lunes, 6 de marzo de 2017

Cae la leyenda negra: Pío XII salvó a 6.288 judíos durante la persecución nazi


Sobre la figura del venerable Pío XII se han querido arrojar innumerables leyendas negras, a cada cual más inverosímil, que la investigación histórica ha ido desmontando una a una. La última en caer definitivamente ha sido la de la supuesta falta de ayuda a los judíos durante la persecución nazi acaecida en la segunda guerra mundial.
Ya existían numerosos testimonios y documentos sobre las gestiones del Papa en favor de los hebreos, presentados ampliamente en 2014 durante el Congreso Pío XII. El Papa de la caridad. Ahora «estamos en posesión de nuevos testimonios de judíos, de nuevos documentos y archivos», explica el diácono Domenico Oversteyns, que confirman y amplían la ayuda del Papa Pacelli a los hebreos.
La nueva documentación -hecha pública por Oversteyns durante un segundo congreso sobre Pío XII celebrado en Roma este jueves 2 de marzo- demuestra la existencia de al menos otros 5 monasterios que escondieron a judíos entre sus muros.
«A través del testimonio de Vittorio de Benedetti –entrevistado en cuatro ocasiones entre noviembre de 2014 y enero de 2015- sabemos que el Instituto de Franciscanas Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento acogió a Gino de Benedetti, a su esposa y a sus dos hijos» o que «en el Instituto de Adoración se ocultaron a 11 judíos: Lilia Coen y sus cuatro hijos (Adriana, Anna, Angela y Andrea); a la señora Sestieri con sus hijos Valerio y Giancarlo; la señora Lucía Basevi con sus dos hijos María Vittoria y Antonio», explicó el diácono Domenico durante su conferencia “Pío XII: la leyenda negro está a punto de terminar. Las nuevas pruebas y puntos de vista”.
Recopilando y actualizando toda la información de la que se dispone hasta ahora, Pío XII y sus colaboradores protegieron y ayudaron a 6.288 judíos: 336 fueron ocultados en los colegios pontificios y las parroquias de Roma; 4.112 se escondieron en 235 monasterios; 160 se resguardaron en el Vaticano y sus sedes extraterritoriales y 1.680 judíos extranjeros fueron ayudados por la Asociación Delasem con apoyo económico del Vaticano.
En total, Pío XII ayudó al 63,04 % de los judíos, es decir, dos tercios de los 9.975 (8.000 romanos y 1.975 extranjeros) que estuvieron en Roma durante la persecución nazi.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

Agrelo: "Intenten imaginar a Jesús conduciendo el autobús de los penes y las vulvas. ¡No habría manera de hacerlo entrar allí!"


Recuerdo un eslogan que se hizo popular en manifestaciones de otros tiempos. El constructo pretendía ser feminista: "Il corpo è mio e l'amministro io" -"el cuerpo es mío y lo administro yo"-.
Los responsables del invento, no se habían enterado de que ese "yo", distinto del cuerpo y dueño de él, simplemente no existe. Y quienes vociferaban el invento, no sospechaban siquiera que el cuerpo no es "mío", "tuyo" o "suyo", sino que soy "yo", eres "tú" o es "él".
Y todavía hoy son muchos los que no ven relación entre ese "el cuerpo es mío" y la violencia que se hacía entonces y se hace siempre al ser humano, a la persona humana, al otro, al "tú". Nadie ve relación entre ese "el cuerpo es mío" y la violencia que se hace al no nacido, a la mujer, al diferente, al emigrante... a todos aquellos de quienes nos sentimos distintos y dueños.
Otro eslogan viaja desde hace días en autobús: "Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva", contrapunto publicitario, según me dicen, a otro que decía: "Hay niños con vulva y niñas con pene".
La idea de persona que subyace a los nuevos constructos, aunque parezca distinta de la que latía en el viejo, se toca con ella: también aquí, la persona se reduce a cosa, a miembro, a parte de un todo.
Intenten imaginar a Jesús de Nazaret conduciendo el autobús de los penes y las vulvas. ¡No habría manera de hacerlo entrar allí!
Imaginen ese mismo autobús lleno de lisiados, leprosos, ladrones, prostitutas... pescadores y pecadores... endemoniados, y no tendrán dificultad alguna para ver a Jesús de Nazaret al volante de semejante transporte.
Y pueden estar seguros de que allí, a nadie se le preguntará por su identidad sexual, porque va a resultar que a Jesús le interesan él y ella, no el sexo ni el género.
(Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger).

20 millones de personas afectadas por el conflicto con Boko Haram permanecen en el olvido


400.000 personas pueden morir de hambre en Nigeria si no se logran fondos de manera urgente. Tres ONG reclaman atención ante una las mayores crisis humanas de nuestros días.
La crisis humanitaria consecuencia del conflicto con Boko Haram alcanza ya a 20 millones de personas en cuatro países ante la indiferencia y el desconocimiento de la comunidad internacional, según han denunciado Acción contra el Hambre, Oxfam Intermón y Save the Children, tres organizaciones presentes en la región. El número equivale a la mitad de la población española.
En Nigeria, NígerChad y Camerún, en la región conocida como cuenca del Lago Chad, hay más de 7 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria tras ocho años de un conflicto que deja 2,6 millones de desplazados por el conflicto con Boko Haram y las operaciones militares contra ese grupo. Tan solo en Nigeria hay 540.000 niños desnutridos que requieren ayuda inmediata para sobrevivir, y 400.000 personas que pueden estar ya técnicamente en situación de hambrunaNigeria, junto a Somalia y Yemen, es uno de los tres países del mundo bajo amenaza de hambruna, que ya ha sido declarada en Sudán del Sur.
Según las organizaciones, hace falta una movilización urgente de gobiernos y donantes para salvar millones de vidas amenazadas por una crisis invisible pero de proporciones gigantescas, de la que el secuestro de las 200 estudiantes de Chibok es solo la punta del iceberg. El llamamiento humanitario de las Naciones Unidas para atender esta crisis en 2017 asciende a 1.500 millones de dólares, más del doble que en 2016. En la conferencia de donantes celebrada en Oslo el pasado 24 de febrero se comprometió solo el 33% de los fondos necesarios.
«2017 ha comenzado con cuatro grandes crisis alimentarias sobre el tablero internacional: cuatro países al borde la hambruna, con la mano del hombre como denominador común en todas ellas», declara Olivier Longué, director general de Acción contra el Hambre. «En Nigeria y la región 20 millones están siendo doblemente rehenes de la violencia: ambas partes del conflicto están utilizando el hambre como un arma de guerra, poniendo directamente en riesgo la vida de 540.000 niños».
«La población sufre abusos de derechos humanos a niveles horrendos, incluyendo violencia sexual, secuestros, asesinatos, torturas, reclutamiento forzoso, desaparición o detención arbitraria», explica Jose María Vera, director general de Oxfam Intermón. «El conflicto y las operaciones militares implican que tierras, ríos y lagos que son el sustento de la población resultan inaccesibles. Los mercados han cerrado y medios de transporte como las motocicletas han sido prohibidos, privando a la gente de sus medios de vida».
Por su parte Andrés Conde, director general de Save the Children, alerta: «Los niños son los más vulnerables en las emergencias humanitarias. La violencia en esta zona ha obligado a más de un millón de menores a huir de sus casas y a abandonar la escuela. Muchos de ellos han sido víctimas de ataques y han visto cómo amigos y familiares han sido asesinados frente a ellos. La comunidad internacional no puede seguir impasible ante el sufrimiento de tantos niños y sus familias en una de las crisis humanitarias más importantes del continente africano».
La respuesta a todas estas necesidades es sumamente difícil debido a que el conflicto continúa y los niveles de violencia son muy elevados. Se registran niveles alarmantes de violaciones de derechos humanos, incluyendo reclutamiento forzoso de menores y violencia sexual. Acción contra el Hambre, Oxfam Intermón y Save the Children se han unido para informar conjuntamente de la verdadera dimensión de esta crisis, apelar a instituciones y particulares a aportar fondos para atender la emergencia humanitaria y movilizar a la comunidad internacional para buscar una solución de fondo al conflicto, más allá de la respuesta militar.
En 2016, España aportó poco más de tres millones de euros a esta crisis, lo que supuso menos del 2% del llamamiento internacional de Naciones Unidas. Dado que aún no se han aprobado los Presupuestos Generales del Estado para 2017, sigue siendo un interrogante cuánto será el monto de ayuda humanitaria y concretamente la contribución española a esta crisis. El drástico incremento de las necesidades en esta crisis exige una respuesta más generosa por parte de la cooperación española.
Acción contra el Hambre
Alfa y Omega

El Santo Padre inició los ejercicios espirituales de cuaresma, junto a sus colaboradores cercanos


El santo padre Francisco y sus colaboradores más cercanos de la Curia Romana llegaron este domingo por la tarde en pullman a la casa de retiros de los paolinos, Il Divin Maestro, en la localidad de Ariccia, cercana a Roma, para los ejercicios espirituales de cuaresma.
Es la cuarta vez que lo hace, durará hasta el viernes 10 de marzo y en esta oportunidad predicará el sacerdote franciscano, Giulio Michelini, de 53 años de edad, sacerdote de los frailes menores.
Los ejercicios iniciaron con una adoración eucarística y la recitación de las vísperas. Los días sucesivos comenzarán con la santa misa a las 7,30 de la mañana seguida a las 9,30 por una primera meditación.
A las 16 será la segunda meditación a continuación de la cual se realizará una adoración eucarística y las vísperas. En la jornada final, el viernes 10 está en programa una sola meditación.
La confesión de Pedro y el camino de Jesús hacia Jerusalén es el tema que abre hoy la reflexión y que será la introducción del ciclo de ejercicios. Le siguen la oración en el Huerto de los Olivos, el arresto de Jesús y el inicio de la pasión; el pan y el cuerpo, el vino y la sangre de Jesús; la oración den Getsemani y el arresto de Jesús; Judas y el campo de la sangre; el proceso romano, la mujer de Pilatos y los sueños de Dios; la muerte del Mesías; la sepultura y el sábado de Jesús; la tumba vacía y a resurrección.
En el período de retiro, como de costumbre se suspenden las audiencias privadas y especiales, incluida la audiencia general de los miércoles.
Zenit

Un golpe de luz en la penumbra


No somos individuos solitarios, ensimismados en una fe temerosa y desolada. Somos, en la aridez de una tierra endurecida por la maldad, la sal de un voluntario ejercicio del bien que podrá fertilizarla
Los católicos justificamos nuestra existencia por la búsqueda de una salvación que Jesús hizo posible. Los hombres fuimos declarados iguales en una misma libertad, concedida como condición universal de nuestra vida. Y fuimos considerados iguales en una misma responsabilidad de conducta en la tierra, enfrentados siempre moralmente a las alternativas que nos interpelan. Hacer el bien o no hacerlo es una elección, no una imposición del destino. Porque nuestros actos no son ni meros reflejos de un instinto sin conciencia, ni simples realizaciones de una voluntad cautiva de la imperfección humana. Nuestras decisiones están inspiradas por una Verdad que conocemos por la fe y la razón, y que nos alienta sin obligarnos, que nos tiende una mano sin cancelar nuestro mérito o nuestra culpa.
Es el pecado original el que impide al hombre su inclinación genérica al bien y el que contradice las ingenuidades del naturalismo ilustrado, del buen salvaje roussoniano. No es el aislamiento el que impulsa nuestra elección, sino la formación adquirida en nuestra familia, en nuestra escuela, al calor de una cultura que preserva valores esenciales. Por ello resulta tan aterradora la indiferencia de los poderes públicos secularizados ante la tarea inmensa que aquellas instituciones fundamentales de la sociedad han de realizar para encauzar rectamente nuestro comportamiento. La inclinación del hombre al bien es el producto de su relación permanente con Dios y de su anhelo de corresponder al piadoso acto de su creación. Pero también es el resultado de su labor en la comunidad y de las orientaciones capitales que en ella lo constituyen como persona.
El católico no es un individuo aislado, que establece una burda escisión entre el campo de la fe y el territorio del amor. No sufre una alienación irracional en su contacto con Dios a expensas de una fe sumisa y ciega, ni rige su vida por el pragmatismo entristecido de quien solo espera salvarse por esa fe humillada. El católico actual procede de la raíz más honda del cristianismo, que considera la existencia colectiva del hombre en la tierra parte esencial del proyecto de salvación. Procede del mensaje diáfano de Jesús, para quien la trayectoria de la persona está decisivamente vinculada a la facultad de alcanzar la eternidad, no como un derecho, sino fruto de la misericordia divina, que concede a sus criaturas la libertad para salvarse o condenarse.
Dios se compromete con el hombre
Como testimonio de la alianza renovada entre Dios y el hombre, el bautismo consagró el compromiso de Jesús con el género humano, libre ya del pecado original. La oración del Hijo al Padre, el padrenuestro, y la instauración del modelo de conducta comunitaria en el sermón de la montaña establecen el momento inaugural de nuestra historia. Fue la milagrosa actualización de lo que hasta entonces había sido tradición sagrada de un solo pueblo. La fe en Dios y la obligación de amarlo sobre todas las cosas. Y el amor al hombre, manifestado en el respeto a la ley mosaica, pero pronunciado con un nuevo lenguaje de ternura y piedad abrumadoras, que nos transmitía el significado de la caridad y la fibra más intima de nuestra esperanza.
Dios se hizo hombre y dejó de hablar desde un espacio ajeno a él, sin perder, por ello, su autoridad omnipotente y eterna bajo la que la historia se definía. Pero, desde el nacimiento de Cristo, pasó a vivir también en el seno de la historia, como Dios y como criatura de Dios. Como Padre y como Hijo. Como Dios y como hombre. Y esa llegada de Jesús, la gran Encarnación, su prodigiosa epifanía, nos hizo a Dios inteligible. Porque solo siendo verdadero hombre, el Hijo de Dios pudo instaurar la vida nueva de la humanidad entera. Sus palabras devinieron cálidas y fraternas, al proceder de alguien semejante a nosotros. Jesús era el compañero, el que se cansaba, el que sufría, pasaba hambre, se entristecía o se alegraba con sus amigos y sus discípulos. El que celebraba las fiestas de la tradición. El que respetaba la ley, pero propiciaba su modernización, porque deseaba que el hombre dejara de vivir solamente de la obediencia al mandato del Sinaí y descubriera en la Creación el acto supremo de bondad, que le hiciera cantar la gloria de Dios y , al mismo tiempo, le comprometiera en la construcción de un mundo justo.
No somos individuos solitarios, ensimismados en una fe temerosa y desolada. Somos, en la aridez de una tierra endurecida por la maldad, la sal de un voluntario ejercicio del bien que podrá fertilizarla. Somos, en medio de esta oscuridad terrible de violencia, pobreza e inmoralidad, los que custodiamos la voz de Jesús y su mensaje de libertad y justicia. Como una invocación constante de esperanza. Como un golpe de luz en la penumbra. Como un pulso que golpea las tinieblas.
Fernando García de Cortázar, SJ
Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (25,31-46) POR EL PAPA FRANCISCO:




«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

¡Cuántas veces, durante el Jubileo, hemos escuchado hablar de las obras de misericordia! Hoy el Señor nos invita a hacer un serio examen de conciencia. Es bueno, en efecto, no olvidar nunca que la misericordia no es una palabra abstracta, sino un estilo de vida: una persona puede ser misericordiosa o puede no ser misericordiosa; es un estilo de vida. Yo elijo vivir como misericordioso o elijo vivir como no misericordioso. 

Una cuestión es hablar de misericordia, otra es vivir la misericordia. Parafraseando las palabras de Santiago apóstol (cf. 2, 14-17) podríamos decir: la misericordia sin las obras está muerta en sí misma. ¡Es precisamente así! 

Lo que hace viva la misericordia es su constante dinamismo para ir al encuentro de las carencias y las necesidades de quienes viven en pobreza espiritual y material. La misericordia tiene ojos para ver, oídos para escuchar, manos para levantar...

La vida cotidiana nos permite tocar con la mano muchas exigencias que afectan a las personas más pobres y con más pruebas. A nosotros se nos pide esa atención especial que nos conduce a darnos cuenta del estado de sufrimiento y necesidad en el que se encuentran muchos hermanos y hermanas.

A veces pasamos ante situaciones de dramática pobreza y parece que no nos afectan; todo sigue como si no pasara nada, en una indiferencia que al final nos convierte en hipócritas y, sin que nos demos cuenta de ello, desemboca en una forma de letargo espiritual que hace insensible el ánimo y estéril la vida. 

La gente que pasa, que sigue adelante en la vida sin darse cuenta de las necesidades de los demás, sin ver muchas necesidades espirituales y materiales, es gente que pasa sin vivir, es gente que no sirve a los demás. Recordadlo bien: quien no vive para servir, no sirve para vivir.

¡Cuántos son los aspectos de la misericordia de Dios hacia nosotros! Del mismo modo, cuántos rostros se dirigen a nosotros para obtener misericordia. Quien ha experimentado en la propia vida la misericordia del Padre no puede permanecer insensible ante las necesidades de los hermanos. 

La enseñanza de Jesús que hemos escuchado no admite vías de escape: Tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; estaba desnudo, refugiado, enfermo, en la cárcel y me ayudasteis (cf. Mt 25, 35-36). 

No se puede pasar de largo ante una persona que tiene hambre: es necesario darle de comer. ¡Jesús nos dice esto! Las obras de misericordia no son temas teóricos, sino que son testimonios concretos. Obligan a arremangarse para aliviar el sufrimiento. 

A causa de los cambios de nuestro mundo globalizado, algunas pobrezas materiales y espirituales se han multiplicado: por lo tanto, dejemos espacio a la fantasía de la caridad para encontrar nuevas modalidades de acción. De este modo la vía de la misericordia se hará cada vez más concreta. 

A nosotros, pues, se nos pide permanecer vigilantes como centinelas, para que no suceda que, ante las pobrezas producidas por la cultura del bienestar, la mirada de los cristianos se debilite y llegue a ser incapaz de ver lo esencial.

Ver lo esencial. ¿Qué significa? Ver a Jesús, ver a Jesús en el hambriento, en quien está en la cárcel, en el enfermo, en el desnudo, en el que no tiene trabajo y debe sacar adelante una familia. Ver a Jesús en estos hermanos y hermanas nuestros; ver a Jesús en quien está solo, triste, en el que se equivoca y necesita un consejo, en el que necesita hacer camino con Él en silencio para que se sienta acompañado. 

Estas son las obras que Jesús nos pide a nosotros. Ver a Jesús en ellos, en esta gente. ¿Por qué? Porque es así como Jesús me mira a mí, como nos mira a todos nosotros».

(Papa Francisco, catequesis del 30 de junio de 2016)

CÓMO NOS JUZGARÁ EL SEÑOR





Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,31-46):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante Él todas las naciones. 

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 

Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." 

Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" 

Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."

Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." 

Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" 

Y Él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Palabra del Señor

domingo, 5 de marzo de 2017

Familiarizarse con la Biblia para luchar contra el mal. El Papa en el Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En este primer domingo de Cuaresma, el Evangelio introduce en el camino hacia la Pascua, y nos muestra a Jesús que permanece durante cuarenta días en el desierto, sujeto a las tentaciones del diablo (cf. Mt 4,1-11). Este episodio se coloca en un momento preciso de la vida de Jesús: inmediatamente después de su bautismo en el río Jordán y antes del ministerio público. Él acaba de recibir la investidura solemne: el Espíritu de Dios descendió sobre Él, el Padre del cielo lo declaró "Mi Hijo amado" (Mateo 3:17). Jesús está ya listo para comenzar su misión; y porque tiene un enemigo declarado, es decir, Satanás, Él lo afronta de inmediato, "cuerpo a cuerpo". El diablo hace presión sobre el título de "Hijo de Dios" para alejar a Jesús del cumplimiento de su misión: "Si eres Hijo de Dios ...", le repite tres veces(v 3.6), y le propone hacer gestos milagrosos, de hacer el mago, como convertir las piedras en pan para satisfacer su hambre, y saltar de los muros del templo haciéndose salvar por los ángeles. A estas dos tentaciones, sigue la tercera: adorarlo a él, el diablo, para tener el dominio sobre el mundo (cf. v. 9).
Mediante esta triple tentación, Satanás quiere desviar a Jesús de la senda de la obediencia y la humillación - porque sabe que así, por este camino, el mal será vencido - y llevarlo por el falso atajo hacia el éxito y la gloria. Pero las flechas venenosas del diablo son todas los "paradas" por Jesús con el escudo de la Palabra de Dios (vv. 4.7.10) que expresa la voluntad del Padre. Jesús no dice alguna palabra propia: sólo responde con la Palabra de Dios. Y así el Hijo, lleno de la fuerza del Espíritu Santo, sale victorioso del desierto.
Durante los cuarenta días de la Cuaresma, como cristianos estamos invitados a seguir las huellas de Jesús y a hacer frente a la batalla espiritual contra el maligno con la fuerza de la Palabra de Dios. No con nuestra palabra: no sirve. La Palabra de Dios: aquella que tiene la fuerza para derrotar a Satanás. Para ello hay que familiarizarse con la Biblia: leerla menudo, meditarla, asimilarla. La Biblia contiene la Palabra de Dios, que siempre es actual y eficaz. Alguien dijo: ¿qué pasaría si tratamos la Biblia como tratamos a nuestro teléfono móvil? Si la lleváramos siempre con nosotros, o al menos el pequeño Evangelio de bolsillo, ¿qué sucedería? Si nos volviéramos cuando nos la olvidamos: tú te olvidas el teléfono celular... "¡úh! ¡No lo tengo, vuelvo a buscarlo!". Si la abriéramos varias veces al día; si leyéramos los mensajes de Dios contenidos en la Biblia como leemos los mensajes del teléfono... ¿qué sucedería? Claramente la comparación es paradójica, pero hace reflexionar. De hecho, si tuviéramos la Palabra de Dios siempre en el corazón, ninguna tentación podría alejarnos de Dios y ningún obstáculo podría desviarnos del camino del bien; sabríamos vencer las sugerencias cotidianas del mal que está en nosotros y fuera de nosotros; seríamos más capaces de vivir una vida resucitada según el Espíritu, acogiendo y amando a nuestros hermanos, especialmente a los más vulnerables y necesitados, y también a nuestros enemigos.
Que la Virgen María, ícono perfecto de la obediencia a Dios y de la confianza incondicional a su voluntad, nos sostenga en nuestro camino cuaresmal, a fin de que nos pongamos en dócil escucha de la Palabra de Dios para hacer una verdadera conversión del corazón.
(Griselda Mutual - Radio Vaticano)

El Papa en Sta. Marta: El verdadero ayuno es ayudar a los otros. ¿Le pagas a tu empleada según la ley?


De poco sirve el ayuno si uno es injusto, no rompe las cadenas injustas, no comparte el pan con los hambrientos, no da paga lo que indica la ley a los empleados o se da limosna “para hacerse ver”. Lo indicó este viernes el papa Francisco en la misa que celebró en la Casa Santa Marta en el Vaticano,
Basándose en la Primera lectura, en la que Dios reprende a los hipócritas que ayunan, se ocupan solo de sus negocios y oprimen trabajadores. Si de un lado hacen penitencia por el otro realizan injusticias con sus ‘negocios sucios’.
El ayuno es “el arrepentimiento que se nos pide en este tiempo de Cuaresma” y “del corazón que se siente pecador y sabe que es un pecador”. En cambio “el otro es el ayuno ‘hipócrita’ –una palabra usada mucho por Jesús– un ayuno para ser visto o sentirse bien, pero mientras tanto cometen injusticia, no están bien, explotan al pueblo.
“-‘Pero yo soy bueno, voy a hacer una buena ofrenda para la Iglesia’.
-‘Más bien dime, ¿pagas lo justo a tus empleados del hogar? ¿a tus empleados les paga en negro? ¿O como manda la ley, de manera que puedan alimentar a sus hijos?'”.

El Papa Francisco narró una historia que ocurrió poco después de la Segunda Guerra Mundial al padre jesuita Pedro Arrupe, cuando era misionero en Japón. Un rico hombre de negocios le dio una donación por su actividad evangelizadora, pero llevó consigo a un fotógrafo y un periodista. El sobre contenía sólo 10 dólares. “Esto es lo mismo que hacemos cuando no pagamos lo justo a nuestra gente”, dijo.
Por eso, precisó el Pontífice, Jesús dijo: “Cuando rezas, que sea en secreto, cuando das limosna, no toquen trompeta, cuando ayunes, no estés triste ‘, es lo mismo que si dijese: ‘Por favor, cuando hagan un buen trabajo no tomen como soborno esta buena obra, es sólo para el Padre'”.
También nos ayudará a pensar lo que un hombre siente después de una cena que le costó 200 euros, por ejemplo, y yendo a casa ve a un hambriento, lo mira y sigue caminando. Nos hará bien en pensar en esto”.
Zenit

DICCIONARIO DE CUARESMA LA TENTACIÓN


En todos los ciclos litúrgicos, los domingos del Tiempo de Cuaresma se abren con en el relato de las tentaciones de Jesús, cuando el Espíritu lo condujo al desierto, según el texto evangélico, “para ser tentado”.
La imagen de Jesús en el desierto durante cuarenta días es significativa no solo por la duración concreta de la cuarentena, sino porque indica la extensión de la prueba durante todo el curso de la historia. San Pedro nos advierte: “Sed sobrios, velad. Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar. Resistidle, firmes en la fe” (1Pe 5, 8).

El Maestro nos enseña a pedir: “No nos dejes caer en la tentación”, que es distinto a no tenerla o sufrirla. La prueba siempre es buena para consolidar la determinación de seguir a Jesús y para objetivar la pertenencia creyente. Dicen que una amistad se acrisola por las crisis que se superan. La tentación es un tiempo del Espíritu, un tiempo precioso que debes interpretar como prueba de crecimiento. Un tiempo único que te da ocasión de ofrenda. Una concreción histórica de la salvación en tu vida. Es la hora de abrirte a la gracia y de acoger cada día su acompañamiento. No te ofendas si te digo que llegarás a agradecer la crisis.

La tentación no queda fuera del amor providente; es privilegio de los que son llevados al desierto por el Espíritu. Es tiempo de comunión y de apertura, de abrirte al universo, de relativizar la circunstancia que corres el peligro de convertir en ídolo; es tiempo de llamada y de escucha sensible. Su paso deja conocimiento y sabiduría.

Ya desde los primeros textos bíblicos se nos enseña el riesgo de dar paso a la insinuación tentadora. Eva entró en conversación con el Tentador, se puso a considerar sus argumentos aviesos, que la incitaron a mirar y a observar el fruto prohibido, ante el que comenzó a sentir gusto, que le abrió el deseo, le movió la voluntad y comió. Tengo por seguro que si no deseas hacer algo, es mejor que no lo pienses, o que bloquees el pensamiento adverso.
Jesús nos demuestra que no es irremediable la caída, y san Pablo nos asegura que no seremos probados más allá de nuestras fuerzas. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea de medida humana. Dios es fiel, y él no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas, sino que con la tentación hará que encontréis también el modo de poder soportarla” (1Co 10, 12).
Un don del Espíritu Santo es el Temor de Dios, que significa pedirle al Abogado Defensor que nos libre de ser pretenciosos y temerarios, que nos defienda de nosotros mismos, y que nos haga avanzar por el camino de los mandatos del Señor sabiéndonos frágiles, débiles, necesitados de su fuerza para combatir las insinuaciones del Malo.
Àngel Moreno de Buenafuente

"Desde hace 4 años los mismos violentos que te cosieron a latigazos, se ensañan sobre mi pueblo"

Me paro a mirar de frente el Cristo flagelado de la Veracruz de Rute, provincia de Córdoba. Navego en sus ojos. ¿Qué estarás pensando, Cristo mío, con esa mirada perdida, el cuerpo cosido a verdugones y una silenciosa súplica saliendo como una burbuja de tus labios? Me quedo callado e intento descifrar ese lamento mudo. Dejo en blanco mi mente. Como dice El santo cura de Ars: "cierra tu mente, cierra tu boca y abre tu corazón".
Esa mirada profundamente triste tiene mucho de memoria: ¿Qué estas recordando? Acabas de pasar la agonía del Huerto, el beso contaminado de Judas, el juicio inicuo de Pilatos y te han llevado al horrible suplicio de la flagelación. Es como si tus ojos se volvieran al pasado. Porque antes de la noche oscura hubo la Cena, la pascua, la Eucaristía, el gozo y el misterio compartido, tu mejor regalo. Tal vez tus ojos miren hacia atrás, algunas horas antes, memoria viva de pan roto y compartido, el milagro asombroso del Dios hecho pan para ser comido. Ya era noche.
Noche de alegría en la cena pascual, de cantos enraizados en la historia, de contemplación del pan del cielo... hasta que algo se rompió. Algo fue mal y rompió el encanto. Y la angustia emponzoñó esa noche única en la historia. ¿Estabas pensando en esto, Cristo de la Veracruz, la mirada desencajada y una súplica callada en tus labios yertos?
Recuerdo el principio de la segunda oración eucarística que leemos solo los curas: "La noche en que fue librado, tomó pan... lo partió y lo dio a sus discípulos..." Quizás pensabas en cómo en una sola frase pueden caber dos extremos tan alejados. Noche y pan. Traición y Eucaristía. Gozo y violencia salvaje. ¿En eso pensabas, Jesús? Cuando Juan vio salir a Judas del Cenáculo, vio "que era de noche". La noche en que fuiste traicionado fue una noche de apostasía y de venganza, de un entorno que se degrada a trozos, de lazos de amor que se rompen, de descomposición subterránea, de una comunidad que salta en pedazos, de palabras de perjurio, de disimulos y gestos clandestinos. La noche de las 30 monedas, de la negación errática de Pedro. Noche donde todos se esconden y te dejan solo, noche de la sangre derramada sobre la piedra del Getsemaní. Noche de derrota como colofón de un maravilloso regalo del cielo. Noche y pan del cielo, la noche de la Eucaristía.
Como tu, Cristo mío, hemos vivido noches parecidas en Centroáfrica, país olvidado que, dicen, no aparece ni en los GPS, noches de cuchillos rotos y de hachas de guerra, noches de agresiones y de pagar con sangre falsas facturas que otros gastaron. Desde hace 4 años los mismos violentos que te cosieron a latigazos, se ensañan sobre mi pueblo. Entonces mi mirada se encuentra con la tuya, Cristo de la Veracruz y te entiende. Miro como tu, mi pasado reciente y veo noches sin luna, noches de ráfagas de metralleta y violaciones en masa, noches de expolio y asesinatos, noches de miedo. Y no solo en Centroáfrica.

Nunca hemos conocido tanta violencia diseminada por cientos de lugares del planeta, como un nuevo holocausto que se está librando en el 2017 en que vivimos. Un holocausto que toca mujeres y niños, adultos y ancianos, culpables e inocentes, en Siria, en Afganistan, en Yemen, en Lesbos, en Libia o en Nigeria. Miles de Inmigrantes indocumentados, que no clandestinos, familias enteras huyendo de la guerra, atravesando el Sahara o el mediterráneo para escapar de la miseria, golpeados por los mismos latigazos que entonces cruzaron tu espalda y derramaron la sangre de tu cuerpo sobre las losas del Pretorio.
II.- No te he quitado la vista de encima. Mis ojos siguen clavados en los tuyos. Y pienso entonces que tal vez, la zozobra que sigo viendo en ellos es porque también miras adelante, no solo para atrás, imaginando todo lo que aún te espera por vivir: amanecer teñido de rojo, Anas, Caifás y Herodes trío de infames vendidos al mejor postor, Ecce homo pantomima del payaso, y el terrible Via Crucis.
Como cada viernes de cuaresma, los fieles de la Catedral de Bangassou se reúnen a las 15'00h (más o menos, cuando el sol está a una cierta altura y declinando...) para empezar el viacrucis. De la 7ª a la 14ª estación, es subida continua, que algunos hacen de rodillas. Es un pueblo angustiado por la macabra presencia de la LRA (los asesinos de Joseph Kony) en toda la región, unos fieles asustados por la presencia de una rama Seleka muy radical y violenta (los Peuls Mbororos), extremistas islámicos que merodean por los pueblos y aldeas de toda la diócesis.
Se juntan para revivir la pasión de Jesús, porque ya no nos queda más que eso, rezar. Tus ojos ya imaginan el horror de la pasión, de la cruz a cuestas, el encuentro con tu madre, las tres caídas. La subida al Calvario ya se refleja en tu rostro después de la flagelación, antesala del viacrucis.
Un día conté como una comunidad cristiana, rezando el viacrucis, escapó de un atentado en el mercado, en un pueblo 40% cristiano al norte de Nigeria, Djakana. El Boko-Haram quiso destruirlos con una bomba atada al pecho de una niña kamikaze drogada, pero ellos estaban en la 7ª estación, "Jesús cae por segunda vez", llegaron tarde al mercado y salvaron la vida.
A mí me gusta recitar el viacrucis todos los días del año (más o menos) porque me sintoniza al instante con el sufrimiento de tanta gente esparcida por todos los rincones de la tierra. Me decía mi padre Maestro hace 40 años: si estás contento piensa en Jesús multiplicando el pan y los peces; si estás triste piensa en el Jesús atado a la columna... No creo ser demasiado pesimista para pensar que hoy día, tal y cómo está el mundo, no hay mil razones para estar contentos. El mundo parece desgarrarse en cientos de pedazos y el volumen de sufrimiento del hombre de hoy, sobretodo en el África donde yo vivo y el Oriente Medio es para helar la sangre de las venas. Perlas de ternura fueron el Cirineo, la Verónica o las mujeres de Jerusalén. Gotas de cariño en un océano de acidez. Cristo atado a la columna, Cristo de la Veracruz: ¡lo que te queda aún por vivir!

(Juan José Aguirre, obispo de Bangassou)

Nuestra gran tentación


La escena de las «tentaciones de Jesús» es un relato que no hemos de interpretar ligeramente. Las tentaciones que se nos describen no son propiamente de orden moral. El relato nos está advirtiendo de que podemos arruinar nuestra vida si nos desviamos del camino que sigue Jesús.
La primera tentación es de importancia decisiva, pues puede pervertir y corromper nuestra vida de raíz. Aparentemente, a Jesús se le ofrece algo inocente y bueno: poner a Dios al servicio de su hambre. «Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes».
Sin embargo, Jesús reacciona de manera rápida y sorprendente: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». No hará de su propio pan un absoluto. No pondrá a Dios al servicio de su propio interés, olvidando el proyecto del Padre. Siempre buscará primero el reino de Dios y su justicia. En todo momento escuchará su Palabra.
Nuestras necesidades no quedan satisfechas solo con tener asegurado nuestro pan material. El ser humano necesita y anhela mucho más. Incluso, para rescatar del hambre y la miseria a quienes no tienen pan, hemos de escuchar a Dios, nuestro Padre, y despertar en nuestra conciencia el hambre de justicia, la compasión y la solidaridad.
Nuestra gran tentación es hoy convertirlo todo en pan. Reducir cada vez más el horizonte de nuestra vida a la satisfacción de nuestros deseos; vivir obsesionados por un bienestar siempre mayor o hacer del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.
Nos engañamos si pensamos que ese es el camino que hay que seguir hacia el progreso y la liberación. ¿No estamos viendo que una sociedad que arrastra a las personas hacia el consumismo sin límites y hacia la autosatisfacción no hace sino generar vacío y sinsentido en las personas y egoísmo, insolidaridad e irresponsabilidad en la convivencia?
¿Por qué nos estremecemos de que vaya aumentando de manera trágica el número de personas que se suicidan cada día? ¿Por que seguimos encerrados en nuestro falso bienestar, levantando barreras cada vez más inhumanas para que los hambrientos no entren en nuestros países, no lleguen hasta nuestras residencias ni llamen a nuestra puerta?
La llamada de Jesús nos puede ayudar a tomar más conciencia de que no solo de bienestar vive el ser humano. También los hombres y mujeres de hoy necesitamos cultivar el espíritu, conocer el amor y la amistad, desarrollar la solidaridad con los que sufren, escuchar nuestra conciencia con responsabilidad, abrirnos al Misterio último de la vida con esperanza.
José Antonio Pagola

Jesús ayuna cuarenta días y es tentado


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

El tentador se le acercó y le dijo: « Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"».

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras"».

Jesús le dijo: «También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"».

De nuevo el diablo lo llevó a una monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».

Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto"».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Palabra del Señor.

sábado, 4 de marzo de 2017

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (5,27-32) POR BENEDICTO XVI:



«Mateo está siempre presente en las listas de los Doce elegidos por Jesús (cf. Mt 10, 3; Mc 3, 18; Lc 6, 15; Hch 1, 13). En hebreo, su nombre significa "don de Dios". El primer Evangelio canónico, que lleva su nombre, nos lo presenta en la lista de los Doce con un apelativo muy preciso: "el publicano" (Mt 10, 3). 

De este modo se identifica con el hombre sentado en el despacho de impuestos, a quien Jesús llama a su seguimiento: "Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y le siguió" (Mt 9, 9). 

(...) Basándonos en estas sencillas constataciones que encontramos en el Evangelio, podemos hacer un par de reflexiones. La primera es que Jesús acoge en el grupo de sus íntimos a un hombre que, según la concepción de Israel en aquel tiempo, era considerado un pecador público. 

En efecto, Mateo no sólo manejaba dinero considerado impuro por provenir de gente ajena al pueblo de Dios, sino que además colaboraba con una autoridad extranjera, odiosamente ávida, cuyos tributos podían ser establecidos arbitrariamente. 

Por estos motivos, todos los Evangelios hablan en más de una ocasión de "publicanos y pecadores" (Mt 9, 10; Lc 15, 1), de "publicanos y prostitutas" (Mt 21, 31). Además, ven en los publicanos un ejemplo de avaricia y mencionan a uno de ellos, Zaqueo, como "jefe de publicanos, y rico" (Lc 19, 2), mientras que la opinión popular los tenía por "hombres ladrones, injustos, adúlteros" (Lc 18, 11). 

Ante estas referencias, salta a la vista un dato: Jesús no excluye a nadie de su amistad. Es más, precisamente mientras se encuentra sentado a la mesa en la casa de Mateo-Leví, respondiendo a los que se escandalizaban porque frecuentaba compañías poco recomendables, pronuncia la importante declaración: "No necesitan médico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores" (Mc 2, 17). La buena nueva del Evangelio consiste precisamente en que Dios ofrece su gracia al pecador. 

En otro pasaje, con la famosa parábola del fariseo y el publicano que subieron al templo a orar, Jesús llega a poner a un publicano anónimo como ejemplo de humilde confianza en la misericordia divina: mientras el fariseo hacía alarde de su perfección moral, "el publicano (...) no se atrevía ni a elevar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!". Y Jesús comenta: "Os digo que este bajó a su casa justificado y aquel no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado" (Lc 18, 13-14). 

Por tanto, con la figura de Mateo, los Evangelios nos presentan una auténtica paradoja: quien se encuentra aparentemente más lejos de la santidad puede convertirse incluso en un modelo de acogida de la misericordia de Dios, permitiéndole mostrar sus maravillosos efectos en su existencia.

(...) Hay otra reflexión que surge de la narración evangélica: Mateo responde inmediatamente a la llamada de Jesús: "Él se levantó y lo siguió". La concisión de la frase subraya claramente la prontitud de Mateo en la respuesta a la llamada. 

Esto implicaba para él abandonarlo todo, en especial una fuente de ingresos segura, aunque a menudo injusta y deshonrosa. Evidentemente Mateo comprendió que la familiaridad con Jesús no le permitía seguir realizando actividades desaprobadas por Dios. 

Se puede intuir fácilmente su aplicación también al presente: tampoco hoy se puede admitir el apego a lo que es incompatible con el seguimiento de Jesús, como son las riquezas deshonestas. En cierta ocasión dijo tajantemente: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme" (Mt 19, 21). 

Esto es precisamente lo que hizo Mateo: se levantó y lo siguió. En este "levantarse" se puede ver el desapego de una situación de pecado y, al mismo tiempo, la adhesión consciente a una existencia nueva, recta, en comunión con Jesús. 

Recordemos, por último, que la tradición de la Iglesia antigua concuerda en atribuir a san Mateo la paternidad del primer Evangelio. (...) En el Evangelio griego que nos ha llegado seguimos escuchando todavía, en cierto sentido, la voz persuasiva del publicano Mateo que, al convertirse en Apóstol, sigue anunciándonos la misericordia salvadora de Dios. Escuchemos este mensaje de san Mateo, meditémoslo siempre de nuevo, para aprender también nosotros a levantarnos y a seguir a Jesús con decisión». 

(De la catequesis de Benedicto XVI el 30 de agosto de 2006)

Carlos Osoro: “Quien difama, quien insulta y rompe al otro, manifiesta desprecio a la Humanidad”



Frente a los autobuses tránsfobos (o las Vírgenes Drag), respeto y convivencia. "No olvidemos que podemos pensar diferentes, pero la convivencia se construye en el respeto, no en la difamación, ni en el insulto, ni en el reírse de los otros. Eso no tiene nada que ver con el Evangelio". El cardenal de Madrid, Carlos Osoro, defendió una sociedad tolerante, que abra corredores humanitarios para los refugiados y que defienda el derecho de todos a mostrar sus propias opiniones.
En su presentación en el Fórum Europa, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal, mostró su apoyo a la continuidad de Ricardo Blázquez como presidente del Episcopado. "Yo sigo dando apoyo a don Ricardo, al que quiero, y con el que me une una gran amistad. Es la persona más bondadosa que ha pasado por este mundo. Su bondad conquista el corazón. Cada día le queremos más", apuntó Osoro, quien también defendió a capa y espada, frente a las críticas de los rigoristas, al padre Ángel y su misión.
El presidente de Mensajeros de la Paz estuvo presente en la mesa presidencial, en la que también se encontraba la presidenta de la CAM, Cristina Cifuentes; el arzobispo castrense, Juan del Río; o el secretario general de la CEE, José María Gil Tamayo. Todos los secretarios de las comisiones episcopales acompañaron a su actual vicepresidente que, como parece, no se postulará para suceder al cardenal de Valladolid.
"Yo quiero que me reconozcan como buena persona y como buen pastor, que es a lo que me han mandado aquí a Madrid", arrancó el arzobispo, quien abordó en su conferencia la importancia de "promover el humanismo-verdad y sanar la convivencia".
Aunque no quiso hablar directamente del autobús tránsfobo de HazteOir, o de la polémica por la Virgen Drag Queen, el cardenal de Madrid sí que clamó por construir una sociedad al estilo de Jesús, que "nunca rompió puentes, sino que los construyó; que nunca hizo muros sino que los derribó, para hacernos entender que la humanidad es una gran familia, que necesita todos los días revisar lo que está haciendo", y repasó lo vivido el pasado fin de semana en Roma, durante la toma de posesión de su parroquia en el Trastevere.
Así, Osoro enseñó un libro que le regaló un refugiado, "que llegó en una patera que llevaba a 130 personas. Murieron 120. Él es musulmán, pero entiende que lo que hicieron los cristianos con él es lo que él tiene que hacer por los demás. Me impresionaron sus palabras, su modo de estar, su compromiso". El cardenal también recordó su visita a la capilla de San Bartolomé, donde reposan las reliquias de mártires de todas las confesiones, y su encuentro con los jóvenes emigrantes de una escuela de la Comunidad de San't Egidio, y una residencia para personas sin hogar.
"¿Qué nos pasa para no saber lo que nos pasa?", la frase de Ortega fue la pregunta-eje de su intervención, en la que el arzobispo de Madrid alertó de las "tentaciones de ideologizar la fe, privatizar la Iglesia y su misión, y seleccionar páginas del Evangelio, haciendo un Jesús a nuestra medida".
En lo que pareció una respuesta a HazteOir (el cardenal se remitió a esta parte de la charla en las preguntas posteriores), Osoro denunció que "las ideologías no son la respuesta al hombre para construir una casa común". "Profanar la dignidad del hombre es blasfemar a Dios mismo. Cualquier clase de violencia, la que fuere, que no duda en atacar a personas sin ninguna distinción, a imponer chantajes que provocan enfrentamiento, desórdenes, pánicos, que obligan a grupos a favorecer sus planes, no tienen ninguna justificación", declaró. "Ninguna circunstancia justifica una actividad que no respete al otro, le elimine o se ría de él. Por eso, la infamia, a quien la realiza, siempre es reprobable, y cuando uno se apoya en la religión.... No es la religión que Jesucristo nos enseñó".
"Quien difama, quien rompe al otro, manifiesta desprecio a la Humanidad. Cuando esto se hace, se puede destruir todo. Es terrible estar en este mundo teniendo como arma el odio. Eso ultraja a Dios", clamó el arzobispo de Madrid, quien recordó que "debemos crear la cultura del encuentro, no la del descarte". Sin embargo, en las preguntas posteriores, Osoro se remitió a la pregunta de Ortega, y añadió que "no entro en autobuses. ¿Qué nos pasa para no saber lo que nos pasa? Este es el autobús que yo quiero, no quiero otro".
En otro orden de cosas, Osoro destacó a la familia y la educación como ejes fundamentales para construir la sociedad, y pidió "evitar la politización del derecho y la libertad de educación" y "aceptar al otro como parte de este mundo también cuando piensa distinto, pero nos respetamos". "¿Quién educa, el Estado o la familia? Según como contestemos tendremos dictadura o libertad".
En las preguntas, Osoro fue cuestionado sobre la ley del a CAM sobre identidad de género. El purpurado señaló haber hablado con Cifuentes en varias ocasiones, y aprovechó para defender al padre Ángel, injustamente atacado a cuenta del funeral por Pedro Zerolo en San Antón. "Al padre Ángel le quiero enormemente. Normalmente le digo que cuando suba ante el Señor, si es que no voy yo antes, le diga a Dios que lo que yo no hago lo hace él por mí".
"El padre Ángel hace cosas que nadie de los que estamos aquí son capaces de hacer. El padre Ángel también sabe pedir perdón, más que yo y mejor que yo". Cuestionado sobre si el sacerdote debe pedir perdón, Osoro dijo "no tiene que pedirlo. Hay gente que quiere tirar piedras permanentemente contra los demás, y eso no vale. Tengo una amistad y una admiración tremendas por el padre, porque no soy capaz de hacer lo que hace él. Todos ustedes conocen al padre Ángel, conocen su corazón. Es un paisano, es un gran paisano. Es un hombre que me ayuda a ser mejor obispo, y capaz de ver más allá de lo que a veces yo, con mis pobres ojos, puedo ver".
Sobre el pacto educativo, Osoro recordó que "el límite es tener en cuenta el derecho que tienen todos los padres a elegir para sus hijos la educación. El derecho es de los padres, no es de ningún político de turno, es de los padres".
Sobre el Tribunal de Cuentas, el cardenal de Madrid incidió en que "lo que recibe la Iglesia no lo da el Estado, lo dan muchos de ustedes, ponen la X porque quieren. No confundamos a la gente. Lo que recibe la gente no es regalo, es una decisión de la gente. Yo mañana mismo puedo entregar las cuentas. El día en que llegué a la diócesis, lo primero que hice fue una auditoría externa".
Sobre los corredores humanitarios de San't Egidio, Osoro consideró "urgente" que Europa asuma esta iniciativa, porque "Europa se muere, entre otras cosas, porque ha echado a Dios fuera". "Sé que habrá que regular el modo y la manera, pero se puede hacer. ¿Por qué san Egidio ha traído más gente emigrante que todos los países de Europa? ¿Qué pasa? ¿Queremos morir, queremos vivir? Yo lo defiendo. Son necesarios los corredores humanitarios, son urgentes". No quiso, sin embargo, contestar acerca de Donald Trump. "Estados Unidos es un gran país", se limitó a decir.
Sobre la pederastia en la Iglesia, Osoro defendió la actitud del Papa Francisco, "que la quiere eliminar de la vida de la Iglesia". "La Iglesia está siendo valiente en estos aspectos", incidió el cardenal de Madrid. "Esas miserias existen en la Iglesia, y se están tomando medidas para que no pase esto. El Santo Padre ha tenido una valentía impresionante para desterrar esto de la vida de la Iglesia".
Jesús Bastante