viernes, 1 de agosto de 2014

CRISIS DE GAZA: MENSAJE DEL CARDENAL RODRÍGUEZ MADARIAGA

"Israel y Hamás deberían deponer las armas y comprobar que la mayoría de sus víctimas son personas inocentes".

-El cardenal pide que se levante el bloqueo de Gaza y se permita a sus habitantes poder vivir una vida digna. 

El Arzobispo de Teguciglapa y Presidente de Caritas Internacional, Card. Oscar Rodríguez Maradiaga firma una reflexión en la que exhorta «al alto el fuego permanente, aunque sea solo un primer paso en el camino hacia una paz justa, que se base en negociaciones inclusivas en toda la región».

«“Que (...) Cristo encienda las voluntades de todos los hombres para echar por tierra las barreras que dividen a los unos de los otros, para estrechar los vínculos de la mutua caridad, para fomentar la recíproca comprensión, para perdonar, en fin, a cuantos nos hayan injuriado”.» 

Citando estas palabras de San Juan XXIII – en la Pacem in Terris, el Card. Rodríguez Maradiaga señala que «desde comienzos de julio, casi dos millones de palestinos en Gaza y parte de la población israelí se han visto atrapados en una devastadora guerra». 

Y destaca que «la población no tiene un lugar seguro para refugiarse, cuando caen las bombas en aquella pequeña franja de tierra, densamente poblada, que es Gaza. Allí ven a sus hijos asesinados, sus barrios arrasados y sus esperanzas de paz futuras destrozadas».

«El campo de batalla son barrios llenos de niños, mujeres y hombres. Con hospitales abarrotados de heridos y muertos, escuelas bombardeadas, incluso cuando sirven como refugio», escribe también el Presidente de Caritas Internacional.

«El camino de la reconciliación es largo, pero inicia dentro de nosotros mismos. Israel y Hamás, ¿cómo es que miran ustedes la brizna de paja que hay en el ojo de su hermano, y no reparan en la viga que hay en el propio? Lo que deberían hacer es deponer las armas y tomar unos binoculares, para comprobar que la mayoría de sus víctimas son personas inocentes».

Recordando que «ésta es la tercera guerra en cinco años, entre Israel y los activistas de Gaza», la reflexión del purpurado añade también que «los palestinos de Gaza ya viven una vida en la que escasea el suministro de agua, la mayor parte de la comida proviene de las organizaciones humanitarias y está fuera del alcance de sus habitantes la dignidad de poder tener un trabajo».

«Caritas facilita ayuda material y espiritual a la población de Gaza, en momentos de necesidad y desesperación. Exhortamos a que se levante el bloqueo de Gaza y se permita a sus habitantes proteger su propia vida y medios de sustento, con el fin de poder vivir una vida digna». 

El Card. Rodríguez Maradiaga recuerda también que «cuando recientemente encontró a los presidentes de Israel y Palestina en el Vaticano, el Papa Francisco dijo: “Para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez”.»

«Como Caritas, rezamos por la paz en Tierra Santa. Rezamos por las familias palestinas e israelíes que han perdido a sus hijos, madres y hermanos y por los que han resultado muertos. Nuestras oraciones se elevan por los niños que viven en el terror, cuyas cicatrices mentales seguirán siendo profundas, incluso mucho tiempo después de que termine esta guerra».


«La Confederación Caritas envía su cariño y solidaridad a los empleados de Caritas que arriesgan su vida cada día trabajando en Gaza. Son personas que trabajan humildemente y sin tregua al servicio de Jesús, en las condiciones más difíciles que se puedan ustedes imaginar. ¡Que Dios les acompañe en cada paso que den! También rezamos por nuestros compañeros de Caritas Jerusalén y el apoyo vital que ellos ofrecen constantemente a los compañeros que trabajan en el terreno».

Antes de firmar su reflexión, «Mientras conmemoramos el Centenario de la I Guerra Mundial» el Cardenal Rodríguez Maradiaga evoca asimismo las palabras del Papa Benedicto XV: “La fuerza puede reprimir el cuerpo, pero no puede reprimir las almas de los hombres”. Rezamos para que a pesar de estos tiempos terribles de guerra y opresión, las almas de los palestinos y los israelíes sigan siendo libres para creer en un futuro de justicia y paz».

ASIA/TIERRA SANTA - El Patriarca de Jerusalén Twal: la tregua no sirve, si Gaza sigue siendo una prisión desesperada

Jerusalén - La tregua que ha comenzado es algo bueno, pero no servirá de nada si las condiciones en Gaza siguen siendo las de una tierra desesperada en estado de asedio, donde sólo puede crecer el miedo y la frustración que alimentan el odio. 
Casi parece que se busque hacer de Gaza una fábrica de desesperados, listos para convertirse fácilmente en extremistas dispuestos a todo”. Con estas palabras, el patriarca de Jerusalén de los latinos Fouad Twal subraya en una conversación con la Agencia Fides, la fragilidad que se vive e invita a reflexionar sobre lo insuficiente que será a largo plazo esta suspensión temporal de las acciones acordadas entre Israel y Hamas. Según el Patriarca es necesario eliminar las condiciones estructurales que alimentan el odio ciego, a partir del embargo: “Hasta los túneles construidos en Gaza”, señala Su Beatitud Twal “son un producto del embargo a su manera: si se pone fin a este asedio, si se abren las calles y se permite la libertad de movimientos de personas y mercancías, si se permite la pesca libre en el mar frente de Gaza, entonces todo podrá hacerse más superficial y nadie tendrá que cavar túneles subterráneos para pasar”.
En opinión del patriarca latino de Jerusalén, el deseo perverso y ciego de aniquilar al enemigo está convirtiendo a la población civil de Gaza en víctima a sacrificar: “Basta con mirar los nombres de las víctimas: el 70 por ciento”, señala Su Beatitud “son mujeres y niños: también sugiere que, entre los muchos túneles, Hamas no pensó en construir refugios subterráneos para el pueblo”.En cuanto a las reacciones internacionales, el Patriarca también envía un mensaje importante a los que siguen expresando sus declaraciones verbales de solidaridad con los cristianos y las personas que sufren en Oriente Medio: 
“Llegan muchas cartas de muchos amigos que viven en otros países y continentes. Damos las gracias a todos, pero tal vez hay mucha compasión y poco ayuda concreta. Fui a visitar a los heridos fuera de Gaza que están en el Hospital Francés, y me quedé impresionado. Sus familias también necesitan de todo. Nosotros hacemos lo que podemos con Cáritas y los recursos del Patriarcado, pero recibimos muy poco apoyo desde el exterior, nos llega muy poca ayuda concreta y efectiva. No es suficiente con mensajes y declaraciones hechas en la red para decir: estamos con vosotros”. .

QUE ME ESCUCHE TU GRAN BONDAD, SEÑOR


Del salmo 68: 


Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Más que los pelos de mi cabeza
son los que me odian sin razón;
más duros que mis huesos,
los que me atacan injustamente.
¿Es que voy a devolver lo que no he robado?


Que me escuche tu gran bondad, Señor.



Por ti he aguantado afrentas,

la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.


Que me escuche tu gran bondad, Señor.


Pero mi oración se dirige a ti,

Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.


Que me escuche tu gran bondad, Señor.


LES FALTABA FE


Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,54-58):

En aquel tiempo fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: «¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?» Y aquello les resultaba escandaloso.


Jesús les dijo: «Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.» Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.


COMENTARIO DEL PAPA EMÉRITO BENEDICTO XVI: "Según las expectativas judías, el Mesías no podía provenir de una aldea tan oscura como era precisamente Nazaret. Pero se muestra así la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas manifestándose precisamente allí donde no nos lo esperamos. (...) 

En nuestra relación con Jesús no debemos contentarnos sólo con palabras. Nuestro conocimiento de Jesús necesita sobre todo una experiencia viva: el testimonio de los demás ciertamente es importante, puesto que por lo general toda nuestra vida cristiana comienza con el anuncio que nos llega a través de uno o más testigos. Pero después nosotros mismos debemos implicarnos personalmente en una relación íntima y profunda con Jesús. De modo análogo los samaritanos, después de haber oído el testimonio de su conciudadana, a la que Jesús había encontrado junto al pozo de Jacob, quisieron hablar directamente con Él y, después de ese coloquio, dijeron a la mujer: 'Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que este es verdaderamente el Salvador del mundo' (Jn 4, 42)". (catequesis de la audiencia general del 4 de octubre de 2006).

ORACIONES DE SAN IGNACIO

       ALMA DE CRISTO

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.

 ORACIÓN DE ENTREGA
Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad,
mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.

Vos me disteis,
a Vos, Señor, lo torno.
Todo es Vuestro:
disponed de ello
según Vuestra Voluntad.

Dadme Vuestro Amor y Gracia,
que éstas me bastan.
Amén.

jueves, 31 de julio de 2014

PARÁBOLA DE LA RED


Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,47-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos les contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.


Fuente: News.Va

Meditación del Papa Francisco

El testimonio de las primeras comunidades cristianas resuena muy sugerente. Estas solían acompañar las celebraciones y las oraciones con la aclamación "Maranathá", una expresión constituida por dos palabras arameas que, según cómo sean pronunciadas, se pueden entender como una súplica: "¡Ven, Señor!", o como una certeza alimentada por la fe: "Sí, el Señor viene, el Señor está cerca". Es la exclamación con la que culmina toda la Revelación cristiana, al final de la maravillosa contemplación que se nos ofrece en el Apocalipsis de Juan. En ese caso, es la Iglesia-esposa que, en nombre de la humanidad, de toda la humanidad, y en cuanto su primicia, se dirige a Cristo, su esposo, deseando ser envuelta por su abrazo; un abrazo, el abrazo de Jesús, que es plenitud de vida y de amor.
Si pensamos en el juicio en esta perspectiva, todo miedo disminuye y deja espacio a la esperanza y a una profunda alegría: será precisamente el momento en el que seremos juzgados. Preparados para ser revestidos de la gloria de Cristo, como de una vestidura nupcial, y ser conducidos al banquete, imagen de la plena y definitiva comunión con Dios. (S.S. Francisco, 11 de diciembre de 2013)

martes, 29 de julio de 2014

Marta en la resurrección de Lázaro

En el episodio de Betania. Lágrimas derramadas por las hermanas Marta y María junto a su hermano Lázaro, muerto y puesto ya hace cuatro días en la sepultura. También Jesús llora. Pero de aquellas lágrimas del Amigo Divino saltan destellos de victoria, que son el primer anuncio del misterio de la Pascua.


¡Oh, qué palabras las que se dijeron Jesús y Marta! La seguridad de la Resurrección y de la vida garantizada a la humanidad redimida toda entera por virtud de la sangre de Cristo.

"Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en Mí, aunque hubiere muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí no morirá para siempre". En realidad, la Pascua —cuyo anuncio solemne tuvo lugar en Betania— está toda aquí: celebración perenne y renovada del misterio de Cristo, Rey glorioso e inmortal de los pueblos y de los siglos, consuelo y alimento para toda la humanidad, por Él redimida y reservada al triunfo de sus destinos eternos, y también a los triunfos pacíficos dentro de la humana convivencia y de la ordenada prosperidad sobre la Tierra.


MENSAJE PASCUAL DE SU SANTIDAD JUAN XXIII .
Domingo 2 de abril de 1961

El consejo de Cristo a Marta

Cristo le enseña a construir el presente mirando a la eternidad, pues así aprenderá el verdadero valor de las cosas.

¿Cuál es el sentido de la vida humana?

Es ésta una pregunta que todos nos hacemos cuando vemos que no podemos lograr todo lo que queremos, cuando vemos que muere una persona en el inicio mismo de su vida, cuando contemplamos el sufrimiento de tantos seres humanos por culpa del egoísmo de los hombres, cuando vemos la desesperación de tantas personas ante el sufrimiento propio o de un ser querido. Y la realidad es que no podemos aceptar que todo se reduzca a nacer, vivir si es que se puede llamar vivir a muchas vidas, para terminar en la nada. El ser humano debe tener un fin más allá de las cosas que hace o que ve.

Marta representa para nosotros una forma de vivir. Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. Impresiona el cariño de Jesús por aquella mujer que se desvivía por atenderle y procurarle bienestar. El hecho de repetir dos veces su nombre es señal de cariño, de ternura y de reconocimiento a su labor. Pero Jesús quiere prevenirla contra un gran escollo de la vida: el vivir sin más, el irse tragando los días sin ver en el horizonte, el hacer muchas cosas, pero no preocuparse de lo más importante.

Marta es el símbolo de una humanidad que ha dado prioridad al hacer o al tener sobre el ser, a la eficacia sobre lo importante, a la inmanencia sobre la trascendencia. Marta somos cada uno de nosotros cuando en el día al día decimos: "no tengo tiempo para rezar, no tengo tiempo para formarme, no tengo tiempo para pensar, no tengo tiempo para Dios". Basta asomarse a la calle y a las casas para ver cuánto se hace, cómo se corre, cómo se vive. Pareciera que estamos construyendo la ciudad terrena o que hubiera que terminar cada día algo que mañana hay que volver a empezar.

El consejo de Cristo a Marta, santa después al fin y al cabo, está lleno de afecto, de afecto del bueno. La invita a tomarse la vida de otra forma, a respirar, a vivir serenamente, a preocuparse más de las cosas del espíritu. Ahí va a encontrar la paz y la tranquilidad. Le enseña a construir el presente mirando a la eternidad, pues así aprenderá el verdadero valor de las cosas.

Sin duda, Marta aprendió aquella lección y, sin dejar de ser la mujer activa y dinámica que era, en adelante su corazón se aficionó más a lo verdaderamente importante. Marta, por medio de Cristo, había comprendido que la vida tiene un sentido, que el fin del hombre está por encima de las cosas cotidianas. 


Autor: P. Juan J. Ferrán,| Fuente:www.catholic.net



lunes, 28 de julio de 2014

El Evangelio te hace conocer a Jesús verdadero y vivo; te habla al corazón y te cambia la vida. Papa Francisco.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Las breves semejanzas propuestas por la liturgia del día son la conclusión del capítulo del Evangelio de Mateo dedicado a las parábolas del Reino de Dios (13, 44-52). Entre éstas hay dos pequeñas obras de arte: las parábolas del tesoro escondido en el campo y la de la perla de gran valor. Ellas nos dicen que el descubrimiento del Reino de Dios puede producirse improvisamente como para el campesino que, arando, encuentra el tesoro inesperado; o después de una larga búsqueda, como para el mercante de perlas que, finalmente, encuentra la perla preciosísima soñada desde hacía tanto tiempo. Pero en ambos casos, permanece el dato primario que el tesoro y la perla valen más que todos los otros bienes y, por tanto, el campesino y el mercante, cuando los encuentran, renuncian a todo lo demás para poder comprarlos. No tienen necesidad de hacer razonamientos, o de pensar, o de reflexionar: se dan cuenta inmediatamente del valor incomparable de lo que han encontrado, y están dispuestos a perder todo con tal de tenerlo.

Así es para el Reino de Dios: quien lo encuentra no tiene dudas, siente que es lo que buscaba, lo que esperaba y que responde a sus aspiraciones más auténticas. Y es verdaderamente así: quien conoce a Jesús, quien lo encuentra personalmente, permanece fascinado, atraído por tanta bondad, tanta verdad, tanta belleza, y todo en una gran humildad y sencillez.

Buscar a Jesús, encontrar a Jesús, éste es el gran tesoro. Cuántas personas, cuántos santos y santas, leyendo con corazón abierto el Evangelio, se han sentido tan conmovidos por Jesús, que se han convertido a Él. Pensemos en san Francisco de Asís: él ya era cristiano, pero un cristiano “al agua de rosas”. Cuando leyó el Evangelio, en un momento decisivo de su juventud, encontró a Jesús y descubrió el Reino de Dios, y entonces todos sus sueños de gloria terrena se desvanecieron. El Evangelio te hace conocer a Jesús verdadero, te hace conocer a Jesús vivo; te habla al corazón y te cambia la vida. Y entonces sí, dejas todo. Puedes cambiar efectivamente el tipo de vida, o seguir haciendo lo que hacías antes, pero tú eres otro, has renacido: has encontrado lo que da sentido, lo que sabor, que da luz a todo, también a las fatigas, también a los sufrimientos y también a la muerte. Leer el Evangelio, leer el Evangelio. Hemos hablado de esto. ¿Se acuerdan? Cada día leer un pasaje del Evangelio, y también llevar un pequeño Evangelio con nosotros, en el bolsillo, en la cartera. En cualquier caso tenerlo a mano. Y allí, leyendo un pasaje encontraremos a Jesús.

Todo adquiere sentido cuando allí, en el Evangelio, encuentras este tesoro, que Jesús llama “el Reino de Dios”, es decir Dios, que reina en tu vida, en nuestra vida; Dios que es amor, paz y alegría en cada hombre y en todos los hombres. Esto es lo que Dios quiere, es aquello por lo cual Jesús se ha dado a sí mismo hasta morir en una cruz, para liberarnos del poder de las tinieblas y trasladarnos al reino de la vida, de la belleza, de la bondad, de la alegría. Leer el Evangelio es encontrar a Jesús, es tener esta alegría cristiana, que es un don del Espíritu Santo.
Queridos hermanos y hermanas, la alegría de haber encontrado el tesoro del Reino de Dios se transparenta, se ve. El cristiano no puede tener escondida su fe, porque transluce en cada palabra, en cada gesto, incluso en los más simples y cotidianos: transluce el amor. 

sábado, 26 de julio de 2014

Volver a Jesucristo: José Antonio Pagola

El Estado Islámico destruye brutalmente la tumba del profeta Jonás en Mosul

Abuelos de Jesús


Una antigua tradición, datada ya en el siglo II, atribuye los nombres de Joaquín y Ana a los padres de la Virgen María. El culto aparece para Santa Ana ya en el siglo VI y para San Joaquín un poco más tarde. La devoción a los abuelos de Jesús es una prolongación natural al cariño y veneración que los cristianos demostraron siempre a la Madre de Dios.
La antífona de la misa de hoy dice: "Alabemos a Joaquin y Ana por su hija; en ella les dio el Señor la bendición de todos los pueblos". 


La madre de nuestra Señora, la Virgen María, nació en Belén. El culto de sus padres le está muy unido. El nombre Ana significa "gracia, amor, plegaria". La Sagrada Escritura nada nos dice de la santa. Todo lo que sabemos es legendario y se encuentra en el evangelio apócrifo de Santiago, según el cual a los veinticuatro años de edad se casó con un propietario rural llamado Joaquín, galileo, de la ciudad de Nazaret. Su nombre significa "el hombre a quien Dios levanta", y, según san Epifanio, "preparación del Señor". Descendía de la familia real de David. 

Moraban en Nazaret y, según la tradición, dividían sus rentas anuales, una de cuyas partes dedicaban a los gastos de la familia, otra al templo y la tercera a los más necesitados. 

Llevaban ya veinte años de matrimonio y el hijo tan ansiado no llegaba. Los hebreos consideraban la esterilidad como algo oprobioso y un castigo del cielo. Se los menospreciaba y en la calle se les negaba el saludo. En el templo, Joaquin oía murmurar sobre ellos, como indignos de entrar en la casa de Dios.
 

Joaquín, muy dolorido, se retira al desierto, para obtener con penitencias y oraciones la ansiada paternidad Ana intensificó sus ruegos, implorando como otras veces la gracia de un hijo. Recordó a la otra Ana de las Escrituras, cuya historia se refiere en el libro de los Reyes: habiendo orado tanto al Señor, fue escuchada, y asi llegó su hijo Samuel, quien más tarde seria un gran profeta. 

Y así también Joaquín y Ana vieron premiada su constante oración con el advenimiento de una hija singular, María. Esta niña, que había sido concebida sin pecado original, estaba destinada a ser la madre de Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado. 

Desde los primeros tiempos de la Iglesia ambos fueron honrados en Oriente; después se les rindió culto en toda la cristiandad, donde se levantaron templos bajo su advocación. 

Aunque el culto de la madre de la santísima Virgen María se había difundido en Occidente, especialmente desde el siglo XlI, su fiesta comenzó a celebrarse en el siglo siguiente 
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Autor: Archidiócesis de Madrid


viernes, 25 de julio de 2014

Los Zebedeo. San Mateo 20, 20-28

La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. "¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda". "No saben lo que piden", respondió Jesús. "¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron. "Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre". Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".
(San Mateo 20,20-28)

El Evangelio de hoy nos presenta varias ideas importantes para compartir:

1. No porque pidamos a Jesús algo que queramos, él lo va a conceder. La petición de la madre de los hijos de Zebedeo viene hoy a representar a muchos que asumen que cualquier cosa que pidan a Jesús, él la va a dar. Aquí vemos a una madre pidiendo algo para sus hijos pero no lo consigue de Jesús. Podría pensarse que esto contradice a lo que Jesús dijo en otro pasaje: "Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre" (Jn 14, 13). Pero debemos comprender que eso sucederá si está en la voluntad de Dios. Acá Cristo le hace ver que lo que pide no es acorde a lo establecido en la voluntad de Dios. Y pensemos ¿Cuantas cosas estaré pidiendo a Dios, sin saber si me convienen? ¿Estoy resentido con Dios por algo que pedí y no me dio? En esta sociedad hay muchos resentidos porque una oración no rindió el fruto que esperaban, pero no nos ponemos a analizar si era la voluntad de Dios para nosotros. Recordemos siempre lo que el Apóstol Juan nos dejó: Tenemos plena confianza de que Dios nos escucha si le pedimos algo conforme a su voluntad. (1 Jn 5, 14)

2. Reaccionemos como Jesús, no como el hombre. Los otros apóstoles se molestan cuando escuchan la petición de la madre, pero Cristo en vez de molestarse le aclara a la madre y le aclara a los apóstoles. Esta pedagogía de Cristo nos cuesta aplicar porque siempre apelaremos al MOTIVO, y como humanos débiles y pecadores perdemos la luz de Dios para reaccionar como se debe. Entonces, pidamos la luz del Espíritu Santo para saber comprender como Dios comprende. Es un hecho que estuvo mal lo que pedía la madre, pero Cristo la trató de un modo distinto sin por ello justificarle o aprobarle. Debemos hoy tomar la actitud de Cristo con quien necesita aclaración o direccionamiento. En este caso, ella no alegó, no persistió en su error, y por ello la actitud de Jesús. Por tanto, tampoco creamos que debemos ser dulces ante el pecado o la herejía, pero siempre ser proporcional en la corrección con la actitud que muestre quien necesita ser corregido.


3. Ser grande es ser servidor. Me gusta esto, porque esa misma valentía que muestran para recriminar la petición de la madre, debe ser mostrada a la hora de servir al Señor y darlo todo por él. Somos fáciles de caer en esto, para unas cosas somos rápidos: señalar, reclamar, y puede que sean sentimientos humanos justos en algún momento, pero así mismo debiéramos ser rápidos para servir al Señor. Ahí está la grandeza, en el servicio.El que quiera ser grande que se haga esclavo. Es una forma misma de decirle a los Apóstoles: ¿ustedes se molestan por lo que esa madre pidió para sus hijos? Pues entonces sirvan!, háganse servidores, así serán grandes. No quieran ganarse algo, recriminando al que lo pide, hagan ustedes lo que deben.
Estas palabras nos deben poner a pensar y replantear algunas actitudes que tenemos, sobre todo en el servicio, donde se ven los celos y las envidias.
Católicos firmes en su Fe

Conflicto entre Israel y Palestina: La voz de la razón silenciada por el estruendo de las armas

Ciudad del Vaticano, 25 julio 2014(VIS).-El arzobispo Silvano Tomasi, Observador Permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas y otras Organizaciones Internacionales en Ginebra, intervino el pasado 23 de julio en la XXI Sesión Especial del Consejo de Derechos Humanos dedicada a la cuestión de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, incluida Jerusalén oriental.

''Mientras crece el número de personas muertas, heridas, arrancadas de sus hogares en el conflicto entre Israel y los grupos palestinos, en particular en la Franja de Gaza, la voz de la razón parece estar sumergida por el estruendo de las armas -afirmó el prelado-... La mayoría de las víctimas son civiles,los cuales, según el derecho humanitario internacional deben ser protegidos. Las Naciones Unidas estiman que alrededor del setenta por ciento de los palestinos muertos son civiles inocentes. Es intolerable, como lo son los misiles disparados indiscriminadamente contra objetivos civiles en Israel. Las conciencias están paralizadas por un clima de violencia prolongada que pretende imponer una solución a través de la aniquilación del otro. Demonizar al otro, sin embargo, no elimina sus derechos. Por el contrario, el camino hacia el futuro estriba en el reconocimiento de nuestra humanidad común''.

El arzobispo recordó que durante su peregrinación a Tierra Santa, el Papa Francisco pidió que se pusiera fin a la inaceptable situación del conflicto palestino-israelí con estas palabras: ''Ha llegado el momento de que todos tengan la audacia de la generosidad y creatividad al servicio del bien, el valor de la paz, que se apoya en el reconocimiento, por parte de todos, del derecho de dos Estados a existir y a disfrutar de paz y seguridad dentro de unos confines reconocidos internacionalmente''.

''La aspiración legítima a la seguridad, por una parte, y a condiciones de vida dignas, por otra, con libre acceso a los medios de subsistencia, tales como medicinas, agua y trabajo, por ejemplo, reflejan un derecho humano fundamental, sin el cual es muy difícil mantener la paz'', prosiguió Tomasi, subrayando que el deterioro de la situación en Gaza ''nos recuerda constantemente que es necesario llegar a un alto el fuego inmediato y comenzar las negociaciones para una paz duradera''. Y a este propósito citó nuevamente una frase pronunciada por el Santo Padre en Tierra Santa: ''La paz traerá consigo incontables beneficios para los pueblos de esta región y para todo el mundo. Es necesario pues encaminarse con resolución hacia ella, también mediante la renuncia de cada uno a algo''. ''Corresponde a la comunidad internacional -agregó el arzobispo- emprender con entrega la búsqueda de la paz y ayudar a las partes de este horrible conflicto a llegar a un acuerdo para poner fin a la violencia y mirar hacia el futuro con confianza mutua''.

Por lo tanto, la Delegación de la Santa Sede ''reitera su opinión de que la violencia nunca paga. La violencia sólo traerá más sufrimiento, destrucción y muerte, e impedirá que la paz sea una realidad. La estrategia de la violencia puede ser contagiosa y convertirse en incontrolable. Para combatir la violencia y sus consecuencias nocivas tenemos que evitar acostumbrarnos a los asesinatos. En un momento en que la brutalidad es una práctica común y la violación de los derechos humanos es omnipresente, no debemos ser indiferentes sino responder de forma concreta para reducir un conflicto que nos afecta a todos'',

''Los medios de comunicación tendrían que informar de manera justa y sin prejuicios de la tragedia de todos los que sufren a causa del conflicto, con el fin de facilitar el desarrollo de un diálogo imparcial, que reconozca los derechos de todos, respete la legítima preocupación de la comunidad internacional y se beneficie de la solidaridad de la misma a la hora de respaldar los esfuerzos para lograr la paz. Con la vista puesta en el futuro, el círculo vicioso de la venganza y las represalias debe cerrarse. Con la violencia -concluyó retomando las palabras de Francisco durante su encuentro con los presidentes de Israel y Palestina en los Jardines Vaticanos- los hombres y las mujeres seguirán viviendo como adversarios o enemigos, pero con la paz podrán vivir como hermanos y hermanas''.


Lo que está ocurriendo en Gaza es una masacre, denuncia Patriarca Emérito de Jerusalén

El Patriarca Emérito de Jerusalén de los Latinos, Su Beatitud Michel Sabbah, denunció que en la Franja de Gaza está ocurriendo no una guerra, sino una masacre que solo está generando más odio entre israelíes y palestinos, pues ya ha provocado más de 600 muertos, además de la destrucción de viviendas, mezquitas e incluso centros de salud.
“Lo que está ocurriendo en Gaza no es una guerra, sino una masacre. Una masacre inútil, que no hará avanzar ni un paso a Israel hacia la paz y la seguridad. Por el contrario, con todos estos sacrificios humanos, los corazones de los israelíes y los palestinos se llenan de odio”, declaró el Patriarca a la agencia Fides.
“Los medios para alcanzar la paz sólo puede ser medios pacíficos. Desde hace sesenta años, estamos viendo que las guerras, las armas, las masacres son incapaces de obtener cualquier tipo de paz”, añadió.
El Patriarca afirmó que “la única manera de salir de la espiral de la violencia y la destrucción es abordar la cuestión de fondo, que es la ocupación israelí de los territorios palestinos. Habrá paz y seguridad sólo cuando Israel reconocerá la libertad y la soberanía del Estado palestino”.
“Pero tal vez es por eso que tenemos que esperar a una nueva generación de líderes israelíes. Los líderes actuales creen sólo en la fuerza militar. Tienen armas sofisticadas para matar, y no la fuerza para hacer la paz”, señaló.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió hoy a Israel que trate de "contenerse" en sus ataques a Gaza y considerar a la población civil. “Mi mensaje es el mismo para israelíes y palestinos: paren de pelear y empiecen a hablar”, expresó en una conferencia de prensa desde Tel Aviv (Israel) junto al primer ministro, Benjamín Netanyahu.
Indicó que las partes deben ir a la raíz de este conflicto -que ya tiene décadas-, para evitar una escalada similar dentro de seis meses o un año.
Según el portavoz del Ministerio de Sanidad de Gaza, Ashraf Al Qedra, ya son 609 los palestinos muertos y otros 3.720 heridos desde que empezó la operación militar israelí. Indicó que de los muertos, dos terceras partes son civiles. De estos, 154 son niños, 58 mujeres y 38 ancianos.

Por el lado israelí, han muerto dos civiles y 27 soldados, además de unos cien heridos.
Fuente: Aciprensa