Todos nos maravillamos de los milagros que realizaba Jesús.¡Y cuántas veces le hemos pedido la curación de alguna enfermedad, nuestra o de alguna persona a la que queremos!
Parece como si Dios hubiera dejado en manos de los médicos el cuidado del cuerpo para poder dedicar a los sacerdotes, sus más íntimos colaboradores, a la tarea más importante: el cuidado espiritual. Es increíble recuperar la vida de gracia y de intimidad con Dios. Es maravilloso ver nacer a Cristo cada día en la Eucaristía.
Porque la vida espiritual, aunque esté oculta a los ojos, tiene una dimensióninfinitamente superior a las acciones puramente materiales. Por ejemplo, un acto de caridad hecho por amor a Dios embellece al alma de tal manera que nos quedaríamos extasiados si pudiéramos contemplarla. Es impresionante lo que realizan en nosotros los sacramentos. Porque recibimos gracias especiales de Dios. Sin embargo, tenemos que reconocer que estamos sujetos a las realidades de la tierra y que no podemos percibir nuestra transformación en el mundo espiritual. Pero si tenemos fe, y perseveramos hasta el final, un día podremos ver con claridad, sin misterios, la grandeza de cada alma humana.
Padre, aydame a que estos momentos de oración me ayuden con tu gracia a valorar los sacramentos y a no solo preocuparme por la salud del cuerpo sino por la de mi alma.
P. Luis Gralla
Este blog se crea con el objetivo de que todos los que formamos parte de de la comunidad cristiana, podamos expresar nuestras opiniones, consultar nuestras dudas y, sobre todo, ayudarnos unos a otros en este caminar con Jesús y hacia Jesús. Anímate y participa
martes, 25 de octubre de 2011
viernes, 21 de octubre de 2011
CRISTO EL MÁS GRANDE DE LA HISTORIA
«Cristo el más grande de la Historia», es porque en toda la historia de la Humanidad jamás ha habido nadie como Cristo. De niño asusta a un rey: Herodes. De joven deja admirados a los Doctores en el Templo. De mayor curó a ciegos y leprosos, y resucitó muertos. Pudo ser rico y se hizo pobre: nació en una cuadra, murió en una cruz y fue enterrado en una tumba prestada. No escribió ningún libro, pero no hay en el mundo ningunabiblioteca donde quepan todos los libros que se han escrito sobre Él.
No fue político, pero jamás en la Historia ha habido un hombre que haya tenido tantos seguidores. Jamás en la Historia ha habido un hombre que haya sido amado tanto como Jesús. Cristo es el hombre más amado de la Historia.
Ha habido hombres grandes en la Historia, pero estos hombres son hoy admirados, no amados. Cristo ha sido amado más allá de su tumba. Esto es inconcebible en la Historia. Todos sabemos quién fue Miguel Angel o Cervantes. Pero, ¿hay hoy alguien que ame a Miguel Angel? ¿Hay hoy alguien que ame a Cervantes? De los grandes hombres de la Historia queda su admiración, pero no queda amor a ellos. El amor a una persona sólo permanece pocos años en el corazón de sus parientes.
Cristo hace dos mil años que murió, y hoy se le ama con entusiasmo. Se le ama hasta la muerte. Hay mártires que dan la vida por Cristo; hoy, ayer y mañana también. Miles y miles de muchachos y muchachas que consagran a Él su vida. Es un martirio lento, gota a gota. Unos dan la vida de golpe, como el mártir. Otros la dan gota a gota, a lo largo de toda su vida; viven sólo para Cristo y sólo piensan en Cristo.
Monjas que renuncian a todo, por amor a Cristo. Hace falta amor para que una chica, llena de posibilidades, de atractivos, y de ilusiones del mundo, se meta entre cuatro paredes por amor a Cristo. Miles y miles. Y hombres que podrían tener un porvenir más o menos brillante, y lo dejan todo por amor a Cristo. Para seguir a Cristo. Para vivir para Cristo. No hay en la Historia nadie a quien se haya amado tanto como a Cristo.
Cristo es la persona más digna de ser amada de toda la Humanidad. ¿Por qué? Porque Cristo no sólo era un hombre maravilloso,además era Dios. Pues este Cristo-Dios es en quien creemos y en quien esperamos. Démosle gracias porque nos ha dado fe en Él. Vivamos nuestra fe lo mejor que sepamos, y confiemos que en la hora de la muerte Él recibirá con los brazos abiertos, en la otra vida, a los que en ésta hemos creído en Él, le hemos servido con buena voluntad y le hemos amado con fervor.
P Jorge Loring
Nuevo artículo recomendado
Javier nos vuelve a enviar un interesante artículo sobre los diáconos en la Iglesia, su historia y sus misiones dentro de la Iglesia.
Gracias Javier
Interesante creo:
"El diaconado permanente - Un sano y justo equilibrio en el servicio"
http://www.revistacriterio.com.ar/iglesia/un-sano-y-justo-equilibrio-en-el-servicio/
Gracias Javier
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"El diaconado permanente - Un sano y justo equilibrio en el servicio"
http://www.revistacriterio.com.ar/iglesia/un-sano-y-justo-equilibrio-en-el-servicio/
sábado, 15 de octubre de 2011
SANTA TERESA DE JESÚS. MAESTRA DE ORACIÓN
Todos reconocían, podemos decir que con unánime consentimiento, ésta prerrogativa de Santa Teresa de ser madre y maestra de las personas espirituales. Una madre llena de encantadora sencillez, una maestra llena de admirable profundidad. El consentimiento de la tradición de los santos, de los teólogos, de los fieles y de los estudiosos, se lo había ganado ya. Ahora lo hemos confirmado nosotros, a fin de que, nimbada por este título magistral, tenga en adelante una misión más autorizada que llevar a cabo dentro de su familia religiosa, en la Iglesia orante y en el mundo, por medio de su mensaje perenne y actual: el mensaje de la oración.
Esta es la luz, hecha hoy más viva y penetrante, que el título de doctora conferido a Santas Teresa reverbera sobre nosotros.
El mensaje de oración nos llega a nosotros, hijos de la Iglesia, en una hora caracterizada por un gran esfuerzo de reforma y de renovación de la oración litúrgica; nos llega a nosotros, tentados, por el reclamo y por el compromiso del mundo exterior, a ceder al trajín de la vida moderna y a perder los verdaderos tesoros de nuestra alma por la conquista de los seductores tesoros de la tierra.
Este mensaje llega a nosotros, hijos de nuestro tiempo, mientras no sólo se va perdiendo la costumbre del coloquio con Dios, sino también el sentido y la necesidad de adorarlo y de invocarlo.
Llega a nosotros el mensaje de la oración, canto y música del espíritu penetrado por la gracia y abierto al diálogo de la fe, de la esperanza y de la caridad, mientras la exploración psicoanalítica desmonta el frágil y complicado instrumento que somos, no para escuchar la voces de la humanidad dolorida y redimida, sino para escuchar el confuso murmullo del subconsciente animal y los gritos de las indomadas pasiones y de la angustia desesperada.
Llega ahora a nosotros el sublime y sencillo mensaje de la oración de parte de la sabia Teresa, que nos exhorta a comprender "el gran bien que hace Dios a un alma que la dispone para tener oración con voluntad…,que no es otra cosa la oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama".
Este es, en síntesis, el mensaje que nos da Santa Teresa de Jesús, doctora de la santa Iglesia. Escuchémoslo y hagámoslo nuestro.
PARTE DE LA HOMILÍA DE PABLO VI AL NOMBRAR A SANTA TERESA DOCTORA DE LA IGLESIA
miércoles, 12 de octubre de 2011
Muchos son los llamados y pocos los elegidos
Los invitados a las bodas del hijo del Rey, eran los que se consideraban pueblo de Dios, pero ellos se excusaron porque tenían cosas más importantes que hacer.
Jesús llamó entonces a los gentiles: "Pedro Apóstol de Jesucristo, saluda a los que viven como extranjeros dispersos en el Ponto, en Galacia, Asia y Bitinia, a los que han sido elegidos".
De la misma forma Cristo nos está invitando a cada uno de nosotros, no solo nos invita a ser su amigo, nos invita a algo mucho más cercano, a su Reino, que es un banquete. Muchos aparentemente siguen a Jesús, pero cuando llegue el tiempo y les invite a algo especial también se excusarán, porque estarán ocupados en sus cosas y no tendrán tiempo para Dios.
Entonces Jesús invitará a otros, pero no basta con pertenecer a este segundo grupo para gozar del banquete de bodas, el Evangelio agrega una segunda parte donde se indica una condición que hay que cumplir. El rey observa que hay uno de esos últimos llamados que no está vestido como corresponde a la ocasión y le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de boda?". Y ordena: "Atadlo de pies y manos, y echadlo a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes". ¡Uno solo está en este caso! Y, sin embargo, Jesús concluye: "Pocos son elegidos".
Nosotros debemos estar preparados, Jesús nos llama a todos, pero solamente haciendo la voluntad de Dios podremos llevar el vestido adecuado en la boda
viernes, 7 de octubre de 2011
Enséñanos, María a aceptar sin preguntar
Acabo de leer este artículo, además de parecerme de una sensibilidad increible, creo que nos puede ayudar mucho en nuestra vida.
¡Qué prueba tan dolorosa! Prepárate, Madre, para la hora del Calvario. Ahí lo perdiste por tres días terribles; pero lo recuperaste entero. Allí te lo matarán a mordiscos todos los pecados de los hombres, como rabiosos lobos. Al final, cuando pudiste recoger lo que quedaba de tu Hijo; era un muerto y un cadáver destruido desde la cabeza a los pies; la cabeza rota por las hondas espinas; la cara desfigurada por las bofetadas; el pecho y la espalada aradas por los latigazos; las manos y pies horadados por los clavos: el corazón partido por una lanza.
Perdido y hallado. Perdido y no encontrado en el callejón lóbrego de la muerte. Perdido y hallado vivo. Perdido y hallado muerto, destinado solo para el sepulcro. Y ahí terminó la muerte; en un sepulcro pétreo que impedirá acercarse a los restos del amado hijo,
Prepararnos a las separaciones.Vivir un cierto tiempo es separarse de algunas personas. Vivir un trecho más es separarse de más seres. Durar más tiempo es separarse uno de los que me sobreviven. Cada separación es un desgarrón. Uno muere al final desgarrado y desgarrando a alguien más.
¿Por qué me buscabais? La pregunta que toca la herida abierta, haciéndola sangrar. María sangraba por aquella herida de su corazón. El doloroso por qué de María quedó acallado con el misterioso por qué del Hijo. María sabía que aquel hijo sería cada vez menos de Ella y más del Padre y de todos. María aceptó del desgarrón del hijo que se va de la casa, por ley de la vida, en este caso por ley divina. Pero aceptó sangrando.
María conservaba todas estas cosas en su corazón.
Su corazón sangraba. Con oración y obediencia la curaba pero al mismo tiempo la abría,, porque esa herida nunca se cerró. Y de pronto un día, en el Calvario se abrió completamente y sangró a torrentes. Sólo en el cielo se ha cerrado del todo aquella herida, María ya no pregunta más; ha recibido todas las respuestas y una corona eterna por no haber preguntado indiscretamente sobre los misterios que le rodeaban.
Enséñanos, María a aceptar sin preguntar, hasta que Dios quiera ofrecernos su respuesta. Al final, todos diremos que Dios tuvo la razón, para que nuestra fe fuera meritoria.
P. Mariano de Blas LC
¡Qué prueba tan dolorosa! Prepárate, Madre, para la hora del Calvario. Ahí lo perdiste por tres días terribles; pero lo recuperaste entero. Allí te lo matarán a mordiscos todos los pecados de los hombres, como rabiosos lobos. Al final, cuando pudiste recoger lo que quedaba de tu Hijo; era un muerto y un cadáver destruido desde la cabeza a los pies; la cabeza rota por las hondas espinas; la cara desfigurada por las bofetadas; el pecho y la espalada aradas por los latigazos; las manos y pies horadados por los clavos: el corazón partido por una lanza.
Perdido y hallado. Perdido y no encontrado en el callejón lóbrego de la muerte. Perdido y hallado vivo. Perdido y hallado muerto, destinado solo para el sepulcro. Y ahí terminó la muerte; en un sepulcro pétreo que impedirá acercarse a los restos del amado hijo,
Prepararnos a las separaciones.Vivir un cierto tiempo es separarse de algunas personas. Vivir un trecho más es separarse de más seres. Durar más tiempo es separarse uno de los que me sobreviven. Cada separación es un desgarrón. Uno muere al final desgarrado y desgarrando a alguien más.
¿Por qué me buscabais? La pregunta que toca la herida abierta, haciéndola sangrar. María sangraba por aquella herida de su corazón. El doloroso por qué de María quedó acallado con el misterioso por qué del Hijo. María sabía que aquel hijo sería cada vez menos de Ella y más del Padre y de todos. María aceptó del desgarrón del hijo que se va de la casa, por ley de la vida, en este caso por ley divina. Pero aceptó sangrando.
María conservaba todas estas cosas en su corazón.
Su corazón sangraba. Con oración y obediencia la curaba pero al mismo tiempo la abría,, porque esa herida nunca se cerró. Y de pronto un día, en el Calvario se abrió completamente y sangró a torrentes. Sólo en el cielo se ha cerrado del todo aquella herida, María ya no pregunta más; ha recibido todas las respuestas y una corona eterna por no haber preguntado indiscretamente sobre los misterios que le rodeaban.
Enséñanos, María a aceptar sin preguntar, hasta que Dios quiera ofrecernos su respuesta. Al final, todos diremos que Dios tuvo la razón, para que nuestra fe fuera meritoria.
P. Mariano de Blas LC
Artículo recomendado
Javier nos manda la dirección de otra página muy útil, muchas gracias Javier:
Me ha parecido interesante este artículo como reflexión personal y además, tal vez, para reflexionar o buscar un tema semejante, si es que no existe ya, entre los temas del Aula de Teología. Saludos. Javier
http://www.revistacriterio.com.ar/nota-tapa/editorial-el-lugar-de-los-laicos-en-la-iglesia/
Me ha parecido interesante este artículo como reflexión personal y además, tal vez, para reflexionar o buscar un tema semejante, si es que no existe ya, entre los temas del Aula de Teología. Saludos. Javier
http://www.revistacriterio.com.ar/nota-tapa/editorial-el-lugar-de-los-laicos-en-la-iglesia/
jueves, 6 de octubre de 2011
TENER UN AMIGO ES TENER UN TESORO
Ya sabemos que nuestro mejor amigo es Jesús, que nos acompaña siempre, en los mejores y en los peores momentos. El que nunca nos falla, debemos leer con frecuencia los evangelios, son como sus cartas y así aprendemos a concerlo mejor y a amarlo mejor.
"Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15,13). Jesús nos demostró su amistad muriendo por nosotros y en una muerte de cruz.
Nuestra forma de hablar con Jesús es la oración, si queremos cultivar la amistad de Jesús debemos orar con frecuencia y participar de los sacramentos.
Pero también a nuestro alrededor encontrar verdaderos amigos y entonces los podemos considersar como un regalo de Dios.
"El amigo fiel no tiene precio, no hay peso que mida su valor" (Eclo 6,15)
El amigo ama en todo tiempo; es un hermano para el día de la desventura" (Prov. 17,17)
-La amistad es compartir e intercambiar, ilusiones, esperanzas, temores, problemas, etc.
- El fin de la amistad es cooperar a la realización del otro. Se trata de ayudar a crecer como persona.
- El verdadero amigo enriquece al otro, ayuda a ser mejor, a superarse en todos los aspectos de la vida. El falso amigo es interesado, egoísta, esclaviza con sus gustos y caprichos, etc
Condiciones para una verdadera amistad
- CONFIANZA total: sin ella, es imposible cualquier amistad.
- SINCERIDAD: decir la verdad al amigo, aunque a veces sea dolorosa y no le guste.
- FIDELIDAD: estar con el amigo "en las buenas y en las malas"
- GENEROSIDAD: la amistad es dar, es entrega, es ayuda.
El verdadero amigo es comprensivo, servicial, no tiene envidia, no se engríe, ni se irrita, ni lleva cuentas del mal, porque disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites y ama sin límites.
Gracias Señor, por esos amigos que nos has regalado, que siempren están con nosotros, rezan y nos ayudan a acercarnos a Ti.
MEMM
lunes, 3 de octubre de 2011
AMOR AL PRÓJIMO
Oración introductoria
Petición
Señor, concédeme un corazón grande para ayudar a todos, en todo momento.
Meditación del Papa
Reflexión
Muchas lecciones les ha dadoNuestro Señor a los fariseos, pero ninguna tan bella como ésta. Es de esas ocasiones en las que Cristo da a conocer su doctrina y su mandamiento a todos los hombres, y lo hace de manera muy velada.
Amar al prójimo no es muy fácil, porque requiere donarse a los demás, y ese donarse cuesta, porque no a todos los tratamos o queremos de la misma manera. Por ello tenemos que lograr amar a todos por igual, sin ninguna distinción. Quererlos a todos, sin preferir a nadie. Es difícil mas no imposible.
Dios nos ha dado el ejemplo al vivir su propia doctrina: "no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos", pero Él no la dio solo por sus amigos, sino también por sus enemigos, y muchos santos han hecho lo mismo.
Propósito
Imitemos a Cristo en su vida de donación a los demás, y vivamos con confianza y constancia su mandamiento:"vete y haz tú lo mismo".
Autor: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net
Señor, dame la sabiduría y el amor para descubrir y actuar, buscando el bien de los demás,en las diversas situaciones de mi vida cotidiana. No permitas que el ajetreo de mi vida me haga pasar de largo y no ver a esa persona que necesita que me detenga a hablar con ella para darle consuelo o simplemente una sonrisa.
Señor, concédeme un corazón grande para ayudar a todos, en todo momento.
Meditación del Papa
«Jesús responde con la célebre parábola del “buen samaritano”, para indicar que nos corresponde a nosotros hacernos “prójimos” de cualquiera que tenga necesidad de ayuda. El samaritano, en efecto, se hace cargo de la situación de un desconocido a quien los salteadores habían dejado medio muerto en el camino, mientras que un sacerdote y un levita pasaron de largo, tal vez pensando que al contacto con la sangre, de acuerdo con un precepto, se contaminarían. Laparábola, por lo tanto, debe inducirnos a transformar nuestra mentalidad según la lógica de Cristo, que es la lógica de la caridad: Dios es amor, y darle culto significa servir a los hermanos con amor sincero y generoso.
Este relato del Evangelio ofrece el “criterio de medida”, esto es, “la universalidad del amor que se dirige al necesitado encontrado ´casualmente´, quienquiera que sea”. Junto a esta regla universal, existe también una exigencia específicamente eclesial: que “en la Iglesia misma como familia, ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad”. El programa del cristiano, aprendido de la enseñanza de Jesús, es un “corazón que ve” dónde se necesita amor y actúa en consecuencia» (Benedicto XVI, 11 de julio de 2010).
Este relato del Evangelio ofrece el “criterio de medida”, esto es, “la universalidad del amor que se dirige al necesitado encontrado ´casualmente´, quienquiera que sea”. Junto a esta regla universal, existe también una exigencia específicamente eclesial: que “en la Iglesia misma como familia, ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad”. El programa del cristiano, aprendido de la enseñanza de Jesús, es un “corazón que ve” dónde se necesita amor y actúa en consecuencia» (Benedicto XVI, 11 de julio de 2010).
Muchas lecciones les ha dadoNuestro Señor a los fariseos, pero ninguna tan bella como ésta. Es de esas ocasiones en las que Cristo da a conocer su doctrina y su mandamiento a todos los hombres, y lo hace de manera muy velada.
Amar al prójimo no es muy fácil, porque requiere donarse a los demás, y ese donarse cuesta, porque no a todos los tratamos o queremos de la misma manera. Por ello tenemos que lograr amar a todos por igual, sin ninguna distinción. Quererlos a todos, sin preferir a nadie. Es difícil mas no imposible.
Dios nos ha dado el ejemplo al vivir su propia doctrina: "no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos", pero Él no la dio solo por sus amigos, sino también por sus enemigos, y muchos santos han hecho lo mismo.
Propósito
Imitemos a Cristo en su vida de donación a los demás, y vivamos con confianza y constancia su mandamiento:"vete y haz tú lo mismo".
Autor: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net
jueves, 29 de septiembre de 2011
Artículo recomendado
Javier nos ha mandado otra dirección interesante. Muchas gracias.
Premio de Turismo del Ayuntamiento de Madrid a la JMJ.
http://www.madrid.es/portal/site/munimadrid/menuitem.650ba10afbb0b0aa7d245f019fc08a0c/?vgnextoid=848528f78b682310VgnVCM2000000c205a0aRCRD&vgnextchannel=6091317d3d2a7010VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD&vgnextfmt=default&idioma=es
Premio de Turismo del Ayuntamiento de Madrid a la JMJ.
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HIMNO A JESÚS
mi dulce Maestro!
¡Qué difícil y abrupto el camino,
qué estrecho el sendero.
Y cuánta hojarasca
-remolinos locos de mis pensamientos-
llevaban mis pasos por otro camino
más fácil, ¡más lejos!
Pero yo sabía que en alguna parte
me esperabas siempre.
¡Ay Maestro bueno!
No puedo explicarme por qué esa paciencia
tuviste conmigo, ni cómo, ni cuando, ni qué fuerza hubo
que me colocara ante tu sendero.
¡Mi amado Maestro!
Deja que te diga lo que a todas horas
te he estado diciendo,
sin darme yo cuenta de lo que decía
con toda la fuerza de mis sentimientos.
Deja que repita lo que a cada instante
latía en mi alma,
lo que por minutos he estado viviendo.
Lo que, pese a todo, salía por encima
de las desviaciones de mis pensamientos.
Deja que lo diga, ¡que lo diga siempre!:
Jesús..., yo te quiero.
Sacado del Magnificat
sábado, 24 de septiembre de 2011
NACER DE LA VIRGEN MARÍA
María, con un amor inimaginable, nos lleva siempre como hijos pequeños, formando nuestra vida con la suya.
Una persona realmente cristiana no puede ni debe vivir más que de la vida de Nuestro Señor Jesucristo.
Esta vida divina debe ser el principio de todos sus pensamientos, de todas sus palabras y de todas sus acciones.
Jesucristo fue concebido en el seno de María por obra del Espíritu Santo. Jesucristo nació del seno virginal de María. Concebido por obra del Espíritu Santo, nacido de María Virgen.
El bautismo y la fe hacen que empiece en nosotros la vida de Jesucristo. Por eso, somos como concebidos por obra del Espíritu Santo. Pero debemos, como el Salvador, nacer de la Virgen María.
Jesucristo quiso formarse a nuestra semejanza en el seno virginal de María. También nosotros debemos formarnos a semejanza de Jesucristo en el seno de María, conformar nuestra conducta con su conducta, nuestras inclinaciones con sus inclinaciones, nuestra vida con su vida.
María, con un amor inimaginable, nos lleva siempre en sus castas entrañas como hijos pequeños, hasta tanto que, habiendo formado en nosotros los primeros rasgos de su hijo, nos dé a luz como a Él.
María nos repite incesantemente estas hermosas palabras de san Pablo: Hijitos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo se forme en vosotros (Gál 4,19). Hijitos míos, que yo quisiera dar a luz cuando Jesucristo se haya formado perfectamente en vosotros.
Autor: Ágora marianista | Fuente: Catholic.net
Una persona realmente cristiana no puede ni debe vivir más que de la vida de Nuestro Señor Jesucristo.
Esta vida divina debe ser el principio de todos sus pensamientos, de todas sus palabras y de todas sus acciones.
Jesucristo fue concebido en el seno de María por obra del Espíritu Santo. Jesucristo nació del seno virginal de María. Concebido por obra del Espíritu Santo, nacido de María Virgen.
El bautismo y la fe hacen que empiece en nosotros la vida de Jesucristo. Por eso, somos como concebidos por obra del Espíritu Santo. Pero debemos, como el Salvador, nacer de la Virgen María.
Jesucristo quiso formarse a nuestra semejanza en el seno virginal de María. También nosotros debemos formarnos a semejanza de Jesucristo en el seno de María, conformar nuestra conducta con su conducta, nuestras inclinaciones con sus inclinaciones, nuestra vida con su vida.
María, con un amor inimaginable, nos lleva siempre en sus castas entrañas como hijos pequeños, hasta tanto que, habiendo formado en nosotros los primeros rasgos de su hijo, nos dé a luz como a Él.
María nos repite incesantemente estas hermosas palabras de san Pablo: Hijitos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo se forme en vosotros (Gál 4,19). Hijitos míos, que yo quisiera dar a luz cuando Jesucristo se haya formado perfectamente en vosotros.
Autor: Ágora marianista | Fuente: Catholic.net
jueves, 22 de septiembre de 2011
PLEGARIA CONTRA LAS SEDUCCIONES DEL MAL. SALMO 141
Buenos días Señor, ahora necesito orar, necesito pedirte ayuda y necesito que me ayudes a ser mejor.
Salmo de David.
Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda:
escucha mi voz cuando te llamo;
que mi oración suba hasta ti como el incienso,
y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde
.
Coloca, Señor, un guardián en mi boca
y un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes que mi corazón se incline a la maldad,
o a cometer delitos con hombres perversos.
¡No, nunca gustaré de sus manjares!
Que el justo me golpee como amigo y me corrija,
pero que el óleo del malvado no perfume mi cabeza:
yo seguiré oponiendo mi oración a sus maldades.
Pero mis ojos, Señor, están fijos en ti:
en ti confío, no me dejes indefenso.
Protégeme del lazo que me han tendido
y de las trampas de los que hacen el mal.
¡Caigan los malvados en sus propias redes,
mientras yo paso sin hacerme daño!
Coloca, Señor, un guardián en mi boca
y un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes que mi corazón se incline a la maldad,
o a cometer delitos con hombres perversos.
¡No, nunca gustaré de sus manjares!
Que el justo me golpee como amigo y me corrija,
pero que el óleo del malvado no perfume mi cabeza:
yo seguiré oponiendo mi oración a sus maldades.
Pero mis ojos, Señor, están fijos en ti:
en ti confío, no me dejes indefenso.
Protégeme del lazo que me han tendido
y de las trampas de los que hacen el mal.
¡Caigan los malvados en sus propias redes,
mientras yo paso sin hacerme daño!
Huir de la tristeza
Cuántos de nosotros nos sentimos tristes, con esa tristeza infinita que hasta duele. Con esa sensación de soledad y desamparo que nadie comprende, sólo los que la padecemos.
¡Cuántas veces nos gustaría desaparecer! Irnos con el Padre, pero Dios tiene otros planes para nosotros.
En esos momentos estamos solos, con Jesús a nuestro lado, no podemos verlo con los ojos de la cara, pero sí con los ojos de la fe.
¡Cómo nos gustaria sentir sus poderosos brazos, sosteniéndonos, abrazándonos con un abrazo infinito!.
Lo importante es saber que está aquí, ahora mismo a mi lado, aunque no lo vea, aunque no lo oiga, pero está sosteniéndome con sus brazos para que no me hunda.
Esta fragmento de la carta de San Pablo a los Filipenses, que leímos este domingo, me sirve de ayuda:
"Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 20c-24. 27a
Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros.
Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios."
¡Cuántas veces nos gustaría desaparecer! Irnos con el Padre, pero Dios tiene otros planes para nosotros.
En esos momentos estamos solos, con Jesús a nuestro lado, no podemos verlo con los ojos de la cara, pero sí con los ojos de la fe.
¡Cómo nos gustaria sentir sus poderosos brazos, sosteniéndonos, abrazándonos con un abrazo infinito!.
Lo importante es saber que está aquí, ahora mismo a mi lado, aunque no lo vea, aunque no lo oiga, pero está sosteniéndome con sus brazos para que no me hunda.
Esta fragmento de la carta de San Pablo a los Filipenses, que leímos este domingo, me sirve de ayuda:
"Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 20c-24. 27a
Hermanos:
Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mí muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros.
Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios."
Ya sé que mi vida no es necesaria como ha sido la de Pablo, para sus contemporáneos y para todos nosotros. Pero si Dios me mantiene en este mundo, alguién puede necesitar mi pequeño granito de arena y eso me consuela y me permite "levantarme" y seguir adelante con la ayuda de Dios.
Espero que os sirva de ayuda.
H. de Carmen
martes, 20 de septiembre de 2011
¿Qué hacer cuando Dios calla?
El silencio de una persona amada es doloroso. Se percibe como ausencia, vacío, desinterés, soledad... El silencio del otro provoca inseguridad y puede ser el origen de resentimientos y desconfianza.
Por eso el silencio de Dios es terriblemente doloroso. Jesucristo también lo padeció en la cruz, se sintió abandonado por el Padre. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mc 15, 34b)
Por eso el silencio de Dios es terriblemente doloroso. Jesucristo también lo padeció en la cruz, se sintió abandonado por el Padre. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mc 15, 34b)
Sabemos que Dios salió de su eterno silencio, reveló su secreto, desveló su misterio en la Palabra: Jesucristo. Y que Cristo está vivo. Lo sabemos, pero eso no quita su misterioso silencio.
Aunque Dios calle y permanezca oculto, casi como si estuviera muerto, en el fondo del corazón percibimos su presencia. Esta percepción interior crece a medida que se desarrolla en nosotros la semilla de las virtudes teologales. La experiencia nos va demostrando el amor que Dios nos tiene. La memoria iluminada por la fe nos ayuda a recordarlo. Y así, progresivamente, nos va invadiendo la confianza de que Dios está presente. Poco a poco la gracia de Dios va trabajando en nosotros y de esa manera en el fondo de nosotros mismos crece y se va fortaleciendo una percepción interior de la que el corazón está seguro y que, gracias a la fe, se convierte en certeza: Aunque no lo vea, aunque no lo sienta, Él está aquí, conmigo, y me ama.
En mi vida he aprendido tres lecciones ante los silencios de Dios:
1. Que no debo perder la paz interior, aunque sufra lo indecible. Se vale quejarse, pero sin perder la paz interior.
2. Que debo aceptar mis límites y tener confianza. En la comunicación, el silencio tiene un significado. Y si el silencio viene de Dios puedo tener la certeza de que no puede ser más que un gesto de amor, algo que Él me ofrece para mi bien. En Dios el silencio no puede significar rechazo o desinterés, simplemente Dios no puede hacerme una cosa así.
El silencio de Dios se convierte para mí en un reclamo para que yo guarde silencio, que acepte que hay algo de Dios que no alcanzo a comprender y que aprenda a escucharlo y acoger su voluntad con plena confianza en la Providencia.
3. Que debo perseverar en oración (cf. Mt 26, 41; cf 1 Tes 5, 17) y ser como el amigo inoportuno que llama a la puerta hasta que abre (cf Lc 18,1-8), con la certeza de que mi Padre me escuchará:
El silencio de Dios no es ausencia, es otra forma de estar presente, un lenguaje diferente. Lo que pasa es que somos impacientes y queremos respuestas inmediatas y siempre a nuestro estilo. Algo importante en el amor es aceptar al otro como es. También Dios merece este trato.
Autor: P Evaristo Sada LC | Fuente: www.la-oracion.com
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