jueves, 20 de agosto de 2015

El Papa: “Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia

“Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia”, es el lema que el Papa Francisco ha elegido para la 102ª Jornada Mundial de los Emigrantes y Refugiados, que se celebrara el 17 de enero de 2016. El mismo que fue publicado por el Pontificio Consejo para la pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.
La celebración de la Jornada Mundial en el contexto del Año de la Misericordia
El lema elegido por el Santo Padre se ubica en el contexto del Año de la Misericordia, y evidencia dos aspectos importantes de esta realidad. La primera parte del lema, “Emigrantes y refugiados nos interpelan”, nos presenta la dramática situación de muchos hombres y mujeres, obligados a abandonar sus propias tierras. Y no se debe olvidar, las recientes tragedias ocurridas en el mar, que han dejado varias víctimas entre los emigrantes.
Ante el evidente riesgo que este fenómeno sea olvidado, el Pontífice presenta el drama de los emigrantes y refugiados como una realidad que nos debe interpelar. En este sentido se ubica la Bula Misericordiae vultus cuando afirma: “no caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio… Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo” (n. 15).
La segunda parte del lema, “La respuesta del Evangelio de la misericordia”, busca relacionar de modo explícito el fenómeno de la migración con la respuesta del mundo y, en particular, de la Iglesia. En este contexto, el Santo Padre invita al pueblo cristiano a reflexionar durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales, entre las que se encuentra la de acoger a los forasteros. Sin olvidar que Cristo mismo está presente entre “los pequeños”, y que al final de la vida seremos juzgados por nuestra respuesta de amor (Cfr. Mt 25,31-45).
Siendo discípula de Jesús, la Iglesia está llamada a “anunciar la liberación a cuantos son prisioneros de las nuevas formas de esclavitud de la sociedad moderna” (MV, 16), al mismo tiempo deberá profundizar en la relación entre justicia y misericordia, dos dimensiones de una única realidad (Cfr. MV, 20).
La Jornada Mundial del Emigrante y del refugiado
Esta Jornada tiene su origen en la Carta circular “El dolor y las preocupaciones”, que la Congregación Consistorial envió el 6 de diciembre de 1941 a los Ordinarios Diocesanos Italianos. En ella, se pedía por primera vez, instituir una jornada anual de sensibilización sobre el fenómeno de la migración y también para promover una colecta a favor de las obras pastorales para los emigrantes italianos y para la preparación de los agentes de pastoral. Como consecuencia de la misiva, el 12 de febrero de 1915 se celebró la Primera Jornada de los Emigrantes y Refugiados.
(Renato Martinez - RV)


Decenas de cristianos palestinos protestan contra el muro de separación israelí

Decenas de palestinos se han enfrentado este miércoles a las fuerzas de seguridad israelíes en Beit Jala, cerca de Belén, para intentar impedir que Israel construyera un muro de protección en un sector cristiano.
Los manifestantes, sobre todo cristianos palestinos, aunque también había activistas extranjeros y al menos tres curas, se reunieron para protestar contra la obra que comenzó el lunes, tras años de dura batalla legal.
Los curas intentaron ir a rezar entre los olivos que las excavadoras israelíes estaban arrancando, pero fueron detenidos por el amplio dispositivo policial desplegado en la zona. Un manifestante fue arrestado mientras intentaba plantar un olivo ante una de esas excavadoras.
Las fuerzas israelíes intervinieron para dispersar un grupo que había empezado a cantar "Israel es un Estado terrorista. No nos da miedo".
La construcción del muro comenzó en 2002, en plena Intifada, con el objetivo, según Israel, de proteger a la población de los ataques procedentes de Cisjordania. De momento se han erigido dos tercios de esa barrera, que debería alcanzar unos 712 kilómetros de largo. Los palestinos lo llaman el muro del "apartheid" y es uno de los símbolos del conflicto israelo-palestino.
La obra dificulta la vida diaria de los palestinos y se acusa a Israel de utilizarla para trazar nuevas fronteras de facto: el recorrido del muro se encuentra en un 85% en Cisjordania, aislando un 9,4% del territorio palestino, según la ONU.
Su paso por el sector de Beit Jala y el valle de Cremisan provocó una feroz resistencia de la comunidad cristiana local, que consiguió incluso el apoyo del papa. El caso suscitó muchas reacciones en la Iglesia, ya que el muro debería pasar entre un monasterio y un convento de los salesianos.
El Tribunal Supremo israelí decidió bloquear el 2 de abril la construcción del muro en esa zona y pidió al Estado que se planteará cambiar de trazado. El alto tribunal acabó autorizando la construcción del muro el 6 de julio, tras precisar que su dictamen de abril sólo se refería a unos centenares de metros cerca del monasterio y del convento. Los habitantes de Beit Jala se llevaron una sorpresa el lunes al comprobar que las excavadoras israelíes empezaban a arrancar los olivos al este del convento y del monasterio.
Los habitantes protestan contra la confiscación de sus tierras y la fragmentación de su espacio. Los palestinos también acusan a Israel de aprovechar el muro para extender aún más las colonias adyacentes de Gilo y Har Gilo, ilegales según la comunidad internacional.
El 9 de julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia determinó que la construcción del muro es ilegal y exigió su desmantelamiento.

(RD/Agencias)

«AMO PORQUE AMO, AMO POR AMAR». SAN BERNARDO


El amor basta por sí solo, satisface por sí solo y por causa de sí. Su mérito y su premio se identifican con él mismo. El amor no requiere otro motivo fuera de él mismo, ni tampoco ningún provecho; su fruto consisteen su misma práctica. Amo porque amo, amo por amar. Gran cosa es el amor, con tal de que recurra a su principio y origen, con tal de que vuelva siempre a su fuente y sea una continua emanación de la misma. Entre todas las mociones, sentimientos y afectos del alma, el amor es lo único con que la criatura puede corresponder a su Creador, aunque en un grado muy inferior, lo único con que puede restituirle algo semejante a lo que él le da. En efecto, cuando Dios ama, lo único que quiere es ser amado: si él ama, es para que nosotros lo amemos a él, sabiendo que el amor mismo hace felices a los que se aman entre sí. 

El amor del Esposo, mejor dicho, el Esposo que es amor, sólo quiere a cambio amor y fidelidad. No se resista, pues, la amada en corresponder a su amor. ¿Puede la esposa dejar de amar, tratándose además de la esposa del Amor en persona? ¿Puede no ser amado el que es el Amor por esencia? Con razón renuncia a cualquier otro afecto y se entrega de un modo total y exclusivo al amor el alma consciente de que la manera de responder al amor es amar ella a su vez. Porque, aunque se vuelque toda ella en el amor, ¿qué es ello en comparación con el manantial perenne de este amor? No manan con la misma abundancia el que ama y el que es el Amor por esencia, el alma y el Verbo, la esposa y el Esposo, el Creador y la criatura; hay la misma disparidad entre ellos que entre el sediento y la fuente. [...]

Aunque la criatura, por ser inferior, ama menos, con todo, si ama con todo su ser, nada falta a su amor, porque pone en juego toda su facultad de amar. Por ello, este amor total equivale a las bodas místicas, porque es imposible que el que así ama sea poco amado, y en esta doble correspondencia de amor consiste el auténtico y perfecto matrimonio. Siempre en el caso de que se tenga por cierto que el Verbo es el primero en amar al alma, y que la ama con mayor intensidad.


De los sermones de san Bernardo, abad, sobre el libro del Cantar de los cantares (Sermón 83, 4-6: OPERA OMNIA, edición cisterciense, 2[1958], 300-302)


Fuente: News.va

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Del Salmo 39: 

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» 
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
–Como está escrito en mi libro–
«para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, Tú lo sabes.

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos

Evangelio según San Mateo 22,1-14.
Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
"El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: 'Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'.
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren'.
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta.
'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?'. El otro permaneció en silencio.
Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes'.
Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos".

miércoles, 19 de agosto de 2015

Confiar en la Providencia de Dios

El mundo está lleno de emergencias: en la economía y en la política, en la familia y en la educación, en el clima y en la agricultura. Emergencias y más emergencias, incluso en el propio hogar: no hay dinero para llegar a final de mes, o ya no queda aceite en el coche...

Ante tantas emergencias, hay que ponerse a trabajar. No tiene sentido sentarse pasivamente ante lo que ocurre, ni vivir en quejas amargas. Dios nos ha dado una mente para pensar y ver de frente los problemas, y una voluntad para decidir: ¡manos a la obra!

Pero por más que nos lancemos frenéticamente a arreglar el mundo cercano o el mundo lejano, por más que luchemos para frenar el calentamiento global o la corrupción local de los políticos, no podemos olvidar una de las enseñanzas fundamentales de la Biblia: "Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los constructores; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas” (Sal 127,1).

Por eso, a la hora de afrontar tantos problemas, urgentes, dramáticos, necesitamos primero rezar para analizarlos correctamente, para tener un corazón prudente y decidido, y para alcanzar la necesaria fortaleza que nos permita romper miedos y ponernos a trabajar.

Luego, necesitamos recordar que los resultados no están en nuestras manos. Hay cosas que haremos mejor, otras habrá que corregirlas de inmediato. Pero una mejora en el mundo, un avance del bien, sólo será posible desde la acción de Dios.

Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo ya no piensan en la providencia divina. No creen que Dios, realmente, está activo en el mundo y en la historia. En realidad, sólo tiene sentido el esfuerzo por el bien y la justicia desde la esperanza, desde la certeza, de que Dios existe y actúa continuamente.

Dios es un Padre, y un Padre vela por sus hijos. Da la lluvia y el sol, protege y levanta. Cura y perdona. Camina a nuestro lado. También cuando decidimos alejarnos y pecamos, sabe esperar y ofrece señales para que volvamos a Él.

Sólo cuando nos dejemos abrazar por Dios y confiemos, descubriremos lo mucho que hizo en el pasado y lo mucho que hace en el presente. Mejor aún: seremos capaces de reconocer que ya hizo lo único importante: darnos a su Hijo, fundar su Iglesia, ofrecernos el Reino, abrirnos las puertas del cielo.

Todo lo demás pasa. Solo el Amor queda. La providencia es el modo concreto con el que el Amor interviene, a veces de modo sorprendente, en este mundo de hijos necesitados de una esperanza, una misericordia y un consuelo que sólo puede venir de un Padre bueno y cariñoso.
P. Francisco Pascual


El papa pide una gestión responsable del trabajo que expresa la dignidad humana

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Después de haber reflexionado sobre el valor de la fiesta en la vida de la familia, hoy nos detenemos sobre el elemento complementario, que es el trabajo. Ambos forman parte del designio creador de Dios. La fiesta y el trabajo.
El trabajo, se dice comúnmente, es necesario para mantener a la familia, para crecer a los hijos, para asegurar a los seres queridos una vida digna. De una persona seria, honesta, lo más bello que se puede decir: ‘es un trabajador', es uno que trabaja, es uno que en la comunidad no vive a expensas de los otros. Hay tantos argentinos hoy que he visto y diré como decimos nosotros ‘no vive de arriba'.
Y de hecho, el trabajo, en sus mil formas, a partir de aquel hogareño, cuida también el bien común. Y ¿dónde se aprende este estilo de vida laborioso? Primero que nada se aprende en familia. La familia educa al trabajo con el ejemplo de los padres: el papá y la mamá que trabajan por el bien de la familia y de la sociedad.
En el Evangelio, la Sagrada Familia de Nazaret aparece como una familia de trabajadores, y Jesús mismo es llamado ‘hijo del carpintero' (Mt 13, 55) o incluso ‘el carpintero' (Mc 6, 3). Y san Pablo no dejará de advertir a los cristianos: ‘el que no quiera trabajar, que no coma' (2 Ts 3,10). Es una bella receta para adelgazar esta: no trabajas, no comes.
El apóstol se refiere explícitamente al falso espiritualismo de algunos que, de hecho, viven a expensas de sus hermanos y hermanas ‘sin hacer nada' (2 Ts 3, 11). El compromiso del trabajo y la vida del espíritu, en la concepción cristiana, no están en absoluto en oposición entre ellas. ¡Es importante entender bien esto! Oración y trabajo pueden y deben estar juntos en armonía, como enseña san Benito. La falta de trabajo daña también al espíritu, como la falta de oración daña también la actividad práctica.
Trabajar - repito, en mil modos - es propio de la persona humana. Exprime su dignidad de ser creada a imagen de Dios. Por eso se dice que el trabajo es sagrado, el trabajo es sagrado. Y por eso la gestión de la ocupación es una gran responsabilidad humana y social, que no puede ser dejada en las manos de pocos o descargado sobre un ‘mercado' divinizado. Causar una pérdida en puestos de trabajo significa causar un grave daño social. scartati
Yo me entristezco cuando veo que no hay trabajo, que hay gente sin trabajo, que no encuentra trabajo y que no tiene la dignidad de llevar el pan a casa y me alegro tanto cuando veo que los gobernantes ponen tanto esfuerzo, trabajo, para encontrar puestos de trabajo, para buscar que todos tengan un trabajo. El trabajo es sagrado, el trabajo da dignidad a una familia y debemos rezar para que no falte el trabajo a ninguna familia.

Por lo tanto, también el trabajo, como la fiesta, forma parte del designio de Dios Creador. En el libro del Génesis, el tema de la tierra como casa-jardín, confiada al cuidado y al trabajo del hombre (2,8.15), es anticipado con un pasaje muy conmovedor: ‘Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo, aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo, pero un manantial surgía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo'. (2, 4b-6a). No es romanticismo, es revelación de Dios; y nosotros tenemos la responsabilidad de comprenderla y asimilarla hasta el final. La Encíclica Laudato si', que propone una ecología integral, contiene también este mensaje: la belleza de la tierra y la dignidad del trabajo están hechas para estar unidas. La tierra se convierte en bella cuando es trabajada por el hombre, van juntas.
Cuando el trabajo se separa de la alianza de Dios con el hombre y la mujer, cuando se separa de sus cualidades espirituales, cuando es rehén sólo de la lógica de la ganancia y desprecia los afectos de la vida, la degradación del alma contamina todo: también el aire, el agua, la hierba, la comida... La vida civil se corrompe y el hábitat se descompone. Y las consecuencias golpean sobre todo a los más pobres y a las familias más pobres. La moderna organización del trabajo muestra a veces una peligrosa tendencia a considerar la familia un gravamen, un peso, una pasividad para la productividad del trabajo. Pero preguntémonos: ¿cuál productividad? ¿Y para quién? La llamada ‘ciudad inteligente' es indudablemente rica de servicios y de organizaciones: pero, por ejemplo, es frecuentemente hostil a los niños y a los ancianos.
A veces quien proyecta está interesado a la gestión de fuerza-trabajo individual, para ensamblar y utilizar o descartar según la conveniencia económica. La familia es un gran lugar de prueba. Cuando la organización del trabajo la tiene como rehén, o incluso le obstaculiza el camino, entonces estamos seguros de que la sociedad humana ha comenzado a trabajar ¡en contra de sí misma!
Las familias cristianas reciben de esta coyuntura un gran desafío y una gran misión. Ellas ponen en juego los fundamentos de la creación de Dios: la identidad y el vínculo del hombre y de la mujer, la generación de los hijos, el trabajo que hace doméstica la tierra y habitable el mundo. La pérdida de estos fundamentos es un asunto muy serio, y en la casa común ¡hay ya demasiadas grietas! La tarea no es fácil. A veces puede parecer a las asociaciones de las familias que son como David frente a Goliat... pero ¡sabemos cómo terminó ese desafío! Se necesitan fe y astucia. Que Dios nos conceda acoger con alegría y esperanza su llamada, en este momento difícil de nuestra historia. La llamada al trabajo para dar dignidad a sí mismo y a la propia familia. Gracias.


Familia, trabajo, dignidad humana y creación, aliento del Papa

Si la organización del trabajo mantiene como rehén a la familia y obstaculiza su camino, quiere decir que la sociedad humana ha empezado a trabajar contra sí misma, advirtió el Santo Padre, invitando a no perder la esperanza:

Familias cristianas no se desanimen – no se sientan como David y Goliat, pues todos sabemos cómo acabó ese desafío
Ante el momento difícil que vivimos en la historia de la humanidad, en el que se quiere impulsar el afán del provecho económico del trabajo, por encima de la familia, el Papa Francisco – en su catequesis central en italiano y como es tradicional sintetizada en otras lenguas – hizo hincapié en el gran desafío y misión de las familias cristianas:
«En este momento difícil de nuestra historia, pidamos al Señor que sostenga a las familias en su vida cotidiana y en su misión. Que Él les conceda custodiar de forma fiel y valiente los valores fundamentales de la creación. Que Jesucristo los fortalezca en la fe, junto con sus familias, para que puedan ser en el mundo signos de su amor y su misericordia».
Con el trabajo participamos en el designio creador de Dios de cuidar el mundo. Que el Espíritu Santo nos ayude a acoger y vivir esta vocación con alegría y esperanza, deseó el Papa:
«Queridos hermanos y hermanas, el trabajo humano es parte de la creación y prosigue la obra creadora de Dios. Comprometámonos en acrecentar las oportunidades de trabajo, afirmando la convicción de que sólo en el trabajo libre creativo, participativo y solidario el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su propia vida».
El Santo Padre deseó a los numerosos fieles de tantas partes del mundo, que su peregrinación a Roma impulse en todos el sentido de pertenencia a la Iglesia – nuestra familia -  los fortalezca en la fe en Jesucristo, que llama a toda familia a colaborar en la construcción de un mundo más justo y bello:
«Recuerden que el trabajo puede ser camino de santidad, si se desarrolla como continuación de la obra creadora de Dios y es una expresión de amor a los demás, sobre todo a nuestros familiares».
El Papa dirigió un saludo especial a la Comunidad de Taizé en la víspera del aniversario de su fundación y recordó a su amado fundador:
«Mañana la Comunidad de Taizé cumple 75 años. Deseo dirigir mi saludo acompañado con mi oración a los hermanos, en el recuerdo de su amado fundador Roger Schutz, del que hemos recordado el X aniversario de su muerte, hace tres días. ¡Buen camino para la comunidad de Taizé!»
Coincidiendo su audiencia general con la fiesta de San Juan Eudes, en sus palabras a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, evocó su devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María:
«Hoy celebramos la memoria litúrgica de San Juan Eudes. Que su devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, les enseñe a ustedes, queridos jóvenes, la necesidad de su intercesión en el camino espiritual. Los aliente, a ustedes queridos enfermos, a afrontar con fe los momentos de sufrimiento y los estimule a ustedes, queridos recién casados a educar con amor a los hijos que el Señor les querrá donar».
(CdM – RV)

¿Vas a tener a tú envidia porque yo soy bueno?


Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:
"Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido."
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
"¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?"
Le respondieron:
"Nadie nos ha contratado."
Él les dijo:
"Id también vosotros a mi viña."
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:
"Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros."
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:
"Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.
Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿0 vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?'
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»
Palabra del Señor

martes, 18 de agosto de 2015

Monseñor Aguirre denuncia la trata de esclavos: "El silencio nos hace cómplices de los esclavistas"

De "usar y tirar". Un concepto casi desconocido en grandes partes del continente africano es hoy allí moneda corriente. Pero no estoy hablando de un objeto que se puede barrer o quitar de en medio como algo inservible, inútil, engorroso o molesto. Se trata de seres humanos. Depersonas del siglo XXI que son vendidas como esclavos. Personas de carne y hueso son tratadas como amasijos de carne, de usar y tirar o de reciclar vendiéndoselos a otros.
Una trata de seres humanos, carne de cañón bien etiquetada para el mercado, niñas jóvenes para recreo de gente sin escrúpulos en el Golfo Pérsico que bajo la publicidad de países punta de lanza en camisetas del Madrid, del PSG o de la Fórmula 1 esconden unas bajezas podridas hasta el límite de lo inhumano.
Ser esclavo hoy está tan de moda como lo fue en la antigüedad. Leíamos en estos días que el mal llamado Ejército islámico (hay millones de musulmanes tolerantes en el mundo que rechazan la violencia yihadista), el ISIS, ha raptado más 200 personas (y asesinado a otras tantas) para pedir un rescate o para venderlos como esclavos en los alrededores de la ciudad de Ohms. El Boko-haram tiene en su cosecha más de 700 asesinatos. De aquellas 200 muchachas estudiantes raptadas, apenas se escaparon 40. Las demás han desaparecido. O las han matado o las han vendido como esclavas.
Muchas, igual estarán en un harem del Golfo Pérsico al estilo de las esclavas de sus antepasados en el imperio califal cordobés. Desde las áridas estepas de Palmira, el DAES juega con las vidas humanas o se quedan con jóvenes indefensas como esclavas sexuales para goce aquellos "mártires de pacotilla". Desde los miles de esclavos y esclavas secuestrados por los perros rabiosos de DAES en Siria cuyos padres de la secta Yazidi han huído a las montañas, hasta las azules aguas del Mediterráneo en una patera sobrecargada, amasijo de sombras que huyen, a merced del mar y sus caprichos.
Estos huyen de la esclavitud pero son esclavos de la ruleta que los lleve a buen puerto, a salvamento marítimo o al camposanto improvisado en los fondos marinos. Se juegan la vida a una carta. Y la de su familia. Es la esclavitad de la fortuna. Convertirse en esclavos pende de un hilo en una serie de calamidades que han llovido sobre sus cabezas.
Luego lleva lo que algunos llaman el "flujo demográfico". Para subir a una patera, muchas africanas han debido ser esclavas sexuales de los traficantes. Otros llegan a España, Grecia o Italia en donde empieza otra carrera por la vida: la de quedarse fuera de las zonas calientes, la de encontrar un sitio donde vivir en paz, la de los papeles, la de buscar un medio para llegar a Francia, o a Calé para mirar a Inglaterra, o a los países nórdicos, donde vivir en la calle siempre será mejor que quedarse a ver venir la apisonadora asesina del DAES o del ISIS.
El flujo migratorio toca sobre todo a países africanos o a Turquía. En mi diócesis tenemos un campo de 3.000 refugiados del Congo que hemos acogido, alojado y dado un terreno para sembrar y comer. Llegaron sin papeles y nadie se los pidió. Muchos países africanos reciben cientos de miles de refugiados. En Italia parecen haber entrado 52.000 en 2015. En África estoy hablando de cientos de miles. Huyen de un drama que a veces comprendemos sólo a medias.
Recuerdo a una mujer protestante de Obo, al este de Bangassou, en Centroáfrica. Se llama Olive. Deterioró su vida, su salud física y mental, su familia, su honor, su credibilidad el día en que la LRA (Armada de Resistencia del Señor del miserable Joseph Kony) la secuestró y se la llevó esclava a la selva. Por tres años fue esclava de un comandante que mancilló sus veinte años, la ultrajó pisoteándola, la violó, la prestó como puta gratis a sus compañeros de tropa, la torturó echándole encima gotitas de fuego de una bolsa de plástico que hacía arder sobre ella cuando una orden suya era mal comprendida o una mancha en su camisa delataba que su trabajo como sirvienta no era hecho con inmaculada delicadeza.
Oliva me contaba como ese hacer inmaculado de las horas áridas del día se convertía en tórrido asco cuando su "protector" llegaba borracho al campamento, la violaba y luego la quemaba con emponzoñadas gotas de plástico. La fragilidad de Olive destacaba sobre la brutalidad de aquel pervertido. Sus manos vacías hablaban de su horror frente al arsenal de aquel vándalo vestido con traje de camuflaje.
Olive vivió aquel espanto tres años, hasta que, en una escaramuza afortunada, huyó del campamento con una decena de cuerpos macilentos, jóvenes convertidos en adultos abruptamente, mujeres con niños en los brazos, todos esclavos modernos en el mundo virtual de alta tecnología. Olive nunca podrá huir del drama que vivió en la selva de Obo. No tiene medios. Vive con medio euro al día.
Entre docenas de casos vividos en primera persona recuerdo otro del 2002. Se trata de un muchacho atlético, fuerte, que tenía 14 años y era de Rafai, diócesis de Bangassou. Se perdió en la selva cuando cazaba ratas palmistas con sus amigos. A los tres días lo encontró un grupo de cazadores furtivos sudaneses que lo alimentaron y se lo llevaron en la grupa de uno de sus asnos. A los tres meses, el destino lo llevó a una ciudad del centro del Sudán en donde los furtivos lo vendieron a unos comerciantes de Jartum, la capital. Allí lo volvieron a vender en una subasta de esclavos, lo compró una familia que lo revendió más tarde.
Su vida se convirtió en una espiral de pujas y vejaciones, en un objeto desechable dentro de las costumbres de familias tradicionales sudanesas. Cuando tres años después, una ONG inglesa lo descubrió y habló con él, se recordó de cuatro palabras en francés y en zande, su lengua natal y de Bangassou su región. A través de los Combonianos de Jartum, contactaron conmigo. Esta ONG lo recompró y lo embarcó para Centroáfrica donde yo mismo lo recibí en el aeropuerto de Bangui y lo llevé hasta su familia, 800 kilómetros en la selva, que lo acogió con extraordinaria alegría, perpleja por increíble, el mismo Michel por quien habían hecho los funerales tres años antes.
Esclavos de la antigüedad y esclavos del hombre moderno. Estamos viviendo la repetición de aquello que ya ocurrió en muchos momentos de la historia. La de hoy, en el Mediterraneo, en Ceuta, en Calé o en Lampedusa, es otra página manchada de la historia. ¿Vamos a quedarnos de brazos cruzados? En aquellos momentos, siempre hubo hombres lúcidos, carismáticos. Héroes de la humanidad que supieron reaccionar con feroz energía y amor sin límites. Desde San Pablo y su historia de Onésimo y Filemón hasta San Pedro Claver o San Junípero Serra (que será canonizado por el Papa Francisco en Washington el próximo 23 de septiembre), no todo el mundo se quedó indiferente.
Hay reacciones extraordinarias, como la del arzobispo de Tánger, Mons. Santiago Agrelo, que escribió en defensa de los derechos de estos "extranjeros" a los que el Evangelio nos dice claramente, en el texto del juicio final de Mateo 25, que tenemos que acoger, sobre todo sabiendo que miles de ellos están huyendo de una muerte segura. Con efecto llamada o sin él. Países como Grecia, Italia o España están haciendo frente al problema como mejor pueden, pero muchas veces están desbordados.
La Unión Europea no dice nada por no mojarse, creo yo. Y la Iglesia católica, nuestras comunidades religiosas, me parece ver un alzarse de hombros como pensando "esto no me toca", "estos dramas no van conmigo", o "estos indeseables no entran en mi evangelio, mejor que la policía los vuelva a echar al otro lado de la frontera".
Mirar y ver qué pasa, desde la orilla. El silencio nos hace cómplices de los esclavistas. Ojalá que surjan nuevos Juníperos o Pedro Claver, capaces de mirar desde el evangelio y actuar, de empatizar con los últimos de la cadena y desbordar de compasión por estos esclavos modernos. No vaya a ser que el mayor asesino en serie hoy día en nuestro planeta no sea la pobreza, sino nuestra indiferencia.
uan José Aguirre, obispo de Bangassou


Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 23-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
-«Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
-«Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.»
Entonces le dijo Pedro:
-«Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar? »
Jesús les dijo:
-«Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mi deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros. »
Palabra del Señor

lunes, 17 de agosto de 2015

La comunidad es mucho más que vivir y trabajar juntos

“La comunidad es mucho más que vivir y trabajar juntos. Es un vínculo del corazón que no tiene límites físicos. Son velas que arden en diferentes partes del mundo, todas ellas rezando la misma oración silenciosa de la amistad y del amor”.

“No creo que tengamos que reprimir nuestras energías eróticas para llevar una vida ordenada. Tampoco creo que debamos olvidar toda disciplina u orden para entrar en contacto con las fuerzas salvajes de nuestra existencia. Pero sí que hace falta una concentración de esfuerzo para encontrar la única manera de llegar a ser personas íntegras”.

“El valor de la vida no depende de las horas, días o años que se vivan, ni tampoco del número de personas con las que uno se relacione, ni de la influencia que se tenga en la historia. El valor de la vida es la vida en sí misma”.

“Nuestros dones, por pequeños que parezcan, se hacen grandes cuando se reconocen como dones de Dios para el pueblo de Dios. Cuando nos refrenamos en la entrega, con una mentalidad de escasez, lo poco que tengamos se hace aún menos. Cuando damos con generosidad, con una mentalidad de abundancia, lo que entregamos se multiplica”.

“Creo personalmente que Jesús se encarnó para abrirnos la puerta de la casa de Dios, y todos los hombres pueden pasar por esa puerta, conozcan o no a Jesús”.

Henri Nouwen.


Publicado por Reflejos de Luz Pastoral 

Teresa, como la piedra imán


«Me afirma quien la conoció muchos días, que nadie la conversó que no se perdiese por ella; y que, niña y doncella, seglar y monja, reformada y antes que se reformase, fue con cuantos la veían como la piedra imán con el hierro; que el aseo y buen parecer de su persona, y la discreción de su habla, y la suavidad templada con honestidad de su trato, la hermoseaban de manera que el profano y el santo, el distraído y el de reformadas costumbres, los de más y los de menos edad, sin salir ella en nada de lo que debía a sí misma, quedaban como presos y cautivos de ella, pues en estos naturales, como en tierra fértil y sazonada, prendió luego con firmes y hondas raíces la gracia que recibió en el bautismo, de manera que en los primeros años de su niñez dio claras muestras de lo que después pareció en ella».

Fray Luis de León

Fuente: Blog de las carmelitas descalzas de Puzol.


Francisco, contra los rigoristas

El Sínodo de la familia está llamado a ser uno de los hitos del pontificado de Francisco. Por la temática abordada, por los procesos que puso en marcha y porque el propio papa quiso que se desarrollase con total parresia, la capacidad de decir lo que se piensa en conciencia con claridad, franqueza y valentía. 
Aún siendo un acontecimiento mayor y pleno de parresía, el Sínodo no está por encima del papa. Francisco no le entregó su agenda ni dotó de poderes deliberativos a la asamblea sinodal. Y al final, él y sólo él tendrá la última palabra sobre todos los temas que aborde el Sínodo, incluidos los más polémicos y sensibles, como el de los divorciados vueltos a casar civilmente.
Por eso, todas las campañas (y van ya muchas) de los rigoristas se centran en denunciar que cualquier “alejamiento de la disciplina”, lo haga el Papa o el Papa apoyado en el Sínodo, es una “traición a la doctrina”.
Los rigoristas son esa especie eclesial, poco numerosa pero muy ruidosa en ciertos círculos especialmente de Internet, que, al igual que los fariseos imponen “cargas pesadas” sobre las espaldas de la gente. Y lo hacen con absoluta desfachatez, siempre seguros de sí mismos, de su interpretación de la doctrina. Una docrtrina a la que dicen defender a capa y espada, porque ellos y solo ellos lo hacen con absoluta transparencia y sin buscar para nada el aplauso de la gente.
Gente y pueblo que, lógicamente, en su interpretación doctrinaria no sólo es pecadora y busca permanentemente pecar y no salir del pecado en el que se refocila como puercos en lodazal, sino que, además, como masa que es, desconoce la doctrina, se deja llevar siempre por el diablo y quiere vivir sin valores morales.
Es ésta, la de los rigoristas y fariseos, una especie antigua, que sacaba de sus casillas al propio Cristo, y que se ha perpetuado en la historia de la Iglesia, que siempre los condenó taxativamente, como su maestro.
Ya en el primer Concilio de Nicea, allá por el 325, excomulgó a los llamados “puros” y se consideraban como tales.
Hace unos días, Francisco recordó que los divorciados vueltos a casar no están excomulgados. Al recordar y explicitar, con su habitual estilo catequético, la doctrina común de la Iglesia, el Papa marcaba el camino de la misericordia a los padres sinodales. Pero, sobre todo, señalaba a los rigoristas de hoy. A los que le acusan de ser un Papa débil.
Al proclamar que los divorciados no están excomulgados, está diciendo a los rigoristas queson ellos los que a menudo los tratan como tales y que eso no es evangélico ni doctrinal. Y, además, que con esa actitud no están defendiendo el matrimonio ni entienden el significado doctrinal profundo de la eucaristía.
Los rigoristas patrios y ajenos ni se han enterado ni se enterarán. Lo que dice el Papa sólo va a su misa, si coincide con su cristianismo doctrinario e ideologizado. Y seguirán tronando desde sus pequeños púlpitos y disparando con tirachinas, creyendo que son misiles.
No saben conjugar el verbo misericordear. Hasta abominan de él y, por lo tanto, del Evangelio de Cristo, que coloca en su frontispicio al Dios Padre misericordioso.
En cualquier caso, ya es hora de que sepan estos 'cátaros' de hoy que el silencio habitual de los buenos no implica que comulguen con sus 'chinas doctrinales'. Los buenos callan, pero siguen al Papa y, sobre todo, al Dios de la misericordia.
José Manuel Vidal


«Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? »

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 16-22
En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó:
-«Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? »
Jesús le contestó:
-« ¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. »
Él le preguntó:
-«¿Cuáles?»
Jesús le contestó:
-«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo. »
El muchacho le dijo:
-«Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?»
Jesús le contestó:
-«Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres – así tendrás un tesoro en el cielo - y luego vente conmigo. »
Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.
Palabra del Señor