jueves, 20 de julio de 2017

Carta del arzobispo de Madrid: Entrar en el dinamismo de la acogida y del encuentro.


Este verano, el Señor nos ofrece la posibilidad de vivir nuevas realidades que enriquecen nuestra existencia. Los cristianos que caminamos en Madrid tenemos una nueva oportunidad de acoger y de anunciar a Jesucristo
Ha llegado este tiempo de verano y quiero dirigirme a todos los cristianos y hombres de buena voluntad. Son muchas las personas que en este tiempo salen de Madrid, pero también otras muchas llegan a visitar nuestra ciudad de otros lugares del mundo; sois muchos los madrileños que viviendo aquí, os trasladáis a otro sitio, ya sea para pasar unos días en el lugar de origen o en otro lugar donde con vuestro esfuerzo habéis conseguido una casa de vacaciones; otros muchos os quedáis en el mismo lugar de siempre pero viviendo este tiempo con unas connotaciones especiales. Los cristianos que caminamos en Madrid tenemos una nueva oportunidad de acoger y de anunciar a Jesucristo, de hacerlo creíble. Muchos jóvenes y niños estáis en campamentos, realizando el camino de Santiago, ayudando en tareas que dignifican la vida de los demás, y aportáis lo mejor de vosotros mismos. Gracias por esta entrega que os hace crecer como personas y posibilitar el crecimiento de los demás llevando el amor de Jesucristo.
¿Cómo es el dinamismo de la acogida, del encuentro? En estos ámbitos nuevos en los que desarrollamos nuestra vida, tenemos la posibilidad de encontrar la originalidad que tiene esa nueva manera de vivir que nos ofrece Jesucristo. ¿Por qué no hacemos la experiencia? Un hombre excepcional como san Pablo lo hizo en el camino de Damasco. Sin ningún miedo se dejó interpelar por Jesucristo, que le salió al camino. Con aquella luz que lo cegó, vio que se le ofrecían otras posibilidades para hacer el camino de su vida. Y él las aceptó, porque descubrió la vida con un sentido diferente y más hondo. ¿Por qué nosotros no podemos ser aquellos que reciben sin miedos la luz que viene de Jesucristo? Ciertamente la experiencia enseña que, quien se deja iluminar por esa luz, tiene una manera nueva de estar en la vida; ahí tenemos a la pléyade de testigos de la fe, muchos de los cuales han caminado con nosotros.
Permitidme que os diga a los jóvenes, a las familias cristianas, precisamente en este tiempo, que os dejéis iluminar por esa luz. La familia tiene una capacidad original y única de transformación de la sociedad. Dejad que la luz de Jesucristo entre en vuestras vidas: en la de los esposos y en la de los hijos. ¡Qué diferencia más abismal de perspectivas! En verano vais a estar más tiempo juntos; las relaciones se van a hacer más intensas y pueden ser más profundas, ya que tenéis más tiempo para vivir desde la hondura de lo que sois. Todas las familias cristianas tenéis una oportunidad de vivir la gracia de lo que es la familia cristiana. Vivid la comunión interpersonal de amor y de vida. En este momento de la historia, cuando hemos comenzado una época nueva, necesitamos más que nunca que pongáis el acento en el amor interpersonal auténtico, un amor fiel, único, exclusivo, totalizante y para toda la vida. Descubrid la grandeza del mismo. Sed una comunidad abierta con proyección social y eclesial, positiva y solidaria. Orientad así vuestra acción de esposos y la educación de vuestros hijos mediante la transmisión de los auténticos valores. Vosotros, los jóvenes, lanzaos a vivir con la fuerza del amor de Cristo que os hace mirar siempre hacia adelante y siempre a los demás. Creedme que la fe, la esperanza y el amor de Cristo contribuyen a la transformación y santificación del mundo desde dentro a modo de fermento. Podemos y debemos ser fermento.
Hacerse verdaderos
Este verano, estoy seguro de que el Señor nos ofrece la posibilidad de vivir nuevas realidades que enriquecen nuestra existencia. Suscitemos el dinamismo de la acogida y del encuentro:
1. Seamos capaces de suscitar un nuevo dinamismo que mueva la historia: la acogida y el encuentro. Seamos capaces de suscitar un nuevo dinamismo en la vida y en las vidas de los que nos rodean, que nace de la acogida y del encuentro. Ese dinamismo confiere la tensión de la búsqueda permanente, que nos hace más humanos. Quien busca, encuentra. El dinamismo de la acogida y del encuentro es que el nos enseña Jesucristo con su vida. Nadie se sintió al lado del Señor extraño, indiferente, pasando de todo. Nunca el Señor se puso en contra del otro, sino que su acogida suscitaba situarnos ante nosotros mismos y a favor del otro. A este respecto, recuerdo el encuentro de Jesús con Zaqueo. La acogida del Señor de su persona y de toda su familia suscitó en Zaqueo la necesidad de situarse ante sí mismo y de descubrir que tenía que hacer un cambio de vida. Por otra parte, le llevó también a situar la vida a favor siempre de los otros (cfr. Lc 19, 1-10). En verano tenemos la posibilidad de realizar y suscitar más acogida y encuentro: más tiempo en la familia, más tiempo con los amigos, más posibilidades de conocer nuevas personas… Hagamos vida lo que aquí, en Madrid, siempre se dio por parte de quienes fueron construyendo esta comunidad: lugar de acogida y de encuentro, nunca lugar de aparcamiento, siempre lugar de distensión y de formular la vida desde el encuentro. Acojo al otro para que se dé al otro; no lo acojo para mí, lo acojo para sí. Hagamos de nuestras vidas escuela de proximidad, semillero de fraternidad, escuela de solidaridad.
2. Seamos capaces de potenciar la acogida inteligente en nuestra vida: estamos en el mundo para hacer lo mismo que el Señor hace con nosotros, cuando lo dejamos entrar en nuestra vida. En esa entrada nos abre la mente, nos entrega una visión nueva, nos da vista, nos agranda y desatasca el corazón. A la larga todo esto ayuda a vivir en verdad o, como decía un santo, a hacerse verdadero, que es lo mismo que aprender a vivir y tener un criterio de verdad que no es el del ilustrado que responde fríamente a las cuestiones que le preguntan con sus palabras y razones y por eso son respuestas frías, sino que nos hace entrar a la verdad por el amor. A este respecto, recuerdo el texto del ciego de Jericó que, sentado junto al camino pedía limosna y sintió el paso y el amor del Señor a quien gritó con fuerza: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». El Señor lo acoge inteligentemente, sale a su encuentro y le dice, «¿Qué quieres que te haga?». La respuesta del ciego fue contundente: «Rabbuni, que recobre la vista» (cf. Mc 10 46-52). Realmente la acogida que hace el ciego del Señor, le hace ver con una profundidad especial y única, le hace entrar en la verdad regalándole su mismo amor y haciéndole vivir de él. Precisamente por eso, el pueblo, al verlo, alabó a Dios. Un nuevo verano para hacer lo mismo que el Señor y permitir que en la vida de otros suceda la experiencia del ciego: que otros vean lo que realmente hay que ver, que tengan entrada en la verdad por el amor que el Señor hace caer en sus vidas.
3. Seamos capaces de dejarnos acoger por Cristo: nadie se hace grande sin la apertura a quien es realmente Grande, a quien es Camino, Verdad y Vida. La historia nos enseña que la referencia a quien es Roca que sostiene, da seguridad, hace afrontar todo desde unas dimensiones absolutamente nuevas, y nos ha sido revelado por Jesucristo.
Os aseguro que nunca encontré modos de acoger y de encontrarnos los hombres como los que engendra el haber acogido en la vida a Jesucristo. No acoger a Jesucristo introduce al ser humano en un avasallamiento y su existencia se empobrece, se rompe y rompe, se altera su identidad y expulsa la posibilidad de tener un desarrollo de la vida en todas las dimensiones de la misma. Es cierto que la apertura a Jesucristo produce la conversión que es imprescindible para transformar nuestra vida y darle la identidad verdadera. Dejémonos acoger y encontrar por Jesucristo; seamos agradecidos de ser acogidos por Jesucristo, que no tiene inconveniente en enseñarnos a querer, a saber más, a poder mucho más, a esperar siempre y a orar o establecer un diálogo permanentemente con Él.
Con el deseo de que viváis un verano diferente porque entráis en el dinamismo de la acogida y del encuentro, con gran afecto, os bendice,
+Carlos, Card. Osoro, arzobispo de Madrid

Itinerario del profeta Elías

«Mirando a los venerables Padres antiguos, especialmente al profeta Elías, como a su inspirador, la Orden toma una conciencia más viva de su vocación contemplativa, orientada por completo a la escucha de la palabra de Dios y a la búsqueda del tesoro más valioso, la perla preciosa de su reino».
Constituciones de las Carmelitas Descalzas, 1991, 2
Dolores Aleixandre nos presenta el itinerario que realizó el profeta Elías a lo largo de su historia. Una historia tejida de contrastes, en la que Elías se dejó transformar por el Señor:

Del Blog: "Teresa de la rueca a la pluma"

20 de julio: san Elías, profeta del Antiguo Testamento


Cuando sucedió, allá en el monte llamado Tabor, la Transfiguración de Jesucristo ante los tres discípulos predilectos Pedro, Juan y Santiago, dejándoles ver por un momento su Gloria, allá apareció Elías entre los invitados junto a otro peregrino de la montaña que se llamaba Moisés; los discípulos los veían conversando familiarmente con Cristo; entre los tres comentaban cosas sobre los acontecimientos de la próxima Pasión.
Ya sabían cosas de él; las habían escuchado con frecuencia en la sinagoga de los sábados; incluso los más viejos del lugar afirmaban que en los últimos tiempos se hablaba de Elías más que en otras épocas; no hacía mucho, la gente llegó a confundir a aquel Bautista que realizaba su carismática predicación en el río Jordán con Elías; los mismos príncipes de los sacerdotes habían mandado a unos comisionados para que investigaran si Juan era el Mesías tan esperado y, al obtener una respuesta negativa, intuyeron que se trataba de alguna otra persona importante y hasta le preguntaron si era una especie de reencarnación de Elías o una aparición suya, puesto que se hablaba de que el gran profeta tendría que venir en los tiempos últimos.
¿Que quién fue este personaje?
Los judíos de todos los lugares conocían bien sus portentosas obras que fueron parte de su misión. Había nacido en torno al año 900 antes de Cristo, cuando ya se había consumado la división cismática político-religiosa del Pueblo de Dios que quedó seccionado en el Reino del Norte –con capital en Samaría– y el Reino del Sur –con capital en Jerusalén–, después de la asamblea que tuvieron en el 931, en Siquén. El reino del norte se llama desde entonces Israel y el del sur, Judá. Cuando Elías ejerce su profetismo por encargo de Dios, reina en Israel Ajab; pero se ha casado con la cruel Jezabel, hija de Ittobaal, el rey de Tiro y Sidón, que ha traído a Samaría a sus profetas y dioses fenicios, levantado un templo a los baales y ha perseguido hasta el aniquilamiento a los profetas del verdadero y único Dios, Yahvé.
Elías o Eliyahú, que quiere decir «Dios es mi confianza», es fuerte y claro con el rey Ajab. Le dirá que por haberse apartado de Yahvé y por haber torcido sus ojos a los dioses falsos ya lleva su reino sufriendo años la sequía que ha mandado Elías; hace años que los campos se han olvidado de las cosechas, los veneros están agostados y los animales se mueren; los hombres tienen labios resecos y Samaría entera sufre el azote de Dios.
Profeta fuerte y claro con el pueblo prevaricador. «¿Hasta cuándo cojearéis entre dos muletas?» les dice, recriminándoles por mantenerse dubitativos y negligentes entre Yahvé y los baales. Tiene que convencerles con un prodigio: Reunidos los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y él solo en lid sobrenatural para dilucidar ante el pueblo dónde está la verdad; dos novillos descuartizados dispuestos sobre el monte para el sacrificio; los profetas de los baales danzarán, cantarán, gritarán, implorarán, se harán incisiones sangrientas y entrarán en trance sin éxito; Elías invocará con sencillez al Dios de Israel y de Judá y vendrá de inmediato un fuego del cielo que hará en un instante cenizas a las víctimas y a las piedras por más que antes hubieran sido empapadas en agua.
Con los intereses de Yahvéh es fuerte y claro por encima de todo. Los cuatrocientos cincuenta profetas de los falsos dioses son pasados a cuchillo junto al torrente Cisón. Ni uno solo escapó.
Convertido ya el pueblo al buen Dios, no hace falta que continúe el castigo. Viene el agua como llega la persecución de la vengativa Jezabel que obliga a huir a Elías al desierto donde, cansado y agotado el profeta, pide ya la llegada de su fin bajo la retama. Como el desierto tiene reminiscencias de lugar encontradizo con Dios, le viene el encargo de reponer fuerzas porque el camino a recorrer es aún largo para Elías. Hace falta ungir a Yehú para rey de Israel y preparar a Eliseo como sucesor en el profetismo.
Aún tuvieron tiempo para ver al hombre de Dios pasar andando el río Jordán golpeado con su manto.
¡Cuánto debió de ser el poder que Dios dio a Elías, cuando Eliseo se conformaba solo con un tercio de él para desempeñar su propia misión! Y lo tendrá al ver el rapto de su maestro al cielo en aquel carro de fuego.
Archimadrid.org

Comentario por el papa Francisco del santo Evangelio según san Mateo 11, 28-30


En  este  Evangelio encontramos la invitación de Jesús. Dice así: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11, 28). 

Cuando Jesús dice esto, tiene ante sus ojos a las personas que encuentra todos los días por los caminos de Galilea: mucha gente sencilla, pobres, enfermos, pecadores, marginados... Esta gente lo ha seguido siempre para escuchar su palabra —¡una palabra que daba esperanza! 

Las palabras de Jesús dan siempre esperanza— y también para tocar incluso sólo un borde de su manto. Jesús mismo buscaba a estas multitudes cansadas y agobiadas como ovejas sin pastor (cf. Mt 9, 35-36) y las buscaba para anunciarles el Reino de Dios y para curar a muchos en el cuerpo y en el espíritu. Ahora los llama a todos a su lado: «Venid a mí», y les promete alivio y consuelo.

Esta invitación de Jesús se extiende hasta nuestros días, para llegar a muchos hermanos y hermanas oprimidos por precarias condiciones de vida, por situaciones existenciales difíciles y a veces privados de válidos puntos de referencia. En los países más pobres, pero también en las periferias de los países más ricos, se encuentran muchas personas cansadas y agobiadas bajo el peso insoportable del abandono y la indiferencia

La indiferencia: ¡cuánto mal hace a los necesitados la indiferencia humana! Y peor, ¡la indiferencia de los cristianos! En los márgenes de la sociedad son muchos los hombres y mujeres probados por la indigencia, pero también por la insatisfacción de la vida y la frustración. Muchos se ven obligados a emigrar de su patria, poniendo en riesgo su propia vida. Muchos más cargan cada día el peso de un sistema económico que explota al hombre, le impone un «yugo» insoportable, que los pocos privilegiados no quieren llevar. 

A cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos, Jesús repite: «Venid a mí, todos vosotros». Lo dice también a quienes poseen todo, pero su corazón está vacío y sin Dios. También a ellos Jesús dirige esta invitación: «Venid a mí». La invitación de Jesús es para todos. Pero de manera especial para los que sufren más.

Jesús promete dar alivio a todos, pero nos hace también una invitación, que es como un mandamiento: «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11, 29). El «yugo» del Señor consiste en cargar con el peso de los demás con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y el consuelo de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro. La mansedumbre y la humildad del corazón nos ayudan no sólo a cargar con el peso de los demás, sino también a no cargar sobre ellos nuestros puntos de vista personales, y nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia.
Invoquemos a María santísima, que acoge bajo su manto a todas las personas cansadas y agobiadas, para que a través de una fe iluminada, testimoniada en la vida, podamos ser alivio para cuantos tienen necesidad de ayuda, de ternura, de esperanza.

PAPA FRANCISCO. ÁNGELUS. Domingo 6 de julio de 2014

Soy manso y humilde de corazón





Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Palabra del Señor.

miércoles, 19 de julio de 2017

El Papa concede un Año Jubilar a las clarisas de Soria


 Con ocasión de los 75 años de la exposición permanente de Jesús Eucaristía en la iglesia del monasterio de Santo Domingo, el Papa Francisco, por medio de la Penitenciaría Apostólica, ha concedido a las HH. Clarisas de Soria un Año Jubilar en el que se podrá ganar la Indulgencia plenaria; este tiempo de gracia será inaugurado por el Obispo de Osma-Soria, Mons. Abilio Martínez Varea, el próximo viernes 11 de agosto, festividad de Santa Clara de Asís, y se prolongará hasta el 11 de agosto de 2018. Para organizar y coordinar los actos de este Año, el Obispo ha nombrado un delegado episcopal, el presbítero diocesano Rubén Tejedor Montón.
Fue la entonces Abadesa de la Comunidad y hoy Venerable, Madre Clara Sánchez de la Concepción, quien vio la necesidad de tener expuesto permanentemente el Santísimo Sacramento en su comunidad de Hermanas pobres de Santa Clara. Desde el 11 de agosto de 1942, Jesús Eucaristía es adorado día y noche, permaneciendo la iglesia de Santo Domingo de Soria abierta desde las 7 h. hasta las 21 h. Son muchas las personas que en ese templo, ante la Eucaristía, encuentran paz y consuelo.

Aprovechando este 75º aniversario, "la comunidad de Clarisas deseamos extender y fomentar la adoración y el amor a Jesús Sacramentado, y atraer muchas almas hacia Él para que puedan gozar y enriquecerse de la gracia jubilar", explican desde el Monasterio; "nosotras nos gozamos en los ideales que dejó Madre Clara, declarada Venerable el 3 de abril de 2014; ella vivió en este convento desde 1922 hasta 1973, año en que falleció repentinamente, y el Espíritu Santo infundió en ella un amor ardiente por Jesús Eucaristía y por volver a las fuentes del carisma clariano".
En muchísima precariedad y pobreza, después de haber superado innumerables dificultades, Madre Clara recibió el permiso del Obispado para la exposición permanente del Santísimo. Aquel 11 de agosto de 1942 se inauguró la exposición permanente y desde entonces la Comunidad de Clarisas, los fieles sorianos y muchos visitantes de la ciudad que conocen y aman este solemne culto a la Eucaristía, "se acercan a nuestra iglesia de Santo Domingo para descansar en adoración a Jesús Sacramentado".
Con la celebración de este Año Jubilar se pretende que los fieles de toda la Diócesis profundicen en la fe y busquen un mayor acercamiento a los sacramentos, especialmente al de la Reconciliación y a la Eucaristía. Además, durante el Año Jubilar se podrá ganar la indulgencia plenaria peregrinando a la iglesia de Santo Domingo de Soria, rezando allí ante Cristo Eucaristía, y cumpliendo las condiciones acostumbradas de confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice.
El Año Jubilar: lema y actos
"Aquí el Amor es amado" será el lema elegido para el Año Jubilar; es la frase que la Venerable Madre Clara pronunciaba ante el grito de San Francisco de Asís quien, dolido por la indiferencia de muchos, repetía frecuentemente: "¡El Amor no es amado!".
Para el Año Jubilar se está preparando un nutrido programa de eventos para "dar a conocer el culto eucarístico en el Monasterio y la figura providencial de la Madre Clara, acercar a muchas personas a Cristo, y dar a conocer nuestra vida y nuestro carisma".
La Comunidad de las HH. Clarisas
Un centenar de hermanas compone la Comunidad de HH. Clarisas repartidas en cinco conventos: 54 en Soria (donde ingresará otra joven de Toledo en los próximos días), 14 en Valdemoro (Madrid), 10 en Medinaceli, 12 en Zimbabwe y 6 en Mozambique (donde, en los últimos dos meses, han ingresado dos jóvenes mozambiqueñas).
 (Diócesis de Soria)

Omella asegura que el conflicto entre Cataluña y España “es una tensión alimentada”

La tensión entre Cataluña y España "es más de arriba que de la calle". El cardenal de Barcelona, Juan José Omella, considera que "hay que lanzar un mensaje de entendimiento, de paz y de hermandad" frente a "una tensión alimentada" que "crean ciertos grupos y medios".
En una entrevista al diario local La Comarca.net , de su comarca natal, el Matarraña de Teruel, Omella subraya que "cuando voy por parroquias, voy por la calle y creo que esa tensión la crean ciertos grupos y medios. Es una tensión alimentada".
"Ahora parece que a través de esas políticas hay cierta tensión y me duele. Hay que lanzar un mensaje de entendimiento, de paz y de hermandad", sostiene el cardenal de Barcelona, quien añade que "a pie de calle es cierto que a veces también se palpa algo de tensión, pero ni mucho menos tanto como trasciende en los medios y da la sensación que la imagen que se da no es correcta".
"Cuando escuchas a los que mandan referirse a la situación, uno se espera que en la calle no se hable de otra cosa y que la gente está crispada, pero no es así", aclara el purpurado, quien insiste en que "tenemos que trabajar todos por el bien de todos y por la fraternidad de todos", pues "la división no lleva a ninguna parte. Eso no conduce a nada sino a sufrimientos".


"Ojalá todos pongamos de nuestra parte, ciudadanos, políticos, periodistas, profesores, padres de familia... ¡Hagamos todo lo posible para acercarnos y dialogar por el mismo bien común!", reclama Omella, quien también se refiere, en la entrevista, al litigio de los bienes de la Franja. En este punto, se muestra convencido de que "se resolverá".
"Yo creo que hay que trabajar desde ambas partes para buscar una solución ya. Al final son unas piezas de arte cuya resolución tiene mil maneras de hacerse efectiva. Y sobre todo cuando uno las reclama deben devolverse", apunta el cardenal de Barcelona. "Mi deseo es que vuelvan, como siempre he dicho y creo que así será".
Jesús Bastante

Sembrar esperanza, no amargura


VER
Ya casi no me dan ganas de ver los noticiarios de la televisión, pues lo que más difunden son robos, asesinatos, accidentes, casos de corrupción, secuestros, fallas del sistema penal o judicial, desgracias por las lluvias, contaminación, casos de pederastia, guerras, etc. Son pocos los ejemplos de éxito, de solidaridad, de honradez, de trabajo, de superación, de familias armónicas, de jóvenes honestos, de políticos rectos, de servidores de la comunidad. Se queda uno con amargura en el corazón, con tristeza y decepción por nuestra realidad. Pareciera que todo está mal. Como dice la propaganda: Lo bueno no se cuenta. ¡Hay tantas cosas buenas entre nosotros, y no se conocen, no se difunden; no son noticia!
Hay personas en nuestra sociedad, e incluso en nuestros grupos, que son especialistas en descubrir y resaltar el prietito negro en el arroz. Sólo tienen ojos, mente y corazón para denunciar lo que consideran que está mal. Nunca sale de su boca una palabra alentadora, un agradecimiento, una valoración del bien que alguien ha hecho. Pareciera que alabar a alguien por algo justo y digno es una adulación, una degradación, una traición a la misión profética. Hay corazones amargados y con visiones unilaterales, incapaces de animar y felicitar. ¿Cómo habrá sido su infancia? ¿Por qué siempre están a la defensiva, o mejor dicho, a la ofensiva? ¿Qué complejos vienen arrastrando?
En días pasados, fui a una comunidad tseltal, cien por ciento indígena. Al terminar la Misa, muchas personas se me acercaban con el deseo intenso de recibir una bendición personal. Me querían compartir, más con su rostro que con palabras, sus dolencias, sus enfermedades, sus problemas, y me pedían con insistencia una oración. Para mi sorpresa, pues son pobres, me daban alguna moneda, o un billete de baja denominación, algunos incluso con un papel escrito y con dinero dentro, en que me solicitaban plegarias por algunos de sus familiares enfermos. Me destroza el alma sentir su dolor, su enfermedad, sus carencias, y al mismo tiempo lo poco que puedo hacer para remediar sus males. No me pedían medicinas ni dinero, sino sólo una bendición, una oración. Y al hacerla, en sus ojos brillaba el consuelo, la esperanza, la paz. No dejo de orar todos los días por sus necesidades. Y lo mismo nos pasa con tantos migrantes y personas necesitadas que se nos acercan con confianza. Piden una ayuda económica, pero sobre todo ser escuchados, orientados y animados.
PENSAR
El Papa Francisco, en su catequesis del miércoles anterior a Pentecostés, nos decía: “El Espíritu Santo no nos hace sólo capaces de esperar, sino también de ser sembradores de esperanza, de ser también nosotros -como El y gracias a El- ‘paráclitos’, es decir, consoladores y defensores de los hermanos, sembradores de esperanza. Un cristiano puede sembrar amarguras, puede sembrar perplejidad, y esto no es cristiano. Quien hace esto, no es un buen cristiano. ¡Siembra esperanza: siembra aceite de esperanza, siembra perfume de esperanza, y no vinagre de amargura y de desesperanza! Y son sobre todo los pobres, los excluidos y no amados, quienes necesitan a alguien que se haga para ellos ‘paráclito’; es decir, consolador y defensor, como el Espíritu Santo hace con cada uno de nosotros. Nosotros tenemos que hacer lo mismo con los más necesitados, con los más descartados, con los que más lo necesitan, los que sufren más. ¡Defensores y consoladores! Que el Espíritu Santo nos haga abundar en la esperanza. Os diré más: Nos haga derrochar esperanza con todos aquellos que están más necesitados, más descartados, y por todos aquellos que tienen necesidad” (31-V-2017).
ACTUAR
Aprendamos a ponernos en los zapatos de los otros. ¿Qué necesitan? ¿Qué anhela su corazón? ¿Qué les duele? ¿Qué les ayudaría más? ¿Qué puedo hacer por ellos? Si yo estuviera en su situación, ¿qué valoraría más?
Además de ser críticos y denunciar lo que en verdad está mal, pues eso nunca debemos dejar de hacerlo cuando sea necesario, demos ánimos y esperanzas a los que sufren. Si no podemos resolver todos sus problemas, hagamos lo que más podamos por ellos. Que no se sientan solos, sino que cuentan con nuestro apoyo y nuestra solidaridad, material y espiritual.

El Papa pide en un ‘tuit’: superar todas las formas de racismo



El papa Francisco en un mensaje publicado este martes en su cuenta Twitter, señala:  “Es necesario superar todas las formas de racismo, intolerancia e instrumentalización de la persona humana”.
El ‘tuit’ coincide con la Jornada que las Naciones Unidas desde el 2010 dedica a Nelson Mandela, ex presidente sudafricano fallecido el 5 de diciembre de 2013, quien fue perseguido y encarcelado 27 años por su lucha contra el apartheid.
Siempre sobre la violencia en África, se destaca el mensaje de paz y reconciliación que los obispos reunidos en la Asociación de las Conferencias Episcopales de la Región de África Central dieron al concluir el 16 de julio su XI Asamblea Plenaria en Yaundé, Camerún.
“El diálogo, en un contexto de pluralismo religioso, implica relaciones positivas y constructivas con las personas y con las comunidades de diversos credos” indican, para crecer recíprocamente, “en el respeto de su propia libertad y en la verdad”.
“Exhortamos –señalan los obispos– a todos los que siembran el terror y la muerte a interrumpir el derramamiento de sangre y a trabajar por la paz, el diálogo y la reconciliación”. Aseguran que el diálogo “es difícil, pero no imposible”.
La Asociación de las Conferencias Episcopales de la Región de África Central reúne a los obispos de República Centroafricana, Chad, Gabón, Camerún, Guinea Ecuatorial y la República del Congo.
ZENIT

19 de julio: santas Justa y Rufina, mártires


La acción se desarrolla en el marco de la ciudad de Sevilla. Justa y Rufina vienen presentadas, desde la lejanía del siglo III y con el agradecimiento de los reconocidos sevillanos posteriores a ellas en la fe y en el tiempo, como pobres y virtuosas. Su oficio es el de alfareras; allá están con su torno de madera, girando con los pies la mesa y rozando hábilmente con las manos la húmeda arcilla hasta que, ya moldeada, se ha convertido en vasija utilitaria o jarrón de ornamento, dispuestos para el horno.
En Sevilla mandan ahora los romanos fuertes y guerreros. Pero son idólatras y han traído a la ciudad, con la paz, todos los vicios de una ciudad dorada y opulenta. Los cristianos notan que hay una ola más de corrupción y desenfreno.
Justa y Rufina viven y respiran según el Evangelio. Así lo aprendieron en su casa porque sus padres se bautizaron de los primeros. Con el producto de su trabajo honrado viven ellas y benefician al prójimo; la gente comenta que su caridad va con mano larga y también eso se nota por los miserables que salen de su casa con un puchero lleno de algo caliente para calmar al estómago y restaurar las fuerzas.
La fiesta de Salambó –que ese es el modo de llamar a Venus– vino a alterar su tranquila y laboriosa existencia. Han salido las damas nobles por las calles, llevando a hombros su estatua; van remedando gritos y lamentos, fingen gemidos y ademanes de dolor imitando la angustia de Venus que llora la muerte de su enamorado Adonis.
A su paso está organizado un petitorio para costear la fiesta y hacer más brillante la solemnidad de los sacrificios. Cuando llegan a la altura de la casa-tienda-taller de Justa y Rufina y pedirles limosna para los festejos, las dos hermanas se niegan al unísono a cooperar con el culto pagano. Además se despachan a gusto –¡pues buenas eran aquellas hermanas de Trajana, hoy Triana, puestas en jarras!– hablando de Dios, de Jesucristo el Señor, de la falsedad de su ídolo, obra del demonio, sin vida ni poder, aborrecible y despreciable. Hasta tal punto –cuentan las crónicas– se enervaron las ilustres damas paganas, que dejan caer la estatua llevada en andas y su descuido hizo que, tanto los cacharros en venta como el ídolo portado, acabaran hechos pedazos en el suelo.
Ahora, como venganza, son acusadas de sacrílegas ante Diogeniano que es el que preside en Sevilla, como gobernador de la Bética, y que se propone darles un castigo ejemplar. Fue Triana, fuera de la ciudad y al otro lado del río, el lugar de su juicio y condena. Pudieron mantenerse firmes en la fe del bautismo a pesar del ecúleo o caballete y de los garfios de hierro; las meten en la cárcel para debilitar con hambre sus fuerzas por fuera y por dentro; también las obligan a caminar descalzas por malos terrenos, pero resisten sin claudicar a pesar de los pies sangrantes. Justa muere en la cárcel por su debilidad y arrojan su cuerpo muerto a un pozo para impedir que los cristianos le dieran culto. A Rufina le reservan la muerte en el anfiteatro de Itálica para que un león la destrozara; pero con asombro pudieron ver los paganos que la fiera se volvió mansa y se echó a su lado. La orden de Diogeniano salió tajante de su boca y el verdugo le rompió el cuello. Su cuerpo lo quemaron.
Dicen que, luego, el obispo Sabino, reverente, recuperó las cenizas y los restos de las hermanas.
Pronto comenzó el culto a las mártires sevillanas. Son testigos el código Veronense y los templos que muy pronto se levantaron en su honor. En los breviarios antiguos se reza que san Leandro se enterró en Sevilla en la iglesia de las santas Justa y Rufina.
Entre las iconografías de Justa y Rufina destaca el grupo escultórico del siglo XVIII del sevillano Duque Cornejo que se venera en un altar de la catedral hispalense. La sacristía de la misma catedral tiene a las santas en un cuadro de Goya que las representa no jóvenes, sino como dos matronas, con un león a sus pies. También en el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla está resumida pictóricamente la historia de su vida y de su fidelidad a la fe cristiana inmortalizadas por Murillo; el pintor quiso dibujarlas en el lienzo con las palmas martiriales y entre la cacharrería de su oficio, predicando el patronazgo de las dos mártires sobre la ciudad con el anacrónico símbolo de sostener ambas con sus manos a la Giralda. Los artistas son así.
Archimadrid.org

Justicia vaticana: «Cada uno debe rendir cuentas»


Primero fue el juicio del siglo, contra el mayordomo de Benedicto XVI en 2012. Luego, en 2016, el Vatileaks 2 con cinco imputados, entre ellos el clérigo español Lucio Angel Vallejo Balda y la relaciones públicas Francesca Immacolata Chaouqui. Esta semana el tribunal civil del Estado Vaticano reabrió sus puertas para juzgar a dos altos funcionarios del hospital Bambino Gesù por el desvío de recursos usados para reestructurar el ático del ex secretario de Estado Tarcisio Bertone. Y aunque todavía algunos observadores hablan de procesos «farsa», la justicia vaticana avanza, dejando claro que va en serio su compromiso con la transparencia y la buena gestión. «Es justo que cada uno dé cuentas de los propios comportamientos», ha dicho el cardenal Parolin, actual secretario de Estado
Cuando en 2015 explotó el caso mediático del departamento del cardenal Bertone, pocos creían de verdad que una investigación reservada de oficio podría acabar en denuncia y en juicio. Pero, así como ocurrió durante el pontificado de Joseph Ratzinger con el cuervo del Vatileaks 1, el mayordomo Paolo Gabriele (enjuiciado por robo de documentos confidenciales, condenado e indultado), también en tiempos de Jorge Mario Bergoglio el Papa ha decidido ir adelante con un juicio independiente contra quienes, presuntamente, desviaron dinero.
Se trata de Giuseppe Profiti y Massimo Spina, expresidente y extesorero de la fundación del hospital pediátrico del Vaticano, el Bambino Gesù. Se les acusa de utilizar «de modo ilícito» y a favor del empresario Gianantonio Bandera, la cantidad de 422.000 euros. Según el decreto que los envió a juicio, fechado el 13 de junio pasado y firmado por el juez Giuseppe Dalla Torre, esos recursos estaban en su disponibilidad «con razón de los cargos por ellos ostentados».
El mismo documento dejó claro que, para los promotores de justicia (fiscales vaticanos) Gian Pietro Milano y Roberto Zannotti, el dinero que debía ser utilizado en materiales sanitarios y otros menesteres vinculados a la institución hospitalariaen realidad sirvió «para fines completamente extrainstitucionales».
Bertone, dispuesto a devolver el dinero
Por primera vez en la historia, un decreto judicial vaticano habla del posible involucramiento –aunque sea tangencialmente– de un cardenal en un presunto delito. De hecho, se indica abiertamente que los recursos fueron usados «para efectuar trabajos de reestructuración de un inmueble propiedad de la Gobernación (del Vaticano), destinado a la residencia del secretario de Estado emérito». A pesar de todo, Tarcisio Bertone no fue citado por los magistrados tras declarar públicamente que nunca estuvo al corriente del origen de los pagos.
En su decreto, el juez constató que el supuesto delito fue cometido dentro del territorio de la Ciudad del Vaticano entre noviembre de 2013 y el 28 de mayo de 2014. Y convocó a los imputados a comparecer en el tribunal este martes 18 de julio a las 10 horas en una primera audiencia de un juicio que podría extenderse. Por lo pronto, Profiti y Spina comparecen ante un colegio compuesto por los jueces Paolo Papanti-Pelletier, Venerando Marano y Carlo Bonzano.
Todo este caso se remonta al interregno papal de 2013 y al periodo inmediatamente posterior. En los primeros meses del pontificado de Francisco, el todavía secretario de Estado Bertone dio por hecho que ya no continuaría ocupando el apartamento propio de su cargo, ubicado en el segundo piso del Palacio Apostólico. Así logró la asignación de una nueva morada en el Palacio de San Carlos, ubicado a pocos pasos de la actual residencia papal de Santa Marta.
Dos apartamentos contiguos liberados por empleados vaticanos formaron una superficie de poco más de 300 metros cuadrados. Pero, a juicio del cardenal, requerían de una reforma. Los trabajos fueron asignados, sin concurso ni licitación, a la empresa Cartelli Re del constructor Bandera. Meses después, la triangulación se filtró a la prensa y estalló el escándalo. Ante el clamor periodístico, el ex secretario de Estado argumentó que desconocía el origen de los recursos y que estaba dispuesto a devolver el dinero. Según sus propias palabras, depositó 300.000 euros de su bolsillo para abonar las facturas que le envió la Gobernación del Estado Vaticano. Pero a esa cifra se le deben sumar los 422.000 que ahora reclaman los magistrados.
«Una decisión estratégica»
Giuseppe Profiti, nombrado al frente de la fundación por el propio Bertone en 2008, reconoció haber pagado la reestructuración con dinero del hospital porque, dijo, se trataba de «una inversión para un más amplio proyecto de desarrollo», una «decisión estratégica». En abril de 2016 precisó: «La definí estratégica porque en aquel lugar habríamos realizado, en los próximos años, algunas importantes iniciativas para la fundación. El apartamento del secretario de Estado emérito servía para las reuniones finalizadas a recoger fondos».
Efectivamente. Algunos correos electrónicos entre el cardenal y el funcionario demuestran la idea de involucrar al primero en actos sociales encaminados a obtener un «retorno institucional y económico relativo». Para sostener su defensa, Profiti ya afirmó que, gracias al involucramiento de Bertone en primera persona, las donaciones a la fundación que él presidía se elevaron notablemente. En su momento, el purpurado había prometido por carta involucrar «a terceros» en los gastos de refacción, pero nada se supo de estas personas y sus aportaciones.
Ahora, tres años después, llegó el momento de la justicia vaticana. Como anticipó estos días el actual secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, se trata de actuar «en línea con aquella transparencia que debe haber dentro de la Iglesia, en la cual el Papa ha insistido tanto». Y apuntó: «Es justo que cada uno dé cuentas de los propios comportamientos».
El mismo Francisco ya se manifestó sobre este caso, aunque de modo indirecto. Lo hizo recibiendo a la comunidad del hospital (directivos, médicos, enfermeros, pacientes y familiares), el 15 de diciembre de 2016, durante una audiencia en el Aula Pablo VI del Vaticano. Guiaba aquel numeroso grupo de personas Natalia Enoc, nueva presidenta de la fundación y responsable de poner orden tras la anterior gestión.
Ese día, el Papa decidió salirse del discurso preparado e improvisar algunas frases incisivas, clarificadoras. «El Bambino Gesù tuvo una historia no siempre buena: no siempre, tantas veces ha sido buena pero algunas épocas no tanto… con la tentación de hacer la uniformidad, de transformar una cosa tan bella como un hospital de niños en una empresa y hacer negocios: los médicos se vuelven negociantes, los enfermeros…, ¡todos negociantes!», señaló el Pontífice.
Y, más adelante, sentenció: «No digo que todo sea perfecto para quien trabaja en el Bambino Gesù, pero la marca de fábrica [del hospital] es estar cansado, sudado, sucio, también con ganas de irse a casa, pero con ganas de quedarse, dar la vida ahí. Pero de una sola cosa tengo miedo: de la corrupción. Miren a los niños: ¿Yo puedo hacer negocios corruptos con estos niños? ¡No! Yo puedo terminar la jornada sudado, sucio, cansado, con ganas de decir una palabra un poco… y mandar alguno allá lejos, sí, pero sin corrupción, que no viene de un día a otro. Se resbala lentamente, hoy un soborno aquí, mañana un soborno allá, pasado mañana una recomendación allá y lentamente, sin darnos cuenta, se termina en la corrupción. Los niños no son corruptos. Y en este mundo en el cual se hacen tantos negocios con la salud, se engaña a tanta gente con la industria de la enfermedad, el Bambino Gesù debe saber decir no. Pecadores somos todos, pero corruptos jamás».
Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano
Alfa y Omega

Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños




Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Si, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Palabra del Señor.

martes, 18 de julio de 2017

Te escucho


Escuchar es un arte que se aprende con la experiencia. Nadie te lo puede enseñar, solo se aprende escuchando. Y a todos los sacerdotes de parroquias nos ocurre con frecuencia lo mismo. 
Un ejemplo habitual: llega una señora que pide hablar contigo, o la trae una amiga suya, que la anima a hablar con el sacerdote. Te muestras amable y acogedor en un primer instante. 
Ella comienza a hablar. Va contando lo que oprime su corazón. Su pareja la desprecia, la insulta. Pero es que su hijo también. Ya no puede reprimir las lágrimas y se pone a llorar. Coge los pañuelos que tenemos en el confesionario. Pide perdón por llorar. Yo le sonrío y le digo que Dios la escucha como a una hija. 
Sigue narrando. No se perdona a sí misma haberse prostituido una temporada, y un par de abortos hace unos años. Hasta que llega a narrar los abusos que recibió de niña. Y sigue contando. 
Se abre ante mis ojos un abismo de terror, un pozo de miseria, una herida demasiado grande. Llevamos una hora hablando, exactamente una hora hablando ella y yo escuchando. Y sigue. De una cosa salta a otra y vuelve sobre sus heridas más dolorosas. Lo que ha hecho y lo que le han hecho. Se juntan demasiadas tragedias y demasiados sufrimientos. 
Y, ¿qué puede hacer uno? Escuchar. Una escucha atenta, comprensiva, compasiva. Al final, ¿qué consejos se le puede dar? ¿Cómo vas a analizar uno por uno sus dramas? No es posible. Simplemente la has escuchado. Cosas que nunca había contado a nadie. Pero ha funcionado: la escucha ha abierto una ventana de vida y de luz en su alma. La esperanza es posible. Queda mucho por hacer, pero el primer paso –decisivo y eterno– ya está dado. Esta alma ha sido rescatada.
José Manuel Horcajo
Párroco de san Ramón Nonato. Madrid

"VOY A SEGUIR" DE YOLANDA SALANOVA

Peregrinos de la ex-Unión Soviética en Fátima por el centenario del mensaje que habla de Rusia


- Una grupo de peregrinos procedentes de varios países de la ex Unión Soviética llegó a Fátima este jueves, con motivo del centenario de la aparición de Nuestra Señora en la que hizo una referencia directa a Rusia.  La evocación de las apariciones de julio de 1917 tiene como tema ‘La Virgen María, Reina de la Paz’.
Monseñor Clemens Pickel, obispo de la diócesis de San Clemente en Saratov, Rusia indicó a la agencia Ecclesia que “durante el comunismo, muchas personas en Rusia rezaban. Sabían de Fátima, pero era peligroso hablar de eso y si hablaban de Fátima o de los pastorcitos por ejemplo, podrían ser condenados a 10 años en los campos de trabajo forzado de Siberia”. Y añadió: “Era un sueño y ahora pudimos realizarlo”.
En estos días además de la peregrinación de los católicos de los países de idioma ruso, el Santuario recibe a unos 110 grupos de peregrinos, procedentes de 24 países.
También el arzobispo de Moscú Paolo Pezzi estuvo en Fátima, y recordó las persecuciones contra los cristianos en el siglo XX, alertando para las consecuencias de los totalitarismos en la vida de las sociedades.
Los videntes revelaron que en la aparición del 13 de julio de 1917, Nuestra Señora les dijo: “Para impedir la guerra, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados”.
“Si atienden a mis peticiones Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará “, así lo recordó Sor Lucía, fallecida en el 2005.
En esta aparición tuvo lugar la visión del infierno y la revelación del sufrimiento de la Iglesia y de un obispo vestido de blanco, la trilogía que constituye el llamado Secreto de Fátima.
ZENIT