miércoles, 21 de septiembre de 2016

Paz es el nombre de Dios. Desde Asís, llamamiento por la paz 2016

Hombres y mujeres de distintas religiones hemos venido, como peregrinos, a la ciudad de san Francisco. En 1986, hace 30 años, e invitados por el Papa Juan Pablo II, Representantes religiosos de todo el mundo se reunieron aquí —por primera vez de una manera tan solemne y tan numerosos—, para afirmar el vínculo indisoluble entre el gran bien de la paz y una actitud auténticamente religiosa. Aquel evento histórico dio lugar a un largo peregrinaje que, pasando por muchas ciudades del mundo, ha involucrado a muchos creyentes en el diálogo y en la oración por la paz; ha unido sin confundir, dando vida a sólidas amistades interreligiosas y contribuyendo a la solución de no pocos conflictos. Este es el espíritu que nos anima: realizar el encuentro a través del diálogo, oponerse a cualquier forma de violencia y de abuso de la religión para justificar la guerra y el terrorismo. Y aun así, en estos años trascurridos, hay muchos pueblos que han sido gravemente heridos por la guerra. No siempre se ha comprendido que la guerra empeora el mundo, dejando una herencia de dolor y de odio. Con la guerra, todos pierden, incluso los vencedores.
Hemos dirigido nuestra oración a Dios, para que conceda la paz al mundo. Reconocemos la necesidad de orar constantemente por la paz, porque la oración protege el mundo y lo ilumina. La paz es el nombre de Dios. Quien invoca el nombre de Dios para justificar el terrorismo, la violencia y la guerra, no sigue el camino de Dios: la guerra en nombre de la religión es una guerra contra la religión misma. Con total convicción, reafirmamos por tanto que la violencia y el terrorismo se oponen al verdadero espíritu religioso.
Hemos querido escuchar la voz de los pobres, de los niños, de las jóvenes generaciones, de las mujeres y de muchos hermanos y hermanas que sufren a causa de la guerra; con ellos, decimos con fuerza: No a la guerra. Que no quede sin respuesta el grito de dolor de tantos inocentes. Imploramos a los Responsables de las naciones para que se acabe con los motivos que inducen a la guerra: el ansia de poder y de dinero, la codicia de quienes comercian con las armas, los intereses partidistas, las venganzas por el pasado. Que crezca el compromiso concreto para remover las causas que subyacen en los conflictos: las situaciones de pobreza, injusticia y desigualdad, la explotación y el desprecio de la vida humana.
Que se abra en definitiva una nueva época, en la que el mundo globalizado llegue a ser una familia de pueblos. Que se actúe con responsabilidad para construir una paz verdadera, que se preocupe de las necesidades auténticas de las personas y los pueblos, que impida los conflictos con la colaboración, que venza los odios y supere las barreras con el encuentro y el diálogo. Nada se pierde, si se practica eficazmente el diálogo. Nada es imposible si nos dirigimos a Dios con nuestra oración. Todos podemos ser artesanos de la paz; desde Asís, con la ayuda de Dios, renovamos con convicción nuestro compromiso de serlo, junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
(from Vatican Radio)

Sólo la paz es santa y no la guerra. Lo recuerda el Papa despidiéndose de Asís

Santidades, Ilustres Representantes de las Iglesias, de las Comunidades cristianas y de las Religiones, queridos hermanos y hermanas:
Los saludo con gran respeto y afecto, y les agradezco su presencia. Hemos venido a Asís como peregrinos en busca de paz. Llevamos dentro de nosotros y ponemos ante Dios las esperanzas y las angustias de muchos pueblos y personas. Tenemos sed de paz, queremos ser testigos de la paz, tenemos sobre todo necesidad de orar por la paz, porque la paz es un don de Dios y a nosotros nos corresponde invocarla, acogerla y construirla cada día con su ayuda.
«Bienaventurados los que trabajan por la paz» (Mt 5,9). Muchos de ustedes han recorrido un largo camino para llegar a este lugar bendito. Salir, ponerse en camino, encontrarse juntos, trabajar por la paz: no sólo son movimientos físicos, sino sobre todo del espíritu, son respuestas espirituales concretas para superar la cerrazón abriéndose a Dios y a los hermanos. Dios nos lo pide, exhortándonos a afrontar la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia. Es un virus que paraliza, que vuelve inertes e insensibles, una enfermedad que ataca el centro mismo de la religiosidad, provocando un nuevo y triste paganismo: el paganismo de la indiferencia.
No podemos permanecer indiferentes. Hoy el mundo tiene una ardiente sed de paz. En muchos países se sufre por las guerras, con frecuencia olvidadas, pero que son siempre causa de sufrimiento y de pobreza. En Lesbos, con el querido Hermano y Patriarca ecuménico Bartolomé, he visto en los ojos de los refugiados el dolor de la guerra, la angustia de pueblos sedientos de paz. Pienso en las familias, cuyas vidas han sido alteradas; en los niños, que en su vida sólo han conocido la violencia; en los ancianos, obligados a abandonar sus tierras: todos ellos tienen una gran sed de paz. No queremos que estas tragedias caigan en el olvido. Juntos deseamos dar voz a los que sufren, a los que no tienen voz y no son escuchados. Ellos saben bien, a menudo mejor que los poderosos, que no hay futuro en la guerra y que la violencia de las armas destruye la alegría de la vida.
Nosotros no tenemos armas. Pero creemos en la fuerza mansa y humilde de la oración. En esta jornada, la sed de paz se ha transformado en una invocación a Dios, para que cesen las guerras, el terrorismo y la violencia. La paz que invocamos desde Asís no es una simple protesta contra la guerra, ni siquiera «el resultado de negociaciones, compromisos políticos o acuerdos económicos, sino resultado de la oración» (JUAN PABLO II, Discurso, Basílica de Santa María de los Ángeles, 27 octubre 1986: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española [2 noviembre 1986, 1]). Buscamos en Dios, fuente de la comunión, el agua clara de la paz, que anhela la humanidad: ella no puede brotar de los desiertos del orgullo y de los intereses particulares, de las tierras áridas del beneficio a cualquier precio y del comercio de las armas.
Nuestras tradiciones religiosas son diversas. Pero la diferencia no es para nosotros motivo de conflicto, de polémica o de frío desapego. Hoy no hemos orado los unos contra los otros, como por desgracia ha sucedido algunas veces en la historia. Por el contrario, sin sincretismos y sin relativismos, hemos rezado los unos con los otros, los unos por los otros. San Juan Pablo II dijo en este mismo lugar: «Acaso más que nunca en la historia ha sido puesto en evidencia ante todos el vínculo intrínseco que existe entre una actitud religiosa auténtica y el gran bien de la paz» (ID., Discurso, Plaza de la Basílica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11). Continuando el camino iniciado hace treinta años en Asís, donde está viva la memoria de aquel hombre de Dios y de paz que fue san Francisco, «reunidos aquí una vez más, afirmamos que quien utiliza la religión para fomentar la violencia contradice su inspiración más auténtica y profunda» (ID., Discurso a los representantes de las Religiones, Asís, 24 enero 2001), que ninguna forma de violencia representa «la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción» (BENEDICTO XVI, Intervención en la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo, Asís, 27 octubre 2011). No nos cansamos de repetir que nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa y no la guerra.
Hoy hemos implorado el don santo de la paz. Hemos orado para que las conciencias se movilicen y defiendan la sacralidad de la vida humana, promuevan la paz entre los pueblos y cuiden la creación, nuestra casa común. La oración y la colaboración concreta nos ayudan a no quedar encerrados en la lógica del conflicto y a rechazar las actitudes rebeldes de los que sólo saben protestar y enfadarse. La oración y la voluntad de colaborar nos comprometen a buscar una paz verdadera, no ilusoria: no la tranquilidad de quien esquiva las dificultades y mira hacia otro lado, cuando no se tocan sus intereses; no el cinismo de quien se lava las manos cuando los problemas no son suyos; no el enfoque virtual de quien juzga todo y a todos desde el teclado de un ordenador, sin abrir los ojos a las necesidades de los hermanos ni ensuciarse las manos para ayudar a quien tiene necesidad. Nuestro camino es el de sumergirnos en las situaciones y poner en el primer lugar a los que sufren; el de afrontar los conflictos y sanarlos desde dentro; el de recorrer con coherencia el camino del bien, rechazando los atajos del mal; el de poner en marcha pacientemente procesos de paz, con la ayuda de Dios y con la buena voluntad.
Paz, un hilo de esperanza, que une la tierra con el cielo, una palabra tan sencilla y difícil al mismo tiempo. Paz quiere decir Perdón que, fruto de la conversión y de la oración, nace de dentro y, en nombre de Dios, hace que se puedan sanar las heridas del pasado. Paz significa Acogida, disponibilidad para el diálogo, superación de la cerrazón, que no son estrategias de seguridad, sino puentes sobre el vacío. Paz quiere decir Colaboración, intercambio vivo y concreto con el otro, que es un don y no un problema, un hermano con quien tratar de construir un mundo mejor. Paz significa Educación: una llamada a aprender cada día el difícil arte de la comunión, a adquirir la cultura del encuentro, purificando la conciencia de toda tentación de violencia y de rigidez, contrarias al nombre de Dios y a la dignidad del hombre.
Aquí, nosotros, unidos y en paz, creemos y esperamos en un mundo fraterno. Deseamos que los hombres y las mujeres de religiones diferentes, allá donde se encuentren, se reúnan y susciten concordia, especialmente donde hay conflictos. Nuestro futuro es el de vivir juntos. Por eso, estamos llamados a liberarnos de las pesadas cargas de la desconfianza, de los fundamentalismos y del odio. Que los creyentes sean artesanos de paz invocando a Dios y trabajando por los hombres. Y nosotros, como Responsables religiosos, estamos llamados a ser sólidos puentes de diálogo, mediadores creativos de paz. Nos dirigimos también a quienes tienen la más alta responsabilidad al servicio de los pueblos, a los Líderes de las Naciones, para que no se cansen de buscar y promover caminos de paz, mirando más allá de los intereses particulares y del momento: que no quede sin respuesta la llamada de Dios a las conciencias, el grito de paz de los pobres y las buenas esperanzas de las jóvenes generaciones. Aquí, hace treinta años, san Juan Pablo II dijo: «La paz es una cantera abierta a todos y no solamente a los especialistas, sabios y estrategas. La paz es una responsabilidad universal» (Discurso, Plaza de la Basílica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11). Asumamos esta responsabilidad, reafirmemos hoy nuestro sí a ser, todos juntos, constructores de la paz que Dios quiere y de la que la humanidad está sedienta.
(from Vatican Radio)

martes, 20 de septiembre de 2016

El Papa en Sta. Marta: “Recemos al Dios de la paz más allá de las divisiones de las religiones”


De rodillas debemos rezarle al Dios de la paz, juntos y “más allá de las divisiones de las religiones” hasta sentir “vergüenza de la guerra” y sin cerrar el oído al grito del dolor de quien sufre.
Con este espíritu el papa Francisco partió hacia Asís, y lo explicó en la homilía de la misa matutina que celebra diariamente en la residencia Santa Marta.
“No existe un dios de la guerra”. La guerra, lo inhumano de una bomba que explota dejando muertos y heridos, cortando los caminos a la ayuda humanitaria, y que no llega a niños, ancianos, enfermos, es obra del maligno que quiere asesinar a todos”. Por esto es necesario rezar y llorar por la paz, todas las religiones unidas en la convicción de que “Dios es el Dios de la paz”.
“Hoy hombres y mujeres de todas las religiones iremos a Asís. No para hacer espectáculo, sino simplemente para rezar por la paz”. Y recordó que hoy ha invitado “a todo el mundo” a realizar “reuniones de oración”, invitando a “católicos, cristianos, creyentes y a todos los hombres de buena voluntad, de cualquier religión, a rezar por la paz”, ya que “el mundo está en guerra y el mundo sufre”.
Nosotros “a la guerra no la vemos”, ha indicado Francisco, si bien nos asustamos cuando sucede algún acto de terrorismo, “pero esto no tiene nada que ver con lo que sucede en aquellos países, en aquellas tierras donde día y noche caen y caen”. Y “asesinan a niños, ancianos, hombres y mujeres…”.
La guerra no está lejos, asegura el Papa, “la guerra nos toca a todos” y porque “la guerra inicia en el corazón”.
“Que el Señor nos de la paz en el corazón, nos quite el deseo de avidez y de lucha. “Más allá de las religiones: todos, todos, todos, porque todos somos hijos de Dios. Y Dios es el Dios de la paz. No existe un dios de la guerra: quien hace la guerra es el maligno, es el diablo, que quiere asesinar a todos”.
Pensemos hoy no sólo en las bombas, los muertos, los heridos; sino también en las personas que no puede obtener ayuda humanitaria para comer. Ellos no pueden obtener los medicamentos. Están hambrientos, ¡enfermos! Porque las bombas lo impiden.

Y hoy mientras rezamos sería bueno que todos se sientan avergonzados. Avergonzados de esto: que los seres humanos, nuestros hermanos, sean capaces de hacer esto. Hoy, día de oración, de penitencia, de invitación a la paz; día para escuchar el grito de los pobres. Este grito que abre el corazón a la compasión, al amor y que nos salva del egoísmo.
Zenit

Retienen a un sacerdote español en Marruecos acusado de proselitismo

Un periodista y un sacerdote melillenses, los hermanos Blasco, han sido detenido este domingo por las fuerzas de seguridad marroquíes durante cinco horas acusados de realizar un reportaje sin permiso y de hacer proselitismo, respectivamente, cuando, según han narrado, habían acudido a tomar algo en Beni-Enzar, ciudad fronteriza con Melilla.
Según ha denunciado públicamente el periodista Jesús Blasco, es la séptima vez que le ocurre un hecho así en Marruecos, a pesar de que iba sin cámara de fotos ni ningún material como periodista, pero en esta ocasión asegura que el trato que le dispensaron fue peor porque dice que fue agredido y zarandeado.
Jesús Blasco de Avellano ha lamentado que si siguen actuando así las fuerzas de seguridad, ya no podrá acercarse a una valla ni pasar al otro de la frontera, porque denuncia que ha sido tres veces detenido en Melilla por la Guardia Civil en los últimos tiempos y siete por las fuerzas marroquíes.
La última este domingo cuando acudió con su hermano a tomar algo en Beni-Enzar. "Es la séptima vez que paso por unos calabozos en Marruecos, pero nunca me había pasado algo así", ha narrado. Así, ha señalado que "iba paseando con mi hermano, que es sacerdote, que el pobre sólo quería pasar la frontera y ver un poco el otro lado..., y nos han abordado más de 30 agentes".
El periodista melillense, que ha sido galardonado varias veces por sus trabajos sobre inmigración y refugiados, ha indicado que "nos han agarrado, arrastrado y metido a la fuerza en una camioneta "calabozo" de esas que tienen las Fuerzas Auxiliares con barrotes y donde transportan a los inmigrantes que capturan en las redadas".
Blasco ha manifestado que "nos han llevado a comisaría nos han encerrado ahí, nos han quitado la documentación, han forcejeado para quitarnos los móviles y las mochilas; insultos, gritos, empujones".
El informador melillense ha explicado que "primero decían que éramos los dos periodistas y que estábamos haciendo ilegalmente un reportaje; pero es que al aclararse que mi hermano era sacerdote ha sido peor: lo querían dejar detenido porque dicen que no puede ir un sacerdote por Marruecos", a pesar de que su hermano iba con ropa de calle y sin hacer ninguna ostentación como religioso cristiano.
Para Jesús Blasco de Avellano, todo ocurrió "con gritos, malas formas,... muy mal, mucha violencia", durante las cinco horas que duró su retención. "Nos han interrogado y tomado declaración hasta en cuatro ocasiones", ha aseverado.
El periodista se ha mostrado muy crítico con el Consulado de España en Nador porque afirma que "sabía desde el principio de nuestra situación y no ha hecho nada por nosotros". También ha pedido a las autoridades de Melilla que intervengan en este caso así como un pronunciamiento de la Asociación de la Prensa de Melilla, para defender el trabajo de los periodistas y el derecho a la libertad de expresión y de información.
(RD/Ep)

Francisco preside una plegaria por la paz en Asís con los líderes de las religiones mundiales


Siguiendo uno de los gestos más valientes e innovadores de san Juan Pablo II, el Papa Francisco se reúne este martes en Asís con los líderes de las grandes religiones mundiales para rezar por la paz. Este nuevo encuentro tiene lugar a los treinta años del primero, convocado por el Papa polaco en 1986 cuando el mundo corría el riesgo de un holocausto nuclear.
Tres décadas más tarde, el peligro del suicidio nuclear ha quedado atrás pero, como dijo el Papa el domingo, «hoy más que nunca tenemos necesidad de paz en esta guerra por todas partes», que responde en buena parte a intereses de las grandes industrias de armamento y a la exportación del wahabismo por Arabia Saudí y Qatar, hasta provocar 65 millones de refugiados, la cifra más alta en la historia de la humanidad.
Tanto el Papa Francisco como el imán de Al Azahar -líder espiritual de los musulmanes sunníes- y los principales líderes religiosos islámicos han desenmascarado como mentirosos a los fundamentalistas que afirman matar en nombre de Dios.
La condena de los crímenes del Estado Islámico es unánime no solo por parte de las autoridades religiosas musulmanas sino también de muchos líderes políticos como el rey Mohammed VI de Marruecos, quien afirmó el pasado mes que «los terroristas que actúan en nombre del Islam no son musulmanes», sino criminales dementes, «individuos perdidos, condenados al infierno para siempre». Más del 95 por ciento de las víctimas del terrorismo fundamentalista islámico son musulmanes.
En vísperas del encuentro, que contará con la presencia de seis premios Nobel de la Paz, Muhammad Sammak, consejero político del Gran Muftí del Líbano, ha afirmado en Asís que «el Papa Francisco se ha constituido en líder espiritual de toda la humanidad al afirmar que ninguna religión es criminal, pero que hay criminales en todas las religiones».
El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, está ya en Asís, y recibirá al Papa acompañado del jefe de la Iglesia Anglicana, Justin Welby, el patriarca Efrén II de la Iglesia ortodoxa de Siria, cuyo país está siendo reducido a pavesas, así como líderes musulmanes, judíos y el jefe de los budistas de Japón.
Después de un primer encuentro en la basílica de San Francisco de Asís, los líderes religiosos celebrarán un almuerzo fraterno en el que participan 25 refugiados de guerras de varios países, algunos de los cuales presentarán, por la tarde, su testimonio de lo que es un bombardeo o un saqueo.
El programa de la tarde incluye encuentros bilaterales del Papa con los líderes de las grandes religiones mundiales antes de dar comienzo a una hora de oración por la paz en distintos lugares de la basílica. Los cristianos –católicos, ortodoxos y anglicanos- rezarán en la cripta junto a la tumba de san Francisco.
A continuación tendrá lugar la ceremonia por la paz, en la que tomarán la palabra tanto las víctimas de la guerra como los líderes religiosos, incluido Francisco. Al final, se leerá un llamamiento a la paz, que será entregado a niños de varios países y se mantendrá un minuto de silencio por las víctimas de esta locura contemporánea.
A pesar de que fue muy criticado por su primer encuentro de plegaria interreligiosa en 1986, san Juan Pablo II convocó de nuevo en Asís un segundo encuentro para rezar por la paz en los Balcanes en 1993, y un tercero en 2002 a raíz de los atentados del 11 de septiembre del año anterior en Nueva York y Washington.
Benedicto XVI siguió también sus pasos convocando un cuarto encuentro en el 2011, al que invitó no solo a los líderes de las grandes religiones sino también a ateos y agnósticos amantes de la paz.
Juan Vicente Boo/ABC

Más de un centenar de teólogos y expertos exige a Roma un "documento magistral" que avale el uso de anticonceptivos


"La opción del uso de anticonceptivos para la planificación de la familia o con propósitos profilácticos puede ser una decisión responsable y ética e incluso un imperativo moral". Más de un centenar de teólogos y expertos han suscrito un documento, auspiciado por el Wijngaards Institute del Reino Unido, en el que piden que la Iglesia dé marcha atrás en su prohibición de los métodos anticonceptivos "artificiales".
Entre los expertos mundiales que firman este documento, se encuentran seis españoles: Juan Barreto Betancort, Benjamín Forcano, Juan Masiá, Jesús Peláez del Rosal, José María Vigil yEvaristo Villar. La declaración será presentada este martes en Nueva York, en un acto del Fondo de Población de las Naciones Unidas.
Este manifiesto, en su esencia, sostiene que "no hay fundamentos ni en la Biblia ni en la naturaleza que soporten la actual enseñanza oficial católica... [que] el uso de anticonceptivos "artificiales" ... es siempre incorrecto". Los firmantes hacen un análisis crítico de las tesis de la encíclica Humanae Vitae, base de las enseñanzas magistrales sobre la regulación de la natalidad de allá en 1968, cuando fue publicada, a esta parte.
El problema, destacan los académicos, es una cierta confusión entre las esferas científica y teológica, ya que "es incorrecto derivar un requisito moral directamente desde un enunciado factual". Por ejemplo: aunque la relación sexual tenga la capacidad de transmitir la vida, no se puede deducir de tal correlación -que además resulta ser estadística, y no determinística- la existencia de una ley divina que mande tal resultado, que igualmente no habría sido revelada por Dios como verdad eterna.
La reevaluación ofrecida en el manifiesto del Wijngaards Institute de la moralidad de usar anticonceptivos "artificiales" afirma, asimismo, que "la Biblia identifica una variedad de motivos moralmente dignos no dirigidos a la concepción para entablar relaciones sexuales", entre las cuales se encuentran el "placer, amor, consuelo, celebración y compañía". No solo eso, sino que si el uso de anticonceptivos pueden hacer disminuir a la morbilidad y la mortalidad materna, la mortalidad infantil y el aborto -además de facilitar la planificación de una familia- su utilización podría ser considerado ética y moralmente correcto.
Sobre la base de esta reexaminación de la ciencia y ética católica del empleo de los anticonceptivos, los suscritores de la declaración de Wijngaards concluyen con una series de seis recomendaciones que pasarían, entre otras cosas, por que la publicación de un"documento oficial magisterial" que afirma "que el uso de anticonceptivos no-abortivos modernos con fines profilácticos puede ser moralmente legítimo e incluso moralmente obligatorio". Tal documento papal, sugieren los académicos, podría incluir provisiones no solo hacia la distribución de anticonceptivos en hospitales y clínicas católicos, sino también para la relativización de Humanae vitae dentro de la pastoral de la salud, por un lado, y la rehabilitación de académicos católicos censurados por su oposición a la encíclica, por otro.

Comenzó en Asís el encuentro 'Sed de Paz'


El encuentro Sed de Paz que se está desarrollando en Asís fue inaugurado este domingo por la tarde con la presencia de más de 500 líderes religiosos, personalidades del mundo de la cultura y de la política. El evento es organizado por la Comunidad de San Egidio en colaboración con la diócesis de Asís y por las Familias Franciscanas.
El obispo de Asís, Domenico Sorrentino, presidió por la mañana en la basílica superior de San Francisco una solemne liturgia, a la que asistieron numerosas delegaciones de diversas Iglesias y confesiones cristianas.
A todos ellos el obispo les dio la bienvenida y les invitó a seguir el ejemplo de san Francisco y «buscar un diálogo cordial con tantos creyentes» para «construir la paz potenciándolo todo en la fuerza de la oración».
Por su parte el presidente de la Comunidad de San Egidio, Marco Impagliazo, recordó el inicio de este camino de paz en 1986, su subrayando que «aquella voz hoy, después de treinta años es más fuerte y su espíritu se ha difundido y dado coraje a tantas personas en el mundo». E invitó a que «la voz de la paz sea aún más fuerte y audaz», para que resuene «en nombre de quienes no tienen voz porque avasallada por el ruido de la guerra y la violencia».
Hay mucha expectativa por la llegada el día martes del papa Francisco a Asís, quien ayer domingo después de la oración del ángelus invitó a todos a «vivir este día como una Jornada de oración por la paz», para seguir el ejemplo de san Francisco y ofrecer al mundo «un fuerte testimonio de nuestro empeño común por la paz y la reconciliación entre los pueblos».
Zenit/Sergio Mora

El Papa convoca a todos este martes a una 'Jornada de Oración por la Paz'

El papa Francisco invitó a todos a vivir el último día del encuentro de oración por la paz en Asís, el próximo martes 20, como «una Jornada de oración por la paz». La invitación llega después de que el Santo Padre rezó este domingo desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, la oración del ángelus ante la plaza de San Pedro, donde miles de peregrinos y fieles le esperaban.
«El próximo martes iré a Asís para el encuentro de oración por la paz, treinta años después de aquel histórico que convocó san Juan Pablo II», dijo. Y añadió: «Invito a las parroquias, asociaciones eclesiásticas, individualmente a los fieles de todo el mundo para que vivan ese día como una Jornada de oración por la paz».

Porque, aseguró el Santo Padre, «hoy tenemos necesidad de paz en esta guerra que existe en todas las partes del mundo».
«Recemos por la paz –pidió el Papa– siguiendo el ejemplo de san Francisco, hombre de fraternidad y de bondad» porque «estamos todos llamados a ofrecer al mundo un fuerte testimonio de nuestro empeño común por la paz y la reconciliación entre los pueblos». Y concluyó: «Así el martes, todos, unidos en oración. Recemos por la paz».
El encuentro Sed de paz. Religiones y cultura en diálogo, que comenzó este domingo, cuenta con la presencia de líderes mundiales de 9 religiones, 6 Premio Nobel de la paz, representantes del mundo de la cultura, un grupo de 25 refugiados y el martes con la participación del papa Francisco.
En total serán 511 líderes religiosos provenientes desde todo el mundo y unas 12 mil personas podrán seguir los eventos religiosos y las 29 conferencias que se realizarán.
Así 30 años después de la histórica Jornada de Oración por la Paz impulsada por san Juan Pablo II , hombres y mujeres de religiones y culturas diferentes, se reunirán durante 3 días para hablar, confrontarse y orar uno junto al otro en el Espíritu de Asís.

Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, l9-21
En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces lo avisaron:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».
Él respondió diciéndoles:
«Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».
Palabra del Señor.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Papa: Toda mafia es oscura, no ocultemos la luz de Dios

 
Custodiar la luz de la fe y llevarla adelante, y no permitir que se la oculte. Fue la exhortación de Francisco durante la homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Papa puso en guardia ante toda una serie de comportamientos que hacen que se corra el riesgo de apagar esta luz recibida de Dios: desde la envida hasta las peleas, sin olvidar el hecho de tramar contra el prójimo o posponer el bien. Tramar el mal – dijo el Santo Padre – “es mafioso”. Y “toda mafia – añadió – es oscura”.
Dejar que la luz de la fe se vea y hacerla resplandecer ante los hombres. El Papa Bergoglio se inspiró en un pasaje del Evangelio del día, según San Mateo, para detenerse a considerar la luz de la fe y los peligros que se corren al querer ocultarla. “Custodiar la luz – dijo – es custodiar algo que nos ha sido dado como un don y si nosotros somos luminosos, somos luminosos en este sentido: por haber recibido el don de la luz el día del Bautismo”. El Pontíficerecordó precisamente que “en los primeros siglos de la Iglesia”, como “también en algunas Iglesias orientales”, aún hoy “al Bautismo se lo llama la Iluminación”.
Toda mafia es oscura, no postergar el bien y no aprovecharse del prójimo
Esta luz – añadió Francisco – “no debe ser ocultada”. En efecto, “si cubres esta luz, “te vuelves tibio o sencillamente un cristiano sólo de nombre”. La luz de la fe – prosiguió – “es una luz verdadera, la que nos da Jesús en el Bautismo”, “no es una luz artificial, una luz falsa. Es una luz apacible, serena que no se apaga jamás”. El Santo Padre se detuvo a considerar una serie de comportamientos que hacen que se corra el riesgo de esconder esta luz, recordando los consejos que el Señor nos ofrece precisamente para que esta luz no se oscurezca. Ante todo –  exhortó –  “no hacer esperar a quien tiene necesidades”:
“Jamás postergar: el bien… el bien no tolera el frigorífico: el bien es hoy, y si tú no lo haces hoy, mañana no existirá. No esconder el bien para mañana: este ‘vete, vuelve a pasar, te lo daré mañana’ cubre fuertemente la luz. También es una injusticia… Otro modo – son consejos estos, para no cubrir la luz: no tramar el mal contra tu prójimo mientras él vive contigo. Cuantas veces la gente tiene confianza en una persona o en otra y ésta trama el mal para destruirla, para ensuciarla, para desacreditarla… Es el pequeño trozo de mafia que todos nosotros tenemos a mano. ¡Aquel que se aprovecha de la confianza del prójimo para tramar el mal, es un mafioso! ‘Pero, yo no pertenezco a…’: pero esto es mafia, aprovechar de la confianza… Y esto cubre la luz. Te hace oscuro. ¡Toda mafia es oscura!”.
No envidiar a los poderosos, el poder y los celos cubren la luz
El Papa también se refirió a la tentación de pelear siempre con alguien, el placer de pelear incluso con quien no nos ha hecho “nada de mal”. Y constató que “siempre buscamos alguna cosilla para pelear. Pero al final, pelear cansa –  dijo –  y no se puede vivir así. “Es mejor dejar pasar, perdonar”, “hacer de cuenta que no se ven las cosas… no pelear continuamente”:
“Otro consejo que da este Padre a sus hijos para no tapar la luz: ‘No envidiar al hombre violento y no irritarte por todos sus éxitos, porque el Señor siente horror por el perverso, mientras su amistad – la del Señor – es para los justos’. Y tantas veces nosotros, algunos, tenemos celos, envidias por aquellos que tienen cosas, que tienen éxito, o que son violentos… pero repasemos un poco la historia de los violentos, de los poderosos… Es tan sencillo: los mismos gusanos que nos comerán a nosotros, se los comerán a ellos; ¡los mismos! Al final seremos todos iguales. Envidiar, ¡ah! el poder, tener celos… esto cubre la luz”.
Llevar adelante la luz de la fe recibida gratuitamente de Dios
De ahí – dijo también el Obispo de Roma – el consejo de Jesús: “Sean hijos de la luz y no hijos de las tinieblas; custodiar la luz dada en don el día del Bautismo”. Y, “no esconderla debajo de la cama”, sino “custodiar la luz”. Y para custodiar la luz – reafirmó – están estos consejos que hay que poner en práctica todos los días. “No son cosas extrañas – subrayó – todos los días vemos estas cosas que cubren la luz”:
“Que el Espíritu Santo, que todos nosotros hemos recibido en el Bautismo, nos ayude a no caer en estos hábitos malos que tapan la luz, y nos ayude a llevar adelante la luz recibida gratuitamente, la luz de Dios que hace tanto bien: la luz de la amistad, la luz de la mansedumbre, la luz de la fe, la luz de la esperanza, la luz de la paciencia, la luz de la bondad”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

El Papa Francisco, desde dentro


El Papa Francisco es el jefe de la Iglesia católica mundial, pero también lo es de los trabajadores de la Santa Sede. Y por lo que han contado su chófer y el conserje del Vaticano esta semana en The Guardian -junto con un trabajador en los museos vaticanos, un guardia suizo y un limpiador de la basílica de San Pedro- es un jefe afable y humilde que siempre trata a sus subordinados con respeto, y con una pizca de humor.
El conductor del actual pontífice, Renzo Cestiè, cuenta al diario inglés que aunque tiene todavía el papamóvil de Benedicto XVI-un Mercedes modificado y blindado- en el garaje, el Papa Bergoglio prefiere desplazarse en el famoso Ford Focus o en el vehículo oficial más pequeño y abierto a los elementos. Observa Cestiè que el Santo Padre "quiere contacto con la gente", y que "no teme nada" -ni incluso el riesgo de posibles ataques a su persona.
Como muestra de la sencillez de Francisco, Cestiè recurre al famoso episodio de cuando el cardenal Bergoglio, en el momento en el que acababa de ser elegido papa, quiso tomar el bus con sus hermanos cardenales a su nuevo residencia, desde la pensión en la que había estado durante el cónclave. Él, que había sido mandado a recoger al pontífice, relata que Bergoglio le dijo "¿Le importaría si me fuera con mis amigos?", y a modo de justificación de su 'error' afirma que "no sabíamos entonces que [el papa] odiaba la ostentación". "Para nosotros", cuenta Cestiè por el equipo de chóferes papales, "fue una cosa maravillosa, el Santo Padre tan humilde".
¿Y cómo son los viajes por carretera con el Papa Francisco, en vez de los recorridos por la Plaza de San Pedro? Al Santo Padre no le gusta escuchar la radio, dice Cestiè, como tampoco le parece preocupar demasiado el trabajo que tenga. A veces, desvela el conductor, echa una vistazo en el espejo retrovisor y se encuentra con la mirada de su pasajero. "Siempre miro hacia otro lado", dice, cuando cruzan miradas, por lo incómodo que resulta la experiencia: "Es como si, en aquél momento, te mirara hacia adentro y supiera quien eres", afirma Cestiè.
Desde la perspectiva de su piloto, el cambio más grande que ha producido el pontificado del Papa Bergoglio ha sido -sorprendentemente, o no- la preocupación de éste de que los trabajadores logren conciliar el trabajo y la vida que tienen fuera. De la posibilidad de que trabajara más horas, dice Cestiè que "no lo querría el Santo Padre", ya que "es el primero en decir: '¿Por qué no estás descansando hoy?'".
Alessio Censoni y Filippo Petrignani -conserje de los edificios del Vaticano y trabajador en la oficina del museo del mismo, respectivamente- no tienen ningún reparo en contar aThe Guardian el lado más informal de su colaboración con Francisco. Censoni, por su parte, confirma que los rumores que al papa no le importa que las madres amamanten en la Capilla Sistina son ciertos. En el bautizo de su propia hija, por ejemplo, cuenta que -al oír que había bebes llorando en el templo- el mismo Francisco dio la vuelta y dijo a las mamás presentes: "'¿No oyen que están llorando? Darlos de comer tranquilamente'".
Petrignani también da fe de este murmullo, y habla asimismo de cuando pillaron al papa sacando un café de una máquina dispensadora, pagando con monedas. El verano pasado se produjo otro momento revelador de la simplicidad de su jefe. Cuando le preguntaron a Francisco si quisiera escapar el calor de Roma y refugiarse en otro lado, cuenta Petrignani que el papa meditó: "'¿Y cuánta gente tendría que mover para salir de la ciudad?". Prefirió, al final quedarse en casa, diciendo a los que estaban alrededor de él que "lo que ahorremos, se lo daremos a los pobres".
Pietro Zander, el jefe de limpieza de la basílica de San Pedro, cuenta del papa, su "vecino", que siempre le saluda a su paso por el santuario. Esta imagen de un "jefe" que se preocupa por el bienestar de los empleados más modestos del Vaticano la confirma el guardia suizo con el que ha hablado The GuardianNico Castelluzzo. No solo ha conocido un caso en el que el papa ha ofrecido hasta una silla a un compañero, sino a él personalmente Francisco le ha preguntado si ha dormido bien. Cuando hacía el turno de noche en la residencia papal, cuenta el guardia, se dio cuenta que al papa le costaba entender que estaba de servicio y que tenía que mantenerse despierto. "Nos pregunta -es una persona muy humana- si tenemos hambre". Una vez "me ofreció una galleta", cuenta Castelluzzo. "Supo bien: una galleta argentina".
(Cameron Doody)

El Papa arremete contra “la corrupción, que arrasa con todo y se infiltra en todas partes”


El estafador, el corrupto, frente al administrador fiel. El Papa Francisco celebró esta mañana en la basílica de San Pedro una misa por el 200 aniversario de los Cuerpos de la Gendarmería vaticana, a quienes agradeció su "defensa de la honestidad", desde la "cercanía y la ternura", frente a las constantes tentaciones, y la corrupción, "que arrasa con todo".
Y contrapuso su ejemplo al de losestafadores y defraudadores, como Jesús hizo en el Evangelio de hoy. No hay exceso de "administradores fieles" en un mundo, como el actual, consumido por "la corrupción, que arrasa con todo y se infiltra en todas partes". También, como apuntó el Papa, en la propia Iglesia.
Frente a ello, Jesús es claro: "No podéis servir a Dios y al dinero". En su homilía, Francisco denunció a los estafadores, "cuyo único Dios es el dinero, y su trabajo exprimir a los pobres, a los indigentes, hasta que se convierten en sus esclavos". Un tipo humano "que se repite en cada época, aunque hoy hay muchos".
También, lamentó, existe la figura del "defraudador". "Su método es hacer trampa, robar a su patrón". Una tarea que no realiza "de un día para otro. No, poco a poco va llegando a la corrupción". En la parábola, el patrón "castiga al administrador deshonesto por su codicia, que hace mucho mal". "Existe también una codicia cristiana", advirtió el Papa, quien clamó, junto con Jesús, por "ser astutos como serpientes, y simples como palomas".
"Hoy hay tantos defraudadores, estafadores, corruptos... Me disgusta ver cómo la corrupción arrasa con todo, se infiltra en todas partes", improvisó Francisco.

Frente a ellos, el hombre fiel, "el que sigue a Jesús. Un hombre de oración, que reza por los otros y confía en el poder de la oración por los demás y por sí mismo y lleva una vida dedicada. El hombre fiel puede caminar entre nosotros". "Un hombre -destacó- que ha sido fiel en las cosas pequeñas, y también en las grandes".
"La Palabra de Dios nos conduce a una certeza final: nadie puede servir a dos patrones, porque odiará a uno y amará a otro, o se acercará a uno y despreciará al otro. Los corruptos aman la corrupción, y odian la honestidad", denunció el Papa, quien apuntó contra los que arman "sus acuerdos en secreto, y lo peor es que creen que son honestos. Aman el dinero, las riquezas, hacen de las riquezas un ídolo. No les importan los pobres".
De ahí surgen algunas de las grandes violencias de la Humanidad, como "la gran industria del trabajo esclavo", como subrayó Bergoglio. "Hoy, en el mundo, el trabajo esclavo es un estilo de vida".
Dirigiéndose a los miembros de la Gendarmería, Francisco les agradeció sus "200 años de servicio contra el delito, contra los estafadores", defendiendo "la honestidad, que tantas veces sale malparada".
El Papa concluyó su homilía agradeciendo la vocación de servicio de este equipo, "luchando con las tentaciones. Me siento orgulloso de saber que vuestro estilo es decir 'No, en esto no entro'. Os agradezco vuestro servicio de dos siglos, y quiero que la sociedad, el Estado, que la Ciudad del Vaticano, que la Santa Sede, del último al máximo,reconozcamos vuestro servicio. Un servicio que custodia, que intenta no sólo que las cosas vayan bien, sino que se hagan con caridad y ternura, aun arriesgando la propia vida".
(Jesús Bastante)

El candil se pone en el candelero para que los que entran tengan luz


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
-«Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero para que los que entran tengan luz.
Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.
Mirad, pues, cómo oís, pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».
Palabra del Señor.

El Papa en el Ángelus: “Sigamos la lógica evangélica de la justicia y no la mundana de la corrupción”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy Jesús nos invita a reflexionar sobre dos estilos de vida contrapuestos: aquel mundano y aquel del Evangelio. El espíritu del mundo no es el espíritu de Jesús. Y lo hace mediante la narración de la parábola del administrador infiel y corrupto, que es alabado por Jesús no obstante su deshonestidad (Cfr. Lc 16,1-13). En seguida, es necesario precisar que este administrador no es presentado como un modelo a seguir, sino como un ejemplo de astucia. Este hombre es acusado de una mala gestión de los negocios de su amo y, antes de ser echado, busca astutamente cautivar la benevolencia de los deudores, condonando a ellos una parte de la deuda para asegurarse así un futuro. Comentando este comportamiento, Jesús observa: «Los hijos de este mundo son más astutos en su trato con lo demás que los hijos de la luz» (v. 8).
A tal astucia mundana nosotros estamos llamados a responder con la astucia cristiana, que es un don del Espíritu Santo. Se trata de alejarse del espíritu y de los valores del mundo, que tanto gustan al demonio, para vivir según el Evangelio. Y la mundanidad, ¿Cómo se manifiesta? La mundanidad se manifiesta con actitudes de corrupción, de engaño, de prepotencia, y constituyen el camino más equivocado, el camino del pecado, porque la una te lleva a la otra, ¡eh! Es como una cadena, a pesar – es verdad – que esa sea la más cómoda de recorrer, generalmente. En cambio, el espíritu del Evangelio requiere un estilo de vida serio – serio pero gozoso, ¡eh! Lleno de alegría – y comprometido, impostado en la honestidad, en la rectitud, en el respeto a los demás y a su dignidad, en el sentido del deber. ¡Y esta es la astucia cristiana!
El recorrido de la vida necesariamente implica una elección entre estos dos caminos: entre honestidad y deshonestidad, entre fidelidad e infidelidad, entre egoísmo y altruismo, entre el bien y el mal. No se puede oscilar entre la una y la otra, porque se mueven sobre lógicas diversas y contrastantes. El profeta Elías decía al pueblo de Israel que caminaba sobre estas vías: “Ustedes cojean con los dos pies”. Es una bella imagen. Es importante decidir qué dirección tomar y luego, una vez decidida aquella justa, caminar con impulso y determinación, encomendándose a la gracia del Señor y a la ayuda de su Espíritu. Fuerte y categórico es la conclusión del pasaje evangélico: «Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo» (v. 13).
Con esta enseñanza, Jesús hoy nos exhorta a hacer una elección clara entre Él y el espíritu del mundo, entre la lógica de la corrupción, de la prepotencia y de la avaricia y aquella de la rectitud, de la mansedumbre y del compartir. Alguno se comporta con la corrupción como con las drogas: piensa de poderlas usar y dejarlas cuando quiere. Se comienza con poco: un manojo de aquí y una coima de allá… Y entre esta y aquella lentamente se pierde la libertad. También la corrupción produce dependencia, y genera pobreza, explotación, sufrimiento. ¡Y cuantas víctimas existen hoy en el mundo! Cuántas víctimas de esta difundida corrupción. En cambio, cuando buscamos seguir la lógica evangélica de la integridad, de la transparencia en las intenciones y en los comportamientos, de la fraternidad, nosotros nos convertimos en artesanos de justicia y abrimos horizontes de esperanza para la humanidad. En la gratuidad y en la donación de nosotros mismos a nuestros hermanos, servimos al amo justo: Dios.
La Virgen María nos ayude a escoger en cada ocasión y a todo costo el camino justo, encontrando también el coraje de caminar contra corriente, para poder seguir a Jesús y a su Evangelio.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)