jueves, 27 de abril de 2017

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (3,31-36) POR SAN JUAN CRISÓSTOMO, PADRE DE LA IGLESIA:




«El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra...» Juan dice que habla de la tierra: se refería al hombre y a cuanto pertenecía a él. Y si habla algunas cosas divinas es porque está iluminado por Dios, como dice el Apóstol: "No soy yo, sino la gracia de Dios que está conmigo" ( 1Cor 15,10). Luego San Juan es de tierra y habla de la misma. Y si algo divino habéis oído de Juan, es porque ha sido inspirado y no porque lo ha recibido.

«El que viene del cielo –Cristo- está por encima de todos.» Esto es: Viene del Padre. De dos maneras "está sobre todos": primeramente sobre toda la humanidad, de la que procede antes de que ella pecase; y en segundo lugar según la altura del Padre, la cual comparte.

«De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio.» Cuando concibes la palabra que vas a pronunciar, quieres decir la cosa y la misma concepción de la cosa que constituye ya el verbo en tu mente. Así como tienes tú en tu mente la palabra que hablas, y ella está en ti, así Dios concibió su Palabra o, lo que es lo mismo, engendró al Hijo. Por lo tanto, siendo la palabra el Hijo de Dios, el Hijo nos ha hablado, no su palabra, sino la del Padre; quiso hablarnos lo que el Verbo del Padre hablaba. San Juan explicó cómo ocurrió esto y cómo debió suceder.

Había dicho San Juan: "Y lo que vio y oyó, testifica", como explicando para que no fueran consideradas falsas las cosas que Jesucristo dijese, porque habían de ser pocos los que creerían. Por esto añade: «Y nadie acepta su testimonio.», esto es, pocos; pues tenía discípulos que recibían su testimonio... Y asimismo manifiesta la insensibilidad de los judíos, como se había dicho en el principio del Evangelio: "Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron", porque especialmente los judíos eran los que le pertenecían.

«El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.»... manifiesta que no de otra manera puede alguno dejar de creer en Cristo, sino llamando mentiroso a Dios que le envió, porque no habla cosa alguna que no corresponda al Padre. Y esto es lo que añade: «El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida.»

«El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida.» Espíritu quiere decir aquí la acción del Espíritu Santo, y quiere significar que todos nosotros recibimos las acciones del Espíritu Santo con su medida. Mas Jesucristo recibió la gracia del Espíritu Santo; ¿cómo, pues, podrá nadie creerle digno de sospecha? Nada dice que no sea de Dios, ni del Espíritu... fundamenta y confirma su doctrina en el Padre y en el Espíritu. 

«El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.» No dice aquí que es bastante creer en el Hijo para obtener la vida eterna, puesto que El dice en otro lugar: "No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos" ( Mt7,21). Y además, refiriéndose a la blasfemia contra el Espíritu Santo, la juzga suficiente por sí sola para llevar al infierno. 

Y si alguno cree en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, no pensemos que esto es bastante para alcanzar la salvación. Necesitamos también de una vida buena y de costumbres rectas. 

Además, conociendo que muchos no se dejan llevar tanto por la promesa de los beneficios como por el riesgo de sufrimientos terribles, concluye su discurso diciendo: "Mas el que no da crédito al Hijo, la ira de Dios estará sobre él". Véase cómo refiere al Padre lo que dice respecto del castigo, porque no dijo que la ira del Hijo de Dios (aun cuando éste sea juez), sino que citó al Padre como juez... Y no dijo "estará con él", sino "sobre él", dando a conocer que nunca se separará de él. Y para que no se crea que habla de la muerte temporal, dijo: "No verá la vida".
(S. Juan Crisóstomo, Sobre el Evangelio de san Juan)

EVANGELIO DE HOY: QUIEN CREE EN CRISTO POSEE LA VIDA ETERNA





Lectura del santo evangelio según san Juan (3,31-36):

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. 

El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. 

El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. 

El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. 

El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. 

Palabra del Señor

miércoles, 26 de abril de 2017

26 de abril: san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia


Sevilla está de fiesta con la celebración de su santo y cultísimo arzobispo Isidoro. Eran los tiempos en donde se aunaban con el mismo apasionamiento los vivos deseos de los reyes y pastores para lograr la unidad patria. Se pensaba que el medio había de ser la común fe cristiana; pero la dificultad estribaba en que, mientras el rey Leovigildo era arriano, la muchedumbre de los súbditos era fiel a la doctrina romana con Leandro, el campeón de la fe. Hasta la conversión de Recaredo hubo momentos de crisis como la muerte el Hermenegildo y el destierro más o menos voluntario de Leandro a Constantinopla.
Isidoro provenía de una familia hispanorromana cuyos cuatro hijos han pasado a los altares: Leandro, Fulgencio, Florentina y el benjamín Isidoro, que debió de nacer en Sevilla alrededor del año 560, cuando ya sus padres se habían asentado después del abandono de Cartagena por no poder soportar la dominación de los bizantinos de Justiniano.
Lo educó y apadrinó su hermano Leandro, obispo de la metrópoli hispalense desde el 578. Este buen arzobispo había fundado una escuela donde se impartían las enseñanzas de griego, hebreo y latín, pudiendo pasar después al monasterio los alumnos más aventajados, si se mostraban dispuestos a soportar una vida de mayor rigor ascético.
Este fue el caso de Isidoro. Monje ejemplar por su ascetismo y observante, llegó a ser abad y escribió para sus monjes un código de leyes –regla– que pusieran orden en la vida monacal; cuidó con paciencia y empeño promover la alabanza a Dios, el trabajo manual necesario para la supervivencia y organizando un magnífico estudio donde los pergaminos, códices y libros fueran considerados casi sagrados. Allí se leía y copiaba tanto a los Padres antiguos como a los escritores profanos, y se cuidaba enfáticamente el estudio de la Sagrada Escritura.
Sucedió a su hermano en la sede de Sevilla en el 601. Presidió el concilio de Sevilla del año 619 y el IV de Toledo en el 633, que –entre otras cosas– sirvió para unificar la disciplina litúrgica hispánica, organizar la vida religiosa y cuidar sus instituciones.
Por propio testimonio, se conoce su pensamiento sobre lo que debería ser el obispo para tener solidez de doctrina teológica: entre sus principales deberes menciona el estudio de la Sagrada Escritura y leer las vidas de los santos; para atender a sus fieles, había de ser hombre de intensa oración, ejercitar especialmente la caridad con los necesitados y hacer visita anual a los fieles.
Se ocupó de la formación del clero que le ayudaba en el cuidado pastoral, fundando una escuela catedralicia; propició la vida en común de su presbiterio, dando él mismo ejemplo, y dictó normas para ayudar a cuidar la castidad, como la de procurar que las mujeres que atendieran a los clérigos fueran «personas sin ninguna sospecha».
Isidoro fue uno de los hombres sabios que abarcó todas las ramas del saber de su tiempo. Entre sus numerosas obras, tienen contenido teológico Sententiarum libri III, contra Iudaeos, Quaestiones adversus Iudaeos et ceteros infideles; de su producción bíblica merecen destacarse Quaestiones in Vetus Testamentum, Proemiorum libri unus, De ortu et obitu patrum, De numeris y Allegoriae quaedam Sacrae Scripturae; sobre liturgia y disciplina eclesiástica sobresalen De ecclesiasticis officiis y Regula Monachorum; obras históricas son Crónica maiora, Historia Gothorum, De viris illustribus y De haeresibus; otros escritos profanos son Differentiarum libri duo, Synonimorum libri duo, De natura rerum y De ordine creaturarum, verdadera enciclopedia de las ciencias antiguas. De todos modos, la estrella de todos sus escritos es Etymologiae, con veinte libros.
Su producción literaria no tiene mucho de original; aprovecha todas las fuentes de carácter tanto eclesiástico como civil, religioso y pagano. Pero la difusión que tuvo su pluma es lo que le proporciona verdadera importancia en la cultura europea, por haber llegado a ser el vehículo de transmisión del saber al ponerse como texto obligado en las escuelas medievales. Su estilo es sobrio y sencillo al tiempo que preciso y transparente.
Esta luminaria de piedad y saber, que fue linterna para poder palpar en muchos siglos tenebrosos, murió muy anciano el 4 de abril del 636. Dante escribirá en la Divina Comedia que en el Paraíso «vio llamear el espíritu ardiente de Isidoro».
Archimadrid.org

EVANGELIO DE HOY: VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA Y LA LUZ DEL MUNDO




Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. 

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Palabra del Señor

Catequesis del Papa: “Cristo Resucitado camina siempre con nosotros”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
«Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo» (Mt 28,20). Estas últimas palabras del Evangelio de Mateo evocan el anuncio profético que encontramos al inicio: «A Él le pondrán el nombre de Emanuel, que significa: Dios con nosotros» (Mt 1,23; Cfr. Is 7,14). Dios estará con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo. Jesús caminará con nosotros: todos los días, hasta el fin del mundo. Todo el Evangelio está contenido entre estas dos citas, palabras que comunican el misterio de Dios cuyo nombre, cuya identidad es estar-con: no es un Dios aislado, es un Dios-con nosotros, en particular con nosotros, es decir, con la creatura humana. Nuestro Dios no es un Dios ausente, secuestrado en un cielo lejano; es en cambio un Dios “apasionado” por el hombre, así tiernamente amante de ser incapaz de separarse de él. Nosotros humanos somos hábiles en arruinar vínculos y derribar puentes. Él en cambio no. Si nuestro corazón se enfría, el suyo permanece siempre incandescente. Nuestro Dios nos acompaña siempre, incluso si por desgracia nosotros nos olvidáramos de Él. En el punto que divide la incredulidad de la fe, es decisivo el descubrimiento de ser amados y acompañados por nuestro Padre, de no haber sido jamás abandonados por Él.
Nuestra existencia es una peregrinación, un camino. A pesar de que muchos son movidos por una esperanza simplemente humana, perciben la seducción del horizonte, que los impulsa a explorar mundos que todavía no conocen. Nuestra alma es un alma migrante. La Biblia está llena de historias de peregrinos y viajeros. La vocación de Abraham comienza con este mandato: «Deja tu tierra» (Gen 12,1). Y el patriarca deja ese pedazo de mundo que conocía bien y que era una de las cunas de la civilización de su tiempo. Todo conspiraba contra la sensatez de aquel viaje. Y a pesar de ello, Abraham parte. No se convierte en hombres y mujeres maduros si no se percibe la atracción del horizonte: aquel límite entre el cielo y la tierra que pide ser alcanzado por un pueblo de caminantes.
En su camino en el mundo, el hombre no está jamás sólo. Sobre todo el cristiano no se siente jamás abandonado, porque Jesús nos asegura que no nos espera sólo al final de nuestro largo viaje, sino nos acompaña en cada uno de nuestros días.
¿Hasta cuándo perdurará el cuidado de Dios en relación al hombre? ¿Hasta cuándo el Señor Jesús, caminará con nosotros, hasta cuándo cuidará de nosotros? La respuesta del Evangelio no deja espacio a la duda: ¡hasta el fin del mundo! Pasaran los cielos, pasará la tierra, serán canceladas las esperanzas humanas, pero la Palabra de Dios es más grande de todo y no pasará. Y Él será el Dios con nosotros, el Dios Jesús que camina con nosotros. No existirá un día de nuestra vida en el cual cesaremos de ser una preocupación para el corazón de Dios. Pero alguno podría decir: “¿Qué cosa está diciendo usted?”. Digo esto: no existirá un día de nuestra vida en el cual cesaremos de ser una preocupación para el corazón de Dios. Él se preocupa por nosotros, y camina con nosotros, y ¿Por qué hace esto? Simplemente porque nos ama. ¿Entendido? ¡Nos ama! Y Dios seguramente proveerá a todas nuestras necesidades, no nos abandonará en el tiempo de la prueba y de la oscuridad. Esta certeza pide hacer su nido en nuestra alma para no apagarse jamás. Alguno la llama con el nombre de “Providencia”. Es decir, la cercanía de Dios, el amor de Dios, el caminar de Dios con nosotros se llama también “Providencia de Dios”: Él provee nuestra vida”.
No es casual que entre los símbolos cristianos de la esperanza existe uno que a mí me gusta tanto: es el ancla. Ella expresa que nuestra esperanza no es banal; no se debe confundir con el sentimiento mutable de quien quiere mejorar las cosas de este mundo de manera utópica, haciendo, contando sólo en su propia fuerza de voluntad. La esperanza cristiana, de hecho, encuentra su raíz no en lo atractivo del futuro, sino en la seguridad de lo que Dios nos ha prometido y ha realizado en Jesucristo. Si Él nos ha garantizado que no nos abandonará jamás, si el inicio de toda vocación es un “Sígueme”, con el cual Él nos asegura de quedarse siempre delante de nosotros, entonces ¿Por qué temer? Con esta promesa, los cristianos pueden caminar donde sea. También atravesando porciones de mundo herido, donde las cosas no van bien, nosotros estamos entre aquellos que también ahí continuamos esperando. Dice el salmo: «Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo» (Sal 23,4). Es justamente donde abunda la oscuridad que se necesita tener encendida una luz. Volvamos al ancla: el ancla es aquello que los navegantes, ese instrumento, que lanzan al mar y luego se sujetan a la cuerda para acercar la barca, la barca a la orilla. Nuestra fe es el ancla del cielo. Nosotros tenemos nuestra vida anclada al cielo. ¿Qué cosa debemos hacer? Sujetarnos a la cuerda: está siempre ahí. Y vamos adelante porque estamos seguros que nuestra vida es como un ancla que está en el cielo, en esa orilla a dónde llegaremos.
Cierto, si confiáramos solo en nuestras fuerzas, tendríamos razón de  sentirnos desilusionados y derrotados, porque el mundo muchas veces se muestra contrario a las leyes del amor. Prefiere muchas veces, las leyes del egoísmo. Pero si sobrevive en nosotros la certeza de que Dios no nos abandona, de que Dios nos ama tiernamente y a este mundo, entonces en seguida cambia la perspectiva. “Homo viator, spe erectus”, decían los antiguos. A lo largo el camino, la promesa de Jesús «Yo estoy con ustedes» nos hace estar de pie, erguidos, con esperanza, confiando que el Dios bueno está ya trabajando para realizar lo que humanamente parece imposible, porque el ancla está en la orilla del cielo.
El santo pueblo fiel de Dios es gente que está de pie – “homo viator” –  y camina, pero de pie, “erectus”, y camina en la esperanza. Y a donde quiera que va, sabe que el amor de Dios lo ha precedido: no existe una parte en el mundo que escape a la victoria de Cristo Resucitado. ¿Y cuál es la victoria de Cristo Resucitado? La victoria del amor. Gracias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

Pablo Richard: "La Biblia no está amenazada por la Arqueología"


La exégesis bíblica, especialmente en el último siglo, ha sido positivamente desafiada por nuevos descubrimientos arqueológicos. Eso no es nada nuevo. La exégesis bíblica es en sí misma una ciencia que ha demostrado capacidad para asumir críticamente los nuevos descubrimientos y desafíos arqueológicos.
Es una aberración valorar la arqueología como una ciencia y reducir la interpretación bíblica a una profesión de fe, y así reducir cualquier posible contradicción entre biblia y arqueología como una contradicción entre ciencia y fe. Estas consideraciones solo muestran ignorancia tanto de la arqueología como de la ciencia bíblica. Arqueología y Exégesis bíblica han sido normalmente dos procesos científicos complementarios. No podemos manipular la arqueología como una amenaza a las ciencias bíblicas (ver José M. Vigil en revista "Alternativas", enero - junio 2016, Nicaragua).
Empecemos con dos casos paradigmáticos (hay muchos mas) para confirmar lo que digo. Se trata de los descubrimientos en Qumran (1948 cerca del Mar muerto) y los descubrimientos en Naghammadi (1945 en el alto Egipto). En ambos lugares se descubrió inmensas bibliotecas de papiros y manuscritos antiguos que estremecieron nuestros conocimientos arqueológicos y bíblicos, pero la ciencia bíblica tuvo la capacidad de descifrar e interpretar estos documentos.
Yo estudié un año (1969-1970) en la "Escuela Bíblica de Jerusalén", donde tuve como maestro al dominico Alan de Vaux, uno de los más notables arqueólogos, especialmente en el estudio del material descubierto en Qumran. Igualmente, con la Escuela Bíblica, tuvimos durante un mes un seminario arqueológico en la actual Turquía, sobre las culturas milenarias y otras contemporáneas al surgimiento del cristianismo. Algo parecido la Escuela Bíblica de Jerusalén nos enseñó a trabajar en Siria y Egipto.
Nuevos espacios abiertos por el Concilio Vaticano II
El Concilio Vaticano II abrió una puerta en la Iglesia que estaba cerrada por mas de 400 años. La apertura se dio especialmente con la Constitución "Dei Verbum" del 18 de noviembre de 1965. Este documento dio a la ciencia exegética bíblica, especialmente católica, una capacidad hermenéutica que estaba cerrada desde el Concilio de Trento (1545-1563). Este espacio ya abierto se actualizó con un nuevo documento: "Interpretación de la Biblia en la Iglesia", de la Pontificia Comisión Bíblica del año 2005.
Aquí se profundizó en la importancia del método histórico-crítico, los métodos del análisis retórico, narrativo, semiótico y canónico y el recurso de las tradiciones judías de interpretación y de la historia de los efectos del texto. La mayor novedad fue abrir la hermenéutica al uso de las ciencias humanas, de inspiración liberacionista y feminista. Se menciona explícitamente la importancia de la Teología de la Liberación en el movimiento bíblico.
Movimiento Bíblico Popular
El Movimiento Bíblico Popular nos ha orientado como y desde donde leer e interpretar la Biblia en las Comunidades Eclesiales de Base. El método es partir del libro de la vida y desde ahí leer e interpretar el libro de la Biblia.
Cito un texto muy orientador de Carlos Mesters: "¿Por qué la realidad de la vida es tan importante para que la gente pueda entender la Biblia? Es porque la Biblia no es el primer libro que Dios escribió para nosotros, ni el más importante. El primer libro es la naturaleza, creada por la Palabra de Dios; son los hechos, los acontecimientos, la historia, todo lo que existe y sucede en la vida del pueblo; es la realidad que nos envuelve; es la vida que vivimos.
Dios quiere comunicarse con nosotros a través del libro de la vida. Por medio de ella Dios nos transmite su mensaje de amor y de justicia. Pero nosotros, hombres y mujeres, con nuestros pecados organizamos el mundo de tal manera y creamos una sociedad tan torcida que ya no es posible darnos cuenta del llamado de Dios encerrado dentro de la vida que vivimos. Por eso Dios escribió un segundo libro: la Biblia.
Este segundo libro no vino a sustituir al primero. La Biblia no vino a quitarle su lugar a la vida. ¡Todo lo contrario! La Biblia fue escrita para ayudarnos a entender mejor el sentido de la vida y a percibir más claramente la presencia de la Palabra de Dios dentro de nuestra realidad." La Biblia no solo nos revela la Palabra de Dios, sino que nos revela Dios se revela.
San Agustín (354-430 d.C.) expresa lo mismo: "La Biblia, el segundo libro de Dios, fue escrita para ayudarnos a descifrar el mundo, para devolvernos la "mirada de la fe y de la contemplación", y para "transformar toda la realidad en una gran revelación de Dios".
El absolutismo de los "paradigmas"
José María Vigil (en la revista "Alternativas" ya aludida) nos cita textos del autor Finkelstein de su libro La Biblia desenterrada. Igualmente se citan textos de Thomas Sheehan, del prólogo de un libro de J. Van Hagen titulado Rescuing Religion. Ambas citas escogidas por Vigil (y otras de estos autores y de otros creadores de "paradigmas"), muestran un conocimimiento arqueológico respetable, pero con un gran desconocimiento hermenéutico de las ciencias bíblicas. La Biblia crea géneros literarios propios, como el uso de mitos, tradiciones y leyendas autónomas.
Los primeros 11 capítulos del Génesis, como un ejemplo, son mitos fundantes: ninguna "arqueología" descubrirá realidades históricas en los mitos de la creación, en los mitos de Adán y Eva, Caín y Abel, el arca de Noé o la torre de Babel. Igualmente ninguna arqueología podrá buscar fundamentos arqueológicos a los relatos bíblicos del Exodo, Moisés y la liberación de los esclavos. Son relatos literarios históricos, que no podamos negar o afirmar con bases únicamente arqueológicas.
Se construyen "paradigmas arqueológicos" que amenazan a las ciencias exegéticas modernas. Los descubrimientos arqueológicos son muy importantes, y debemos conocerlos y tenerlos como referencia, pero crear "paradigmas arqueológicos" como indispensables para interpretar la Biblia, es un fundamentalismo cientista, que manifiesta mucha ignorancia de la exégesis científica moderna de la Biblia.
En algunas propuestas, con base supuestamente arqueológicas, se interpreta el Nuevo Testamento (designado como "Segundo Testamento") en una versión marcadamente fundamentalista. Esto no tiene ningún valor científico, si no tomamos como referencia el texto original griego y los diferentes géneros literarios. Solo una exégesis científica es la apropiada para hacer una crítica al fundamentalismo, sin necesidad de "esquemas arqueológicos".
Conclusión
Es muy posible que los nuevos descubrimientos arqueológicos sean reales, pero pierden relevancia si se sistematizan en paradigmas cerrados y fundamentalistas, y aparecen teóricos y científicos, que no son ni arqueólogos ni biblistas, que utilizan la ciencia con fines personalistas para construir teorías amenazantes, que ignoran el trabajo científico de siglos de investigadores en el campo de la ciencia bíblica y arqueológica.
He escrito este artículo para revalorizar el trabajo de la nueva exégesis científica y liberadora de la Biblia, que nace sobre todo en el Tercer Mundo. Igualmente valorizar el movimiento de lectura popular de la Biblia que hacen nuestras Comunidades Eclesiales de Base. Los que han divulgado los nuevos descubrimientos arqueológicos como un "paradigma", que amenaza y cuestiona el trabajo bíblico liberador han hecho mucho daño y creado mucha confusión. Ya no se trata de un problema "ciencia-fe", sino de una situación de "opresión-liberación". Fin
Para graficar lo dicho cito mi libro: "Memoria del movimiento histórico de Jesús. Desde sus orígenes (años 30) hasta la crisis del Sacro Imperio Romano Cristiano (siglos IV y V)". México (Ediciones Dabar) 2010, 400 pp. Tomo solo algunas referencias de la bibliografía, en forma muy reducida (la presentación completa está en mi libro) sobre todo los documentos que muestran el encuentro entre el cristianismo naciente y la realidad del mundo "arqueológico" circundante, reflejada en la literatura extrabíblica.

martes, 25 de abril de 2017

Francisco: "El Evangelio se anuncia con humildad, no con el poder"


 El anuncio del Evangelio debe ser hecho con humildad, venciendo la tentación de la soberbia. Es la exhortación que hizo Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en la fiesta de San Marcos Evangelista.
El Papa reafirmó la necesidad para los cristianos de "salir para anunciar" y puso de manifiesto que un predicador debe estar siempre en camino sin buscar "un seguro de vida", permaneciendo inmóvil y seguro.
Jesús da la misión a los discípulos: anunciar el Evangelio. "No permanecer en Jerusalén", sino salir a proclamar la Buena Noticia a todos. El Papa Bergoglio se detuvo a reflexionar sobre el Evangelio de Marcos que narra acerca del mandato del Señor a sus discípulos y observó que "el Evangelio es proclamado siempre en camino, jamás sentados, siempre en camino".
Salir para anunciar, no permanecer inmóvil, sino caminar siempre
Es necesario ir donde Jesús no es conocido o donde Jesús es perseguido - dijo el Pontífice - o donde Jesús está desfigurado, para proclamar el Evangelio verdadero:
"Salir para anunciar. Y también en esta salida va la vida, se juega la vida del predicador. Él no está seguro, para los predicadores no hay seguros de vida. Y si un predicador busca un seguro de vida, no es un verdadero predicador del Evangelio: no sale, permanece seguro. Primero: vayan, salgan. El Evangelio, el anuncio de Jesucristo, se hace en salida, siempre en camino, siempre. Tanto en el camino físico, como en el camino espiritual o en el camino del sufrimiento: pensemos en el anuncio del Evangelio que hacen tantos enfermos. ¡Tantos enfermos! Que ofrecen sus dolores por la Iglesia, por los cristianos. Pero siempre salen de sí mismos".
Ante la pregunta de cómo debe ser el estilo de este anuncio, el Santo Padre observó: "San Pedro, que ha sido el maestro de Marcos, es tan claro en la descripción de este estilo". Y dijo que "el Evangelio debe anunciarse con humildad, porque el Hijo de Dios se ha humillado, se ha aniquilado. El estilo de Dios es éste" y "no hay otro". "El anuncio del Evangelio - reafirmó - no es un carnaval, una fiesta". Este "no es el anuncio del Evangelio".
El Evangelio se anuncia con humildad, vencer la tentación de la mundanidad
Francisco también dijo que "el Evangelio no puede ser anunciado con el poder humano, no puede ser anunciado con el espíritu de escalar y subir". Esto - añadió el Papa - "no es el Evangelio". Por lo tanto, todos están llamados a revestirse de "humildad recíprocamente", porque "Dios resiste a los soberbios, pero da gracias a los humildes":
"¿Y por qué es necesaria esta humildad? Precisamente porque nosotros llevamos adelante un anuncio de humillación, de gloria, pero a través de la humillación. Y el anuncio del Evangelio sufre la tentación: la tentación del poder, la tentación de la soberbia, la tentación de las mundanidades, de tantas mundanidades que existen y nos llevan a predicar o a recitar; porque no es predicación un Evangelio diluido, sin fuerza, un Evangelio sin Cristo crucificado y resucitado. Por esta razón Pedro dice: 'Vigilen, vigilen, vigilen... Su enemigo, el diablo, va como un león rugiente buscando a quien devorar. Resístanle, firmes en la fe, sabiendo que los mismos sufrimientos son impuestos a sus hermanos esparcidos por el mundo'. El anuncio del Evangelio, si es verdad, sufre la tentación".
El Papa observó asimismo que si un cristiano dice que anuncia el Evangelio "pero jamás es tentado", entonces significa que "el diablo no se preocupa" porque "estamos predicando una cosa que no sirve".
Pedir al Señor que salgamos de nosotros mismos para evangelizar
"Por esto - dijo el Obispo de Roma - siempre en la verdadera predicación hay algo de tentación y también de persecución". El Pontífice concluyó su homilía subrayando que cuando estamos en el sufrimiento, es el Señor quien nos da la fuerza, tal como lo prometió cuando envió a los Apóstoles:
"Será el Señor el que nos consolará, el que nos dará fuerza para ir adelante, porque Él obra con nosotros si nosotros somos fieles al anuncio del Evangelio, si salimos de nosotros mismos para predicar a Cristo crucificado, escándalo y locura, y si hacemos esto con un estilo de humildad, de verdadera humildad. Que el Señor nos dé esta gracia, como bautizados, a todos, de tomar el camino de la evangelización con humildad, con confianza en Él mismo, anunciando el verdadero Evangelio: 'El Verbo ha venido en la carne'. El Verbo de Dios ha venido en la carne. Y ésta es una locura, es un escándalo; pero hacerlo con la conciencia de que el Señor está junto a nosotros, obra con nosotros y confirma nuestro trabajo".

No preocupa la "seguridad" de Francisco, que se desplazará en Egipto en vehículos sin blindar



El Vaticano ve con "serenidad" la seguridad del Papa en Egipto. Así se ha expresado el portavoz de la Santa Sede, Greg Burke, quien además ha revelado que Francisco se desplazará en un vehículo "normal, cubierto pero no blindado" -en concreto, un Volkswagen Golf- durante el viaje que emprenderá los próximos 29 y 29 de abril.
Durante las cerca de 27 horas que el pontífice estará en Egipto, donde rige el estado de emergencia tras los atentados contra iglesias coptas el 11 de abril que causaron 46 muertos, Francisco se desplazará en vehículos sin blindar, informó hoy el portavoz papal.
 Greg Burke eludió hablar de "preocupación" de la Santa Sede en relación con las medidas de seguridad que rodearán al Papa y las puso en el contexto de "las cosas que hay que tener en cuenta".
Por eso ilustró con el ejemplo del tipo de vehículo que empleará Jorge Bergoglio en sus desplazamientos la actitud con la que el Papa afronta la visita.
"El Papa quiere ir adelante y nosotros vamos adelante con serenidad", dijo el portavoz.
Burke afirmó que por parte del Vaticano las medidas de seguridad aplicadas serán "las mismas" que las dispuestas en otros viajes papales.
Y en relación con la situación del nivel de respeto de los derechos humanos en Egipto, respondió con un escueto "veremos qué tiene que decir el Papa" cuando se le preguntó sobre si Francisco lo abordará con las autoridades egipcias.
"Es un momento importante para el diálogo interreligioso", resumió Burke sobre el sentido de este viaje a Egipto, que será el vigésimo séptimo país que visita Francisco durante su pontificado.
El desplazamiento a El Cairo, agregó el portavoz, tiene un triple significado: pastoral, por el encuentro con la comunidad católica local; ecuménico, por las reuniones con los cristianos coptos, e interreligioso, por el contacto con los representantes musulmanes.
Durante su visita a la ciudad el Papa argentino pronunciará un total de cinco discursos: en la conferencia internacional de paz en la que participará el viernes, en su encuentro con las autoridades, en su visita al Papa copto ortodoxo Tawadros II, en la homilía de la misa del sábado y ante el clero y los religiosos católicos.
El Papa tiene previsto partir del aeropuerto romano de Fiumicino el viernes, 28 de abril, a las 10:45 horas locales (08:45 GMT) y llegará a El Cairo a las 14:00 horas locales (12:00 GMT); posteriormente se desplazará al palacio presidencial, donde el jefe de Estado, Abdelfatah al Sisi, le dará la bienvenida oficial.

Después el Papa irá la institución egipcia de Al Azhar, el centro de referencia del islam suní, donde visitará al jeque Ahmad al Tayeb, su máximo responsable, con quien luego participará en la conferencia internacional de paz.
En ese encuentro el Papa pronunciará el primero de sus discursos, después de que haya tomado la palabra Al Tayeb, precisó el portavoz vaticano, quien indicó que la Santa Sede no disponía hoy todavía del programa detallado del evento.
La jornada del viernes continuará con un encuentro con las autoridades -miembros del Gobierno, representantes del cuerpo diplomático, de la Universidad y de la cultura-, donde el Papa pronunciará su segundo discurso, tras el del presidente Al Sisi.
El día concluirá con la visita de cortesía de Francisco al papa copto ortodoxo, Tawadros II, quien tomará la palabra y a quien el pontífice responderá en su tercer discurso de este viaje.
Con el papa Tawadros II se desplazará a la Iglesia de San Pedro, donde ambos pronunciarán una oración ecuménica por las víctimas de los atentados contra cristianos de los últimos meses.
El Papa Francisco se alojará en la nunciatura vaticana en El Cairo, donde cenará, y después saludará a unos trescientos jóvenes que llegaron a El Cairo en peregrinación con motivo de la visita del pontífice, señaló Burke.
Al día siguiente el Papa celebrará una misa en el Estadio del Ejército del Aire egipcio, un lugar elegido como escenario hace pocos días, precisó el portavoz vaticano.
Después, el Papa almorzará con obispos y clero egipcios y posteriormente tiene previsto pronunciar su último discurso, durante un encuentro de oración en el que además participarán religiosos y seminaristas católicos.
La salida del Papa está prevista a las 17:00 horas locales (15:00 GMT) en un vuelo de la compañía Alitalia que llegará al aeropuerto romano de Ciampino unas tres horas y media más tarde.
(C. Doody/Agencias)

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (16,15-20)






La salvación, que realiza Dios y anuncia gozosamente la Iglesia, es para todos, y Dios ha gestado un camino para unirse a cada uno de los seres humanos de todos los tiempos. 


Ha elegido convocarlos como pueblo y no como seres aislados. Nadie se salva solo, esto es, ni como individuo aislado ni por sus propias fuerzas. Dios nos atrae teniendo en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que supone la vida en una comunidad humana. 

Este pueblo que Dios se ha elegido y convocado es la Iglesia. Jesús no dice a los Apóstoles que formen un grupo exclusivo, un grupo de élite. Jesús dice: «Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos» ...

Me gustaría decir a aquellos que se sienten lejos de Dios y de la Iglesia, a los que son temerosos o a los indiferentes: ¡El Señor también te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor!

Ser Iglesia es ser Pueblo de Dios, de acuerdo con el gran proyecto de amor del Padre. Esto implica ser el fermento de Dios en medio de la humanidad. Quiere decir anunciar y llevar la salvación de Dios en este mundo nuestro, que a menudo se pierde, necesitado de tener respuestas que alienten, que den esperanza, que den nuevo vigor en el camino. 

La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio...

En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero... La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados. Esta convicción se convierte en un llamado dirigido a cada cristiano, para que nadie postergue su compromiso con la evangelización, pues si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. 

Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos «discípulos» y «misioneros», sino que somos siempre «discípulos misioneros». Si no nos convencemos, miremos a los primeros discípulos, quienes inmediatamente después de conocer la mirada de Jesús, salían a proclamarlo gozosos: «¡Hemos encontrado al Mesías!» (Jn 1,41). 
La samaritana, apenas salió de su diálogo con Jesús, se convirtió en misionera, y muchos samaritanos creyeron en Jesús «por la palabra de la mujer» (Jn 4,39). También san Pablo, a partir de su encuentro con Jesucristo, «enseguida se puso a predicar que Jesús era el Hijo de Dios» (Hch 9,20). ¿A qué esperamos nosotros?”

(Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 119 y ss. `P´L,º

EVANGELIO DE HOY: FUERON A PREGONAR EL EVANGELIO POR TODAS PARTES






Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,15-20):

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. 

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la Palabra con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor

El Papa en Santa Marta: ‘ Ni compromisos, ni rigidez. Es el Espíritu quien nos vuelve Libres’


Nuestra fe es concreta y rechaza sea compromisos que idealizaciones. Lo indicó el papa Francisco este lunes al retomar las misas matutinas en la capilla de la Casa Santa Marta, a la cual participaron también los purpurados del Consejo de Cardenales que desde hoy se reúnen tres días con el Santo Padre.
La homilía parte del encuentro de Nicodemo con Jesús y del testimonio de Pedro y Juan después de la curación de un inválido, narrados en las lecturas del día.
Jesús, indica el Papa, le explica a Nicodemo con amor y paciencia que es necesario “nacer desde lo alto”, “nacer del Espíritu”, y por lo tanto cambiar de mentalidad.
Subrayó también la primera lectura de los Actos de los Apóstoles, donde Pedro y Juan después de sanar a un inválido “responden con simplicidad” cuando les intiman a no predicar más. Pedro responde: “No, no podemos callar lo que hemos visto y escuchado. Y proseguiremos así”.
Esto, aseguro el Pontífice, es “un hecho concreto” es lo “concreto de la fe “respecto a los doctores que “quieren entrar en negociados para llegar a compromisos”.
A veces nos olvidamos que nuestra fe es concreta: El Verbo se hizo carne y no idea. Lo concreto de la fe lleva a ser “francos”, al “testimonio hasta el martirio”.
Para estos Doctores de la Ley, el Verbo “no se ha hecho carne: se ha hecho ley y se debe hacer esto hasta acá y no más allá”. Y así se quedaban “enjaulados en esta mentalidad racionalista, que ha terminado con ellos, ¡eh!” Porque en la historia de la Iglesia ella ha condenado el racionalismo, el Iluminismo, aunque  tantas otras veces ha caído en una teología del ‘se puede y no se puede’, ‘hasta aquí, hasta allá’, y olvidando la fuerza, la libertad del Espíritu, este renacer del Espíritu que da la libertad, la franqueza de la predicación y el anuncio de que Jesucristo es el Señor”.
“Pidamos al Señor –concluyó el Papa en su homilía– tener esta experiencia del Espíritu que va y viene y nos lleva adelante, del Espíritu que nos da la unción de la fe, la unción de las cosas concretas de la fe”.
Porque, dijo al terminar su predicación: “‘el viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es para quien ha nacido del Espíritu’: siente la voz, sigue el viento, sigue la voz del Espíritu sin saber dónde terminará. Porque ha hecho una opción por lo concreto de la fe y el renacimiento en el Espíritu”.
“Que el Señor nos dé a todos nosotros –concluyó el Sucesor de Pedro– este Espíritu pascual, de ir por los caminos del Espíritu sin compromisos, sin rigideces, con la libertad de anunciar a Jesucristo como Él ha venido: en la carne”.

Servidoras de Jesús, en el Cottolengo: Las matemáticas de Dios


«No tengáis miedo», «paz a vosotros», son las frases que más se repiten en los relatos de la Resurrección. La confianza y la paz acompañan a los que han experimentado a Jesucristo vivo y resucitado, a los que se fían de la Providencia
No es fácil para una matemática acostumbrarse a vivir sin previsiones, sin tener todo controlado como hace la mayoría de la gente. Es el caso de la madre Claudia, superiora de la comunidad de Servidoras de Jesús del Cottolengo del padre Alegre (Madrid). Allí, 14 hermanas –ocho de las cuales se mueven en sillas de ruedas– atienden a 80 enfermas con discapacidad.
Dice la madre Claudia que, hace 28 años, cuando entró en la congregación, «lo primero que me sorprendió fue la Providencia, y también la alegría. No tener nada, atender a enfermos pobres e incurables, y estar siempre contentos: eso es lo que se respira aquí. La alegría de no tener nada. Cada día es un regalo, la salud es un regalo, levantarse por la mañana es un regalo».
En el Cottolengo «vivimos totalmente abandonados en la Providencia, no tenemos subvenciones de ningún tipo. Tampoco pedimos nada ni aceptamos nada que sea fruto de una petición directa que otros hagan para nosotras: es el cuarto voto que tenemos». En realidad, al único al que le pueden pedir algo es a Dios, «por eso la oración es el trabajo más importante que tenemos. El sagrario es el centro de esta casa: cuando alguien necesita algo allá que vamos, a ponernos delante de Él. Y el Señor nunca nos defrauda. Es el mejor jefe».
Así, aunque la casa es muy grande y tiene muchos gastos, Dios siempre ha provisto, desde 1948 cuando echó a andar en Algete. Hasta los mismos voluntarios, indispensables para su funcionamiento, son también fruto de la Providencia, porque no hay un compromiso fijo y vienen cuando quieren o cuando pueden.
Anécdotas sobre este vivir abandonado en Dios hay muchas. La pasada Navidad no tenían lombarda, un plato típico que suelen dar de cenar a las enfermas en el Cottolengo. «Dos días antes no teníamos nada, pero entonces llamaron a la puerta y un señor al que no conocíamos de nada nos dijo: “No sé por qué, pero les traigo dos cajas de lombarda”. Nosotras sí sabíamos por qué».
En otra ocasión no tenían leche, algo muy necesario sobre todo para hacer la papilla que precisan para comer las enfermas a las que llaman las pequeñas, las que están en peor estado de salud. «Entonces llegaron unas voluntarias que nos trajeron dos cajas grandes de leche, y no había pasado una hora cuando llegó un camión con un palé entero lleno de leche.
Y así hay muchas más historias», afirma madre Claudia con una sonrisa, recordando que «Dios es Padre, y los enfermos son sus mimados. Y cuida de ellos hasta el mínimo detalle».
La superiora de este Cottolengo aclara que «a veces atribuimos lo que nos pasa a la casualidad, cuando en realidad es la Providencia de Dios la que está detrás. Hay que pedirle al Señor por tus necesidades. A veces no llegan las cosas como tú querrías, y en vez de una cosa te manda otra, pero es por una razón que descubres después, y es lo mejor para ti. Hay que fiarse de Dios por entero».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

25 de abril: san Marcos, evangelista



Juan Marcos era su nombre completo. Bien conocido por el historiador Lucas y a través de sus afirmaciones, desparramadas en su obra llamada Hechos de los Apóstoles y completadas con las que están en el tercer Evangelio, es posible reconstruir varios aspectos muy interesantes de la vida de Marcos.
Era hijo de una tal María que algunos, jugando con pasajes neo-testamentarios, la hacen dueña de la casa donde se celebró la última cena y de aquella otra que sirvió de primer refugio de Pedro cuando en ángel lo libró de la prisión en Jerusalén.
A Marcos se le identifica con el joven que, la noche del prendimiento de Jesús en Getsemaní, salió huyendo desnudo después de haber dejado la sábana que lo cubría en manos de los que intentaban prenderlo.
Quizá fue bautizado por Pedro. Era judío temeroso de Dios, judío cumplidor fiel y buen conocedor de la Ley y los Profetas. Probablemente era uno de los muchos que se habían helenizado por su contacto con el mundo griego; el segundo nombre grecorromano de Marcos unido al primero genuinamente hebreo de Juan, junto con su parentesco con el chipriota Bernabé, apoya esta posibilidad. Y quizá estas dos cualidades hicieron que los Apóstoles se fijaran en él y lo tomaran como uno de sus principales colaboradores a la hora de ponerse a predicar el Evangelio para cumplir el encargo de Jesús.
De hecho es compañero de Pablo y Bernabé en el primer viaje apostólico a Chipre y Asia Menor; pero abandonó aquel cometido en Perge de Panfilia, sin que se conozcan con certeza los motivos –algunos apuntan que tomó la decisión por miedo, cuando vio las dificultades anejas a la predicación– y sin atender a razones. Este abandono fue el motivo por el que Pablo rechazara su compañía y discutiera con Bernabé al organizar el segundo viaje de predicador, haciéndose acompañar por Silas para dirigirse a Asia, mientras que Bernabé tomó consigo a su primo Juan Marcos, marchando a Chipre.
Marcos debió de trasladarse a Roma, donde fue compañero y ayudante de Pedro, en la década del 50 al 60; como asiduo oyente de la primitiva catequesis petrina, puso por escrito lo que escuchó tantas y tantas veces al primer papa, que era infatigable a la hora de dar a los romanos testimonio de Cristo resucitado, hasta el punto de que el obispo de Hierápolis, Papías, junto con san Ireneo, lo llaman «intérprete de Pedro» para dar a entender que lo escrito por Marcos en el segundo Evangelio no es de cosecha propia, sino la genuina predicación del primero de los Apóstoles. ¿Será esta la razón por la que los notarios le hayan tomado por patrono?
Marcos está en Roma en torno al año 62, porque cuando Pablo escribió su carta a los colosenses les manda saludos en su nombre, y en la carta a Filemón anuncia la posibilidad de la próxima marcha de Marcos a Colosas. Se ve que el disgusto primero había dado paso a la reconciliación y a la confianza.
En el año 67 reside en Éfeso; Pablo está preso y soporta las penalidades de su segunda cautividad, escribe la última carta a Timoteo pidiéndole que, cuando vaya a Roma, se haga acompañar por Marcos porque echa muy de menos sus servicios.
Se le atribuye la fundación de la Iglesia de Alejandría, y Simón Metafraste cuenta que allí lo martirizaron en la fiesta de la diosa Serápidis o Farmuti, coincidente aquel año con la de la Pascua cristiana; dice que los paganos egipcios se enfurecieron porque los éxitos que iba consiguiendo el evangelista con su predicación vaciaban los templos nacionales.
Las reliquias del santo, que sin ser Apóstol perteneció al círculo de los primeros discípulos del Maestro, llegaron a Venecia en el año 828; los venecianos lo tomaron por Patrono y levantaron una iglesia para albergar su cuerpo entre el 828 y el 832; en el 1063 comenzaron la construcción de la basílica actual, que, con sus arcos de medio punto y sus cinco cúpulas, está claramente influenciada por el estilo arquitectónico bizantino del período medio o comneno.
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