martes, 23 de agosto de 2016

23 de agosto: santa Rosa de Lima, virgen


Es la Patrona de América Latina. Gaspar Flores y María Oliva forman uno de los muchísimos matrimonios limeños que viven en pobreza y rondan la necesidad. Son nacidos en España. En su casa del virreinato del Perú vio la luz una niña el 20 de abril del año 1586. Su nombre de pila es Isabel, pero su cara es una rosa y Rosa se le quedó. Era el último cuarto del Siglo de Oro español.
El Viejo Mundo vive en Renacimiento y Reforma; disfrutan las gentes la tragedia de la división; los príncipes cristianos se divierten con guerras de religión; en la sociedad y la cultura hay un desorbitado gorgoteo de valores naturales y, como por algún sitio tiene que romperse la cuerda, le toca perder a los valores sobrenaturales.
El Nuevo Mundo tiene otros aires. Aún no ha pasado ni tan siquiera un siglo desde que Colón lo pisó y ya la evangelización está dando abundantísimos frutos gracias al enorme esfuerzo que se ha desplegado. Otros llaman a este fenómeno, solo por una parte, diciéndole «colonización»; pero los dos mil misioneros llegados hablan solo con su número de ansias transmisoras de Cristo. La organización de las diócesis es cabal. Ya van por el pasado III Concilio Limense que fue capaz de parir el primer catecismo postridentino en lengua española con el impulso del santo arzobispo de la Ciudad de los Reyes, Toribio Alfonso de Mogrovejo, «la mayor lumbrera del episcopado en América». La gracia de Dios y un titánico esfuerzo evangelizador consiguen en menos de un siglo –sin infraestructuras ni comunicaciones y con distancias escritas en mayúsculas–, a golpe de pezuña de mula o de pie humano y mucho corazón, convertir un mundo pagano en cristiano. Muchos misioneros han muerto extenuados; otros, enfermos; bastantes, martirizados. Pero vale la pena el esfuerzo, a Cristo ya se le conoce y se le ama en el campo, en el puerto, en la ciudad y en las nacientes universidades.
Es el contexto en el que nace Rosa. Conoció las verdades sobrenaturales desde que se abría su mente y se habituó a valorarlas. Arrimaba el hombro a las cargas familiares con los ingresos de su trabajo como bordadora y jardinera. Quisieron buscarle buen partido sus padres –especialmente su madre– para arreglarle un futuro, pero en este punto tropezaron con el muro imbatible de su negativa; ella tenía forjados otros planes bien firmes a los que sus padres habían cooperado inadvertidamente cuando le enseñaron a amar a Dios y también los dominicos que la habían admitido en la Tercera Orden, sin que llegara por ello a vestir hábito ni a hacer profesión religiosa.
Toma en todo lo que está en su mano el espíritu dominicano. Afea voluntariamente su hermosura con el corte de su cabello largo; consigue hacer de la habitación que ocupa en la casa, un tanto aislada, una estancia que le sirve para todo. Allí vivirá en un retiro absolutamente voluntario y deseado al estilo casi de los antiguos eremitas. Ese lugar de apartamiento es testigo de sus largas horas de oración, de sus mortificaciones con cilicios y disciplinas, de ayunos y vigilias, queriendo buscar la semejanza más perfecta con Jesús «varón de dolores». El deseo que tiene de agradar más y más al Amado le lleva a meter allí alguna enferma incurable que encontró en la miseria.
Sus experiencias místicas pusieron en guardia a las autoridades religiosas y, gracias a ello, se dispone hoy de las actas del interrogatorio que nos permiten asomarnos a lo que fue su intimidad. Apasionada en el amor a Jesucristo en la Eucaristía y en la veneración y trato con la Virgen María; aunque por quince años sufrió desolación y aridez espiritual a la que supo resistir. Pero también gozó de apariciones del Ángel custodio, de Catalina de Siena; oyó a la Virgen –en aquella ocasión en que quiso quitarse el nombre de Rosa con el que todos la conocían por parecerle atrevido y presumido– que la llamaba «Rosa de Santa María»; y hasta de los mismos labios de Cristo pudo escuchar la frase «Rosa de mi corazón, sé mi esposa».
No impidieron su fe ni los mimos del Señor el natural desarrollo de su vida de trabajo de la que vivía y hacía vivir, sin traslucir la hondura de su penitencia. Con gracia y alegría, hace lo que puede con los necesitados en el orden moral. Va donde sabe que puede ser útil, sin hacer diferencias entre el español, mestizo, indio o negro; llegó el caso de lanzarse a pedir limosna para atenderles en situaciones perentorias e, incluso, lo hizo para ayudar a algún candidato al sacerdocio en apuros.
Ni el cuerpo ni el espíritu la dejaron envejecer; dejó este mundo siendo guapa, joven –tenía treinta y un años–, alegre y activísima. Fue el día de san Bartolomé, 24 de agosto de 1617, mientras la acompañaba Luisa de Santa María, una de sus discípulas, justo el mismo día que ella había predicho.
A partir de este hecho, parece que los habitantes de Lima tienen un hueco que no aciertan a llenar. Se corre la noticia de su muerte como un reguero de pólvora encendida por la ciudad, y el pueblo sencillo añade adornos a su vida santa –con visos de irrealidad– contando que las flores volvían su cáliz al verla pasar.
En 1671 fue canonizada por el Papa Clemente X.
Archimadrid.org

‘Pax Vobis’ es el lema del viaje apostólico de Francisco a Georgia y Azerbaiyán


“Pax vobis”, es el lema de la próxima Visita Apostólica del papa Francisco a Georgia y Azerbaiyán, programada del 30 de septiembre al 2 de octubre próximos.
Este viaje apostólico completa la visita en el Cáucaso, tras el viaje en Armenia a finales de junio pasado, región donde el cristianismo echó raíces desde los primeros siglos de nuestra era.
En el logo del viaje a Georgia se representa una cruz estilizada, cuya forma recuerda la tradicional cruz de Santa Ninó (también conocida como Cristiana, Ninón o Ninny), quien fue la más grande evangelizadora de este país. Los colores amarillo y rojo evocan aquellos presentes en las banderas del Estado de la Ciudad del Vaticano y de Georgia.
Las dos palabras escritas en el logo de la visita están tomadas del capítulo 20 del Evangelio de San Juan y han sido reproducidas en latín y georgiano.
La elección del tema de la paz quiere subrayar la coincidencia del Viaje del Papa con el Año Santo de la Misericordia y representa un llamado a la pacificación del mundo y de aquella región asiática en particular, indica el diario vaticano El Osservatore Romano.
El mismo Papa Francisco, al anunciar su visita a estos países durante la Audiencia Jubilar del pasado 30 de junio, indicó los objetivos de su viaje: “De una parte, valorizar las antiguas raíces cristianas presentes en aquellas tierras –siempre con el espíritu de diálogo con las otras religiones y culturas– y de otra parte, promover la esperanza y los caminos para la paz”.
ZENIT

El discurso inédito durante la última audiencia de Pablo VI a madre Teresa

El 6 de mayo de 1978, exactamente tres meses antes de morir, Pablo VI recibe en el Vaticano a la Madre Teresa de Calcuta con un grupo de religiosas y colaboradores italianos.
Es el último encuentro entre Montini y la religiosa, que al inicio de la audiencia saluda al Pontífice en inglés con las palabras: «Usted es Cristo para nosotros». Y añade: «Doy las gracias a Vuestra Santidad en nombre de los pobres, nuestros pobres. Son ellos la entrega de nuestro amor. Queremos trabajar por los más pobres de los pobres».
El Papa pronuncia un discurso en italiano, añadiendo al texto ya preparado amplios y numerosos pasajes de forma espontánea: en especial en la parte central, donde se confiesa «indigno de ser maestro ante vosotros», y en la conclusión, donde exhorta a escuchar los «gemidos» y los «gritos» de quienes sufren.
El discurso, hasta ahora inédito en su totalidad, ha sido transcrito de la grabación de la audiencia y publicado en el libro «Paolo VI y Madre Teresa» (Edizioni Viverein, Roma, 2016, 184 páginas), en una obra dirigida por monseñor Leonardo Sapienza, regente de la Prefectura de la Casa pontificia.
«En la grabación del audio -comenta Sapienza- se nota la voz cansada del Papa pero, a pesar de todo, en algunos pasajes llena de vigor, por el afecto que Montini sentía por la Madre Teresa». En el libro, que recoge numerosos textos del Pontífice y de la religiosa ilustrados con imágenes y reproducciones autógrafas, se puede ver también una carta que la Madre Teresa había enviado a las hermanas de la congregación, donde relata otro detalle inédito de esa audiencia: «Mientras la hermana Nirmala colocaba en el cuello del Papa una guirnalda de flores, el Santo Padre me dijo: "Aceptadme como humilde colaborador en vuestra obra de amor". ¡Esto es lo que piensa el Santo Padre de nuestro trabajo!».
 (Osservatore Romano)

Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 23-26
En aquel tiempo, habló Jesús diciendo:
-«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad!
Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera».
Palabra del Señor.

"Hay demasiadas personas encerradas en el rencor"

El Papa Francisco ha lamentado que hay "demasiadas personas encerradas en el rencor" y ha pedido a los católicos que sean testigos de la misericordia "suscitando deseo y capacidad de perdón", en una carta dirigida a los participantes de la Semana Litúrgica Nacional que tiene lugar en Gubbio (Italia).
"La misericordia del Padre no puede ser bloqueada en actitudes intimistas o de autoconsuelo porque ella se demuestra potente en la renovación de las personas y les permite ofrecer a los demás la experiencia viva del mismo don", ha señalado Francisco en el mensaje firmado por el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, enviado al presidente del Centro de Acción Litúrgica, monseñor Claudio Maniago.
Sobre la liturgia, señala que debe ser el lugar "donde la misericordia es encontrada y acogida para ser donada" y donde el misterio de la reconciliación se hace "presente, anunciado, celebrado y comunicado". "Las específicas celebraciones de Sacramentos declinan el único grande don de la divina misericordia según las diversas circunstancias de la vida", agrega.
Asimismo, el Papa manifiesta que el rito de la penitencia debe ser concebido como una expresión de "Iglesia en salida" y como puerta a través de la cual se va al encuentro de las "periferias de una humanidad cada vez más necesitada de compasión".
En este sentido, llama a los católicos a anunciar el Evangelio a través de una "existencia reconciliada y reconciliadora". "Somos perdonados para perdonar; debemos ser testimonios de misericordia en todo ambiente, suscitando deseo y capacidad de perdón. Esta es una tarea a la que todos estamos llamados, especialmente ante el rencor en el que están encerradas demasiadas personas que necesitan encontrar nuevamente la alegría de la serenidad interior y el gusto de la paz", añade.

Francisco: ‘En la confesión resplandece particularmente el don la misericordia’

Uno es perdonado para poder perdonar. La misericordia del Padre se demuestra potente en el renovar a las personas y volverlas capaces de ofrecer a los otros la experiencia viva de este mismo don.
Es esto en síntesis el corazón del mensaje que el santo padre Francisco ha enviado al presidente del Centro de Acción Litúrgica, el obispo de Castellaneta, Claudio Maniago, con motivo de la 67° semana litúrgica nacional italiana que inició hoy en la ciudad de Gubbio, con el tema: “La liturgia lugar de la misericordia. Reconcíliate para reconciliar” y que concluye el 25 de agosto.
En el texto firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, el Papa exhorta a vivir el rito de la penitencia sacramental “como expresión de una ‘Iglesia en salida’, como ‘puerta’, no solamente para volver a entrar después de haberse alejado, sino también como ‘umbral’ abierto hacia las diversas periferias de la humanidad siempre más necesitada de compasión”.
Es en el sacramento de la Penitencia o reconciliación que de hecho “resplandece de manera toda particular” el don de la misericordia; en este sacramento “se cumple el encuentro con la misericordia recreadora de Dios de la cual salen hombres y mujeres nuevos para anunciar la vida buena del evangelio a través de una existencia reconciliada y reconciliadora”.
Citando las palabras de San León Magno, dice: “Lo que era visible y tangible en nuestro Redentor ha pasado a los sacramentos”. Esta idea, asegura Francisco, “nos ayuda a percibir toda la liturgia como un lugar donde se encuentra la misericordia para ser acogida y para ser donada, lugar en el que el gran misterio de la reconciliación se vuelve presente, anunciado, celebrado y comunicado”.
El deseo del Papa es por lo tanto que “de las reflexiones y de las celebraciones de la Semana litúrgica, se vuelva siempre más madura la compresión de la liturgia como fons et culmende una vida eclesial y personal llena de misericordia y de compasión, porque constantemente formada en la escuela del evangelio”.
La misiva concluye confiando “a la materna intercesión de María, Mater Misericordiae, los trabajos y las espectativas del importante evento litúrgico nacional”.
ZENIT

Madrid celebra la canonización de la beata madre Teresa de Calcuta

El próximo 4 de septiembre, el Santo Padre canonizará en Roma a la beata madre Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad. En la solemne ceremonia, que se celebrará en la plaza de San Pedro, concelebrará, entre otros presbíteros, uno de los capellanes de las misioneras en nuestra ciudad, Alberto Andrés, canciller secretario del Arzobispado y canónigo de la catedral.
También desde la Delegación Episcopal de Misiones se ha organizado una peregrinación.
No todas las hermanas de la congregación fundada por la madre Teresa podrán ir a Roma, sino que solo viajarán un par de ellas por cada una de las provincias que tienen en el mundo. Por eso, al día siguiente, 5 de septiembre, festividad litúrgica de la beata, se celebrará una solemne Misa de acción de gracias en la catedral de Santa María la Real de la Almudena. Presidida por monseñor Osoro, y concelebrada por numerosos sacerdotes, la Eucaristía dará comienzo a las 19:00 horas.
Presencia en Madrid
Las Misioneras de la Caridad fueron fundadas por la madre Teresa de Calcuta en 1950 con el compromiso de atender a los más pobres. La orden consta actualmente de más de 4.500 monjas en más de 133 países. Deben hacer los votos de pobreza, castidad y obediencia, más un cuarto voto de servicio libre y de todo corazón a los más pobres de entre los pobres.
Los Hermanos de las Misioneras de la Caridad fueron fundados en 1963. Y una rama contemplativa de las hermanas, en 1976. En 1984, la Madre Teresa fundó junto al Padre Joseph Langford los Padres Misioneros de la Caridad.
En Madrid, las misioneras cuentan con una residencia y hogar para personas abandonadas y enfermos de sida, llamada Hogar Inmaculado Corazón de María. Está ubicada en el paseo de la Ermita del Santo, 46. Este hogar también es aspirantado para las hermanas de la Provincia Nuestra Señora de Lourdes, integrada por las casas de la congregación presentes en Suiza, Francia, España, Portugal y Marruecos.
Además, las misioneras tienen en la capital un comedor para pobres, en la calle Diligencia (Vallecas), desde el que reparten más de 250 comidas diarias, a partir de las 17:00 horas.
Desde ambas casas, las Misioneras reparten alimentos a los más necesitados.
Infomadrid

lunes, 22 de agosto de 2016

22 de agosto: santa María Virgen, Reina


Esta fiesta de la Virgen fue instituida por Pío XII en 1954, respondiendo a la creencia unánime de toda la Tradición que ha reconocido desde siempre su dignidad de Reina, por ser Madre del Rey de reyes y Señor de señores. La coronación de María como Reina de todo lo creado, que contemplamos en el quinto misterio glorioso del Santo Rosario, está íntimamente unida a su Asunción al Cielo en cuerpo y alma.
El dogma de la Asunción, que celebramos la pasada semana, nos lleva de modo natural a la fiesta que hoy celebramos, la Realeza de María. Ella fue trasladada al Cielo en cuerpo y alma para ser coronada por la Santísima Trinidad como Reina; así lo enseña el concilio Vaticano II: «terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores (cfr. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte». Esta verdad ha sido afirmada desde tiempos antiquísimos por la piedad de los fieles y enseñada por el Magisterio de la Iglesia.
Juan Pablo II, en la encíclica Redemptoris Mater, enseña: «La Madre de Cristo es glorificada como Reina universal. La que en la anunciación se definió como esclava del Señor fue durante toda su vida terrena fiel a lo que este nombre expresa, confirmando así que era una verdadera «discípula» de Cristo, el cual subrayaba intensamente el carácter de servicio de su propia misión: el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt 20, 28).
Por esto María ha sido la primera entre aquellos que, «sirviendo a Cristo también en los demás, conducen en humildad y paciencia a sus hermanos al Rey, cuyo servicio equivale a reinar» (Const. Lumen gentium, 36), y ha conseguido plenamente aquel «estado de libertad real», propio de los discípulos de Cristo: «¡servir quiere decir reinar! (…). La gloria de servir no cesa (…); asunta a los cielos, ella no termina aquel servicio suyo salvífico…».
Santa María es una Reina sumamente accesible, pues todas las gracias nos vienen a través de su mediación maternal.
En la institución de esta fiesta, Pío XII invitaba a todos los cristianos a acercarse a este «trono de gracia y de misericordia de nuestra Reina y Madre para pedirle socorro en las adversidades, luz en las tinieblas, alivio en los dolores y penas», quiso alentar a todos a pedir gracias al Espíritu Santo y a esforzarnos para llegar a aborrecer el pecado, «para poder rendir un vasallaje constante, perfumado con la devoción de hijos», a quien es Reina y tan gran Madre. Adeamus ergo cum fiducia ad thronum gratiae, ut misericordiam consequamur… Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de la gracia, a fin de que alcancemos misericordia y encontremos la gracia que nos ayude en el momento oportuno (Hb 4, 16).
De nuevo en la Biblia, concretamente en el Apocalipsis, leemos que «apareció en el cielo una señal grande, una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas». Esta mujer, además de representar a la Iglesia, simboliza a María, la Madre de Jesús, confiada a Juan en el Calvario. Cuando, ya anciano, escribía estas visiones, María ejercía su realeza desde el Cielo.
Los tres rasgos descritos son símbolo de esta dignidad: vestida de sol, resplandeciente de gracia por ser Madre de Dios; la luna bajo sus pies indica la soberanía sobre todo lo creado; la corona de doce estrellas es la expresión de su corona real, de su reinado sobre los ángeles y los santos. Así se lo recordamos cada día en las letanías del Rosario: reina de los ángeles, de los patriarcas, de los profetas, de los apóstoles, de los mártires, de las vírgenes, de todos los santos…
Pero también es nuestra Reina. De ahí que sea muy frecuente expresar este título de María mediante la costumbre de coronar las imágenes de la Santísima Virgen de forma canónica solemne, y que el arte cristiano haya representado a María como Reina, sentada en trono real, con las insignias de la realeza y rodeada de ángeles. El pueblo cristiano le levanta ermitas y santuarios donde recurre a Ella con esas oraciones –Salve Regina, Ave Regina coelorum, Regina coeli laetare…– tantas veces repetidas.
El reinado de María se ejerce diariamente en toda la tierra, distribuyendo a manos llenas la gracia y la misericordia del Señor. A Ella acudimos en cada jornada; pedimos su protección musitando aquella entrañable Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura, esperanza nuestra… ¡o cantándola!
Archimadrid.org

Francisco prepara su tercer consistorio para finales de noviembre.

20 de noviembre. Coincidiendo con el cierre del Año Jubilar dedicado a la Misericordia, el Papa Francisco podría celebrar el tercer consistorio de su pontificado, en el que crearía, al menos, 13 nuevos cardenales electores. Según señala Gerard O'Connell en America, Bergoglio podría anunciar los nombres a mediados de octubre.
Dos españoles se encuentran en todas las quinielas, los dos principales puntales, designados por Bergoglio para la reforma de la Iglesia en España. Se trata de los arzobispos de Barcelona, Juan José Omella; y Madrid,Carlos Osoro. Este último, además, contaría a su favor con el hecho de que, desde este fin de semana, su antecesor en la capital de España, Antonio María Rouco Varela, ha perdido su condición de elector, algo que sucederá el próximo año con el cardenal Sistach. No obstante, O'Connell subraya las posibilidades del titular de Barcelona.
El tercer consistorio de Francisco acabaría, a buen seguro, con la "mayoría absoluta" de Europa en un futuro cónclave. En la actualidad, de los 107 cardenales electores 51 provienen del Viejo Continente (casi la mitad de Italia); mientras que el centro y sur de América cuentan con 15; Norteamérica, 13; Asia, otros 13; África, 12; y Oceanía, 3. Hoy por hoy, existen electores de 59 países diferentes, pero Francisco quiere asegurar, aún más, la idea de universalidad en la Iglesia católica.
La idea de Bergoglio, como ya sucediera en los anteriores consistorios, es dar prioridad a las sedes de las "periferias" en lugar de a las diócesis históricamente cardenalicias. Así, apenas se esperan nombramientos en Europa (Barcelona y Bruselas, y tal vez Madrid), mientras que las designaciones en África y Asia podrían ser mayoría por primera vez en la historia de un consistorio.
Del mismo modo, tampoco se asegura que los nuevos nombramientos curiales lleven aparejada inmediatamente la púrpura. Sí que parecen seguros los birretes para los cardenales de Bangui, Yakarta o La Habana, sin descartar alguna sorpresa. ¿Tal vez un cardenal chino, o ruso?.
Jesús Bastante


"La puerta de la misericordia de Dios está siempre abierta de par en par para todos"


 "Nuestra vida no es un juego ni una telenovela; nuestra vida es seria y el objetivo al que llegar es importante: la salvación eterna". El Papa Francisco abordó el "camino de la salvación" que llega por la "puerta estrecha". Una puerta que no está cerrada a nadie, pero que precisa que dejemos fuera nuestros pecados, miedos y orgullos. "La puerta de la misericordia de Dios está siempre abierta de par en par para todos", aseguró el Pontífice.
En su alocucón, Bergoglio explicó a los fieles que esa imagen de la "puerta" es una metáfora en la que Jesús mismo es la "puerta" que nos conduce "a la comunión con el Padre". "No es una cuestión de número, de saber cuántas personas se salvarán, sino de que todos sepan cuál es el camino que lleva a la salvación", y será allí donde se encontrará "el amor y la protección".
"Todo camino -improvisó el Papa- tiene que tener una puerta. ¿Pero cómo es esa puerta? ¿Dónde está? ¿Quién es la puerta? Jesús es la puerta". Y es que "Jesús nos conduce a la comunión con el Padre", porque es allí "donde encontramos amor, comprensión y protección".
¿Por qué es una puerta estrecha? "No porque sea una puerta opresiva, sino porque constriñe nuestro egoísmo y nuestros miedos, y se abre a todos los que nos reconozcamos pecadores, necesitados de su perdón. Por eso es estrecha", añadió el Papa.
"La puerta de la Misericordia de Dios es estrecha, pero siempre está abierta para todos. Dios no hace preferencias, acoge siempre a todos sin distinciones. Una puerta es estrecha para ocultar nuestro orgullo y nuestro miedo", y abierta a "un flujo incesante de misericordia, que abate toda barrera, abre sorprendentes vías de luz y de paz. La puerta es estrecha pero está siempre abierta", porque "Jesús nos llama a la vida abierta, plena y feliz".
Jesús nos espera, no importa "cualquier pecado que hayamos cometido", para "abrazarnos, ofrecernos su perdón. El solo puede transformar nuestro corazón, dar sentido pleno a nuestra existencia, dándonos la verdadera alegría. Entrando por la puerta de Jesús, la puerta de la fe y del Evangelio, no podremos tener miedo de los egoísmos la usura, la mundanidad. Cuando entras en contacto con el amor y la misericordia de Dios, nuestra vida se ilumina con la lucha del espíritu, una lucha inextingible".
Como viene siendo habitual, el Papa se detuvo y pidió a los fieles meditar, en silencio "sobre las cosas que hay dentro de mí y que me impiden atravesar la puerta: mi orgullo, mi soberbia, mis pecados... y pensemos en la otra puerta, abierta por la misericordia de Dios, que del otro lado nos espera para darnos el perdón".
"El Señor nos da tanta oportunidades para entrar por la puerta de la salvación", recalcó Bergoglio, quien añadió que "no valen discursos académicos sobre la salvación", como "aquel que preguntó a Jesús sobre "cuanto se salvarán". "Tenemos que aprovechar las ocasiones de salvación".
Después de la oración del Ángelus, Francisco recordó y rezó por las víctimas del "sangriento atentado" ocurrido en Turquía este sábado en el que han muertos decenas de personas. El Papa rezó un Ave María por ellos y pidió "el don de la paz para todos".
Después saludó a los peregrinos italianos y a diferentes grupos de fieles llegados de diversos países del mundo como la Asociación Santísimo Redentor de Manfredonia y a los jóvenes del comedor de Cáritas Roma.
 Jesús Bastante

¡Ay de vosotros, guías ciegos!


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 13-22
En aquel tiempo, Jesús dijo:
-«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno de la “gehenna” el doble que vosotros!
¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: "Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga"? ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro?
O también: "Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga". ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura por él y por cuanto hay sobre él; quien jura por el templo, jura por él y por quien habita en él; y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él».
Palabra del Señor.

domingo, 21 de agosto de 2016

Mohamed VI pide a musulmanes, cristianos y judíos "permanecer unidos" contra el yihadismo


Con ocasión del 63 aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo, el rey Mohamed VI ha pronunciado un discurso a toda la Nación. En el mismo, el monarca ha insistido en la "fuerte unión de los ciudadanos marroquíes a su rey y su sacrificio por la libertad e independencia de la patria", así como de los lazos que unen, a través de este día, a Marruecos y a Argelia.
"El movimiento de resistencia marroquí dio un respaldo moral y material a la revolución argelina, que en ese momento se enfrentaba a una dura campaña contra la fuerza colonial", ha recordado.
Por ello, Mohamed VI ha pedido "que la solidaridad y el compromiso sincero que siempre han unido a Argelia y a los pueblos marroquíes vuelva a encenderse para que podamos seguir trabajando juntos, de forma honesta y de buena fe, para estar a la altura de los desafíos en África".
De esta manera, ha insistido en el potencial del continente para hacer frente a las adversidades a pesar de los desafíos que presenta y ha detallado que el compromiso marroquí con el desarrollo africano es una prioridad para la política exterior alauita. "Lo que es bueno para Marruecos es bueno para África", ha resumido.
Por otro lado, Mohamed VI ha querido dejar claro que, a pesar de que Marruecos pueda beneficiarse de ser la puerta del continente para otros países, no lo hace con la "intención de explotar los recursos naturales del continente, a diferencia de las prácticas neocolonialistas".
Además, el rey también ha hablado del drama de la migración y ha destacado que "Marruecos fue uno de los primeros países del Sur a adoptar una verdadera política basada en la solidaridad en lo que respecta a los migrantes subsaharianos.", ha señalado a la vez que ha solicitado una política más integradora hacia quienes se ven obligados a abandonar su hogar.
En este sentido, ha sostenido que muchos de ellos huyen de terrorismo y ha hecho un llamamiento a los marroquíes residentes en el exterior " a permanecer comprometidos con sus valores religiosos y a sus tradiciones consagradas en el tiempo ya que se enfrentan a este fenómeno extremista que no tiene nada que ver con su cultura".
El monarca alauita ha criticado a quienes acosan a los musulmanes equiparándolos con terroristas, dejando muy claro, no obstante que condena "enérgicamente la muerte de personas inocentes. Matar a un sacerdote está prohibido por la religión; asesinar dentro de una iglesia es una locura imperdonable, porque él es un ser humano y un hombre religioso --incluso si él no es musulmán".
"Aquellos que se involucren en el terrorismo en el nombre del Islam no son musulmanes. Su único vínculo con el Islam es el pretexto que uilizan en sus crímenes para justificar su locura. Ellos se han desviado del camino correcto, y su destino es permanecer siempre en el infierno", ha enfatizado.
Por último, Mohamed VI ha pedido a musulmanes, cristianos y judíos que permanezca unidos ·con el fin de hacer frente a todas las formas de extremismo, el odio y la reclusión".

Monseñor Zenari: "Nos sentimos impotentes ante los oídos sordos de muchos"

En Siria, la situación se está volviendo "cada vez más grave", y "no se ve el final del túnel". Es más, en las últimas semanas se ha asistido a una "escalada de la violencia" que ha exacerbado aún más los términos del conflicto.
Lo declaró el nuncio apostólico en Damasco, Mons. Mario Zenari, en declaraciones a la agencia Asia News, en las que confirma las múltiples señales de alarma que llegan del país árabe, devastado por "cinco años y medio de un conflicto sangriento". "Se aguarda siempre llegar a ver el fin de la violencia -agrega el prelado- pero por el contrario, lo que surge es una intensificación de la guerra".
El enviado especial de la ONU para Siria, el italiano Staffan de Mistura, ha confirmado la suspensión de las actividades humanitarias de la task force de las Naciones Unidas, a causa de los continuos bombardeos que obstaculizan la distribución de ayuda. Él ha renovado el reclamo por una tregua de al menos 48 horas, sobre todo en Alepo convertida en epicentro del conflicto.
Y mientras en Siria está surgiendo un nuevo eje -Moscú, Teherán, Beijing- en las últimas horas, se ha vuelto símbolo del conflicto sirio la imagen de un niño de tan cinco años, llamado Omran Daqneesh, que apareció en un video filmado en Alepo. Sus ojos son el símbolo del conflicto.
"Continuamos haciendo llamamientos por la paz, por el fin de la violencia -concluye el prelado-, pero éstos caen en saco roto, y nos sentimos impotentes ante los oídos sordos de muchos. Sin embargo, es importante continuar relatando los sufrimientos" de un país y de un pueblo atormentando "por cinco años y medio de guerra".
Fuente: Religión Digital

LA UNIVERSALIDAD


Quizá este mes de agosto, tiempo en el que muchos viajamos y salimos de nuestro lugar habitual de residencia, es momento propicio para hacer una observación esperanzadora, al comprobar la diversidad de orígenes de las personas con las que se entabla relación y que expresan los mismos sentimientos religiosos.
Estos días estamos haciendo el Camino de Santiago, y es precisamente en su travesía donde de manera privilegiada se pueden intercambiar saludos con peregrinos procedentes de otros pueblos y naciones.
Justamente este domingo los “Amigos de Buenafuente” hacemos la invocación al Apóstol Santiago, momento de gran emoción, en el que veremos con nuestros ojos cumplirse la profecía que hoy se proclama como primera lectura: “Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua (…). Y de todos los países, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos”.

El salmista rubrica la visión de Isaías y nos invita a entonar un himno de alabanza, junto con todos los creyentes del mundo, e incluso con quienes de buena voluntad viven en el respeto a la creación, y aman la paz: “Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos”.

Es Jesús quien de manera provocativa dice a su pueblo: “Vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios”. Estas palabras molestaron mucho a los contemporáneos del Maestro de Nazaret, y cabe que también sean una llamada de atención para quienes hemos heredado la fe cristiana y sin embargo vivimos con menos radicalidad que los peregrinos de países sin tantas raíces apostólicas.
El autor de la Carta a los Hebreo apela a la necesidad de la corrección para despertarnos de la posible inercia. Uno de los frutos que se perciben cuando se ve a otros vivir la fe es el estímulo de la sana emulación. ¡Ojalá que el tiempo de vacaciones se esté convirtiendo en el mejor ejercicio de salir de nosotros mismos, de enriquecimiento cultural, y de estímulo para vivir con mayor coherencia nuestra pertenencia a Jesucristo!
Al declinar el mes de agosto, no perdamos la ocasión de impregnarnos de universalidad, para que durante el tiempo de trabajo en nuestros lugares habituales, no perezcamos por pérdida de horizonte, y la memoria del testimonio de tantos creyentes, como ha sucedido en la JMJ de Cracovia, nos estimule a permanecer gozosos en la fidelidad al Evangelio.
Ángel Moreno de Buenafuente

No todo vale

Jesús va caminando hacia Jerusalén. Su marcha no es la de un peregrino que sube al templo para cumplir sus deberes religiosos. Según Lucas, Jesús recorre ciudades y aldeas «enseñando». Hay algo que necesita comunicar a aquellas gentes: Dios es un Padre bueno que ofrece a todos su salvación. Todos son invitados a acoger su perdón.
Su mensaje sorprende a todos. Los pecadores se llenan de alegría al oírle hablar de la bondad insondable de Dios: también ellos pueden esperar la salvación. En los sectores fariseos, sin embargo, critican su mensaje y también su acogida a recaudadores, prostitutas y pecadores: ¿no está Jesús abriendo el camino hacia una relajación religiosa y moral inaceptable?
Según Lucas, un desconocido interrumpe su marcha y le pregunta por el número de los que se salvarán: ¿serán pocos?, ¿serán muchos?, ¿se salvarán todos?, ¿solo los justos? Jesús no responde directamente a su pregunta. Lo importante no es saber cuántos se salvarán. Lo decisivo es vivir con actitud lúcida y responsable para acoger la salvación de ese Dios Bueno. Jesús se lo recuerda a todos: «Esforzaos por entrar por la puerta estrecha».
De esta manera, corta de raíz la reacción de quienes entienden su mensaje como una invitación al laxismo. Sería burlarse del Padre. La salvación no es algo que se recibe de manera irresponsable de un Dios permisivo. No es tampoco el privilegio de algunos elegidos. No basta ser hijos de Abrahán. No es suficiente haber conocido al Mesías.
Para acoger la salvación de Dios es necesario esforzarnos, luchar, imitar al Padre, confiar en su perdón. Jesús no rebaja sus exigencias: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso»; «No juzguéis y no seréis juzgados»; «Perdonad setenta veces siete» como vuestro Padre; «Buscad el reino de Dios y su justicia».
Para entender correctamente la invitación a «entrar por la puerta estrecha», hemos de recordar las palabras de Jesús que podemos leer en el evangelio de Juan: «Yo soy la puerta; si uno entra por mí será salvo» (Juan 10,9). Entrar por la puerta estrecha es «seguir a Jesús»; aprender a vivir como él; tomar su cruz y confiar en el Padre que lo ha resucitado.
En este seguimiento a Jesús, no todo vale, no todo da igual; hemos de responder al amor de Padre con fidelidad. Lo que Jesús pide no es rigorismo legalista, sino amor radical a Dios y al hermano. Por eso, su llamada es fuente de exigencia, pero no de angustia. Jesucristo es una puerta siempre abierta. Nadie la puede cerrar, solo nosotros si nos cerramos a su perdón.
José Antonio Pagola