sábado, 28 de mayo de 2016

Los teólogos 'malditos' y el Papa Francisco


No deja de ser sorprendente y muy significativo que una serie de teólogos considerados "malditos" durante el largo invierno eclesial del postconcilio, sean ahora no solo admiradores entusiastas del Papa Francisco, sino que se hayan convertido en sus defensores frente a los que le atacan y acusan.

Estos teólogos y teólogas fueron considerados sospechosos en sus doctrinas, algunos fueron excluidos de sus cátedras, otros fueron censurados por sus escritos y tuvieron que defenderse de los "monita" o advertencias que recibían de los responsables de sus Iglesias locales y muchas veces de Roma. Su sufrimiento fue grande, su silencio muy doloroso, pero actuaron con "resistencia y sumisión" y permanecieron fieles a la Iglesia.

Sin pretender ser exhaustivo cito alguno de los nombres que me son más conocidos y familiares: Hans Küng, Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Jon Sobrino, Eleazar López, José Mª Castillo, Juan Masiá, José Antonio Pagola, Marciano Vidal, Benjamín Forcano, Andrés Torres Queiruga, Juan José Tamayo y un largo etcétera en el que habría que nombrar a teólogas como Ivone Gebara, Elisabeth Johnson y teólogos anglosajones.

¿Qué ha pasado? Ninguno de ellos o ellas se han retractado de sus opiniones, tal vez hayan matizado y clarificado algunos malentendidos, pero no han cambiado de rumbo.
Lo que ha sucedido es que Francisco ha inaugurado un estilo nuevo de ejercer el Primado romano, no es teólogo profesional y no impone su propia teología, sino que es ante todo pastor, ha abierto las puertas de la Iglesia, desea una Iglesia que salga a la calle y huela a oveja, que no excluya sino que acoja y sea sacramento de misericordia, una Iglesia que sea dialogante, no autorreferencial, pobre y de los pobres, que viva la alegría del evangelio y crea en la novedad siempre sorpresiva del Espíritu. El clima eclesial ha cambiado en estos años, hay mayor libertad, se puede respirar mejor.

Y espontáneamente uno recuerda la notable semejanza que existe entre esta situación y la de los años del preconcilio cuando una serie de teólogos fueron censurados y acusados de defender la llamada Nouvelle Théologie, pero que luego en tiempos de Juan XXIII fueron los grandes teólogos del Vaticano II: Rahner, Congar, De Lubac, Chenu, Daniélou e incluso Teilhard de Chardin ya fallecido pero que inspiró en gran parte la Constitución sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, Gaudium et spes.

Estos cambios, más allá de las anécdotas personales o históricas, desde una mirada de fe, nos llevan a reconocer que la Iglesia, Pueblo de Dios peregrino en la historia hacia el Reino, a pesar de sus errores, limitaciones y pecados, está siempre animada y guiada por el Espíritu del Señor y que aunque, como la luna, atraviese diferentes fases de oscuridad y de luz, nunca es abandonada por el Señor Jesús, que es la luz de los pueblos, Lumen Gentium y la conduce " desde las sombras y las apariencias a la verdad", como se lee en el epitafio del beato cardenal Newman.
Y todo ello nos produce gran alegría y esperanza de una nueva primavera pascual. Y es un estímulo para que la teología siga siendo una instancia profética y de frontera en la Iglesia de hoy.

 (Víctor Codina sj)

Cáritas Europa apuesta por hacer posible el sueño del Papa sobre una Europa más inclusiva


Más de 300 personas de 42 países europeos se han dado cita en la ciudad francesa de Lourdes, del 23 al 26 de mayo, en la Conferencia Regional 2016 para reflexionar sobre pobreza familiar e infantil, extrema vulnerabilidad, participación en la economía y asilo en Europa y han concluido que el sueño del Papa Francisco sobre una Europa más inclusiva es posible.
A la cita ha acudido una representación de Cáritas Española, integrada por el secretario general, Sebastián Mora; el director del Area de Comunicación, Sensibilización e Incidencia, Natalia Peiro; y representantes de las Cáritas Diocesanas de Ciudad Real, Girona y Oviedo.
"A la luz del sueño del Papa Francisco sobre Europa --expresado en la reciente ceremonia de recepción del Premio Carlomagno--, la Conferencia Regional de Cáritas Europa pide a los líderes europeos que unan sus fuerzas con las personas, las organizaciones de la sociedad civil y las Iglesias para construir una Europa más inclusiva y abierta hacia el exterior", reza la declaración final del encuentro.
Según apunta, Europa se enfrenta al desafío "cada vez mayor" que plantean "el aumento de la pobreza, la injusticia social, los conflictos, la xenofobia y el nacionalismo". Ante esta situación, Cáritas Europa insta a los Gobiernos europeos a reforzar el papel del Consejo de Europa para garantizar que se respeten los derechos sociales, incluido el derecho a ser protegidos contra la pobreza y la exclusión social.
"Europa necesita un nuevo comienzo, un nuevo proyecto europeo que tenga la solidaridad, la fraternidad y la dignidad de las personas en su núcleo", ha afirmado en la Conferencia regional el presidente de Caritas Europa, monseñor Luc Van Looy.
En las jornadas, también ha intervenido una persona que antes no tenía hogar y que hoy es trabajador social en el albergue 'El Buen Samaritano' de Cáritas Bulgaria. "He conocido a gente de otros países europeos que han vivido experiencias similares. Ahora, como ellos, todo lo bueno que he recibido de Cáritas puedo devolverlo a los demás. Ahora, puedo vivir una vida con dignidad y participar plenamente en la sociedad", ha explicado Tsenko.
Durante esta Conferencia Regional, Caritas Europa organizó una plataforma de diálogo y reflexión personal abierta a la participación de personas que viven en vulnerabilidad, voluntarios y Caritas. En este foro, los asistentes propusieron soluciones basadas en sus experiencias de vida.
"Fue maravilloso ver a cientos de responsables de Cáritas en Lourdes y ser testigo de una visión de una Europa unida que tiene a las personas en su corazón. La participación de todos, incluidas las personas que soportan condiciones de pobreza, demuestra cómo las personas de toda Europa quieren trabajar juntos para abordar los problemas comunes y renovar la solidaridad", ha señalado el vicepresidente de Cáritas Europa, Bernard Thibaud.
Por otro lado, tanto los representantes de Cáritas Española como las delegaciones de otras Cáritas europeas también compartieron con todos los participantes la "grave inquietud suscitada estos días por la seguridad y la protección de los derechos humanos de los refugiados que están siendo desalojados del campo griego de Idomeni, así como las devoluciones en caliente que se registran en las fronteras de Ceuta y Melilla". (RD/Ep)


¿Con qué autoridad haces estas cosas?


Evangelio según San Marcos 11,27-33. 

Y llegaron de nuevo a Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: "¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?". 

Jesús les respondió: "Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. 

Díganme: el bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?". 

Ellos se hacían este razonamiento: "Si contestamos: 'Del cielo', él nos dirá: '¿Por qué no creyeron en él?'.

¿Diremos entonces: "De los hombres'?". Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta, respondieron a Jesús: 

"No sabemos". Y él les respondió: 

"Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas". 

viernes, 27 de mayo de 2016

"Quien permite que la gente se ahogue en el Mediterráneo permite que Dios se ahogue"


El cardenal Woelki convierte una barcaza de refugiados en un altar en el Corpus
Celebra la misa en la plaza de la catedral de Colonia, pues la embarcación no cabía en el templo
El cardenal de Colonia, Rainer Maria Woelki, usó la embarcación en la que un centenar de refugiados llegó a Europa como altar para celebrar este lunes la misa de Corpus Christi, en la que hizo un llamado a la solidaridad con los peticionarios de asilo.
"Quien permite que la gente se ahogue en el Mediterráneo permite que Dios se ahogue", dijo Woelki en su sermón, informa Efe.
La misa se celebró al aire libre, en la plaza ubicada frente a la catedral de Colonia, cuyas puertas no son lo suficientemente grandes para introducir la embarcación en su interior.
El barco, ahora propiedad del arzobispado de Colonia, fue incautado por el Ejército de Malta en una operación de rescate en el Mediterráneo hace unos años.
Woelki recordó que entre 80 y 100 personas "remaron por su vida" en ese bote tras dejar la costa libia huyendo del terror y de la guerra.
La colecta realizada durante la misa de Corpus Christi se entregará a una fundación dedicada a rescatar refugiados en el mar.
En declaraciones a la web dom.com, Woelki pidió no olvidar a quienes han perdido la vida en la travesía: "Jesús dijo que aquel mal que le hacíamos al más pequeño de sus hermanos se lo hacíamos a él", apuntó al recordar un pasaje evangélico.
La embarcación permanecerá varios días expuesta ante la catedral como un homenaje a los refugiados.
Entretanto, un nuevo naufragio de una barcaza colmada de inmigrantes causó decenas de víctimas el domingo en el Canal de Sicilia, a 35 millas de la costa libia.

La alarma fue dada por un avión de Eunavformed, la misión de rescate europea, que estimó que las víctimas serían entre 20 y 30. Unas 50 personas fueron rescatadas de la embarcación donde viajaban cientos de migrantes.
Religión digital

Una turba musulmana incendia siete viviendas cristianas en El Cairo


Tras el rumor de una aventura entre un cristiano y una musulmana
Una turba musulmana saqueó e incendió siete viviendas cristianas en una provincia al sur de El Cairo tras la difusión de rumores que apuntaban a una aventura entre un hombre cristiano y una mujer musulmana, dijo la iglesia copta.
Durante el ataque, ocurrido el pasado 20 de mayo, la madre del hombre cristiano fue desnudada en público por la turna para humillarla, explicó la iglesia. Su hijo huyó de la localidad.
La policía llegó al lugar del incidente casi dos horas después del inicio del ataque y arrestó a seis personas, según un comunicado emitido por la iglesia el miércoles en la noche.

Los cristianos, que son alrededor del 10% de los 90 millones de habitantes de Egipto, llevan años denunciando discriminación en el país de maorís musulmana. El presidente Abdul Fatá el Sisi, en el cargo desde 2014, ha intentado abordar algunas de sus quejas.

El Papa invita a los católicos alemanes a recuperar la armonía con lo creado y con el Creador

A la ‘Katholikentag’ recuerda que lo importante en la vida no es hacer o tener éxito, sino discernir y ayudar al prójimo
El papa Francisco envió un videomensaje para la Jornada de los católicos alemanes, que se ha realizado este miércoles en la ciudad de Leipzig. La Katholikentag se reúne cada dos años y tiene como tema de esta edición, la número cien, “He aquí el hombre”.
El Santo Padre constató que en este evento ellos “quieren mostrar a los hombres y mujeres de Leipzig y de toda Alemania, que viven la alegría del Evangelio”. Y que “tienen buenas relaciones con los cristianos de otras confesiones y dan un auténtico testimonio de Cristo al empeñarse concretamente con los más débiles y necesitados”.
“He aquí el hombre”, un lema “que muestra de manera muy linda lo que cuenta en la vida. No es el hacer, no el éxito exterior, sino la capacidad de detenerse, de dirigir la mirada, de estar atentos hacia el otro y de ofrecerle lo que verdaderamente le falta”.
Por ello les invitó para tener una buena convivencia y paz, a construir la paz interior en el corazón. “Muchas personas viven en un apuro constante. Así tienden a arrollar todo lo que tienen a su alrededor. Esto afecta también el modo con el que se trata el ambiente”. Por ello es necesario, aseguró “concederse más tiempo para recuperar la serena armonía con el mundo, con lo creado, pero también con el Creador”. Por ello invito: “Busquemos en la contemplación, en la oración, alcanzar siempre más familiaridad con Dios”, y a dejarse tocar por la misericordia de Dios, también con una buena confesión.
El Santo Padre señaló que muchas veces encontramos en la sociedad al hombre maltratado, en la vejez, en la enfermedad, en el morir enseguida, privado de la propia dignidad, porque no tiene trabajo o porque son refugiados y “vemos aquí a Jesús que sufre y es martirizado”.
Por ello invitó a los participantes de la Katholikentag, a compartir ideas sobre cómo llevar la buena noticia de Cristo a los hombres. “Imploramos –concluyó el Papa antes darles la bendición– al Consolador Divino, al Espíritu Santo, para que nos de el coraje y la fuerza para ser testimonios de aquella esperanza, que Dios da a toda la humanidad”.

 (ZENIT – Roma)

Cases: "La crisis de los refugiados está dejando en mal lugar a todos en Europa"


"Esto clama al cielo", dice el obispo de Canarias
El obispo de la Diócesis de Canarias, Monseñor Francisco Cases, ha afirmado que las crisis de los refugiados "está dejando en muy mal lugar a todos en Europa", recordando que no es sólo acoger a estas personas, sino que también hay que integrarlos en la sociedad.
"Hay países de muy escasa fuerza social y económica que están acogiendo refugiados y que la muy noble, grande y muy poderosa económicamente Europa no esté teniendo esto es un desastre", dijo.
A preguntas de los periodistas durante la presentación de la memoria de Cáritas Diocesana de Canarias 2015, Cases añadió que no es una cuestión sólo de España, sino que lo es de todos los estados. "Esto clama al cielo", exclamó.
Para el obispo, la tesis deseable es que se trabaje en origen aunque comentó que se está viendo que las actuaciones en las zonas en conflicto "son problemáticas y más que problemáticas".

"El problema es muy complejo porque traer refugiados no significa traerlos para el alojamiento, eso no sería nada difícil y estoy convencido de que la sociedad y las autoridades estarían en condiciones de acogerlos, pero el problema es cómo integrar porque en una sociedad que tiene el 20% de desempleo o el 26% en Canarias... ¿Qué hacemos con los refugiados? aumenta el desempleo. Es un problema complejo, pero Europa es poderosa", concluyó.

Mi casa será casa de oración para todos los pueblos. Tened fe en Dios

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 11, 11-26
Después que el gentío lo hubo aclamado, entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo y, como era ya tarde, salió hacia Betania con los Doce. 
Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. 
Entonces le dijo: - «Nunca jamás coma nadie de ti». 
Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén, entró en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía, diciendo:
 - «¿No está escrito: "Mi casa será casa de oración para todos los pueblos"? Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos». 
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo admiraba su enseñanza, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. 
A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: - «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado». 
Jesús contestó: - «Tened fe en Dios. En verdad os digo que si uno dice a este monte: "Quítate y arrójate al mar", y no duda en su corazón, sino que cree en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido, y lo obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas».

Palabra del Señor.

Ofrecer lo que recibimos de las manos de Jesús, el Papa en el Corpus Christi

«Hagan esto en memoria mía» (1Co 11,24.25).
            El apóstol Pablo, escribiendo a la comunidad de Corinto, refiere por dos veces este mandato de Cristo en el relato de la institución de la Eucaristía. Es el testimonio más antiguo de las palabras de Cristo en la Última Cena.
            «Hagan esto». Es decir, tomen el pan, den gracias y pártanlo; tomen el cáliz, den gracias y distribúyanlo. Jesús manda repetir el gesto con el que instituyó el memorial de su Pascua, por el que nos dio su Cuerpo y su Sangre. Y este gesto ha llegado hasta nosotros: es el «hacer» la Eucaristía, que tiene siempre a Jesús como protagonista, pero que se realiza a través de nuestras pobres manos ungidas de Espíritu Santo.
            «Hagan esto». Ya en otras ocasiones, Jesús había pedido a sus discípulos que «hicieran» lo que él tenía claro en su espíritu, en obediencia a la voluntad del Padre. Lo acabamos de escuchar en el Evangelio. Ante una multitud cansada y hambrienta, Jesús dice a sus discípulos: «Dénles ustedes de comer» (Lc 9,13). En realidad, Jesús es el que bendice y parte los panes, con el fin de satisfacer a todas esas personas, pero los cinco panes y los dos peces fueron aportados por los discípulos, y Jesús quería precisamente esto: que, en lugar de despedir a la multitud, ofrecieran lo poco que tenían. Hay además otro gesto: los trozos de pan, partidos por las manos sagradas y venerables del Señor, pasan a las pobres manos de los discípulos para que los distribuyan a la gente. También esto es «hacer» con Jesús, es «dar de comer» con él. Es evidente que este milagro no va destinado sólo a saciar el hambre de un día, sino que es un signo de lo que Cristo está dispuesto a hacer para la salvación de toda la humanidad ofreciendo su carne y su sangre (cf. Jn 6,48-58). Y, sin embargo, hay que pasar siempre a través de esos dos pequeños gestos: ofrecer los pocos panes y peces que tenemos; recibir de manos de Jesús el pan partido y distribuirlo a todos. Hacer y también partir.
            Partir: esta es la otra palabra que explica el significado del «hagan esto en memoria mía». Jesús se ha dejado «partir», se parte por nosotros. Y pide que nos demos, que nos dejemos partir por los demás. Precisamente este «partir el pan» se ha convertido en el icono, en el signo de identidad de Cristo y de los cristianos. Recordemos Emaús: lo reconocieron «al partir el pan» (Lc 24,35). Recordemos la primera comunidad de Jerusalén: «Perseveraban [...] en la fracción del pan» (Hch 2,42). Se trata de la Eucaristía, que desde el comienzo ha sido el centro y la forma de la vida de la Iglesia. Pero recordemos también a todos los santos y santas –famosos o anónimos–, que se han dejado «partir» a sí mismos, sus propias vidas, para «alimentar a los hermanos». Cuántas madres, cuántos papás, junto con el pan de cada día, cortado en la mesa de casa, se parten el pecho para criar a sus hijos, y criarlos bien. Cuántos cristianos, en cuanto ciudadanos responsables, se han desvivido para defender la dignidad de todos, especialmente de los más pobres, marginados y discriminados. ¿Dónde encuentran la fuerza para hacer todo esto? Precisamente en la Eucaristía: en el poder del amor del Señor resucitado, que también hoy parte el pan para nosotros y repite: «Hagan esto en memoria mía».

            Que el gesto de la procesión eucarística, que dentro de poco vamos a hacer, responda también a este mandato de Jesús. Un gesto para hacer memoria de él; un gesto para dar de comer a la muchedumbre actual; un gesto para «partir» nuestra fe y nuestra vida como signo del amor de Cristo por esta ciudad y por el mundo entero.

jueves, 26 de mayo de 2016

Multitudinaria celebración del Corpus Christi por las calles de Toledo

"La Iglesia debe dar la batalla contra la miseria material y espiritual", asegura
El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, ha apelado a «luchar por la pobreza cero»como «pedimos a políticos y organizaciones sociales» al tiempo que ha demandado el compromiso «para que todos los hombres y mujeres tengan lo más mínimo para vivir».
Así lo ha expresado durante la homilía de laMisa Pontifical que se ha celebrado en la catedral primada con motivo del Corpus Christi, oficiada en rito hispano-mozárabe por monseñor Rodríguez.
El también Primado de España se ha referido a las palabras del Papa Francisco en las que sostiene que «la Iglesia no es una ONG, no debe combatir contra la pobreza» pero sí «dar la batalla contra la miseria material espiritual y nivelar como dice San Pablo».
Esta percepción, como ha asegurado Rodríguez, «no es angelismo» si no que «tenemos que comprometernos para que todo hombre y mujer tengan lo mas mínimo para vivir».
En este punto ha diferenciado al pobre «que sabe que por sí mismo no puede vivir y tiene necesidad de Dios y de los demás para creer» y al «rico, que no tiene necesidad de llamar al prójimo y a Dios», dos conceptos, que a su parecer, «los soporta difícilmente nuestra sociedad, para la que Dios es tantas veces irrelevante».
Repecto a la celebración del Corpus Christi, el arzobispo de Toledo ha destacado la importancia de que la ciudad vuelque «lo más grande que posee no solo para recibir a la Custodia» sino también «al Santísimo Sacramento».

Además, ha puesto el acento, en esta celebración del Corpus que forma parte de «nuestras señas de identidad», en que el Cristianismo «no es una moral pero tiene muchas consecuencias morales». «Vivimos de la vida de Cristo, no podemos caminar sin la compañía de Jesús».
Jesús Bastante

San Felipe Neri – 26 de mayo

«Apóstol de Roma, heraldo de la alegría que derrochó en todo su quehacer impregnando los suburbios de la Ciudad Eterna donde conquistó a niños, jóvenes y adultos. Rehusó el cardenalato diciendo que prefería el paraíso»
Este prodigio de caridad advirtió: «Quien quiera algo que no sea Cristo, no sabe lo que quiere; quien pida algo que no sea Cristo, no sabe lo que pide; quien no trabaje por Cristo, no sabe lo que hace». Nació en Florencia, Italia, el 22 de julio de 1515. Su padre era notario; procedía de una familia que había gozado de una excelente posición. Enviudó pronto y se casó de nuevo. Su segunda esposa fue como una madre para sus hijos. Felipe era un niño obediente y amable que cultivaba la oración. De su padre heredó el amor por la lectura. Vivían cerca del monasterio dominico de San Marco, que le gustaba frecuentar, y con el testimonio de los frailes se sintió impulsado a encarnar tan altos ideales religiosos.
Hacia los 18 años su padre le envió a San Germano para que aprendiera el oficio de un primo suyo que era mercader. Felipe lo dejó muy pronto para ir en pos de elevados anhelos. Retirado a Montecassino para orar, vio claramente su vocación. Se fue a Roma en 1533 sin dinero ni proyecto alguno, confiando únicamente en la Providencia. Nada dijo a su padre ni aceptó ayuda de parientes. Se alojó en la casa de Galeotto Caccia, un aduanero florentino, y contribuyó a sufragar los gastos educando a sus hijos. Escribía poesías, pero casi todas ellas las quemó antes de morir junto a otros escritos que redactó. En 1535 comenzó a estudiar filosofía en la Sapienza y teología con los agustinos. Juzgando que sabía lo suficiente, vendió sus libros y entregó las monedas que le dieron a los pobres. Prefería los solitarios claustros y recintos, como las catacumbas, que le traían el aroma de la fe genuina por la que derramaron su sangre tantos cristianos.
Aparcó sus estudios, pero sorprendía a los sabios con la profundidad y claridad de su conocimiento teológico. Se centró en el apostolado que inició con visitas a los hospitales, invitando a otros a acompañarle. Luego añadió tiendas, almacenes, bancos y lugares públicos de Roma. Alegre, simpático, jovial, con proverbial sentido del humor, siempre dejaba caer alguna palabra sobre el amor de Dios. Saludaba a sus conocidos diciendo: «Y bien, hermanos, ¿cuándo vamos a empezar a ser mejores?». Su vida apostólica se caracterizó por la relación entrañable y directa con las personas. Dejaba en ellas el poso de un trato paternal, dulce y, a la par exigente, buscando conducirlas a Dios a través de la confianza en Él, con la sencillez evangélica y el gozo que proporciona vivir la unión divina.
En torno a 1544 conoció a Ignacio de Loyola. En un primer momento le guió la intención de seguir sus pasos, pero después decidió centrarse en el apostolado que estaba realizando. Vivía austeramente, se alimentaba de pan, aceitunas y agua, y en su cuarto solo había una cama, algunas sillas y una cuerda para colgar la ropa. Solía disciplinarse con pequeñas cadenas. Sufrió grandes pruebas y tentaciones. Al atardecer se retiraba para orar en la iglesia de San Eustachio. A veces pasaba la noche al raso. Una de ellas, la víspera de Pentecostés de 1544, hallándose en las catacumbas de San Sebastián quedó sellado místicamente por el Espíritu Santo. Vio descender del cielo un globo de fuego que penetrando por su boca le dejó el pecho henchido de amor, y pidió a Dios que cesase esta gracia porque no podía soportar tal efusión mística. Al morir verían que tenía dos costillas rotas que se combaron para dejar espacio al corazón. Estos arrebatos fueron frecuentes e intensos, tanto que las palpitaciones de esta víscera podían oírlas otros.
Su confesor, el padre Persiano Rossa, con el que inmediatamente congenió y con el que compartía similares afanes, le indujo a ser sacerdote. En 1548 ambos fundaron la cofradía de la Santísima Trinidad para los peregrinos. Felipe se ordenó en mayo de 1551, con 36 años. A su apostolado habitual añadió el confesionario al que dedicaba muchas horas. Con su inspirado juicio enseñaba a los penitentes el valor de la oración. Decía: «Un hombre sin oración es un animal sin razón». Sus misas duraban horas. En sus conversaciones espirituales aconsejaba la lectura de vidas de santos y de misioneros. Luego les llevaba a visitar al Santísimo, y si se animaban les invitaba a cuidar enfermos.
Vivía en San Girolamo della Carità donde residían virtuosos sacerdotes. La espiritualidad que vinculaba a todos los penitentes que atendía tenía como eje central la comunión, la oración y otras acciones complementarias entre las que Felipe introdujo la exposición mensual del Santísimo en la iglesia de San Salvatore in Campo. Todo ello fue germen del Oratorio. Entre sus primeros discípulos se hallaban Cesare Baronio, sucesor suyo, y Francesco María Tarugo. Ambos fueron cardenales. Su ímpetu apostólico dejaba traslucir el vigor de la primera caridad que permanecía intacta en su corazón. Llevado del afán que guía a todos los santos impulsó en sus seguidores el hábito de recorrer las 7 iglesias orando en ellas, como hacía él. Era una actividad abierta a sacerdotes, religiosos y laicos, que fue dejando tras de sí una fecunda estela. Pero no fue del agrado del cardenal Rosaro, vicario de Pablo IV, que le acusó de formar una secta; se le prohibió confesar y predicar.
En 1564 el pontífice le dio su apoyo. Y en 1572 lo designaron párroco de San Giovanni dei Fiorentini, que atendió sin abandonar San Girolamo. Fue en 1575, con la venia de Gregorio XIII, cuando él y los sacerdotes del Oratorio contaron con su propio templo, Santa María in Vallicella, que hubo de reconstruir porque se hallaba en estado ruinoso. Felipe siguió en su residencia habitual hasta 1583 momento en tuvo que abandonarla por obediencia al pontífice para iniciar esa obra. En 1590 Sixto V le ofreció el cardenalato, que rehusó diciendo: «Prefiero el paraíso». Fue adornado con dones extraordinarios, entre otros, además de los milagros, el de penetración de espíritus. Murió el 26 de mayo de 1595. Había sido aclamado ya como «apóstol de Roma». Pablo V lo beatificó el 11 de mayo de 1615, y Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622.
 (ZENIT – Madrid)


ACLAMA AL SEÑOR, TIERRA ENTERA




Del Salmo 99: 

Entrad en la presencia del Señor con vítores

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.


Entrad en la presencia del Señor con vítores

Sabed que el Señor es Dios:
que Él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.


Entrad en la presencia del Señor con vítores

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias
y bendiciendo su Nombre.


Entrad en la presencia del Señor con vítores

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»



Entrad en la presencia del Señor con vítores

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10,46-52)

«Ciego y mendigo, Bartimeo estaba al borde del camino, más exclusión imposible, marginado. Y cuando se enteró del paso de Jesús, comenzó a gritar, se hizo sentir…

En torno a Jesús iban los apóstoles, los discípulos, las mujeres que lo seguían habitualmente, con quienes recorrió durante su vida los caminos de Palestina para anunciar el Reino de Dios…

Dos realidades aparecen con fuerza, se nos imponen. Por un lado, el grito, el grito de un mendigo y por otro, las distintas reacciones de los discípulos… Son tres las respuestas frente a los gritos del ciego, y hoy también tienen actualidad. Podríamos decirlo con las palabras del propio Evangelio: Pasar, Cállate, Ánimo, levántate.

1. Pasar, pasar de largo, como hacen algunos porque ya no escuchan. Estaban con Jesús, miraban a Jesús, querían oír a Jesús, pero no escuchaban. Pasar es el eco de la indiferencia, de pasar al lado de los problemas y que éstos no nos toquen. No es mi problema… Es la tentación de naturalizar el dolor, de acostumbrarse a la injusticia…

Como el evangelista Juan nos recuerda, ¿cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve? (1 Jn 4, 20b)… Dividir esta unidad –entre escuchar a Dios y escuchar al hermano- es una de las grandes tentaciones que nos acompañan a lo largo de todo el camino a los que seguimos a Jesús…

2. Segunda palabra: Cállate. Es la segunda actitud frente al grito de Bartimeo. Cállate, no molestes… A diferencia de la actitud anterior, ésta escucha, reconoce, toma contacto con el grito del otro. Sabe que está y reacciona de una forma muy simple, reprendiendo… Es la actitud de quienes frente al pueblo de Dios, lo están continuamente reprendiendo, rezongando, mandándolo callar…

Es el drama de la conciencia aislada, de aquellos discípulos y discípulas que piensan que la vida de Jesús es sólo para los que se creen aptos. En el fondo hay un profundo desprecio al santo pueblo fiel de Dios: “Este ciego qué tiene que meterse, que se quede ahí”…

3. La tercera palabra: Ánimo, levántate. Y este es el tercer eco. Un eco que no nace directamente del grito de Bartimeo, sino de la reacción de la gente que mira cómo Jesús actuó ante el clamor del ciego mendigo…

A diferencia de los otros, que pasaban, el Evangelio dice que Jesús se detuvo y preguntó qué sucedía. Se detiene frente al clamor de una persona… para identificarla y de esta forma se compromete con ella. Se enraíza en su vida. Y lejos de mandarlo callar, le pregunta: ¿Qué puedo hacer por vos? 
Le pregunta, lo identifica queriendo ser parte de la vida de ese hombre, queriendo asumir su misma suerte. Así le restituye paulatinamente la dignidad que tenía perdida, al borde del camino y ciego. Lo incluye. 

Y lejos de verlo desde fuera, se anima a identificarse con sus problemas, para manifestar así la fuerza transformadora de la misericordia… No existe una compasión que no se detenga. Si no te detienes, no padeces con, no tienes la divina compasión. No existe una compasión que no escuche. No existe una compasión que no se y solidarice con el otro. La compasión no es zapping, no es silenciar el dolor, por el contrario, es la lógica propia del amor, el padecer con. 

Es la lógica que no se centra en el miedo sino en la libertad que nace de amar y pone el bien del otro por sobre todas las cosas. Es la lógica que nace de no tener miedo de acercarse al dolor de nuestra gente. Aunque muchas veces no sea más que para estar a su lado y hacer de ese momento una oportunidad de oración…
Vayamos adelante con la ayuda de Dios y colaboración de todos. El Señor se vale de nosotros para que su luz llegue a todos los rincones de la tierra».
(Papa Francisco, discurso a los religiosos de Bolivia, 09/07/2015)

TU FE TE HA CURADO


Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,46-52):

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna.

Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»

Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí.»

Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo.»

Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama.» Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

Jesús le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?»

El ciego le contestó: «Maestro, que pueda ver.»

Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha curado.»

Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Palabra del Señor

Catequesis del Papa: “La oración, transforma el deseo y lo modela según la voluntad de Dios”


“¡La oración no es una varita mágica! Ésta nos ayuda a conservar la fe en Dios y a confiar en Él incluso cuando no comprendemos su voluntad”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del último miércoles de mayo, donde meditó sobre la oración como fuente de misericordia.
Continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma recordó “que es necesario orar siempre sin desanimarse”; por lo tanto, no se trata de orar algunas veces, solo cuando tengo ganas. No, dice el Papa, Jesús nos enseña que se necesita «orar siempre sin desanimarse». 
Comentando la parábola de la “viuda y el juez injusto”, el Santo Padre preciso que este hombre, “era un juez perverso, sin escrúpulos, que no tenía en cuenta a la Ley pero hacia lo que quería”. A él se dirige una viuda para obtener justicia. Las viudas, puntualizó el Pontífice, junto a los huérfanos y a los extranjeros, eran las categorías más débiles de la sociedad. Sus derechos tutelados por la Ley podían ser pisoteados con facilidad porque, siendo personas solas e indefensas, difícilmente podían hacerse valer. “Ante la indiferencia del juez, la viuda recurre a su única arma: continuar insistentemente a fastidiarlo presentándole su pedido de justicia. Y justamente con esta perseverancia alcanza su objetivo”.
De esta parábola, afirma el Sucesor de Pedro, Jesús saca una doble conclusión: si la viuda ha logrado convencer al juez injusto con sus pedidos insistentes, cuanto más Dios, que es Padre bueno y justo, «hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche»; y además no «les hará esperar por mucho tiempo», sino actuará «rápidamente».
Por esto, recuerda el Papa, Jesús exhorta a orar “sin desfallecer”. Todos sentimos momentos de cansancio y de desánimo, sobre todo cuando nuestra oración parece ineficaz. Pero Jesús nos asegura: a diferencia del juez injusto, que Dios escucha rápidamente a sus hijos, aunque si esto no significa que lo haga en los tiempos y en los modos que nosotros quisiéramos. ¡La oración no es una varita mágica! Ésta nos ayuda a conservar la fe en Dios y a confiar en Él incluso cuando no comprendemos su voluntad.
Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco alentó a no desistir en la oración aunque no sea correspondida. ¡Es la oración que conserva la fe, sin ella la fe vacila! Pidamos al Señor, dijo el Papa, una fe que se haga oración incesante, perseverante, como aquella de la viuda de la parábola, una fe que se nutre del deseo de su llegada. Y en la oración experimentamos la compasión de Dios, que como un Padre va al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso.