viernes, 11 de marzo de 2016

Irak: El patriarca caldeo contrario a la formación de milicias cristianas

El patriarca caldeo Louis Raphael I ha tomado distancia de forma clara y definitiva de los grupos que en las comunidades cristianas sirias, asirias y caldeas apoyan la necesidad de luchar contra las fuerzas yihadistas a través de la formación de grupos armados organizados sobre una base confesional.
«Pensar que nuestra victoria pueda depender de la creación de facciones armadas aisladas para luchar en defensa de nuestros derechos podría dar lugar a otro ‘holocausto’», como ya ha sucedido en el pasado, cuando las milicias cristianas «han luchado las guerras de otros» dijo.
Mientras que el camino a seguir es el de «aprender las lecciones de la historia», y posiblemente apoyar a las fuerzas armadas regulares, añadió el patriarca elegido por el sínodo de la Iglesia católica reunido en Roma en el 2013.
Lo indicó esta semana la agencia de noticias Fides, indicando que el mensaje a todos los caldeos, difundido a través de los canales oficiales del Patriarcado, que esas milicias sectarias en realidad están «patrocinadas y apoyadas por los mismos poderes que desencadenaron el conflicto».
En cambio asegura que la única solución eficaz y legítima es alistarse en las fuerzas armadas regulares, como el ejército iraquí o el que pertenece a la región autónoma del Kurdistán iraquí, para «trabajar con ellos en la liberación de las tierras ocupadas».
Nosotros –continua el Primado de la Iglesia caldea– «tenemos que darnos cuenta de que nuestro destino está ligado al de todos los iraquíes, y esta es la única manera de asegurar nuestro futuro juntos, donde los chiíes están llamados a ofrecer su propia vida junto con los kurdos, sunitas, cristianos y turcomanos».
En el mismo discurso, el Patriarca caldeo define el extremismo islámico que está sacudiendo los escenarios de Oriente Medio como un fenómeno «anómalo y políticamente controlado a distancia» y repite con fuerza su certeza de que «nada va a expulsar al cristianismo de Oriente Medio, a pesar de las dificultades, mientras haya cristianos decididos a permanecer en su tierra natal, orgullosos de su identidad y misión en esta parte del mundo».
Zenit


Jesús mendiga nuestro amor y amistad. Ejercicios Espirituales del Papa y la Curia Romana

En la novena meditación de los Ejercicios Espirituales de Cuaresma del Papa Francisco y de la Curia Romana, a cargo del Padre Ermes Ronchi, el predicador reiteró que el amor de Dios por el hombre inflama y abre los ojos.
Recordó que entre Pascua y Pentecostés Jesús se manifestó nuevamente a los discípulos. Y esa noche en el lago de Tiberíades, «sin estrellas», «llena de amargura», hasta el «amanecer con Jesús». El Señor le dirige tres veces una pregunta de Amor a Simón Pedro. Pregunta que Jesús dirige a todo hombre y que abre caminos y procesos nuevos. El dinamismo del amor transformador de Jesús por el hombre, que impulsa la santidad:
«En esta página veo la descripción de la santidad. Santidad que no consiste en ausencia de pecados, en un campo sin malezas, sino en una pasión renovada. Consiste en renovar ahora mi pasión por Cristo y por el Evangelio. Ahora».
Haciendo hincapié en que el Amor de Dios reaviva los corazones y la pasión, el P. Ronchi destacó que la santidad no es una pasión «apagada», sino una «pasión convertida». Cuando hay amor no te puedes equivocar, es evidente, resplandeciente, indiscutible.
Es Dios el que «ama al hombre». Es Dios el que «colma las pobrezas». Dios no busca la «perfección», sino la «autenticidad». «No estamos en el mundo para ser inmaculados, sino encaminados». «Jesús mendiga amor, mendiga sin pretender». Jesús conoce mi pobreza y pide «la verdad de un poco de amistad». La fe tiene tres pasos: tengo necesidad, me fío y me confío:
«Creer es tener necesidad de amor, confiarse y fundarse en esto, como forma de Dios, como forma del hombre, como forma del mundo, del futuro, de vivir. Confiarse es fundar la vida en esta hipótesis: que más amor es bueno, menos amor es malo. Es abandonar la regla cada vez que la regla se opone al amor, decía la hermana María de la ermita de Campello. Mientras el mundo proclama su fe, su evidencia: más dinero es bueno, menos dinero es malo. Pero todo creyente es un creyente en amor: es decir un reanimador de lazos, uno que despierta lazos, uno que ayuda a los hombres a reencontrar la confianza en el amor. Nosotros hemos creído en el Amor».
«Creer es tener una historia con Dios, es caminar en el amor con una persona». Y la salvación está en la certeza de que es Él el que ama. «La crisis de fe hoy en el mundo occidental - afirmó también el P. Ronchi – comienza con la crisis del acto humano de creer». Porque «no se cree en el amor». Y el amor es dar:
«Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia que es la linfa vital que alimenta todo mal, la linfa secreta del pecado. La indiferencia que hace que el otro no exista para ti, que no cuente, no valga, no sea nada»
«Hoy debemos volver a enamorarnos. Amar a Dios con todo nuestro ser, cuerpo y alma». «Deja de amar a Dios como esclavo», alentó el P. Ronchi, para luego destacar que se debe volver a amar a Dios como enamorados, para que la vida y la fe se llenen de sonrisas.
(CdM – RV)

ABRACÉMONOS AL SEÑOR, ESTEMOS DE SU PARTE CON TODA NUESTRA ALMA. SAN AMBROSIO.



Donde está el corazón del hombre allí está también su tesoro; pues el Señor no suele negar la dádiva buena a los que se la han pedido. 

Y ya que el Señor es bueno, y mucho más bueno todavía para los que le son fieles, abracémonos a Él, estemos de su parte con toda nuestra alma, con todo el corazón, con todo el empuje de que seamos capaces, para que permanezcamos en su luz, contemplemos su gloria y disfrutemos de la gracia del deleite sobrenatural. 

Conque si Dios es nuestro refugio y se halla en el cielo y sobre los cielos, es hacia allí hacia donde hay que huir, donde está la paz, donde nos aguarda el descanso de nuestros afanes y la saciedad de un gran Sábado. Pues la saciedad, el placer y el sosiego están en descansar en Dios y contemplar su felicidad. 

Huyamos, pues, como los ciervos, hacia las fuentes de las aguas. ¿Cuál es aquella fuente? Pues Dios es esa fuente. 

Del Tratado de San Ambrosio, Obispo. 
(CSEL 32, 192. 198-199. 204)

El Papa pide en su video mensaje mensual que se proteja a la familia y a los menores


"La familia es uno de los bienes más preciosos de la humanidad, pero ¿acaso no es el más vulnerable?"
El papa Francisco anima a los fieles de todo el mundo a rezar por "las familias en dificultad", para que reciban "los apoyos necesarios" que permitan a los niños crecer en "ambientes sanos", en un videomensaje publicado hoy.
"La familia es uno de los bienes más preciosos de la humanidad, pero ¿acaso no es el más vulnerable?", pregunta el pontífice.
Recuerda que, "cuando la familia no es protegida y empiezan las dificultades" de cualquier tipo, "los chicos crecen en cierta atmósfera de tristeza".
"Quiero compartir con vos, con Jesús, mi intención del mes. Para que las familias en dificultad reciban los apoyos necesarios y losniños puedan crecer en ambientes sanos y serenos", señala.
En la grabación, con una cuidada puesta en escena, se ve al papa hablar a cámara de manera sosegada.
Los planos del pontífice se alternan con imágenes de niños que viven en situación de precariedad y otros que, pese a gozar de ciertas comodidades, padecen las consecuencias de un clima familiar hostil.
Bergoglio habla en su lengua materna, el español, si bien el vídeo ha sido subtitulado en otros diez idiomas y será difundido por los perfiles que la Red Mundial de Oración del papa cuenta en distintas redes sociales.
"El vídeo del papa", como ha sido bautizada esta iniciativa, tiene como objetivo indicar a los fieles del mundo las intenciones de oración para cada mes.
En anteriores ocasiones, el papa instó a rezar por el fortalecimiento del diálogo interreligioso como medio para conseguir la paz y por la protección del medioambiente.

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI AL EVANGELIO Evangelio según San Juan 7,1-2.10.25-30:


(…) Surge siempre de nuevo la pregunta sobre el origen de Jesús, la misma que plantea el procurador Poncio Pilato durante el proceso: «¿De dónde eres Tú?» (Jn 19, 9). Sin embargo, se trata de un origen bien claro. En el Evangelio de Juan, cuando el Señor afirma: «Yo soy el pan bajado del cielo», los judíos reaccionan murmurando: «¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?» (Jn 6, 41-42).

Y, poco más tarde, los habitantes de Jerusalén se opusieron con fuerza ante la pretensión mesiánica de Jesús, afirmando que se conoce bien «de dónde viene; mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene» (Jn 7, 27). 

Jesús mismo hace notar cuán inadecuada es su pretensión de conocer su origen, y con esto ya ofrece una orientación para saber de dónde viene: «No vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis» (Jn 7, 28). Cierto, Jesús es originario de Nazaret, nació en Belén, pero ¿qué se sabe de su verdadero origen?

En los cuatro Evangelios emerge con claridad la respuesta a la pregunta «de dónde» viene Jesús: su verdadero origen es el Padre, Dios; Él proviene totalmente de Él, pero de un modo distinto al de todo profeta o enviado por Dios que lo han precedido. 

Este origen en el misterio de Dios, «que nadie conoce», ya está contenido en los relatos de la infancia de los Evangelios de Mateo y de Lucas. El ángel Gabriel anuncia: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios» (Lc 1, 35). 

Repetimos estas palabras cada vez que rezamos el Credo, la profesión de fe: «por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen». En esta frase nos arrodillamos porque el velo que escondía a Dios, por decirlo así, se abre y su misterio insondable e inaccesible nos toca: Dios se convierte en el Emmanuel, «Dios con nosotros». (…)

Esta afirmación del Credo… nos habla de una acción en la que toman parte las tres Personas divinas y que se realiza «ex Maria Virgine». Sin ella, el ingreso de Dios en la historia de la humanidad no habría llegado a su fin, ni habría tenido lugar aquello que es central en nuestra Profesión de fe: Dios es un Dios con nosotros.

Así, María pertenece en modo irrenunciable a nuestra fe en el Dios que obra, que entra en la historia. Ella pone a disposición toda su persona, «acepta» convertirse en lugar en el que habita Dios. (…) 
Volvamos, entonces, a la cuestión de la que hemos partido, la cuestión sobre el origen de Jesús, sintetizada por la pregunta de Pilato: «¿De dónde eres tú?». Desde el inicio de los Evangelios, se ve claro cuál es el verdadero origen de Jesús: Él es el Hijo unigénito del Padre, viene de Dios. Nos encontramos ante el gran e impresionante misterio que celebramos en este tiempo de Navidad: el Hijo de Dios, por obra del Espíritu Santo, se ha encarnado en el seno de la Virgen María. 

Este es un anuncio que resuena siempre nuevo y que en sí trae esperanza y alegría a nuestro corazón, porque cada vez nos dona la certeza de que, aunque a menudo nos sintamos débiles, pobres, incapaces ante las dificultades y el mal del mundo, el poder de Dios actúa siempre y obra maravillas precisamente en la debilidad. Su gracia es nuestra fuerza (cf. 2 Co 12, 9-10).
(Benedicto XVI, audiencia general del 2 de enero de 2013)

¿USTEDES ME CONOCEN Y SABEN DE DÓNDE SOY?

Evangelio según San Juan 7,1-2.10.25-30. 

Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Chozas. Sin embargo, cuando sus parientes subieron para la fiesta, también Él subió, pero en secreto, sin hacerse ver. 

Algunos de Jerusalén decían: 

"¿No es este aquél a quien querían matar? ¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es". 

Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó:

"¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. Yo sí lo conozco, porque vengo de Él y es Él quien me envió". 

Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre Él, porque todavía no había llegado su hora. 

jueves, 10 de marzo de 2016

Palabras de Jesús de Nazaret que te harán sentir especial


¿Te imaginas que estas palabras, recogidas en los Evangelios, Jesús de Nazaret te las dice a ti? ¡Es que te las dice a ti! Saboréalas, déjate acariciar por ellas:

“¡Ánimo! hijo, tus pecados te son perdonados” (Mateo 9,2)
“¡Ven!” (Mateo 14,29)
“El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lucas 1,35)
“Queda limpio” (Mateo 8,3)
“Tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mateo, 6,4)
“También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría
que nadie les podrá quitar” (Juan 16,22)
“No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido” (Juan 15,16)
“Ya no les digo siervos, porque un siervo no sabe los planes de su amo. Les digo amigos” (Juan 15,15)
“Ni un solo cabello de su cabeza caerá sin permiso de mi Padre” (Lucas 21,18)
“Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá” (Mateo 7,7)
“¿Por qué tenéis miedo?” (Mateo 8,26)
“Tu fe te ha salvado. Vete en paz” (Lucas 7,50)
“Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28,20)
“Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23,43)
“Yo estoy en  mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros” (Juan 14,20)

Fuente:  Aleitea

Mañana concluyen los ejercicios espirituales del Papa en Ariccia

"El Señor no soporta a los hipócritas, los comediantes de la fe, los acusadores, los jueces"
"Acusadores e hipócritas niegan a Dios, es decir, su
(RV).- Mañana el Papa Francisco y la Curia Romana concluirán los Ejercicios Espirituales en Preparación a la Pascua que están realizando desde la tarde del IV Domingo de Cuaresma en la Casa del Divino Maestro de la localidad de Ariccia,bajo la guía de las meditaciones, este año, del padre Ermes Ronchi de la Orden de los Siervos de María, quien ha propuesto el tema general de "las preguntas desnudas del Evangelio".
El predicador ofrecerá el viernes su conclusión sobre la pregunta propuesta en el Evangelio de San Lucas, a saber: "María dijo al ángel: ¿Cómo sucederá esto?" (Lc, 1, 34). Mientras las meditaciones de este jueves se basan en el Evangelio de San Juan, de donde se han extrapolado las preguntas: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" (Jn 20, 15), y "Simón, hijo de Juan, ‘¿me amas?", (Jn 21, 16).
En cambio en su séptima predicación el tema propuesto fue: "Entonces Jesús se levantó y dijo: mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?" (Jn 8, 10), según se lee en el Evangelio de Juan, de donde se deduce que el perdón de Dios es un "amor auténtico" que invita al hombre a llegar a ser lo mejor de sí mismo. Con el pasaje de la adúltera a quien Jesús perdona, el Padre Ronchi destacó el fundamento de la misericordia divina y explicó que acusadores e hipócritas niegan a Dios, es decir, su misericordia.
Además, el predicador subrayó que a quien le gusta acusar, embriagándose con los defectos de los demás, cree que salva la verdad lapidando a quienes se equivocan. Pero de este modo - dijo - nacen las guerras. Se generan conflictos "entre las naciones, pero también en las instituciones eclesiales, en los conventos y en las oficinas", donde las reglas, las constituciones y los decretos se convierten en piedras con las que "lapidar a alguien".
El pasaje evangélico de la adúltera durante siglos ha sido ignorado por las comunidades cristianas porque "la misericordia de Dios escandalizaba". El nombre de la mujer adúltera no es revelado - añadió el predicador - porque "representa a todos", es aplastada por el poder de muerte que expresan la opresión de los hombres sobre las mujeres.
Los fariseos de todas las épocas colocan el pecado "en el centro de la relación con Dios", pero "la Biblia no es un ídolo o un tótem": exige "inteligencia y corazón". Los poderes que no dudan en usar a una vida humana y a la religión "ponen a Dios contra el hombre". Y ésta es "la tragedia del integrismo religioso":
"El Señor no soporta a los hipócritas, los que llevan máscaras, los que tienen un corazón doble, los comediantes de la fe y no soporta a los acusadores y a los jueces".
El genio del cristianismo está, en cambio, en el abrazo entre Dios y el hombre. "Ya no se oponen", "materia y espíritu se abrazan". La enfermedad que Jesús más teme y combate es "el corazón de piedra" de los hipócritas: "violar a un cuerpo, culpable o inocente, con las piedras o con el poder, es la negación de Dios que vive en esa persona".
El juicio contra la adúltera se convirtió en "un bumerang contra la hipocresía de los jueces". "Nadie puede tirar la piedra, iría contra sí mismo". Donde hay misericordia - escribía San Ambrosio - allí está Dios; donde hay rigor y severidad quizá estén los ministros de Dios, pero Dios no está ahí".
Jesús se levanta ante la adúltera, "como se levanta ante una persona esperada e importante". Se levanta para estarle cerca y le habla. Nadie le había hablado antes. "Su historia, su íntimo tormento no interesaban". En cambio Jesús toma lo íntimo de su alma. "La fragilidad es maestra de humanidad":
"Es la atención por los frágiles, es la atención por los últimos, por los que están enfermos y la atención a las piedras descartadas lo que indica el grado de civilización de un pueblo y no las proezas de los fuertes y de los poderosos".
A Jesús no le interesa el remordimiento, sino la sinceridad del corazón. Su perdón es "sin condiciones, sin cláusulas, sin contrapartidas". Jesús se pone a sí mismo en el lugar de todos los condenados, de todos los pecadores. Rompe la "cadena maléfica" ligada a la idea de "un Dios que condena y al que le gusta la venganza, justificando la violencia".
El núcleo del relato no es el pecado que hay que condenar o perdonar. En el centro no esté el mal, sino "un Dios más grande que nuestro corazón" que no vuelve banal la culpa, sino que hace que el hombre vuelva a partir desde donde se ha detenido. Abre senderos, vuelve a ponerlo sobre el camino justo, lo ayuda a dar un paso hacia adelante, "le abre las puertas de par en par hacia el futuro".
Jesús realiza "una revolución radical" sobrecogiendo el orden tradicional y el eje vertical que tiene por encima de todo a "un Dios juez y punitivo". "Un Dios desnudo, en la cruz, que perdona, será el gesto impresionante y necesario para apagar la mecha de las infinitas bombas sobre las cuales está sentada la humanidad".
"No el Dios Omnipotente, sino el Padre amante de todo. Ya no el dedo apuntado, sino aquel que escribe sobre la piedra del corazón: yo te amo".
"Vete y de ahora en adelante no peques más". Son las palabras que bastan para cambiar una vida. Lo que está detrás ya no importa. Es el futuro lo que cuenta ahora. "El posible bien del mañana cuenta más que el mal de ayer". Dios perdona "no como un desmemoriado, sino como un liberador". El perdón no es buena fe, "sino volver a poner en camino a una vida".
Tantas personas viven "como en una cadena perpetua interior", aplastadas por los sentimientos de culpa a causa de los errores del pasado. Pero "Jesús abre las puertas de nuestras prisiones, desmonta los patíbulos sobre los cuales con frecuencias nos arrastramos nosotros mismos y arrastramos a los demás". "Jesús sabe que el hombre no equivale a su pecado". Al Señor no le interesa el pasado. "Es el Dios del futuro".
Las palabras de Jesús y sus gestos rompen el esquema buenos-malos, culpables-inocentes. Jesús, con la misericordia "nos conduce más allá de las empalizadas de la ética". Al ojo que ve el pecado - concluyó diciendo el padre Ermes Ronchi - "se le pide que vea el sol: "la luz es más importante que la oscuridad", "el trigo vale más que la cizaña", "el bien pesa más que el mal".


El Papa refuerza los controles de financiación de los procesos de canonización

Los costes de estos procedimientos fueron unas de las claves de las filtraciones del "Vatileaks II"
El papa Francisco ha aprobado las nuevas normas para los procesos de canonización que refuerzan los controles de vigilancia y contemplan la constitución de un fondo de solidaridad, informó hoy la Santa Sede en un comunicado.
Estas normas, que ya están en vigor desde el 4 de marzo, servirán para los próximos tres años y sustituyen a las aprobadas por Juan Pablo II en 1983, precisó el Vaticano.
Entre las reglas aprobadas ahora por Jorge Bergoglio están las que prevén un aumento de los controles de vigilancia sobre la financiación de estos procesos.
"Las causas de beatificación y canonización, que por su complejidad requieren mucho trabajo, comportan gastos para divulgar el conocimiento sobre la figura del siervo de Dios o beato, para la solicitud, para la fase romana y para las celebraciones de beatificación o canonización", expone la Santa Sede.
En este sentido, apunta, los actores participarán con una contribución mientras que los costes de la fase romana o inicial de la causa serán sostenidos por la Sede Apostólica, que vigilará para que las sumas de dinero sean suficientes para llevar a cabo estos procesos.
Además, se nombrará a un administrador del "fondo para la causa", que puede ser el postulador general del proceso, encargado de "mantener actualizada la contabilidad" y de realizar balances anuales que serán certificados y aprobados.
Los fondos destinados a la causa deberán ser utilizados exclusivamente a este propósito, y "si se intenta utilizar aunque sea una parte de los bienes para otros propósitos diversos a la causa será necesario obtener la autorización de la Congregación para las Causas de los Santos".
Además, sobre la administración habrá a su vez una vigilancia ejercida por el obispo o por cualquier otra autoridad eclesiástica y será ejercitada sobre todos los movimientos, tanto de entrada de nueva financiación como de salida.
Esta autoridad aprobará los balances de las causas y enviará una copia a la Congregación para las Causas de los Santos, que será la máxima autoridad de vigilancia y que podrá pedir "en cualquier momento, tanto al administrador como al postulador o al actor de la causa, cualquier información financiera" que considere oportuno.
La Congregación, además, vigilará y controlará los balances económicos de los procesos, e intervendrá en caso de que establezca que se están produciendo "incumplimientos o abusos administrativo-financieros" en el proceso.
Tras la canonización, la Congregación, en nombre de la Sede Apostólica, "dispondrá de una eventual permanencia del fondo de financiación, teniendo presente las peticiones de los actores y las exigencias del llamado fondo de solidaridad".
Este fondo será instituido en la Congregación para las Causas de los Santos y servirá para asistir los procesos que quieran llevar a cabo las personas con menos recursos.
La financiación de los procesos de canonización fue cuestionada por los recientes libros que publicaron dos periodistas italianos con documentos reservados de carácter financiero de la Santa Sede.
En ellos se revelaba que, en algunos casos, parientes de las personas que han muerto y que están a la espera de ser beatificadas y canonizadas pueden haber llegado a pagar entre 200.000 y 400.000 euros para lograr su objetivo.
La Justicia vaticana ha iniciado un proceso por la filtración de esos documentos en un caso conocido como "VatiLeaks2" -en referencia al anterior por el que el Vaticano condenó al mayordomo del anterior pontífice, Benedicto XVI, Paolo Gabiele, por robo y divulgación de documentos- que se reanudará la próxima semana.


COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 5,31-47 DE SAN JUAN PABLO II


Sin duda Cristo es y se presenta sobre todo como Salvador. No considera su misión juzgar a los hombres según principios solamente humanos (Jn 8, 15). Él es, ante todo, el que enseña el camino de la salvación y no el acusador de los culpables: “No penséis que vaya yo a acusaros ante mi Padre; hay otro que os acusará, Moisés…, pues de mí escribió él” (Jn 5, 45-46). 

¿En qué consiste, pues, el juicio? Jesús responde: “El juicio consiste en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Jn 3, 19).

Por tanto, hay que decir que ante esta Luz que es Dios revelado en Cristo, ante tal Verdad, las mismas obras juzgan a cada uno. La voluntad de salvar al hombre por parte de Dios tiene su manifestación definitiva en la palabra y en la obra de Cristo, en todo el Evangelio hasta el misterio pascual de la cruz y de la resurrección. 

Se convierte, al mismo tiempo, en el fundamento más profundo, en el criterio central del juicio sobre las obras y conciencias humanas. Sobre todo en este sentido “el Padre… ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar” (Jn 5, 22), ofreciendo en Él a todo hombre la posibilidad de salvación.
Por desgracia, en este mismo sentido el hombre ha sido ya condenado, cuando rechaza la posibilidad que se le ofrece: “el que cree en Él no es juzgado; el que no cree, ya está juzgado” (Jn 3, 18). No creer quiere decir precisamente: rechazar la salvación ofrecida al hombre en Cristo (“no creyó en el nombre del Unigénito Hijo de Dios”: ib.). 
Es la misma verdad a la que se alude en la profecía del anciano Simeón, que aparece en el Evangelio de Lucas cuando anunciaba que Cristo “está para caída y levantamiento de muchos en Israel” (Lc 2, 34). Lo mismo se puede decir de a alusión a la “piedra que recharazon los arquitectos” (cf. Lc 20, 17-18).

Pero es verdad de fe que “el Padre… ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar” (Jn 5, 22). Ahora bien, si el poder divino de juzgar pertenece a Cristo, es signo de que Él —el Hijo del hombre— es verdadero Dios, porque sólo a Dios pertenece el juicio y puesto que este poder de juicio está profundamente unido a la voluntad de salvación, como nos resulta del Evangelio, este poder es una nueva revelación del Dios de la Alianza, que viene a los hombres como Emmanuel, para librarlos de la esclavitud del mal. Es la revelación cristiana del Dios que es Amor.

Queda así corregido ese modo demasiado humano de concebir el juicio de Dios, visto sólo como fría justicia, o incluso como venganza. En realidad, dicha expresión, que tiene una clara derivación bíblica, aparece como el último anillo del amor de Dios.

Dios juzga porque ama y en vistas al amor. El juicio que el Padre confía a Cristo es según la medida del amor del Padre y de nuestra libertad.
(San Juan Pablo II, Catequesis, Audiencia general, 30-09-1987)

LAS OBRAS DE JESÚS ATESTIGUAN QUE HA SIDO ENVIADO POR EL PADRE



Evangelio según San Juan 5,31-47. 

Jesús dijo a los judíos: Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría. Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero. 

Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes. 

Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz. 

Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. 

Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su Rostro, y su Palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que Él envió. 

Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. 

Mi gloria no viene de los hombres. Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir. 

¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios? 

No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza. 

Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?". 

miércoles, 9 de marzo de 2016

Aumenta en casi un tercio el número de seminaristas ordenados en España

"Enviados a reconciliar", lema del Día del Seminario


Pasa de 117 en 2014 a 150 en 2015, según datos de la CEE
 El "Día del Seminario" se celebra desde 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad
El número de seminaristas ordenados -nuevos sacerdotes- ha aumentado un 28,2% en el último año al pasar de 117 en 2014 a los 150 de 2015, según los datos hechos públicos hoy por la Conferencia Episcopal Española (CEE). En la actualidad, en España hay 1.203 seminaristas menores -en edades adolescentes- y 1.300 seminaristas mayores, que durante este curso estudian Filosofía y Teología.
En el curso 2015-2016 han ingresado en losseminarios mayores españoles 270 nuevos seminaristas, mientras que en los seminarios menores las entradas nuevas han sido de 370. En 2014, sin embargo, el número de sacerdotes ordenados había descendido un 10% con respecto al anterior año, aunque aumentó un 2,7% el número de seminaristas.
Estos datos se hacen públicos coincidiendo con la celebración del Día del Seminario, el 19 de marzo, que este año lleva por lema"Enviados a reconciliar". El "Día del Seminario" se celebra desde 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas.
La CEE también aprecia el aumento del número de ordenaciones: las nuevas entradas al seminario mayor han sido de 270 y de ordenados 150. Este curso se han ordenado 33 más que en el curso anterior. En 2014 los ordenados fueron 117; en 2013, 131; 130 en 2012 y 122 en 2011.
El total de en 2014-2015 fue de 1.357, cifra que consolidó el aumento de aspirantes al sacerdocio por cuarto año consecutivo. En el curso 2012-2013 (1.307 seminaristas) 2011-2012 (1.278 seminaristas).
En el curso 2015-2016 han ingresado en los seminarios mayores españoles 270 nuevos seminaristas. En los seminarios menores las entradas nuevas han sido de 370. En 2014-2015 fueron 262 las entradas en el seminario menor. El total de estudiantes en los seminarios menores en 2015-2016 es de 1203.

REFLEXIÓN ESPIRITUAL DE BENEDICTO XVI: DIOS SE DA A CONOCER EN EL DIÁLOGO QUE DESEA TENER CON NOSOTROS


De la Exhortación Apostólica Postsinodal “Verbum Domini” de Benedicto XVI:

La novedad de la revelación bíblica consiste en que Dios se da a conocer en el diálogo que desea tener con nosotros. La Constitución dogmática Dei Verbum había expresado esta realidad reconociendo que «Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía». […]

La Palabra aquí no se expresa principalmente mediante un discurso, con conceptos o normas. Aquí nos encontramos ante la persona misma de Jesús. Su historia única y singular es la palabra definitiva que Dios dice a la humanidad. 

Así se entiende por qué «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». 

La renovación de este encuentro y de su comprensión produce en el corazón de los creyentes una reacción de asombro ante una iniciativa divina que el hombre, con su propia capacidad racional y su imaginación, nunca habría podido inventar. Se trata de una novedad inaudita y humanamente inconcebible: «Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros» (Jn1,14a). 

LOS QUE HAYAN HECHO EL BIEN RESUCITARÁN PARA LA VIDA



Lectura del santo evangelio según san Juan (5,17-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

Jesús tomó la palabra y les dijo: 

«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio. para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.

En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida. En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.

Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».


La Iglesia muestra su "más absoluto rechazo" al acuerdo UE-Turquía para expulsar a los refugiados

"Instamos una vez más a la UE a que ofrezca canales legales y seguros para acceder a nuestro territorio"
"La imagen de una Europa de los mercaderes vuelve a emerger como un escandaloso colofón"
Las entidades de acción social de la Iglesia que trabajan con refugiados y migrantes -Cáritas, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz- expresan su consternación y su másabsoluto rechazo ante el acuerdo alcanzado ayer en Bruselas entre la Unión Europea y Turquía que permitirá devolver a territorio turco a todos los refugiados que en los últimos meses han llegado a Europa desde las costas del Egeo.
Estas entidades quieren denunciar un acuerdo inédito, que supone un giro radical en la política migratoria y un serio retroceso en materia de derechos humanos. De hecho, la Unión Europea ha decidido comprar, con el desembolso de una partida extraordinaria de 3.000 millones de euros adicionales al Gobierno de Ankara y otras contrapartidas, la contención de los refugiados fuera de las fronteras comunitarias y permitir la devolución -incluso colectiva- a Turquía de todas las personas refugiadas que llegan a la Unión.
Con ello, la imagen de una Europa de los mercaderes vuelve a emerger como escandaloso colofón a la larga serie de acciones caóticas, confusas y represivas que en los últimos meses vienen adoptándose contra los refugiados en la Frontera Este.
El acuerdo adoptado con Turquía viola los convenios internacionales y europeos ratificados por los Estados miembros que prohíben expresamente la devolución de personas que son objeto de persecución o víctimas de guerra. Es, por tanto, inaplicable. Además, supondrá un incremento mayor si cabe del inmenso saldo de sufrimiento, dolor y muerte por parte de quienes siguen arriesgando cada día sus vidas mientras buscan bienestar, seguridad y protección a las puertas de Europa.
Pedimos a los Estados miembros que defiendan la Convención de Ginebra y se atengan a los valores proclamados en sus constituciones. Instamos una vez más a la UE a que ofrezca canales legales y seguros para acceder a nuestro territorio, garantizando la protección de los derechos humanos y la dignidad de estas personas que huyen del terror y la desesperación.
Invitamos a la comunidad cristiana y a toda la sociedad a expresar su rechazo inequívoco a este acuerdo, que condena a todos esos seres humanos -mujeres y niños en su mayoría- a ver cercenados sus anhelos de libertad.
Como el Papa Francisco señaló en su discurso ante el Parlamento Europeo, "Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la inmigración (...) si es capaz de adoptar políticas correctas, valientes y concretas que ayuden a los países de origen en su desarrollo sociopolítico y a la superación de sus conflictos internos -causa principal de este fenómeno-, en lugar de políticas de interés, que aumentan y alimentan estos conflictos. Es necesario actuar sobre las causas y no solamente sobre los efectos".
 (Cáritas).-