domingo, 22 de mayo de 2016

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO DE HOY: San Juan 16,12-15.




“Jesús dice a los discípulos: el Espíritu Santo «os guiará hasta la verdad» (Jn 16, 13), siendo Él mismo «el Espíritu de la Verdad» (…)


¿Cuál es, entonces, la acción del Espíritu Santo en nuestra vida y en la vida de la Iglesia para guiarnos a la verdad? Ante todo, recuerda e imprime en el corazón de los creyentes las palabras que dijo Jesús, y, precisamente a través de tales palabras, la ley de Dios —como habían anunciado los profetas del Antiguo Testamento— se inscribe en nuestro corazón y se convierte en nosotros en principio de valoración en las opciones y de guía en las acciones cotidianas; se convierte en principio de vida.

Se realiza así la gran profecía de Ezequiel: «Os purificaré de todas vuestras inmundicias e idolatrías, y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo... Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos» (36, 25-27). En efecto, es del interior de nosotros mismos de donde nacen nuestras acciones: es precisamente el corazón lo que debe convertirse a Dios, y el Espíritu Santo lo transforma si nosotros nos abrimos a Él.

El Espíritu Santo, luego, como promete Jesús, nos guía «hasta la verdad plena» (Jn 16, 13); nos guía no sólo al encuentro con Jesús, plenitud de la Verdad, sino que nos guía incluso «dentro» de la Verdad, es decir, nos hace entrar en una comunión cada vez más profunda con Jesús, donándonos la inteligencia de las cosas de Dios. Y esto no lo podemos alcanzar con nuestras fuerzas. Si Dios no nos ilumina interiormente, nuestro ser cristianos será superficial. (…) 

Preguntémonos: ¿estoy abierto a la acción del Espíritu Santo, le pido que me dé luz, me haga más sensible a las cosas de Dios? Esta es una oración que debemos hacer todos los días: «Espíritu Santo haz que mi corazón se abra a la Palabra de Dios, que mi corazón se abra al bien, que mi corazón se abra a la belleza de Dios todos los días»… Invoquemos todos los días al Espíritu Santo, así el Espíritu Santo nos acercará a Jesucristo.
(Papa Francisco, catequesis del 15 de mayo de 2013)

EL ESPÍRITU SANTO LES ENSEÑARÁ


Evangelio según San Juan 16,12-15.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

"Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.


Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."

sábado, 21 de mayo de 2016

"Amor de Dios, amor humano. El misterio de la Trinidad". Reflexión del jesuita Juan Bytton

Jn 16:12-15
En el Evangelio del domingo de la Santísima Trinidad escuchamos de boca de Jesús: “Cuando venga el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad plena” (v 13). Nunca ha sido fácil expresar en lenguaje humano lo de Dios. Pero fue él quien quiso “habitar entre nosotros” (Jn 1:14) expresándose en nuestro lenguaje. Por tanto, basta que llevemos a la acción la dinámica trinitaria de comunión de amor para que este misterio, en su gratuidad, se vuelva comunicación.  
La Trinidad es Dios y “la Gloria de Dios es que el hombre viva” (San Ireneo). La Trinidad es el horizonte del amor, y por tanto de la solidaridad, del respeto y de la dignidad, de todo aquello que tiene raíces divinas. Encontramos en las Escrituras este aliento de Jesús, esta comunidad de Dios que integra amor y comunión en el compromiso de los creyentes. El amor humano es la parábola de aquel divino. 
El Evangelio de Mateo nos muestra un ejemplo de la Trinidad donándose: “Vayan y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28:19). Así termina este Evangelio y así comienza la aventura de los seguidores de Jesús. Una promesa que parte de un envío y un envío que parte de un misterio.
Jesús usa nombres de familia: Padre e Hijo. En esa raíz de familiaridad divina, encuentra fundamento nuestra humanidad: las raíces familiares, culturales e históricas son aquellas que nos dan identidad. Amor fraterno que hace al mundo respirar futuro. Por eso, el misterio de la Trinidad se vuelve oscuro y absolutamente incomprensible cuando somos parte de una sociedad que discrimina, que valora lo superfluo y glorifica el éxito individual. Cuando somos actores inertes de matanzas sangrientas que buscan falsamente reivindicar voces olvidadas. Cuando somos cómplices del dominio de una ley de mercado que descarta lo no útil y acumula lo que no le pertenece. Si entramos a fondo en el “Por qué” de estas situaciones, entraremos a fondo en el “Para qué” del misterio de la Trinidad.
En todo aquello que implique a Dios y al ser humano, hay algo de los dos que busca ser  expresado. De parte de Dios, desde el momento mismo de la creación: “Hagamos adam (la condición humana) a nuestra imagen y semejanza” (Gn 1:26). Y de parte del ser humano, la respuesta a vivir dignamente en el amplio horizonte de nuestra fraternidad (1 Jn 4). Dios no es soledad. La paz y la justicia no se consiguen caminando solos. La fe es, ante todo, un deseo de encuentro. Somos creados y creadas de amor para amar.  
Jesús hace lo que el amor le permite hacer. Enseña a amar, a descubrir con el “próximo” que somos una misma sangre, con responsabilidad compartida y fraternidad recibida. Sí, Jesús tiene razón cuando nos dice: “El Espíritu dirá lo que oye y les anunciará el futuro” (v 13). Horizonte humano que es comunidad de amor trinitario.
  


COMENTARIO AL EVANGELIO DE MARCOS (10,13-16), POR BENEDICTO XVI


“Jesús había dicho a sus discípulos que, para entrar en el reino de Dios, deberían hacerse como niños. Él mismo, que abraza al mundo entero, se hizo niño para salir a nuestro encuentro, para llevarnos hacia Dios. 

Para reconocer a Dios debemos abandonar la soberbia que nos ciega, que quiere impulsarnos lejos de Dios, como si Dios fuera nuestro competidor. Para encontrar a Dios es necesario ser capaces de ver con el corazón. 

Debemos aprender a ver con un corazón de niño, con un corazón joven, al que los prejuicios no obstaculizan y los intereses no deslumbran. Así, en los niños que con ese corazón libre y abierto reconocen a Dios, la Iglesia ha visto la imagen de los creyentes de todos los tiempos, su propia imagen”.

(De la homilía del 16 de marzo de 2008 de Benedicto XVI)

EL REINO DE DIOS ES DE LOS QUE LO ACEPTAN COMO UN NIÑO




Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,13-16):




En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.



Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:

 «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. 


Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»



Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

viernes, 20 de mayo de 2016

MI CORAZÓN SE ALEGRA EN EL SEÑOR


"Anda, come tu pan con alegría y bebe contento tu vino, porque Dios ya ha aceptado tus obras".

Si queremos explicar estas palabras en su sentido obvio e inmediato, diremos, con razón, que nos parece justa la exhortación del Eclesiastés, de que, llevando un género de vida sencillo y adhiriéndonos a las enseñanzas de una fe recta para con Dios, comamos nuestro pan con alegría y bebamos contentos nuestro vino, evitando toda maldad en nuestras palabras y toda sinuosidad en nuestra conducta, procurando, por el contrario, hacer objeto de nuestros pensamientos todo aquello que es recto, y procurando, en cuanto nos sea posible, socorrer a los necesitados con misericordia y liberalidad; es decir, entregándonos a aquellos afanes y obras en que Dios se complace. 

Pero la interpretación mística nos eleva a consideraciones más altas y nos hace pensar en Aquel pan celestial y místico, que baja del cielo y da la vida al mundo; y nos enseña asimismo a beber contentos el vino espiritual que manó del costado del que es la vid verdadera, en el tiempo de su pasión salvadora. 

Acerca de los cuales dice el Evangelio de nuestra salvación: Jesús tomó pan, dio gracias, y dijo a sus santos discípulos y apóstoles: "Tomad y comed, esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros para el perdón de los pecados." Del mismo modo, tomó el cáliz, y dijo: "Bebed todos de él, éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados." 

En efecto, los que comen de este pan y beben de este vino se llenan verdaderamente de alegría y de gozo y pueden exclamar: Has puesto alegría en nuestro corazón. 

Además, la Sabiduría divina en persona, Cristo, nuestro salvador, se refiere también, creo yo, a este pan y este vino, cuando dice en el libro de los Proverbios: Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado, indicando la participación sacramental del que es la Palabra. 

Los que son dignos de esta participación tienen en toda sazón sus ropas, es decir, las obras de la luz, blancas como la luz, tal como dice el Señor en el Evangelio: Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. 

Y tampoco faltará nunca sobre su cabeza el ungüento rebosante, es decir, el Espíritu de la verdad, que los protegerá y los preservará de todo pecado.

Del comentario de san Gregorio de Agrigento, obispo, sobre el libro del Eclesiastés (Libro 8, 6: PG 98,1071-1074)


Homilía del Papa: comprensión para los pecadores, sin negociar nunca la verdad

Enunciar una verdad de Dios, sin dejar de lado la comprensión ante la debilidad humana. Como nos enseña Jesús en el Evangelio, señaló el Papa Francisco, en la Misa matutina en la Casa de Santa Marta. Recordando las palabras del Señor a los fariseos, sobre el adulterio, el Obispo de Roma reiteró que Cristo supera la visión humana que quisiera reducir la visión de Dios a una «ecuación casuística».
Evocando las trampas que narra el Evangelio, en las que los fariseos y los doctores de la ley intentan hacer caer a Jesús, para minar su autoridad y credibilidad entre la gente, el Papa reflexionó, con la lectura del día, sobre la trampa que los fariseos le tienden, preguntándole si es lícito al hombre divorciarse de su mujer.
Verdad, no casuística
El Papa Francisco la define «trampa de la casuística», tramada por un «grupito de teólogos iluminados», convencidos de que tienen «toda la ciencia y la sabiduría del pueblo de Dios». Insidia de la que Jesús sale yendo más allá, a la plenitud del matrimonio, dijo el Santo Padre, recordando que ya lo había hecho en el pasado con los saduceos, sobre la mujer que había tenido siete maridos, pero que en la resurrección no será esposa de ninguno, porque en el cielo- asegura Jesús – no hay ni mujer ni marido.
En ese caso, Cristo se refirió a la «plenitud escatológica» del matrimonio. Mientras que con los fariseos «va a la plenitud de la armonía de la creación»: «Dios los creó hombre y mujer», «los dos serán una sola carne»:
«Ya no son dos, sino una sola carne. Por lo tanto, “el hombre no separe lo que Dios ha unido”. Tanto en el caso del Levirato, como en éste, Jesús responde desde la verdad abrumadora, desde la verdad contundente - ¡ésta es la verdad! – ¡desde la plenitud siempre! Y Jesús nunca negocia la verdad. Y ellos, ese grupito de teólogos iluminados, negociaban siempre la verdad, reduciéndola a la casuística. Jesús no negocia la verdad. Ésta es la verdad sobre el matrimonio, no hay otra».
Verdad y comprensión
«Pero Jesús es tan misericordioso, es tan grande, que nunca, nunca, nunca les cierra la puerta a los pecadores», dijo una vez más el Papa, añadiendo que por ello, no se limita a enunciar la verdad de Dios, sino que les recuerda a los fariseos lo que Moisés estableció en la ley. Y cuando ellos le repiten que Moisés permitió redactar una declaración de divorcio, Cristo les responde que esa norma había sido escrita «debido a la dureza del corazón de ustedes». Ello quiere decir que Jesús distingue siempre entre la verdad y la «debilidad humana», «sin giros de palabras»:
«En este mundo en el que vivimos, con esta cultura de lo provisorio, esta realidad de pecado es tan fuerte. Pero Jesús, recordando a Moisés, nos dice: ‘está la dureza del corazón, está el pecado, algo se puede hacer: el perdón, la comprensión, el acompañamiento, la integración, el discernimiento de estos casos… Pero siempre… ¡pero la verdad no se vende nunca!’ Y Jesús es capaz de decir esta verdad tan grande y al mismo tiempo ser tan comprensivo con los pecadores, con los débiles».
Perdonar no es una ecuación
«Éstas son las dos cosas que Jesús nos enseña: la verdad y la comprensión», volvió a señalar el Papa Francisco, haciendo hincapié en que es lo que los «teólogos iluminados» no logran hacer, porque están encerrados en la trampa de la «ecuación matemática», del «¿se puede?» o «¿no se puede?». Y por lo tanto son «incapaces, tanto de horizontes grandes, como de amor» hacia la debilidad humana. Baste ver – concluyó el Papa - «la delicadeza» con la que Jesús trata a la adúltera, que iba a ser lapidada: «Yo tampoco te condeno, anda y de ahora en adelante no vuelvas a pecar»:
«Que Jesús nos enseñe a tener con el corazón, una gran adhesión a la verdad, y también con el corazón una gran comprensión y acompañamiento a todos nuestros hermanos que están en dificultad. Y éste es un don, esto lo enseña el Espíritu Santo, no esos doctores iluminados, que para enseñarnos necesitan reducir la plenitud de Dios a una ecuación casuística ¡Que el Señor nos dé esta gracia!»
(CdM – RV)

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO DE HOY


 "Al inicio del libro del Génesis, el primer libro de la Biblia, como coronación del relato de la creación se dice: «Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó...»

La imagen de Dios es la pareja matrimonial: el hombre y la mujer; no sólo el hombre, no sólo la mujer, sino los dos. Esta es la imagen de Dios: el amor, la alianza de Dios con nosotros está representada en esa alianza entre el hombre y la mujer. 

Y esto es hermoso. Somos creados para amar, como reflejo de Dios y de su amor. Y en la unión conyugal el hombre y la mujer realizan esta vocación... Cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del matrimonio, Dios, por decirlo así, se «refleja» en ellos, imprime en ellos los propios rasgos y el carácter indeleble de su amor. El matrimonio es la imagen del amor de Dios por nosotros. 

También Dios, en efecto, es comunión: las tres Personas del Padre, Hijo y Espíritu Santo viven desde siempre y para siempre en unidad perfecta. Y es precisamente este el misterio del matrimonio: Dios hace de los dos esposos una sola existencia. La Biblia usa una expresión fuerte y dice «una sola carne», tan íntima es la unión entre el hombre y la mujer en el matrimonio. 

Este es el misterio del matrimonio: el amor de Dios que se refleja en la pareja que decide vivir juntos. Por esto el hombre deja su casa, la casa de sus padres y va a vivir con su mujer y se une tan fuertemente a ella que los dos se convierten —dice la Biblia— en una sola carne.

(…) Sabemos bien cuántas dificultades y pruebas tiene la vida de dos esposos... Lo importante es mantener viva la relación con Dios, que es el fundamento del vínculo conyugal. Y la relación auténtica es siempre con el Señor. Cuando la familia reza, el vínculo se mantiene. Cuando el esposo reza por la esposa y la esposa reza por el esposo, ese vínculo llega a ser fuerte; uno reza por el otro. 

Es verdad que en la vida matrimonial hay muchas dificultades, muchas; que el trabajo, que el dinero no es suficiente, que los niños tienen problemas. Muchas dificultades. Y muchas veces el marido y la mujer llegan a estar un poco nerviosos y riñen entre ellos. Pelean, es así, siempre se pelea en el matrimonio, algunas veces vuelan los platos. 

Pero no debemos ponernos tristes por esto, la condición humana es así. Y el secreto es que el amor es más fuerte que el momento en que se riñe, por ello aconsejo siempre a los esposos: no terminar la jornada en la que habéis peleado sin hacer las paces. ¡Siempre!... Es suficiente un pequeño gesto, una caricia, y adiós. Y ¡hasta mañana! Y mañana se comienza otra vez. 

Esta es la vida, llevarla adelante así, llevarla adelante con el valor de querer vivirla juntos. Y esto es grande, es hermoso. La vida matrimonial es algo hermoso y debemos custodiarla siempre, custodiar a los hijos. 

Otras veces he dicho en esta plaza una cosa que ayuda mucho en la vida matrimonial. Son tres palabras que se deben decir siempre, tres palabras que deben estar en la casa: permiso, gracias y perdón.Permiso: para no ser entrometido en la vida del cónyuge. Permiso, ¿qué te parece? Permiso, ¿puedo? Gracias: dar las gracias al cónyuge; gracias por lo que has hecho por mí, gracias por esto... Y como todos nosotros nos equivocamos, esa otra palabra que es un poco difícil de pronunciar, pero que es necesario decirla: Perdona. 

Con estas tres palabras, con la oración del esposo por la esposa y viceversa, con hacer las paces siempre antes de que termine la jornada, el matrimonio irá adelante" (Papa Francisco, catequesis del 2 de abril de 2014).

DIOS LOS CREÓ HOMBRE Y MUJER Y BENDIJO SU UNIÓN


Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,1-12):

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba.

Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Le es licito a un hombre divorciarse de su mujer?»

Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?»

Contestaron: «Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio»

Jesús les dijo: «Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación, Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

Él les dijo: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.»

Homilía del Papa: enriquecerse explotando a los trabajadores es pecado mortal


Los que se enriquecen explotando a la gente con el trabajo son como sanguijuelas: es pecado mortal, advirtió el Papa Francisco, en la Misa matutina en la Casa de Santa Marta.
Ricos chupasangre de los pobres
La primera lectura del día, de la Carta de Santiago, es una firme advertencia para los ricos que acumulan dinero explotando a la gente. Tras señalar que «las riquezas en sí mismas son buenas», pero que son «relativas, no una cosa absoluta», el Papa explicó que se equivocan los que siguen la denominada «teología de la prosperidad», según la cual «Dios te hace ver que andas en justicia, si te da tantas riquezas». El problema no es el de atacar las riquezas, porque no se puede servir a Dios y a las riquezas, añadió también el Obispo de Roma, explicando que se pueden volver «cadenas», que quitan la libertad de seguir a Jesús. Como dice Santiago: «sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo» (Carta de Santiago 5, 4)
«Cuando las riquezas se logran con la explotación de la gente, esos ricos que explotan: explotan el trabajo de la gente y la pobre gente se vuelve esclava. Pensemos en lo que ocurre hoy, aquí y en todo el mundo, ocurre lo mismo. ‘Quiero trabajar’ – ‘Bien, te hacen un contrato. De septiembre a junio’. Sin posibilidad de pensión, sin seguro sanitario… En junio, lo suspenden y en julio y agosto tiene que comer aire. Y, en septiembre, te lo vuelven a dar. Los que hacen esto son verdaderas sanguijuelas y viven de la sangría de la gente, que esclavizan con el trabajo».
La explotación laboral es pecado mortal
El Papa Francisco recordó lo que le dijo una joven, que había encontrado un trabajo de 11 horas al día, por 659 euros en negro. Y le dijeron: ‘si te gusta bien, si no vete. Hay otros detrás de ti, hay cola’. Y haciendo hincapié en el clamor de la gente esclavizada, en el grito de justicia que llega al Señor, subrayó la actualidad de la esclavitud laboral, «hoy es una verdadera esclavitud». No es algo del pasado, en lugares lejanos – ya no se va a África para vender esclavos en América. No. Ocurre en nuestras ciudades: hay traficantes que tratan a la gente con el trabajo sin justicia:
«Ayer, en la audiencia, meditamos sobre el rico Epulón y Lázaro. Este rico estaba en su mundo, no se daba cuenta de que detrás de la puerta de su casa había alguien que tenía hambre. Pero esto es peor. Ese rico, por lo menos, no se daba cuenta y dejaba que el otro se muriera de hambre. Esto es peor: ¡esto es hambrear a la gente con su trabajo por mi provecho! Vivir de la sangre de la gente. Y esto es pecado mortal. Es pecado mortal. Se necesita tanta penitencia, tanta restitución para convertirse de este pecado».
Jesús nos dice aún hoy que no hay que acumular riquezas esclavizando a los trabajadores
El Santo Padre invitó a meditar sobre la explotación que esclaviza a los trabajadores, drama tristemente actual:
«Pensemos en este drama de hoy: la explotación de la gente, la sangre de esta gente que se vuelve esclava, los traficantes de personas y no sólo los que trafican con las prostitutas y los niños en el trabajo de menores, sino en ese tráfico, digamos más ‘civilizado’: ‘Yo te pago hasta aquí, sin vacaciones, sin seguro sanitario, sin… todo en negro… ¡Pero me vuelvo rico!’ Que el Señor nos haga comprender hoy aquella sencillez que Jesús nos dice en el Evangelio de hoy: es más importante un vaso de agua en nombre de Cristo, que todas las riquezas acumuladas con la explotación de la gente».
(CdM - RV)

jueves, 19 de mayo de 2016

El Santo Padre recuerda la obligación de asistir a los migrantes

En papa Francisco invita a promover una integración que respete la identidad de los migrantes y preserve la cultura de la comunidad que les acoge.
Nuestros esfuerzos deben estar dirigidos a perseguir la paz, y que cada derecho natural individual y cada desarrollo humano integral pueda ser ejercitado y garantizado. Así lo ha indicado el Papa esta mañana en el discurso que ha realizado en su encuentro con varios embajadores extraordinarios y plenipotenciario, de Estonia, Malawi, Namibia, Seychelles, Tailandia y Zambia.
Así, ha asegurado también que mientras “nuestras iniciativas en nombre de la paz” deberían ayudar a las poblaciones a permanecer en la patria, “el momento presente nos llama a asistir a los migrantes y a los que cuidan de ellos”.
Vuestra presencia aquí hoy –ha precisado– es un fuerte reclamo al hecho de que, no obstante que nuestras nacionalidades, culturas y confesiones religiosas puedan ser diferentes, estamos unidos por la común humanidad y la compartida misión de cuidar la sociedad y la creación. Por esta razón, Francisco ha subrayado que este servicio ha asumido una urgencia particular, “en el momento en el que tantas personas en el mundo están sufriendo conflictos y guerras, migraciones y traslados forzosos, e incertidumbres causadas por las dificultades económicas”.
Estos problemas –ha aseverado el Pontífice– requieren no solo que reflexionemos sobre ellos y los discutamos, sino que expresemos también signos concretos de solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en grave necesidad.
El Santo Padre ha asegurado que es necesario que trabajemos juntos “de forma eficiente y coordinada”, animando los miembros de nuestras comunidades a convertirse ellos mismos en artesanos de paz, promotores de justicia social y defensores del verdadero respeto por nuestra casa común.
Por otro lado, el Papa ha advertido de que muchas personas tienden a aislarse frente a la dureza de la realidad. “Tienen miedo del terrorismo y que la creciente afluencia de migrantes cambie radicalmente su cultura, su estabilidad económica y su estilo de vida”, ha observado. Al respecto ha reconocido que estos son temores que comprendemos y que no podemos pasar a la ligera, y por tanto “deben ser afrontados con sabiduría y compasión, de tal forma que los derechos y las necesidades de todos sean respetados y apoyados”.
El Santo Padre ha pedido ser resolutivos al dar a conocer al mundo las condiciones críticas de los que son golpeados por la tragedia de la violencia y la migración forzada. Para que su voz, demasiado débil e incapaz de hacer escuchar su grito, sea escuchada “a través de la nuestra”. De este modo ha señalado que “la vía de la diplomacia nos ayuda a amplificar y transmitir este grito a través de la búsqueda de soluciones a las múltiples causas que están en la base de los conflictos actuales”. Y esto se hace especialmente con los esfuerzos de “privar de las armas a quienes usan violencia”, como también “poner fin a la plaga del tráfico humano y del comercio de droga que a menudo acompaña este mal”.
El Santo Padre ha subrayado en su discurso que no “debemos permitir que malos entendidos y miedos debiliten nuestra determinación”. De este modo ha invitado a promover una “integración que respete la identidad de los migrantes y preserve la cultura de la comunidad que les acoge, y enriquezca a ambos al mismo tiempo”. Esto es esencial, ha precisado.
En esta línea ha afirmado que si prevalecen las incomprensiones y los miedos “algo de nosotros mismos es dañado” nuestras culturas, la historia y las tradiciones “se debilitan” y la paz misma se ve comprometida.
Mientras que si “favorecemos el diálogo y la solidaridad” es cuando experimentamos “lo mejor de la humanidad y aseguramos una paz duradera para todos”.
Finalmente, el Pontífice ha dedicado unas palabras especiales a los cristianos perseguidos por su fe, a quienes ha renovado su apoyo en la oración y su solidaridad.

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).-  

El Sumo Pontífice aboga por una "sana laicidad" que respete la libertad religiosa y la objeción de conciencia

El Papa Francisco: "Un Estado debe ser laico; los estados confesionales terminan mal"
Bergoglio denuncia "un sistema económico mundial que ha caído en la idolatría del dinero"
Para bien o para mal, el Papa Francisco nunca deja de sorprender. Justo después de haber solicitado, durante su discurso a los obispos italianos, que abandonen las propiedades materiales no dedicadas al culto, una entrevista con el diario francés La Croix arremete contra la confesionalidad del Estado y reclama una "sana laicidad" acompañada de "una sólida ley que garantice la libertad religiosa".
"Un Estado debe ser laico. Los estados confesionales terminan mal. Esto va contra la Historia", subrayó el Papa al diario católico francés. Preguntado por el modelo francés, Bergoglio apuntó que "cada uno debe tener la libertad de expresar su propia fe, y si una mujer musulmana quiere llevar el velo, debe poder llevarlo. De la misma manera que si un católico quiere ponerse una cruz".
Para el Papa, "las personas deben ser libres de profesar su fe en el corazón de sus propias culturas y no en los márgenes". Pese a todo, Francisco matiza y dirige una "modesta crítica" a Francia, a la que acusa de "exagerar con el laicismo", lo que "lleva a considerar las religiones como subculturas en lugar de culturas a título pleno y con sus derechos. Temo que este enfoque, un comprensible patrimonio de la Ilustración, sigue existiendo. Francia necesita dar un paso hacia adelante sobre este tema para aceptar el hecho de que la apertura a la trascendencia es un derecho para todos".

En la entrevista, el Papa defiende la autonomía de los estados para establecer las leyes que considere oportunas, pero también la libertad de los creyentes de hacer objeción de conciencia. "El Parlamento es el que debe discutir, argumentar, explicar, dar razones. Es así como crece una sociedad. Sin embargo, una vez que la ley ha sido aprobada, el Estado también debe respetar las conciencias. El derecho a la objeción de conciencia debe ser reconocido dentro de la estructura jurídica, porque es un derecho humano. También para un funcionario público, que es una persona humana".
Francisco también fue interrogado por el drama de los refugiados en Europa. Para Francisco, "la pregunta de fondo es por qué hay tantos migrantes ahora". La respuesta arremete contra el consumismo radical de Occidente: "Los problemas iniciales son las guerras en el Medio Oriente y en África, y el subdesarrollo del continente africano, que provoca el hambre. Si hay guerras es porque hay fabricantes de armas. Si existe todo este desempleo, no es por falta de inversiones capaces de llevar el trabajo que África tanto necesita".
"Más en general -insistió Francisco- esto plantea el problema de un sistema económico mundial que ha caído en la idolatría del dinero. Más del 80 por ciento de las riquezas de la humanidad está en manos del 16 por ciento de la población. Un mercado completamente libre no funciona. Los mercados en sí son un bien, pero exigen una parte tercera o un estado que los monitoree y equilibre. En otras palabras, lo que sirve es una economía social de mercado".
"Volviendo a los migrantes -continuó el Pontífice- la peor forma de acogida es la guetización. Al contrario, es necesario integrarlos. En Bruselas, los terroristas eran belgas, hijos de inmigrantes, pero que crecieron en un gueto. En Londres, el nuevo alcalde (Sadiq Khan, hijo de musulmanes paquistaníes, ndr.) prestó juramento en una catedral y seguramente se reunirá con la reina. Esto demuestra la necesidad de que Europa vuelva a descubrir su capacidad de integrar"
"Frente al terrorismo islámico, será mejor interrogarnos sobre la manera en la que un modelo demasiado occidental de democracia ha sido exportado a países como Iraq, en donde existía un gobierno fuerte anteriormente. O bien en Libia, en donde existía una estructura tribal. No podemos seguir adelante sin tomar en consideración estas culturas. Como dijo un libio recientemente: 'Estábamos acostumbrados a tener un Gadafi, ahora tenemos cincuenta'. La coexistencia entre cristianos y musulmanes todavía es posible. Yo provengo de un país en el que cohabitaban bien", concluye el Papa.


(J. Bastante).-

¡QUÉ GRANDES SON TUS OBRAS, SEÑOR, MI ROCA!


Del salmo 92:

Cantaré jubiloso las obras del Señor

Es bueno dar gracias al Señor,
y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre;
proclamar tu amor de madrugada,
y tu fidelidad en las vigilias de la noche.

Cantaré jubiloso las obras del Señor

Tú me alegras, Señor, con tus acciones,
cantaré jubiloso por la obra de tus manos.
¡Qué grandes son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!

Cantaré jubiloso las obras del Señor

El necio no entiende estas cosas.
Si los impíos crecen como la hierba
y florecen los que hacen el mal,
es para ser destruidos eternamente.

Cantaré jubiloso las obras del Señor

El justo florecerá como la palmera,
crecerá como los cedros del Líbano.
En la vejez seguirá dando frutos,
para proclamar qué justo es el Señor,
mi Roca, en quien no existe la maldad.


Cantaré jubiloso las obras del Señor

VIVID EN PAZ UNOS CON OTROS


Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,41-50):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa.

El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.

Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Todos serán salados a fuego.

Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonaréis? Que no falte entre vosotros la sal, y vivid en paz unos con otros.»

Palabra del Señor


miércoles, 18 de mayo de 2016

Una empresa británica desminará la zona donde fue bautizado Jesús.Israel impide el acceso a siete iglesias y monasterios desde la Guerra de los Seis Días

El coste del proyecto, que arrancará en breve, ascenderá a cuatro millones de euros
La zona de Qasr al-Yahud, que se extiende alrededor de la orilla occidental del río Jordán, a la altura del sitio que la tradición identifica como el lugar del bautismo de Jesús, se realizará la remoción de minas y otros artefactos que aún se encuentran dispersos, cincuenta años después de la Guerra de los
seis días (5-10 de junio de 1967).
Según reporta la prensa israelí, el área que será limpiada de minas se extiende aproximadamente por 100 hectáreas y es inaccesible desde 1967. El proyecto de remoción de minas se llevará a cabo bajo la supervisión del Ministerio de Defensa de Israel, y contará con la colaboración de lacompañía británica Halo Trust, que está especializada en la eliminación de minas y municiones bélicas sin explotar. El trabajo de remoción debe comenzar a finales de 2016.
Qasr el-Yahud, a pocos kilómetros de la ciudad de Jericó, se encuentra en los territorios palestinos ocupados por Israel en 1967, justo en la frontera con Jordania. El área cuenta con antiguas iglesias y monasterios que hasta ahora han sido considerados como inseguros debido a las minas. Desde 2011, Israel ha hecho accesible una única ruta directa a un lugar para las ceremonias cristianas, en la orilla del Jordán.
El acceso está permitido a los peregrinos hasta ahora bajo la supervisión del ejército israelí que controla la zona. El llamado Qaser al Yahud (Castillo de los Judíos) es un campo minado de 136 acres (unos 550 metros cuadrados) que ha impedido el acceso a siete iglesias desde que concluyó la Guerra de los Seis Días de 1967.
La retirada de las minas permitirá ahora que estas iglesias, que pertenecen a lasortodoxias copta, etíope, griega, católica romana, siria y rusa, sean restauradas y puedan ser visitadas por peregrinos y turistas. Asimismo, también está prevista la retirada de las minas de un lote de terreno perteneciente a la Iglesia Armenia Ortodoxa.

Según ha explicado HALO Trust en un comunicado, la Autoridad Nacional de Acción Contra Minas Israelí (INMAA) se puso en contacto con ellos tras su exitosa labor en la eliminación de este tipo de artefactos en otros puntos de Cisjordania.
La ONG ha estimado que el coste del proyecto de desminar el lugar del bautismo de Jesús ascenderá a unos 4 millones de dólares, por lo que ha invitado a organizaciones y donantes a hacer aportaciones.
Para el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, ha admitido que es "doloroso" que un lugar histórico como en el que fue bautizado Jesús "sea un sitio marcado por los escombros de la guerra". Su recuperación, ha añadido, "traerá un símbolo de esperanza a una región que lucha contra las profundas y arraigadas diferencias".
Por su parte, el arzobispo de la Iglesia Siria Ortodoxa en Jerusalén, monseñor Severios Malke Mourad, ha resaltado que "en un momento en el que muchos sitios religiosos están siendo destruidos en Oriente Próximo, las actividades de desminado en estas iglesias por parte de HALO Trust traerán un poderoso símbolo de esperanza".
El fraile Pierbattista Pizzaballa, custodio de Tierra Santa, ha reconocido que aunque los franciscanos siguen usando el lugar pero con un acceso limitado, esperan "con ansias el día en el que, gracias a HALO, podamos celebrar el Sacramento del Bautismo de Cristo en paz".