viernes, 10 de marzo de 2017

Un incendio provocado daña la Capilla de la Ascensión en el Monte de los Olivos


Un incendio provocado, acaecido este miércoles, ha dañado la Capilla de la Ascensión, en la cima del Monte de los Olivos. Según la Custodia de Tierra Santa, han quemado un neumático al lado de la roca -custodiada dentro de la capilla- desde donde, según una tradición que data de los primeros siglos del cristianismo, Jesús ascendió al cielo.
También ha sufrido daños por el fuego un armario que contiene las tarjetas postales y artículos religiosos puestos a la venta por una familia musulmana que se encarga de custodiar el lugar sagrado. Según la policía, se ha tratado precisamente de una disputa entre dos familias involucradas en la custodia del lugar sagrado. Una persona ha sido detenida para ser interrogada.
La Capilla de la Ascensión es uno de los cuatro lugares santos compartidos, gestionados de acuerdo con las reglas del Status Quo, el conjunto de disposiciones relativas al origen otomano que regulan los derechos de propiedad y de acceso. De los cuatro lugares santos compartidos (los otros tres son la basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, la de la Natividad en Belén y la tumba de la Virgen, en el valle del Cedrón) la capilla de la Ascensión es la única bajo la jurisdicción del Waqf, la autoridad musulmana de los lugares santos.
La capilla data de la época de los cruzados y fue construida en el sitio de una anterior destruida en el año 614 por los persas. El lugar santo también es frecuentado por musulmanes (que admiten la Ascensión de Jesús al cielo, al tiempo que niega su muerte en la cruz y su resurrección).
Agencia Fides
Alfa y Omega

«Pablo VI ha sido un cristiano del siglo XX que, quizá como nadie, ha vivido a Cristo y ha querido llevarlo a su tiempo»



El Papa Pablo VI «ha sido un hombre, un cristiano del siglo XX, que, quizá como nadie, ha vivido a Cristo y ha querido llevarlo a su tiempo». El «afán de toda su vida» fue responder a una pregunta que ya formuló siendo sacerdote en la Secretaría de Estado: «¿De qué sirve decir la verdad si los hombres de nuestro tiempo no lo entienden?». Así lo sostiene Giovanni Maria Vian, quien este jueves presentó en Madrid su obra Pablo VI. Un hombre como vosotros (Ediciones Cristiandad).
El historiador y director de L’Osservatore Romano ha recopilado una serie de «textos íntegros» de Juan Bautista Montini, la mitad de antes de su pontificado, para «sacar de la sombra a un hombre que merece la pena conocer» y que «ha querido mucho a España y España no lo ha entendido».
Aunque se vio «eclipsado» por su predecesor, el beato Juan XXIII, y su segundo sucesor, san Juan Pablo II, Vian cree que «todos los que han venido después tienen que ver con él». Hasta el punto de que «Francisco lo considera su Papa», ya que es el Pontífice «de su maduración cristiana, de su maduración como religioso».
Otra muestra: el futuro Benedicto XVI, el cardenal Ratzinger –apenas un año después de ser creado purpurado por el propio Pablo VI–, apuntaba ya la idea de una posible renuncia y hablaba de un «Papa que estrecha las manos, que no rehúsa los besos, que no extiende la mano para que se la besen». «“Es el hombre que extiende la mano para el encuentro”, dice Ratzinger», concluyó Vian.
«Pasión por ir en búsqueda de los alejados»
En la mesa, junto al autor de Pablo VI. Un hombre como vosotros, estuvieron el arzobispo de Madrid y el director de la Fundación Pablo VI, José Tomás Raga; mientras que entre el público se pudo ver al secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, y al escritor Juan Manuel de Prada.
El cardenal Osoro subrayó que Pablo VI fue «un hombre de Dios que nos introduce en una época nueva», y celebró que el director del periódico vaticano haya sido capaz de ofrecer este «retrato interior» del Pontífice, eligiendo acertadamente textos que reflejan «su espíritu, su contribución y su misión».
En palabras del vicepresidente de la Conferencia Episcopal, cuando se dirige a los artistas y a la ONU, se aprecia su «pasión por ir en búsqueda de los alejados, de los que piensan distinto e incluso de los que son contrarios a la Iglesia». «El Papa Francisco, ha encontrado en Pablo VI la pasión que ha de tener la Iglesia por anunciar la alegría del Evangelio. Hay que ir a entregar la persona viva de Jesucristo», aseveró, incidiendo además en que «para España, que se publique este libro, es muy importante».
El profesor Raga también agradeció la labor de búsqueda y selección de Vian, y explicó que Pablo VI «tiene mucho de agustiniano», por las referencias permanentes a que «en el interior del hombre está la verdad». «Habló de todo, habló con todos. A la voz se unió la obra», añadió.
Infomadrid / R.P.

«Los niños extranjeros no acompañados en Melilla son tratados antes como extranjeros que como niños»


Casi 100 menores migrantes no acompañados duermen en las calles de Melilla, donde el año pasado llegaron, sin compañía de adultos y de manera irregular, unos 1.800. La Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE acaba de presentar el informe Rechazo y Abandono. Situación de los niños que duermen en las calles de Melilla, realizado por la Clínica Jurídica de la Universidad y que refleja la situación de estos menores
El fenómeno de los menores extranjeros no acompañados, también conocidos como MENA, lleva desde 1995 presente en Melilla. La situación insostenible de los centros como la Purísima, que casi duplica el número de personas que acoge y la violencia y rechazo que viven los menores, son algunas de las causas por las que prefieren vivir en la calle. Fuera de Melilla, en la Península, la situación tampoco mejora para ellos.
Las autoridades de Melilla estiman que casi 100 menores duermen en las calles de la ciudad. La cifra, sin embargo, no es clara, pues muchos de los menores no son inscritos en el registro de MENA, ya que cifras no oficiales, señalan que aproximadamente 1.800 menores llegaron solos a la ciudad en 2016. «La información objetiva no existe» dice Violeta Assiego, coordinadora del informe Rechazo y abandono. Situación de los niños que duermen en las calles de Melilla realizado por la Clínica Jurídica de la U.P.Comillas.
Una vez en Melilla, los menores son mandados a centros como la Purísima, que cuentan con una capacidad de 180 plazas y se encuentran rebasados, «cuando nosotros fuimos había 322 chavales» dice Assiego. Dentro del centro, la situación de incomodidad y malos tratos que sufren, impulsan a estos menores a salir a la calle «muchos nos decían que preferían vivir en la cárcel o en la calle que en el centro de la Purísima con todo lo que eso conlleva [drogas, alcohol…]» dice Isabel Díez, alumna que ha participado en el informe.
Si la situación para llegar a España incluye separación de familias, documentos falsos, miedo a las redadas y al qué pasará a la mañana siguiente, la situación no mejora una vez dentro del territorio. Muchos de ellos, tratan de saltar y colarse en los barcos o coches que van a la Península. Es el riski, «la única forma de llegar a la península» y «la única forma que tienen para hacer valer sus derechos como niños que son» dice Isabel. O sino, mienten y dicen que son mayores de edad para que les trasladen a la otra orilla del Mediterráneo, lo cual complica la tarea de reconocer la minoría de edad una vez llegan a la Península.
La llegada a la Península
«Cada semana nos están llegando casos de menores extranjeros no acompañados» dice Lourdes Reyzábal de Fundación Raíces. A los chavales se les hacen pruebas para determinar su edad. «Todos dan 19 años» sin importar que físicamente, los niños aparenten otra edad y «la fecha de nacimiento que te ponen es la del día que te hacen las pruebas». Si se niegan a hacer las pruebas, puede considerarse que el menor lo hace «porque es mayor de edad y lo quiere ocultar». En muchos casos, los niños tampoco tienen un abogado que defienda sus intereses.
No pueden ser expulsados del país ya que desde el 2014, el protocolo de MENA no lo permite. No son protegidos por el sistema de protección de menores que garantiza sus derechos como niños, pero tampoco pueden trabajar porque en sus papeles, pone que son menores de edad. Viven durante años en una «situación de limbo» concluye Lourdes. «Son considerados mayores para que nadie les proteja».
El informe es un proyecto realizado por la Clínica Jurídica y la Oficina de Compromiso Solidario de la Universidad Pontificia Comillas además de la Cátedra Santander de Derecho y Menores de la misma. Ha sido presentado dentro de las Jornadas sobre Menores Infancia en Melilla que se ha celebrado esta semana. Además de la presentación del informe, ha habido otras ponencias para concienciar sobre la cruda situación que viven estos menores extranjeros no acompañados y explicar además los problemas que tienen las familias de refugiados o las víctimas de trata; temas en los que, en ninguno, el menor es lo primero, y, como han coincidido varios ponentes, debería serlo.
Laura García
Alfa yOmega

Celibato opcional no es solución a la falta de sacerdotes, asegura el Papa Francisco

En una entrevista concedida al periódico alemán Die Zeit, el Papa Francisco subrayó que, ante el problema de la falta de vocaciones sacerdotales, «el celibato opcional no es la solución».
El Santo Padre reconoció que «la falta de vocaciones es un problema grande. Un problema que la Iglesia debe resolver. La Iglesia debe encontrar la forma de resolverlo».
Como solución, el Pontífice apuntó, en primer lugar, a la oración: «creo que lo primero que debemos hacer es rezar. El Señor nos ha dicho que recemos. Nos falta oración».
En segundo lugar, afirmó la necesidad de poner los medios para que aumenten las vocaciones: «debemos trabajar con los jóvenes que tengan alguna inquietud de servicio a los demás. Y esto es muy difícil. El trabajo con los jóvenes se debe hacer para que ellos se planteen su vocación».
«Los jóvenes son los grandes descartados en la sociedad moderna, y lo vemos en la falta de trabajo para ellos en tantos países», alertó.
Además, «hay otro problema que afecta a las vocaciones: el problema de la natalidad», indicó. «Si no hay niños, no habrá sacerdotes. Creo que es el principal problema que deberemos afrontar en el próximo Sínodo sobre los jóvenes, pero no es un problema de proselitismo, no. No se consiguen vocaciones con el proselitismo».
Preguntado por el periodista si es necesario dar incentivos a los jóvenes para ser sacerdotes, como por ejemplo, decirles que no es necesario que renuncien a una vida sentimental-sexual, el Papa reconoció que «en ese contexto el celibato opcional se discute, sobre todo cuando hay necesidad de clero». Sin embargo, advirtió que «el celibato opcional no es la solución».
En este sentido, el Pontífice reflexionó sobre los «viri probati», hombres casados que recibieron la ordenación como diáconos, presbíteros u obispos con el compromiso de llevar una vida de continencia total una vez recibidas las sagradas órdenes. «Son una posibilidad», afirmó. «Pero debemos también decidir qué tipo de tarea asumirán, por ejemplo, para las comunidades aisladas».
Crisis de fe
El Obispo de Roma habló sobre la maduración de la fe, y llamó a no desanimarnos ante las crisis de fe porque «no podemos crecer sin crisis. En la vida humana sucede lo mismo. El crecimiento biológico también es siempre una crisis, ¿no? La crisis del niño que se hace adulto. En la fe ocurre lo mismo».
«La crisis es, no digo el pan nuestro de cada día, pero la vida es parte de la vida de la fe; una fe que no entra en crisis para crecer se vuelve infantil». Y recordó que «la fe es un don, te la dan».
En otro momento de la entrevista, el periodista Giovanni di Lorenzo observó la contradicción que existe en el mafioso que hace la señal de la cruz antes de empezar una matanza. «Sí, eso es una enfermedad. Una enfermedad religiosa».
«En América Latina los mafiosos también utilizan la religión. Se llaman cristianos a sí mismos, pero para resolver sus problemas llaman a los sicarios y luego van a la iglesia», remarcó.
El Santo Padre señaló que esa contradicción le molesta, «pero me enfado más cuando la Iglesia, la Santa Madre Iglesia, mi madre, mi Esposa, no da un testimonio de fidelidad al Evangelio: eso sí que me hace mal».
Sobre el populismo, el Papa indicó que «dentro del populismo siempre hay un mesianismo. Siempre. Y también una justificación: perseverar la identidad del pueblo».
Frente esta ola de populismo que afecta a muchas democracias occidentales y europeas, Francisco reflexionó sobre los grandes líderes políticos europeos de después de la segunda guerra mundial.
«Ellos imaginaron una fraternidad en toda Europa: desde el Atlántico hasta los Urales. Ese es el sueño de grandes líderes que son capaces de llevar el bien a los países sin necesidad de ser ellos el centro, sin ser mesías». Francisco reconoció que le preocupa el populismo, «al menos en Europa sí. Un poco».
Sobre los ataques recibidos en los últimos meses –los carteles que aparecieron en Roma con duras críticas al Pontífice o el caso del ejemplar falso del diario del Vaticano L’Osservatore Romano (LOR)–, dijo que no le hacen un mal personal. Además, aseguró que «desde el momento en que fui elegido Papa, no he perdido la paz».
El Papa valoró que existan diferentes formas de pensar en el Vaticano. «Eso también es una riqueza», insistió.
Sobre el caso concreto del ejemplar falso de LOR, señaló, con ironía, que no era una riqueza, pero observó entre risas que el dialecto romanesco en el que estaba escrito «era un romanesco bellísimo. Era un romanesco culto. Aquello no lo había escrito uno de la calle».
La Orden de Malta
En sus respuestas, Francisco también habló de la crisis de la Orden de Malta. Recientemente, el Pontífice pidió al Gran Maestre de la Orden que presentara su dimisión después de que una Comisión del Vaticano investigara algunas irregularidades. El periodista le preguntó al Santo Padre si esa decisión le supuso un enfrentamiento con el Cardenal Burke, Patrono de la Orden, sobre todo después de que el Vaticano enviara un representante sin contar con el cardenal.
Francisco rechazó cualquier enfrentamiento con el Purpurado estadounidense. «No es un adversario», aseguró.
«Con la Orden de Malta había un problema que él no era capaz de gestionar porque no era el único protagonista allí. Yo no le retiré el título de Patrono de la Orden de Malta. Él continúa siendo Patrono. Pero se debía encauzar la situación en la Ordena, y por eso nombré un delegado capaz de encauzarlo, con un carisma que no tiene el cardenal Burke».
ACI/Miguel Pérez Pichel

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (5,20-26)




Para practicar la justicia hasta el fondo, viviendo el mandamiento del amor, hay que ser realistas, coherentes y reconocerse hijos del mismo Padre, y por lo tanto hermanos. Son los tres criterios prácticos sugeridos por el Papa Francisco en su homilía.

En el pasaje evangélico propuesto por la liturgia, Jesús nos habla de «cómo debe ser el amor entre nosotros». Comienza su discurso «diciendo una cosa para entender bien cómo debemos avanzar en el camino del amor fraterno». He aquí sus palabras: «Os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos».

Por lo tanto, afirma Jesús, «debemos ser justos, debemos amar al prójimo, que es el problema de hoy; pero no como esos doctores de la ley que tenían una filosofía especial»: decían bien «todo lo que se debe hacer» —considerándose «inteligentes» y «buenos»— pero «después ellos no lo hacían». Y por esto, respecto a ellos, «Jesús dice: haced todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen». Y lo dice «porque no eran coherentes».

Eran, de hecho, personas que «sabían que el primer mandamiento era amar a Dios; sabían que el segundo era amar al prójimo». Sin embargo, «tenían muchos matices de ideas, porque eran ideólogos». Y hacían toda una serie de distinciones sobre lo que significa «amar al prójimo». Acabando, luego, por asumir «una actitud que no era amor», sino más bien «indiferencia hacia el prójimo». He aquí, por lo tanto, que Jesús aconseja superar este modo de proceder, que no es justicia sino equilibrio social».

Y para hacerlo, Jesús nos sugiere «tres criterios». El primero es precisamente «un criterio de sano realismo». En efecto, Jesús dice que «si tú tienes algo contra el otro, y vosotros no podéis resolver» la cuestión y «buscar una solución», es oportuno encontrar el modo «al menos de poneros de acuerdo». Sobre todo, aconseja el Señor, «procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino». Quizá «no sea lo ideal, pero el acuerdo es una cosa buena: es realismo».

Y a cuantos objetan que «los acuerdos no duran» tanto que como se suele decir, «se hacen para romperlos», la respuesta es que «el esfuerzo de hacer acuerdos» sirve para «salvar muchas cosas: uno da un paso, el otro da otro paso» y «así al menos hay paz». Aunque quizá sea «una paz muy provisoria» porque nace de un acuerdo.

En síntesis, «Jesús es realista» cuando afirma que «esta capacidad de hacer acuerdos entre nosotros significa también superar la justicia de los fariseos y de los doctores de la ley». Es «el realismo de la vida». Tanto que Jesús recomienda explícitamente llegar «a un acuerdo mientras vas de camino, precisamente para frenar la lucha y el odio entre nosotros. Nosotros, en cambio, muchas veces queremos terminar las cosas, llevarlas al límite».

«Un segundo criterio que nos da Jesús es el criterio de la verdad». Existe, en efecto, el mandamiento de no matar; pero «también hablar mal de otro es matar, porque la raíz es el mismo odio: no tienes el valor de matarlo o piensas que es demasiado, pero lo matas de otra manera, con las habladurías, las calumnias, la difamación».

En el Evangelio de Mateo, las palabras de Jesús al respecto son claras: «Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín y si lo llama “necio” merece la condena de la gehenna del fuego». 

Por eso, «cuando escuchamos personas que se dicen cosas feas», hay que recordar siempre que llamando “imbécil” o “necio” se mata al hermano, porque el insulto «tiene una raíz de odio». De hecho, «nace de la misma raíz del crimen: es la misma, el odio». En cambio, prosiguió, «buscar insultos es una costumbre muy común entre nosotros». Existen «personas —destacó— que para expresar su odio contra otra persona tienen una capacidad impresionante». Y no piensan cuánto mal haga «desgañitarse e insultar». 

El tercer criterio que nos da Jesús «es un criterio de filiación». Nosotros, afirmó el Pontífice, «no debemos matar al hermano» precisamente en cuanto que él es nuestro hermano: «tenemos el mismo padre». Y, se lee en el Evangelio, «no puedo ir con el Padre si no estoy en paz con mi hermano». 

Jesús, en efecto, dice: «si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante al altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda». Por lo tanto, recomienda el Señor, «no hablar con el Padre si no estás en paz con tu hermano» o «al menos con un acuerdo».

He aquí los tres criterios: «un criterio de realismo; un criterio de coherencia, es decir no matar pero también no insultar porque quien insulta mata, asesina; y un criterio de filiación: no se puede hablar con el Padre si no puedo hablar con mi hermano». Son los tres criterios para «superar la justicia de los escribas y fariseos».

Un «programa que no es fácil, pero es el camino que Jesús nos indica para seguir adelante. Pidamos al Señor la gracia de poder seguir adelante en paz entre nosotros», quizá también «con los acuerdos, pero siempre con coherencia y con espíritu de filiación».

De la homilía en Santa Marta el 12 de junio de 2014. Fuente: L’Osservatore Romano.

RECONCÍLIATE CON TU HERMANO ANTES DE ACERCARTE AL SEÑOR




Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

«Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. 

Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. 

Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 

Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Palabra del Señor

Papa Francisco: Síntesis de la entrevista concedida a Die Zeit

Idealizar a las personas es una forma de agresión
“No me considero un hombre excepcional” – afirma el Papa Bergoglio al responder a la pregunta acerca de si se siente apabullado ante las expectativas que tantas personas han puesto en él –. “Soy un pecador”, “un hombre que hace lo que puede”, “común”. Siento que “no me hacen justicia con las expectativas”, “exageran”. “No se olvide – precisa – que la idealización de una persona es una forma sutil de agresión” y “cuando me idealizan, me siento agredido”.
Comprendo si a alguien no le gusta cómo actúo
El periodista le pregunta si le afectan los ataques que provienen del Vaticano. “No”, responde Francisco: “Desde el momento en que he sido elegido Papa no he perdido la paz. Comprendo que a alguien no le guste mi modo de actuar, pero lo justifico; hay tantos modos de pensar, es legítimo y también es humano, es una riqueza”.
El romanesco de los carteles y el sentido del humor
Acerca de los carteles en romanesco que lo acusaban de no ser misericordioso, el Papa dice que el dialecto usado “era muy bello”, a la vez que añade que “no lo ha escrito uno de la calle”, sino una persona culta. “Logra reírse de esto”, le dice el periodista. Y el Papa responde que sí, recordando que todos los días reza con la oración de Santo Tomás Moro para pedir el sentido del humor. Y el Señor le “da bastante sentido del humor”.
Orden de Malta
Sobre la vicisitud de la Orden de Malta, el Obispo de Roma explica que había problemas, y que “tal vez” el Cardenal Burke “no ha sido capaz de gestionar, porque él no era el único protagonista”. Por esta razón – explica – ha nombrado a un delegado capaz de arreglar las cosas, una persona “con un carisma que no tiene el Cardenal Burke”. Si bien – observa – que el Purpurado sigue siendo Patrono de la Orden.
Crisis vocacional: problema grande
Con respecto a la crisis de vocaciones, el Pontífice observa que “es un problema grande” y “grave”. Donde no hay sacerdotes, falta la Eucaristía y “una Iglesia sin la Eucaristía no tiene fuerza. La Iglesia hace la Eucaristía, pero la Eucaristía hace la Iglesia”. Si faltan las vocaciones sacerdotales – dice – es porque falta la oración. También está el problema de la baja natalidad. Además, es importante el trabajo con los jóvenes, pero no hay que caer en el proselitismo. En efecto, también es importante hacer una selección, porque si no hay una vocación verdadera, después el pueblo sufrirá. De todos modos  – añade – el “celibato opcional no es la solución”. Mientras la cuestión de los “viri probati” es una posibilidad, pero después hay que precisar los deberes que pueden asumir para las “comunidades aisladas”.
La crisis es para crecer en la fe
Ante la pregunta sobre sus momentos de dificultad, Francisco reafirma que ha tenido “momentos oscuros” y también “momentos vacíos”, que no comprendía. “Incluso situaciones feas” por su culpa, de pecado, que han hecho que se enojara con Dios. “Yo me enojo… y ahora – afirma  riendo – me he acostumbrado”; pero el Señor  – añade – “quiere más a los pecadores”. Y después, “la crisis es para crecer en la fe. No se puede crecer sin crisis”. “La crisis es parte de la vida y una fe que no entra en crisis para crecer, generalmente permanece infantil”. También Pedro “tuvo una fea crisis”; renegó a Jesús… “¡y lo hicieron Papa!”.
El periodista le pregunta ¿cómo se vuelve a la fe? “La fe  – responde el Santo Padre – es un don: te la dan. La pido, y Él responde. ¡Antes o después, eh! Pero a veces, debes esperar en una crisis”. Y en cuanto al miedo, dice: “Los miedos cierran las puertas. En cambio, la libertad abre las puertas”.
El hombre es una bondad herida, pero la maldad mata
El hombre ¿es bueno o malo por su naturaleza? “El hombre es imagen de Dios” – responde Francisco – “es bueno”, pero “ha sido tentado y se ha herido: es una bondad herida”, por tanto, “es débil”. “La maldad es otra cosa, más fea”. Por ejemplo: “Adán no fue malo. Fue débil, fue tentado por el diablo. En cambio, la primera maldad es la del hijo, la de Caín”, que mata no por debilidad, sino “por celos, por envidia, por deseo de poder… es la maldad de las guerras. Es la maldad que hoy encontramos en la gente que mata: mata al otro, la maldad” de quien fabrica armas. 
Me hace mal la Iglesia que no es fiel
Se habla de los mafiosos que se hacen el signo de la cruz antes de matar: “Es una enfermedad religiosa” – afirma el Papa –, y dice que esto lo enfada. Pero se enfada más  – añade – cuando la Iglesia no da testimonio de fidelidad al Evangelio: “eso me hace mal”.
Preocupado por los populismos en Europa
Ante la pregunta sobre los populismos de hoy, el Pontífice responde que se siente preocupado, al menos por los que se ven en Europa. Y subraya que detrás del populismo siempre hay  “un mesianismo. Siempre. Y también una justificación”, la de preservar  la identidad de un pueblo. En cambio, los grandes políticos de la posguerra en el Viejo Continente “se han imaginado la unidad europea”, “una cosa no populista”, sino “una  hermandad de toda Europa, desde el Atlántico hasta los Urales. Y estos son los grandes líderes – los grandes líderes – que son capaces de llevar adelante el bien del país sin ser ellos el centro. Sin ser un mesías: el populismo es malo, y al final termina mal, como nos lo demuestra el Siglo pasado”.
La tercera guerra mundial a pedazos
El Santo Padre  vuelve a hablar de la “tercera guerra mundial a pedazos”. Basta pensar en África, en Ucrania, en Asia, en el drama en Irak, “en la pobre gente que ha sido expulsada”. Es una guerra que “se hace con las armas modernas y hay toda una estructura de fabricantes de armas que ayuda en esto”. 
Los próximos viajes internacionales
En fin, sus próximos viajes. El Papa visitará la India, Bangladesh, Colombia y Fátima, mientras se está estudiando un viaje a Egipto. Querría ir a Sudán del Sur, pero no cree que sea posible. Estaban en programa los dos Estados del Congo, pero con Kabila no cree que pueda ir. Y también a Rusia no puede ir, porque debería ir asimismo a Ucrania.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

jueves, 9 de marzo de 2017

"Visibilizaremos una Iglesia con más presencia femenina"


Este miércoles, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Con este motivo, la Comisión frente a la Violencia contra la Mujer de la Vicaría de Pastoral Social e Innovación de la archidiócesis de Madrid ha emitido una nota en la que recuerda que se trata de:
- Un día para felicitar a las mujeres, por su aportación en nuestra sociedad, en nuestra Iglesia y en nuestra diócesis.
- Un día para tomar conciencia de las desigualdades que viven las mujeres y que nos interpelan porque nos alejan de la misericordia y la justicia.
- Un día para exigir la erradicación de la violencia contra la mujer. En un año especialmente duro en España, con las peores cifras de mujeres asesinadas a manos de su pareja de la última década, nos unimos a todas aquellas personas que claman para poner fin a la violencia. Ni una mujer menos.
- Un día para que, como dice el Papa Francisco, sean «muchas mujeres en la responsabilidad pastoral, en el acompañamiento espiritual de personas, familias y grupos, así como en la reflexión teológica». Así visibilizaremos una Iglesia con más presencia significativa femenina.
- Un día que contagie a los 364 días restantes, generando un año que se prolongue a los siguientes.
Archidiócesis de Madrid

El Papa plantea la posibilidad de algún tipo de ordenación para hombres casados



«El populismo acaba mal», advierte Francisco en una entrevista que este jueves publica el semanario alemán Die Zeit. El Obispo de Roma se muestra reacio a la papolatría y se declara advierto a estudiar la posibilidad de implantar en la Iglesia católica la figura de los viri probati
«Debemos analizar si los viri probati son una posibilidad», dice el Papa en una entrevista que este jueves publica el semanario alemán Die Zeit, realizada en el Vaticano a finales de febrero. Se trata de una figura que existió en la Iglesia primitiva, hombres casados de probada virtud ordenados sacerdotes, y que algunos han planteado para el momento actual como una posible solución a la falta de sacerdotes, sobre todo en relación a determinados contextos geográficos, como las comunidades rurales en América Latina.
Francisco, sin embargo, deja claro que no está pensando en una ordenación sacerdotal convencional. «Debemos establecer cuáles tareas podrían asumir, por ejemplo en comunidades aisladas», aclara. Y añade que «el celibato opcional no es la solución».
La Iglesia, no obstante, «debe reconocer» qué le pide en cada momento el Espíritu Santo, asegura el Pontífice, quien anima a la teología a investigar sin miedos.
Francisco alude también a la comisión que abordará la posibilidad de ordenar a mujeres diaconisas, aunque no se pronuncia en un sentido ni en otro.
«No soy infalible»
En la entrevista al prestigioso semanario, del que durante años fue editor el excanciller alemán Helmut Schmidt (socialdemócrata), el Papa se define como «una persona normal que hace lo que puede». «No me veo como alguien extraordinario», asegura. «Soy pecador y no soy infalible», dice, y advierte de que «la idealización de una persona es también una especie de agresión subliminal». «Cuando soy idealizado –confiesa–, me siento agredido»
El Pontífice responde también a la pregunta sobre si tiene dudas de fe, frente lo cual reconoce que ha experimentado «los momentos de vacío». Esas crisis, sin embargo, son una oportunidad para crecer. «No quiero decir que la crisis sea el pan de cada día de la fe, pero una fe que no atraviesa crisis para crecer, se mantiene infantil».
Las críticas «enriquecen»
Francisco habla también sobre las críticas a su pontificado, que no le quitan «la paz», e incluso afirma que es «legítimo y humano» tener opiniones discrepantes de la suya, lo cual «enriquece». Del cardenal Burke, en particular, el Obispo de Roma asegura que no le considera un opositor, sino que, por el contrario, valora la colaboración que le presta.
El Papa se refiere también a la situación de los jóvenes, que «son los grandes perdedores de la sociedad moderna», y alude como ejemplo a las altas tasas de paro en algunos países.
Al mismo tiempo, considera que los populismos no son la solución a estas crisis. «El populismo es malo y acaba mal como se demostró» en el siglo XX, afirma.
«El mundo entero está en guerra», dice en otro momento. «Por eso hablo de una tercera guerra mundial». «Hay toda una red de fabricantes de armas que la mantienen activa», denuncia.
R.B./Agencias
Alfa y Omega

«Montini es el Papa de Francisco»


El director de L’Osservatore Romano presenta este jueves en Madrid el libro Pablo VI. Un hombre como vosotros junto al cardenal Osoro
«Ha sido el Papa de nuestro tiempo», afirma con rotundidad Giovanni Maria Vian. Pero para muchos sigue siendo un gran desconocido. «Un olvidado». «Pablo VI no ha sido un Papa popular, a pesar de que su impronta está presente en todo el desarrollo posterior de la Iglesia hasta hoy», asegura el director de L’Osservatore Romano.
Vian presenta este jueves en Madrid Pablo VI. Un hombre como vosotros (Ediciones Cristiandad) en la librería Neblí (Serrano, 80), a las 19:30, en compañía del arzobispo de Madrid. Se trata una selección de textos de Juan Bautista Montini, la mayoría anteriores a su elección como Obispo de Roma, y muchos hasta ahora prácticamente desconocidos.
«He pretendido mostrar a un hombre que fue un cristiano moderno, un apasionado de Cristo que se cuestionó a fondo sobre las grandes preguntas de la vida, la muerte, la pobreza, el mundo contemporáneo, el mal…», dice el historiador y periodista, uno de los mayores expertos sobre Pablo VI, de quien su padre fue amigo desde la juventud.
El título del libro está extraído de su discurso ante las Naciones Unidas, en 1965, pero las imágenes que, según el autor, mejor describen a este Papa son las que le muestran en una audiencia general estrechando manos con sencillez y naturalidad, «como un hombre moderno normal». Aparecen en un documental de la televisión italiana de aquellos años. «Aludirá años después a ese gesto en el funeral por Pablo VI el entonces arzobispo de Múnich, uno de sus cuatro últimos cardenales», Joseph Ratzinger, quien por cierto comentaría en 1978 cómo Montini se planteó la posibilidad de la renuncia. «Es un texto impresionante. El futuro Benedicto XVI estaba hablando de su propio destino sin saberlo».
¿Por qué dice que Montini es el Papa clave de nuestro tiempo?
Porque entendió como nadie la modernidad. No fue el primero. Pío XII se acercó a ella, pero no con la sensibilidad de Montini, que por otra parte fue su colaborador más estrecho. Cuando, en 1950, se encuentra por primera vez con Jean Guitton, Montini le pregunta para qué sirve hablar de la verdad si los hombres de nuestro tiempo no nos entienden. Una década después vendría el Concilio y Juan XXIII diría aquello de que el Evangelio no cambia, pero sí la forma de presentarlo.
El pontificado de Pablo VI ha marcado decisivamente la historia de la Iglesia desde entonces, pero ha quedado eclipsado por el de su antecesor, Juan XXIII, y por el de su sucesor, Juan Pablo II. Ahora el Papa Francisco lo está devolviendo a la memoria de la Iglesia y del mundo.
Se suele decir que la personalidad de Bergoglio recuerda a la de Juan XXIII, pero su línea pastoral se asemeja más a la de Pablo VI. ¿Es acertado verlo así?
Yo creo que este Papa tiene bastante de Juan XXIII, y antes de Pío X, por el afán pastoral, la cercanía a la gente… Pero también recuerda a Juan Pablo II, un Papa que viene de lejos, que provocó un impacto enorme, que tuvo enseguida una popularidad inmensa, aunque después vinieron unas oposiciones inmensas. Esto ayuda a entender que las oposiciones a Francisco hoy no son para tanto. Pero sí es verdad que su afán de evangelizar lo acerca más a Pablo VI. En las congregaciones generales anteriores al cónclave en el que fue elegido, al presentar el ideal de una Iglesia en salida, incluye dos citas de Pablo VI, y sabemos que a Bergoglio no le gusta citar. Y cada vez que habla de Pablo VI se le nota una gran cercanía. Montini es su Papa.
¿Es su Papa?
Sin ningún lugar a dudas. Él ha canonizado a Juan XXIII y a Juan Pablo II, pero esas causas estaban ya avanzadas.
Ahora podría canonizar a Montini.
Ya lo ha beatificado, y los rumores dicen efectivamente que podría canonizarle. Este mes se cumplen 50 años de la encíclica Populorum progressio, pero el próximo año son los 50 de la Humanae vitae y los 40 de su muerte. Repito: son rumores. Como director de L’Osservatore Romano no sé nada más. Dicen que hay un milagro, pero tendría que pasar todavía por la congregación.
En octubre participó usted en el simposio homenaje a Pablo VI organizado por la Conferencia Episcopal Española. ¿Cree que se ha superado la incomprensión desde España a Montini?
El simposio fue muy importante, porque aunque Pablo VI quería mucho a España, España no entendió a Pablo VI, y esta iniciativa de la CEE fue un acto de justicia, de agradecimiento póstumo.
«Este es un pontificado que va a incidir, y mucho, en el futuro de la Iglesia»
La próxima semana se cumple el cuarto aniversario de la elección de Francisco. ¿Qué destacaría de lo que va de pontificado?
Francisco ha confirmado que es esencialmente un Papa misionero. Cuando, en las congregaciones generales, describe el identikit del futuro Papa, habla de un hombre que, adorando y contemplando a Jesucristo, debe ayudar a la Iglesia a salir de sí misma hacia las periferias, hacia las fronteras, que no son solamente geográficas, sino también existenciales. Es la vocación misionera de los jesuitas, que contribuyeron a lanzar a la Iglesia por todo el mundo. Y eso es lo que está haciendo este Papa.
Hace unas semanas, en su visita a la parroquia de Santa María Josefa de Castelverde, unos niños le preguntaron cómo se llega a ser Obispo de Roma. Él les explicó que no se elige al mejor ni al más inteligente o astuto, sino que el Papa es el que Dios manda a la Iglesia en cada momento. Y su sucesor a lo mejor no será más inteligente. O sí, eso no se sabe. Pero lo que sí sabemos es que será el Papa que Dios quiera para la Iglesia.
¿Cómo ve que va reaccionando la Iglesia a ese impulso misionero?
No es algo que se cambie de hoy a mañana, pero esto es ya un movimiento irreversible. Yo soy muy optimista. Este es un pontificado que va a incidir, y mucho, en el futuro de la Iglesia. Sin duda.
Ricardo Benjumea
Alfa Y Omega

Carta del cardenal arzobispo de Madrid: Hambre de Dios



Es verdad que el ser humano quizá se hace otros dioses que no son el Dios verdadero, pero todo hombre, en lo más profundo de su corazón, barrunta la necesidad de Dios. Salgamos a la misión y quitemos de la vida de los hombres las dificultades que impiden el encuentro con Dios
Hay unas palabras que san Juan Pablo II escribió en el inicio de su pontificado, y a las que luego me referiré, que siempre me llenan de sugerencias, sobre todo en este tiempo de Cuaresma, cuando os estoy escribiendo esta carta. Deseo que sea una meditación, que nos ayude en esa conversión que nos pide el Señor para poder realizar el trabajo de la misión que, como Iglesia de Jesucristo, tenemos que hacer. El grito del ciego de Jericó para que lo atendiese el Señor es el grito que todo ser humano, consciente o inconscientemente, da en su vida: tiene necesidad de la cercanía de Dios. Aunque muchas veces ni sepa quién es o no tenga noticia de Él, siente necesidad de Alguien que le quiera incondicionalmente; por eso grita y grita y no para hasta que Dios se acerca a su vida y experimenta su amor. El ser humano no puede vivir sin el amor más grande. Y ese solamente lo puede dar Dios. Aquella cercanía de Jesús, que le dijo al ciego: «¿Qué quieres que haga por ti?», es la que necesita todo ser humano.
Es verdad que el ser humano quizá se hace otros dioses que no son el Dios verdadero, pero todo hombre que viene a este mundo, en lo más profundo de su corazón, barrunta la necesidad de Dios. Hará un dios del dinero, de unas ideas, etc., pero siempre tendrá un Dios. A la larga verá que, si se deja querer por el dios construido por los hombres, sentirá la soledad más grande. No le vale cualquier dios para llenar su corazón y curar las heridas que tiene y que por sus propias fuerzas no puede curar. No puede curar un dios que él mismo se construye o recoge, pero que no manifiesta ni le entrega lo que necesita el ser humano para vivir en plenitud. Las palabras del ciego de Jericó son las que todo ser humano dice de una manera u otra: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Necesitamos sentir que alguien nos ama, nos hace, nos construye, nos alienta, nos da felicidad, nos hace ser, nos da seguridad y firmeza, nos da presente y futuro. La compasión que pide el ciego de Jericó es que Jesús tenga pasión por su persona; que lo acoja, le dé su gracia y su amor; que le dé su luz, le quite la oscuridad en la que vive y le dé aliento y fundamentos. Esto es lo que necesita todo ser humano.
Aquella propuesta de Jesús a los discípulos de «Id y anunciad el Evangelio» es un imperativo para la Iglesia. Convencidos de la necesidad de nuestra misión, hemos iniciado el camino cuaresmal, que lo es de conversión, de seguimiento al Señor, de encuentro con Él, de esperanza. El Señor nos ha llamado para una misión fundamental, sin la que el ser humano no puede vivir. Nos ha dicho: «Seréis mis testigos». Hemos de estar disponibles para esta tarea. Jesucristo, que es Amor, dona al hombre la plena familiaridad con la verdad y nos invita a vivir continuamente en ella. Es una verdad que es su misma Vida, que conforma al hombre. Fuera de esa verdad, estamos perdidos y tenemos necesidad de gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».
¡Qué fuerza tiene la presencia del Señor junto al ciego de Jericó! La presencia del Amor y la Verdad impulsa la inteligencia humana hacia horizontes inexplorados. Jesucristo atrae hacia sí el corazón de todo ser humano, lo dilata, lo colma de alegría, de paz, de iniciativas que buscan el desarrollo de los hombres. Es impresionante comprobar que la verdad de Cristo, en cuanto toca a cada persona que busca siempre la alegría, la felicidad y el sentido, supera cualquier otra verdad que la razón pueda encontrar. ¡Qué comprobación más evidente hacemos en este encuentro con el ciego! La Verdad, que es Cristo, nos busca. Hemos de decir a los hombres que se dejen interpelar por Aquel que se acerca a sus vidas.
Las palabras de san Juan Pablo II a las que aludía antes son estas: «El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente. Por esto precisamente, Cristo Redentor, como se ha dicho anteriormente, revela plenamente el hombre al mismo hombre. Tal es –si se puede expresar así– la dimensión humana del misterio de la Redención» (RH 10a).
Precisamente por eso te propongo en este itinerario cuaresmal que vivas así:
1. Vive en amor a la Verdad y al Amor: son como dos caras de ese don inmenso que viene de Dios y que se ha manifestado y revelado en Jesucristo. Sabemos que el hombre no puede vivir sin amor. Por eso proponemos la persona de Jesucristo, pues la caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad.
2. Vive en el compromiso que engendra el Amor y la Verdad: el Amor tiene su origen en Dios y siempre mueve a la persona a comprometerse con valentía en construir su vida y la de los demás dando rostro a Jesucristo. Solamente seremos testigos si vivimos en el amor. ¡Qué belleza tiene el corazón de la vida cristiana que es el Amor! Quizá la respuesta más adecuada para la pregunta que hizo el Señor al ciego de nacimiento, –«¿Qué quieres que haga por ti?»– sea ir recorriendo lo que el Señor responde en la parábola del buen samaritano a la pregunta de «¿Quién es mi prójimo?». El Señor invierte la pregunta, mostrando con el relato cómo, cada uno de nosotros, debemos convertirnos en prójimos del otro: «Vete y haz tú lo mismo».
3. Vive en medio de las dificultades que surgen para estar en la Verdad y el Amor: recuerda aquellas palabras del ciego de nacimiento: «Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”». Pero, como hizo Jesucristo, con su ayuda, su gracia y su amor, derriba los muros que impiden el encuentro con Dios. Esas dificultades que no permiten descubrir la grandeza de nuestra vida, vienen de dentro y de fuera. Es verdad que están nuestros pecados, que también nos impiden ver quiénes somos y comportarnos como tales, pero también hay dificultades de fuera como las que encuentra el ciego. Como nos dice el Señor en el Evangelio es urgente «ser sus testigos». El hombre tiene sed y hambre de Dios.
Este momento de la historia es de hambre de Dios. Tú también la sientes, tienes vacíos inmensos. Si eres honrado en ver tu verdad, los descubrirás palpablemente. Se quiere saciar de maneras muy diversas, que a veces nos hacen creer que Dios no es necesario. No nos engañemos. En lo más profundo del ser humano, en el núcleo de su existencia, hay una necesidad imperiosa de Dios; estamos diseñados por Dios mismo y Él ha impreso una manera de ser y de comportarnos a su imagen y semejanza. Cuando hacemos otra cosa ni estamos a gusto con nosotros mismos, ni hacemos felices a los demás. Estamos creados según Dios y tenemos una tarea y una misión que Dios imprimió en nuestra vida de tal manera que siempre aspiramos a vivir en ella. Como cantan los monjes en los monasterios: «Venid, adoremos al Señor, que nos ha creado». Estas palabras encierran una verdad y una sabiduría inmensa. Salgamos a la misión y quitemos de la vida de los hombres las dificultades que impiden el encuentro con Dios, las de dentro –el pecado– y las de fuera, que oscurecen la presencia de una Iglesia que es Cuerpo de Cristo, expresión de su amor. Salgamos a la misión.
Para ello necesitamos de la gracia de la conversión.
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid
Alfa y Omega

Todo el que pide recibe


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los profetas».
Palabra del Señor