viernes, 24 de marzo de 2017

25 muertos en Centroáfrica a manos de los yihadistas



La tarde del martes el grupo yihadista Seleka atacó una población en Bangassoy, República Centroafricana, donde hay una misión franciscana. Murieron al menos 25 personas. El obispo de la diócesis, el español Juan José Aguirre, confirma que «las religiosas y los dos sacerdotes están bien, pero han dejado un reguero de fallecidos. Esta madrugada los rebeldes también han entrado en otro pueblo de 15.000 habitantes y están tirando armas pesadas»
«Feliz Cuaresma, tiempo de cruz, tiempo de amor sepultado de cruces…». Así se despide monseñor Aguirre del email con el que la tarde del miércoles recordaba a esta redacción que muertos hay, diarios, en todas partes. Esta noche, los habitantes del pueblo en el que han entrado los guerrilleros de la Seleka, pasaron las horas en torno a los misioneros. «Me ha dicho uno de mis curas por teléfono satélite que tienen mucho miedo». Lógico. La zona donde se encuentra la misión franciscana sufrió la tarde del martes un ataque de los rebeldes, dejando a 25 muertos a sus espaldas.
El padre Gaétan Kabasha, también desde República Centroafricana, añade que desde el lunes los enfrentamientos entre facciones de la Seleka y los Antibalaka se han recrudecido. «Los enfrentamientos se saldaron con una veintena de muertos», afirma. Los habitantes de las poblaciones «huyen a las parroquias, donde son acogidos por los sacerdotes locales». Aunque algunos son asesinados, como los tres que murieron el miércoles al grito de «traidores».
Esta localidad, añade Kabasha, «está muy poblada y hay una gran mezcla de musulmanes y cristianos, se teme un derramamiento de sangre». Mientras, asevera el sacerdote, «los cascos azules brillan por su ausencia».
Cristina Sánchez Aguilar @csanchezaguilar
Alfa y Omega

24 de marzo: santa Catalina de Suecia, abadesa

Catalina de Suecia o de Vadstena nació alrededor del año 1331 del matrimonio formado por el príncipe Ulf Gudmarsson y Brigitta Birgesdotter; fue la cuarta de ocho hermanos. La educaron, como era frecuente en la época, al calor del monasterio; en este caso lo hicieron las monjas de Riseberga. Contrajo matrimonio con el buen conde Egar Lyderson van Kyren y ambos influyeron muy positivamente en los ambientes nobles plagados de costumbres frívolas y profanas.
Brígida, su madre, ha tenido la revelación de fundar la Orden del Santísimo Salvador que tenga como fin alabar al Señor y a la Santísima Virgen según la liturgia de la Iglesia, reparar por las ofensas que recibe de los hombres, propagar la oración contemplativa –preferentemente de la Pasión– para la salvación de las almas.
Madre e hija se encuentran juntas en Roma. Cuando Catalina tiene planes de regresar a su casa junto al esposo, Brígida comunica a su hija otra revelación sobrenatural de Dios: ha muerto su yerno. Esto va a determinar el rumbo de la vida de Catalina desde entonces. Ante el lógico dolor y la depresión anímica que sufre, es sacada de la situación por la Virgen. Es en estas circunstancias cuando muestra ante su madre la firme disposición interna a pasar toda suerte de penalidades y sufrimientos por Jesucristo. Las dos juntas emprenden una época de oración intensa, de mortificación y pobreza extrema; sus cuerpos no conocen sino el suelo duro para dormir; visitan iglesias y hacen caridad. La joven viuda rechaza proposiciones matrimoniales que surgen frecuentes, llegando algunas hasta la impertinencia y el acoso. Peregrinan a los santuarios famosos y organizan una visita a Tierra Santa para empaparse de amor a Dios en los lugares donde padeció y murió el Redentor.
En el año 1373 han regresado. Muere en Roma Brígida y Catalina da sepultura provisional en la Ciudad Eterna al cadáver de su madre en la iglesia de San Lorenzo. El traslado del cuerpo en cortejo fúnebre hasta Suecia es una continua actividad misionera por donde pasa. Catalina habla de la misericordia de Dios que espera siempre la conversión de los pecadores; va contando las revelaciones y predicciones que Dios hizo a su santa madre.
Söderkoping es el lugar patrio que recibe la procesión en 1374 como si fuera un acto triunfal. Se relatan conversiones y milagros que se suceden hasta depositar los restos en el monasterio de Vadstena, donde entra y se queda Catalina, practicando la regla que vivió durante veinticinco años con su madre.
Un segundo viaje a Roma durará cinco años; tendrá como meta la puesta en marcha del proceso de canonización de la futura santa Brígida y la aprobación de la Orden del Santísimo Salvador. A su regreso a Vadstena, muere el 24 de marzo de 1381.
Aparte de las revelaciones que tuvo y de las predicciones sobrenaturales que hizo la santa, se cuenta de ella la finura de alma que le llevó a la confesión diaria durante veinticinco años –no por ser escrupulosa– y que consiguió la confesión arrepentida de impenitentes a punto de morir. También se habla de luces que rodean el cuerpo inerte después de su muerte, de una estrella que pudo verse por un tiempo señalando el lugar del reposo y de luminosidades que refulgían junto al sarcófago. No es extraño que la leyenda haya querido dejar su huella intentando hacer que los sentidos descubran la magnanimidad de su alma que solo es perceptible por lo externo. Por eso dijeron que nunca mamó la leche de la nodriza mundana mientras buscaba el pecho de su madre santa y de otras mujeres honestas. Igualmente contaron que libró a Roma de inundación entrando sus pies en el Tíber y hablaron de la liberación de una posesa.
De todos modos, los santos de ayer y de hoy siempre han sido puntos de inflexión de la gracia para el bien de todos los hombres.
Archimadrid.org

El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás


Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. " El segundo es este: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN CUARESMAL. EXAMEN DE CONCIENCIA (2): ¿CÓMO ES MI RELACIÓN CON LOS DEMÁS?




Queridos amigos, seguimos reflexionando durante esta Cuaresma con ayuda de las preguntas que plantea el examen de conciencia” utilizado en la Liturgia Penitencial presidida por el Papa Francisco la semana pasada.

Después de haber meditado sobre nuestra relación con el Señor, pensamos ahora en nuestra relación con los demás:

A la luz de la Palabra de Dios, cada uno se examine a sí mismo. El Señor dice: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

1. ¿Amo verdaderamente a mi prójimo o abuso de mis hermanos, sirviéndome de ellos para mis intereses y reservando para ellos un tratamiento que no quisiera que fuese usado conmigo?, ¿he ocasionado escándalo con mis palabras y mis acciones?

2. En mi familia, ¿he contribuido con paciencia y con verdadero amor al bien y a la serenidad de los demás?

-Para los hijos: ¿He sido obediente con mis padres, los he respetado y honrado? ¿les he ayudado en las necesidades espirituales y materiales? ¿me he esforzado en la escuela? ¿he respetado las autoridades? ¿he dado un buen ejemplo en toda situación?

-Para los padres: ¿Me he preocupado por la educación cristiana de mis hijos?, ¿les he dado un buen ejemplo?, ¿los he apoyado y dirigido con mi autoridad?

-Para los esposos: ¿He sido siempre fiel en los afectos y en las acciones?, ¿he sido comprensivo en los momentos de inquietud?

3. ¿Sé dar de lo mío, sin mezquino egoísmo, a quien es más pobre que yo? Por lo que depende de mí, ¿defiendo a los oprimidos y ayudo a los necesitados?, ¿O trato con suficiencia o con dureza a mi prójimo, especialmente a los pobres, los débiles, los ancianos, los marginados y los inmigrantes?

4. ¿Soy consciente de la misión que me fue confiada?, ¿he participado de las obras de apostolado y de caridad de la Iglesia, en las iniciativas y en la vida de la parroquia? ¿He rezado y dado mi contribución para las necesidades de la Iglesia y del mundo, por ejemplo: para la unidad de la Iglesia, para la evangelización de los pueblos, para la instauración de la justicia y de la paz?

5. ¿Tengo en el corazón el bien y la prosperidad de la comunidad en la que vivo o me preocupo solo de mis intereses personales? ¿Participo, en cuanto puedo, en las iniciativas que promueven la justicia, la moral pública, la concordia, las obras de beneficencia?, ¿Cumplo con mis deberes civiles?, ¿He pagado regularmente mis impuestos?

6. ¿Soy justo, comprometido, honesto en el trabajo, voluntarioso para prestar mi servicio para el bien común? ¿He dado el justo salario a los obreros y a todos los dependientes? ¿He cumplido los contratos y promesas?

7. ¿He prestado obediencia y el respeto debido a las autoridades legítimas?

8. ¿Si tengo algún cargo o desarrollo funciones directivas, cuido solo mi interés o me esfuerzo por el bien de los demás, en espíritu de servicio? 

9. ¿He practicado la verdad y la lealtad, o he ocasionado el mal al prójimo con mentiras, calumnias, denigraciones, juicios temerarios, violaciones de secretos?

10. ¿He atentado contra la vida y la integridad física del prójimo, le he ofendido en el honor, he dañado sus bienes? ¿He ocasionado o aconsejado el aborto? ¿He callado en situaciones donde pude animar a hacer el bien? En la vida matrimonial, ¿soy respetuoso de las enseñanzas de la Iglesia acerca de la apertura y respeto a la vida? ¿He obrado contra mi integridad física (por ejemplo con la esterilización)?, ¿He sido siempre fiel, también con la mente?

¿He conservado odio hacia alguien?, ¿He sido pendenciero? ¿He pronunciado insultos y palabras ofensivas, fomentando desacuerdos y rencores? ¿He omitido testimoniar la inocencia del prójimo, de forma culpable y egoísta? ¿Conduciendo el vehículo o utilizando otro medio de transporte, he puesto en peligro mi vida o la de los demás?

11. ¿He robado? ¿He deseado injustamente las pertenencias de los demás? ¿He dañado al prójimo en sus pertenencias?, ¿He restituido lo que sustraje y he reparado los daños causados?

12. Si he recibido males, ¿me he mostrado dispuesto a reconciliarme y perdonar por amor a Cristo, o guardo en el corazón odio y deseo de venganza?

La respuesta que demos en nuestro interior a estas preguntas nos guiará a la hora de realizar una buena confesión.

El Santo Sepulcro reabre sus puertas con un llamamiento al ecumenismo real en Jerusalén



 En un clima de fraternidad y alegría ha tenido lugar en Jerusalén la celebración ecuménica, que marcaba la conclusión de las obras de restauración de la edícola que cubre la tumba vacía de Jesús. Este miércoles, a las 10 de la mañana, la ciudad vieja de Jerusalén se vestía de las mejores galas y la plazoleta del Santo Sepulcro era un hervidero de peregrinos e invitados a la ceremonia.
Las tres comunidades responsables de la Basílica -El Patriarcado Griego Ortodoxo de Jerusalén, el Patriarcado Armenio de Jerusalén y La Custodia de Tierra Santa, representando a la Iglesia Católica- firmaron hace exactamente un año el acuerdo para que pudieran realizarse los trabajos de restauración. La profesora Antonia Maropoulou de la Universidad técnica de Atenas, ha sido la encargada de esta delicado trabajo, que se ha terminado en el plazo previsto, antes de la Semana Santa, para que no distorsionarán estas celebraciones.
La restauración se ha llevado a cabo con un presupuesto de 3,5 millones de dólares, todavía no se conoce si esta cifra ha sido respetada o superada. Esta intervención ha sido financiada por las tres confesiones responsables de la Basílica, a los que se han añadido fondos del gobierno griego y benefactores privados, entre ellos la Autoridad Nacional Palestina y el rey Abdallah de Jordania.
Dado que la seguridad de la Edícola no está totalmente asegurada a causa de la humedades, se ha establecido ya una nueva fase de obras. El coste de la nueva fase se ha estimado en 6 millones de dólares. El objetivo sería levantar el pavimento que está en el entorno de la basílica, rehacer las canalizaciones, restaurar las piedras del suelo actual o sustituirla por otras, y de ese modo consolidar la base de la edícola, y garantizar la estabilidad sísmica de la misma. Esto permitiría también completar la exploración arqueológica.Y así los arqueólogos podrían continuar los exploraciones, que inició el Padre Corbo en los años sesenta del siglo pasado. Este es el deseo que expresaba el Padre Eugenio Alliata, arqueólogo franciscano, que ha estado en contacto confínuo con la Ingeniera Marapoulu.

La rotonda de la Anástasis estaba a reventar de autoridades civiles, diplomáticos y numerosos invitados laicos y religiosos. Entre las personalidades más relevantes hay que destacar la presencia del primer ministro del gobierno griego (uno de los principales financiadores del protecto), Alexis Tsipras; el Patriarca Ecuménico de Constantinopolis, Bartolomé I y el Delegado Apóstolico en Jerusalén, Monseñor José Lazzarotto.
En el centro de la multitudinaria asamblea, el Patriarca Griego Ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III, con el Padre Custodio, Francisco Patton, a la derecha; y el Patriarca Nourhan Manoughian, a la izquierda. Detrás del Custodio Pierbatista Pizzaballa, el Administrador Apostólico en Jerusalén, que ha tenido un rol decisivo en la firma del acuerdo entre las tres comunidades. El ambiente general era de auténtica satisfacción, dado que el Santo Sepulcro y la Natividad de Belén, han sido muchas veces, a lo largo de la historia, lugares conflictivos. La historia camina gracias a los hombres, y en esta ocasión se han encontrados los hombres justos para el sitio justo.
La celebración se ha iniciado con los cantos de los tres coros masculinos: el griego ortodoxo, el franciscano y el armenio. A continuación los distintos discursos, todos en inglés, excepto el Patriarca Ecuménico, en griego. El primero en intervenir ha sido el patriarca Teofilo III; el padre Patton, Custodio de Tierra Santa; el Patriarca Armenio, Nourhan; Moseñor Pizzaballa, Administrador Apostóloco; el Patriarca Bartolomeo; El Nuncio Lazzarotto, que ha leído un mensaje del Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, Leonardo Sandri; y un enviado del Patriarca de todos los Armenios, Karekin II.
(José Luis Ferrando)

jueves, 23 de marzo de 2017

Papa: Endureciendo el corazón nos volvemos “católicos ateos”

Escuchar la Palabra de Dios para evitar el riesgo de que el corazón se endurezca. Lo pidió el Santo Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Francisco subrayó que cuando nos alejamos de Dios nos volvemos sordos a su Palabra y llegamos a ser católicos infieles e incluso “católicos ateos”.
El Papa Bergoglio se inspiró en la Primera Lectura – un pasaje tomado del Libro del Profeta Jeremías – para desarrollar una meditación acerca de la escucha de la Palabra de Dios. “Cuando nosotros no nos detenemos a escuchar la voz del Señor  – subrayó el Pontífice – terminamos por alejarnos, nos alejamos de Él, le damos la espala. Y si no se escucha la voz del Señor, se escuchan otras voces”.
Si no escuchamos la Palabra de Dios, al final escuchamos a los ídolos del mundo
Al  final – constató con aflicción el Santo Padre – a fuerza de cerrar los oídos, “nos volvemos sordos: sordos a la Palabra de Dios”.
“Y todos nosotros, si hoy nos detenemos un poco y miramos nuestro corazón, veremos cuántas veces  – ¡cuántas veces! – hemos cerrado los oídos y cuántas veces nos hemos vuelto sordos. Y cuando un pueblo, una comunidad, digamos también una comunidad cristiana, una parroquia, una diócesis, cierra los oídos y se vuelve sorda a la Palabra del Señor, busca otras voces, otros señores, y termina con los ídolos, los ídolos que el mundo, la mundanidad, la sociedad, le ofrecen. Se aleja de Dios vivo”.
Si el corazón se endurece, nos convertimos en “católicos paganos” e incluso en “católicos ateos”
Cuando nos alejamos del Señor – prosiguió diciendo el Obispo de Roma – nuestro corazón se endurece. Cuando “no se escucha – reafirmó – el corazón se vuelve más duro, más cerrado en sí mismo, pero duro e incapaz de recibir algo; no sólo cerrazón, sino dureza de corazón”. Vive entonces “en aquel mundo, en aquel clima que no le hace bien. Lo aleja cada día más de Dios”:
“Y estas dos cosas – no escuchar la Palabra de Dios y el corazón endurecido, cerrado en sí mismo – hacen que se pierda la fidelidad. Se pierde el sentido de la fidelidad. Dice la Primera Lectura, el Señor, allí: ‘La fidelidad ha desaparecido’, y nos convertimos en católicos infieles, católicos paganos o, peor aún, en católicos ateos, porque no tenemos una referencia de amor a Dios vivo. No escuchar y dar la espalda – lo que hace que se nos endurezca el corazón – nos lleva por el camino de la infidelidad”.
“Esta infidelidad, ¿cómo se colma?”, se preguntó el Papa. “Se colma con la confusión – dijo – no se sabe dónde está Dios, dónde no está, se confunde a Dios con el diablo”. Aludiendo al Evangelio del día, Francisco puso de manifiesto que “a Jesús, que hace milagros, que hace tantas cosas para la salvación y la gente está contenta, feliz, y le dice: ‘Y esto lo hace porque es un hijo del diablo. Tiene el poder de Belcebú’”.
Preguntémonos si verdaderamente escuchamos la Palabra de Dios o si endurecemos el corazón
“Ésta – dijo el Sucesor de Pedro – es la blasfemia. La blasfemia es la palabra final de este itinerario que comienza con el no escuchar, lo que endurece el corazón”, lo que “lleva a la confusión, te hace olvidar la fidelidad y, al final, dices blasfemias”. Pobre aquel pueblo – añadió el Papa – que se olvida del estupor del primer encuentro con Jesús:
“Cada uno de nosotros hoy puede preguntarse: ‘¿Me detengo a escuchar la Palabra de Dios? ¿Tomo la Biblia en la mano,  que me está hablando a mí? ¿Mi corazón se ha endurecido? ¿Me he alejado del Señor? ¿He perdido la fidelidad al Señor y vivo con los ídolos que me ofrece la mundanidad de cada día? ¿He perdido la alegría del estupor del primer encuentro con Jesús?’. Hoy es una jornada para escuchar. ‘Escuchar, hoy, la voz del Señor, hemos orado. ‘No endurezcan su corazón’. Pidamos esta gracia: la gracia de escuchar para que nuestro corazón no se endurezca”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

La parroquia «sin vergüenza» que armó lío



Del 5 al 19 de marzo, la localidad toledana de Yepes celebró la Misión Diocesana para dar a conocer el amor de Dios
«No me busques en Facebook. Ven y verás». Así le decía una madre a su hijo cuando este le preguntaba por la Misión Diocesana de Yepes. En esta localidad toledana ha pasado algo, un no sé qué que sintieron los yeperos pero que les llenó de felicidad. Así lo recordaba el pasado 10 de marzo el párroco de Yepes, Emilio Palomo, en la celebración de la Misa con la participación de todas las asambleas, familiares, cofrades, adolescentes y jóvenes que se han reunido en la primera semana de la misión.
Del 5 al 19 de marzo en este municipio toledano de unos 5.000 habitantes se ha armado lío, un lío como es la misión que está permitiendo experimentar el amor de Dios, dándolo a los demás; un lío que se nota en los rostros de los yeperos, de emoción, de felicidad, de esperanza; rostros de haber sentido y vivido el amor de Dios. Emoción y entusiasmo se refleja en cada yepero que está viviendo la Misión.
Este lío ha hecho que 80 casas –divididas en 16 sectores– hayan abierto sus puertas a sus vecinos para acoger las asambleas familiares, y en las que los yeperos se han reconocido no solo como vecinos o amigos sino como hijos de Dios, miembros de la Iglesia. En estas asambleas se reunían los vecinos en torno a la Cruz, realizando y meditando catequesis que meses previos se han preparado en la parroquia. Asambleas que, según cuentan los vecinos, por la experiencia de las tres misiones anteriores (1953, 1975 y 1992) permitirán «sentirnos más cerca de Dios y de los hermanos, afianzando el sentimiento de pertenencia a Cristo». Asimismo, en la primera semana han tenido lugar asambleas para jóvenes, adolescentes y cofrades.
El párroco indicaba a todos los participantes en las asambleas a que «se nos suelte la lengua para anunciar a Cristo», porque «en Yepes no nos tiene que dar vergüenza decir que somos cristianos, que somos miembros de la Iglesia. Cuéntalo. Pídeselo a Dios».
En la Misión Diocesana de Yepes, que ha contado también la participación de todas las delegaciones de la Archidiócesis de Toledo, y sus dos obispos, monseñor Braulio Rodríguez, y monseñor Ángel Fernández, se han programado un amplio abanico de actividades evangelizadoras para todas las edades y todos los días que dura este lío. Asimismo, en la parroquia de San Benito Abad, una gran cruz de madera permite abrazar la Cruz; «no tocarla», como diría su párroco, Emilio Palomo, «sino abrazar la Cruz, con el Señor», sintiendo que somos pecadores, pero que tenemos un Padre que nos ama y nos perdona.
Mónica Moreno
Yepes (Toledo)
Alfa y Omega

Una tragedia más que debía haberse evitado


Al recordar a las más de 40 niñas fallecidas en el incendio de un centro de menores en Guatemala, el Papa incluyó una demoledora frase que cobra todo su sentido a la luz de los hechos que se relatan hoy en este semanario: «Pido que recen conmigo por todas las chicas y chicos víctimas de la violencia, maltrato, explotación y de las guerras», dijo Francisco tras el rezo del ángelus. Las autopsias han revelado que varias chicas estaban embarazadas, y que murieron ante una más que extraña pasividad de la Policía mientras se propagaba el fuego. La investigación oficial deberá ofrecer más luz sobre este suceso, que pone al descubierto una situación que por desgracia no es excepcional en los centros de menores y cárceles de América Latina. En lugar de servir a la rehabilitación social, estos lugares a menudo son reinos de taifas de maras y grupos mafiosos, en los que sistemáticamente se vulneran los derechos humanos elementales de los presos. Se trata de personas bajo la tutela de la Administración, y por tanto los estados son cómplices de lo que pase en el interior de estos recintos. Al denunciar con valentía estos hechos, la Iglesia en Guatemala ha prestado un gran servicio al país y a la justicia.
Alfa y Omega

Papa Francisco descansará en una cárcel durante su visita a Milán


Durante la visita que el Papa Francisco hará el sábado 25 de marzo a Milán, mantendrá un encuentro con presos de la cárcel de San Vittore e incluso descansará 30 minutos en el mismo centro penitenciario antes de celebrar la Misa en el Parque Monza.
Es habitual que el Pontífice se reúna con detenidos durante sus visitas apostólicas. En Milán hará lo propio con los de San Vittore, con quienes conversará en privado y almorzará después.
A continuación, descansará unos 30 minutos en una habitación habilitada para uso del capellán. Es la primera vez en la historia que un Pontífice descansará, aunque sea por un breve periodo de tiempo, dentro de una cárcel.
El pasado 6 de noviembre, Francisco celebró el Jubileo de los Encarcelados con una Misa en la Basílica de San Pedro. En ella pronunció una homilía en la que habló de la esperanza y señaló que “donde hay una persona que se ha equivocado, allí se hace presente con más fuerza la Misericordia del Padre, para suscitar arrepentimiento, perdón, reconciliación”. Francisco recordó entonces que “ciertamente, la falta de respeto por la ley conlleva la condena, y la privación de libertad es la forma más dura de descontar una pena, porque toca la persona en su núcleo más íntimo. Y todavía así, la esperanza no puede perderse”.
«Una cosa es lo que merecemos por el mal que hicimos, y otra cosa distinta es el ‘respiro’ de la esperanza, que no puede sofocarlo nada ni nadie», dijo el Pontífice.
ACI

El Santo Padre invita a Jornada '24 horas por el Señor' para experimentar la misericordia


Durante la Audiencia General del miércoles, el Papa Francisco invitó a participar en la jornada ‘24 horas por el Señor’ para «redescubrir» la confesión.
Después de los saludos en diversos idiomas, el Pontífice dijo: «invito a todas las comunidades a vivir con fe la cita del 23 y 24 de marzo, para redescubrir el sacramento de la reconciliación: ‘24 horas para el Señor’».
«Anhelo, que también este año, este momento privilegiado de gracia del camino cuaresmal se viva en tantas iglesias del mundo para experimentar el encuentro alegre con la misericordia del Padre, que a todos acoge y perdona».
Esta iniciativa está organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización bajo el lema Quiero misericordia. Las parroquias de todo el mundo que se acojan a ella organizarán vigilias de oración, Adoración al Santísimo y todos los fieles que lo deseen podrán acudir al Sacramento de la Reconciliación.
ACI

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11, 14- 23)




Reconocerse pecadores y ser capaces de pedir perdón es el primer paso para responder con claridad, sin entablar negociaciones, a la respuesta que Jesús nos dirige a cada uno de nosotros: «¿estás conmigo o contra mí?». 

El profeta Jeremías (7, 23-28) «nos recuerda el pacto de Dios con su pueblo: Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y seguiréis todo camino que yo os mandaré, para que os vaya bien». Es «un pacto de fidelidad». 

En el libro de Jeremías se lee que pueblo no confió en el pacto: «Ellos no escucharon ni prestaron el oído a mi Palabra». La Escritura «nos cuenta muchas cosas que hizo Dios para atraer a los corazones del pueblo, de los suyos: “desde la fecha en que salieron vuestros padres del país de Egipto hasta el día de hoy, os envié a todos mis siervos, los profetas, cada día puntualmente. Pero no me escucharon ni aplicaron el oído, sino que hicieron peor que sus padres”». Y este pasaje de Jeremías acaba con una expresión fuerte: «Ha perecido la lealtad, ha desaparecido de su boca».

La «infidelidad del pueblo de Dios», así como nuestra infidelidad, «endurece el corazón: cierra el corazón»; y «no deja entrar la voz del Señor que, como padre amoroso, nos pide siempre que nos abramos a su misericordia y a su amor». En el salmo de hoy «hemos rezado todos juntos: ¡Oh si escucharais hoy su voz! ¡No endurezcáis vuestro corazón!». En verdad «el Señor siempre nos habla así» y «también con ternura de padre nos dice: regresad a mí con todo el corazón, porque soy piadoso y misericordioso».

Pero «cuando el corazón es duro esto no se entiende». En efecto, «la misericordia de Dios se entiende sólo si tú eres capaz de abrir tu corazón para que pueda entrar». 

Y «esto sigue, sigue: el corazón se endurece y vemos la misma historia» en el pasaje del evangelio de Lucas (11, 14-23) propuesto hoy por la Liturgia. «Estaba la gente que había estudiado las Escrituras, los doctores de la Ley que conocían la teología, pero eran muy cerrados. La multitud estaba admirada y seguía a Jesús. Alguno dirá: “Pero lo seguía para ser curado, lo seguía por este motivo”».

La realidad era que la gente «¡tenía fe en Jesús! Tenía el corazón abierto: imperfecto, pecador, pero el corazón abierto». En cambio, «estos teólogos tenían una actitud cerrada». Y «buscaban siempre una explicación para no comprender el mensaje de Jesús». Hasta el punto de que, como lo relata Lucas, dicen: «Este expulsa los demonios en nombre del jefe de los demonios». 

Y así buscaban siempre otros pretextos, continua el pasaje evangélico, «para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo». El problema de fondo era su modo de estar «siempre cerrados». 

«Esta es la historia de esta fidelidad fallida, la historia de los corazones cerrados, de los corazones que no dejan entrar la misericordia de Dios, que han olvidado la palabra “perdón” —“¡Perdóname Señor!”— simplemente porque no se sienten pecadores: se sienten jueces de los demás». Y es «una larga historia de siglos».

Precisamente «esta fidelidad fallida Jesús la explica con dos palabras claras para acabar este discurso de estos hipócritas: “El que no está conmigo, está contra mí”». El lenguaje de Jesús es «claro: o eres fiel, con tu corazón abierto, al Dios que es fiel contigo o estás en contra de Él: “El que no está conmigo, está contra mí”, o eres fiel o estás en contra». 

Pero «existe una salida: ¡confiésate pecador!». Porque «si dices “yo soy pecador” el corazón se abre y entra la misericordia de Dios y comienzas a ser fiel».

Pidamos al Señor la gracia de la fidelidad. Con la consciencia de que «el primer paso para ir por este camino de la fidelidad es sentirse pecador». En efecto, «si tú no te sientes pecador, has comenzado mal». 

«Pidamos la gracia de que nuestro corazón no se endurezca, que esté abierto a la misericordia de Dios, y la gracia de la fidelidad». Y también, «cuando somos infieles, la gracia de pedir perdón».

(De la homilía del Papa en Santa Marta el 3-3-2016)

EVANGELIO DE HOY: EL QUE NO ESTÁ CONMIGO, ESTÁ CONTRA MÍ





Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,14-23):

En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.

Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:

«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. El, conociendo sus pensamientos, les dijo:

«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y se cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra si mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. 

Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. 

Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.»

Palabra del Señor

El Papa en la Catequesis: “Hoy el Señor nos pide ser sembradores de esperanza”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Ya desde hace algunas semanas el Apóstol Pablo nos está ayudando a comprender mejor en que cosa consiste la esperanza cristiana. Y hemos dicho que no era un optimismo, no: era otra cosa. Y el Apóstol nos ayuda a entender que cosa es esto. Hoy lo hace uniéndola a dos actitudes aún más importantes para nuestra vida y nuestra experiencia de fe: la «perseverancia» y la «consolación» (vv. 4.5). En el pasaje de la Carta a los Romanos que hemos apenas escuchado son citados dos veces: la primera en relación a las Escrituras y luego a Dios mismo. ¿Cuál es su significado más profundo, más verdadero? Y ¿En qué modo iluminan la realidad de la esperanza? Estas dos actitudes: la perseverancia y la consolación.
La perseverancia podríamos definirla también como paciencia: es la capacidad de soportar, llevar sobre los hombros, “soportar”, de permanecer fieles, incluso cuando el peso parece hacerse demasiado grande, insostenible, y estamos tentados de juzgar negativamente y de abandonar todo y a todos. 
La consolación, en cambio, es la gracia de saber acoger y mostrar en toda situación, incluso en aquellas marcadas por la desilusión y el sufrimiento, la presencia y la acción compasiva de Dios. Ahora, San Pablo nos recuerda que la perseverancia y la consolación nos son transmitidas de modo particular por las Escrituras (v. 4), es decir, por la Biblia. De hecho, la Palabra de Dios, en primer lugar, nos lleva a dirigir la mirada a Jesús, a conocerlo mejor y a conformarnos a Él, a asemejarnos siempre más a Él. En segundo lugar, la Palabra nos revela que el Señor es de verdad «el Dios de la constancia y del consuelo» (v. 5), que permanece siempre fiel a su amor por nosotros, es decir, que es perseverante en el amor con nosotros, no se cansa de amarnos: ¡no! Es perseverante: ¡siempre nos ama! Y también se preocupa por nosotros, curando nuestras heridas con la caricia de su bondad y de su misericordia, es decir, nos consuela. Tampoco, se cansa de consolarnos.
En esta perspectiva, se comprende también la afirmación inicial del Apóstol: «Nosotros, los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no complacernos a nosotros mismos» (v. 1). Esta expresión «nosotros, los que somos fuertes» podría parecer arrogante, pero en la lógica del Evangelio sabemos que no es así, es más, es justamente lo contrario porque nuestra fuerza no viene de nosotros, sino del Señor. Quien experimenta en su propia vida el amor fiel de Dios y su consolación está en grado, es más, en el deber de estar cerca de los hermanos más débiles y hacerse cargo de sus fragilidades. Si nosotros estamos cerca al Señor, tendremos esta fortaleza para estar cerca a los más débiles, a los más necesitados y consolarlos y darles fuerza. Esto es lo que significa. Esto nosotros podemos hacerlo sin auto-complacencia, sino sintiéndose simplemente como un “canal” que transmite los dones del Señor; y así se convierte concretamente en un “sembrador” de esperanza. Es esto lo que el Señor nos pide a nosotros, con esa fortaleza y esa capacidad de consolar y ser sembradores de esperanza. Y hoy, se necesita sembrar esperanza, ¿eh? No es fácil.
El fruto de este estilo de vida no es una comunidad en la cual algunos son de “serie A”, es decir, los fuertes, y otros de “serie B”, es decir, los débiles. El fruto en cambio es, como dice Pablo, «tener los mismos sentimientos unos hacia otros, a ejemplo de Cristo Jesús» (v. 5). La Palabra de Dios alimenta una esperanza que se traduce concretamente en el compartir, en el servicio recíproco. Porque incluso quien es “fuerte” se encuentra antes o después con la experiencia de la fragilidad y de la necesidad de la consolación de los demás; y viceversa en la debilidad se puede siempre ofrecer una sonrisa o una mano al hermano en dificultad. Y así es una comunidad que «con un solo corazón y una sola voz, glorifica a Dios» (Cfr. v. 6). Pero todo esto es posible si se pone al centro a Cristo, su Palabra, porque Él es el “fuerte”, Él es quien nos da la fortaleza, quien nos da la paciencia, quien nos da la esperanza, quien nos da la consolación. Él es el “hermano fuerte” que cuida de cada uno de nosotros: todos de hecho tenemos necesidad de ser llevados en los hombros del Buen Pastor y de sentirnos acogidos en su mirada tierna y solícita.
Queridos amigos, jamás agradeceremos suficientemente a Dios por el don de su Palabra, que se hace presente en las Escrituras. Es ahí que el Padre de nuestro Señor Jesucristo se revela como «Dios de la perseverancia y de la consolación». Y es ahí que nos hacemos conscientes de como nuestra esperanza no se funda en nuestras capacidades y en nuestras fuerzas, sino en el fundamento de Dios y en la fidelidad de su amor, es decir, en la fuerza de Dios y en la consolación de Dios. Gracias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

miércoles, 22 de marzo de 2017

Mil millones de personas se enfrentan a la escasez de agua en las regiones más secas del planeta



 En el Día Mundial del AguaManos Unidas vuelve los ojos hacia los millones de personas que, en estos momentos, se enfrentan en el mundo a los graves efectos de la escasez de agua, derivada de la sequía recurrente que padecen en sus países, consecuencia del cambio climático y del mal uso de los recursos.
El pasado mes de enero, Jose Graziano da Silva, director general de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) lo advertía en el Foro Global para la Alimentación y la Agricultura: "El cambio climático está alterando los regímenes hidrológicos en todo el mundo. Se estima que cerca de mil millones de personas en las regiones más secas, con mayores índices de pobreza y hambre, van a enfrentarse a una creciente escasez de agua a corto plazo".
Mabel Ibáñez, coordinadora de proyectos de Manos Unidas en África, el continente más castigado por una sequía que dura ya demasiados años y que está provocando la que, según Naciones Unidas, podría ser la mayor crisis humanitaria desde que terminó la II Guerra Mundial en 1945, asegura que "es inadmisible que, en pleno siglo XXI, en algunas zonas del mundo la falta de agua siga siendo sinónimo de muerte".
Otra vez África
En África, donde la amenaza del hambre es una constante, la escasez de lluvias ha agravado la situación hasta el punto de hacer saltar todas las alarmas. En Sudán del Sur, el país más joven del mundo, sumido en un conflicto tribal que parece no tener fin, la falta de precipitaciones ha contribuido al descenso en la producción de alimentos, muy mermada ya a causa de la guerra. La situación ha llevado a Naciones Unidas a una declaración formal de hambruna en Unity, una zona situada en el centro-norte del país, aunque se prevé que el hambre se extienda a otras regiones e, incluso, a la capital. Esta es la primera vez en seis años que Naciones Unidas declara la hambruna; la última vez fue en el año 2011 en Somalia, donde murieron de hambre 260.000 personas.
"Desgraciadamente, estamos hablando de una crisis regional que afecta a varios países. En Africa Este se está sufriendo una sequía muy fuerte. En algunas zonas no ha llovido en 3 años, y, en otras, por el efecto de El Niño, el año pasado las lluvias fueron muy cortas y escasas", asegura la coordinadora de proyectos de Manos Unidas en el continente africano.
"Es terrible que la amenaza de muerte por inanición penda otra vez sobre las cabezas de cerca de 1,5 millones de niños en cuatro países", afirma.
Nigeria, Somalia, el noreste de Kenia y diversas regiones de Etiopía, son algunos de los territorios en los que la población corre mayor riesgo de padecer hambre. Los pequeños agricultores y ganaderos, el sector de población más afectado por la falta de de lluvia y la consecuente escasez de agua, dependen ya, en gran medida, de la ayuda externa para poder asegurarse la alimentación. "En algunas de estas zonas hace mucho tiempo, demasiado, que no llueve y, en otras, las precipitaciones han sido tan escasas que no ha sido posible cosechar lo suficiente para garantizar el sustento", dice Ibañez, quien señala que "aunque la situación es de emergencia extrema, el mundo parece estar mirando a otro lado".

Manos Unidas y el agua en África
Desde hace 58 años, Manos Unida dedica grandes esfuerzos a la puesta en marcha de programas específicos de abastecimiento de agua potable y de regadío a través de la construcción de presas y traídas de agua, la perforación de pozos o los programas de regadío, básicos para evitar emergencias como la actual.
Para ello, solo en África y en los últimos cuatro años, Manos Unidas ha aprobado más de 140 proyectos relacionados con el agua por un importe superior a 8 millones de euros. "El agua es un elemento fundamental para el ser humano. Y en África puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso, está presente en gran parte de nuestros proyectos y en todos los sectores de actuación: agrícola, educativo, sanitario, de promoción social y de promoción de la mujer", afirma Mabel Ibáñez. Consulta aquí la lista de proyectos.
"Con su trabajo, Manos Unidas pone su granito de arena para paliar los efectos del cambio climático, pero nadie tiene capacidad para predecir y evitar sequías tan brutales como las de los últimos años", asegura la coordinadora de proyectos de Manos Unidas en África. "Lo que sí que podemos hacer es prevenir sus efectos y, sobre todo, trabajar para evitar que en el mundo la falta de agua sea sinónimo de muerte para muchos millones de personas a día de hoy".
Manos Unidas

El milagro que acontece cada día en las periferias


Llevo un par de semanas con el brazo y la mano derecha inmovilizada por un pequeño accidente. Es una situación nueva que me obliga a no valerme por mis manos, sino a ponerme en las manos de otros y otras.
Manos que me ayudan a levantarme y asearme, manos que me sostienen y ofrecen seguridad cuando cojo el autobús para ir al médico, manos que se ofrecen para escribir al ordenador mis palabras, manos de diferentes colores y texturas que cuidan y piden permiso para hacerlo.
Manos cobrizas como las de Farzana, que cuando me ayuda a vestirme me repite cariñosamente: «Tú ayudar a mí, yo ahora ayudar a ti», o manos negras, fuertes y grandes como las de Ammadou, al que tantas veces he acompañado al médico desde los grupos de Yo sí sanidad universal, y que ahora protege mi brazo inmóvil en el autobús para que nadie me lo roce mientras me acompaña al hospital.
«Hoy por ti, mañana por mí», me repite Sandra, una vecina ecuatoriana que también tuvo un pequeño accidente hace unos meses y las compañeras de la Red Interlavapiés le echamos unas manos con sus hijos.
Manos que cuidan, manos que se entrecruzan juntas en luchas comunes, compartiendo precariedades y sueños: la despenalización de la manta, la ratificación del convenio 189 de la OIT para trabajadoras domésticas, el pasaje seguro para los refugiados o los papeles por derecho.
Manos que nos recuerdan que el hoy por ti y mañana por mí, las relaciones de ida y vuelta, hacen posible la vida, la ternura y el cuidado, aún en las situaciones más hostiles. El hoy por ti y mañana por mí es el milagro que acontece cada día en las periferias.
Pepa Torres
Red interlavapiés
Alfa y Omega