lunes, 27 de febrero de 2017

«El Santo Padre me ha hecho un gran regalo al confiarme esta iglesia de Roma que sirve a los pobres»



Antiguamente, el Papa era elegido por los párrocos de Roma. Por eso, además del anillo y la birreta, cada cardenal recibe simbólicamente el título de una iglesia romana. Algunas semanas más tarde, la comunidad de esa parroquia lo acoge con una solemne ceremonia.
Anoche el cardenal Carlos Osoro tomó simbólicamente posesión de la basílica de Santa María in Trastévere de Roma, confiada a la Comunidad de Sant’Egidio, y entró a formar parte del clero de Roma. Fue a última hora del sábado, con la Misa más importante que celebra este movimiento cada semana en Roma. Entre los participantes estaba su fundador Andrea Riccardi.
«Quiero comenzar dando gracias a Dios por el regalo que el Santo Padre, Papa Francisco, me ha dado al entregarme el título de cardenal de Santa María en Trastévere, incorporándome así a la Iglesia de Roma como cardenal presbítero. Gracias a todos los que formáis esta comunidad parroquial, y muchas gracias a la Comunidad de Sant’Egidio, con la que, desde mis inicios en el ministerio sacerdotal y episcopal, he querido contar para el anuncio del Evangelio», les saludó el cardenal.
«En la diócesis de Madrid he sentido su cercanía, y la colaboración que hacen a mi ministerio en el anuncio de la Buena Nueva a los más pobres», explicó. También reconoció que le alegraba «poder estar más cerca aún de quienes habéis vivido el origen de esta comunidad, que busca hacer verdad la cultura del encuentro, sirviendo siempre a los más pobres, en las circunstancias más adversas que dificultan las relaciones fraternas entre los hombres».
Marco Gnavi, párroco de la basílica, le agradeció su cariño hacia la Comunidad de Sant’Egidio en Madrid. «Estamos un poco celosos, le pido que nos quiera como quiere a los de Madrid», bromeó.
Entre los asistentes estaba el embajador de España, Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga. Además, concelebraron con el cardenal Pietro Marini, maestro de ceremonias de Juan Pablo II, y el español José Rodríguez Carballo, secretario de la Congregación para la Vida Consagrada. También participaron peregrinos de Madrid, entre ellos, un pequeño grupo de la parroquia de San Antón.
Este domingo, 26 de febrero, el cardenal Osoro conocerá varias de las iniciativas que la comunidad fundada por Andrea Riccardi mantiene en Roma. Visitará la basílica de San Bartolomé en la Isla Tiberina, santuario de los nuevos mártires de los siglos XX y XXI; así como un centro para extranjeros de la mano de Daniela Pompei, responsable de los corredores humanitarios de Sant'Egidio, y una casa-hogar para enfermos terminales.

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10,17-27) POR EL PAPA FRANCISCO:





De la homilía del Papa Francisco en Santa Marta el 25-5-2015 (fuente: L’Osservatore Romano)

La liturgia del día propone el pasaje evangélico de san Marcos (10, 17-27) que se refiere al joven rico, un episodio que —dijo el Pontífice— podría llevar por título: «El itinerario desde la alegría y la esperanza a la tristeza y la cerrazón en sí mismo». 

Ese joven, en efecto, «quería seguir a Jesús y al verlo fue a su encuentro, entusiasmado, para plantearle la pregunta: “¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”». A quien el Señor, tras la invitación a vivir los mandamientos, exhorta: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo». Y el joven, «frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico».

Del entusiasmo a la tristeza: «Quería seguir a Jesús y se marchó por otro camino». ¿El motivo?«Estaba apegado a sus bienes. Tenía muchos bienes. Y en el balance vencieron los bienes».

El Papa Francisco destacó la actitud clara de Jesús ante tal reacción: «Dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!”». En efecto —explicó— «hay un misterio en la posesión de las riquezas. Las riquezas tienen la capacidad de seducir y hacernos creer que estamos en un paraíso terrestre». 

Al respecto el Papa presentó también un ejemplo: «Recuerdo que en los años setenta vi por primera vez un barrio cercado, de gente pudiente; estaba cerrado para defenderse de los ladrones, para estar seguros». Había también gente buena, pero se habían encerrado en esa especie de
«paraíso terrestre». Esto sucede, dijo, «cuando existe la cerrazón para defender los bienes»: se pierde «el horizonte». Y «es triste una vida sin horizonte».

En este punto el Pontífice entró aún más en profundidad: hay que considerar, recordó, que «las
cosas cerradas se estropean, se corrompen, entran en descomposición. El apego a las riquezas es el inicio de todo tipo de corrupción, por doquier: corrupción personal, corrupción en los
negocios, incluso la pequeña corrupción comercial —como la practicada, explicó el Papa, por quienes restan algún gramo al peso justo de una mercadería—, corrupción política, corrupción en la educación...». 

Cuantos «viven apegados al propio poder, a las propias riquezas, se creen en el paraíso. Son cerrados, no tienen horizonte, no tienen esperanza. Al final tendrán que dejarlo todo».

Para hacer comprender mejor este concepto, el Pontífice hizo referencia también a la parábola en
la que Jesús habla del hombre que con traje elegante «todos los días tenía grandes banquetes»:
este hombre «estaba tan encerrado en sí mismo que ya no veía más allá de su nariz: no veía que
allí, en la puerta de su casa había un hombre que tenía hambre y también estaba enfermo, con
llagas». 

Lo mismo nos sucede a nosotros: «el apego a las riquezas nos hace creer que todo está
bien, que hay un paraíso terrestre, pero nos quita la esperanza y nos quita el horizonte. Y vivir sin horizonte es una vida estéril, vivir sin esperanza es una vida triste».



Pero, quiso precisar el Papa Francisco, aquí se está criticando el «apego» y no el hecho de
«administrar bien las riquezas». Las riquezas, en efecto, «son para el bien común, para todos», y
si el Señor se las concede a alguien, es «para el bien de todos, no para sí mismo, no para que las
encierre en su corazón, que luego así se convierte en corrupto y triste». 

Jesús usa una expresión fuerte: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!». Las riquezas, dijo el Papa, «son como la serpiente en el paraíso terrestre, encantan, engañan, nos hacen creer que somo poderosos, como Dios. Y al final nos quitan lo mejor, la esperanza, y nos lanzan en lo peor, en la corrupción». Por ello Jesús afirma: «Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».

De esto deriva un consejo válido para cada uno: quien posee riquezas debe orientarse «a la
primera bienaventuranza: “Felices los pobres de espíritu”; es decir tomar distancia de este apego
y hacer que las riquezas que el Señor le ha dado sean para el bien común». La «única forma» de
obrar es «abrir la mano, abrir el corazón, abrir el horizonte». 

Si, en cambio, «tienes tu mano cerrada, tienes el corazón cerrado como el del hombre que organizaba banquetes y llevaba vestidos lujosos, no tienes horizontes, no ves a los demás que pasan necesidad y terminarás como ese hombre: lejos de Dios». Lo mismo sucedió al joven rico: «contaba con la senda de la felicidad, la buscaba y... lo pierde todo». Por su apego a las riquezas «termina como un derrotado».

Debemos, por lo tanto, concluyó el Pontífice, pedir a Jesús la gracia «de no apegarnos a las
riquezas» para no correr el peligro «de la cerrazón del corazón, la corrupción y la esterilidad»

MAESTRO, ¿QUÉ HAGO PARA HEREDAR LA VIDA ETERNA?





Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,17-27):

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante Él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».

Jesús le contestó: «Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».

Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».

Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¿Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».

Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».

Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Palabra del Señor

11 cosas que conviene saber sobre el Miércoles de Ceniza



A pocos días del inicio de la Cuaresma, que sirve de preparación para la Pascua y que comienza este miércoles 1 de marzo, recordamos algunas cosas esenciales que todo católico debe saber para poder vivir intensamente este tiempo litúrgico.

1.- ¿Qué es el Miércoles de Ceniza?
Es el primer día de la Cuaresma, es decir, de los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.
El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. En este se explica que en la Misa, se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza hecha de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior.
2.- ¿Cómo nace la tradición de imponer las cenizas?
La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. Por aquel entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.
La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años D.C. y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este 
3.- ¿Por qué se impone la ceniza?
La ceniza es un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Iglesia, más precisamente en el artículo 125 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia:
“El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”.
4. ¿Qué simbolizan y qué recuerdan las cenizas?
La palabra ceniza, que proviene del latín "cinis", representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.
La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gn 2,7); "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).
5.- ¿Dónde se puede conseguir la ceniza?
Para la ceremonia se deben quemar los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas son rociadas con agua bendita y luego aromatizadas con incienso.tiempo.
6.- ¿Cómo se impone la ceniza?
Este acto tiene lugar en la Misa al término de la homilía y está permitido que los laicos ayuden al sacerdote. Las cenizas son impuestas en la frente, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras bíblicas: «Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».
7.- ¿Qué hacer cuando no hay sacerdote?
Cuando no hay sacerdote la imposición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda con una liturgia de la palabra.
Es importante recordar que la bendición de las cenizas, como todo sacramental, solo puede realizarla un sacerdote o diácono.
8.- ¿A quién se puede imponer la ceniza?
Puede recibir este sacramental cualquier persona, inclusive no católica. Como especifica el Catecismo (1670 y siguientes) los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo como sí lo hacen los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia estos «preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella».
9.- ¿Es obligatoria la imposición de las cenizas?
El Miércoles de Ceniza no es día de precepto y por lo tanto la imposición de ceniza no es obligatoria. No obstante, ese día concurre una gran cantidad de personas a la Santa Misa, algo que siempre es recomendable.
10.- ¿Cuánto tiempo hay que tener la ceniza en la frente?
Cuanto uno desee. No existe un tiempo determinado.
11.- ¿Es obligatorio el ayuno y la abstinencia?
El Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y la abstinencia, como en el Viernes Santo, para los mayores de 18 años y menores de 60. Fuera de esos límites es opcional. Ese día los fieles pueden tener una comida “fuerte” una sola vez al día.
La abstinencia de comer carne es obligatoria desde los 14 años. Todos los viernes de Cuaresma también son de abstinencia obligatoria. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de mortificación u ofrecimiento como el rezo del rosario.
Aciprensa

domingo, 26 de febrero de 2017

El Evangelio exige una elección clara: "No se puede servir a Dios y al dinero", dijo el Papa en el Ángelus


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de hoy (cf. Mt 6.24 a 34) es un fuerte llamado a fiarse de Dios, no lo olviden… ¡fiarse de Dios! que cuida de los seres vivos de la creación. Él da alimento a todos los animales, cuida de los lirios y la hierba del campo (cf. vv 26-28.); su mirada benévola y solícita acompaña cotidianamente nuestras vidas. Ella pasa por el interior de nuestras preocupaciones, que amenazan con quitarnos la serenidad y el equilibrio. Pero esta ansiedad es a menudo inútil, porque no puede cambiar el curso de los acontecimientos. Jesús nos llama con insistencia a no preocuparnos por el mañana (cf. vv 25.28.31.), recordando que por encima de todo hay un Padre amoroso que nunca se olvida de sus hijos: fiarnos de él no resuelve mágicamente los problemas, pero nos permite afrontarlos con el ánimo necesario. Con valentía. Soy valiente porque me fío de mi Padre, que cuida de todo y me quiere tanto.
Dios no es un ser distante y anónimo: Él es nuestro refugio, la fuente de nuestra serenidad y nuestra paz. Es la roca de nuestra salvación, a la que podemos aferrarnos con la certeza de no caer, quien se aferra a Dios no se cae jamás, y es nuestra defensa contra el mal siempre en acecho. Dios es nuestro gran amigo, el aliado, el padre, pero no siempre nos damos cuenta. No nos damos cuenta de que tenemos un amigo, un aliado, un Padre, que nos quiere tanto. Y preferimos apoyarnos en los bienes inmediatos, que podemos tocar…bienes tangibles, olvidando y a veces negando, su bien supremo, es decir, el amor paternal de Dios. ¡Sentirlo Padre, en esta época de orfandad es tan importante! En este mundo huérfano… ¡Sentirlo Padre! Nosotros nos alejamos del amor de Dios cuando andamos en la búsqueda obsesiva de los bienes terrenales y de las riquezas del mundo, manifestando así un amor exagerado a esta realidad.
Jesús nos dice que esta búsqueda afanosa es ilusoria y motivo de la infelicidad. Él da a sus discípulos una regla de vida fundamental: "Busquen primero el Reino de Dios" (v 33). Se trata de llevar a cabo el proyecto que anunció Jesús en el Sermón de la Montaña, confiando en Dios que no defrauda…tantos amigos, tantos que nosotros creíamos amigos nos han desilusionado. Dios nunca defrauda… trabajando como fieles administradores de los bienes que Él nos ha dado, incluso de los bienes terrenales, pero sin  "caer en la exageración" como si todo, incluso nuestra salvación dependiera sólo de nosotros.
Esta actitud evangélica requiere una elección clara, que el pasaje de hoy indica con precisión: "No se puede servir a Dios y al dinero" (v. 24). O el Señor… o los ídolos fascinantes pero ilusorios. Esta elección que estamos llamados a hacer, repercute por tanto, en todos nuestros actos, actividades y tantos compromisos. Es una  elección que hay que hacer de manera clara y renovar constantemente, porque la tentación de reducir todo al dinero y al placer están presionando. ¡Hay tantas tentaciones por esto!
Mientras que honrar a estos ídolos conduce a resultados tangibles aunque fugaces, elegir a Dios y a su Reino no siempre muestra inmediatamente sus frutos. Es una decisión que se toma en la esperanza y deja a Dios la plena realización. La esperanza cristiana está ordenada al cumplimiento futuro de la promesa de Dios y no se detiene ante ninguna dificultad, ya que está fundada en la fidelidad de Dios, que nunca falla. Él es fiel, es un Padre fiel, un amigo fiel, es un aliado fiel.
Que la Virgen María nos ayude a confiar en el amor y la bondad del Padre celestial, a vivir en Él y con Él. Este es el requisito previo para superar los tormentos y las adversidades de la vida, e incluso las persecuciones, como nos lo demuestra el testimonio de tantos hermanas y hermanos nuestros.
Traducción del italiano: (Sofia Lobos- RV)

"La discriminación basada en la eficiencia no es menos deplorable que la cometida por la raza o la religión"


 "La discriminación basada en la eficiencia no es menos deplorable que la cometida por la raza, el origen o la religión". El Papa recibió este mediodía, en el Aula Pablo VI, a la Comunidad de Capodarco, una institución italiana dedicada a las necesidades de los más abandonados, dede enfermos y discapacitados a pobres, mujeres abandonadas "y todo lo que la providencia nos quiera traer", como señaló Vinicio Albanesi, actual presidente de la asociación, que acaba de cumplir medio siglo de vida.
Cincuenta años trabajando en las periferias, con un discurso claro y rotundo en favor de los más desfavorecidos y de una Iglesia en salida, hasta el punto de comparar a Bergoglio como "el nuevo san Francisco", y regalarle un libro sobre el diaconado de la mujer en la Iglesia, "que es necesario, como un ministerio". No recogió el capote el Papa, porque en esta ocasión los protagonistas eran los más débiles y quienes les cuidan.
En su discurso, Francisco agradeció a los "capodarcci" el bien realizado "al servicio de las personas con discapacidad, los niños, las personas que viven en situación de dependencia y dolor, y a sus familias". "Ustedes -añadió- han elegido estar al lado de las personas menos protegidas, para ofrecer su hospitalidad, apoyo y esperanza" y, así "construir una sociedad mejor".
Al tiempo, Bergoglio subrayó cómo "la calidad de vida de una sociedad se mide, en gran parte, en la capacidad de incluir a los más débiles y necesitados, haciendo real su dignidad como hombres y mujeres". La madurez de una sociedad, añadió, "se alcanza cuando esa inclusión no se percibe como algo extraordinario, sino normal", porque "la persona con discapacidad o con fragilidad física, mental o moral, debe ser capaz de participar en la vida de la sociedad, en todas sus dimensiones".
"Sólo mediante el reconocimiento de los derechos de los más débiles, una empresa puede decirse que está fundada en el derecho y la justicia. Una sociedad que diera espacio únicamente a las personas plenamente funcionales, completamente autónomos e independientes no sería una sociedad digna del hombre", advirtió el Papa.
Por ello son tan necesarias experiencias como las de Capodarco, que "tratan de responder a las necesidades de cada persona teniendo en cuenta sus capacidades y sus limitaciones". Una actitud que supere "la actitud pietista o el enfoque de asistencia social, para promover el liderazgo de la persona con dificultades abierto a la sociedad".
"Os animo a continuar en este camino, que coloca en el primer plano la participación directa de los propios discapacitados", insistió el Papa, quien reconocó que, tras la crisis y "las consecuencias negativas de la globalización", esta comunidad "está tratando de ayudar a aquellos que intentan no sentirse excluidos o marginados". "Gracias por promover la dignidad y el respeto de cada individuo".
El Papa también agradeció "el testimonio que dais a la sociedad, ayudándola a descubrir más y más dignidad para todos, empezando por el más pequeño, por los más desfavorecidos" Unos "pequeños" que están "marcados por impedimentos físicos o mentales, o por heridas del alma, pero en los que reconocemos testigos especiales de la ternura de Dios". "Tenemos mucho que aprender de ellos, y de su especial lugar en la Iglesia".
 Jesús Bastante

NO OS AGOBIÉIS


Jesús reitera en el Evangelio que no debemos agobiarnos ni por la vida, ni por el vestido, ni por la comida, pues Dios es providente con quienes confían en Él. Si a los pájaros y a la hierba del campo los trata con tanta generosidad, ¿por qué agobiarnos, si además no podemos añadir ni un minuto a nuestra existencia, más allá de lo que Él nos sostenga?
La confianza en Dios tiene un efecto inmediato y es el descanso del alma, como nos repite el salmista: “Solo en Dios descansa mi alma”. “Descansa en Dios alma mía”. Y la razón de tal abandono nos la ofrece el profeta con un argumento entrañable: “¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré”.

Cuánta paz se experimenta cuando en verdad se da fe a la Palabra que nos asegura: “No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso”.

Los santos nos han revelado siempre que el secreto de su alegría era la confianza en Dios. El papa Francisco reitera permanentemente este argumento para que no seamos pusilánimes, aun en el caso de tener necesidad del perdón. ‘En verdad les digo: todo será perdonado a los hijos de los hombres - y nosotros sabemos que el Señor perdona todos si nosotros abrimos un poco el corazón. ¡Todo! - los pecados y también todas las blasfemias que dirán - ¡también las blasfemias serán perdonadas! (Francisco, 23 de enero, 2017).
Desde esta certeza del amor, del perdón que Dios ofrece a través de Jesús, se comprende mucho mejor la expresión paulina, que hoy se proclama en la segunda lectura: “Mi juez es el Señor”.
Con frecuencia somos aventureros del futuro y adelantamos acontecimientos que no sabemos si en verdad sucederán. De ahí la sabiduría de vivir el presente, no como una realidad cerrada, en la que quedamos prisioneros por el afán de exprimir el tiempo, sino porque a cada día le sobra su disgusto, y para un creyente, un día pasa a otro día el testigo de la confianza.
Ángel Moreno de Buenafuente

No a la idolatría del dinero


El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo para construir ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Hace ya veinte siglos que el Profeta de Galilea denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.
La lógica de Jesús es aplastante: «No podéis servir a Dios y al Dinero». Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. Por eso no pueden trabajar por ese mundo más humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria.
Es sorprendente lo que está sucediendo con el Papa Francisco. Mientras los medios de comunicación y las redes sociales que circulan por internet nos informan, con toda clase de detalles, de los gestos más pequeños de su personalidad admirable, se oculta de modo vergonzoso su grito más urgente a toda la humanidad: «No a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata».
Francisco no necesita largas argumentaciones ni profundos análisis para exponer su pensamiento. Sabe resumir su indignación en palabras claras y expresivas que podrían abrir el informativo de cualquier telediario o ser titular de la prensa en cualquier país. Solo algunos ejemplos.
«No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en medio de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad».
Vivimos «en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano». Como consecuencia, «mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz».
«La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que de ninguna manera nos altera».
Cuando le han acusado de comunista, el Papa ha respondido de manera rotunda: «Este mensaje no es marxismo, sino Evangelio puro». Un mensaje que tiene que tener eco permanente en nuestras comunidades cristianas. Lo contrario podría ser signo de lo que dice el papa: «Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros y ya no lloramos ante el drama de los demás».
José Antonio Pagola

Francisco pide a los párrocos que no se desentiendan de los jóvenes que conviven sin casarse



Tan importante es preparar a los novios al sacramento del matrimonio, como acompañar a los jóvenes que conviven sin casarse, les dice el Papa a un grupo de párrocos
El Papa recibió este sábado en audiencia a los participantes en un curso de formación para párrocos, promovido por la Rota Romana, sobre el nuevo proceso matrimonial. Entre los participantes en la audiencia estuvo el cardenal Osoro, arzobispo de Madrid, uno de los ponentes en el curso, que este sábado toma posesisión de su parroquia Romana, santa María in Trastevere.
«Nadie mejor que ustedes conoce y está en contacto con la realidad del tejido social en el territorio, experimentando su variada complejidad: uniones celebradas en Cristo, uniones de hecho, uniones civiles, uniones fracasadas, familias y jóvenes felices e infelices», les dijo el Papa a los sacerdotes de parroquia, instándoles aa ser «compañeros de viaje de toda persona y en toda situación».
Francisco les pidió cercanía a «los jóvenes que desean formar una nueva familia y unirse con el sacramento del matrimonio». En la preparación al sacramento, es necesario hacerles tomar conciencia «del significado profundo del paso que están por cumplir». «No dejen de recordar siempre a los esposos cristianos que en el Sacramento del matrimonio Dios, por así decir, se refleja en ellos, imprimiendo su imagen y el carácter indeleble de su amor», les pidió.
Pero la misma cercanía les animó a tener el Obispo de Roma con aquellos otros jóvenes que prefieren convivir sin casarse. «Ellos, en el plano espiritual y moral, están entre los pobres y los pequeños, para los que Iglesia, sobre las huellas de su Maestro y Señor, quiere ser madre que no abandona sino que se acerca y por los que se preocupa». «También estas personas son amadas por el corazón de Cristo. Tengan hacia ellos una mirada de ternura y de compasión», añadió.
Además, el Pontífice alentó a los sacerdotes a estar disponibles para «aquellos cónyuges que, a causa de serios problemas en su relación, tienen necesidad de reavivar la fe y volver a descubrir la gracia del Sacramento», o incluso quieren «iniciar un proceso de nulidad».
Alfa y Omega

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO POR SAN VICENTE DE PAUL:





«Buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura»... Se dice, pues, que hay que buscar el reino de Dios. «Buscad», no es más que una palabra, pero me parece que dice muchas cosas. Quiere decir... trabajar incesantemente para el reino de Dios y no permanecer en un estado flojo y parado, poner atención al interior para que esté bien regulado, pero no al exterior para divertirse... 

Buscad a Dios en vosotros, porque san Agustín confiesa que mientras le buscó fuera de él, no le encontró. Buscadle en vuestra alma que le es su agradable morada; es en ese fondo donde quedan establecidas todas las virtudes que sus siervos intentan practicar. 

La vida interior es necesaria, es preciso tender a ella; si la descuidamos, faltamos a todo... Busquemos ser personas de interioridad... Busquemos la gloria de Dios, busquemos el reino de Jesucristo... 

«Pero [me diréis], hay tantas cosas que hacer, tantos trabajos en casa, tantos lugares de trabajo en la ciudad, en el campo... hay trabajo en todas partes; ¿es preciso pues dejarlo todo tal cual está para no pensar sino en Dios?» No, sino que es necesario santificar esas ocupaciones buscando a Dios en ellas, y hacerlas más para encontrarle a Él que para verlas hechas. 

Nuestro Señor quiere que, ante todo, busquemos su gloria, su reino, su justicia, y para ello quiere que construyamos nuestro capital, con la vida interior, con la fe, con la confianza, con el amor, con ejercicios religiosos..., con trabajos y sufrimientos, a la vista de Dios, nuestro soberano Señor... 

Una vez establecidos en esa búsqueda de la gloria de Dios, podemos estar seguros de que el resto vendrá por sí solo.

BUSCAD SOBRE TODO EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA



Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,24-34):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 

Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?

¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?

¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gante de poca fe? 

No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.

Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».

Palabra del Señor

sábado, 25 de febrero de 2017

El Papa advierte de que el mundo camina "hacia la gran guerra mundial por el agua"


Y yo me pregunto si en medio de esta 'tercera guerra mundial a pedacitos' que estamos viviendo, no estamos en camino hacia la gran guerra mundial por el agua". El Papa Francisco lanzó una seria advertencia a los participantes en el encuentro sobre "El derecho humano al agua", que se ha celebrado en el Vaticano.
En su discurso, en castellano, Bergoglio recordó las "cifras desgarradoras" de Naciones Unidas, que "no nos pueden dejar indiferentes: cada día mil niños mueren a causa de enfermedades relacionadas con el agua; millones de personas consumen agua contaminada".
Al tiempo, reclamó que los Estados "sean garantes del acceso universal al agua segura y de calidad", una causa que describió como "fundamental y muy urgente" para la que pidió "unir todas nuestras voces".
"La cuestión que ustedes tratan no es marginal, sino fundamental y muy urgente. Fundamental, porque donde hay agua hay vida, y entonces puede surgir y avanzar la sociedad. Y es urgente porque nuestra casa común necesita protección y, además, asumir que no toda agua es vida: sólo el agua segura y de calidad", señaló el Pontífice a quienes participaron durante dos días del debate en la Pontificia Academia de Ciencias.
"Toda persona tiene derecho al agua potable y segura; es un derecho humano básico, y una de las cuestiones nodales en el mundo actual", afirmó Francisco, quien incidió en que resulta "doloroso ver cuando en la legislación de un país o de un grupo de países no se considera al agua como un derecho humano. Es más doloroso aún cuando se quita lo que estaba escrito allí y se niega este derecho humano".
 En ese marco, el Pontífice diagnosticó que el tema del agua "es un problema que afecta a todos y hace que nuestra casa común sufra tanta miseria y clame por soluciones efectivas, realmente capaces de superar los egoísmos que impiden la realización de este derecho vital para todos los seres humanos".
"Es necesario otorgar al agua la centralidad que merece en el marco de las políticas públicas. Nuestro derecho al agua es también un deber con el agua. Del derecho que tenemos a ella se desprende una obligación que va unida y no puede separarse", sentenció el Pontífice, sentado junto a los coordinadores del encuentro, el cardenal brasileño Claudio Hummes y el argentino Luis Liberman, director de la Cátedra del Diálogo y la Cultura del Encuentro.
 Jesús Bastante

El Papa en Sta. Marta: “Señor, que sea justo pero con misericordia”


“Señor, que sea justo pero justo con misericordia”, esta esla oración sugerida por el papa Francisco para no caer en el ‘engaño hipócrita’ de la ‘casuística’ en la lógica del ‘se puede’ o ‘no se puede’.
Lo dijo el Santo Padre en homilía de la misa de este viernes en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, precisando que en el Evangelio de Marcos se indica que “la multitud lo seguía para aprender, porque él hablaba con autoridad” y “también para hacerse curar”.
En cambio un segundo grupo lo seguía para ponerlo a la prueba. El tercer grupo es el de los discípulos, que lo seguían porque lo querían y porque Jesús les había llamado.
Los doctores de la Ley le preguntan a Jesús si un marido puede rechazar a la propia esposa. Y Él “no les responde si es lícito o no; no entra en la casuística, porque ellos pensaban en la fe en términos de ‘se puede’ o ‘no se puede’. Y les pregunta: ‘¿Qué les ordenó Moisés?
Al responder a esta pregunta de Jesús, los doctores de la Ley “explican el permiso de Moisés para rechazar la esposa, y son justamente ellos a caer en la trampa, porque Jesús les califica de ‘duros de corazón’”.
Jesús les indica que “por esto el hombre dejará a su padre y a su madre” y se “pone en camino”, y “no son dos, pero una sola carne”.
El evangelista Marcos narra en su Evangelio que ‘el tercer grupo’ lo interroga nuevamente sobre el tema. Y Jesús es muy claro: ‘Quien repudia la propia esposa y se casa con otra comete adulterio hacia ella; y si ella, repudiada por su marido se casa con otro, comete adulterio”.
Alguien podrá objetar, señala el Santo Padre que Jesús fue a hablar con la adúltera, y con aquella pagana samaritana, y con uno que no era judío, y que bebió de un vaso que no había sido purificado. ¿Cómo explicar todo esto?
“Es el camino cristiano” dijo Francisco, porque “Él, pensemos a Mateo, Zaqueo, en los banquetes con los pecadores, iba a comer con ellos”. Y a aquellos que usaban la lógica del ‘se puede o ‘no se puede’, en otro paso del Evangelio, los califica de hipócritas.
Y esto lo hacían valer “con el cuarto mandamiento: se negaban de asistir a los propios padres con la excusa de que habían dado una buena oferta a la Iglesia. ¡hipócritas!”
Además no existe solamente la verdad, explicó el Papa, “también la misericordia, porque él es la encarnación de la misericordia del Padre”. No es fácil, pensemos a las tentaciones cuando se hacen negocios. Los negociantes dicen: “Yo puedo hacer hasta aquí, despido a estos empleados y gano más aquí”.
El camino “que nos hace ir de la casuística a la verdad y a la misericordia no es fácil: necesitamos la gracia de Dios para que nos ayude a ir adelante”.
Y la oración necesaria es pedir ser “justos en la misericordia com tú eres justo en la misericordia”. Uno de mentalidad casuística plantea: ¿qué es más importante en Dios, la justicia o la misericordia?. Este, asegura el Papa, “es un pensamiento enfermo”. En realidad “no son dos, es una sola cosa. En Dios la justicia es misericordia y la misericordia es justicia”.
Zenit

Cientos de jóvenes pintan la casa de personas sin recursos en Madrid


Unos 600 jóvenes estudiantes se enfundarán el mono y cogerán brocha y rodillo en los próximos fines de semana para hacer un buen lavado de cara a 30 viviendas de los distritos madrileños de Tetuán y Puente de Vallecas. Vuelve la Operación Rehabilitación de Viviendas, de Cooperación Internacional ONG, bajo el lema Painting for others, con el apoyo de la Fundación Pryconsa
Eleuterio tiene artrosis con 63 años y vive en el barrio madrileño de Hortaleza. Vive con una pensión mínima cuidando a su hermana Dolores, que lleva tres años postrada en cama por una enfermedad. En esta situación, la falta de cuidado de su vivienda ha ido empeorando cada año, con acumulación de residuos y falta de mantenimiento. Él es uno de los beneficiarios derivados por los servicios sociales que el año pasado consiguió darle un cambio gracias a la colaboración de los jóvenes voluntarios que cada año participan en esta campaña. «Habrá gente -cuenta Eleuterio- que no se hace a la idea de hasta qué punto te puedes ver abandonado con una situación desesperante y lo mucho que te ayuda poder tener una mano amiga, como la de estos chicos, que en un momento determinado te sacan adelante, tiran de ti».
El proyecto nació en Sevilla hace 21 años, pero se ha ido extendiendo a nuevas ciudades. En Madrid se realiza desde 1997. Este año, bajo el lema Painting for Others, -adaptación de la campaña de voluntariado Living for Others– 600 jóvenes rehabilitarán 30 viviendas en Madrid . Los voluntarios trabajarán los fines de semana, desde el último de febrero hasta el primero de abril, gracias a la ayuda de Fundación Pryconsa y Wenceslao García S.A.
El perfil de los beneficiarios es de familias o personas solas de edad avanzada y con escasos recursos. Y la finalidad es, no solo dignificar sus condiciones de vida –con una mano de limpieza y pintura- sino también sensibilizar a los jóvenes sobre las dificultades que atraviesan muchas familias de su entorno.
José Mª Torregrosa, coordinador de la campaña en 2016, cuenta que «lo mejor es ver cómo los voluntarios interactúan con los beneficiarios, los conocen, los escuchan y acompañan durante todo el fin de semana. Y, lo que más agradecen después, es haber conocido estas realidades -que parecen tan lejanas a veces- de personas que están verdaderamente necesitadas, no solo de recursos, sino también de compañía». Por ejemplo Laura, estudiante de último curso de Farmacia y una de las voluntarias de Madrid, en la pasada edición, que señalaba: «He aprendido que somos más útiles de lo que creemos porque, aunque hagamos una cosa pequeña, para ellos, sobre todo para algunas personas mayores, significa mucho, porque están muy solos». Por su parte, Marta, una chica de 18 años, estudiante en un colegio de Vallecas, aseguraba que esta es una experiencia que te abre los ojos: «Hay gente a tu lado que lo está pasando mal y necesita ayuda, aunque no la pida. Y es necesario preguntar, porque a veces no preguntamos. Pienso seguir haciendo voluntariado».
Cooperación Internacional ONG

Quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él




Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 13-16

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
«Dejad que los niños se acerquen a mi: no se lo impidáis; pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».
Y tomándoles en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor.