lunes, 15 de diciembre de 2014

ENSEÑA CON LA AUTORIDAD DEL PADRE


Evangelio según San Mateo 21,23-27.

Jesús entró en el Templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, para decirle: "¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te ha dado esa autoridad?".

Jesús les respondió: "Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. ¿De dónde venía el bautismo de Juan? ¿Del Cielo o de los hombres?". 

Ellos se hacían este razonamiento: "Si respondemos: 'Del cielo', él nos dirá: 'Entonces, ¿por qué no creyeron en él?'. Y si decimos: 'De los hombres', debemos temer a la multitud, porque todos consideran a Juan un profeta".

Por eso respondieron a Jesús: "No sabemos". El, por su parte, les respondió: "Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto".



De News.va

10 actitudes básicas ante el nacimiento de Jesús en Belén


1.- Silencio: “Cuando la noche mediaba su carrera, y un silencio en calma lo envolvía todo, tu Palabra se precipitó sobre la tierra”.

2.- Contemplación: “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. “Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios”. “La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad”.

3.- Adoración: al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios.»
“Nos ha amanecido un día sagrado: venid, naciones, adorad al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.”  
4.- Cánticos: Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre.

5.- Prontitud y obediencia: Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor. Fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre.” 

6.- Alabanza y acción de gracias: “Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho”.
Apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama».”  

7.-Ternura: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

8.- Amor: “La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.” Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. 

9.- Conocimiento de Dios: “Este es de quien dije: «el que viene detrás de mi pasa delante de mi, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia: porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.” 

10.- Testimonio: ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria!

Ángel Moreno de Buenafuente


¡Con Jesús, la alegría está en casa!, el Papa Francisco en el Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, queridos niños, queridos jóvenes ¡buenos días! Desde hace ya dos semanas el Tiempo de Adviento nos ha invitado a la vigilancia espiritual para preparar el camino del Señor, Señor que viene. En este tercer domingo la liturgia nos propone otra actitud interior con la cual vivir esta espera del Señor, es decir, la alegría. La alegría de Jesús, como dice aquel cartel allí, en la plaza: “Con Jesús la alegría está en casa”. He aquí, nos propone la alegría de Jesús.
El corazón del hombre desea la alegría. Todos deseamos la alegría, cada familia, cada pueblo aspira a la felicidad. ¿Pero cuál es la alegría que el cristiano está llamado a vivir, está llamado a testimoniar? Es aquella que viene de la cercanía de Dios, de su presencia en nuestra vida. Desde cuando Jesús entró en la historia, con su nacimiento en Belén, la humanidad recibió el germen del Reino de Dios, como un terreno que recibe la semilla, promesa de la futura cosecha. ¡No es más necesario buscar en otro lugar! Jesús vino a traer la alegría a todos y para siempre. No se trata de una alegría solamente esperada o postergada al Paraíso: aquí en la tierra estamos tristes pero en el Paraíso seremos dichosos. ¡No, no! ¡No es ésta! Sino una alegría ya real y experimentable ahora, porque Jesús mismo es nuestra alegría, y nuestra casa con Jesús es alegre, como decía aquel cartel vuestro: “Con Jesús la alegría está en casa”. Y sin Jesús ¿hay alegría? ¡No!¡Bravo! Él está vivo y es el Resucitado y obra en nosotros y entre nosotros, especialmente con la Palabra y los Sacramentos.
Todos nosotros bautizados, hijos de la Iglesia, estamos llamados a acoger siempre nuevamente la presencia de Dios en medio de nosotros y a ayudar a los otros a descubrirla, o a redescubrirla en el caso de que la hubieran olvidado. Se trata de una misión bellísima, similar a aquella de Juan Bautista: orientar la gente a Cristo - ¡no a nosotros mismos! – porque es Él la meta hacia la cual tiende el corazón del hombre cuando busca la alegría y la felicidad.
De nuevo San Pablo, en la liturgia de hoy, indica las condiciones para ser “misioneros de la alegría”: orar con perseverancia, dar siempre gracias a Dios, secundar su Espíritu, buscar el bien y evitar el mal (cfr 1 Ts 5, 17-22). Si esto será nuestro estilo de vida, entonces la Buena Noticia podrá entrar en tantas casas y ayudar a las personas y a las familias a descubrir que en Jesús está la salvación. En Él es posible encontrar la paz interior y la fuerza para afrontar cada día las diversas situaciones de la vida, también aquellas más pesadas y difíciles. Nunca se ha escuchado de un santo triste o de una santa con cara de funeral. ¡Jamás se ha escuchado! Sería un contrasentido. El cristianos es una persona que tienen el corazón rebosante de paz porque sabe poner su alegría en el señor también cuando atraviesa los momentos difíciles de la vida. Tener fe no significa no tener momentos difíciles, sino tener la fuerza de afrontarlos sabiendo que no estamos solos. Y ésta es la paz que Dios dona a sus hijos.


Con la mirada dirigida a la Navidad ya cercana, la Iglesia nos invita a testimoniar que Jesús no es un personaje del pasado; Él es la Palabra de Dios que hoy continúa iluminando el camino del hombre; sus gestos – los Sacramentos – son la manifestación de la ternura, de la consolación y del amor del Padre hacia todo ser humano. La Virgen María, “Causa de nuestra alegría”, nos haga siempre dichosos en el Señor, que viene a liberarnos de tantas esclavitudes interiores y exteriores.

domingo, 14 de diciembre de 2014

SAN JUAN DE LA CRUZ. CÁNTICO ESPIRITUAL. Canciones entre el alma y el Esposo

Esposa

1. ¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

2. Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

3. Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

Pregunta a las criaturas

4. ¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado!
Decid si por vosotros ha pasado.

Respuesta de las criaturas

5. Mil gracias derramando
pasó por estos Sotos con presura,
e, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de su hermosura.

Esposa

6. ¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero:
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.

7. Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

8. Mas ¿cómo perseveras,
¡oh vida!, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes
de lo que del Amado en ti concibes?

9. ¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

10. Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.

11. ¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!

12. ¡Apártalos, Amado,
que voy de vuelo!

San Juan de la Cruz. LLama de amor viva

(1542-1591)
 
Llama de amor viva
 
  ¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,                           
¡rompe la tela de este dulce encuentro!
 
   ¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe                         
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.
 
   ¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,            
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!
 
   ¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno                           
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

Hoy, 14 de diciembre, conmemoramos la figura de San Juan de la Cruz, reformador de la Orden de los Carmelitas y cofundador de la Orden de Carmelitas Descalzos con Santa Teresa de Jesús.


De Juan de la Cruz podemos decir que a imagen de Jesús fue “un hombre bueno que pasó por el mundo haciendo el bien”. Juan de la Cruz es de esas personas que hizo muchas cosas, pero habló poco de sí mismo. El mismo nos proporciona la primera dificultad a la hora de hablar de sí mismo, no fue muy locuaz, y salvo algunas pocas cartas, no nos dejó ningún escrito biográfico, todo lo contrario de otros santos, como sucede con Santa Teresa de Jesús que una gran parte de sus escritos son autobiográficos y la tienen a ella por protagonista, y es que la Santa “hablaba, hasta, de sus silencios”.
Juan de la Cruz no nos habla nunca de sí mismo. Estando en el lecho de muerte pidió “muy encarecidamente” al P. Antonio de Jesús, cuando le recuerda los días de la fundación de Duruelo, que no contase nada.
Por el contrario siempre habló mucho y bien de lo que considera esencial para la vida de todo creyente, de la búsqueda de Dios. Parece ser, y lo dicen los que le conocieron, que sólo le gustaba hablar de Dios. De hecho una cosa llama la atención en Juan de la Cruz, la aventura personal de buscar a Dios, al que considera el bien del alma, la felicidad del ser humano, y ahí esta el grito que esboza en su Cántico espiritual“Adónde te escondiste amado”, que de alguna manera resume muy bien lo que fue su vida, una búsqueda constante de Dios, al que presiente en la obra de la creación, toda ella esta está marcada por el paso del amado que la dejó vestida de hermosura, pero al que encuentra en Cristo, el que es la palabra última y definitiva de Dios a la humanidad, y el que nos lo dice todo acerca del mismo Dios.
Al esbozar el camino de la libertad, Juan de la Cruz, nos dice que para alcanza la libertad, para gozar de Dios, es necesario buscar no lo más fácil, sino lo más dificultoso: “no lo más sabroso, sino lo más desabrido. No lo más gustoso, sino lo que da menos gusto. No lo más alto y precioso, sino lo más bajo y despreciado”. “Para venir a gustar todo, no quieras tener gusto en nada. Para venir a serlo todo, no quieras poseer algo en nada”.
Seguro que a nosotros, que tenemos de todo y creemos que la felicidad reside en tener las mejores cosas, gozar los placeres más refinados, recibir toda clase de honores, este consejo de Juan de la Cruz nos suena a raro. Estas exclamaciones de Juan de la Cruz no son meros enunciados, sino que expresan lo que fue su aspiración en la vida, y nos ayudan a conocer algunas pinceladas de la misma.
En Juan de la Cruz el desprendimiento o la pobreza de espíritu, interiorizada y vivida en su plenitud teologal, se hace camino de perfección y conduce a la santidad
Juan de la Cruz no sólo vivió esta pobreza de espíritu, sino también la pobreza material. No tuvo una vida fácil, no fue un niño bien de la sociedad de su tiempo, y en ella hubo muchas carencias de necesidades vitales. Sólo en su infancia abundó una cosa, el cariño de la madre. Juan de la Cruz el hombre, no tanto el santo que nos han trasmitido sus biógrafos, fue ante todo un pobre, nació pobre, vivió su infancia y juventud pobre, y desde que entra en el Carmelo de Santa Ana de Medina del Campo, hasta su muerte en Ubeda abraza la pobreza como ideal de vida.
A Juan de la Cruz no le bastaron la pobreza y las privaciones de su infancia y adolescencia, siempre quiso ir por el camino del desprendimiento. Le toco sufrir padecimientos, malquerencias y humillaciones de algunos hermanos de la propia orden, y así hizo realidad en su vida lo que el mismo, estando en Segovia, pidió al Señor cuando este le dijo: “Fray Juan ¿qué puedo hacer por ti?, padecer y ser despreciado por vos”.

En su propia vida, sin buscarlo, supo conformarse con Cristo que “padeció por nosotros dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas”. También Juan de la Cruz es un ejemplo vivo para nosotros, nos enseña que la vida no es fácil y que en la hartura y en la necesidad siempre hemos de saber buscar la fuente de la felicidad que no es otra que Dios, al que se experimenta y saborea cuando nos vaciamos y desprendemos de todo lo que no es él.
Texto escrito por Pascual Hernández.

La paz como tarea: El Papa asiste a la Segunda predicación de Adviento

A las 9 de la mañana, en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio apostólico vaticano, el Papa Francisco asistió a la segunda Predicación de Adviento,  junto a los demás miembros de la Curia Romana. El Padre Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, tituló su meditación: “Bienaventurados los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios”.

Tras recordar que anteriormente se meditó  sobre la paz como don de Dios, en esta ocasión el Predicador propuso meditar sobre la paz como tarea y compromiso por el que trabajar, puesto que estamos llamados a imitar el ejemplo de Cristo, convirtiéndonos en canales a través de los cuales la paz de Dios puede alcanzar a los hermanos.

El Padre Cantalamessa  recordó el pasaje de la Carta de Santiago en que leemos:

“El fruto de la justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz”. Y añadió textualmente:  “La bienaventuranza continúa, serán llamados ‘hijos de Dios’; es decir, seguidores de Dios, porque Dios es el ‘Dios de la paz’.
“Jesús no nos ha exhortado sólo a ser trabajadores de paz, sino que nos ha enseñado también, con el ejemplo y la palabra, cómo se llega a ser trabajadores de paz.  Dice a sus discípulos: “Les dejo la paz, les doy mi paz”. En ese mismo tiempo, otro gran hombre proclamaba al mundo la paz. En Asia Menor se ha encontrado una copia del famoso “Índice de las propias empresas” de César Augusto. En él, el emperador romano, entre las grandes empresas realizadas por él, pone también la de haber establecido en el mundo la paz de Roma, una paz, se dice, “lograda a través de victorias” (parta victoriis pax)”.

También destacó que el camino a la paz propuesto por el Evangelio del día no tiene sentido sólo en el ámbito de la fe; sino que vale también en el ámbito político, porque hoy vemos claramente que el único camino a la paz es destruir la enemistad, no el enemigo. Los enemigos se destruyen con las armas, la enemistad con el diálogo.

“Jesús revela que existe otro modo de trabajar por la paz. También la suya es una “paz fruto de victorias”, pero victorias sobre sí mismo, no sobre los otros, victorias espirituales, no militares. Sobre la cruz, escribe san Pablo, Jesús “ha destruido en sí mismo la enemistad” (cf. Ef 2,16): ha destruido la enemistad, no el enemigo; la ha destruido en sí mismo, no en los otros”.

El Predicador se refirió además a la “Paz entre las religiones” y aludió a un lema que está de moda hoy y que dice: “Piensa globalmente, actúa localmente”. Y concluyó invitando a rezar la oración por la paz y la unidad de la Iglesia que la liturgia propone en cada Misa:

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: ‘La paz os dejo, mi paz os doy’, no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

El pobre es el preferido del Señor, está en el centro del Evangelio:

“Los pobres nos evangelizan siempre, nos comunican la sabiduría de Dios misteriosamente”: fueron las palabras del Papa a la Delegación de los Amigos de Gabriel Rosset y de la Asociación Foyer Notre Dame des Sans-Abri recibidos en audiencia esta mañana en la Sala Clementina en el Vaticano.
En su discurso el Papa manifestó su aprecio por el empeño de esta Asociación por “los más pobres, las personas que la sociedad rechaza, que no tienen un techo ni algo para alimentarse, no tienen trabajo y, por lo tanto, tampoco dignidad”.
Al recordar al Fundador de la Asociación, Gabriel Rosset, quien “había escuchado el grito de los pobres y había dado respuesta con generosidad”, el Pontífice subrayó que “este llamado no es otra cosa que el llamado del mismo Cristo sufriente: en las personas que ustedes sirven – dijo – ustedes tocan sus heridas y las curan y al mismo tiempo ellos les ofrecen una enseñanza muy profunda porque a través de ellos ustedes encuentran a Jesús.
El Obispo de Roma destacó además que hoy cuando la persona humana es frecuentemente rechazada como inútil porque no rinde más, Dios al contrario, reconoce siempre en ella la dignidad y la nobleza de un hijo amado. El pobre es el preferido del Señor – afirmó – está en el centro del Evangelio”.
Francisco les agradeció luego por este testimonio de misericordia “que dan con tantas acciones concretas” mediante las cuales “alivian la miseria de las personas, dándoles una nueva esperanza y restituyéndoles su dignidad. No hay un medio más bello – agregó – para anunciar hoy al mundo la alegría del Evangelio”.
Finalmente, el consejo del Papa a los Amigos de Gabriel Rosset y de la Asociación Foyer Notre Dame des Sans-Abri: “permanecer siempre firmemente fieles al nombre que su Fundador quiso dar a su obra Notre-Dame des Sans-Abri.¡Qué hermoso nombre! ¡La madre de Jesús que da el techo a sus hijos!” – dijo. Y destacó la dimensión mariana de este compromiso por los otros: “el corazón de María está lleno de compasión por todos los hombres, sobre todo por los más pobres”. “Y es su ternura, junto a aquella de la Iglesia, que se manifiesta a través de ustedes”.
Pido a “Nuestra Señora de los sin techo” - dijo el Papa al finalizar su discurso - que los custodie en el camino, haga fecundo su compromiso y de fe y esperanza a todos los que encuentren.

(MCM-RV)

Tres valores de Santa Lucía. El Papa a la Unión Italiana de Ciegos

Queridos hermanos y hermanas,
les doy la bienvenida y les agradezco por este encuentro. Agradezco al Presidente, Dr. Mario Barbuto, las palabras con las que lo ha iniciado.
Hizo referencia a Santa Lucía, como patrona de las personas privadas de la vista. Esto no es descontado, porque su asociación es no confesional; sin embargo, ustedes han propuesto que nuestro encuentro suceda precisamente hoy, confirmando que la tradición conserva para ustedes un cierto significado.
Por eso me gustaría mencionar algunos valores humanos que la figura de Santa Lucía nos sugiere. Subrayo: valores humanos. Lucía los vivió de manera ejemplar gracias a su fe en Cristo, pero pueden ser compartidos por todos.
Primero que todo Lucía sugiere un valor que me parece muy importante también para ustedes: el coraje. Ella era una mujer joven, inerme, pero afrontó las torturas y la muerte violenta con gran valentía, un coraje que vino de Cristo resucitado, a quien estaba unida, y del Espíritu Santo, que vivía en ella.
Todos necesitamos coraje para afrontar las pruebas de la vida. En particular, las personas ciegas y con discapacidad visual tienen necesidad de él para no cerrarse, para no asumir una actitud de víctima, sino por el contrario abrirse a la realidad, a los demás, a la sociedad; para conocer y apreciar las capacidades que el Señor ha puesto en cada uno, en realidad en todos, ¡sin excepción! Pero para ello se necesita coraje, la fuerza de ánimo.
Otro valor se nos sugiere por Santa Lucía, es decir, el hecho de que ella no estaba sola, sino que era parte de una comunidad, era un miembro de un cuerpo del cual Cristo es la cabeza, piedra de un edificio del cual Cristo es el cimiento. También este aspecto se refleja en el plano humano. Ustedes son una asociación, y esto es un valor. Una asociación no es una suma de individuos, es mucho más. Hoy hay mucha necesidad de vivir con alegría y compromiso la dimensión asociativa, porque en este momento de la historia está “en caída”, no se siente con fuerza. Hacer grupo, ser solidarios, conocer, compartir experiencias, aunar recursos ... todo esto forma parte del patrimonio civil de un pueblo. Y a menudo las personas que conviven con discapacidades o desventajas pueden decir a todos, con su experiencia, que no somos “nómadas”, no estamos hechos para ser aislados, sino para relacionarnos, para completarnos, ayudarnos, acompañarnos, sostenernos unos a otros. La presencia de las personas discapacitadas provoca a todos a hacer comunidad, es más, a ser comunidad, a recibirnos mutuamente con nuestras limitaciones. ¡Porque todos tenemos capacidades, pero todos tenemos también límites!
Finalmente, Lucía nos dice que la vida está hecha para ser donada. Ella vivió esto en la forma extrema del martirio, pero el valor del don de sí mismo es universal: es el secreto de la verdadera felicidad. El hombre no se realiza plenamente en el poseer y ni siquiera en el hacer; se realiza en el amar, es decir, en el donarse. Y esto también se puede entender como el secreto del nombre “Lucía”: una persona es “luminosa” en la medida en que es un don para los demás. Y cada persona, en realidad, lo es, ¡es un regalo precioso!
Queridos amigos, vivir según estos valores también pueden comportar hoy incomprensiones, la fatiga de ir contracorriente; pero esto no es de extrañarse: el testimonio requiere siempre pagar personalmente. Las sociedades de hoy que apuntan sobre derechos “individualistas” corren el riesgo de olvidar la dimensión de la comunidad y aquella del don gratuito de sí mismo para los demás. Por eso todavía hay necesidad de luchar, con el ejemplo y la intercesión de Santa Lucía. Les deseo que lo hagan con coraje y con la alegría de hacerlo juntos.
¡Feliz Navidad para ustedes y para todos los socios!
Ahora le pido al Señor que bendiga a todos ustedes, sus familias, sus cosas. Los bendiga Dios Omnipotente.

(Traducción del italiano: Griselda Mutual, RV)

viernes, 12 de diciembre de 2014

12 de diciembre, Fiesta de la Virgen de Guadalupe


Reflexión del Papa Francisco por la fiesta de la Virgen de Guadalupe (Audiencia General,11 de diciembre de 2013):

Cuando la Virgen se apareció a san Juan Diego, su rostro era el de una mujer mestiza y sus vestidos estaban llenos de símbolos de la cultura indígena. Siguiendo el ejemplo de Jesús, María se hace cercana a sus hijos, acompaña como madre solícita su camino, comparte las alegrías y las esperanzas, los sufrimientos y las angustias del Pueblo de Dios, del que están llamados a formar parte todos los pueblos de la tierra.

La aparición de la imagen de la Virgen en la tilma de Juan Diego fue un signo profético de un abrazo, el abrazo de María a todos los habitantes de las vastas tierras americanas, a los que ya estaban allí y a los que llegarían después.

Este abrazo de María señaló el camino que siempre ha caracterizado a América: ser una tierra donde pueden convivir pueblos diferentes, una tierra capaz de respetar la vida humana en todas sus fases, desde el seno materno hasta la vejez, capaz de acoger a los emigrantes, así como a los pueblos y a los pobres y marginados de todas las épocas. America es una tierra generosa.

Éste es el mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe, y éste es también mi mensaje, el mensaje de la Iglesia. Animo a todos los habitantes del Continente americano a tener los brazos abiertos como la Virgen María, con amor y con ternura.

Pido por todos ustedes, queridos hermanos y hermanas de toda América, y también ustedes recen por mí. Que la alegría del Evangelio esté siempre en sus corazones. El Señor los bendiga y la Virgen los acompañe.

De News.va

Dios nos ama con la ternura de una mamá, dijo el Papa en su homilía

Dios salva a su pueblo no desde lejos, sino haciéndose cercano, con ternura. El Santo Padre, inspirándose en la lectura del profeta Isaías, hizo una comparación:

“Es tanta la cercanía que Dios se presenta aquí como una mamá, como una mamá que dialoga con su niño: una mamá, cuando canta la canción de cuna y toma la voz del niño y se hace pequeña como el hijito y habla con el tono del niño hasta el punto de parecer ridículo, si uno no entiende qué cosa grande hay ahí: ‘No temas gusanito de Jacob. Pero, cuántas veces una mamá dice estas cosas al niño mientras lo acaricia, ¡eh! He aquí, te convertiré en una trilladora acuminada, nueva… te haré grande… Y lo acaricia, y lo acerca a ella. Y Dios hace así. Es la ternura de Dios. Está tan cerca de nosotros que se expresa con esta ternura: la ternura de una mamá”.

Dios nos ama gratuitamente – afirmó el Papa – como una mamá a su niño.  Y el niño “se deja amar”: “ésta es la gracia de Dios”. “Pero nosotros, tantas veces, para estar seguros, queremos controlar la gracia” y “en la historia y también en nuestra vida tenemos la tentación de cosificar la gracia”, hacerla “como una mercancía o una cosa controlable”, tal vez diciéndonos a nosotros mismos: “Pero, yo tengo tanta gracia”; o “tengo el alma limpia, estoy en gracia”:

“Y así, esta verdad tan bella de la cercanía de Dios se desliza en una contabilidad espiritual: ‘No, yo hago esto porque esto me dará 300 días de gracia… Yo hago aquello porque me dará esto, y así acumulo gracia’. Pero, ¿qué cosa es la gracia? ¿Una mercadería? Y así, parece que sí. Parece que sí. Y en la historia esta cercanía de Dios a su pueblo ha sido traicionada por esta actitud nuestra, egoísta, de querer controlar la gracia, cosificarla”.

El Papa también recordó algunos de los grupos que en tiempos de Jesús querían controlar la gracia: los Fariseos, hechos esclavos de tantas leyes que cargaban “sobre las espaldas del pueblo”. Los Saduceos, con  sus compromisos políticos. Los Esenios, “buenos, buenísimos, pero tenían tanto miedo, no querían correr riesgos” y terminaban por aislarse en sus monasterios. Los Zelotes, para los cuales la gracia de Dios era “la guerra de liberación”, “otra manera de cosificar la gracia”.

“La gracia de Dios –  subrayó el Papa –  es otra cosa: es cercanía, es ternura. Esta regla sirve siempre. Si tú en tu relación con el Señor no sientes que Él te ama con ternura, aún te falta algo, aún no has comprendido qué cosa es la gracia, aún no has recibido la gracia que es esta cercanía”. El Papa Francisco recordó una confesión de hace tantos años, cuando una mujer se atormentaba acerca de la validez o no de una Misa a la que había asistido un sábado por la tarde por un matrimonio, con lecturas diversas de las del domingo. Ésta fue su respuesta: “Pero señora, el Señor la ama tanto a usted. Ella había ido allí, había recibido la Comunión, había estado con Jesús… Sí, pero quédese tranquila, el Señor no es un comerciante, el Señor ama, está cerca”:

“Y San Pablo reacciona con fuerza contra esta espiritualidad de la ley. ‘Yo soy justo si hago esto, esto, esto. Si no hago esto no soy justo’. Pero tú eres justo porque Dios se te ha acercado, porque Dios te acaricia, porque Dios te dice estas cosas bellas con ternura: ésta es nuestra justicia, esta cercanía de Dios, esta ternura, este amor. Incluso con el riesgo de parecernos ridículo, nuestro Dios es tan bueno. Si nosotros tuviéramos el valor de abrir nuestro corazón a esta ternura de Dios, ¡cuánta libertad espiritual tendríamos! ¡Cuánta! Hoy, si tienen un poco de tiempo, en su casa, tomen la Biblia: Isaías, capítulo 41, desde el versículo 13 hasta el 20, siete versículos. Y léanlos. Esta ternura de Dios, este Dios que nos canta a cada uno de nosotros la canción de cuna, como una mamá”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

“Nuestro mañana parece traer sólo lágrimas y penurias”, las hermanas dominicas de Santa Catalina de Siena desde Irak

Desde Irak, la priora de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena ha ido relatando en diversas cartas la terrible situación de los cristianos. Estas hermanas llevan compartidas con su pueblo muchas tragedias, guerras y dolor. Sus conventos, escuelas y orfanatos, 19 edificios en total, han sido ocupados o
destruidos. Una de sus últimas “crónicas” es del 24 de noviembre, y acaba de hacerla pública la familia dominica, que está muy cerca de estas religiosas y del pueblo de Irak: 

“Después de cuatro meses de exilio, no hay signos de esperanza de que la situación aquí en Irak se resuelva de manera pacífica. Incapaces de pensar o tomar decisiones, todo es vago, y sentimos que estamos viviendo una pesadilla. El cristianismo en Irak está sangrando; muchas familias se han ido, muchas están yéndose al Líbano, a Jordania y a Turquía, preparándose para una segunda inmigración y un futuro incierto. No sabemos cuánto tiempo podrán aguantar estas familias el peso de sobrevivir económicamente. 

La situación sigue siendo la misma para los que estamos en Irak. Muchos todavía se ven obligados a quedarse en edificios sin terminar en zonas de obras. En un sitio, se ha remodelado un centro comercial para acomodar familias, con el hall apenas dividido con paredes. A pesar de ser mejor que las tiendas, parecen jaulas oscuras y húmedas sin ventilación. Lo más difícil de todo es la falta de privacidad. 

Ha habido algunos intentos de poner contenedores y alquilar casas y pisos, pero no ha sido suficiente porque el número de personas desplazadas aumenta cada día. Muchos vienen de fríos lugares montañosos. La gente, psicológicamente, está cansada, preocupada, confundida, e irritada - ¿Quién podría culparlos? No tienen trabajo, sus hijos no van a la escuela, y los jóvenes todavía están a la espera de comenzar su año académico en la universidad – algunos han intentando inscribirse en universidades kurdas, pero no han sido aceptados. Todo esto está causando enormes tensiones en las familias, y el resultado son abusos y mala relación. Los problemas son absolutamente abrumadores, y parece como si nuestros esfuerzos no valieran para nada. 

A la gente se le ha despojado de su dignidad y se le ha privado de modo injusto de todo su dinero y posesiones. El dinero que tienen no puede retirarse de los bancos porque el gobierno central ha congelado sus cuentas. Además, algunos buscan trabajo de manera desesperada, dispuestos a trabajar por el más mínimo salario. 

A pesar de esto, las cosas irían mucho peor si no fuera por las ayudas que hemos recibido de ustedes y de muchos otros benefactores que han contribuido con lo que han podido. 

Gracias. Les estamos muy agradecidas, y hemos intentando ayudar al mayor número de personas con estas donaciones. No nos hemos dedicado a los centros y campos de refugiados, porque los refugiados de estos centros están apoyados por las organizaciones y por la Iglesia. Estamos intentando ayudar a aquellas familias que alquilan casas, pero no pueden sostenerse a sí mismas. Así que las ayudamos dándoles ropa de cama y de vestir. 

En cuanto a nuestra comunidad, estamos extremadamente cansadas por la preocupación por la familia y los amigos que hemos sido injustamente forzadas a abandonar. Cada día esperamos que el mañana sea mejor, pero nuestro mañana parece traer sólo lágrimas y penurias. ¡Desde lo más profundo clamamos a Ti, Oh Señor! ¿Cuándo vas a rescatarnos? 

Contamos muchísimo con sus oraciones y necesitamos que nos lleven hasta Jesús como los hombres que le llevaron el paralítico. Dios les bendiga”.