viernes, 26 de mayo de 2017

Carta del arzobispo de Madrid: Los medios caminan, edifican y confiesan


Hay una maestra en el arte verdadero de la comunicación: la Virgen María, que nos dio la noticia más importante que existe. La misión de la Iglesia es dar la gran noticia de Jesucristo a los hombres con hechos y palabras
Este domingo celebramos la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que el Papa Francisco ha convocado este año con el lema Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos. Creo que hay una maestra con el arte verdadero de la comunicación. Ella sabe dónde está el manantial de la esperanza y la confianza. Permitidme hablaros de la singularidad de esta artista que es la Virgen María. Ella nos dio la noticia más importante que existe y mantiene su vigencia, y también fue la que mejor comunicó la misma. La misión de la Iglesia es dar la gran noticia de Jesucristo a los hombres con hechos y palabras y, ahora que terminamos el mes de mayo, me parece oportuno poner a la Virgen como una propuesta de comunicadora que siempre construye y que nos une a los hombres. A un mundo que vive con una rapidez inusitada procesos de cambio y de transformación, Ella le puede entregar lo más necesario: a Jesucristo. Con los ojos de María vemos que esta época –mucho más que otros momentos– requiere un crecimiento en la cultura de la comunicación, que lo es de escucha y de diálogo. Atrevámonos a hacerlo todos y asumamos esta responsabilidad.
Cuando uno se pone a pensar en cómo la Iglesia debe hacer la comunicación, inmediatamente, por lo menos a mí, aparece la Santísima Virgen María. No es extraño que el Concilio Vaticano II, en la constitución Lumen gentium, diga sobre María: «Esta unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta la muerte» (LG 57), «la Madre de Dios es figura de la Iglesia, como enseñaba san Ambrosio: en el orden de la fe, del amor y de la unión perfecta con Cristo» (LG 63). Es de Ella, por Ella y con Ella con la que debemos vivir el aprendizaje de la comunicación a todos los hombres. ¿Por qué será que a la Virgen todos la escuchan y atienden, hasta los que parece que están y son más distantes? ¿Qué es lo que provoca en el corazón?
Mucho me gustaría que ahora que termina este mes de mayo acogiésemos el regalo de María de la comunicación. ¿Cómo? Caminando como Ella, edificando como Ella y confesando como Ella. Que sea la Virgen quien nos regale la comunión que tenemos que tener con Cristo, esa que tan bellamente describe Ella en su vida, en los momentos más importantes de la vida del Hijo de Dios con los hombres. Hemos recibido y estamos estudiando y respondiendo al documento preparatorio del próximo Sínodo de los Obispos, dedicado a Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Es oportuno pedir a María que nos regale su unidad y comunión con Cristo para ver, para poder descubrir que todos tenemos una vocación al amor que asumir y que tenemos que concretarla en la vida cotidiana a través de una serie de opciones que van a articular un estado de vida.
En esta Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales ofrezcamos el camino de María, que es tan sugerente para vivir y mantener en todas las circunstancias un encuentro de honda existencia, para comunicar una noticia que configura una manera de ser, estar, vivir y construir nuestra sociedad. Me agradaría que hiciéramos el mismo itinerario que María. Su capacidad de comunicación y de entrar en el corazón de los hombres llevando la noticia que hace al mundo diferente y a los hombres nuevos, se nos manifiesta y revela en su historia personal: a) desde el primer instante en que recibe la noticia de que va a ser Madre de Dios, se pone en camino; b) cuando nace Jesús en Belén, allí con los pastores y los magos, muestra a su Hijo; c) cuando presenta a Jesús en el templo y el anciano Simeón, tomándole en sus brazos, exclama: «Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones»; d) cuando, perdido Jesús en el templo de Jerusalén, lo encuentran sus padres y les dice que está «ocupado en las cosas de su Padre»; e) en las bodas de Caná, cuando, movida por compasión, pide a su Hijo que realice el primer milagro y promueva la alegría de la fiesta entre aquellas gentes; f) cuando oye cómo su Hijo pone y propone el Reino por encima de consideraciones y de lazos de la carne y de la sangre, diciendo que son felices quienes escuchan y guardan la Palabra de Dios; g) cuando el Señor nos la entrega como Madre de todos los hombres, y h) en los inicios de la Iglesia, cuando los discípulos perseveraban en la oración unidos, allí estaba Ella también.
Tres tareas
Al repasar esta trayectoria, podemos sacar tres tareas que nos da Santa María para ser comunicadores según el Evangelio:
1. Caminar como Santa María: no te pongas en el camino de la vida sin llevar noticias que dan vida y horizontes, formulan y construyen caminos de fraternidad, de unidad. Deseamos ser un pueblo, una familia única. ¿Qué llevamos en y para el camino? ¿Nos detenemos a dialogar con todos los hombres? ¿Somos capaces de formular con hechos la cultura del encuentro? Hay que saber decir a la Virgen que queremos ser un solo pueblo, no queremos estar peleados y divididos; deseamos ser familia, no hablamos de revanchas; deseamos cuidar unos de otros, necesitamos vivir como hermanos y por eso eliminar la envidia, la discordia, la violencia. Es necesario recuperar la memoria de cómo se vive como hermanos. En ti, Madre de todos los hombres, recuperamos esa memoria. Hay que caminar para encontrar al otro y hacerle experimentar la fuerza de Dios que se manifiesta en nuestras vidas, como lo hizo María: atravesó regiones montañosas, hizo saltar de gozo a un niño que aún no había nacido y prorrumpir de alegría a una mujer que sintió el gozo de la presencia de Dios.
2. Edificar como Santa María: se edifica escuchando a Dios, siguiendo la orientación que Él nos da con su Palabra. María es maestra en el arte de escuchar. Sepamos detenernos a escuchar al otro, detenernos en su vida, en su corazón, no pasar de largo. ¿Tenemos miedo a escuchar? ¡Cuántas cosas cambiarían si escuchásemos! Así se edifica sobre roca, sobre la realidad y no sobre arena. Dejemos que el otro entre en nuestra vida. Que sepamos sentir lo que tienen los demás en su corazón. ¡Cuánto cambiaría nuestro mundo! Que sepamos escuchar para recibir lo que otros tienen en sus vidas y necesitan contárnoslo. Que nunca seamos una ventanilla oficial que damos o nos entregan papeles, pero no nos dejan comunicar lo que más necesita el ser humano. Hay que edificar sobre un terreno que debemos saber cómo es y qué tiene.
3. Confesar como Santa María: se es testigo del Señor cuando se le confiesa con nuestra vida. Cuando sabemos que tenemos que vivir con las palabras que salieron de la boca de la Virgen María: «Haced lo que Él os diga». La alegría llega a la vida de cada uno de nosotros y a todos los hombres cuando hay coherencia y somos capaces de mantener la esperanza, sabiendo y teniendo la certeza de que el Señor siempre camina a nuestro lado y ni un instante nos abandona. Nunca apaguemos el corazón a esta confianza, seamos luz de esperanza como María. Comuniquemos esta luz. Dejémonos siempre sorprender por Dios, también cuando llegan las dificultades, ya que Él siempre nos sorprende con su amor. Alejados de Él nada podemos comunicar, ni alegría, ni esperanza. Fuera de Él nada podemos confesar. Como le gustaba decir al Papa Benedicto XVI, «el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro».
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

26 de mayo: san Felipe Neri, fundador


Nació en Florencia el 21 de julio de 1515. Su padre era notario; su madre murió pronto y lo educó su madrastra. En 1532 abandonó su casa; se marchó a San Germán, cerca de Montecasino con su tío, un comerciante rico, que quiso nombrarlo heredero y se quedó con las ganas.
Se fue a Roma en 1536, y ya no saldrá de allí; quería vivir como ermitaño laico. Vivió pobre de solemnidad; sobrevivió –entre penitencias, ayunos y mucha oración– gracias a la ayuda que le prestó durante catorce años su compatriota Galeotto Caccia, trabajador de la Aduana pontificia. Estudió filosofía en la Sapienza y teología con los agustinos. Al terminar los estudios se dedicó con todas sus energías al apostolado, montando curiosas y novedosas empresas que le dieron más de un disgusto grave.
Había que tener iniciativas porque la cosa estaba mal en la Iglesia. El Renacimiento había traído todos los ya sepultados cadáveres del paganismo, y aquellos vientos trajeron la tempestad de la herejía protestante y la Contrarreforma… de la cabeza a los pies hay ponzoña; hasta el papa Adriano VI lo ha dicho. Por todas partes hay gente pobre e ignorante, los jóvenes van y vienen sin guía. Felipe decide poner en juego toda su imaginación y optó por el camino de la alegría, llegando a ser el conversador más simpático, afable y divertido del viejo barrio de los peregrinos; se hace encontradizo con los jóvenes, es bromista y dicharachero; con su simpatía atrae a la gente que luego se queda pegada en el imán de su bondad; organiza actividades para ejercitar la caridad con visitas a las cárceles, ayudando a estudiantes pobres, y dando ánimo a los enfermos de los hospitales.
Entremedias, comienzan a rumorearse por Roma algunos resultados más llamativos de su afán apostólico, como cuando llevaban al cadalso al antiguo intelectual dominico Paleólogo, hereje convicto y confeso; Felipe le salió al encuentro y le habló con tal entusiasmo y convicción que se convirtió.
Con treinta y seis años, «Pippo Buono» –Felipe el Bueno– se decidió a hacerse sacerdote; tardó tanto en su decisión, por un pronunciado sentimiento de indignidad; era el 1551. Se retiró a la iglesia de San Girolamo della Caritá, –San Jerónimo de la Caridad–. Empezó bien para ganar más en humildad; un día, ya revestido con alba vieja no muy limpia y ornamentos de desecho le impidieron celebrar la misa porque se habían enterado de que animaba a los sacerdotes a celebrar diariamente la Eucaristía, y a los fieles a que comulgasen con frecuencia. Bonsignore Cassiaguerra, que acababa de ser elegido superior de la casa, lo ayudó porque compartía sus ideas; luego se les añaden Tarugi, senador romano que llegó a ser arzobispo de Avignon, y Baronio. Con estos apoyos, el apostolado cobra intensidad: interminables horas de confesonario, incremento de las visitas a enfermos en hospitales, y atención a la afluencia de discípulos, que se reúnen en una especie de desván habilitado para rezos, cánticos e instrucción religiosa.
Procura diversión sana para la juventud. ¡Organizó muchas y frecuentes procesiones populares! sin tumulto ni degeneración profana; rezando, cantando y caminando entre las siete Basílicas, con comida en pleno campo, y durando un día; aquellas manifestaciones multitudinarias adquirían especial solemnidad, folclore, y parafernalia con aditamentos juveniles expresivos, principalmente durante el carnaval romano. Claro que aquella manera de proceder no fue a gusto de todos. Hubo gente muy seria y conspicua a la que le pareció extraño en exceso aquel apostolado. La Inquisición se interesó por Felipe y menos mal que el papa Paulo IV se quedó prendado de él; con Pío V se le prohibieron las procesiones y vigilaron su predicación; les parecía que tanto éxito se basaba en la excentricidad.
Su principal obra fue la fundación del Oratorio. Lo nombraron rector de la iglesia de San Juan Bautista de los florentinos; el papa firmó una bula en 1575 por la que instituía en Congregación de sacerdotes y clérigos, dándole la iglesia de la Vallicella, en la Vía Giulia, y el nombre de Oratorio, al grupo de clérigos que habían ido agrupándose en torno a Felipe; se gobernarían por los sencillísimos estatutos que para el orden y vida en San Jerónimo había dejado escritos Felipe. Ni quiso, ni aceptó una extensión fuera de Roma, como tampoco permitió vincular una casa con otra, porque el único vínculo que él quería entre los sacerdotes del Oratorio era el de la caridad, tratando de santificarse sin votos especiales con los consejos evangélicos, y que la dirección de cada casa estuviera bajo el cuidado de un rector autónomo elegido cada tres años.
Con la oración, recibió abundantes gracias místicas y sufrió frecuentes éxtasis en la mejor hora, la de la acción de gracias después de celebrar. En una de esas trepidaciones, se le rompieron algunas costillas, como lo demostró la autopsia.
En 1595 se puso muy enfermo; recibió los últimos sacramentos y la comunión de manos de Carlos Borromeo. El día 26 de mayo murió.
Lo canonizaron en la misma ceremonia que a los españoles Isidro, Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Teresa de Jesús.
Me cae especialmente simpático este hombre enamorado de Dios que supo ir contracorriente en tiempos muy difíciles, que se puso el mundo por montera, que vivió la caridad de modo eminente, que descubrió el camino a tantos con su alegría y buen humor, y que se preocupó por los sacerdotes. Sí, me gusta que haya sido canonizado con tanta gente española; es un buen contacto, y quizá una premonición, un presagio. Ya veremos.
Archimadrid.org

Nadie os quitará vuestra alegría




Lectura del santo Evangelio según san Juan 16, 20-23a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «En verdad, en verdad os digo, vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.
También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».
Palabra del Señor.

jueves, 25 de mayo de 2017

¿Por 'todos' o por 'muchos'?

 Ha causado estupor, por no decir escándalo, el cambio de las palabras de la consagración eucarística, ordenado por la Congregación del Culto y asumido por nuestros obispos, imponiendo el "entregado por vosotros y por muchos" en vez del "por todos" pacíficamente arraigado.
Si desde el principio se hubieran traducido así las palabras de Jesús en la institución de la Eucaristía, ya sería discutible, pero el cambio tardío no puede dejar de producir la impresión de que el "muchos" deroga el "todos", y de que Jesucristo no murió por todos los hombres. ¿Habrán nacido algunos predestinados a la condenación eterna?
Se ha alegado una traducción literal del latín tradicional "pro multis", pero detrás del latín está el griego "pollois", y detrás del griego está el hebreo "rabbim", que no es limitativo sino indefinido y significa multitud, número infinito, como en el Siervo de Yahvé de Is 53,13.
Puestos a revisar versiones tradicionales con afán de literalidad, con el mismo criterio habría que cambiar también la última petición del padrenuestro según Mateo. El "libera nos a malo" latino se ha traducido siempre, en la liturgia, el catecismo y la piedad, por "líbranos del mal", cuando literalmente deberíamos decir "líbranos del malo", es decir, del demonio.
En el original griego de Mateo 6,13, leemos "ponerou", traducido al latín por "malo", pero no es ablativo del neutro "malum", "el mal", sino del masculino "malus", "el malo", "el maligno". En Mateo es una explicitación de la petición anterior: "no nos dejes caer en la tentación, antes líbranos del tentador", "del maligno".
En el fondo de esta aparente fidelidad al texto original hay que ver una resistencia a la reforma litúrgica conciliar, de la que se han dado ya repetidas muestras.

(Hilari Raguer osb).

Los 80 millones de muertos en China de los que nadie habla


El periodista italiano Gerolamo Fazzini asegura en su último libro, Encadenados, publicado por Palabra, que «es posible afirmar que Mao Zedong fue responsable de un número semejante o incluso mayor de crímenes –en cuanto a duración o  crueldad– que Hitler o Stalin». Un exjerarca maoísta, Chen Yizi, afirmó haber leído un documento del Partido Comunista que cuantificaba en 80 millones los muertos entre 1958 y 1961.
El régimen chino se cebó especialmente con los cristianos. Su objetivo era crear un hombre nuevo borrando toda huella de Dios. El padre Chan, sacerdote que vivió encarcelado durante 13 años, recuerda en sus memorias, transcritas en el volumen que nos ocupa, que «fueron muchos cristianos jóvenes los que mostraron una valentía de auténticos leones» al no renegar de su fe. La mayoría acabó en los laogai, campos de concentración chinos, donde murieron de enfermedad, cansancio o hambre. Juan Liao, un laico que estuvo 20 años entre rejas, agradece a Dios en su diario «que no me haya permitido traicionarle jamás».
Pero la semilla de los mártires siempre acaba floreciendo. «Cuando el comunismo desaparezca, muchos vendrán a nosotros a pedir la solución al problema de la vida», vaticinaba el padre Chan. Tenía razón: actualmente cada año se bautizan 150.000 adultos en el gigante asiático, aunque como aclara Bernardo Cervellera, director de AsiaNews en el prólogo del libro, los hechos narrados no corresponden a un pasado lejano. Sin ir más lejos, monseñor Ma Daquin, obispo auxiliar de Shanghái, el mismo día de su ordenación episcopal fue arrestado por dimitir de sus cargos en la Iglesia patriótica, controlada por el régimen. Aunque en enero de este año se reintegró, eso sí, como simple sacerdote.
La realidad de la Iglesia patriótica y la clandestina, explica Fazzini, «es más compleja de lo que parece y es mejor evitar juicios precipitados». Con frecuencia se piensa que «los creyentes auténticos pertenecen exclusivamente a la Iglesia clandestina. Eso implica aseverar que quienes aceptan las normas del régimen son católicos sospechosos o de segunda clase». Pero hasta el padre Chan, en su testimonio escrito durante sus años de cautiverio, recuerda cómo ya entonces «ante la confusa realidad, los católicos buscaban descifrar de buena fe cuál era la mejor manera de preservar su credo y su pertenencia a la Iglesia. Fue una bonita manera de mostrar respeto sin añadir obstáculos a la futura reconciliación», concluye el autor.
Cristina Sánchez Aguilar
Alfa y Omega

Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría


Lectura del santo Evangelio según san Juan 16,16-20
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver».
Comentaron entonces algunos discípulos:
- «¿Qué significa eso de "dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver", y eso de "me voy al Padre"?»
Y se preguntaban:
- «¿Qué significa ese "poco"? No entendemos lo que dice».
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
- «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: "Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver"? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».
Palabra del Señor.

Maternidad espiritual y mediación materna de María

Se ha dicho acertadamente que el Concilio Vaticano II ha sido el concilio de la maternidad espiritual de María, como el de Éfeso fue el de su divina maternidad, porque compendia en el concepto de influjo materno, todos los vínculos que unen a María con la Iglesia, íntimamente unida a su Hijo, no solo en su ser de Dios hombre, sino en su obrar salvífico: "en la restauración de la vida espiritual de las almas" (LG,61).
Esta insistencia del Concilio en la maternidad espiritual tuvo un intrínseco complemento en la proclamación de Pablo VI al final de la 3ª sesión del Concilio de María como Madre de la Iglesia, que expresa en síntesis maravillosa el singular puesto de la Virgen en ella. Se ponía así a plena luz la armoniosa integración de las dos tendencias mariológicas –cristotípica y eclesiotípica- lograda en el C.VIII de la "Lumen Gentium", pero que precisaba de esta explicitación del título, que no fue recogido en el texto de la Constitución conciliar por reticencias minimistas debidas a prejuicios de escuela de la tendencia eclesiotípica, que no admitió una trascendencia de María respecto a la Iglesia, por no considerarla compatible con su condición de miembro más excelso de la misma y a ella inmanente.
En el Congreso mariológico de Lourdes de 1958 se enfrentó esta corriente con la cristotípica, que, al subrayar el paralelismo con Cristo, veía en María, ante todo, la asociación da su obrar salvífico en la adquisición y distribución de los frutos de la Redención; la cual funda una trascendencia de María respecto a la Iglesia por ser su causa no sólo ejemplar sino también eficiente, subordinadamente a Cristo, como Madre de la misma. La LG es un compromiso entre los dos sistemas enfrentados, en el que integra las aportaciones de la Mariología eclesiotitímica (María, hija de Sion…) a la doctrina clásica de la celebración de María eficiente, próxima y objetiva a la Redención de Cristo, tradicional desde S. Ireneo.
(from Vatican Radio)

miércoles, 24 de mayo de 2017

El Papa de las sorpresas, con cinco nuevos cardenales



«Dios es siempre nuevo». Así es el Dios de los cristianos, según Francisco. «El Dios de las sorpresas». Por eso, su vicario en la tierra no podría ser de otra manera. Fiel a su estilo, el Papa argentino sorprendió una vez más este fin de semana al anunciar un inminente consistorio para la creación de cinco nuevos cardenales. Entre ellos el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella. Además, con los elegidos sentó precedentes inéditos, como el de elevar al cardenalato a un obispo auxiliar mientras el titular de la diócesis no lo es.

Ningún observador lo tenía previsto. Ningún vaticanista pudo anticiparlo, como en otras ocasiones. El último domingo, al finalizar el rezo del Regina Coeli y asomado a la ventana de su estudio privado en el Palacio Apostólico, el Papa Francisco anunció a la multitud su decisión de convocar un consistorio cardenalicio para el próximo 28 de junio.
Un anuncio cuanto menos extraño, sobre todo por el momento. Ya desde el papado de Benedicto XVI, la creación de cardenales se realizaba a inicios o finales de año, coincidiendo –según el caso– con la fiesta de la Cátedra de San Pedro (febrero) o de Cristo Rey (noviembre). Así ocurrió, también, con los primeros tres consistorios de Francisco. Pero ya se sabe, el Papa tiene plena libertad en este ámbito, incluso para sorprender.
Ante la multitud congregada en la plaza de San Pedro, el Pontífice leyó los nombres de los nuevos purpurados. Además de Omella, incluyó a Jean Zerbo, arzobispo de Bamako (Mali); Anders Arborelius, obispo de Estocolmo, en Suecia; Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun, vicario apostólico de Paksé, en Laos y Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador, en El Salvador.
«Su procedencia de diversas partes del mundo manifiesta la catolicidad de la Iglesia difundida en toda la tierra, y la asignación de un título o una diaconía en la urbe expresa la pertenencia de los cardenales a la diócesis de Roma, que preside en la caridad de todas las Iglesias», dijo Francisco. El jueves 29 de junio, solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, el Obispo de Roma concelebrará la Misa con los nuevos cardenales, con el Colegio Cardenalicio, con los nuevos arzobispos metropolitanos, obispos y algunos presbíteros.
Según la tradición, la fiesta de esos apóstoles es la entrega del palio, la indumentaria litúrgica que identifica a los arzobispos. Pero este año todo se juntará, y el consistorio eclipsará el viaje a Roma de los nuevos pastores metropolitanos. «Confiamos los nuevos cardenales a la protección de los santos Pedro y Pablo, para que sean auténticos servidores de la comunión eclesial y anunciadores alegres del evangelio en el mundo entero», añadió el Papa.
Aire fresco en la cúpula eclesial
En este imprevisto anuncio, Francisco ratificó una opción precisa: su voluntad manifiesta de incluir aire fresco en los órganos de decisión de la Iglesia, de reconocer a personalidades venidas de sitios geográficos considerados como secundarios e, incluso, hasta irrelevantes. Al menos en la geopolítica moderna. Pero no irrelevantes para la catolicidad.
El Papa dejó en claro, otra vez, que la elección de sus colaboradores más cercanos es suya, personal, y no responde a dinámicas condicionadas por las presiones de ocasión. Para él no existen automatismos, ni carrerismos, ni sedes cardenalicias cuyos obispos deben recibir el birrete colorado obligatoriamente. Ejemplos emblemáticos de esta orientación resultan Turín y Venecia, dos históricas y poderosas diócesis italianas que llevan años sin ser guiadas por un cardenal.
Como contraparte, en estos años de pontificado, Francisco ha roto muchos esquemas. En Panamá creó purpurado al obispo de la pequeña diócesis de Ciudad David, dejando al primado como arzobispo. Y ha concedido el primer birrete cardenalicio de la historia a varios países, incluidas pequeñas islas de Oceanía como Tonga y Papúa Nueva Guinea.
Algo similar ocurrirá ahora. En junio incluirá en el Colegio Cardenalicio al obispo auxiliar de San Salvador. Una verdadera rareza en los tiempos modernos de la Iglesia. Sobre todo, porque establecerá una situación en la cual el inferior tendrá un más alto rango episcopal que el superior, el actual arzobispo de esa diócesis salvadoreña, José Luis Escobar Alas.
De ahí que el elegido, Gregorio Rosa Chávez, haya asegurado haberse sentido «confuso, desconcertado y abrumado» cuando supo la noticia. Reconoció que, con su distinción, el Papa quiso rendir un tributo al obispo de los pobres, Óscar Arnulfo Romero, asesinado por los escuadrones de la muerte que asolaron el país centroamericano en 1980.
La situación inédita en El Salvador y los nombres de los otros futuros purpurados refuerzan el camino impreso por Francisco a la barca de Pedro: de cercanía a la gente, de misericordia y de periferia, donde el cardenalato es a la persona por sus méritos y no por otras razones. En Suecia, donde el catolicismo es minoría, el Papa quiso destacar el testimonio de Anders Arborelius, obispo procedente de una familia luterana que se convirtió a los 20 años. Él será el primer purpurado escandinavo tras 500 años de reforma. Jean Zerbo, de Mali, es un hombre conocido por su trabajo a favor de la paz en un país azotado constantemente por las luchas étnicas, políticas y sociales. Así como en sus anteriores consistorios el Papa mandó cardenales a tierras de inestabilidad y turbulencia (Venezuela y Siria), ahora lo hace con este martirizado territorio africano.
El cambio irreversible
«Me iré cuando el cambio sea irreversible», le dijo, casi al inicio de su pontificado, el Papa a un hombre de su estima. Esa transformación se está manifestando especialmente en el Colegio Cardenalicio. Los tiempos le ayudan. En sus primeros cuatro años de su ministerio petrino muchos cardenales superaron los 80 años, permitiéndole designar un buen número de sustitutos. Así, a partir del 28 de junio, Francisco habrá renovado 49, siete menos que los designados por Benedicto XVI en sus ocho años de pontificado. Corresponderán al 40 % de los 121 electores que podrían votar por su sucesor en un futuro cónclave.
Poco a poco, Bergoglio ha ido modificando el equilibrio geográfico entre Europa y el resto del mundo. En 2013, la mayoría de los cardenales que lo eligieron Papa provenían del Viejo Continente. Ahora la proporción se ha invertido. Con las nuevas designaciones, los extraeuropeos suman 68: 34 de América, 15 de África, 14 de Asia y cinco de Oceanía. En cambio, los europeos son 53.
Una brecha que podrá ampliarse aún más, si Francisco lo desea. En 2018 siete cardenales superarán los 80 años y perderán sus derechos electivos. Solo uno de ellos no es europeo, la mayoría son italianos. Otros diez superarán esa edad en 2019, dándole la oportunidad de profundizar su reforma de las personas del Colegio Cardenalicio.
Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano

Primeras Comuniones: de acto religioso a evento social de exhibición


La crisis no ha frenado el desembolso de las familias, que puede llegar a superar los 8.000 euros
Antaño, la celebración de una comunión reunía a los familiares más cercanos en una comida sencilla en casa, y los niños recibían como regalo algún detalle nada ostentoso. Hoy, al llegar el mes de mayo, las familias se preparan para desembolsar una cantidad de dinero que puede llegar a superar los 8.000 euros –aunque el gasto medio es de 4.000–, entre carísimos viajes a parques temáticos y listas de invitados que son más propias de bodas que de comuniones.
Parece ser cierto que «se nos está yendo la pinza con los convites, banquetes y regalos», como advirtió la semana pasada el juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, en una entrada en su cuenta de Facebook que en pocas horas se convirtió en un alegato viral contra la desmesura.
El gasto en el festejo social que envuelve al acto religioso supone un endeudamiento importante para muchas familias, y ha afianzado la tendencia al exceso que vienen recogiendo las asociaciones de consumidores en los últimos años, que recomiendan «adaptar el presupuesto a los tiempos y a las posibilidades económicas». Ni siquiera la crisis ha logrado frenar el sobregasto, y de producirse una contención, es mínima.
Elemento de «exhibición»
¿Por qué esta tendencia a materializar este acto religioso? El sociólogo José Luis Barceló Mezquita, del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid, identifica que uno de los primeros motivos de este dispendio es la cuestión demográfica.
Las parejas españolas tienen muchos menos niños que hace 15 o 20 años –la tasa de natalidad ha caído dos puntos porcentuales desde la década de los 80– y pueden permitirse hacer una mayor inversión en ellos, en ocasiones con una intención implícita de «exhibir» su poder adquisitivo. «Antes, cuando las familias eran más numerosas, esto no se hacía», apunta Barceló Mezquita. Según el experto, «el que tiene uno o dos hijos los ha convertido en un elemento de distinción, no sólo en este tipo de celebraciones, también, por ejemplo, en la búsqueda de un colegio caro para que estudien».
En esta misma línea, el profesor de Historia del Pensamiento y Movimientos Sociales de la Universidad San Pablo CEU, Juan Carlos Jiménez, habla de «esnobismo de estatus»: el evento religioso es accesorio a la fiesta social, hasta tal punto que los padres se ven obligados a competir para que el niño eleve su estatus mostrando su celebración».
Barceló Mezquita coincide en que «se ha llegado a ridiculizar la comunión». Apunta, además, un dato curioso y contradictorio que aporta una pista del carácter psicosocial de los españoles: el 50% de los enlaces entre parejas a día de hoy se producen por lo civil. «Nos encontramos con que a pesar de que sean parejas civiles sí que quieren que sus hijos hagan la comunión».
En este sentido, Alejandro Néstor García, sociólogo y profesor en la Universidad de Navarra, cree que «esta celebración ha perdido en parte su carácter religioso –aunque, puntualiza, no totalmente– para coger forma de evento social familiar». Y justifica esta tendencia en el cambio en las relaciones familiares: «ahora hay una mayor movilidad de los miembros, por lo que el núcleo se ve fragmentado, y aprovecha estas ocasiones para convertirlas en un motivo de celebración de suma importancia». Inevitablemente, se le da la misma relevancia al consumo y se invierte mucho más en los preparativos.
Sentimiento de culpa
¿Qué lleva a los padres a actuar así? La psicóloga Rocio Martín-Serrano, autora del libro Autoconcepto y ansiedad en adolescentes: un programa de intervención clínica, apunta como primer motivo a que estos comportamientos sirven a los padres para mitigar posibles sentimientos de culpa. «El ritmo de la sociedad ha contribuido a que las obligaciones laborales de los padres les impida pasar más tiempo con sus hijos», así que se vuelcan en la preparación de estos días señalados para los niños adoptando una «conducta de compensación». De esta forma se sustituye «inconscientemente» el componente afectivo por el material: menos atención, pero más regalos.
«Que no sea menos que los demás», «que no le falte de nada», y todo este tipo de proverbios paternales que muestran la inclinación de los progenitores a cuidar en exceso de los hijos, según aclara Martín-Serrano, son otras de las causas del derroche, que sólo contribuyen a «frenar sus habilidades evolutivas» y entorpecer su enfrentamiento a contratiempos futuros.
La causa de esta conducta radica en la inseguridad de los propios padres: «el hecho de que los progenitores le transmitan a su hijo, por ejemplo, que tener menos regalos significa ser menos que los demás, demuestra la inseguridad de ellos», que se proyecta en el niño generando un patrón de conducta que se acabará repitiendo. «Lo único que consiguen estas recompensas inmediatas, vinculadas al capricho, es frenar sus inseguridades a corto plazo, pero -concluye Martín-Serrano- seguirán expuestos a ellas y desarrollarán baja tolerancia a la frustración cuando surgen imprevistos».
Patricia García/ABC
Alfa y Omega

El Papa urge a Trump a evitar las guerras y ser «instrumento de paz»


El Papa Francisco ha recibido este miércoles con una sonrisa cordial a un presidente Donald Trump más bien tenso para un primer encuentro que ha servido para dejar atrás reticencias y abrir un canal de diálogo directo entre dos personas con posturas muy distintas en temas importantes.
«Santidad, es una gran honor estar aquí. Muchísimas gracias», fueron las primeras palabras de saludo del presidente, pronunciadas en su idioma, a lo que Francisco ha respondido con amabilidad «mucho gusto en conocerle, no hablo muy bien inglés».
Durante la conversación de algo menos de 30 minutos en privado, y de nuevo en el intercambio de regalos, el Papa ha urgido al presidente americano a evitar la proliferación de guerras y promover la paz.
Lo hizo en público al comentar en detalle a su visitante el significado del regalo de despedida: un medallón con ramos de olivo y una horrible fractura en el centro, que Trump se lleva como recuerdo a Estados Unidos. Según Francisco, «esa división es la guerra».
En la misma línea de «sugerencia» Francisco le ha regalado también sus tres grandes documentos, La alegría del Evangelio, La alegría del amor, sobre la familia, y Laudato sí sobre, la necesidad de proteger el medio ambiente y disminuir el consumo de combustibles fósiles para aminorar los daños del cambio climático. Con cortesía, Trump ha prometido leerlos.
Al término de cada audiencia, el Papa utiliza los regalos para insistir en algún punto y que sirvan de recordatorio a su visitante. En ese caso, a los tres documentos extensos ha añadido otro más breve pero muy significativo en el que ha puesto especial énfasis: el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2017, haciendo notar que «se lo firmé personalmente».
Francisco ha insistido en comentarle que se lo regalaba con el deseo de que sea «instrumento de paz», a lo que Trump ha respondido «necesitamos la paz».
A su vez, el presidente americano ha regalado al Santo Padre una gran caja con libros de Martin Luther King, diciéndole «creo que le gustarán. Espero que le gusten».

«No olvidaré lo que me dijo»
Después de la conversación de casi media hora en privado –el tiempo normal para jefes de Estado, aunque el encuentro con Obama había durado casi el doble- , ambos parecían más relajados, casi aliviados.
De nuevo en presencia de los periodistas, el presidente americano le ha presentado su séquito, comenzando por su esposa Melania y su hija Ivanka, las dos visiblemente conmovidas.
La primera dama le pidió que bendijese un pequeño objeto, quizá un rosario, que sostenía en el hueco de la mano, mientras Ivanka Trump le daba las gracias con afecto.
El encuentro tuvo momentos distendidos y simpáticos, como cuando Francisco preguntó inesperadamente a la primera dama que le daba de comer a su marido. Melania Trump respondió divertida «¡Pizza!».
Trump fue presentando también al Papa a los demás miembros de su delegación, empezando por su yerno Jared Kushner, el secretario de Estado Rex Tillerson, el consejero de Seguridad Nacional H.R. McMaster y otros siete funcionarios. Todos recibieron como regalo un rosario de manos del Santo Padre.
«No olvidaré lo que me dijo», fueron las últimas palabras del presidente en inglés justo en el apretón de manos de despedida, a las que Francisco respondió en español con un animoso: «¡Buena suerte!».
A continuación, el presidente y sus principales colaboradores se trasladaron a otra sala para un encuentro con el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, y el responsable de Relaciones Exteriores, Paul Gallagher, donde se tratarían más en detalle los principales asuntos de interés mutuo.
Como hace con todos los jefes de Estado, Francisco había salido a recibirle en la antecámara de su biblioteca privada y ambos posaron durante unos instantes para la primera foto oficial. En ese momento se notaba contraste de rostros: el Papa mantenía un gesto serio mientras que el presidente lucía una y otra vez una gran sonrisa, casi de campaña electoral.
En cuanto tomaron asiento a ambos lados de una sencilla mesa de madera, el presidente acercó un poco más su silla como si quisiera escuchar mejor o estar más cerca de su interlocutor. El lenguaje corporal era positivo y manifestaba interés.
A su vez, el Papa inició una explicación muy serena y amable durante el medio minuto inicial hasta que se ordena la salida del resto de las personas. Junto al Papa, en un clima de total reserva, se quedó solamente su traductor Mark Miles, un británico nacido en Gibraltar.
La comitiva del presidente Trump había llegado al Vaticano a las 8.15 y entrado por una puerta lateral en lugar de atravesar la hermosísima plaza de San Pedro, que en ese momento se encontraba repleta de peregrinos para la audiencia general de los miércoles. Ese era el motivo por el que el Papa le había dado cita tan temprano.
Donald Trump, la primera dama y su hija Ivanka, pudieron experimentar por primera vez lo que se parece más bien a un cambio de planeta: pasar de las calles ruidosas de Roma y su tráfico caótico a los Jardines Vaticanos, un oasis de belleza y tranquilidad, donde todo está limpio y ordenado.
El presidente fue recibido en el patio de San Dámaso por un piquete de la Guardia Suiza y por el jefe de la Casa Pontificia, Georg Gaenswein, quien también saludó a la primera dama y a Ivanka Trump, ambas vestidas de riguroso negro y ataviadas con mantillas de encaje ya desde ese momento.
Refiriéndose al viaje iniciado en Arabia Saudí y continuado en Palestina e Israel, Trump comento a Gaenswein que está siendo «una gira muy buena».
Escoltado por los gentilhombres del Vaticano, el presidente recorrió los impresionantes pasillos que llevan hasta la biblioteca privada del Santo Padre, escuchando las explicaciones de Georg Gaenswein sobre la historia del lugar y algunas de las obras de arte.
Daba la impresión de que Trump no le escuchaba mucho. Probablemente, su cabeza estaba totalmente concentrada en el encuentro que estaba a punto de mantener con el Papa y que, a juzgar por el cambio de rostros al final, ha resultado positivo.
Comunicado de la Santa Sede
Al finalizar la visita, la Santa Sede ha emitido un comunicado en el que asegura que durante el encuentro entre ambos mandatarios se ha expresado «el compromiso común en favor de la vida y de la libertad religiosa y de conciencia». Asimismo, «se ha manifestado el deseo de una colaboración serena entre el Estado y la Iglesia Católica en los Estados Unidos, comprometida en el servicio a la población en los campos de la salud, la educación y la asistencia a los inmigrantes».
Las conversaciones de Trump con el Pontífice y con el secretario de Estado del Vaticano también han permitido, según la Santa Sede, «un intercambio de puntos de vista sobre algunos temas relacionados con la actualidad internacional y con la promoción de la paz en el mundo a través de la negociación política y el diálogo interreligioso, con especial referencia a la situación en Oriente Medio y a la tutela de las comunidades cristianas».

La «terapia de la esperanza» de Jesús. Catequesis del Papa en español

"El secreto de la terapia está en mostrar a la persona que, aunque que pueda parecer lo contrario, sigue siendo amada por Dios". Así explicó el Papa Francisco la «terapia de la esperanza» de Jesús, en la Audiencia General del miércoles 24 de mayo. 
El pontífice se centró en el Evangelio de Lucas que narra el pasaje de la huida de los discípulos de Jerusalén, quienes tras la muerte de Jesús, caminan hacia Emaús desanimados porque habían visto morir las esperanzas que habían puesto en el Maestro. Jesús, conociendo la tristeza que los inundaba quería ayudarles a sondear en profundidad la amargura que se había apoderado de ellos. 
Los discípulos caminan tristes, observó el Papa, porque vieron morir las esperanzas que habían puesto en Jesús de Nazaret; y la señal más elocuente de la derrota, que no habían previsto, es aquella cruz en el Calvario. En cambio se trata de una derrota que sí había sido prevista por Dios y también anunciada en las Sagradas Escrituras.
"En los Libros Sagrados -  prosiguió el Pontífice -  no se encuentran historias de heroísmo fácil, ni de conquistas fulminantes. A Dios no le gusta ser amado como a un líder que lleva a su pueblo a la victoria, aniquilando a los adversarios" sino, más bien, él representa "una llama frágil que arde en un día de frío y viento"; y, para aparecer aún más frágil, Él ha escogido el lugar que todos despreciamos. 
Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo entregó a los discípulos: fue entonces cuando los discípulos de Emaús lo reconocieron. En ese encuentro rápido de Jesús con los dos discípulos, dijo Francisco, está contenido todo el destino de la Iglesia; y en el gesto de la Eucaristía, el significado también de cómo debe ser nuestra vida: Jesús nos toma, nos bendice, 'parte' nuestra vida - porque no hay amor sin sacrificio - y la ofrece a los demás, a todos.
A continuación, el resumen de la catequesis que el Papa pronunció en nuestro idioma: 
"Queridos hermanos y hermanas:
La lectura del Evangelio de san Lucas que hemos escuchado nos narra la experiencia de los dos discípulos que, después de la muerte de Jesús en el Calvario, huyen de Jerusalén sin esperanza, desilusionados y llenos de amargura por la derrota del Maestro, hacia la tranquilidad de Emaús.
En ese caminar hacia su aldea, mientras conversan con paso triste y desesperanzado, se les une un desconocido. Los ojos de ellos, velados aún por el fracaso de sus expectativas humanas, no reconocen que es Jesús. El Señor camina con ellos, y aunque conoce el motivo de su desilusión, no se impone, sino pregunta y escucha. Comienza su «terapia de la esperanza». Les deja el tiempo necesario para que hagan un recorrido interior y lleguen al fondo de su amargura. Y ellos pronuncian aquellas palabras: «Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel», que trasudan tristeza, decepción, derrota, y que son un retrato de la existencia humana que nos es común.
Jesús camina, de manera discreta, junto a todas las personas desalentadas, y logra darles de nuevo la esperanza. Como a los discípulos de Emaús, él habla a través de las Escrituras, manifestando cómo la verdadera esperanza pasa por el fracaso y el sufrimiento. Y al final del camino cumplido en su compañía, Jesús se hace reconocer en la Fracción del pan, gesto fundamental de la Eucaristía, don de su amor total, de donde brota la vida de la Iglesia y del cristiano.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que Jesús resucitado nos conceda descubrirlo presente y vivo en su Iglesia donde, saliendo a nuestro encuentro y caminando junto a cada uno, nos conduce con su amor infalible y su presencia vivificante por el camino de la esperanza. Que Dios los bendiga".
(Griselda Mutual - Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena



Lectura del santo Evangelio según san Juan 16,12-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».
Palabra del Señor.

martes, 23 de mayo de 2017

Ortodoxos reciben en Moscú una reliquia de San Nicolás de Bari


Miles de creyentes recibieron este domingo en la catedral moscovita de Cristo Salvador, el principal templo ortodoxo de Rusia, una reliquia de San Nicolás de Bari, que llegó a la capital rusa en un vuelo especial desde esa ciudad italiana.
La llegada a la catedral del cofre con la reliquia, una costilla izquierda del obispo que vivió en el siglo IV y santo patrono de Rusia, Grecia y Turquía, fue saludada con el repicar de las campanas de todos los templos ortodoxos de la capital.
El patriarca de la Iglesia Ortodoxa, Kirill, destacó que San Nicolás ha sido siempre desde el punto de vista de los creyentes rusos el principal santo del país.
"Al igual que en el pasado, prácticamente en todos los hogares hay sin falta tres iconos: el Salvador, la Madre de Dios y san Nicolás el Milagroso", dijo Kirill a medios locales.
Agregó que, aunque nunca estuvo en Rusia ni tuvo ninguna vinculación con ella, siempre ha sido considerado un santo ruso, ya que la gente vincula las oraciones a San Nicolás a la "superación de muchas catástrofes históricas".
Por primera vez en casi mil años se ha separado una parte de las reliquias de basílica de Bari para trasladarla a otro país, lo que fue posible gracias al histórico encuentro que mantuvieron en febrero de 2016 el Papa Francisco y el patriarca Kirill en el aeropuerto de La Habana.
Dicha reunión abrió un nuevo capítulo de cooperación entre las principales iglesias cristianas tras un milenio de cisma.
La reliquia permanecerá 52 días en el catedral de Cristo Salvador, tras lo cual será trasladada a San Petersburgo, la segunda ciudad de Rusia, donde fieles podrán venerarla durante dos semanas.
Las autoridades municipales y el comité organizador de la Iglesia Ortodoxa rusa prevén que cientos de miles de creyentes acudirán a la catedral de Cristo Salvador a rendir culto al santo, al que se le atribuyen numerosos milagros y cuya figura dio origen el mito de Papá Noel o Santa Claus.
La llegada de reliquias a Rusia ha congregado en los últimos años a millones de devotos, como ocurrió en 2013 con la cruz donde supuestamente fue clavado el apóstol San Andrés y, dos años antes, con un cinturón tejido, según la tradición, por la Virgen María.
La Guardia Nacional de Rusia (GN) anunció hoy que ha destinado a más de 1.000 hombres para velar por el orden y la seguridad de los creyentes en los alrededores de la catedral de Cristo Salvador.
"En las labores de vigilancia participarán los militares mejor preparados, que han sido sometidos a un proceso especial de selección", afirma en un comunicado la GN.
(RD/Agencias)

Francisco en Santa Marta: ¿Pido la gracia de tener un corazón abierto al Espíritu Santo?



El papa Francisco en la homilía de este lunes en la misa matutina que celebró en la Residencia Santa Marta, aseguró que solo el Espíritu Santo nos puede enseñar a decir: “Jesús es el Señor”.
El Santo Padre, partió del las palabras que Jesús dijo a sus discípulos en la Última Cena, en particular sobre el Espíritu Santo que nos acompaña “y da la certeza de que Jesús nos salva”.
Jesús dijo sobre el Espíritu Santo: “Él les conducirá a la verdad plena” y “les hará recordar todas las cosas que he dicho. Les enseñará todo”. O sea que el Espíritu Santo es el compañero de camino de cada cristiano y de la Iglesia. “Este es el don que Jesús nos da”.
¿Pero dónde habita el Espíritu Santo?, se interrogó el Papa. Y refiriéndose a la Primera lectura señaló la figura de Lidia “comerciante de púrpura”, a la cual “el Señor le abre el corazón para adherir a la palabra de Dios”. Por eso “la Iglesia lo llama ‘Dulce huésped del corazón’, está aquí. Pero en un corazón cerrado no puede entrar”.
“¿Dónde se compran las llaves para abrir el corazón? No, eso es un don, un don de Dios. ‘Señor abre mi corazón para que entre el Espíritu y me haga entender que Jesús es el Señor’”. Esta es una oración que debemos repetir en estos días. “Para que llegue a la plena verdad”.
¿Pido al Señor la gracia de tener un corazón abierto? ¿Intento escuchar al Espíritu Santo, sus inspiraciones, las cosas que Él dice a mi corazón, de manera que yo avance en la vida cristiana y pueda dar testimonio que Jesús es el Señor? Pensando en estas cosas, concluyó el Papa, “avanzaremos en la vida cristiana y podremos dar testimonio de Jesús”.
ZENIT

Radio María prepara una nueva emisora en Erbil (Irak)



Radio María Erbil ha sido pedida por el obispo local y emitirá en lengua árabe para toda la región del Kurdistán. «Ya hemos pedido la licencia a las autoridades del gobierno kurdo para poder empezar con el proyecto», aseguró Joseph Nassar, responsable de Radio María para Asia y Oceanía
Radio María está preparando un nueva emisora en Erbil (Irak), según explicó Joseph Nassar, responsable de Radio María para Asia y Oceanía.
Nassar dio la noticia en la Mariathon 2017, un programa especial de Radio María España, conducido por Paloma Niño, que pretende dar a conocer los nuevos proyectos de Radio María en el mundo y conseguir los donativos necesarios para impulsar dichos proyectos.
«La idea que teníamos era instalar un estudio móvil pero el obispo nos dijo que quería una radio propia y no una unidad móvil. Llevamos meses trabajando en ello y esperamos que comience a emitir muy pronto», dijo Nassar.
Radio María Erbil será una emisora independiente que emitirá en lengua árabe desde Erbil para toda la región del Kurdistán. «Actualmente estamos preparando la asociación y hemos pedido la licencia a las autoridades del gobierno kurdo para poder empezar con el proyecto», aseguró Joseph Nassar.
El responsable de Radio María para Asia y Oceanía viajará en las próximas semanas a Erbil, junto a un técnico, para instalar la antena que posibilitará el comienzo de las retransmisiones.
Para Nassar, Radio María Erbil es «como la mano de Dios que quiere ir a países donde se viven grandes sufrimientos, como Siria –a donde Radio María enviará en las próximas semanas varias unidades móviles– o Irak». Pero para que sea posible, continuó el responsable de la radio, «necesitamos la oración de los oyentes».
Radio Mariam
La nueva emisora estará ligada a Radio Mariam, que ya emite en lengua árabe y que nació en diciembre de 2015 para «ayudar» a los cristianos perseguidos «que se encuentran en países árabes, donde las guerras y las persecuciones están provocando éxodos dolorosos, que amenazan con provocar su extinción», dijo entonces el padre Livio Fanzaga, director de Radio María Italia.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega