lunes, 15 de febrero de 2016

Esta tierra tiene sabor guadalupano, la siempre Madre se nos adelantó en el amor, Ángelus del Papa en Ecatepec


Queridos hermanos:

En la primera lectura de este domingo, Moisés le da una recomendación al pueblo. En el momento de la cosecha, en el momento de la abundancia, en el momento de las primicias no te olvides de tus orígenes, no te olvides de donde venís. La acción de gracias nace y crece en una persona y en un pueblo que sea capaz de hacer memoria. Tiene sus raíces en el pasado, que entre luces y sombras fue gestando el presente. En el momento que podemos dar gracias a Dios porque la tierra ha dado su fruto, y así poder producir el pan, Moisés invita a su pueblo a ser memorioso enumerando las situaciones difíciles por las que ha tenido que atravesar (cf. Dt 26,5-11).

En este día de fiesta, en este día podemos celebrar lo bueno que el Señor ha sido con nosotros. Damos gracias por la oportunidad de estar reunidos presentándole al Buen Padre las primicias de nuestros hijos, nietos, de nuestros sueños y proyectos. Las primicias de nuestras culturas, de nuestras lenguas y tradiciones. Las primicias de nuestros desvelos…

Cuánto ha tenido que pasar cada uno de ustedes para llegar hasta acá, cuánto han tenido que «caminar» para hacer de este día una fiesta, una acción de gracias. Cuánto han caminado otros que no han podido llegar pero gracias a ellos nosotros hemos podido seguir andando.

Hoy, siguiendo la invitación de Moisés, queremos como pueblo hacer memoria, queremos ser el pueblo de la memoria viva del paso de Dios por su Pueblo, en su Pueblo. Queremos mirar a nuestros hijos sabiendo que heredarán no sólo una tierra, una lengua, una cultura y una tradición, sino que heredarán también el fruto vivo de la fe que recuerda el paso seguro de Dios por esta tierra. La certeza de su cercanía y de su solidaridad. Una certeza que nos ayuda a levantar la cabeza y esperar con ganas la aurora.
Con ustedes, también me uno a esta memoria agradecida. A este recuerdo vivo del paso de Dios por sus vidas. Mirando a sus hijos no puedo no dejar de hacer mías las palabras que un día les dirigió el beato Pablo VI al pueblo mexicano: 
«Un cristiano no puede menos que demostrar su solidaridad [...] para solucionar la situación de aquellos a quienes aún no ha llegado el pan de la cultura o la oportunidad de un trabajo honorable, […] no puede quedar insensible mientras las nuevas generaciones no encuentren el cauce para hacer realidad sus legítimas aspiraciones». Y luego prosigue el Beato Pablo VI con una invitación a «estar siempre en primera línea en todos los esfuerzos [...] para mejorar la situación de los que sufren necesidad», a ver «en cada hombre un hermano y, en cada hermano a Cristo» (Radiomensaje en el 75 aniversario de la Coronación de Ntra. Sra. de Guadalupe 12 octubre 1970).
Quiero invitarlos hoy a estar en primera línea, a primerear en todas las iniciativas que ayuden a hacer de esta bendita tierra mexicana una tierra de oportunidad. Donde no haya necesidad de emigrar para soñar; donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar; donde no haya necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos el oportunismo de unos pocos.
Una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte.
Esta tierra tiene sabor guadalupano, la que siempre Madre se nos adelantó en el amor, y digámosle desde el corazón:
Virgen Santa, «ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz» (Evangelii gaudium, 288).
El ángel del Señor anunció a María…


"Bendición a quienes curan también con la cariñoterapia", el Papa Francisco en su visita al Hospital Pediátrico «Federico Gómez»


Amigas y amigos. Queridos niños
Buenas tardes.
             Agradezco a Dios la oportunidad que me regala de poder venir a visitarlos, de reunirme con ustedes y sus familias en este Hospital. Poder compartir un ratito de sus vidas, la de todas las personas que trabajan como médicos, enfermeras, miembros del personal y voluntarios que los atienden, tanta gente que está trabajando para ustedes.
            Hay un pedacito en el Evangelio que nos cuenta la vida de Jesús cuando era niño. Era bien chiquito, como algunos de ustedes. Un día los papás, José y María, lo llevaron al Templo para presentárselo a Dios. Y ahí se encuentran con un anciano que se llamaba Simeón, el cual cuando lo ve, muy decidido el viejito y con mucha alegría y gratitud, lo toma en brazos y comienza a bendecir a Dios. Ver al niño Jesús provocó en él dos cosas: un sentimiento de agradecimiento y las ganas de bendecir. O sea, dar gracias a Dios y le vinieron ganas de bendecir, al viejo.
            Simeón es el «abuelo» que nos enseña esas dos actitudes fundamentales de la vida: agradecer y a su vez bendecir.
            Acá yo los bendigo a ustedes, los médicos los bendicen a ustedes, cada vez que los curan las enfermeras, todo el personal, todos los que trabajan los bendicen a ustedes, los chicos, pero ustedes también tienen que aprender a bendecirlos a ellos y a pedirle a Jesús que los cuide porque ellos los cuidan a ustedes.  Yo aquí (y no sólo por la edad) me siento muy cercano a estas dos enseñanzas de Simeón. Por un lado, al cruzar esa puerta y ver sus ojos, sus sonrisas - algunos pillos-, sus rostros, me generó ganas de dar gracias. Gracias por el cariño que tienen en recibirme; gracias por ver el cariño con que se los cuida aquí, con el cariño con que se los acompaña. Gracias por el esfuerzo de tantos que están haciendo lo mejor para que puedan recuperarse rápido.

            Es tan importante sentirse cuidados y acompañados, sentirse queridos y saber que están buscando la mejor manera de cuidarnos, por todas esas personas digo: «¡Gracias!». «¡Gracias!».
Y, a su vez, quiero bendecirlos. Quiero pedirle a Dios que los bendiga, los acompañe a ustedes y a sus familias, a todas las personas que trabajan en esta casa y buscan que esas sonrisas sigan creciendo cada día. A todas las personas que no sólo con medicamentos sino con «la cariñoterapia» ayudan a que este tiempo sea vivido con mayor alegría. ¡Tan importante «la cariñoterapia»! ¡Tan importante! A veces una caricia ayuda tanto a recuperarse.
¿Conocen al indio Juan Diego, ustedes, o no? (Responden: Si) A ver, levante la mano quien lo conoce. Dos Cuando el tío de Juanito, Juan Diego, estaba enfermo, él estaba muy preocupado y angustiado. En ese momento, se aparece la Virgencita de Guadalupe y le dice: «No se turbe tu corazón ni te inquiete cosa alguna ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?».
Tenemos a nuestra Madre, pidámosle para que ella nos regale a su Hijo Jesús. Y ahora, a los chicos les voy a pedir una cosa, cerremos los ojos, cerremos los ojos y pidamos lo que nuestro corazón hoy quiera, un ratito de silencio con los ojos cerrados y adentro pidiendo lo que queremos. Y ahora juntos digamos a nuestra Madre
Dios te salve Maria…
            Que el Señor y la Virgen de Guadalupe los acompañe siempre. Muchas gracias. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. No se olviden, que Dios los bendiga.

El Papa en el 'infierno' de Ecatepec advierte que no se puede "tener el pan a base del sudor del otro o de su propia vida"

"La tercera tentación, la peor: la del orgullo. Ponerse en un plano de superioridad"

"Con el demonio no se dialoga, no se puede dialogar, porque nos va a ganar siempre"

Una vez visitada a la Virgen y saldados sus compromisos con obispos y políticos del DF, el Papa Francisco se va a las periferias de Ecatepec, para dedicarse a los suyos: los descartados. Y, ante ellos, denuncia que es "pan amargo" el de la riqueza que s eacumula "a base del suro del otro o de su propia vida". E invita a no caer en las tentaciones de la riqueza, de la vanidad y del orgullo. Y a no dialogar con el Maligno, "porque nos va a ganar siempre".

Tras un recorrido de decenas de kilómetros en papamóvil, el Papa se acerca a Ecatepec. Las calles están repletas de gente a ambos lados. A su paso le cantan: "Se ve, se siente, el Papa está presente". Y "ésta es la juventud del Papa".

En la enorme explanada de 'El Caracol', le esperan unas 400.000 personas. A la entrada el papamóvil recorre varios kilómetros sobre una alfombra de flores. Mientras, por megafonía, se suceden los 'vivas' al Papa.
Impresiona el rugir de la muchedumbre, mientras Francisco no se cansa de saludar. Es la apoteosis del líder de los pobres, del Papa de los miserables.
El escenario es como una enorme tienda semicircular, decorada con motivos indígenas.El altar sencillo, presidido por una enorme cruz en su interior. Y comienza la eucaristía con un solemne 'Pueblo de Reyes'. Mientras salen los cardenales y los obispos al altar y miran. con gesto de sorpresa a la inmensa multitud congregada. Hasta el propio Guido Marini, acostumbrado a acompañar a Benedicto y a Francisco en eucaristías multitudinarias, pone caro de cierta sorpresa.

El coro, multitudinario y la orquesta, también. Y suenan magníficamente en la enorme explanada, en medio del silencio y del recogimiento de la gente que, de pronto, ha cesado sus gritos y vivas, para entrar en la oración y en la celebración de la eucaristía.
La primera lectura del libro del Deuteronomio: "Mi padre feu un arameo errante..." El Evangelio del pasaje de las tentaciones de Jesús en el desierto.

(José M. Vidal).-

'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?

Evangelio según San Mateo 25,31-46.
Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.

Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.

Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.

Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".

domingo, 14 de febrero de 2016

Francisco a los obispos mexicanos: “Mantengan la unidad del cuerpo episcopal, siempre mirando a la Morenita”


México hierve de la emoción con la visita del Papa y se palpa en cada una de las actividades que se están viviendo, como fue el emocionante encuentro con los obispos del país en la catedral de la Asunción,  que Francisco definió como “casita sagrada”.

El Pontífice dio algunos consejos y directrices a los obispos para que fueran buenos pastores en su diócesis, sobre todo en las partes más necesitadas del cuerpo de la Iglesia mexicana. “La comunión es la forma vital de la Iglesia, y la unidad de sus Pastores da prueba de su veracidad. México tiene necesidad de Obispos servidores y custodios de la unidad edificada sobre la Palabra del Señor” explicó recordando también que no se necesitan “príncipes” sino una comunidad de “testigos del Señor”.

Durante su discurso el Papa siguió un hilo conductor, que fue la “mirada” de la Virgen de Guadalupe, haciendo metáforas con diferentes puntos. Se refirió a la “mirada de ternura”, pidiendo así a los obispos que tengan una “mirada limpia, de alma transparente, de rostro luminoso”.

Se refirió a la “mirada capaz de tejer”, reclamándoles así que sean capaces de “imitar la libertad de Dios eligiendo lo que es humilde para hacer visible la majestad de su rostro y de copiar esta paciencia divina en tejer”. Recordó a los presentes que hay que superar la tentación de la distancia y del clericalismo, de la frialdad y de la indiferencia, del comportamiento triunfal y del auto referencialidad, buscando así una “mirada atenta y cercana, no adormecida”.

(MZ-RV) 

El Papa en el Santuario de la Virgen de Guadalupe: “no estamos solos, ella va con nosotros”

Escuchamos cómo María fue al encuentro de su prima Isabel. Sin demoras, sin dudas, sin lentitud va a acompañar a su pariente que estaba en los últimos meses de embarazo.
El encuentro con el ángel a María no la detuvo, porque no se sintió privilegiada, ni que tenía que apartarse de la vida de los suyos. Al contrario, reavivó y puso en movimiento una actitud por la que María es y será reconocida siempre como la mujer del «sí», un sí de entrega a Dios y, en el mismo momento, un sí de entrega a sus hermanos. Es el sí que la puso en movimiento para dar lo mejor de ella yendo en camino al encuentro con los demás.
Escuchar este pasaje evangélico y en esta casa tiene un sabor especial. María, la mujer del sí, también quiso visitar a los habitantes de estas tierras de América en la persona del indio san Juan Diego. Y así como se movió por los caminos de Judea y Galilea, de la misma manera caminó al Tepeyac, con sus ropas, usando su lengua, para servir a esta gran Nación. Y así como acompañó la gestación de Isabel, ha acompañado y acompaña la gestación de esta bendita tierra mexicana. Así como se hizo presente al pequeño Juanito, de esa misma manera se sigue haciendo presente a todos nosotros; especialmente a aquellos que como él sienten «que no valían nada» (cf. Nican Mopohua, 55). Esta elección particular, digamos preferencial, no fue en contra de nadie sino a favor de todos. El pequeño indio Juan, que se llamaba así mismo como «mecapal, cacaxtle, cola, ala, es decir, sometido a cargo ajeno» (cf. ibíd, 55), se volvía «el embajador, muy digno de confianza».
En aquel amanecer de diciembre de 1531 se producía el primer milagro que luego será la memoria viva de todo lo que este Santuario custodia. En ese amanecer, en ese encuentro, Dios despertó la esperanza de su hijo Juan, la esperanza de un Pueblo. En ese amanecer Dios despertó y despierta la esperanza de los pequeños, de los sufrientes, de los desplazados y descartados, de todos aquellos que sienten que no tienen un lugar digno en estas tierras. En ese amanecer, Dios se acercó y se acerca al corazón sufriente pero resistente de tantas madres, padres, abuelos que han visto partir, perder o incluso arrebatarles criminalmente a sus hijos.
En ese amanecer, Juancito experimenta en su propia vida lo que es la esperanza, lo que es la misericordia de Dios. Él es elegido para supervisar, cuidar, custodiar e impulsar la construcción de este Santuario. En repetidas ocasiones le dijo a la Virgen que él no era la persona adecuada, al contrario, si quería llevar adelante esa obra tenía que elegir a otros ya que él no era ilustrado, letrado o perteneciente al grupo de los que podrían hacerlo. María, empecinada —con el empecinamiento que nace del corazón misericordioso del Padre— le dice: no, que él sería su embajador.
Así logra despertar algo que él no sabía expresar, una verdadera bandera de amor y de justicia: en la construcción de ese otro santuario, el de la vida, el de nuestras comunidades, sociedades y culturas, nadie puede quedar afuera. Todos somos necesarios, especialmente aquellos que normalmente no cuentan por no estar a la «altura de las circunstancias» o por no «aportar el capital necesario» para la construcción de las mismas. El Santuario de Dios es la vida de sus hijos, de todos y en todas sus condiciones, especialmente de los jóvenes sin futuro expuestos a un sinfín de situaciones dolorosas, riesgosas, y la de los ancianos sin reconocimiento, olvidados en tantos rincones. El santuario de Dios son nuestras familias que necesitan de los mínimos necesarios para poder construirse y levantarse. El santuario de Dios es el rostro de tantos que salen a nuestros caminos…
Al venir a este Santuario nos puede pasar lo mismo que le pasó a Juan Diego. Mirar a la Madre desde nuestros dolores, miedos, desesperaciones, tristezas y decirle: «Madre, ¿qué puedo aportar yo si no soy un letrado?». Miramos a la madre con ojos que dicen: son tantas las situaciones que nos quitan la fuerza, que hacen sentir que no hay espacio para la esperanza, para el cambio, para la transformación.
Por eso creo que hoy nos va a hacer bien un poco de silencio, y mirarla a ella, mirarla mucho y calmamente, y decirle como lo hizo aquel otro hijo que la quería mucho:
«Mirarte simplemente, Madre,
dejar abierta sólo la mirada;
mirarte toda sin decirte nada,
decirte todo, mudo y reverente.
No perturbar el viento de tu frente;
sólo acunar mi soledad violada,
en tus ojos de Madre enamorada
y en tu nido de tierra trasparente.
Las horas se desploman; sacudidos,
muerden los hombres necios la basura
de la vida y de la muerte, con sus ruidos.
Mirarte, Madre; contemplarte apenas,
el corazón callado en tu ternura,
en tu casto silencio de azucenas».
(Himno litúrgico)
Y en silencio, y en este estar mirándola, escuchar una vez más que nos vuelve a decir: «¿Qué hay hijo mío el más pequeño?, ¿qué entristece tu corazón?» (cf. Nican Mopohua, 107.118). «¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu madre?» (ibíd., 119).
Ella nos dice que tiene el «honor» de ser nuestra madre. Eso nos da la certeza de que las lágrimas de los que sufren no son estériles. Son una oración silenciosa que sube hasta el cielo y que en María encuentra siempre lugar en su manto. En ella y con ella, Dios se hace hermano y compañero de camino, carga con nosotros las cruces para no quedar aplastados por nuestros dolores.
¿Acaso no soy yo tu madre? ¿No estoy aquí? No te dejes vencer por tus dolores, tristezas, nos dice. Hoy nuevamente nos vuelve a enviar como a Juanito; hoy nuevamente nos vuelve a decir, sé mi embajador, sé mi enviado a construir tantos y nuevos santuarios, acompañar tantas vidas, consolar tantas lágrimas. Tan sólo camina por los caminos de tu vecindario, de tu comunidad, de tu parroquia como mi embajador, mi embajadora; levanta santuarios compartiendo la alegría de saber que no estamos solos, que ella va con nosotros. Sé mi embajador, nos dice, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, da lugar al necesitado, viste al desnudo y visita al enfermo. Socorre al que está preso, no lo dejes solo, perdona al que te lastimó, consuela al que esta triste, ten paciencia con los demás y, especialmente, pide y ruega a nuestro Dios, y en silencio le decimos lo que nos venga al corazón.
¿Acaso no soy yo tu madre? ¿Acaso no estoy yo aquí?, nos vuelve a decir María. Anda a construir mi santuario, ayúdame a levantar la vida de mis hijos, que son tus hermanos.

Francisco a los obispos mexicanos: “Mantengan la unidad del cuerpo episcopal, siempre mirando a la Morenita”

México hierve de la emoción con la visita del Papa y se palpa en cada una de las actividades que se están viviendo, como fue el emocionante encuentro con los obispos del país en la catedral de la Asunción,  que Francisco definió como “casita sagrada”.

El Pontífice dio algunos consejos y directrices a los obispos para que fueran buenos pastores en su diócesis, sobre todo en las partes más necesitadas del cuerpo de la Iglesia mexicana.La comunión es la forma vital de la Iglesia, y la unidad de sus Pastores da prueba de su veracidad. México tiene necesidad de Obispos servidores y custodios de la unidad edificada sobre la Palabra del Señor” explicó recordando también que no se necesitan “príncipes” sino una comunidad de “testigos del Señor”.

Durante su discurso el Papa siguió un hilo conductor, que fue la “mirada” de la Virgen de Guadalupe, haciendo metáforas con diferentes puntos. Se refirió a la “mirada de ternura”, pidiendo así a los obispos que tengan una “mirada limpia, de alma transparente, de rostro luminoso”.

Se refirió a la “mirada capaz de tejer”, reclamándoles así que sean capaces de “imitar la libertad de Dios eligiendo lo que es humilde para hacer visible la majestad de su rostro y de copiar esta paciencia divina en tejer”. Recordó a los presentes que hay que superar la tentación de la distancia y del clericalismo, de la frialdad y de la indiferencia, del comportamiento triunfal y del auto referencialidad, buscando así una “mirada atenta y cercana, no adormecida”

(MZ-RV) 

“La principal riqueza de México son sus jóvenes”. El Papa en el Encuentro con las Autoridades, Sociedad Civil y Cuerpo Diplomático


“Me animo a decir, que la principal riqueza de México hoy tiene rostro joven; sí, son sus jóvenes”. Lo dijo el Papa Francisco en el primer discurso de su 12° Viaje Apostólico Internacional, durante el Encuentro con las Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático. “Vengo como misionero de misericordia y de paz, pero también como hijo que quiere rendir homenaje a su madre, la Virgen de Guadalupe”, y “quiero a su vez, rendirle homenaje a este pueblo y a esta tierra rica en culturas historia y diversidad”.
Saludando y agradeciendo en la persona del Presidente al pueblo mexicano por recibirlo en su tierra, el Papa habló de la grandeza y riquezas del país. Entre estas últimas, evidenció aquella que considera la principal: los jóvenes. Una riqueza que permite “pensar y proyectar un futuro, da esperanza y proyección, y constituye un desafío positivo en el presente”.
De ahí la alusión a reflexionar sobre la responsabilidad a la hora de construir el país que se desea legar a las generaciones venideras, y la puesta en guardia sobre el camino del privilegio o beneficio “para pocos”, que “tarde o temprano”, “se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte”, que causan sufrimiento y frenan el desarrollo, además de aquella de encontrar nuevas formas de diálogo, negociación y de puentes que sean una “guía por la senda del compromiso solidario”.
Por otra parte, indicó la ayuda al acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables, una tarea que corresponde a los dirigentes de la vida social, cultural y política, a saber, “vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz”. “Una tarea  - agregó - que involucra a todo el pueblo mexicano en las distintas instancias tanto públicas como privadas, tanto colectivas como individuales”.
En ese sentido, aseguró la colaboración de la Iglesia Católica y renovó el compromiso y voluntad de servicio a la gran causa del hombre: “la edificación de la civilización del amor”.

(GM  -RV)

TENTACIONES A JESÚS

El desierto no es solo el lugar áspero, terrible, donde se experimenta la tentación; es también el lugar de la intimidad con Dios, donde se escucha la Palabra en lo más profundo del ser.
Texto bíblico: "No sólo de pan vive el hombre" (Lc 4,4). “La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón” (Rom 10,8).
El papa Francisco, para este tiempo de Cuaresma, recomienda de manera especial la meditación de las obras de misericordia: “La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar”.
La tentación se supera al contemplar el testimonio de Jesús, Él nos ha dejado los instrumentos de la oración, el ayuno y la limosna, pero en caso de ser víctima de la propia debilidad, san Bernardo nos enseña: “Si cometo un gran pecado, me remorderá mi conciencia, pero no perderé la paz, porque me acordaré de las llagas del Señor”.
PROPUESTA

Toma el bordón de la lectura de algún libro que te pueda ayudar, y si te es posible, ten la referencia diaria a los textos litúrgicos.
Ángel Moreno de Buenafuente

Identificar las tentaciones

Según los evangelios, las tentaciones experimentadas por Jesús no son propiamente de orden moral. Son planteamientos en los que se le proponen maneras falsas de entender y vivir su misión. Por eso, su reacción nos sirve de modelo para nuestro comportamiento moral, pero, sobre todo, nos alerta para no desviarnos de la misión que Jesús ha confiado a sus seguidores.
Antes que nada, sus tentaciones nos ayudan a identificar con más lucidez y responsabilidad las que puede experimentar hoy su Iglesia y quienes la formamos. ¿Cómo seremos una Iglesia fiel a Jesús si no somos conscientes de las tentaciones más peligrosas que nos pueden desviar hoy de su proyecto y estilo de vida?

En la primera tentación, Jesús renuncia a utilizar a Dios para «convertir» las piedras en panes y saciar así su hambre. No seguirá ese camino. No vivirá buscando su propio interés. No utilizará al Padre de manera egoísta. Se alimentará de la Palabra viva de Dios, solo «multiplicará» los panes para alimentar el hambre de la gente.
Esta es probablemente la tentación más grave de los cristianos de los países ricos: utilizar la religión para completar nuestro bienestar material, tranquilizar nuestras conciencias y vaciar nuestro cristianismo de compasión, viviendo sordos a la voz de Dios que nos sigue gritando ¿dónde están vuestros hermanos?

En la segunda tentación, Jesús renuncia a obtener «poder y gloria» a condición de someterse como todos los poderosos a los abusos, mentiras e injusticias en que se apoya el poder inspirado por el «diablo». El reino de Dios no se impone, se ofrece con amor, solo adorará al Dios de los pobres, débiles e indefensos.

En estos tiempos de pérdida de poder social es tentador para la Iglesia tratar de recuperar el «poder y la gloria» de otros tiempos pretendiendo incluso un poder absoluto sobre la sociedad. Estamos perdiendo una oportunidad histórica para entrar por un camino nuevo de servicio humilde y de acompañamiento fraterno al hombre y a la mujer de hoy, tan necesitados de amor y de esperanza.

En la tercera tentación, Jesús renuncia a cumplir su misión recurriendo al éxito fácil y la ostentación. No será un Mesías triunfalista. Nunca pondrá a Dios al servicio de su vanagloria. Estará entre los suyos como el que sirve.
Siempre será tentador para algunos utilizar el espacio religioso para buscar reputación, renombre y prestigio. Pocas cosas son más ridículas en el seguimiento a Jesús que la ostentación y la búsqueda de honores. Hacen daño a la Iglesia y la vacían de verdad.

José Antonio Pagola

REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO DE HOY: TENTACIONES DE JESÚS.


Queridos hermanos y hermanas,  el Evangelio del primer domingo de Cuaresma presenta cada año el episodio de las tentaciones de Jesús, cuando el Espíritu Santo, que descendió sobre Él después del bautismo en el Jordán, lo llevó a afrontar abiertamente a Satanás en el desierto, durante cuarenta días, antes de iniciar su misión pública.
El tentador busca apartar a Jesús del proyecto del Padre, o sea, de la senda del sacrificio, del amor que se ofrece a sí mismo en expiación, para hacerle seguir un camino fácil, de éxito y de poder
El duelo entre Jesús y Satanás tiene lugar a golpe de citas de la Sagrada Escritura. El diablo, en efecto, para apartar a Jesús del camino de la cruz, le hace presente las falsas esperanzas mesiánicas: el bienestar económico, indicado por la posibilidad de convertir las piedras en pan; el estilo espectacular y milagrero, con la idea de tirarse desde el punto más alto del templo de Jerusalén y hacer que los ángeles le salven; y, por último, el atajo del poder y del dominio, a cambio de un acto de adoración a Satanás. Son los tres grupos de tentaciones: también nosotros los conocemos bien.
 Jesús rechaza decididamente todas estas tentaciones y ratifica la firme voluntad de seguir la senda establecida por el Padre, sin compromiso alguno con el pecado y con la lógica del mundo
Mirad bien cómo responde Jesús. Él no dialoga con Satanás, como había hecho Eva en el paraíso terrenal. Jesús sabe bien que con Satanás no se puede dialogar, porque es muy astuto. Por ello, Jesús, en lugar de dialogar como había hecho Eva, elige refugiarse en la Palabra de Dios y responde con la fuerza de esta Palabra. 
 Acordémonos de esto: en el momento de la tentación, de nuestras tentaciones, nada de diálogo con Satanás, sino siempre defendidos por la Palabra de Dios. Y esto nos salvará
En sus respuestas a Satanás, el Señor, usando la Palabra de Dios, nos recuerda, ante todo, que «no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4; cf. Dt 8, 3); y esto nos da fuerza, nos sostiene en la lucha contra la mentalidad mundana que rebaja al hombre al nivel de las necesidades primarias, haciéndole perder el hambre de lo que es verdadero, bueno y bello, el hambre de Dios y de su amor
Recuerda, además, que «está escrito también: “No tentarás al Señor, tu Dios”» (v. 7), porque el camino de la fe pasa también a través de la oscuridad, la duda, y se alimenta de paciencia y de espera perseverante
Jesús recuerda, por último, que «está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él sólo darás culto”» (v. 10); o sea, debemos deshacernos de los ídolos, de las cosas vanas, y construir nuestra vida sobre lo esencial.
 Estas palabras de Jesús encontrarán luego confirmación concreta en sus acciones. Su fidelidad absoluta al designio de amor del Padre lo conducirá, después de casi tres años, a la rendición de cuentas final con el «príncipe de este mundo» (Jn 16, 11), en la hora de la pasión y de la cruz. Allí Jesús reconducirá su victoria definitiva, la victoria del amor.
 Queridos hermanos, el tiempo de Cuaresma es ocasión propicia para todos nosotros de realizar un camino de conversión, confrontándonos sinceramente con esta página del Evangelio. Renovemos las promesas de nuestro Bautismo: renunciemos a Satanás y a todas su obras y seducciones —porque él es un seductor—, para caminar por las sendas de Dios y llegar a la Pascua en la alegría del Espíritu
 (Papa Francisco, Ángelus del 9 de marzo de 2014)

«Está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"»

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 1-13    
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
En todos aquellos días estuvo sin comer, y al final, sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo:
- «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.»
Jesús le contestó: - «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:
- «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo».
Respondiendo Jesús, le dijo:
- «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto"».
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:

- «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito:
"Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con ninguna piedra".»
Respondiendo Jesús, le dijo: - «Está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"»
Acabada toda tentación el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Palabra del Señor.

sábado, 13 de febrero de 2016

La Santa Sede pide a obispos de todo el mundo que no tengan miedo de peregrinar a Oriente Medio

La colecta del Viernes Santo se destina a Israel, Palestina, Jordania, Siria, Líbano, Egipto, Irán o Irak
El prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales del Vaticano, el cardenal Leonardo Sandri, invita a los obispos de todo el mundo a redoblar su ayuda a los países de Oriente Medio y les ha pedido que no tengan miedo de peregrinar a estos lugares.
"No podemos quedarnos indiferentes. ¡Dios no es indiferente! ¡A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona!. Exprésese esto en el tender la mano para ofrecer generosamente la propia contribución y no se tenga miedo de continuar las peregrinaciones a los lugares de nuestra salvación, incluso procurando visitar en ellos las escuelas y los centros asistenciales, lugares donde se hacen cercanos a nosotros los cristianos locales y donde podemos escuchar sus testimonios", subraya.
Así lo indica en la carta que envía cada año a los prelados de cara a la colecta del Viernes Santo en favor de Tierra Santa y que se titula 'El Oriente de nuestra redención'. En ella pide "redoblar" la ayuda a los refugiados, evacuados, niños y mayores.
"Los refugiados, los evacuados, los ancianos y los niños tienen necesidad de nosotros. En esta tierra de Oriente la gente muere. Se es víctima de asesinatos y de raptos, se sufre cuando la familia es separada por las emigraciones y los éxodos", recuerda.
Todo ello, según apunta, redobla el deber de ayudar, de hacer frente a las emergencias, "de reconstruir y de encontrar nuevos modos y lugares de asistencia". "No podemos quedarnos indiferentes. ¡Dios no es indiferente! ¡A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona!", exclama.
La colecta en favor de Tierra Santa se destina a Israel, los territorios palestinos, Jordania, Siria, Líbano, Chipre, Egipto, Etiopía e Eritrea, Turquía, Irán e Irak.
En un informe adjunto a la carta del cardenal el Vaticano da cuenta de las actividades realizadas en Tierra Santa por la Custodia franciscana gracias a la colecta de 2015 destinadas tanto a los peregrinos --restauración de algunos de los Santos Lugares y obras para mejorar la acogida-- como a las comunidades locales --consultorios familiares, ayuda a empresas artesanales, bolsas de estudio, viviendas que den la posibilidad a los jóvenes núcleos familiares de permanecer en Tierra Santa, escuelas, asistencia médica y social--.
Entre otras obras, este año se ha prestado una especial atención a los cristianos de Líbano y Siria que viven en situación de extremada necesidad a través del envío de ayuda en metálico para el sostén de las comunidades locales, la reconstrucción de infraestructuras y la realización de nuevas obras.

 (RD/Ep)

El Papa llega a México y pide a los fieles que le esperaban en la nunciatura que recen por quienes les quieren y por quienes les han hecho daño

Ciudad del Vaticano, 13 de febrero de 2016 (Vis).-Después de la firma de la Declaración conjunta con el Patriarca Kiril, el Papa emprendió el vuelo a México. Durante el viaje departió brevemente con los periodistas manifestando ante todo su alegría por el encuentro con el Patriarca y por la disponibilidad del presidente Raúl Castro para que se llevase a cabo.
El Papa reveló que había hablado con el presidente cubano en su anterior encuentro y éste había manifestado su plena disponibilidad para facilitar la reunión del Obispo de Roma y el Patriarca de Moscú y de toda Rusia en La Habana. Francisco agradeció al presidente Castro este gesto y después habló de su experiencia con el Patriarca Kiril.
''Con toda franqueza -dijo- me he sentido ante un hermano y él ha dicho lo mismo. Dos obispos que hablan en primer lugar de la situación de sus Iglesias y luego de la situación del mundo... de las guerras que ahora corren el peligro de no ser sólo ''a trozos'', sino que involucran a todo el mundo; de la situación de la Ortodoxia... Por último hemos elaborado un programa de posibles actividades en común porque la unidad se hace caminando. Ya una vez dije que si la unidad se hace en un estudio, estudiando teología y lo demás, quizás venga el Señor y todavía la estemos haciendo. La unidad se hace caminando: que, por lo menos, el Señor cuando venga nos encuentre andando''.
''Por último hemos firmado la Declaración... Habrá tantas interpretaciones... Pero no es una declaración política, no es una declaración sociológica. Es una declaración pastoral, también cuando se habla de secularismo y de cosas explícitas, de la manipulación biogenética y de todas estas cosas. Pero es pastoral: de dos obispos que se encuentran con preocupaciones pastorales. Y yo estoy contento''.
Después de tres horas de vuelo, el Papa llegó a las 19,30 (hora local, 02,30 de esta madrugada en Roma) al aeropuerto Benito Juárez de Ciudad de México donde fue acogido por el Presidente Enrique Peña Nieto, en presencia de algunas autoridades del Estado y de representantes del Consejo Permanente de los Obispos mexicanos. Se trató de una acogida oficial pero informal, sin ceremonias protocolares ni discursos, aunque el Papa y el Presidente departieron brevemente en la Sala Presidencial.

Desde el aeropuerto, Francisco recorrió en papamóvil los 19 kilómetros que lo separaban de la nunciatura apostólica donde se alojará durante su estancia en Ciudad de México y donde le esperaban cientos de personas. El Papa salió mas tarde a saludarlas pidiéndoles, antes de darles la bendición, que al volver a sus casas para descansar rezasen a la Virgen por las personas que les quieren y también por las que les habían hecho daño para que la Madre de Dios los bendijera.