viernes, 16 de abril de 2010

¡Gracias por ser sacerdote!

No resulta fácil ser sacerdote. Por las críticas de algunos familiares, que no comprenden por qué un joven deja la carrera o el trabajo para ir al seminario. Por la sonrisa compasiva de amigos, que ven cómo queda “arruinado” un futuro que parecía prometedor. Por la mirada de gente anónima, que espera el día en que la Iglesia deje de existir sobre la tierra...

Pero hay y habrá sacerdotes porque hay y habrá hombres dispuestos a responder a un Amor más grande. Cada una de sus historias se explican desde la llamada del Dios que vino al mundo para curar heridas, para limpiar pecados, para encender esperanzas, para enseñar senderos de cariño verdadero.

Miles y miles de sacerdotes han seguido y siguen las huellas del Maestro. Con su mirada y su palabra, con su silencio y su sonrisa, con sus manos temblorosas al tomar el pan y decir palabras divinas, con sus pies cansados tras recorrer caminos polvorientos o ciudades llenas de bombillas y vacías de ilusiones verdaderas.

Gracias al sacerdote miles de hombres y mujeres han escuchado la Palabra, y han recibido el Cuerpo del Hijo Amado. El Amor se hizo Pan tierno, la esperanza surgió con nuevas fuerzas, la fe quedó nuevamente iluminada, la justicia se hizo presente en un mundo hambriento y dolorido.

Gracias a un sacerdote fui acogido en la Iglesia con las aguas del bautismo. Gracias a muchos sacerdotes recibí el perdón en confesiones sencillas e infantiles, o más profundas mientras crecía en estatura y problemas. Gracias a muchos sacerdotes encontré palabras de consuelo, luz para las dudas, reflexión para tomar opciones decisivas, invitaciones a dejar egoísmos y a compartir mis bienes y mi tiempo con tantos hermanos deseosos de encontrarse con Jesús el Nazareno.

Muchos sacerdotes, en los casi 2000 años de nuestra Iglesia, ya están con Dios. Fueron misioneros, como Francisco Javier. Fueron amigos de esclavos, como Pedro Claver. Fueron confesores apasionados, como el cura de Ars o el Padre Pío. Fueron consejeros de almas, como Francisco de Sales. Fueron soldados del Evangelio y defensores del Papa, como Ignacio de Loyola. Fueron callados testigos de Dios en el desierto, como Charles de Foucauld.

A los sacerdotes de ayer y los de hoy, a los que yacen enfermos y a los entusiastas por su juventud perenne, a los que trabajan entre libros y a los que no paran de ir de casa en casa... A tantos sacerdotes enamorados de Cristo, testigos de amor y compañeros de esperanza, de corazón, ¡gracias, gracias, gracias!
Autor: P. Fernando Pascual. Catholic.net

domingo, 11 de abril de 2010

¡SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO!

" Nosotros nos comportamos muchas veces como el bueno de Tomás. Tal vez su incredulidad y escepticismo eran fruto de la crisis tan profunda en la que había caído. ¡En sólo tres días habían ocurrido cosas tan trágicas, tan duras y contradictorias que le habían destrozado totalmente el alma! Su Maestro había sido arrestado, condenado a muerte, maltratado de una manera bestial, colgado de una cruz y asesinado. Y ahora le vienen con que ha resucitado... ¡Demasiado bello para ser verdad! Seguramente habría pensado que con esas cosas no se juega y les pide que lo dejen en paz. Había sido tan amarga su desilusión como para dar crédito a esas noticias que le contaban ahora sus amigos...

A nosotros también nos pasa muchas veces lo mismo. Nos sentimos tan decepcionados, tan golpeados por la vida y tan desilusionados de las cosas como para creer que Cristo ha resucitado y realmente vive en nosotros. Nos parece una utopía, una ilusión fantástica o un sueño demasiado bonito para que sea verdad. Y, como Tomás, exigimos también nosotros demasiadas pruebas para creer."

Son palabras del P. Sergio Córdova.

¡Y qué razón tiene!. ¡Cuánto nos cuesta creer, dentro de nuestro corazón, que Jesús ha resucitado!. ¡Que nos ama y que siempre nos acompaña!. ¡Que vela por nosotros y que hace lo más conveniente para nuestra salvación!. Si creyéramos hasta en lo más íntimo de nuestro ser, actuariámos de otra forma, confiaríamos totalmente en Él, porque para Él nada es imposible.

Pidamos que nuestra creencia en Cristo Resucitado sea totalmente sincera y que cuando digamos ¡Señor mío y Dios mío!, todo nuestro ser se una al Señor.
MEMM

sábado, 10 de abril de 2010

Mensaje llegado por el correo del blog

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Muchas gracias por tu participación y por tus amables palabras.
postmaster@parroquia-ns-europa.com

lunes, 5 de abril de 2010

Jesús ha resucitado

¡ Jesús ha resucitado!. Pero, ¿ ha resucitado de verdad en nuestras vidas?. ¿Notamos un cambio en nuestro corazón? ¿Sentimos una verdadera necesidad de que Jesús esté realmente presente siempre en nuestra vida? ¿Estamos dispuestos a mirar al vecino, al compañero de trabajo, al transeúnte que nos encontramos en la calle, incluso al que está sentado al lado nuestro en la Iglesia, como miraríamos a Jesús?
¿Cuando tengamos nuestros problemas, nuestras debilidades, nuestras tristezas, nos dejaremos abrazar y consolar por Jesús?
Esperamos y deseamos que sea así y que está Cuaresma y Semana Santa haya cambiado un poco nuestras vidas. Que no haya sido una Semana Santa, como en algunas ocasiones, una más.
Deseemos que Jesús haya resucitado de verdad en nuestro corazón.
Una cita interesante para reflexionar:
Cristo no murió con los brazos abiertos para que tu murieras con los brazos cruzados. Siempre tendrás algo que hacer por tu hermano. Hna. María Marta Montejano
MEMM

sábado, 3 de abril de 2010

Benedicto XVI este Viernes Santo



Benedicto XVI dice que el amor es la única fuerza que puede cambiar el mundo





Roma, 2 abr (EFE).- El papa Benedicto XVI presidió este Viernes Santo en el Coliseo de Roma el Vía Crucis, en el que dijo que la única fuerza capaz de cambiar al mundo es el amor y que el hombre tiene necesidad de Dios, aunque no tenga la humildad de reconocerlo.
Benedicto XVI imploró a Dios para que las amarguras de los hombres sean iluminadas por la esperanza y aseguró que de la traición nace la amistad, del rechazo el perdón y del odio el amor.
El Papa teólogo exhortó a los hombres a compartir el sufrimiento de Jesús, cuya muerte -afirmó- es una lección de amor de Dios a los hombres.

jueves, 1 de abril de 2010

Jueves Santo. Misterio Eucarístico


Caigamos de rodillas y pidámosle que nos alimente con su Eucaristía mientras recorremos el camino de la vida. Autor: Ma Esther De Ariño Fuente: Catholic.net


Hoy Jueves Santo sentimos una necesidad imperiosa de recordar y más que recordar llegar con nuestra imaginación y nuestro sentir hasta el Cenáculo, lugar que tuvo que quedar perfumado con las palabras eucarísticas que pronunció allí Jesús la misma noche en que sería entregado a la muerte.


En aquel sagrado recinto vemos a Cristo rodeado de sus apóstoles junto a una mesa y le vemos tomar el pan y el cáliz en sus manos sacerdotales para convertirlos en su Cuerpo y en su Sangre divinos. Jesucristo se nos presenta con todo el poder de que es verdadero Dios, por su milagro, por el dominio de su pena interna, por el infinito amor con que corresponde a la soledad de los sagrarios de todo el mundo y de todos los tiempos, a los sacrilegios y perversiones de los corazones de los hombres, al desamor, y a la tibieza de los malos cristianos que lo reciben con gran indiferencia.


San Pablo nos dice: Porque yo aprendí del Señor lo que también os tengo enseñado; y es que el Señor Jesús, la noche misma en que había de ser entregado, tomó el pan y dando gracias lo partió y dijo a sus discípulos: "Tomad y comed. Esto es mi cuerpo que por vosotros será entregado a la muerte. Haced esto en memoria mía". Y de la misma manera el cáliz, después de haber cenado, diciendo: "Este cáliz es el Nuevo Testamento en mi sangre. Haced esto cuantas veces lo bebiereis en memoria mía, pues todas las veces que comierais este pan o bebierais este cáliz, anunciareis la muerte del Señor hasta que venga.
Así es que, cualquiera que comiera este pan o bebiera el cáliz del Señor indignamente será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Porque quién lo come o bebe indignamente, se traga y bebe su propia condenación". (Cor, ll,2O-32).



Las palabras del Señor en esa noche son una promesa de amor de que jamás estaremos solos sin El, de que podremos alimentar nuestra alma y cuerpo con el mismo Dios nuestro Creador que se quedó en el Sagrario pero también palabras fuertes de una advertencia grave para que no tomemos a la ligera al acercarnos a recibirle sin que antes reconciliemos nuestro corazón, si le hemos ofendido gravemente, con el acto humilde de reconocer nuestros pecados en el Sacramento de la Penitencia.


Y de nuevo ante esta inconmensurable escena de amor en el noche del Jueves Santo podemos ver su rostro trasfigurado y sus ojos llenos de pesadumbre, su corazón dolorido y sus palabras misteriosas para quedarse por siempre, hasta la consumación de los siglos, entre los hombres


Caigamos de rodillas y pidámosle que nos alimente con su Eucaristía mientras recorremos el camino de la vida, que nos consuele en nuestras penas, que participe de nuestras alegría y que nos ayude a no perder la gracia para poderlo recibir frecuentemente y de una manera digna.

lunes, 29 de marzo de 2010

Domingo de Ramos

Comienza la Semana Santa con el Domingo de Ramos, ese día el pueblo de Jerusalén recibió a Jesús aclamándolo como rey alabándolo con palmas.
Nosotros también debemos proclamar a Jesús como rey de nuestra vida, debemos decirle que queremos seguirle aunque tengamos que sufrir por Él.
Aunque el domingo de Ramos mucha gente lo aclamaba, poco después fueron bien pocos los que le acompañaron en su pasión.
¡Pidamos al Señor que nosotros no nos olvidemos nunca de Él!
Sabemos que El verdadero centro de la Buena Nueva del cristianismo es la pasión, muerte, y resurrección de Jesús. San Pablo afirma el mensaje central de la más antigua proclamación de la Iglesia: “Porque yo les transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, y que fue sepultado; que resucitó al tercer día según las Escrituras, y que se le apareció a Pedro y luego a los Doce”(1 Cor 15, 3-5).
Os dejamos las siguientes citas:
Así como Cristo aceptó la muerte corporal para darnos la vida espiritual, así soportó la pobreza temporal para darnos las riquezas espirituales. Santo Tomás de Aquino.
¡Camina en Cristo y canta con alegría!..., pues el que te mandó que le siguieses..., va delante de ti... El resucitó primero..., para que tuviésemos un motivo para esperar... San Agustín de Hipona
MEMM

domingo, 21 de marzo de 2010

Nuestra Parroquia

Hemos recibido un correo muy amable de una amiga de la parroquia. Gracias Rosa.

No es difícil mantener la página Web, tenemos la suerte de pertenecer a Nuestra Señora de Europa, una parroquia muy activa.
Empezando por los sacerdotes y siguiendo por la gran cantidad de personas que colaboran: encargadas del mantenimiento, de liturgia, grupos de evangelio, catequistas, .....

Muchos jóvenes y un grupo de matrimonios, que además de participar en las actividades parroquiales tienen las suyas propias. Hay un enlace en la página para llegar a su página web, si no la habéis visitado os recomendamos que lo hagáis.

Creemos que en nuestra parroquia se intenta cumplir la voluntad de nuestro Señor: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado"
Para que penséis:
«Dios no quiere imponer el bien, quiere seres libres. En algo la tentación es buena. Todos, menos Dios, ignoran lo que nuestra alma ha recibido de Dios, incluso nosotros. Pero la tentación lo manifiesta para enseñarnos a conocernos, y así, descubrirnos nuestra miseria, y obligarnos a dar gracias por los bienes que la tentación nos ha manifestado.» (Orígenes)

martes, 9 de marzo de 2010

REFLEXIONES DE UN DÍA DE CUARESMA

Muchas veces, alguno de nosotros, vivimos nuestra religión muy superficialmente, vemos o actuamos en situaciones muy poco caritativas, pero, pasamos, no pasa nada, ya lo pensaré mañana...
¡Cuántas veces nos da miedo mirar "con lupa" en nuestro interior!. Preferimos vivir aceptando una forma de vida que sabemos nos va endureciendo, nos hace crearnos un Dios a nuestra medida y nos aleja de nuestro Señor. Pero esta forma de vivir nos produce un doloroso vacío interior.
Debemos darnos cuenta de que nuestra verdadera felicidad depende de nuestro amor a Dios, anhelo de estar con Él, de hacer su voluntad, de aceptar nuestros contratiempos. Y entonces todo el amor que tenemos en nuestro corazón y que a veces nos quema por dentro, va dirigido hacia el principio y fin de nuestra vida: Nuestro Señor.
Recemos, pidamos e incluso supliquemos a Jesús que nos ayude a convertirnos esta cuaresma y en nuestra conversión de cada día.
Que Dios os guarde.
H. de Carmen

lunes, 8 de marzo de 2010

El Señor es compasivo y misericordioso




Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.

Él perdona todas tus culpas
Y sana todas tus dolencias;
Rescata tu vida del sepulcro,
Te corona de amor y de ternura.

El Señor hace obras de justicia
y otorga el derecho a los oprimidos;
Él mostró sus caminos a Moisés
y sus proezas al pueblo de Israel.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen.

viernes, 5 de marzo de 2010

Carlos de Foucauld

Muchas gracias amig@, herman@ en Cristo, por compartir con todos nosotros la idea tan precisa que tenía Charles de Foucauld de la oración: " Cuando se ama, se desea hablar constantemente con el amado, o al menos contemplarlo incesantemente. En esto consiste la oración".
Al reflexionar sobre esta frase te das cuenta de esta verdad, de cuánta necesidad tenemos de escuchar a Dios. Y, a veces, no hace falta decirle nada, no hace falta pedirle nada, solamente dejarse abrazar por su Amor, sentir que estás con Él, dentro de Él y sólo con Él. ¡Qué lástima que esos momentos tan especiales no sean más frecuentes! ¡Qué doloroso es en algunos momentos volver al día a día!.
Os dejo una oración de Carles Foucauld: Oración de abandono
Padre:
Me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras.
Sea lo que sea,
te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo.
Lo acepto todo,
con tal que tu voluntad
se realice en mí
y en todas tus criaturas.
Es lo único que deseo, Padre.
Te confío mi vida
te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y me es una necesidad de amor darme,
ponerme en tus manos sin reservas,
con una infinita confianza,
porque tú eres mi Padre.
MEMM

lunes, 1 de marzo de 2010

La transfiguración del Señor




Lucas, capítulo 9
Ocho días después de estos discursos, tomó a Pedro, Juan y Santiago y subió a una montaña a orar.Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestidos resplandecía de blancura.De pronto dos hombres hablaban con él: eran Moisés y Elías,que aparecieron gloriosos y comentaban la partida de Jesús que se iba a consumar en Jerusalén.Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño. Al despertar, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.Cuando éstos se retiraron, dijo Pedro a Jesús: ---Maestro, ¡qué bien se está aquí! Armemos tres tiendas: una para ti, una para Moisés y una para Elías --no sabía lo que decía--.Apenas lo dijo, vino una nube que les hizo sombra. Al entrar en la nube, se asustaron.Y se escuchó una voz que decía desde la nube: ---Éste es mi Hijo elegido. Escuchadle.Al sonar la voz, se encontraba Jesús solo. Ellos guardaron silencio y por entonces no contaron a nadie lo que habían visto.



Desde la antigüedad el hombre ha buscado a Dios en los montes, Moisés en el Sinaí, Abrahán en el Moria, Jesús fue al Monte de los Olivos para acercarse a su Padre en los momentos que más lo necesitaba.

Jesús se llevó a sus tres discípulos al monte Tabor para orar y para que contemplaran su gloria antes de acompañarle en su pasión.
Cada uno de nosotros debemos subir a nuestro monte (nuestros pecados, nuestras preocupaciones,...) para rezar.
Señor, que en el día a día te escuchemos, que los problemas, el ajetreo diario y nuestras preocupaciones no nos impidan oirte y dedicarte un rato de oración.
MEMM

lunes, 22 de febrero de 2010

Cuaresma. Tentaciones


En la homilía de ayer el sacerdote nos habló de las tentaciones de Jesús.

Jesús fue tentado aunque es hijo de Dios, quiso ser tentado para acercarse más a nosotros. Él salió victorioso, ¿y nosotros?.


Debemos rezar mucho y leer el Evangelio con mucha atención, para fijarnos con detalle como reacciona Jesús en cada ocasión y parecernos cada vez más a Él. Tenemos que estar siempre alerta, ya que a veces el maligno nos tienta con situaciones que "aparentemente no son malas".


Recemos para tener siempre la ayuda del Espíritu Santo.

H. de Carmen

viernes, 19 de febrero de 2010

Escuchamos a San Lucas


En el evangelio del día 18 de febrero, San Lucas nos dice:

"Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondió Pedro: ---Tú eres el Mesías de Dios.Él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.Y añadió: ---Este Hombre tiene que padecer mucho, ser rechazado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, tiene que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.Y a todos les decía: ---Quien quiera seguirme, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame.Quien quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda su vida por mí la salvará.¿Qué le aprovecha al hombre ganar el mundo entero si se pierde o se malogra él?"
Nuestra cruz no es una enfermedad (aunque puede llegar a serlo) ni una contrariedad. Nuestra cruz es todo lo que nos aparta del Señor.
Señor, ayúdanos a que esta cuarersma veamos cual es nuestra cruz, nos neguemos a nosotros mismos, carguemos nuestra cruz y te sigamos.
MEMM

lunes, 8 de febrero de 2010

Conócete, acéptate, supérate

Un amig@ nos ha dejado en comentarios una cita de San Agustín para que reflexionemos, y qué cita: "Conócete, acéptate, supérate".

Para concernos de verdad, necesitamos llegar hasta lo más recóndito de nuestra alma y nuestro corazón, debemos ir quitando todas las capas que utilizamos para protegernos de los demás y de nosotros mismos. Solo lo lograremos con la ayuda de Dios, no teniendo miedo de lo que nos vayamos a encontrar.

Una vez que nos hemos conocido un poco más, debemos aceptarnos como somos, si Dios nos quiere con nuestras virtudes y nuestros defectos, ¿por qué nos es tan dificil a nosotros aceptarnos?, ¿por qué intentamos engañarnos a nosotros mismos?, ¿por qué nos da tanto miedo mirar en nuestro interior?.

Solo si nos conocemos y nos aceptamos podremos superarnos y conseguir acercarnos un poquito más a nuestro Señor.

MEMM