sábado, 1 de octubre de 2016

Francisco reza por la paz con la comunidad asiro-caldea en Georgia


El primer día del viaje del papa Francisco a Georgia ha concluido con un encuentro con la comunidad católica del rito asirio-caldeo, en la iglesia de san Simón Bar Sabbae en Tbilisi. Se trata de la primera vez que un Papa visita un lugar de culto asiro-caldeo.  A su llegada, el Santo Padre ha sido acogido por el patriarca de Babilonia de los Caldeos, Louis Raphaël Sako, y por el párroco de la iglesia.
A continuación, el papa Francisco ha ido en procesión hacia la capilla del santísimo, entre los fieles de la diáspora asiro-caldea. Y después un canto y una oración en arameo, el Santo Padre ha realizado una oración por la paz.
De este modo, el Pontífice ha recordado que la cruz “nos libra del pecado, origen de toda división y de todo mal” y la Resurrección “rescata al hombre de la esclavitud del fracaso y de la muerte”.  Así, ha pedido: “Señor Jesús, por tu gloriosa pasión, vence la dureza de los corazones, prisioneros del odio y del egoísmo” que arranque “de su condición a las víctimas de la injusticia y de la opresión” ya haga “brillar el triunfo de la vida”.
El Santo Padre también ha pedido a Dios que una a su cruz “los sufrimientos de tantas víctimas inocentes”, “los niños, los ancianos, los cristianos perseguidos”. Y ha pedido por los que “se encuentran profundamente heridos: las personas abusadas, despojadas de su libertad y dignidad”, por los “exiliados, los refugiados y quienes han perdido el gusto por la vida”.
También ha tenido presente en la oración a los “pueblos en guerra”, para que “aprendan el camino de la reconciliación, del diálogo y del perdón”. Del mismo modo ha mencionado a los “pueblos desfallecidos por las bombas”, en concreto por Irak y Siria.  “Sostén a los cristianos de la diáspora y concédeles la unidad de la fe y del amor”, ha pedido el Pontífice.
Para concluir el encuentro, el Santo Padre ha impartido su bendición a los presentes.
En declaraciones a la agencia Fides, el patriarca Sako había indicado que durante el encuentro, le diría al Santo Padre que “esperamos que nos visite próximamente en Irak. Allí necesitamos de su presencia y de su apoyo”.
En el encuentro con el Papa han estado presentes 12 obispos caldeos, veteranos del Sínodo anual que se acaba de celebrar en Erbil, capital del Kurdistán iraquí. Además de los fieles de la comunidad asirio-caldea presente en Georgia, también han recibido al papa Francisco varios grupos de fieles caldeos procedentes de los EE.UU., Francia y Canadá, junto con un grupo de caldeos que actualmente están viviendo con el estado de refugiados, después de abandonar sus hogares ante el avance de los yihadistas del Estado islámico, ha explicado el patriarca.
En Georgia, viven alrededor de 10 mil cristianos pertenecientes a las comunidades caldea y asiria. Sus raíces iniciales en el Cáucaso se remontan a los flujos migratorios que se registraron en la primera mitad del siglo XIX y que se incrementaron a principios del siglo XX, debido a las persecuciones sufridas también por los asirios y caldeos durante la Primera Guerra Mundial. “El encuentro con el Sucesor de Pedro” declara a la agencia Fides el patriarca caldeo, “será un momento fuerte, y lo viviremos para ser confirmados en la fe, en la esperanza y también en la elección de perseverar y permanecer en nuestra tierra martirizada”.

1 de octubre: santa Teresa del Niño Jesús: La historia de un alma


María Francisca Teresa nació el 2 de enero de 1873 en Francia. Era hija de un relojero y de una costurera. Era la menor de sus hermanas y no muy devota. Su madre falleció cuando Teresa tenía tan solo cuatro años. Corría el año 1877 y su padre tuvo que vender la relojería e irse a vivir a Lisieux.
Cinco años después de la muerte de la madre y del traslado de la familia, Paulina entró en el convento de las carmelitas. La hermana pequeña presintió que ella seguiría los pasos de su hermana. A los catorce años otra de las hermanas de Teresa ingresa también en las carmelitas. Era 1886, Teresa tenía dos hermanas monjas y sufre, durante las Navidades, una gran conversión que recordó para el resto de sus días. Ella misma lo describió así: «En esa noche de Navidad acababa de nacer otra Teresita. Jesús me transformó de tal manera que ni yo misma me conocía».
A raíz de esta conversión decide entrar en el convento pero su padre fue el único que le apoyó. Las monjas, así como el señor obispo de Bayeux pensaban que todavía era muy joven. Teresa tenía 14 años.
La pequeña se había convertido y tenía claro su ingreso en las carmelitas, por eso, aprovechando un viaje a Roma con motivo del jubileo sacerdotal del Papa León XIII, se arrodilló delante del Santo Padre y le pidió su ingreso en la orden. El Pontífice le recomendó seguir las directrices de sus superiores. Se volvió de Roma con la negativa de León XIII pero tres meses después recibió el beneplácito del Papa y con 15 años, el 9 de abril de 1888, entró en el Monasterio del Carmelo de Lisieux.
Su ingreso en el convento supuso un reguero de oraciones y sacrificios ofrecidos por la conversión de los pecadores y por las misiones. En 1893, con tan solo 20 años, Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias.
En 1897 enfermó de tuberculosis y ya nunca volvió a salir de la enfermería. Sus últimos meses de vida se vieron envueltos entre grandes padecimientos físicos y morales. Lo vivió con santidad pensando que era lo mejor que le podía ofrecer al Señor. Teresa murió el 30 de septiembre de 1897 agarrada a un pequeño crucifijo y exclamando «Dios mío, os amo».
Teresita del Niño Jesús puso su acento en la oración y en las pequeñas cosas del día a día hechas por amor a Dios. Ella lo llamó la pequeña vía como un camino para llegar a la infancia espiritual. Su espiritualidad se recogió en el libro Historia de un alma, una autobiografía que escribió por orden de sus superioras y que se publicó como obra póstuma al morir Teresa. «Yo soy un alma minúscula, que sólo puede ofrecer pequeñeces a nuestro Señor», escribe la santa en el libro.
Fue beatificada en 1923 y canonizada dos años después por el Papa Pío XI. En 1997, el 19 de octubre, fue proclamada Doctora de la Iglesia por san Juan Pablo II.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

Una comunidad es cristiana cuando sigue a Jesús de Nazaret


Una comunidad se recrea cada día en la mesa de la vida, del compartir, de la intimidad, de sentirnos unidos por el anhelo renovado de una auténtica fraternidad y amistad.
La comunidad nace de una llamada que se escucha desde distintas realidades existenciales, que se nos comunica por medio de otros, que se metaboliza y discierne en lo hondo de nosotros mismos.
La comunidad convoca a la oración del corazón misericordioso, en el que resuenan las súplicas, las alegrías, las lágrimas y las esperanzas de la humanidad, de nuestro mundo.
La comunidad es garantía de la presencia de la Divinidad, por medio del otro que camina a mi lado en cualquier circunstancia, que sé que nunca me faltará cuando le necesite.
Una comunidad verdadera practica el don del perdón liberador, de la revisión fraterna comprensiva, de la autocrítica compasiva y favorece el crecimiento personal de todos sus miembros.
La comunidad nos ayuda a humanizarnos (y, por lo tanto, a divinizarnos), cuando contemplamos la injusticia, el desprecio, el abuso y nos comprometemos a combatirlos, pues no podemos permanecer indiferentes ante los atropellos hacia los más débiles.
La comunidad es un espacio para el encuentro gozoso de unos con otros. Para el encuentro con el otro, que en su diferencia me enriquece, me ayuda a crecer y me invita con cariño a salir de mi comodidad.
La comunidad es el lugar donde se experimenta la gratuidad, la donación desinteresada al otro, como semilla y signo de una nueva sociedad, donde se da el testimonio de que es más importante lo que se es y se ofrece que lo que se tiene.
La comunidad nos ayuda a valorar lo que de verdad es lo más importante, lo que tiene más interés y trascendencia, el tesoro más valioso, el gozo de estar unidos compartiéndolo todo.
La comunidad suaviza y hace llevadera la cruz de cada día, aceptando el carácter propio del otro, ayudándole en sus necesidades, practicando la humildad, dejándose guiar y transformar...
La comunidad es un don y un quehacer diario, que hay que regar, abonar y cuidar para que crezca, se fortalezca, dé frutos y adquiera así su máxima plenitud.
La comunidad es siempre deudora de otras personas que la precedieron y que nos han ofrecido su ejemplo de vida; de otras realidades que se han vivido en común; de experiencias históricas que la ayudan a caminar hacia lo que está llamada a ser.
La comunidad es una escuela de mística, de espiritualidad encarnada, de trascendencia, vislumbrando e intentando hacer realidad la utopía, ese otro mundo posible y necesario, que hoy no es todavía, pero que puede ser si nos empeñamos con esfuerzo, constancia y esperanza.
La comunidad nos enseña a vivir con la mayor naturalidad, sin doblez ni fingimiento, con sinceridad y alegría, tomando con humor nuestra propia vulnerabilidad, nuestros defectos, y con paciencia nuestros avances y retrocesos. Es el templo donde se celebra la vida con sus gozos, esperanzas y tristezas.
La comunidad ayuda a vivirlo todo con sencillez, compartiendo lo que se es y lo que se tiene, para que otros puedan vivir con dignidad, teniendo las puertas de la casa y de cada corazón abiertas.
Una comunidad es cristiana cuando sigue a Jesús de Nazaret, intentando vivir con sus mismos sentimientos, para buscar de su mano una plena humanización y la unión íntima con el Misterio de la Divinidad, el Amor que habita dentro de nosotros, en cada ser humano y en todo el universo. Así Jesús se convierte en modelo y paradigma de una nueva humanidad.
En una comunidad cristiana se intentan vivir las bienaventuranzas, lo contracultural, lo alternativo de la buena noticia de Jesús, en la realidad concreta de nuestro mundo. Por eso nunca podrá ser conservadora, sino abierta, liberadora, en progreso continuo, renovada y comprometida desde las fronteras existenciales de los empobrecidos y excluidos. Solo así se disfrutará de la alegría, la paz y la felicidad verdaderas.
La comunidad que se esfuerza y desea vivir de forma integral su fe y su vida, es un nuevo sacramento que "contiene, visualiza y comunica otra realidad diferente a ella, pero presente en ella... una grieta por la que penetra una luz superior que ilumina las cosas, las hace transparentes y diáfanas".

Francisco: “Jamás se debe hacer proselitismo, es un gran pecado contra el ecumenismo, somos hermanos”


Son muy pocos, apenas llegan a las doscientas personas. Son los sacerdotes, seminaristas, religiosos y agentes de pastoral de Georgia, que se han encontrado con el Papa Francisco en la iglesia de la Asunción. Una auténtica minoría que trabaja con dificultad, y que sintieron la visita del Papa como un bálsamo, como un vaso de agua fresca en mitad de la incomprensión y las dificultades.
Se trató de un encuentro recogido, pequeño, humilde, en el que algunos miembros de la Iglesia georgiana plantearon a Francisco algunos temas. Tras el saludo de Giuseppe Pasotto (administrador apostólico del Cáucaso), Kaká, un joven, le habló de los problemas de la juventud católica. El Papa iba apuntando en un cuaderno la apelación del joven, que hablaba de las incomprensiones que viven los jóvenes católicos, y la necesidad de seguir hacia adelante "con orgullo y sin miedo". Después, improvisó durante más de media hora, en familia, como a él le gusta. Como se aparece como auténticamente Francisco.
Irina, una madre de familia, habló de los retos, desde la educación de los hijos al divorcio, pasando por la ideología de género, los métodos anticonceptivos y todos los aspectos abordados en Amoris Laetitia. "Usted saben bien cuántas fuerzas luchan en contra de la familia", apuntó la mujer.
Un seminarista, por su parte, habló del crecimiento de las vocaciones, pese a vivir en la minoría, con el camino ecuménico como rumbo para el futuro en el país. "Me siento orgulloso de ser católico, y de convertirme en sacerdote católico georgiano", señaló.
Un sacerdote armenio, que acompañó al Papa en su visita a aquel país del Cáucaso, destacó la importancia de la espiritualidad y del testimonio. "Mantener viva la memoria del pasado, y tener la valentía de soñar un futuro", proclamó.

Tras estas intervenciones, el Papa habló, e improvisó. Esta es la transcripción de las palabras de Francisco.
Al final de la misa, ... yo hablaré a todos mezclando todas las preguntas que han hecho ustedes
En Armenia, al final de la misa invité a subir al papamóvil a Su Excelencia y al Obispo de la Iglesia apostólica armenia de la misma ciudad. Éramos tres obispos: el obispo de Roma, el obispo católico de Tumek, y el obispo armenio. Casi como si fuera ortodoxo (risas). Es una buena ensalada (macedonia)
Habíamos hecho el recorrido, y después descendimos. Cuando yo iba hacia el automóvil, una viejita me hizo gestos de acercarme. Tendría... ¡si tenía 80 no era vieja! (risas). Parecía que tenía bastantes más. Yo he sentido en el corazón la necesidad de acercarme a saludarla, porque estaba detrás de las vallas. Era una mujer humilde, muy humilde. Me ha saludado con amor, tenía un diente de oro..., y me ha dicho esto: "Yo soy armenia, pero vivo en Georgia. Y he venido de Georgia". Había viajado ocho horas en el bus para ver al Papa.
Al rato, cuando andábamos, me la encontré de nuevo, dos horas después. Y le dije: Señora, ¿pero usted vino más para encontrarme? Y me respondió. Sí, es la fe.
Has hablado de ser firmes en la fe. Estar firmes en la fe es el testimonio que ha dado esta mujer. Creía que Jesucristo, el hijo de Dios, ha dejado a Pedro sobre la tierra como su vicario, y ella quería ver a Pedro. Firmes en la fe significa capacidad de recibir de los otros la fe, conservarla y transmitirla
Has hablado de tener viva la historia del pasado, la historia nacional, y tener el coraje de buscar un futuro mejor. Firmes en la fe significa no olvidar aquello que hemos aprendido. Es más, hacerlo crecer. Darlo a nuestros hijos. Por eso, en Cracovia, les he dado como misión especial a los jóvenes, hablar con los abuelos. Son los abuelos los que nos han transmitido la fe, que tantos de vosotros tienen que enseñarles a escuchar a los abuelos, hablar con ellos. Para recibir el agua fresca de la fe. Elaborarla en el presente, hacerla crecer, no esconderla en un cajón como ése... Y transmitirla a nuestros hijos.
El Apóstol Pablo, hablando a su discípulo predilecto, Timoteo, les pedía conservar firme la fe que había recibido de su madre y de su abuela. Este es el camino que nosotros tenemos que seguir. Estos nos hará madurar tanto, recibir la herencia, hacerla germinar, y darla.
Una planta sin raíces no crece. Una fe sin raíces de la madre y de la abuela no crece. Pero una fe que me ha sido dada y no la doy a los otros tampoco crece. Así, para resumir, ser firmes en la fe, es necesario memoria del pasado, coraje en el presente, esperanza en el futuro.
No se olviden de esa señora georgiana, capaz de ir seis-ocho horas en el autobús, en Armenia. No se olviden, es una mujer armenia pero georgiana, y las mujeres georgianas tienen fama de ser mujeres fuertes, de fe, que llevan adelante la iglesia
Y tú, una vez has dicho a tu mamá, yo quiero hacer lo que hace ese sacerdote. Y al final de tu intervención dijiste que estabas orgulloso de ser católico y sacerdote georgiano. Es todo un camino. No has dicho lo que dijo tu mamá. ¿Qué te dijo tu mamá cuando se lo dijiste? (el joven responde: era un niño, y mi madre me dijo 'está bien, haz lo que hace ese hombre'). Otra vez, la madre, la mujer georgiana. Fuerte. La madre está perdiendo a un hijo, pero se lo daba a Dios, lo acompañó en su camino. Y tu madre ha perdido la oportunidad de convertirse en suegra (risas). En el inicio de una vocación siempre está la madre, la abuela... pero dijiste la palabra clave, memoria.

Conservar la memoria de la primera llamada. Custodiar ese momento, como tú custodias ese recuerdo. Mamá, yo quiero hacer como hace ese hombre. Eso no es una fábula que ha venido a tu mente, ha sido el Espíritu Santo que te ha tocado, y custodiar con la memoria ésto, es custodiar la memoria del Espíritu Santo. Estoy hablando a todos los religiosos y religiosas.
Todos nosotros, en nuestra vida, tenemos o tendremos momentos de oscuridad. También los consagrados tenemos momentos oscuros, cuando parece que las cosas no van adelante, cuando hay dificultades de convivencia. En ese momento, hay que detenerse y hacer memoria: memoria del momento en el que he estado tocado por el espíritu santo. Como ha dicho él. La perseverancia en la vocación está radicada en la memoria de aquella caricia que el Señor nos ha hecho, y nos ha dicho que viene con nosotros.
Esto es lo que yo os digo a todos vosotros, consagrados: no volver atrás cuando se encuentra la dificultad. Si quieren mirar atrás, la memoria de ese momento, lo único. Y así la fe permanece firme, la vocación permanece firme. Con nuestras debilidades, con nuestros pecados. Todos somos pecadores, todos necesitamos confesarnos, pero la misericordia, el amor de Jesús es más grande que nuestros pecados.
Ahora yo quisiera hablar dos cosas. ¿Es tan fuerte el frío en casa que están en invierno? Y vas adelante lo mismo. Irina: hemos hablado con el sacerdote, con el religioso, con los consagrados sobre la fe firme. ¿Pero cómo es la fe en el matrimonio? El matrimonio es la cosa más bella que Dios ha creado.
La Biblia nos dice que Dios hizo hombre y mujer semejantes a Él. Yo entiendo, Irina, cuando explicabas la dificultad que tantas veces hay en el matrimonio. Las incomprensiones, las tentaciones, buscar el camino del divorcio, yo me busco otro y él se busca otra y empezamos de nuevo... Irina, ¿tú sabes quién paga los gastos del divorcio? Dos personas. Los dos, y más, y paga Dios, porque cuando se separa lo que es una sola carne, ensucia la carne de Dios. Pagan los hijos, los niños.
No sabemos, queridos hermanos, cuánto sufren los niños pequeños cuando ven peleas y separación de sus padres. Se debe hacer de todo para salvar un matrimonio, pero es normal que en el matrimonio se pelee, es normal. Sucede que a veces vuelan los platos, es normal. Si hay verdadero amor, se hace la paz inmediatamente. Yo aconsejo a los matrimonios que peleen todo lo que quieran, pero no acaben el día sin hacer las paces. ¿Sabéis por qué? La guerra fría del día siguiente es peligrosísima. Cuántos matrimonios se salvan si tienen el coraje, de al final de la jornada, no hacer un discurso, sino una caricia, y se hace la paz.
Pero es verdad que hay situaciones muy complejas, cuando el diablo se mezcla y pone una mujer delante de un hombre que le parece más bella que la suya, o cuando pone a un hombre delante de una mujer que le parece mejor que el suyo. ¡Pidan ayuda inmediatamente cuando venga esta tentación, pidan ayuda inmediatamente! Esto es lo que tú decías de ayudar a las parejas. A las parejas se las ayuda recibiéndolas. La cercanía del acompañamiento, el discernimiento, la integración en el cuerpo de la Iglesia. Acoger, acompañar, discernir e integrar. En la comunidad católica se debe ayudar a salvar el matrimonio.
Hay tres palabras de oro en la vida del matrimonio: yo les preguntaría a un matrimonio ¿se quieren bien? Me responderán que sí, y cuando hay alguna cosa que uno hace por el otro, ¿saben decir gracias?. Y si alguno de los dos hace algo mal, ¿saben pedir perdón? Y si quieren llevar adelante un proyecto ¿saben pedir la opinión del otro?. Tres palabras: Puedo, Gracias, Perdón.
Si en el matrimonio se usan estas palabras, puedo, gracias, perdón, el matrimonio caminará bien, irá hacia adelante.
Tú, Irina, has mencionado a un gran enemigo del matrimonio, que es la teoría de género. Hoy hay una guerra mundial para destruir el matrimonio. Hoy no se destruye con las armas, se destruye con las ideas. Hay una colonización ideológica que destruye, hay colonizaciones ideológicas que destruyen. Por tanto, defenderse de las colonizaciones ideológicas. Si hay problemas, hacer la paz lo antes posible, y no olvidar las tres palabras: permiso, gracias y perdón.
Y tú, Kaka, has hablado de una Iglesia abierta, que no se cierra en sí misma, que esté abierta para todos. Una Iglesia madre, porque la Iglesia es así. Hay dos mujeres que Jesús ha querido para todos nosotros. Su madre, y su esposa. Las dos se asemejan: la madre de Jesús, que él ha dejado como madre nuestra; la Iglesia es la esposa de Jesús, y también es nuestra madre. Con la madre Iglesia, con la madre María se puede ir hacia adelante seguro, y ahí encontramos otra vez a la mujer. Parece que el Señor tiene una predilección para llevar adelante la fe con las mujeres. María, la Santa Madre de Dios, la Iglesia, la santa esposa de Dios, nosotros, pecadores, sus hijos. Y la abuela, la madre, que nos han dado la fe. Será María, la Iglesia, la abuela, la madre... las que defiendan la fe. Sus antiguos monjes decían esto, escuchen bien: cuando hay turbulencias espirituales, hay que refugiarse bajo el manto de la santa Madre de Dios. Y María es el modelo de la Iglesia, de la madre, de la mujer. De la mujer, porque la Iglesia es mujer, y María es mujer.
Una última cosa: ¿dónde la tengo? A ver... El problema del ecumenismo. Jamás pelear. Dejemos a los teólogos que estudien las cosas abstractas de la teología. ¿Qué debo hacer yo con un amigo, un vecino, una persona ortodoxa? Ser abierto. Ser amigo. ¿Debo esforzarme por convertirlo? Hay un grave pecado contra el ecumenismo: el proselitismo. Jamás se debe hacer proselitismo con los ortodoxos. ¡Son hermanos y hermanas nuestros, discípulos de Jesucristo! Que por las situaciones históricas tan complejas hemos terminado así. Sean ellos, seamos nosotros, creemos en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, creemos en la Santa Madre de Dios. ¿Qué tengo que hacer? No condenar, no puedo. Amistad, caminar juntos, orar unos por los otros, rezar, y hacer obras de caridad juntos, porque se puede. Esto es el ecumenismo. Pero jamás condenar a un hermano o una hermana, jamás dejar de saludarlo porque es ortodoxo.
Quisiera terminar, también con el pobre Kote... Has dicho que estás orgulloso de convertirte en un sacerdote georgiano. A ti, y a todos vosotros, católicos georgianos, les pido por favor defendernos de la mundanidad. Jesús nos ha hablado tan fuerte contra la mundanidad. En el discurso de la Última Cena, pidió al Padre que nos defendiera de la mundanidad. Pidamos esta gracia todos juntos. Que el Señor nos libre de la mundanidad, y nos haga hombres y mujeres de Iglesia. Firmes en la fe que hemos recibido de la abuela y de la madre. Firmes en la fe que es segura bajo la protección de la Santa Madre de Dios, y así, como estamos, recemos a la santa madre de Dios el Ave María.

Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre»
Él les contestó:
«Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo»
En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla.
Si, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar».
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron».
Palabra del Señor.

viernes, 30 de septiembre de 2016

El Papa desea visitar Fátima en 2017 por el centenario de las apariciones


El Papa Francisco desea visitar el santuario portugués de Fátima en mayo de 2017 para conmemorar el centenario de las apariciones de la Virgen, según dijo hoy el obispo auxiliar de Lisboa, Nuno Brás.
En declaraciones a «Ecclesia», la agencia de la Conferencia Episcopal Portuguesa, Brás explicó que el Papa le confirmó su intención de ir a Fátima el pasado domingo en el Vaticano, en la clausura del Jubileo de los catequistas.
"Creo que podemos dar como seguro que, a no ser que tenga una enfermedad o que ocurra un imprevisto de agenda", el Papa ha decidido que viene a Fátima, señaló el obispo auxiliar lisboeta.
Si se confirma la visita, Francisco será el cuarto pontífice que visite Portugal, después de Pablo VI (1967), Juan Pablo II (1982, 1991 y 2000) y Benedicto XVI (2010).
Revelaciones de la Virgen
El culto a Fátima, situado a unos 130 kilómetros de Lisboa, tiene su origen entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, período durante el que tres niños portugueses -Lucía, Jacinta y Francisco- aseguraron que habían sido testigos de varias apariciones de la Virgen.
Los tres menores explicaron que la Virgen les hizo varias revelaciones -conocidas comolos tres secretos de Fátima- en estos encuentros, la primera sobre la muerte prematura de dos de ellos y la segunda sobre el final de la Primera Guerra Mundial, el inicio de la Segunda y el fin del comunismo.
Finalmente, el tercer secreto fue revelado en 2000 y en él se predecía el asesinato de un "obispo vestido de blanco" mientras atravesaba una gran ciudad, en lo que la Iglesia considera una profecía del atentado sufrido por Juan Pablo II en 1981, cuando fue tiroteado por el terrorista turco Ali Agca. (RD/Agencias)

Francisco evita condenar la invasión rusa durante su primer discurso en Georgia


No va a ser fácil el viaje deFrancisco a Georgia. El conflicto-invasión entre Georgia y Rusia marcó la primera etapa de la visita, ya desde el primer momento en que el presidente del país, Giorgi Margelashvili, denunció que su país "sigue siendo víctima de una agresión militar por parte de otro estado", a poco menos de 40 kilómetros de Tiflis.
El presidente de Georgia agradeció al Papa su apoyo en todo momento, aunque no ahorró las críticas, poco diplomáticas, ante la "invasión de Rusia en 2008". Tras subrayar que la presencia de la Iglesia católica en el país se remonta al siglo XII. "Georgia es puente de civilizaciones", apuntó Giorgi Margelashvili. "Este país sigue siendo víctima de una agresión militar por parte de otro estado", denunció el presidente, subrayando que el 20% de los ciudadanos son refugiados. "El camino elegido por Georgia es el de la paz, la cooperación y la paciencia", culminó.
En sus palabras, el Papa agradeció la oportunidad de viajar a un país, "una tierra bendita, lugar de encuentro e intercambio vital de culturas y civilizaciones". Recordando la visita de Juan Pablo II, Bergoglio subrayó "el cristianismo se ha convertido en semilla del florecimiento de la cultura georgiana. Y esta semilla sigue dando sus frutos".
"Georgia es un puente natural entre Europa y Asia, una bisagra que facilita las relaciones entre los pueblos, y que durante siglos ha hecho posible el diálogo y la confrontación de ideas entre mundos diferentes", destacó Francisco, quien glosó la belleza del país y su significatividad para el entorno.
"Han pasado 25 años desde la proclamación de la independencia de Georgia, que durante este período ha consolidado sus instituciones democráticas y ha garantizado los caminos, todo esto no sin grandes sacrificios, que el pueblo ha afrontado valientemente para asegurarse la tan anhelada libertad", añadió el Papa, quien pidió "crear las condiciones de estabilidad, equidad y respeto a las leyes que favorezcan el crecimiento e aumenten las oportunidades para todos".
 Jesús Bastante

SEÑOR, GUÍAME POR EL CAMINO ETERNO


Del Salmo 138:

Guíame, Señor, por el camino eterno

Señor, Tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. 

Guíame, Señor, por el camino eterno

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás Tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. 


Guíame, Señor, por el camino eterno

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha. 

Guíame, Señor, por el camino eterno


Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras. 

Guíame, Señor, por el camino eterno

Papa: Poner fin a la lógica de las armas en Siria e Irak

El trabajo de cuantos están comprometidos en ayudar a las personas que sufren y salvaguardar su dignidad es un reflejo de la misericordia de Dios y un signo de que el mal tiene un límite y no la última palabra. Es uno de los conceptos que el Papa Francisco expresó durante su encuentro, del último jueves de septiembre, al centenar de miembros de los Organismos caritativos católicos que trabajan en el contexto de la crisis humanitaria en Siria, Irak y en los países limítrofes.
Al darles su bienvenida el Santo Padre saludó de modo especial al Señor Staffan de Mistura –  Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Siria – junto a MonseñorGiovanni Pietro Dal Toso, Secretario del Consejo Pontificio Cor Unum y a todos sus colaboradores, a quienes les expresó su aprecio por el apoyo atento y eficaz a cuanto la Iglesia está realizando para tratar de aliviar los sufrimientos de millones de víctimas de estos conflictos.
A un año de distancia del último encuentro celebrado con todos ellos, el Pontífice afirmó que hay que constatar, con gran tristeza, que a pesar de los muchos esfuerzos prodigados en diversos ámbitos, la lógica de las armas y del atropello, los intereses oscuros y la violencia, siguen devastando a estos países.
Al afirmar que hasta ahora no se ha sabido poner fin a los sufrimientos extenuantes y a las violaciones continuas de los derechos humanos, el Papa Bergoglio recordó que las consecuencias dramáticas de la crisis son visibles más allá de los confines de la región, tal como lo demuestra el grave fenómeno migratorio.
La violencia genera violencia y tenemos la impresión de encontrarnos envueltos en una espiral de prepotencia y de inercia de la que no parece que haya una salida. Este mal que atenaza a la conciencia y a la voluntad debe hacer que nos interroguemos. ¿Por qué el hombre, incluso al precio de daños incalculables a las personas, al patrimonio y al ambiente, sigue persiguiendo las prevaricaciones, las venganzas y las violencias?
Tras invitar a pensar en el reciente ataque contra un convoy humanitario de la ONU, Franciscodijo:
Es la experiencia de aquel mysterium iniquitatis, de aquel mal que está presente en el hombre y en la historia y que tiene necesidad de ser redimido. ¡Destruir para destruir! Por esta razón, en este Año Santo, durante el que fijamos más intensamente la mirada en Cristo, Misericordia encarnada que ha vencido el pecado y la muerte, me vuelven a la mente estas palabras de San Juan Pablo II: ‘El límite impuesto al mal, del que el hombre es artífice y víctima, es en definitiva la Divina Misericordia’ (Memoria e identidad). Es el único límite. Sí, la respuesta al drama del mal se encuentra en el misterio de Cristo.
Al dirigir su mirada a los tantos rostros que sufren en Siria, en Irak y en los países cercanos y lejanos donde millones de prófugos se ven constreñidos a buscar refugio y protección, elObispo de Roma destacó que la Iglesia ve en todos ellos el rostro de su Señor durante la Pasión. Y añadió que el trabajo de tantos operadores en este sector es signo  de que el mal tiene un límite y un signo de que el mal no tiene la última palabra:
Es un signo de gran esperanza, por el que quiero dar gracias, junto a ustedes, a tantas personas anónimas – ¡pero no para Dios! – quienes, especialmente en este Año Jubilar, rezan e interceden en silencio por las víctimas de los conflictos, sobre todo por los niños y por los más débiles, y así sostienen también su trabajo. En Alepo, ¡los niños están obligados a beber agua contaminada! Más allá de las necesarias ayudas humanitarias, lo que más desean hoy nuestros hermanos y hermanas de Siria y de  Irak es la paz. Por lo tanto, no me canso de pedir a la comunidad internacional mayores y renovados esfuerzos para llegar a la paz en todo Oriente Medio y de pedirles que no miren para otro lado.
Después de recordar que el hombre tiene la capacidad de poner fin a los conflictos, puesto que cada uno de nosotros puede y debe hacerse constructor de paz, porque toda situación de violencia e injusticia es una herida en el cuerpo de la entera familia humana Francisco afirmó que su petición se hace oración cotidiana a Dios para que inspire las mentes y los corazones de cuantos tienen responsabilidades políticas, a fin de que sepan renunciar a los intereses parciales para alcanzar el bien más grande: la paz.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

La encrucijada geopolítica que espera a Francisco en Georgia


Acercarse aún más a Rusia o apoyar los intereses opuestos de Georgia. Ésta es la encrucijada en la que Francis X. Rocca y Thomas Grove, en un artículo en el Wall Street Journal, han colocado al Papa Francisco antes de la visita apostólica al Cáucaso que emprende esta misma mañana.
El dilema pasa por lo que el Papa dirá sobre las regiones de Abjasia y Osetia del Sur: territorios reclamados tanto por Georgia como Rusia.
Aunque los dos países concluyeron la guerra en 2008, la presencia continua de tropas rusas en las dos zonas separatistas ha conducido a que haya actualmente 200.000 personas desplazadas por toda Georgia. Pero que el Papa -conocido defensor de los refugiados y migrantes- llame la atención al mundo sobre esta tragedia irritaría a Rusia, ya que la estabilización de los dos territorios implicaría que Moscú renunciara a su reivindicación de ellos.
Y dados los pasos que Francisco está tomando hacia una relación más estrecha con la Iglesia ortodoxa, parece improbable que quiera enfadar al Kremlin: un valioso aliado del patriarcado de Moscú bajo el mandato de Vladimir Putin.
Un caso análogo al de los escollos que el Papa tendrá que sortear en Georgia es el conflicto que se está viviendo en Ucrania, en la parte oriental de la cual, desde 2014, separatistas apoyados por Rusia han estado librando una guerra en la Crimea. En febrero del año pasado Francisco calificó las tensiones como una "violencia fratricida entre cristianos".
La etiqueta sentó mal a los católicos ucranianos -según denunció de inmediato Sviatoslav Shevchuk, primado de la Iglesia greco-católica del país- porque hizo parecer que se tratara de una guerra civil y no de una invasión. Perfecto ejemplo de los riesgos, y reproches, a los que el Papa se expone en caso de que midiera mal sus palabras en su visita a Georgia.
¿Cuál será, entonces, la estrategia que Francisco adoptará en Tiflis y Misjeta? Para Rocca y Grove, tres ocasiones en el pasado reciente arrojan luz sobre la incógnita.
La primera data de la audiencia general de este mismo miércoles, cuando el pontíficedenunció que los "responsables" de los reciente bombardeos en Siria "tendrán que rendir cuentas ante Dios". Lo importante es que el pontífice no mencionó explíctamente ni a Rusia ni al gobierno sirio -los verdaderos instigadores del ataque- para asegurarse de no levantar ningún rencor por parte de los agresores.
Y es que el Papa Francisco supo manejarse diplomáticamente también en sus visitas a Cuba y Uganda, al no mencionar ni la opresión política que se respira en el primer país ni la discriminación contra los homosexuales que se vive en el segundo.
"Se ha guardado silencio sobre los derechos humanos para avanzar otras prioridades estratégicas", aseveran Rocca y Grove. ¿Solidaridad, así pues, o diplomacia? ¿Preocupación humanitaria o geopolítica? Frente al interrogante sobre cuál será la política que el Papa adoptará en Georgia, la única certeza es que ésta tendrá implicaciones hasta, al menos, Moscú, si no incluso más allá.