viernes, 7 de abril de 2017

Hacia una catequesis más experiencial



La catequesis que queremos en Madrid es el lema del Encuentro Diocesano de Catequistas que se celebra este sábado, «un encuentro ineludible, porque los catequistas son enviados cada año para llevar a cabo la labor de enseñar la fe, que es un ministerio del propio obispo que delega en ellos», afirma Manuel Bru, delegado de Catequesis.
El encuentro, que tendrá lugar en la parroquia San Juan de la Cruz a partir de las 10 horas, servirá para dar a conocer cómo va el proceso de renovación de la catequesis que el cardenal Osoro pidió a la delegación. Un equipo de expertos se está replanteando, con las aportaciones del equipo de coordinadores de las vicarías, los objetivos, los procesos, los itinerarios y métodos, y los materiales de la catequesis, y aunque el trabajo está en su primera fase y aún no hay decisiones concretas, ya pueden conocer algunas claves. Manuel Bru destaca tres: la catequesis que se quiere realizar en la diócesis «debe llevar a la experiencia de Dios, que no sea solo de contenidos, ni solo de valores; se trata de buscar la experiencia personal y comunitaria de Dios. Porque muchos niños y jóvenes vienen de una vida pagana, de desconocimiento del Señor, y hay que suscitar en ellos el primer despertar religioso». En este sentido, el delegado subraya que «la catequesis tiene mucho de enseñanza, pero tiene más de acompañamiento y de testimonio. Y lo que tiene de enseñanza no es para transmitir conocimientos solo, sino sobre todo para vivir una vida cristiana».
Un segundo objetivo es «buscar una catequesis más pegada al año litúrgico, y que entre en el misterio de la celebración», explica. Y el tercer aspecto es «trabajar en la madurez de la persona, desarrollar una catequesis que haga personas más maduras, que acompaña la experiencia humana» de los catecúmenos.
Trabajo con los padres
El encuentro comenzará con una oración y predicación del cardenal Osoro y la proyección de un video sobre el Jubileo de los catequistas en el Año de la Misericordia. Seguirá una mesa redonda con Manuel Bru, el profesor de San Dámaso Juan Carlos Carvajal, el director de la revista Catequistas, Álvaro Ginel, y el director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequéticas San Pío X, José María Pérez. El acto concluirá con un diálogo abierto con el cardenal arzobispo y los ponentes.
El delegado de Catequesis manifiesta también que en el horizonte del proceso de renovación hay algunos desafíos, como «el trabajo con los padres de los niños que van a catequesis, con la mirada puesta a la situación familiar de muchos de ellos»; o la experiencia de Oratorio de Niños Pequeños, un método que aúna oración, cantos, formación, Escritura, diálogo y presencia eucarística, y que «tan buen resultado está dando» para acercar a los más pequeños a Jesús. E insiste asimismo en la necesidad de «cambiar el lenguaje y no hablar de catequesis de Primera Comunión o de Confirmación, sino hablar de Iniciación cristiana; porque nos tenemos que quitar la idea de que la catequesis es una convocatoria para obtener una especie de diploma, lo que al final repercute en que quien lo consigue, ya no vuelve…».
Aunque de momento no hay decisiones concretas, «estamos pensando cómo se puede llevar todo esto a la práctica, porque las claves las tenemos claras».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Alfa y Omega

"No hay un solo cristiano en todo Marruecos que no sufra"

Los cristianos marroquíes han salido de la clandestinidad en la que viven y a cara descubierta han planteado oficialmente sus demandas: reclaman derecho a un nombre cristiano, a rezar en una iglesia y a ser enterrados fuera de un cementerio musulmán.
Ahora hasta se atreven a recibir en grupo a los periodistas en un café de Mohamedía (entre Casablanca y Rabat), frente a una iglesia a la que no pueden entrar porque las iglesias de Marruecos, construidas durante la colonización francesa y española, están vetadas a los marroquíes, y la policía las vigila discretamente para que así sea.
Las leyes marroquíes consideran a todo ciudadano por defecto como musulmán, salvo un estatus especial concedido a la exigua comunidad judía, lo que significa que los matrimonios los oficia un juez musulmán, las escuelas imparten obligatoriamente la Educación Islámica y la infracción del ayuno en Ramadán está castigada, entre otros muchos detalles.
La identidad musulmana va tan unida a la marroquí que los cristianos cuentan que les es muy difícil ser aceptados como tales entre sus familiares y vecinos: "Antes aceptan a un criminal que a un cristiano", dice Zoheir.
Mustafa explica, por ejemplo, cómo en su trabajo en una oficina del Estado le "hicieron el vacío desde que supieron que era cristiano, y evitan acercarse" a él; o Hanán reconoce que ella tuvo que mudarse a Casablanca ante la incomprensión encontrada en su entorno en su Tarudant natal.
Y pese a todo, aseguran que son "miles" los cristianos -casi todos evangélicos-, que existen en comunidades en todas las grandes ciudades y aun en muchos pueblos, y que se las arreglan para reunirse clandestinamente y practicar juntos su religión, "trayendo del extranjero biblias de contrabando, como si fueran hachís o cocaína", bromea Zoheir.
Como tienen prohibido entrar en las iglesias, se reúnen en casas particulares, en salas de fiesta o en acampadas fuera de las ciudades, pero "siempre con miedo a que aparezca un funcionario o la policía y nos detenga", dice Hanán.
Sin embargo, la misma Hanán reconoce que las detenciones ya no son habituales, pero solo desde hace tres años: en 2013, un joven de un pueblo del norte marroquí que se había convertido al cristianismo escuchando unos programas de radio fue condenado a dos años y medio de cárcel, pero el escándalo internacional fue mayúsculo y en el juicio en apelación quedó absuelto.
Hay un artículo en el Código Penal que pende sobre los cristianos: condena a tres años de cárcel a quien "trate de quebrantar la fe de un musulmán", y aunque se refiere claramente a las acciones de proselitismo, se ha usado de forma abusiva para castigar a todo marroquí que practique otra fe distinta al islam.
Los cristianos que estos días han salido a la luz ponen mucho cuidado en desmarcarse de toda actividad de evangelización o proselitismo, pero son evasivos a la hora de explicar cómo su fe crece en adeptos, aparte de reconocer que "ocasionalmente" suministran materiales (libros, aparatos de radio) a aquellos correligionarios que viven en lugares aislados.
Además, ponen énfasis en que ellos forman "una iglesia marroquí", que su lengua es el árabe dialectal -se empeñan en no usar el francés ni en las entrevistas- y que no tienen relación orgánica con movimientos cristianos extranjeros, algo muy sensible en la cultura marroquí.
"Lo habitual es que seamos tratados de agentes, espías o traidores, y nos cuesta mucho convencer a nuestros paisanos de que somos tan marroquíes y tan patriotas como ellos", dice Zoheir.
Hartos de tanta incomprensión y animados por algunas señales que aseguran haber observado en discursos del rey Mohamed VI y hasta del ministro de Asuntos Islámicos, han formado una Coordinadora Nacional de Cristianos Marroquíes y han presentado sus demandas ante el Consejo Nacional de Derechos Humanos, un organismo oficial y consultivo que se comprometió simplemente a estudiarlas.
Entre esas demandas, además de nombre, templo y tumba, figuran el derecho a un matrimonio civil y a una educación laica, porque, como dice Hanán: "Mi hija (de 11 años) me pregunta por qué se ve obligada a estudiar el Corán si ella es cristiana".
Zoheir, Mustafa y Hanán no se muestran especialmente optimistas, y ven los frutos de su combate en un plazo de diez o de veinte años. Por el momento, les basta con ser reconocidos en su derecho a existir.
Aunque hayan sacado la cabeza de las catacumbas, "no hay un solo cristiano en todo Marruecos que no sufra", lamenta Zoheir a la sombra de la iglesia prohibida. 
(RD/Agencias)

El Papa elige por tercera vez una cárcel para el rito del lavatorio de pies el Jueves Santo


El Papa Francisco ha elegido por tercera vez en su pontificado que el rito del lavatorio de pies previsto para el Jueves Santo, el próximo 13 de abril, tenga lugar en una cárcel, en concreto, en la Casa de Reclusión de Paliano, una localidad al sur de Roma. Según ha informado la Santa Sede será una celebración con carácter «estrictamente privado» y, por lo tanto, sin cámaras de televisión ni periodistas.
La Casa de Reclusión de Paliano es un centro penitenciario con una sección para hombres y otra para mujeres, en el que están recluidas 140 personas que han colaborado con la justicia. La filosofía de esta prisión, según Radio Vaticano, es que los detenidos pasen la mayor parte del tiempo ocupándose de labores del campo, de restauración, o en otras actividades productivas como el funcionamiento de una pizzería interna.
Es la tercera vez en el pontificado de Francisco que elige una prisión para esta ceremonia. Además, será la segunda vez que lave los pies después de que en enero de 2016 cambiara las leyes de este rito para que pudieran acceder las mujeres. Si bien, en 2013 el Papa ya había lavado los pies a dos chicas, una italiana católica y una de Serbia, musulmana, en la prisión de menores Casal del Marmo.
En 2014, Francisco lavó los pies a personas con discapacidad del Centro Santa María de la Providencia de Roma; en 2015 a reclusos de cárcel de Rebibbia y en 2016 a un grupo de refugiados en un centro de la capital italiana. En aquella ocasión el pontífice se arrodilló ante católicos, ortodoxos, musulmanes e hindúes, con una petición: «Somos hermanos y queremos vivir en paz».
200 jóvenes de Centroamérica recibirán la cruz de la JMJ
El pistoletazo de salida de las celebraciones de Semana Santa tendrá lugar con la Misa del Domingo de Ramos, el próximo 9 de abril, con la Eucaristía oficiada por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Después de la ceremonia, cerca de 200 jóvenes de Panamá y Centroamérica, recibirán la cruz y el icono de la Virgen, símbolos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), de manos de jóvenes polacos.
El Jueves Santo 13 de abril, el Papa presidirá la Misa Crismal a las 9:30 horas en la Basílica de San Pedro, a la que asistirán sacerdotes, cardenales y obispos de toda Italia. Como es habitual, el pontífice argentino bendecirá los óleos que se utilizarán en la administración de los principales sacramentos durante el año.
Ese mismo día por la tarde, el Obispo de Roma presidirá la Misa Vespertina de la Cena del Señor, en la que se recuerda la última cena de Jesús y lavará los pies a las doce personas elegidas, que representan a los doce apóstoles.
El Viernes Santo 14 de abril, Francisco estará presente en la celebración de la Pasión del Señor prevista a las 17,00 horas en la Basílica Vaticana, mientras que por la noche acudirá al Coliseo de Roma para presidir el Vía Crucis, las catorce estaciones que recorren desde la condena a muerte de Jesús hasta su sepultura.
Una mujer escribe las meditaciones del Via Crucis
La principal novedad de este año es que será una mujer la encargada de escribir los textos que inspiran las meditaciones, la biblista francesa Anne-Marie Pelletie, conocida por haber ganado el Premio Joseph Ratzinger en 2014. Si bien, no es la primera mujer que escribe las meditaciones de Viernes Santo, ya que en el año 2012, una pareja de esposos que iban a cumplir 60 años de casados, Danilo y Ana María Zanzucchi, fue elegida por Benedicto XVI para esta misión.
Asimismo, en el año 2011, Benedicto XVI encomendó escribir las meditaciones a Sor Maria Rita Piccione, presidenta de la Federación de Monasterios Agustinos de Italia Nuestra Señora del Buen Consejo.
El Sábado Santo, Francisco entrará en procesión a la basílica de San Pedro a oscuras portando el cirio Pascual para celebrar la Vigilia Pascual y finalmente el 27 de marzo, Domingo de Resurrección, presidirá la Misa en la Plaza de San Pedro a las 10:15 horas, tras la cual dará al mundo entero la bendición Urbi et Orbi, al mediodía, que solo se imparte en Semana Santa, Navidad y tras la elección de un Pontífice.
Espiritualidades light
El pasado año, en la primera celebración de Semana Santa, el Papa advirtió a los sacerdotes contra un «exceso de espiritualidades light» y les pidió que no se dejasen distraer por las tentaciones del mundo moderno. «Sentimos que nuestra alma anda sedienta de espiritualidad», enfatizó.
Además, durante el Via crucis de 2016, una de las etapas más importantes de la Semana Santa, que recuerda el calvario de Cristo, el Pontífice denunció con firmeza las lacras o problemas que afligen al mundo en la actualidad como los cristianos perseguidos en el mundo, la guerra o la trata de personas.
Europa Press

Francisco enseña a los jóvenes a discernir


El Papa pide jóvenes inconformistas, pero no adanistas, de los que piensan y actúan como si el mundo hubiera empezado a girar ayer
La juventud es –o debería ser– una época de grandes ideales. A ellos apela Francisco para establecer nuevos puentes de comunicación con los jóvenes, animándolos a «movilizarse por las grandes causas del mundo». El Vídeo del Papa de abril se dirige a los chicos y chicas retándolos a no conformarse con los sucedáneos que a menudo les ofrece «la moda del momento».
Lo que se necesitan son jóvenes inconformistas, lo cual es un reto también para la Iglesia, que debe aprender a escuchar sus esperanzas, preocupaciones e incluso reproches, más que ver en ellos una amenaza a la tranquilidad del orden establecido. De la sinceridad con que se trabaje este punto dependerá en gran medida el éxito de la misión, urgente de modo especial en Europa. El Viejo Continente asiste al envejecimiento de la población y al descenso de las vocaciones al matrimonio y a la vida sacerdotal y religiosa, como resultado de estilos de vida alejados de las propuestas del Evangelio. Los jóvenes van a ser cada vez menos y la Iglesia no puede permitirse el lujo de perderlos.
El Papa pide jóvenes inconformistas, pero no adanistas, de los que piensan y actúan como si el mundo hubiera empezado a girar ayer. Francisco les invita a cultivar cierto sentido histórico, a tomar conciencia de sus raíces, para desde el apego a la tradición –que no es tradicionalismo, aclara– «lanzarse con fidelidad creativa a la construcción de tiempos nuevos». Es todo un método de discernimiento lo que el Papa plantea en su mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud, que el Domingo de Ramos se celebra en las diócesis con el horizonte de la JMJ de 2019 en Panamá y del Sínodo que, en 2018, estará dedicado a los jóvenes.
Entre las propuestas del mensaje está escuchar y aprender de los ancianos, o adoptar rutinas como un examen de la propia vida al final de cada día mediante la reflexión y la oración. Todo lo cual introduce al joven en el arte de tomarse su existencia en serio. Solo entonces estará en condiciones de responder a la vocación a la que Dios le llama. Eso es, en definitiva, discernir. Enseñar a hacerlo es el gran objetivo de toda pastoral juvenil y vocacional.
Alfa y Omega

Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos


Lectura del santo Evangelio según san Juan 10,31-42

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Él les replicó:
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
«¿No está escrito en vuestra ley: "Yo os digo: sois dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
Muchos acudieron a él y decían:
«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».
Y muchos creyeron en él allí.
Palabra del Señor.

Homilía del Papa: Pensar en la fidelidad de Dios

Dios siempre es fiel a su alianza: fue fiel con Abraham y a la salvación prometida en Su Hijo Jesús. Lo afirmó el Santo Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Francisco exhortó a detenernos hoy, durante unos diez minutos, para pensar en nuestra propia historia y descubrir la belleza del amor de Dios, incluso en medio de las cosas feas, que todos conocemos en la vida.
El Pontífice desarrolló su meditación entorno a la figura Abraham, presentada por la liturgia del día. En efecto, en la Primera Lectura se narra acerca de la alianza que Dios hizo con él, a quien Jesús llama “padre”. También aludió a los fariseos, a quienes se refiere el Evangelio. De Abraham el Papa Bergoglio dijo que confía en Dios y obedece cuando es llamado a irse a otra tierra que habría recibido en herencia.
Abraham, hombre de fe, experimenta que Dios no lo había engañado
Hombre de fe y de esperanza, cree cuando se le dice que habría tenido un hijo, “a la edad de más de100 años”, con “la mujer estéril”. “Si alguien tratara de hacer una descripción de la vida de Abraham, podría decir: ‘Éste es un soñador’” – dijo el Papa – y añadió que algo de soñador tenía, pero de “aquel sueño de la esperanza”, no era un loco, y explicó:
“Puesto a la prueba, después de haber tenido el hijo, hijo muchacho, adolescente, se le pide que lo ofrezca en sacrificio: obedeció y fue contra toda esperanza. Y éste es nuestro padre Abraham, que va adelante, adelante, adelante y cuando Jesús dice que Abraham vio su día, vio a Jesús, estuvo lleno de alegría. Sí: vio en promesa eso y esa alegría de ver la plenitud de la promesa de la alianza, la alegría de ver que Dios no lo había engañado, que Dios – como hemos rezado en el Cántico litúrgico  – es siempre fiel a su alianza”.
El mismo Salmo responsorial invita a recordar las maravillas, Sus prodigios. Esto para nosotros, estirpe de Abraham, es como cuando pensamos en nuestro padre que se ha ido, y recordamos “las cosas buenas de papá” y pensamos: “Pero ¡es grande papá!”.
La promesa de Dios es hacer a Abraham padre de una multitud de naciones y él obedece
El pacto, por parte de Abraham, consiste en haber “obedecido siempre”, dijo Francisco. La promesa de Dios es convertirlo en “padre de una multitud de naciones”. “Ya no te llamarás Abram, sino Abraham” le dice el Señor. Y Abraham creyó. Después, en otro diálogo, siempre en el libro del Génesis, Dios le dice que su descendencia será numerosa como las estrellas del cielo y la arena que está en la orilla del mar. Y hoy nosotros “podemos decir”: “Yo soy una de aquellas estrellas. Yo soy un granito de arena”.
Mirar la Historia: somos un pueblo
Por lo tanto, entre Abraham y nosotros, está la otra Historia – dijo el Papa – la historia del Padre de los Cielos y de Jesús que por esto dice a los fariseos que Abraham exultó en la esperanza de ver “mi día”. “Lo vio y estuvo pleno de alegría”. Éste es el gran mensaje y la Iglesia hoy invita precisamente a detenerse y a mirar “nuestras raíces”, “a nuestro padre” que “nos ha hecho pueblo, cielo pleno de estrellas, playas llenas de granitos de arena”:
“Mirar la Historia: yo no estoy solo, soy un pueblo. Vamos juntos. La Iglesia es un pueblo. Pero un pueblo soñado por Dios, un pueblo que ha dado un padre a la Tierra que obedeció, y tenemos un hermano que ha dado su vida por nosotros, para hacernos pueblo. Y así podemos mirar al Padre, agradecer; mirar a Jesús, agradecer; y mirar a Abraham y a nosotros, que somos parte del camino”.
Dios es fiel: detenerse para descubrir, también en medio de las cosas feas de la vida, la belleza del amor de Dios
Por último el Papa Francisco invitó a hacer “un día de memoria”, poniendo de manifiesto que “en esta gran Historia, en el marco de Dios y de Jesús, está la pequeña historia de cada uno de nosotros”:
“Los invito a dedicar hoy cinco minutos, diez minutos, sentados, sin radio, sin tv; sentados y pensar en la propia historia: las bendiciones y los problemas, todo. Las gracias y los pecados: todo. Y ver allí la fidelidad de aquel Dios que permaneció fiel a su alianza, ha permanecido fiel a la promesa que había hecho a Abraham, ha permanecido fiel a la salvación que había prometido en Su Hijo Jesús. Estoy seguro de que en medio de las cosas, tal vez feas – porque todos las tenemos, tantas cosas feas en la vida – si hoy hacemos esto, descubriremos la belleza del amor de Dios, la belleza de Su Misericordia, la belleza de la esperanza. Y estoy seguro de que todos nosotros estaremos llenos de alegría”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

jueves, 6 de abril de 2017

"Si alguien quiere conocer el poder de la gracia de Dios, que ponga sus ojos en el buen ladrón"


La segunda palabra o frase pronunciada por Cristo en la Cruz fue, según el testimonio de San Lucas, la magnífica promesa que hizo al ladrón que pendía de una Cruz a su lado.
La promesa fue hecha en las siguientes circunstancias: Dos ladrones habían sido crucificados junto con el Señor, uno a su mano derecha, el otro a su izquierda, y uno de ellos sumó a sus crímenes del pasado el pecado de blasfemar a Cristo y burlarse de Él por su carencia de poder para salvarlos, diciendo: "¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!" (Lc. 23.39).
El ladrón fue feliz por su solidaridad con Cristo en la Cruz. "¿Pero acaso tú, que estás siendo crucificado por tus enormidades, no temes la justicia vengadora de Dios? ¿Por qué añades tú pecado a pecado?". Confiesa sus pecados y proclama que Cristo es inocente. "Y nosotros" dice, somos condenados "con razón" a la muerte de cruz, "porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho" (Lc. 23.41). Finalmente, añade: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino" (Lc. 23.42).
Fue admirable, pues, la gracia del Espíritu Santo que fue derramada en el corazón del buen ladrón. El ladrón pide con confianza, "Acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino". El Apóstol Santo Tomás declara que no creerá en la Resurrección hasta que haya visto a Cristo; el ladrón, contemplando a Cristo a quien vio sujeto a un patíbulo, nunca duda de que Él será Rey después de su muerte.
¿Quién ha instruido al ladrón en misterios tan profundos? Llama Señor a ese hombre a quien percibe desnudo, herido, en desgracia, insultado, despreciado, y pendiendo en una Cruz a su lado: dice que después de su muerte Él vendrá a su reino. De lo cual podemos aprender que el ladrón no se figuró el reino de Cristo como temporal, como lo imaginaron ser los judíos, sino que después de su muerte Él sería Rey para siempre en el cielo.
¿Quién ha sido su instructor en secretos tan sagrados y sublimes? Cristo, luego de su Resurrección dijo a Sus Apóstoles: "¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?" (Lc 24.46). Pero el ladrón milagrosamente previó esto. El volvería en el último día, y recompensaría a cada hombre de acuerdo a su conducta en esta vida, ya sea con premio o con castigo.
Con respecto a este reino, el ladrón dijo sabiamente: "Acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino". Pero puede preguntarse, ¿no era Cristo nuestro Señor Rey antes de su muerte? Y Jeremías, "Suscitaré a David un Germen justo: reinará un rey prudente, practicará el derecho y la justicia en la tierra" (Jer 23,5). Por eso en la parábola de la recepción del reino, Cristo no se refería a un poder soberano, ni tampoco el buen ladrón en su petición -"Acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino"- sino que ambos hablaron de esa dicha perfecta que libera al hombre de la servidumbre y de la angustia de los asuntos temporales, y lo somete solamente a Dios, Al cual servir es reinar, y por el cual ha sido puesto por encima de todas Sus obras.
Pero no debemos pasar por alto las muchas excelentes virtudes que se manifiestan en la oración del santo ladrón. En primer lugar lo llama Señor, para mostrar que se considera a sí mismo como un siervo, o más bien como un esclavo redimido, y reconoce que Cristo es su Redentor.
Luego añade un pedido sencillo, pero lleno de fe, esperanza, amor, devoción, y humildad: "Acuérdate de mí". No dice: Acuérdate de mí si puedes, pues cree firmemente que Cristo puede hacer todo. No dice: Por favor, Señor, acuérdate de mí, pues tiene plena confianza en su caridad y compasión. No dice: Deseo, Señor, reinar contigo en tu reino, pues su humildad se lo prohibía. En fin, no pide ningún favor dijera: Todo lo que deseo, Señor, es que Tú te dignes recordarme, y vuelvas tus benignos ojos sobre mí, pues yo sé que eres todopoderoso y que sabes todo, y pongo mi entera confianza en tu bondad y amor. Es claro por las palabras conclusivas de su oración, "Cuando vengas con tu Reino", que no busca nada que perezca y vano, sino que aspira a algo eterno y sublime.
Respuesta de Cristo: "Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso". Con gran razón, por ello, Cristo prometió el Paraíso.
En verdad Cristo no hizo una promesa trivial a los que lo siguen cuando dijo: "Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor" (Jn 12.26). Al ladrón, sin embargo, le prometió no sólo su compañía, sino también el Paraíso.
Por eso, en la promesa de Cristo, la palabra Paraíso no podía significar otra cosa que la bienaventuranza del alma, que consiste en la visión de Dios, y esta es verdaderamente un paraíso de delicias, no un paraíso corpóreo o local, sino uno espiritual y celestial.

Francisco recibe a líderes musulmanes: ‘Cuando uno escucha y habla ya está en camino’


El santo padre Francisco recibió este miércoles por la mañana, antes de la audiencia general, en el Estudio del  Aula Pablo VI, a una delegación de líderes musulmanes de Gran Bretaña, a quienes invitó a escuchar a los hermanos. Porque “cuando se escucha y se habla ya se está en camino”.
La delegación estaba formada por Moulana Ali Raza RIZVI, Presidente, Majlis y ulama Europe; Moulana Muhammad Shahid RAZA, Chairman, British Muslim Forum, Gran Bretaña; Shaykh Ibrahim MOGRA, Co-Chair, Christian Muslim Forum; Moulana Sayed Ali Abbas RAZAWI, Director General, Scottish Ahlul Bayt Society.

“Con alegría les doy la bienvenida. Me gusta pensar que el trabajo más importante que tenemos que hacer hoy, entre nosotros, en la humanidad, es un trabajo “de oreja”: escucharnos. Escucharnos, sin prisas para responder. Aceptar la palabra del hermano, de la hermana y luego, pensar en pronunciar la  mía.  La capacidad de escuchar, es muy importante”, dijo.

“Es interesante: cuando las personas tienen esta capacidad de escuchar –prosiguió el Papa– hablan en tono bajo, tranquilo … En cambio, cuando no la tienen, hablan  en voz alta y  también gritan”.
Por esto el Pontífice les exhorto: “Entre hermanos, todos nosotros debemos hablar, escucharnos y hablar lentamente, tranquilos, buscar juntos el camino. Y cuando se escucha y se habla, ya se está en camino”.
“Les agradezco el camino  que están haciendo –dijo Francisco al concluir– y pido a Dios Todopoderoso y Misericordioso que les bendiga. Y a vosotros les  pido que recen por mí.
(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 5 Abr. 2017)

La pregunta ante el sufrimiento es casi universal: ¿Por qué?


Niñas que fueron arrancadas de las manos de sus padres por la corriente. Mujeres, maridos, abuelos, hijos que se asoman a las listas de los supervivientes esperando encontrar un milagro en Colombia. Un milagro tras el aviso que Mocoa, Sangoyaco y Mulato dieron al mundo este pasado fin de semana: la fuerza de la naturaleza os arrasa, os supera.
Supervivientes que cuentan a la prensa cómo un «milagro de la Virgen» –así lo decía Víctor– les puso un tronco al que poder agarrarse para recuperar la vida cuando el agua estaba a punto de arrebatársela. Pero, ¿y quien no encontró un tronco? ¿Y esos niños que murieron ahogados? ¿Esos cuerpos que se agolpan en la morgue? ¿Por qué no hubo milagro para ellos? Es la misma pregunta que se hizo hace más de una década el Papa Benedicto XVI cuando visitó el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau: «Faltan las palabras. Solo hay espacio para un atónito silencio, un grito interior hacia Dios. ¿Por qué te callaste? ¿Por qué has podido tolerar todo esto?». Salvando las distancias entre un desastre natural que deja –por ahora– más de 200 muertos y el exterminio de los campos de concentración que dejó millones de víctimas, la pregunta ante el sufrimiento es casi universal: ¿Por qué?
Abordan la misma cuestión, y de forma reiterada, diversos ensayos a lo largo de la historia. «Si Dios es bueno, si Dios es omnipotente… ¿por qué existe el mal?», se preguntaba Paul Ricoeur en la Facultad de Teología de Lausana. Antes, el gran Chesterton analizaba el asunto en su ensayo sobre el libro de Job. Lo que mueve a Job a interpelar a Dios –decía el genio británico– es un «sincero deseo de conocer» la razón del sufrimiento. No lo hace porque desconfíe de Dios, sino precisamente por lo contrario, porque se fía de Él y, por eso precisamente, no comprende el sufrimiento. «Quiere de verdad ser instruido, porque desea seguir respetando a su Dios». ¿La respuesta? Más enigma. Un lío, diríamos en lenguaje corriente. Dios no responde, sino que pregunta. «El rechazo de Dios a explicar su designio es, en realidad, una insinuación ardiente de su designio», escribe Chesterton. «¿Tiene padre la lluvia?» Hay dos opciones. Entender que la pregunta no tiene respuesta y seguir, como Job, fiándonos o, como ya escribimos en estas páginas, asumir que la pregunta no tiene respuesta en este mundo y apuntarla en la libreta de las dudas que tenía aquel sacerdote. Para,«cuando esté delante de Él, poder preguntar».
Rosa Cuervas-Mons
Alfa y Omega

Carta del cardenal arzobispo de Madrid: Encanto y fuerza de la juventud


Jóvenes: mantened el corazón joven. Esto solo es posible en una comunión viva con y junto a Jesús. Decid al mundo entero que su mensaje nos hace salir de nosotros mismos e ir a las periferias del mundo y de la existencia
Este domingo, Fiesta de Ramos, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Juventud. En estos años previos a la JMJ de Panamá, el Papa Francisco ha elegido para su preparación lemas marianos; el de este año dice así: El Todopoderoso ha hecho obras grandes por mí. La Iglesia, a través de los jóvenes, en la cercanía a María nuestra Madre, puede llevar la Buena Noticia a todos los hombres. Todos surgimos a la vida con una vocación innata: «la vocación al amor». Sin amor el ser humano es un desconocido. Cada uno de nosotros, asume esta vocación de formas concretas en la vida cotidiana, que se articula en estados de vida diferentes. Todos tenemos que realizar alguna opción concreta, pero, ¿cómo hacerlo desde la fe y así vivir en plenitud? Que, sea cual sea nuestra opción, podamos decir como nuestra Madre, que «el Todopoderoso ha hecho obras grandes por mí». Sí, las hace. Ved vuestra vida vivida en amistad con Jesucristo.
Os aseguro que desde que soy sacerdote, desde el mismo inicio de mi ministerio, he tenido una ocupación singular con los jóvenes y nunca me defraudaron. Vi siempre la necesidad de acercarles a Jesucristo y de que ellos fueran protagonistas de ese encuentro. Nunca he dejado, en los diversos lugares donde la Iglesia me ha enviado, esta ocupación. Para mí siempre tuvo una impronta en mi corazón este mensaje del Concilio Vaticano II a los jóvenes: «La Iglesia os mira con confianza y con amor. Posee lo que constituye la fuerza y el encanto de los jóvenesla facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo hacia nuevas conquistas. Miradla y encontraréis en ella el rostro de Cristo, el verdadero héroe, humilde y sabio; el profeta de la verdad y del amor, el compañero y el amigo de los jóvenes» (Mensaje del Concilio a la humanidad). Por eso siempre me pregunté: ¿qué puedo hacer por ellos?
¿Qué decir en esta jornada a los jóvenes, precisamente cuando celebramos la entrada de Jesús en Jerusalén? Lo mismo que Jesús despertó en el corazón de aquellas gentes –fiesta, alabanza, bendición, paz, alegría–, lo sigue despertando hoy en el corazón de todos los jóvenes. Pero hemos de escucharlos. Esto es lo que se propone el próximo Sínodo. Él supo despertar en el corazón de aquellas gentes humildes y sencillas, que extendían los mantos en el suelo para que pasase, la gran misericordia de Dios que se inclina a todos para curarlos. Los jóvenes siempre son sensibles y experimentan una atracción especial por quien cura y sana, en este caso por Jesucristo. Su mensaje es de vida. Atento a todas las situaciones de la vida de los hombres, en sus debilidades y pecados, sucede que todos experimentan en Jesús el amor más grande.
Entró en Jerusalén con este amor y por eso no pasó desapercibido, todos sintieron y percibieron su presencia. ¿Podemos olvidarnos de esta escena? Nunca, pues está llena de luz, de amor, de un corazón grande en el que entran todos los hombres. Y esto es lo que provoca alegría. No nos extrañan esas palabras que el Evangelio nos recuerda de este momento de la vida de Jesús: «¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto» (Lc 19, 38). No es extraño que el documento preparatorio del Sínodo de los Obispos presente al discípulo al que tanto quería, san Juan, como la figura ejemplar del joven que elige seguir a Jesús con todas las consecuencias. La valentía para preguntarle: «¿Dónde vives?», y entregarse con toda su vida a la respuesta de Jesús: «Venid y lo veréis», manifiesta la grandeza de corazón de cualquier joven que busca, que desea hacer un camino interior y que tiene en lo profundo de su vida esa juventud que es disponibilidad y ponerse en movimiento, incluso sin saber del todo a dónde va.
¡Qué fuerza tiene experimentar la amistad con Jesucristo! ¿Sabéis lo que es vivir diariamente con Él, dejarse interrogar e interpelar por Él, manifestar las dudas, dejarse inspirar por sus palabras, por sus gestos y sus obras? Sigo viendo cómo los jóvenes viven esto.
Mantened el corazón joven
Cuando, cada primer viernes de mes, me reúno con ellos en la catedral de Madrid, como lo hice en Santander siendo vicario general y después como obispo en Orense, Oviedo y Valencia, percibo que descubren de una manera sencilla la alegría del amor, la vida en su plenitud y el poder participar en el anuncio de la Buena Noticia. En estos encuentros con los jóvenes tengo tres experiencias:
1. Alegría de poder estar con Jesús: es la alegría de aquellas gentes que salieron en Jerusalén a recibir a Jesús agitando las palmas y extendiendo mantos para que pasase. Es la alegría de acoger al Señor sin más. Y esta palabra es la que deseo decir a los jóvenes: tened alegría, vivid en la alegría. Nunca seáis hombres y mujeres tristes, entre otras cosas porque un cristiano nunca puede estar triste y, si lo está, le tiene que durar lo que se dé cuenta de que su Maestro es Jesucristo, a quien sigue. La alegría que tenemos no nace de tener cosas, sino de haber encontrado a una persona que está entre nosotros. ¡Cuántas noches en la oración os dije: «Aquí está realmente presente el Señor», Él nunca nos deja solos, seguidlo, nunca os arrepentiréis. No es una idea, es una Persona, que os habla, os ama y da la vida por nosotros. Nunca dejemos que nos roben la esperanza, la que da Jesús.
2. Jesús no nos deja solos, nos acompaña en su trono que es la Cruz: las gentes de Jerusalén lo aclaman como rey. Pero no es un rey más, es diferente, no tiene ni va con nada que manifieste fuerza y poder humano. Precisamente por eso, la gente sencilla y humilde ve en Jesús algo más, ven al Salvador. Jesús no entra en la ciudad de Jerusalén para recibir honores, fiestas o reconocimientos, que es lo que se suele hacer con quien tiene poder humano. Entra para recibir burlas, insultos, golpes y maltratos; en definitiva, para subir al Calvario. ¡Qué comprobación más clara, ver a Jesús entrando en Jerusalén para morir en la Cruz! Este es su trono, la Cruz. ¿Por qué este trono? Porque Él toma sobre sí el mal, la oscuridad, la suciedad, los pecados de todos los hombres, los nuestros, y los lava con su sangre, con su misericordia y con su amor. ¿Estáis dispuestos a seguirlo en este trono? Muchas heridas afligen a esta humanidad: conflictos políticos, económicos, culturales, guerras, desprecios, soledad de los más débiles, dinero a costa de lo que fuere, corrupción, divisiones, faltas de amor y respeto… Solamente desde este trono se pueden eliminar estas situaciones, dando la vida por amor a todos los hombres, disponiendo la vida para servir el amor mismo de Dios, el que Jesús nos muestra y sigue regalando a los hombres. Desea contar contigo para ello.
3. Jesús da un corazón que nunca envejece: lo comprendí mejor el pasado lunes, cuando fui al homenaje que le hacían a un matrimonio centenario. Les preguntaron qué era lo más importante de sus vidas para no envejecer y su respuesta fue clara: hacer el bien a los demás. Jóvenes, mantened el corazón joven. Esto solo es posible en una comunión viva con y junto a Jesús, que hace posible el no envejecimiento; siempre es posible dar la vida por los demás, sean quienes sean. Siempre es posible eliminar las tristezas que causan todas las cruces que caen sobre los hombres. ¿Cómo? Desde el trono de Jesús, es decir, desde la entrega, el servicio, el amor incondicional a todo ser humano, que es imagen y semejanza de Dios. Me imagino una fiesta, con las mismas características de la de Jerusalén, expresando la alegría de estar en medio de los hombres en este mundo como dice mi lema episcopal, «por Cristo, con Él y en Él». Decid al mundo entero que es bueno ir con Jesús, que su mensaje nos hace salir de nosotros mismos e ir a las periferias del mundo y de la existencia.
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid
Alfa y Omega

Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día


Lectura del santo Evangelio según san Juan 8,51-59

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre».
Los judíos le dijeron:
«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
Jesús contestó:
«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera: "No lo conozco" sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
Los judíos le dijeron:
«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?»
Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.
Palabra del Señor.

Papa: repulsa por atentado en Rusia y matanza en Siria, oración y llamamiento a la conciencia de los responsables


El Papa Francisco expresó su dolor y cercanía por el atentado perpetrado en el metro de la ciudad rusa de San Petersburgo, así como su firme reprobación por la inaceptable matanza en la localidad de Jan Shijún, en el norte de Siria. Una vez más en su encuentro con los numerosos peregrinos de tantas partes del mundo, en su audiencia general, el Obispo de Roma lamentó la sinrazón de la violencia:
«Mi pensamiento va en este momento al grave atentado de los días pasados en el metro de San Petersburgo, que ha causado víctimas y desolación en la población. Al tiempo que encomiendo a la misericordia de Dios a cuantos fallecieron trágicamente, expreso mi cercanía espiritual a sus familiares y a todos aquellos que sufren por este dramático evento.
Asistimos horrorizados a los últimos eventos en Siria. Expreso mi firme repulsa por la inaceptable masacre perpetrada ayer en la provincia de Idlib, donde han sido matadas decenas de personas inermes, entre ellas tantos niños.
Rezo por las víctimas y sus familiares y dirijo un llamamiento a la conciencia de cuantos tienen responsabilidades políticas, a nivel local e internacional, para que cese esta tragedia y se lleve alivio a esa querida población, desde hace demasiado tiempo extenuada por la guerra.
Aliento asimismo los esfuerzos de quienes, aun en la inseguridad y dificultad, se esfuerzan por hacer llegar ayuda a los habitantes de esa región».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

Catequesis del Papa: Debemos dar razón de nuestra esperanza


 Prosiguiendo con su ciclo de catequesis sobre la esperanza cristiana, el primer miércoles de abril, al celebrar su tradicional audiencia semanal, el Papa Francisco reflexionó con la invitación de San Pedro – tal como se lee en un pasaje de su Primera Carta – al hecho de dar razón de la esperanza que está en nosotros.
Hablando en italiano el Pontífice explicó que esta Primera Carta del Apóstol Pedro contiene una carga extraordinaria, porque logra infundir gran consuelo y paz, haciendo percibir cómo el Señor siempre está junto a nosotros y no nos abandona, especialmente en los momentos más delicados y difíciles de nuestra vida.
De ahí que el Santo Padre haya formulado la pregunta acerca de cuál es el “secreto” de este texto. A lo que respondió que su secreto reside en el hecho de hundir sus raíces en la Pascua, es decir, en el corazón del misterio que estamos a punto de celebrar, haciéndonos percibir, de este modo, toda la luz y alegría que brotan de la muerte y resurrección de Cristo.
Tras afirmar que Jesús ha resucitado verdaderamente, que está vivo y que habita en cada uno de nosotros, el Papa añadió que por esta razón San Pedro nos invita con fuerza a que lo adoremos en nuestros corazones. Porque el Señor – dijo – está allí desde el momento de nuestro Bautismo, y desde allí sigue renovándonos, colmándonos con su amor y con la plenitud de su Espíritu. Por esta razón – explicó – el Apóstol nos recomienda dar razón de la esperanza que está en nosotros. A la vez que añadió que “nuestra esperanza no es un concepto o un sentimiento, sino una Persona, es el Señor Jesús a quien reconocemos vivo y presente en nosotros y en nuestros hermanos”.
El Obispo de Roma agregó además que debemos comprender que de esta esperanza no se debe dar sólo razón a nivel teórico, con las palabras, sino sobre todo, con el testimonio de la vida, tanto dentro como fuera de la comunidad cristiana. Y concluyó recordando que cuando en las situaciones grandes o pequeña de nuestra vida, aceptamos sufrir por el bien, es como si esparciéramos a nuestro alrededor semillas de resurrección y de vida, haciendo resplandecer en la oscuridad la luz de la Pascua.
Sí, porque cada vez que nos relacionamos con los últimos y marginados – dijo el Papa – o que no respondemos al mal con el mal, sino perdonando y bendiciendo, resplandeceremos como signos vivos y luminosos de esperanza, llegando a ser así instrumento de consuelo y de paz, según el corazón de Dios.
(María Fernanda Bernasconi – RV). 
(from Vatican Radio)

Abrir la puerta a Cristo, con mensajes de Misericordia, Fátima y Juan Pablo II, alentó el Papa

En su audiencia general de la V semana de la Cuaresma 2017, el Obispo de Roma deseó  que las celebraciones de la Semana Santa nos ayuden a «renovar nuestra fe pascual y a brindar la esperanza de Cristo Resucitado en nuestro alrededor».
Acojamos los grandes mensajes de Jesús Misericordioso y de Fátima que San Juan Pablo II dirigió al mundo, fue la exhortación del Papa Francisco en sus palabras a los peregrinos polacos:
«Saludo cordialmente a los compatriotas de Juan Pablo II aquí presentes. En los primeros días de abril recordamos su regreso a la casa del Padre. Él ha sido un gran testigo de Cristo, celoso defensor de la herencia de la fe.
Dirigió al mundo los dos grandes mensajes de Jesús Misericordioso y de Fátima. El primero ha sido recordado durante el Jubileo Extraordinario de la Misericordia; el segundo, referido al triunfo del Corazón Inmaculado de María sobre el mal, nos recuerda el centenario de las apariciones de Fátima. Acojamos estos mensajes para que inunden nuestros corazones y le abramos las puertas a Cristo».
Nuevo aliento del Papa Francisco a los que luchan contra la trata y tutelan y ayudan a las víctimas:
«Saludo a la Comunidad Papa Juan XXIII y, al tiempo que exhorto a proseguir la obra en favor de las jóvenes salvadas de la prostitución, invito a los romanos a participar en el Vía Crucis por las mujeres crucificadas. Que tendrá lugar el viernes 7 de abril en la Garbatella».
«Que el Señor resucitado y vivo en nuestros corazones nos ayude a ser signos luminosos del amor con el que Dios nos ha colmado y de la esperanza que está en nosotros, ante todos, en especial a los pequeños y pobres, deseó el Santo Padre en su bienvenida a los peregrinos de lengua francesa.
Luego, a los queridos amigos, de lengua portuguesa les recordó que «la fe en la Resurrección nos impulsa a mirar hacia el futuro, fortalecidos por la esperanza en la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte que celebramos en la Pascua».
A los queridos hermanos y hermanas, procedentes de Oriente Medio, el Papa los exhortó a ser instrumento de consolación y de paz, según el corazón de Dios:
«Dirijo una cordial bienvenida a los peregrinos de lengua árabe, ¡en particular a los provenientes de Oriente Medio! Queridos hermanos y hermanas, cada vez que nos ponemos al lado de los últimos y de los marginados o que no respondemos al mal con el mal, sino perdonando y bendiciendo, nosotros resplandecemos como signos vivos y luminosos de esperanza, volviéndonos así instrumento de consolación y de paz, según el corazón de Dios.
La audiencia general coincidió con la memoria litúrgica de San Vicente Ferrer, como recordó el Papa en sus palabras a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados:  
«Hoy recordamos a San Vicente Ferrer, predicador dominico. Queridos jóvenes, siguiendo su ejemplo aprendan a hablar con Dios y de Dios, evitando habladurías inútiles y dañinas. Queridos enfermos, aprendan de su experiencia espiritual a confiar en toda circunstancia en Cristo crucificado. Queridos recién casados, acudan a su intercesión para asumir con generoso compromiso su misión de padres de familia».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)