domingo, 28 de mayo de 2017

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 51 JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES




Gracias al desarrollo tecnológico, el acceso a los medios de comunicación es tal que muchísimos individuos tienen la posibilidad de compartir inmediatamente noticias y de difundirlas de manera capilar. Estas noticias pueden ser bonitas o feas, verdaderas o falsas. Nuestros padres en la fe ya hablaban de la mente humana como de una piedra de molino que, movida por el agua, no se puede detener. Sin embargo, quien se encarga del molino tiene la posibilidad de decidir si moler trigo o cizaña. La mente del hombre está siempre en acción y no puede dejar de «moler» lo que recibe, pero está en nosotros decidir qué material le ofrecemos. (cf. Casiano el Romano, Carta a Leoncio Igumeno).

Me gustaría con este mensaje llegar y animar a todos los que, tanto en el ámbito profesional como en el de las relaciones personales, «muelen» cada día mucha información para ofrecer un pan tierno y bueno a todos los que se alimentan de los frutos de su comunicación. Quisiera exhortar a todos a una comunicación constructiva que, rechazando los prejuicios contra los demás, fomente una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con auténtica confianza.

Creo que es necesario romper el círculo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las «malas noticias» (guerras, terrorismo, escándalos y cualquier tipo de frustración en el acontecer humano). Ciertamente, no se trata de favorecer una desinformación en la que se ignore el drama del sufrimiento, ni de caer en un optimismo ingenuo que no se deja afectar por el escándalo del mal. Quisiera, por el contrario, que todos tratemos de superar ese sentimiento de disgusto y de resignación que con frecuencia se apodera de nosotros, arrojándonos en la apatía, generando miedos o dándonos la impresión de que no se puede frenar el mal. Además, en un sistema comunicativo donde reina la lógica según la cual para que una noticia sea buena ha de causar un impacto, y donde fácilmente se hace espectáculo del drama del dolor y del misterio del mal, se puede caer en la tentación de adormecer la propia conciencia o de caer en la desesperación.
Por lo tanto, quisiera contribuir a la búsqueda de un estilo comunicativo abierto y creativo, que no dé todo el protagonismo al mal, sino que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable en las personas a las cuales va dirigida la noticia. Invito a todos a ofrecer a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo narraciones marcadas por la lógica de la «buena noticia».

La buena noticia
La vida del hombre no es sólo una crónica aséptica de acontecimientos, sino que es historia, una historia que espera ser narrada mediante la elección de una clave interpretativa que sepa seleccionar y recoger los datos más importantes. La realidad, en sí misma, no tiene un significado unívoco. Todo depende de la mirada con la cual es percibida, del «cristal» con el que decidimos mirarla: cambiando las lentes, también la realidad se nos presenta distinta.  Entonces, ¿qué hacer para leer la realidad con «las lentes» adecuadas?
Para los cristianos, las lentes que nos permiten descifrar la realidad no pueden ser otras que las de la buena noticia, partiendo de la «Buena Nueva» por excelencia: el «Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mc 1,1). Con estas palabras comienza el evangelista Marcos su narración, anunciando la «buena noticia» que se refiere a Jesús, pero más que una información sobre Jesús, se trata de la buena noticia que es Jesús mismo. En efecto, leyendo las páginas del Evangelio se descubre que el título de la obra corresponde a su contenido y, sobre todo, que ese contenido es la persona misma de Jesús.

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.





Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9  

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Pueblos todos batid palmas, 
aclamad a Dios con gritos de júbilo; 
porque el Señor es sublime y terrible, 
emperador de toda la tierra.

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Dios asciende entre aclamaciones; 
el Señor, al son de trompetas; 
tocad para Dios, tocad, 
tocad para nuestro Rey, tocad.

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Porque Dios es el rey del mundo; 
tocad con maestría. 
Dios reina sobre las naciones, 
Dios se sienta en su trono sagrado.


Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra




Conclusión del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos».

Palabra del Señor.

Con la oración de intercesión ejercitamos el poder de Dios, dijo el Papa en la misa en Génova

Hemos escuchado aquello que Jesús Resucitado dice a los discípulos antes de su ascensión: “se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra” (Mt.28,18). El poder de Jesús, la fuerza de Dios. Este tema atraviesa las lecturas de hoy: en la primera Jesús dice que no les corresponde a los discípulos conocer “tiempos o momentos que el Padre ha reservado a su poder”, pero les promete la “fuerza del Espíritu Santo” (Hechos 1,7-8); en la segunda san Pablo habla de la “extraordinaria grandeza de su potencia con nosotros” y “de la eficacia de su fuerza” (Ef.1,19). Pero ¿en qué cosa consiste esta fuerza, este poder de Dios?
Jesús afirma que es un poder “en el cielo y sobre la tierra”. Es sobre todo el poder de conectar el cielo con la tierra. Hoy celebramos este misterio, porque cuando Jesús ha subido al Padre nuestra carne humana ha atravesado el umbral del cielo: nuestra humanidad está ahí, en Dios, para siempre. Ahí está nuestra confianza, porque Dios no se separará más del hombre. Y nos consuela saber que en Dios, con Jesús, hay preparado para cada uno de nosotros un lugar: un destino de hijos resucitados nos espera y por esto vale la pena vivir aquí abajo buscando las cosas de allá arriba, donde se encuentra nuestro Señor (CFr.Col.3,1-2). Esto es lo que hizo Jesús, con su poder de unir la tierra con el cielo.
Pero este poder suyo no ha terminado una vez que subió al cielo, continúa también ahora y dura para siempre. De hecho, propiamente antes de subir al Padre Jesús ha dicho: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt.28,20). No es un modo de decir, una simple re aseguración, como cuando antes de partir para un largo viaje se dice a los amigos: “Los recordaré”. No, Jesús esta verdaderamente con nosotros y para nosotros: en el cielo muestra siempre al Padre su humanidad, nuestra humanidad, y así “está siempre vivo para interceder” (Heb.7,25) a nuestro favor. He aquí la palabra clave del poder de Jesús: intercesión. Jesús ante el Padre intercede cada día, cada momento por nosotros. En cada oración, en cada uno de nuestros pedidos de perdón, sobre todo en cada misa, Jesús interviene: muestra al Padre los signos de su vida ofrecida, sus llagas, e intercede, obteniendo misericordia para nosotros. El es nuestro “abogado” (Cfr.1Jn.2,1) y, cuando tenemos alguna “causa” importante hacemos bien a confiársela, a decirle: “Señor Jesús, intercede por mí, por nosotros, por aquella persona, por aquella situación”.
Esta capacidad de interceder Jesús la ha dado también nosotros, a su Iglesia, que tiene el poder y también el deber de interceder, de rezar por todos. Podemos preguntarnos: “¿Yo rezo?” nosotros como Iglesia, como cristianos ejercitamos este poder llevando a Dios las personas y las situaciones?”. El mundo tiene necesidad. Nosotros mismos tenemos necesidad. En nuestras jornadas corremos y trabajamos tanto, nos empeñamos en muchas cosas; pero corremos el riesgo de arribar a la tarde cansados y con el alma cargada, iguales a una nave cargada de mercadería que después de un viaje fatigoso entra en el puerto con el deseo solamente de atracar y apagar la luz. Viviendo siempre corriendo y tantas cosas por hacer, nos podemos perder cerrarnos en nosotros mismos y convertirnos en inquietos por algo sin sentido. Para no quedar sumergidos en este “malestar existencial”, recordemos cada día “tirar el ancla a Dios”: llevemos a él los pesos, las personas y las situaciones, confiémosle todo. Es esta la fuerza de la oración, que une el cielo con la tierra, que permite que Dios entre en nuestro tiempo.
La oración cristiana no es un modo para estar más en paz con sí mismos o encontrar alguna armonía interior; nosotros rezamos para llevar todo a Dios, para confiarle el mundo: la oración es intercesión. No es tranquilidad, es caridad. Es pedir, buscar, llamar (cfr. Mt 7,7). Es ponerse en juego para interceder, insistiendo asiduamente con Dios los unos por los otros (cfr. Hechos1,14). Interceder sin cansarse: es nuestra primera responsabilidad, porque la oración es la fuerza que hace ir adelante el mundo; es nuestra misión, una misión que al mismo tiempo cuesta fatiga y da paz. Este es nuestro poder: no prevalecer o gritar más fuerte, según la lógica de este mundo, pero ejercitar la fuerza humilde de la oración, con la cual se pueden también detener la guerras y obtener la paz. Como Jesús intercede siempre por nosotros ante el Padre, así nosotros sus discípulos, no nos cansemos jamás de rezar para acercar la tierra al cielo.
Después de la intercesión emerge, del Evangelio de hoy, una segunda palabra clave que revela el poder de Jesús: el anuncio. El señor envía a los suyos a anunciarlo con la sola fuerza del Espíritu Santo: “Vayan por todas partes y hagan discípulos míos en todos los pueblos” (Mt 28,19). Es un acto de extrema confianza en los suyos: Jesús confía en nosotros, ¡cree en nosotros más de cuanto nosotros creemos en nosotros mismos! Nos envía a pesar de nuestros límites; sabe que no somos perfectos y que, si esperamos convertirnos en mejores para evangelizar, no comenzaremos jamás.
Para Jesús es muy importante que pronto superemos una gran imperfección: la cerrazón. Porque el Evangelio no puede ser encerrado y sellado, porque el amor de Dios es dinámico y quiere alcanzar a todos y sobre todo allí que el Señor espera ser conocido hoy. Como en los orígenes desea que el anuncio sea llevado con su fuerza: no con la fuerza del mundo, sino con la fuerza límpida y suave del testimonio alegre. Esto es urgente. Pidamos al Señor la gracia de no fosilizarse sobre cuestiones no centrales, sino de dedicarse plenamente a la urgencia de la misión. Dejemos a otros las murmuraciones y las fingidas discusiones de quien se escucha solo a sí mismo y trabajemos concretamente por el bien común y la paz; pongamos en juego con coraje, convencidos que hay más alegría en el dar que en el recibir (cfr. Hechos 20,35). El Señor resucitado y vivo, que siempre intercede por nosotros sea la fuerza de nuestro andar, el coraje de nuestro caminar. (Traducción del italiano: jesuita Guillermo Ortiz)
(from Vatican Radio)

sábado, 27 de mayo de 2017

Génova, el Papa en el Ilva: “No hay que temer a los empresarios sino a los especuladores”

 

Poco después de la llegada al aeropuerto Cristoforo Colombo de Génova, donde el papa Francisco fue recibido este sábado por el cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de la ciudad y por las autoridades civiles locales, se trasladó a la cercana empresa metalúrgica ILVA, donde llegó poco minutos después de las 8:30. Allí entró en un auto eléctrico y saludó a los varios miles de trabajadores que le esperaban y manifestaban con saludos calurosos.
Con un “Buon giorno a tutti“, el Papa inició sus palabras, interrumpido por un coro de “¡Francesco!”. Señaló con una cierta emoción: “Es la primera vez que estoy en Génova y tan cerca del puerto que me recuerda de dónde salió mi papá” hacia Argentina. Y concluyó este pensamiento con un “¡Gracias!”.
Estas preguntas sobre el mundo del trabajo, “quise pensarlas bien para responderlas bien”, dijo a la platea de trabajadores y empresarios, porque “hoy el trabajo está en riesgo, es un mundo en el que el trabajo no se considera con la debida dignidad que tiene y que da”.
“Hago una premisa: el mundo de trabajo es una prioridad humana” (aplausos) y por lo tanto es una prioridad cristiana, nuestra y también del Papa”, porque en el primer mandato, Dios  le dijo a Adán: ‘Trabaja la tierra y domínala'”. Y recordó que Jesús fue un trabajador.
Elogió las palabras que le dirigió un empresario a su llegada y la creatividad y la pasión por la propia empresa: “El empresario es una figura elemental de una buena economía”, “son necesarios buenos empresarios” con “vuestra capacidad de crear” y es importante que sepan “reconocer la virtud de los trabajadores y trabajadoras”.
Y “los trabajadores tienen que hacer el bien el trabajo, porque debe ser bien hecho”. A veces se piensa, indicó el Papa, “que el trabajador lo hace porque es pagado”, y “este es un error, porque se trabaja también por dignidad y por honor”. Señaló además que el buen empresario “conoce a sus obreros porque trabaja a su lado”.
El Papa describió que “el buen empresario es antes de todo un buen trabajador”, que  “comparte las fatigas del trabajo” y se esfuerza “para resolver problemas”. Y “si tiene que licenciar a alguien debe ser una decisión dolorosa”. Ningún buen empresario quiere licenciar a su gente, dijo, y “quien piensa en resolver el problema de su empresa licenciando gente no es un buen empresario, es un comerciante” que “hoy vende a su gente y mañana venderá su propia dignidad”.
“El empresario no va confundido con el especulador, son dos tipos diversos” aseguró e Pontífice. “El especulador es una figura similar a la que Jesús llama mercenario“, pues no aprecia a su empresa o a los trabajadores, solo “los ve como un medio para lucrar”.
“Licenciar, cerrar, desplazar una empresa no le crean problemas” al especulador, “porque usa y devora personas y medios”. Así, la economía pasa a ser “sin rostros” y “se vuelve una economía despiadada”. Francisco aseguró: “No hay que temer a los empresarios, porque hay tantos que son buenos, hay temer a los especuladores”. Aunque muchas veces “lamentablemente el sistema político favorece a los especuladores y no a los empresarios”.
Así, “las reglas pensadas para los deshonestos –indicó el Papa– acaban por penalizar a los honestos”. Aseguró que “hay tantos empresarios que aman a su empresa y a sus trabajadores”. Y concluyó con una advertencia: “Empresarios y trabajadores, estén atentos con los especuladores y con las reglas que favorecen a los especuladores y dejan a la gente sin trabajo”.
ZENIT

El obispo de Marawi confía en poder negociar la liberación de los católicos secuestrados




«Es demasiado pronto para enviar ayuda humanitaria. Todavía hay hombres armados por la calle, y tiroteos esporádicos», ha explicado a través del portavoz de la Conferencia Episcopal Filipina el obispo de Marawi, la ciudad filipina tomada el martes por un grupo cercano al Estado Islámico
La Iglesia en Filipinas confía en alcanzar una salida satisfactoria al secuestro del sacerdote Teresito Suganob, vicario general de la prelatura de Marawi, y de los otros 14 fieles que fueron apresados por islamistas el martes en esta ciudad de la isla de Mindanao.
Este jueves, el portavoz de la Conferencia Episcopal Filipina, Melo Acuna, explicó a Alfa y Omega que acababa de hablar con monseñor Edwin Angot de la Peña, responsable de la prelatura de Marawi. «Nos ha dicho que están esperanzados de que el padre Suganob y los demás estén seguros. Ya se ha puesto en contacto con personas que pueden actuar de intermediarios para lograr la inmediata liberación de los rehenes».
En cuanto a la ciudad de Marawi, que el martes fue tomada por militantes de Maute, una organización cercana al Daesh, «monseñor Angot añade que todavía hay hombres armados y que hay tiroteos esporádicos entre los Maute y las tropas del Gobierno», a pesar de que el ejército aseguró el miércoles que había recuperado el control de la ciudad. Por ello, «es demasiado pronto para enviar ayuda».
Ley marcial, pero con respeto a los derechos humanos
Los enfrentamientos comenzaron cuando miembros de los cuerpos de seguridad intentaron detener a Isnilon Hapilon, del grupo terrorista Abu Sayyaf, que presuntamente estaba en la ciudad para reunirse con miembros de Maute. En los enfrentamientos, han muerto 13 terroristas y ocho miembros de los cuerpos de seguridad. Todavía no hay un balance de víctimas civiles. En los dos últimos días, miles de personas han abandonado la ciudad, que tiene unos 200.000 habitantes.
Al estallar la lucha, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, implantó la ley marcial en la isla de Mindanao, de mayoría musulmana. Monseñor Martin Jumoad, obispo de Ozamiz, apoyó esta decisión, que ha recibido críticas de varios grupos. Pero agregó que su apoyo está sujeto a que «se establezca un mecanismo para que no se violen los derechos humanos».
El cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, ha enviado un mensaje al pueblo de Marawi: «No sabemos qué deciros. No hay palabras para expresar nuestro shock, confusión y tristeza. Lloramos por vosotros, por todos los filipinos y por todas las vidas arruinadas por la violencia. Apoyo el deseo de luchar por la paz».
María Martínez
Alfa y Omega

El Centro de Escucha San Camilo, una propuesta desde la Iglesia



Cuando uno revisa la guía de autoayuda Prevención del Suicidio de la Comunidad de Madrid se encuentra que entre las cuatro instituciones propuestas para atender casos de urgencia está el Centro de Escucha San Camilo, dentro del Centro de Humanización de la Salud de los religiosos camilos. Atienden sobre todo las huellas que un suicidio dejan en los seres queridos, pues este tipo de muerte «es la menos aceptada», afirma el religioso camilo y experto en suicidio Arnaldo Pangrazzi. «Es un duelo mucho más dramático qué los demás», añade. También con este acompañamiento trabajan en la prevención de suicidios con los propios familiares.
Así, a través del Centro de Escucha, junto con la extensión de la Unidad Móvil de Atención en Crisis y Duelo, se ofrece apoyo, bien individual o grupal, para superar un duelo tan complejo. Se trabaja la asimilación de la pérdida, que se pueda hablar del ser querido sin angustia e incluso llegar a construir un recuerdo positivo del ser fallecido, que permita volver a disfrutar de la vida sin culpa o resentimiento. Todo ello con el poder de la escucha, que según el director del Centro de Humanización de la Salud, José Carlos Bermejo, «tiene un poder terapéutico». «La experiencia permite constatar que el encuentro en la verdad, la escucha serena y personalizada son uno de los mejores fármacos para aliviar el sufrimiento».
Alfa y Omega

El suicidio ya no es tabú, ¿y ahora qué?



Series de televisión, juegos macabros e internet y las redes sociales sacan a la luz una realidad silenciada en nuestras sociedades, una circunstancia que entraña sus riesgos para adolescentes y jóvenes. La clave, para los expertos, es abordar el tema pero de manera correcta, sin sensacionalismos ni histerias
El suicidio empieza a dejar de ser un tabú, una palabra que no mencionar o una noticia que obviar. Sobre todo, por su impacto en los más jóvenes. Quizá por la fuerza con la que ha irrumpido la serie Por 13 razones, que muestra el camino hacia la muerte de una joven que sufre acoso escolar; quizá por internet y las redes sociales, a través de las que tienen acceso a todo tipo de información, también a la de «cómo quitarse la vida sin dolor»; quizá por macabros juegos como La Ballena Azul, que proponen una serie de retos que terminan con el suicido.
En un reciente informe el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) analizaba la presencia en internet de contenidos de riesgo en relación con la muerte por suicidio. La conclusión es que «tienen una presencia muy importante en la red en diferentes formatos y plataformas». Si ponemos la palabra suicidio en Google encontramos un total de 21,5 millones de resultados, mientras que en YouTube son más de un millón, aunque en esta red social de vídeos el porcentaje de material susceptible de ser calificado de riesgo es mayor: el 58 % frente al 10 % del buscador. En ese mismo estudio, el CAC pedía la retirada de al menos 15 contenidos por animar al suicidio, al tiempo que los denunciaba ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Hoy algunos de esos contenidos y perfiles han sido eliminados, mientras otros permanecen, aunque restringidos a los mayores de edad.
Cifras que también han hecho saltar las alarmas son las de la Fundación ANAR, que en 2016 casi duplicó las llamadas atendidas relacionadas con ideación de suicidio o autolesiones con respecto al año anterior. De 704 a 1.158. Benjamín Ballesteros, director de Programas, lanza la alerta: «El fenómeno de la ideación suicida y las autolesiones sigue creciendo, en muchos casos alentado por contenidos a los que los menores de edad acceden libremente en la red. Se está produciendo un efecto llamada, con contenidos en los que se explican procedimientos para autolesionarse y suicidarse y en los que se justifican las causas para llevar a cabo estas actuaciones».
Según los últimos datos, del Instituto Nacional de Estadística, unos 300 jóvenes y adolescentes se quitaron la vida en 2015, una cifra muy similar a los años anteriores. En Europa es la principal causa de muerte en adolescentes, según la Organización Mundial de la Salud. En realidad, tal y como constata a este semanario Javier Jiménez Pietropaolo, psicólogo clínico y presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (AIPIS), no ha habido un crecimiento significativo, pero reconoce que mientras las demás muertes –no naturales (accidentes, homicidios…) y naturales (enfermedades)– han descendido notablemente, las producidas por suicidio no lo han hecho.
Causas profundas
Si bien es cierto que los jóvenes pueden encontrar en la red motivos para suicidarse e incluso cómo hacerlo, que pueden encontrar en series o noticias modelos sobre suicidio, la experiencia dice también que es un problema complejo y que lo causan muchos factores. «Siempre hay una gota que colma el vaso, pero, en líneas generales, en adolescentes pueden estar propiciados, entre otras causas, por una ruptura de pareja, problemas entre iguales o problemas con la familia», apunta Javier Jiménez.
La familia, los amigos y los estudios son los factores más importantes para Pilar de Castro Manglano, médico especialista en Psiquiatría del Adulto, del Niño y del Adolescente en la Clínica Universidad de Navarra. «La familia, porque es el lugar donde nos sentimos aceptados y queridos; y los amigos, porque el adolescente busca ser aceptado y formar parte de un grupo, estar adaptado al entorno y a la sociedad. Conflictos entre los padres, dificultades con los amigos, dificultades académicas, ser víctima de acoso, meterse en problemas sociales, desengaños emocionales por establecer relaciones sentimentales de dependencia son causas externas que, solas o simultáneas, podrían ser el gatillo».
«Es un fenómeno multicausal –incide Irune López, responsable de Orientación de los colegios de la provincia salesiana de Santiago el Mayor–. Es difícil salvo en casos muy concretos determinar cuál es la causa de esa decisión en una persona. En muchos casos es fruto de una historia en la que gotita a gotita se ha llenado el vaso».
Cómo abordarlo
Con todos estos datos, queda más claro que el suicidio es una realidad que hay que tomar en cuenta. Pero… ¿cómo abordar esta cuestión con los jóvenes? «Siempre es mejor hablar claramente del tema sin miedo, en un clima de confianza para que dado el caso de que ellos o amigos se encuentren en situaciones difíciles puedan resolverlas sin miedo y pidiendo ayuda», explica Pilar de Castro. Cree, además, que es muy importante el acompañamiento en el proceso de crecimiento de cada joven y «ahí tenemos mucho que hacer los adultos para ayudarlos a ver en las dificultades retos, aunque conlleven sufrimientos, y no solo dificultades a evitar».
Irune López apuesta por hacerlo «sin sermones, sin sensacionalismos ni histerias», sino poniéndolos delante de situaciones y animarlos a pensar sobre ellas. «A través del diálogo personal que nos ayuda a identificar situaciones de malestar, ofrecer orientaciones respetuosas, dar a los adolescentes retroalimentación positiva que los ayude a verse como valiosos y dignos de aprecio. Es una labor, sobre todo, de los hogares, pero los profesores también podemos ayudar», explica. Y continúa: «Se trata de hacer a nuestros chicos y chicas fuertes, no sobreprotegiéndolos, permitiéndoles enfrentarse a los contratiempos y dificultades de la vida, para que no caigan con facilidad en situaciones depresivas ante frustraciones y reveses».
El presidente de AIPIS explica que «hay que hablar, pero de manera correcta». Si no se hace así, apunta, se corre el peligro de conseguir el efecto contrario. Por ejemplo, cuando se aborda la figura de un suicida, sobre todo cuando es famoso, como si fuera un héroe y que puede provocar un efecto contagio. O lo que es lo mismo, el efecto Werther, que toma el nombre del protagonista de la novela de Goethe, que sufre hasta tal punto por desamor que decide quitarse la vida.
Precisamente: el modo mostrar a la protagonista, como una heroína, es una de las críticas que Javier Jiménez hace a la serie Por 13 razones. También que muestre el suicidio de forma tan explícita. Para Pilar de Castro, esta serie como videojuegos, programas y noticias, novelas de amor romántico que no solo trivializan y utilizan el suicidio, sino que lo presentan como modo de venganza, «dejan mal la actuación de especialistas, distorsionan la realidad y las creencias de los jóvenes, porque el valiente no es el que se suicida, sino el que supera las dificultades aunque nadie pueda saber o imaginar el sufrimiento que ha conllevado superarlas». Y apostilla: «Estas series generan confusión y el impacto negativo en el entorno puede ser enorme si no informamos bien y educamos mentes sanas».
«Como educadora, lo que me preocupa son las corrientes de opinión que se generan en torno a determinados temas a través de los medios y las redes sociales, que hacen que los ciudadanos nos hagamos una composición de lugar que, al contrastarla, nos damos cuenta de que no es real», añade Irune López. En los centros educativos salesianos trabajan este tema desde dos ámbitos: el preventivo y el correctivo, siendo el primero el que mayor protagonismo tiene. «Se trabaja el desarrollo de actitudes, valores, capacidades que están en la base. Esto se trabaja mucho y, día a día, van poniendo muchos ladrillos que ayudan a niños y niñas a construirse bien como personas, para tener una buena salud emocional, un entorno positivo, capacidades de afrontamiento de situaciones, valores que den sentido a su vida, aprecio y respeto por los demás… Luego, más específicamente, se insiste en el tema concreto o en factores muy correlacionados en momentos de máxima vulnerabilidad».
Irune lanza otra alerta, un fenómeno «peligroso» como depositar en la escuela toda la formación de la persona. «Pero hay aspectos cuyo lugar principal de educación es la familia y la sociedad, no el aula. Los padres y madres no podemos renunciar a esto», añade.
Hay salida
Javier Jiménez lleva 24 años dedicado al suicidio y nadie como él para afirmar que quitarse la vida no es la solución, más bien «una solución radical para un problema temporal». «Al quitarse la vida no hace ningún favor a su familia como creen las personas que tienen ideas suicidas. Tienen una visión distorsionada de la realidad», añade. Insiste en esta idea Pilar de Castro: «Todas las decisiones que tomamos en la vida son modificables, pero la muerte es el final e irrevocable. El valiente es el que se supera». Y da razones para ello: como que la mayoría de personas que tenían razones para tener ideas autodestructivas cambian con el tiempo, que no hay situaciones que no se puedan resolver… «Es importante poner metas atractivas y asequibles a los adolescentes y acompañarlos en el proceso de encontrar el sentido de sus vidas. Salir al paso de aquellos que están tristes, no adaptados socialmente, les va mal en los estudios y facilitar la ayuda de especialistas sin hacer de eso un drama. Solucionar a tiempo es posible y todos podemos ser muy felices en medio de dificultades», concluye.
Fran Otero @franoterof

Alfa y Omega

El Padre os quiere, porque vosotros me queréis y creéis




Lectura del santo Evangelio según san Juan 16, 23b-28
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
Palabra del Señor.

Papa: El cristiano tiene la mirada en el Cielo y los pies en el mundo

El lugar del cristiano es el mundo para anunciar a Jesús, pero su mirada está dirigida hacia el Cielo para estar unido a Él. Lo dijo el Santo Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
Galilea, lugar del primer encuentro con Jesús
El Papa observó que las Escrituras nos indican tres palabrastres lugares de referencia del camino cristiano. La primera palabra es memoria. El Señor resucitado dice a sus discípulos que lo precedan en Galilea: aquí se produjo el primer encuentro con el Maestro. Y “cada uno de nosotros – afirmó Francisco – tiene su propia Galilea”, allí donde Jesús se ha manifestado por primera vez, lo hemos conocido y “hemos tenido esta alegría, este entusiasmo para seguirlo”. Además, el Santo Padre recordó que “para ser un buen cristiano es necesario tener siempre la memoria del primer encuentro con Jesús y de los encuentros sucesivos”. Es “la gracia de la memoria” que “en el momento de la prueba me da certidumbre”.
La mirada hacia el Cielo y los pies en el mundo
El segundo punto de referencia es la oración. Cuando Jesús asciende al Cielo – explicó el Papa Francisco – no se separa de nosotros: “Físicamente sí, pero está siempre unido a nosotros para interceder por nosotros. Le hace ver al Padre las llagas, el precio que ha pagado por nosotros, por nuestra salvación”. Por lo tanto, “debemos pedir la gracia de contemplar el Cielo, la gracia de la oración, la relación con Jesús en la oración que en este momento nos escucha y está con nosotros”:
“Después hay un tercer punto: el mundo. Jesús antes de irse – lo hemos escuchado ayer en el Evangelio de la Ascensión – dice a los discípulos: ‘Vayan al mundo y hagan discípulos’. Vayan: el lugar del cristiano es el mundo, para anunciarle la Palabra de Jesús, para decirle que hemos sido salvados, que Él ha venido para darnos la gracia, para llevarnos a todos con Él ante el Padre”.
Memoria, oración y misión
El Pontífice observó a continuación que “ésta es la topografía del espíritu cristiano”, los tres lugares de referencia de nuestra vida: la memoria, la oración y la misión. Mientras las tres palabras para nuestro camino son: Galilea, el Cielo y el mundo:
“Un cristiano debe moverse en estas tres dimensiones y pedir la gracia de la memoria. Decir al Señor: ‘Que no me olvide del momento en que Tú me has elegido, que no me olvide de los momentos en que nos hemos encontrado’. Después rezarmirar hacia el Cielo porque Él está para interceder, allí. Él intercede por nosotros. Y después ir a la misión, lo que no quiere decir que todos deben ir al extranjero; salir en misión es vivir y dar testimonio del Evangelio, es hacer saber a la gente cómo es Jesús. Y esto, con el testimonio y con la Palabra porque si yo digo como es Jesús, como es la vida cristiana y vivo como un pagano, aquello no sirve. La misión no va”.
La vida cristiana es gozosa
Si en cambio vivimos en la memoria, en la oración y en la misión – concluyó el Papa Francisco su meditación – la vida cristiana será bella y también será gozosa:
“Y ésta es la última frase que Jesús nos dice hoy en el Evangelio: ‘Aquel día, el día en el que ustedes vivirán la vida cristiana así, sabrán todo y nadie podrá quitarles su alegría’. Nadie. Porque yo tengo la memoria del encuentro con Jesús, tengo la certeza de que Jesús está en el Cielo en este momento e intercede por mí, está conmigo, y yo rezo y tengo el coraje de decir, de salir de mí y decir a los demás, y dar testimonio con mi vida, de que el Señor ha resucitado, está vivoMemoriaoraciónmisión. Que el Señor nos dé la gracia de entender esta topografía de la vida cristiana e ir adelante con alegría, con esa alegría que nadie podrá quitarnos”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

viernes, 26 de mayo de 2017

“La columna vertebral de la Iglesia es el sufrimiento de las comunidades perseguidas”


Mons. Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun, obispo de Paksé y administrador apostólico de la diocesis de Vientiane, capital de Laos, será creado cardenal por el papa Francisco el 18 de junio próximo junto a otros cuatro obispos, como anunciado el 21 de mayo pasado después de la oración del Regina Coeli.
El obispo de Paksé concedió una entrevista a ZENIT, el pasado mes de febrero, durante la visita ad límina que realizaron en Roma los obispos camboyanos en la que  ha explicado la situación difícil de su país que vive bajo un régimen comunista, los intentos de diálogo de la Iglesia de Laos con el gobierno, los proyectos de estudio para los seminaristas, y del ánimo que el Papa ha infundido a los obispos asiáticos durante su visita a Roma.
“La columna vertebral de la Iglesia es el sufrimiento de las pequeñas Iglesias”, declaró Mons. Ling, citando las palabras del Papa en la homilía del 30 de enero de 2017: “Él repitió esto: la fuerza y la pujanza de la Iglesia reside en las pequeñas Iglesias sufridoras”, y es gracia a esto “que nosotros vivimos en aquí en tranquilidad”.
Beatificación de los mártires de Laos
Mons. Ling estimó que “existe una espiritualidad realmente teológica” en este mensaje que el Papa hizo, aludiendo a la beatificación de 17 mártires en Laos, el 11 de diciembre de 2016 en Vientiane, de los cuales 11 eran misioneros franceses asesinados o muertos durante la guerrilla comunista, entre 1954 y 1970. Y consideró “un milagro” que el gobierno lo haya permitido.
Señaló que la misa de beatificación presidida por el cardenal filipino Orlando Quevedo, OMI, arzobispo de Cotabato, representando al papa Francisco, se celebró ante unas 6 mil personas y 15 obispos de Laos, Camboya, Tailandia y Vietnam.
“Quisimos fuera un cardenal asiático quien representara al Papa –explica Mons. Ling– porque hacemos juntos nuestras reuniones y conoce nuestros problemas”. Señaló que cuando prepararon la lista de obispos para presentar al Gobierno, les dijeron que no era necesario, sino simplemente una vista turística. El obispo de Paksé considera el gesto como “una apertura hacia el diálogo” por parte del gobierno.
Celebración en París: “Recen por nuestros mártires”
El 5 de febrero de 2017 se celebró en Francia una misa de acción de gracias por la beatificación, en Notre Dame de París, presidida por el cardenal Vingt-Trois quien aseguró que “debemos reconocer quienes construyeron la Iglesia con su sangre”.

“Recen a estos mártires pidiéndole un milagro que sirva para su canonización” pidió y señaló que la fiesta litúrgica será cada 16 de diciembre.
Laos, un país diferente
“Laos es un país muy diverso de los otros asiáticos, subraya Mons. Ling. Porque “está bajo un régimen comunista, con libertad religiosa y actividades restringidas” sin medios de comunicación o radio, con actividades sociales reducidas: solo un jardín de infantes y los primeros cursos de escuela primaria.
“Mientras en Camboya se permiten a los misioneros extranjeros”, indica Mons. Ling, en Laos tienen que ser nativos. En 1975 cuando Laos se volvió un estado socialista, con un partido único marxista-leninista “los misioneros extranjeros recibieron un gracias y fueron enviados a sus países” . Y de los 200 misioneros quedaron solamente 20 allí nacidos, para todo el país. De sus 6 millones de habitantes, “hay unos 50 mil católicos”.
Del centenar de monjas que hay en el país, “el gobierno aceptó” que ellas trabajen “en los centros de reeducación para los discapacitados”. Ellas pidieron un capellán, y el gobierno aceptó desde que haya nacido en Laos.
“Lo mismo vale para los jóvenes, hay al menos dos comunidades aceptadas”, son las hermanas salesianas. “Los salesianos de Vietnam fueron aceptados en Laos, he visto el otro día a dos o tres de ellos en Thakhek”.
Formación de los futuros sacerdotes
Es un tema importante, indicó Mons. Ling, que envió dos seminaristas a Francia, en Ars, “quienes fueron muy apreciados en el seminario”, si bien prefiere que vayan a países asiáticos, como en Vietnam, pero también en Filipinas donde se habla inglés. “La iglesia en Vietnam –añadió Mons. Ling– cuenta con 8 millones de católicos en una población de unos 95 millones de habitantes”
“Si me quieren criticar, ¡adelante!” dijo el Papa
La visita ad limina anterior fue hace siete años y en la actual, dijo, “el Papa nos invitó a hablar y dijo francamente: ‘Hablen de lo que quieran y si quieren criticarme, ¡adelante!”, a lo que Mons. Ling dijo riendo: es un poco fuerte.
Entrevista realizada por Anita Burdin

Monseñor Aguirre acoge a 2.000 musulmanes: «La situación puede volver a estallar»


«Los musulmanes alojados en la catedral están traumatizados por el asesinato de su imán. Pero han encontrado esperanza gracias al apoyo de monseñor Aguirre. Si no hubiera sido por el obispo español, todos habrían sido asesinados. La Iglesia católica ha dado ejemplo del amor de Dios», dice a Alfa y Omega el portavoz del Colectivo de Musulmanes Centroafricanos
«Aquí estamos todos con las botas puestas. Estos días son cruciales». Cuando monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, habla con Alfa y Omega, esta ciudad de 35.000 habitantes al sur de la República Centroafricana vive un impasse después de los dramáticos acontecimientos de la semana pasada. La catedral, el seminario menor y hasta la casa del propio obispo acogen a 2.000 musulmanes, convertidos en refugiados en su propia ciudad tras el ataque de grupos de autodefensa antimusulmanes. Dos representantes del Gobierno visitaron la zona el martes para tomar una decisión. «Es excesivo dejar a tantas personas en el seminario. Pero parece ser que no quieren montar un campo de refugiados», cuenta el obispo cordobés, misionero comboniano.
El rebrote de la violencia en la República Centroafricana ha causado 11.000 desplazados en los últimos tres meses. Pero ahora «todo el país, sobre todo las zonas con más musulmanes, tienen su mirada puesta en Bangassou. Si mueren o hieren a muchos musulmanes, podría volver a estallar la situación en zonas que costó muchísimo aplacar [tras la guerra civil de 2013-2014]. Por ejemplo, el barrio PK5 de Bangui, donde está la mezquita que el Papa Francisco tuvo el coraje de visitar. Podrían pensar incluso en atacar Bangassou», añade el prelado.
El obispo, escudo humano
El 13 de mayo unos 2.300 hombres bien armados y organizados llegaron a la ciudad. Se definían como un grupo de autodefensa. Mayoritariamente cristianos, decían plantar cara a la violencia que desde comienzos de año siembra en la zona un grupo escindido de las milicias seleka, formadas sobre todo por musulmanes. «Estos grupos de autodefensa meten a todos los musulmanes en el mismo saco, y se han mostrado igual de criminales que los otros», lamenta Aguirre.
Los milicianos atacaron Tokoyo, un barrio musulmán. Sus habitantes buscaron refugio en la mezquita central, y comenzó el asedio. Al día siguiente, monseñor Aguirre se dirigió allí para negociar con los milicianos y proteger a los asediados. «Hice de escudo [humano] muchas horas. Nadie me disparó. Pero a los musulmanes les disparaban como a conejos», contó luego.
El presidente de la Conferencia Episcopal Centroafricana, el cardenal Dieudonné Nzapalainga, se desplazó hasta Bangassou el día 15 para prestar su apoyo. También una fuerza de intervención rápida de soldados portugueses reforzó durante unos días a los cascos azules de la MINUSCA, la misión de Naciones Unidas en la República Centroafricana. Cuando por fin evacuaron la mezquita y llevaron a quienes estaban en ella al seminario, el saldo según Cruz Roja era de más de cien muertos. Entre ellos, el imán.
«He hablado con los musulmanes que están en el seminario y están traumatizados por las masacres y especialmente por el asesinato de su líder –relata a Alfa y Omega Farah Mahamat, portavoz del Colectivo de Musulmanes Centroafricanos–. También el cardenal Nzapalainga estaba conmovido. Acababa de hablar con el imán, se fue a renegociar con los asediadores, y entonces se enteró de que había muerto. Dijo a la gente que esperara en oración y creyera en Dios».
En los últimos días, sus correligionarios «han encontrado esperanza gracias al apoyo material y psicológico de monseñor Aguirre, que estaba incluso dispuesto a sacrificarse para salvarlos. Dicen que si no hubiera sido por él, todos habrían sido asesinados. La Iglesia católica ha dado ejemplo del amor de Dios».
Desde el miércoles, monseñor Aguirre se esfuerza por atender a sus 2.000 huéspedes con la ayuda de la Iglesia local, de varias ONG y de la ONU. Alterna esta actividad con intervenciones en la radio llamando a la convivencia, y con el diálogo a tres bandas: con los milicianos, para que depongan las armas; con los cascos azules de la ONU, para evitar acciones que eleven el miedo y la tensión; y con los propios musulmanes, para ayudarlos a discernir su futuro.
«Sería un fracaso que los musulmanes se fueran»
Los grupos de autodefensa aseguran que no abandonarán la ciudad hasta que todos los seguidores del islam se hayan ido. «Algunos quieren quedarse, porque han nacido aquí. Otros quieren marcharse definitivamente», explica monseñor Aguirre. «Han perdido todo, han quemado sus casas, sus tiendas… Pero sería un fracaso enorme que se fueran. Desde que llegué aquí hace 35 años, Bangassou ha sido una sociedad pluricultural y plurirreligiosa».
Durante la guerra, Bangassou «fue una isla en medio del mar –explica Miguel Aguirre, hermano del obispo y presidente de la Fundación Bangassou–. Los conflictos se solucionaban sin violencia en los grupos de intermediación que creó [el obispo] con evangélicos y musulmanes. Observadores de la ONU quisieron verlo por si se podía reproducir en otros sitios».
Ahora, de nuevo, grupos llegados de fuera amenazan este trabajo al que tantos esfuerzos han dedicado tanto los líderes cristianos como musulmanes. Pero ellos siguen insistiendo en que «esta no es una guerra religiosa –afirma Mahamat–. Quienes fueron a matar a los musulmanes no lo hacían en nombre del cristianismo o de Jesús. Los dos grupos armados quieren manipular el conflicto haciendo creer que es religioso, pero eso es falso. No quieren que musulmanes y cristianos convivan, crean caos y más caos para saquear y apoyar sus movimientos rebeldes. Esta guerra es política y no se parará pronto. Es una guerra instrumentalizada por el control del poder y la riqueza».
María Martínez López
Alfa y Omega