viernes, 22 de abril de 2016


Evangelio según San Juan 14,1-6. 

Jesús dijo a sus discípulos: 

"No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. 

En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. 

Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. 

Ya conocen el camino del lugar adonde voy". 

Tomás le dijo: "Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?". 

Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí." 

jueves, 21 de abril de 2016

Homilía del Papa: hacer memoria de las cosas bellas de Dios

Que el cristiano siempre “haga memoria” de los modos y de las circunstancias con que Dios se ha hecho presente en su vida, porque esto refuerza el camino de la fe. Fue la idea central que el Papa Francisco manifestó en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
La fe es un camino que, mientras se va recorriendo, debe hacer memoria constante de lo que ha sido. De las “cosas bellas” que Dios ha realizado a lo largo del recorrido y también de los obstáculos, de los rechazos, porque Dios – aseguró el Santo Padre – “camina con nosotros y no se asusta de nuestras maldades”.

Hacer memoria de Dios que salva

Francisco se refirió nuevamente a un tema ya abordado, que le sugirió la Primera Lectura, en la que Pablo entra un día sábado en la sinagoga, en Antioquía, y comienza a anunciar el Evangelio partiendo de los albores del pueblo elegido, pasando por Abraham y Moisés, Egipto y la Tierra prometida, hasta llegar a Jesús.
El Papa subrayó que los discípulos plantean una “predicación histórica” que resulta fundamental, porque permite recordar los momentos sobresalientes, los signos de la presencia de Dios en la vida del hombre:
“Volver hacia atrás para ver cómo Dios nos ha salvado, recorrer el camino – con el corazón y con la mente –  con la memoria, y llegar así a Jesús. Es el mismo Jesús, en el momento más grande de su vida – jueves y viernes, en la Cena – en que nos ha dado su Cuerpo y su Sangre, y ha dicho: ‘Hagan esto en memoria mía’. La memoria de Jesús. Tener memoria acerca de cómo Dios nos ha salvado”.

“El Señor respeta”

La Iglesia llama, precisamente, “memorial” al Sacramento de la Eucaristía, así como – recordó el Pontífice –  en la Biblia el Deuteronomio es “el Libro de la memoria de Israel”. También nosotros – afirmó Francisco – “debemos hacer lo mismo” en “nuestra vida personal”, porque “cada uno de nosotros ha hecho un camino, acompañado por Dios, cercano a Dios” o “alejándose del Señor”:
“Hace bien al corazón cristiano hacer memoria de mi camino, de mi propio camino: acerca de cómo el Señor me ha conducido hasta aquí, cómo me ha llevado de la mano. Y las veces que yo le he dicho al Señor: ‘¡No! ¡Aléjate! ¡No quiero!’. El Señor respeta. ¡Es respetuoso! Pero hacer memoria, tener memoria de la propia vida y del propio camino. Retomar esto y hacerlo con frecuencia. ‘En aquel tiempo Dios me ha dado esta gracia y yo he respondido así, he hecho esto, aquello, aquello… Me ha acompañado…’. Y así llegamos a un nuevo encuentro, al encuentro de la gratitud”.

Memoria de las cosas bellas

El Santo Padre prosiguió explicando que del corazón debe nacer un “gracias” a Jesús, que jamás deja de caminar “en nuestra historia”. “Cuántas veces – reconoció Francisco – le hemos cerrado la puerta en la cara, cuántas veces hemos hecho de cuenta que no lo vemos, que no creemos en Él está con nosotros. Cuántas veces hemos renegado su salvación… Pero Él estaba allí”:
“La memoria nos acerca a Dios. La memoria de aquella obra que Dios ha hecho en nosotros, en esta re-creación, en esta re-generación, que nos trae más que el antiguo esplendor que tenía Adán en la primera creación. Yo les aconsejo esto, sencillamente: ¡hagan memoria! ¿Cómo ha sido mi vida, cómo ha sido mi jornada hoy, o cómo ha sido este último año? Memoria. ¿Cómo han sido mis relaciones con el Señor? Memoria de las cosas bellas, grandes que el Señor ha hecho en la vida de cada uno de nosotros”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Himno Jubileo Misericordia

Trabajando como una sola voz. Misiones Diocesanas Vascas y Caritas Euskadi canalizarán la ayuda a Ecuador

En rueda de prensa se presentaron las acciones acordadas por las Procuras de Misiones Diocesanas y las Cáritas de las tres diócesis vascas. Desde el principio el deseo ha sido el de ofrecer una acción unitaria y coordinada de las tres diócesis y de las correspondientes delegaciones.
Durante la rueda de prensa se ha recordado cómo "en nuestras parroquias del País Vasco, hay muchos sacerdotes y seglares que han sido misioneros y misioneras y que han colaborado directamente en zonas que ahora son noticia por la desgracia ocurrida." Han explicado que las tres Diócesis del País Vasco, están trabajando ya en coordinación para mostrar su solidaridad ante esta catástrofe como una única voz.
En concreto, se han abierto varias cuentas bancarias desde Caritas y Misiones en las tres Diócesis para canalizar la solidaridad tanto en este momento de emergencia como en la posterior reconstrucción de las zonas afectadas, ya que según avanza el tiempo el trabajo es más difícil.
Se ha adquirido el compromiso de seguir apoyando coordinadamente los proyectos que surjan. Se ha hecho ya un primer envío de 100.000 € a la Archidiócesis de Portoviejo para colaborar en la emergencia que se suman a los 100.000 € enviados ayer por Cáritas española a Cáritas Ecuador.
Otro signo de encuentro y cercanía serán las celebraciones eucarísticas que se llevarán a cabo en cada una de las capitales vascas para rezar por las víctimas del seísmo y para solidarizarse con todo el pueblo latinoamericano que vive en el País Vasco.
La de Vitoria tendrá lugar este domingo, 24 de abril, en la parroquia de Ntra. Sra. de los Desamparados, de Vitoria a las 18:30 h., la de Bilbao, el domingo, 1 de mayo a las 19:00 horas, presidida por el obispo delegado de Misiones Diocesanas y Obispo de Bilbao, mons. Mario Iceta y la De San Sebastián, el domingo, 8 de mayo, en la catedral.
Además, este domingo, se recordará a todas las víctimas en la Misa Latinoamericana que tiene lugar en Bilbao los últimos domingos de cada mes en la parroquia de San Luis Beltrán a las 5 de la tarde, gesto que se llevará a cabo en la denominada misa de los pueblos que se celebra cada domingo a las 11:30 en la parroquia de santa María en el casco Viejo de Vitoria-Gasteiz.

En la rueda de prensa estuvieron presentes . Juan Ramón Etxebarría, sacerdote y misionero, más de 30 años en Ecuador; Fran Izquierdo, misionero seglar en Angola durante dos años y delegado de la Procura de Misiones Diocesanas Vascas en Vitoria-Gasteiz, y Santos Gil, presidente de Cáritas Euskadi, junto con la ex misionera en Ecuador, Arantza Basagoiti.
Números de cuenta (Bilbao)
FIARE Banca Ética: ES52 1550 0001 2000 0269 9726
Kutxabank: ES02 2095 0119 90 9109118774
Laboral Kutxa: ES42 3035 0502 88 5020001842
Números de cuenta (Vitoria)
Kutxabank ES97 2095 3150 22 1091093376
Laboral Kutxa: ES14 3035 0012 73 0120056770
Números de Cuenta (Gipuzkoa)
Kutxabank: ES85 2095 5001 07 1062435374
Laboral Kutxa: ES74 3035 0060 41 0600100001
Indicar en el ingreso: Ecuador
Non solum sed etiam
Poco que añadir al post anterior en el que informaba de los pasos que se estaban dando. Aun en la distancia, si se quiere se puede seguir estando muy cerca.

(Txenti García).-

Francisco se escapa del pelotón. "Acompañar a las personas en la toma de decisiones responsables en situación"


Francisco pedalea con el pelotón de obispos sinodales y cita textualmente las propuestas mayoritarias de un consenso de compromiso expresado ambiguamente.
Pero Francisco se escapa del pelotón y acelera con las afirmaciones escuetas que añade de su propia pluma. (Lo comprobamos comparando La alegría del amor 296-300 con Relatio Synodi 2014, 25 y 52 y Relacion final 2015, 84-86 ).
Como vimos en el post anterior, Francisco opta por "acompañar, discernir e integrar", es decir, pedalear hacia la meta acelerando por la "cuarta vía" (ni inmovilismo, ni revolución, ni "tercera vía" de compromiso ambiguo, sino "cuarta vía": "acompañar a las personas en la toma de decisiones responsables en situación").
La frase siguiente del Sínodo, que Francisco hace suya, es un ejemplo de ambiguedad, de tercera vía, tímidamente abierta a un paso adelante:
"Acerca del modo de tratar las diversas situaciones llamadas ‘irregulares', los Padres sinodales alcanzaron un consenso general, que sostengo; ‘Respecto a un enfoque pastoral dirigido a las personas que han contraído matrimonio civil, que son divorciadas y vueltas a casar, o que simplemente conviven, compete a la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la gracia en sus vidas y ayudarles a alcanzar la plenitud del designio que Dios tiene para ellas', siempre posible con la fuerza del Espíritu" (Amoris laetitia n.297, citando Relatio Synodi 2014, n. 25). Esta frase podría contentar a los partidarios de la norma estricta.
Pero Francisco, a continuación, se separa del pelotón, aclarando: "Si se tiene en cuenta la diversidad de situaciones concretas, puede comprenderse que no debía esperarse del Sínodo o de esta Exhortación una nueva normativa general de tipo canónico, aplicable a todos los casos. Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral..." (Amoris laetitia, n.300).
Y por si acaso los más estrictos intentan limitar el reconocimiento por la iglesia de estas situaciones,condicionándolo (como apuntaba Juan Pablo II) a "convivir como hermanos", Francisco lleva mucho cuidado de contrastar esta opinión con la del Concilio Vaticano II, que decía: "Cuando la intinidad conyugal queda interrumpida, puede correr reisgos la fidelidad y quedar comprometido el bien de los hijos..." Gaudium et Spes. N.51 vs. Familiaris consortio,n. 84) ,
En la Relación final del Sínodo 2014 se ponían de manifiesto la primera vía (minoría retrógada) y la tercera vía (el pelotón moderadamente avanzado) antes citadas, pero en la exhortación de Francisco se da un paso más hacia la cuarta.
Decían los sinodales de la "tercera vía": "Algunos propusieron una acogida no generalizada a la mesa eucarística, en algunas situaciones particulares y con condiciones bien precisas... el eventual acceso a los sacramentos debería ir precedido de un camino penitencial bajo la responsabilidad del Obispo diocesano" (Relación final del Sínodo 2014, n. 52).
Pero Francisco opta por un discernimiento personal y pastoral, que es distinto de un proceso jurídico o administrativo. La "conversación con el sacerdote, en el fuero interno" no debe considerarse como si fuera acudir a una ventanilla burocrática de la administración eclesiástica para obtener un permiso, o a un tribunal que sancione con habilidad canonista sentencias justificadoras.
No se trata de utilizar el discernimiento, dice Francisco, "con la idea de que algún sacerdote puede conceder rápidamente excepciones, o de que existen personas que pueden obtener privilegios sacramentales a cambio de favores".
En vez de juridificar o burocratizar los sacramentos, redescubrir el papel de la conciencia personal y el acompañamiento eclesial. Se trata "de un itinerario de acompañamiento y de discernimiento", no de un trámite administrativo o un proceso judicial, ni mucho menos de un debate cuasi-parlamentario en Conferencias de Obispos...
Por eso, podemos decir que la clave de la reforma de Francisco está en este capítulo octavo sobre "acompañar, discernir e integrar la fragilidad". Si Pascal y los jansenistas levantasen la cabeza... no extrañaría que atacasen a Francisco... (Continuará)


(Juan Masiá sj).- 

SERÁN FELICES SI PRACTICAN LA PALABRA DE DIOS



Evangelio según San Juan 13,16-20. 

Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo: "Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. 

Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican. No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí. Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy. 

Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió". 

miércoles, 20 de abril de 2016

La sinceridad de nuestro arrepentimiento suscita en Dios su perdón incondicional

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy queremos detenernos en un aspecto de la misericordia bien representado en el pasaje del Evangelio de Lucas que hemos escuchado. Se trata de un hecho sucedido a Jesús mientras era huésped de un fariseo de nombre Simón. Ellos habían querido invitar a Jesús a su casa porque había escuchado hablar bien de Él como un gran profeta. Y mientras estaban sentados almorzando, entra una mujer conocida por todos en la ciudad como una pecadora. Ésta, sin decir una palabra, se pone a los pies de Jesús y rompe en llanto; sus lágrimas lavan los pies de Jesús y ella los seca con sus cabellos, luego los besa y los unge con un aceite perfumado que ha traído consigo.
Resalta la confrontación entre las dos figuras: aquella de Simón, el celoso servidor de la ley, y aquella de la anónima mujer pecadora. Mientras el primero juzga a los demás por las apariencias, la segunda con sus gestos expresa con sinceridad su corazón. Simón, no obstante habiendo invitado a Jesús, no quiere comprometerse ni involucrar su vida con el Maestro; la mujer, al contrario, se abandona plenamente a Él con amor y con veneración.
El fariseo no concibe que Jesús se deja “contaminar” – entre comillas ¡Eh! – por los pecadores. Así pensaban ellos, ¡eh! Él piensa que si fuera realmente un profeta debería reconocerlos y tenerlos lejos para no ser contaminado, como si fueran leprosos. Esta actitud es típica de un cierto modo de entender la religión, y está motivada por el hecho que Dios y el pecado se oponen radicalmente. Pero la Palabra de Dios enseña a distinguir entre el pecado y el pecador: con el pecado no es necesario hacer compromisos, mientras los pecadores – es decir, ¡todos nosotros! – somos como enfermos, que necesitan ser curados, y para curarse es necesario que el médico los vea, los visite, los toque. ¡Y naturalmente el enfermo, para ser sanado, debe reconocer tener necesidad del médico!
Entre el fariseo y la mujer pecadora, Jesús se pone de parte de ésta última. Libre de prejuicios que impiden a la misericordia expresarse, el Maestro la deja hacer. Él, el Santo de Dios, se deja tocar por ella sin temer ser contaminado. Jesús es libre, libre porque es cercano a Dios que es Padre misericordioso. Y esta cercanía a Dios, Padre misericordioso, da a Jesús la libertad. Al contrario, entrando en relación con la pecadora, Jesús pone fin a aquella condición de aislamiento al cual el juicio despiadado del fariseo y de sus conciudadanos – los cuales la explotaban, ¡eh! – la condenaban: «Tus pecados te son perdonados» (v. 48). La mujer ahora puede “ir en paz”. El Señor ha visto la sinceridad de su fe y de su conversión; por eso delante a todos proclama: «Tu fe te ha salvado, vete en paz» (v. 50). De una parte aquella hipocresía del doctor de la ley, de otra parte la sinceridad, la humildad y la fe de la mujer. Todos nosotros somos pecadores, pero tantas veces caemos en la tentación de la hipocresía, de creernos mejores de los demás. “Pero mira tú pecado…”. Todos nosotros miramos nuestro pecado, nuestras caídas, nuestras equivocaciones y miramos al Señor. Esta es la línea de la salvación: la relación entre “yo” pecador y el Señor. Si yo me considero justo, esta relación de salvación no se da.
A este punto, una sorpresa aún más grande invade a todos los comensales: «¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?» (v. 49). Jesús no da una respuesta explicita, sino la conversión de la pecadora está ante los ojos de todos y demuestra que en Él resplandece la potencia de la misericordia de Dios, capaz de transformar los corazones.
La mujer pecadora nos enseña la relación entre fe, amor y reconocimiento. Le han sido perdonados “muchos pecados” y por esto ama mucho; «Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor» (v. 47). Incluso el mismo Simón debe admitir que ama más aquel a quien se le perdona más. Dios ha puesto a todos en el mismo misterio de misericordia; y de este amor, que siempre nos precede, todos nosotros aprendemos a amar. Como recuerda San Pablo: «En Cristo, hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento» (Ef 1,7-8). En este texto, el término “gracia” es prácticamente sinónimo de misericordia, y es llamado “abundante”, es decir, más allá de nuestra expectativa, porque actúa el proyecto salvífico de Dios para cada uno de nosotros.
Queridos hermanos, ¡seamos gratificados por el don de la fe, agradezcamos al Señor por su amor tan grande y no merecido! Dejemos que el amor de Cristo se derrame en nosotros: de este amor el discípulo se nutre y en él se funda; de este amor cada uno de nosotros puede nutrirse y alimentarse. Así, en el amor agradecido que derramamos sobre nuestros hermanos, en nuestras casas, en la familia, en la sociedad se comunica a todos la misericordia del Señor. Gracias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

Un puñado de irreductibles franciscanos se mantienen en Alepo (Siria) atendiendo a pobres y enfermos cristianos que no pueden escapar.

El padre Ibrahim es uno de los trece franciscanos que aún permanecen en la castigada ciudad de Alepo, (Siria) y que ha contado en directo, vía videoconferencia como se vive en esta ciudad casi destruida por la guerra y dónde quedan muy pocos cristianos que no hayan huido de las matanzas del Daesh.  “Los cristianos en Alepo somos cada vez menos, pero dispuestos a resistir”: Fray Ibrahim.

Según informa el digital Religión Confidencial, una pequeña comunidad de franciscanos se enfrenta en Alepo al terror de la guerra y a sus consecuencias más nefastas. “No tenemos agua, llevamos cuatro días sin electricidad. No tenemos comida. Los bombardeos habían cesado pero han vuelto con fuerza”, ha relatado durante la clausura del Encuentro Madrid.

El franciscano ha afirmado que su misión es permanecer en un lugar en el que “los únicos que quedan son los pobres y los enfermos que no pueden escapar. Nosotros hemos decidido permanecer aquí y ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a los afectados por la guerra. Permanecer aquí es testimoniar a Cristo”.

Estos trece franciscanos de Alepo se centra en tres necesidades: el agua, la salud y la compañía. “Hemos abierto nuestro pozo que se ha convertido en un oasis en mitad del desierto: a él acuden niños y ancianos, hombres y mujeres, musulmanes y cristianos. Hemos conseguido traer medicinas, pero lo más importante que tenemos que ofrecer es nuestra paz”.

El problema es el islam que promueve un sistema político
Para Martino Diez, director científico de la Fundación Oasis, “el mayor conflicto se encuentra en la concepción del Islam: no es sólo una cuestión religiosa, sino que promueve un sistema político”.
Diez es un gran conocedor del mundo árabe, especialmente de Siria, y ha estudiado en profundidad los movimientos de las primaveras árabes. “Cuando comenzaron las revoluciones, había dos teorías sobre quién las llevaba a cabo: la primera dice que eran personas favorables a la democracia que querían acabar con los regímenes dictatoriales (por ejemplo, Siria); la segunda dice que eran, en realidad, terroristas, fundamentalistas, que querían implantar el Estado Islámico. La verdad está a medio camino entre ambas teorías”, afirma.
En septiembre de 2011 este movimiento de protesta se convirtió en un movimiento armado, y por lo tanto ha comenzado lo que es claramente una guerra civil en Siria.  Este devenir histórico y la post-revolución ha provocado que existan más de 60 millones de desplazados forzosos en el mundo y que seis de ellos sean sirios, explicó en el encuentro Pablo Llano, director de la ONG Cesal.
Desde Cesal, que trabaja especialmente en los 26 campos de refugiados existentes en el Líbano, se han centrado en dos puntos: en la educación, “para que pueda existir un futuro”, y en la creación depuestos de trabajo, “porque la gente necesita volver a sentirse útil, pensar que puede construir su propio futuro”.
En este sentido, ambos ponentes han expresado que “la religión, como punto de encuentro entre personas, forma parte de la solución, no del problema”.
VoxTempli 

«LA CRUZ DE CRISTO, SALVACIÓN DEL GÉNERO HUMANO»


Nuestro Señor fue conculcado por la muerte, pero Él, a su vez, conculcó la muerte, pasando por ella como si fuera un camino. Se sometió a la muerte y la soportó deliberadamente para acabar con la obstinada muerte. [...] 

La muerte, en efecto, no hubiera podido devorarle si Él no hubiera tenido un cuerpo, ni el abismo hubiera podido tragarle si Él no hubiera estado revestido de carne; por ello quiso el Señor descender al seno de una virgen para poder ser arrebatado en su ser carnal hasta el reino de la muerte. Así, una vez que hubo asumido el cuerpo, penetró en el reino de la muerte y lo destruyó. [...]

Llevó su cruz a las moradas de la muerte, que todo lo devoraban, y condujo así a todo el género humano a la mansión de la vida. Y la humanidad entera, que a causa de un árbol había sido precipitada en el abismo inferior, por otro árbol, el de la cruz, alcanzó la mansión de la vida. [...]

¡A ti la gloria, a ti que con tu cruz elevaste un puente sobre la misma muerte, para que las almas pudieran pasar por él desde la región de la muerte a la región de la vida!

¡A ti la gloria, a ti que asumiste un cuerpo mortal e hiciste de él fuente de vida para todos los mortales!... Los que te dieron muerte se comportaron como los agricultores: enterraron la vida en el sepulcro, como el grano de trigo se entierra en el surco, para que luego brotara y resucitara llevando consigo a otros muchos.

Venid, hagamos de nuestro amor una ofrenda grande y universal; elevemos cánticos y oraciones en honor de Aquél que, en la cruz, se ofreció a Dios como holocausto para enriquecernos a todos.

De los sermones de san Efrén, diácono (siglo IV)
Fuente: News. Va


EL SEÑOR TENGA PIEDAD DE NOSOTROS Y NOS BENDIGA

Del Salmo 66:

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben
Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se conozca su camino,
y su salvación entre las naciones.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben
¡Que los pueblos te den gracias, oh Dios,
que todos los pueblos te den gracias!
Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben
¡Que los pueblos te den gracias, oh Dios,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben

YO SOY LA LUZ DEL MUNDO


Evangelio según San Juan 12,44-50. 

Jesús exclamó: "El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en Aquél que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió.
 

Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. 

Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo. 

El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. 

Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. 

Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó". 

martes, 19 de abril de 2016

Papa: un cristiano que no se deja atraer por Dios es huérfano

“Un cristiano que no se deja atraer por el Padre hacia Jesús es un cristiano que vive como huérfano”. Lo afirmó el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Un corazón abierto a Dios – dijo Francisco – es capaz de aceptar las “novedades” que trae el Espíritu.  
Milagros, signos prodigiosos, palabras jamás escuchadas antes y después casi siempre la misma pregunta: “¿Eres tú el Cristo?”. El Papa comenzó su homilía a partir del escepticismo invencible que los judíos tienen hacia Jesús y que surge también en el pasaje del Evangelio del día.
El Padre atrae a los corazones
Aquella pregunta – “¿hasta cuándo nos mantendrás en la incertidumbre? Si tú eres el Cristo, dínoslo a nosotros abiertamente” – que escribas y fariseos repetirán muchas veces de diversas formas, en la práctica nace  – tal como observa Francisco – de un corazón ciego. Una ceguera de fe, y Jesús mismo explica a sus interlocutores: “Ustedes no creen porque no forman parte de mis ovejas”. Formar parte del rebaño de Dios es una gracia, pero que tiene necesidad de un corazón disponible:
“‘Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán eternamente y nadie las arrebatará de mi mano’. Estas ovejas ¿han estudiado para seguir a Jesús y después han creído? No. ‘Mi Padre que me las dio es mayor que todos’. Es precisamente el Padre quien da las ovejas al pastor. Es el Padre quien atrae los corazones hacia Jesús”.
Como huérfanos
La dureza del corazón de escribas y fariseos, que ven las obras realizadas por Jesús, pero que no quieren reconocer en Él al Mesías, es “un drama” – afirmó el Obispo de Roma – que “va adelante hasta el Calvario”. Es más, prosigue también después de la Resurrección, cuando a los soldados de guardia en el sepulcro se les sugiere admitir – recordó el Papa – que se han adormecido para acreditar el robo del cuerpo de Cristo por parte de los discípulos. Ni siquiera el testimonio de quien ha asistido a la Resurrección hace que cambie el punto de vista de quien rechaza creer. Esto tiene una consecuencia. “Son huérfanos” – reafirmó el Pontífice – “porque han renegado a su Padre”:
“Estos doctores de la ley tenían el corazón cerrado, se sentían dueños de sí mismos y, en realidad, eran huérfanos, porque no tenían relación con el Padre. Hablaban, sí, de sus Padres – nuestro padre Abraham, los Patriarcas… – hablaban, pero como figuras lejanas. En su corazón eran huérfanos, vivían en estado de orfandad, en condición de huérfanos, y preferían esto a dejarse atraer por el Padre. Y éste es el drama del corazón cerrado de esta gente”.
“Atraerme hacia Jesús”

Al contrario – señaló el Papa refiriéndose a la Primera lectura – la noticia que llega a Jerusalén, de que muchos paganos se abrían a la fe gracias a la predicación de los discípulos que se habían sentido impulsados hasta Fenicia, Chipre y Antioquía – noticia que en primer lugar había causado mucho temor a los discípulos, demuestra lo que significa tener un corazón abierto a Dios. Un corazón como el de Bernabé quien, enviado a Antioquía a verificar las voces, no se escandaliza por la efectiva conversión, incluso de los paganos, y esto porque – concluyó el Santo Padre – Bernabé “aceptó la novedad”, se “dejó atraer por el Padre hacia Jesús”:
“Jesús nos invita a ser sus discípulos, pero para serlo, debemos dejarnos atraer por el Padre hacia Él. Y la oración humilde del hijo, que nosotros podemos hacer, es: ‘Padre, atráeme hacia Jesús; Padre, llévame a conocer a Jesús’, y el Padre enviará al Espíritu a abrirnos los corazones y nos llevará hacia Jesús. Un cristiano que no se deja atraer por el Padre hacia Jesús es un cristiano que vive en condición de huérfano; y nosotros tenemos un Padre, no somos huérfanos”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Francisco pide perdón a los refugiados "por la cerrazón y la indiferencia" de la Unión Europea

Videomensaje del Papa a los internos del centro Astalli de los jesuitas italianos

"Sois tratados como un peso, como un problema y un gasto, y sin embargo sois un don"
El papa Francisco ha pedido perdón a los refugiados "por la cerrazón y la indiferencia de nuestras sociedades", en un vídeomensaje enviado al centro Astalli, sede italiana del servicio de inmigración de los jesuitas, por su 35 aniversario.
Según el mensaje del papa, esa indiferencia se debe a que las sociedades "temen el cambio de vida y de mentalidad que requiere" la presencia de la inmigración.
"Sois tratados como un peso, como un problema y un gasto, y sin embargo sois un don. Sois el testimonio de cómo Dios clemente y misericordioso sabe transformar el mal y la injusticia que sufrís en un bien para todos", se lee en la transcripción del mensaje difundido por la oficina de prensa de la Santa Sede.

Francisco, que el pasado sábado viajó a laisla griega de Lesbos y se trajo a Roma en el avión a doce refugiados sirios, aseguró en su mensaje "que cada uno puede ser un puente que une a los pueblos lejanos y que hace posible el encuentro entre culturas y religiones diferentes".
A los refugiados les dice que su experiencia de dolor y de esperanza "recuerda que todos somos extranjeros y peregrinos en esta Tierra, acogidos por alguien con generosidad y sin ningún mérito".
El papa argentino dice que se debe considerar como "un hermano con quien compartir el pan" a todos los que han "huido de su propia tierra a causa de la opresión, la guerra, la naturaleza atacada por la contaminación y la desertificación o por la injusta distribución de los bienes del planeta".
Al Centro Astalli les animó a continuar su camino y "ayudar a la sociedad a escuchar las voces de los refugiados" y a "continuar y caminar con ellos al lado porque los refugiados conocen el camino que lleva a la paz pues conocen el olor acre de la guerra".
Texto completo del vídeo mensaje del Papa:

«Queridos refugiados, queridos voluntarios, operadores y amigos del Centro Astalli
En este año de la Misericordia se celebran 35 años del Servicio de los Jesuitas a Refugiados en Italia, actividad que ha sido, ante todo, un caminar juntos, como único pueblo. ¡Y esto es bello y justo!
Hay que proseguir con valentía: «Era forastero y me han acogido» (cfr. Mt 25, 35)
Era forastero... Cada uno de ustedes, los refugiados que llaman a nuestras puertas tiene el rostro de Dios, es carne de Cristo. Su experiencia de dolor y de esperanza nos recuerda que todos somos extranjeros y peregrinos en esta Tierra, acogidos por alguien con generosidad y sin mérito alguno. Aquel que, como ustedes, ha huido de su propia tierra a causa de la opresión, de la guerra, de una naturaleza desfigurada por la contaminación y la desertificación, o de la injusta distribución de los recursos del planeta, es un hermano con el cual compartir el pan, la casa, la vida.
¡Demasiadas veces no los hemos acogido! Perdonen la cerrazón y la indiferencia de nuestras sociedades que temen el cambio de vida que su presencia requiere. Tratados como un peso, un problema, un costo, sin embargo, ustedes son un don. Son el testimonio de cómo nuestro Dios clemente y misericordioso sabe transformar el mal y la injusticia que sufren en un bien para todos. Porque cada uno de ustedes puede ser un puente que une a pueblos lejanos, que hace posible el encuentro entre culturas y religiones diversas, un camino para redescubrir nuestra humanidad común.
... y me han acogido. Era forastero y me han acogido. Sí, el Centro Astalli es el ejemplo concreto y cotidiano de esta acogida nacida de la visión profética del padre Pedro Arrupe. Fue su canto del cisne, en un centro de refugiados en Asia.
Gracias a todos ustedes, mujeres y hombres, laicos y religiosos, operadores y voluntarios, porque muestran en los hechos que si se camina juntos, el camino da menos miedo.
Los aliento a proseguir. Treinta y cinco años son sólo el comienzo de un camino que se hace cada vez más necesario, único camino para una convivencia reconciliada. Sean siempre testimonio de la belleza del encuentro. Ayuden a nuestra sociedad a escuchar la voz de los refugiados.
Sigan caminando con valentía a su lado, acompáñenlos y háganse guiar por ellos: los refugiados conocen los caminos que llevan a la paz porque conocen el olor acre de la guerra».


En memoria de la hermana Clare (1982-2016)

La hermana Clare Crockett, Sierva del Hogar de la Madre, tenía 33 años cuando murió el sábado 16 de abril a causa del derrumbamiento de la casa donde vivía su comunidad, provocado por el terremoto que sacudió la costa ecuatoriana.


Nació en Derry, en Irlanda del Norte, en una familia católica, pero en un contexto «donde los términos “católico” y “protestante” eran solamente políticos. Nacer en una familia católica no significaba necesariamente que fueras a Misa o recibieras formación en la fe católica. Los católicos, que querían una Irlanda unida, mataban a los protestantes; y los protestantes, que no querían una Irlanda unida, mataban a los católicos. Para mí, eso es lo que significaba ser católica. Dios no tenía ningún papel en mi vida. En una sociedad donde prevalecía el odio, no había sitio para Dios».
Así hablaba la hermana Clare de sus orígenes en un breve testimonio, publicado en la web de su congregación, http://www.hogardelamadre.org.
«Desde pequeña quería ser actriz», confesaba la religiosa, que, como misionera, siguió manteniendo sus dotes para el espectáculo, como se aprecia en el vídeo. Presentó programas de televisión, ganó algunos premios y, a los 18, logró un papel en una película.
El tiempo libre lo dedicaba a irse de fiesta. «Mis fines de semana consistían en emborracharme con mis amigos. Gastaba todo mi dinero en alcohol y tabaco», contaba Clare.
Un día, una amiga le propuso un viaje a España. Gratis. «¡Un viaje gratis a España! –pensé–, diez días de fiesta en España con el sol. ¡Por supuesto que quería ir!»
Cuando se enteró de que tal viaje consistía en un retiro de Semana Santa, intentó escaparse, pero ya había un billete de avión a su nombre.

Con el Hogar de la Madre, empezó a descubrir su vocación, que fue haciéndose cada día más clara, mientras, al mismo tiempo, despegaba su carrera como actriz. Finalmente, llegó el día en que tuvo que elegir.

Fuente:Alfa y Omega

Yo y el Padre somos uno


Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 22-30
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. 
Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. 
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: 
- «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». 
Jesús les respondió: - «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. 
Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. 
Lo que mi Padre me ha dado, es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».
Palabra del Señor.