domingo, 11 de junio de 2017

«La comunidad cristiana puede transformarse en un reflejo de la comunión con la Trinidad»



Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Las Lecturas bíblicas de este domingo, fiesta de la Santísima Trinidad, nos ayudan a entrar en el misterio de la identidad de Dios. La segunda Lectura, presenta las palabras que san Pablo dirige a la comunidad de Corinto: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes» (2 Cor 13,13). Esta bendición del apóstol es fruto de su experiencia personal del amor de Dios, aquel amor que Cristo resucitado le ha revelado, que ha transformado su vida y lo ha empujado a llevar el Evangelio a la población. A partir de esta experiencia suya de gracia, Pablo puede exhortar a los cristianos con estas palabras: «alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz». La comunidad cristiana, aun con todos los límites humanos, puede transformarse en un reflejo de la comunión con la Trinidad, de su bondad y de su belleza. Pero esto –como el mismo Pablo da testimonio– pasa necesariamente a través de la experiencia de la misericordia de Dios, de su perdón.
Es lo que sucede a los judíos en el camino del éxodo. Cuando el pueblo infringió la alianza, Dios se presentó a Moisés en la nube para renovar aquel pacto, proclamando el propio nombre y su significado: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse y pródigo en amor y fidelidad» (Ex 34,6). Este nombre expresa que Dios no está alejado y encerrado en sí mismo sino que es Vida que quiere comunicarse, es apertura, es Amor que rescata al hombre de la infidelidad. Dios es «misericordioso», «piadoso» y «rico de gracia» porque se ofrece a nosotros para colmar nuestros límites y nuestras faltas, para perdonar nuestros errores, para volvernos a llevar al camino de la justicia y de la verdad. Esta revelación de Dios llegó a su cumplimiento en el Nuevo Testamento gracias a la palabra de Cristo y a su misión de salvación. Jesús nos ha manifestado el rostro de Dios, Uno en la sustancia y Trino en las personas; Dios es todo y sólo Amor, en una relación subsistente que todo crea, redime y santifica: Padre e Hijo y Espíritu Santo.
También Evangelio de hoy pone en escena a Nicodemo, el cual, aun ocupando un lugar importante en la comunidad religiosa y civil de ese tiempo, no ha dejado de buscar a Dios. No pensó: ya llegué, ¡no! No dejó de buscar a Dios. Y ahora ha percibido el eco de su voz en Jesús. En el diálogo nocturno con el Nazareno, Nicodemo comprende finalmente que es ya buscado y esperado por Dios, que es amado personalmente por Él. Dios siempre nos busca antes, nos espera antes, nos ama antes. Es como la flor del almendro, así dice el profeta: florece antes.
En efecto, así le habla Jesús: «Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna». ¿Qué es la vida eterna? Es el amor desmedido y gratuito del Padre que Jesús ha donado en la cruz, ofreciendo su vida por nuestra salvación. Este amor, con la acción del Espíritu Santo, ha irradiado una luz nueva sobre la tierra y en cada corazón humano que lo acoge; una luz que revela los ángulos oscuros, las durezas que nos impiden llevar los frutos buenos de la caridad y de la misericordia.
Que la Virgen María nos ayude a entrar siempre más, con todo nosotros mismos, en la Comunión trinitaria, para vivir y dar testimonio del amor que da sentido a nuestra existencia.
Traducción: RV

HOY, SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD. REFLEXIÓN ESPIRITUAL DEL PAPA FRANCISCO



"Hoy celebramos la solemnidad de la santísima Trinidad, que presenta a nuestra contemplación y adoración la vida divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: una vida de comunión y de amor perfecto, origen y meta de todo el universo y de cada criatura, Dios. 

En la Trinidad reconocemos también el modelo de la Iglesia, en la que estamos llamados a amarnos como Jesús nos amó. Es el amor el signo concreto que manifiesta la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

Es el amor el distintivo del cristiano, como nos dijo Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13, 35). Es una contradicción pensar en cristianos que se odian. Es una contradicción. Y el diablo busca siempre esto: hacernos odiar, porque él siembra siempre la cizaña del odio; él no conoce el amor, el amor es de Dios.

Todos estamos llamados a testimoniar y anunciar el mensaje de que «Dios es amor», de que Dios no está lejos o es insensible a nuestras vicisitudes humanas. Está cerca, está siempre a nuestro lado, camina con nosotros para compartir nuestras alegrías y nuestros dolores, nuestras esperanzas y nuestras fatigas. 

Nos ama tanto y hasta tal punto, que se hizo hombre, vino al mundo no para juzgarlo, sino para que el mundo se salve por medio de Jesús (cf. Jn 3, 16-17). 

Y este es el amor de Dios en Jesús, este amor que es tan difícil de comprender, pero que sentimos cuando nos acercamos a Jesús. Y Él nos perdona siempre, nos espera siempre, nos quiere mucho. Y el amor de Jesús que sentimos, es el amor de Dios.

El Espíritu Santo, don de Jesús resucitado, nos comunica la vida divina, y así nos hace entrar en el dinamismo de la Trinidad, que es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de participación. 

Una persona que ama a los demás por la alegría misma de amar es reflejo de la Trinidad. Una familia en la que se aman y se ayudan unos a otros, es un reflejo de la Trinidad. Una parroquia en la que se quieren y comparten los bienes espirituales y materiales, es un reflejo de la Trinidad.

El amor verdadero es ilimitado, pero sabe limitarse para salir al encuentro del otro, para respetar la libertad del otro. Todos los domingos vamos a misa, juntos celebramos la Eucaristía, y la Eucaristía es como la «zarza ardiendo», en la que humildemente habita y se comunica la Trinidad; por eso la Iglesia ha puesto la fiesta del Corpus Christi después de la de la Trinidad. 

(...) Que la Virgen María, criatura perfecta de la Trinidad, nos ayude a hacer de toda nuestra vida, en los pequeños gestos y en las elecciones más importantes, un himno de alabanza a Dios, que es amor.

(Papa Francisco, Ángelus del 15 de junio de 2014)

sábado, 10 de junio de 2017

El Papa en Santa Marta: En los momentos de dolor, oración, la paciencia y la esperanza


 En los peores momentos, de tristeza y de dolor, incluso frente a los insultos, hay que elegir el camino de la oración, de la paciencia y de la esperanza en Dios, sin refugiarse en la vanidad.
Lo indicó el papa Francisco este viernes en la homilía de la misa en la residencia Santa Marta, pidiendo no dejarse engañar ante la “belleza disfrazada” de vanidad, sino dejar que entre en nuestro corazón esa “alegría que es de Dios”, agradeciendo al Señor la “salvación que nos concede”.
Partiendo de la lectura del Libro de Tobías, de una historia ‘normal’, de un suegro y una nuera; con Tobit, el padre de Tobías se vuelve ciego y Sara, la esposa de Tobías, que es acusada de ser responsable de la muerte de algunos hombres. Un pasaje del que se comprende cómo el Señor lleva adelante “la historia” y también la nuestra”.
Señaló que para ambos, en aquellos momentos “todo era negro”, al punto de pensar que era “mejor morir”. El Pontífice añade que todos nosotros hemos pasado por momentos graves, pero rezar es la actitud que nos salva.
Señaló “la paciencia, porque los dos son pacientes con su propio dolor. Y la esperanza de que Dios nos escuche y nos haga pasar estos momentos graves. En los momentos de tristeza, poca o tanta, en los momentos oscuros: oración, paciencia y esperanza. No hay que olvidar esto”.
Después también están los momentos bellos en su historia. Si bien el Papa pidió no se confunda con el “final feliz” de una novela.
“Después de la prueba, el Señor está cerca de ellos y los salva. También hay momentos bellos, auténticos, como éste, no como aquellos momentos con belleza maquillada, donde todo es artificioso, de fuegos artificiales, pero no es la belleza del alma. ¿Y qué hacen ambos en los momentos bellos? Dan gracias a Dios, dilatan el corazón en la oración de agradecimiento”.
El sucesor de Pedro invitó así a preguntarnos, si en las diversas vicisitudes de nuestra vida somos capaces de discernir lo que sucede en nuestra alma, comprendiendo que los momentos graves son “la cruz” y que es necesario “rezar, tener paciencia y tener, al menos, un poquito de esperanza”.
Al concluir la homilía el Papa invitó este fin de semana, a leer esa parte de la Biblia pidiendo “la gracia de saber discernir qué cosa sucede en los momentos graves de nuestra vida, cómo ir adelante, y qué sucede en los momentos bellos, sin dejarse engañar por la vanidad”.
ZENIT

Francisco pide valorizar el rol de la mujer y su inserción en todos los ámbitos



El Papa Francisco recibió este viernes en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, a los participantes a la plenaria del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso que concluyó hoy en Roma. El tema profundizado por la plenaria fue el rol de la mujer en la educación a la hermandad universal 
Reconoció que la figura de la mujer como educadora a la fraternidad “se ofusca a causa de tantos males que afligen a este mundo y que en particular afectan a las mujeres en su dignidad y en su rol”.
“Las mujeres e incluso los niños están entre las víctimas mas frecuentes de una violencia ciega”, indicó el Papa. Y propuso tres aspectos: valorizar el rol de la mujer, educar a la fraternidad y dialogar.
Al Valoriza el rol de la mujer, la sociedad resulta “positivamente transformada, pudiendo reflejar mejor la sustancial unidad de la familia humana”, dijo y señaló que “las mujeres tienen derecho pleno a insertarse en todos los ámbitos” y su derecho “tiene que ser afirmado” incluso “a través de instrumentos legales” cuando sea necesario.
Educar a a la Fraternidad
“Recordó que la figura femenina estuvo siempre en el centro de la educación familiar” y “no exclusivamente en cuanto madre”. Porque ellas “en cuanto educadoras, tienen una particular vocación, capaz de hacer nacer y crecer nuevas modalidades de acogida y estima recíproca”.

Añadió que “la educación comporta una riqueza de implicaciones tanto para la mujer misma, por su modo de ser, tanto como por sus relaciones”. Así, “las mujeres, unidas íntimamente al misterio de la vida, pueden hacer mucho por promover el espíritu de fraternidad, con el cuidado por preservar la vida y con la convicción de que el amor es la fuerza que puede hacer el mundo habitable para todos”.
“De hecho las mujeres se quedan frecuentemente solas para acompañar a los demás, sobre todo con aquellos que son más débiles en la familia y en la sociedad, las víctimas de conflictos y con todos los que deben afrontar los desafíos de cada día”. Así “gracias a su contribución, la educación a la fraternidad puede superar la cultura del descarte”.
Dialogar
“Las mujeres están comprometidas, con frecuencia, más que los hombres a nivel de ‘diálogo de la vida’ en el ámbito interreligioso, y así contribuyen a una mejor comprensión de los desafíos característicos de una realidad multicultural”, prosiguió el Pontífice.

Por esto “hoy más que nunca, es necesario que las mujeres estén presentes”. Además porque “al poseer características peculiares, pueden ofrecer un importante aporte al diálogo con su capacidad de escuchar, de acoger y de abrirse generosamente a los otros”
ZENIT

Minnie Mouse: de una vida acomodada a una sin papeles



En las zonas turísticas de nuestras ciudades se han hecho cotidianos personajes de Walt Disney que se ofrecen para hacerse fotos con los viandantes como una forma de ganarse la vida: el Pato Donald, Daisy, Mickey… La creatividad de la gente para encontrar formas de supervivencia es increíble, máxime si se trata de mujeres.
Una de ellas es una de las Minnie Mouse que puedes encontrar cada día en la puerta del Sol. Es una mujer de un país asiático con una vida acomodada en su país, que llegó a España movida por un sentimiento cuidado hacia su hija enferma. Su hija fue reagrupada por su marido y al año de su venida tuvo que ser trasplantada de un órgano vital. Su relación de pareja entró en crisis y desde entonces vive amenazada de repudio. Su vida durante muchos meses no ha tenido más horizonte que del hospital a casa y de casa al hospital, sin más atención en su domicilio que la de una buena vecina.
Su madre, al enterarse de la situación, sin más proyecto migratorio que proteger a su hija de su marido y atenderla en su enfermedad, dejó su vida más o menos tranquila en su país para pasar a ser una sin papeles en el nuestro. Las amenazas de extorsión del marido llevaron a la madre a buscarse la vida por su cuenta para conseguir ingresos y así han ido sobreviviendo y ahorrando, milagrosamente, algunos miles de euros que guarda como un tesoro bajo su ropa. Aunque parezca increíble, ella explica que el miedo a que el yerno se los robara fue lo que la empujó a creer que su cuerpo era el lugar más seguro.
Un día Minnie fue detenida acusada de robar a una turista. Al cachearla, la Policía encontró que llevaba encima una gran cantidad de dinero, lo que dio veracidad a la acusación. Estuvo 48 horas en el calabozo mientras su hija, enferma de angustia ante la desaparición de su madre, fue hospitalizada de urgencia.
Hoy Minnie Mouse está a la espera de juicio y a punto de ser deportada a su país, dejando aquí a su hija enferma y a su marido extorsionador. Será la justicia la que dictamine el veredicto, pero yo la creo.
Pepa Torres
Religiosa Apostólica del Corazón de Jesús

Alfa y Omega

Francisco descalifica como «elitismo» los recortes en educación




El Papa inauguró este viernes la sede romana de Scholas Occurrentes
Francisco inauguró este viernes una sede del proyecto educativo Scholas Occurentes en el Palacio de San Calixto, situado en el barrio romano de Trastevere. Durante el evento de apertura, Francisco mantuvo a través de Skype un coloquio con varios jóvenes de España, México, Colombia, Paraguay o Argentina.
El Obispo de Roma alertó sobre dos peligros a combatir en el momento actual. Uno es la «elitización de la educación», que excluye a los más pobres. «Cada vez los presupuestos para la educación en algunos países se van acortando y crean una elite: la que puede pagar la educación», denunció Francisco.
Otro peligro es la globalización. «La globalización es buena –matizó–, pero existe el peligro de concebirla como si fuera una bola de billar. Te hacés igual al sistema. Entonces no existís. La verdadera globalización, donde se busca la unidad, se da cuando cada uno mantiene su propia riqueza, busca su peculiaridad. Yo tengo un sentido. Cada uno de ustedes tiene un sentido».
Durante todo su pontificado, Francisco ha impulsado las iniciativas de Scholas Occurentes. En febrero de 2015 respondió a las preguntas de algunos chicos a través de la plataforma hangout de Google. En abril de ese mismo año presenció dos ceremonias en su favor y promovió un acuerdo con UNICEF y otro con la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).
Además, el Papa también ha apoyado los partidos de fútbol por la paz que se han llevado a cabo en el estadio Olímpico de Roma, cuyas ganancias fueron, en parte, a esta red de educación. El último encuentro disputado fue el que enfrentó a las leyendas del Atlético de Madrid contra una selección internacional capitaneada por el brasileño Ronaldinho en el partido de despedida del estadio Vicente Calderón, celebrado hace dos semanas.
Scholas Occurrentes (escuelas que se encuentran, en latín) es una iniciativa de educación que tiene sus raíces en los programas ‘Escuela de vecinos’ y ‘Escuelas hermanas’, que desde 2001 promovía en Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio cuando era arzobispo de esa ciudad. En la actualidad está conformada por una red mundial de escuelas de todas las confesiones y laicas que buscan promover la cultura del encuentro, además de tener una especial atención por los niños con menores recursos económicos. Scholas cuenta en la actualidad con una red de 446.133 escuelas dispersas por los cinco continentes. Se trata del mayor movimiento estudiantil  a nivel mundial.
Agencias

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (12,38-44)




En el centro de la liturgia de la Palabra de hoy (...), encontramos el personaje de la viuda pobre, o más bien, nos encontramos ante el gesto que realiza al echar en el tesoro del templo las últimas monedas que le quedan. Un gesto que, gracias a la mirada atenta de Jesús, se ha convertido en proverbial: "el óbolo de la viuda" es sinónimo de la generosidad de quien da sin reservas lo poco que posee. 

Ahora bien, antes quisiera subrayar la importancia del ambiente en el que se desarrolla ese episodio evangélico, es decir, el templo de Jerusalén, centro religioso del pueblo de Israel y el corazón de toda su vida. El templo es el lugar del culto público y solemne, pero también de la peregrinación, de los ritos tradicionales y de las disputas rabínicas, como las que refiere el Evangelio entre Jesús y los rabinos de aquel tiempo, en las que, sin embargo, Jesús enseña con una autoridad singular, la del Hijo de Dios. 

Pronuncia juicios severos, como hemos escuchado, sobre los escribas, a causa de su hipocresía, pues mientras ostentan gran religiosidad, se aprovechan de la gente pobre imponiéndoles obligaciones que ellos mismos no observan. 

En suma, Jesús muestra su afecto por el templo como casa de oración, pero precisamente por eso quiere purificarlo de usos impropios, más aún, quiere revelar su significado más profundo, vinculado al cumplimiento de su misterio mismo, el misterio de su muerte y resurrección, en la que Él mismo se convierte en el Templo nuevo y definitivo, el lugar en el que se encuentran Dios y el hombre, el Creador y su criatura. 

El episodio del óbolo de la viuda se enmarca en ese contexto y nos lleva, a través de la mirada de Jesús, a fijar la atención en un detalle que se puede escapar pero que es decisivo: el gesto de una viuda, muy pobre, que echa en el tesoro del templo dos moneditas. 

También a nosotros Jesús nos dice, como en aquel día a los discípulos: ¡Prestad atención! Mirad bien lo que hace esa viuda, pues su gesto contiene una gran enseñanza; expresa la característica fundamental de quienes son las "piedras vivas" de este nuevo Templo, es decir, la entrega completa de sí al Señor y al prójimo; la viuda del Evangelio, al igual que la del Antiguo Testamento, lo da todo, se da a sí misma, y se pone en las manos de Dios, por el bien de los demás. 

Este es el significado perenne de la oferta de la viuda pobre, que Jesús exalta porque da más que los ricos, quienes ofrecen parte de lo que les sobra, mientras que ella da todo lo que tenía para vivir (cf. Mc 12, 44), y así se da a sí misma. 
(De la homilía de Benedicto XVI el 8 de noviembre de 2009)

EVANGELIO DE HOY: LA GENEROSIDAD DE LA VIUDA POBRE





Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,38-44):

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo:

«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.

Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Palabra del Señor

viernes, 9 de junio de 2017

El cardenal Osoro pide el cierre de los CIEs y la apertura de corredores humanitarios en España



"Sueño con que los corredores humanitarios vean la luz en España, con la ayuda de la Comunidad de Sant Egidio y de toda la Iglesia". El cardenal de Madrid, Carlos Osoro, abrió ayer las Jornadas de Delegados de Migraciones en Madrid, con una intervención en la que clamó por el cierre de los Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), y tuvo un emotivo recuerdo a Ignacio Echeverría.
En su intervención, Osoro señaló sus "sueños" y abordó el drama de refugiados y migrantes, así como la propuesta de la Doctrina Social de la Iglesia "frente a la cultura de la indiferencia". Una propuesta que pasa por el establecimiento en España de los corredores humanitarios que tan bin funcionan en Italia, y por alternativas dignas a los Centros de Internamiento de Extranjeros.
Unas cuestiones que el mismo Osoro tuvo la oportunidad de reclamar a los ministros de Justicia e Interior durante un encuentro celebrado hace varias semanas, y que podría ser clave de cara a la apertura de dichos corredores, que ya funcionan en Italia y acaban de abrirse también en Francia.
"No podemos ser ajenos a este inmenso desafío que afecta a cuan creíble resulta Dios cuando se afea su rostro por tanto dolor insufrible generado por la violencia o la injusticia", señaló el cardenal de Madrid, denunciando que los desplazamientos forzados por la guerra, el hambre, la persecución política, religiosa o cultural, el cambio climático o las hambrunas son "una de las más lacerantes heridas de nuestra humanidad".
En este punto, reclamó a la "vieja Europa" y a sus gobernantes "no abdicar de nuestro tiple origen cultural: la razón griega no puede ser desalojada por el emotivismo irracional; el derecho y la justicia romanos no pueden ser sustituidos por el miedo al diferente; y la compasión por la persona y su dolor, propia de la tradición judeo-cristiana, no puede ser olvidada sin más y descalificada como buenismo sin perdernos algo profundamente humano".
 Jesús Bastante

Osoro, a Ignacio Echeverría: "Gracias por tu testimonio de amor y entrega frente a la barbarie"



 "Ignacio Echeverría, DEP. Gracias por tu testimonio de amor y entrega frente a la barbarie. Rezo por ti y por tus familiares y amigos". El cardenal de Madrid, Carlos Osoro, mostraba en su perfil de Twitter el dolor y la solidaridad con los familiares del español fallecido el sábado pasado por intentar proteger a otras víctimas en el atentado yihadista de Londres.
Junto a Osoro, el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Luis Ángel de las Heras, también expreso su "cercanía a la familia de Ignacio Echeverría y nuestra DEP. Stop barbarie", mientras que el portavoz de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, expresaba "el pesar por la muerte de Ignacio Echeverría en el atentado de Londres, y la seguridad de nuestra oración y solidaridad".
Ignacio Echeverría, a quien la prensa inglesa llama "el héroe del monopatín", nació en El Ferrol, se crió en Madrid y era vecino de la localidad madrileña de Las Rozas. El sábado por la noche, tras ir a patinar con unos amigos, se topó con los terroristas, que estaban apuñalando a una mujer. "En ese momento se tiró de la bicicleta y golpeó al agresor con un monopatín mientras otros dos le agredían por detrás y se quedó tendido en el suelo. Fue un valiente; se enzarzó para salvar a la mujer", dice la familia.
Jesús Bastante

9 de junio: san Efrén, confesor y doctor de la Iglesia


Cuando se habla de Efrén, uno se sitúa en el siglo IV. Nació Efrén estando aún bien activas las persecuciones; lo más probable es que fuera en el año 306, en Nisibe (Siria), hijo de José. Su biografía, mezcla de leyenda y verdad, es difícil de recomponer con estrictos criterios históricos.
Sobre su condición hay dos tendencias: unos lo ven como sacerdote influyente que, consciente de su misión de pastor, que expone los dogmas, extirpa la herejía, procura quitar los vicios que machaca con sus escritos, y pretende elevar el nivel de la comunidad cristiana, haciendo que mejoren los hábitos y crezcan las virtudes. Otros lo ven siempre como un seglar perfectamente identificado con el progreso de la vida cristiana y que pone la vida con sus cualidades al total servicio del Evangelio; así, estos ven en el apostolado, actividad y enseñanzas de Efrén el trabajo y esfuerzo de un buen laico responsable (esa figura que ahora se llamaría promocionado). Sea como fuere, porque no hay más datos, Efrén –hay una tercera vía que lo presenta como diácono que por humildad no quiso ser sacerdote– vivió como un verdadero asceta que ocupaba sus días con la oración, la lectura y estudio de la Biblia; hombre fácil para la caridad y notable por su veneración de la Madre de Dios a la que dedica las mejores páginas de sus escritos –se le ha llamado cantor de la Inmaculada–, describiéndola purísima, sin mancha y perfectamente siempre virgen.
Se afirma que fue alumno de san Jacobo, obispo de Nisibe; lo acompañó como secretario al concilio de Nicea, del 325, y que fue maestro en la escuela que fundó el santo obispo a su vuelta de aquella magna reunión.
En Carmina Nisebiana canta las gestas de los cristianos de Nisibe cuando los persas se lo hicieron pasar mal por los acosos militares dirigidos por el rey Sapor; sus versos describen hechos portentosos de los cristianos, empleando para su composición las figuras bíblicas. Nisibe, su ciudad natal, le agradece haber sido salvada una vez del hambre y del saqueo por la oración de Efrén; provocó con sus ruegos la huida del ejército adversario, consiguiendo que Dios mandara una nube de insectos y reptiles que atacaron a la caballería enemiga hasta el punto de verse obligados a levantar el cerco.
Después del año 350, huye a Edesa –hoy Urfa (Irak)– para evitar convertirse en un esclavo de los paganos. Esta fue una ocasión para tomar contacto con la escuela de Taciano; conoció el Diatesaron, y este hecho le dará ideas para sus futuros comentarios profundos de la Biblia.
Se le conoce como polemista seguro contra el arrianismo; sabe combatir con argumentos y astucia a los filósofos que siguen a Bardesanes, naturalistas que fundamentan su modo de entender la vida a partir de la ciencia astral; Efrén ridiculizará sus afirmaciones sobre todo en lo que atañe a la doctrina que se refiere a la resurrección.
Efrén es el padre de creaciones poéticas cristianas que el viento llevó por todos los andurriales de la Iglesia antigua. Introdujo letras y melodías en los actos de culto divino; empleaba estas creaciones para realzar la celebración de los misterios y para rechazar las enseñanzas nocivas y los errores, para ridiculizar los vicios que era preciso rechazar, o resumir las verdades que era necesario conocer y creer. Luego esas canciones, inventadas como sencillas tonadillas, se escucharán en las casas y las plazas, consiguiendo que la piedad y la doctrina se hicieran populares.
La eclesiología que se encuentra en sus obras –con importante influencia en Oriente– presenta a la Iglesia concebida como «fuente de unidad». Sabe exponer la presencia de Cristo en la Eucaristía de modo magistral, con mayor claridad que hasta entonces ninguno supo exponerla en Oriente, afirmando que el cristiano tiene su mejor oportunidad de hacerse encontradizo con Dios en la comunión.
Los escritos –traducidos al griego, armenio, latín, eslavo, etiópico y más– contienen afirmaciones duras contra la avaricia de los ricos, advirtiéndoles que la llave para el cielo está en que atiendan con sus bienes a los famélicos por la mala cosecha. Y no perdió toda su fuerza en gastar tinta sobre pergaminos; él mismo levantó en Edesa el primer hospital para los menesterosos con las limosnas que personalmente consiguió.
Dispuso que lo enterraran bajo el altar. Su muerte –también con fecha incierta–, debió de suceder entre el 373 y el 378.
La Iglesia maronita celebra su fiesta el 28 de enero. La Iglesia de Occidente lo hace el 9 de junio.
Benedicto XV lo nombró doctor de la Iglesia en 1920.
Sus reliquias vinieron a Europa, principalmente de las manos de los cruzados.
Dicen de él que se fingió loco para evitar que lo eligieran obispo. Cuentan que una vez tuvo una visión en la que contemplaba cómo de su lengua nacía una vid naciente y creciente que se extendía por todo el mundo. Quizá la visión narrada como episodio sobrenatural de su vida no sea más que poner sobre Efrén un rasgo añadido que le enaltezca; pero desde luego es un buen resumen de su vida y obra, porque es un hecho que con su elocuencia arrebatada y florida, con el lirismo de sus escritos y la armonía de sus cantos, llegó a todas partes. De hecho, se le nombrará cariñosamente con los nombres de Arpa del Espíritu Santo y también de Poeta de los sirios.
Archimadrid.org

El cardenal Osoro reclama alternativas dignas a los CIE




El ejemplo de Ignacio Echeverría, el español asesinado en Londres, «nos dignifica a todos», dijo el cardenal Osoro al inaugurar en la tarde del jueves la Jornadas de Delegados y Agentes de Pastoral de Migraciones. El arzobispo de Madrid pidió al Gobierno la puesta en marcha de un corredor humanitario para refugiados
El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, inauguró este jueves las Jornadas de Delegados y Agentes de Pastoral de Migraciones, que alcanzan su edición número 27. El purpurado abordó el drama de la movilidad humana en nuestros días, la propuesta de justicia y compasión de la Iglesia frente a la cultura de la indiferencia, lo que dice la Doctrina Social de la Iglesia y, para terminar, compartió los sueños que tiene con respecto a esta realidad. Sueños que pasan por el establecimiento en España de los corredores humanitarios que tan bien funcionan en Italia y por alternativas dignas a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).
«No podemos ser ajenos a este inmenso desafío que afecta a cuan creíble resulta Dios cuando se afea su rostro por tanto dolor insufrible generado por la violencia o la injusticia», afirmó nada más comenzar su intervención. Tras subrayar que los desplazamientos forzados por la guerra, el hambre, la persecución política, religiosa o cultural, el cambio climático o las hambrunas son «una de las más lacerantes heridas de nuestra humanidad», dirigió sus palabras a la «vieja Europa» y a sus gobernantes.
«No podemos abdicar de nuestro tiple origen cultural: la razón griega no puede ser desalojada por el emotivismo irracional; el derecho y la justicia romanos no pueden ser sustituidos por el miedo al diferente; y la compasión por la persona y su dolor, propia de la tradición judeo-cristiana, no puede ser olvidada sin más y descalificada como buenismo sin perdernos algo profundamente humano».
Y añadió: «Esa es la lección de Jesús de Nazaret y esa ha sido la del joven madrileño matado en Londres, Ignacio Echeverría, cuya muerte por defender a una mujer de su verdugo nos dignifica a todos».
El cardenal aclaró también que lo que se reclama para los refugiados no es más que su derechos, que «obligan a los países y a la comunidad internacional». Y recordó una frase: «A nadie se dé por caridad, lo que le es debido por justicia».
Tuvo palabras para la labor en este campo de la Iglesia, que «no ha permanecido impasible ante la tragedia de los refugiados y ha venido dando respuestas coordinadas de atención a los refugiados y ofertas concretas a los gobernantes». Entre ellas, citó los corredores humanitarios, que pueden servir de pasarela a la seguridad de las personas en situación de extrema vulnerabilidad. «Esperemos que vean la luz en España con la ayuda de la Comunidad de Sant Egidio y de toda la Iglesia», añadió.
El de los corredores humanitarios es, de hecho, uno de los sueños que el cardenal Osoro tiene con relación a la movilidad humana. También que Europa y España cumplan con los cupos prometidos o que en la frontera sur de nuestro país «no se trate a las personas como fardos a devolver en origen». Sueña también con la desaparición del «cáncer» de la trata y el tráfico de personas, con el cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros o con la capacidad de los cristianos de compartir el tesoro precioso del Evangelio. «Son sueños. Tengo muchísimos más. ¡No renunciemos a soñar! Los sueños son la antesala obligada de aquello que después se acaba por conseguir», concluyó.
Fran Otero
Alfa y Omega

«En la celda hablaba con Dios a diario y le pedía que me ayudara a irme con dignidad»



Antonio Pampliega fue secuestrado por Al Qaeda en 2015. Pasó 10 meses encerrado en una celda. En ella «estaba con Dios» y «le pedía que no me dejara caer en depresión, que me diera fuerzas» porque «si Él pasó por un calvario hasta morir crucificado, yo tenía que pedirle que me ayudara a irme con la mayor dignidad posible»
Julio de 2015. El periodista Antonio Pampliega viaja junto a tres compañeros hacia la ciudad siria de Alepo. Quieren ver cómo se desarrolla allí la guerra y contarlo en sus respectivos medios. Llegando al destino, una furgoneta les cierra el paso y de ella se bajan miembros del Frente Al Nusra, grupo perteneciente a Al Qaeda, que los secuestra.
Comenzó entonces el cautiverio que lo mantuvo 299 días en una celda y que el periodista ha relatado en su libro En la oscuridad, diez meses secuestrado por Al Qaeda en Siria. Pampliega también ha hablado de su secuestro con Radio Loyola Campus.
En la celda, «en la que estuve solo durante 204 días, estaba Dios, con el que hablaba cada día», explica el periodista durante la entrevista. «Le pedía que no me dejara caer en depresión, que me diera fuerzas» porque «si Él pasó por un calvario hasta morir crucificado, yo tenía que pedirle que me ayudara a irme con la mayor dignidad posible. Si Él aguantó, yo también puedo».
Con la publicación del libro, el que «he llorado, reído y en el que he vomitado muchos sentimientos de culpa», Antonio quiere cerrar una etapa. «Necesito continuar con mi vida», explica. También espera que «pueda servirle de ayuda a gente que esté en un momento complicado de su vida».

Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote: «No se puede ser sacerdote a la carta ni esclavo de la moda»




Este jueves, 8 de junio, la Iglesia celebra la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. En esta jornada de santificación sacerdotal, el monasterio de las HH. Oblatas de Cristo Sacerdote ha acogido, un año más, la celebración de una solemne Eucaristía, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y concelebrada por numerosos presbíteros.
En un claustro colmado de sacerdotes madrileños, así como de seminaristas y fieles provenientes de diferentes zonas de la capital, el prelado ha realzado las palabras del salmo 39 que toda la asamblea ha pronunciado –con una sola fe y en una misma voz– durante la Eucaristía: «"Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad" es lo que nos enseña Jesucristo en esta fiesta». Una celebración que nace en la Iglesia, ha destacado, «por la insistencia de un hombre de Dios, D. José Mª García Lahiguera, fundador de esta congregación». Por ello, «agradecemos al Señor que, a través de Lahiguera, podamos reunirnos después de tantos años, y tener delante a Cristo como sacerdote», quien «nos sigue alentando a prestar la vida a los que somos sacerdotes y a los que llama el Señor, para hacer presente el ministerio mismo de Jesucristo». Nosotros tenemos que poner muy poco, ha dicho: «Nada… solamente tenemos que prestarle la vida».
Oblatas: las manos sacerdotales de Jesús
El cardenal, en medio de su predicación, ha querido agradecer «de manera especial» a la comunidad de oblatas que «mantienen la vida en este monasterio» su entrega y oración, así como «vuestro modo de dar la vida por los sacerdotes y para que el Señor siga llamando jóvenes al ministerio sacerdotal y prolongue, en esta historia, el ministerio de Jesús como sacerdote».
«El Señor ha puesto en nuestra vida un cántico nuevo –ha resaltado–, en nuestra boca y en nuestra propia existencia». Y «nos lo ha dado Él: nos abrió el oído y ha hecho que llenemos nuestras entrañas para ver la grandeza del misterio y del ministerio de Jesucristo» para que, así, «proclamemos la salvación y nunca cerremos los labios a esta salvación que el Señor nos ofrece a todos nosotros».
Siempre preparados para despedirse
En un silencio que se hacía presencia viva y habitada por quien los convocaba, el prelado ha centrado su homilía en tres palabras: entrega, enseñanza y una pregunta. El Señor, ha aseverado, «nos pide una entrega, la que realizó Él». Por ello, «un pastor debe de estar siempre preparado para despedirse. Siempre». Así, ha destacado que «uno de los pasos que debe hacer un sacerdote, siguiendo las huellas de Jesús, es prepararse para despedirse bien, en todos los lugares donde estemos». Con la mirada fija en cada uno de ellos, les ha animado a mirar al Señor «porque, a veces, mantenemos lazos que no tienen que ver con ese dar la vida, desligarnos de esos lazos que no están purificados por la Cruz de Jesús». Nosotros «estamos para dar rostro a Jesús, y nada más».
También ha resaltado una enseñanza: «El pastor vive inmerso en la cultura de su tiempo». «Estamos en un cambio de época» y, por eso, «no podemos decir ‘cómo quiero ser cura’, sino que tienes que serlo en el sitio, en el lugar y en las circunstancias en las que estás…». Porque, como ha insistido, «no se puede ser sacerdote a la carta, ni ser esclavos de la moda. Tenemos una única puerta, que es la de Jesucristo».
«Haced esto en memoria mía»
La tercera palabra que ha dirigido el cardenal se ha referido a una pregunta con la que «el Señor nos invita a darlo todo: el "tomad y comed, este es mi cuerpo" y el "tomad y bebed, esta es mi sangre" nos remite y nos hace ver que esta es la gran misión que tenemos que entregar a toda la Iglesia». Una espiritualidad eucarística «de éxodo, de darse, de peregrinación». Y, de este modo, «salir de la propia comodidad y atrevernos a llegar a todos, pero dando la vida: "Haced esto en memoria mía"».
Finalmente, el purpurado ha agradecido a todos los presentes su asistencia, tanto a los laicos como a los miembros de vida consagrada, «por la importancia que dais». Y también al ministerio sacerdotal, «para que acojamos de verdad lo que el Señor, en su Palabra, nos decía: vida entregada, vida que nos enseña y vida que ahora mismo nos sigue haciendo una pregunta aquí, en esta celebración, donde Jesús se va a hacer presente, de nuevo, en medio de nosotros», ha concluido.

¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?





Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 35-37

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:
«¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice:
"Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies".
Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»
Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.
Palabra del Señor.