viernes, 1 de abril de 2016

Juan Carlos Pérez: "En España no hay odio a la religión, pero sí indiferencia"

Los salesianos en España gozan de buena salud, a pesar de la "sequía vocacional" que padecen como otras muchas congregaciones, preparan la visita de su Rector Mayor, el español Ángel Fernández Artime, y reivindican su papel y el de la Iglesia católica en nuestra sociedad. "En España no hay odio a la religión, pero dí indiferencia", explica el nuevo inspector (provincial) de la provincia de Santiago el Mayor, el sevillanoJuan Carlos Pérez Godoy.

Eso sí, el superior salesiano reconoce que, en algunos sectores sociales, siguen vigentes los "prejuicios anticlericales del siglo XIX", en forma de revanchismo o de "querer quitar a Dios de en medio". Cuando la verdad es que"la Iglesia en España nunca ha estado tan bien" y "tanto la Iglesia en general como la vida religiosa viven un momento precioso, con el único handicap de la escasez de vocaciones".

De ahí que el inspector salesiano se queje de"la falta de reconocimiento de la enorme aportación social, cultural, educativa y religiosa que está haciendo la Iglesia española". Una falta de reconocimiento que, a juicio del hermano Pérez Godoy, se plasma, por ejemplo, en el cuestionamiento actual de la enseñanza concertada. "Tenemos que ponernos las pilas para defender la educación concertada, no sólo ni sobre todo porque sea más barata para el Estado, sino porque es un derecho fundamental de los padres". Y añade que, en estos momentos de incertidumbre, "estamos dispuestos a defender el derecho aquilatado de los padres".

Un sistema, el de la educación concertada, que ha dado pruebas sobradas de ser "posible y adecuado" y al que se le suele criticar sin fundamento. Una de las críticas falsas es que acoge a pocos emigrantes en sus aulas, cuando la verdad es que atiende al 25% de los alumnos emigrantes, con un porcentaje que se sitúa en el 6,7% de esta población frente al 7,3% atendido por el sector público.

Ante esta situación, el inspector salesiano pide a la sociedad y, especialmente, a los políticos, "un mayor conocimiento de lo que somos y hacemos los religiosos". Y, sin querer poner a su congregación de ejemplo, el hermano Pérez Godoy enumera algunas de las aportaciones que está haciendo en el mundo y, sobre todo, en España.

El hermano Tom sigue vivo

Los salesianos están trabajando nada menos que en 132 países de todo el mundo. Incluso, en zonas de alto riesgo para sus propias vidas, como El Oriente Medio, Asia o Yemen. Precisamente es actualidad, en estos momentos, el hermano Tom Uzhunnalil, secuestrado el 4 de marzo en Aden (Yemen) por hombres armados no identificados.

"Tenemos razones para creer que sigue vivo", explica el superior salesiano y no quiere añadir más para no poner en peligro su vida. Sí explica que el hermano Tom es uno de los dos salesianos que permanecían en Yemen y que se había refugiado en el convento de las monjas de la Madre Teresa porque "había sufrido un ataque en su parroquia".

El religioso, que se encuentra en Yemen desde 2012, estaba rezando en la capilla, cuando entraron los terroristas, que le secuestraron y mataron a cuatro monjas de la Madre Teresa. Hoy por hoy, "no hay fundamentos para decir que esté muerto", pero Pérez Godoy se queja del "escaso eco que su caso o el de los cristianos masacrados en Pakistán tienen en los medios".

En España, no corren peligro las vidas de los salesianos, pero, también aquí, dedican sus vidas no sólo a dar clases en sus colegios que gozan de un merecido prestigio social, sino a ayudar a los sectores juveniles más desfavorecidos.

Por ejemplo, poca gente sabe que los salesianos, además de tener una gran red de centros de formación profesional, trabajan en le inserción social y gestionan, desde el año pasado, una agencia de colocación, que se llama ASTI, en "una clara apuesta por los jóvenes más necesitados y en riesgo de exclusión social". O su labor con chicos y chicas tutelados, con los que, a veces, conviven en sus propias comunidades religiosas.

(José M. Vidal).-

Los obispos catalanes invitan a los ciudadanos a presionar a la UE para que garantice la acogida de "todos los refugiados"

"Las políticas de la UE no se están mostrando a la altura de su obligación legal y moral"

"Deben ser tratados como hermanos, respetando siempre su dignidad humana"
 Los obispos de las Diócesis catalanas de Tarragona, Barcelona, Urgell, Sant Feliu, Terrassa, Vic, Tortosa, Lleida, Girona y Solsona han firmado conjuntamente un comunicado en el que expresan su solidaridad con los refugiados huidos de Oriente Medios, Asia y África y lamentan las políticas que se están llevando a cabo en Europa que "no se están mostrando a la altura de su obligación legal y moral de proteger y acoger a todos los refugiados".

Los obispos de Cataluña queremos expresar nuestra solidaridad con los millones de personas que han tenido que huir de diferentes países de Oriente Medio, Asia y África a consecuencia de los terribles conflictos armados y de las persecuciones. También con los millones de personas que en el mundo se ven obligadas a emigrar a causa de la pobreza.

En sus desplazamientos, los refugiados y emigrantes sufren a menudo situaciones extremadamente precarias, abusos por parte de organizaciones que trafican con las personas y, a veces, también rechazo social y trato inadecuado por parte de algunas autoridades. No podemos olvidar que son miles, muchos de ellos niños, los que han perdido trágicamente su vida cruzando el Mediterráneo para llegar a Europa. Por todo ello, los obispos imploramos a Dios con esperanza, para que todos los emigrantes y refugiados sean protegidos y tratados de acuerdo con la dignidad que merece toda persona.


Desgraciadamente, nos duele profundamente constatar que algunas políticas desarrolladas por los gobiernos de Europa y la actitud de una parte de las poblaciones europeas no se están mostrando a la altura de su obligación legal y moral de proteger y acoger a todos los refugiados, lo que provoca aún mayores sufrimientos.
Con todo, son de alabar y agradecer los gestos y esfuerzos de solidaridad de buena parte de
la ciudadanía y de organizaciones no gubernamentales que se han multiplicado en todas partes. También en Cataluña hemos visto que son muchas las personas y organizaciones que se han movilizado en iniciativas de salvamento, asistencia humanitaria y sensibilización social. Las instituciones públicas y entidades sociales se han preparado para la acogida e integración de refugiados en nuestro país.
Los obispos apoyamos y alentamos todas estas acciones. Nuestras diócesis, a través de Cáritas y otras entidades católicas, han ofrecido desde el primer momento diversos equipamientos y recursos para la acogida y, de hecho, hace tiempo que atienden a refugiados y ayudan a sensibilizar la opinión pública.
Los cristianos no tenemos que cansarnos de insistir que los refugiados y los emigrantes deben ser tratados como hermanos, respetando siempre su dignidad humana. Debemos hacer nuestro su sufrimiento y superar la tentación de la indiferencia. Es el deseo, tantas veces expresado, de ver una Europa unida y cohesionada, compartiendo los valores democráticos que definen su identidad. El Papa Francisco ha mostrado reiteradamente su preocupación por esta problemática, con múltiples gestos y palabras de denuncia y de solidaridad.
Por todo ello, los obispos de Cataluña queremos hacer un llamamiento a la sociedad catalana a continuar movilizándose y a trabajar en favor de la acogida e integración de los refugiados y también de todos aquellos que, por razones económicas u otras dificultades, llegan a nuestro país con el deseo de poder emprender una vida mejor. Y ofrecemos de nuevo la máxima colaboración de la Iglesia para hacerlo posible.
Asimismo, invitamos a la ciudadanía y a las instituciones a incidir sobre la Comunidad internacional para que se garantice la acogida y protección de la vida y los derechos humanos de todos los emigrantes y refugiados. Es necesario y urgente que se afronten seriamente las causas de esta dura realidad, poniendo fin a los graves conflictos armados, a la inseguridad y la pobreza que provocan la salida de millones de personas de sus países de origen.
Por último, nos queremos dirigir a las comunidades cristianas, pidiendo que intensifiquen la oración y los esfuerzos concretos de solidaridad y hospitalidad ante todos los inmigrantes y refugiados que llegan a nuestro país. El Papa Francisco, en este Año Santo de la Misericordia, nos invita a «despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y entrar todavía más en el corazón del Evangelio» (MV 15).
Tarragona, 31 de marzo de 2016.

Jesús Bastante

SEÑOR, DANOS LA SALVACIÓN; SEÑOR, DANOS PROSPERIDAD


Del Salmo 117: 

 La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

La piedra que desecharon
los arquitectos es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, Él nos ilumina.


La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO. CIRILO DE JERUSALÉN.


Bautizados en Cristo y revestidos de Cristo, habéis sido hechos semejantes al Hijo de Dios. Porque Dios nos predestinó para la adopción, nos hizo conformes al cuerpo glorioso de Cristo. 

Hechos, por tanto, partícipes de Cristo, (que significa Ungido), con toda razón os llamáis ungidos y Dios mismo dijo de vosotros: No toquéis a mis ungidos. 

Fuisteis convertidos en Cristo al recibir el signo del Espíritu Santo: pues con relación a vosotros todo se realizó en símbolo e imagen; en definitiva, sois imagen de Cristo.

Por cierto que Él, cuando fue bautizado en el río Jordán, comunicó a las aguas el fragante perfume de su divinidad y, al salir de ellas, el Espíritu Santo descendió substancialmente sobre Él como un igual sobre su igual. 

Del mismo modo vosotros, después que subisteis de la piscina, recibisteis el crisma, signo del mismo Espíritu Santo con el que Cristo fue ungido. 

De este Espíritu decía el profeta Isaías en una profecía ... que representaba al Señor: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido; me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren.

Cristo, en efecto, no fue ungido por los hombres, su unción no se hizo con óleo o ungüento material, sino que fue el Padre quien lo ungió al constituirlo Salvador del mundo, y su unción fue el Espíritu Santo, tal como dice san Pedro: 'Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo'; y lo anuncia también el profeta David: 'Tu trono, oh Dios, permanece para siempre; cetro de rectitud es tu cetro real. Has amado la justicia y odiado la impiedad: por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros'.

Cristo fue ungido con el aceite espiritual de júbilo, es decir, con el Espíritu Santo, que se llama aceite de júbilo porque es el autor y la fuente de toda alegría espiritual; pero vosotros, al ser ungidos con ungüento material, habéis sido hechos partícipes y consortes del mismo Cristo. 

Por lo demás no se te ocurra pensar que se trata de un simple y común ungüento. Pues, de la misma manera que, después de la invocación del Espíritu Santo, el pan de la Eucaristía no es ya un simple pan, sino el cuerpo de Cristo, así aquel sagrado aceite, después de que ha sido invocado el Espíritu en la oración consacratoria, no es ya un simple aceite ni un ungüento común, sino el don de Cristo y del Espíritu Santo, ya que realiza, por la presencia de la divinidad, aquello que significa. 

Por eso, este ungüento se aplica simbólicamente sobre la frente y los demás sentidos, para que mientras se unge el cuerpo con un aceite visible, el alma quede santificada por el santo y vivificante Espíritu.
De las Catequesis de Cirilo de Jerusalén
(Catequesis 21 [Mistagógica 3],1-3: PG 33,1087-1091)

¡ES EL SEÑOR!



Evangelio según San Juan 21,1-14. 

Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. 

Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 

Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. 

Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era Él. 

Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No". 

Él les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. 

El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: "¡Es el Señor!". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. 

Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. 

Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. 

Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar". 

Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. 

Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor. 

Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. 

Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos. 

jueves, 31 de marzo de 2016

"La alegría del amor", título de la exhortación papal post Sínodo. Se presentará el 8 de abril


Con Schonborn, Baldisseri y un matrimonio italiano

El Vaticano presentará la Exhortación Apostólica post-sinodal del Papa Francisco, titulada 'Amoris laetitia' ('La alegría del amor'), que sintetizará su visión sobre cómo el catolicismo debe hacer frente a las amenazas que afligen la institución familiar en el mundo actual, el próximo 8 de abril a las 11.30 horas en el Aula Juan Pablo II de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

En la presentación del texto pontificio sobre el amor en familia intervendrán el secretario general del Sínodo de los Obispos, cardenalLorenzo Baldisseri; el arzobispo de Wien, cardenal Christoph Schönborn; un matrimonio italiano formado por Francesco Miano, Docente de Filosofía Moral en la Universidad de Estudios de Roma Tor Vergata y Giuseppina De Simone in Miano, docente de Filosofía en la Facultad Teológica de Italia Meridional de Nápoles.

Según medios italianos, Papa firmó el documento el pasado 19 de marzo, coincidiendo con la festividad de San José. El texto será el resultado de los dos últimos Sínodos sobre la Familia en los que algunos padres sinodales pidieron una apertura de la Iglesia católica a los divorciados para que pudiera acceder al sacramento de la eucaristía. Según señalan los expertos en Vaticano,el texto no cambiará la doctrina de la Iglesia católica pero tratará de conciliar posturas.

También es previsible que el documento señale la necesidad de reforzar la catequesis pre-matrimonial así como la estipulación de un curso que acompañe a los esposos durante el camino del matrimonio. Una propuesta que fue reivindicada por la mayor parte de padres sinodales.


El Papa introdujo el año pasado un cambio en los procesos de nulidad matrimonialque los hizo los hizo más rápidos, eficientes y gratuitos y que otorgó más capacidad de decisión a los obispos. Esta medida fue implementada en coherencia con el desarrollo de un sistema cada más descentralizado en la Iglesia católica que el pontífice encargó al grupo de nueve cardenales conocido como C9 que se encarga de la reforma de la Santa Sede.

Los días 4 y 5 de abril, la catedral de La Almudena acoge funerales por las víctimas de Bruselas, Yemen y Pakistán

Presididas por Osoro y con la presencia de representantes

La catedral de Santa María la Real de la Almudena acogerá la semana que viene dos celebraciones en memoria de las víctimas de los últimos ataques terroristas y por la paz.

El próximo lunes, 4 de abril, a las 20 horas,se celebrará una Misa funeral por las víctimas de los atentados del Martes Santo en Bruselas.

Al día siguiente, martes 5 de abril, a las 20 horas, habrá una Misa funeral por las personas asesinadas en Yemen y Pakistán, teniendo especialmente presentes en la oración a los cristianos que han dado su vida y a los que están perseguidos.

Ambas Misas estarán presididas por el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro. Y a ellas asistirán representantes de la sociedad civil, del cuerpo diplomático, y de las distintas Iglesias y comunidades eclesiales presentes en Madrid, así como todas aquellas personas que deseen unirse.

Las celebraciones podrán seguirse también en streaming a través de la web del Arzobispado.

(Archimadrid).-

31 de marzo: san Amós, profeta

Amós era pastor de Tecoa, al límite del desierto de Judá. No era miembro de los clubes de profetas de Israel. Simplemente Dios le llama, sacándolo de sus labores pastoriles y lo manda a profetizar a Israel.
El marco en que desempeña su ministerio profético está situado junto al santuario de Betel.
Y la época particular de su función para «hablar en nombre de otro» –en este caso, de Dios– es en el reinado de Jeroboán II (783-743 a. C.). Es uno de los momentos gloriosos del pueblo de Israel, consideradas las cosas desde el punto de vista humano; se vive en paz y tranquilidad, el Reino del Norte se extiende y enriquece hasta el punto que el lujo de los grandes y poderosos es un insulto para la miseria en que está el pueblo. Incluso el esplendor del culto –con inusitado boato– encubre la ausencia de una religión verdadera.
Con un estilo sencillo y tan rudo como cabe esperar de un pastor que pasa su vida entre los animales que cuida en soledad, condena la vida corrompida de las ciudades, se indigna por las desigualdades sociales que claman al cielo como grita una injusticia y protesta por la falsa seguridad depositada por sus contemporáneos en los ritos religiosos que están vacíos porque no llevan a compromisos personales.
Dios castigará a los poderosos –clase dirigente– de Samaría que pecan maltratando a los pequeños del pueblo. Critica las idolatrías, violencias, injusticias, disolución y universal corrupción en la que está sumido el rebaño elegido.
Por primera vez emplea dos expresiones que luego serán utilizadas ampliamente en la literatura profética posterior. Habla del «día de Yahwéh», cargado de acentos terribles, para designar el momento en que Dios tomará justas decisiones reivindicativas; en medio de tinieblas, Yahwéh castigará a Israel por sus maldades, utilizando a un pueblo que, en la mente del profeta Amós, es Asiria sin llegar a mencionar su nombre.
Otra expresión novedosa es «el resto», término con el que se quiere designar a una porción de israelitas fieles al yawismo puro en quienes reposará la esperanza de una perspectiva de salvación posterior.
Desde siempre ambicionó el hombre las riquezas para poseer, el poder para dominar a los demás y la gloria para alimentar su soberbia; esto trae como directa consecuencia el oscurecimiento y eclipse de Dios. Amós, profeta, dijo en su nombre que Él mira y valora lo de «dentro».
Cumplió con valentía el encargo dificultoso de hablar claro y sin tapujos para clarificar actitudes, aunque le llevaran a sufrir las acusaciones de Amasías, sacerdote de Betel, y la persecución de su hijo Ozías.
¿Verdad que, a pesar de tantos años, aún no se aprendió la lección?
Fuente: Archimadrid

Pakistán, un campo de concentración para los cristianos


"El fanatismo es una enfermedad"
Ser cristiano hoy en Pakistán es un fenómeno de alto riesgo. Los fanáticos musulmanes, que son enfermos mentales, porque el fanatismo es una enfermedad de la que el sujeto no es consciente, como sucede entre los enfermos mentales, están desplegando todo su potencial contra esta minoría cristiana que no alcanza al tres por ciento de la población.
Y todos los días (se dice pronto) aparecen cristianos asesinados, degollados, quemados vivos, en una barbarie que nos remonta a los campos de exterminio del nacional socialismo alemán en tiempo de Hitler. Una barbarie que no conoce límite.
Hoy hemos sabido que también está llegando a los niños. Un salvaje ha hecho estallar una bomba en un parque donde muchas familias con sus niños, celebraban la pascua. En total 72 muertos, la mayoría mujeres y niños. Más aún que en el reciente atentado de Bruselas. Y apenas ha sido noticia de portada en ningún periódico de importancia.
Nadie ha decretado el estado de alerta máximo ni se ha establecido un control en el barrio para ver si se puede localizar a ese salvaje. Todo ha ocurrido en un país que se está destacando por la barbarie anticristiana. Es el país de Asia Bibi, confinada a la cárcel y a la horca por opinar sobre sus creencias religiosas cristianas y que se ha convertido ya en su símbolo de la intolerancia religiosa en el mundo.
El gobierno paquistaní es un gobierno débil, incapaz de mantener la seguridad de su pueblo y, sobre todo, de las minorías, y si tuviera algo de dignidad, lo mejor que podía hacer es marcharse y dedicarse a otra cosa. Es un gobierno cómplice de asesinato, indigno de representar a su pueblo si no es capaz de defender a las minorías que lo habitan con el mismo derecho que las mayorías musulmanas.
El "yihadismo" está llegando a límites intolerables para los hombres civilizados. Y tal vez estamos en el momento, unidos todos los países civilizados que nos sentimos amenazados, de declarar una guerra en legítima defensa porque ellos ya nos la han declarado y la están llevando a cabo ante la mirada pasiva y torpe del resto del mundo. Hay veces en que derrocar a un tirano es un bien que justifica la guerra. Y en este caso lo es. Ayer París, hace unos días Bruselas; hoy, los niños y mujeres cristianos de Pakistán ¿Y mañana? Cualquier objetivo puede ser posible. Callaremos hasta que nos toque a nosotros muy de cerca.

(Alejandro Fernández Barrajón)

El padre Ángel pide un barco para acoger a los refugiados mientras arreglan su documentación


"No se está haciendo nada por ayudar a tantas familias que huyen del horror"
"Hablamos de una crisis humanitaria, sin antecedentes desde la Segunda Guerra Mundial"
"Acudo a tí como un 'verdadero Mensajero de la Paz' para que nos ayudes a contactar con alguna empresa que nos pueda dejar un crucero.
Por desgracia, y como bien sabes, mientras existe y es una realidad, la grave crisis de los refugiados, Europa mira a otro lado y los políticos no mueven ficha.
Mi idea es intentar llamar la atención tanto de las autoridades, como de los medios de comunicación, con la disposición de un crucero que pudiéramos utilizar durante un mes para dar cobijo a los refugiados.
Atenas está tan saturado de refugiados, en los campamentos no hay sitio físico para ellos, de hecho incluso están viviendo mientras arreglan su documentación, en la calle, en parques, en jardines, en descampados.... en unas condiciones infrahumanas, que ningún ser humano se merece (sin agua, sin luz, sin cama, sin alimentos, sin ropa, sin calzado...).
Sobre todo, yo que he viajado allí varias veces, te prometo que lo que más te impacta es ver con tus propios ojos el número de menores de los que hablamos... más de 15.000 niños.
Mi idea es que por un tiempo pudiéramos acoger a estas familias (priorizando las que tienen mayor número de menores) y que pudieran estar alojados en un crucero mientras esperan la tramitación de su documentación y se les concede la condición de refugiado.
Mensajeros de la Paz correría con todos los gastos de mantenimiento de este barco durante el tiempo que pudiera estar a disposición de estas personas que tanta ayuda necesitan y, que no tenemos que olvidar que huyen de una guerra.
Te aseguro, que además de servir de cobijo a estas personas, sería un gesto precioso para llamar la atención de las autoridades, de los políticos y medios de comunicación, porque por desgracia, tenemos que seguir sensibilizando porque hablamos de una crisis humanitaria, sin antecedentes desde la Segunda Guerra Mundial. No se está haciendo nada por ayudar a tantas y tantas familias que huyen del horror de una guerra y vienen a Europa buscando un futuro para ellos y sus hijos.
 Estamos en Jordania y en las fronteras, fundamentalmente ofreciendo alimentación, ropa y en algunos casos alojamiento con calefacción.
Los lugares donde llevamos a cabo nuestra labor son: Amán, Lesbos, Atenas, Croacia, Macedonia y Serbia. El dinero que transferimos mensualmente es de 20.000 euros a Amán (Jordania) a través de Mensajeros de la Paz Jordania y al resto de países, a nuestra contraparte Fundación Remar SOS, enviando 45.000 euros/mes (cada uno de estos pasos fronterizos tiene un presupuesto de 9.000 euros al mes en alimentación).
En este link podrá ver un video sobre nuestra labor en las fronteras http://youtu.be/EOW_P1jEulg
Por supuesto, a la empresa que nos cediera el crucero se le puede emitir un certificado de donación (por el importe que ellos valoren esta cesión), del que luego pueden desgravarse del Impuesto de Sociedades.
Recibe un fuerte abrazo, Padre Angel García Rodríguez
Presidente Fundación Mensajeros de la Paz Ribera de Curtidores, 2
28005 Madrid
Teléfono: 91 364 51 12
Fax: 91 366 34 13


(Padre Ángel, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz)

SEÑOR, ¡QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA!



Del Salmo 8:

Señor, Dios nuestro, ¡que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Señor, dueño nuestro,
¿qué es el hombre,
para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?

Señor, Dios nuestro, ¡que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies.

Señor, Dios nuestro, ¡que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,

 Señor, Dios nuestro, ¡que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

USTEDES SON TESTIGOS

Evangelio según San Lucas 24,35-48. 

Los discípulos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 

Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". 

Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, 
pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo". Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. 

Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?". 

Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; Él lo tomó y lo comió delante de todos. 

Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos". 

Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto." 

miércoles, 30 de marzo de 2016

Catequesis del Papa: la Misericordia borra el pecado

Miles de fieles y peregrinos de diversos países volvieron a darse cita en la Plaza de San Pedro  tras la fiesta de Pascua para asistir, el último miércoles de marzo, a la tradicional audiencia general del Papa Francisco, quien propuso la meditación del Salmo 51, llamado “Miserere”, para reflexionar sobre la Misericordia que borra el pecado, concluyendo así su serie de catequesis sobre la misericordia en el Antiguo Testamento.

Hablando en italiano el Santo Padre explicó que quien reza con este Salmo es invitado a tener los mismos sentimientos de arrepentimiento y de confianza en Dios que tuvo David cuando se arrepintió, y siendo rey, se humilló sin tener miedo de confesar su culpa y mostrar su propia miseria al Señor, pero sin dudar de su Misericordia.

Una invocación – explicó el Obispo de Roma – que dirige al Dios de la Misericordia movido por un amor grande como el de un padre o de una madre, en que pide piedad, es decir, que le muestre su favor con benevolencia y comprensión, porque Dios es el único que puede liberarnos del pecado. El Papa Bergoglio también explicó que mediante una serie de imágenes plásticas, en la oración de este Salmo se manifiesta la verdadera necesidad del hombre, a saber, ser perdonados, liberados del mal y de sus consecuencias de muerte.

El Pontífice concluyó su catequesis recordando que el perdón de Dios, del que tenemos tanta necesidad, es el signo más grande de su Misericordia. Y un don que todo pecador perdonado está llamado a compartir con las personas que lo rodean – familiares, amigos, colegas y parroquianos – porque todos, como nosotros – dijo el Papa – estamos necesitados de la Misericordia de Dios. E invocó al Señor para que por intercesión de María, Madre de la Misericordia, seamos testigos de su perdón que purifica el corazón y transforma la vida.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

CRISTO, AUTOR DE LA RESURRECCIÓN Y DE LA VIDA




San Pablo, para celebrar la dicha de la salvación recuperada, dice: Lo mismo que por Adán entró la muerte en el mundo, de la misma forma, por Cristo la salvación fue establecida en el mundo; y en otro lugar: El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. 

Y añade: Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, o sea, del hombre viejo y de su pecado, seremos también imagen del hombre celestial, esto es, del perdonado, redimido, restaurado; y, en Cristo, alcanzaremos la salvación del hombre renovado, como dice el mismo apóstol: Primero, Cristo, es decir, el autor de la resurrección y de la vida; después los de Cristo, o sea, los que, por haber vivido imitando su santidad, tienen la firme esperanza de la resurrección futura y de poseer, con Cristo, el reino prometido, como dice el mismo Señor en el evangelio: Quien me siga no perecerá, sino que pasará de la muerte a la vida. Por ello podemos decir que la pasión del Salvador es la salvación de la vida de los hombres. 

Para esto quiso el Señor morir por nosotros, para que, creyendo en Él, llegáramos a vivir eternamente. Quiso ser, por un tiempo, lo que somos nosotros, para que nosotros, participando de la eternidad prometida, viviéramos con Él eternamente. Ésta es la gracia de estos sagrados misterios, éste el don de la Pascua, éste el contenido de la fiesta anhelada durante todo el año, éste el comienzo de los bienes futuros. 


De una homilía pascual de un autor antiguo
(Sermón 35, 6-9: PL 17 [edición 1879], 696-697)


Fuente: News.va

Los discípulos de Emaús. Papa Francisco.

Estos eran dos discípulos de Jesús, los cuales, tras su muerte y pasado el sábado, dejan Jerusalén y regresan, tristes y abatidos, hacia su aldea, llamada precisamente Emaús. A lo largo del camino Jesús resucitado se les acercó, pero ellos no lo reconocieron. Viéndoles así tristes, les ayudó primero a comprender que la pasión y la muerte del Mesías estaban previstas en el designio de Dios y anunciadas en las Sagradas Escrituras; y así vuelve a encender un fuego de esperanza en sus corazones.
Entonces, los dos discípulos percibieron una extraordinaria atracción hacia ese hombre misterioso, y lo invitaron a permanecer con ellos esa tarde. Jesús aceptó y entró con ellos en la casa. Y cuando, estando en la mesa, bendijo el pan y lo partió, ellos lo reconocieron, pero Él desapareció de su vista, dejándolos llenos de estupor. Tras ser iluminados por la Palabra, habían reconocido a Jesús resucitado al partir el pan, nuevo signo de su presencia. E inmediatamente sintieron la necesidad de regresar a Jerusalén, para referir a los demás discípulos esta experiencia, que habían encontrado a Jesús vivo y lo habían reconocido en ese gesto de la fracción del pan.
El camino de Emaús se convierte así en símbolo de nuestro camino de fe: las Escrituras y la Eucaristía son los elementos indispensables para el encuentro con el Señor. También nosotros llegamos a menudo a la misa dominical con nuestras preocupaciones, nuestras dificultades y desilusiones... La vida a veces nos hiere y nos marchamos tristes, hacia nuestro «Emaús», dando la espalda al proyecto de Dios. Nos alejamos de Dios. Pero nos acoge la Liturgia de la Palabra: Jesús nos explica las Escrituras y vuelve a encender en nuestros corazones el calor de la fe y de la esperanza, y en la Comunión nos da fuerza. Palabra de Dios, Eucaristía. Leer cada día un pasaje del Evangelio. Recordadlo bien: leer cada día un pasaje del Evangelio, y los domingos ir a recibir la comunión, recibir a Jesús. Así sucedió con los discípulos de Emaús: acogieron la Palabra; compartieron la fracción del pan, y, de tristes y derrotados como se sentían, pasaron a estar alegres. Siempre, queridos hermanos y hermanas, la Palabra de Dios y la Eucaristía nos llenan de alegría. Recordadlo bien. Cuando estés triste, toma la Palabra de Dios. Cuando estés decaído, toma la Palabra de Dios y ve a la misa del domingo a recibir la comunión, a participar del misterio de Jesús. Palabra de Dios, Eucaristía: nos llenan de alegría.

Por intercesión de María santísima, recemos a fin de que cada cristiano, reviviendo la experiencia de los discípulos de Emaús, especialmente en la misa dominical, redescubra la gracia del encuentro transformador con el Señor, con el Señor resucitado, que está siempre con nosotros. Siempre hay una Palabra de Dios que nos da la orientación después de nuestras dispersiones; y a través de nuestros cansancios y decepciones hay siempre un Pan partido que nos hace ir adelante en el camino.

Papa Francisco