miércoles, 10 de febrero de 2016

MISERICORDIA, SEÑOR, HEMOS PECADO

Del Salmo 50:

Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Misericordia, Señor: hemos pecado

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

Misericordia, Señor: hemos pecado

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu Rostro,
no me quites tu santo Espíritu.

Misericordia, Señor: hemos pecado

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso. Señor,
me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Misericordia, Señor: hemos pecado

Miércoles de Ceniza por Juan Pablo II


"Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará". Estas palabras de Jesús se dirigen a cada uno de nosotros al inicio del itinerario cuaresmal. Lo comenzamos con la imposición de la ceniza, austero gesto penitencial, muy arraigado en la tradición cristiana. 


Este gesto subraya la conciencia del hombre pecador ante la majestad y la santidad de Dios. Al mismo tiempo, manifiesta su disposición a acoger y traducir en decisiones concretas la adhesión al Evangelio. 



Son muy elocuentes las fórmulas que lo acompañan. La primera, tomada del libro del Génesis: "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás", evoca la actual condición humana marcada por la caducidad y el límite. 



La segunda recoge las palabras evangélicas: "Convertíos y creed el Evangelio", que constituyen una apremiante exhortación a cambiar de vida. Ambas fórmulas nos invitan a entrar en la Cuaresma con una actitud de escucha y de sincera conversión. 



El Evangelio subraya que el Señor "ve en lo secreto", es decir, escruta el corazón. Los gestos externos de penitencia tienen valor si son expresión de una actitud interior, si manifiestan la firme voluntad de apartarse del mal y recorrer la senda del bien. Aquí radica el sentido profundo de la ascesis cristiana. 



"Ascesis": la palabra misma evoca la imagen de una ascensión a metas elevadas. Eso implica necesariamente sacrificios y renuncias. En efecto, hace falta reducir el equipaje a lo esencial para que el viaje no sea pesado; estar dispuestos a afrontar todas las dificultades y superar todos los obstáculos para alcanzar el objetivo fijado. 



Para llegar a ser auténticos discípulos de Cristo, es necesario renunciar a sí mismos, tomar la propia cruz y seguirlo. Es el arduo sendero de la santidad, que todo bautizado está llamado a recorrer. 



Desde siempre, la Iglesia señala algunos medios adecuados para caminar por esta senda. Ante todo, la humilde y dócil adhesión a la voluntad de Dios, acompañada por una oración incesante; las formas penitenciales típicas de la tradición cristiana, como la abstinencia, el ayuno, la mortificación y la renuncia incluso a bienes de por sí legítimos; y los gestos concretos de acogida con respecto al prójimo, que el pasaje evangélico de hoy evoca con la palabra "limosna". 



Todo esto se vuelve a proponer con mayor intensidad durante el período de la Cuaresma, que representa, al respecto, un "tiempo fuerte" de entrenamiento espiritual y de servicio generoso a los hermanos. 



(…) Son muchos y complejos los problemas que afectan al mundo de la infancia. Espero vivamente que a estos hermanos nuestros más pequeños, a menudo abandonados a sí mismos, se les preste la debida atención también gracias a nuestra solidaridad. Se trata de un modo concreto de expresar nuestro compromiso cuaresmal. 



Amadísimos hermanos y hermanas, con estos sentimientos comencemos la Cuaresma, camino de oración, penitencia y auténtica ascesis cristiana. Nos acompañe María, la Madre de Cristo. Su ejemplo y su intercesión nos obtengan avanzar con alegría hacia la Pascua.



(San Juan Pablo II, homilía del Miércoles de Ceniza, 25 de febrero de 2004)

HAZ EL BIEN EN SECRETO Y EL PADRE CELESTIAL TE RECOMPENSARÁ



Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.

Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará".

Miércoles de Ceniza .Benedicto XVI

Hoy, miércoles de Ceniza, comenzamos el camino cuaresmal: un camino que dura cuarenta días y que nos lleva a la alegría de la Pascua del Señor. Que los cuarenta días de preparación de la Pascua son tiempo favorable y de gracia lo podemos entender precisamente en la llamada que el austero rito de la imposición de la ceniza nos dirige: "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás". Nos remite así a lo que el Señor dijo a Adán después de la culpa original.

Frente al miedo innato del fin, y más aún en el contexto de una cultura que de muchas maneras tiende a censurar la realidad y la experiencia humana de la muerte, la liturgia cuaresmal, por un lado, nos recuerda la muerte invitándonos al realismo y a la sabiduría; pero, por otro, nos impulsa sobre todo a captar y a vivir la novedad inesperada que la fe cristiana irradia en la realidad de la muerte misma. El hombre es polvo precioso a los ojos de Dios, porque Dios ha creado al hombre destinándolo a la inmortalidad. 

Mediante su muerte en la cruz, Cristo se convirtió en fuente de una gracia donada a quienes creen en Él y de este modo participan de la misma vida divina. Esta vida que no tendrá fin comienza ya en la fase terrena de nuestra existencia, pero alcanzará su plenitud después de "la resurrección de la carne". 

Benedicto XVI, Audiencia General, Miércoles 17 de febrero de 2010

martes, 9 de febrero de 2016

El Papa a los confesores: Sean hombres de perdón, de reconciliación, de paz

En la liturgia de hoy hay dos actitudes. Una actitud de grandeza ante Dios que se expresa en la humildad y otra actitud de mezquindad que viene descripta por el mismo Jesús, de cómo hacían los doctores de la ley, que todo era preciso, pero dejaban de parte la ley para hacer sus pequeñas tradiciones.
La tradición de los capuchinos es una tradición de perdón, de dar el perdón, entre ustedes hay tantos buenos confesores, porque se sienten pecadores. Y delante de la grandeza del Señor rezan: “escúchame Señor”. Y porque saben rezar así saben perdonar.
En cambio cuando uno se olvida de la necesidad de perdón, lentamente se olvida de Dios y se olvida de pedir perdón y no sabe perdonar. El humilde que se siente pecador es un buen perdonador en el confesionario. El otro, como estos doctores de la ley, solamente sabe condenar. Yo les hablo como hermano y en ustedes les quisiera hablar a todos los confesores. El confesionario es para perdonar y si tú no puedes dar la absolución, hago esta hipótesis, por favor no maltratarlos. Aquel que viene, viene a buscar fortaleza, perdón, paz. Que encuentre un padre que lo abrace y le diga Dios te quiere y que se lo haga sentir. Siento decirlo: cuánta gente dice yo no voy más a confesarme porque una vez me hicieron todas estas preguntas. 
Pero ustedes tienen esta tradición de perdonar. Yo conocí un hombre capuchino, de gobierno, superior, después de 70 años fue enviado a un santuario a confesar y este hombre tenía una fila grande de gente para perdonar.  Un gran perdonador. Siempre encontraba el modo de perdonar o, al menos, de dejar en paz el corazón. Una vez me dijo: “vos, sos obispo y yo pienso que perdono demasiado. Tengo escrúpulos”. Le pregunté “¿qué hacés cuando te sentís así?” Y me dijo: “voy delante del tabernáculo y le digo: Señor hoy he perdonado demasiado pero fuiste tú el que me da el mal ejemplo”. He aquí: Sean hombres de perdón, de reconciliación, de paz.
Son tantos los lenguajes. Está el lenguaje de las palabras y el de los gestos Si una persona se acerca a mí en el confesionario es porque quiere cambiar y lo dice con el gesto de acercarse. No es necesario hacer las preguntas. Y si una persona viene, es porque en su ánimo no quiere hacerlo más. Pero tantas veces no pueden porque están condicionados por su vida, su sicología, su situación. Hay que tener un corazón amplio y dar el perdón. Es una semilla, una caricia de Dios. No caer en el pelagianismo. Ustedes tienen este carisma del perdón, retómenlo. Hay que renovarlo siempre. Sean grandes perdonadores. Porque el que no sabe perdonar es un gran condenador. Y quien es el gran acusador en el Biblia, el Diablo. En cambio Jesús tantas horas de oración y de escuchar a la gente como san Pió y san Leopoldo, aquí. Esto que les digo a ustedes, se los digo a todos los confesores. Si no saben hacerlo bien, que hagan otra cosa. Pidan esta gracia, yo la pido para ustedes, para todos los confesores, también por mí
Traducción jesuita Guillermo Ortiz - Radio Vaticana


Quiero darte gracias, Señor y Rey.


Quiero darte gracias, Señor y Rey, y alabarte, Dios, mi salvador. Yo doy gracias a tu Nombre, porque tú has sido mi protector y mi ayuda, y has librado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la lengua calumniadora y de los labios que traman mentiras. 
Frente a mis adversarios, tú has sido mi ayuda y mes has librado, según la grandeza de tu misericordia y de tu Nombre, de las mordeduras de los que iban a devorarme, de la mano de los que querían quitarme la vida, de las muchas aflicciones que padecía, del fuego sofocante que me cercaba, de las llamas que yo no había encendido, de las entrañas profundas del Abismo, de la lengua impura, de la palabra mentirosa, y de las flechas de una lengua maligna. 
Mi alma estaba al borde de la muerte, mi vida había descendido cerca del Abismo.
Me cercaban por todas partes y nadie me socorría, busqué el apoyo de los hombres y no lo encontré.

Entonces, me acordé de tu misericordia, Señor, y de tus acciones desde los tiempos remotos, porque tú libras a los que esperan en ti y los salvas de las manos de sus enemigos.
Eclesiastico 51, 1-8

"Hermano Francisco: te esperamos como el Mensajero de la Misericordia y de la Paz"



Hermano Francisco: Esperamos con gozo tu visita a nuestro Pueblo Mexicano. Te esperamos como el Mensajero de la Misericordia y de la Paz. Estaremos atentos a tus mensajes que siempre nos inspiran a vivir el compromiso de trabajar para que el Reino de Dios acontezca en el mundo en el que vivimos.
Son muchas las heridas que como pueblo mexicano tenemos. Las que más nos duelen son la pobreza de la mayoría, el 75%, y la violencia que ha sumido en el dolor a tantos hogares, que han perdido a uno o varios miembros de su familia. Tenemos la esperanza de que con nuestras pequeñas acciones vayamos construyendo una sociedad en la que vivamos la fraternidad y la justicia. En eso estamos comprometidos.
A nuestra Iglesia Mexicana nos hace falta más espíritu profético para anunciar los signos que el Señor va poniendo en nuestra historia y para denunciar el sistema de dominación, explotación que mata a los pobres y excluidos. Es profundo el sentido de fe de nuestro pueblo que expresa en la Religiosidad Popular, el amor a Dios y a la Virgen de Guadalupe.
Las Comunidades Eclesiales de Base nos esforzamos por vivir el modelo de Iglesia al que nos invitas continuamente: Una Iglesia en salida a las periferias existenciales y geográficas, una Iglesia pobre y de los pobres. Una Iglesia en lucha contra del deterioro de Nuestra Casa Común. Tenemos conciencia de que la causa de los pobres y el cuidado de nuestro Planeta van de la mano y no pueden separarse.
 Damos gracias a Dios que te haya dado sabiduría y fortaleza para señalarnos el camino que conduce a un mundo nuevo donde reine la paz y la justicia. ¡Cuánto nos iluminan tus palabras y nos animan tus gestos de amor por el pueblo pobre!
Agradecemos tu cariño a la Virgen de Guadalupe y hacia el pueblo mexicano.
Queremos que tu visita nos llene de fortaleza y de gozo, que da el hacer vida la Palabra del Señor. Que tu paso por nuestro pueblo deje muchos frutos de igualdad y solidaridad.
¡Te esperamos con los brazos abiertos! Fraternalmente.

(Comunidades de Base de México, en RyL)

Comentario al Evangelio según San Marcos 7,1-13 por el papa Francisco

El Evangelio de hoy presenta una disputa entre Jesús y algunos fariseos y escribas. La discusión se refiere al valor de la «tradición de los antepasados» (Mc7, 3) que Jesús, refiriéndose al profeta Isaías, define «preceptos humanos» y que nunca deben ocupar el lugar del «mandamiento de Dios».
Las antiguas prescripciones en cuestión comprendían no sólo los preceptos de Dios revelados a Moisés, sino también una serie de dictámenes que especificaban las indicaciones de la ley mosaica.
Los interlocutores aplicaban tales normas de manera muy escrupulosa y las presentaban como expresión de auténtica religiosidad. Por eso recriminan a Jesús y a sus discípulos la transgresión de éstas, en particular las que se refieren a la purificación exterior del cuerpo.
La respuesta de Jesús tiene la fuerza de un pronunciamiento profético: «Dejáis a un lado el mandamiento de Dios —dice— para aferraros a la tradición de los hombres».
Son palabras que nos llenan de admiración por nuestro Maestro: sentimos que en Él está la verdad y que su sabiduría nos libra de los prejuicios.
Pero ¡atención! Con estas palabras, Jesús quiere ponernos en guardia también a nosotros, hoy, del pensar que la observancia exterior de la ley sea suficiente para ser buenos cristianos.
Como entonces para los fariseos, existe también para nosotros el peligro de creernos en lo correcto, o peor, mejores que los demás por el sólo hecho de observar las reglas, las costumbres, aunque no amemos al prójimo, seamos duros de corazón, soberbios y orgullosos.
La observancia literal de los preceptos es algo estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actitudes concretas: abrirse al encuentro con Dios y a su Palabra, buscar la justicia y la paz, socorrer a los pobres, a los débiles, a los oprimidos.
Todos sabemos, en nuestras comunidades, en nuestras parroquias, en nuestros barrios, cuánto daño hacen a la Iglesia y son motivo de escándalo, las personas que se dicen muy católicas y van a menudo a la iglesia, pero después, en su vida cotidiana, descuidan a la familia, hablan mal de los demás, etc. Esto es lo que Jesús condena porque es un anti-testimonio cristiano. (…)
Pidamos al Señor, por intercesión de la Virgen Santa, que nos dé un corazón puro, libre de toda hipocresía. Este es el adjetivo que Jesús da a los fariseos: «hipócritas», porque dicen una cosa y hacen otra. Un corazón libre de toda hipocresía, para que así seamos capaces de vivir según el espíritu de la ley y alcanzar su finalidad, que es el amor.
(Del Ángelus del Papa Francisco el 30-8-2015)

POR SER FIELES A SU TRADICIÓN, DESCARTAN EL MANDAMIENTO DE DIOS


Evangelio según San Marcos 7,1-13.

Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. 

Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.

Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?".

Él les respondió: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: 

'Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos'. 

Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres".

Y les decía: "Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte. 

En cambio, ustedes afirman: 'Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte...' En ese caso, le permiten no hacer nada más por su padre o por su madre. Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como éstas, hacen muchas otras cosas!".

lunes, 8 de febrero de 2016

¡Conviérteme, Señor!


¡Conviérteme, Señor!
Del ruido que me impide escucharte,
a la paz que me permite sentirte con nitidez.
De la comodidad, que desfigura mi felicidad
a la sobriedad que necesita mi alma para no perderte.
 
¡Conviérteme, Señor!
De mi voz, suave y tímida para anunciarte,
a un testimonio vivo ,eficaz y valiente,
para proclamar que, como Vos,
nada ni nadie ha de salvar al hombre.

¡Conviérteme, Señor!
De mi autosuficiencia, orgullo y seguridades
a la humildad para saber y poder encontrarte.

De mis apariencias, simples e interesadas,
a la plenitud que me ofrece tu presencia,
real y misteriosa, dulce y exigente,
divina y humana, audible….y a veces silenciosa,
con respuestas….y a veces con interrogantes.

¡Conviérteme, Señor!
Y dame un nuevo corazón para alabarte.
Y dame un nuevo corazón para bendecirte.
Y dame un nuevo corazón para esperarte.
Y dame un nuevo corazón para amarte.


Publicado por Reflejos de Luz Pastoral 

Francisco: "Occidente tiene que hacer autocrítica sobre su actuación en Oriente Medio".Europa debe y puede cambiar y debe y puede reformarse

Desvela que Merkel le llamó "enfadada porque había comparado Europa con una mujer estéril"
El Papa ha revelado en una entrevista publicada este lunes en el diario italiano «Corriere della Sera» que poco después de su viaje a Estrasburgo (Francia), en el que comparó al «Viejo Continente» con la mujer de Abraham (Sara) que a los 90 años milagrosamente logró tener un hijo, le llamó la canciller alemana, Angela Merkel,«enfadada porque había comparado a Europa con una mujer estéril, incapaz de tener hijos».
«Me preguntó si de verdad pensaba que Europa no podría tener hijos y yo le contesté que sí, que Europa podría tenerlos aún porque tiene raíces sólidas y profundas, porque ha tenido y pude tener un papel fundamental (...) y porque en los momentos más oscuros ha demostrado siempre tener recursos», ha explicado.
Una metáfora que ya uso Jorge Bergoglio durante el discurso que pronunció ante el Parlamento Europeo, en el que echó mano de este personaje bíblico al referirse a «una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz».
En esta línea, el Pontífice ha cifrado sus esperanzas en que un día «Europa sonría a los inmigrantes» durante la entrevista al rotativo italiano redactada como artículo: «Europa debe y puede cambiar y debe y puede reformarse. Si no es capaz de ayudar económicamente a los países de donde proceden los refugiados, entonces tiene que plantearse el problema de cómo afrontar este gran desafío que es en primer lugar humanitario y no sólo», ha sostenido Francisco.
En concreto, ha recordado su visita a Lampedusa, la isla italiana considerada una puerta de Europa para los inmigrantes, cuando «el problema de la inmigración estaba sólo al inicio y ahora ha estallado».
 Para el papa, Europa «tiene que afrontar este desafío con inteligencia, naturalmente porque detrás está el terrible y enorme problema del terrorismo». El máximo responsable de la Iglesia Católica ha asegurado que en el Viejo Continente «se ha roto un sistema educativo: el que transmitía los valores de abuelos a nietos y de padres a hijos y que hay que plantearse el problema de cómo reconstruirlo».
Francisco ha revelado su admiración ante los «grandes personajes olvidados» en Europa tras la II Guerra Mundial y ha citado «al canciller (alemán) Konrad Adenauer; el ministro de Exteriores francés Robert Schuman o el italiano Alice De Gasperi», mientras que de personalidades italianas actuales ha nombrado a la exministra, excomisaria europea y líder radical Emma Bonino y al expresidente de la República Giorgio Napolitano.
También ha incluido en este grupo a la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, por cómo se ha empeñado a favor de los inmigrantes.
Por otra parte el papa ha considerado que «Occidente tiene que hacer autocrítica»sobre cómo ha afrontado la situación «en Libia antes y después con la intervención militar». Mientras que sobre Irak y las llamadas «Primaveras árabes», «se podía imaginar lo que iba a pasar», ha asegurado el pontífice, quien explicó como en parte coincidieron sobre lo que podría suceder «los analistas de la Santa Sede y Rusia». Aunque ha precisado que «sólo en parte y no hay que exagerar porque Rusia tiene también sus intereses».
El papa Francisco señaló que "Europa debe y puede cambiar y debe y puede reformarse" al afirmar que no es capaz de afrontar la actual crisis migratoria, en una entrevista publicada hoy en el diario italiano "Corriere della Sera".
"Europa debe y puede cambiar y debe y puede reformarse. Si no es capaz de ayudar económicamente a los países de donde proceden los refugiados, entonces tiene que plantearse el problema de cómo afrontar este gran desafío que es en primer lugar humanitario y no sólo", señaló el pontífice.
En la entrevista, redactada en forma de articulo sin preguntas y respuestas, Francisco aseguró que en Europa "se ha roto un sistema educativo: el que transmitía los valores de abuelos a nietos y de padres a hijos y que hay que plantearse el problema de como reconstruirlo".

 (RD/Agencias)

La Iglesia católica llama a frenar la llegada de refugiados a Alemania. Cardenal Marx: "No utilicemos solo la caridad, sino también la razón"

"Alemania no puede acoger a todos los necesitados del mundo", dice el cardenal
La Iglesia católica pidió "reducir el número de refugiados" acogidos en Alemania, en una entrevista publicada el sábado en la prensa alemana. "Necesitamos reducir el número de refugiados en Alemania", declaró el presidente de la conferencia episcopal, elcardenal Reinhard Marx, en una entrevista difundida por el periódico regional Passauer Neue Presse.
"Alemania no puede acoger a todos los necesitados del mundo", agregó Marx, y pidió que en este caso no se tome en cuenta sólo "la caridad, sino también la razón".
Alemania anunció a fin de mes nuevas restricciones al derecho de asilo para reducir la llegada de refugiados en la primavera. El objetivo de estas medidas es preparar el terreno a una reducción "tangible" del flujo migratorio, tras la llegada al país de más de un millón de migrantes en 2015.
Este progresivo endurecimiento se produce mientras Alemania aparece en Europa como el único destino para centenares de miles de migrantes. Suecia y Finlandia han anunciado su decisión de querer expulsar a decenas de miles de migrantes llegados en 2015; Holanda espera reenviarlos a Grecia, mientras que Macedonia, Croacia y Serbia sólo quieren dejar pasar a quienes tengan como destino Austria o Alemania.
En Dinamarca, un texto aprobado por mayoría en el parlamento prevé confiscar los efectos de valor de los migrantes, disminuir sus derechos sociales y limitar la reagrupación familiar.
Unos 30 mil refugiados sirios, iraquíes y afganos siguieron tomando la ruta de los Balcanes en enero, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).
Por su parte, los ministros del Interior francés y alemán estimaron el viernes en Grecia que urge frenar la llegada de migrantes desde Turquía hacia la Unión Europea (UE).

(RD/Agencias)

El Papa visita por sorpresa los restos del padre Pío y de san Leopoldo. Las reliquias de ambos santos están en la Basílica hasta el próximo 11 de febrero

El Pontífice se ha unido a la oración del rosario que hacían en ese momento los fieles
Como un fiel más, el papa Francisco ha acudido este sábado por la tarde a la basílica de San Pedro para rezar frente a las reliquias del padre Pío de Pietrelcina y san Leopoldo Mandić, santos de la misericordia. Desde el viernes por la tarde, los cuerpos de los dos santos se encuentran en la nave central de la Basílica, frente al Altar de la Confesión, para la veneración de los fieles.
En las fotos publicadas por el Osservatore Romano, se puede ver al Santo Padre rezando sentado en un banco junto a las urnas de ambos santos.
De este modo, el Pontífice se ha unido a la oración del rosario que hacían en ese momento los fieles. Después de una media hora rezando, ha leído en voz alta el texto de una oración escrita por el cardenal Angelo Comastri, según ha indicado el periódico Avvenire, publicación de la Conferencia Episcopal Italiana.
Antes de dejar la Basílica, ha saludado a algunos fieles y religiosos de la comunidad deSan Giovanni Rotondo que se encontraban allí.
Esta misma mañana, el Santo Padre ha recibido en audiencia en la plaza de San Pedro a miles de fieles y devotos del padre Pío.

(Zenit).-

REFLEXIÓN DE BENEDICTO XVI AL EVANGELIO MARCOS 6, 53-56

Hoy tenemos la oportunidad de reflexionar sobre la experiencia de la enfermedad, del dolor y, más en general, sobre el sentido de la vida que es preciso realizar plenamente incluso cuando se sufre...
Si ya quedamos sin palabras ante un adulto que sufre, ¿qué decir cuando la enfermedad afecta a un niño inocente? ¿Cómo percibir también en situaciones tan difíciles el amor misericordioso de Dios, que nunca abandona a sus hijos en la prueba?
Son frecuentes y a veces inquietantes esos interrogantes, que en verdad, en un plano meramente humano, no encuentran respuestas adecuadas, pues el dolor, la enfermedad y la muerte en su significado siguen siendo insondables para la mente humana. Pero viene en nuestra ayuda la luz de la fe.
La Palabra de Dios nos revela que incluso estos males son misteriosamente "abrazados" por el plan divino de salvación; la fe nos ayuda a considerar que la vida humana es hermosa y digna de vivirse en plenitud, a pesar de estar menoscabada por el mal.
Dios creó al hombre para la felicidad y para la vida, mientras que la enfermedad y la muerte entraron en el mundo como consecuencia del pecado.
Sin embargo, el Señor no nos ha abandonado a nosotros mismos. Él, el Padre de la vida, es el médico del hombre por excelencia y no deja de inclinarse amorosamente hacia la humanidad que sufre.

El Evangelio relata cómo Jesús "expulsaba los espíritus con su palabra y curaba a los enfermos", indicando el camino de la conversión y de la fe como condiciones para obtener la curación del cuerpo y del espíritu.
El Señor quiere siempre esta curación, la curación integral, de cuerpo y alma; por eso expulsa los espíritus con su Palabra. Su Palabra es palabra de amor, palabra purificadora: expulsa los espíritus de temor, soledad y oposición a Dios; así purifica nuestra alma y nos da paz interior. Así nos da el espíritu de amor y la curación que comienza en nuestro interior.
Pero Jesús no sólo habló; es Palabra encarnada. Sufrió con nosotros y murió. Con su pasión y muerte, asumió y transformó hasta el fondo nuestra debilidad.
Precisamente por eso, como dice san Juan Pablo II en la carta apostólica Salvifici doloris, "sufrir significa hacerse particularmente receptivos, particularmente abiertos a la acción de las fuerzas salvíficas de Dios, ofrecidas a la humanidad en Cristo" (n. 23).
Queridos hermanos y hermanas, somos cada vez más conscientes de que la vida del hombre no es un bien del que se pueda disponer, sino un cofre valioso que es preciso custodiar y cuidar con el mayor esmero posible, desde el momento de su inicio hasta su término último y natural
La vida es un misterio que, de por sí, exige por parte de todos y de cada uno responsabilidad, amor, paciencia y caridad. Aún más necesario es rodear de cuidados y de respeto a quienes están enfermos y sufren.
Esto no siempre es fácil, pero sabemos dónde encontrar la valentía y la paciencia para afrontar las vicisitudes de la existencia terrena, especialmente las enfermedades y todo tipo de sufrimiento. Para nosotros, los cristianos, en Cristo es donde se encuentra la respuesta al enigma del dolor y de la muerte.

(Benedicto XVI, palabras a los enfermos el 11 de febrero de 2009)
Fuente:News. va

QUIENES SE ACERCAN A JESÚS SANAN


Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,53-56):

En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. 

Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. 

En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.