martes, 13 de junio de 2017

Papa: El consuelo es un don de Dios y un servicio a los demás

 El consuelo es un don de Dios y un servicio a los deSanto Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa MartaFrancisco añadió que para experimentar el consuelo hay que tener un corazón abierto, es decir, el corazón de los pobres de espíritu, y no el corazón cerrado de los injustos.
más. De modo que nadie puede consolarse a sí mismo autónomamente, puesto que de lo contrario termina mirándose al espejo. Es el concepto que transmitió el
El Papa Bergoglio reflexionó acerca del significado del consuelo al que se refiere San Pablo. Y dijo que su primera característica es el hecho de no ser “autónomo”:
“La experiencia del consuelo, que es una experiencia espiritual, siempre tiene necesidad de una alteridad para ser plena: nadie puede consolarse a sí mismo, nadie. Y quien trata de hacerlo, termina mirándose al espejo, se mira al espejo, trata de alterarse a sí mismo, de aparecer. Se consuela con estas cosas cerradas que no lo dejan crecer y el aire que respira es ese aire narcisista de la autorreferencialidad. Éste es el consuelo falseado que no deja crecer. Y esto no es el consuelo, porque está cerrado, le falta una alteridad”.
En el Evangelio – recordó el Papa – se encuentra a tanta gente así. Por ejemplo, los Doctores de la Ley, “llenos de su propia suficiencia”, el rico Epulón que vivía de fiesta en fiesta pensando que así se sentía consolado, o el que mejor expresa esta actitud que corresponde a la oración del fariseo ante el altar que dice: “Te doy gracias, porque no soy como los demás”. “Este se miraba al espejo – notó Francisco –, “miraba su propia alma falseada de ideologías y agradecía al Señor”. Por tanto, Jesús hace ver esta posibilidad de ser gente que con este modo de vivir “jamás llegará a la plenitud, al máximo a la ‘ampulosidad’”, es decir, a la vanagloria.
El consuelo, para que sea verdadero, tiene necesidad de una alteridad. Ante todo se recibe porque “es Dios quien consuela”, quien da este “don”. Después, el verdadero consuelo madura también en otra alteridad, la de consolar a los demás. “El consuelo es un estado de paso del don recibido al servicio donado”, explicó el Santo Padre:
“El consuelo verdadero tiene esta doble alteridad: es don y servicio. Y así, si yo dejo entrar el consuelo del Señor como don es porque tengo necesidad de ser consolado. Estoy  necesitado: para ser consolado es necesario reconocer que se está necesitado. Sólo así el Señor viene, nos consuela y nos da la misión de consolar a los demás. Y no es fácil tener el corazón abierto para recibir el don y hacer el servicio, las dos alteridades que hacen posible el consuelo”.
Por lo tanto – dijo el Papa – se necesita un corazón abierto y para serlo se debe tener “un corazón feliz”. Y precisamente el Evangelio del día, de las Bienaventuranzas, dice “quiénes son los felices, quiénes son los bienaventurados”:
“Los pobres, el corazón se abre con una actitud de pobreza, de pobreza de espíritu. Los que saben llorar, los mansos, la mansedumbre del corazón; los hambrientos de justicia, los que luchan por la justicia; los que son misericordiosos, los que tienen misericordia a los demás; los puros de corazón; los agentes de paz y los que son perseguidos por la justicia, por el amor a la justicia. Así el corazón se abre y el Señor viene con el don del consuelo y la misión de consolar a los demás”.
En cambio son “cerrados” los que se sienten “ricos de espíritu, es decir, “suficientes”, “los que no tienen necesidad de llorar porque se sienten justos”, los violentos que no saben qué es la mansedumbre, los injustos que realizan injusticias, los que carecen de misericordia, y que jamás tienen necesidad de perdonar porque no sienten que deban ser perdonados, “aquellos sucios de corazón”, los “operadores de guerras” y no de paz y aquellos que jamás son criticados o perseguidos porque no les importa de las injusticias hacia las demás personas. “Estos  – dijo el Papa al concluir – tienen un corazón cerrado”: no son felices porque no puede, obtener el don del consuelo para después dárselo a los demás.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

lunes, 12 de junio de 2017

A imagen de Dios – La Santísima Trinidad


Éxodo 34, 4-6. 8-9: “Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente”
Daniel 3: “Bendito seas para siempre, Señor”
II Corintios 13, 11-13: “Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes”
San Juan 3, 16-18: “Dios envió a su Hijo para el que el mundo se salvara”
Todavía con el corazón sorprendido por tanta bondad de personas de las tres diócesis: Morelia, San Cristóbal e Irapuato, voy poco a poco asimilando cada uno de la multitud de detalles que se conjugaron en mi llegada a Irapuato. Frente a mí tengo una de las ofrendas que me presentaron como representativa de esta diócesis: un triptico del año de la fe que enmarcado entre los símbolos de la diócesis y de la Iglesia, se abre para manifestar en el centro una imagen de la Santísima Trinidad. Todo gira en torno a esta imagen y así nos señala que todo, todo de verdad, debe estar centrado en torno a nuestro Dios Uno y Trino, amor, relación, comunidad. Es lo que da sentido a nuestra vida, a nuestra actividad, a nuestros sueños y afanes.
Con frecuencia el hombre busca modelos o referencias que den sentido a su persona. Y cuando el hombre mira en lo más profundo de su interior para analizar su propio ser, descubre que lleva esa referencia inscrita en lo más profundo de ser: una referencia al Ser Superior, al Creador. A este fondo inalcanzable de nuestro propio ser responde la palabra “Dios”. Dios significa esto: la profundidad última de nuestra vida, la fuente de nuestro ser, la meta de todo nuestro esfuerzo. No es un tapa-huecos, no el fantasma que asusta y condiciona, ni tampoco una manera fácil de explicar el mundo. Es la realidad y relación más profunda del hombre que descubre la grandeza de su propio “yo” pleno y abierto a compartir, a relacionarse y a vivir en plenitud. Así, nuestro propio ser expresa la experiencia que nosotros tenemos de Dios. Por eso me fascina esta manifestación de nuestro Dios: Uno y Trino, Relación y Amor que nos presenta Jesús. ¡Qué lejos del Dios justiciero y vengador que aparece en muchos momentos en el Antiguo Testamento! Y sin embargo, hay muchos que viven con estas caricaturas de la imagen de un Dios lejano, aislado, terrible e inquisidor y así lo viven en sus vidas.
Dios uno y trino es amor, es su primera y más grande expresión. Y a eso estamos llamados todos los cristianos. Cristo nunca intentó dar explicaciones de cómo el Padre y Él eran uno solo. No formuló doctrina para que nos quedara muy clara esa unidad de tres Personas; simplemente habló del amor que hay entre ellos y de su deseo de que este mismo amor haya entre todos los hombres. Es el ideal de toda persona y de la Iglesia: poner en el centro a la Trinidad, al Dios uno y Trino. Así evitaremos la tentación de un autoritarismo o de una anarquía. Si Dios es comunión y amor, el hombre encontrará su verdadero sentido, uniendo al mismo tiempo la importancia y dignidad de la persona junto con la importancia y dignidad de la comunión. Cuántos individuos, esgrimiendo el derecho de la persona, pasan por encima de la comunidad, pero también cuántas dictaduras y gobiernos, arguyendo el bien común, atropellan los derechos individuales. Solamente el modelo de la Trinidad nos permite encontrar un sano y fecundo equilibrio entre persona y comunidad. Juntos crecen, juntos son fecundados y juntos crean una verdadera imagen del Dios Trino.
Desde pequeños nos enseñamos a iniciar nuestro día y nuestra actividad, “En nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, porque queremos indicar que todo nuestro ser tiende a buscar a nuestro Dios. A veces al expresar el nombre “Santísima Trinidad”, podríamos tener la impresión de estarnos refiriendo a una entidad abstracta, inmóvil y lejana. Por las palabras de Jesús podremos experimentar que no es así: es un dinamismo de amor continuo entre las personas de la Trinidad y una fuente de amor inagotable hacia el hombre: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna”. El hombre encuentra su plenitud al ser amado por Dios, nos llena de alegría el participar del amor Divino, del amor de Jesús que se entrega hasta el fin. El amor conyugal, el amor fraternal y el amor de familia tienen su más rico modelo en el Dios Trino y Uno, que ama y que da vida plena. La experiencia de este Dios, que es unidad y comunión inseparable, nos permite superar el egoísmo para encontrarnos plenamente en el servicio al otro. Así la experiencia que tenemos de nuestro Dios es una fuente inagotable de vida, dinamismo y compromiso. No puede verdaderamente creer en Dios quien está segando la vida del hermano, quien se encierra en sí mismo y rompe la comunión, quien vive apático frente a los hermanos. La experiencia de nuestro Dios Uno y Trino que nos invita a participar de su misma vida y nos compromete seriamente en la construcción de un mundo de acuerdo a nuestra fe: una fe comunitaria, de amor y participación.
San Juan nos ofrece hoy las palabras precisas donde encontramos el centro y eje de toda nuestra vida cristiana: “Tanto amó Dios al mundo…”. Esa es la Buena Noticia: somos hijos de un Papá Dios que nos ama, somos hermanos de un Hijo Mayor, Jesús, que da la vida por nosotros, y estamos habitados por el Espíritu que es vida y santidad. Ahí está la buena y gran noticia. Si esto lo comprendiéramos y lo viviéramos no podríamos vivir tristes ni permitir que nuestros hermanos vivieran tristes, solos o abandonados. Es doloroso comprobar que muchas veces los que nos decimos creyentes no somos capaces de descubrir y experimentar esta fe como una auténtica fuente de vida, y nos contentamos con ir sobreviviendo, cargando con nuestra existencia a más no poder. Nos olvidamos de ese Dios cercano, familia, comunidad, que toma la iniciativa para amarnos, que se entrega sin condiciones, con plenitud y lealtad y que sostiene y anima nuestra vida.
Hoy, al celebrar a la Santísima Trinidad, debemos cuestionarnos seriamente si somos esa imagen de amor, de entrega y unidad que es nuestro Dios. Si hemos vencido los miedos, ambiciones y discriminaciones hacia los hermanos que también son hijos del mismo Padre, hermanos del mismo Jesús y templos del mismo Espíritu. Es un gran cuestionamiento también sobre la forma de educar y vivir en la familia. La Santísima Trinidad es el modelo de educación, integración y amor familiar.
Santísima Trinidad, concédenos experimentar el gran Amor del Padre, la entrega incondicional de Hijo, y la fuerza y vitalidad del Espíritu Santo. Amén.
ZENIT

12 de junio: san Onofre, anacoreta


El anacoreta Onofre fue el maestro de unos cuantos solitarios que llegaron a hacer escuela en la Tebaida. Por eso no era infrecuente el abandono de la soledad por un tiempo para ir a ver a Onofre, quien, además de tener fama de santo, sabía todo sobre las dificultades y grandezas de la vida en soledad. En aquella ocasión, el abad Pafnucio –morador de una cueva del desierto egipcio– fue a verlo, pero lo encontró ya moribundo. Lo atendió como pudo en las últimas horas; cuando Onofre murió, Pafnucio se puso a rezar piadosamente unos salmos como él había visto hacer en casos semejantes; luego se puso a arañar la tierra para hacer un hoyo, colocó el cuerpo muerto y fue poco a poco cubriéndolo con piedras para defenderlo de los animales.
Allí mismo donde la civilización faraónica había florecido siglos antes, ahora, en las primeras centurias del cristianismo, los monjes pueblan el despoblado y viven en solitario su intensa experiencia interior y espiritual.
Si Pafnucio no hubiera escrito la vida de Onofre, es seguro que no conoceríamos a este personaje originalísimo, que mataba el tiempo rezando, vivificaba el desierto con la penitencia, y miraba al cielo plagado de estrellas para bendecir a Dios por sus bondades.
A nuestra sociedad, tan superficial como comodona, lo profundo le sabe a raro, y los compromisos definitivos o las decisiones comprometedoras de por vida no están de moda. Onofre, sin embargo, nos ofrece un testimonio admirable de profundidad interior capaz de abarcar todo su paso por la tierra.
Se dedicó a la oración y, después de orar, a dar buen consejo a quien se lo requería. ¿Nada más? Y… nada menos: dejar que el alma rebose amor de Dios para que otros puedan descubrirlo y amarlo; dejarse afectar desde el centro de la propia personalidad por la Gracia y contagiarla a otros como la gran curación, la gran salud, la gran salvación, el gran remedio y el gran gozo.
Si en la Iglesia no existieran estos absolutos testimonios del Absoluto, todo sería aún más relativo de lo que es. ¡Y estaríamos buenos!
Gracias, san Onofre, por liberarnos –con tus setenta años de anacoreta en el desierto– de tantos y tantos relativismos estériles.
Archimadrid.org

«La religión bien entendida protege el cerebro; si se pervierte, causa terrorismo»




La espiritualidad, el ejercicio físico y mental y la dieta son, según Joaquín Fuster, factores claves para «envejecer con una buena salud cerebral»
Su hermano Valentín ha elevado el apellido Fuster al máximo exponente en el ámbito de la cardiología mundial. Joaquín, catalán de nacimiento y estadounidense de adopción, ha mantenido alto el listón del linaje en otra disciplina: la neurociencia. Profesor de Psiquiatría y Neurobiología del Comportamiento en la Universidad de California, en Los Ángeles, y todo un referente en el estudio de la corteza prefrontal, este reconocido investigador busca ahora dar solidez científica a los conocimientos que se tienen desde hace años sobre qué hacer para envejecer con una buena salud cerebralRealizar ejercicio físico y cognitivo, comer bien y practicar la espiritualidad en sentido amplio son, según explica a ABC, condiciones básicas para proteger el cerebro de las enfermedades neurodegenerativas.
¿Cómo podemos cuidar nuestra salud cerebral?
Aunque no hay estudios científicos solventes al respecto. Sí podemos decir que hay tres factores que ayudan a que nuestro cerebro envejezca bien. Una dieta equilibrada, practicar regularmente ejercicio físico y cognitivo, y ejercitar la espiritualidad, son condiciones que impactan positivamente en la salud de nuestro cerebro.
¿A qué se refiere cuando habla de espiritualidad?
La espiritualidad se ejercita practicando una religión, yoga u otras actividades de meditación que nos hacen conocernos mejor a nosotros mismos. Cuanto más nos conozcamos a nosotros mismos, mejor podremos manejar nuestra salud cerebral.
Entonces.. ¿podemos decir que la religión tiene un efecto protector para el cerebro?
Efectivamente. Podemos decir que la religión, bien entendida, cuando se basa en los derechos humanos, tiene un efecto positivo y protector, pero en situaciones de relaciones sociales adversas o de conflicto político puede pervertirse ese efecto. El terrorismo es una perversión de la religión.
¿Está concienciada la población de que la salud cerebral de pende de una buena dieta y de realizar ejercicio de forma regular ?
Las personas lo saben pero todavía hay mucho camino por recorrer en este sentido.
¿La dieta mediterránea nos protege?
La dieta mediterránea, sin duda, es una buena dieta y es saludable, lo que pasa es que la gente come demasiado. Lo que se come es importante, pero cómo se come también. En España comer es una función social. Hay tendencia a alimentarse hablando unos con otros. Ahí es cuando se cae en el exceso. Hay dos cuestiones vitales para mí a la hora de alimentarse. Una es la moderación y otra la tolerancia. El vino, por ejemplo, puede ser un buen cardioprotector si se toma con moderación. Si se abusa de él, es fuente de azúcar y también un veneno para el cerebro.
Que los niños coman frente al ordenador o el móvil tampoco ayuda.
Efectivamente. Como he dicho, las circunstancias en las que se come influyen y mucho. La vulgarización de la informática en los niños ha perjudicado. El uso de estas maquinitas durante las comidas ha ido en detrimento de uno de los mayores valores que teníamos que es la familia. Hay muchos niños, desgraciadamente, que no comen con su familia.
Usted es el presidente del Comité Asesor Científico de la Barcelona Brain Health Iniciative (BBHI), proyecto impulsado por la Obra Social La Caixa que arranca ahora para prevenir enfermedades neurológicas. ¿Qué es lo realmente innovador de la iniciativa?
Que el ejercicio físico y una buena alimentación previenen enfermedades y ayudan a afrontar mejor la vejez ya se sabía. Lo que gracias a la BBHI se conseguirá es dar una base científica a todos estos conocimientos que se tienen sobre qué hacer para cumplir años protegiendo nuestro cerebro al máximo. Gracias a las conclusiones científicas que se alcancen podremos elaborar pautas y hacer intervenciones controladas.
Algunos científicos apuestan por la creación de nuevas células en el cerebro adulto.
Sí, es un asunto controvertido. Confío más en que se pueda favorecer la creación de conexiones entre las células existentes. Así, podremos potenciar la plasticidad y la elasticidad cerebral, algo básico para proteger al cerebro.
Esther Armora/ABC
Alfa y Omega

La gran aportación científica de un sacerdote salesiano que «descubrió» la Patagonia



La llegada de la orden salesiana a la Patagonia a fines del siglo XIX, además de aportar a la evangelización, entregó los primeros y únicos registros visuales de la zona en esa época, por los cuales el mundo pudo conocer el extremo sur de América y sus habitantes.
Las fotografías, libros y películas del P. Alberto María de Agostini (1883-1960) permitieron, entre otras cosas, el estudio de los glaciares del extremo austral del continente americano, así como el de su población nativa.
El sacerdote misionero, documentalista, geógrafo y montañero, llegó en 1910 a Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, a los 27 años, para integrarse a la labor misionera de la orden salesiana.
«Las misiones salesianas tuvo dos propósitos principales: civilizar y evangelizar siguiendo el eje de Don Bosco de guiar al hombre a formarse ‘Buen Cristiano y Honesto Ciudadano’», explicó Salvatore Cirillo Dama, Director del Museo Salesiano Maggiorino Borgatello.
Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que el P. Agostini manifestara su pasión por la exploración y finalmente su superior, monseñor Fagnano, le dio la misión de investigar la Patagonia.
«Forjó así su vida de religioso salesiano viendo en su misión la vocación de detectar en ella, más que una tarea la presencia de la grandeza y belleza de Dios», dijo Cirillo a ACI Prensa.
Sus logros
Durante más de treinta años, el P. Agostini exploró los macizos montañosos de Tierra del Fuego y la Patagonia Austral, internándose por los rincones más apartados de la región, entre fiordos, ríos, valles y cumbres.
Para Cirillo, uno de los aspectos sobresalientes de la obra de Agostini fue «su propósito de confirmar desde la realidad los contenidos del sueño descrito por Don Bosco en 1874, que revela  la Patagonia en sus riquezas, grandiosidad del territorial». 
En el fondo, fue un esfuerzo por «testimoniar la tierra elegida para asentar las primeras misiones salesianas».
En esta aventura, De Agostini conoció estrechamente las etnias australes hoy extintas, especialmente los selknam, cuyas fotografías y registros de alta calidad constituyen un testimonio único y de inmenso valor documental y patrimonial.
Cuando los salesianos llegaron a la Patagonia en 1887, el conflicto entre colonos e indígenas por la ocupacin de los campos para la ganadería ovina estaba en pleno desarrollo.
«Solo los salesianos con escritos, como fue el caso del P. De Agostini, y con la obras de las misiones aminoraron o retardaron la tragedia de su desaparición (de los indígenas) que resultó ser inevitable», sostuvo el director del Museo Salesiano Maggiorino Borgatello. 
Entre los logros más importantes de este misionero se destacan sus expediciones a través de la cordillera Darwin al sur de Tierra del Fuego y la primera travesía realizada a la vertiente oriental del gran Campo de Hielo Sur.
Asimismo, el P. Agostini inició el reconocimiento del macizo del Paine, que hoy constituye el destino turístico más importante de Chile y uno de los mejores lugares del mundo para la práctica del senderismo.
En 1943, el sacerdote logró un hito en la historia del andinismo al conseguir ascender el monte San Lorenzo, el segundo más alto de la Patagonia.
Después de 30 años de exploración en esta zona, el P. Agostini regresó a Italia y llevó al viejo continente todas sus recopilaciones.
En 1955, regresó a la Patagonia y con 72 años logró ascender el monte el más alto de Tierra del Fuego, el Monte Sarmiento.
«Para la ciencia De Agostini sigue siendo el referente de una naturaleza prístina», sostuvo Cirillo, y «para muchos andinistas que  ecorren la zona de la cordillera significa emular sus hazañas o enfrentar el desafío de encontrar nuevas rutas».
El legado del P. Agostini es de un valor incalculable y desde 1965 se le reconoce con un parque natural que lleva su nombre, el tercero más grande de Chile, ubicado en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, lugar donde vivió su vocación de sacerdote y explorador.
ACI/Bárbara Bustamante

Bienaventurados los pobres de espíritu


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos , porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier moco por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».
Palabra del Señor.

Evangelizar en la ciudad

La evangelización no es una forma de publicidad religiosa, sino que consiste primero en un testimonio de la fe dado en la convivencia
En la ciudad transcurre la vida del 80 % de los españoles. Otras estructuras más amplias nos afectan: tenemos empleo –o no– en buena parte por políticas nacionales; nuestras empresas venden sus productos –o no– según logren insertarse en la competencia global; la seguridad social se administra según autonomías. Pero nuestra convivencia directa con otras personas ocurre en la ciudad.
Viviendo en Madrid, a veces sufrimos dos espejismos propios de las grandes ciudades. El primero consiste en entender lo local primero, en clave mayor que la misma ciudad. Así tienden a proponérnoslo los medios: la palabra del alcalde se toma como indicación de lo que haría su partido de llegar al Gobierno nacional. La ciudad queda entonces desdibujada por arriba en nuestra mirada: no evaluamos en realidad políticas municipales (si ayudan o no a la concreta convivencia urbana) sino indicios de políticas nacionales.
El segundo espejismo es el opuesto. Como esta ciudad es tan grande, nos movemos solo por algunas zonas: donde vivimos, donde trabajamos, quizás el centro o lo que haga de centro para nosotros… No vemos el conjunto de la ciudad, con sus equilibrios y desequilibrios. Es lo que podríamos llamar el desdibujamiento por abajo de la mirada.
Lo propiamente municipal es más visible, curiosamente, en las ciudades pequeñas y medianas. Sin embargo, en todos los casos la unidad de convivencia es la ciudad entera. Si se nos vuelve invisible porque solo apreciamos indicios de políticas mayores, ello constituye ya un déficit. Y si se ha fragmentado en nuestra mirada, y solo nos interesan aquellos ámbitos en que vivimos nosotros, tenemos otro déficit.
De hecho, el salto es fácil de unos ámbitos a unos modos de vida: dejan de interesarnos también las personas que viven en la calle o los muchachos africanos pidiendo a la puerta del supermercado, aunque estén en nuestros mismos lugares. Nuestra ciudad acaba siendo los que se parecen a nosotros, los que viven de la misma manera.
Esto no se refiere solo a situación social. Se extiende con facilidad a las edades: se nos hace difícil comprender el mundo de los niños y jóvenes incluso del mismo barrio. Y se nos escapa la ciudad de los ancianos, sin reflejos para esquivar una bicicleta mal llevada o con dificultades para acciones ordinarias. Así podemos seguir con algunos discapacitados físicos o psíquicos, que como son distintos a nosotros ya no entran del todo en nuestra ciudad.
Esto resulta relevante para la comunicación de la fe. La evangelización no es asunto primeramente mediático, alguna forma de publicidad religiosa. No es que ello esté mal; pero la evangelización consiste primero en un testimonio de la fe dado en la convivencia. Por eso la ciudad constituye un lugar básico de la evangelización cristiana, desde los mismos comienzos en los apóstoles.
La ciudad como unidad de convivencia
El primer paso para los católicos de una Iglesia en salida consiste entonces en rehacer dentro de nosotros la ciudad como unidad de convivencia. Ocuparnos de la ciudad en sí misma: contribuir a que la convivencia entre clases, religiones y culturas, grupos etarios, grados de habilidad y deshabilidad, crezcan en vez de disminuirse hasta formar un archipiélago de guetos. Ir a los diferentes, vivir con ellos para vivir con todos. «Me hice todo para todos», dice san Pablo, el apóstol de ciudades por excelencia.
El segundo paso, por supuesto, consiste en dar un testimonio de la fe que el otro pueda comprender, esto es, en un lenguaje que sea tan suyo –que lo escucha–, como nuestro –que lo hablamos–. Y viceversa, recibir su testimonio, para aprender también de sus modos de vivir y de creer. El diferente tiene mucho que enseñarnos, justo por diferente, por no sabido, porque su vida es tan distinta a la nuestra. Esa conversación, que requiere fraguar lenguajes comunes, constituye una razón de fondo por la que evangelizar en la ciudad implica reconstruirla como unidad de convivencia real.
Raúl González Fabre, SJ
Director de entreParéntesis
Alfa y Omega

domingo, 11 de junio de 2017

«La comunidad cristiana puede transformarse en un reflejo de la comunión con la Trinidad»



Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Las Lecturas bíblicas de este domingo, fiesta de la Santísima Trinidad, nos ayudan a entrar en el misterio de la identidad de Dios. La segunda Lectura, presenta las palabras que san Pablo dirige a la comunidad de Corinto: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes» (2 Cor 13,13). Esta bendición del apóstol es fruto de su experiencia personal del amor de Dios, aquel amor que Cristo resucitado le ha revelado, que ha transformado su vida y lo ha empujado a llevar el Evangelio a la población. A partir de esta experiencia suya de gracia, Pablo puede exhortar a los cristianos con estas palabras: «alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz». La comunidad cristiana, aun con todos los límites humanos, puede transformarse en un reflejo de la comunión con la Trinidad, de su bondad y de su belleza. Pero esto –como el mismo Pablo da testimonio– pasa necesariamente a través de la experiencia de la misericordia de Dios, de su perdón.
Es lo que sucede a los judíos en el camino del éxodo. Cuando el pueblo infringió la alianza, Dios se presentó a Moisés en la nube para renovar aquel pacto, proclamando el propio nombre y su significado: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse y pródigo en amor y fidelidad» (Ex 34,6). Este nombre expresa que Dios no está alejado y encerrado en sí mismo sino que es Vida que quiere comunicarse, es apertura, es Amor que rescata al hombre de la infidelidad. Dios es «misericordioso», «piadoso» y «rico de gracia» porque se ofrece a nosotros para colmar nuestros límites y nuestras faltas, para perdonar nuestros errores, para volvernos a llevar al camino de la justicia y de la verdad. Esta revelación de Dios llegó a su cumplimiento en el Nuevo Testamento gracias a la palabra de Cristo y a su misión de salvación. Jesús nos ha manifestado el rostro de Dios, Uno en la sustancia y Trino en las personas; Dios es todo y sólo Amor, en una relación subsistente que todo crea, redime y santifica: Padre e Hijo y Espíritu Santo.
También Evangelio de hoy pone en escena a Nicodemo, el cual, aun ocupando un lugar importante en la comunidad religiosa y civil de ese tiempo, no ha dejado de buscar a Dios. No pensó: ya llegué, ¡no! No dejó de buscar a Dios. Y ahora ha percibido el eco de su voz en Jesús. En el diálogo nocturno con el Nazareno, Nicodemo comprende finalmente que es ya buscado y esperado por Dios, que es amado personalmente por Él. Dios siempre nos busca antes, nos espera antes, nos ama antes. Es como la flor del almendro, así dice el profeta: florece antes.
En efecto, así le habla Jesús: «Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna». ¿Qué es la vida eterna? Es el amor desmedido y gratuito del Padre que Jesús ha donado en la cruz, ofreciendo su vida por nuestra salvación. Este amor, con la acción del Espíritu Santo, ha irradiado una luz nueva sobre la tierra y en cada corazón humano que lo acoge; una luz que revela los ángulos oscuros, las durezas que nos impiden llevar los frutos buenos de la caridad y de la misericordia.
Que la Virgen María nos ayude a entrar siempre más, con todo nosotros mismos, en la Comunión trinitaria, para vivir y dar testimonio del amor que da sentido a nuestra existencia.
Traducción: RV

HOY, SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD. REFLEXIÓN ESPIRITUAL DEL PAPA FRANCISCO



"Hoy celebramos la solemnidad de la santísima Trinidad, que presenta a nuestra contemplación y adoración la vida divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: una vida de comunión y de amor perfecto, origen y meta de todo el universo y de cada criatura, Dios. 

En la Trinidad reconocemos también el modelo de la Iglesia, en la que estamos llamados a amarnos como Jesús nos amó. Es el amor el signo concreto que manifiesta la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

Es el amor el distintivo del cristiano, como nos dijo Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13, 35). Es una contradicción pensar en cristianos que se odian. Es una contradicción. Y el diablo busca siempre esto: hacernos odiar, porque él siembra siempre la cizaña del odio; él no conoce el amor, el amor es de Dios.

Todos estamos llamados a testimoniar y anunciar el mensaje de que «Dios es amor», de que Dios no está lejos o es insensible a nuestras vicisitudes humanas. Está cerca, está siempre a nuestro lado, camina con nosotros para compartir nuestras alegrías y nuestros dolores, nuestras esperanzas y nuestras fatigas. 

Nos ama tanto y hasta tal punto, que se hizo hombre, vino al mundo no para juzgarlo, sino para que el mundo se salve por medio de Jesús (cf. Jn 3, 16-17). 

Y este es el amor de Dios en Jesús, este amor que es tan difícil de comprender, pero que sentimos cuando nos acercamos a Jesús. Y Él nos perdona siempre, nos espera siempre, nos quiere mucho. Y el amor de Jesús que sentimos, es el amor de Dios.

El Espíritu Santo, don de Jesús resucitado, nos comunica la vida divina, y así nos hace entrar en el dinamismo de la Trinidad, que es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de participación. 

Una persona que ama a los demás por la alegría misma de amar es reflejo de la Trinidad. Una familia en la que se aman y se ayudan unos a otros, es un reflejo de la Trinidad. Una parroquia en la que se quieren y comparten los bienes espirituales y materiales, es un reflejo de la Trinidad.

El amor verdadero es ilimitado, pero sabe limitarse para salir al encuentro del otro, para respetar la libertad del otro. Todos los domingos vamos a misa, juntos celebramos la Eucaristía, y la Eucaristía es como la «zarza ardiendo», en la que humildemente habita y se comunica la Trinidad; por eso la Iglesia ha puesto la fiesta del Corpus Christi después de la de la Trinidad. 

(...) Que la Virgen María, criatura perfecta de la Trinidad, nos ayude a hacer de toda nuestra vida, en los pequeños gestos y en las elecciones más importantes, un himno de alabanza a Dios, que es amor.

(Papa Francisco, Ángelus del 15 de junio de 2014)

sábado, 10 de junio de 2017

El Papa en Santa Marta: En los momentos de dolor, oración, la paciencia y la esperanza


 En los peores momentos, de tristeza y de dolor, incluso frente a los insultos, hay que elegir el camino de la oración, de la paciencia y de la esperanza en Dios, sin refugiarse en la vanidad.
Lo indicó el papa Francisco este viernes en la homilía de la misa en la residencia Santa Marta, pidiendo no dejarse engañar ante la “belleza disfrazada” de vanidad, sino dejar que entre en nuestro corazón esa “alegría que es de Dios”, agradeciendo al Señor la “salvación que nos concede”.
Partiendo de la lectura del Libro de Tobías, de una historia ‘normal’, de un suegro y una nuera; con Tobit, el padre de Tobías se vuelve ciego y Sara, la esposa de Tobías, que es acusada de ser responsable de la muerte de algunos hombres. Un pasaje del que se comprende cómo el Señor lleva adelante “la historia” y también la nuestra”.
Señaló que para ambos, en aquellos momentos “todo era negro”, al punto de pensar que era “mejor morir”. El Pontífice añade que todos nosotros hemos pasado por momentos graves, pero rezar es la actitud que nos salva.
Señaló “la paciencia, porque los dos son pacientes con su propio dolor. Y la esperanza de que Dios nos escuche y nos haga pasar estos momentos graves. En los momentos de tristeza, poca o tanta, en los momentos oscuros: oración, paciencia y esperanza. No hay que olvidar esto”.
Después también están los momentos bellos en su historia. Si bien el Papa pidió no se confunda con el “final feliz” de una novela.
“Después de la prueba, el Señor está cerca de ellos y los salva. También hay momentos bellos, auténticos, como éste, no como aquellos momentos con belleza maquillada, donde todo es artificioso, de fuegos artificiales, pero no es la belleza del alma. ¿Y qué hacen ambos en los momentos bellos? Dan gracias a Dios, dilatan el corazón en la oración de agradecimiento”.
El sucesor de Pedro invitó así a preguntarnos, si en las diversas vicisitudes de nuestra vida somos capaces de discernir lo que sucede en nuestra alma, comprendiendo que los momentos graves son “la cruz” y que es necesario “rezar, tener paciencia y tener, al menos, un poquito de esperanza”.
Al concluir la homilía el Papa invitó este fin de semana, a leer esa parte de la Biblia pidiendo “la gracia de saber discernir qué cosa sucede en los momentos graves de nuestra vida, cómo ir adelante, y qué sucede en los momentos bellos, sin dejarse engañar por la vanidad”.
ZENIT

Francisco pide valorizar el rol de la mujer y su inserción en todos los ámbitos



El Papa Francisco recibió este viernes en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, a los participantes a la plenaria del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso que concluyó hoy en Roma. El tema profundizado por la plenaria fue el rol de la mujer en la educación a la hermandad universal 
Reconoció que la figura de la mujer como educadora a la fraternidad “se ofusca a causa de tantos males que afligen a este mundo y que en particular afectan a las mujeres en su dignidad y en su rol”.
“Las mujeres e incluso los niños están entre las víctimas mas frecuentes de una violencia ciega”, indicó el Papa. Y propuso tres aspectos: valorizar el rol de la mujer, educar a la fraternidad y dialogar.
Al Valoriza el rol de la mujer, la sociedad resulta “positivamente transformada, pudiendo reflejar mejor la sustancial unidad de la familia humana”, dijo y señaló que “las mujeres tienen derecho pleno a insertarse en todos los ámbitos” y su derecho “tiene que ser afirmado” incluso “a través de instrumentos legales” cuando sea necesario.
Educar a a la Fraternidad
“Recordó que la figura femenina estuvo siempre en el centro de la educación familiar” y “no exclusivamente en cuanto madre”. Porque ellas “en cuanto educadoras, tienen una particular vocación, capaz de hacer nacer y crecer nuevas modalidades de acogida y estima recíproca”.

Añadió que “la educación comporta una riqueza de implicaciones tanto para la mujer misma, por su modo de ser, tanto como por sus relaciones”. Así, “las mujeres, unidas íntimamente al misterio de la vida, pueden hacer mucho por promover el espíritu de fraternidad, con el cuidado por preservar la vida y con la convicción de que el amor es la fuerza que puede hacer el mundo habitable para todos”.
“De hecho las mujeres se quedan frecuentemente solas para acompañar a los demás, sobre todo con aquellos que son más débiles en la familia y en la sociedad, las víctimas de conflictos y con todos los que deben afrontar los desafíos de cada día”. Así “gracias a su contribución, la educación a la fraternidad puede superar la cultura del descarte”.
Dialogar
“Las mujeres están comprometidas, con frecuencia, más que los hombres a nivel de ‘diálogo de la vida’ en el ámbito interreligioso, y así contribuyen a una mejor comprensión de los desafíos característicos de una realidad multicultural”, prosiguió el Pontífice.

Por esto “hoy más que nunca, es necesario que las mujeres estén presentes”. Además porque “al poseer características peculiares, pueden ofrecer un importante aporte al diálogo con su capacidad de escuchar, de acoger y de abrirse generosamente a los otros”
ZENIT

Minnie Mouse: de una vida acomodada a una sin papeles



En las zonas turísticas de nuestras ciudades se han hecho cotidianos personajes de Walt Disney que se ofrecen para hacerse fotos con los viandantes como una forma de ganarse la vida: el Pato Donald, Daisy, Mickey… La creatividad de la gente para encontrar formas de supervivencia es increíble, máxime si se trata de mujeres.
Una de ellas es una de las Minnie Mouse que puedes encontrar cada día en la puerta del Sol. Es una mujer de un país asiático con una vida acomodada en su país, que llegó a España movida por un sentimiento cuidado hacia su hija enferma. Su hija fue reagrupada por su marido y al año de su venida tuvo que ser trasplantada de un órgano vital. Su relación de pareja entró en crisis y desde entonces vive amenazada de repudio. Su vida durante muchos meses no ha tenido más horizonte que del hospital a casa y de casa al hospital, sin más atención en su domicilio que la de una buena vecina.
Su madre, al enterarse de la situación, sin más proyecto migratorio que proteger a su hija de su marido y atenderla en su enfermedad, dejó su vida más o menos tranquila en su país para pasar a ser una sin papeles en el nuestro. Las amenazas de extorsión del marido llevaron a la madre a buscarse la vida por su cuenta para conseguir ingresos y así han ido sobreviviendo y ahorrando, milagrosamente, algunos miles de euros que guarda como un tesoro bajo su ropa. Aunque parezca increíble, ella explica que el miedo a que el yerno se los robara fue lo que la empujó a creer que su cuerpo era el lugar más seguro.
Un día Minnie fue detenida acusada de robar a una turista. Al cachearla, la Policía encontró que llevaba encima una gran cantidad de dinero, lo que dio veracidad a la acusación. Estuvo 48 horas en el calabozo mientras su hija, enferma de angustia ante la desaparición de su madre, fue hospitalizada de urgencia.
Hoy Minnie Mouse está a la espera de juicio y a punto de ser deportada a su país, dejando aquí a su hija enferma y a su marido extorsionador. Será la justicia la que dictamine el veredicto, pero yo la creo.
Pepa Torres
Religiosa Apostólica del Corazón de Jesús

Alfa y Omega

Francisco descalifica como «elitismo» los recortes en educación




El Papa inauguró este viernes la sede romana de Scholas Occurrentes
Francisco inauguró este viernes una sede del proyecto educativo Scholas Occurentes en el Palacio de San Calixto, situado en el barrio romano de Trastevere. Durante el evento de apertura, Francisco mantuvo a través de Skype un coloquio con varios jóvenes de España, México, Colombia, Paraguay o Argentina.
El Obispo de Roma alertó sobre dos peligros a combatir en el momento actual. Uno es la «elitización de la educación», que excluye a los más pobres. «Cada vez los presupuestos para la educación en algunos países se van acortando y crean una elite: la que puede pagar la educación», denunció Francisco.
Otro peligro es la globalización. «La globalización es buena –matizó–, pero existe el peligro de concebirla como si fuera una bola de billar. Te hacés igual al sistema. Entonces no existís. La verdadera globalización, donde se busca la unidad, se da cuando cada uno mantiene su propia riqueza, busca su peculiaridad. Yo tengo un sentido. Cada uno de ustedes tiene un sentido».
Durante todo su pontificado, Francisco ha impulsado las iniciativas de Scholas Occurentes. En febrero de 2015 respondió a las preguntas de algunos chicos a través de la plataforma hangout de Google. En abril de ese mismo año presenció dos ceremonias en su favor y promovió un acuerdo con UNICEF y otro con la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).
Además, el Papa también ha apoyado los partidos de fútbol por la paz que se han llevado a cabo en el estadio Olímpico de Roma, cuyas ganancias fueron, en parte, a esta red de educación. El último encuentro disputado fue el que enfrentó a las leyendas del Atlético de Madrid contra una selección internacional capitaneada por el brasileño Ronaldinho en el partido de despedida del estadio Vicente Calderón, celebrado hace dos semanas.
Scholas Occurrentes (escuelas que se encuentran, en latín) es una iniciativa de educación que tiene sus raíces en los programas ‘Escuela de vecinos’ y ‘Escuelas hermanas’, que desde 2001 promovía en Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio cuando era arzobispo de esa ciudad. En la actualidad está conformada por una red mundial de escuelas de todas las confesiones y laicas que buscan promover la cultura del encuentro, además de tener una especial atención por los niños con menores recursos económicos. Scholas cuenta en la actualidad con una red de 446.133 escuelas dispersas por los cinco continentes. Se trata del mayor movimiento estudiantil  a nivel mundial.
Agencias

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (12,38-44)




En el centro de la liturgia de la Palabra de hoy (...), encontramos el personaje de la viuda pobre, o más bien, nos encontramos ante el gesto que realiza al echar en el tesoro del templo las últimas monedas que le quedan. Un gesto que, gracias a la mirada atenta de Jesús, se ha convertido en proverbial: "el óbolo de la viuda" es sinónimo de la generosidad de quien da sin reservas lo poco que posee. 

Ahora bien, antes quisiera subrayar la importancia del ambiente en el que se desarrolla ese episodio evangélico, es decir, el templo de Jerusalén, centro religioso del pueblo de Israel y el corazón de toda su vida. El templo es el lugar del culto público y solemne, pero también de la peregrinación, de los ritos tradicionales y de las disputas rabínicas, como las que refiere el Evangelio entre Jesús y los rabinos de aquel tiempo, en las que, sin embargo, Jesús enseña con una autoridad singular, la del Hijo de Dios. 

Pronuncia juicios severos, como hemos escuchado, sobre los escribas, a causa de su hipocresía, pues mientras ostentan gran religiosidad, se aprovechan de la gente pobre imponiéndoles obligaciones que ellos mismos no observan. 

En suma, Jesús muestra su afecto por el templo como casa de oración, pero precisamente por eso quiere purificarlo de usos impropios, más aún, quiere revelar su significado más profundo, vinculado al cumplimiento de su misterio mismo, el misterio de su muerte y resurrección, en la que Él mismo se convierte en el Templo nuevo y definitivo, el lugar en el que se encuentran Dios y el hombre, el Creador y su criatura. 

El episodio del óbolo de la viuda se enmarca en ese contexto y nos lleva, a través de la mirada de Jesús, a fijar la atención en un detalle que se puede escapar pero que es decisivo: el gesto de una viuda, muy pobre, que echa en el tesoro del templo dos moneditas. 

También a nosotros Jesús nos dice, como en aquel día a los discípulos: ¡Prestad atención! Mirad bien lo que hace esa viuda, pues su gesto contiene una gran enseñanza; expresa la característica fundamental de quienes son las "piedras vivas" de este nuevo Templo, es decir, la entrega completa de sí al Señor y al prójimo; la viuda del Evangelio, al igual que la del Antiguo Testamento, lo da todo, se da a sí misma, y se pone en las manos de Dios, por el bien de los demás. 

Este es el significado perenne de la oferta de la viuda pobre, que Jesús exalta porque da más que los ricos, quienes ofrecen parte de lo que les sobra, mientras que ella da todo lo que tenía para vivir (cf. Mc 12, 44), y así se da a sí misma. 
(De la homilía de Benedicto XVI el 8 de noviembre de 2009)

EVANGELIO DE HOY: LA GENEROSIDAD DE LA VIUDA POBRE





Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,38-44):

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo:

«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.

Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Palabra del Señor