viernes, 13 de enero de 2017

Mensaje del Papa a los inmigrantes en EE. UU. días antes de la toma de posesión de Trump


En el momento de «turbulencia» que viven los inmigrantes en Estados Unidos, el Papa les invitó a través de un videomensaje a «acogerse bajo el manto de la Santa Madre de Dios»
En el momento de «turbulencia» que viven los inmigrantes en Estados Unidos, el Papa les invitó a través de un videomensaje a «acogerse bajo el manto de la Santa Madre de Dios». Con esta enseñanza de los monjes rusos, Francisco se dirigió a los participantes en la Misa principal de la Semana Nacional por la Migración, que se celebró en la iglesia Misión Dolores, en Los Ángeles. La celebración estuvo presidida por el arzobispo de la diócesis y vicepresidente de la Conferencia Episcopal del país, monseñor José Gómez.
«Somos una comunidad que tiene una Madre, y Jesús nos la dio a nosotros». Así se lo dijo la Virgen a san Juan Diego: «Niño Juanito, no tengas miedo. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre?». Por eso, «una comunidad con una madre debe sentirse segura».
Naftalina para no apolillarse
A pesar del clima de incertidumbre y recelo ante las posibles medidas que podría tomar el presidente electo Trump tras su toma de posesión el 20 de enero, el Santo Padre orientó la mayor parte de su mensaje en otra línea, y pidió a las comunidades que salgan sin miedo a la calle. «Hay que salir y llevar el mensaje de Jesús». Esa gracia «no es para conservarla para mí, es para darla. Las parroquias a la calle, cualquier institución a la calle. Mi corazón, a la calle, abierto al que sufre… con las obras de misericordia».
El vídeo es parte de una entrevista concedida al fundador de Ministerios El Sembrador, Noel Díaz. El vídeo completo se emitirá el 29 de enero. Como adelanto, también se ve al Papa bromeando que el mejor regalo para algunos cristianos es «naftalina para que no se apolillen, porque están encerrados y se van a apolillar».
«Todos somos iguales»
En un mensaje posterior a la emisión del vídeo, el presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, el cardenal Daniel DiNardo, afirma que el vídeo es «un excelente recordatorio de cómo la Iglesia universal nos congrega» y de que «todos somos iguales delante de Dios».
El cardenal resumió el «intenso debate sobre la reforma migratoria» que se producirá en las próximas semanas en una pregunta: «¿Tratará nuestra nación a todos los inmigrantes y refugiados, independientemente de su origen y religión, de forma que respete su dignidad inherente como hijos de Dios?».
La Iglesia, con los inmigrantes
«Cada período de inmigración anterior ha terminado fortaleciendo nuestra sociedad. Hay que mantener alejados de nuestras costas a los que intentan hacernos daño, pero los que huyen de la persecución y necesitan esperanza y están dispuestos a ayudarnos a construir una América mejor deben ser acogidos».
Durante la Eucaristía en Misión Dolores, monseñor Gómez también aludió a «la realidad política que estamos viviendo» para transmitir «un mensaje de esperanza, de que estamos unidos todos como inmigrantes», afirmó el prelado, originario de Nuevo León (México). «Estamos todos juntos. Nos vamos a apoyar unos a otros….Vamos a ver qué pasa con la realidad de la inmigración en Estados Unidos».
María Martínez López
Alfa y Omega

HIJO, TUS PECADOS TE SON PERDONADOS (EVANGELIO DE HOY)



Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,1-12):

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. 

Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.

Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»

Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico "tus pecados quedan perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados ... »

Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»

Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos.

Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual.»

Palabra del Señor

Carta del Papa Francisco a los jóvenes del mundo

Lo anunció el Card. Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, presentando la Carta del Papa – fechada en el Vaticano, el 13 de enero de 2017 - y el Documento Preparatorio para la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, prevista para octubre de 2018, y cuyo tema es: «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional».
En su misiva, el Santo Padre exhorta a los jóvenes a participar activamente en el camino sinodal, porque el Sínodo es para ellos y porque toda la Iglesia se pone a la escucha de su voz, de su sensibilidad, de su fe. Así como de sus dudas y críticas.
Alentándolos a ‘salir’, siguiendo el ejemplo de Abrahán, el Obispo de Roma invita a los jóvenes «a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo».
Tras señalar el anhelo de la juventud de construir «una sociedad más justa y fraterna» «hasta las periferias del mundo», lamenta las realidades de «prevaricación», «injusticia» y «guerra». Y que muchos jóvenes «están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de su tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23)».
Con las palabras de Jesús a los discípulos «Venid y lo veréis» (Jn 1,38), el Papa les asegura a los jóvenes que también a ellos «Jesús les dirige su mirada y los invita a ir hacia Él».
Recordando que en Cracovia, abriendo la Jornada Mundial de la Juventud, les preguntó si las cosas se pueden cambiar y ellos exclamaron juntos a gran voz «¡sí!», el Santo Padre destaca que «esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8)».
«Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos», escribe asimismo el Papa y alienta a los jóvenes a no tener «miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro».
«A través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24)», reitera el Santo Padre encomendando a los jóvenes al amparo «de María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38)».
(CdM – RV)
Texto completo de la Carta del Papa:
«Queridos jóvenes,
         Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una “guía” para este camino.
         Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.
         Cuando Dios le dice a Abrahán «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?
Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).
         Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos.
         En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).
         Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).
         Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).
         Con paternal afecto,
FRANCISCO
         Vaticano, 13 de enero de 2017»
(from Vatican Radio)

Homilía del Papa: Para seguir a Jesús es necesario moverse

Para seguir a Jesús es necesario caminar y no permanecer detenidos con “el alma sentada”. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Al comentar el Evangelio del día – que narra la vicisitud del paralítico al que hicieron entrar por el techo en la casa en la que se encontraba Jesús, el Pontífice subrayó que la fe, si es auténtica, siempre nos hace correr riesgos, pero nos da la esperanza verdadera.
La gente sigue a Jesús, lo sigue por interés o para recibir una palabra de consuelo. El Papa Bergoglio destacó que incluso si la pureza de intención no es total o perfecta, es importante seguir a Jesús, caminar detrás de Él. Y afirmó que la gente se sentía atraída por su autoridad, por las cosas que decía o por cómo las decía. Sí, porque se hacía entender. Y también porque curaba y tanta gente iba detrás de Él para ser curada.
No a los cristianos detenidos que miran la vida desde el balcón y juzgan a los demás
“Otras veces – dijo también Francisco – la gente quería hacerlo Rey, porque pensaba: ‘¡Este es el político perfecto!’”. Y reafirmó que el problema más grande no eran los que seguían a Jesús, sino aquellos que permanecían “detenidos”:
“¡Los inmóviles! Aquellos que estaban en el borde del camino, miraban. Estaban sentados. Propiamente sentados. Allá estaban sentados algunos escribas: estos no seguían, miraban. Miraban desde el balcón. No iban caminando en su propia vida: ‘¡Balconeaban’ la vida! Precisamente allí: ¡jamás corrían ningún riesgo! Sólo juzgaban. Eran los puros y no se implicaban. También los juicios eran fuertes, ¿no? En su corazón: ‘¡Qué gente ignorante! ¡Qué gente supersticiosa!’. Y cuántas veces también nosotros, cuando vemos la piedad de la gente sencilla nos viene a la cabeza aquel clericalismo que tanto mal hace a la Iglesia”.
El Papa destacó que aquellos constituían un grupo de inmóviles: aquellos que estaban allí, en el balcón, mirando y  juzgando. Y añadió que hay otro tipo de inmóviles en la vida, refiriéndose así al hombre que, desde hacía 38 años, estaba cerca de la piscina: inmóvil, amargado y sin esperanza, y que “digería” su propia amargura. También aquel es otro inmóvil, que no seguía a Jesús y carecía de esperanza.
Para encontrar verdaderamente a Jesús es necesario arriesgarse
En cambio, esta gente que seguía a Jesús – prosiguió explicando Francisco – “se arriesgaba” con tal de encontrarlo, para encontrar lo que quería:
“Estos de hoy, estos hombres se arriesgaron cuando hicieron el agujero en el techo: corrieron el riesgo de que el dueño de la casa les hiciera una causa, los llevara ante el juez y les hiciera pagar. Se arriesgaron, pero querían ir a lo de Jesús. Aquella mujer enferma desde hacía 18 años se arriesgó cuando, a escondidas, sólo quería tocar el borde del manto de Jesús: corrió el riesgo de provocar vergüenza. Corrió el riesgo: quería la salud, quería llegar a Jesús. Pensemos en la Cananea: y las mujeres se arriesgan más que los hombres, ¡eh! Eso es verdad: ¡son mejores! Y esto debemos reconocerlo”.
Evitar tener el alma “sentada”, un alma cerrada que no tiene esperanza
Preguntémonos, dijo el Santo Padre: “¿Yo corro el riesgo o siempre sigo a Jesús según las reglas de la casa de seguros?”. Así, preocupados por no hacer una cosa u otra, no se sigue a Jesús, sino que se permanece sentados, como estos que juzgaban”:
“Seguir a Jesús, porque tenemos necesidad de alguna cosa, o seguir a Jesús arriesgando, significa seguir a Jesús con fe: ésta es la fe. Encomendarse a Jesús, fiarse de Jesús y con esta fe en su persona, estos hombres hicieron un agujero en el techo para hacer bajar la camilla delante de Jesús, para que Él lo curara. ‘¿Me fío de Jesús? ¿Encomiendo mi vida a Jesús? ¿Estoy en camino detrás de Jesús, incluso si hago el ridículo alguna vez?  ¿O estoy sentado mirando lo que hacen los demás, mirando la vida, o estoy sentado con el alma ‘sentada’ – digamos así – con el alma cerrada por la amargura, la falta de esperanza?’. Cada uno de nosotros puede hacerse estas preguntas hoy”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

jueves, 12 de enero de 2017

Vaticano lanza campaña mediática para sensibilizar sobre la situación de los menores migrantes



La sección Migrantes y Refugiados del dicasterio vaticano para el Servicio del Desarrollo Humano Integral lanza su primera campaña mediática de sensibilización sobre la cuestión que le compete. La ocasión es la 103º Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, que se celebra el 15 de enero.
En línea con el tema elegido por el Pontífice para la edición de este año, “Migrante menores, vulnerables y sin voz”, la campaña mediática se concentrará sobre la situación de los niños, niñas y adolescentes migrantes, refugiados, desplazados y víctimas de la trata.
Tal y como informan en un comunicado, del 12 al 15 de enero de 2017, los tuits del Pontífice serán dedicados a tales situaciones y dirigirán directamente a la página Facebook de la sección, en la que se presentarán breves historias y reflexiones sobre esta temática general.
Zenit

Por qué debemos escuchar las advertencias de Bauman sobre los riesgos del «amor líquido»


Ha fallecido el filósofo y sociólogo polaco que explicó la sociedad «líquida» y la importancia de las relaciones personales
Erik Gandini, director ítalo-sueco, parte de Suecia en un viaje cinematográfico que lo lleva a Etiopía. Su película (La teoría del amor de Suecia) nació a partir de una reflexión sobre el manifiesto propuesto por el Parlamento sueco en 1972, La familia del futuro.
El concepto básico es que toda auténtica relación humana debe basarse en la independencia: la independencia de la mujer respecto a su marido, de los adolescentes con respecto a sus padres, de los ancianos con respecto sus hijos. Pero la independencia, sin embargo, limita el contacto y la interacción personal: por ello hoy, después de 50 años, la mitad de la población vive sola, y cada vez más mujeres se convierten en madres solteras a través de la inseminación artificial
¿Por qué una vida segura y protegida puede tornarse tan poco satisfactoria? Una posible respuesta es la del famoso sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman, quien demuestra que una vida sin problemas no es necesariamente una vida feliz:
«Debemos hacer frente a los retos; se llega a la felicidad cuando se puede controlar a los desafíos planteados por el destino. De hecho, el aumento de la comodidad puede hacernos sentir perdidos. Una cosa que no tenemos y que no nos puede ser proporcionada por el Estado ni por los políticos, es pasar tiempo con los demás, estar con otras personas: nuestro estar en un grupo. De esto usted se tiene que ocupar. Las personas acostumbradas a la independencia están perdiendo la familiaridad de vivir con otras personas, debido a que ya se ven privados de la capacidad de socializar. Socializar es agotador porque implica negociar y volver a negociar, discutir, acordar, volver a crear. La independencia priva de la capacidad de hacer todo esto. Nuestra vida está ahora dividida: online y offline, conectado y desconectado. La primera no tiene riesgos: es muy fácil hacer amigos en Internet; en realidad, así nunca percibe uno la propia soledad. Y si alguien no te gusta, simplemente dejas de interactuar con él. En el mundo offline es difícil evitar la confrontación. Cuanto más independientes somos, nos volvemos menos capaces de detener nuestra independencia y sustituirla por una interdependencia agradable».
Un estilo de vida líquido (una categoría muy querida por el distinguido sociólogo) es atractivo para muchas personas, ya que ofrece un intercambio sin restricciones; más exactamente, sin compromisos.
El amor, en cambio, requiere compromiso y esfuerzo. Las redes sociales hacen que sea más fácil encontrar la forma de salir de los compañeros, haciendo crecer cada vez más una tendencia que ha llegado a ser dominante en Occidente.
Para Bauman (1925 – 2017), el sociólogo polaco naturalizado británico, nuestra sociedad podría estar a pocas décadas a la destrucción de todos los vínculos interpersonales, una tendencia que ha visto progresivamente el final de los partidos políticos, de los sindicatos, y de las relaciones entre las familias y las instituciones como la escuela, y que en algunos casos ha convertido a los individuos en átomos que no pueden construir lazos de ningún tipo, condenándolos a la soledad y a la única satisfacción del consumo.
De hecho, el consumismo se ha convertido en figura señera de Occidente, en una ideología única e intocable con un solo enemigo: el amor.
Este lunes 9 de enero hemos tenido que despedirnos de un gran pensador, uno de los pocos capaces de advertirnos en contra de estos abusos. Se le echará de menos.
Lucandrea Massaro

«La casilla de la Iglesia en el IRPF no es dinero decidido por el Gobierno, sino por los contribuyentes»


Según Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE, «el Tribunal de Cuentas tiene la capacidad de fiscalizar dinero público» pero «la asignación tributaria [a la Iglesia] es un dinero que no está decidido por el Gobierno. Son los contribuyentes los que deciden si la Iglesia recibe o no. Si nadie marcase la casilla, la Iglesia recibiría 0 euros», ha explicado en la Cadena Ser
El Tribunal de Cuentas no fiscalizará el dinero que las personas deciden entregar a la Iglesia Católica a través de la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta. Así lo decidió, el pasado 22 de diciembre, el pleno del tribunal, con siete votos a favor y cinco en contra.
El vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española, que se enteró de la noticia este martes por la tarde, ha dado hoy su opinión al respecto en los micrófonos de la Cadena Ser. Según Fernando Giménez Barriocanal, «el Tribunal de Cuentas tiene la capacidad de poder fiscalizar dinero público» pero «la asignación tributaria [a la Iglesia] es un dinero que no está decidido por el Gobierno. Son los contribuyentes los que deciden si la Iglesia recibe o no», ha explicado. «Si ningún contribuyente decidiera marcar la casilla, la Iglesia recibiría 0 euros. Por eso, jurídicamente, la asignación tributaria es un concepto diferente del resto de las asignaciones», ha añadido.
«Dicho eso, -ha continuado Barriocanal- la Conferencia Episcopal hará siempre lo que se le diga por parte de las autoridades civiles. No tiene ningún problema. Para nosotros la transparencia es nuestra razón de ser».
En este sentido, el vicesecretario ha recordado que la CEE siempre ha hecho todo lo que se le ha pedido en materia de transparencia y fiscalización. «Hasta el año 2007 depositábamos en el Ministerio de Justicia, toda la documentación -hasta los justificantes bancarios-, de las cuentas de todo lo que recibía la Conferencia Episcopal». A partir de entonces, y en base al acuerdo que firmaron el Partido Socialista y la Santa Sede «en el que se nos pidió que explicáramos bien a qué se destinaba el dinero, cuál era el servicio que la Iglesia estaba prestando a la sociedad», la Conferencia Episcopal empezó «a hacer una memoria completa, revisada por una de las principales auditorias internacionales de más prestigio -y cuyo resumen presentamos a la sociedad-, y depositamos más de 500 folios en el Ministerio de Justicia, en la Dirección General de Relaciones con las Confesiones».
Reparto del dinero del IRPF
Durante la entrevista, Barriocanal también ha sido preguntado por el voto particular de los consejeros del PSOE en el Programa de Fiscalizaciones del Tribunal para el Año 2017 en el que argumentaban que la información que aporta la Iglesia sobre sus actividades no es suficiente y que se limita a informar sobre el reparto territorial de los fondo.
«Informamos del reparto, del destino de ese dinero, de cuánto va a actividades pastorales, cuánto va a actividad caritativa, cuánto va a mantenimiento de templos… y también de cuál es el retorno que tiene la sociedad de todo ese dinero», ha contestado el vicepresidente. También informan, según Fernando Giménez, de «como el hecho de mantener abiertos los bienes de interés cultural supone el 2,5 % del PIB de España; de cuánto estamos ahorrando a todos los españoles gracias a los colegios concertados; de la inmensa labor asistencial» de la Iglesia. «Y si nos piden información más detallada, más allá de los 500 folios que ya entregamos, pues lo presentaremos, no tenemos ningún inconveniente. Queremos cumplir la legislación».
José Calderero @jcalderer
Alfa Y Omega

Francisco denuncia: «¡Quienes venden billetes de entrada en la audiencia general son estafadores!»


Advierte que «es una visita al Papa en la casa de todos, y no se paga. ¡Esas personas son delincuentes!»
Saliendo al paso de quienes engañan a los peregrinos, el Papa Francisco ha denunciado el miércoles a «algunos ‘listos’ que cobran por los billetes» de entrada a las audiencias generales, ya sea en la plaza de San Pedro o en el Aula Pablo VI durante los meses de frio.
Enseñando un billete de color rojo, el Santo Padre hizo notar que «aquí está escrito en seis idiomas: ‘este billete es totalmente gratuito’. No se debe pagar. Es una visita al Papa y es gratuita. Si alguien os pide dinero os está estafando».
Como este tipo de abusos se ceban sobre todo en personas que vienen de muy lejos, el Papa ha dado la alarma para que la noticia llegue a todo el mundo. Lo ha dicho con la máxima claridad: las audiencias generales de los miércoles son «una visita al Papa en la casa de todos, y no se paga. ¡Esas personas son delincuentes! ¡Eso no se hace! ¿Entendido?».
Los peregrinos a Roma empiezan a correr peligro de estafa nada más asomarse a las marquesinas de los aeropuertos de Fiumicino y Ciampino o de la Estación Termini. Allí le salen al paso los conductores de taxis piratas, que les llevarán por recorridos tortuosos y les esquilmarán entre sonrisas y bromas. En los autobuses y en otros lugares en que se concentra gente, actúan los carteristas con perfección inigualable.
A pesar de que la Guardia di Finanza vigila los establecimientos comerciales, siempre hay restaurantes y bares que «clavan» a los peregrinos extranjeros, especialmente a los japoneses y otros asiáticos.
Hay también estafadores que revenden billetes de entrada en los Museos Vaticanos, pero los peores ladrones son los que venden a los peregrinos los billetes de entrada en la audiencia, que son totalmente gratuitos.
El código de colores, puertas de entrada y zonas tiene por objeto colocar juntos a los grupos de peregrinos, dando preferencia en los puestos más cercanos al Papa a los que vienen de más lejos o lo han solicitado antes.
Los billetes se retiran en la plaza de San Pedro el martes por la tarde, exhibiendo un documento de identidad o bien el fax o correo electrónico de la Casa Pontifica en que se confirma la reserva.
Precisamente el discurso del Papa se centraba este miércoles en los falsos ídolos, como las ideologías, el dinero, el poder, el éxito o la belleza física cuanto se convierten en objetos de culto. En ese contexto, Francisco incluyo otra falsedad: cobrar por un encuentro de familia que es absolutamente gratuito.
Juan Vicente Boo/Corresponsal de ABC en el Vaticano
Alfa y Omega

La lepra se la quitó y quedó limpio (evangelio de hoy)



Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 40-45
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
-«Si quieres, puedes limpiarme».
Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
-«Quiero: queda limpio».
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente:
-«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que sirva de testimonio».
Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a el de todas partes.
Palabra del Señor.

Papa: Es necesario permanecer en el mundo, pero defenderse de las ilusiones del mundo


La esperanza, esperar en el futuro, creer en la vida, es una necesidad primaria del hombre. Pero es importante que pongamos nuestra confianza en lo que verdaderamente pueda ayudar a vivir y dar sentido a la existencia.
La Sagrada Escritura nos advierte contra las falsas esperanzas que el mundo presenta, denunciando la paradoja de sus ídolos. El hombre, al buscar seguridades tangibles y concretas, cae en la tentación de las consolaciones efímeras —dinero, alianza con los potentes, mundanidad, falsas ideologías— que parecen colmar el vacío de soledad y mitigan el cansancio de creer.
El salmo 115 describe de modo sugestivo la realidad absolutamente fugaz de estos ídolos. Advierte que quien pone la esperanza en ellos termina siendo como ellos: imágenes vacías con manos que no tocan, pies que no caminan, boca que no puede hablar. No se tiene nada que decir, se es incapaz de ayudar, cambiar las cosas, sonreír, donarse, amar. El hombre en cambio ha de ser imagen de Dios, confiando y esperando su gracia y bendición.

Catequesis del Papa: “Los ídolos defraudan siempre, la esperanza no defrauda jamás”


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El pasado mes de diciembre y en la primera parte de enero hemos celebrado el tiempo de Adviento y luego el de Navidad: un periodo del año litúrgico que despierta en el pueblo de Dios la esperanza. Esperar es una necesidad primaria del hombre: esperar en el futuro, creer en la vida, el llamado “pensamiento positivo”.
Pero es importante que tal esperanza sea colocada en lo que verdaderamente puede ayudar a vivir y a dar sentido a nuestra existencia. Es por esto que la Sagrada Escritura nos pone en guardia contra las falsas esperanzas: estas falsas esperanzas que el mundo nos presenta, encubriendo su inutilidad y mostrando su insensatez. Y lo hace de varios modos, pero sobre todo denunciando la falsedad de los ídolos en el cual el hombre está tentado de poner su confianza, haciéndolo el objeto de su esperanza.
En particular los profetas y los sabios insisten en esto, tocando un punto central del camino de fe del creyente. Porque la fe es confiar en Dios – quien tiene fe, confía en Dios – pero llega el momento en el cual, enfrentándose a las dificultades de la vida, el hombre experimenta la fragilidad de esta confianza y siente la necesidad de certezas distintas, de seguridades tangibles, concretas. Yo confío en Dios, pero la situación es un poco fea y yo necesito una certeza un poco más concreta. ¡Y ahí está el peligro! Y entonces estamos tentados en buscar consolaciones incluso efímeras, que parecen colmar el vacío de la soledad y mitigar el cansancio de creer. Y pensamos de poderlas encontrar en la seguridad que puede dar – por ejemplo – el dinero, o las alianzas con los potentes, o las seguridades de la mundanidad, o las falsas ideologías. A veces las buscamos en un dios que pueda doblegarse a nuestros pedidos y mágicamente intervenir para cambiar la realidad y hacerla como nosotros queremos; un ídolo, precisamente, que en cuanto tal no puede hacer nada, impotente y mentiroso.
¡Pero a nosotros nos gustan los ídolos, nos gustan mucho! Una vez, en Buenos Aires, debía ir de una iglesia a otra, a mil metros, más o menos. Y lo hice, caminando. Y había un parque por ahí, y en el parque habían pequeñas mesas, muchas, donde estaban sentados los videntes. Y estaba lleno de gente, incluso hacían colas, había mucha gente; y tú le dabas la mano y él comenzaba… Pero, el discurso era siempre el mismo: hay una mujer en tu vida, hay una sombra que viene, pero todo saldrá bien… y luego, pagabas. Y ¿esto te da seguridad? Es la seguridad de una – permítanme la palabra – de una estupidez. Y este es un ídolo: he ido al vidente, a la vidente y me han leído las cartas – yo sé que ninguno de ustedes hace esto – y he salido mejor. Me recuerda a esa película, “Milagro en Milán”, “que cara, que nariz… 100 liras”. Te hacen pagar para que te alaben y ten una falsa esperanza. Este es un ídolo, y nosotros estamos tan atentos: compramos falsas esperanzas. Y aquello que es la esperanza de la gratuidad, aquella que nos ha traído Jesucristo, gratuitamente, ha dado su vida por nosotros, en aquella no confiamos tanto…
Un Salmo lleno de sabiduría nos describe de modo muy sugestivo la falsedad de estos ídolos que el mundo ofrece a nuestra esperanza y a la cual los hombres de todo tiempo son tentados a encomendarse. Es el Salmo 115, que recita así: «Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres. Tienen boca, pero no hablan, tienen ojos, pero no ven; tienen orejas, pero no oyen, tienen nariz, pero no huelen. Tienen manos, pero no palpan, tienen pies, pero no caminan; ni un solo sonido sale de su garganta. Como ellos serán los que los fabrican, los que ponen en ellos su confianza» (vv. 4-8).
El salmista nos presenta, incluso de modo un poco irónico, la realidad absolutamente efímera de estos ídolos. Y debemos entender que no se trata solo de representaciones hechas de metal o de otro material, sino también de aquellas construidas con nuestra mente, cuando confiamos en realidades limitadas que transformamos en absolutas, o cuando reducimos a Dios a nuestros esquemas y a nuestras ideas de divinidad; un dios que se nos asemeja, comprensible, predecible, justamente como los ídolos del cual habla el Salmo. El hombre, imagen de Dios, se fabrica un dios a su propia imagen, y es incluso una imagen mal hecha: no escucha, no actúa, y sobre todo no puede hablar. Pero, nosotros estamos más contentos de ir en los ídolos que ir al Señor. Estamos muchas veces más contentos de las efímeras esperanzas que te da esto que es falso, este ídolo, que la gran esperanza segura que nos da el Señor.
A la esperanza en un Señor de la vida que con su Palabra ha creado el mundo y conduce nuestras existencias, se contrapone la confianza en imágenes mudas. Las ideologías con sus pretensiones de absoluto, las riquezas – y este es un gran ídolo –, el poder y el suceso, la vanidad, con sus ilusiones de eternidad y de omnipotencia, los valores como la belleza física y la salud, cuando se convierten en ídolos a los cuales sacrificar cada cosa, son todas realidades que confunden la mente y el corazón, y en vez de favorecer la vida la conducen a la muerte. Y feo escuchar y hace tanto mal al alma aquello que una vez, hace años, he escuchado, en otra diócesis: una mujer, una buena mujer, muy bella, era muy bonita y se vanagloriaba de su belleza, comentaba, como si fuera natural: “He debido abortar para que mi figura es muy importante”. Estos son los ídolos, y te llevan por el camino equivocado y no te dan la felicidad.
El mensaje del Salmo es muy claro: si se pone la esperanza en los ídolos, se termina siendo como ellos: imágenes vacías con manos que no tocan, pies que no caminan, bocas que no pueden hablar. No se tiene nada más que decir, se es incapaz de ayudar, cambiar las cosas, incapaces de sonreír, donarse, incapaces de amar. Y también nosotros, hombres de Iglesia, corremos este riesgo cuando nos “mundanizamos”. Es necesario permanecer en el mundo pero defenderse de las ilusiones del mundo, que son estos ídolos que yo he mencionado.
Como prosigue el Salmo, se necesita confiar y esperar en Dios, y Dios donará bendición: «Pueblo de Israel, confía en el Señor […] Familia de Aarón, confía en el Señor […] Confíen en el Señor todos los que lo temen […] Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga» (vv. 9.10.11.12). Siempre el Señor se recuerda, también en los momentos difíciles; pero Él se recuerda de nosotros. Y esta es nuestra esperanza. Y la esperanza no defrauda. Jamás. Jamás. Los ídolos defraudan siempre: son fantasías, no son realidades.
Esta es la estupenda realidad de la esperanza: confiando en el Señor nos hacemos como Él, su bendición nos transforma, nos transforma en sus hijos, que comparten su vida. La esperanza en Dios nos hace entrar, por así decir, en el rayo de acción de su recuerdo, de su memoria que nos bendice y nos salva. Y entonces puede surgir el aleluya, la alabanza al Dios vivo y verdadero, que por nosotros ha nacido de María, ha muerto en la cruz y ha resucitado en la gloria. Y en este Dios nosotros tenemos esperanza, y este Dios – que no es un ídolo – no defrauda jamás. Gracias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

miércoles, 11 de enero de 2017

Desde el inframundo: Alternativas "Más que luchar contra la enfermedad hay que luchar con


Tenemos una medicina brillante de carácter quirúrgico y cirujano, cortante, de rasga y raja. Es una terapia heroica y agresiva que convierte al paciente en un toro toreado por los toreros de Esculapio, que empero buscan la salvación del enfermo. Pero es una salvación a través de su rajadura o partición, y uno se pregunta por alternativas menos agresivas (algunos hablan de inmunoterapia) o menos heroicas. Tras larga espera temporal (el tiempo todo lo cura, en este mundo o el otro), me han rajado de arriba abajo, así que tengo cierto derecho adquirido a rajarme de todo heroísmo fútil o fatuo.
Un amigo dominico, siguiendo el ejemplo de L. Wittgenstein y otros, rehusó la operación de cáncer para aceptar su curso natural hasta el final con cuidados paliativos. Y es que la operación de cáncer resulta dura, y la quimioterapia anunciada es fuerte (espero al menos que su fogueo acalore un poco mi friolera congénita). Pero no se nos ofrecen alternativas al modelo clásico oficial, quizás porque a la mayoría de la gente se le ha inculcado el vivir a toda costa, lo cual parece un poco obsceno en cierta edad, condición y situación límite. Pero incluso algún estólido mental ha llegado a plantear la inmortalidad, abundando así en la insensatez sobrehumana.
El caso es que la gente tiene miedo a la muerte y está dispuesta a vivir a toda costa, imponiéndose la cantidad a la calidad y la vida biológica a la existencia humana. Se trata de una ideología heroica que tiene dos fundamentos extremos pero que se tocan, por una parte cierto paganismo o naturalismo algo sádico o cruel, por otra una religiosidad o sobrenaturalismo algo pacato o masoquista. Frente a ello, la filosofía nos enseña desde Sócrates y Epicuro a no temer a la muerte, que es descanso eterno, sino a morir malamente, lo cual es bien distinto.
En el fondo de la ideología heroica contemporánea está la afirmación de un ánimus masculinista, que defiende el ánimo y la lucha a lo Cid Campeador. Pero es más sensato tener ánimo, valor y miedo, así pues asumir también el ánima femenina como implicación de lo real. Un amigo me ha rogado que no le falle, pero se trata de no fallar ante uno mismo sobre la propia realidad. Yo diría que más que luchar contra la enfermedad hay que luchar con ella, al modo como Jacob lucha con el ángel terrible y no en contra, sabiendo que es mejor morirse que perder la vida en el campo de batalla. Hay que hacerse una idea de la vida y hacerse a la idea de la muerte. Pues como me decía nuestro arzobispo y antiguo compañero de estudios, quien no tiene razones para morir no tiene razones para vivir.
Se me dirá que la vida es bella, por supuesto, pero también antibella; y se añadirá retóricamente que todo el mundo es bueno, sí, y también malo. Recuerdo que cuando animaba a mi santa abuela a cumplir años, me hacía una mueca ambivalente, como diciendo sí y no. Escribo esto convaleciendo en una buena residencia, a la que sin embargo mis cofrades denominan con humor negro el Morituri e incluso Treblinka, lo que muestra irónicamente la conciencia popular sobre nuestras residencias de ancianos. Es un inframundo o mundo inferior que debemos reconvertir en intramundo o mundo interior, elevando nuestra inconsciencia colectiva a conciencia crítica y autocrítica. Resulta sintomática al respecto la actual tabuización de la muerte, hasta el punto de llamar Testamento vital a lo que deberíamos llamar sin eufemismos Testamento mortal.
Europa está replanteando la cuestión de la vida en relación con la muerte, y nosotros debemos hacernos eco de semejante problema crucial. Curiosamente la máxima aportación de Franco al respecto fue su máxima final: "Lo que cuesta morir". En efecto, veo a mi alrededor demasiada inmanencia y algún encarnizamiento terapéutico, pues yo amo la trascendencia. De todas formas, deseo agradecer aquí la ayuda terapéutica de tantas personas en hospitales en vilo y en residencias quietistas. En la pequeña biblioteca de un gran hospital encontré una obra de Aristóteles, pero resultó ser de Aristóteles Onassis, lo cual me resultó simbólico. Pues hay que tener cuidado en no pasar del humanismo de Aristóteles al tecnologismo de Onassis.
La ciencia médica está al servicio del hombre humano y no inhumano. Mas he visto demasiados muertos vivientes entre nosotros, así como algún peligro de burocratización de la muerte. El hombre no puede librar al hombre de la muerte, pero puede liberar la muerte lo mismo que la vida.
(Andrés Ortíz-Osés)
Religión Digital

Carlos Osoro, a los jóvenes: “Acoged a Cristo para darlo a conocer con vuestra vida”



 Búscate en mí. Los jóvenes conversan con Jesús es un libro que se ha ido fraguando en mi corazón desde hace muchos años. Numerosos encuentros con diversas generaciones de jóvenes me han llevado a formular lo que yo llamaría «las grandes catequesis cristianas desde el inicio mismo de la Iglesia».
Y me animó a ello todavía más la celebración del «Año de la misericordia», que me hizo ver, con más claridad aún, lo que Jesucristo nos ha mostrado y revelado y lo que supone un encuentro con él. (...)
Siempre he querido proponer a los jóvenes acoger a Cristo para darlo a conocer a todos los hombres con nuestra vida, y así protagonizar en nuestra historia, con toda la Iglesia, con obras y palabras, el anuncio del mensaje con más novedad y más revolucionario, pues cambia nuestras vidas desde dentro: nos da un corazón nuevo, unos ojos nuevos, unos oídos nuevos y nos hace criaturas nuevas, hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. (...)
El libro está pensado para que podáis iniciaros en el encuentro con Jesucristo, que os busca incansablemente, que siempre está a vuestro lado aunque no os deis cuenta, y que es quien provoca la verdadera alegría y da el verdadero sentido que tiene la vida. Tres capítulos lo conforman: comienzo con el Padre nuestro y termino con el Credo. En medio de estos dos capítulos puse otro, para mí entrañable, que llamo Ave María. (...)
"Búscate en mí" pretende ser un libro que se siga escribiendo entre todos con la convicción de que «Dios es real, se manifiesta en nuestro hoy y está en todas partes».
Un libro interactivo en el que Osoro cuenta lo que vive y cómo lo vive, e invita a los jóvenes a concretar lo que cada uno va descubriendo. Al final de cada capítulo, en el apartado «Ahora te toca a ti», se pueden plasmar los descubrimientos y vivencias mediante reflexiones, relatos, poemas y dibujos según se indica en cada ocasión. Y al final, si se desea, se puede enviar el libro -que siempre se devolverá- al concurso «Búscate en mí», organizado por el Arzobispado de Madrid, en colaboración con la editorial PPC, y dotado con 6.000 € en premios. Se pueden ver y descargar las bases del concurso en este enlace: www.e-sm.net/bembases
(Mons. Carlos Osoro)
Religión Digital