lunes, 21 de septiembre de 2015

"El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de tercera guerra mundial", el Papa a su llegada a Cuba

El Papa pisó suelo cubano y lo hizo como “Misionero de la misericordia”. Durante su discurso en la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de La Habana, saludó a las diferentes autoridades y quiso dedicar sus primeras palabras a las personas que por diversos motivos no podrá encontrar en este viaje y a todos “los cubanos dispersos por el mundo”.
Recordó que en 2015 se celebra el 80 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre República de Cuba y la Santa Sede y en este sentido recordó que sigue las huellas de sus predecesores san Juan Pablo II y Benedicto XVI. También coincide con el I Centenario de la declaración de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba, por Benedicto XV, cuyo santuario visitará como “hijo y peregrino” para pedirle por todos los hijos cubanos y por esta Nación, “para que transite por los caminos de justicia, paz, libertad y reconciliación.
Finalmente habló de la esperanza que todos tenemos ante el proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU. "Animo a los responsables políticos a continuar avanzando por este camino y a desarrollar todas sus potencialidades, como prueba del alto servicio que están llamados a prestar a en favor de la paz y el bienestar de sus pueblos, y de toda América, y como ejemplo de reconciliación para el mundo entero. El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de tercera guerra mundial por etapas que estamos viviendo".

(MZ - RV) 

domingo, 20 de septiembre de 2015

Bergoglio, a los periodistas del vuelo papal: "Creo que hoy el mundo está sediento de paz"

Al despedirme, en la puerta de Santa Ana, había una de las dos familias que están en el Vaticano"
El Papa Francisco aseguró ayer que el mundo está sediento de paz, lamentó la ola de migrantes que huyen de las guerras, y pidió construir pequeños puentes entre las personas para lograr la fraternidad social.
El Papa habló en esos términos durante un breve discurso que pronunció ante los 76 periodistas que forman parte de la comitiva que lo acompañó, a bordo del avión papal, en su viaje de Roma a La Habana donde comenzará su gira apostólica por Cuba.
Poco antes de las 10:30 horas local (08:30 GMT), el avión de la compañía Alitalia emprendió el vuelo AZ4000, desde el aeropuerto de Fiumicino, a las afueras de la capital italiana, luego que el pontífice abordó y se acomodó en primera clase.
Apenas media hora después, Jorge Mario Bergoglio apareció en la cabina de clase turista, donde viajan los periodistas,quienes ya estaban preparados junto a los camarógrafos y fotógrafos para escuchar sus palabras.
El portavoz vaticano, Federico Lombardi,recordó que muchos colegas no pudieron formar parte de la comitiva papal por la limitación de espacios cuando las solicitudes fueron unas 140. Más de 60 peticiones fueron rechazadas.
El sacerdote jesuita aseguró que existe una enorme expectativa mediática, con miles de comunicadores acreditados, en torno a su visita a Cuba y a Estados Unidos, que inició este día y se extenderá hasta el próximo lunes 27 de septiembre.
También mencionó que se espera con ansiedad sus mensajes, entre los cuales tocará temas como la migración y la paz.
Cuando tomó la palabra el Papa, hablando en italiano, deseó un buen viaje y un buen trabajo a los informadores, agradeció por su trabajo e insistió que su periplo será la más larga gira internacional de su pontificado.
"El padre Lombardi dijo una palabra: paz. Creo que hoy el mundo está sediento de paz, existen las guerras, los migrantes que huyen, esta ola migratoria de huye de las guerras buscando trabajo, buscando futuro", dijo.
"Me emocioné mucho porque al despedirme, en la puerta de Santa Ana, había una de las dos familias que están en la parroquia de Santa Ana en el Vaticano, son migrantes, refugiados, se veía en el rostro el dolor de estas personas", agregó.
Se refería a una familia siria compuesta por cuatro personas: madre, padre y dos hijos, que ha sido recibida hace unos días y acomodada en un departamento del Vaticano, luego que el Papa llamase a abrir todas las parroquias de Europa a los refugiados que escapan de Siria e Irak.
"Yo les agradezco todo lo que ustedes harán en vuestro trabajo para construir puentes, pequeños puentes, un puente chico y otro puente chico y otro puente, todos juntos hacen el gran puente de la paz. Buen viaje, buen trabajo y recen por mí", estableció.
Entonces comenzó a saludar, uno por uno, a los periodistas presentes. Con todos intercambió algunas palabras, hizo chistes y recibió numerosos regalos: libros, cartas, sombreros, paquetes de diferentes tamaños.
Incluso una colega de Estados Unidos le obsequió una caja con pequeñas empanadas argentinas de carne traídas desde su país y realizadas allá por algunos argentinos, mientras otro periodista le entregó una aparatosa réplica del premio a la televisión EMI.
Poco antes de despedirse, justo en medio del pasillo del avión, el Papa tomó el micrófono y se dirigió una vez más a los comunicadores.
"Uno de ustedes me subrayó esto: que es justo que yo salude a tantas colegas de ustedes que en este momento están trabajando y trabajarán en las oficinas, en sus casas, por este viaje. También a ellos un gracias y un agradecimiento", sentenció.
Una hora después, cuando las azafatas terminaron de servir la comida, un sobrecargo pasó entregando un alimento adicional a todos los pasajeros. "Esto se los ofrece el Santo Padre", iba diciendo mientras servía las empanadas traídas de Estados Unidos. A cada uno le tocó una mitad, para que pudiese alcanzar.


ACOSO Y TENTACIÓN

Profesar la fe cristiana no es un placebo, ni una fórmula mágica para tener un seguro contra toda inclemencia. Por el contrario, los seguidores de Jesús debieron de quedar desconcertados desde el primer momento al tener pensamientos pretenciosos de querer hacer del Maestro un jefe político con el que ganar el poder y alcanzar cotas de seguridad.
En un principio, el discípulo se escandaliza de lo que dice Jesús acerca de Sí mismo, que tiene que sufrir. Ve en ello su propio destino, y la naturaleza rehúye todo lo que significa sufrimiento, dolor o contrariedad. Sin embargo, el signo cristiano por excelencia es la Cruz, no como amenaza, sino como llave para experimentar la salvación.
Los discípulos del Nazareno no estarán en mejores condiciones que su Maestro, pero ellos tienen la seguridad de la palabra dada por Jesús. Ya desde las profecías del Antiguo Testamento se adelantaba la imagen del Crucificado: “Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida” (Sb 2, 12). Los salmos, en muchas ocasiones, reiteran el padecimiento del justo, que en visión cristológica profetiza al Señor: “Unos insolentes se alzan contra mí, y hombres violentos me persiguen a muerte, sin tener presente a Dios” (Sal 53).
En muchos lugares, este domingo coincide con celebraciones en honor del Santo Cristo, por la cercanía al 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Cruz. La liturgia de la Palabra nos propone el misterio glorioso de la Pasión y Resurrección del Señor, de su Cruz exaltada, cuando Jesús advierte a los discípulos que aquel que comparta su pasión, participará de su resurrección. “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará” (Mc 9, 35).
Si nos fijamos en la enseñanza del apóstol Santiago, vemos que la persecución nos puede sobrevenir no solo desde fuera y de forma violenta, sino que entre los mismos creyentes cabe sufrir la cruz de la intriga, del descrédito, de los bandos ideológicos, comportamientos que conllevan mucho dolor. El apóstol advierte: “Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males” (Sant 3, 16).
Vivimos momentos propicios para acrisolar la fe, purificar la razón del seguimiento evangélico, testimoniar la coherencia cristiana, y para estar advertidos de los peligros externos e internos que acechan a quienes desean avanzar por la misma ruta que el Maestro.

 Ángel Moreno de Buenafuente

Dos actitudes muy de Jesús

25 Tiempo Ordinario - B
(Marcos 9,30-37)


El grupo de Jesús atraviesa Galilea, camino de Jerusalén. Lo hacen de manera reservada, sin que nadie se entere. Jesús quiere dedicarse enteramente a instruir a sus discípulos. Es muy importante lo que quiere grabar en sus corazones: su camino no es un camino de gloria, éxito y poder. Es lo contrario: conduce a la crucifixión y al rechazo, aunque terminará en resurrección.

A los discípulos no les entra en la cabeza lo que les dice Jesús. Les da miedo hasta preguntarle. No quieren pensar en la crucifixión. No entra en sus planes ni expectativas. Mientras Jesús les habla de entrega y de cruz, ellos hablan de sus ambiciones: ¿Quién será el más importante en el grupo? ¿Quién ocupará el puesto más elevado? ¿Quién recibirá más honores?

Jesús «se sienta». Quiere enseñarles algo que nunca han de olvidar. Llama a los Doce, los que están más estrechamente asociados a su misión y los invita a que se acerquen, pues los ve muy distanciados de él. Para seguir sus pasos y parecerse a él han de aprender dos actitudes fundamentales.

Primera actitud: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y servidor de todos». El discípulo de Jesús ha de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades. En su grupo nadie ha de pretender estar sobre los demás. Al contrario, ha de ocupar el último lugar, ponerse al nivel de quienes no tienen poder ni ostentan rango alguno. Y, desde ahí, ser como Jesús: «servidor de todos».

La segunda actitud es tan importante que Jesús la ilustra con un gesto simbólico entrañable. Pone a un niño en medio de los Doce, en el centro del grupo, para que aquellos hombres ambiciosos se olviden de honores y grandezas, y pongan sus ojos en los pequeños, los débiles, los más necesitados de defensa y cuidado. Luego, lo abraza y les dice: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí». Quien acoge a un «pequeño» está acogiendo al más «grande», a Jesús. Y quien acoge a Jesús está acogiendo al Padre que lo ha enviado.


Una Iglesia que acoge a los pequeños e indefensos está enseñando a acoger a Dios. Una Iglesia que mira hacia los grandes y se asocia con los poderosos de la tierra está pervirtiendo la Buena Noticia de Dios anunciada por Jesús.

José Antonio Pagola

"La familia se libere de las colonizaciones del dinero y de las ideologías", el Papa en la Catequesis

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Esta es nuestra reflexión conclusiva sobre el tema del matrimonio y de la familia. Estamos en las vísperas de eventos bellos y que requieren empeño y compromiso que están directamente relacionados con este gran tema: el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia y el Sínodo de los Obispos aquí en Roma. Ambos tienen un respiro mundial, que corresponde a la dimensión universal del cristianismo, pero también al alcance universal de esta comunidad humana fundamental e insustituible que es la familia.
El actual pasaje de civilización aparece marcado por los efectos a largo plazo de una sociedad administrada por la tecnocracia económica. La subordinación de la ética a la lógica de la ganancia tiene grandes recursos y de apoyo mediático enorme. En este escenario, una nueva alianza del hombre y de la mujer se convierte no solo en necesaria sino también en estratégica por la emancipación de los pueblos de la colonización del dinero. Esta alianza ¡debe volver a orientar la política, la economía y la convivencia civil! Esta decide la habitabilidad de la tierra, la transmisión del sentimiento de la vida, los vínculos de la memoria y de la esperanza.
De esta alianza, la comunidad conyugal-familiar del hombre y de la mujer es la gramática generativa, el “nudo de oro” podemos decir. La fe la recoge de la sabiduría de la creación de Dios: que ha confiado a la familia, no el cuidado de una intimidad en sí misma, sino con el emocionante proyecto de hacer “doméstico” el mundo. La familia está al inicio, a la base de esta cultura mundial que nos salva; nos salva de tantos, tantos ataques, tantas destrucciones, de tantas colonizaciones, como aquella del dinero o como aquellas ideologías que amenazan tanto el mundo. La familia es la base para defenderse.
Precisamente de la Palabra bíblica de la creación hemos tomado nuestra inspiración fundamental, en nuestras breves meditaciones de los miércoles sobre la familia. A esta Palabra podemos y debemos nuevamente recoger con amplitud y profundidad. Es un gran trabajo, aquel que nos espera, pero también es muy entusiasmante. La creación de Dios no es una simple premisa filosófica: ¡es el horizonte universal de la vida y de la fe! No hay un designio divino diverso de la creación y de su salvación. Es por la salvación de la creatura -de cada creatura- que Dios se ha hecho hombre: «por nosotros los hombres y por nuestra salvación», como dice el Credo. Y Jesús resucitado es el «primogénito de cada creatura» (Col1,15).
El mundo creado está confiado al hombre y a la mujer: lo que pasa entre ellos da la marca a todo. El rechazo de la bendición de Dios llega fatalmente a un delirio de omnipotencia que arruina cada cosa. Es lo que llamamos “pecado original”. Y todos venimos al mundo con la herencia de esta enfermedad.
A pesar de eso, no somos malditos, ni abandonados a nosotros mismos. La antigua narración del primer amor de Dios por el hombre y la mujer, ¡tenía ya páginas escritas con fuego, al respecto! «Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo» (Gen 3,15a). Son las palabras que Dios dirige a la serpiente engañadora, encantadora. Con estas palabras Dios marca a la mujer con una barrera protectora contra el mal, a la cual ella puede recurrir –si quiere- por cada generación. Quiere decir que la mujer tiene una secreta y especial bendición,¡para la defensa de su creatura del Maligno! Como la Mujer del Apocalipsis, que corre a esconder el hijo del Dragón. Y Dios la protege (cfr Ap 12,6)
¡Piensen cuál profundidad se abre aquí! Existen muchos lugares comunes, a veces incluso ofensivos, sobre la mujer tentadora que inspira el mal. En cambio hay espacio para una teología de la mujer que esté a la altura de esta bendición de Dios ¡para ella y para la generación!
La misericordiosa protección de Dios hacia el hombre y la mujer, en cada caso, nunca falta a ambos. ¡No olvidemos esto! El lenguaje simbólico de la Biblia nos dice que antes de alejarlos del jardín del Edén, Dios hace al hombre y a la mujer túnicas de piel y los viste (cfr Gen 3,21). Este gesto de ternura significa que también en las dolorosas consecuencias de nuestro pecado, Dios no quiere que nos quedemos desnudos y abandonados a nuestro destino de pecadores. Esta ternura divina, este cuidado hacia nosotros, la vemos encarnada en Jesús de Nazaret, Hijo de Dios «nacido de mujer» (Gal 4,4). Y siempre san Pablo dice todavía: «mientras éramos todavía pecadores, Cristo ha muerto por nosotros» (Rom 5,8). Cristo, nacido de mujer, de una mujer. Es la caricia de Dios sobre nuestras llagas, sobre nuestros errores, sobre nuestros pecados. Pero Dios nos ama como somos y quiere llevarnos hacia adelante con este proyecto, y la mujer es la más fuerte que lleva adelante este proyecto.
La promesa que Dios hace al hombre y a la mujer, al inicio de la historia, incluye todos los seres humanos, hasta el final de la historia. Si tenemos fe suficiente, las familias de los pueblos de la tierra se reconocerán en esta bendición. De todos modos, cualquiera que se deja conmover por esta visión, a cualquier pueblo, nación, religión pertenezca, se ponga en camino con nosotros. Será nuestro hermano, nuestra hermana. Sin hacer proselitismo, no… Caminamos juntos, bajo esta bendición, bajo este objetivo de Dios, de hacernos a todos hermanos en la vida, en un mundo que va hacia adelante que nace propio de la familia, de la unión del hombre y de la mujer.
¡Dios les bendiga, familias de cada rincón de la tierra! y ¡Dios les bendiga a todos ustedes!      
(Traducción del italiano – Mercedes De La Torre – RV).
(from Vatican Radio)

«El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:

- «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»

Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.

Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó

- «¿De qué discutíais por el camino?»

Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:

- «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»

Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo
:
- «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Palabra del Señor.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿ Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?


Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 39-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
-« ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
Un discípulo no es más que su maestro, sí bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.»
Palabra del Señor

jueves, 10 de septiembre de 2015

Francisco: "Si no sabes perdonar, no eres cristiano"

Paz y reconciliación. Papa Francisco ha desarrollado su homilía en la Misa matutina de la Casa Santa Marta partiendo de este binomio. El Pontífice ha condenado a los que producen armas para asesinar en las guerras, pero ha advertido también contra los conflictos internos de las comunidades cristianas. El Papa también ha hecho una nueva exhortación a los sacerdotes a ser misericordiosos como lo es el Señor.
Jesús es el príncipe de la paz porque genera paz en nuestros corazones. Papa Francisco ha partido de las lecturas del día para detenerse en el binomio paz-reconciliación. Y después de esto se ha preguntado si "nosotros agradecemos suficiente" por este don de la paz que hemos recibido en Jesús".La paz, dijo, "ha sido dada, pero no aceptada".
También hoy, todos los días, "en los telediarios, en los periódicos, constató con amargura, vemos que hay guerras, destrucciones, odio, enemistad".
"También hay hombres y mujeres que trabajan mucho, mucho, para fabricar armas que matan, armas que terminan bañadas en la sangre de los inocentes, de tanta gente. ¡Las guerras existen! Existen y también la maldad de preparar la guerra, de hacer armas contra los demás, para matar. La paz salva, la paz te hace vivir, te hace crecer; la guerra te aniquila, te hace descender".
Sin embargo, añadió, la guerra no es solo esta, "también existe en nuestras comunidades cristianas, entre nosotros". Y este, destacó, es el "consejo" que hoy nos da la liturgia: "Haced la paz entre vosotros". El perdón, añadió, es la palabra "clave". "Como el Señor os ha perdonado, haced así también vosotros".
"Si no sabes perdonar, no eres cristiano. Serás un buen hombre, una buena mujer... pero no harás lo que hizo el Señor. Es más, si no perdonas, no puedes recibir la paz del Señor, el perdón del Señor. Y cada día, cuando rezamos el Padrenuestro: ‘Perdona nuestras ofensas, como también perdonamos a los que nos ofenden...' Es una condición. Tratamos de ‘convencer' a Dios para que sea bueno como nosotros somos buenos perdonando, al contrario. Palabras ¿no? Como se cantaba en esa bella canción: ‘Parole, parole, parole' Creo que era Mina la que la cantaba... ¡Palabras! ¡Perdonaos! Como el Señor os ha perdonado, haced así también vosotros".

Necesitamos "paciencia cristiana", retomó. "¡Cuántas mujeres heroicas hay en nuestro pueblo, dijo, que soportan, por el bien de la familia, de los hijos, tanta maldad, tantas injusticias, las soportan y continúan adelante con sus familias". ¡Cuántos hombres heroicos hay en nuestro pueblo cristiano, prosiguió, que soportan levantarse pronto por las mañanas y van a trabajar, muchas veces un trabajo injusto, mal pagado, para volver por la noche con el fin de mantener a la mujer y a los hijos. Estos son los justos".
Pero, advirtió, también están los que "hacen trabajar la lengua y hacen la guerra", porque la "lengua destruye, hace la guerra", Hay "otra palabra clave", que nos da Jesús en el Evangelio: "misericordia". Es importante "entender a los demás, no condenarlos".

 "El Señor, el Padre, es tan misericordioso, afirmó, siempre nos perdona, siempre quiere la paz con nosotros". Pero "si tú no eres misericordioso, advirtió el Papa, te arriesgas a que el Señor no sea misericordioso contigo, porque seremos juzgados con la misma medida con la que juzgamos a los demás".
"Si tú eres sacerdote y no quieres ser misericordioso, dile a tu obispo que te dé un trabajo administrativo, pero no vayas a un confesionario ¡por favor! Un sacerdote inmisericorde ¡hace tanto daño en el Confesionario! Maltrata a la gente. ‘No, Padre, yo soy misericordioso, pero soy un poco nervioso'. ‘Es verdad... entonces antes de ir al confesionario vete al médico a que te dé una pastilla para los nervios. Pero sé misericordioso'. Y también entre nosotros: seamos misericordiosos. ‘Este ha hecho eso y lo otro... y yo... ¿qué he hecho yo?'. ‘¡Ese es más pecador que yo!': ¿Quién puede decir esto, que el otro es más pecador que yo? ¡Nadie puede decirlo! Solo el Señor sabe".
Como enseña San Pablo, evidenció el Papa, es necesario "revestirse de ternura, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de magnanimidad". Este, dijo Francisco, "es el estilo cristiano", "el estilo con el que Jesús hizo la paz y la reconciliación". "No es la soberbia, no es la condena, no es hablar mal de los demás". Que el Señor, concluyó, "nos dé a todos nosotros la gracia de soportarnos mutuamente, de perdonar, de ser misericordiosos, como el Señor es misericordioso con nosotros".

«SI ME OLVIDO DE TI, JERUSALÉN»


¡Qué deseables son tus moradas! Mi alma se consume y anhela llegar a los atrios del Señor, es decir, desea llegar a la Jerusalén del cielo, la gran ciudad del Dios vivo. [...] Nadie ha subido al cielo -se entiende por sí mismo-, sino el Hijo del hombre que está en el cielo. Afirmo que dispone su corazón para subir hasta esta suprema felicidad, porque, de hecho, el hombre se encuentra en un árido valle de lágrimas, es decir, en un mundo que, en comparación con la vida eterna, que viene a ser como un monte repleto de alegría, es un valle profundo donde abundan los sufrimientos y las tribulaciones.

Pero, como sea que el profeta declara dichoso al hombre que encuentra en ti su fuerza, podría alguien preguntarse: "¿Concede Dios su ayuda para conseguir esto?" A ello respondo: "Sin duda alguna, Dios concede a los santos este auxilio". En efecto, nuestro legislador, Cristo, el mismo que nos dio la ley, nos ha dado y continuará dándonos sin cesar sus bendiciones; con ellas nos irá elevando hacia la dicha suprema, y así subiremos, de altura en altura, hasta que lleguemos a contemplar a Cristo, el Dios de los dioses; él nos divinizará en la futura Jerusalén del cielo: por esto, allí podremos contemplar al Dios de los dioses, es decir, a la Santa Trinidad en sus mismos santos; es decir, nuestra inteligencia sabrá descubrir en nosotros mismos a aquel Dios a quien nadie en este mundo pudo ver, y de esta forma Dios lo será todo en todos.

Del comentario de san Bruno, presbítero, sobre los salmos
(Salmo 83: Edición de la Cartuja de Pratis, 1891, 376-377)
Fuente: News.va

La Biblia es como una carta de amor que Dios nos ha dejado.


La Biblia es como una carta de amor que Dios nos ha dejado.que Si fuéramos a resumirla en pocas palabras sería, más o menos, algo así:
Querido hijo mío:
Desde toda la eternidad he pensado en ti y he soñado grandes cosas para ti. Tengo grandes proyectos para tu vida. Por eso, te escribo esta carta para que no te equivoques de camino y vayas siempre por el camino del bien. Perdona siempre a todos los que te ofendan y nunca hagas daño a nadie. Ama a todos sin excepción, porque el amor es el único camino de la felicidad. Y, pase lo que pase, no tengas miedo, confía siempre en Mí. Yo soy tu Papá y siempre estoy a tu lado para ayudarte. Y te perdonaré tus pecados, si vienes arrepentido hacia Mí.
Tú eres mi hijo querido y eres para mí más precioso que todo el universo. Cuando estés triste, deprimido, enfermo o atribulado por cualquier dificultad, ven a Mí y cuéntame tus cosas. Yo me sentiré feliz de oírte y de ayudarte. Y, cuando estés alegre y contento, no olvides que todo lo que tienes es un regalo de mis manos y que debes agradecerlo y aprovecharlo para hacer felices a los demás.
Como Papá, deseo lo mejor para ti. Por eso, quiero que cumplas siempre mi voluntad y nunca dudes de mi amor. Ciertamente, mis pensamientos no son tus pensamientos. Pero déjame guiarte. Abandónate en mis manos como un niño. No temas, déjate amar por Mí y sígueme.
Recuerda que Jesús murió por salvarte y siempre te sigue esperando en la Eucaristía. Vete a visitarlo y a recibirlo. Él quiere ser tu amigo. Allí también te espera María, que es tu mamá. Acude también a ella con confianza.
Pide al Espíritu Santo que te santifique cada día más y te transforme en un auténtico cristiano. Además, deseo que compartas tu fe y seas un evangelizador entre tus hermanos. Comparte con ellos tu fe y tu amor. No tengas miedo, háblales siempre de mi amor. Muchos me tienen miedo y no creen en Mí. Háblales de Mí y diles que también a ellos los amo y que serán bendecidos en la medida en que me amen y confíen en Mí.
Hijo, te amo con todo mi infinito amor. En la Iglesia encontrarás los medios adecuados para amarme más. Ama a la Iglesia y defiéndela. Vive tu fe católica en plenitud... Un día no muy lejano vendré a buscarte para llevarte conmigo a mi reino de felicidad. Allí estaremos siempre juntos y yo me sentiré orgulloso de ti.
Que seas santo, hijo mío, es mi mejor deseo para ti.

Tu Papá, Dios
Fuente: Padre Ángel Peña, “La Palabra de Dios ilumina tu camino”,

Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.


Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 27-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen.
Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
La medida que uséis, la usarán con vosotros.»
Palabra del Señor

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Las diócesis españolas convocan el sábado una vigilia de oración por refugiados y migrantes

Maristas y salesianos ofrecen sus casas en todo el mundo para la acogida

Las entidades de acción social de la Iglesia católica en España --Cáritas, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús, y Justicia y Paz- han invitado a todas las diócesis de nuestro país a celebrar una vigilia de oración el próximo sábado 12 de septiembre que sirva para abrir un espacio de oración y reflexión sobre la realidad de los refugiados y migrantes de cara a la cumbre extraordinaria que los líderes comunitarios de la Unión Europea (UE) celebrarán el próximo lunes, 14 de septiembre.
Estas organizaciones hacen un llamamiento a todas las comunidades diocesanas y parroquiales a implicarse de forma activa en esta acción para que, juntos, logremos hacer un llamamiento que exija unas políticas migratorias y de refugio más humanas, tanto dentro de nuestro país como en la Unión Europea. Es necesaria la movilización de todos para que los responsables políticos brinden una respuesta humanitaria generosa, que ponga la vida y la dignidad de las personas en el centro.
Desde Cáritas Española, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz reiteran su voluntad de desarrollar una estrategia estatal conjunta como entidades de acción social de la Iglesia católica en España, para organizar una respuesta generosa y coordinada al llamamiento que el Papa Francisco ha dirigido este domingo a las "parroquias, las comunidades religiosas, los monasterios y los santuarios de toda Europa" para acoger a los refugiados.


El padre Ángel, desde Budapest: "¿Se necesitan más niños que se mueran en la playa?"

"En medio de estos desastres lo que brilla siempre es la solidaridad, brillan las buenas personas"

El Padre Ángel, presidente de la ONG  Mensajeros de la Paz, ha pedido "de rodillas" desde Hungría tanto a gobiernos como a las autoridades y la comunidad internacional que "aceleren el proceso" sobre la acogida de refugiados ya que el escenario en el país es "estremecedor". Así lo ha declarado en conversación telefónica con Europa Press.

El sacerdote ha viajado a Hungría para ayudar a los refugiados que allí se encuentran a la espera de coger un tren para Alemania o para otros destinos y para "pedir de rodillas" a las autoridades que "aceleren el proceso". "No se pueden estar echando la pelota el uno al otro mientras la gente aquí no se muere de frío o hambre, se muere de desesperanza, que es peor", sentencia el sacerdote.
Asimismo, ha denunciado la "desorganización" que hay actualmente en Hungría con la crisis humanitaria de los refugiados y califica la situación de "película". "Hay mucha desorganización, no hay autoridades, no hay un altavoz", ha declarado.
"No es posible que no se vean autoridades aquí, en Budapest, intentando ayudar a la gente y poner un poco de orden, no es posible que sea verdad lo que hemos visto porque esto parece mas una película que la realidad" --señala el sacerdote-- "Lo que hay es un éxodo de esos que de niños habíamos visto en películas, solo que esta vez sufriéndolo".
Así, el Padre Ángel explica que había mujeres con niños pequeños llorando, pasando noches frías en el campamento y porque ha visto centenares de personas intentando escapar en trenes en los que no hay plazas. Según expresa, hay diez o doce vagones de tren, pero solamente uno es para los refugiados, los demás son para turistas, con lo que "da la sensación de que uno es para animales y otro es para personas".
Concretamente, tal y como explica, su viaje al país ha consistido en brindar ayuda a los refugiados para que se sacasen un billete de tren, así como ayudar a las personas que están en comedores sociales y colaborar con pequeñas ONG que hay en Hungría, ya que el gobierno húngaro todavía no ha autorizado a las grandes organizaciones. El Padre Ángel señala que la ayuda está siendo posible gracias a la actuación de voluntarios y de "gente del pueblo, de la sociedad, normal y corriente", que les traen a los refugiados ropa, mantas o leche.
El Padre también explica que en Hungría se ha reunido con autoridades, como es el caso del embajador de España, para ofrecerse como "posibilidad" de que Mensajeros de la Paz está "al servicio del gobierno de España" para que, cuando el gobierno dé luz verde sobre la acogida de refugiados, puedan llevarse a algunos a España, donde les esperan 128 familias que les ofrecerán su casa.
En este sentido, afirma que aún están esperando a que Europa dicte las pautas sobre esta situación y denuncia que "ya no se puede esperar más" y que las reuniones que están llevando a cabo los gobernantes europeos "no se pueden hacer ya más en despachos". Así, insta a los gobernantes a ir a Hungría, ya sea a la estación de tren o a una acampada, porque "seguro que se moverían con más rapidez" y porque se trata de "una emergencia".
Para el sacerdote, la actuación europea frente a esta crisis humanitaria es de "vergüenza". "¿Se necesitan más niños que se mueran en la playa?", se pregunta el Padre Ángel, quien, por otro lado, agradece a la presión social, así como a los medios de comunicación la importancia de su labor porque "han sido capaces de hacer vibrar a las autoridades". "Tenemos posibilidad, capacidad, dinero, lo único que falta es voluntad política", ha añadido.
Así, el sacerdote confía en que las autoridades europeas, sobre todo las españolas, lleven a cabo lo dicho, como es el caso de las declaraciones que realizaron el Primer Ministro de Reino Unido, James Cameron, y el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, en la rueda de prensa que dieron juntos el pasado viernes 4 de septiembre.

"Esto es una verdadera preciosidad, oír eso, y estoy convencido de que se hará", afirma el Padre. "Nuestros gobernantes tienen unas piernas, unos brazos y un corazón, y son personas tan humanas como somos nosotros", sostiene. Por último, el Padre Ángel es optimista: "en medio de estos desastres lo que brilla siempre es la solidaridad, brillan las buenas personas".

La Iglesia es una familia espiritual y la familia es una pequeña Iglesia, el Papa en su catequesis


Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
Quisiera hoy detener nuestra atención en el vínculo entre la familia y la comunidad cristiana. Es un vínculo, por así decir, “natural”, porque la Iglesia es una famili
a espiritual y la familia es una pequeña Iglesia (cfr Lumen Gentium, 9).
La Comunidad cristiana es la casa de aquellos que creen en Jesús como la fuente de la fraternidad entre todos los hombres. La Iglesia camina en medio de los pueblos, en la historia de los hombres y de las mujeres, de los padres y de las madres, de los hijos y de las hijas: esta es la historia que cuenta para el Señor. Los grandes eventos de las potencias mundanas se escriben en los libros de historia, y allí permanecen. Pero la historia de los afectos humanos se escribe directamente en el corazón de Dios; y es la historia que permanece eternamente. Es este el lugar de la vida y de la fe. La familia es el lugar de nuestra iniciación – insustituible, indeleble – a esta historia.
Esta historia de vida plena que terminará en la contemplación de Dios para toda la eternidad en el cielo, pero que comienza en la familia y por eso, es tan importante la familia.
El Hijo de Dios aprendió la historia humana por este camino, y la recorre hasta el final (cfr Eb2,18; 5,8). Es bonito volver a contemplar a Jesús y ¡los signos de este vínculo! Él nació en una familia y allí “aprendió el mundo”: una tienda, cuatro casas, un pueblo. Y sin embargo, viviendo por treinta años esta experiencia, Jesús asimiló la condición humana, acogiéndola en su comunión con el Padre y en su misma misión apostólica. Después, cuando dejó Nazaret y comenzó la vida pública, Jesús formó a su alrededor una comunidad, una “asamblea”, es decir una con-vocación de personas. Este es el significado de la palabra “iglesia”.
En los Evangelios, la asamblea de Jesús tiene la forma de una familia y de una familia hospitalaria, no de una secta exclusiva, cerrada: nos encontramos con Pedro y Juan, pero también el hambriento y el sediento, el extranjero y el perseguido, la pecadora y el publicano, los fariseos y la multitud. Y Jesús no cesa de recibir y de hablar con todos, también con quien no espera más encontrar a Dios en su vida. ¡Es una lección fuerte para la Iglesia! Los discípulos mismos han sido elegidos para cuidar esta asamblea, esta familia de huéspedes de Dios.
Para que sea viva hoy esta realidad de la asamblea de Jesús, es indispensable reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana. Podremos decir que la familia y la parroquia son dos lugares en donde se realiza esta comunión de amor que encuentra su fuente última en Dios mismo. Una Iglesia de verdad según el Evangelio no puede no tener la forma de unacasa acogedora con las puertas abiertas siempre. Las iglesias, las parroquias, las instituciones con las puertas cerradas no se deben llamar iglesias, se deben llamar museos.
Hoy, esta es una alianza crucial. «En contra de los “centros de poder” ideológicos, financieros y políticos, volvemos a poner nuestras esperanzas en estos centros ¿de poder? ¡No! en centros del amor. Nuestra esperanza está en estos centros del amor. Centros evangelizadores, ricos de calor humano, basados en la solidaridad y la participación» también en el perdón entre nosotros. (Pont. Cons. para la familia, Papa Francisco sobre la familia y sobre la vida 1999-2014 LEV 2014, 189).
Reforzar el vínculo entre la familia y la comunidad cristiana es hoy indispensable y urgente. Cierto, es necesario una fe generosa para reencontrar la inteligencia y la valentía para renovar esta alianza. Las familias a veces dan un paso atrás, diciendo que no están a la altura: “Padre, somos una pobre familia y también un poco destartalada”, “no somos capaces”, “tenemos ya tantos problemas en casa”, “no tenemos la fuerza”. Es verdad. Pero ninguno es digno, ninguno está a la altura, ¡ninguno tiene las fuerzas! Sin la gracia de Dios, no podremos hacer nada. Todo se nos da gratuitamente. Y el Señor no llega nunca a una nueva familia sin hacer algún milagro. ¡Recordemos lo que hizo en las bodas de Caná! Si, el Señor, si nos ponemos en sus manos, nos hace hacer milagros, pero esos milagros de todos los días cuando está el Señor en esa familia.
Naturalmente, también la comunidad cristiana debe hacer su parte. Por ejemplo, buscar superar actitudes demasiado directivas y demasiado funcionales, favorecer el diálogo interpersonal y el conocimiento y la estima recíproca. Las familias tomen la iniciativa y sientan la responsabilidad de llevar los propios dones preciosos para la comunidad. Todos debemos ser conscientes que la fe cristiana se juega en el campo abierto de la vida compartida con todos, la familia y la parroquia deben cumplir el milagro de una vida más comunitaria para la sociedad completa.
En Caná, estaba la Madre de Jesús, la “madre del buen consejo”. Escuchemos nosotros sus palabras: “Hagan todo lo que él les diga” (cfr Jn 2, 5). Queridas familias, queridas comunidades parroquiales, dejémonos inspirar de esta Madre hagamos todo lo que Jesús nos dirá y ¡nos encontraremos frente al milagro, al milagro de cada día! Gracias.
(Traducción del italiano – Mercedes De La Torre – RV).
(from Vatican Radio)

La eucaristía no se instituyó para entretenerte sino para salvarte

Muy a menudo me encuentro con la misma expresión: "dejé de ir a la misa porque me aburría, si fuera más entretenida..."
Es inevitable que me venga a la cabeza aquellas palabras de S. Francisco de Asís:
"Y como se mostró a los apóstoles en carne verdadera, así también ahora se nos muestra a nosotros en el pan consagrado. Y lo mismo que ellos con la vista corporal veían solamente su carne, pero con los ojos que contemplan espiritualmente creían que Él era Dios, así también nosotros, al ver con los ojos corporales el pan y el vino, veamos y creamos firmemente que es su santísimo cuerpo y sangre vivo y verdadero".
Cuando oigo eso de que uno se aburre... me pregunto: ¿Qué ves, qué vives, qué crees, qué sientes ante la eucaristía? Porque, sin duda alguna, si uno está convencido por la fe que la eucaristía es presencia real de Cristo, ¿Cómo va uno a aburrirse?
El problema radica, creo yo, en que muchos hermanos bautizados en su día y con los debidos "pasos formales cumplidos" (comunión, confirmación, matrimonio....) han perdido por el camino lo más importante y fundamental, lo que da sentido y orientación a todo: Cristo.
Él es el centro de nuestras asambleas litúrgicas. Él es el centro de toda oración y eucaristía. No somos nosotros, no soy yo como un espectador que va a al cine o al teatro... yo, como creyente y discípulo de Jesús, voy a la celebración de la eucaristía a unirme con toda la Iglesia (la peregrina en esta tierra y la celeste) para ser la voz de la esposa que se une a su esposo (Cristo) para alabar al Padre. ¿Cómo puedo aburrirme entonces?
Aburrido es ponerse dos horas delante de un Tv a ver partido de fútbol soso y sin emociones. Aburrido es una película mala que no mueve el corazón ni despierta interés, etc... pero ¿La eucaristía aburrida? No vamos a un espectáculo, el Señor no instituyó este sacramento para entretenernos y que la pasáramos bien, en la eucaristía se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la plenitud del plan de salvación.
No debemos participar de la eucaristía porque sea más "divertida" o el sacerdote me caiga genial o sea un "showman"... simplemente "cumplimos órdenes", obedecemos un mandato directo del Señor mismo: "Haced esto en memoria mía". Y sea mejor o peor el canto, el cura, la iglesia, la megafonía, las lecturas del día, etc.... nada de eso es motivo para ir o dejar de ir a la celebración. El único motivo es : Cristo

Juan Molina