Este blog se crea con el objetivo de que todos los que formamos parte de de la comunidad cristiana, podamos expresar nuestras opiniones, consultar nuestras dudas y, sobre todo, ayudarnos unos a otros en este caminar con Jesús y hacia Jesús. Anímate y participa
jueves, 12 de agosto de 2010
Señor, ayúdame a ser humilde
Aquí estoy, Señor, para darte ese tiempo de mi vida, que es muy poco, comparado con el tiempo que siempre tengo para trabajar, para distraerme y pasear. Es muy poco pero quiero que sea tuyo y que será el mejor de mi tiempo porque es para ti.
Dame paz, tranquilidad. Auséntame de todas mis preocupaciones, quedarme vacía de todos los problemas y dolores que llevo en mi alma, muchas veces causados por mi equivocado proceder, y entregarme de lleno a ti.
Desconéctame, Señor, de las cosas de mi vida que tanto amo.... quiero que tu me ayudes a encontrar esa "perla escondida" que es aprender a vivir en la humildad.
A veces pienso, al acercarme a ti, que es el único momento en que siento mi nada, mi pequeñez, porque cuando te dejo y me voy a mis ocupaciones me parece que piso firme, que hago bien las cosas, muchas de ellas, muy bien y casi sin darme cuenta reclamo aplausos, reclamo halagos y me olvido de ser humilde, de aceptar, aunque me duela, mis limitaciones, mis errores, mis faltas y defectos de carácter, que siempre trato de disimular para que no vean mi pequeñez y cuando llega el momento de pedir perdón... ¡cómo cuesta! Qué difícil es reconocer que nos equivocamos, qué juzgamos mal, que lastimamos y rogar que nos perdonen.
Autor: Ma Esther De Ariño
Fuente: Catholic.net
No se como pensaréis, pero yo me reconozco totalmente en este artículo y pido al Señor de todo corazón que me ayude a ser mansa y humilde en todas las ocasiones de mi vida.
MEMM
lunes, 9 de agosto de 2010
Un "hasta pronto" de un amigo
LA MUERTE NO ES EL FINAL (San Agustín de Hipona)
La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.
No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.
No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudierais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudierais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudierais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
AMÉN
MEMM
La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.
No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.
No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudierais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudierais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudierais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
AMÉN
MEMM
martes, 3 de agosto de 2010
Pedro camina sobre las aguas de Lluis Borrasá
De madrugada se les acercó Jesús , andando sobre el agua. Los discípulos , viéndole andar sobre el agua se asustaron y gritaron de miedo , pensando que era fantasma.Jesús dijo «¡ Ánimo, soy yo , no tengáis miedo! »Pedro le contesto :
- Señor , si eres tú , mándame ir hacia ti andando sobre el agua. Él le dijo :
- Ven
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua , acercándose a Jesús ; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo , empezo a hundirse y gritó:
- « Señor , sálvame ».
En seguida Jesús extendió la mano , le agarró y le dijo:
- « ¡Qué poca fe ! ¿ Por qué ha dudado ? »
En cuanto subieron a la barca , amainó el viento.
A nosotros nos sucede lo mismo , Muchas veces Jesús nos dice
¡ Ven!
A veces con el ajetreo de la vida diaria no lo oímos , otras no queremos oírlo , nos parece que nos pide demasiado .
¡ Ven!
A veces con el ajetreo de la vida diaria no lo oímos , otras no queremos oírlo , nos parece que nos pide demasiado .
En ocasiones queremos hacer lo que Él nos pide , pero nos pasa como a San Pedro , no confiamos lo suficiente en el Señor, nos da miedo y nos hundimos.
Señor , ayúanos a escuchar tu llamada. Y si en alguna ocasión nos da miedo o dudamos, no dejes que apartemos los ojos de Ti, que siempre miremos tu Rostro.
H de Carmen
Señor , ayúanos a escuchar tu llamada. Y si en alguna ocasión nos da miedo o dudamos, no dejes que apartemos los ojos de Ti, que siempre miremos tu Rostro.
H de Carmen
domingo, 1 de agosto de 2010
San Ignacio de Loyola
LA imagen representa a San Ignacio haciendo penitenacia en una cuevs de Manresa, por Valdés
Fundador de la Compañía de Jesús (Jesuitas)
Martirologio Romano: Memoria de san Ignacio de Loyola, presbítero, quien, nacido en el País Vasco, en España, pasó la primera parte de su vida en la corte como paje del contador mayor hasta que, herido gravemente, se convirtió. Completó los estudios teológicos en París y conquistó sus primeros compañeros, con los que más tarde fundaría en Roma la Compañía de Jesús, ciudad en la que ejerció un fructuoso ministerio escribiendo varias obras y formando a sus discípulos, todo para mayor gloria de Dios (1556).
¿Qué nos enseña su vida?
A ser fuertes ante los problemas de la vida.
A saber desprendernos de las riquezas.
A amar a Dios sobre todas las cosas.
A saber transmitir a los demás el entusiasmo por seguir a Cristo.
A vivir la virtud de la caridad ya que él siempre se preocupaba por los demás.
A perseverar en nuestro amor a Dios.
A ser siempre fieles y obedientes al Papa, representante de Cristo en la Tierra
Una frase de San Ignacio:
"Poner todos los medios como si todo dependiese de uno, pero confiando totalmente en Dios, porque todo depende de él. "
Esta frase la podemos utilizar todos los dlías de nuestra vida. Reflexionar.
Para saber más:
http://www.madrid11.com/JMJ2011ESP/REVISTA/articulos/GestionNoticias_404_ESP.asp
MEMM
Fundador de la Compañía de Jesús (Jesuitas)
Martirologio Romano: Memoria de san Ignacio de Loyola, presbítero, quien, nacido en el País Vasco, en España, pasó la primera parte de su vida en la corte como paje del contador mayor hasta que, herido gravemente, se convirtió. Completó los estudios teológicos en París y conquistó sus primeros compañeros, con los que más tarde fundaría en Roma la Compañía de Jesús, ciudad en la que ejerció un fructuoso ministerio escribiendo varias obras y formando a sus discípulos, todo para mayor gloria de Dios (1556).
¿Qué nos enseña su vida?
A ser fuertes ante los problemas de la vida.
A saber desprendernos de las riquezas.
A amar a Dios sobre todas las cosas.
A saber transmitir a los demás el entusiasmo por seguir a Cristo.
A vivir la virtud de la caridad ya que él siempre se preocupaba por los demás.
A perseverar en nuestro amor a Dios.
A ser siempre fieles y obedientes al Papa, representante de Cristo en la Tierra
Una frase de San Ignacio:
"Poner todos los medios como si todo dependiese de uno, pero confiando totalmente en Dios, porque todo depende de él. "
Esta frase la podemos utilizar todos los dlías de nuestra vida. Reflexionar.
Para saber más:
http://www.madrid11.com/JMJ2011ESP/REVISTA/articulos/GestionNoticias_404_ESP.asp
MEMM
lunes, 26 de julio de 2010
Santiago el Mayor por Benedicto XVI
La prontitud para acoger la llamada del Señor incluso cuando nos pide que dejemos la "barca" de nuestras seguridades humanas.
El entusiasmo al seguirlo por los caminos que él nos señala más allá de nuestra presunción ilusoria.
La disponibilidad para dar testimonio de él con valentía, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida.
Así, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los Apóstoles el martirio.
Y al final, podemos decir que el camino no sólo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el concilio Vaticano II. Siguiendo a Jesús como Santiago, sabemos, incluso en medio de las dificultades, que vamos por el buen camino.
domingo, 25 de julio de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
Marta y María por Mons. Francesc Pardo i Artigas
Marta acoge a Jesús en casa, y puede simbolizar la fe que acoge a Jesús, y por ello se siente desasosegada y atareada, pues quiere obsequiarlo como se merece. ¡ES LA FE DE LAS PERSONAS ACTIVAS! María, su hermana, escucha a Jesús sentada a sus pies. ES LA FE DE LAS PERSONAS CONTEMPLATIVAS.
Las palabras de reproche de Jesús a Marta son pronunciadas cuando ella protesta porque su hermana no hace nada. Como si la actitud de escuchar, y escuchar a Jesús y contemplarlo, no fuera importante para acogerlo.
Es más bien una palabra de bendición de Jesús a María: “Ha escogido la parte mejor y no se la quitarán”.
¡ES LA FE DE LAS PERSONAS CONTEMPLATIVAS QUE ESCUCHAN Y MIRAN A JESÚS!
Y SEGUIDAMENTE DEBEMOS AÑADIR: NOSOTROS TAMBIÉN HEMOS DE SER COMO ESTAS PERSONAS.
Jesús aprovecha una ocasión muy corriente para decir algo harto repetido: “andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria”. Él mismo es lo único necesario.
La figura de María no simboliza el hecho de escuchar sin hacer nada. Es abrirse a Jesús, escuchar su palabra que ilumina el sentido de la vida; quiere decir orar, contemplar, leer, pensar, reflexionar, celebrar la fe. Se trata de callar y escuchar al Señor para aprender a vivir; sí, para aprender a vivir a su lado, para acogerlo de todo corazón.
¡La figura de Marta nos retrata muy bien a muchos de nosotros!, siempre preocupados por ofrecer lo mejor a Jesús y, por ello, inquietos, atareados, con frecuentes reuniones y actividades. El peligro reside en que al estar tan preocupados por “hacer”, por la acción, nos olvidemos de la persona y la dejemos sola.
No obstante, la acción es del todo necesaria. Desde el ejercicio de las responsabilidades cotidianas, hasta los compromisos de servicio y de transformación de la realidad.
Por todo ello, no hemos de escoger: o Marta o María, sino Marta y María, al mismo tiempo.
Todos sabemos por experiencia que, cuando nos invitan, nos complace todo lo que nos han preparado, lo que nos ofrecen, pero todavía nos gusta más que se ocupen de nosotros, que nos atiendan y nos acompañen.
Es cierto que en la vida no podemos serlo todo. Por esta razón en la vida cristiana hay el acento contemplativo, específico de los monjes y las monjas, y el acento de la vida activa, que corresponde a la mayoría de nosotros. También en este caso debemos buscar momentos, espacios, tiempos, celebraciones que nos ayuden a ser como María, a vivir el acento o la dimensión contemplativa.
Un ejemplo: en la Eucaristía repetimos con frecuencia: ¡El Señor esté con vosotros! Y esta es la gran verdad de la Eucaristía. Pero, para que la Iglesia pueda poner esta mesa han sido necesarias muchas Martas que la hayan dispuesto, y así, todos nosotros, como María, podemos acoger, escuchar, contemplar y amar a Jesús. Al mismo tiempo, muchas Marías nos recuerdan su importancia decisiva para nuestras vidas.
Mons. Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona
Las palabras de reproche de Jesús a Marta son pronunciadas cuando ella protesta porque su hermana no hace nada. Como si la actitud de escuchar, y escuchar a Jesús y contemplarlo, no fuera importante para acogerlo.
Es más bien una palabra de bendición de Jesús a María: “Ha escogido la parte mejor y no se la quitarán”.
¡ES LA FE DE LAS PERSONAS CONTEMPLATIVAS QUE ESCUCHAN Y MIRAN A JESÚS!
Y SEGUIDAMENTE DEBEMOS AÑADIR: NOSOTROS TAMBIÉN HEMOS DE SER COMO ESTAS PERSONAS.
Jesús aprovecha una ocasión muy corriente para decir algo harto repetido: “andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria”. Él mismo es lo único necesario.
La figura de María no simboliza el hecho de escuchar sin hacer nada. Es abrirse a Jesús, escuchar su palabra que ilumina el sentido de la vida; quiere decir orar, contemplar, leer, pensar, reflexionar, celebrar la fe. Se trata de callar y escuchar al Señor para aprender a vivir; sí, para aprender a vivir a su lado, para acogerlo de todo corazón.
¡La figura de Marta nos retrata muy bien a muchos de nosotros!, siempre preocupados por ofrecer lo mejor a Jesús y, por ello, inquietos, atareados, con frecuentes reuniones y actividades. El peligro reside en que al estar tan preocupados por “hacer”, por la acción, nos olvidemos de la persona y la dejemos sola.
No obstante, la acción es del todo necesaria. Desde el ejercicio de las responsabilidades cotidianas, hasta los compromisos de servicio y de transformación de la realidad.
Por todo ello, no hemos de escoger: o Marta o María, sino Marta y María, al mismo tiempo.
Todos sabemos por experiencia que, cuando nos invitan, nos complace todo lo que nos han preparado, lo que nos ofrecen, pero todavía nos gusta más que se ocupen de nosotros, que nos atiendan y nos acompañen.
Es cierto que en la vida no podemos serlo todo. Por esta razón en la vida cristiana hay el acento contemplativo, específico de los monjes y las monjas, y el acento de la vida activa, que corresponde a la mayoría de nosotros. También en este caso debemos buscar momentos, espacios, tiempos, celebraciones que nos ayuden a ser como María, a vivir el acento o la dimensión contemplativa.
Un ejemplo: en la Eucaristía repetimos con frecuencia: ¡El Señor esté con vosotros! Y esta es la gran verdad de la Eucaristía. Pero, para que la Iglesia pueda poner esta mesa han sido necesarias muchas Martas que la hayan dispuesto, y así, todos nosotros, como María, podemos acoger, escuchar, contemplar y amar a Jesús. Al mismo tiempo, muchas Marías nos recuerdan su importancia decisiva para nuestras vidas.
Mons. Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona
lunes, 19 de julio de 2010
Marta y María
Aquí os dejo una interpretación, hecha por San Agustín, del Evangelio de Jesús en casa de Marta y María
. Espero que os haga reflexionar.
«En estas mujeres están representadas las dos vidas: la presente y la futura, la trabajosa y la que ha llegado al descanso, la necesitada y la bienaventurada, la temporal y la eterna» (·AGUSTIN-SAN:Serm. 104, 3, 4 en PL 38, 617 infra). Estaban, pues, en aquella casa las dos vidas y la fuente misma de la vida: en Marta la imagen de lo presente, en María la imagen de lo que está por venir. Lo que Marta hacía, eso somos aquí; lo que María hacia, es lo que esperamos» (Serm. 104, 3, 4 en PL 38, 618). Es decir, María y Marta designan según Agustín no dos posibilidades de esta vida, sino el término y el camino, el allende y el aquende. La figura de la vida en este mundo es Marta, para todos. Y María escogió "la mejor parte" sólo en cuanto que es tipo de lo permanente, de aquello que ya no se le quitará, de la hartura eterna por el Verbo en el nuevo mundo. (...)
JOSEPH RATZINGER
EL NUEVO PUEBLO DE DIOS
. Espero que os haga reflexionar.«En estas mujeres están representadas las dos vidas: la presente y la futura, la trabajosa y la que ha llegado al descanso, la necesitada y la bienaventurada, la temporal y la eterna» (·AGUSTIN-SAN:Serm. 104, 3, 4 en PL 38, 617 infra). Estaban, pues, en aquella casa las dos vidas y la fuente misma de la vida: en Marta la imagen de lo presente, en María la imagen de lo que está por venir. Lo que Marta hacía, eso somos aquí; lo que María hacia, es lo que esperamos» (Serm. 104, 3, 4 en PL 38, 618). Es decir, María y Marta designan según Agustín no dos posibilidades de esta vida, sino el término y el camino, el allende y el aquende. La figura de la vida en este mundo es Marta, para todos. Y María escogió "la mejor parte" sólo en cuanto que es tipo de lo permanente, de aquello que ya no se le quitará, de la hartura eterna por el Verbo en el nuevo mundo. (...)
JOSEPH RATZINGER
EL NUEVO PUEBLO DE DIOS
viernes, 16 de julio de 2010
¡ Qué suerte tenemos los cristianos !
En aquel tiempo, tomó Jesús la palabra y dijo: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.
En este mundo tan competitivo, en el que lo importante es tener: dinero, poder, fama.....Muchas veces conseguidos por métodos poco ortodoxos, es fácil llegar al desencanto, al agobio, al estrés, incluso a la depresión.
Pero nosotros no estamos nunca solos: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Jesús quiere que reconozcamos nuestras debilidades y nos acerquemos a Él, en la Eucaristía y en la oración, y nos va a aceptar y querer como somos, con nuestros defectos. Él es el único que puede darnos la paz.
También san Pablo lo experimentó en primera persona: “Muy gustosamente continuaré gloriándome en mis debilidades... y me complazco en las enfermedades, en los oprobios, en las necesidades, en las persecuciones, en los aprietos, por Cristo; pues cuando parezco débil, entonces es cuando soy fuerte” (II Cor 12, 9-10)
No podemos llegar a la paz hasta que no seamos sencillos y humildes: aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
Recemos entonces al Señor, que está siempre con nosotros, para que aprendamos de Él, nos abandonemos en su amor y llegue la verdadera paz a nuestras almas.
H de Carmen
En este mundo tan competitivo, en el que lo importante es tener: dinero, poder, fama.....Muchas veces conseguidos por métodos poco ortodoxos, es fácil llegar al desencanto, al agobio, al estrés, incluso a la depresión.
Pero nosotros no estamos nunca solos: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Jesús quiere que reconozcamos nuestras debilidades y nos acerquemos a Él, en la Eucaristía y en la oración, y nos va a aceptar y querer como somos, con nuestros defectos. Él es el único que puede darnos la paz.
También san Pablo lo experimentó en primera persona: “Muy gustosamente continuaré gloriándome en mis debilidades... y me complazco en las enfermedades, en los oprobios, en las necesidades, en las persecuciones, en los aprietos, por Cristo; pues cuando parezco débil, entonces es cuando soy fuerte” (II Cor 12, 9-10)
No podemos llegar a la paz hasta que no seamos sencillos y humildes: aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
Recemos entonces al Señor, que está siempre con nosotros, para que aprendamos de Él, nos abandonemos en su amor y llegue la verdadera paz a nuestras almas.
H de Carmen
martes, 13 de julio de 2010
Orar ante el Sagrario
Cuando las personas tienen mucho que pensar, mucho que caminar, mucho que correr... andan ahí, Señor, ahí afuera. Desde aquí se oye el clamor del mundo. Ruido de coches, motocicletas, ruido de gran tráfico y ajetreo, de velocidad, de impaciencia. Hace mucho calor. Afuera todo es gran agitación, ruido de vida...y la Vida está aquí. En esta soledad, en este silencio, en esta semipenumbra, en esta quietud...
La nave desierta... Mármol, vitrales, imágenes... nada tiene vida, todo es materia muerta, solo hay algo que tiembla, que se mueve, que parpadea... es la lámpara roja del Sagrario. Está señalando que en ese silencio, en esa quietud, en esa gran paz está Dios. Un Dios que siendo el Rey de todo lo creado, está oculto tras unas cortinillas y una pequeña puerta. Silenciosa y humilde espera. Entrega y sumisa esperanza de un Dios que es todo amor. Mansedumbre infinita, paciencia de siglos... Locura de amor de un Dios enamorado de sus criaturas. Sólo a un Dios que muere por amor se le podía haber ocurrido semejante entrega.
Ahí estás, Señor, encerrado en todos los Sagrarios del mundo, desde los de oro y piedras preciosas, en las imponentes y majestuosas catedrales hasta los más humildes y simples de madera, en las iglesias perdidas de las sierras y en las casi legendarias misiones. Ahí te quedaste, Señor, paciente y sumiso, esperando. Porque los enamorados no pueden dejar a quien aman y tu te ibas a la Casa del Padre Celestial, a tu verdadero Reino con tu Madre, con los Santos, con los Ángeles...y nosotros aquí, solos, tropezando, cayendo perdiendo el CAMINO..., teniendo cada vez más lejano, más borroso, el recuerdo de tu paso por la tierra.
Pero no, te quedaste aquí, dando todo por nada; esperando, siempre esperando en tu gran locura de amor; para que sepamos que no te fuiste, que estás aquí, para ser nuestro alimento, carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre; para compartir nuestra alegría, para acompañarnos en nuestra soledad y nuestras penas.
¡Supremo amor de todos los amores que no pudo dejar solo al corazón del hombre porque sabía que tarde o temprano el corazón del hombre lo buscaría, lo necesitaría, lo llamaría... Y Él, sin pérdida de tiempo le daría la respuesta de amor:
- Aquí estoy, siempre me quedé contigo...nunca me fui, siempre te estoy esperando...
Ma Esther de Ariño
Me impresionó mucho este artículo y por eso lo he querido compartir con voasotros. Espero que os guste, os emocione y os haga pensar tanto como a mí.
MEMM
La nave desierta... Mármol, vitrales, imágenes... nada tiene vida, todo es materia muerta, solo hay algo que tiembla, que se mueve, que parpadea... es la lámpara roja del Sagrario. Está señalando que en ese silencio, en esa quietud, en esa gran paz está Dios. Un Dios que siendo el Rey de todo lo creado, está oculto tras unas cortinillas y una pequeña puerta. Silenciosa y humilde espera. Entrega y sumisa esperanza de un Dios que es todo amor. Mansedumbre infinita, paciencia de siglos... Locura de amor de un Dios enamorado de sus criaturas. Sólo a un Dios que muere por amor se le podía haber ocurrido semejante entrega.
Ahí estás, Señor, encerrado en todos los Sagrarios del mundo, desde los de oro y piedras preciosas, en las imponentes y majestuosas catedrales hasta los más humildes y simples de madera, en las iglesias perdidas de las sierras y en las casi legendarias misiones. Ahí te quedaste, Señor, paciente y sumiso, esperando. Porque los enamorados no pueden dejar a quien aman y tu te ibas a la Casa del Padre Celestial, a tu verdadero Reino con tu Madre, con los Santos, con los Ángeles...y nosotros aquí, solos, tropezando, cayendo perdiendo el CAMINO..., teniendo cada vez más lejano, más borroso, el recuerdo de tu paso por la tierra.
Pero no, te quedaste aquí, dando todo por nada; esperando, siempre esperando en tu gran locura de amor; para que sepamos que no te fuiste, que estás aquí, para ser nuestro alimento, carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre; para compartir nuestra alegría, para acompañarnos en nuestra soledad y nuestras penas.
¡Supremo amor de todos los amores que no pudo dejar solo al corazón del hombre porque sabía que tarde o temprano el corazón del hombre lo buscaría, lo necesitaría, lo llamaría... Y Él, sin pérdida de tiempo le daría la respuesta de amor:
- Aquí estoy, siempre me quedé contigo...nunca me fui, siempre te estoy esperando...
Ma Esther de Ariño
Me impresionó mucho este artículo y por eso lo he querido compartir con voasotros. Espero que os guste, os emocione y os haga pensar tanto como a mí.
MEMM
domingo, 11 de julio de 2010
Parábola del buen samaritano. Benedicto XVI
En la parábola del buen samaritano, el camino de Jesrusalén a Jericó aparece, pues, como imagen de la historia universal: el hombre que yace medio muerto a lo largo del camino es imagen de la humanidad. El sacerdote el levita pasan de largo: de aquello que es propio de la dehistoria, de sus culturas y religiones, no viene salvación alguna.
Si el hombre atracado es por antonomasia la imagen de la humanidad, entonces el samaritano sólo puede ser la imagen de Jesucristo.
Esta forma es una contemplación profunda de la parábola que no afecta, pues no mitiga el gran imperativo que encierra la parábola, sino que le da toda su grandeza.
Por fin descubrimos que para que nosotros podamos amar, necesitamos recibir el amor que Dios nos regala.
Necesitamos siempre a Dios, que se convierte en nuestro prójimo, para que nosotros podamos a su vez ser prójimos.
Del libro Jesús de Nazaret de Benedicto XVI.
MEMM
viernes, 9 de julio de 2010
ORACIÓN DE LA TARDE
Amo, Señor, tus sendas y me es suave la carga
(la llevaron tus hombros) que en mis hombros pusiste,
pero a veces encuentro que la jornada es larga,
que el cielo, ante mis ojos, de tinieblas se viste.
Que el agua del camino es amarga..., es amarga,
que se enfría este ardiente corazón que me diste;
y una sombra y honda desolación me embarga
y siento el alma triste hasta la muerte triste...
El espíritu débil y la carne cobarde;
lo mismo que el cansado labriego, por la tarde,
de la dura fatiga quisiera reposar
Más entonces me miras..., y se llena de estrellas,
Señor, la oscura noche; y detrás de tus huellas,
con la cruz que llevaste, me es dulce caminar.
MEMM
(la llevaron tus hombros) que en mis hombros pusiste,
pero a veces encuentro que la jornada es larga,
que el cielo, ante mis ojos, de tinieblas se viste.
Que el agua del camino es amarga..., es amarga,
que se enfría este ardiente corazón que me diste;
y una sombra y honda desolación me embarga
y siento el alma triste hasta la muerte triste...
El espíritu débil y la carne cobarde;
lo mismo que el cansado labriego, por la tarde,
de la dura fatiga quisiera reposar
Más entonces me miras..., y se llena de estrellas,
Señor, la oscura noche; y detrás de tus huellas,
con la cruz que llevaste, me es dulce caminar.
MEMM
jueves, 8 de julio de 2010
Profetas
Un amig@ nos ha hecho una consulta sobre los profetas:
Los profetas fueron personas, miembros todos ellos del pueblo de Dios, que, habiéndose dejado transformar por la acción salvadora de Dios, en su Nombre, intentaron hablar a los suyos a sus paisanos y amigos, para que cambiaran de actitud y salvaran sus vidas.Los profetas, impulsados por el Señor, invitaron a los israelitas a que no se resistieran a la luz y que salieran de sus tinieblas.
Los profetas intentaron, asimismo, que los israelitas comprendieran lo mucho que Dios les quería, que se rindieran a su amor y que se arrepintieran, por tanto, de sus malas acciones para que, sanado su corazón, pudieran vivir en auténtica libertad, como hijos de Dios y miembros de su pueblo santo.
Por tanto, tienen doble finalidad; ANUNCIAR Y DENUNCIAR.
Los profetas procedían de todos los estratos de la población. Había entre ellos campesinos iletrados y pastores, había también personas de linaje real y gran instrucción.
De entre las comunidades proféticas salieron acusadores intrépidos de la idolatría, indoblegables custodios y difusores de la Fe en Dios, hombres templados, que no temían decirles a los reyes y a los poderosos de este mundo la verdad en la cara. Por esto, no pocas veces los profetas se exponían a persecuciones y terminaban su vida con el martirio.
También estudiaban las Escrituras, oraban a Dios, copiaban los libros, escribían las crónicas, las cuales sirvieron luego de material para la composición de los libros históricos de la Biblia.
Hay cuatro Profetas llamados "mayores", y trece llamados "menores". Esta designación solo corresponde al tamaño de los libros.
Los cuatro mayores son: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel
Los trece menores son: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías y Baruc.
Entre los muchos sitios en que se puede consultar, están: http://www.es.catholic.net/conocetufe/804/2778/articulo.php?id=27374
y en: http://www.aciprensa.com/Biblia/profemen.htm
Y sobre todo en la Biblia.
MEMM
martes, 6 de julio de 2010
El profeta Oseas
Todo el mensaje de Oseas tiene como tema principal el amor del Señor despreciado por su Pueblo.
Su dramática experiencia conyugal le hizo penetrar en los secretos del corazón de Dios, que ama a Israel como un padre a su hijo y un esposo a su esposa.
Él es el primero entre los profetas que describe la relación entre el Señor e Israel en términos de unión matrimonial.
El Dios de Oseas es un Dios apasionado, que se expresa con el lenguaje del amor: él manifiesta su ternura, sus celos, su ardiente deseo de ser correspondido y su violenta indignación al verse traicionado.
Pero esa ternura no es un signo de debilidad. Es la fuerza de Dios, capaz de transformar al hombre y de hacer desaparecer en él hasta el recuerdo del pecado. Por eso su última palabra no es de rechazo y de condenación, sino que anuncia en términos de "alianza" una maravillosa restauración.a los que ella quemaba incienso,
cuando se adornaba con su anillo y su collar
e iba detrás de sus amantes,
olvidándose de mí –oráculo del Señor–. Por eso, yo la seduciré,
la llevaré al desierto
y le hablaré a su corazón.
Desde allí, le daré sus viñedos
y haré del valle de Acor
una puerta de esperanza.
Allí, ella responderá
como en los días de su juventud,
como el día en que subía del país de Egipto.
tú me llamarás: "Mi Esposo"
y ya no me llamarás: "Mi Baal".
viernes, 2 de julio de 2010
Vocación de San Mateo
San Mateo era un cobrador de impuestos, un pecador y Jesús le llamó a seguirle y nada menos que para ser uno de sus apóstoles. ¡ Qué vería Mateo en Jesús , que le siguió inmediatamente!
También Jesús nos llama a cada uno de nosotros, nos llama con cariño, con delicadeza, con todo su amor y ¡cuánta paciencia!. Nosotros a veces le decimos, sí, pero tardamos, nos cuesta desprendernos de nuestro pecado. Otras veces respondemos entusiasmados, pero, ¡es tan dícil!
En algunas ocasiones todo está en contra nuestra, nuestros compañeros , nuestros amigos. No nos entienden, no quieren comprender. Pero ahí está Jesús, a nuestro lado siempre, acompañándonos y dándonos fuerzas para que le sigamos.
Pidamos al Señor que nos ayude en nuestro camino.
H de Carmen
También Jesús nos llama a cada uno de nosotros, nos llama con cariño, con delicadeza, con todo su amor y ¡cuánta paciencia!. Nosotros a veces le decimos, sí, pero tardamos, nos cuesta desprendernos de nuestro pecado. Otras veces respondemos entusiasmados, pero, ¡es tan dícil!
En algunas ocasiones todo está en contra nuestra, nuestros compañeros , nuestros amigos. No nos entienden, no quieren comprender. Pero ahí está Jesús, a nuestro lado siempre, acompañándonos y dándonos fuerzas para que le sigamos.
Pidamos al Señor que nos ayude en nuestro camino.
H de Carmen
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









