viernes, 24 de febrero de 2017

PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO DE SAN MARCOS (10,1-12)





Queridos amigos, como comentario al Evangelio de hoy, publicamos unas palabras del Papa Francisco en la conferencia de prensa del vuelo de regreso del viaje pastoral a Estados Unidos, en septiembre de 2015: 
Aquellos que piensan en un “divorcio católico” se equivocan porque este último documento (el Papa se refiere a su Motu Proprio ‘Mitix Iudex Dominus Iesus’, sobre la reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad del matrimonio) ha cerrado la puerta al divorcio que podía entrar por la vía administrativa. 

La mayoría de los Padres sinodales en el Sínodo (el Papa se refiere al Sínodo sobre la familia del 2014) pidió agilizar los procesos de nulidad matrimonial, porque hay procesos que duran ya 10-15 años. Una sentencia, y después otra sentencia y ulteriormente si hay apelación, la apelación, y de nuevo otra apelación… y no se termina nunca. (...) 

Este documento, este Motu proprio, facilita los procesos en cuanto al tiempo, pero no se trata de un divorcio, porque el matrimonio es indisoluble cuando es sacramento, y esto la Iglesia no, no lo puede cambiar. Es doctrina. El matrimonio es un sacramento indisoluble. 

El procedimiento de nulidad sirve para comprobar si aquello que parecía un sacramento en realidad no había sido un sacramento: por falta de libertad, por ejemplo, o por falta de madurez, o por enfermedad mental… son tantos los motivos que llevan, después de un estudio, de una investigación, a decir: “No, allí no ha habido sacramento”; por ejemplo, porque la persona no era libre. 

Un ejemplo: ahora no es muy común, pero en ciertos sectores de la sociedad sí es común –al menos en Buenos Aires lo era–: los matrimonios cuando la novia quedaba encinta. “Se tiene que casar”. Yo en Buenos Aires aconsejaba a los sacerdotes que se negaran a casarlos, casi les prohibía celebrar el matrimonio en esas condiciones. Nosotros lo llamamos “matrimonio de prisa”, sólo para salvar todas las apariencias. Nace el niño y a algunas parejas les va bien, pero no hay libertad. Luego, les va mal, se separan… y dicen “yo fui obligado a casarme porque tenía que reparar esa situación”: esta sería una causa de nulidad. 

Las causas de nulidad son muchas, las pueden encontrar en internet, ahí están todas (...). El “divorcio católico”: no, eso no existe. O nunca hubo matrimonio –y esto es la nulidad, porque no existió– o si existió el matrimonio, es indisoluble. Esto queda claro. Gracias”.

LO QUE DIOS HA UNIDO, QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE






Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,1-12):

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino y según su costumbre les enseñaba.

Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».

Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?».

Contestaron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».

Jesús les dijo: «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. 

Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

Él les dijo: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera, Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Palabra del Señor

Homilía del Papa: No aplazar la conversión


No escandalizar a “los pequeños” con la doble vida, porque el escándalo destruye. Es la invitación que hizo el Santo Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
“Córtate la mano”, “arráncate el ojo”, pero “no escandalices a los pequeños”, es decir a los justos, “aquellos que confían en el Señor, o que sencillamente creen en el Señor”. Francisco comenzó su reflexión a partir del Evangelio del día, del que se desprende que, en efecto, para el Señor el escándalo es destrucción:
“Pero, ¿qué cosa es el escándalo? El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida, la doble vida. La doble en todo: yo soy muy católico, yo voy siempre a Misa, pertenezco a esta asociación y a esta otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis empleados, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, hago blanqueo de dinero… doble vida. Y tantos católicos son así. Y escandalizan. Cuántas veces hemos oído  – todos nosotros, en el barrio y en otras partes  – ‘pero, para ser católico como aquel, es mejor ser ateo’. Ese es el escándalo. Te destruye. Te derriba. Y esto sucede todos los días. Basta ver el telediario o leer los periódicos. En los periódicos hay tantos escándalos, y también está la gran publicidad de los escándalos. Y con los escándalos se destruye”.
El Papa Bergoglio ofreció el ejemplo de una empresa importante que estaba a punto de la quiebra. Las autoridades querían evitar una huelga justa, que no habría hecho bien, y querían hablar con las autoridades de la compañía. Los trabajadores, además, no tenían dinero para sus necesidades básicas porque no recibían el sueldo. Y el responsable, un católico, estaba de vacaciones de invierno en una playa de Oriente Medio, y la gente se enteró aunque la noticia no salió en los periódicos. “Estos son los escándalos”, dijo Francisco:
“Jesús dice, en el Evangelio, sobre los que escandalizan, sin decir la palabra escándalo, pero se entiende: ‘Tú llegarás al Cielo y llamarás a la puerta y: ‘¡Soy yo, Señor!’ – ‘Sí, ¿no te acuerdas? Yo iba a la iglesia, estaba cerca de ti, pertenecía a tal asociación, hago esto… ¿no te acuerdas de todas las ofrendas que hice?’ ‘Sí, recuerdo. Las ofrendas, aquellas las recuerdo: todas sucias. Todas robadas a los pobres. No te conozco’. Aquella será la respuesta de Jesús a estos escandalosos que tienen doble vida”.
La doble vida se produce por seguir las pasiones del corazón, los pecados capitales que son las heridas del pecado original”, esconder las pasiones, pero seguirlas, explicó el Papa. Y precisamente la primera Lectura exhorta a no secundarlas y a no confiar en las riquezas, no decir: “Me basto a mí mismo”. Además, Francisco invitó a no retardar la conversión:
“A todos nosotros, a cada uno de nosotros, nos hará bien, hoy, pensar si hay algo de doble vida en nosotros, aparecer justos, parecer buenos creyentes, buenos católicos, pero por debajo hacer otra cosa; si hay algo de doble vida, si hay una confianza excesiva: ‘Pero, sí, el Señor después me perdonará todo, y yo sigo…’. Si hay algo que decir: ‘Sí, esto no va bien, me convertiré, pero hoy no: mañana’. Pensemos en esto. Y aprovechemos la Palabra del Señor y pensemos que el Señor en esto es muy duro. El escándalo destruye”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

jueves, 23 de febrero de 2017

El Papa reclama a la comunidad internacional ayuda urgente para Sudán del Sur


Ante la hambruna declarada en Sudán del Sur, «ahora es más necesario que nunca el compromiso de todos para no quedarse solo en declaraciones, sino que sean concretas las ayudas alimentarias y se permita que puedan llegar a las poblaciones que sufren», ha afirmado Francisco después de la catequesis de este miércoles
El Papa Francisco ha reclamado a la comunidad internacional ayuda urgente y concreta para el «atormentado» Sudán del Sur, víctima de «un conflicto fratricida» al que se suma «una grave crisis humanitaria que afecta a la región del Cuerno de África y que condena a muerte a millones de personas, entre ellos a muchos niños». El lunes, el Gobierno del país decretó la hambruna en algunas zonas del país; una situación que afecta a unas 100.000 personas.
Durante la audiencia general de este miércoles en la plaza de San Pedro, el Pontífice ha expresado su «particular preocupación», y ha subrayado que ahora «es más necesario que nunca el compromiso de todos para no quedarse sólo en declaraciones, sino que sean concretas las ayudas alimentarias y se permita que puedan llegar a las poblaciones que sufren».
Hacia una nueva creación
Antes, durante su catequesis semanal, Francisco ha analizado otro texto bíblico sobre la esperanza, en concreto el capítulo 8 de la Carta a los Romanos, que habla sobre cómo la creación espera verse liberada de la esclavitud del pecado. El Papa ha alertado de que es este mismo pecado el que nos hace pensar «que la creación sea nuestra propiedad», en vez de «un don maravilloso que Dios ha puesto en nuestras manos».
Guiado por el egoísmo, «el ser humano termina por destruir incluso las cosas más bellas que le han sido confiadas», transformándolas en un «signo triste y desolado del orgullo y de la voracidad humana». Así ocurre, por ejemplo, con algo tan necesario y hermoso como el agua, que se contamina entre otras causas por la explotación minera.
Sin embargo, los gemidos de la naturaleza no son estériles, sino «los de quien sufre, pero sabe que está por venir a la luz una nueva vida». Del mismo modo, «el cristiano vive en el mundo y sufre los signos del mal y del egoísmo pero, al mismo tiempo, ve todo con los ojos de la Pascua; sabe que ahora vive un momento de espera, que va más allá del momento presente», ha explicado. Todo lo que el hombre ha desfigurado «con su impiedad», Dios «lo recrea y reconcilia en su amor».
Alfa y Omega

En Turquía los refugiados venden sus órganos para llegar a Europa


De 6.000 a 11.000 euros por un riñón; el perfil ideal: varón, sano, de menos de 28 años
Las nuevas barreras que los países europeos han establecido para frenar el flujo de entrada de refugiados están encareciendo el camino y llevando a muchos de ellos a soluciones desesperadas. El programa «Fakt», de la televisión pública alemana ARD, desveló que en los campamentos de refugiados de Turquía, país con el que la UE ha firmado un multimillonario acuerdo para que sirva de dique y evite que miles de personas continúen su viaje desde allí hacia Europa, ha florecido un mercado clandestino de órganos humanos en el que muchos refugiados venden los suyos para obtener el dinero para el trayecto.
Los traficantes de personas ofertan menos plazas y han subido los precios, según han podido comprobar los investigadores de ARD, de modo que los refugiados terminan accediendo a la operación.
A pesar de tratarse de un comercio ilegal de órganos humanos, resulta escalofriantemente sencillo encontrar la pista de la oferta y la demanda a través de las redes sociales, que suele ser el primer punto de contacto con los potenciales «donantes». «Yo no conocía a ningún turco, no tengo aquí familia ni conocidos, no tengo trabajo… y tengo enormes problemas, estoy bajo una gran presión», explica su grave decisión el joven sirio Ahmed, que muestra la cicatriz que le ha dejado la intervención quirúrgica y que se dispone a emprender la ruta clandestina hacia Europa tras una breve y precaria recuperación. «No hay otra forma de seguir adelante, aquí no hay ningún futuro y no tengo más posibilidad de obtener dinero que vender mi cuerpo», relata.
«Hasta ahora estábamos acostumbrados a ver a muchos refugiados recurrir a la prostitución, pero la tendencia al alza es vender órganos para obtener el dinero que las mafias les exigen para seguir viaje», confirma Karl Kopp, de la ONG Pro Asyl.
Entre los refugiados es un secreto a voces que quienes firman el contrato de «donación» son trasladados a un hospital del este de Anatolia en el que son sometidos a una operación. El aumento de la oferta de órganos ha propiciado una caída de los precios en las últimas semanas. Actualmente los «donantes» reciben a cambio ente 6.000 y 11.000 euros por un riñón, lo que apenas les permite pagar un viaje clandestino a Centroeuropa. La mayoría de ellos son sirios llegados a Turquía a través del Líbano. El perfil más buscado es el de un varón sano no mayor de 28 años y sin requisito de edad mínima.
Más de 3,5 millones
El ministro turco del Interior, Süleyman Soylu, calcula que en su territorio se hacinan ya tres millones y medio de refugiados. «Turquía, que no hace regresar a nadie de sus puertas hacia las balas y bombas, es un hogar para 3.551.078 migrantes y refugiados en el día de hoy», afirmaba la semana pasada, reprochando a Europa el cierre de puertas que está dando lugar a esta situación. «Nosotros no nos enteramos de esta responsabilidad cuando el bebé Aylan llegó arrastrado a la costa como lo hicieron nuestros amigos de Occidente», dijo durante su intervención en la Reunión del Consejo de Políticas de Emigración. «El número de los recursos de asilo de sirios aceptados por la UE es de 866.000, mientras la cantidad de refugiados en Turquía es el triple», defendió.
Rosalía Sánchez / Corresponsal en Berlín / ABC

«Dadles vosotros de comer».Cardenal Carlos Osoro.



La encíclica Deus caritas est recoge unas palabras que me impresionaron desde que las leí: «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16). ¿Por qué me impresionan? Logré experimentar y ver en ellas la imagen cristiana de Dios y también la imagen consiguiente del hombre y de su camino. Son palabras que se completan con estas otras: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él». ¿Por qué me atrevo a proponeros que hagamos vida esas palabras de Jesús: «Dadles vosotros de comer»? Porque solamente desde una profunda experiencia de comunión con Dios, e invadidos e insertados en su amor, se pueden hacer realidad. Jesucristo nos ha manifestado que permanezcamos en su amor; por eso creer en el amor, volver a decir con fuerza que «hemos creído en el amor de Dios», es la opción fundamental de nuestra vida. Y desde la que podemos dar de comer a todos los hombres.
¡Qué importante es descubrir en este mundo en el que vivimos, en las circunstancias en las que estamos, el mandato de Jesús: «Dadles vosotros de comer»! Son palabras dichas a los apóstoles y, en ellos, a todos los discípulos, también a nosotros. Jesús, ante una inmensa muchedumbre que ha deseado escucharle, no puede desentenderse de sus necesidades reales, y nos enseña a no desentendernos. Él ha venido a comunicarnos el rostro de Dios que es Padre de todos los hombres. Y quiere y desea que nosotros, ahora, comuniquemos el rostro de Cristo, sirviendo al mundo y a todos los hombres en un desarrollo pleno e integral de la persona. ¡Qué bueno es encontrarse con Jesucristo! ¿Cómo haríamos para que todos los hombres puedan hacerlo? El encuentro con Él nos permite ver siempre en el prójimo no solo al otro, sino reconocer en él la imagen divina.
¿Tiene sentido que el Señor nos diga todavía: «Dadles vosotros de comer»? ¿Es necesario para el hombre de nuestro tiempo, que hizo grandes descubrimientos, que alcanzó la Luna y Marte, y está dispuesto a conquistar el universo? ¿Es necesario escuchar al Señor para unos hombres que investigan los grandes secretos de la naturaleza y logran descifrar los códigos del genoma humano? ¿Será necesario que nos diga: «Dadles vosotros de comer» a unos hombres que hemos inventado la comunicación interactiva e internet, y que hemos convertido la Tierra en una aldea global? Sinceramente, tiene más sentido que nunca pues, a pesar de todos estos descubrimientos, hay una enfermedad en el ser humano que llamaría corazón con raquitismo, es decir, corazón pequeño, pues no logra dar esas palpitaciones que lleguen a los hombres en todas las circunstancias en las que se encuentren, y puedan percibir que tienen hermanos.
Porque siguen existiendo hombres muriendo de hambre, sed, enfermedad, pobrezas de todo tipo; esclavitudes muy diversas y disimuladas con aires de dar libertad falsa y engañadora; explotaciones de todo género donde lo que vale es tener más y no la persona humana que es imagen de Dios; ofensas muy diversas a la dignidad humana; odios raciales, políticos, religiosos, intolerancias diversas, también religiosas, discriminaciones, coacciones físicas y morales, violencias que impiden una convivencia en paz. Alimentar como Jesús de su persona a los hombres, que hace tener al ser humano un corazón grande donde todos caben y son capaces de vivir juntos; ayudarse, animar y cambiar la historia, haciéndola más humana, con el humanismo de verdad... Eso es precisamente hacer vida esas palabras de Jesús: «Dadles vosotros de comer». ¿Estamos dispuestos a vivir de la Eucaristía para hacer verdad ese mandato? La Eucaristía tiene a Cristo mismo; es por eso por lo que, alimentados de Jesucristo, podemos dar de comer y hacer gustar la eternidad en el tiempo.
Es muy elocuente la expresión de los apóstoles, cuando Jesús les manda que den a la multitud lo que necesitan para saciar el hambre: «Dadles vosotros de comer». La respuesta fue: «No tenemos más que cinco panes y dos peces». Y era verdad. Ellos por sí mismos no tenían, pero lo poco en manos de Dios es abundancia. Y sigue siendo verdad: desde nosotros y por nosotros mismos, con nuestras fuerzas, con lo que somos y tenemos, no podemos saciar a nadie, siempre quedarán con hambre. Solo con Cristo que nos muestra el verdadero ser de Dios, con su amor, con la fuerza de su gracia que transforma nuestra vida, desde la fuerza de la comunión con Él, podemos entender que «no hay, pues, más que un humanismo verdadero que se abre al Absoluto en el reconocimiento de una vocación que da idea verdadera de la vida humana» (Caritas in veritate, 16b).
Me atrevo a deciros que seamos capaces de acoger una propuesta, de hacer el regalo que el Señor mismo nos ha dado y entregárselo y mostrárselo a los hombres:
1. Acojamos la propuesta que nos hace Dios mismo: «Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo». Vivamos por, desde y con la santidad de Dios que se nos da en Cristo. Camina por el mundo con la vida que te regaló Jesucristo. Te ha dado su Vida para que la hagas vida en ti y la manifiestes.
2. Demos el regalo que Dios mismo nos ha dado: somos templo de Dios, tenemos su Vida, la que Él nos ha dado por el Bautismo. Demos de esa vida. Regalemos esa sabiduría. Expresemos que somos templo de Dios. ¿Qué significa para ti ser templo de Dios?
3. Desarmemos el corazón de rencor y odio, ese ojo por ojo, y hagamos presente el amor de Dios sin medida, que rompe leyes, arranca violencias. Venzamos el odio con amor, que resuene el amor de Dios en nuestro mundo como radical novedad que arranca toda suciedad. Tengamos y mostremos ese amor que no hace diferencias, que respeta y mira con misericordia.
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (9,41-50)





El cristiano, según la metáfora evangélica, está llamado a ser la sal de la tierra. Pero si no transmite el sabor que el Señor le ha dado, se transforma en «sal insípida», en «un cristiano de museo».

¿Cómo hacer para que la sal no se vuelva insípida? El sabor de la sal cristiana nace de la certeza de la fe, de la esperanza y de la caridad que brota de la conciencia de «que Jesús resucitó por nosotros» y nos ha salvado. 

Pero esta certeza no se nos dio simplemente para conservarla. La sal que hemos recibido es para darla; es para dar sabor, para ofrecerla. De otro modo «se vuelve insípida y no sirve». 

Pero la sal tiene también otra particularidad: cuando «se usa bien, no se percibe el sabor de la sal» misma ni altera el sabor de las cosas. «Esta es la originalidad cristiana: cuando nosotros anunciamos la fe, con esta sal», «cada uno la recibe en su peculiaridad, como los alimentos». 

Y es que la originalidad cristiana no es una uniformidad. Consiste en que cada uno sigue siendo lo que es, con los dones que el Señor le ha dado. 

Y «para que la sal no se eche a perder» hay dos métodos a seguir, «que deben ir juntos». «Primero, darla»; «se trata de la sal de la fe, de la esperanza y de la caridad: ¡darla, darla, darla!». 

El otro método implica la trascendencia, es decir la tensión «hacia el autor de la sal, el Creador»: «con la adoración al Señor, trasciendo de mí mismo al Señor; y con el anuncio evangélico salgo fuera de mí mismo para dar el mensaje». 

(De la homilía en Santa Marta el 23 maggio 2013. Fuente: L’Osservatore Romano)

VIVID EN PAZ UNOS CON OTROS



Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,41-50):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. 

Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manosa la ugehennan al fuego que no se apaga.

Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.

Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».

Palabra del Señor

“Esperanza: es leer el presente con los ojos de Cristo Resucitado”, el Papa en la catequesis

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Muchas veces estamos tentados en pensar que la creación sea nuestra propiedad, una posesión que podemos explotar a nuestro agrado y del cual no debemos dar cuenta a nadie. En el pasaje de la Carta a los Romanos (8,19-27) del cual hemos apenas escuchado una parte, el Apóstol Pablo nos recuerda en cambio que la creación es un don maravilloso que Dios ha puesto en nuestras manos, para que podamos entrar en relación con Él y podamos reconocer la huella de su designio de amor, a cuya realización estamos llamados todos a colaborar, día a día.
Pero cuando se deja llevar por el egoísmo, el ser humano termina por destruir incluso las cosas más bellas que le han sido confiadas. Y así ha sucedido también con la creación. Pensemos en el agua. El agua es una cosa bellísima y muy importante; el agua nos da la vida, nos ayuda en todo. Pero al explotar los minerales se contamina el agua, se ensucia la creación y se destruye la creación. Este es sólo un ejemplo. Existen otros. Con la experiencia trágica del pecado, rota la comunión con Dios, hemos infringido la originaria comunión con todo aquello que nos rodea y hemos terminado por corromper la creación, haciéndola así esclava, sometida a nuestra caducidad. Y lamentablemente la consecuencia de todo esto está dramáticamente ante nuestros ojos, cada día. Cuando rompe la comunión con Dios, el hombre pierde su propia belleza originaria y termina por desfigurar alrededor de sí cada cosa; y donde todo antes hablaba del Padre Creador y de su amor infinito, ahora lleva el signo triste y desolado del orgullo y de la voracidad humana. El orgullo humano explotando la creación, destruye.
Pero el Señor no nos deja solos y también ante este escenario desolador nos ofrece una perspectiva nueva de liberación, de salvación universal. Es aquello lo que Pablo pone en evidencia con alegría, invitándonos a poner atención a los gemidos de la entera creación. Los gemidos de la entera creación… Expresión fuerte. Si ponemos atención, de hecho, alrededor nuestro todo clama: clama la misma creación, clamamos nosotros los seres humanos y clama el Espíritu dentro de nosotros, en nuestro corazón.
Ahora, estos clamores no son un lamento estéril, desconsolado, sino – como precisa el Apóstol – son los gemidos de una parturiente; son los gemidos de quien sufre, pero sabe que está por venir a la luz una nueva vida. Y en nuestro caso es de verdad así. Nosotros estamos todavía luchando con las consecuencias de nuestro pecado y todo, alrededor nuestro, lleva todavía el signo de nuestras debilidades, de nuestras faltas, de nuestras cerrazones. Pero, al mismo tiempo, sabemos de haber sido salvados por el Señor y ya se nos es dado contemplar y pregustar en nosotros y en lo que nos rodea los signos de la Resurrección, de la Pascua, que opera una nueva creación.
Este es el contenido de nuestra esperanza. El cristiano no vive fuera del mundo, sabe reconocer en la propia vida y en lo que lo circunda los signos del mal, del egoísmo y del pecado. Es solidario con quien sufre, con quien llora, con quien es marginado, con quien se siente desesperado… Pero, al mismo tiempo, el cristiano ha aprendido a leer todo esto con los ojos de la Pascua, con los ojos del Cristo Resucitado. Y entonces sabe que estamos viviendo el tiempo de la espera, el tiempo de un deseo que va más allá del presente, el tiempo del cumplimiento. En la esperanza sabemos que el Señor quiere sanar definitivamente con su misericordia los corazones heridos y humillados y todo los que el hombre ha deformado en su impiedad, y que de este modo Él regenerará un mundo nuevo y una humanidad nueva, finalmente reconciliada en su amor.
Cuantas veces nosotros cristianos estamos tentados por la desilusión, por el pesimismo… A veces nos dejamos llevar por el lamento inútil, o quizás nos quedamos sin palabras y no sabemos ni siquiera que cosa pedir, que cosa esperar… Pero todavía una vez más viene en nuestra ayuda el Espíritu Santo, respiro de nuestra esperanza, el cual mantiene vivo el clamor y la espera de nuestro corazón. El Espíritu ve por nosotros más allá de las apariencias negativas del presente y nos revela ya ahora los cielos nuevos y la tierra nueva que el Señor está preparando para la humanidad. Gracias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

miércoles, 22 de febrero de 2017

DIOS ESTABA EN ESTE LUGAR Y YO NO LO SABÍA. INTENTOS DE RESPUESTA A LA ENFERMEDAD



En el intento de ayudar al enfermo o de comprender el porqué, a lo largo de los siglos se han ido dando diferentes respuestas.

Un ejemplo de búsqueda de comprensión y de intento de ayuda lo tenemos en el libro de Job: "Como tantos enfermos a los que los cristianos intentamos consolar, Job no experimenta la cercanía y el apoyo de sus amigos porque no siente que sus palabras o gestos salgan del corazón¨.

Sufrimiento y pecado: Uno de los razonamientos más usados por los cristianos: El sufrimiento como consecuencia del pecado original. El plan primitivo de Dios no incluía ningún sufrimiento, pero el primer hombre pecó y ese pecado, en el origen de la humanidad, mereció el castigo de Dios. Esta es una formulación arcaica y abstracta.  
En realidad, Adán, el primer hombre (o los primeros hombres) brotó como humilde criatura de la animalidad anterior y, en continuidad con ella, vive de la fragilidad de los seres vivos.
No podemos leer el sufrimiento como un castigo en la intención de Dios. No estaríamos hablando del Dios de Jesucristo.  Jesús mismo se niega a explicar la enfermedad del ciego de nacimiento como una consecuencia de un pecado suyo o de sus antecesores. (Jn 9, 3)

Sufrimiento y purificación: Otro intento de respuesta es que el sufrimiento tendría como fin educar al individuo.
Afirman que los sufrimientos enviados por Dios derivan de su amor, más que de su cólera, y que tienen la finalidad de posibilitar que el hombre sea mejor, que corrija su conducta. El sufrimiento llega a ser considerado como una medicina o purificación.
Pero, la enfermedad en algunos casos puede hacer que la persona descubra nuevos valores, que se haga más humana y más cercana a Dios, es cierto también que puede embrutecer  y alejar al hombre de Dios.
El Dios de los cristianos no es un Dios que intervenga caprichosamente saltándose el respeto a la  libertad para probar a una persona o un grupo, mediante la enfermedad y el sufrimiento. Menos aún es un sádico que quiera comprobar la fidelidad del creyente enviando dolor y dificultades.
Otra cosa es afirmar que el cristiano, aún en medio del sufrimiento y de la enfermedad, está llamado a ser fiel al Dios Padre cercano, y a un proceso constante de conversión y de crecimiento y maduración personal.
Sufrimiento y sustitución: Ofrecimiento. Se leería el sufrimiento como una expiación por la culpa de otros, como una sustitución de la pena que les correspondería a los injustos y pecadores que no la pagan.
Entonces Dios sería un "dios esquizofrénico": por una parte justiciero y por otra parte misericordioso.
Nuestro Dios es un Dios que no castiga o cobra el precio del pecado, sino que quiere ofrecerse para que el hombre se deje reconciliar con Dios; es un acto gratuito de Dios que no implica directamente práctica penitencial, ni sufrimiento ni reparación.
Por tanto, ante la experiencia de un Dios misericordioso y cercano, cuyo Hijo se manifiesta luchando contra la enfermedad y el sufrimiento mediante su dedicación a la actividad terapéutica, ¿qué sentido tiene la "expresión "ofrecer los sufrimientos a Dios"? ¿no sería ésta una actitud mediante la cual el hombre quisiera comprar a Dios el bien a cuenta de ofrecerle el esfuerzo que le supone padecer, algo que en sí mismo es un mal, como "la enfermedad"?
Si decimos, "Señor te ofrece mis sufrimientos por los cristianos perseguidos". ¿Qué actitud es ésta de ofrecer a Dios un mal (a alguien a quien se quiere se le ofrece un bien o la propia vida) por otros que ya están ofreciendo su vida por amor (¡no para buscar el dolor!)?
Los que lo hacen, seguramente se trata de un deseo de vivir en comunicación con Dios y con los demás hombres ( de modo especial con los que sufren) , aún en medio del dolor. 
Ahora, si "con ofrecer los sufrimientos a Dios" queremos decirle a nuestro Padre que nos sentimos en relación con él, podemos decirle como nos sentimos realmente de una forma más personal y sencilla.
Completar los sufrimientos de Cristo: Algunos piensan que tenemos que completar los sufrimientos de Cristo con nuestras enfermedades, ofreciéndoselos a Dios para la salvación del mundo.
San Pablo en ( Col. 1, 24 ) dice: "Ahora me alegro de los padecimientos que soporto por vosotros y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia". Pero Pablo no habla de sufrimientos por enfermedades, el apóstol habla de lo que le cuesta llevar a cabo la proclamación del mensaje evangélico y la construcción del Reino.
No olvidemos que no es el sufrimiento en sí mismo el que salva, sino el amor. El sufrimiento en sí mismo es una desgracia  (Salvifici doloris 28). Es el amor el que salva, el amor que se realiza a pesar del sufrimiento o a causa del sufrimiento, y que participa de la gracia salvífica, cuando de alguna manera está unido a Cristo. Naturalmente el cristiano, aún en medio de la enfermedad, puede sentirse partícipe de la misión salvadora de Cristo, pero no en la medida en que sufre, sino en la medida en que, aún en medio del dolor, participa en la actividad apostólica de Cristo, es decir, vive como agente evangelizador.
Sufrimiento y naturaleza en evolución: Otro ejemplo de explicación racional del sufrimiento, consiste en apelar a la libertad humana prefigurada en la naturaleza. La condición a la que Dios ha querido someterse por amor, es decir, la de crear un ser libre, el hombre, capaz de amar, implicaría una naturaleza, limitada, contingente, en evolución.
Y en este caso, el sufrimiento no sería sino el precio de la libertad, el precio del amor. Pero además de que la persona experimenta siempre este precio como desproporcionado o demasiado alto, esta explicación sacia poco la sed del sentido del sufrimiento.
Conclusión: Todos los intentos de explicación aquí presentados adolecen del mismo mal: son parciales y de corte racional. Tampoco el mensaje del Nuevo Testamento tienda a dar una explicación sobre la enfermedad o el sufrimiento. Dios no ha elaborado ninguna teoría para explicar la existencia del sufrimiento en el mundo, sino que ha manifestado una praxis en virtud de la cual el sufrimiento queda situado en un contexto luminoso: el contexto de la actividad terapeuta de Jesús que lucha contra el mal, y del Misterio Pascual que nos presenta la victoria del amor sobre todo mal.
Lo que verdaderamente ayuda en el sufrimiento es el encuentro personal con los demás y con Dios. La cuestión se convierte en "cómo vivir" cristianamente la enfermedad.

¿Dios ha quedado libre de toda responsabilidad? No. Él resulta directamente implicado. Dios que no se recrea en la destrucción de los vivientes (Sb 1, 14), sino que se revela en todo momento, se implica directamente en Jesús tomando parte de la condición humana e insertándola en la vida divina. 
Hija de Carmen.

Periferia del sufrimiento



Mi primera asociación de Dios con el sufrimiento, fue al estudiar en un grupo de Evangelio las cartas de san Pablo, cuando llegué a Corintios 2, 7-10, me sentí mucho más cercana que antes a san Pablo, esa espina que constantemente le hiere, pensé que bien podía ser una depresión. No importa qué clase de espina le mortificara, lo que está claro es que él tenía un sufrimiento repetitivo y se a apoyaba totalmente en Cristo.
2 Cor.12, 7-10
Tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad». Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Y, además, lutos, derrotas y calamidades hacen que se eleve en la Escritura un inmenso concierto de gritos y de quejas. Es tan frecuente el gemido en ella que dio origen a un género literario propio, la lamentación. Las más de las veces estos gritos se elevan a Dios. Cierto, el pueblo grita ante el faraón para obtener pan Gen 41,55, y los profetas gritan contra los tiranos. Pero los esclavos de Egipto gritan a Dios Ex 2,23s, los hijos de Israel gritan a Yahveh 14,10 Jue 3,9 y los salmos están llenos de estos gritos de aflicción. Esta letanía del sufrimiento se prolonga hasta el «gran clamor y hasta las lágrimas» de Cristo ante la muerte He 5,7.
Salmo 34, 19-20
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos.
Isaías 53, 3-5
 Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.

DESCRPCIÓN DE LA PERIFERIA Y RAZONES POR LAS QUE SE PUEDE CONSIDERA COMO TAL

El sufrimiento, en particular la depresión o enfermedades psicológicas, es un periferia existencial por:
Según el diccionario de la R.A.E.: Los enfermos, los que sufren, los deprimidos, no ocupan el centro, no están en perfectas condiciones para el trabajo, para la vida social, son por tanto, prescindibles.

DESDE UNA PERSPECTIVA SOCIOLÓGICA Y ECONÓMICA: Lo periférico, es lo otro, lo distinto, lo que hay que mirar con sospecha. Alguna clase de enfermos, por ejemplo los deprimidos, son muchas veces mirados con recelo y difícilmente entendidos, "¿será capaz de hacer este trabajo?", "¿no se hundirá en cualquier momento?”, "no entiendo por qué está así, no le falta de nada". "No, a esta persona no la queremos, es una persona débil, no puede enfrentarse a las contrariedades”.
DESDE UNA PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA DISEÑADA DESDE EL PODER: Más que un sujeto, es un "objeto" que produce problemas, al que es mejor no acercarse porque da la "lata".
DESDE UNA PERSPECTIVA ECLESIOLÒGICA ( Jon Sobrino): Donde no hay poder sino impotencia: porque no te valoran ni como persona ni como profesional, porque creen que  no puedes ayudar a los demás.
San Juan Crisóstomo: ¿Quieren en verdad honrar el cuerpo de Cristo? No consientan que esté desnudo. No lo honren en el Templo con manteles de seda mientras afuera lo dejan pasar frio y desnudez. (D. Aparecida 354).
La enfermedad nos hace más sensibles, nos moviliza a acercarnos a aquellos que necesitan a Jesús, quienes no lo conocen o quienes conociéndolo atraviesan diversos momentos de dificultad.
El actuar concreto del Papa Francisco también nos ayuda a comprender a qué se refiere con "periferias existenciales", lavó los pies a menores que viven en un instituto de minoridad, visitó enfermos, se acercó a los habitantes humildes de una favela de Río de Janeiro, se encuentra con jóvenes en procesos de recuperación etcétera; es decir, va más allá de los muros del Templo, sin por ello  descuidar el sentido sacramental y de oración de las comunidades cristianas. Es de importancia esencial la vida sacramental y la oración de la Iglesia.
Las personas que sufren prefieren ser atendidas por personas que han sufrido, las personas que sufren desean que las personas que han sufrido les digan que hay esperanza, las personas que sufren desconfían de las personas que no han sufrido, quizás por eso Jesús sufrió de todas las formas en que sufrimos nosotros mientras estuvo aquí.

En la enfermedad y en la depresión en particular, hay momentos de una soledad terrible. Jesús en la oración en el huerto y en la cruz, sufrió momentos de gran soledad, Marcos 14, 33-36, 1 Pedro 2, 19-21
Hija de Carmen

6 cosas que nunca hay que decir a alguien con depresión



Desgraciadamente, en nuestra sociedad, la depresión aún es vista por muchos como sensiblería, falta de fuerza de voluntad para encarar la vida. La depresión es una enfermedad seria, que incapacita. Si ésta alcanza un grado elevado, la persona deja de trabajar, pierde el interés por cualquier actividad y siente dificultad para llevar a cabo las tareas más banales del día a día como hacer la cama, bañarse y responder un email.

Alguien que acaba de pasar por una pérdida muy dolorosa o simplemente se sumergió en un estado depresivo sin motivo aparente, es alguien que necesita ayuda, apoyo, incentivo, comprensión, cariño – y no burlas, reclamos y críticas excesivas. Recuerda: la persona con depresión tiene baja autoestima, energía, esperanza. No ve una perspectiva para el futuro. Sólo de pensar en el futuro, se siente angustiada y sin fuerzas. La persona se ve como el último ser humano, alguien que ha fracasado en todo. Pero ¿vamos a nuestra lista?

1 – No juzgues a la persona con depresión: Decir “verdades” a alguien que está en el fondo del pozo sólo empeora la situación, además de ser un acto de cobardía. Acusarla de débil no la fortalecerá. Al contrario.


2 – Hacer una lista de los defectos que te irritan de la persona tampoco la ayudará en nada. Al contrario, nuevamente. Esa persona se sentirá aún más frágil y, dependiendo del grado de depresión, exceso de críticas en ese momento puede motivarla a hacer algo impensable y definitivo contra ella misma. Sí, todo lo cruel que le decimos a una persona con depresión grave puede motivarla a intentar suicidarse.

3 – Minimizar el dolor de la persona con depresión, diciendo que existen personas que sufren mucho más que ella también es inadecuado. Muchas veces, la intención es buena en este tipo de situaciones, pero no funciona. Cada dolor es único. No existe el dolor pequeño cuando toca a las personas. Sí, respeta el dolor de la persona incluso cuando consideres que sus motivos son insignificantes.

4 – No estés de acuerdo con las tonterías que dice sobre sí misma. Por ejemplo: una persona que ha pasado por una decepción amorosa dice que nadie logra amarla, que no debe enamorarse más. Jamás estés de acuerdo con este tipo de cosas. La persona puede estarse despreciando, pero en el fondo, quiere oír que vale. Deja que la persona reclame bastante y al final hazle un elogio, demuéstrale cuán importante y especial es, pero sin esperar que cambie de la noche a la mañana.

5 – Decir que la depresión es la falta de Dios es otra cosa que debemos evitar. Además de simplista, es irritante. Las personas que aman a Dios también se enferman.

6 – No esperes mucho de la persona con depresión. No exijas de ella esfuerzos que en ese momento parecen insoportables. No la obligues a ir a eventos sociales o a que finja que está todo bien. Déjala llorar y tranquila. Escúchala sin juzgar. Invita a la persona a hacer cosas que le gustan, pero sin presionarla. Intenta que se sienta atraída.

Lo mejor que podemos hacer por alguien que está enfrentando una grave depresión es incentivarlo  a buscar ayuda profesional. La asociación de medicamentos y terapia es muy eficaz en el tratamiento depresivo. Poco a poco la persona empieza a dar señales de mejoría. Un buen tratamiento combinado con mucho cariño es el mejor camino para ayudar a quien amamos y que, más que nunca, necesita de nosotros.

Sílvia Marques, por Obvious
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5 maneras de prepararse para Cuaresma. Está más cerca de lo que crees



Me sobran las ideas para mejorar mi vida espiritual, pero mi mantra ha venido siendo “ya lo haré en Cuaresma”. ¿Qué mejor momento para recomponerme? Pero todos los años, cuando llega la Cuaresma, me sorprende como un ladrón de madrugada, lo cual es absurdo, ya que después de todo siempre he tenido tiempo de sobra de advertencia. Año tras año, llego sin preparación y me apresuro a plantearme propósitos que creo que puedo mantener.

A este respecto, recientemente me llegó un poco de ayuda inesperada de la tradición ortodoxa. Descubrí una gema sobre su forma de abordar el tiempo previo al comienzo de la Cuaresma.
Ellos observan los domingos cercanos a la Cuaresma como un periodo especial de preparación “pre-cuaresmal”, de modo que cuando por fin llega la Cuaresma, ya están listos para dar lo mejor de sí.
Es prueba de la importancia de la Cuaresma y de lo vital que es la labor de arrepentimiento, tanto que hay un tiempo particular para prepararse para el periodo de preparación.
Se mantiene una forma de esta tradición en ciertas parroquias y comunidades que usan la Forma Extraordinaria; también en parroquias de ordinariatos y de católicos bizantinos, entre otros.
La Septuagésima (el domingo que celebra la Iglesia tres semanas antes del domingo de Pascua de Resurrección, es decir 70 días antes), empieza tres domingos antes del Miércoles de Ceniza. Puesto que este año el Miércoles de Ceniza es el 1 de marzo, las parroquias que respetan la Septuagésima tienen un énfasis especial en la Cuaresma desde el domingo de Septuagésima, el pasado 12 de febrero.
Para aquellos de nosotros que no tenemos un recordatorio de este estilo en la misa de domingo o en la Divina Liturgia, sospecho que el tiempo hasta el 1 de marzo se nos va a pasar volando.
Aquí os explico una serie de métodos que estoy empleando este año para que poner mi alma en orden, para estar lista para cuando llegue la Cuaresma.
  1. Ponte en marcha físicamente. Aunque esté hecha de cuerpo y alma, todavía tiendo a olvidar lo mucho que mi cuerpo influye en el estado de mi alma. Los días que me quedo horas sentada en el sofá hay muchas, muchas menos probabilidades de que tenga la energía para hacer lo que es debido. Le dedico menos tiempo a mi familia, soy menos atenta con mi marido y por lo general me deprimo con mis problemas, lo cual lleva a un sutil sentir de desesperación. Pero en los días que he salido a andar o que he hecho algo de ejercicio, mi ánimo no podía ser más diferente. Estoy más alegre, más optimista y tengo más energía que ofrecer a mi familia. Es el perfecto estado mental para intentar empezar a hacer cambios en mi vida.
  1. Ponte en marcha mentalmente. Nutre tu mente. Aunque no estés haciendo lecturas espirituales, cualquier lectura puede ayudarte más de lo que crees. Simplemente leer un artículo entero, en vez de solo el titular y un vistazo rápido, tiene el efecto de potenciar el hábito de terminar lo que hayas empezado. Me ayuda a aprender a no rendirme fácilmente. Y la mente, al igual que el músculo, necesita ejercicio para mantenerse fuerte. Usar tu mente más a menudo puede ayudarte a profundizar en tu comprensión de tu fe, que tiene una riqueza sin medida, y tiene mucho que ofrecer.
  1. Empieza a notar tus áreas problemáticas Todavía no tienes que elegir tus propósitos, pero sí es momento de empezar a reflexionar sobre qué áreas de tu vida necesitan revitalizarse. ¿Has andado corto de paciencia últimamente? (Yo sí. Culpo a la claustrofobia. Y también al pecado original). Un buen examen de conciencia te dirigirá hacia las proposiciones más apropiadas para ti y te ayudará a ver con más claridad tus objetivos cuaresmales. También dispones de un viejo truco: trata de nombrar los siete pecados capitales. El que te cueste más trabajo recordar es probablemente el que más problemas te da.
  1. Recurre a los sacramentos Si ya has hecho un buen examen de conciencia, no lo desperdicies. ¡Ve a confesarte! Si tienes tiempo para la misa diaria o para la adoración eucarística, aunque sea una sola vez, no lo lamentarás. Es siempre la mejor decisión posible para tratar de acercarse a Jesús. Después de todo, es el objetivo de toda nuestra vida.
  1. Reza, reza y reza No necesitas estar de humor, no necesitas tener energías y no necesitas tener nada que decir para que tu oración sea una buena oración. Lo que importa es la perseverancia. Nunca subestimes el poder de crear un hábito. Al principio es duro, pero una vez es parte de tu rutina, se convierte en algo natural. ¿No te encantaría que tu oración diaria fuera algo que te saliera de forma natural?
APRENDE MÁS

Si alguna de estas ideas, o todas, te ha impactado especialmente, echa un vistazo a estas reflexiones relacionadas para consolidar tu resolución:
  1. Si sabes que te hace falta una buena puesta a punto física, repasa a estos 5 santos que adoraban el aire libre y la naturaleza.
  2. ¿Buscas buenas sugerencias de lectura? Aquí tienes una completa lista de 25 libros que hay que leer al menos una vez en la vida, escritores y obras de prestigio que nadie se puede perder.
  3. Aquí tienes un resumen de cómo hacer un buen examen de conciencia y también cómo podrías expandirlo fácilmente de una revisión diaria a una revisión estacional o anual: Prueba “el examen anual”: Un ejercicio espiritual para un mejor 2017
  4. ¿Necesitas una motivación adicional para ir a confesión? Mira lo que le pasó a este hombre: Sé que nos encontramos con Cristo en la confesión ¡pero no esperaba esto!
Y aquí tienes una pequeña reflexión sobre la adoración… y el silencio.
  1. Por último, si te resulta demasiado difícil rezar, descubre por qué incluso santo Tomás de Aquino afirmaba que seguramente estás consiguiendo más de lo que crees. Sí, es una razón para suspirar de alivio.
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