sábado, 7 de octubre de 2017

7 de octubre: Nuestra Señora del Rosario


La devoción del Santo Rosario la difundió la propia Virgen María. Santo Domingo de Guzmán y el beato Alano de la Rupe recibieron apariciones de la Virgen para que enseñaran a los hombres a rezar esta oración. La fiesta se universalizó gracias al impulso de los Papas san Pío V, Gregorio XIII, León XIII…
Año 1208, la oración del rosario todavía no era una práctica conocida en la Iglesia y la Virgen, para acabar con esta situación, se apareció a santo Domingo de Guzmán en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia) paraLa devoción del Santo Rosario la difundió la propia Virgen María. Santo Domingo de Guzmán y el beato Alano de la Rupe recibieron apariciones de la Virgen para que enseñaran a los hombres a rezar esta oración. La fiesta se universalizó gracias al impulso de los Papas san Pío V, Gregorio XIII, León XIII…
Año 1208, la oración del rosario todavía no era una práctica conocida en la Iglesia y la Virgen, para acabar con esta situación, se apareció a santo Domingo de Guzmán en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia) para enseñarle su rezo. La Virgen portaba en sus manos un rosario y le pidió a Santo Domingo que difundiera la oración entre los hombres.
El santo, cumpliendo con la petición del Virgen, se lo enseñó a los soldados liderados por su amigo Simón IV de Montfort, que se disponían a luchar en la Batalla de Muret. La victoria en la guerra se le atribuyó a María y, por ello, fue en la localidad de Montfort donde se erigió la primera capilla dedicada a la imagen de la Virgen con el rosario.
A pesar de los esfuerzos, la Virgen tuvo que volver a proponer a los hombres el rezo del rosario en el siglo XV. En esta ocasión el elegido fue el beato Alano de la Rupe, a quien le pidió no sólo que volviera a difundir la devoción, sino también que recogiera en un libro todos los milagros atribuidos al rosario, y le recordó las promesas que siglos atrás dio a Santo Domingo.
José Calderero @jcalderero enseñarle su rezo. La Virgen portaba en sus manos un rosario y le pidió a Santo Domingo que difundiera la oración entre los hombres.
El santo, cumpliendo con la petición del Virgen, se lo enseñó a los soldados liderados por su amigo Simón IV de Montfort, que se disponían a luchar en la Batalla de Muret. La victoria en la guerra se le atribuyó a María y, por ello, fue en la localidad de Montfort donde se erigió la primera capilla dedicada a la imagen de la Virgen con el rosario.
A pesar de los esfuerzos, la Virgen tuvo que volver a proponer a los hombres el rezo del rosario en el siglo XV. En esta ocasión el elegido fue el beato Alano de la Rupe, a quien le pidió no sólo que volviera a difundir la devoción, sino también que recogiera en un libro todos los milagros atribuidos al rosario, y le recordó las promesas que siglos atrás dio a Santo Domingo.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se lleno de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me lo ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar».
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».
Palabra del Señor.

Defensa de la dignidad de la persona humana es principio y fundamento de todo orden social, asegura el Papa

Señores Cardenales,
Señor Presidente del Senado, Señora Ministra,
Señores Obispos, Rector Magnífico,
Señores Embajadores, distinguidas Autoridades, Profesores,
Señoras y Señores
Quiero agradecer al Rector de la Universidad Gregoriana, P. Nuno da Silva Gonçalves, y a la representante de los jóvenes por sus corteses e interesantes palabras de introducción a nuestro encuentro. Les doy las gracias a todos por su presencia aquí esta mañana, por haberme comunicado los resultados de vuestro trabajo y vuestro compromiso de afrontar juntos, por el bien de los niños de todo el mundo, un nuevo y grave problema, característico de nuestro tiempo. Un problema que no había sido todavía estudiado y discutido colegialmente, con la aportación de tantas personas especializadas y figuras con responsabilidades diferentes, como lo habéis hecho en estos días: el problema de la protección eficaz de la dignidad de los menores en el mundo digital.
El reconocimiento y la defensa de la dignidad de la persona humana es el principio y el fundamento de todo orden social y político legítimo, y la Iglesia ha reconocido la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (1948) como «una piedra miliar en el camino del progreso moral de la humanidad» (cf. Discursos de Juan Pablo II en la ONU, 1979 y 1995). En la misma línea, conscientes de que los niños son los primeros que han de recibir atención y protección, la Santa Sede saludó positivamente la Declaración de los Derechos del Niño (1959) y se adhirió a la correspondiente Convención (1990) y a los dos Protocolos facultativos (2001). La dignidad y los derechos de los niños deben ser protegidos por los ordenamientos jurídicos como bienes extremadamente valiosos para toda la familia humana (cf. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nn. 244-245).
Sobre estos principios estamos por lo tanto plena y firmemente de acuerdo y sobre la base de ellos debemos trabajar también de modo concorde. Tenemos que hacerlo con determinación y con verdadera pasión, mirando con ternura a todos los niños que vienen al mundo, cada día y en todas partes, y que tienen necesidad sobre todo de respeto, pero también de cuidado y afecto para crecer en toda la maravillosa riqueza de sus potencialidades.
La Escritura nos habla de la persona humana creada por Dios a imagen suya. ¿Qué otra afirmación más rotunda se puede hacer sobre su dignidad? El Evangelio nos habla del afecto con el que Jesús acogía a los niños, tomándolos en sus brazos y bendiciéndolos (cf. Mc 10,16), porque «de los que son como ellos es el reino de los cielos» (Mt 19,14). Y las palabras más fuertes de Jesús son precisamente para el que escandaliza a los más pequeños: «Más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar» (Mt 18,6). Por lo tanto, debemos dedicarnos a proteger la dignidad de los niños con ternura pero también con gran determinación, luchando con todas las fuerzas contra esa cultura de descarte que hoy se manifiesta de muchas maneras en detrimento sobre todo de los más débiles y vulnerables, como son precisamente los menores.
Vivimos en un mundo nuevo, que cuando éramos jóvenes ni siquiera podíamos imaginar. Lo definimos con dos palabras sencillas: «mundo digital ― digital world»; es el fruto de un esfuerzo extraordinario de la ciencia y la técnica, que en unas pocas décadas ha transformado nuestro ambiente de vida y nuestra forma de comunicarnos y de vivir, y está transformando en cierto sentido nuestro propio modo de pensar y de ser, influyendo profundamente en la percepción que tenemos de nuestras posibilidades y nuestra identidad.
Por un lado estamos como admirados y fascinados por el maravilloso potencial que nos abren, por otra parte, sentimos temor y tal vez miedo, cuando vemos lo rápido que avanza este desarrollo, los problemas nuevos e imprevistos que nos plantea, las consecuencias negativas –casi nunca queridas y sin embargo reales– que trae consigo. Con razón nos preguntamos si somos capaces de conducir los procesos que nosotros mismos hemos puesto en marcha, si no se nos estarán yendo de las manos, si estamos haciendo lo suficiente para tenerlos bajo control.
Esta es la gran cuestión existencial de la humanidad de hoy frente a los diversos aspectos de la crisis global, que es al mismo tiempo ambiental, social, económica, política, moral y espiritual.
Os habéis reunido, representantes de diversas disciplinas científicas, de diferentes áreas de trabajo en las comunicaciones digitales, en el derecho y en la política, justamente porque sois conscientes de la importancia de estos desafíos relacionados con el progreso científico y técnico, y con visión de largo alcance habéis concentrado vuestra atención sobre ese reto, que es probablemente el más importante de todos para el futuro de la familia humana: la protección de la dignidad de los jóvenes, de su crecimiento saludable, de su alegría y de su esperanza.
Sabemos que hoy en día, los niños representan más de la cuarta parte de los más de tres mil millones de usuarios de Internet, lo que significa que más de 800 millones de niños navegan por la red. Sabemos que tan sólo en India, en los próximos dos años, más de 500 millones de personas tendrán acceso a la red, y la mitad de ellos serán menores. ¿Qué es lo que se encuentran en la red? ¿Y cómo son considerados por quienes, de tantas maneras, tienen poder sobre la red?
Debemos tener los ojos abiertos y no ocultar una verdad que es desagradable y que no quisiéramos ver. Por otra parte, ¿no hemos entendido demasiado bien en estos años que ocultar la realidad del abuso sexual es un gravísimo error y fuente de tantos males? Entonces, miremos la realidad tal y como la habéis visto en estos días. En la red se están propagando fenómenos extremadamente peligrosos: la difusión de imágenes pornográficas cada vez más extremas porque con la adicción se eleva el umbral de la estimulación; el creciente fenómeno del sexting entre chicos y chicas que utilizan las redes sociales; la intimidación que se da cada vez más en la red y representa una auténtica violencia moral y física contra la dignidad de los demás jóvenes; la sextortion; la captación a través de la red de menores con fines sexuales es ya un hecho del que hablan continuamente las noticias; hasta llegar a los crímenes más graves y estremecedores de la organización online del tráfico de personas, la prostitución, incluso de la preparación y la visión en directo de violaciones y violencia contra menores cometidos en otras partes del mundo. Por lo tanto, la red tiene su lado oscuro y regiones oscuras (la dark net) donde el mal consigue actuar y expandirse de manera siempre nueva y cada vez con más eficacia, extensión y capilaridad. La antigua difusión de la pornografía a través de medios impresos era un fenómeno de pequeñas dimensiones comparado con lo que está sucediendo hoy en día, de una manera cada vez más creciente y rápida, a través de la red. De todo esto habéis hablado claramente, de manera documentada y en profundidad, por eso os damos las gracias.
Ante todo esto ciertamente nos quedamos horrorizados. Pero lamentablemente estamos también desorientados. Como bien sabéis y así nos enseñáis, la característica de la red es su carácter global, que cubre todo el planeta superando todas las fronteras, siendo cada vez más capilar, alcanzando en cualquier parte todo tipo de usuarios, incluidos los niños, a través de dispositivos móviles cada vez más ágiles y fáciles de manejar. Por eso ahora nadie en el mundo, ninguna autoridad nacional por su cuenta se siente capaz de abarcar adecuadamente y de controlar las dimensiones y la evolución de estos fenómenos, que se entrelazan y se conectan con otros problemas dramáticos relacionados con la red, como el tráfico ilegal, el crimen económico y financiero, el terrorismo internacional. Incluso desde un punto de vista educativo nos sentimos desorientados, ya que la velocidad del desarrollo deja «fuera de juego» a las generaciones de más edad, haciendo que sea muy difícil o casi imposible el diálogo entre las generaciones y la transmisión equilibrada de las normas y de la sabiduría de vida adquirida con la experiencia de los años.
Pero no debemos dejarnos dominar por el miedo, que es siempre un mal consejero. Y mucho menos dejar que nos paralice el sentimiento de impotencia que nos oprime frente a la dificultad de la tarea. Estamos llamados en cambio a movilizarnos juntos, sabiendo que nos necesitamos mutuamente para buscar y encontrar el camino y las actitudes adecuadas que ayuden a dar respuestas eficaces. Debemos confiar en que «es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral» (Enc. Laudato si’, 112).
Para que esta movilización sea eficaz, os invito a contrastar con decisión algunos posibles errores de perspectiva. Me limito a señalar tres.
El primero es el de subestimar el daño que los fenómenos antes mencionados hacen a los menores. La dificultad para resolverlos puede hacernos caer en la tentación de decir: «En el fondo, la situación no es tan grave ...». Pero los avances en la neurobiología, la psicología, la psiquiatría, nos llevan a destacar el profundo impacto que las imágenes violentas y sexuales tienen en las dúctiles mentes de los niños, a reconocer los trastornos psicológicos que se manifiestan en el crecimiento, las situaciones y comportamientos adictivos, de auténtica esclavitud resultantes del abuso en el consumo de imágenes provocativas o violentas. Son trastornos que repercutirán fuertemente durante toda la vida de los niños actuales.
Y aquí permítaseme hacer una observación. Con razón se insiste en la gravedad de estos problemas para los menores, pero como consecuencia se puede subestimar o tratar de hacer olvidar que también se dan problemas en los adultos y que, aunque para los ordenamientos jurídicos se necesita un límite que distinga entre el menor y el mayor de edad, eso no es suficiente para afrontar los desafíos, porque la difusión de una pornografía cada vez más extrema y otros usos impropios de la red no sólo causan trastornos, adicciones y daños graves incluso entre los adultos, sino que afecta también a la representación simbólica del amor y a las relaciones entre los sexos. Y sería un grave engaño pensar que una sociedad en la que el consumo anómalo de sexo en la red se extiende entre los adultos será capaz de proteger eficazmente a los menores.
El segundo error es el de pensar que las soluciones técnicas automáticas, los filtros construidos en base a algoritmos cada vez más sofisticados para identificar y bloquear la difusión de imágenes abusivas y dañinas, son suficientes para hacer frente a los problemas. Ciertamente estas son medidas necesarias. Sin duda, las empresas que proporcionan a millones de personas redes sociales y dispositivos informáticos cada vez más potentes, capilares y veloces han de invertir en ello una parte proporcionalmente grande de sus numerosos ingresos. Pero también es necesario que, dentro de la dinámica misma del desarrollo técnico, sus actores y protagonistas perciban con mayor urgencia, en toda su amplitud y en sus diversas implicaciones, la fuerza de la exigencia ética.
Y es aquí donde nos encontramos con el tercer posible error de perspectiva, que consiste en una visión ideológica y mítica de la red como un reino de libertad sin límites. Precisamente entre vosotros hay también representantes de quienes tienen que elaborar las leyes y de aquellos que han de hacerla cumplir para garantizar y proteger el bien común y el de las personas. La red ha abierto un espacio nuevo y de gran alcance para la libre expresión y el intercambio de ideas e información. Y es ciertamente un bien, pero, como vemos, también ha ofrecido nuevos instrumentos para actividades ilícitas horribles y, en el ámbito que nos ocupa, para el abuso y el daño a la dignidad de los menores, para la corrupción de sus mentes y la violencia a sus cuerpos. Aquí no se trata de ejercicio de la libertad, sino de crímenes, contra los cuales debemos proceder con inteligencia y determinación, ampliando la cooperación entre los gobiernos y las fuerzas del orden a nivel global, en la misma medida en que la red se ha hecho global.
De todo esto habéis hablado entre vosotros, y en la «Declaración» que poco antes me habéis presentado habéis indicado algunas de las direcciones en las que hay que promover la cooperación concreta entre todos los que están llamados a comprometerse para afrontar el gran reto de la defensa de la dignidad de los menores en el mundo digital. Apoyo con gran determinación y firmeza el compromiso que habéis asumido.
Se trata de despertar la conciencia sobre la gravedad de los problemas, de hacer leyes apropiadas, de controlar el desarrollo de la tecnología, de identificar a las víctimas y perseguir a los culpables de crímenes, de ayudar en su rehabilitación a los menores afectados, de colaborar con los educadores y las familias para que cumplan con su misión, de educar con creatividad a los jóvenes para que usen adecuadamente Internet –y sea saludable para ellos y para los demás menores–, de desarrollar la sensibilidad y la formación moral, de continuar con la investigación científica en todos los campos relacionados con este desafío.
Con razón expresáis el deseo de que también los líderes religiosos y las comunidades de creyentes participen en este esfuerzo común, aportando toda su experiencia, su autoridad y su capacidad educativa y de formación moral y espiritual. En efecto, sólo la luz y la fuerza que vienen de Dios nos pueden ayudar a afrontar los nuevos desafíos. Por cuanto respecta a la Iglesia Católica, quiero asegurar su disponibilidad y compromiso. Como todos sabemos, la Iglesia Católica en los últimos años se ha hecho cada vez más consciente de no haber hecho lo suficiente en su interior para la protección de los menores: han salido a la luz hechos gravísimos de los que hemos tenido que reconocer nuestra responsabilidad ante Dios, ante las víctimas y ante la opinión pública. Precisamente por eso, por las dramáticas experiencias vividas y los conocimientos adquiridos en el compromiso de conversión y purificación, la Iglesia siente hoy un deber especialmente grave de comprometerse, de manera cada vez más profunda y con visión de futuro, en la protección de los menores y de su dignidad, tanto dentro de ella como en toda la sociedad y en todo el mundo; y esto no lo realiza ella sola –porque sería evidentemente insuficiente– sino ofreciendo su colaboración activa y cordial a todas las fuerzas y miembros de la sociedad que desean comprometerse en la misma dirección. En este sentido, se adhiere al objetivo de «poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños», establecido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible 2020 (Objetivo 16.2).
En muchas ocasiones y en tantos países diferentes, mi mirada se ha cruzado con la de los niños, pobres y ricos, sanos y enfermos, los que están alegres y los que sufren. Sentirse mirado por los ojos de los niños es una experiencia que todos conocemos y que nos toca en lo más hondo del corazón, y que también nos obliga a un examen de conciencia. ¿Qué hacemos para que estos niños nos puedan mirar sonriendo y conserven una mirada limpia, llena de confianza y de esperanza? ¿Qué hacemos para que no se les robe esta luz, para que esos ojos no sean perturbados y corrompidos por lo que encontrarán en la red, que será parte integral e importantísima de su ambiente de vida?
Trabajemos por tanto todos juntos para tener siempre el derecho, el valor y la alegría de mirar a los ojos de los niños de todo el mundo.
(from Vatican Radio)

Papa: la gracia de la vergüenza nos cura del pecado

 
“Justicia a Dios y a nosotros el deshonor en el rostro”. Con estas palabras el Profeta Baruc en la Primera Lectura propuesta por la liturgia del día se refiere a la desobediencia a la ley de Dios, es decir, al pecado y, al mismo tiempo, indica también cuál es el verdadero camino para pedir perdón. Se trata del hilo conductor de la homilía del Papa durante la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el primer viernes de octubre. Franciscorecorrió el texto litúrgico deteniéndose, ante todo, en la realidad del pecado que caracteriza a todos los hombres, y en la profecía de Baruc “sacerdotes, reyes, jefes y padres”:
“Nadie puede decir: ‘Yo soy justo’, o  ‘yo no soy como aquel o como aquella’. Yo soy pecador. Yo diría que casi es el primer nombre que todos tenemos: pecadores. Y después, ¿por qué somos pecadores? Hemos desobedecido, siempre en relación con el Señor: Él ha dicho una cosa y nosotros hemos hecho otra. No hemos escuchado la voz del Señor: Él nos ha hablado tantas veces. En nuestra vida, cada uno puede pensar: ‘¡Cuántas veces el Señor me ha hablado a mí! ¡Cuántas veces no lo he escuchado!’. Ha hablado con los padres, con la familia, con el catequista, en la iglesia, en las predicaciones, también ha hablado a nuestro corazón”.
Pero nosotros nos hemos rebelado: éste es el pecado, por lo tanto es “rebelión”, es “obstinación” en el proseguir en “las inclinaciones perversas de nuestro corazón”, cayendo en las “pequeñas idolatrías de cada día”, “codicia”, “envidia”, “odio” y, especialmente, “maledicencia”, ese “hablar mal” que el Pontífice define la “guerra del corazón para destruir al otro”.
Y es a causa del pecado, como también está escrito en la página de Baruc, “que se nos vinieron encima tantos males” porque el “pecado arruina el corazón, arruina la vida, arruina el alma, debilita y enferma”, pero sigue siendo siempre un pecado con relación a Dios:
“No es una mancha que hay que quitar. Si fuera una macha, bastaría ir a la tintorería y hacerla limpiar… No. El pecado es una relación de rebelión contra el Señor. Es malo en sí mismo, pero malo contra el Señor, que es bueno. Y si yo pienso así mis pecados, en lugar de entrar en depresión, siento aquel gran sentimiento: la vergüenza, la deshonra de la que habla el profeta Baruc. La vergüenza es una gracia.”
La vergüenza “abre la puerta a la curación”. Es la invitación que el Papa Francisco dirigió al concluir esta reflexión: ante el Señor experimentar vergüenza por nuestros pecados y pedir ser curados:
“Cuando el Señor nos ve así, avergonzados por lo que hemos hecho, y con humildad pedir perdón, Él es el omnipotente: borra, nos abraza, nos acaricia y nos perdona. Éste es el camino para llegar al perdón, lo que hoy nos enseña el profeta Baruc. Alabemos hoy al Señor porque ha querido manifestar la omnipotencia precisamente en la misericordia y en el perdón; después, también en la creación del mundo, pero esto viene en segundo lugar. Sobre todo en la misericordia y en el perdón, y ante un Dios tan bueno, que perdona todo, que tiene tanta misericordia: pidamos la gracia de la vergüenza”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

viernes, 6 de octubre de 2017

DIÁLOGO Y ORACIÓN ANTE LA DEPLORABLE VIOLENCIA EN CATALUÑA



Ante las imágenes que dieron la vuelta al mundo de lo sucedido el domingo 1 de octubre en Barcelona y toda Cataluña, el Cardenal Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona, deploró la situación de violencia, señalando la necesidad de «encontrar una salida pacífica y democrática», encomendándola al Dios de la paz.

Nota de Prensa del Arzobispado de Barcelona del 1 de octubre de 2017: «Ante los hechos que se han producido hoy en la archidiócesis de Barcelona y toda Cataluña, el cardenal arzobispo de Barcelona, ​​Juan José Omella, pide diálogo y oración. A través de las Redes Sociales, Juan José Omella ha manifestado que “La situación de violencia que se vive hoy en Cataluña es deplorable. Hay que encontrar una salida pacífica y democrática a la situación que se está viviendo. Encomendamos ello al Dios de la paz.” Así, el cardenal Omella se suma al mensaje de Paz emitido esta tarde por el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense».

Un sacerdote escribe al párroco catalán que permitió contar votos en su parroquia



«Cataluña está dividida. Con lo que ha hecho está dando la espalda y quitando la voz a muchos», escribe un sacerdote de la diócesis de Getafe, Patxi Bronchalo, en una carta abierta en su blog al párroco de Vila Rodona (Tarragona) que permitió que en su parroquia se contaran votos del referéndum ilegal en Cataluña. «¡Los templos no son nuestros! Las iglesias que se llenan de cosas que no son Dios terminarán vacías», añade
Estimado Francesc:
Mi nombre es Patxi Bronchalo, y, como usted, también soy sacerdote. Quería escribirle esta carta abierta porque, como tanta gente, he visto el vídeo en el que aparece usted en su parroquia dirigiendo el canto a la asamblea mientras un grupo de personas contaban los votos del desgraciadamente famoso referéndum celebrado en Cataluña el pasado uno de octubre.
He podido ver también su explicación en el programa  de La Sexta, recalcando que no era una Eucaristía lo que allí se estaba celebrando. Menos mal. Eso bien sabemos antes que hubiese sido mucho mas grave. Aún así, quería compartir con usted estas líneas.
Seguro que usted me entiende. Es muy hermoso ser sacerdote, yo estoy feliz de serlo. Como usted, también caso y entierro a los que son de unas ideas o de otras. Yo también me esfuerzo mucho en acoger a todos en la parroquia, en predicar el amor de un Dios que no hace distinción entre sus hijos. Yo también sufro con los problemas de la gente, me emociono con sus alegrías, lloro con sus sufrimientos. Yo también llamo a la paz y a la reconciliación, y me duele mucho cuando hay falta de perdón entre hermanos.
Los sacerdotes somos hombres de paz. Y viendo lo que sucede estos días en nuestro país (así es, no lo he inventado yo), no puedo evitar pensar que los sacerdotes somos más necesarios que nunca. Mucho progreso pero seguimos igual: hay mucha falta de Dios.
Lo que usted hizo me escandaliza. Usted es un hombre de paz. Y al fomentar un acto político dentro su parroquia está haciendo daño a una buena parte de la sociedad en la que vive, está tomando partido y posicionamiento por una opción, poniendo la política y un modo de hacer política corrupto (¡pues no busca el bien común!) por encima de las personas.
No es difícil verlo: Cataluña está dividida (eso tampoco lo he inventado yo). Con lo que ha hecho está dando la espalda y quitando la voz a muchos a los que nadie defiende, está fomentando la división entre familias. Y peor: está diciendo a todo el que vea el vídeo que hay un modo de hacer las cosas al margen de toda ley o de toda Constitución que nos rija. ¿Qué autoridad le quedará a usted entre quienes escuchen hablar en sus homilías de perdón, de unidad, de convivencia, de respeto y tolerancia?
Y peor aún: los templos no son lugar para acciones políticas. ¡Los templos no son nuestros! A nosotros se nos encarga su cuidado y el de sus feligreses. Bien lo sabemos los sacerdotes. De sobra. Y no seamos ingenuos, ni nos engañemos: las iglesias que se llenan de cosas que no son Dios terminarán vacías. Y sin vocaciones. La historia lo demuestra. Al tiempo.
Bien lo sabrá también. Las ideologías buscan llenar el vacío del corazón del hombre que solo puede llenar Dios. Hay políticos que nos prometen todo: la salvación en esta tierra, la perfecta felicidad, el fin del sufrimiento. Les basta afirmar lo suyo y decir que la culpa de nuestros males son las ideas de los demás. ¿Y luego qué sucede? Las ideologías pasan, nos pisan, y mueren, y ninguna arregla nuestra sed de Amor.
Solo Dios basta. Solo Dios llena. Estoy convencido, aunque casi nadie lo diga, que detrás de todos nuestros problemas sociales en el fondo hay una gran falta de Dios. También en Cataluña, pues la falta de Dios no entiende de las fronteras que nos empeñemos en poner. Como sacerdotes, lo mejor que podemos hacer por las personas que nos rodean es dar a Dios. Nada más. Y nada menos.
Solo una última reflexión: ¿qué cree que harían los catalanes más radicales con ese templo y ese altar delante del cual usted ha permitido que se cuenten las papeletas del referéndum que ellos han impulsado?
Rezo por usted. Rezo por Cataluña. Rezo por España.
Patxi Bronchalo
Alfa y Omega

30.000 descargas en apenas 4 días: éxito de la edición digital gratuita de los Evangelios de la UNAV

Esta versión busca «secundar el deseo del Papa Francisco» que ha invitado reiteradamente a «los católicos» a que «llevemos el Evangelio en el bolsillo y lo leamos a diario», ha asegurado el decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, Juan Chapa
Ya ha pasado medio siglo desde que san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, impulsara la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra (UNAV), que en 1967 se estableció como Instituto Teológico y, dos años después –en 1969–, fue erigido como Facultad por la Santa Sede.
Con motivo de este 50 aniversario, que se celebrará oficialmente el viernes 6 de octubre, la Facultad de Teología y la editorial de la Universidad de Navarra (EUNSA) han lanzado una versión digital gratuita de los Evangelios. El archivo, que apenas lleva colgado en internet 4 días, ya ha sido descargado por 30.000 usuarios.
Esta edición, disponible en versión española y latinoamericana, busca «secundar el deseo del Papa Francisco» que ha invitado reiteradamente a «los católicos» a que «llevemos el Evangelio en el bolsillo y lo leamos a diario», ha asegurado el decano de la Facultad de Teología, Juan Chapa. «Ofrecer de manera gratuita una edición de los Evangelios significa que no se puede prescindir del acontecimiento que ha marcado la historia y el desarrollo de la humanidad. La figura de Jesucristo, cuya vida y enseñanza se encuentra en los Evangelios, no solo da sentido a la vida de muchos, sino que responde a las aspiraciones más hondas del alma humana», ha añadido.
En términos similares se expresa el recién nombrado nuevo prelado del Opus Dei –y gran canciller de la UNAV–, monseñor Fernando Ocáriz, que en el prólogo recuerda que «la lectura del santo Evangelio constituye una fuente esencial para el conocimiento de Jesucristo, centro de la existencia cristiana, y una actividad primordial para radicar la vida espiritual en su persona».
La versión digital de los Evangelios se puede descargar gratuitamente, en archivo de 1,4MB, de las principales plataformas: iTunes iBooks, Google Play Books y Amazon Kindle. La versión en papel del texto se publicó en diferentes ediciones entre 1997 y 2004.
Actos del 6 de octubre
También con motivo del 50 aniversario, además de la publicación de la versión digital de los Evangelios, la Facultad de Teología de la UNAV ha organizado los días 4 y 5 de octubre un Simposio Internacional de Teología bajo el título Teología y Universidad.
Un día después –este viernes 6 de octubre–, el cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, concelebrará un Eucaristía en la catedral de Pamplona. La Misa dará comienzo a las 10:30 h. Además, a partir de las 12 h., habrá visitas guiadas por distintos espacios de la universidad. Y ya por la tarde, a las 17: 30, tendrá lugar un acto conmemorativo de los 50 años en el Teatro del Museo.
J. C. de A.
Alfa y  Omega

Quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 13-16 En aquel tiempo, dijo Jesús: «¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafárnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a mi me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado». Palabra del Señor.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza.
Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafárnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno.
Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a mi me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».
Palabra del Señor.

El Papa a las Sociedades Bíblicas Unidas: “Servidores de la Palabra, es vital anunciar el Evangelio a todos”

“Caminemos juntos para que la Palabra se difunda. Oremos juntos para que se haga la voluntad del Padre. Trabajemos juntos para que se cumpla en nosotros, lo que el Señor ha dicho”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros del Comité para las Relaciones con las Iglesias de las Sociedades Bíblicas Unidas, a quienes recibió en el Vaticano, el primer jueves de octubre de 2017.
En su discurso, el Santo Padre recordando las palabras de San Pablo a los Efesios, saludó y recibió a todos los miembros de este Comité. “De parte mía – precisó el Pontífice – manifiesto el vivo deseo de que la gracia del Espíritu Santo este con ustedes y con todos aquellos que realizan todo esfuerzo para hacer conocer el Evangelio, facilitando el acceso a la Biblia en las lenguas más diversas y, hoy, a través de las múltiples formas de comunicación social”.
Somos servidores de la Palabra
“Somos servidores de la Palabra de salvación – señaló el Papa – que no regresa al Señor vacía. Dejarse pues, ‘herir’ por la Palabra es indispensable para expresar con la boca lo que en el corazón sobreabunda. La Palabra de Dios, de hecho – subrayó el Pontífice –«penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Heb 4,12)”.
“Somos servidores de la Palabra de vida eterna, y creemos que no sólo de pan vive el hombre – puntualizó el Santo Padre – sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Cfr. Mt 4,4,). Pues, con la ayuda del Espíritu Santo, debemos nutrirnos en la mesa de la Palabra por medio de la lectura, la escucha, el estudio y el testimonio de vida. Nosotros dedicamos tiempo a quienes amamos, y aquí se trata de amar a Dios, que nos ha querido hablar y nos ofrece palabras de vida eterna”.
Resaltando la importancia de la palabra de Dios en la vida espiritual de los creyentes, el Papa Francisco resaltó que “somos servidores de la Palabra de reconciliación”, que nos ayuda a crecer en la veneración de su Palabra. “Somos servidores de la Palabra que ha salido de Dios y se ha hecho carne (Jn 1,14). Por ello, dijo el Pontífice, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todo lugar, en toda ocasión, sin descanso, sin repulsiones y sin miedo. Y lo hacemos en obediencia al envío misionero del Señor y con la certeza de su presencia en medio de nosotros hasta el fin del mundo”.
También, el Papa Francisco recordó que, “somos servidores de la Palabra de verdad. Estamos convencidos – dijo – que la unidad querida por Dios puede realizarse solamente en la común adhesión a la integridad del contenido de la fe revelada. En materia de fe – agregó el Pontífice – el compromiso está en contradicción con Dios que es Verdad. En el Cuerpo de Cristo, el cual es camino, verdad y vida, ¿Quién podría considerar legitima una reconciliación actuada a precio de la verdad?”.
Antes de concluir su discurso, el Santo Padre comentando la Segunda Carta de San Pablo a Timoteo recordó que, “somos servidores de la Palabra de Dios poderoso que ilumina, protege y defiende, sana y libera”. Por ella – por la Palabra, dijo el Papa – muchos de nuestros hermanos y hermanas están en prisión y muchos otros han derramado su sangre como testimonio de su fe en Jesús, el Señor. “Caminemos juntos para que la Palabra se difunda – alentó el Pontífice – oremos juntos para que se haga la voluntad del Padre, trabajemos juntos para que se cumpla en nosotros, lo que el Señor ha dicho”.
(Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

jueves, 5 de octubre de 2017

Osoro y Omella no serán mediadores entre Moncloa y la Generalitat


Los cardenales Omella y Osoro no serán mediadores entre Moncloa y la Generalitat. Al menos, no oficialmente. Los arzobispos de Barcelona y Madrid, que en las últimas jornadas trabajan, de manera discreta, para no que no vuelen los puentes de diálogo entre Cataluña y el resto de España, están comprometidos como facilitadores del entendimiento, pero en ningún caso como mediadores de un conflicto entre iguales.
Así ha quedado claro en los distintos encuentros -personales y telefónicos- que ambos prelados han mantenido en los últimos días con representantes políticos, sociales, culturales y empresariales de Madrid y Barcelona. Tanto Omella como Osoro han planteado a sus respectivos interlocutores que la Iglesia no puede ejercer como mediadora, dado el carácter universal de la institución, que podría derivar en una  "internacionalización" del conflicto.
Ambos arzobispos han subrayado tanto a Rajoy y Sáenz de Santamaría (con quienes ambos prelados se encontraron el lunes) como a Oriol Junqueras (quien se trasladó el martes al palacio del Arzobispado para hablar con Omella), que la posición de la Iglesia -que cuenta con el aval vaticano- es la de "diálogo, entendimiento, del respeto a los derechos y a las instituciones, y de la no confrontación".
Así se apuntaba en la nota de la Comisión Permanente del Episcopado publicada antes del 1-O y que contó con la unanimidad de todos sus miembros, aunque posteriormente algunos de ellos (fundamentalmente el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz) salieran a la luz pública a criticarla.
De hecho, el Arzobispado de Madrid ha tenido que salir al paso de algunas informaciones que aseguraban que, en una conversación mantenida entre Osoro y Pablo Iglesias (fue el cardenal quien telefoneó al líder de Podemos), el primero se habría comprometido a "intentar convencer" a Rajoy para que dialogara con Puigdemont.
Desde la diócesis, se asegura que la llamada "se enmarca en las conversaciones que habitualmente se mantienen con las diversas fuerzas políticas" y que, "en ningún caso se ha concretado compromiso alguno, sino que se ha reiterado el mensaje lanzado la semana pasada por los obispos españoles en comunión".
En todo caso, la noticia de una supuesta mediación de la Iglesia en el conflicto catalán ha sido fuertemente criticada por los partidos del bloque constitucionalista. Tanto PP como Ciudadanos y el PSOE han rechazado que la Iglesia pueda convertirse en interlocutora válida. Así, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha indicado que "no tiene ningún sentido introducir a la Iglesia" puesto que "al final se acabaría discutiendo sobre la validez del propio mediador". Algo similar han señalado tanto Albert Rivera como el vicepresidente del grupo PPE en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons.
Roma dice "no" a la autodeteminación
Entretanto, este lunes se produjo un encuentro, aparentemente protocolario, pero que escondía mucho detrás. Así, tal y como informa el periodista (y asesor de la Embajada) Antonio Pelayo en Vida Nueva, el Papa recibió al nuevo embajador de España ante la Santa Sede, Gerardo Bugallo.
Durante el encuentro, de unos veinte minutos, y que se produjo a solas, Bergoglio habría manifestado al embajador la postura de la Santa Sede, contraria a toda autodeterminación que no esté justificada por un proceso de descolonización, y manifestó el rechazo de la Iglesia a toda actitud que no esté basada en el respeto a la legalidad constituida.
Posteriormente, Bugallo se encontró con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, durante alrededor de una hora. En la conversación, el número dos de la Santa Sede manifestó que la diplomacia vaticana patrocinaba actitudes de diálogo y de negociación para atajar las tensiones creadas, sin renunciar a soluciones pacíficas, según el relato de Pelayo. ¿Una puerta abierta?
Finalmente, el semanario Alfa y Omega, órgano oficial del Arzobispado de Madrid, ha publicado un editorial bajo el título de "Ante todo, mucha calma", en el que recuerda "la urgencia de promover un sano patriotismo inclusivo capaz de abrazar la rica diversidad y pluralidad entre los españoles" frente al "discurso de los particularismos y la descalificación del otro".
"La responsabilidad de la Iglesia en estos momentos es clara: trabajar por la concordia, a pesar de que algunos de sus miembros hayan podido no estar a la altura", admite el semanario, quien arremete contra aquellos obispos que, como Sanz, han criticado la nota de la CEE (pese a haberla aprobado con su voto). "Juzgar de tibia, como algunos han hecho, la respuesta de los obispos plasmada en la declaración de la Comisión Permanente aprobada la pasada semana, es no comprender lo que está en juego en estos momentos en España".
"La defensa de la Constitución y del principio de legalidad es clara en el documento, que al mismo tiempo apela a la necesidad de diálogo, el cual será imposible mientras no exista un clima de mínima serenidad", añade el texto, quien pide "responsabilidad" a todos, en Cataluña y "en el resto de España, donde no hay hogar o lugar de trabajo donde no se discuta apasionadamente estos días sobre la crisis española y catalana".
"Ante todo, mucha calma"
Son días decisivos en la grave crisis política que atraviesa España (decir solo Cataluña sería quedarse cortos). El Estado de Derecho tiene los instrumentos necesarios para prevalecer, y pensar en estos momentos en otra hipótesis es sencillamente descabellado, por más que el vértigo de los acontecimientos produzca una impresión distinta. La cuestión es cómo va a superarse esta crisis. Este podría ser el acicate para intentar cerrar de una vez por todas las fracturas territoriales y los agravios comparativos entre comunidades autónomas, una constante en estos 40 años de democracia. La crisis muestra también la urgencia de promover un sano patriotismo inclusivo capaz de abrazar la rica diversidad y pluralidad entre los españoles, como pueblo protagonista del proceso de integración europea que acoge con los brazos abiertos a muchas personas venidas de todas partes del mundo. Son objetivos que no se pueden alcanzar de la noche a la mañana, pero empezar a trabajar en ellos es ya una forma de sembrar reconciliación. Si, por el contrario, prevalece el discurso de los particularismos y la descalificación del otro, los episodios de estos días no serán más que el preludio de una crisis todavía mayor más pronto que tarde.
La responsabilidad de la Iglesia en estos momentos es clara: trabajar por la concordia, a pesar de que algunos de sus miembros hayan podido no estar a la altura. Pero juzgar de tibia, como algunos han hecho, la respuesta de los obispos plasmada en la declaración de la Comisión Permanente aprobada la pasada semana, es no comprender lo que está en juego en estos momentos en España. La defensa de la Constitución y del principio de legalidad es clara en el documento, que al mismo tiempo apela a la necesidad de diálogo, el cual será imposible mientras no exista un clima de mínima serenidad. Es obvio que a algunos les interesa enrarecer el ambiente. Las posiciones extremas se retroalimentan y lo último que deben hacer los católicos es entrar en esa dinámica. Y en esto la responsabilidad es de todos. Especialmente en Cataluña, pero también en el resto de España, donde no hay hogar o lugar de trabajo donde no se discuta apasionadamente estos días sobre la crisis española y catalana.
Jesús Bastante

El Papa anuncia una reunión pre-sinodal para jóvenes de todo el mundo

“Quiero anunciar que del 19 al 24 de marzo de 2018, la Secretaría General del Sínodo de los Obispos convoca una reunión pre-sinodal para invitar a jóvenes de diferentes partes del mundo: jóvenes católicos y jóvenes de diferentes confesiones cristianas y de otras religiones; no creyentes”.
Estas han sido las palabras del papa Francisco al final de la audiencia general celebrada hoy, 4 de octubre de 2017, en la Plaza de san Pedro.
Esta iniciativa forma parte del proceso de preparación de la próxima Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre “Juventud, fe y discernimiento vocacional” en octubre de 2018, ha indicado el Papa.
“Con este camino, la Iglesia quiere escuchar la voz, la sensibilidad, de fe y también las dudas y críticas de los jóvenes. Para ello, las conclusiones del Encuentro de Marzo serán transmitidas a los Padres Sinodales”, ha concluido el Papa al final la audiencia.
ZENIT

El Papa, en contra de la autodeterminación de Cataluña


Rechaza toda actuación contraria a la legalidad constituida
En su primer encuentro con el nuevo embajador de España, que presentó sus cartas credenciales el pasado lunes, el Papa ha reiterado a Gerardo Bugallo «la postura contraria de la Santa Sede a toda autodeterminación que no esté justificada por un proceso de descolonización», según informa este jueves la revista Vida Nueva.
La crónica de su corresponsal Antonio Pelayo, consejero eclesiástico de la embajada de España ante la Santa Sede, añade que el Papa «manifestó el rechazo de la Iglesia a toda actitud que no esté basada en el respeto a la legalidad constituida».
Es la postura que el Santo Padre manifestó ya hace tiempo sobre Cataluña en una conferencia de prensa a bordo del avión papal, distinguiendo netamente la salida de una situación colonial «por emancipación» de la ruptura deliberada de un país «por secesión».
El problema creado por el intento de referéndum ilegal en Cataluña, realizado justo el día anterior, era evidentemente el tema principal de la primera visita de Gerardo Bugallo este lunes al Vaticano, pero el nuevo embajador prefirió no hacer ninguna comunicación a la prensa.
Según el semanario católico, el encuentro con el Papa duró veinte minutos, y la posterior reunión con el secretario de Estado se prolongó durante media hora.
El nuevo embajador «transmitió al Papa los saludos del Rey Felipe VI y del Gobierno, y le agradeció en su nombre y en el de todos los españoles la ayuda que la Iglesia ha prestado y sigue prestando a las capas más desfavorecidas de la sociedad».
A su vez, también según el semanario, el diplomático español -hasta hace poco embajador en Kiev- constató en su encuentro con el secretario de Estado «que el número dos de la Santa Sede demostró estar muy al corriente tanto de la situación catalana como de la ucraniana, y manifestó que en ambos casos la diplomacia vaticana patrocinaba actitudes de diálogo y de negociación para atajar las tensiones creadas, sin renunciar a soluciones pacíficas».
Al mismo tiempo, según fuentes vaticanas, Pietro Parolin es muy consciente de que en estos momentos no hay margen de negociación, y de que el Vaticano no puede mediar entre posturas irreconciliables cuando una de las partes no respeta la ley, como se demostró amargamente hace unos meses en Venezuela.
Juan Vicente Boo/ABC

«La fe se vive peor si la psicología no está equilibrada»


Médico psiquiatra, doctora en Medicina y Cirugía y máster en Psicoterapia, Maribel Rodríguez decidió dedicarse a este campo porque sentía la necesidad de comprender al ser humano. En esta búsqueda se dio cuenta de que no podía hacerlo sin tener en cuenta la espiritualidad de una persona. Ahora que los tiempos son más propicios para ello –abundan los congresos sobre estas cuestiones–, defiende que se tiendan puentes entre psiquiatría y psicología y la religión
Psiquiatría y espiritualidad no siempre han ido de la mano. Más bien, se han mirado con recelo, una situación que parece llegar a su fin después de que psiquiatras y psicólogos reconozcan la necesidad de tener en cuenta la vida de fe de una persona a la hora de tratarla y de que la religión, en este caso la católica, esté acudiendo a estas ciencias para ayudar de una forma integral al ser humano.
Así, a bote pronto, parecen disciplinas lejanas.
Sí, es verdad que parecen mundos muy distintos, pero se está abriendo el diálogo entre ambos mundos. Hace años, era casi imposible. Los psiquiatras que nos interesábamos por la espiritualidad teníamos casi que escondernos porque nos consideraban raros. Actualmente, en parte gracias al auge de la meditación y del mindfulness los psicólogos y psiquiatras se han empezado a abrir más a la parte espiritual.
¿No tenía en cuenta esta dimensión de la persona?
La verdad es que no mucho, al menos no explícitamente, pero la psiquiatría vive hoy una crisis quizás de sentido. Nos preguntamos qué hacemos y cómo lo hacemos y si es incompleto nuestro enfoque. La psiquiatría parece haberse quedado sin alma, y da la impresión de que a veces lo que hacemos no sea más que un maquillaje psicológico… También veo una crisis de sentido a nivel global en nuestra cultura, que afecta a la psiquiatría y a la psicología, que se han quedado cojas y quizás por eso hay más apertura a otras perspectivas.
¿Es posible acercar posturas?
Antes, como he dicho, el psiquiatra que investigaba cuestiones de espiritualidad y religión era raro; en cambio ahora aparecen cada vez más colegas que tienen curiosidad sobre estas cuestiones. Además, en la actualidad, hay más gente con preguntas e inquietudes espirituales, a pesar de que se hayan alejado de la religión. También son muchas las personas las que solicitan un psiquiatra o psicólogo que entienda y que respete su religión y espiritualidad.
Usted ha ido un paso por delante.
Quizás… He respondido a una inquietud personal y he querido escuchar las necesidades de las personas. Pero no es algo tan nuevo, desde los años 60 esta inquietud es muy explícita en la psiquiatría y en la psicología, pero fuera de España. No es solo que a mí me interese, es que a la gente le hace falta. En realidad, se trata de ayudar a la persona en todas su dimensiones –cuerpo, mente y espíritu–, de entenderla de una forma global.
Pero tendría alguna inquietud…
Desde que decidí entrar en Medicina, tenía claro que quería ser psiquiatra porque quería entender al ser humano. Pero me di cuenta de que la ciencia era insuficiente y de que necesitaba una visión más amplia. Ahí entraron en juego la filosofía y las religiones, en las que hallé una gran sabiduría psicológica, sobre todo en los místicos. Por ejemplo, en santa Teresa de Jesús. Y no es que pretenda invadir, al abordar esta dimensión, el terreno propio del sacerdote, sino que se trata de ayudar a la persona que viene con toda su realidad bio-psico-socio-espiritual. El paciente puede querer expresar cuestiones de su vida espiritual o poner de manifiesto un conflicto que le genera su espiritualidad, o bien es posible que su estado psicológico altere su vivencia espiritual, pues hay formas sanas y enfermas de vivir la fe. Entonces, el profesional tiene que tenerlo en cuenta para ayudar a vivirla de una manera sana o para ser un apoyo más en una crisis espiritual.
Parece un terreno difícil de delimitar. ¿No es así?
Efectivamente. Por ejemplo, a veces, diferenciar entre una noche oscura del alma y una depresión es complicado. Se mezclan cosas. Es complejo, pero de lo que se trata es de ayudar a que la gente esté más integrada en todas sus dimensiones y por eso hay que tender puentes entre psicología, psiquiatría y espiritualidad.
¿Usted cómo lo hace?
Intento tener una visión antropológica integradora, que tenga en cuenta las diferentes dimensiones y, a la vez, respetar cada parcela. Yo no puedo hacer una intervención espiritual, ni me pongo a rezar con un paciente en la consulta, pero sí considero necesario tener en cuenta su vida espiritual para comprenderle. Porque muchos problemas se agravan porque no se entiende la parte psicológica desde la fe y, en otros casos, porque la psiquiatría no respeta o no entiende la espiritualidad.
En este sentido, ¿puede ayudar la fe ante un trastorno psicológico? ¿Y empeorarlo?
Desde luego, puede ser de gran ayuda, pero también un perjuicio si se vive de manera equivocada o distorsionada.
Explíquese.
Se puede agravar la herida de alguien que tiene una depresión cuando, al verle triste y apagado, le decimos que está así porque se ha alejado de Dios y que tiene que rezar más. Esto es una barbaridad y un maltrato, además de una muestra de incomprensión. Si uno tiene gripe y ese día no sintoniza con un sacramento o no puede asistir, todo el mundo lo entiende. Si en lugar de una gripe padece una depresión, se tiende a culpabilizarle. A veces, se da este punto de incomprensión, más acentuado en las comunidades religiosas, donde se puede llegar a plantear que uno tiene que lograrlo todo a través de la vida espiritual y la oración. Un psicólogo americano (John Welwood) habla del «bypassespiritual», es decir, eludir la situación real de los problemas, escapándose al mundo espiritual. Por ejemplo, rezar para que se arregle un problema con el marido, en lugar de hablar con él; o rezar porque estoy enfermo, pero no cuidarse.
Interesante…
Muchos problemas psicológicos se agravan cuando se enfocan inadecuadamente en el mundo religioso. Y existen ciertos problemas psicológicos que han llevado a una visión distorsionada de la fe, derivados de inmadureces psicológicas, problemas mentales o falta de comprensión a uno mismo. Podríamos incluso decir que ciertos problemas en la Iglesia pueden surgir de problemas psicológicos. Vuelvo a santa Teresa. Ella hablaba de las monjas a las que les daban «pasmos largos», que era una especie de estado de estar enganchadas a la oración, sin querer hacer nada más, de una manera exagerada. Ante esta situación, les prohibía rezar y les indicaba hacer tareas domésticas, para conectarse con la realidad. Cuentan otra anécdota de que una monja le dijo que si no comulgaba varias veces al día se iba a morir. Ella le respondió que ninguna de las dos comulgaría en los próximos días para ver qué pasaba. Santa Teresa era muy psicóloga.
El Papa confesó hace poco que había acudido al psicoanalista en una ocasión. ¿Puede ayudar a normalizar la importancia de cuidar la salud mental entre los católicos?
El Papa muestra que es un ser humano, que ha tenido un problema, lo ha reconocido y ha pedido ayuda. Es una muestra de sensatez y de humildad que alguien como él, con esa visibilidad, lo diga con tanta naturalidad. Existe la creencia de que uno va al psicólogo porque está loco y esto no es así. La mayoría de mis pacientes tienen mejor salud mental que la media porque al menos reconocen que tienen un problema y lo quieren arreglar.
También parece que está introduciendo ciencias humanas como la psicología, la psiquiatría o la sociología en los procesos formativos de los sacerdotes o en el tratamiento de cuestiones familiares.
Yo plantearía que nociones básicas de salud mental son necesarias para todo el mundo para comprender mejor al ser humano. Pero esto es especialmente importante en personas que tienen la responsabilidad que tienen los sacerdotes. Han de estar en un mínimo estado de buena salud mental para poder ayudar a otros adecuadamente.
Francisco da gran importancia en este sentido al discernimiento en cada situación y no solo a la norma. Pienso en cuestiones de familia que pueden generar controversia y en las que la psicología puede ayudar.
En el ámbito de la familia, hay que trabajar mucho. A veces se dice que la familia es lo mejor, que hay que defenderla… Y estoy de acuerdo, pero si escuchas a personas que yo trato, abusadas por sus padres o maltratadas por sus madres, ese mensaje entra en conflicto con sus experiencias y tienden a culparse al estar de acuerdo en que la familia es algo bueno. No es su experiencia. La familia adecuada está muy bien, pero cuidado con cómo decimos las cosas. La familia no es un molde ideal en el que si no cabemos ya estamos mal. La normas tienen en ocasiones sentido y en otras no. Se puede leer en el Evangelio. En él vemos que limitarse a las normas es síntoma de inmadurez, inconsciencia y miedo. ¿Cómo es posible que creas tanto en Dios y tengas miedo? Y si crees en el perdón, ¿por qué estás obsesionado con el pecado? Hablamos de una religión de amor y podemos estar todo el día juzgando al vecino, odiando al otro porque no es como nosotros. En este tema hay cuestiones que tienen que ver con la congruencia y la congruencia es un tema psicológico. En este sentido, la fe se vive peor si la psicología no está equilibrada, pues el amor hacia los demás no es posible si no estamos mínimamente en paz con nosotros mismos.
Fran Otero @franoterof