viernes, 15 de junio de 2012

Ternura del Sagrado Corazón con los hombres


I. Jesús es nuestro amigo

Del amor a Dios procede necesariamente el amor a los hombres que son hijos suyos. Jesús tiene para nosotros Corazón de amigo; así quiere Él mismo llamarse, y con razón, pues tiene de amigo el afecto, la fidelidad y el incesante desvelo. ¡Oh, palabra dulce! ¡Oh título amable! ¿Qué cosa hay incomparable con este amigo fiel? ni ¿qué es todo el oro y plata su comparación? (Eccl. 6).

Discípulo afortunado que reclinásteis vuestra cabeza sobre el Corazón de Jesús, y fuísteis objeto de su predilección, decidnos si el divino Salvador sabe amar a sus amigos, y si Él mismo es aquel amigo fiel que da la vida y la inmortalidad, sirviendo al mismo tiempo de defensa y baluarte a sus amigos (Ibid). Jesús es en efecto al amigo verdadero que no nos abandona en la desgracia niaún en la muerte; que mira por nuestros intereses y nos ama con un amor puro y desinteresado. ¡Oh! ¡cuán mal he correspondido yo hasta aquí a su amistad divina! Dios mío, ¡cuán sensible es mi corazón para con las criaturas y cuán duro para Vos! ¡Ah! ¡Si al menos no hubiese yo jamás abandonado a este amigo!... ¡Si no le hubiese hecho traición!... ¡Oh Jesús mío! perdonad mi infidelidad.


II. Es nuestro hermano

El Corazón de Jesús es el Corazón de un hermano. Al título de amigo junta el Salvador otro todavía más tierno; el título de hermano. ¿Qué cosa hay más dulce que el amor fraternal? ¿Que cosa más íntima que los lazos que unen entre sí a los hermanos? "Id a mis hermanos, dijo Jesús a la Magdalena, y decidles de miparte: suba a mi Padre y vuestro Padre" (Jo.20). Por otra parte este título no es en los labios de Jesús un nombre vano; puesto que en esta cualidad quiere que participemos de sus bienes haciéndonos coherederos de Él. Coheredes Christi (Rom. 8).

Pero lo que más hace resaltar la fuerza de este amor, es nuestra indignidad e ingratitud; por cuanto nosotros le hemos tenido en poco, le hemos rechazado, ultrajado y hasta entregado a la muerte, y a pesar de esto Él nos ha amado buscándonos para rescatarnos del infierno, y de infelice.


Autor: Pbro. Patricio Romero | Fuente: Archicofradía Guardia de Honor S. C. de Jesús

ESPIRITUALIDAD Y ORACIÓN


Contemplar espiritualmente la historia de Cristo,en sus gestos y palabras . Descubrir asi la zazón última que impulsa todo su hacer y decir, su estar y su ser: el Amor. Elegir un símbolo que recuerde y active las realidades descubiertas en el Cristo contemplado: su Corazón.

Mirar para descubrir una actitud.
La contemplación de la Pasión.
Un espacio doble: uno histórico. Se refiere a un momento de un hombre; nos introduce en un espacio bíblico que une el Antiguo y el Nuevo Testamento en una persona:Jesucristo.

Profundizar en esta actitud.
"El espíritu del Sagrado Corazón se resume en algunas palabras: Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón . Venid a mi, los que sufrís, y yo os aliviaré. Él me amó y se entregó por mí. Nosotros difundimos este espiritu de caridad . Nosotros trataremos de hacerle reinar en la vida privada y en la vida pública.

¿Cómo recordar todo esto?
 Necesitamos un símbolo.
Se nos invita a meditar sobre el Amor .
Pero necesitamos un símbolo que cimiente nuestra identidad y nuestra opción por este camino espiritual. Nos hace falta un símbolo que nos remita a Aquel que " lo hizo todo por amor a su Padre y a nosotros". Este va a ser indudablemente el Corazón.

Símbolo de Jesucristo, descubrimos el Corazón como lugar de encuentro del hombre y Dios.Igualmente es camino que lleva al misterio del Dios trinitario, porque " el Corazón de Jesús es la imagen fiel de la Trinidad".
Este símbolo del Corazón nos empuja a continuar la búsqueda de Dios Amor : "Por nosotros mismos no podemos llegar a Dios si no es por el Sagrado Corazón; es el Corazón de Jesús el que nos une a Dios y nos comunica con Dios: en él encontramos al Padre y al Santo Espíritu en el Corazón del Hijo".

Isabel

jueves, 14 de junio de 2012

Vosotros sois la luz del mundo



"Miren cómo se aman" decían de los primeros cristianos. Ése era su distintivo: el amor.

Parecería que Cristo nos está pidiendo que no seamos humildes: "Brille así vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras -pero es ahora donde viene lo importante:- y glorifiquen avuestro Padre que está en los cielos.

No dejemos de hacer el bien por esa falsa  humildad, el secreto está en que no nos glorifiquen a nosotros sino a Dios, pero recordemos que somos luz, sal, estamos hechos para brillar, para dar sabor, que el mundo vuelva a sentir nuestra presencia, y que cuando nos vean tengan que exclamar asombrados: "Miren cómo se aman". Miren cómo brillan en el mundo, miren cómo iluminan el camino, son como una lámpara que hay que poner en lo alto, para que alumbre a todos. No se nos olvide que somos lámpara, llevamos la luz en nosotros, pero la luz es Cristo, es a Él a quien tienen que dar gloria. Se tienen que admirar de la luz, que es Cristo.

Cristo hace milagros. Dice el evangelio que si la sal se desvirtúa ya no sirve para nada, pero todo tiene solución mientras dura la vida porque Dios es omnipotente. Si tú, siendo cristiano, siendo sal de la tierra, crees que has perdido el sabor, confía plenamente en que hay uno que te lo puede devolver, confía en que hay uno que puede hacerte ser otra vez sal de la buena, de ser sal insípida a ser sal que da sabor. Si tú te consideras una lámpara sin luz, de esas que sí se tendrían que poner debajo del celemín porque ya no alumbran, acércate a Cristo porque Él es la luz, es Él el que da sentido a nuestra vida, Él nos hará ser lo que debemos ser y así prenderemos fuego al mundo entero.

Así podrán exclamar un día también de nosotros como exclamaban de los primeros cristianos: "Miren cómo se aman". ¡Ánimo! ¡Como los primeros!
P. Cristian González

martes, 12 de junio de 2012

Hoy es más fácil orar a Dios



En otro tiempo Dios, que no tenía cuerpo ni figura, no podía de ningún modo ser representado con una imagen. Pero ahora que se ha hecho ver en la carne y que ha vivido con los hombres, puedo hacer una imagen de lo que he visto de Dios... con el rostro descubierto contemplamos la gloria del Señor (...) La belleza y el color de las imágenes estimulan mi oración. Es una fiesta para mis ojos, del mismo modo que el espectáculo del campo estimula mi corazón para dar gloria a Dios» (San Juan Damasceno).

Así somos los seres humanos. Nunca podremos captar todo el significado de una cosa si no la experimentamos, si no somos capaces de verla, de tocarla. Por eso la Encarnación de Cristo fue, sin lugar a dudas, una revolución: Dios se hizo visible, de carne y hueso. Y cuando Él ascendió al cielo, no quiso desampararnos: nos dejó la Eucaristía y, en un segundo peroimportante lugar, las imágenes, acercándonos más al misterio de Dios.

Si meditamos a fondo, creo que todos somos conscientes de que muchas de nuestros momentos más hermosos de diálogo con Dios han sido delante de una imagen. Así sucedió en la vida de los santos. Santa Teresa, por ejemplo, inició su conversión al ver una imagen de Cristo flagelado. San Francisco de Asís emprendió la fundación de los franciscanos ante un crucifijo dentro de una iglesia en ruinas. ¿Y tú?

El texto de San Juan Damasceno es una oda a la oración delante de una imagen: La belleza y el color de las imágenes estimulan mi oración. Y sí, tal vez nunca comprenderemos del todo quién es Dios, pero podemos intuirlo gracias a la contemplación de un crucifijo, llagado ahí por amor a mí; tal vez no alcancemos a darnos cuenta del maternal cuidado que María tiene si no la vemos en alguna de sus advocaciones. Y la lista sigue...

Hoy puede ser una buena oportunidad para acercarte a una de estas imágenes y, a través de ella, decirle a Dios: «¡Cuánto me has amado, Señor». Y terminar mi oración con un beso lleno de ternura. ¿A que así la oración no parece tan difícil.

P. Juan Antonio Ruiz 

viernes, 8 de junio de 2012

VOY A HABLAR CON DIOS


Qué bien se está Señor junto al Sagrario
¡ Que bien se está contigo !
¿ Por qué no vendré más veces ?
Desde hace mucho tiempo vengo a verte a diario, y aquí te encuentro siempre solo.
Pobre, escondido, pensando en mi.
Tú no me dices nada,yo tampoco, qué voy a decirte yo que tu no sepas.
Sabes mis penas, alegrías,altos y bajos, vengo con las manos vacías, y no tengo nada que te pueda servir.
Tú siempre estás solo
 ¿ Será que nadie sabe,Señor que tú estas aquí ?
¡No lo sé !
Pero sé en cambio que aunque nadie viniera, ni te amara ni te lo agradecieran estarás siempre esperándonos.
 ¿ Por qué no vendré más veces a verte Señor?
 ¡ Qué ciegos estamos, qué ciego soy !
 ¿ Adonde voy a ir Dios mio cuando a mi Dios no vengo ?
Tú me esperas siempre, jamás me has cerrado las puertas de tu amor.
 ¿Por qué no vendré más veces a verte Jesús bendito, si tú lo estás deseando ?
 ¡Abreme esa puerta de tu celda sagrada, bondad infinita !
 ¡Qué bien se está contigo Señor qué bien se está señor mirando tu Sagrario.

Isabel

VIDA ETERNA VIENDO A DIOS, SAN AGUSTÍN


"¿Qué recibirán los buenos?... Os he dicho que estaremos a salvo, viviremos incólumes, gozaremos la vida sin pena, sin hambre. sin sed, sin defecto alguno, con los ojos limpios para la luz. Todo eso os he dicho y, sin embargo, me he callado lo principal. Veremos a Dios, y ésta es tan gran cosa, que en su comparación todo lo anterior es nada... A Dios no puede vérsele ahora tal y como es; sin embargo, le veremos, por eso se dice que el ojo no vio ni el oído oyó, pero lo verán los buenos, lo verán los piadosos, lo verán los misericordiosos" (Serm. 128,11 PL 38,711).

"¿Y qué, hermanos? Si os preguntase si queréis ser felices, si queréis vivir sanos, todos me contestaríais que desde luego. Pero una salud y una vida cuyo fin se teme, no es vida. Eso no es vivir siempre, sino temer continuamente. Y temer continuamente es ser atormentado sin interrupción y si vuestro tormento es sempiterno, ¿dónde está la vida eterna? Estamos muy seguros de que una vida, para ser feliz, necesita ser eterna; de lo contrario, no sería feliz ni aun siquiera vida, porque, si no es eterna, si no se colma con una saciedad perpetua, no merece el nombre ni de felicidad ni de vida... Cuando lleguemos a aquella vida prometida al que guarde los mandamientos, habré de decir que es eterna? ¿Habré de decir que es feliz? Me basta con decir que es vida porque es vida, es eterna y es feliz. Y cuando la alcancemos podemos estar seguros de que no ha de fenecer. Pues si, una vez llegados a ella, estuviéramos inciertos sobre su futuro temeríamos, y donde hay temor hay tormento, no del cuerpo sino de lo que es más grave, del corazón, y donde hay tormento, ¿cómo podrá haber felicidad? Luego bien seguro es que aquella vida es eterna y no se acabará porque viviremos en aquel reino del que se ha dicho que no tiene fin (Lc. 1,33)" (Serm. 307,7: PL 38,1403).

martes, 5 de junio de 2012

Descubrir a Cristo como Amigo


Tal vez lo hemos leído muchas veces: Jesús no quiere llamarnos siervos. Su deseo consiste en que seamos y vivamos como amigos (cf. Jn 15,14-15).

La vida, sin embargo, nos arrastra con mil problemas, mil angustias, mil miedos, mil placeres que llegan y que pasan. Estamos más preocupados por el trabajo o por la pintura del techo que por lo que le ocurre a nuestro Amigo.

Jesús, sin embargo, mantiene su mano tendida, su Corazón abierto, su mirada llena de cariño. Sabemos que nos espera, con una presencia humilde y acogedora, en la Eucaristía. Sabemos que anhela perdonarnos en el encuentro de la misericordia que se produce en cada confesión bien hecha.

Si dejamos un poco de espacio a su amor de Amigo, si le abrimos, aunque sea una simple rendija, la puerta del alma, entrará con gusto. Así podremos cenar juntos (cf. Ap 3,20).

Es entonces cuando descubriremos que supresencia suaviza las penas, enciende alegrías, da fortaleza para afrontar una vida llena de sorpresas y de pruebas.

Tener a Cristo cerca cambia completamente la existencia humana. El mundo adquiere un color distinto. El que es verdadero amigo del Amigo eterno entiende pronto que hemos nacido para Él, y que nuestro corazón, como el de san Agustín y el de tantos santos del pasado y del presente, sólo podrá estar tranquilo y sereno cuando lo encontremos.

Uno de los amigos de Jesús, Robert Benson, escribió, hace ya muchos años, unas líneas poéticas que reflejan lo que significa encontrarse con el Señor, en la intimidad alegre del amor verdadero. Llevan como título Así es mi amigo.

Te diré cómo le conocí:
había oído hablar mucho de Él, pero no hice caso.
Me cubría constantemente de atenciones y regalos, pero nunca le di las gracias.
Parecía desear mi amistad, y yo me mostraba indiferente.
Me sentía desamparado, infeliz, hambriento y en peligro, y Él me ofrecía refugio, consuelo, apoyo y serenidad; pero yo seguía siendo ingrato.
Por fin, se cruzó en mi camino y, con lágrimas en los ojos, me suplicó:
ven y mora conmigo.


Te diré cómo me trata ahora: satisface todos mis deseos.
Me concede más de lo que me atrevo a pedir.
Se anticipa a mis necesidades.
Me ruega que le pida más.
Nunca me reprocha mis locuras pasadas.


Te diré ahora lo que pienso de Él:
es tan bueno como grande.
Su amor es tan ardiente como verdadero.
Es tan pródigo en Sus promesas como fiel en cumplirlas.
Tan celoso de mi amor como merecedor de él.
Soy su deudor en todo, y me invita a que le llame amigo.

(Robert Benson, "La amistad de Cristo").

P. Fernando Pascual

La Santísima Trinidad y el Amor


Jesús promete que la Trinidad estará con los creyentes siempre y desde el amor.


El amor es la misma vida de la Trinidad, San Agustín lo expresa así:

El Padre es el Amante.

El Hijo es el Amado,

y el Espíritu Santo es el Amor.

Siempre que hay amor está Dios y si está el amor compartido es la Trinidad.

jueves, 31 de mayo de 2012

Visitación de la Virgen


Luego que María Santísima oyó del ángel Gabriel que su prima Isabel también esperaba un hijo, sintióse iluminada por el Espíritu Santo y comprendió que debería ir a visitar a aquella familia y ayudarles y llevarles las gracias y bendiciones del Hijo de Dios que se había encarnado en Ella. San Ambrosio anota que fue María la que se adelantó a saludar a Isabel puesto que es la Virgen María la que siempre se adelanta a dar demostraciones de cariño a quienes ama. 

Por medio de la visita de María llevó Jesús a aquel hogar muchos favores y gracias: el Espíritu Santo a Isabel, la alegría a Juan, el don de Profecía, etc, los cuales constituyen los primeros favores que nosotros conocemos que haya hecho en la tierra el Hijo de Dios encarnado. San Bernardo señala aquí que desde entonces María quedó constituida como un"Canal inmenso" por medio del cual la bondad de Dios envía hacia nosotros las cantidades más admirables de gracias, favores y bendiciones. 

Además, nuestra Madre María recibió el mensaje más importante que Dios ha enviado a la tierra: el de la Encarnación del Redentor en el mundo, y en seguida se fue a prestar servicios humildes a su prima Isabel. No fue como reina y señora sino como sierva humilde y fraterna, siempre dispuesta a atender a todos que la necesitan. 

Este fue el primero de los numerosos viajes de María a ayudar a los demás. Hasta el final de la vida en el mundo, Ella estará siempre viajando para prestar auxilios a quienes lo estén necesitando. También fue la primera marcha misionera de María, ya que ella fue a llevar a Jesús a que bendijera a otros, obra de amor que sigue realizando a cada día y cada hora. Finalmente, Jesúsempleó a su Madre para santificar a Juan Bautista y ahora ella sigue siendo el medio por el cual Jesús nos santifica a cada uno de nosotros que somos también hijos de su Santa Madre.
De ACI Prensa

martes, 29 de mayo de 2012

Pentecostés por Benedicto XVI


Poco antes, en la homilía de la misa de Pentecostés, celebrada en la basílica de San Pedro, el santo padre recordó que Pentecostés es la fiesta de la unión, de la comprensión y de la comunión humana”. 

Y si bien gracias al desarrollo tecnológico es posible estar más en comunicación y reducir las distancias “la comunión entre las personas frecuentemente es superficial y dificultosa”. Recordó también la dificultad del diálogo entre las generaciones, y que “asistimos a hechos cotidianos en los cuales parece que los hombres se estén volviendo más agresivos y peleadores”. 

Y como la narración bíblica de la Torre de Babel “contiene una perenne verdad, que podemos ver a lo largo de la historia pero también en nuestro mundo”. 

“Un reino en el cual los hombres han concentrado tanto poder que piensan (…) construir una vía que los lleve al cielo para poder abrir sus puertas y ponerse en el lugar de Dios”. Y que por ello “mientras intentaban ser como Dios corrían el riesgo de no ser ni siquiera hombres” porque “habían perdido la capacidad de ponerse de acuerdo, entenderse y trabajar juntos”. 

Después de la misa y del Regina Caeli, Benedicto XVI recordó que “esta solemnidad nos hace recordar y revivir la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles y los otros discípulos reunidos en oración con la Virgen María en el Cenáculo” de manera que “cada cristiano pueda participar a su misma vida divina y se vuelva válido testimonio en el mundo”. 
Archidiócesis de Madrid

viernes, 25 de mayo de 2012

Pedíd y recibiréis

Meditación del Papa
Después del gran descubrimiento de Jesucristo -nuestra vida, camino y verdad- entrando en el terreno de la fe, en "la tierra de la Fe", encontramos a menudo una vida oscura, dura difícil, una siembra con lágrimas, pero seguros de que la luz de Cristo, al final, nos da una gran cosecha.

Debemos aprender esto también en las noches oscuras; no olvidar que la luz está, que Dios ya está en medio de nuestras vidas y que podemos sembrar con la gran confianza de que el "sí" de Dios es más fuerte que todos nosotros. Es importante no perder este recuerdo de la presencia de Dios en nuestra vida, esta alegría profunda de que Dios ha entrado en nuestra vida, liberándonos: es la gratitud por el descubrimiento de Jesucristo, que ha venido a nosotros. Y esta gratitud se transforma en esperanza, es estrella de la esperanza que nos da la confianza, es la luz porque los dolores de la siembra son el inicio de la nueva vida, de la grande y definitiva alegría de Dios, Benedicto XVI, 13 de octubre de 2011.

Reflexión

¿Para qué rezar, si no conseguimos nada? ¿Para qué rezar, si a veces sentimos un muro de soledad a nuestro alrededor? Puede ser que no recemos con fe, o que no pidamos lo que nos conviene.
Santa Teresa del Niño Jesús escribía lo siguiente: "Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría" (Santa Teresa del Niño Jesús, ms. autob. C 25r).
Entonces sí  vale la pena rezar, pues sólo se ve la luz en medio de la oscuridad cuando miramos hacia delante, cuando descubrimos que Cristo pasó antes que nosotros por la prueba de la cruz, y ahora está con Dios Padre, y nos espera, y nos prepara un lugar.
También el cristiano puede ganar mucho si sabe orar en el nombre de Cristo, si no se deja aplastar por el dolor o el fracaso.
Toca a Dios decidir si nos concede eso que pedimos desde lo más profundo del corazón. Pero incluso cuando no llega el regalo que pedimos, no nos faltará el consuelo de saber que estamos en sus manos. ¿No es eso ya vivir en oración, el mejor regalo que podemos recibir de nuestro Padre de los cielos?
P Fernando Pascual

jueves, 24 de mayo de 2012

ORAR EN LO SECRETO DESEO DE DIOS

   " Como busca la cierva corrientes de agua, así,Dios,mio,te busca todo mi ser.
Tengo sed de Dios, del Dios vivo,¿ cuándo entraré a ver el rostro de Dios?"
(Salmo 42 , 1 - 3 )
Hacer experiencia de oración supone un primer trabajo : entrar en contacto con el mundo de los deseos que ponen en marcha nuestra búsqueda. Esto es lo que nos hace capaces, como a Abraham y a Sara , de abandonar la propia tierra y salir en busca de otra, que sólo se nos concede como promesa. Nos invita a abandonar la cautiva saciedad de Egipto o la resignada instalación en Babilonia y emprender un éxodo mas allá de lo conocido.
El objetivo de este encuentro con Dio a tráves de la oración es despertar el propio deseo, pero, sobre todo, llegar a caer en la cuenta, un poco más, de que el deseo de Dios nos precede y nos desafia siempre a ensanchar nuevos espacios internos para acogerlos; nos provoca y nos con-voca más allá de esa frontera que no nos atrevemos a atravesar.
Ponerse a orar es decidirse  a cruzar esa frontera.Es afrontar el peligro de aproximarnos a una Presencia que invade, quema,inunda,persique y alcanza.Eso es "lo suyo". Lo nuestro, es desear ardientemente que se abra la puerta, sabiendo que lo que nos espera detrás de ella siempre va a desbordarnos con su misterio¨.
   1) lee despacio el salmo 63, repitiendo una y otra vez algunas de sus palabras.

    2) Haz un ejercicio de memoria recordando "la historia de tus búsquedas".

    3) Trata ahra de entrar en otro nivel que suele resultar más dificil: aquel en el que nos encontramos con el deseo de Dios mismo.

    4) termina este encuentro tuyo con Dios con una oración.

     TENGO SED DE DIOS VIVO.
ISABEL

miércoles, 23 de mayo de 2012

Jesús ora al Padre


Si quisiéramos una síntesis de los requisitos para alcanzar la vida eterna, está aquí: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y al que tú has enviado, Jesucristo. Si conocer a Dios es el primer interés de los creyentes, conocer a Jesús debe ser el primer interés de los cristianos.

Jesús bien sabía que una vez que le conociéramos de verdad, no podríamos dejar de amarlo y de seguirlo. Porque no se puede conocer a Jesús sin caer presa de su amor. No se puede conocer a Jesús sin contagiarse de la esperanza que infunde su mensaje. No se puede conocer a Jesús sin creer en su Pasión, Muerte y   Resurrección.

Alguien ha dicho que un creyente es un enamorado, uno que se ha enamorado de Dios. Si le pides que te dé razones de su amor, quizá no logre hacerlo, no porque no tenga razones o no las haya pensado, sino porque tendrá tantas que se le amontonarán en la boca y no podrán salir. Conocer a Jesús, no nos puede dejar indiferentes, como no es indiferente el hombre ante el amor de su esposa, o de su novia. El verdadero cristinano es aquel que con su vida intentará corresponderle regalándole sus buenas obras.

Por esto, Jesús encomienda los cristianos al cuidado del Padre. Él sabe que llega su hora. Pero no quiere dejarnos desamparados. Pide al Padre por aquellos que creerán en el Evangelio alo largo de toda la historia. Por todos los que conociendo lo que Dios ha hecho por el hombre le corresponderán con una vida de auténticos discípulos: amando al prójimo, como Dios nos ha amado. A pesar de que el mundo nos ignore, nos desprecie y nos tache de ilusos e idealistas, cuando rememos contra corriente, recordemos que Jesús ha rogado por nosotros, simplemente porque somos suyos.

P Juan Pablo Menéndez

martes, 22 de mayo de 2012

Bienaventurados los que lloran


ESCUCHANDO A JESÚS

Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.

Felices vosotros, los que sabéis llorar,
los que tenéis una vida marcada por el dolor,
los que tenéis problemas de salud,
los que tenéis achaques por vuestra vejez….

Felices los que experimentáis vuestras limitaciones,
los que os sentís disminuidos en vuestra salud,
los que vais perdiendo agilidad,
los que os sentís con pocas cualidades,
los que vivís incomprendidos....

Felices los que experimentáis el dolor en vuestro cuerpo,
los que lleváis el dolor en vuestro corazón....

Felices vosotros, los que lloráis y sufrís,
porque seréis consolados,
porque experimentaréis que el alma se os ensancha,
porque viviréis con un corazón más libre,
porque yo, el Señor enjugaré las lágrimas de vuestros ojos,
porque sentiréis la ternura infinita de Díos...

Felices vosotros, los que lloráis y sufrís,
porque sentiréis en vuestro corazón,
la mirada compasiva de mi corazón infinito…..

Del libro "En ti vivimos, Señor" de Manuel Fernández

Espero que os ayude a alguno de vosotros, a mí ya lo ha hecho.
MEMM