martes, 22 de diciembre de 2015

Señor mío y Dios mío, hoy me he sentido abrazado por Ti.


Señor mío y Dios mío, hoy me he sentido abrazado por Ti.

Ya sé que siempre estás a mi lado, que siempre me acompañas, cuando estoy alegre y cuando estoy triste.

Sé, que cuando la tristeza me invade y no puedo parar de llorar, Tú no me dejas de tu lado, pero estoy tan ciego, que no te siento, soy tan egoísta, que solo pienso en mis problemas y  no te reconozco a mi lado.


Pero hoy, orando, mirándote en tu Cruz, contándote mis problemas, dándote gracias por todo lo bueno que me has dado.

Dándote gracias también,  porque para salvarme, naciste y moriste en una cruz. Me he imaginado el dolor de tu sacrificio, un dolor no suficientemente agradecido y he querido consolarte.Y entonces ,me he sentido abrazado por Ti , he sentido unos brazos amorosos que me sostenían y yo descansaba en esos brazos,  todo dolor, toda soledad ha desaparecido y una paz inmensa  ha llenado mi alma y mi cuerpo.

Gracias Señor, gracias, porque tu abrazo me ha devuelto la esperanza, me ha devuelto la alegría y ha aumentado mi amor por ti.

H. de Carmen

Francisco: Quien cruza con amor las Puertas Santas encontrará perdón y consolación


El Papa Francisco aseguró que quienes cruzan las Puertas Santas, abiertas con ocasión del Jubileo de la Misericordia, encontrarán perdón y consolación. Lo dijo durante su audiencia con los empleados de la empresa ferroviaria estatal italiana, Ferrovie dello Stato Italiane.
Este sábado el Santo Padre abrió la Puerta Santa de la Caridad, en la principal estación de ferrocarril de Roma.
El Papa recordó los 110 años de historia y las importantes iniciativas solidarias que ha tenido la empresa estatal durante este tiempo. Entre ellas, el albergue de la estación romana de Términi, dedicado a Don Luigi Di Liegro, fundador de la Cáritas de la Diócesis de Roma.
La primera piedra de este albergue fue bendecida por Benedicto XVI en 2010.
Francisco expresó su deseo de que el recién iniciado Año Santo de la Misericordia nos enseñe el valor de la acogida a las personas sin techo, así como “imprima en nuestra mente y en nuestros corazones que la misericordia es la primera y verdadera medicina para el hombre, de la que cada uno tiene urgente necesidad”.
El Papa pidió también que “Italia y todos los países del mundo sean lugares de redes solidarias, auténticamente humanos, capaces de alegrarse con el amor de Dios y de la comunión mutua”.
“Esto es precisamente lo que nos recuerdan las Puertas Santas, que en estos días se abren en todas las diócesis del mundo: el que las cruza con amor encontrará perdón y consolación y estará impulsado a donar y donarse con mayor generosidad, por su propia salvación y por la de los hermanos”, señaló.
Francisco exhortó a dejarnos “transformar por el momento en que pasamos esta puerta espiritual, de forma que marque interiormente nuestra vida”.
“Dejémonos involucrar por el Jubileo de la Misericordia –todos tenemos necesidad de un poco de misericordia– de forma que podamos renovar el tejido de nuestra sociedad, haciéndola más justa y solidaria”, dijo.
Todo esto especialmente en medio de “esta III guerra mundial que ha estallado a pedazos, que estamos viviendo”.

Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.


1Sam 2, 1. 4-5. 6-7. 8abcd 
Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.
Mi corazón se regocija por el Señor, 
mi poder se exalta por Dios; 
mi boca se ríe de mis enemigos, 
porque gozo con tu salvación.
Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.
Se rompen los arcos de los valientes, 
mientras los cobardes se ciñen de valor; 
los hartos se contratan por el pan, 
mientras los hambrientos engordan; 
la mujer estéril da a luz siete hijos, 
mientras la madre de muchos queda baldía.
Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.
 El Señor da la muerte y la vida, 
hunde en el abismo y levanta; 
da la pobreza y la riqueza, 
humilla y enaltece.
Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.
Él levanta del polvo al desvalido, 
alza de la basura al pobre, 
para hacer que se siente entre príncipes 
y que herede un trono de gloria.
Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.

El Poderoso ha hecho obras grandes por mí


Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 46-56
En aquel tiempo, María dijo:
- «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia - como lo había prometido a nuestros padres - en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Palabra del Señor.

lunes, 21 de diciembre de 2015

COMENTARIO DE SAN BERNARDO, DOCTOR DE LA IGLESIA (1091-1153)


 Maria es dichosa, tal como su prima Isabel se lo ha dicho, no sólo porque Dios la ha mirado, sino porque ha creído. Su fe es el mejor fruto de la bondad divina. Pero ha sido necesario que el arte inefable del Espíritu Santo viniera sobre ella para que una tal grandeza de alma se uniera, en el secreto de su corazón virginal, a una tal humildad. La humildad y la grandeza de alma de María, así como su virginidad y su fecundidad, son semejantes a dos estrellas que se iluminan mutuamente, porque en María la profundidad de su humildad no perjudica en nada a la generosidad de su alma, y recíprocamente. Puesto que María se juzgaba a sí misma de manera tan humilde, no fue menos generosa en su fe en la promesa que el ángel le había hecho. Ella, que se miraba a sí misma como una pobre y pequeña esclava, no dudó en absoluto ser llamada a este misterio incomprensible, a esta unión prodigiosa, a este secreto insondable. Creyó inmediatamente que iba a ser verdaderamente la madre de Dios-hecho-hombre.

Es la gracia de Dios la que produce esta maravilla en el corazón de los elegidos; la humildad no los hace ser temerosos ni timoratos, como tampoco la generosidad de su alma los vuelve orgullosos. Al contrario, en los santos, estas dos virtudes de refuerzan la una a la otra. La grandeza de alma no sólo no abre la puerta a ninguna clase de orgullo, sino que es sobre todo ella la que les hace penetrar siempre más adentro en los misterios de la humildad. En efecto, los más generosos en el servicio de Dios son también los más penetrados del temor del Señor y los más agradecidos por los dones recibidos. Recíprocamente, cuando la humildad está en juego, no se desliza en el alma ninguna ruindad. Cuanto menos una persona tiene la costumbre de presumir de sus propias fuerzas, incluso en las cosas más pequeñas, tanto más se confía en el poder de Dios, incluso en las más grandes.
Fuente: News. Va

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-45
Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
- «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
Palabra del Señor.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Ángelus del Papa: en Navidad Dios se nos da a sí mismo donando a su Hijo

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
El Evangelio de este domingo de Adviento pone de manifiesto la figura de María. La vemos cuando, inmediatamente después de haber concebido en la fe al Hijo de Dios, afronta el largo viaje de Nazaret de Galilea a los montes de Judea para ir a visitar y a ayudar a Isabel.
El ángel Gabriel le había revelado que su anciana pariente, que no tenía hijos, estaba en el sexto mes de embarazo (cfr. Lc 1,26.36). Por esto la Virgen, que lleva en sí un don y un misterio más grande aún, va a ver a Isabel y permanece con ella tres meses. En el encuentro entre las dos mujeres – imagínense – una anciana y la otra joven, es la joven, María, quien saluda en primer lugar. El Evangelio dice así: “Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel” (Lc 1,40). Y, después de aquel saludo, Isabel se siente envuelta por un gran estupor – no se olviden de esta palabra: estupor. El estupor –. Isabel se siente envuelta por un gran estupor que resuena en sus palabras: “¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?” (v. 43). Y se abrazan, se besan gozosas estas dos mujeres: la anciana y la joven, ambas embarazadas.

Para celebrar de modo proficuo la Navidad, estamos llamados a detenernos en los “lugares” del estupor. ¿Y cuáles son estos lugares del estupor en la vida cotidiana? Son tres. El primer lugar es el otro, en el cual reconocer a un hermano, porque desde que se produjo el Nacimiento de Jesús, cada rostro lleva impresas las semblanzas del Hijo de Dios. Sobre todo cuando es el rostro del pobre, porque como pobre, Dios entró en el mundo y dejó, ante todo, que los pobres se acercaran a Él.
Otro lugar del estupor en el que, si miramos con fe, experimentamos precisamente el estupor es la historia: el segundo. Tantas veces creemos que la vemos por el lado justo, y en cambio corremos el riesgo de leerla al revés. Sucede, por ejemplo, cuando ella nos parece determinada por la economía de mercado, regulada por la finanza y las especulaciones, dominada por los poderosos de turno. En cambio, el Dios de la Navidad es un Dios que “desordena las cartas”. Le gusta hacerlo, ¡eh!  Como canta María en el Magníficat, es el Señor quien derriba a los poderosos de su trono y eleva a los humildes, colmando de bienes a los hambrientos y despidiendo a los ricos con las manos vacías (cfr. Lc 1,52-53). Este es el segundo estupor, el estupor de la historia.
Un tercer lugar del estupor es la Iglesia: mirarla con el estupor de la fe significa no limitarse a considerarla sólo como una institución religiosa, que es, sino sentirla como una Madre que, aun entre manchas  y arrugas – ¡tenemos tantas! – deja translucir los lineamientos de la Esposa amada y purificada por Cristo Señor. Una Iglesia que sabe reconocer los muchos signos de amor fiel que Dios le envía continuamente. Una Iglesia por la cual el Señor Jesús jamás será una posesión que hay que defender celosamente: los que hacen esto se equivocan, sino siempre Aquel que sale a su encuentro y que ella sabe esperar con confianza y alegría, dando voz a la esperanza del mundo. La Iglesia que llama al Señor: “¡Ven, Señor Jesús!”. La Iglesia madre que siempre tiene las puertas abiertas de par en par y los brazos abiertos para acoger a todos. Es más, la Iglesia madre que sale de sus propias puertas para buscar con sonrisa de madre a todos los alejados y llevarlos a la misericordia de Dios. ¡Este es el estupor de la Navidad!
En Navidad Dios se nos da totalmente a Sí mismo donando as su Hijo, el Único que es toda su alegría. Y sólo con el corazón de María, la humilde y pobre hija de Sion, que se convirtió en Madre del Hijo del Altísimo, es posible exultar y alegrarse por el gran don de Dios y por su imprevisible sorpresa.
Que Ella nos ayude a percibir el estupor, estos tres estupores: el otro, la historia y la Iglesia; así para el nacimiento de Jesús, el don de los dones, el regalo inmerecido que nos trae la salvación, nos hará sentir también a nosotros este gran estupor en el encuentro con Jesús. Pero no podemos tener este estupor, no podemos encontrar a Jesús, si no lo encontramos en los demás, en la historia y en la Iglesia.
(Traducción de MFB - RV).

El saludo del Ángel


Me imagino que a María le gusta que la invoquemos con oraciones sencillas. Cuando amamos a una persona pensamos en aquello que más le agrada, y no en lo que a nosotros nos gusta. Entonces, si creemos que a María, la Madre de Jesús, le agrada que la saludemos como lo hizo el Ángel del Señor en Nazaret, es gesto de amor rezar el “Ave María”.
Pienso que María se complace cuando la llamamos como lo hizo su prima Isabel al encontrarse con ella en la montaña de Judea, y la saludó con estas palabras: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.
Las oraciones sencillas deben salir de un corazón humilde, de niño, limpio, pues así no quedarán como fórmulas vacías, y menos aún como ritos autojustificativos, a la manera de quienes piensan que por esas prácticas cumplen sus obligaciones religiosas.
Dios escucha la oración de los pequeños, cuyos ángeles contemplan el rostro de Dios. Y tiene en cuenta a los humildes, a los pobres, a los sencillos y a los limpios de corazón, capaces de poner amor y entrega en la expresión de sus labios.
La oración del “Ave María” se nos ofrece como expresión acertada y sencilla, que agrada a María y que concede gracia. Por ello, no te invito a sobrecargarte con una práctica religiosa más, sino que te ofrezco la manera en que Dios se ha dirigido a su Madre, y ella misma ha recomendado en tantos momentos que lo hagamos, cuando se ha manifestado con gracias especiales en visiones sobrenaturales.
En tiempos de dificultad, de insensibilidad, de sequedad, de pereza y desgana espirituales, de prueba y hasta de hastío, la oración vocal es un medio para combatir la tentación y para resquebrajar todo endurecimiento del corazón.
María no violenta, ni interviene de manera forzada en nuestras vidas, pero si pedimos que interceda por nosotros, ella lo hace con gusto y generosidad, y además desea que se lo pidamos.
Lo más importante es, como decía Santa Teresa, orar con consideración, no importa sea oración vocal o mental, con tal que se haga con advertencia, de manera consciente y amorosa.
El “Ave María” es la oración de salutación de Dios a la Virgen, y a su vez el ruego que en la Iglesia hacen todos los que invocan a la Madre de Dios. Cada vez que rezamos el “Ave María”, rogamos a quien Dios ha puesto como medianera de todas las gracias, por toda la humanidad.
Cuando no sepas cómo orar, o no te sientas con ganas de hacerlo, tienes en tu mano el elevar como los sencillos y los pequeños tu oración, y hacerla igual que ellos. Dios revela sus secretos a los humildes y los pequeños.

Si piensas que rezar el “Ave María” es una fórmula estereotipada, te pregunto: ¿Acaso dudas de decir a la persona que amas “te quiero”, porque sea una expresión manida? No dudes en invocar a la Madre de Jesús como lo hace la Iglesia, como lo han hecho los santos, como lo hizo el Ángel del Señor.
Ángel Moreno de Buenafuente

RASGOS DE MARÍA

La visita de María a Isabel le permite al evangelista  Lucas poner en contacto al Bautista y a Jesús antes incluso de haber nacido. La escena está cargada de una atmósfera muy especial. Las dos van a ser madres. Las dos han sido llamadas a colaborar en el plan de Dios. No hay varones. Zacarías ha quedado mudo. José está sorprendentemente ausente. Las dos mujeres ocupan toda la escena.

María que ha llegado aprisa desde Nazaret se convierte en la figura central. Todo gira en torno a ella y a su Hijo. Su imagen brilla con unos rasgos más genuinos que muchos otros que le han sido añadidos posteriormente a partir de advocaciones y títulos más alejados del clima de los evangelios.
María, «la madre de mi Señor». Así lo proclama Isabel a gritos y llena del Espíritu Santo. Es cierto: para los seguidores de Jesús, María es, antes que nada, la Madre de nuestro Señor. Este es el punto de partida de toda su grandeza. Los primeros cristianos nunca separan a María de Jesús. Son inseparables. «Bendecida por Dios entre todas las mujeres», ella nos ofrece a Jesús, «fruto bendito de su vientre».

María, la creyente. Isabel la declara dichosa porque «ha creído». María es grande no simplemente por su maternidad biológica, sino por haber acogido con fe la llamada de Dios a ser Madre del Salvador. Ha sabido escuchar a Dios; ha guardado su Palabra dentro de su corazón; la ha meditado; la ha puesto en práctica cumpliendo fielmente su vocación. María es Madre creyente.

María, la evangelizadora. María ofrece a todos la salvación de Dios que ha acogido en su propio Hijo. Esa es su gran misión y su servicio. Según el relato, María evangeliza no solo con sus gestos y palabras, sino porque allá a donde va lleva consigo la persona de Jesús y su Espíritu. Esto es lo esencial del acto evangelizador.

María, portadora de alegría. El saludo de María contagia la alegría que brota de su Hijo Jesús. Ella ha sido la primera en escuchar la invitación de Dios: «Alégrate... el Señor está contigo». Ahora, desde una actitud de servicio y de ayuda a quienes la necesitan, María irradia la Buena Noticia de Jesús, el Cristo, al que siempre lleva consigo. Ella es para la Iglesia el mejor modelo de una evangelización gozosa.

José Antonio Pagola

Madre Teresa de Calcuta será santa

El Santo Padre recibió ayer tarde en audiencia al cardenal Angelo Amato, S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y autorizó la publicación de los decretos relativos a:

-MILAGROS

Un milagro atribuido a la intercesión de la beata Teresa de Calcuta (en el siglo Agnes Gonxha Bojaxhiu), macedonia, Fundadora de la Congregación de las Misioneras de la Caridad y de los Misioneros de la Caridad (1910-1997).

VIRTUDES HEROICAS

-Siervo de Dios Giuseppe Ambrosoli, italiano, sacerdote profeso de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús (1923 -1987).
-Siervo de Dios Adolfo (en el siglo Leonardo Lanzuela Martínez), español, religioso profeso del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, 1894-1976.

-Siervo de Dios Heinrich Hahn, laico alemán (1800 -1882).

¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!


Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-45

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

- «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. »
Palabra del Señor.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Carmena, Osoro y el padre Ángel cenarán en Nochebuena con doscientos sin techo

El Ayuntamiento cede el Palacio de Cibeles a la Fundación Mensajeros de la Paz

"Les vamos a acoger con mucho gusto", dice la alcaldesa de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid cederá la galería del Palacio de Cibeles, sede del Consistorio, para acoger una cena de Nochebuena para 200 personas sin hogar organizada por la Fundación Mensajeros de la Paz, tal y como ha señalado a Europa Press su presidente y párroco de la iglesia de San Antón de Madrid, el padre Ángel.
Ha indicado que se trata de un "símbolo" en favor de las personas que padecen el sinhogarismo al poder congregar en este lugar a 200 personas sin hogar con un menú de Nochebuena a partir de las 20 horas del 24 de diciembre.
La iniciativa de la Fundación Mensajeros de la Paz cuenta con el visto bueno de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quien vendrá acompañado por el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, como confirmó la propia regidora este mediodía.
Así lo ha asegurado en la Navideña Feria Internacional de las culturas, donde ha señalado que la cena la ha preparado el religioso y que acudirán "todas las personas con las que él trabaja". "Les vamos a acoger con mucho gusto", ha añadido, subrayando que ella asistirá junto al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

El padre Ángel ha explicado que una empresa de catering que habitualmente colabora en el servicio de comida de residencias de mayores se encargaría de aportar el menú y que incluso profesionales del taxi se han ofrecido a traer a los comensales a la sede del Consistorio.
El mobiliario para la cena lo dispondrá también la empresa de catering y los asistentes tendrán también camareros que le sirvan el menú.
"Lo esencial de la iniciativa es que se trata de una muestra de cariño hacia los sin techo", ha asegurado el padre Ángel para recalcar que serán personas sin hogar que habitualmente pasan la madrugada de Nochebuena en la Iglesia de San Antón o asisten a comedores sociales.

Ha recordado que el Papa Francisco suele hacer una iniciativa similar en Nochebuena y cree que esta cena en el Consistorio es un "proyecto precioso" que podría también hacerse en otras instituciones, aludiendo como ejemplos aleatorios el Congreso o el Senado.
Fuente: Religión Digital

Dios viene a salvarnos y no encuentra mejor manera para hacerlo que caminar con nosotros, dijo el Papa en Cáritas Roma

Dios viene a salvarnos y no encuentra mejor manera para hacerlo que caminar con nosotros, hacer nuestra vida.  En el momento de elegir el modo como hacer la vida, no elige una gran ciudad de un gran imperio, no elige una princesa una condesa por madre, una persona importante un palacio de lujo. Parece que todo haya sido hecho intencionalmente casi de escondido María una joven de 16 0 17 años en una villa perdida de las periferias del imperio romano. Ninguno conocía esa villa, seguro. José, un joven que la amaba y quería esposarla, era un carpintero. Todo simplicidad. Todo escondido. Y también el rechazo, porque eran novios y en una villa así pequeña, ustedes saben cómo son las habladurías, dan vueltas. Y José se da cuenta que ella está embarazada. Todo escondido y también con las calumnias y las habladurías. El ángel explica a José el misterio. Ese hijo que espera tu novia es obra del Espíritu Santo. Cuando José se despertó del sueño hizo lo que  el ángel le dijo. Pero todo escondido. Las grandes ciudades del mundo no sabían nada.
Si  tú quieres encontrar a Dios buscalo en la humildad, en la pobreza, es donde él está escondido, en los más necesitados, en los enfermos hambrientos, carcelados. Y Jesús cuando nos predica la vida nos dice cómo será nuestro juicio. No dirá vení conmigo porque hiciste tantas ofrendas a la iglesia. La entrada al cielo no se paga con dinero. No dirá tu eres muy importante, has estudiado tanto... Los honores no nos abren la puerta del cielo. ¿Que nos dirá Jesús para abrirnos las puertas del cielo?: Estaba hambriento y me diste de comer y enfermo, en la cárcel y has venido a verme.
Jesús está en la humildad. El amor de Jesús es grande. Por esto hoy, al abrir esta puerta santa, yo quisiera que el Espíritu Santo abriera el corazón de todos los romanos y les hiciera entender el camino de la salvación, que no está en el lujo, no es el camino de las grandes riquezas, no es el camino del poder, es el camino de la humildad. Los más pobres, los enfermos, los carcelados... Pero Jesús dice aún más, los más pecadores si se arrepienten nos precederán en el cielo. Ellos tienen la llave. Aquel que hace la caridad y aquel que se deja abrazar de la misericordia del Señor.


Nosotros hoy abrimos esta puerta y pedimos dos cosas. Primero que el Señor nos abra las puertas del corazón. Todos somos pecadores. Todos tenemos necesidad de sentir la palabra del Señor; que el Señor venga. Y segundo, que el Señor nos haga entender que el camino de la vanidad, de las riquezas, del orgullo no son caminos de salvación.. Que el Señor nos haga entender que su caricia de Padre su misericordia, su perdón es cuando nosotros  nos acercamos a  aquellos que sobran, a los descartados de la sociedad. Esta puerta que es la puerta de la caridad; la puerta donde son asistidos tantos descartados. Que nos haga entender que también seria lindo que cada uno de nosotros, que cada uno de los romanos se sintiera descartado y sintiera la necesidad de la ayuda de Dios. Hoy nosotros rogamos por Roma por todos los habitantes de Roma, por todos, empezando por mí, para que el Señor nos de la gracia de sentirnos descartados, porque no tenemos ningún mérito. Solamente Dios nos da la misericordia, la gracia. Y para acercarnos a esa gracia tenemos que acercarnos a los descartados, a los pobres, a los que tienen más necesidad. Porque seremos juzgados por esta cercanía. Que el Señor hoy, abriendo esta puerta nos de esta gracia a todos los habitantes de Roma.  Para poder recibir el abrazo de la misericordia donde el padre abraza al hijo herido.  Pero es el Padre Dios el que está herido de amor y por esto es capaz de salvarnos a todos.


Sal 70, 3-4a. 5-6ab. 16-17

Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.
Sé tú mi roca de refugio, 
el alcázar donde me salve, 
porque mi peña y mi alcázar eres tú. 
Dios mío, líbrame de la mano perversa.
Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria. 
Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza 
y mi confianza, Señor, desde mi juventud. 
En el vientre materno ya me apoyaba en ti, 
en el seno tú me sostenías.
Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria
Contaré tus proezas, Señor mío, 
narraré tu victoria, tuya entera. 
Dios mío, me instruiste desde mi juventud, 
y hasta hoy relato tus maravillas.
Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.

El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista


Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 5-25
En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel.
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
Pero el ángel le dijo:
- «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.»
Zacarías replicó al ángel:
- «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»
El ángel le contestó:
- «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.»
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.
Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo:
- «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.»
Palabra del Señor.