sábado, 5 de marzo de 2016

EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENSALZADO

Evangelio según San Lucas 18,9-14.

Refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola:

"Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano.

El fariseo, de pie, oraba así: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas'.

En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: '¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!'.

Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. 

Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado".

"Hemos sido elegidos para suscitar el deseo de la conversión", el Papa en la celebración de la Penitencia

El Santo Padre Francisco presidió la celebración de la Penitencia el primer viernes de marzo, y durante su homilía recordó el pasaje del Evangelio que habla del ciego Bartimeo quien le pidió a Jesús volver a ver. Así Francisco nos invita a compararnos con el ciego vagabundo, hijo de Timeo, para que como él nos dejemos ayudar por el Señor y podamos ver después que nuestros pecados nos han hecho perder la vista, “haciéndonos vagar lejos de la meta”.

“El pecado empobrece y aísla… impide ver lo esencial, el amor que da la vida”, lo aseguró Francisco haciendo ver que mirándonos sólo a nosotros mismos y creyendo que la vida depende sólo de lo que se posee, nos hacemos “ciegos y apagados”.

El Obispo de Roma recordó que todos nosotros, y sobre todo los Pastores estamos llamados a “escuchar el grito de cuantos desean encontrar al Señor”. “Estamos llamados a infundir ánimo, a sostener y conducir a Jesús. Nuestro ministerio es el del acompañar, porque el encuentro con el Señor es personal, íntimo, y el corazón se pueda abrir sinceramente y sin temor al Salvador. No lo olvidemos: sólo Dios es quien obra en cada persona. Nosotros hemos sido elegidos para suscitar el deseo de la conversión, para ser instrumentos que facilitan el encuentro, para extender la mano y absolver, haciendo visible y operante su misericordia”.
(MZ-RV)


viernes, 4 de marzo de 2016

Hombres armados asesinas a cuatro religiosas en Yemen. Continúa la persecución a los cristianos


Al menos 16 personas han fallecido hoy, entre ellas cuatro monjas (misioneras de la Caridad) por los disparos efectuados por tres hombres armados contra una residencia de ancianos en la ciudad yemení de Adén, según fuentes oficiales, mientras otras elevan el total de víctimas mortales a doce, a la espera de confirmación.
En total, se trata de cuatro monjas -de nacionalidad india-, dos trabajadoras yemeníes del centro y un guardia de seguridad los fallecidos por la irrupción de los tres asaltantes en el interior del centro, que acribillaron con fusiles de asalto. Los tres individuos se dieron inmediatamente a la fuga tras el ataque. Sus motivos se desconocen y ningún grupo ha asumido de momento la responsabilidad del ataque.
El asalto revela la debilidad del actual Gobierno yemení, que tiene su sede en Adén tras su expulsión el año pasado de la capital, Saná, por los rebeldes hutíes (chiíes).
La ciudad, que en su día fue uno de los grandes núcleos cosmopolitas de la región, se ha convertido en un territorio sin ley donde las comunidades cristianas han sido expulsadas y sus iglesias y cementerios, objeto de desecración.

(Rd/Agencias)

La Almudena ya puede visitarse de forma virtual mediante Google Maps

La catedral de Santa María la Real de la Almudena quiere abrir sus puertas no solo a los que la visitan físicamente, sino a cualquier persona esté donde esté. Por ello, desde hoy mismo, el templo se puede visitar virtualmente mediante la función Street View de Google Maps.
Gracias al trabajo conjunto realizado por el equipo de comunicación de la catedral de la Almudena y Google, se ha conseguido una visita completa del templo que permite conocer los pormenores de este edificio a los que se encuentran lejos.
Las imágenes han sido tomadas con un carrito o trolley especialmente desarrollado por Google para recolectar imágenes en interiores de edificios y museos sobre el que se monta una cámara diseñada para captar imágenes en 360 grados. Con esta tecnología se pueden visitar sitios tan emblemáticos como la torre Eiffel o la Casa Blanca; en España, el templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona o la catedral de Sevilla, ya están listos para ser recorridos con esta herramienta.
Para acceder virtualmente a la catedral, puede visitarse este enlace.

Infomadrid

24 HORAS PARA EL SEÑOR



Con una celebración penitencial en san Pedro, esta tarde el Papa Francisco dará inicio a la tercera edición de “24 horas para el Señor”. Este año, la iniciativa, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, tiene como lema: “Misericordiosos como el Padre”.

Como en las precedentes ediciones, durante la celebración penitencial el Santo P
adre se confesará y confesará a algunos penitentes.

Las diócesis en los cinco continentes se unen espiritualmente al Papa Francisco para ofrecer a todos la posibilidad de hacer experiencia personal de la misericordia de Dios.

El objetivo es volver a poner en el centro la oración, la adoración eucarística y el don del sacramento de la reconciliación. Muchas personas están volviendo a acercarse a este sacramento, entre ellas muchos jóvenes, quienes suelen reencontrar ahí el camino para volver al Señor, para vivir un momento de intensa oración y redescubrir el sentido de la propia vida. 

Nosotros transmitiremos en directo, tanto en nuestro sitio principal como en Facebook, la celebración penitencial presidida por el Papa. En un comentario les dejamos el enlace al librito de la celebración, para seguirla mejor. La imagen que acompaña este post corresponde a la portada de este librito; se trata de la obra "Jesús cae por segunda vez", del pintor malagueño Raúl Berzosa.

Fuente: News.va

Una iniciativa del "párroco del mundo" "Francisco nos invita a dedicarle a Dios 24 horas"

"Será un tiempo favorable para dejarse querer y aprender a querer"

Cuando decimos que el Papa Francisco es el "párroco del mundo", realmente no nos faltan razones para considerarlo así. Párroco es aquel que, como buen pastor, acompaña el camino de fe de su comunidad y sabe, por la convivencia diaria con cada uno de los fieles, lo que estos necesitan y lo que les va a venir bien para el crecimiento de su vida cristiana.
Como el párroco vive con su gente, participa de los pasos hacia delante que van dando, pero también de las dificultades que se encuentran en su experiencia de fe y de vida. Por eso, aunque las comunidades cristianas caminen con el ritmo de lo habitual, de vez en cuando, con el Consejo de Pastoral, han de proponer acciones extraordinarias que pongan el acento en algún aspecto que necesite un mayor refuerzo.
Un buen párroco no es el que hace siempre lo mismo, propone lo habitual, se adapta a lo de siempre, sino el que, cuando conviene, llama la atención con toques de creatividad que refuercen lo que más necesite ser enriquecido en la vida cristiana de la mayoría. Unas veces será para fortalecer lo que se viene haciendo al interior de la comunidad y otras será para animar a los fieles en su sentido misionero. Esto suele hacerse, por ejemplo, con llamadas especiales a evangelizar o al servicio de la caridad con los más pobres y necesitados, dos de las manifestaciones esenciales de la vida de un cristiano.
Al ministerio pastoral del Papa Francisco no le faltan desde el primer momento llamadas, así como tampoco sugerencias concretas. Con ocasión de Año Jubilar de la Misericordia, que es ya de por sí una rica y extensa iniciativa, nos ha vuelto a invitar a dedicarle al Señor 24 horas de nuestra vida personal y comunitaria.
La invitación es para el 4 y 5 de marzo, viernes y sábado, que anteceden al IV domingo de cuaresma. Se nos invita a tener nuestros templos abiertos, a exponer el Santísimo Sacramento y a animar a todos a que se acerquen al Señor, que nos espera para ofrecernos su amor misericordioso en el Sacramento de la Reconciliación.
Quiere el Santo Padre que esas "24 horas para el Señor" sean la fuente misma que nos alimente en la misericordia, la que recibimos y la que ofrecemos. Es una invitación a poner el corazón en contacto continuo con Jesucristo, el Hijo del Padre rico en Misericordia. Lo hacemos en contemplación de su presencia eucarística a lo largo de un día completo. Es, por tanto, una llamada a cuantos quieran acercarse, que dice: "Dios está aquí, venid adoradores, adoremos". Es una oportunidad de estar con quien, con toda seguridad, nos va a ofrecer su amor, su comprensión, su alegría, su perdón. Si le buscamos y encontramos, ninguno de nosotros va a quedar indiferente, todos seremos testigos de propuestas nuevas y salvadoras para nuestra vida y para la vida del mundo.

(Amadeo Rodríguez Magro, obispo de Plasencia).-

PUEBLO DEL SEÑOR, ESCUCHA SU VOZ

Del salmo 81:
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
¡Canten con júbilo a Dios, nuestra fuerza, 
aclamen al Dios de Jacob! 
Porque esta es una ley para Israel, 
un precepto del Dios de Jacob:
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
«Abre tu boca y la llenaré con mi palabra. 
Yo quité el peso de tus espaldas 
y tus manos quedaron libres de la carga. 
Clamaste en la aflicción, y te salvé.
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
Oye, pueblo mío, ¡ojalá me escucharas, Israel!
No tendrás ningún Dios extraño, 
no adorarás a ningún dios extranjero: 
yo, el Señor, soy tu Dios, 
que te hice salir de la tierra de Egipto.
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
Pero mi pueblo no escuchó mi voz, 
Israel no me quiso obedecer; 
por eso los entregué a su obstinación, 
para que se dejaran llevar por sus caprichos.
Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
¡Ojalá mi pueblo me escuchara, 
e Israel siguiera mis caminos! 
yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo 
y lo saciaría con miel silvestre».

Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (12,28B-34)

Queridos hermanos y hermanas,
 El Evangelio de hoy nos recuerda que toda la Ley divina se resume en el amor a Dios y al prójimo. El evangelista Mateo relata que algunos fariseos se pusieron de acuerdo para poner a prueba a Jesús. Uno de ellos, un doctor de la ley, le hizo esta pregunta: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». Jesús, citando el libro del Deuteronomio, le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este mandamiento es el principal y primero».
Y hubiese podido detenerse aquí. En cambio, Jesús añadió algo que no le había preguntado el doctor de la ley. Dijo: «El segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Tampoco este segundo mandamiento Jesús lo inventa, sino que lo toma del libro del Levítico. 

Su novedad consiste precisamente en poner juntos estos dos mandamientos
—el amor a Dios y el amor al prójimo— revelando que ellos son inseparables y complementarios, son las dos caras de una misma medalla.
No se puede amar a Dios sin amar al prójimo y no se puede amar al prójimo sin amar a Dios. El Papa Benedicto nos dejó un bellísimo comentario al respecto en su primera encíclica Deus caritas est.
En efecto, el signo visible que el cristiano puede mostrar para testimoniar al mundo y a los demás, a su familia, el amor de Dios es el amor a los hermanos. El mandamiento del amor a Dios y al prójimo es el primero no porque está en la cima de la lista de los mandamientos. Jesús no lo puso en el vértice, sino en el centro, porque es el corazón desde el cual todo debe partir y al cual todo debe regresar y hacer referencia.
 Ya en el Antiguo Testamento la exigencia de ser santos, a imagen de Dios que es santo, comprendía también el deber de hacerse cargo de las personas más débiles, como el extranjero, el huérfano, la viuda (cf. Ex 22, 20-26). Jesús conduce hacia su realización esta ley de alianza, Él que une en sí mismo, en su carne, la divinidad y la humanidad, en un único misterio de amor.
 Ahora, a la luz de esta palabra de Jesús, el amor es la medida de la fe, y la fe es el alma del amor. Ya no podemos separar la vida religiosa, la vida de piedad del servicio a los hermanos, a aquellos hermanos concretos que encontramos.
No podemos ya dividir la oración, el encuentro con Dios en los Sacramentos, de la escucha del otro, de la proximidad a su vida, especialmente a sus heridas. Recordad esto: el amor es la medida de la fe. ¿Cuánto amas tú? Y cada uno se da la respuesta. ¿Cómo es tu fe? Mi fe es como yo amo. Y la fe es el alma del amor.
 En medio de la tupida selva de preceptos y prescripciones —a los legalismos de ayer y de hoy— Jesús abre una brecha que permite distinguir dos rostros: el rostro del Padre y el del hermano. No nos entrega dos fórmulas o dos preceptos: no son preceptos y fórmulas; nos entrega dos rostros, es más, un solo rostro, el de Dios que se refleja en muchos rostros, porque en el rostro de cada hermano, especialmente en el más pequeño, frágil, indefenso y necesitado, está presente la imagen misma de Dios.


Y deberíamos preguntarnos, cuando encontramos a uno de estos hermanos, si somos capaces de reconocer en él el rostro de Dios: ¿somos capaces de hacer esto?
De este modo Jesús ofrece a cada hombre el criterio fundamental sobre el cual edificar la propia vida. Pero Él, sobre todo, nos donó el Espíritu Santo, que nos permite amar a Dios y al prójimo como Él, con corazón libre y generoso. Por intercesión de María, nuestra Madre, abrámonos para acoger este don del amor, para caminar siempre en esta ley de los dos rostros, que son un rostro solo: la ley del amor.

 (Papa Francisco, Ángelus del 26/10/2014)

AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.»

El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de Él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


Palabra del Señor

jueves, 3 de marzo de 2016

El Papa pide a los científicos que defiendan la vida frente a "espléndidos vicios" enmascarados de virtud

El Papa pide a los científicos que defiendan la vida frente a "espléndidos vicios" enmascarados de virtud

El Papa ha pedido a los científicos que conjuguen técnica y humanidad y que defiendan la vida ante "espléndidos vicios" enmascarados de virtud, en su discurso a la Asamblea General de la Pontificia Academia de la Vida. Así, ha asegurado que esa defensa sólo puede llevarse a cabo "eficazmente" cuando se conoce la belleza de la vida.
"Hoy no faltan los conocimientos científicos y los instrumentos técnicos en grado de ofrecer apoyo a la vida en situaciones en las que se muestra débil, pero falta humanidad a veces. El acto bueno no es la correcta aplicación del saber ético, pero presupone un interés real por la persona débil", ha defendido Francisco.
Así, ha criticado a las instituciones científicas que están más preocupadas por el "interés económico" que por el bien común y ha explicado que la elección del bien no es una cuestión "cosmética", un proceso de estética exterior, sino de "una desvinculación del corazón de deseos deshonestos".
El Papa ha señalado que el "bien que cumple el hombre no es el resultado de cálculos, estrategias o el producto genético o de los condicionamientos sociales, sino el fruto de un corazón bien dispuesto, de la libertad de elección que tiende al verdadero bien". "No bastan la ciencia y la técnica para cumplir el bien, se necesita la sabiduría del corazón", ha incidido.
Asimismo, ha criticado que hoy en día existen algunas orientaciones culturales que "no reconocen más la huella de la sabiduría divina en la realidad creada, ni siquiera en el hombre". De este modo, el Papa ha lamentado que desde esta óptica "la naturaleza queda reducida a sola materia, plasmable según cualquier diseño". En cambio, para el Pontífice la humanidad "es única" y "preciosa a los ojos de Dios" y la virtud es "la expresión más auténtica del bien que el hombre, con la ayuda de Dios, es capaz de realizar".
"La virtud no es una emoción o una habilidad, que se adquiere con un curso de actualización, ni siquiera un mecanismo bioquímico, sino la expresión más elevada de la libertad humana", ha dicho. En este sentido, ha alertado de que si se pierde la virtud, comienza a reinar "el pecado y después el vicio". "Quien toma este camino que resbala cae en el error moral y viene oprimido por una creciente angustia existencial", ha señalado.
"Cuando el corazón se aleja del bien y de la verdad contenida en la Palabra de Dios, corre tantos peligros, permanece privado de orientaciones y tiene riesgo de llamar bien al mal y mal al bien", ha advertido.

Finalmente, ha establecido que al corazón corrupto no lo cambia la "teoría" ni las "reformas sociales o políticas", solo es obra del Espíritu Santo.

Homilía del Papa: reconocernos pecadores para acoger la misericordia

 Sólo si nuestro corazón está abierto, se puede acoger la misericordia de Dios. Es la exhortación del Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.
El Pontífice puso de relieve la infidelidad del pueblo de Dios que sólo puede vencerse reconociéndonos pecadores para iniciar, así, un camino de conversión.
Un pacto de fidelidad. En las lecturas de la liturgia del día – comenzó explicando el Santo Padre – podemos ver la fidelidad del Señor y la “fidelidad fracasada” de su pueblo. Al comentar la Primera Lectura, tomada del Libro de Jeremías, el Papa reafirmó que “Dios siempre es fiel, porque no
puede renegarse de sí mismo”, mientras el pueblo no escucha su Palabra. Jeremías – añadió Francisco – nos relata las “tantas cosas que ha hecho Dios para atraer los corazones del pueblo”, pero el pueblo permanece en su infidelidad.
Si el corazón es duro y está cerrado, la misericordia de Dios no entra
“Esta infidelidad del pueblo de Dios – reafirmó el Papa Bergoglio – y también la nuestra, nuestra propia infidelidad, endurece el corazón: ¡cierra el corazón!”:
“No deja entrar la voz del Señor que, como padre amoroso, siempre nos pide que nos abramos a su misericordia y a su amor. Hemos rezado en el Salmo, todos juntos: ‘Escuchen hoy la voz del Señor. ¡No endurezcan su corazón!’. El Señor siempre nos habla así, también con ternura de padre nos dice: ‘Vuelvan a mí con todo su corazón, porque soy misericordioso y piadoso’. Pero cuando el corazón es duro esto no se comprende. La misericordia de Dios sólo se comprende si tú eres capaz de abrir tu corazón, para que pueda entrar”.
El Papa Francisco dijo también que “el corazón se endurece y vemos la misma historia” en el pasaje del Evangelio de Lucas, donde Jesús es afrontado por aquellos que habían estudiado las Escrituras, “los doctores de la ley que conocían la teología, pero que eran tan cerrados”. La muchedumbre, en cambio,  “estaba asombrada”, “¡tenía fe en Jesús! Tenía el corazón abierto: imperfecto, pecador, pero abierto”.
Pedir perdón y no juzgar a los demás
Pero estos teólogos – añadió el Obispo de Roma – “¡tenían una actitud cerrada! Siempre buscaban una explicación por no entender el mensaje de Jesús”, “le pedían un signo del cielo. ¡Siempre cerrados! Y Jesús debía justificar lo que hacía”:
“Ésta es la historia, la historia de esta fidelidad fracasada. La historia de los corazones cerrados, de los corazones que no dejan entrar la misericordia de Dios, que han olvidado la palabra ‘perdón’ – ‘¡Perdóname Señor!’ – sencillamente porque no se sienten pecadores: se sienten jueces de los demás. Una larga historia de siglos. Y Jesús explica esta fidelidad fracasada con dos palabras claras, para poner fin, para terminar el razonamiento de estos hipócritas: ‘Quien no está conmigo, está contra mí’. ¡Claro! O eres fiel, con tu corazón abierto, a Dios que es fiel contigo o estás contra Él: ‘¡Quien no está conmigo, está contra mí!’”.
La fidelidad a Dios comienza con el hecho de sentirse pecadores
El Papa se preguntó si es posible alguna “negociación”. A lo que respondió afirmativamente, diciendo que existe una salida: “¡Confiésate pecador! Y si tú dices ‘yo soy pecador’ el corazón se abre, entra la misericordia de Dios y comienzas a ser fiel”:
“Pidamos al Señor la gracia de la fidelidad. Y el primer paso para ir por este camino de la fidelidad es sentirse pecador. Si tú no te sientes pecador, comienzas mal. Pidamos la gracia que haga que nuestro corazón no se endurezca, que esté abierto a la misericordia de Dios y a la gracia de la fidelidad. Y cuando nos encontramos nosotros, infieles, la gracia de pedir perdón”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 11,14-23, POR SAN JUAN PABLO II

A Jesús de Nazaret, Dios lo ha acreditado “con milagros, prodigios y señales”. (…)

El Hijo del hombre con su enseñanza daba a conocer que era verdadero Dios-Hijo, que era con el Padre “una sola cosa” (cf. Jn 10, 30). Su palabra estaba acompañada por “milagros, prodigios y señales”. Estos hechos acompañaban a las palabras no sólo siguiéndolas para confirmar su autenticidad, sino que muchas veces las precedían, tal como nos dan a entender los Hechos de los Apóstoles cuando hablan de “todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio” (Act 1, 1).

Eran esas mismas obras, y particularmente “los prodigios y señales”, los que testificaban que “el reino de Dios estaba cercano” (cf. Mc 1, 15), es decir, que había entrado con Jesús en la historia terrena del hombre y empujaba para entrar en cada espíritu humano. Al mismo tiempo testificaban que Aquél que las realizaba era verdaderamente el Hijo de Dios. (…)

Estos hechos no sólo son atestiguados y narrados por los Apóstoles y por los discípulos de Jesús, sino que también son confirmados en muchos casos por sus adversarios. Es muy significativo que estos últimos no negaran los milagros realizados por Jesús, sino que más bien pretendieran atribuirlos al poder del “demonio”.

En efecto, decían: “Está poseído de Beelcebul, y por virtud del príncipe de los demonios echa a los demonios” (Mc 3, 22; cf. también Mt 8, 32; 12, 24; Lc 11, 14-15). Y es conocida la respuesta de Jesús a esta objeción, demostrando su íntima contradicción: “Si, pues, Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede sostenerse, sino que ha llegado a su fin” (Mc 3, 26).

Pero lo que en este momento cuenta más para nosotros es el hecho de que tampoco los adversarios de Jesús pueden negar sus “milagros, prodigios y signos” como realidad, como “hechos” que verdaderamente han sucedido. (…)

Por lo demás, cuando el Apóstol Pedro, el día de Pentecostés, da testimonio de toda la misión de Jesús de Nazaret, acreditada por Dios por medio de “milagros, prodigios y señales”, no puede más que recordar que el mismo Jesús fue crucificado y resucitado (Act 2, 22-24). Así indica el acontecimiento pascual en el que se ofreció el signo más completo de la acción salvadora y redentora de Dios en la historia de la humanidad.

Podríamos decir que en este signo se contiene el “anti-milagro” de la muerte en cruz y el “milagro” de la resurrección -milagro de milagros- que se funden en un solo misterio, para que el hombre pueda leer hasta el fondo la autorrevelación de Dios en Jesucristo y, adhiriéndose con la fe, entrar en el camino de la salvación.
Catequesis (extracto), Audiencia general 11-11-1987

EL QUE NO RECOGE CONMIGO, DESPARRAMA


Evangelio según San Lucas 11,14-23.

Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. 

La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, exigían de Él un signo que viniera del cielo.

Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? 

Porque ustedes dicen que yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.

Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.

El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.


miércoles, 2 de marzo de 2016

Rezandovoy.org celebra su quinto aniversario. La iniciativa de la Compañía de Jesús llega a 150 países, con 350.000 descargas diarias


Con el objetivo de acercar el Evangelio en las redes sociales, con más de 100 millones de oraciones

La web Rezandovoy cumple su quinto aniversario y el próximo 5 de marzo lo celebrará en Valladolid con una oración especial en vivo al estilo Rezandovoy a las 17h, y un concierto de 20.30h-22.30h de músicos que ceden sus composiciones al proyecto, ambos en la iglesia Corazón de Jesús.
Esta web, nacida por iniciativa de la Compañía de Jesús para ofrecer una oración diaria a los creyentes en lo frenético de la vida cotidiana, recibe en la actualidad 350.000 descargas diarias, una cifra que ha hecho grande al proyecto. El objetivo de acercar el Evangelio se traduce en que en un año se escucharán a través de la web más de 100 millones de oraciones. En lo que va de año 2016, Rezandovoy ha recibido 800.000 visitas desde 150 países de todo el mundo.
El equipo se ha hecho grande porque se han sumado colaboradores de muchas partes del país y del extranjero: 60 redactores, 35 personas que prestan su voz, 70 músicos, 10 niños para las oraciones infantiles. 570 donantes que a lo largo de estos cinco años se han preocupado en apoyar la iniciativa alentando su autosuficiencia e incontables voluntarios que a su modo llevan esta herramienta a otras personas (el 65% lo ha conocido boca-oído).
Pero esta comunidad cuya labor principal se desarrolla en INEA, Camino Viejo de Simancas de Valladolid, ha crecido también exponencialmente en un número indeterminable de oyentes repartidos por 150 países distintos. 6 de cada diez lo hace desde Hispanoamérica, un 23% desde España y un 15% desde Estados Unidos.
Iniciaba el proyecto y el 50% nunca había utilizado internet para rezar, hoy 8 de cada 10 usuarios de rezandovoy escucha la plegaria a través del móvil (128.000 dispositivos tienen la app instalada). Sí es cierto que muchos no lo necesitan puesto que hay constatadas varias emisoras de radio que emiten regularmente la oración.
La comunidad también ha crecido en las redes sociales. Cerca de 28.000 siguen las propuestas de Rezandovoy a través de Facebook y 10.650 por Twitter. Con el tiempo se ha conformado un espacio virtual donde se encuentran cientos de miles de creyentes, donde las fronteras no existen y se ha levantado un puente entre la fe y lo cotidiano. Un santuario virtual de dimensión universal.
Recientemente, Xavier Riezu ha publicado una tesis doctoral para la Universidad de Deusto, Los medios de comunicación digital y la religión: El caso de Rezandovoy basada en 5.500 entrevistas online y entrevistas personales, que corroboraba la diversidad de usuarios, edades, su origen y sus circunstancias personales.
Actualmente, la plataforma cuenta con 1.527 oraciones diarias ya en el aire, 16 especiales (la última dedicada a tiempos de política difícil); 87 oraciones infantiles para niños y niñas menores de 12 años y 29 oraciones para recorrer el Camino de Santiago.

(Jesuitas).-

Catequesis del Papa: “Dios no repudia a sus hijos, los salva”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hablando de la misericordia divina, hemos evocado muchas veces la figura del padre de familia, que ama a sus hijos, los ayuda, cuida de ellos, los perdona. Y como padre, los educa y los corrige cuando se equivocan, favoreciendo su crecimiento en el bien.
Es así que es presentado Dios en el primer capítulo del profeta Isaías, en el cual el Señor, como padre afectuoso pero también atento y severo, se dirige a Israel acusándolo de infidelidad y corrupción, para hacerle regresar al camino de la justicia. Así inicia nuestro texto: «¡Escuchen, cielos! ¡Presta oído, tierra! porque habla el Señor: Yo crié hijos y los hice crecer, pero ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su amo y el asno, el pesebre de su dueño; ¡pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento!» (1,2-3).
Dios, por medio del profeta, habla al pueblo con la amargura de un padre desilusionado: ha hecho crecer a sus hijos, y ahora ellos se rebelan contra Él. Incluso los animales son fieles a sus patrones y reconocen la mano que los nutre; el pueblo en cambio no reconoce más a Dios, se niega entender. Incluso herido, Dios deja hablar al amor, e invoca a la conciencia de estos hijos degenerados para que se arrepientan y se dejen de nuevo amar. Esto es lo que hace Dios, ¡eh! Viene a nuestro encuentro para que nosotros nos dejemos amar por Él en el corazón de nuestro Dios.
La relación padre-hijo, al cual muchas veces los profetas hacen referencia para hablar de la relación de alianza entre Dios y su pueblo, se ha desnaturalizado. La misión educativa de los padres mira a hacerlos crecer en la libertad, a hacerlos responsables, capaces de realizar obras de bien para sí mismos y para los demás. En cambio, a causa del pecado, la libertad se convierte en presunción de autonomía, presunción de orgullo, y el orgullo lleva a la contra posición y a la ilusión de autosuficiencia.
Entonces, es ahí que Dios dice a su pueblo: “Se han equivocado de camino” … invita. Afectuosamente y amargamente dice “mi” pueblo. Dios jamás nos niega; nosotros somos su pueblo, el más malvado de los hombres, la más malvada de las mujeres, los más malvados del pueblo son sus hijos. Y este es Dios: ¡jamás, jamás nos repudia! Dice siempre: “Hijo, ven”. Y este es el amor de nuestro Padre; esta es la misericordia de Dios. Tener un padre así nos da esperanza, nos da confianza. Esta pertenencia debería ser vivida en la confianza y en la obediencia, con la conciencia que todo es un don que viene del amor del Padre. En cambio, está ahí la vanidad, la necedad y la idolatría.
Por eso, ahora el profeta se dirige directamente a este pueblo con palabras severas para ayudarlo a entender la gravedad de su culpa: «¡Ay, nación pecadora, […] hijos pervertidos! ¡Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto atrás!» (v. 4).
La consecuencia del pecado es un estado de sufrimiento, del cual sufre las consecuencias también el país, devastado y convertido en un desierto, al punto que Sión – es decir, Jerusalén – se hace inhabitable. Donde existe el rechazo a Dios, a su paternidad, no hay más vida posible, la existencia pierde sus raíces, todo aparece pervertido y destruido. Todavía, incluso este momento doloroso está en virtud de la salvación. La es dada para que el pueblo pueda experimentar la amargura de quien abandona a Dios, e luego confrontarse con el vacío desolador de una opción de muerte. El sufrimiento, consecuencia inevitable de una decisión autodestructiva, debe hacer reflexionar al pecador para abrirse a la conversión y al perdón.
Y este es el camino de la misericordia divina: Dios no nos trata según nuestras culpas (Cfr. Sal 103,10). El castigo se convierte en un instrumento para inducir a la reflexión. Se comprende así que Dios perdona a su pueblo, le da la gracia y no destruye todo, pero deja abierta siempre la puerta a la esperanza. La salvación implica la decisión de escuchar y dejarse convertir, pero permanece siempre como un don gratuito. El Señor, pues, en su misericordia, indica un camino que no es aquel de los sacrificios rituales, sino más bien el de la justicia. El culto es criticado no porque sea inútil en sí mismo, sino porque, en vez de expresar la conversión, pretende sustituirla; y se convierte así en búsqueda de la propia justicia, creando falsas convicciones que sean los sacrificios a salvar, no la misericordia divina que perdona el pecado. Para entenderla bien: cuando alguien está enfermo va al médico; cuando uno se siente pecador va al Señor. Pero en vez de ir al médico, va al curandero no sana. Muchas veces preferimos ir por caminos equivocados, buscando una justificación, una justicia, una paz que nos es donada como don del propio Señor si no vamos y lo buscamos a Él. Dios, dice el profeta Isaías, no le agrada la sangre de toros y de corderos (v. 11), sobre todo si la ofrenda es hecha con las manos manchadas por la sangre de los hermanos (v. 15). Pero yo pienso en algunos benefactores de la Iglesia que vienen con sus ofrendas – “Tome para la Iglesia esta ofrenda” – es fruto de la sangre de tanta gente explotada, maltratada, esclavizada con el trabajo mal pagado! Yo diré a esta gente: “Por favor, llévate tu dinero, quémalo”. El pueblo de Dios, es decir la Iglesia, no necesita dinero sucio, necesita de corazones abiertos a la misericordia de Dios. Es necesario acercarse a Dios con manos purificadas, evitando el mal y practicando el bien y la justicia. Que bello como termina el profeta: «¡Cesen de hacer el mal – exhorta el profeta – aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!» (vv. 16-17).
Piensen en tantos prófugos que desembarcan en Europa y no saben a dónde ir. Entonces, dice el Señor, los pecados, incluso si fueran como la escarlata, se harán blancos como la nieve, y cándidos como la lana, y el pueblo podrá nutrirse de los bienes de la tierra y vivir en la paz (v. 19).
Es este el milagro del perdón que Dios; el perdón que Dios como Padre, quiere donar a su pueblo. La misericordia de Dios es ofrecida a todos, y estas palabras del profeta valen también hoy para todos nosotros, llamados a vivir como hijos de Dios. Gracias.
(Traducción del italiano: Renato Martinez – Radio Vaticano)