miércoles, 26 de julio de 2017

Para ayudar 30.000 personas en un total de 13 países Cáritas destinó más de dos millones de euros a proyectos de Europa, África, Asia y América Latina


Cáritas Española ha librado una partida de 2.218.430 € de fondos propios destinados a 29.806 personas en 13 países de Europa, África, Asia y América Latina. Cáritas Grecia será la receptora de una partida de 189.000 € destinados al apoyo y atención a refugiados, migrantes y población local en situación vulnerable, en total 3.805 personas.
En Latinoamérica 1.407.299 € han sido destinados para apoyar proyectos mejora de las condiciones de vida en Haití y Nicaragua; mejorar la seguridad alimentaria en República Dominicana; atención a las víctimas de la inundaciones en Perú y en Bolivia, facilitar el acceso a la justicia  a personas privadas de libertad en cuatro jurisdicciones eclesiásticas del país y fortalecimiento de los equipos parroquiales en Honduras. El número total de beneficiarios en los países mencionados será de 10.198 personas.
Los proyectos de refuerzo educativo y construcción de la paz en Sur Sudán; reducción de riesgos de desastres naturales en Mozambique, seguridad alimentaria en Senegal y refuerzo institucional en Mauritania, son los que se verán apoyados por un importe total de 451.211 € en África para 4.378 personas.
En Asia, migración y prevención del tráfico de personas en Tailandia y Birmania recibirán una partida de 170.920 euros para 11.425 personas.
 Cáritas

La Virgen María vuelve a reinar en la liberada Mosul


En diciembre de 2014, el cardenal arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, visitaba Erbil, en el Kurdistán iraquí, para acompañar a los cristianos que habían tenido que abandonar sus ciudades, como Qaraqosh o Mosul, a causa de la presencia del Daesh. Entonces, les prometió que volvería cuando Mosul fuese liberada y llevaría una imagen de la Virgen de Fourvière, la patrona de Lyon. Este martes, el purpurado francés cumplió su promesa. A hombros de varios jóvenes, escaló el muro de la antigua catedral de la ciudad y colocó la imagen de la Virgen en un hueco habilitado para ello.
Durante la estancia en el país, que se extiende desde el domingo hasta este mismo miércoles, el cardenal francés visitó Erbil, Qaraqosh  y Mosul, justo tres años después de su primera visita y de que naciese el hermanamiento entre Lyon y las ciudades y pueblos de la zona. Le acompañaron algunos sacerdotes y obispos, que fueron recibidos por el patriarca caldeo, Louis-Raphael Sako, y por el obispo de Mosul y Qaraqosh, Petros Mouché.
Además de la colocación de la Virgen en Mosul, también se vivieron momentos especialmente emotivos en otros lugares. Es el caso de Qaraqosh. Allí, en la iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, la comitiva francesa, junto con la local, celebró una Eucaristía entre muros ennegrecidos, impactos de bala y escombro, sin apenas símbolos cristianos, destruidos por los terroristas. De nuevo, se produjo otra imagen para el recuerdo: los obispos, antes de entrar al templo, pusieron rodilla en tierra y besaron el suelo. Los cristianos aplaudían y gritaban de júbilo. El cardenal Barbarin invitó a los presentes a sembrar el mensaje de esperanza del Evangelio entre los vestigios de la guerra.
En la comitiva participó el padre Pascal Gollnisch, director general de la asociación católica francesa L’Oeuvre d’Orien, que durante la semana pasada recorrió los pueblos y ciudades de la Llanura de Nínive para la colocación de alrededor de 15 imágenes de la Virgen de Lourdes. La idea surgió de un viaje de un viaje de Gollnisch a la zona, en la que encontró un gran número de cruces y estatuas de María y Jesús profanadas y destruidas por los terroristas.
Las estatuas fueron transportadas en camión desde Lourdes hasta Irak y la ceremonia de colocación de las estatuas en las parroquias, santuarios y zonas comunes de las ciudades contaron con la participación de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, muchos de los cuales acaban de regresar a sus ciudades natales después de pasar tres años como desplazados y refugiados.
Alfa y Omega

Los cristianos de Tierra Santa, en peligro por ola de violencia entre Israel y Palestina

La ola de violencia entre israelíes y palestinos que afecta a Jerusalén y a otros lugares de Tierra Santa desde hace una semana pone de relieve la gran vulnerabilidad de los cristianos locales, la mayoría de ellos árabes.
En declaraciones a ACI Prensa, el P. David Neuhaus, Vicario para los católicos de lengua hebrea del Patriarcado Latino de Jerusalén, recordó que «los cristianos son solo entre el 2 y el 3% de la población y la constante inestabilidad y violencia los hace especialmente vulnerables».
Señaló que «la mayor parte de los cristianos locales son árabes y se ven como miembros de un único pueblo junto con sus hermanos y hermanas musulmanes. Sin embargo, algunos cristianos viven en zonas judías. Esta división se vuelve especialmente dolorosa cuando se intensifica el conflicto», como en estos días.
A pesar de las dificultades, «los cristianos están decididos a luchar por su completa integración en la sociedad, ya sea palestina o israelí, exigiendo los mismos derechos y el respeto mutuo. En tiempos de conflicto, los cristianos son incluso más insistentes en sus oraciones por la paz», aseguró.
El P. David Neuhaus afirmó que la situación de minoría en que viven los cristianos les priva también de capacidad de influencia durante los estallidos violentos. «Lo único que podemos hacer es llorar por las víctimas y rezar para que el Señor cure los corazones rotos, inspire a los líderes con sabiduría y que abran los ojos de una vez por todas para ver la humanidad de la otra parte».
«¿Por qué motivo resulta tan complicado encontrar una solución a este conflicto?», se preguntó el Vicario. «Tal vez una parte de la dificultad sea que cada una de las dos partes se cree en la absoluta justicia de su causa y es incapaz de escuchar con empatía a la otra parte».
Entre esos motivos se encuentran el miedo y el odio. «Los israelíes parecen vivir en un miedo perpetuo, miedo cuyas raíces se encuentran en la trágica historia del pueblo judío en el siglo XX, especialmente en Europa, pero también hay un miedo manipulado con fines políticos por la élite política israelí».
Por su parte, «los palestinos parecen vivir con una ira incesante, una ira que tiene sus raíces en la pérdida de Palestina en 1948 y en la falta de voluntad de la comunidad internacional para hacer de la justicia a los palestinos una prioridad».
«Elementos radicales en cada lado explotan el miedo y la ira para promover la división y el rechazo al otro. Desafortunadamente, aquellos que hablan la lengua de la razón y del entendimiento, son incapaces de conseguir el respaldo de las masas que compran lemas simplistas procedentes de las élites políticas dominantes», lamentó.
Sobre las denuncias por parte de las autoridades palestinas de que Israel pretende alterar el statu quo de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, el tercer lugar santo más importante del islam, y convertirlo en un lugar de culto judío, el P. David indicó que «es difícil discernir qué es cierto y qué es falso en un conflicto en el que cada parte formula su visión ignorando, con frecuencia, la verdad».
No obstante, reconoció que «aunque las autoridades políticas de Israel han repetido que no van a cambiar el statu quo, e insisten en ello de forma especial ante la comunidad internacional, radicales en Israel que de forma explícita defienden la modificación del statu quo cuentan con el respaldo de voces oficiales, incluso entre ministros».
«El problema central es el miedo a que los israelíes pretendan reemplazar la mezquita de Al-Aqsa por un templo judío. Todo cambio en el statu quo, aunque sea menor, es percibido como una preparación para llevar a cabo el plan maestro que los palestinos, y todo el mundo musulmán, percibe como la mayor de sus pesadillas. Los israelíes son plenamente conscientes de que siempre que se ha amenazado el statu quo en el pasado han surgido violencias similares».
Los lugares santos cristianos
Sobre la posibilidad de que estos movimientos políticos puedan afectar también al statu quo de los lugares santos cristianos, el encargado pastoral de los católicos de lengua hebrea aseguró que «el statu quo de los lugares santos cristianos está menos amenazado porque la mayor parte de ellos, como la Basílica del Santo Sepulcro, la Basílica de la Natividad o la Basílica de la Anunciación, no están reclamados por los judíos».
«El problema está con la mezquita de Al-Aqsa, que los palestinos denominan Haram al-Sharif, el Noble Santuario, y que los judíos veneran como el lugar donde se encontraba el Templo de Jerusalén».
«Cuando dos comunidades religiosas reclaman la misma área, es una bomba de relojería, sobre todo si los miembros de esas dos comunidades están envueltos en un conflicto político, territorial e histórico».
Aunque los cristianos, salvo excepciones como la iglesia de la Última Cena, no tienen lugares santos que reclame el judaísmo, también se han visto afectados por el fundamentalismo judío. «Los extremistas judíos han manifestado que rechazan la coexistencia con los cristianos en Tierra Santa, y han atacado iglesias y otros lugares santos cristianos», denunció.
El P. David Neuhaus destacó el importante papel jugado por la Iglesia en la reconciliación de las comunidades israelí y palestina. «La Iglesia tiene una especial vocación en Israel / Palestina. Sin ningún tipo de poder, la Iglesia permanece libre de los juegos políticos y puede ser una voz que clame por la verdad, la justicia y la paz».
«La Iglesia tiene dos importantes virtudes que pueden contribuir a construir una justicia y una paz real sobre la guerra y la violencia dominantes», subrayó. «Una es el modo de hablar de la Iglesia, con palabras prudentes, palabras que están sustentadas en la verdad, que muestran respeto y que promueven la justicia y la paz. Ese lenguaje no es de tipo diplomático, más bien es un lenguaje que trabaja por la reconciliación en el respeto a la verdad».
La otra virtud «es el gran trabajo realizado por las instituciones de la Iglesia, con colegios, universidades, hospitales, hogares para ancianos, huérfanos, minusválidos. El discurso de la Iglesia es que esas instituciones católicas estén al servicio de todos, sin ningún tipo de discriminación, mostrando que la coexistencia sustentada en el respeto mutuo no sólo es posible, sino que incluso es la vía para poder abrir un futuro, para poder ofrecer esperanza a las próximas generaciones», concluyó.
ACI/Miguel Pérez Pichel

Vaticano: acuñan medallas por el quinto año del pontificado de Francisco



La medalla del V año del pontificado del papa Francisco estará disponible desde el 28 de julio de 2017. Lo indicó la Oficina de prensa de la Santa Sede, precisando que se encontrarán sea en la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica en la Ciudad del Vaticano y en los locales de la Librería Editora del Vaticano.
En la cara de la moneda está el escudo del papa Francisco y con escrito entorno: FRANCISCUS P.P. ANNO V MMXVII. Y debajo el nombre del artista. En el borde lleva gravado: CIVITATE VATICANA con el número de la medalla.
En el dorso: la mano extendida es símbolo de acogida hacia quienes huyen de su patria en busca de un futuro mejor: “Hospes eram et collegistis me (Mt 25,35)”.
Sentado en el piso y casi confundiéndose con la gente está un hombre que se asemeja a Cristo: “Lo que han hecho a uno solo de estos hermanos más pequeños, lo han hecho a mi (Mt 25.40)”.
La medalla es obra de Mariangela Crisciotti y cada ejemplar tiene un certificado de garantía. Las de bronce son 1.500; hay 50 de oro y 50 de plata.
ZENIT

Al final de la calle, el martirio


Un año después de su asesinato, la hermana del padre Jacques Hamel narra las horas previas al martirio y las reacciones posteriores. Ya está en marcha la fase diocesana del proceso de beatificación, que, en estos momentos, recopila testimonios
Hace justo un año, todo el mundo tenía la mirada puesta en una pequeña población del norte de Francia de apenas 30.000 habitantes, Saint-Étienne-du-Rouvray. Allí había sido asesinado el padre Jacques Hamel a manos de dos terroristas del Daesh tras entrar en su iglesia durante la Eucaristía del día, que había comenzado a las 9:00 horas. Hamel se resistió a arrodillarse y gritó a sus asesinos: «Vete, satanás». Se convertía así en el primer sacerdote mártir en suelo europeo en el siglo XXI. Doce horas antes, el sacerdote cenaba en su casa con su familia, que acababa de llegar para echarle una mano en su última semana de trabajo; el mes siguiente lo pasarían juntos en Auvernia de vacaciones.
Aquel día, víspera de su asesinato, la familia, con su hermana Roselyne, se retrasaron; Jacques estaba inquieto. Vestía la camisa que ella misma le había regalado el verano anterior, porque siempre decía que no tenía tiempo para ir de compras. «Nos sentamos en la mesa –la ventana abierta, a través de la que se veían sus rosales y entraba el sol– y durante la cena, dijo: “Me va a costar un par de días habituarme, pero estoy muy feliz de que estéis aquí”. Eran sobre las ocho. Hacía calor. A las diez ya estaba descansando, pues se levanta muy temprano para la Eucaristía», recuerda Roselyne en un extenso testimonio en el semanario francés La Vie.
Con el nuevo día, el padre Hamel se levantó, preparó café y fue a comprar pan, que dejó encima de la mesa», narra su hermana. La familia se levantó poco después de la partida de Jacques hacia la iglesia; las nietas de Roselyne veían los dibujos animados cuando sonó el teléfono. Llegaban las primeras noticias, aunque una aturdida Roselyne aún no era consciente de lo que estaba pasando. Cuando lo fue, salió corriendo hacia el templo. Se encontró con los militares, que la pararon y la llevaron a una especie de tanatorio al lado de la iglesia. Allí estuvo dos horas en silencio. Entonces, llegó la responsable de la funeraria y le dijo: «Todo ha terminado, hay un herido y un muerto, que es su hermano».
No todo había terminado, pues como afirma monseñor Lebrun, «la complejidad de esta historia reside en que, muerto, el padre Hamel está más vivo que nunca». Aunque a su hermana Roselyne le costó tiempo aceptarlo. Al oír hablar de la posibilidad de que Jacques alcanzase la santidad, se preguntó por qué no le dejaban en paz, por qué no le permitían descansar. Y lloró. Hoy lo ve de otra manera: «Sé que el Papa quiere que mi hermano sea reconocido santo. Lo merece por la muerte que ha sufrido, el martirio, y por cómo luchó con 87 años». Reconoce que la fe le ha ayudado mucho y que ahora tiene claro que su misión de aquí en adelante es la de «dar testimonio de Jacques». «Quiero que sea el bastón de peregrino que me ayude en el camino hasta mi último suspiro», confiesa.
«Un hombre fiel»
Lo cierto es que el proceso que puede llevar a Hamel hasta los altares ya está en marcha con el apoyo explícito del Papa Francisco, quien, casi dos meses después del asesinato, durante su homilía de la Misa matutina en Santa Marta, dijo que «ya era beato». En aquella Eucaristía estuvo presente Dominique Lebroun, arzobispo de Ruan, la diócesis del padre Hamel, y que luego pudo hablar con el Pontífice: «Me dijo que pusiese la foto en la iglesia para que fuese venerada. Al ver la expresión de mi cara, añadió que si alguien protestaba, yo mismo le dijese que había sido el Papa quien lo había mandado».
En estos momentos, se instruye la fase diocesana del proceso de beatificación tras la dispensa del Pontífice de esperar los cinco años reglamentarios. Abierta el pasado 13 de abril, la primera reunión tuvo lugar el 20 de mayo, una vista de procedimiento donde se estableció la composición del tribunal y que contó con la presencia de familiares, testigos del martirio, amigos musulmanes… Ahora se están escuchando testimonios sobre la muerte, pero también sobre la vida del padre Hamel, que, según el obispo Lebroun, revelan a una persona «de la que habría que hablar durante mucho tiempo, como tantos sacerdotes». «Un hombre que simplemente ha sido fiel hasta el final. […] Todo lo que toca a Hamel se desarrolla sin tensiones, sin levantar la voz, sin escándalo. Un remanso de luz y paz», reconoce.

Sin resentimiento hacia los musulmanes
La hermana de Jacques Hamel tiene palabras para los musulmanes, señalados del algún modo por los asesinos de su hermano: «No tengo resentimiento hacia los musulmanes, sí contra aquellos que destrozan el cerebro de los jóvenes». En el funeral de Hamel, aprovechando la presencia de un grupo de musulmanes de la comunidad local, quiso verlos: «Quería decirles que no se culpabilizaran por el horror cometido por un individuo, que en mí no había cólera ni odio. Se lo pude decir y fue un alivio».
Fran Otero @franoterof
Alfa y Omega

26 de julio: santa Ana y san Joaquín, padres de la Virgen María



Como no los tiene paternos, Joaquín y Ana son los abuelos maternos de Jesús; aquellos por los que se hicieron verdad las promesas de futuro que hizo Dios a lo largo del tiempo, y que anhelaba el Pueblo de Dios conociéndolas, y toda la humanidad sin saberlo, quizá intuyéndolo y desde luego necesitándolo. Y es que Dios no improvisa; sabe lo que quiere; puede ver el incierto futuro-lejano-oscuro para el hombre en presente y actualizar el pasado –sin necesidad de moviola– en su existir divino permanente sin movimiento.
Había alentado por los Patriarcas y Profetas de Israel la sed de esperanza en el que había de poner remedio a la lejana-enemistad-distante que puso obstáculo insalvable entre el Amor y los amados por el orgullo primero culpable de tantas penas, males y desenfrenos. Eligió a Abrahán y le prometió hijos en número sin cuento que de Isaac salieron; luego repitió a Jacob la promesa del Hijo venidero que llegaría por Judá dando nombre a un Pueblo; David sería la familia regalante al cosmos del Don sin precio.
José hizo de eslabón último para que por María, la Virgen fecundada por el Espíritu Santo, nos diera Dios su Verbo, humanado, hecho hombre, cercano, amable, redentor, señuelo para el Cielo que se entregó en la cruz y resucitó para bien del mundo entero. Por eso, de José sabemos su árbol genealógico, expresado con cabezas que señalan hitos históricos, remontándose hasta el origen del tiempo y demostrando que lo prometido Dios lo cumple sin merma y en su momento.
Pero… siempre hay un «pero», ¿qué de los padres de María? ¿Qué se puede hablar de la genealogía de la Madre que engendra a la Vida y da a luz la Luz para que cada ser humano pueda gozarla en plenitud exuberante?
Poco. Tan poco que es nada. De la genealogía de María no se puede decir cosa segura. Ni un hilo, ni una huella hay en el Evangelio por fugaz que se quisiera. De los abuelos maternos de Jesús se sabe que existieron y es seguro que fueron buenos; pero no hay rastro de lugar, de nombres, de tiempo ni de condiciones existenciales que los humanos buscamos para identificarnos y conocernos. Dios ha querido cubrir con este velo la personalidad de quienes engendraron a María, diciendo nada sobre ellos.
Ciertamente que los Padres de la Iglesia Oriental echaron mano de antiguas tradiciones, de leyendas y recuerdos para saciar de algún modo la fina curiosidad de los cristianos que ansiaban conocer la línea materna silenciada en el Evangelio. San Epifanio y San Juan Damasceno quisieron decir algo; en el siglo IV ya había algún cuerpo escrito sobre Ana y Joaquín, pretendiendo firmarse en apoyos que se remontaban hasta el final del siglo II; luego, en la Edad Media, Jacobo Vorágine y Vicente Beauvais recogieron los trozos dispersos que pudieron y se encargaron de difundirlos por Occidente; pero el resultado de todo este legítimo y laborioso intento se esfuma como vaho, hálito inconsistente y nube blanda ante el rigor de la historia.
Es la literatura apócrifa, y concretamente el Protoevangelio de Santiago, la que sitúa en el espacio y tiempo a los padres de la Virgen, dándoles nombres, haciéndolos naturales de Nazaret y señalando minuciosamente la edad veinteañera de Joaquín al casarse; afirma el apócrifo que Joaquín era rico hacendado con muchos pastores a sus órdenes que cuidaban sus ovejas y, además, que solo de mayores –casi ancianos– tuvieron los esposos a la Virgen por la prolongada esterilidad de Ana que fue cambiada en fecundidad milagrosa por el impensado y repentino retiro de Joaquín al monte, donde pasó cuarenta días dedicado al ayuno y oración suplicante para que Dios les librara del oprobio que suponía no tener descendencia. Imaginación, mito, resonancias bíblicas vetero-testamentarias, fábula… todo lo propio de los apócrifos en mescolanza más o menos piadosa que traba mejor o peor lo verosímil con lo sobrenatural improbable, pero con ninguna señal de garantía histórica.
También los cruzados vinieron diciendo que había nacido Joaquín en el pequeño asentamiento humano de Séforis, en Galilea; incluso sobre el nombre supuesto Joaquín, el dado al padre de María, hay también otras versiones que prosperaron menos, llamándole Cleofás, Jonachir o Sadoch. El mismo Damasceno se aventuró a dar el nombre del padre de Joaquín, llamándole Barpanter.
Es una muestra más de los notables contrastes con los que Dios da lecciones a los hombres tan amigos de grandezas. No quiso que se consignara a la posteridad el perfil humano de los abuelos de Jesús. El Espíritu Santo no se tomó la molestia de hacérnoslos saber. Y quizá hasta se pueda descubrir en este silencio el subversivo pensamiento de Dios, dispar en tantas ocasiones del de los hombres; quizá este vacío de datos nos esté enseñando algo genuino de la tradición espiritual cristiana: la importancia de las personas –en este caso los que veneramos con los nombres de Joaquín y Ana– y su influjo beneficioso en los demás no están en dependencia del pensamiento de otros, ni siquiera del juicio de la historia.
Archimadrid.org

Cayó en tierra buena y dio grano


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-9
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.
Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.
Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».
Palabra del Señor.

martes, 25 de julio de 2017

Éxito del cuestionario sobre el uso del canto en las diócesis españolas

La Comisión Episcopal de Liturgia ha recibido ya más de 2.700 respuestas al cuestionario sobre el uso y la práctica del canto y la música en las diócesis españolas.
El secretariado de esta Comisión comenzó a difundir el pasado mes de mayo este cuestionario entre sacerdotes, religiosos y laicos, coros parroquiales, directores de coro, músicos, equipos de animación litúrgica y todas aquellas personas involucradas en la pastoral del canto y la música con el fin de conocer su parecer sobre el estado de la música en las diócesis españolas.
La fecha límite para responder a este cuestionario es el día 1 de septiembre. El tiempo estimado para completar el cuestionario es entre 8 y 10 minutos. Se puede completar online desde el enlace:

https://docs.google.com/a/conferenciaepiscopal.es/forms/d/e/1FAIpQLSdVK8NfGv1k6UnYIaUk2Inia_dBhpniLVgXIEdEa9bOECSuLw/viewform#responses
El secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia ha puesto en marcha este proyecto coincidiendo con el 50 aniversario de la instrucción de la Congregación del Culto Divino Musicam Sacram (5 de marzo de 1967). En este contexto, las próximas Jornadas Nacionales de Liturgia, que tendrán lugar del 17 al 20 de octubre en Santander, estarán dedicadas a la música y el canto litúrgico en la celebración y será donde se den a conocer los resultados de esta encuesta.
Las respuestas proporcionarán material valioso y de primera mano para orientar los pasos a dar en la promoción y renovación del canto y la música en las diócesis españolas.


"El mayor obstáculo para la conversión que quiere el Papa es la actitud de parte del clero"

"El mayor obstáculo para la conversión que el Papa Francisco quiere para la Iglesia es, en cierta medida, la actitud de buena parte del clero". El profesor Giulio Cirignano ha escrito un artículo en L'Osservatore Romano en el que denuncia las actitudes de "cerrazón y hostilidad" de algunos sacerdotes ante las reformas que impulsa Bergoglio.
El artículo, titulado "Costumbre no es fidelidad", constata cómo "gran parte de los fieles ha entendido el momento favorable, el kairos que el Señor está dando a su comunidad", mientras que algunos "pastores poco iluminados se mantienen dentro de un horizonte viejo, el horizonte de las prácticas habituales, el lenguaje anticuado, el pensamiento repetitivo y sin vida".
En el artículo Cirignano compara a los sacerdotes con los discípulos dormidos en el Huerto de los Olivos. Un "hecho desconcertante" que "debe ser examinado a fondo", y que se debe, entre otras razones, a "el modesto nivel cultural de parte del clero". "En muchos sacerdotes, por desgracia, la cultura teológica es pobre, y aún menor la preparación bíblica", sostiene el profesor quien no obstante advierte que "no se puede generalizar. Hay muchas excepciones".
En su opinión, las aulas de Teología se han de llenar de estudiantes que "no han abandonado el deseo de pensar" y de "ejercer un mínimo de sentido crítico". "Los años de preparación para el sacerdocio deben alimentar la conciencia acerca de la necesidad del ministerio como un trabajo de verdad", finaliza Cirignano, quien recuerda que, "al igual que todas las personas, incluso el cura trabaja para ganarse la vida".

«La vida se oscurece si no se abre a Dios»



El arzobispo compostelano invita en la fiesta del Apóstol Santiago a recuperar los principios espirituales, morales y culturales con los que «tantas cosas buenas» se han alcanzado en España y Europa
Desde Santiago de Compostela, desde donde Papas como Juan Pablo II o Benedicto XVI defendieron las raíces cristianas de Europa, el arzobispo Julián Barrio hizo memoria en la solemnidad Santiago Apóstol, patrón de España, de los principios espirituales, morales y culturales que surgen de la fe en Jesucristo. «Cuando hemos alcanzado tantas cosas buenas que nunca habíamos logrado, en España y en Europa, no debemos olvidar el legado de nuestra historia que junto a aspectos negativos que hay que erradicar, nos ofreces valores e ideales suficientes y necesarios para la construcción de una sociedad solidaria y esperanzada», afirmó ante una catedral abarrotada, con la presencia de varios obispos y arzobispos, sacerdotes de distintos países y peregrinos de todos los rincones del planeta.
En este sentido, apuntó que la memoria de Santiago ofrece más elementos comunes para construir una auténtica comunidad que elementos divergentes o contrarios y, por ello, valoró la necesidad de recuperar «la centralidad de la dimensión religiosa en la vida», pues «marginar a Dios no libera al hombre». «La vida se oscurece si no se abre a Dios, en quien se fundamenta nuestra dignidad y libertad», añadió.
Así, invitó a todos los creyentes a hacer confesión de fe «resistiendo a la dictadura del espíritu de la época que pretende prescindir de Dios en la visión y valoración del mundo, en la imagen que el hombre tiene de sí mismo, del origen y término de su existencia, de las normas y objetivos de sus actividades personales y sociales».
Finalmente, Julián Barrio presentó ante el Apóstol una serie de peticiones. Por el Papa Francisco; por los frutos de la Asamblea de Acción Católica que se celebra a principios de agosto en la ciudad, por e España y por Galicia, por sus gobernantes… Tuvo, asimismo, un recuerdo para las víctimas del accidente de tren de 2013, para los que ha sufrido las consecuencias del terrorismo o cualquier tipo de violencia.
También se refirió a ellas el delegado regio –el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo– en su ofrenda al apóstol, que tuvo un recuerdo especial, además, para las víctimas de violencia de género y para dos víctimas del terrorismo con origen gallego, Ignacio Echeverría y Miguel Ángel Blanco.
Fran Otero
Alfa y Omega

25 de julio: Santiago Apóstol, Patrón de España





Para distinguirlo del otro se le añade el comparativo de Mayor.
Escritores más próximos a nosotros tienen menos importancia, porque ya retoman los textos de la Escritura Santa que se complementan y aclaran entre sí, y vuelven a apoyarse en lo dicho por los autores mencionados.
La familia de Santiago es una de las que tienen economía desahogada; son pescadores propietarios de nave y contratan los servicios de jornaleros. El padre es Zebedeo, Santiago y Juan son sus dos hijos. Nicéforo afirma que tenían casa en el interior de la ciudad, en el cogollito, junto al palacio del Sumo Pontífice, en lo que se llamaba ciudad de David. Este dato explica el hecho de que Juan fuera «conocido del Pontífice», y que esa sea precisamente la zona de la ciudad donde se encuentra la basílica de la Dormición, donde la tradición dice que vivió y murió la Virgen; además, así se corrobora mejor –incluso con el lugar físico– la afirmación del dato histórico del Evangelio que dice que «Juan la recibió en su casa», cumpliendo fidelísimamente el deseo de Jesús cuando le entregó a su Madre. E
n la familia judía de los Zebedeos, la madre es Salomé según la afirmación clara de Mateo (27,56) al narrar los sucesos de la crucifixión. También Marcos (15,40) escribe el nombre de Salomé en el relato del Gólgota (15,40) y añade que esas mujeres ayudaron a Jesús con sus bienes cuando estaba en Galilea, cosa que concuerda con el relato lucano (8,3) aunque este solo dé los nombres particulares de María Magdalena y Juana, la mujer de Cusa. Vuelve a aparecer el nombre de Salomé en la mañana de la Resurrección junto al de María de Magdala y al de María de Santiago, refiriendo que iban al sepulcro muy de mañana a terminar de preparar el cadáver de Jesús y llevando un ungüento caro que reitera la idea sobre las posibilidades económicas de estas mujeres. El hecho de que Juan no mencione a su propia madre en el monte de la Calavera, no hace sino añadir verdad y razón a que Salomé fuera su madre y estuviera presente, porque en el estilo literario joánico abunda ese modo natural de escribir el Apóstol virgen, ocultando por humildad su propio nombre, y empleando rodeos para sugerirlo cuando es necesario; por eso, de la expresión «estaban junto a la cruz de Jesús, su Madre, la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena» (Jn 19, 25), podría deducirse con todas las probabilidades que esa «hermana de su Madre» es la Salomé mencionada por otros evangelistas; por ello Santiago sería –con su hermano Juan– primo de Jesús; esos que la imprecisión y usanza hebrea llama en otros lugares evangélicos «hermanos», y que concuerda con la afirmación jeronimiana de que la familia de Zebedeo era de estirpe regia.
La vocación o llamada que Jesús hizo a Santiago fue estando en plena faena; reparaba los aparejos de pesca un día de trabajo en la orilla del mar; ya habían sido elegidos poco antes Simón y Andrés. Santiago ni se lo pensó, dejó a su padre Zebedeo y a los jornaleros y se marchó acompañado por Juan detrás de Jesús. Pasó tres años en la escuela itinerante con el joven Rabí; contempló los prodigios más maravillosos que puedan escribirse, escuchó la doctrina más profunda que cabía imaginarse acerca de Dios, recibió clases particulares adornadas con parábolas en torno al Reino y a la misericordia divina, sufrió correcciones sobre la marcha al dejarse arrastrar por la vehemencia que le caracterizaba y hasta se ganó por méritos propios –junto con Juan– el mote de Boanerges o «hijos del Trueno», mostró deseos de triunfo humano con solicitud de honores y mando cuando llegara el día del triunfo sin resignarse a ocupar un segundo puesto, aprendió de Jesús modos de rezar y también le escuchó atentamente cuando hablaba de misericordia y de perdón.
Fue uno de los apóstoles predilectos; con Juan y Pedro presenció la curación de la suegra de Simón; estuvo presente en la trasfiguración del Tabor, y se durmió un rato como los demás, mientras el Maestro rezaba en Getsemaní al inicio de la terrible pasión.
Herodes le cortó la cabeza en el año 44, según el relato de Lucas en los Hechos (12, 2-3).
Hasta aquí he hablado de historia con datos. A partir de este momento se relata lo traído y llevado por los vientos.
Cuentan las lenguas que Santiago se mostró como un estimulante ejemplo de aprovechamiento del tiempo, porque todo pasó en diez o doce años poco más o menos, a partir de Pentecostés: Venirse a las tres hispanias, como refiere san Jerónimo: la Tarraconense, la Bética y la Lusitania, para ser «testigo hasta el fin de la tierra», y predicar aquella fe tan poco y malamente apreciada por los indígenas que, pasados los siglos, lo nombraron su Patrón; tener sobre un pilar, en Zaragoza, la aparición consoladora de María en carne mortal, mientras ella residía en Jerusalén, y quizá hasta en su propia casa familiar con la compañía de Salomé; regresar a Jerusalén con unos cuantos varones apostólicos provenientes del paganismo hispano, convertidos a la fe como primicias y fruto de la predicación; y ser martirizado en el año 44. Algunos afirmaron que la compañía de los rudos hispanos al volver, debió de causar extrañeza y asombro tanto entre los primeros cristianos –algo parecido había pasado en el caso de la conversión del pagano Cornelio por Pedro–, como entre los judíos al clasificarlos como gentiles, y se atrevieron a sugerir que quizá ese descontento generalizado en Jerusalén diera pie al murmullo de muchos y brindara a Herodes la oportunidad para que, envalentonado con el apoyo de la élite religiosa judía que siempre veía dificultades, herejía y otras cosas en la secta cristiana naciente y creciente, decidiera cortarle la cabeza en el año 44.
El párrafo anterior no hay modo de demostrarlo; es legendario, por más que lo que he escrito sea posible, probable, verosímil, aceptable y creíble o los términos correspondientes en negativo, según el espíritu del lector, del investigador, del piadoso o del crítico. Y digo esto sin ningún tipo de apasionamiento, porque para ser un buen cristiano creyente y estimularse a la fe no le hacen falta a uno más que los milagros sobrenaturales que se encuentran en el Evangelio; y para ser español y sentirse enamorado de su patria, a fin de cuentas es suficiente –como principio– la nacionalidad española habida por derecho de nacencia o por cumplimento de los requerimientos legales requeridos por la autoridad competente, eso que a uno le da derecho al DNI. O sea, que ni uno pecaría, ni sería menos español, si negara lo legendario proveniente de la tradición con minúscula, o lo llamara mera ilusión, algo no-histórico, asunto hipotético, relato no demostrable, o afirmación increíble. Eso sí, tendría que hacerlo con mucho respeto a los que piensan de otro modo y, además, a fuer de honesto, debería estar dispuesto a dar una explicación razonable a lo que está en la base de los siglos de culto que vienen venerando a Santiago junto a su sepulcro donde echa raíces Europa; porque, sinceramente hablando, sería mucha arrogancia llamar fatuos, incultos o crédulos a quienes hasta hoy le dieron cumplimiento.
Archimadrid.org

Quien tiene sitio en la Iglesia. Papa Francisco




En la Iglesia no hay sitio para quien sigue a Jesús sólo por vanidad, por deseo de poder y por deseo de acumular dinero. 

Ha sido muy claro el Papa Francisco al reafirmar la actitud justa del cristiano que se pone en camino por la senda del Señor. Y el lunes 5 de mayo, por la mañana, en la misa que celebró en la capilla de Santa Marta, pidió que nos preguntemos de qué modo seguimos a Jesús. El Pontífice partió del pasaje de san Juan (6, 22-29) en el que se dice que la multitud, que comió gracias al milagro de la multiplicación de los panes y de los peces realizado por Jesús, al no verlo ya, lo va a buscar «a la otra orilla del mar». Jesús, dijo el Papa, «llama la atención de la gente sobre algunas actitudes que no son buenas y, es más, hacen mal». Después de la multiplicación de los panes «la gente estaba alegre» por lo que había hecho Jesús, hasta el punto que «querían convertirlo en rey». Pero Él «huyó, solo. Fue a rezar al monte. Luego, esta gente, que lo seguía con el corazón, lo amaba, al enterarse que Jesús estaba en la otra orilla, fueron a buscarlo. Jesús los reprende por esta actitud: “En verdad os digo: vosotros me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros”». Es como si dijese: «Vosotros me buscáis por un interés». Y «creo —añadió el Pontífice— que nos hace siempre bien preguntarnos: ¿por qué busco a Jesús? ¿Por qué sigo a Jesús?». 

«Nosotros somos todos pecadores», explicó el Santo Padre. Y, por lo tanto, siempre tenemos algún interés, algo «que purificar al seguir a Jesús; debemos trabajar interiormente para seguirlo, por Él, por amor». Pero también la gente de la que habla el Evangelio lo amaba. «Lo amaba de verdad», destacó el Papa, porque «hablaba como uno que tiene autoridad». Sin embargo había también ventajas. Y «en mi seguimiento de Jesús —se preguntó de nuevo el obispo de Roma— ¿busco algo que no es precisamente Jesús? ¿Tengo rectitud de intención o no?». La respuesta se puede encontrar en las enseñanzas mismas de Jesús, el cual «indica tres actitudes que no son buenas al seguirlo a Él o al buscar a Dios». La primera es la vanidad, en relación a la cual el obispo de Roma hizo referencia a las advertencias de Jesús contenidas en el Evangelio de Mateo (6, 3-5; 16-17). Y esto, destacó, «lo dice sobre todo a los dirigentes, que querían hacerse ver, porque les gustaba —para decir la palabra justa— darse importancia. Y se comportaban como auténticos pavos reales.

 Pero Jesús dice: no, esto no funciona. La vanidad no hace bien». Algunas veces también «nosotros hacemos cosas buscando sobresalir» por vanidad. Pero, advirtió el Pontífice, la vanidad es peligrosa porque puede hacernos resbalar hacia el orgullo, la soberbia. Y cuando sucede esto, «todo se acaba». Por ello, sugirió, siempre debemos preguntarnos: «¿Cómo hago las cosas? Las cosas buenas que hago, ¿las hago a escondidas o para que me vean?». Y si Jesús dice esto a los dirigentes, a los jefes, es como si «lo dijese a nosotros, a nosotros pastores. Un pastor que es vanidoso no hace bien al pueblo de Dios». A esos dirigentes de los que habla Jesús en el Evangelio les gustaba vestirse con trajes de lujo, destacó entre otras cosas el Papa. Y confesó que cuando ve «a un pastor, a un sacerdote, a un obispo que va por la calle vestido majestuosamente, como si fuese a una fiesta mundana», se pregunta: «¿Qué piensa la gente de esto? Que ese pastor no sigue a Jesús; sea sacerdote u obispo, no sigue a Jesús. Luego le sigue un poco pero le gusta la vanidad». Esta es una de las cosas que Jesús reprocha. Y del mismo modo reprende a quien busca el poder.

 «Algunos siguen a Jesús porque inconscientemente buscan el poder», explicó el Santo Padre. Y recordó las peticiones de Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo, que querían un sitio de poder cuando llegase el reino prometido. «En la Iglesia hay trepadores, y son muchos...», comentó el Papa. Pero sería mejor, añadió, que fuesen «hacia el norte e hicieran alpinismo. Y más sano. Pero no vengan a la Iglesia para trepar». Jesús, recordó también, «reprende a esos trepadores que buscan el poder. A Santiago y a Juan, a quienes tanto quería, que buscaban el poder, les dijo: pero vosotros no sabéis lo que pedís, no lo sabéis»

El deseo de poder por parte de los discípulos de Jesús, recordó una vez más el Santo Padre, se prolongó hasta el último instante, hasta el momento en el que Jesús estaba a punto de subir al cielo. Ellos pensaban que estaba casi llegando el momento del reino y su pregunta al Señor era: 2 «¿Ahora llega el reino, el momento de nuestro poder?». Sólo cuando desciende sobre ellos el Espíritu Santo, explicó, los discípulos comprenden y cambian de actitud. En nuestra vida cristiana, sin embargo, «el pecado —destacó el obispo de Roma— permanece. Y por ello nos hará bien hacernos la pregunta: ¿cómo sigo yo a Jesús? ¿Sólo por Él, incluso hasta la cruz, o busco el poder y uso a la Iglesia, a la comunidad cristiana, a la parroquia, a la diócesis para tener un poco de poder?». 
Alfa y Omega

Mi cáliz lo beberéis


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
¿«Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».
Palabra del Señor.

lunes, 24 de julio de 2017

Osoro, a los cristianos: "No estéis llorando todo el día"


"La Iglesia de la Cruz es la Iglesia de la ternura y de la misericordia". Así lo ha subrayado este viernes, 21 de julio, el cardenal Osoro en la conferencia de clausura del curso Una aproximación teológica a la relación entre corporalidad y sacramentalidad de la Universidad Eclesiástica San Dámaso(UESD), enmarcado en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial.
El arzobispo de Madrid ha lamentado que a veces se entiendan «como algo de rebajas» cuando en realidad son actitudes «de orden antropológico» que están «inscritas en nosotros desde el momento de nacer» y revisten «un profundo contenido del Misterio tanto para nosotros como para los demás».
La misericordia y la ternura -ha explicado- nos abren «a la compasión, al encuentro...» y se oponen a «dos actitudes existenciales casi siempre relacionadas entre sí», muy presentes en nuestra cultura: «la dureza del corazón, que es como un muro, como cerrazón mental, y el repliegue sobre uno mismo».
El gran canciller de la UESD ha animado a vivirlas desde el «ser», ocupándonos del otro como «nos enseña Cristo», y lo ha contrapuesto al «tener», que «califica la relación con la alteridad en términos de posesión»: «Yo soy lo que tengo, o yo tengo porque soy. Cuanto más tengo, más soy; o cuanto más soy, más tengo. La realidad me domina, o yo domino la realidad».
En estos momentos es necesario superar «el doble riesgo de tener solamente o de parecer solamente» porque «la felicidad no consiste en la posesión de cosas, sino en la disponibilidad para compartir con los semejantes lo que tenemos y lo que somos». «Dios nos impulsa a ser», ha aseverado, para luego remarcar la importancia de «ver que la ternura de ser se hace siempre ternura de amar y la ternura de amar se hace ternura de adorar».
En este sentido, el cardenal Osoro ha recordado que «la Iglesia nace del costado de Cristo» y que «la Cruz es el lugar y el signo de la reunión de los hijos dispersos de Dios»; algo que «tiene que expresarse en todos los sacramentos».
 «La ternura y la misericordia es un acontecimiento importante, un acontecimiento teologal: viene de Dios, vive de Dios y, si va bien dirigido, conduce a Dios», ha abundado casi al final de su intervención. Se trata de algo «esencial en la Teología Pastoral y, tal y como ha advertido, «si no entramos por ahí en la cultura de hoy»...
«No estéis llorando todo el día»
Ya en la ronda de preguntas -que el rector de la UESD, Javier Prades, ha aprovechado para agradecer la presencia del purpurado un año más en este curso de verano-, el arzobispo de Madrid ha pedido que los cristianos «no estéis llorando todo el día», sino dedicados a «ver cómo conquistas el corazón de la gente con ese fuego que ayude a superar estas dificultades».
Señalando una tubería despintada al fondo de la sala de conferencias, ha denunciado que «hay especialistas en la vida cristiana en entrar en este lugar y ver el desconchado». «Esos no sirven para nada, perdonadme -ha añadido-. No transforman este mundo. Estamos en el mundo para servir y entregar la belleza de la tierra, la belleza de ser persona, la belleza de poder ir buscando la verdad y proponiéndola por todos sitios, de marcar dirección...».
En la misma línea, al ser preguntado por la presencia de los cristianos en las redes sociales, ha incidido en que estás pueden usarse bien o mal. «No pueden ser instrumento de división, [...] para eliminar al otro, para deshacer al otro. Hoy tenemos medios que, por desgracia, se dedican a deshacer a los demás. Y en nombre de Jesucristo, que es lo grave». «Tenemos que ser exquisitos en la construcción de la comunión en la vida de la Iglesia. Mi gran pasión en la Iglesia es la comunión. Cuando me dicen: "¿Usted es...?". Yo soy de todos...», ha concluido.

Parias de la tierra, uníos



Un millón de excluidos se unirán a la marcha a pie entre Delhi y Ginebra para exigir sus derechos. El organizador es hijo de un colaborador de Ghandi y admirador del Papa Francisco
«El Estado está entrenado para enfrentarse a la violencia, pero no sabe cómo hacerlo con la no violencia». Esta es una de las lecciones que Rajagopal Puthan Veetil (1948) aprendió de su padre, un colaborador de Ghandi, para aplicarla en su lucha por los derechos de los pobres y los excluidos.
El fundador del movimiento Ekta Parishad comenzó su historia de activismo político a principios de los años 70, cuando medió en un conflicto tribal con los dacoits en el estado de Madhya Pradesh. Esa experiencia le enseñó que «el cambio de corazón es posible». La Policía se prestaba a abrir fuego contra 562 insurrectos. Él pidió que le dejaran tiempo, y consiguió finalmente que los rebeldes depusieran pacíficamente las armas ante un retrato del Mahatma Ghandi.
Por aquellos años, otro discípulo de Ghandi se dedicó a caminar durante 14 años por toda la India pidiendo tierra a los terratenientes para dársela a quienes no tenían nada. «¡Consiguió 4,2 millones de acres [1,7 millones de hectáreas]! Eso no resolvía el problema de la falta de tierra en un país tan poblado como el mío, pero marcaba un camino que seguir», explica Rajagopal. «Ya hay en el mundo demasiada violencia. Nosotros no queremos matar al rico. Queremos cambiar su corazón y liberarlo de su ansia de acumular cosas que no le van a hacer feliz».
De ahí se inspiró también en la estrategia de las caminatas a pie. Desde 2007 el movimiento Ekta Parishad ha organizado multitudinarias marchas de excluidos. Aquel año participaron unas 25.000, procedentes de las comunidades más pobres de todo el país, movilizadas para reclamar sus derechos en Delhi, la capital. La cifra fue progresivamente en aumento, superándose en 2012 las 100.000 personas.
Jai Jagat 2020
El reto ahora es llevar la lucha a escala global, con la llamada Jai Jagat 2020, que aspira a movilizar a un millón de personas. Diversas organizaciones colaboran con Rajagopal desde varios países; en España, el partido Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIn).
«Hoy los problemas son globales», explicaba el activista durante una reciente visita a España para la firma del acuerdo con SAIn. «Y las instituciones mundiales, como el FMI, el Banco Mundial o la OCDE, son también responsables de un modelo de desarrollo que margina a millones de personas, destruye el planeta y genera más y más violencia». Pero también empieza a oírse hoy un discurso alternativo, añade, y cita en particular el liderazgo moral del Papa Francisco a nivel mundial.
Jai Jagat (que significa la victoria par todos) arrancará de Nueva Delhi el 2 de octubre de 2019, día en el que se cumplen 150 años del nacimiento de Ghandi. El primer gran escollo será lograr el permiso para entrar en Pakistán, secular enemigo de la India. En caso de no obtenerlo, hay un plan b para hacer ese trayecto en autobús. Y si ni siquiera eso concedieran las autoridades del país, activistas de la no violencia de Pakistán tomarían el testigo hasta la frontera con Afganistán, donde volverán a contemplarse esas mismas tres opciones en caso de dificultad.
Así, hasta Ginebra. La llegada está prevista para el 21 de septiembre de 2020, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de la Paz. Por el camino, se irán uniendo activistas de todos los países recorridos. En Suiza, se organizarán diversas iniciativas que culminarán el 2 de octubre, Día Internacional de la No Violencia.
La idea, de algún modo, es «unir a los pobres de la tierra». «Cuando el poder económico se siente amenazado, sus lobbies se movilizan a nivel mundial. Nosotros también tenemos que hacerlo», añade.
«En India tenemos hoy los mismos problemas que Senegal o Kenia: una pequeña parte de la población se ha beneficiado de la globalización. La mayoría de la gente, sin embargo, ha quedado excluida», argumenta Rajagopal.
¿Pero tienen algo que ver estas luchas en el sur con los problemas actuales en los países más ricos? ¿Pueden trasladarse a Europa el mismo tipo de estrategias? «En vuestros países la gente está viendo hoy que el Estado ya no es capaz de garantizar el sistema de bienestar, y la está empezando a buscar otras estrategias, a unirse a los pobres del resto del mundo», responde el fundador de Ekta Parishad.
«Tenemos que gobernar entre todos la globalización», añade Rajagopal, no sin lanzar una seria advertencia hacia un exceso de fe en los poderes públicos. «La gente no debe esperar que el estado resuelva todas sus problemas, y esto hoy muchos europeos no lo entienden».
Para conseguir realmente un modelo de desarrollo más justo, es a su juicio esencial «superar el individualismo y reconstruir las comunidades. Esa es la única forma de revertir la desintegración de las sociedades: reconstruir las familias; fortalecer las iglesias, y no dejar que nos las sustituyan por supermercados y centros comerciales… El poder político sueña con convertirnos en esclavos a cambio de garantizarnos unos pocos derechos, pero no queremos eso. Eso no es democracia. Se ha perdido la capacidad de controlar el poder y necesitamos recuperarla».
R.B.
Alfa y Omega