sábado, 10 de junio de 2017

Francisco descalifica como «elitismo» los recortes en educación




El Papa inauguró este viernes la sede romana de Scholas Occurrentes
Francisco inauguró este viernes una sede del proyecto educativo Scholas Occurentes en el Palacio de San Calixto, situado en el barrio romano de Trastevere. Durante el evento de apertura, Francisco mantuvo a través de Skype un coloquio con varios jóvenes de España, México, Colombia, Paraguay o Argentina.
El Obispo de Roma alertó sobre dos peligros a combatir en el momento actual. Uno es la «elitización de la educación», que excluye a los más pobres. «Cada vez los presupuestos para la educación en algunos países se van acortando y crean una elite: la que puede pagar la educación», denunció Francisco.
Otro peligro es la globalización. «La globalización es buena –matizó–, pero existe el peligro de concebirla como si fuera una bola de billar. Te hacés igual al sistema. Entonces no existís. La verdadera globalización, donde se busca la unidad, se da cuando cada uno mantiene su propia riqueza, busca su peculiaridad. Yo tengo un sentido. Cada uno de ustedes tiene un sentido».
Durante todo su pontificado, Francisco ha impulsado las iniciativas de Scholas Occurentes. En febrero de 2015 respondió a las preguntas de algunos chicos a través de la plataforma hangout de Google. En abril de ese mismo año presenció dos ceremonias en su favor y promovió un acuerdo con UNICEF y otro con la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).
Además, el Papa también ha apoyado los partidos de fútbol por la paz que se han llevado a cabo en el estadio Olímpico de Roma, cuyas ganancias fueron, en parte, a esta red de educación. El último encuentro disputado fue el que enfrentó a las leyendas del Atlético de Madrid contra una selección internacional capitaneada por el brasileño Ronaldinho en el partido de despedida del estadio Vicente Calderón, celebrado hace dos semanas.
Scholas Occurrentes (escuelas que se encuentran, en latín) es una iniciativa de educación que tiene sus raíces en los programas ‘Escuela de vecinos’ y ‘Escuelas hermanas’, que desde 2001 promovía en Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio cuando era arzobispo de esa ciudad. En la actualidad está conformada por una red mundial de escuelas de todas las confesiones y laicas que buscan promover la cultura del encuentro, además de tener una especial atención por los niños con menores recursos económicos. Scholas cuenta en la actualidad con una red de 446.133 escuelas dispersas por los cinco continentes. Se trata del mayor movimiento estudiantil  a nivel mundial.
Agencias

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (12,38-44)




En el centro de la liturgia de la Palabra de hoy (...), encontramos el personaje de la viuda pobre, o más bien, nos encontramos ante el gesto que realiza al echar en el tesoro del templo las últimas monedas que le quedan. Un gesto que, gracias a la mirada atenta de Jesús, se ha convertido en proverbial: "el óbolo de la viuda" es sinónimo de la generosidad de quien da sin reservas lo poco que posee. 

Ahora bien, antes quisiera subrayar la importancia del ambiente en el que se desarrolla ese episodio evangélico, es decir, el templo de Jerusalén, centro religioso del pueblo de Israel y el corazón de toda su vida. El templo es el lugar del culto público y solemne, pero también de la peregrinación, de los ritos tradicionales y de las disputas rabínicas, como las que refiere el Evangelio entre Jesús y los rabinos de aquel tiempo, en las que, sin embargo, Jesús enseña con una autoridad singular, la del Hijo de Dios. 

Pronuncia juicios severos, como hemos escuchado, sobre los escribas, a causa de su hipocresía, pues mientras ostentan gran religiosidad, se aprovechan de la gente pobre imponiéndoles obligaciones que ellos mismos no observan. 

En suma, Jesús muestra su afecto por el templo como casa de oración, pero precisamente por eso quiere purificarlo de usos impropios, más aún, quiere revelar su significado más profundo, vinculado al cumplimiento de su misterio mismo, el misterio de su muerte y resurrección, en la que Él mismo se convierte en el Templo nuevo y definitivo, el lugar en el que se encuentran Dios y el hombre, el Creador y su criatura. 

El episodio del óbolo de la viuda se enmarca en ese contexto y nos lleva, a través de la mirada de Jesús, a fijar la atención en un detalle que se puede escapar pero que es decisivo: el gesto de una viuda, muy pobre, que echa en el tesoro del templo dos moneditas. 

También a nosotros Jesús nos dice, como en aquel día a los discípulos: ¡Prestad atención! Mirad bien lo que hace esa viuda, pues su gesto contiene una gran enseñanza; expresa la característica fundamental de quienes son las "piedras vivas" de este nuevo Templo, es decir, la entrega completa de sí al Señor y al prójimo; la viuda del Evangelio, al igual que la del Antiguo Testamento, lo da todo, se da a sí misma, y se pone en las manos de Dios, por el bien de los demás. 

Este es el significado perenne de la oferta de la viuda pobre, que Jesús exalta porque da más que los ricos, quienes ofrecen parte de lo que les sobra, mientras que ella da todo lo que tenía para vivir (cf. Mc 12, 44), y así se da a sí misma. 
(De la homilía de Benedicto XVI el 8 de noviembre de 2009)

EVANGELIO DE HOY: LA GENEROSIDAD DE LA VIUDA POBRE





Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,38-44):

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo:

«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.

Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Palabra del Señor

viernes, 9 de junio de 2017

El cardenal Osoro pide el cierre de los CIEs y la apertura de corredores humanitarios en España



"Sueño con que los corredores humanitarios vean la luz en España, con la ayuda de la Comunidad de Sant Egidio y de toda la Iglesia". El cardenal de Madrid, Carlos Osoro, abrió ayer las Jornadas de Delegados de Migraciones en Madrid, con una intervención en la que clamó por el cierre de los Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), y tuvo un emotivo recuerdo a Ignacio Echeverría.
En su intervención, Osoro señaló sus "sueños" y abordó el drama de refugiados y migrantes, así como la propuesta de la Doctrina Social de la Iglesia "frente a la cultura de la indiferencia". Una propuesta que pasa por el establecimiento en España de los corredores humanitarios que tan bin funcionan en Italia, y por alternativas dignas a los Centros de Internamiento de Extranjeros.
Unas cuestiones que el mismo Osoro tuvo la oportunidad de reclamar a los ministros de Justicia e Interior durante un encuentro celebrado hace varias semanas, y que podría ser clave de cara a la apertura de dichos corredores, que ya funcionan en Italia y acaban de abrirse también en Francia.
"No podemos ser ajenos a este inmenso desafío que afecta a cuan creíble resulta Dios cuando se afea su rostro por tanto dolor insufrible generado por la violencia o la injusticia", señaló el cardenal de Madrid, denunciando que los desplazamientos forzados por la guerra, el hambre, la persecución política, religiosa o cultural, el cambio climático o las hambrunas son "una de las más lacerantes heridas de nuestra humanidad".
En este punto, reclamó a la "vieja Europa" y a sus gobernantes "no abdicar de nuestro tiple origen cultural: la razón griega no puede ser desalojada por el emotivismo irracional; el derecho y la justicia romanos no pueden ser sustituidos por el miedo al diferente; y la compasión por la persona y su dolor, propia de la tradición judeo-cristiana, no puede ser olvidada sin más y descalificada como buenismo sin perdernos algo profundamente humano".
 Jesús Bastante

Osoro, a Ignacio Echeverría: "Gracias por tu testimonio de amor y entrega frente a la barbarie"



 "Ignacio Echeverría, DEP. Gracias por tu testimonio de amor y entrega frente a la barbarie. Rezo por ti y por tus familiares y amigos". El cardenal de Madrid, Carlos Osoro, mostraba en su perfil de Twitter el dolor y la solidaridad con los familiares del español fallecido el sábado pasado por intentar proteger a otras víctimas en el atentado yihadista de Londres.
Junto a Osoro, el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Luis Ángel de las Heras, también expreso su "cercanía a la familia de Ignacio Echeverría y nuestra DEP. Stop barbarie", mientras que el portavoz de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, expresaba "el pesar por la muerte de Ignacio Echeverría en el atentado de Londres, y la seguridad de nuestra oración y solidaridad".
Ignacio Echeverría, a quien la prensa inglesa llama "el héroe del monopatín", nació en El Ferrol, se crió en Madrid y era vecino de la localidad madrileña de Las Rozas. El sábado por la noche, tras ir a patinar con unos amigos, se topó con los terroristas, que estaban apuñalando a una mujer. "En ese momento se tiró de la bicicleta y golpeó al agresor con un monopatín mientras otros dos le agredían por detrás y se quedó tendido en el suelo. Fue un valiente; se enzarzó para salvar a la mujer", dice la familia.
Jesús Bastante

9 de junio: san Efrén, confesor y doctor de la Iglesia


Cuando se habla de Efrén, uno se sitúa en el siglo IV. Nació Efrén estando aún bien activas las persecuciones; lo más probable es que fuera en el año 306, en Nisibe (Siria), hijo de José. Su biografía, mezcla de leyenda y verdad, es difícil de recomponer con estrictos criterios históricos.
Sobre su condición hay dos tendencias: unos lo ven como sacerdote influyente que, consciente de su misión de pastor, que expone los dogmas, extirpa la herejía, procura quitar los vicios que machaca con sus escritos, y pretende elevar el nivel de la comunidad cristiana, haciendo que mejoren los hábitos y crezcan las virtudes. Otros lo ven siempre como un seglar perfectamente identificado con el progreso de la vida cristiana y que pone la vida con sus cualidades al total servicio del Evangelio; así, estos ven en el apostolado, actividad y enseñanzas de Efrén el trabajo y esfuerzo de un buen laico responsable (esa figura que ahora se llamaría promocionado). Sea como fuere, porque no hay más datos, Efrén –hay una tercera vía que lo presenta como diácono que por humildad no quiso ser sacerdote– vivió como un verdadero asceta que ocupaba sus días con la oración, la lectura y estudio de la Biblia; hombre fácil para la caridad y notable por su veneración de la Madre de Dios a la que dedica las mejores páginas de sus escritos –se le ha llamado cantor de la Inmaculada–, describiéndola purísima, sin mancha y perfectamente siempre virgen.
Se afirma que fue alumno de san Jacobo, obispo de Nisibe; lo acompañó como secretario al concilio de Nicea, del 325, y que fue maestro en la escuela que fundó el santo obispo a su vuelta de aquella magna reunión.
En Carmina Nisebiana canta las gestas de los cristianos de Nisibe cuando los persas se lo hicieron pasar mal por los acosos militares dirigidos por el rey Sapor; sus versos describen hechos portentosos de los cristianos, empleando para su composición las figuras bíblicas. Nisibe, su ciudad natal, le agradece haber sido salvada una vez del hambre y del saqueo por la oración de Efrén; provocó con sus ruegos la huida del ejército adversario, consiguiendo que Dios mandara una nube de insectos y reptiles que atacaron a la caballería enemiga hasta el punto de verse obligados a levantar el cerco.
Después del año 350, huye a Edesa –hoy Urfa (Irak)– para evitar convertirse en un esclavo de los paganos. Esta fue una ocasión para tomar contacto con la escuela de Taciano; conoció el Diatesaron, y este hecho le dará ideas para sus futuros comentarios profundos de la Biblia.
Se le conoce como polemista seguro contra el arrianismo; sabe combatir con argumentos y astucia a los filósofos que siguen a Bardesanes, naturalistas que fundamentan su modo de entender la vida a partir de la ciencia astral; Efrén ridiculizará sus afirmaciones sobre todo en lo que atañe a la doctrina que se refiere a la resurrección.
Efrén es el padre de creaciones poéticas cristianas que el viento llevó por todos los andurriales de la Iglesia antigua. Introdujo letras y melodías en los actos de culto divino; empleaba estas creaciones para realzar la celebración de los misterios y para rechazar las enseñanzas nocivas y los errores, para ridiculizar los vicios que era preciso rechazar, o resumir las verdades que era necesario conocer y creer. Luego esas canciones, inventadas como sencillas tonadillas, se escucharán en las casas y las plazas, consiguiendo que la piedad y la doctrina se hicieran populares.
La eclesiología que se encuentra en sus obras –con importante influencia en Oriente– presenta a la Iglesia concebida como «fuente de unidad». Sabe exponer la presencia de Cristo en la Eucaristía de modo magistral, con mayor claridad que hasta entonces ninguno supo exponerla en Oriente, afirmando que el cristiano tiene su mejor oportunidad de hacerse encontradizo con Dios en la comunión.
Los escritos –traducidos al griego, armenio, latín, eslavo, etiópico y más– contienen afirmaciones duras contra la avaricia de los ricos, advirtiéndoles que la llave para el cielo está en que atiendan con sus bienes a los famélicos por la mala cosecha. Y no perdió toda su fuerza en gastar tinta sobre pergaminos; él mismo levantó en Edesa el primer hospital para los menesterosos con las limosnas que personalmente consiguió.
Dispuso que lo enterraran bajo el altar. Su muerte –también con fecha incierta–, debió de suceder entre el 373 y el 378.
La Iglesia maronita celebra su fiesta el 28 de enero. La Iglesia de Occidente lo hace el 9 de junio.
Benedicto XV lo nombró doctor de la Iglesia en 1920.
Sus reliquias vinieron a Europa, principalmente de las manos de los cruzados.
Dicen de él que se fingió loco para evitar que lo eligieran obispo. Cuentan que una vez tuvo una visión en la que contemplaba cómo de su lengua nacía una vid naciente y creciente que se extendía por todo el mundo. Quizá la visión narrada como episodio sobrenatural de su vida no sea más que poner sobre Efrén un rasgo añadido que le enaltezca; pero desde luego es un buen resumen de su vida y obra, porque es un hecho que con su elocuencia arrebatada y florida, con el lirismo de sus escritos y la armonía de sus cantos, llegó a todas partes. De hecho, se le nombrará cariñosamente con los nombres de Arpa del Espíritu Santo y también de Poeta de los sirios.
Archimadrid.org

El cardenal Osoro reclama alternativas dignas a los CIE




El ejemplo de Ignacio Echeverría, el español asesinado en Londres, «nos dignifica a todos», dijo el cardenal Osoro al inaugurar en la tarde del jueves la Jornadas de Delegados y Agentes de Pastoral de Migraciones. El arzobispo de Madrid pidió al Gobierno la puesta en marcha de un corredor humanitario para refugiados
El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, inauguró este jueves las Jornadas de Delegados y Agentes de Pastoral de Migraciones, que alcanzan su edición número 27. El purpurado abordó el drama de la movilidad humana en nuestros días, la propuesta de justicia y compasión de la Iglesia frente a la cultura de la indiferencia, lo que dice la Doctrina Social de la Iglesia y, para terminar, compartió los sueños que tiene con respecto a esta realidad. Sueños que pasan por el establecimiento en España de los corredores humanitarios que tan bien funcionan en Italia y por alternativas dignas a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).
«No podemos ser ajenos a este inmenso desafío que afecta a cuan creíble resulta Dios cuando se afea su rostro por tanto dolor insufrible generado por la violencia o la injusticia», afirmó nada más comenzar su intervención. Tras subrayar que los desplazamientos forzados por la guerra, el hambre, la persecución política, religiosa o cultural, el cambio climático o las hambrunas son «una de las más lacerantes heridas de nuestra humanidad», dirigió sus palabras a la «vieja Europa» y a sus gobernantes.
«No podemos abdicar de nuestro tiple origen cultural: la razón griega no puede ser desalojada por el emotivismo irracional; el derecho y la justicia romanos no pueden ser sustituidos por el miedo al diferente; y la compasión por la persona y su dolor, propia de la tradición judeo-cristiana, no puede ser olvidada sin más y descalificada como buenismo sin perdernos algo profundamente humano».
Y añadió: «Esa es la lección de Jesús de Nazaret y esa ha sido la del joven madrileño matado en Londres, Ignacio Echeverría, cuya muerte por defender a una mujer de su verdugo nos dignifica a todos».
El cardenal aclaró también que lo que se reclama para los refugiados no es más que su derechos, que «obligan a los países y a la comunidad internacional». Y recordó una frase: «A nadie se dé por caridad, lo que le es debido por justicia».
Tuvo palabras para la labor en este campo de la Iglesia, que «no ha permanecido impasible ante la tragedia de los refugiados y ha venido dando respuestas coordinadas de atención a los refugiados y ofertas concretas a los gobernantes». Entre ellas, citó los corredores humanitarios, que pueden servir de pasarela a la seguridad de las personas en situación de extrema vulnerabilidad. «Esperemos que vean la luz en España con la ayuda de la Comunidad de Sant Egidio y de toda la Iglesia», añadió.
El de los corredores humanitarios es, de hecho, uno de los sueños que el cardenal Osoro tiene con relación a la movilidad humana. También que Europa y España cumplan con los cupos prometidos o que en la frontera sur de nuestro país «no se trate a las personas como fardos a devolver en origen». Sueña también con la desaparición del «cáncer» de la trata y el tráfico de personas, con el cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros o con la capacidad de los cristianos de compartir el tesoro precioso del Evangelio. «Son sueños. Tengo muchísimos más. ¡No renunciemos a soñar! Los sueños son la antesala obligada de aquello que después se acaba por conseguir», concluyó.
Fran Otero
Alfa y Omega

«En la celda hablaba con Dios a diario y le pedía que me ayudara a irme con dignidad»



Antonio Pampliega fue secuestrado por Al Qaeda en 2015. Pasó 10 meses encerrado en una celda. En ella «estaba con Dios» y «le pedía que no me dejara caer en depresión, que me diera fuerzas» porque «si Él pasó por un calvario hasta morir crucificado, yo tenía que pedirle que me ayudara a irme con la mayor dignidad posible»
Julio de 2015. El periodista Antonio Pampliega viaja junto a tres compañeros hacia la ciudad siria de Alepo. Quieren ver cómo se desarrolla allí la guerra y contarlo en sus respectivos medios. Llegando al destino, una furgoneta les cierra el paso y de ella se bajan miembros del Frente Al Nusra, grupo perteneciente a Al Qaeda, que los secuestra.
Comenzó entonces el cautiverio que lo mantuvo 299 días en una celda y que el periodista ha relatado en su libro En la oscuridad, diez meses secuestrado por Al Qaeda en Siria. Pampliega también ha hablado de su secuestro con Radio Loyola Campus.
En la celda, «en la que estuve solo durante 204 días, estaba Dios, con el que hablaba cada día», explica el periodista durante la entrevista. «Le pedía que no me dejara caer en depresión, que me diera fuerzas» porque «si Él pasó por un calvario hasta morir crucificado, yo tenía que pedirle que me ayudara a irme con la mayor dignidad posible. Si Él aguantó, yo también puedo».
Con la publicación del libro, el que «he llorado, reído y en el que he vomitado muchos sentimientos de culpa», Antonio quiere cerrar una etapa. «Necesito continuar con mi vida», explica. También espera que «pueda servirle de ayuda a gente que esté en un momento complicado de su vida».

Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote: «No se puede ser sacerdote a la carta ni esclavo de la moda»




Este jueves, 8 de junio, la Iglesia celebra la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. En esta jornada de santificación sacerdotal, el monasterio de las HH. Oblatas de Cristo Sacerdote ha acogido, un año más, la celebración de una solemne Eucaristía, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y concelebrada por numerosos presbíteros.
En un claustro colmado de sacerdotes madrileños, así como de seminaristas y fieles provenientes de diferentes zonas de la capital, el prelado ha realzado las palabras del salmo 39 que toda la asamblea ha pronunciado –con una sola fe y en una misma voz– durante la Eucaristía: «"Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad" es lo que nos enseña Jesucristo en esta fiesta». Una celebración que nace en la Iglesia, ha destacado, «por la insistencia de un hombre de Dios, D. José Mª García Lahiguera, fundador de esta congregación». Por ello, «agradecemos al Señor que, a través de Lahiguera, podamos reunirnos después de tantos años, y tener delante a Cristo como sacerdote», quien «nos sigue alentando a prestar la vida a los que somos sacerdotes y a los que llama el Señor, para hacer presente el ministerio mismo de Jesucristo». Nosotros tenemos que poner muy poco, ha dicho: «Nada… solamente tenemos que prestarle la vida».
Oblatas: las manos sacerdotales de Jesús
El cardenal, en medio de su predicación, ha querido agradecer «de manera especial» a la comunidad de oblatas que «mantienen la vida en este monasterio» su entrega y oración, así como «vuestro modo de dar la vida por los sacerdotes y para que el Señor siga llamando jóvenes al ministerio sacerdotal y prolongue, en esta historia, el ministerio de Jesús como sacerdote».
«El Señor ha puesto en nuestra vida un cántico nuevo –ha resaltado–, en nuestra boca y en nuestra propia existencia». Y «nos lo ha dado Él: nos abrió el oído y ha hecho que llenemos nuestras entrañas para ver la grandeza del misterio y del ministerio de Jesucristo» para que, así, «proclamemos la salvación y nunca cerremos los labios a esta salvación que el Señor nos ofrece a todos nosotros».
Siempre preparados para despedirse
En un silencio que se hacía presencia viva y habitada por quien los convocaba, el prelado ha centrado su homilía en tres palabras: entrega, enseñanza y una pregunta. El Señor, ha aseverado, «nos pide una entrega, la que realizó Él». Por ello, «un pastor debe de estar siempre preparado para despedirse. Siempre». Así, ha destacado que «uno de los pasos que debe hacer un sacerdote, siguiendo las huellas de Jesús, es prepararse para despedirse bien, en todos los lugares donde estemos». Con la mirada fija en cada uno de ellos, les ha animado a mirar al Señor «porque, a veces, mantenemos lazos que no tienen que ver con ese dar la vida, desligarnos de esos lazos que no están purificados por la Cruz de Jesús». Nosotros «estamos para dar rostro a Jesús, y nada más».
También ha resaltado una enseñanza: «El pastor vive inmerso en la cultura de su tiempo». «Estamos en un cambio de época» y, por eso, «no podemos decir ‘cómo quiero ser cura’, sino que tienes que serlo en el sitio, en el lugar y en las circunstancias en las que estás…». Porque, como ha insistido, «no se puede ser sacerdote a la carta, ni ser esclavos de la moda. Tenemos una única puerta, que es la de Jesucristo».
«Haced esto en memoria mía»
La tercera palabra que ha dirigido el cardenal se ha referido a una pregunta con la que «el Señor nos invita a darlo todo: el "tomad y comed, este es mi cuerpo" y el "tomad y bebed, esta es mi sangre" nos remite y nos hace ver que esta es la gran misión que tenemos que entregar a toda la Iglesia». Una espiritualidad eucarística «de éxodo, de darse, de peregrinación». Y, de este modo, «salir de la propia comodidad y atrevernos a llegar a todos, pero dando la vida: "Haced esto en memoria mía"».
Finalmente, el purpurado ha agradecido a todos los presentes su asistencia, tanto a los laicos como a los miembros de vida consagrada, «por la importancia que dais». Y también al ministerio sacerdotal, «para que acojamos de verdad lo que el Señor, en su Palabra, nos decía: vida entregada, vida que nos enseña y vida que ahora mismo nos sigue haciendo una pregunta aquí, en esta celebración, donde Jesús se va a hacer presente, de nuevo, en medio de nosotros», ha concluido.

¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?





Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 35-37

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:
«¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice:
"Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies".
Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»
Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.
Palabra del Señor.

jueves, 8 de junio de 2017

El Papa en Sta. Marta: ‘Mejor callarse que hablar hipócritamente’


El papa Francisco advirtió este martes durante la homilía en la misa diaria de la Casa Santa Marta sobre la hipocresía, pecado que puede llevar a destruir una comunidad. Y aseguró en cambio que el lenguaje del cristiano debe siempre respetar la verdad.
El Santo Padre inició hablando de los ‘hipócritas’, palabra que Jesús usa varias veces para calificar a los doctores de la ley. Hipócritas porque “hacen ver una cosa pero piensan otra, como la misma etimología de la palabra lo indica”.
“La hipocresía no es el lenguaje de Jesús. La hipocresía no es el lenguaje de los cristianos, un cristiano no puede ser hipócrita y un hipócrita no es cristiano”, aseveró el Pontífice.
Precisa además que “los hipócritas son aduladores, o en tono mayor o en tono menor, pero siempre aduladores”. Y en la lectura se ve que ellos inician adulando a Jesús para “hacer crecer la vanidad” y le plantean una pregunta para hacerlo caer en error: “¿Es justo pagarle al César?”.
Pero Jesús conociendo la hipocresía de ellos les dice: ‘Por qué me quieren poner a la prueba, denme una moneda que quiero verla”. Así Jesús a los hipócritas les responde con la realidad, que es diversa de la hipocresía o de la ideología. Y responde: ‘Lo que es del César denlo al César –porque la moneda tenía la efigie de César– y lo que es de Dios a Dios”.
El Papa recordó que así fue “el lenguaje de la serpiente hacia Eva”: Comienza con una adulación para después destruir a las personas” y que no debemos olvidar que el Señor dijo: “Sea vuestro lenguaje sí, sí, no, no”.
“Cuanto mal hace a la Iglesia la hipocresía”, exclamó el Papa y advirtió de esa actitud “pecaminosa que mata”.
El hipócrita es capaz de asesinar a una comunidad. Habla dulcemente pero juzga brutalmente a una persona”. Y a ellos “solamente se responde con la realidad”, como también así se responde a la ideología.
“Que el Señor nos dé esta gracia”, concluyó: “que sepa decir la verdad y si no puedo decirla quedarme callado, pero nunca, nunca una hipocresía”.
Zenit

Francisco: «Dios es un padre bueno, capaz solo de conjugar el verbo “amar”»



Invocar a Dios como padre «nos pone en una relación de confianza con Él, como un niño que se dirige a su papá, sabiendo que es amado y cuidado por él», ha dicho Francisco durante la audiencia general de este miércoles
«Era tan fascinante la oración de Jesús» y «los discípulos estaban tan impresionados por el hecho» de que se dedicara a ella, «especialmente por la mañana y por la tarde» que «le pidieron que les enseñara a rezar», ha explicado el Papa durante la audiencia general de este miércoles celebrada en la plaza de San Pedro.
Jesús les transmite entonces «lo que se ha convertido en la oración cristiana por excelencia»: el padrenuestro. En ella se resume, según Francisco, todo el misterio de la oración cristiana: «tener el coraje de llamar a Dios con el nombre de Padre».
Invocar a Dios como padre «nos pone en una relación de confianza con Él, como un niño que se dirige a su papá, sabiendo que es amado y cuidado por él. Esta es la gran revolución que el cristianismo imprime en la psicología religiosa del hombre».
Solo amor
Para ilustrar sus palabras, el Pontífice ha recordado la parábola del hijo pródigo. En ella, Jesús habla «de un padre que sabe ser solo amor para sus hijos».
Dios es padre pero no a la manera humana, ha dicho Francisco. «No existe ningún padre en este mundo que se comportaría como el protagonista de esta parábola», que «no castiga al hijo por su arrogancia y que es capaz incluso de entregarle su parte de herencia y dejarlo ir fuera de casa».
«Dios es padre a su manera: bueno, indefenso ante el libre albedrio del hombre, capaz solo de conjugar el verbo “amar”».
Nunca solos
«Queridos hermanos y hermanas no estamos jamás solos», ha dicho el Santo Padre al final de su intervención. «Podemos estar lejos, hostiles, podemos también profesarnos “sin Dios”. Pero el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: Él no será jamás un Dios sin el hombre», ha añadido. «Esta certeza es la fuente de nuestra esperanza, que encontramos conservada en todas las invocaciones del padrenuestros».
Por último, el Papa ha invitado a los fieles a «acudir al padre con confianza cuando tenemos necesidad de ayuda y no cerrarnos en nosotros mismos».
José Calderero @jcalderero

Alfa y Omega
TEXTO COMPLETO DEL PAPA

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Había algo de atractivo en la oración de Jesús, era tan fascinante que un día sus discípulos le pidieron que les enseñara. El episodio se encuentra en el Evangelio de Lucas, que entre los Evangelistas es quien ha documentado mayormente el misterio del Cristo “orante”. Los discípulos de Jesús están impresionados por el hecho de que Él, especialmente en la mañana y en la tarde, se retira en la soledad y se “inmerge” en la oración. Y por esto, un día, le piden de enseñarles también a ellos a orar. (Cfr. Lc 11,1).
Es entonces que Jesús transmite aquello que se ha convertido en la oración cristiana por excelencia: el “Padre Nuestro”. En verdad, Lucas, en relación a Mateo, nos transmite la oración de Jesús en una forma un poco abreviada, que inicia con una simple invocación: «Padre» (v. 2).
Todo el misterio de la oración cristiana se resume aquí, en esta palabra: tener el coraje de llamar a Dios con el nombre de Padre. Lo afirma también la liturgia cuando, invitándonos a recitar comunitariamente la oración de Jesús, utiliza la expresión «nos atrevemos a decir».
De hecho, llamar a Dios con el nombre de “Padre” no es para nada un hecho sobre entendido. Somos conducidos a usar los títulos más elevados, que nos parecen más respetuosos de su trascendencia. En cambio, invocarlo como “Padre” nos pone en una relación de confianza con Él, como un niño que se dirige a su papá, sabiendo que es amado y cuidado por él. Esta es la gran revolución que el cristianismo imprime en la psicología religiosa del hombre. El misterio de Dios, que siempre nos fascina y nos hace sentir pequeños, pero no nos da más miedo, no nos aplasta, no nos angustia. Esta es una revolución difícil de acoger en nuestro ánimo humano; tanto es así que incluso en las narraciones de la Resurrección se dice que las mujeres, después de haber visto la tumba vacía y al ángel, «salieron corriendo del sepulcro, porque estaban temblando y fuera de sí» (Mc 16,8). Pero Jesús nos revela que Dios es Padre bueno, y nos dice: “No tengan miedo”.
Pensemos en la parábola del padre misericordioso (Cfr. Lc 15,11-32). Jesús narra de un padre que sabe ser sólo amor para sus hijos. Un padre que no castiga al hijo por su arrogancia y que es capaz incluso de entregarle su parte de herencia y dejarlo ir fuera de casa. Dios es Padre, dice Jesús, pero no a la manera humana, porque no existe ningún padre en este mundo que se comportaría como el protagonista de esta parábola. Dios es Padre a su manera: bueno, indefenso ante el libre albedrio del hombre, capaz sólo de conjugar el verbo “amar”. Cuando el hijo rebelde, después de haber derrochado todo, regresa finalmente a su casa natal, ese padre no aplica criterios de justicia humana, sino siente sobre todo la necesidad de perdonar, y con su brazo hace entender al hijo que en todo ese largo tiempo de ausencia le ha hecho falta, ha dolorosamente faltado a su amor de padre.
¡Qué misterio insondable es un Dios que nutre este tipo de amor en relación con sus hijos!
Tal vez es por esta razón que, evocando el centro del misterio cristiano, el Apóstol Pablo no se siente seguro de traducir en griego una palabra que Jesús, en arameo, pronunciaba: “abbà”. En dos ocasiones San Pablo, en su epistolario (Cfr. Rom 8,15; Gal 4,6), toca este tema, y en las dos veces deja esa palabra sin traducirla, de la misma forma en la cual ha surgido de los labios de Jesús, “abbà”, un término todavía más íntimo respecto a “padre”, y que alguno traduce “papá, papito”.
Queridos hermanos y hermanas, no estamos jamás solos. Podemos estar lejos, hostiles, podemos también profesarnos “sin Dios”. Pero el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: Él no será jamás un Dios “sin el hombre”. Esta certeza es la fuente de nuestra esperanza, que encontramos conservada en todas las invocaciones del Padre Nuestro. Cuando tenemos necesidad de ayuda, Jesús no nos dice de resignarnos y cerrarnos en nosotros mismos, sino de dirigirnos al Padre y pedirle a Él con confianza. Todas nuestras necesidades, desde las más evidentes y cotidianas, como el alimento, la salud, el trabajo, hasta aquellas de ser perdonados y sostenidos en la tentación, no son el espejo de nuestra soledad: existe en cambio un Padre que siempre nos mira con amor, y que seguramente no nos abandona.
Traducción del italiano, Renato Martinez/Radio Vaticano

70.000 fieles en torno a la Virgen… con ayuda de los musulmanes


«¡Qué lugar más magnífico para un santuario a la Virgen!», exclamó monseñor Picarda hace 130 años, al visitar un paraje costero de Senegal al que la fe había llegado solo dos años antes. Un año después se inauguró el santuario de Nuestra Señora de la Liberación, una devoción traída de Francia que echó fuertes raíces en África. El pasado fin de semana decenas de miles de peregrinos de varios países participaron en su gran fiesta
«Los cristianos de Senegal son conscientes de su exigüidad numérica así como de su riqueza. Orgullosos de su fe, enriquecida por sus lazos familiares, con frecuencia con padres musulmanes, están llamados, más que otros africanos, al diálogo y la comprensión. En un país musulmán, la Iglesia senegalesa cumple su propia misión con convicción y modestia al mismo tiempo». Estas palabras de san Juan Pablo II, pronunciadas en 1992 durante su visita al santuario de Popenguine, cobraron una especial actualidad este fin de semana, durante la peregrinación nacional al santuario.
Se cumplían 25 años de la visita del Papa polaco y, en un contexto internacional marcado por la radicalización del islam, la expansión del islamismo en África y el terrorismo internacional, Popenguine ofrece una prueba de que la convivencia entre musulmanes y cristianos es posible.
Pero esta mayoría de musulmanes celebra que, una vez al año, unos 70.000 cristianos «invadan» la localidad. De hecho, colaboran activamente con la peregrinación nacional. «Las familias musulmanas acogen en su casa a los peregrinos», explica a Alfa y Omega Joseph Bernard Coly, portavoz del santuario. Gran parte de los preparativos, como la limpieza y arreglo de las distintas partes del santuario, corren a cargo de un comité local de organización, presidido por el alcalde. Además, los líderes religiosos musulmanes participan en las celebraciones, y son recibidos, junto con las autoridades civiles, por el arzobispo de Dakar.
Una Virgen que hermana
La peregrinación nacional a Popenguine el fin de semana de Pentecostés. Así se ha hecho desde el 22 de mayo de 1888, cuando el santuario abrió sus puertas. Su fundación se debe a monseñor Mathurin Picarda, vicario apostólico de Senegambia. Con su apertura se proponía –afirmó ese día– «obtener el desarrollo del Espíritu y la práctica de la vida cristiana en Senegal».
El cristianismo había llegado a esa zona solo tres años antes, de la mano de un misionero francés, el padre Strus. Dos años después, durante una visita pastoral, monseñor Picarda reparó en el lugar donde ahora se eleva el santuario, y se dijo: «¡Qué lugar más magnífico para un santuario a la Virgen!».
De origen bretón, el vicario apostólico tenía devoción a Nuestra Señora de la Liberación, una virgen negra venerada en Bayeux (Baja Normandía, vecina a Bretaña). Ya había llevado esta misma devoción a Martinica, en las Antillas, donde había estado destinado diez años.
Así –recordaba Juan Pablo II hace dos años–, tres continentes quedaban hermanados por esta devoción, que además resultaba muy adecuada a Popenguine: situado en la costa occidental africana, en la época en la que se fundó el santuario todavía se recordaban las incursiones de negreros para capturar niños.

«Tengamos fe en nuestros valores»
129 años después, Popenguine es el corazón del catolicismo senegalés. Una muestra de la devoción que en este país se tiene a Nuestra Señora de la Liberación es que, de los 70.000 peregrinos de este año, unos 17.000 han realizado la peregrinación a pie.
Popenguine es también un punto de referencia para toda la región. En las últimas décadas, a la peregrinación nacional se han sumado peregrinos de países cercanos, como Gambia, Mali, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Mauritania y Camerún.
El acto central de la peregrinación es la Eucaristía del lunes, que cada año se encomienda a una diócesis del país. Este año, la presidió mo nseñor Jean Pierre Bassène, obispo de Kolda. En relación con el lema de la peregrinación –María, madre, educadora y modelo para nuestras familias y nuestras comunidades–, monseñor Bassène lamentó la «renuncia de la sociedad en materia de educación colectiva», a la que atribuyó, al menos en parte, «el aumento de la delincuencia y la violencia en nuestras comunidades». Por eso pidió a los fieles que, como María, «tengamos fe en nuestros valores culturales y practiquémoslos».
Durante los tres días, y también durante la noche, se reza con frecuencia el rosario; tanto en la basílica como en la gruta dedicada a la Virgen. Quienes prefieran una oración más tranquila o prepararse espiritualmente para la fiesta, pueden acercarse a la tienda del encuentro a adorar al Santísimo. En ella, también hay sacerdotes disponibles para la confesión.
María Martínez López

Alfa y Omega

Cardenal Osoro: «No queremos nacionalcatolicismo ni tampoco un secularismo que quiere expulsar a la religión»



Ni subordinación política a la religión ni viceversa. «Creemos que las dos salen ganando si interactúan», ha dicho este miércoles por la mañana el cardenal Carlos Osoro al participar en las II Jornadas Universitarias de la Asociación de Jóvenes Investigadores en Ciencias de las Religiones, que reúne en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid a expertos académicos, representantes religiosos y miembros de los principales partidos políticos.
El arzobispo de Madrid ha participado en una mesa con exponentes del islam, la Iglesia evangélica, el budismo y el judaísmo; todos coincidieron en que no es posible restringir la presencia pública de la religión y confinarla a la vida privada, puesto que el hecho religioso comporta una comprensión de la vida que se manifiesta en todas las dimensiones. «Las confesiones religiosas son parte de la sociedad, no la sociedad. Tienen derecho a intervenir, pero como un actor más, no como si fuera el único actor», resumió Mariano Blázquez, secretario ejecutivo de la Federación de Entidades Evangélicas de España.
Esa presencia en la vida pública y en la política, en el caso de la Iglesia, corresponde en primer lugar a los laicos y se canaliza a través de diversas opciones. El arzobispo de Madrid habló de la decisión de su predecesor, el cardenal Tarancón, de rechazar la creación de un partido católico, animando por el contrario a los seglares cristianos a la participación a través de «las opciones que crean convenientes para promover la justicia, la libertad y el bien común».
«El Estado debe ser aconfesional, la sociedad es religiosamente plural y cada vez más plural», ha añadido Osoro. El principio de «a Dios lo que es de Dios supone que el Estado haga todo lo que debe hacer, que es mucho: regular la convivencia, ser transparente, asegurar los derechos de todos, promover la igualdad… Pero solo debe hacer lo que debe hacer», respetando el principio de «subsidiariedad».
«No queremos cristiandad que confunde Iglesia y Estado, al modo del nacionalcatolicismo, ni tampoco un secularismo que pretende expulsar lo religioso de la sociedad. Esto es totalitarismo, hay que decirlo así. La tentación de cualquier Estado es la propia de cualquier lógica del poder, también del religioso», que busca ocupar espacios que no le corresponden.
Para la Iglesia, el modelo de actuación es Jesús, cuyo mensaje tiene «consecuencias políticas», pero él «evita hacer política de partido» y «rechaza el poder temporal. No se deja coronar rey, sino que es coronado con espinas».
Reclamaciones de las minorías religiosas
La renuncia a la violencia y la responsabilidad de contribuir a la convivencia pacífica fueron rasgos en los que coincidieron todos los representantes religiosos, en particular el presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España, Riay Tatary, al responder a una pregunta sobre el vínculo entre el islam y el terrorismo.
Tatary puso también voz a la reclamación de las confesiones minoritarias, que si bien coinciden en calificar de satisfactorio el marco legal general, consideran que falta todavía mucho que hacer en su aplicación para garantizar derechos como el enterramiento según el propio culto o el acceso a la formación religiosa en la escuela.
Ricardo Benjumea

Alfa y Omega

Mi alma está triste hasta la muerte



Lectura del santo Evangelio según san Mateo 26, 36-42
Jesús fue con sus discípulos a un huerto, llamado Getsemaní, y le dijo:
«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar».
Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.
Entonces les dijo:
«Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».
Y adelántandose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos.
Dijo a Pedro:
«¿No habéis podido velar huna hora conmigo? Velad y orad par ano caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».
Palabra del Señor.