viernes, 10 de marzo de 2017

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (5,20-26)




Para practicar la justicia hasta el fondo, viviendo el mandamiento del amor, hay que ser realistas, coherentes y reconocerse hijos del mismo Padre, y por lo tanto hermanos. Son los tres criterios prácticos sugeridos por el Papa Francisco en su homilía.

En el pasaje evangélico propuesto por la liturgia, Jesús nos habla de «cómo debe ser el amor entre nosotros». Comienza su discurso «diciendo una cosa para entender bien cómo debemos avanzar en el camino del amor fraterno». He aquí sus palabras: «Os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos».

Por lo tanto, afirma Jesús, «debemos ser justos, debemos amar al prójimo, que es el problema de hoy; pero no como esos doctores de la ley que tenían una filosofía especial»: decían bien «todo lo que se debe hacer» —considerándose «inteligentes» y «buenos»— pero «después ellos no lo hacían». Y por esto, respecto a ellos, «Jesús dice: haced todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen». Y lo dice «porque no eran coherentes».

Eran, de hecho, personas que «sabían que el primer mandamiento era amar a Dios; sabían que el segundo era amar al prójimo». Sin embargo, «tenían muchos matices de ideas, porque eran ideólogos». Y hacían toda una serie de distinciones sobre lo que significa «amar al prójimo». Acabando, luego, por asumir «una actitud que no era amor», sino más bien «indiferencia hacia el prójimo». He aquí, por lo tanto, que Jesús aconseja superar este modo de proceder, que no es justicia sino equilibrio social».

Y para hacerlo, Jesús nos sugiere «tres criterios». El primero es precisamente «un criterio de sano realismo». En efecto, Jesús dice que «si tú tienes algo contra el otro, y vosotros no podéis resolver» la cuestión y «buscar una solución», es oportuno encontrar el modo «al menos de poneros de acuerdo». Sobre todo, aconseja el Señor, «procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino». Quizá «no sea lo ideal, pero el acuerdo es una cosa buena: es realismo».

Y a cuantos objetan que «los acuerdos no duran» tanto que como se suele decir, «se hacen para romperlos», la respuesta es que «el esfuerzo de hacer acuerdos» sirve para «salvar muchas cosas: uno da un paso, el otro da otro paso» y «así al menos hay paz». Aunque quizá sea «una paz muy provisoria» porque nace de un acuerdo.

En síntesis, «Jesús es realista» cuando afirma que «esta capacidad de hacer acuerdos entre nosotros significa también superar la justicia de los fariseos y de los doctores de la ley». Es «el realismo de la vida». Tanto que Jesús recomienda explícitamente llegar «a un acuerdo mientras vas de camino, precisamente para frenar la lucha y el odio entre nosotros. Nosotros, en cambio, muchas veces queremos terminar las cosas, llevarlas al límite».

«Un segundo criterio que nos da Jesús es el criterio de la verdad». Existe, en efecto, el mandamiento de no matar; pero «también hablar mal de otro es matar, porque la raíz es el mismo odio: no tienes el valor de matarlo o piensas que es demasiado, pero lo matas de otra manera, con las habladurías, las calumnias, la difamación».

En el Evangelio de Mateo, las palabras de Jesús al respecto son claras: «Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín y si lo llama “necio” merece la condena de la gehenna del fuego». 

Por eso, «cuando escuchamos personas que se dicen cosas feas», hay que recordar siempre que llamando “imbécil” o “necio” se mata al hermano, porque el insulto «tiene una raíz de odio». De hecho, «nace de la misma raíz del crimen: es la misma, el odio». En cambio, prosiguió, «buscar insultos es una costumbre muy común entre nosotros». Existen «personas —destacó— que para expresar su odio contra otra persona tienen una capacidad impresionante». Y no piensan cuánto mal haga «desgañitarse e insultar». 

El tercer criterio que nos da Jesús «es un criterio de filiación». Nosotros, afirmó el Pontífice, «no debemos matar al hermano» precisamente en cuanto que él es nuestro hermano: «tenemos el mismo padre». Y, se lee en el Evangelio, «no puedo ir con el Padre si no estoy en paz con mi hermano». 

Jesús, en efecto, dice: «si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante al altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda». Por lo tanto, recomienda el Señor, «no hablar con el Padre si no estás en paz con tu hermano» o «al menos con un acuerdo».

He aquí los tres criterios: «un criterio de realismo; un criterio de coherencia, es decir no matar pero también no insultar porque quien insulta mata, asesina; y un criterio de filiación: no se puede hablar con el Padre si no puedo hablar con mi hermano». Son los tres criterios para «superar la justicia de los escribas y fariseos».

Un «programa que no es fácil, pero es el camino que Jesús nos indica para seguir adelante. Pidamos al Señor la gracia de poder seguir adelante en paz entre nosotros», quizá también «con los acuerdos, pero siempre con coherencia y con espíritu de filiación».

De la homilía en Santa Marta el 12 de junio de 2014. Fuente: L’Osservatore Romano.

RECONCÍLIATE CON TU HERMANO ANTES DE ACERCARTE AL SEÑOR




Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

«Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. 

Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. 

Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 

Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Palabra del Señor

Papa Francisco: Síntesis de la entrevista concedida a Die Zeit

Idealizar a las personas es una forma de agresión
“No me considero un hombre excepcional” – afirma el Papa Bergoglio al responder a la pregunta acerca de si se siente apabullado ante las expectativas que tantas personas han puesto en él –. “Soy un pecador”, “un hombre que hace lo que puede”, “común”. Siento que “no me hacen justicia con las expectativas”, “exageran”. “No se olvide – precisa – que la idealización de una persona es una forma sutil de agresión” y “cuando me idealizan, me siento agredido”.
Comprendo si a alguien no le gusta cómo actúo
El periodista le pregunta si le afectan los ataques que provienen del Vaticano. “No”, responde Francisco: “Desde el momento en que he sido elegido Papa no he perdido la paz. Comprendo que a alguien no le guste mi modo de actuar, pero lo justifico; hay tantos modos de pensar, es legítimo y también es humano, es una riqueza”.
El romanesco de los carteles y el sentido del humor
Acerca de los carteles en romanesco que lo acusaban de no ser misericordioso, el Papa dice que el dialecto usado “era muy bello”, a la vez que añade que “no lo ha escrito uno de la calle”, sino una persona culta. “Logra reírse de esto”, le dice el periodista. Y el Papa responde que sí, recordando que todos los días reza con la oración de Santo Tomás Moro para pedir el sentido del humor. Y el Señor le “da bastante sentido del humor”.
Orden de Malta
Sobre la vicisitud de la Orden de Malta, el Obispo de Roma explica que había problemas, y que “tal vez” el Cardenal Burke “no ha sido capaz de gestionar, porque él no era el único protagonista”. Por esta razón – explica – ha nombrado a un delegado capaz de arreglar las cosas, una persona “con un carisma que no tiene el Cardenal Burke”. Si bien – observa – que el Purpurado sigue siendo Patrono de la Orden.
Crisis vocacional: problema grande
Con respecto a la crisis de vocaciones, el Pontífice observa que “es un problema grande” y “grave”. Donde no hay sacerdotes, falta la Eucaristía y “una Iglesia sin la Eucaristía no tiene fuerza. La Iglesia hace la Eucaristía, pero la Eucaristía hace la Iglesia”. Si faltan las vocaciones sacerdotales – dice – es porque falta la oración. También está el problema de la baja natalidad. Además, es importante el trabajo con los jóvenes, pero no hay que caer en el proselitismo. En efecto, también es importante hacer una selección, porque si no hay una vocación verdadera, después el pueblo sufrirá. De todos modos  – añade – el “celibato opcional no es la solución”. Mientras la cuestión de los “viri probati” es una posibilidad, pero después hay que precisar los deberes que pueden asumir para las “comunidades aisladas”.
La crisis es para crecer en la fe
Ante la pregunta sobre sus momentos de dificultad, Francisco reafirma que ha tenido “momentos oscuros” y también “momentos vacíos”, que no comprendía. “Incluso situaciones feas” por su culpa, de pecado, que han hecho que se enojara con Dios. “Yo me enojo… y ahora – afirma  riendo – me he acostumbrado”; pero el Señor  – añade – “quiere más a los pecadores”. Y después, “la crisis es para crecer en la fe. No se puede crecer sin crisis”. “La crisis es parte de la vida y una fe que no entra en crisis para crecer, generalmente permanece infantil”. También Pedro “tuvo una fea crisis”; renegó a Jesús… “¡y lo hicieron Papa!”.
El periodista le pregunta ¿cómo se vuelve a la fe? “La fe  – responde el Santo Padre – es un don: te la dan. La pido, y Él responde. ¡Antes o después, eh! Pero a veces, debes esperar en una crisis”. Y en cuanto al miedo, dice: “Los miedos cierran las puertas. En cambio, la libertad abre las puertas”.
El hombre es una bondad herida, pero la maldad mata
El hombre ¿es bueno o malo por su naturaleza? “El hombre es imagen de Dios” – responde Francisco – “es bueno”, pero “ha sido tentado y se ha herido: es una bondad herida”, por tanto, “es débil”. “La maldad es otra cosa, más fea”. Por ejemplo: “Adán no fue malo. Fue débil, fue tentado por el diablo. En cambio, la primera maldad es la del hijo, la de Caín”, que mata no por debilidad, sino “por celos, por envidia, por deseo de poder… es la maldad de las guerras. Es la maldad que hoy encontramos en la gente que mata: mata al otro, la maldad” de quien fabrica armas. 
Me hace mal la Iglesia que no es fiel
Se habla de los mafiosos que se hacen el signo de la cruz antes de matar: “Es una enfermedad religiosa” – afirma el Papa –, y dice que esto lo enfada. Pero se enfada más  – añade – cuando la Iglesia no da testimonio de fidelidad al Evangelio: “eso me hace mal”.
Preocupado por los populismos en Europa
Ante la pregunta sobre los populismos de hoy, el Pontífice responde que se siente preocupado, al menos por los que se ven en Europa. Y subraya que detrás del populismo siempre hay  “un mesianismo. Siempre. Y también una justificación”, la de preservar  la identidad de un pueblo. En cambio, los grandes políticos de la posguerra en el Viejo Continente “se han imaginado la unidad europea”, “una cosa no populista”, sino “una  hermandad de toda Europa, desde el Atlántico hasta los Urales. Y estos son los grandes líderes – los grandes líderes – que son capaces de llevar adelante el bien del país sin ser ellos el centro. Sin ser un mesías: el populismo es malo, y al final termina mal, como nos lo demuestra el Siglo pasado”.
La tercera guerra mundial a pedazos
El Santo Padre  vuelve a hablar de la “tercera guerra mundial a pedazos”. Basta pensar en África, en Ucrania, en Asia, en el drama en Irak, “en la pobre gente que ha sido expulsada”. Es una guerra que “se hace con las armas modernas y hay toda una estructura de fabricantes de armas que ayuda en esto”. 
Los próximos viajes internacionales
En fin, sus próximos viajes. El Papa visitará la India, Bangladesh, Colombia y Fátima, mientras se está estudiando un viaje a Egipto. Querría ir a Sudán del Sur, pero no cree que sea posible. Estaban en programa los dos Estados del Congo, pero con Kabila no cree que pueda ir. Y también a Rusia no puede ir, porque debería ir asimismo a Ucrania.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

jueves, 9 de marzo de 2017

"Visibilizaremos una Iglesia con más presencia femenina"


Este miércoles, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Con este motivo, la Comisión frente a la Violencia contra la Mujer de la Vicaría de Pastoral Social e Innovación de la archidiócesis de Madrid ha emitido una nota en la que recuerda que se trata de:
- Un día para felicitar a las mujeres, por su aportación en nuestra sociedad, en nuestra Iglesia y en nuestra diócesis.
- Un día para tomar conciencia de las desigualdades que viven las mujeres y que nos interpelan porque nos alejan de la misericordia y la justicia.
- Un día para exigir la erradicación de la violencia contra la mujer. En un año especialmente duro en España, con las peores cifras de mujeres asesinadas a manos de su pareja de la última década, nos unimos a todas aquellas personas que claman para poner fin a la violencia. Ni una mujer menos.
- Un día para que, como dice el Papa Francisco, sean «muchas mujeres en la responsabilidad pastoral, en el acompañamiento espiritual de personas, familias y grupos, así como en la reflexión teológica». Así visibilizaremos una Iglesia con más presencia significativa femenina.
- Un día que contagie a los 364 días restantes, generando un año que se prolongue a los siguientes.
Archidiócesis de Madrid

El Papa plantea la posibilidad de algún tipo de ordenación para hombres casados



«El populismo acaba mal», advierte Francisco en una entrevista que este jueves publica el semanario alemán Die Zeit. El Obispo de Roma se muestra reacio a la papolatría y se declara advierto a estudiar la posibilidad de implantar en la Iglesia católica la figura de los viri probati
«Debemos analizar si los viri probati son una posibilidad», dice el Papa en una entrevista que este jueves publica el semanario alemán Die Zeit, realizada en el Vaticano a finales de febrero. Se trata de una figura que existió en la Iglesia primitiva, hombres casados de probada virtud ordenados sacerdotes, y que algunos han planteado para el momento actual como una posible solución a la falta de sacerdotes, sobre todo en relación a determinados contextos geográficos, como las comunidades rurales en América Latina.
Francisco, sin embargo, deja claro que no está pensando en una ordenación sacerdotal convencional. «Debemos establecer cuáles tareas podrían asumir, por ejemplo en comunidades aisladas», aclara. Y añade que «el celibato opcional no es la solución».
La Iglesia, no obstante, «debe reconocer» qué le pide en cada momento el Espíritu Santo, asegura el Pontífice, quien anima a la teología a investigar sin miedos.
Francisco alude también a la comisión que abordará la posibilidad de ordenar a mujeres diaconisas, aunque no se pronuncia en un sentido ni en otro.
«No soy infalible»
En la entrevista al prestigioso semanario, del que durante años fue editor el excanciller alemán Helmut Schmidt (socialdemócrata), el Papa se define como «una persona normal que hace lo que puede». «No me veo como alguien extraordinario», asegura. «Soy pecador y no soy infalible», dice, y advierte de que «la idealización de una persona es también una especie de agresión subliminal». «Cuando soy idealizado –confiesa–, me siento agredido»
El Pontífice responde también a la pregunta sobre si tiene dudas de fe, frente lo cual reconoce que ha experimentado «los momentos de vacío». Esas crisis, sin embargo, son una oportunidad para crecer. «No quiero decir que la crisis sea el pan de cada día de la fe, pero una fe que no atraviesa crisis para crecer, se mantiene infantil».
Las críticas «enriquecen»
Francisco habla también sobre las críticas a su pontificado, que no le quitan «la paz», e incluso afirma que es «legítimo y humano» tener opiniones discrepantes de la suya, lo cual «enriquece». Del cardenal Burke, en particular, el Obispo de Roma asegura que no le considera un opositor, sino que, por el contrario, valora la colaboración que le presta.
El Papa se refiere también a la situación de los jóvenes, que «son los grandes perdedores de la sociedad moderna», y alude como ejemplo a las altas tasas de paro en algunos países.
Al mismo tiempo, considera que los populismos no son la solución a estas crisis. «El populismo es malo y acaba mal como se demostró» en el siglo XX, afirma.
«El mundo entero está en guerra», dice en otro momento. «Por eso hablo de una tercera guerra mundial». «Hay toda una red de fabricantes de armas que la mantienen activa», denuncia.
R.B./Agencias
Alfa y Omega

«Montini es el Papa de Francisco»


El director de L’Osservatore Romano presenta este jueves en Madrid el libro Pablo VI. Un hombre como vosotros junto al cardenal Osoro
«Ha sido el Papa de nuestro tiempo», afirma con rotundidad Giovanni Maria Vian. Pero para muchos sigue siendo un gran desconocido. «Un olvidado». «Pablo VI no ha sido un Papa popular, a pesar de que su impronta está presente en todo el desarrollo posterior de la Iglesia hasta hoy», asegura el director de L’Osservatore Romano.
Vian presenta este jueves en Madrid Pablo VI. Un hombre como vosotros (Ediciones Cristiandad) en la librería Neblí (Serrano, 80), a las 19:30, en compañía del arzobispo de Madrid. Se trata una selección de textos de Juan Bautista Montini, la mayoría anteriores a su elección como Obispo de Roma, y muchos hasta ahora prácticamente desconocidos.
«He pretendido mostrar a un hombre que fue un cristiano moderno, un apasionado de Cristo que se cuestionó a fondo sobre las grandes preguntas de la vida, la muerte, la pobreza, el mundo contemporáneo, el mal…», dice el historiador y periodista, uno de los mayores expertos sobre Pablo VI, de quien su padre fue amigo desde la juventud.
El título del libro está extraído de su discurso ante las Naciones Unidas, en 1965, pero las imágenes que, según el autor, mejor describen a este Papa son las que le muestran en una audiencia general estrechando manos con sencillez y naturalidad, «como un hombre moderno normal». Aparecen en un documental de la televisión italiana de aquellos años. «Aludirá años después a ese gesto en el funeral por Pablo VI el entonces arzobispo de Múnich, uno de sus cuatro últimos cardenales», Joseph Ratzinger, quien por cierto comentaría en 1978 cómo Montini se planteó la posibilidad de la renuncia. «Es un texto impresionante. El futuro Benedicto XVI estaba hablando de su propio destino sin saberlo».
¿Por qué dice que Montini es el Papa clave de nuestro tiempo?
Porque entendió como nadie la modernidad. No fue el primero. Pío XII se acercó a ella, pero no con la sensibilidad de Montini, que por otra parte fue su colaborador más estrecho. Cuando, en 1950, se encuentra por primera vez con Jean Guitton, Montini le pregunta para qué sirve hablar de la verdad si los hombres de nuestro tiempo no nos entienden. Una década después vendría el Concilio y Juan XXIII diría aquello de que el Evangelio no cambia, pero sí la forma de presentarlo.
El pontificado de Pablo VI ha marcado decisivamente la historia de la Iglesia desde entonces, pero ha quedado eclipsado por el de su antecesor, Juan XXIII, y por el de su sucesor, Juan Pablo II. Ahora el Papa Francisco lo está devolviendo a la memoria de la Iglesia y del mundo.
Se suele decir que la personalidad de Bergoglio recuerda a la de Juan XXIII, pero su línea pastoral se asemeja más a la de Pablo VI. ¿Es acertado verlo así?
Yo creo que este Papa tiene bastante de Juan XXIII, y antes de Pío X, por el afán pastoral, la cercanía a la gente… Pero también recuerda a Juan Pablo II, un Papa que viene de lejos, que provocó un impacto enorme, que tuvo enseguida una popularidad inmensa, aunque después vinieron unas oposiciones inmensas. Esto ayuda a entender que las oposiciones a Francisco hoy no son para tanto. Pero sí es verdad que su afán de evangelizar lo acerca más a Pablo VI. En las congregaciones generales anteriores al cónclave en el que fue elegido, al presentar el ideal de una Iglesia en salida, incluye dos citas de Pablo VI, y sabemos que a Bergoglio no le gusta citar. Y cada vez que habla de Pablo VI se le nota una gran cercanía. Montini es su Papa.
¿Es su Papa?
Sin ningún lugar a dudas. Él ha canonizado a Juan XXIII y a Juan Pablo II, pero esas causas estaban ya avanzadas.
Ahora podría canonizar a Montini.
Ya lo ha beatificado, y los rumores dicen efectivamente que podría canonizarle. Este mes se cumplen 50 años de la encíclica Populorum progressio, pero el próximo año son los 50 de la Humanae vitae y los 40 de su muerte. Repito: son rumores. Como director de L’Osservatore Romano no sé nada más. Dicen que hay un milagro, pero tendría que pasar todavía por la congregación.
En octubre participó usted en el simposio homenaje a Pablo VI organizado por la Conferencia Episcopal Española. ¿Cree que se ha superado la incomprensión desde España a Montini?
El simposio fue muy importante, porque aunque Pablo VI quería mucho a España, España no entendió a Pablo VI, y esta iniciativa de la CEE fue un acto de justicia, de agradecimiento póstumo.
«Este es un pontificado que va a incidir, y mucho, en el futuro de la Iglesia»
La próxima semana se cumple el cuarto aniversario de la elección de Francisco. ¿Qué destacaría de lo que va de pontificado?
Francisco ha confirmado que es esencialmente un Papa misionero. Cuando, en las congregaciones generales, describe el identikit del futuro Papa, habla de un hombre que, adorando y contemplando a Jesucristo, debe ayudar a la Iglesia a salir de sí misma hacia las periferias, hacia las fronteras, que no son solamente geográficas, sino también existenciales. Es la vocación misionera de los jesuitas, que contribuyeron a lanzar a la Iglesia por todo el mundo. Y eso es lo que está haciendo este Papa.
Hace unas semanas, en su visita a la parroquia de Santa María Josefa de Castelverde, unos niños le preguntaron cómo se llega a ser Obispo de Roma. Él les explicó que no se elige al mejor ni al más inteligente o astuto, sino que el Papa es el que Dios manda a la Iglesia en cada momento. Y su sucesor a lo mejor no será más inteligente. O sí, eso no se sabe. Pero lo que sí sabemos es que será el Papa que Dios quiera para la Iglesia.
¿Cómo ve que va reaccionando la Iglesia a ese impulso misionero?
No es algo que se cambie de hoy a mañana, pero esto es ya un movimiento irreversible. Yo soy muy optimista. Este es un pontificado que va a incidir, y mucho, en el futuro de la Iglesia. Sin duda.
Ricardo Benjumea
Alfa Y Omega

Carta del cardenal arzobispo de Madrid: Hambre de Dios



Es verdad que el ser humano quizá se hace otros dioses que no son el Dios verdadero, pero todo hombre, en lo más profundo de su corazón, barrunta la necesidad de Dios. Salgamos a la misión y quitemos de la vida de los hombres las dificultades que impiden el encuentro con Dios
Hay unas palabras que san Juan Pablo II escribió en el inicio de su pontificado, y a las que luego me referiré, que siempre me llenan de sugerencias, sobre todo en este tiempo de Cuaresma, cuando os estoy escribiendo esta carta. Deseo que sea una meditación, que nos ayude en esa conversión que nos pide el Señor para poder realizar el trabajo de la misión que, como Iglesia de Jesucristo, tenemos que hacer. El grito del ciego de Jericó para que lo atendiese el Señor es el grito que todo ser humano, consciente o inconscientemente, da en su vida: tiene necesidad de la cercanía de Dios. Aunque muchas veces ni sepa quién es o no tenga noticia de Él, siente necesidad de Alguien que le quiera incondicionalmente; por eso grita y grita y no para hasta que Dios se acerca a su vida y experimenta su amor. El ser humano no puede vivir sin el amor más grande. Y ese solamente lo puede dar Dios. Aquella cercanía de Jesús, que le dijo al ciego: «¿Qué quieres que haga por ti?», es la que necesita todo ser humano.
Es verdad que el ser humano quizá se hace otros dioses que no son el Dios verdadero, pero todo hombre que viene a este mundo, en lo más profundo de su corazón, barrunta la necesidad de Dios. Hará un dios del dinero, de unas ideas, etc., pero siempre tendrá un Dios. A la larga verá que, si se deja querer por el dios construido por los hombres, sentirá la soledad más grande. No le vale cualquier dios para llenar su corazón y curar las heridas que tiene y que por sus propias fuerzas no puede curar. No puede curar un dios que él mismo se construye o recoge, pero que no manifiesta ni le entrega lo que necesita el ser humano para vivir en plenitud. Las palabras del ciego de Jericó son las que todo ser humano dice de una manera u otra: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Necesitamos sentir que alguien nos ama, nos hace, nos construye, nos alienta, nos da felicidad, nos hace ser, nos da seguridad y firmeza, nos da presente y futuro. La compasión que pide el ciego de Jericó es que Jesús tenga pasión por su persona; que lo acoja, le dé su gracia y su amor; que le dé su luz, le quite la oscuridad en la que vive y le dé aliento y fundamentos. Esto es lo que necesita todo ser humano.
Aquella propuesta de Jesús a los discípulos de «Id y anunciad el Evangelio» es un imperativo para la Iglesia. Convencidos de la necesidad de nuestra misión, hemos iniciado el camino cuaresmal, que lo es de conversión, de seguimiento al Señor, de encuentro con Él, de esperanza. El Señor nos ha llamado para una misión fundamental, sin la que el ser humano no puede vivir. Nos ha dicho: «Seréis mis testigos». Hemos de estar disponibles para esta tarea. Jesucristo, que es Amor, dona al hombre la plena familiaridad con la verdad y nos invita a vivir continuamente en ella. Es una verdad que es su misma Vida, que conforma al hombre. Fuera de esa verdad, estamos perdidos y tenemos necesidad de gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».
¡Qué fuerza tiene la presencia del Señor junto al ciego de Jericó! La presencia del Amor y la Verdad impulsa la inteligencia humana hacia horizontes inexplorados. Jesucristo atrae hacia sí el corazón de todo ser humano, lo dilata, lo colma de alegría, de paz, de iniciativas que buscan el desarrollo de los hombres. Es impresionante comprobar que la verdad de Cristo, en cuanto toca a cada persona que busca siempre la alegría, la felicidad y el sentido, supera cualquier otra verdad que la razón pueda encontrar. ¡Qué comprobación más evidente hacemos en este encuentro con el ciego! La Verdad, que es Cristo, nos busca. Hemos de decir a los hombres que se dejen interpelar por Aquel que se acerca a sus vidas.
Las palabras de san Juan Pablo II a las que aludía antes son estas: «El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente. Por esto precisamente, Cristo Redentor, como se ha dicho anteriormente, revela plenamente el hombre al mismo hombre. Tal es –si se puede expresar así– la dimensión humana del misterio de la Redención» (RH 10a).
Precisamente por eso te propongo en este itinerario cuaresmal que vivas así:
1. Vive en amor a la Verdad y al Amor: son como dos caras de ese don inmenso que viene de Dios y que se ha manifestado y revelado en Jesucristo. Sabemos que el hombre no puede vivir sin amor. Por eso proponemos la persona de Jesucristo, pues la caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad.
2. Vive en el compromiso que engendra el Amor y la Verdad: el Amor tiene su origen en Dios y siempre mueve a la persona a comprometerse con valentía en construir su vida y la de los demás dando rostro a Jesucristo. Solamente seremos testigos si vivimos en el amor. ¡Qué belleza tiene el corazón de la vida cristiana que es el Amor! Quizá la respuesta más adecuada para la pregunta que hizo el Señor al ciego de nacimiento, –«¿Qué quieres que haga por ti?»– sea ir recorriendo lo que el Señor responde en la parábola del buen samaritano a la pregunta de «¿Quién es mi prójimo?». El Señor invierte la pregunta, mostrando con el relato cómo, cada uno de nosotros, debemos convertirnos en prójimos del otro: «Vete y haz tú lo mismo».
3. Vive en medio de las dificultades que surgen para estar en la Verdad y el Amor: recuerda aquellas palabras del ciego de nacimiento: «Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”». Pero, como hizo Jesucristo, con su ayuda, su gracia y su amor, derriba los muros que impiden el encuentro con Dios. Esas dificultades que no permiten descubrir la grandeza de nuestra vida, vienen de dentro y de fuera. Es verdad que están nuestros pecados, que también nos impiden ver quiénes somos y comportarnos como tales, pero también hay dificultades de fuera como las que encuentra el ciego. Como nos dice el Señor en el Evangelio es urgente «ser sus testigos». El hombre tiene sed y hambre de Dios.
Este momento de la historia es de hambre de Dios. Tú también la sientes, tienes vacíos inmensos. Si eres honrado en ver tu verdad, los descubrirás palpablemente. Se quiere saciar de maneras muy diversas, que a veces nos hacen creer que Dios no es necesario. No nos engañemos. En lo más profundo del ser humano, en el núcleo de su existencia, hay una necesidad imperiosa de Dios; estamos diseñados por Dios mismo y Él ha impreso una manera de ser y de comportarnos a su imagen y semejanza. Cuando hacemos otra cosa ni estamos a gusto con nosotros mismos, ni hacemos felices a los demás. Estamos creados según Dios y tenemos una tarea y una misión que Dios imprimió en nuestra vida de tal manera que siempre aspiramos a vivir en ella. Como cantan los monjes en los monasterios: «Venid, adoremos al Señor, que nos ha creado». Estas palabras encierran una verdad y una sabiduría inmensa. Salgamos a la misión y quitemos de la vida de los hombres las dificultades que impiden el encuentro con Dios, las de dentro –el pecado– y las de fuera, que oscurecen la presencia de una Iglesia que es Cuerpo de Cristo, expresión de su amor. Salgamos a la misión.
Para ello necesitamos de la gracia de la conversión.
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid
Alfa y Omega

Todo el que pide recibe


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los profetas».
Palabra del Señor

miércoles, 8 de marzo de 2017

Blázquez se reúne con Rajoy y le invita a abrir "corredores humanitarios" para los refugiados



 El presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, acudió este mediodía al palacio de la Moncloa, donde mantuvo una reunión de una hora con el presidente Mariano Rajoy. Durante el encuentro, que ambas partes calificaron de cordial, se trataron "distintos aspectos relativos a las relaciones Iglesia-Estado".
Según ha podido saber RD, el cardenal de Valladolid invitó a Rajoy a asumir la apertura de "corredores humanitarios" para los refugiados, en un proyecto que ya lleva a cabo con éxito la Comunidad de San't Egidio en Italia. La nota de la CEE no concreta ningún aspecto de la reunión, pero sí subraya cómo "el presidente de la CEE ha mostrado su disposición para seguir colaborando con las instituciones del Estado en todo lo que sea necesario para contribuir al bien común de la sociedad".
Entre los asuntos abordados durante la reunión, Blázquez y Rajoy también han hablado de educación, y de la presencia de la Iglesia, a través de sus instituciones educativas, en el debate del pacto educativo, de distintos aspectos de la situación nacional e internacional, y de la acción de la Iglesia con los más necesitados..
Blázquez, que aspira a ser reelegido el próximo lunes al frente de la Iglesia española, regaló a Rajoy una medalla conmemorativa del 50º aniversario de la CEE, recientemente celebrado, y de un ejemplar de la Memoria de actividades de la Iglesia, donde se detalla adónde va el dinero del IRPF.
El presidente del Episcopado llegó a la Moncloa acompañado por el vicesecretario de la CEE, Carlos López, y el jefe de prensa de la CEE, Josetxo Vera, quien minutos antes había dirigido una rueda de prensa con la totalidad de los medios especializados, sin que llegara a comentar que, nada más salir del acto, acudiría en visita oficial, anunciada por Moncloa pero que la CEE, en una nueva muestra de su transparencia y profesionalidad informativa, sólo colocó en su web, sin enviar a los medios.

Omella abre el nuevo Plan Pastoral de Barcelona a la ciudadanía

El Arzobispado de Barcelona ha abierto un proceso participativo para dar a luz en otoño un nuevo Plan Pastoral de la Archidiócesis, un instrumento para pensar los nuevos retos de la Iglesia barcelonesa en los tiempos actuales, ha explicado el obispo auxiliar de la capital catalana, Sebastià Taltavull.
Acompañado del arzobispo, Juan José Omella, Taltavull ha llamado tanto a creyentes como a no creyentes a participar en esta acción colectiva "abierta a todo el mundo sin barreras ni fronteras" y que este domingo será informada en las parroquias de la archidiócesis con la difusión de 24.000 hojas dominicales en sus 210 parroquias.
Taltavull ha subrayado que el objetivo del proceso -en el que se podrá participar de forma individual o colectiva hasta el 30 de abril- es acometer un "trabajo sinodal, que quiere decir caminar juntos" para pensar los nuevos retos.
Un plan pastoral es un "instrumento al servicio de la Iglesia para anunciar el Evangelio, ejercer la caridad y celebrar la fe", ha remarcado Taltavull, que ha admitido que normalmente este proceso no se hace tan amplio, si bien siempre hay mucha consulta.
Según Omella, el proceso ha podido ser normalmente más vertical, aunque esto depende de cada diócesis, y ha dicho: "El Papa lo ha hecho mucho anteriormente, nos abre un camino de participación".
Ambos han puesto el acento en la participación de los laicos y la comunión necesaria dentro de la Iglesia, que han estado de acuerdo en que debe dar un mensaje de salida: "Hemos de salir más de nosotros mismos y no contemplarnos tanto", ha espetado Omella.
Con este proceso, que coincidirá con el tiempo de la Cuaresma, se quiere poner a toda la Iglesia en una "situación de renovación, autocrítica y también de arrepentimiento" antes de la celebración de la Pascua de Resurrección.
"Solo a partir de unas actitudes renovadas, fruto de la conversión personal y pastoral, podremos afrontar los retos que se nos presenten y darles la respuesta con las acciones concretas que de forma sinodal nos propondremos", ha dicho Taltavull.
Año de la Misericordia
En la clausura del Año de la Misericordia en un acto celebrado en la basílica de Santa Maria del Mar de Barcelona el 19 de noviembre, Omella propuso iniciar este trabajo de preparación personal y comunitaria del plan que ayudara a hacer realidad la práctica de la misericordia.
El plan pastoral es la respuesta a la insistente invitación del Papa Francisco a llevara a la práctica orientaciones expuestas en la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium.
(RD/Ep)

El arte espiritual de Rupnik



Madrid es una ciudad de contrastes. Desde que Felipe II la convirtió en capital del reino recibió a artistas procedentes de todos los rincones de España y del extranjero, muchos de ellos con la intención de trabajar para la Corte. Así poco a poco la ciudad se fue nutriendo de influencias de toda Europa. 
En la actualidad, en pleno siglo XXI, la mentalidad es diferente, pero también podemos descubrir arte religioso contemporáneo procedente de Eslovenia. Me refiero a la obra que el padre Rupnik ha dejado en nuestra ciudad, obras realizadas por él y su taller que nos permiten conocer el arte con una nueva mirada. El centro Aletti es un lugar de estudios e investigaciones que la Compañía de Jesús desempeña en el Pontificio Instituto Oriental. Allí tiene su sede el taller, donde los artistas cristianos viven, rezan y trabajan conjuntamente. Su obra está repartida por todo el mundo y Madrid se complace en poseer un gran número de ellas: la capilla del hospital de la Beata Mª Ana, la capilla del colegio mayor San Pablo, y la capilla de la Conferencia Episcopal Española. Pero sin duda, las obras más conocidas de la capital son las que están en la catedral de la Almudena: la sacristía mayor, la sala capitular y la capilla del Santísimo.
La obra de padre Rupnik está realizada en mosaico. Para ello se utilizan diferentes materiales como piedra, mármoles, granitos y esmalte; piedras de diversas tonalidades y grosores, llamativas, sin duda; pero lo más atrayente es el color que atrapa nuestra mirada y no nos deja indiferentes.
El padre Rupnik es un sacerdote jesuita nacido en Eslovenia. Desde el año 1991 vive y enseña en el Pontificio Instituto Oriental en Roma. Su gran formación artística y teológica dota a la obra de arte de contenido y nos da una nueva perspectiva. No debemos quedarnos solo con la primera impresión, que sin duda nos sorprenderá; sino descubrir la belleza tras las imágenes y su mensaje. Así, en la sacristía mayor admiramos la belleza de la Creación y el amor de Dios; en la sala capitular contemplamos esa misma belleza a través de la Transfiguración y la Encarnación que conducen a la Pasión y la Redención; y finalmente en la capilla del Santísimo nos encontramos con el misterio de Cristo-Eucaristía. Conocer su obra es redescubrir la trascendencia del arte.
Cristina Tarrero
Alfa y Omega

8 de marzo: san Juan de Dios, fundador


Nació en Montemayor, población de Évora, en Portugal, en 1485, en una familia sólidamente cristiana. Andrés Ciudad fue su padre y su madre se llamaba Teresa Duarte. Abandonó la casa paterna para vivir en España, sin saber muy bien la causa que motivó el traslado cuando aún era un niño. En Oropesa (Toledo) estuvo viviendo bajo los cuidados del acomodado Francisco Mayoral como pastor de sus rebaños hasta que Juan decidió hacerse soldado para luchar contra Francisco I de Francia en un primer arrebato; luego se fue a pelear contra el turco Solimán II en el corazón de Europa, en Austria y Hungría. Parece que la milicia le descarrió.
Volvió a Oropesa; habían muerto sus padres y desde entonces vivió en España: en Ayamonte, sirviendo a los enfermos en un hospital, en Sevilla como pastor; en Ceuta, ayudando a la familia de D. Luis Almeida; en Gibraltar, vendiendo libros; y en Granada, haciéndose santo.
Un día que escuchaba una predicación de Juan de Ávila, se sintió tan tocado de la gracia que la reacción fue de haberse vuelto loco. Gritó «¡Misericordia, Señor!» y comenzó a golpearse la cabeza contra el suelo, a tirarse de los pelos, a mesarse la barba y a arrancarse las cejas. Era el día de san Sebastián de 1537. Salió corriendo de la iglesia a su pequeña tienda, regaló los libros, se desvistió la ropa mejor que llevaba, cambiándola por la más usada y, hecho una facha, se confesó con el padre Ávila, para comenzar una vida nueva.
Comenzó a meterse en los lodazales y a revolcarse en ellos, saltaba y gritaba por las calles con el deseo propuesto de que lo tomasen por loco, buscaba el desprecio de la gente y ansiaba que le gritasen por las calles los chicos juguetones, que le tirasen piedras y le corriesen con las voces de «¡al loco!, ¡al loco!».
Tanto fue el revuelo social que lo encerraron en el manicomio donde los loqueros le ajustaban las cuentas con látigos y cuerdas, que por entonces era el remedio óptimo para calmar los ánimos exaltados de los dementes. Pero era un loco especial; del mismo modo que aguantaba hasta con un «gracias» los palos, protestaba enérgicamente cuando empleaban el mismo sistema para los compañeros de encierro por su enajenación.
Probado que su mal psíquico no era desajuste mental, sino un deseo práctico de expiar-imitar-predicar-anhelar en que andaba por medio Jesucristo con su revolución, poniendo al mundo patas arriba, y entendiendo la vida de modo diverso al conformismo de los que le son fieles, se le puso en libertad.
En algunas de sus cartas aparece la referencia de su vida hasta que se murió: «… en esta casa (en el hospital que fundó) se reciben generalmente de todas enfermedades y suerte de gentes, ansí que ay tollidos, mancos, leprosos, mudos, locos, perláticos, tiñosos, y otros muy viejos y muy niños…»; y en otra: «cada día se me recresen las necesidades y angustias y en demás agora y en de cada día mucho más ansí de deudas como de pobres que vienen muchos desnudos y descalzos y llagados y llenos de piojos que ha menester un hombre o dos que no haga más que escaldar piojos en una caldera hirviendo y que este trabajo será de aquí adelante todo el invierno».
Aunque fue maestro de almas, Juan nunca llegó al sacerdocio. Todo lo que pudo hacer por él el obispo Don Sebastián Ramírez de Fuenleal –presidente entonces de Granada– fue mandar hacerle una especie de hábito, que él mismo le impuso, para que se cubriera, cuando daba su ropa a los mendigos cambiándola por sus andrajos, y mudarle el nombre de Juan Ciudad por el de Juan de Dios.
Pedía limosna para sus pobres con toda naturalidad; hasta caminó a la Corte de Valladolid, pidiendo a Felipe II recursos para sus enfermos, quedando el piadoso rey y los cortesanos –quizá no tanto– admirados por la entrega heroica e ininterrumpida de aquel hombre de Dios, que era muy capaz de echar sobre sus hombros a los enfermos más repugnantes para cuidarlos en su hospital, y que no dejaba de echar una mano a las viudas necesitadas, a los campesinos arruinados, a las prostitutas, o a los estudiantes en apuros.
Anécdotas de su vida y obra las hay sin cuento. Conversiones, muchas; llamativa la de los dos primeros religiosos de su Orden, Antón Martín y Pedro Velasco, que eran enemigos irreconciliables entre sí, pero que se vieron arrastrados por las virtudes del santo. Hechos prodigiosos… basten dos tan serios como el hecho de que, en el incendio del Hospital Real de Granada, estuviera entre el fuego sacando enfermos sin que las llamas le tocasen, y que en una ocasión se le apareciera el mismo Jesucristo en forma de pobre.
El 8 de marzo de 1550 murió desvencijado, así lo expresa su biógrafo. Con no muchos años, cincuenta y cinco, dejó la estela de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios para seguir su estilo. Se fue consumido por sus penitencias extremas y por el trabajo. Confesó con gran fervor y humildad, cuando se vio que la máquina ya no daba para más; pidió que le llevaran el Santísimo, pero no pudo comulgar por ser imposible ingerir ningún alimento. Se incorporó como pudo, se abrazó a un crucifijo y en voz alta dijo: «Jesús, Jesús, a tus manos me encomiendo».
Lo canonizó Inocencio XII el 15 de julio de 1691
¿Era locura la primera, cuando saltaba, gritaba, corría y disparataba doce años atrás? ¿O solo locura la segunda, al dedicar todo su esfuerzo a las necesidades de los más enfermos, pobres y desasistidos? ¿Es la misma o distinta demencia? ¿O ninguna es chifladura? ¿Fue el perturbado cuerdo y los razonables estaban desequilibrados? Quizá también exista un término medio, pero cada uno tendremos que ver dónde está la referencia, porque Juan de Dios se comporta como un revulsivo implacable.
Archimadrid.org

Los cristianos en Egipto logran que se les reconozca un nuevo derecho

Los cristianos en Egipto han conseguido que el Tribunal Constitucional Supremo les reconozca su derecho a tener un mes vacaciones pagadas para poder peregrinar a Jerusalén.
La sentencia del máximo tribunal egipcio señala el carácter inconstitucional de varios artículos del Código Civil para Funcionarios Públicos, ya que reconocían el derecho de los musulmanes a tener vacaciones pagadas para poder peregrinar a la Meca, pero los cristianos no gozaban de una potestad similar.
Esta decisión supone un paso más en el camino hacia el reconocimiento de los cristianos egipcios como ciudadanos de pleno derecho.
Se trata de una aplicación práctica de la Constitución del año 2014, que establecía que todos los ciudadanos egipcios son iguales ante la ley.
Según explica a ACI Prensa monseñor Antonios Aziz Mina, obispo emérito de Gizá de los Coptos Católicos, se trata de una decisión «justa y moral. Que el Tribunal reconozca que todos los egipcios, sean cristianos o musulmanes, son iguales en todos los ámbitos de la sociedad, también en este tema de las peregrinaciones, se trata de algo muy bueno que puede favorecer la convivencia en Egipto».
Esta medida puede suponer un nuevo respaldo a las peregrinaciones de cristianos a Tierra Santa.
Cabe recordar que en 1979 el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Copta de Egipto, la mayoritaria entre los cristianos del país, prohibió a sus fieles peregrinar a Jerusalén. Se trataba de una medida de solidaridad con los cristianos palestinos ante la ocupación por parte de Israel de Jerusalén y de otros territorios de Palestina.
El resultado fue que muchos cristianos egipcios renunciaron a acudir a los lugares santos del cristianismo en Palestina.
Sin embargo, aunque esta prohibición continúa en vigor, la normalización de las relaciones entre Israel y Egipto, y sobre todo la visita del Patriarca copto Tawadros II a Jerusalén en noviembre de 2015, favoreció el que muchos cristianos egipcios comenzarán a peregrinar a Jerusalén.
ACI/Miguel Pérez Pichel

A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás


Lectura del santo Evangelio san Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».
Palabra del Señor.