ‘momia espiritual’. Y hay cristianos que son ‘momias espirituales’. Parados, allí. No hacen daño, pero no hacen el bien’».
Los testarudos y los vagabundos
También hay cristianos porfiados. Si bien, cuando se camina es posible que uno se equivoque de camino, eso no es lo peor, Francisco advirtió que «la tragedia es ser testarudo y decir: ‘éste es el camino’. Y no dejar que la voz del Señor nos diga que no lo es, que nos diga: ‘vuelve atrás y toma el camino verdadero’. Luego, la cuarta categoría, la de los cristianos que ‘caminan, pero no saben dónde van’:
«Son errantes en la vida cristiana, vagabundos. Su vida es un ir dando vueltas, aquí y allá, y así se pierden la belleza de acercarse a Jesús, al camino de Jesús. Pierden el camino, porque van dando vueltas, y tantas veces ese vagabundear, los lleva a una vida sin salida: el vagabundear demasiado se transforma en un laberinto y después no saben cómo salir. Han perdido esa llamada de Jesús. No tienen brújula para salir y dan vueltas, buscan. Hay otros que en el camino quedan seducidos por una belleza, por algo, y se quedan a mitad de camino, fascinados por lo que ven, por una idea, una propuesta, un paisaje… ¡Y se detienen! ¡La vida cristiana no es una fascinación: es una verdad! ¡Es Jesucristo!».
Preguntémonos  cómo vamos caminando
¿Cómo va el camino cristiano que empecé en el Bautismo? ¿Estancado? ¿Equivocado? ¿Vagabundeando espiritualmente? ¿Me detengo ante lo que me gusta: mundanidad, vanidad? O sigo siempre hacia adelante, haciendo que sean concretas las Bienaventuranzas y las obras de misericordia… El Papa recordó que el Camino de Jesús está lleno de consolaciones, de gloria y también de cruz, pero siempre con la paz en el alma. Y alentó a preguntarnos cómo es nuestro caminar:
«Quedémonos hoy con la pregunta, pero preguntémonos, cinco minutitos… ¿Cómo estoy yo en este camino cristiano? ¿Estancado, equivocado, dando vueltas, parándome ante las cosas que me gustan, o en el camino de Jesús: ‘Yo soy el Camino’? ¡Y pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe a caminar bien, siempre! Y, cuando nos cansamos, un pequeño refresco y adelante. Pidamos esta gracia».
(CdM - RV)


martes, 3 de mayo de 2016

3 de mayo: san Felipe y Santiago, Apóstoles


Se trata de Felipe y Santiago el que se llama Menor para diferenciarlo del otro Santiago, hijo de Zebedeo, que tiene su día el veinticinco de julio. Un buen día los llamó Jesús para que lo acompañaran; ellos le siguieron, escucharon por tres años su predicación y se convirtieron en sus testigos después de la Ascensión.
Felipe
Era natural de Betsaida, como Pedro y Andrés. Nada más conocer a Jesús le acercó un amigo, a Natanael, aunque con dificultades, porque el tal Natanael se cuestionaba en grado superlativo que lo que estaba oyendo fuera verdad, ya que, leyendo la Escrituras, nunca había aparecido un profeta de Nazaret. No le quedó otra salida al bueno de Felipe que remitirle a su propia experiencia personal, diciéndole: «ven y lo verás». este modo hizo sus pinitos en el apostolado cristiano, aún antes de que se le llamara de modo solemne y definitivo que fue en el monte de las bienaventuranzas, después que el Maestro pasara aquella noche haciendo oración.
El sitio que ocupa en las listas de los Doce que aparecen en los Evangelios es a continuación de las dos parejas de hermanos y antes que Natanael.
Por tres veces aparece en los Evangelios, interviniendo en circunstancias diversas: en la multiplicación de los panes y peces está preocupado por la desmesurada cantidad de dinero de que deberían disponer para darles a aquellos famélicos seguidores de Jesús aunque fuera solo un pedazo de pan; otra ocasión está situada en la fiesta de la Pascua, cuando media junto con Pedro entre los prosélitos griegos que quieren ver a Jesús, haciendo quizá de intérprete de ellos; la tercera y última, en el Cenáculo, diciendo en voz alta sus deseos de conocer mejor al Padre.
Después de la Ascensión ya no hay datos; sí conjeturas posibles, aunque bien pudiera ser que algunas de ellas pertenezcan más al diácono Felipe que al mismo Apóstol. Estuvo un tiempo indefinido en Jerusalén, y luego… ¡el mundo!
Parece ser que evangelizó Frigia (actual Turquía). Una tradición le atribuye la muerte a manos de los jefazos importantes que estaban hartos de que les censurara sus vicios y envidiosos –siempre la envidia– de que la gente sencilla le siguiera por su bondad.
¿Alguna anécdota? Ya que no se conocen más datos biográficos ciertos, se puede señalar una que ni siquiera se sabe si sucedió o no: dicen de él que destrozó una monstruosa víbora a la que rendían culto idolátrico aquellos paganos.
Se supone que su muerte fue en torno al año 54.
Una parte de sus reliquias fue a parar a Constantinopla y otra parte está en Roma, en la basílica de los Santos Apóstoles.
Santiago
Nació en Caná de Galilea, cerca de Nazaret. Hijo de Alfeo y su madre era María, prima de la Virgen; por tanto, este Santiago era pariente del Señor.
Solo aparece enumerado en las listas de los Apóstoles sin que intervenga en los textos evangélicos ninguna vez.
Fue la cabeza de la Iglesia de Jerusalén porque Pablo refiere que le visitó la primera vez que fue a Jerusalén después de su conversión; y, cuando Pedro fue liberado por el ángel de su prisión, y fue a la casa de Juan Marcos, dejó el encargo de que le comunicasen a Santiago su libertad; intervino en el concilio de Jerusalén, abogando por la unidad entre los cristianos provenientes de los judíos y los que venían del paganismo, y sugiriendo se les impusiera a estos últimos unas mínimas pautas de conducta que facilitasen la convivencia entre los hermanos.
Se le conoce como un hombre con profundo amor a Jesucristo, que siempre manifestó gran respeto por aquellos que observaban la Ley, eran asiduos al Templo para la oración, y veneraban a Moisés. Eusebio recoge de Hegesipo la afirmación de que tanto los judíos contemporáneos de Santiago como los cristianos le llaman «el Justo», por ver en él a un hombre austero, sin mancha y con callos en las rodillas de tanto adorar.
Una de las cartas canónicas es suya. Está dirigida a los cristianos de la dispersión, es decir, a los que están diseminados por todas las provincias. Más que un tratado orgánico, son sentencias y consejos que animan a llevar la vida cristiana. Habla de la paciencia en las pruebas y tribulaciones, expresa con claridad la relación que debe darse entre la fe y las obras, el uso de la lengua, y severísimas advertencias a los ricos con respecto al uso de sus bienes. En la misma carta se leen unas líneas que son la promulgación del Sacramento de la Unción de Enfermos, según la sanción tridentina.
Josefo afirma que el Sumo Sacerdote Anás II lo mandó matar por lapidación, después de haberlo tirado desde lo alto de las murallas del templo, y murió, repitiendo la historia, ¡rezando por sus verdugos!

El hecho de que estén unidas sus fiestas se debe a una simple decisión de la Iglesia.
Alfa y Omega

"El profeta sabe ir a las periferias, a las que hay que acercarse ligero de equipaje"


Francisco, a los mercedarios: "Para liberar debemos hacernos pequeños"
Les pide que "atiendan a las víctimas de la trata y a los jóvenes de sus escuelas"
 (RV).- El Papa Francisco recibió en el Vaticano a los participantes del Capítulo General de la Orden de la Merced. Este Capítulo General tiene por lema ‘La Merced: memoria y profecía en las periferias de la libertad' y abrirá la celebración del octavo Centenario de la Orden.
Con respecto al octavo Centenario de la Orden, el Papa los animó a no dejar de "proclamar el año de gracia del Señor a todos aquellos a los que son enviados: a los perseguidos por causa de su fe y a los privados de libertad, a las víctimas de la trata y a los jóvenes de sus escuelas, a los que atienden en sus obras de misericordia y a los fieles de las parroquias y las misiones que les han sido encomendadas por la Iglesia".
Acerca del tema de su Capítulo, el Obispo de Roma destacó "una memoria que evoca las grandes gestas cumplidas en estos ocho siglos: la obra de la redención de cautivos, la audaz misión en el nuevo mundo, así como a tantos miembros ilustres por santidad y letras que engalanan su historia".
Y el Pontífice añadió que con este espíritu, se puede hablar realmente de profecía. "Porque ser profeta es prestar nuestra voz humana a la Palabra eterna, olvidarnos de nosotros mismos para que sea Dios quien manifieste su omnipotencia en nuestra debilidad" y agregó "ustedes han recibido también un don y han sido consagrados para una misión que es una obra de misericordia: seguir a Cristo llevando la buena noticia del Evangelio a los pobres y la liberación a los cautivos".

Por último, el Papa explicó que "el profeta sabe ir a las periferias, a las que hay que acercarse ligero de equipaje" por lo que los invitó a evocar qué movió a sus padres y hacia dónde los dirigió, para comprometerse a seguir sus pasos. "Ellos fueron capaces de quedarse como rehenes junto al pobre, al marginado, al descartado de la sociedad, para llevarle consuelo, sufriendo con él, completando en carne propia lo que falta a la pasión de Cristo... Seguirles es asumir que, para liberar, debemos hacernos pequeños, unirnos al cautivo, en la certeza que así no sólo cumpliremos nuestro propósito de redimir, sino que encontramos nosotros también la verdadera libertad, pues en el pobre y el cautivo reconocemos presente a nuestro Redentor", concluyó.

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

Evangelio según San Juan 14,6-14. 

Jesús dijo a Tomás: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. 

Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto". 

Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". 

Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'? 

¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. 

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. 

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
 
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."

El Papa en Sta. Marta: La persecución es el precio del testimonio cristiano


En la homilía de este lunes el Santo Padre recuerda que el Espíritu Santo que nos ha hecho conocer a Jesús es el mismo que nos empuja a darlo a conocer.
El Espíritu Santo nos dé la fuerza de ser testigos de Jesús también en las persecuciones, las grandes en las que se llega a dar la vida y en las pequeñas, las persecuciones de los chismorreos y las críticas. Así lo ha recordado el papa Francisco en la misa de esta mañana celebrada en Santa Marta.
La lectura del día de los Hechos de los Apóstoles recuerda que el Señor abrió el corazón de una mujer llamada Lidia, una vendedora de púrpura que en la ciudad de Tiatira escuchaba las palabras de Pablo.
Al respecto, el Papa ha explicado que esta mujer sintió algo dentro de ella, que le empujaba a decir: ‘¡Esto es verdad! Estoy de acuerdo con lo que dice este hombre, este hombre que da testimonio de Jesucristo. Es verdad lo que dice’. De este modo, el Pontífice ha aseverado que quien tocó el corazón de esta mujer es precisamente el Espíritu Santo, quien “ha hecho sentir a esta mujer que Jesús era el Señor, le hizo sentir que la salvación estaba en las palabras de Pablo; le hizo sentir a esta mujer un testimonio. El Espíritu da testimonio de Jesús. Y cada vez que escuchamos en el corazón algo que nos acerca a Jesús, es el Espíritu que trabaja dentro”.
Por otro lado, ha observado que el Evangelio habla de un doble testimonio: el del Espíritu que nos da el testimonio de Jesús y nuestro testimonio. Nosotros somos testigos del Señor con la fuerza del Espíritu. Jesús invita a los discípulos a no escandalizarse, porque el testimonio lleva consigo la persecución. Desde las pequeñas persecuciones de los chismorreos, de las críticas, hasta las grandes, de los que “la historia de la Iglesia está llena, que lleva a los cristianos a la cárcel y les lleva incluso a dar la vida”.
Tal y como ha subrayado el Papa, Jesús dijo que este es el precio del testimonio cristiano. “El cristiano, con la fuerza del Espíritu, da testimonio de que el Señor vive, que el Señor ha resucitado, que el Señor está entre nosotros, que el Señor celebra con nosotros su muerte, su resurrección, cada vez que nos dirigimos al altar”, ha asegurado.
Asimismo, “también el cristiano da testimonio, ayudado por el Espíritu, en su vida cotidiana, con su modo de actuar. Es el testimonio continuo del cristiano. Pero muchas veces este testimonio provoca ataques, provoca persecuciones”, ha observado el Pontífice.
Para concluir la homilía, el papa Francisco ha precisado que “el Espíritu Santo que nos ha hecho conocer a Jesús es el mismo que nos empuja a darlo a conocer, no tanto con las palabras, sino con el testimonio de vida”.
Es bueno pedir al Espíritu Santo –ha recordado– que venga a nuestro corazón, para dar testimonio de Jesús, decirle: ‘Señor, que no me aleje de Jesús. Enséñame lo que me ha enseñado Jesús. Hazme recordar lo que ha hecho y hace Jesús, y también, ayúdame a llevar el testimonio de estas cosas. Que la mundanidad, las cosas fáciles, las cosas que vienen precisamente del padre de la mentira, del príncipe de este mundo y el pecado, no me alejen del testimonio”.
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).-  

lunes, 2 de mayo de 2016

"La misericordia evangélica se compadece del que padece y es crítica con el inmisericorde"



Con "Amoris Laetitia", el Papa "asume la tradición cristiana y critica el poder del fuerte"


"Cristo ya no juzga sino por amor, que es la clave de la gracia en el cristianismo"


El Cristo de la misericordia comparece en el Evangelio compadeciéndose de la gente, según la atinada versión de la Vulgata: misereor super turbas (Marcos, 8,2). Jesús aparece conmovido y turbado por la turba que le sigue, y que lleva tres días sin comer. La misericordia evangélica es aquí compasión activa, pero también crítica o discernidora. En efecto, Jesús se compadece de los que padecen y no de los impasibles, tiene misericordia de la gente y su miseria, y no del inmisericorde, así como perdona al pecador y no al que se autojustifica.
La misericordia evangélica se compadece del que padece y es crítica con el inmisericorde. Se trata de una misericordia crítica o discernidora, la cual no destruye la naturaleza de la justicia (humana), sino que la perfecciona. Podemos afirmar con san Pablo que la justicia es propia de la ley que procede del Antiguo Testamento, y se asienta en el Estado de derecho. Pero en medio de ella, la Iglesia cristiana representa la gracia y la misericordia, siquiera crítica y no acrítica. Por eso Jesús se compadece de la gente que padece, pero critica a los fariseos por meros leguleyos.
El Papa Francisco ha asumido la tradición cristiana de la misericordia crítica, cuando se apiada de la debilidad del débil y critica el poder del fuerte o poderoso. La clave está en que amar consiste en potenciar la impotencia y depotenciar el poder, así pues en abajar el poder y elevar al impotente, como dice el Magnificat. O como lo expresa el filósofo germano-coreano B.C.Han, amar es ser capaz de no ser capaz, o sea, de abajarse al otro. Por eso la misericordia del Papa franciscano no es populista sino encarnatoria, y no pertenece a la casuística jesuítica sino al personalismo cristiano frente al impersonalismo pagano. Pues la persona no es una mera máscara, sino un rostro personal.
El Cristo del Juicio Final de Miguel Ángel simboliza espléndidamente el amor de misericordia, compasión y perdón de Jesús en el Evangelio. En efecto, este Cristo que se dispone a enjuiciar y condenar, he aquí que detiene su gesto judicial, el cual queda contenido ante la visión a su izquierda del joven rubiáceo: el cual representa al discípulo amado y evangelista del amor, el apóstol Juan. Ahora el Cristo ya no juzga sino por amor, que es la clave de la gracia en el cristianismo. Pero el amor no es la verdad pura, purista o puritana, sino la verdad-sentido, el sentido encarnado o humanado, la entraña misericordiosa del cristianismo.
(Andrés Ortiz-Osés).