sábado, 5 de marzo de 2016

Jesús en el Corán.Conferencia de Carlos Segovia


Patrocinado por la Fundación Vocento, pronunció una magistral conferencia el joven profesor de la universidad de Saint Louis, campus madrileño, Carlos Segovia con el título Jesús en el Corán. Todos los oyentes nos quedamos maravillados de su exposición en cuanto a forma y fondo pero de casta le viene al galgo pues es hijo del inolvidable y magistral guitarrista, Andrés Segovia.
Un grupo de expertos en el Islam de los inicios, de los que forma parte Segovia, está intentando aplicar los métodos histórico-críticos al Corán, un estudio semejante al que se ha hecho con la Biblia. No llevan muchos años en esta labor y se están encontrando con grandes lagunas pero ya pueden afirmar que, en sus comienzos, el libro nació en un contexto cristiano pues en la península arábiga había comunidades seguidoras de Cristo de todas las tendencias. En sus aleyas se ven rastros de planteamientos monofisitas, nestorianos y de la línea oficial tomada por el Imperio todo esto mezclado con una actitud hostil contra los judíos que nos recuerda mucho a la cristiana.
Las referencias a Jesús de Nazaret son múltiples, bastantes más que a la figura de Mahoma, y todavía mayores son las que hablan de su madre, María, sacadas en su mayoría de los escritos apócrifos que circulaban por las comunidades cristianas. A Jesús se le da el título de profeta y mesías pero se le niega la filiación divina, algo normal en una lucha entre las distintas corrientes sobre la naturaleza de Jesús en esos primeros siglos. El texto final reúne todas las piezas de un puzzle en cuya confección intervinieron diversos autores.
Nos quedamos con muchas preguntas en el aire que todavía no tienen respuesta ¿qué papel se le concede al mesías en este documento primitivo? ¿Quién era Mahoma?¿Van aceptar los musulmanes esta línea de estudio sobre el Corán cuando consideran que es un relato dictado por Dios? Segovia dejó muy claro que una cosa era la fe y otra muy distinta la investigación sobre los textos. Habrá que esperar a que se celebren más reuniones de expertos que vayan sumando datos a los que ya tenemos... y que luego nos los explique el profesor Segovia.
Isabel Gómez Acebo,

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 18,9-14.

El texto del Evangelio pone en evidencia dos modos de orar, uno falso – el del fariseo – y el otro auténtico – el del publicano. El fariseo encarna una actitud que no manifiesta la acción de gracias a Dios por sus beneficios y su misericordia, sino más bien la satisfacción de sí. El fariseo se siente justo, se siente en orden, se pavonea de esto y juzga a los demás desde lo alto de su pedestal. El publicano, por el contrario, no utiliza muchas palabras. Su oración es humilde, sobria, imbuida por la conciencia de su propia indignidad, de su propia miseria: este hombre en verdad se reconoce necesitado del perdón de Dios, de la misericordia de Dios.

La del publicano es la oración del pobre, es la oración que agrada a Dios que, como dice la primera Lectura, «sube hasta las nubes» (Si 35,16), mientras que la del fariseo está marcada por el peso de la vanidad.


A la luz de esta Palabra, quisiera preguntarles a ustedes, queridas familias: ¿Rezan alguna vez en familia? Algunos sí, lo sé. Pero muchos me dicen: Pero ¿cómo se hace? Se hace como el publicano, es claro: humildemente, delante de Dios. Cada uno con humildad se deja ver del Señor y le pide su bondad, que venga a nosotros. Pero, en familia, ¿cómo se hace? Porque parece que la oración sea algo personal, y además nunca se encuentra el momento oportuno, tranquilo, en familia… Sí, es verdad, pero es también cuestión de humildad, de reconocer que tenemos necesidad de Dios, como el publicano. Y todas las familias tenemos necesidad de Dios: todos, todos. Necesidad de su ayuda, de su fuerza, de su bendición, de su misericordia, de su perdón. Y se requiere sencillez. Para rezar en familia se necesita sencillez. Rezar juntos el “Padrenuestro”, alrededor de la mesa, no es algo extraordinario: es fácil. Y rezar juntos el Rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza. Y rezar también el uno por el otro: el marido por la esposa, la esposa por el marido, los dos por los hijos, los hijos por los padres, por los abuelos… Rezar el uno por el otro. Esto es rezar en familia, y esto hace fuerte la familia: la oración.

Domingo 27 de octubre de 2013

EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENSALZADO

Evangelio según San Lucas 18,9-14.

Refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola:

"Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano.

El fariseo, de pie, oraba así: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas'.

En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: '¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!'.

Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. 

Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado".

"Hemos sido elegidos para suscitar el deseo de la conversión", el Papa en la celebración de la Penitencia

El Santo Padre Francisco presidió la celebración de la Penitencia el primer viernes de marzo, y durante su homilía recordó el pasaje del Evangelio que habla del ciego Bartimeo quien le pidió a Jesús volver a ver. Así Francisco nos invita a compararnos con el ciego vagabundo, hijo de Timeo, para que como él nos dejemos ayudar por el Señor y podamos ver después que nuestros pecados nos han hecho perder la vista, “haciéndonos vagar lejos de la meta”.

“El pecado empobrece y aísla… impide ver lo esencial, el amor que da la vida”, lo aseguró Francisco haciendo ver que mirándonos sólo a nosotros mismos y creyendo que la vida depende sólo de lo que se posee, nos hacemos “ciegos y apagados”.

El Obispo de Roma recordó que todos nosotros, y sobre todo los Pastores estamos llamados a “escuchar el grito de cuantos desean encontrar al Señor”. “Estamos llamados a infundir ánimo, a sostener y conducir a Jesús. Nuestro ministerio es el del acompañar, porque el encuentro con el Señor es personal, íntimo, y el corazón se pueda abrir sinceramente y sin temor al Salvador. No lo olvidemos: sólo Dios es quien obra en cada persona. Nosotros hemos sido elegidos para suscitar el deseo de la conversión, para ser instrumentos que facilitan el encuentro, para extender la mano y absolver, haciendo visible y operante su misericordia”.
(MZ-RV)


viernes, 4 de marzo de 2016

Hombres armados asesinas a cuatro religiosas en Yemen. Continúa la persecución a los cristianos


Al menos 16 personas han fallecido hoy, entre ellas cuatro monjas (misioneras de la Caridad) por los disparos efectuados por tres hombres armados contra una residencia de ancianos en la ciudad yemení de Adén, según fuentes oficiales, mientras otras elevan el total de víctimas mortales a doce, a la espera de confirmación.
En total, se trata de cuatro monjas -de nacionalidad india-, dos trabajadoras yemeníes del centro y un guardia de seguridad los fallecidos por la irrupción de los tres asaltantes en el interior del centro, que acribillaron con fusiles de asalto. Los tres individuos se dieron inmediatamente a la fuga tras el ataque. Sus motivos se desconocen y ningún grupo ha asumido de momento la responsabilidad del ataque.
El asalto revela la debilidad del actual Gobierno yemení, que tiene su sede en Adén tras su expulsión el año pasado de la capital, Saná, por los rebeldes hutíes (chiíes).
La ciudad, que en su día fue uno de los grandes núcleos cosmopolitas de la región, se ha convertido en un territorio sin ley donde las comunidades cristianas han sido expulsadas y sus iglesias y cementerios, objeto de desecración.

(Rd/Agencias)

La Almudena ya puede visitarse de forma virtual mediante Google Maps

La catedral de Santa María la Real de la Almudena quiere abrir sus puertas no solo a los que la visitan físicamente, sino a cualquier persona esté donde esté. Por ello, desde hoy mismo, el templo se puede visitar virtualmente mediante la función Street View de Google Maps.
Gracias al trabajo conjunto realizado por el equipo de comunicación de la catedral de la Almudena y Google, se ha conseguido una visita completa del templo que permite conocer los pormenores de este edificio a los que se encuentran lejos.
Las imágenes han sido tomadas con un carrito o trolley especialmente desarrollado por Google para recolectar imágenes en interiores de edificios y museos sobre el que se monta una cámara diseñada para captar imágenes en 360 grados. Con esta tecnología se pueden visitar sitios tan emblemáticos como la torre Eiffel o la Casa Blanca; en España, el templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona o la catedral de Sevilla, ya están listos para ser recorridos con esta herramienta.
Para acceder virtualmente a la catedral, puede visitarse este enlace.

Infomadrid

24 HORAS PARA EL SEÑOR



Con una celebración penitencial en san Pedro, esta tarde el Papa Francisco dará inicio a la tercera edición de “24 horas para el Señor”. Este año, la iniciativa, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, tiene como lema: “Misericordiosos como el Padre”.

Como en las precedentes ediciones, durante la celebración penitencial el Santo P
adre se confesará y confesará a algunos penitentes.

Las diócesis en los cinco continentes se unen espiritualmente al Papa Francisco para ofrecer a todos la posibilidad de hacer experiencia personal de la misericordia de Dios.

El objetivo es volver a poner en el centro la oración, la adoración eucarística y el don del sacramento de la reconciliación. Muchas personas están volviendo a acercarse a este sacramento, entre ellas muchos jóvenes, quienes suelen reencontrar ahí el camino para volver al Señor, para vivir un momento de intensa oración y redescubrir el sentido de la propia vida. 

Nosotros transmitiremos en directo, tanto en nuestro sitio principal como en Facebook, la celebración penitencial presidida por el Papa. En un comentario les dejamos el enlace al librito de la celebración, para seguirla mejor. La imagen que acompaña este post corresponde a la portada de este librito; se trata de la obra "Jesús cae por segunda vez", del pintor malagueño Raúl Berzosa.

Fuente: News.va

Una iniciativa del "párroco del mundo" "Francisco nos invita a dedicarle a Dios 24 horas"

"Será un tiempo favorable para dejarse querer y aprender a querer"

Cuando decimos que el Papa Francisco es el "párroco del mundo", realmente no nos faltan razones para considerarlo así. Párroco es aquel que, como buen pastor, acompaña el camino de fe de su comunidad y sabe, por la convivencia diaria con cada uno de los fieles, lo que estos necesitan y lo que les va a venir bien para el crecimiento de su vida cristiana.
Como el párroco vive con su gente, participa de los pasos hacia delante que van dando, pero también de las dificultades que se encuentran en su experiencia de fe y de vida. Por eso, aunque las comunidades cristianas caminen con el ritmo de lo habitual, de vez en cuando, con el Consejo de Pastoral, han de proponer acciones extraordinarias que pongan el acento en algún aspecto que necesite un mayor refuerzo.
Un buen párroco no es el que hace siempre lo mismo, propone lo habitual, se adapta a lo de siempre, sino el que, cuando conviene, llama la atención con toques de creatividad que refuercen lo que más necesite ser enriquecido en la vida cristiana de la mayoría. Unas veces será para fortalecer lo que se viene haciendo al interior de la comunidad y otras será para animar a los fieles en su sentido misionero. Esto suele hacerse, por ejemplo, con llamadas especiales a evangelizar o al servicio de la caridad con los más pobres y necesitados, dos de las manifestaciones esenciales de la vida de un cristiano.
Al ministerio pastoral del Papa Francisco no le faltan desde el primer momento llamadas, así como tampoco sugerencias concretas. Con ocasión de Año Jubilar de la Misericordia, que es ya de por sí una rica y extensa iniciativa, nos ha vuelto a invitar a dedicarle al Señor 24 horas de nuestra vida personal y comunitaria.
La invitación es para el 4 y 5 de marzo, viernes y sábado, que anteceden al IV domingo de cuaresma. Se nos invita a tener nuestros templos abiertos, a exponer el Santísimo Sacramento y a animar a todos a que se acerquen al Señor, que nos espera para ofrecernos su amor misericordioso en el Sacramento de la Reconciliación.
Quiere el Santo Padre que esas "24 horas para el Señor" sean la fuente misma que nos alimente en la misericordia, la que recibimos y la que ofrecemos. Es una invitación a poner el corazón en contacto continuo con Jesucristo, el Hijo del Padre rico en Misericordia. Lo hacemos en contemplación de su presencia eucarística a lo largo de un día completo. Es, por tanto, una llamada a cuantos quieran acercarse, que dice: "Dios está aquí, venid adoradores, adoremos". Es una oportunidad de estar con quien, con toda seguridad, nos va a ofrecer su amor, su comprensión, su alegría, su perdón. Si le buscamos y encontramos, ninguno de nosotros va a quedar indiferente, todos seremos testigos de propuestas nuevas y salvadoras para nuestra vida y para la vida del mundo.

(Amadeo Rodríguez Magro, obispo de Plasencia).-

PUEBLO DEL SEÑOR, ESCUCHA SU VOZ

Del salmo 81:
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
¡Canten con júbilo a Dios, nuestra fuerza, 
aclamen al Dios de Jacob! 
Porque esta es una ley para Israel, 
un precepto del Dios de Jacob:
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
«Abre tu boca y la llenaré con mi palabra. 
Yo quité el peso de tus espaldas 
y tus manos quedaron libres de la carga. 
Clamaste en la aflicción, y te salvé.
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
Oye, pueblo mío, ¡ojalá me escucharas, Israel!
No tendrás ningún Dios extraño, 
no adorarás a ningún dios extranjero: 
yo, el Señor, soy tu Dios, 
que te hice salir de la tierra de Egipto.
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
Pero mi pueblo no escuchó mi voz, 
Israel no me quiso obedecer; 
por eso los entregué a su obstinación, 
para que se dejaran llevar por sus caprichos.
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
¡Ojalá mi pueblo me escuchara, 
e Israel siguiera mis caminos! 
yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo 
y lo saciaría con miel silvestre».

Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (12,28B-34)

Queridos hermanos y hermanas,
 El Evangelio de hoy nos recuerda que toda la Ley divina se resume en el amor a Dios y al prójimo. El evangelista Mateo relata que algunos fariseos se pusieron de acuerdo para poner a prueba a Jesús. Uno de ellos, un doctor de la ley, le hizo esta pregunta: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». Jesús, citando el libro del Deuteronomio, le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este mandamiento es el principal y primero».
Y hubiese podido detenerse aquí. En cambio, Jesús añadió algo que no le había preguntado el doctor de la ley. Dijo: «El segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Tampoco este segundo mandamiento Jesús lo inventa, sino que lo toma del libro del Levítico. 

Su novedad consiste precisamente en poner juntos estos dos mandamientos
—el amor a Dios y el amor al prójimo— revelando que ellos son inseparables y complementarios, son las dos caras de una misma medalla.
No se puede amar a Dios sin amar al prójimo y no se puede amar al prójimo sin amar a Dios. El Papa Benedicto nos dejó un bellísimo comentario al respecto en su primera encíclica Deus caritas est.
En efecto, el signo visible que el cristiano puede mostrar para testimoniar al mundo y a los demás, a su familia, el amor de Dios es el amor a los hermanos. El mandamiento del amor a Dios y al prójimo es el primero no porque está en la cima de la lista de los mandamientos. Jesús no lo puso en el vértice, sino en el centro, porque es el corazón desde el cual todo debe partir y al cual todo debe regresar y hacer referencia.
 Ya en el Antiguo Testamento la exigencia de ser santos, a imagen de Dios que es santo, comprendía también el deber de hacerse cargo de las personas más débiles, como el extranjero, el huérfano, la viuda (cf. Ex 22, 20-26). Jesús conduce hacia su realización esta ley de alianza, Él que une en sí mismo, en su carne, la divinidad y la humanidad, en un único misterio de amor.
 Ahora, a la luz de esta palabra de Jesús, el amor es la medida de la fe, y la fe es el alma del amor. Ya no podemos separar la vida religiosa, la vida de piedad del servicio a los hermanos, a aquellos hermanos concretos que encontramos.
No podemos ya dividir la oración, el encuentro con Dios en los Sacramentos, de la escucha del otro, de la proximidad a su vida, especialmente a sus heridas. Recordad esto: el amor es la medida de la fe. ¿Cuánto amas tú? Y cada uno se da la respuesta. ¿Cómo es tu fe? Mi fe es como yo amo. Y la fe es el alma del amor.
 En medio de la tupida selva de preceptos y prescripciones —a los legalismos de ayer y de hoy— Jesús abre una brecha que permite distinguir dos rostros: el rostro del Padre y el del hermano. No nos entrega dos fórmulas o dos preceptos: no son preceptos y fórmulas; nos entrega dos rostros, es más, un solo rostro, el de Dios que se refleja en muchos rostros, porque en el rostro de cada hermano, especialmente en el más pequeño, frágil, indefenso y necesitado, está presente la imagen misma de Dios.


Y deberíamos preguntarnos, cuando encontramos a uno de estos hermanos, si somos capaces de reconocer en él el rostro de Dios: ¿somos capaces de hacer esto?
De este modo Jesús ofrece a cada hombre el criterio fundamental sobre el cual edificar la propia vida. Pero Él, sobre todo, nos donó el Espíritu Santo, que nos permite amar a Dios y al prójimo como Él, con corazón libre y generoso. Por intercesión de María, nuestra Madre, abrámonos para acoger este don del amor, para caminar siempre en esta ley de los dos rostros, que son un rostro solo: la ley del amor.

 (Papa Francisco, Ángelus del 26/10/2014)

AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.»

El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de Él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


Palabra del Señor

jueves, 3 de marzo de 2016

El Papa pide a los científicos que defiendan la vida frente a "espléndidos vicios" enmascarados de virtud

El Papa pide a los científicos que defiendan la vida frente a "espléndidos vicios" enmascarados de virtud

El Papa ha pedido a los científicos que conjuguen técnica y humanidad y que defiendan la vida ante "espléndidos vicios" enmascarados de virtud, en su discurso a la Asamblea General de la Pontificia Academia de la Vida. Así, ha asegurado que esa defensa sólo puede llevarse a cabo "eficazmente" cuando se conoce la belleza de la vida.
"Hoy no faltan los conocimientos científicos y los instrumentos técnicos en grado de ofrecer apoyo a la vida en situaciones en las que se muestra débil, pero falta humanidad a veces. El acto bueno no es la correcta aplicación del saber ético, pero presupone un interés real por la persona débil", ha defendido Francisco.
Así, ha criticado a las instituciones científicas que están más preocupadas por el "interés económico" que por el bien común y ha explicado que la elección del bien no es una cuestión "cosmética", un proceso de estética exterior, sino de "una desvinculación del corazón de deseos deshonestos".
El Papa ha señalado que el "bien que cumple el hombre no es el resultado de cálculos, estrategias o el producto genético o de los condicionamientos sociales, sino el fruto de un corazón bien dispuesto, de la libertad de elección que tiende al verdadero bien". "No bastan la ciencia y la técnica para cumplir el bien, se necesita la sabiduría del corazón", ha incidido.
Asimismo, ha criticado que hoy en día existen algunas orientaciones culturales que "no reconocen más la huella de la sabiduría divina en la realidad creada, ni siquiera en el hombre". De este modo, el Papa ha lamentado que desde esta óptica "la naturaleza queda reducida a sola materia, plasmable según cualquier diseño". En cambio, para el Pontífice la humanidad "es única" y "preciosa a los ojos de Dios" y la virtud es "la expresión más auténtica del bien que el hombre, con la ayuda de Dios, es capaz de realizar".
"La virtud no es una emoción o una habilidad, que se adquiere con un curso de actualización, ni siquiera un mecanismo bioquímico, sino la expresión más elevada de la libertad humana", ha dicho. En este sentido, ha alertado de que si se pierde la virtud, comienza a reinar "el pecado y después el vicio". "Quien toma este camino que resbala cae en el error moral y viene oprimido por una creciente angustia existencial", ha señalado.
"Cuando el corazón se aleja del bien y de la verdad contenida en la Palabra de Dios, corre tantos peligros, permanece privado de orientaciones y tiene riesgo de llamar bien al mal y mal al bien", ha advertido.

Finalmente, ha establecido que al corazón corrupto no lo cambia la "teoría" ni las "reformas sociales o políticas", solo es obra del Espíritu Santo.

Homilía del Papa: reconocernos pecadores para acoger la misericordia

 Sólo si nuestro corazón está abierto, se puede acoger la misericordia de Dios. Es la exhortación del Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.
El Pontífice puso de relieve la infidelidad del pueblo de Dios que sólo puede vencerse reconociéndonos pecadores para iniciar, así, un camino de conversión.
Un pacto de fidelidad. En las lecturas de la liturgia del día – comenzó explicando el Santo Padre – podemos ver la fidelidad del Señor y la “fidelidad fracasada” de su pueblo. Al comentar la Primera Lectura, tomada del Libro de Jeremías, el Papa reafirmó que “Dios siempre es fiel, porque no
puede renegarse de sí mismo”, mientras el pueblo no escucha su Palabra. Jeremías – añadió Francisco – nos relata las “tantas cosas que ha hecho Dios para atraer los corazones del pueblo”, pero el pueblo permanece en su infidelidad.
Si el corazón es duro y está cerrado, la misericordia de Dios no entra
“Esta infidelidad del pueblo de Dios – reafirmó el Papa Bergoglio – y también la nuestra, nuestra propia infidelidad, endurece el corazón: ¡cierra el corazón!”:
“No deja entrar la voz del Señor que, como padre amoroso, siempre nos pide que nos abramos a su misericordia y a su amor. Hemos rezado en el Salmo, todos juntos: ‘Escuchen hoy la voz del Señor. ¡No endurezcan su corazón!’. El Señor siempre nos habla así, también con ternura de padre nos dice: ‘Vuelvan a mí con todo su corazón, porque soy misericordioso y piadoso’. Pero cuando el corazón es duro esto no se comprende. La misericordia de Dios sólo se comprende si tú eres capaz de abrir tu corazón, para que pueda entrar”.
El Papa Francisco dijo también que “el corazón se endurece y vemos la misma historia” en el pasaje del Evangelio de Lucas, donde Jesús es afrontado por aquellos que habían estudiado las Escrituras, “los doctores de la ley que conocían la teología, pero que eran tan cerrados”. La muchedumbre, en cambio,  “estaba asombrada”, “¡tenía fe en Jesús! Tenía el corazón abierto: imperfecto, pecador, pero abierto”.
Pedir perdón y no juzgar a los demás
Pero estos teólogos – añadió el Obispo de Roma – “¡tenían una actitud cerrada! Siempre buscaban una explicación por no entender el mensaje de Jesús”, “le pedían un signo del cielo. ¡Siempre cerrados! Y Jesús debía justificar lo que hacía”:
“Ésta es la historia, la historia de esta fidelidad fracasada. La historia de los corazones cerrados, de los corazones que no dejan entrar la misericordia de Dios, que han olvidado la palabra ‘perdón’ – ‘¡Perdóname Señor!’ – sencillamente porque no se sienten pecadores: se sienten jueces de los demás. Una larga historia de siglos. Y Jesús explica esta fidelidad fracasada con dos palabras claras, para poner fin, para terminar el razonamiento de estos hipócritas: ‘Quien no está conmigo, está contra mí’. ¡Claro! O eres fiel, con tu corazón abierto, a Dios que es fiel contigo o estás contra Él: ‘¡Quien no está conmigo, está contra mí!’”.
La fidelidad a Dios comienza con el hecho de sentirse pecadores
El Papa se preguntó si es posible alguna “negociación”. A lo que respondió afirmativamente, diciendo que existe una salida: “¡Confiésate pecador! Y si tú dices ‘yo soy pecador’ el corazón se abre, entra la misericordia de Dios y comienzas a ser fiel”:
“Pidamos al Señor la gracia de la fidelidad. Y el primer paso para ir por este camino de la fidelidad es sentirse pecador. Si tú no te sientes pecador, comienzas mal. Pidamos la gracia que haga que nuestro corazón no se endurezca, que esté abierto a la misericordia de Dios y a la gracia de la fidelidad. Y cuando nos encontramos nosotros, infieles, la gracia de pedir perdón”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 11,14-23, POR SAN JUAN PABLO II

A Jesús de Nazaret, Dios lo ha acreditado “con milagros, prodigios y señales”. (…)

El Hijo del hombre con su enseñanza daba a conocer que era verdadero Dios-Hijo, que era con el Padre “una sola cosa” (cf. Jn 10, 30). Su palabra estaba acompañada por “milagros, prodigios y señales”. Estos hechos acompañaban a las palabras no sólo siguiéndolas para confirmar su autenticidad, sino que muchas veces las precedían, tal como nos dan a entender los Hechos de los Apóstoles cuando hablan de “todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio” (Act 1, 1).

Eran esas mismas obras, y particularmente “los prodigios y señales”, los que testificaban que “el reino de Dios estaba cercano” (cf. Mc 1, 15), es decir, que había entrado con Jesús en la historia terrena del hombre y empujaba para entrar en cada espíritu humano. Al mismo tiempo testificaban que Aquél que las realizaba era verdaderamente el Hijo de Dios. (…)

Estos hechos no sólo son atestiguados y narrados por los Apóstoles y por los discípulos de Jesús, sino que también son confirmados en muchos casos por sus adversarios. Es muy significativo que estos últimos no negaran los milagros realizados por Jesús, sino que más bien pretendieran atribuirlos al poder del “demonio”.

En efecto, decían: “Está poseído de Beelcebul, y por virtud del príncipe de los demonios echa a los demonios” (Mc 3, 22; cf. también Mt 8, 32; 12, 24; Lc 11, 14-15). Y es conocida la respuesta de Jesús a esta objeción, demostrando su íntima contradicción: “Si, pues, Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede sostenerse, sino que ha llegado a su fin” (Mc 3, 26).

Pero lo que en este momento cuenta más para nosotros es el hecho de que tampoco los adversarios de Jesús pueden negar sus “milagros, prodigios y signos” como realidad, como “hechos” que verdaderamente han sucedido. (…)

Por lo demás, cuando el Apóstol Pedro, el día de Pentecostés, da testimonio de toda la misión de Jesús de Nazaret, acreditada por Dios por medio de “milagros, prodigios y señales”, no puede más que recordar que el mismo Jesús fue crucificado y resucitado (Act 2, 22-24). Así indica el acontecimiento pascual en el que se ofreció el signo más completo de la acción salvadora y redentora de Dios en la historia de la humanidad.

Podríamos decir que en este signo se contiene el “anti-milagro” de la muerte en cruz y el “milagro” de la resurrección -milagro de milagros- que se funden en un solo misterio, para que el hombre pueda leer hasta el fondo la autorrevelación de Dios en Jesucristo y, adhiriéndose con la fe, entrar en el camino de la salvación.
Catequesis (extracto), Audiencia general 11-11-1987

EL QUE NO RECOGE CONMIGO, DESPARRAMA


Evangelio según San Lucas 11,14-23.

Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. 

La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, exigían de Él un signo que viniera del cielo.

Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? 

Porque ustedes dicen que yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.

Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.

El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.