sábado, 3 de octubre de 2015

Cada familia es siempre una luz, por más débil que sea, en medio de la oscuridad del mundo, dijo el Papa

Vigilia del Sínodo 3 de octubre de 2015
Queridas familias, buenas tardes.
¿Vale la pena encender una pequeña vela en la oscuridad que nos rodea? ¿No se necesitaría algo más para disipar la oscuridad? Pero, ¿se pueden vencer las tinieblas?
En ciertas épocas de la vida –de esta vida llena de recursos estupendos–, preguntas como esta se imponen con apremio. Frente a las exigencias de la existencia, existe la tentación de echarse para atrás, de desertar y encerrarse, a lo mejor en nombre de la prudencia y del realismo, escapando así de la responsabilidad de cumplir a fondo el propio deber.
¿Recuerdan la experiencia de Elías? El cálculo humano le causa al profeta un miedo que lo empuja a buscar refugio. «Entonces Elías tuvo miedo, se levantó y se fue para poner a salvo su vida […] Caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios. Allí se introdujo en la cueva y pasó la noche. Le llegó la palabra del Señor preguntando: “¿Qué haces aquí, Elías?”» (1 R 19,3.8-9). Luego, en el Horeb, la respuesta no la encontrará en el viento impetuoso que sacude las rocas, ni en el terremoto, ni tampoco en el fuego. La gracia de Dios no levanta la voz, es un rumor que llega a cuantos están dispuestos a escuchar la suave brisa: los exhorta a salir, a regresar al mundo, a ser testigos del amor de Dios por el hombre, para que el mundo crea…
Con este espíritu, hace precisamente un año, en esta misma plaza, invocábamos al Espíritu Santo pidiéndole que los Padres sinodales –al poner atención en el tema de la familia– supieran escuchar y confrontarse teniendo fija la mirada en Jesús, Palabra última del Padre y criterio de interpretación de la realidad.
Esta noche, nuestra oración no puede ser diferente. Pues, como recordaba el Patriarca Atenágoras, sin el Espíritu Santo, Dios resulta lejano, Cristo permanece en el pasado, la Iglesia se convierte en una simple organización, la autoridad se transforma en dominio, la misión en propaganda, el culto en evocación y el actuar de los cristianos en una moral de esclavos.
Oremos, pues, para que el Sínodo que se abre mañana sepa reorientar la experiencia conyugal y familiar hacia una imagen plena del hombre; que sepa reconocer, valorizar y proponer todo lo bello, bueno y santo que hay en ella; abrazar las situaciones de vulnerabilidad que la ponen a prueba: la pobreza, la guerra, la enfermedad, el luto, las relaciones laceradas y deshilachadas de las que brotan dificultades, resentimientos y rupturas; que recuerde a estas familias, y a todas las familias, que el Evangelio sigue siendo la «buena noticia» desde la que se puede comenzar de nuevo. Que los Padres sepan sacar del tesoro de la tradición viva palabras de consuelo y orientaciones esperanzadoras para las familias, que están llamadas en este tiempo a construir el futuro de la comunidad eclesial y de la ciudad del hombre.
Cada familia es siempre una luz, por más débil que sea, en medio de la oscuridad del mundo.
La andadura misma de Jesús entre los hombres toma forma en el seno de una familia, en la cual permaneció treinta años. Una familia como tantas otras, asentada en una aldea insignificante de la periferia del Imperio.
Charles de Foucauld intuyó, quizás como pocos, el alcance de la espiritualidad que emana de Nazaret. Este gran explorador abandonó muy pronto la carrera militar fascinado por el misterio de la Sagrada Familia, por la relación cotidiana de Jesús con sus padres y sus vecinos, por el trabajo silencioso, por la oración humilde. Contemplando a la Familia de Nazaret, el hermano Charles se percató de la esterilidad del afán por las riquezas y el poder; con el apostolado de la bondad se hizo todo para todos; atraído por la vida eremítica, entendió que no se crece en el amor de Dios evitando la servidumbre de las relaciones humanas, porque amando a los otros es como se aprende a amar a Dios; inclinándose al prójimo es como nos elevamos hacia Dios. A través de la cercanía fraterna y solidaria a los más pobres y abandonados entendió que, a fin de cuentas, son precisamente ellos los que nos evangelizan, ayudándonos a crecer en humanidad.
Para entender hoy a la familia, entremos también nosotros –como Charles de Foucauld– en el misterio de la Familia de Nazaret, en su vida escondida, cotidiana y ordinaria, como es la vida de la mayor parte de nuestras familias, con sus penas y sus sencillas alegrías; vida entretejida de paciencia serena en las contrariedades, de respeto por la situación de cada uno, de esa humildad que libera y florece en el servicio; vida de fraternidad que brota del sentirse parte de un único cuerpo.
La familia es lugar de santidad evangélica, llevada a cabo en las condiciones más ordinarias. En ella se respira la memoria de las generaciones y se ahondan las raíces que permiten ir más lejos. Es el lugar de discernimiento, donde se nos educa para descubrir el plan de Dios para nuestra vida y saber acogerlo con confianza. La familia es lugar de gratuidad, de presencia discreta, fraterna, solidaria, que nos enseña a salir de nosotros mismos para acoger al otro, a perdonar y ser perdonados.
Volvamos a Nazaret para que sea un Sínodo que, más que hablar sobre la familia, sepa aprender de ella, en la disponibilidad a reconocer siempre su dignidad, su consistencia y su valor, no obstante las muchas penalidades y contradicciones que la puedan caracterizar.
En la «Galilea de los gentiles» de nuestro tiempo encontraremos de nuevo la consistencia de una Iglesia que es madre, capaz de engendrar la vida y atenta a comunicar continuamente la vida, a acompañar con dedicación, ternura y fuerza moral. Porque si no somos capaces de unir la compasión a la justicia, terminamos siendo seres inútilmente severos y profundamente injustos.
Una Iglesia que es familia sabe presentarse con la proximidad y el amor de un padre, que vive la responsabilidad del custodio, que protege sin reemplazar, que corrige sin humillar, que educa con el ejemplo y la paciencia. A veces, con el simple silencio de una espera orante y abierta.
Una Iglesia sobre todo de hijos, que se reconocen hermanos, nunca llega a considerar al otro sólo como un peso, un problema, un coste, una preocupación o un riesgo: el otro es esencialmente un don, que sigue siéndolo aunque recorra caminos diferentes.
La Iglesia es una casa abierta, lejos de grandezas exteriores, acogedora en el estilo sobrio de sus miembros y, precisamente por ello, accesible a la esperanza de paz que hay dentro de cada hombre, incluidos aquellos que –probados por la vida– tienen el corazón lacerado y dolorido.
Esta Iglesia puede verdaderamente iluminar la noche del hombre, indicarle con credibilidad la meta y compartir su camino, sencillamente porque ella es la primera que vive la experiencia de ser incesantemente renovada en el corazón misericordioso del Padre.
(from Vatican Radio)


Santo Padre, enséñanos a rezar.

Nace "Pro Francisco", una campaña mundial para apoyar al Papa y a sus reformas. La iniciativa pretende "remar con el Papa" con distintas herramientas a través de la red

Una propuesta "plural y pluralista" en la que "caben todas las sensibilidades y posiciones ideológicas"

A pocas horas de que arranque la segunda -y definitiva- fase del Sínodo de Obispos sobre la Familia, surge la web "Pro Francisco". Una iniciativa a través de la red que busca, según sus convocantes, "aglutinar a personas, asociaciones, medios de comunicación, colectivos e instituciones del ámbito hispano" con dos claros objetivos: "apoyar al Papa Francisco y visibilizar dicho apoyo en una plataforma digital propositiva y plural. Una iniciativa para sumar".

La web, que nace con un carácter abierto, ha sido promovida en sus inicios por Religión Digital, la Revista EncrucilladaAtrio.org yAmerindia (uno de los principales portales web de Latinoamérica), así como Mensajeros de la Paz, y que en los próximos días contará con nuevos apoyos. Una campaña de apoyo al Papa que "no va contra nadie, ni siquiera contra los que están descontentos o descolocados con el Papa Bergoglio".

"Queremos aglutinar, en una iniciativa absolutamente plural y pluralista, a todas las personas de buena voluntad, que ven en el Papa Francisco un revulsivo humano-divino y divino-humano", asegura la web, que reconoce que "aquí caben creyentes de todas las sensibilidades y posiciones ideológicas", pues "el eje izquierda-derecha se ha quedado viejo. El eje progresistas-conservadores no responde a lo que busca Francisco. Porque unos y otros (progresistas y conservadores) queremos y buscamos, junto al Papa, una Iglesia cada vez más evangélica".

La mecánica de la adhesión es muy fácil. Consiste en rellenar un pequeño formulario, haciendo público y explícito el apoyo al Papa Francisco. A su vez, se han habilitado unapágina en Facebook, un perfil en Twitter, una página de imágenes en Flickr y un canal en Youtube. De hecho, el objetivo es que todos aquellos que quieran apoyar al Papa puedan hacerlo enviado tweets, imágenes, vídeos, dibujos, pensamientos o artículos, que se irán recogiendo en la plataforma.

La iniciativa irá contando, progresivamente, con las aportaciones de expertos, miembros de la jerarquía o simples fieles de a pie. "Queremos acompañar y "repicar" en todos los ambientes en los que nos movemos la frescura y la riqueza de este pontificado de la misericordia", asumen sus organizadores.

"Se trata de que nos subamos a la oleada de ilusión que, de la mano de Francisco, recorre la Iglesia e, incluso, el mundo. Remar con el Papa. Ayudarle, para que la barca de Pedro se dirija, decidida y alentada por el Espíritu, por la fuerza del Concilio y por el proceso sinodal y colegial, hacia una reforma profunda de la Iglesia y de sus relaciones con el mundo.

"Estamos dispuestos a "hacer lío" y "andar adelante", como nos pide continuamente el Papa Francisco. Estamos preparados para apoyarlo y seguirlo por el camino del 'aggiornamento' eclesial. Por la senda de la conversión, que nace en los corazones y se contagia a personas e instituciones, para transformar el mundo y luchar por el Reino", se puede leer en ProPapaFrancisco.com
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Cada uno tiene un ángel a su lado, escuchémoslo dócilmente, pidió el Papa

A cada persona Dios le ha dado la “compañía” de un ángel para que la aconseje y proteja, un ángel al que hay que escuchar con docilidad. Lo afirmó el Papa Francisco en la homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta precisamente en el día de la fiesta de los Ángeles Custodios.
La prueba de una paternidad que todo ama y abarca se la encuentra en las primeras páginas de la Biblia. Cuando Dios echa a Adán del Paraíso no lo deja solo, no le  dice – destacó el Papa – “arréglatelas como puedas”.
Embajador de Dios junto a nosotros
Francisco citó oraciones y salmos que recuerdan cómo la figura del Ángel Custodio desde siempre está presente en toda vicisitud de la relación entre el hombre y el cielo. “He aquí que he enviado a un ángel ante ti para que te custodie en el camino y para hacerte entrar en el lugar que he preparado”, se lee en el pasaje del Libro del Éxodo propuesto por la liturgia. Liturgia dedicada a esas divinas presencias especiales  que – subrayó el Papa – “el Señor ha dado a todos”. “Cada uno de nosotros –  dijo –  tiene uno” que  “nos acompaña”:
“¡Está siempre con nosotros! Y ésta es una realidad. Es como un embajador de Dios con nosotros. Y el Señor nos aconseja: ‘¡Ten respeto de su presencia!’. Y cuando nosotros  – por ejemplo – hacemos una maldad y pensamos que estamos solos: no, está él. Tener respeto de su presencia. Escuchar su voz, porque él nos aconseja. Cuando sentimos esa inspiración: ‘Pero has esto… esto es mejor… esto no se debe hacer…”. ¡Escucha! No te rebeles a él”.
Respetarlo y escucharlo
El Ángel Custodio nos defiende siempre y, sobre todo, del mal, aseguró Francisco. Y observó que a veces “nosotros pensamos que podemos esconder tantas cosas”, “cosas feas” que, al final, saldrán a la luz. Y el Ángel – dijo el Papa –  está allí “para aconsejarnos”, para “cubrirnos”, exactamente como haría “un amigo”. “Un amigo que nosotros no vemos, pero que sentimos”. Un amigo que un día “estará con nosotros en el Cielo, en la alegría eterna”:

“Sólo pide que lo escuchemos y lo respetemos. Sólo esto: respeto y escucha. Y este respeto y escucha a este compañero de camino se llama docilidad. El cristiano debe ser dócil al Espíritu Santo. La docilidad al Espíritu Santo comienza con esta docilidad a los consejos de este compañero de camino”.
Dóciles con el Ángel que nos guía
Y para ser dóciles – señaló el Papa Francisco –  es necesario ser pequeños, como niños, o sea como aquellos de quienes Jesús ha dicho que son los más grandes en el Reino de su Padre.
Por tanto, concluyó el Papa Bergoglio, el Ángel Custodio es “un compañero de camino” que nos enseña la humildad y a quien, como niños, debemos escuchar:
“Pidamos hoy al Señor la gracia de esta docilidad, de escuchar la voz de este compañero, de este embajador de Dios que está junto a nosotros en su nombre, y que estamos sostenidos por su ayuda. Siempre en camino… Y también en esta Misa, con la que alabamos al Señor, recordemos cuán bueno es el Señor que precisamente después de haber perdido su amistad, no nos ha dejado solos, no nos ha abandonado”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)



viernes, 2 de octubre de 2015

José A. Pagola, ante el Sínodo: "El Papa Francisco, amigo de pecadores""El sufrimiento de la gente penetra hasta el fondo de su ser"

Las tradiciones evangélicas subrayan una y otra vez que la actuación de Jesús está siempre inspirada, motivada e impulsada por la misericordia hacia todo ser humano. Es la misericordia lo que explica y define su manera de ser y de actuar. El verbo que emplean de ordinario los evangelistas (splanchnizomai) sugiere que el sufrimiento de las gentes conmueve sus entrañas, penetra hasta el fondo de su ser y se convierte en su principio de acción.
Lo importante es captar que esta misericordiano es un sentimiento más, sino la reacción básica de Jesús que dirige y configura toda su actuación. No viene motivada por interés alguno. Es amor gratuito que brota en Jesús desde el misterio insondable de Dios. Desde esta misericordia se entiende toda su acción salvadora.
Los evangelios destacan de manera especial la dedicación de Jesús a curar la vida enferma de las gentes erradicando o aliviando su sufrimiento. Nada ni nadie podrá detener su libertad para actuar con misericordia, ni siquiera la ley sagrada del descanso sabático: "El precepto del sábado ha sido instituido para el ser humano y no el ser humano para el sábado" (Marcos 2, 27).
Además, los evangelios destacan la actuación escandalosa de Jesús ofreciendo el perdón de Dios de manera gratuita a los "pecadores". Nada ni nadie podrá detenerle, ni el rechazo ni los insultos. Jesús explicará así su actuación: "No necesitan de médico los sanos sino los que están mal, no he venido a llamar a justos sino a pecadores" (Marcos 2,15).
Lo que resultaba especialmente escandaloso era su costumbre de sentarse a la mesa con pecadores y gentes que, por diversas razones, los sectores más observantes consideraban excluidos de la Alianza y, por tanto, apartados de la convivencia (banquetes, bodas, sábado...). Jesús se acerca a comer con ellos, no como un maestro de la ley, preocupado de examinar su vida moral, sino como profeta de la misericordia que les ofrece su amistad y comunión.
El significado profundo de estas comidas con pecadores consiste en que Jesús crea comunidad con ellos ante Dios. Comparte el mismo pan y el mismo vino; pronuncia con ellos la "bendición a Dios" y celebra anticipadamente el banquete final que el Padre está ya preparando para sus hijos e hijas. Su gesto de misericordia les anuncia la Buena Noticia de Dios: "Esta discriminación que estáis sufriendo no refleja el misterio último de Dios. También para vosotros el Padre es misericordia y perdón".
La mesa de Jesús es una mesa abierta para todos. No es la "mesa santa" de los fariseos, ni la "mesa pura" de los miembros de la comunidad de Qumrán. Es la mesa acogedora de Dios. Con su actuación misericordiosa, Jesús no justifica la corrupción de los publicanos ni la vida de las prostitutas. Sencillamente, rompe el círculo diabólico de la discriminación y abre un espacio nuevo donde todos son acogidos e invitados al encuentro con el Padre de la misericordia. Jesús pone a todos, justos y pecadores, ante el misterio insondable del perdón de Dios. Para él, ya no hay justos con derechos y pecadores sin derechos. A todos se les ofrece la misericordia. Solo quedan excluidos los que no la acogen.
La Iglesia lleva muchos siglos sin escuchar en toda su radicalidad la llamada de Jesús: "Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso" (Lucas 6,36). Jesús no tiene nada mejor que ofrecer a sus seguidores, como motivación e impulso de la misericordia, que a su Padre Bueno: "Reproducid en la tierra la misericordia de vuestro Padre del cielo". La misericordia no es una ley más. Es la gran herencia de Jesús. Por eso, todo aquello que impide, oscurece o dificulta captar el misterio de Dios como misericordia, perdón o alivio del sufrimiento, ha de desaparecer de su Iglesia pues no encierra la Buena Noticia de Dios proclamada por Jesús.
Sus seguidores hemos de trabajar hoy para que su Iglesia sea, cada vez más, un espacio sensible y comprometido ante todas las heridas físicas, morales y espirituales de los hombres y mujeres de hoy. ¿No ha llegado el momento de revisar la disciplina eclesiástica y el contenido del Derecho Canónico (sanciones, castigos de los delitos, penas, procesos, tribunales...), tan ajeno a veces al espíritu de Jesús y tan condicionado por doctrinas inspiradas en el derecho romano más que en el Evangelio?
En este contexto, no es un hecho de importancia menor la decisión que se tome en el próximo Sínodo sobre el acceso o no a la comunión sacramental, de los matrimonios en situación irregular (divorciados vueltos a casar). Será signo de que la Iglesia se decide a seguir a Jesús por los caminos de la misericordia, o que todavía no se siente con fuerzas para liberarse de ataduras que le están impidiendo anunciar con la audacia y radicalidad de Jesús la misericordia de Dios hacia todo ser humano.

Los sectores fariseos, al ver que Jesús admitía a todos a su propia mesa, lo acusaron de "amigo de pecadores". Jesús nunca se defendió de esta acusación ni la desmintió pues era cierto que se sentía su amigo. Es triste observar cómo, después de veinte siglos, toman fuerza en la Iglesia algunas corrientes de resistencia al papa Francisco, en cuyo trasfondo parece que subyace la misma preocupación pues, en definitiva, le están pidiendo que no caiga en la tentación de ser tan amigo de pecadores. No logro entender su escándalo. ¿A quién excluiría hoy Jesús de la comunión eucarística? Cuanto más contemplo al profeta de la misericordia y trato de interiorizar su Espíritu, más me reafirmo en la convicción de que solo la misericordia puede hacer a la Iglesia de hoy más humana y más creíble. Francisco, ¡Que Dios te bendiga!

Francisco pide evitar desde el origen la huída de inmigrantes y refugiados. “Son nuestros hermanos y buscan una vida mejor”, afirma en su mensaje

El Papa Francisco lamenta que los inmigrantes y los refugiados no encuentren normas claras para su acogida e integración en los países a donde llegan, con las que se respeten los derechos y deberes de todos.
Esas personas encuentran una "falta de normas claras, que se puedan poner en práctica, que regulen la acogida y prevean vías de integración a corto y largo plazo, con atención a los derechos y a los deberes de todos".
El Vaticano publicó hoy un mensaje del papa titulado "Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia".
Francisco recuerda el aumento en todas las áreas del planeta del número de personas que deben dejar sus países por ser "víctimas de la violencia y de la pobreza" y que "sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor".
Y agrega cómo "si después sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores".

En este análisis sobre el momento actual del drama de la inmigración el papa indica que la principal cuestión que se debe afrontar tras "la superación de la fase de emergencia" es dar espacio "a programas que consideren las causas de las migraciones".
"Las historias dramáticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la comunidad internacional, ante la aparición de inaceptables crisis humanas en muchas zonas del mundo", señala.
Por ello su mensaje es un llamamiento a la necesidad de "actuar en profundidad y de manera incisiva" en los países del cual salen los emigrantes y los refugiados.
"Es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los refugiados y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución", subraya.
El mensaje de Jorge Bergoglio es también una denuncia a "la indiferencia y el silencio" que asegura "abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por asfixia, penurias, violencias y naufragios".
Asimismo, es un toque de atención a las conciencias de los habitantes de los países donde llegan los inmigrantes.
El papa invita a la reflexión cuando pregunta: "¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman?.
Una parte importante e "indispensable", subraya Bergoglio, es "que la opinión pública sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes".
Otro aspecto destacado por el pontífice es el de cómo prepararse a los cambios que estos flujos migratorios inevitablemente provocarán y sobre todo cómo defender "la identidad" de todos.
"¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminación, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?", se interroga el pontífice.
Francisco explica que para los católicos "en la acogida del extranjero (...) se abren las puertas a Dios y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo".
Y, sin embargo, hace notar cómo "no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los límites que se han de poner a la acogida, no sólo en las políticas de los Estados, sino también en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional".

Los obispos españoles que participan en el Sínodo de la Familia defienden las reformas del Papa

Carlos Osoro: Los que oponen doctrina a soluciones pastorales "no han leído el pensamiento de Francisco sobre la familia"
Sistach: "Habrá que juzgar y hacer propuestas para potenciar la salud y curar las anomalías de las familias de hoy”


Cuatro días antes de que se abriese en Roma la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), reunida en Madrid, deliberaba sobre este importante acontecimiento eclesial, en concreto, sobre la reforma de los procesos denulidad matrimonial a la luz de los motus proprios de Francisco presentados a principios de septiembre en el Vaticano. Ambos decretos causaron cierta conmoción en sectores eclesiales poco propicios a las reformas del Papa, que consideraron que con ellos se introducía "el divorcio católico".
No lo ven así al menos tres de los miembros de la delegación española que asistirá, del 4 al 25 de octubre, a la asamblea sinodal.
En declaraciones a Vida Nueva, Mario Iceta, obispo responsable de Familia y Vida, niega la mayor. "A su regreso del Encuentro Mundial de las Familias de Filadelfia, el Papa ha remarcado que el motu proprio en ningún modo puede considerarse como un divorcio católico. Las circunstancias actuales hacen necesaria una adecuada diversidad de itinerarios en este procedimiento, que siempre es doloroso y complicado. No se trata de ‘anular' un matrimonio, sino de reformar el procedimiento de declaración de nulidad en determinadas circunstancias y si existen razones fundadas para invocarlo, de modo que sea más ágil sin por ello perder objetividad ni verdad, pues de eso se trata, de conocer la verdad ante Dios de la situación".
El cardenal Lluís Martínez Sistach, que asistirá al Sínodo por invitación expresa del Papa, no oculta su alegría por una medida que, como apunta, ya habían pedido algunos cardenales en el consistorio de 2014 y en el Sínodo extraordinario del pasado año. "Estoy contento porque con esta reforma se facilita el camino para que los matrimonios que no son válidos se puedan declarar nulos con más rapidez y menos o nada costes económicos". Para el arzobispo de Barcelona, ese decreto es, además, "una manera de ayudar a los esposos cristianos para que puedan, si su matrimonio canónico es nulo, contraer un nuevo matrimonio y poder confesarse y comulgar. Esta reforma de Francisco armoniza la fidelidad a la indisolubilidad con la misericordia de la Iglesia. Hay que agradecer al papa Francisco esta reforma y que lo haya hecho siguiendo lo que se pidió en la anterior asamblea sinodal en la relación final".
Tampoco hay lugar para la duda en Carlos Osoro. El arzobispo de Madrid considera que estas disposiciones pontificias "son una puerta para hacer una pastoral matrimonial más sólida, más rápida, más eficaz, y también una puerta para responder a las necesidades reales que tienen las familias en estos momentos; familias que, con mayores o menores dificultades, necesitan el acompañamiento de la Iglesia".
No se les escapa a estos padres sinodales la tensión que se ha creado en torno a esta asamblea, con posturas divergentes sobre hasta dónde han de llegar las reformas, y con el tema de la comunión de los divorciados vueltos a casar como piedra de toque. Para Osoro, esos otros obispos y cardenales que oponen doctrina a soluciones pastorales, como pide Francisco, "en muchos casos no se han leído todo el pensamiento del Papa sobre la familia, que no solamente lo ha desarrollado desde que fue nombrado sucesor de Pedro, sino que hay que ver todo lo que él dijo sobre la familia siendo arzobispo de Buenos Aires. Tiene tal profundidad, belleza y fuerza que, si los que dicen cosas distintas lo leyeran, firmarían claramente lo que plantea Francisco".
Para Sistach, este clima enrarecido entre sinodales se debe, "en gran parte, a que no se cree que los que hablan sobre estas cuestiones quieren respetar la indisolubilidad del matrimonio cristiano, pero también porque se quiere reflexionar sobre qué se puede hacer para dar una respuesta pastoral a personas cristianas con una situación matrimonial peculiar". Con esto último se refiere el purpurado catalán a "un problema pastoral considerable, sobre todo en América del Sur, donde hay muchísimas personas jóvenes y adultas con un elevado porcentaje de divorcios y nuevas uniones que desean comulgar con los hijos en la misa dominical. El Papa, que fue arzobispo de la gran Buenos Aires, vive intensamente este problema pastoral. Y hay que decir que nos encontramos con una cuestión difícil: cómo armonizar la fidelidad y la misericordia. Por ello se reflexiona y se habla. Pienso que conviene verlo así".
También desde la perspectiva de la comunión quiere encauzarlo el obispo de Bilbao. Iceta recuerda que eso precisamente es un Sínodo, "una gracia para la Iglesia, un don del Espíritu Santo, donde el Papa nos convoca para orar, reflexionar, dialogar, escuchar, argumentar, discernir y proponer respuestas a los temas que él pide sean tratados y discernidos". Frente a eso, estima que "no debe entenderse como una confrontación de diversas posturas, sino más bien como un ejercicio de sinodalidad, es decir, de búsqueda en comunión de propuestas discernidas a la luz de Dios buscando su voluntad y partiendo de la Escritura, la Tradición, el Magisterio, de modo que puedan iluminar con nueva luz los desafíos que plantea hoy la pastoral familiar".
Él, que va en representación de la CEE en una delegación que encabeza su presidente, Ricardo Blázquez, está convencido de que este Sínodo, que se convoca bajo el lema de La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo, "será un tiempo de verdadera gracia para la Iglesia".

Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial


Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5- 10
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. »
Palabra del Señor.

jueves, 1 de octubre de 2015

EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA, YO SERÉ EL AMOR

De la narración de la vida de santa Teresa del Niño Jesús, escrita por ella misma:

Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de san Pablo, para tratar de hallar una respuesta. Mis ojos dieron casualmente con los capítulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y en el primero de ellos leí que no todos pueden ser al mismo tiempo apóstoles, profetas y doctores, que la Iglesia consta de diversos miembros y que el ojo no puede ser al mismo tiempo mano. Una respuesta bien clara, ciertamente, pero no suficiente para satisfacer mis deseos y darme la paz.

Continué leyendo sin desanimarme, y encontré esta consoladora exhortación: Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional. El Apóstol, en efecto, hace notar cómo los mayores dones sin la caridad no son nada y cómo esta misma caridad es el mejor camino para llegar a Dios de un modo seguro. Por fin había hallado la tranquilidad. 

Al contemplar el cuerpo místico de la Iglesia, no me había reconocido a mí misma en ninguno de los miembros que san Pablo enumera, sino que lo que yo deseaba era más bien verme en todos ellos. En la caridad descubrí el quicio de mi vocación. Entendí, que la Iglesia tiene un cuerpo resultante de la unión de varios miembros, pero que en este cuerpo no falta el más necesario y noble de ellos: entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. 
Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno. 
Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé: "Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que Tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo, y mi deseo se verá colmado."

Fuente:News.va

Que jamás se nos apague la nostalgia de Dios, pidió el Papa

La alegría del Señor es nuestra fuerza, en Él encontramos nuestra identidad. Es uno de los pasajes de la homilía del Papa Francisco de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta en la fiesta de Santa Teresa de Lisieux, a quien el Pontífice ama de modo especial.
El Papa Bergoglio subrayó que jamás se debe apagar en un cristiano la nostalgia de Dios, puesto que de lo contrario nuestro corazón no podría hacer fiesta.
El pueblo de Israel, después de muchos años de deportación, regresa a Jerusalén. Inspirándose en la Primera Lectura – tomada del Libro de Nehemías – el Santo Padre reflexionó acerca de lo que da sustancia a la identidad de un cristiano. Y destacó que el pueblo, también durante los años transcurridos en Babilonia, recordaba su propia patria. Después de tantos años – observó – llega, finalmente, el día del regreso, de la reconstrucción de Jerusalén, y, como narra la Primera Lectura, Nehemías pide al escriba Esdras que lea ante el pueblo el Libro de la Ley.
El pueblo está feliz – dijo Francisco – “se sentía gozoso, lloraba, y sentía la Palabra de Dios; tenía alegría, pero también llanto, todo junto”.
La alegría del Señor es nuestra fuerza
El Papa se preguntó ¿cómo se explica esto? Y dijo que, “sencillamente, este pueblo no sólo había encontrado su ciudad, la ciudad donde había nacido, la ciudad de Dios, sino que este pueblo al escuchar la Ley, encontró su identidad, y, por esta razón, se sentía gozoso y lloraba”:
“Pero lloraba de alegría, lloraba porque había encontrado su identidad, había encontrado aquella identidad que con los años de la deportación había perdido un poco. Un largo camino este. ‘No se entristezcan – les dice Nehemías – porque la alegría del Señor es su fuerza’. Es la alegría que da el Señor cuando encontramos nuestra identidad. Y nuestra identidad se pierde en el camino, se pierde en tantas deportaciones o auto-deportaciones nuestras, cuando hacemos un nido acá, un nido allá, un nido… y no en la casa del Señor. Encontrar la propia identidad…”.
Sólo en Dios encontramos nuestra verdadera identidad

El Papa se preguntó asimismo de qué modo es posible encontrar la propia identidad. “Cuando tú has perdido aquello que era tuyo, tu casa, aquello que era precisamente tuyo – dijo – te viene esta nostalgia y esta nostalgia te lleva de nuevo a tu casa”. Y añadió que este pueblo, “con esta nostalgia, sintió que era feliz y lloraba de felicidad por esto, porque la nostalgia de la propia identidad lo había llevado a encontrarla. Una gracia de Dios”:
“Si nosotros  – por ejemplo – estamos llenos de comida, no tenemos hambre. Si nosotros estamos cómodos, tranquilos donde estamos, no tenemos necesidad de ir a otro lugar. Y yo me pregunto, y sería bueno que todos nosotros nos lo preguntáramos hoy: ‘¿Estoy tranquilo, contento, no tengo necesidad de nada  – lo digo desde el punto de vista espiritual – en mi corazón? ¿Mi nostalgia se ha apagado?’ Miremos a este pueblo feliz, que lloraba y estaba gozoso. Un corazón que no tiene nostalgia, no conoce la alegría. Y precisamente la alegría es nuestra fuerza: la alegría de Dios. Un corazón que no sabe qué es la nostalgia, no puede hacer fiesta. Y todo este camino que había comenzado desde hacía años, termina en una fiesta”.
Que jamás se apague en nuestro corazón la nostalgia de Dios
El Papa Francisco también recordó que el pueblo exultaba con gran alegría porque había “comprendido las palabras que les habían sido proclamadas. Habían encontrado lo que la nostalgia les hacía sentir” para ir adelante. Y concluyó diciendo:
“Preguntémonos cómo es nuestra nostalgia de Dios: ¿Estamos contentos?, ¿somos felices así, o todos los días tenemos este deseo de ir adelante? Que el Señor nos dé esta gracia: que jamás, jamás, jamás, se apague en nuestro corazón la nostalgia de Dios”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Descansará sobre ellos vuestra paz

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1-12
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
-«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios."
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios."
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo. »

Palabra del Señor.

10 citas bíblicas que te dan fortaleza y ánimo.

Josué 1,9
 ¿Acaso no soy yo el que te ordeno que seas fuerte y valiente? No temas ni te acobardes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas».

Isaías  41, 10
No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.

Salmo 46, 2-3
Dios es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar;

Jeremías 17, 7-8
Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza! El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto.

Jeremías 17,14
 ¡Sáname, Señor, y quedaré sano, sálvame y estaré a salvo, porque tú eres mi alabanza!

Mateo 11, 28-29
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.

Santiago 1, 2-4
Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas, sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada.

Efesios 6, 10-11
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder. Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio.

1 Pedro 5, 6-7
Humíllense bajo la mano poderosa de Dios, para que él los eleve en el momento oportuno. Descarguen en él todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes.

Filipenses 4, 7
Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.

“Que el Espíritu Santo haga crecer las semillas que hemos esparcido”, síntesis de la catequesis del Papa

En la audiencia general del miércoles treinta de setiembre, a su regreso del Viaje Apostólico que lo llevó a visitar Cuba y los Estados Unidos de América, el Sucesor de Pedro dedicó su catequesis a esta 10ª Peregrinación Apostólica Internacional.
“No más cerrazón ni explotación de la pobreza sino libertad en la dignidad”
El Papa Francisco habló de la esperanza de la profecía de san Juan Pablo II que comparte con el pueblo cubano: que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba. “Que el Espíritu Santo haga crecer las semillas que hemos esparcido”.
«Queridos hermanos y hermanas hoy deseo compartir con ustedes el grato recuerdo de mi reciente viaje a Cuba y a los Estados Unidos de América, que culminó con el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Llegué a Cuba como «Misionero de la Misericordia», y allí he experimentado la esperanza y la unidad de un pueblo que más allá de toda división y bajo la maternal mirada de la Virgen del Cobre, toma fuerza de sus raíces cristianas y afronta el futuro con un espíritu de servicio y responsabilidad».
“Dios quiere construir puentes, somos nosotros quienes construimos muros”
«De allí pasé a los Estados Unidos de América un paso que ha sido emblemático, gracias a Dios un puente se está reconstruyendo».  Hablando de las tres etapas cumplidas en los EE.UU., Washington, Nueva York y Filadelfia, el Obispo de Roma habló de la riqueza más grande de ese país y de su gente: el patrimonio espiritual y ético en cuya base religiosa y moral nacieron y crecieron los EE.UU. de América, y sobre el cual pueden seguir siendo tierra de libertad y de acogida. «En aquel País, he podido apreciar su gran patrimonio spiritual y ético, sobre el principio de que todos los hombres son iguales y dotados de derechos inalienables como la vida y la libertad. Estos principios son universales y encuentran en el Evangelio su máximo cumplimiento. Y estaban ya presentes en los trabajos de Evangelización que por aquellas tierras realizó el ahora santo Junípero Serra».
Asimismo recordó momentos profundos de este viaje apostólico, como el de la oración interreligiosa por la paz y la fraternidad en el Memorial de la Zona Cero y la Eucaristía por la paz y la Justicia en el Madison Square Garden, además de su encuentro con las realidades caritativas y educativas del país, “emblemáticas”, dijo, “del enorme servicio que las comunidades católicas ofrecen en esos campos”. Haciendo hincapié en su visita a la sede de las Naciones Unidas en donde, entre otras cosas, reiteró su llamada al compromiso “concorde y eficaz” por el cuidado de la creación, el pontífice expresó que allí quiso «renovar el apoyo de la Iglesia católica a esta institución en la promoción de la paz, recordando también la importancia de frenar y prevenir toda clase de violencia contra las minorías étnicas y religiosas y contra la población civil».
Cambiar el modelo de desarrollo por el bien de la familia humana
«El viaje ha culminado con Encuentro de las Familias, que le ha dado una dimensión universal, pues la alianza entre el hombre y la mujer es la respuesta a los desafíos del mundo actual, siendo a su vez modelo de la gestión sostenible de la creación, sobre los principios comunión y fecundidad con que fue querida e instituida por Dios». A partir de la familia “sujeto social primario” el Sucesor de Pedro destacó lo providencial de que el mensaje del Encuentro Mundial llegara de un país que ha alcanzado el máximo desarrollo económico y tecnológico “sin negar sus raíces religiosas”, las mismas raíces que “nos piden repartir de la familia para volver a pensar y para cambiar el modelo de desarrollo, por el bien de la entera familia humana”. «Encomendemos a Dios los frutos de este viaje, - concluyó - y que el ejemplo de san Junípero Serra, nos haga a todos auténticos evangelizadores, que vayan por el mundo compartiendo con todos el amor de Cristo. Muchas gracias».
(GM – RV)

(from Vatican Radio)