domingo, 19 de febrero de 2017

El Papa recomienda a los universitarios «hablar menos y escuchar más»


En su visita a la Universidad Roma Tre, Francisco pide desterrar el insulto y fomentar el diálogo
El Papa Francisco ha advertido este viernes 17 de febrero ante cientos de universitarios de que la falta de trabajo entre los jóvenes puede llevar a su radicalización violenta, a alistarse en «un ejército terrorista».
«La amargura del corazón lleva a las adicciones, al suicidio (…). La falta de trabajo lleva a inscribirse en un ejército de terrorismo, al menos doy sentido a mi vida. Es terrible», ha señalado durante su visita a la universidad de la capital italiana Roma Tre, que cuenta con unos 40.000 estudiantes. Se trata de la segunda visita de un Papa a esta universidad después de la que realizó Juan Pablo II en 1992.
El Pontífice, que ha citado en su discurso al filósofo polaco Zygmunt Baumanpadre de la «modernidad líquida», ha lamentado la alta tasa de paro juvenil que hay en los países europeos. «Nuestra Europa, la identidad europea: ¿cómo se puede pensar que los países desarrollados tengan una desocupación de jóvenes tan alta?», se ha preguntado.
En este sentido, ha alertado de que la economía líquida elimina la concreción del trabajo y también la cultura del trabajo. «Los jóvenes no saben qué hacer», ha subrayado al tiempo que ha dado la receta para solventar esta crisis económica, que ha definido como dramática: “Para resolver problemas económicos sociales es necesaria la concreción”.
Por otro lado, ha analizado el fenómeno de la globalización, del que no se ha distanciado, pero sí ha incidido en que debe respetar la identidad de cada país y cada cultura.
«Vivimos en una época de globalización. La equivocación es pensar en la globalización como si fuera una esfera, un balón, donde cada punto está a igual distancia del centro sin diferencia», ha explicado. A su juicio, «la uniformización es la destrucción de la unidad porque quita la capacidad de ser distinto». Por ello, ha indicado que él prefiere hablar de «globalización poliédrica».
Una joven siria que llegó a Roma con el Papa
Entre los jóvenes que plantearon cuestiones al Pontífice, se encontraba Nour Essa, una joven siria refugiada a la que el Papa trajo en su avión desde la isla griega de Lesbos. Ella le preguntó sobre el «miedo» que hay en la sociedad hacia los inmigrantes.
Francisco ha recordado que los migrantes «huyen de las guerras y del hambre» y ha atribuido parte de la causa de los flujos migratorios a que «los potentes los explotan».
«¿Cuántas invasiones ha tenido Europa?. Europa ha sido construida por las invasiones y las oleadas migratorias. Ha sido construida artesanalmente. Las migraciones no son un peligro sino un desafío para crecer. Y os lo dice uno que viene de un país donde más del 80% son inmigrantes», ha explicado. Asimismo, ha recordado a los migrantes que han perdido la vida en el Mediterráneo.
El Papa también ha dedicado parte de su discurso a las comunicaciones a través de las redes sociales y las nuevas tecnologías para advertir del peligro de desconexión que se crea: «Una comunicación rápida y ligera puede convertirse en líquida y sin concreción», ha añadido.
«El grito verbal»
Además, ha indicado que en la sociedad actual está muy presente «el grito verbal». «Se insulta con normalidad. Hay un ambiente de violencia en nuestras ciudades, causado por las prisas; la celeridad de la vida nos hace ser violentos. Olvidamos dar los buenos días en casa, son saludos anónimos», ha precisado.
En este sentido, ha alertado de que las relaciones así expresadas cosifican a las personas y se llega a la «violencia mundial». «Estamos en guerra, una tercera guerra mundial a pedazos», ha reiterado.
Para el Papa, la solución es «rebajar el tono» porque, según ha dicho, es necesario «hablar menos y escuchar más». «Antes de discutir, hay que dialogar. El diálogo acerca no solo a las personas sino también los corazones; es a partir del diálogo que se crea la amistad social», ha destacado.
«Esto se aprecia, sobre todo, en las campañas electorales; los rivales políticos no dejan tiempo para la respuesta», ha comentado. Por ello, ha destacado la importancia de la «paciencia» y del diálogo para construir sociedades sanas. «Donde no hay diálogo, hay violencia», ha sentenciado. Así ha descrito cómo las guerras no comienzan siendo un escenario bélico sino «en los corazones».
Europa Press

Para ser hijos del Padre celestial


No se puede entender el mandato evangélico «Sed santos, porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo» (Lv 19,1). En el libro del Levítico, la santidad no consiste, en primer término, en una cualidad de las personas que cumplen la voluntad de Dios, sino que es, ante todo, una participación en el ser de Dios, en la vida divina. Esto es así porque el único santo es Dios, tal y como lo reconocemos en nuestra oración: «Tú solo eres santo», cantamos en el Gloria de la celebración eucarística. Asimismo, el Señor es aclamado como tres veces santo en la parte central de la Misa. Cuando escuchamos la frase «sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto», está en el trasfondo el citado pasaje del Antiguo Testamento. Ciertamente, a la noción originaria de santidad de la Sagrada Escritura se le añaden con el paso del tiempo atributos unidos a la integridad física y moral. Sin embargo, la novedad que trae Jesús atañe a la perfección del amor. A esto somos llamados los hijos de Dios. Esta afirmación se sostiene además por los evangelios paralelos, ya que Lucas sustituye «perfectos» por «misericordiosos»: se nos pide ser misericordiosos como el Padre.
de este domingo sin hacer alusión a la voluntad de Dios de hacer partícipes a los hombres de su vida, tal y como leemos en la primera lectura de la Misa:
Jesucristo, encarnación de la santidad
En continuidad con el sermón de la montaña, el Señor nos obliga a replantear nuestra escala de valores. De hecho, tenemos de nuevo este domingo ante nosotros la expresión «habéis oído… pero yo os digo». Si en las bienaventuranzas se llamaba dichosos a quienes el mundo considera desdichados, hoy se nos invita a amar de una manera total y sin miramientos.
El amor a los enemigos parece algo imposible, humanamente hablando. En cierta medida, el Antiguo Testamento orientaba hacia el amor cuando se invitaba a no albergar odio alguno contra el hermano. Pero el amor en la Antigua Alianza era restringido, dado que se circunscribía a los miembros del mismo pueblo. Otra limitación célebre estaba representada por el precepto del ojo por ojo. Es cierto que este mandato buscaba frenar el ansia de revancha que instintivamente nace en el corazón del hombre que ha sido ofendido, con el fin de que la venganza no excediera nunca el daño causado. Sin embargo, Jesús, aparte de rechazar radicalmente la violencia, nos enseña que hay que ir más allá del cálculo, mostrándonos que es posible ser misericordiosos y amar incondicionalmente. Tanto a través de la Encarnación de su Hijo, como por su pasión, muerte y resurrección, Dios ha desvelado al hombre su ser y, por lo tanto, su capacidad inigualable de amar. La grandeza del Evangelio estriba en que Jesús es el primero que vive aquello que predica. Por eso, Jesús mismo no titubea a la hora de censurar la incoherencia de los fariseos, que adoctrinaban sobre lo que no cumplían. Pero más allá de asistir al ejemplo vivo de una coherencia de vida o de una moral excelente, a través de las palabras y obras del Señor se nos revela el ser de Dios y la máxima aspiración del hombre.
En definitiva, una vez más se nos invita a no situarnos conforme a la mentalidad dominante. Pero para ello es necesario tener un referente, un modelo que nos manifiesta en qué consiste lo más profundo de Dios, su santidad. Al reconocer la santidad de Dios hecha carne en Jesucristo, afirmamos algo más profundo que la carencia de maldad moral en él. Estamos comprobando que Jesucristo nos manifiesta todo cuanto Dios posee de riqueza, vida, poder y bondad. Una santidad que mediante su Hijo se ha hecho accesible, sin perder nada del sobrecogimiento y fascinación que provoca en el hombre.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madri
Alfa y Omega

El Papa elogia la «fidelidad» y «prudencia» del cardenal Blázquez


«No es de extrañar que tus hermanos en el episcopado te hayan elegido dos veces» presidente, le escribe el Francisco al cardenal Blázquez por sus bodas de oro sacerdotales
El Papa elogia la «fidelidad hacia la Iglesia» y el «filiar afecto» hacia su persona del cardenal Ricardo Blázquez, así como su «espíritu de Pastor prudente y plenamente entregado al bien de las almas». «Por eso –añade Francisco– no es de extrañar que tus hermanos en el Episcopado te hayan elegido dos veces y con gran aceptación Presidente de la Conferencia Episcopal de tu nación».
El Pontífice hizo hecho  este mensaje de felicitación al arzobispo de Valladolid en diciembre. El texto fue leído este sábado, al comienzo de la Misa por sus bodas de oro sacerdotales celebrada en la catedral.
En la homilía, el cardenal recordó el día de su ordenación el 18 de febrero de 1967 en Ávila, y les dijo a los sacerdotes de su diócesis que «nos debemos al Señor y a los demás». Eso incluye particularmente «a los más necesitados», añadió, advirtiendo de que «la dignidad» del sacerdote «no consiste en dominar, sino en servir a la comunidad cristiana».
Además de fieles vallisoletanos, participaron en la Misa diversos familiares del cardenal Blázquez, y diversas autoridades de la provincia de Ávila, de la que procede el purpurado.

SANTIFICADOS Y MISERICORDIOSOS



Dos mensajes destacan en las lecturas de este domingo:
El primero consiste en la revelación de nuestra identidad, lo que somos por gracia: “Sois templos de Dios y el Espíritu de Dios habita en vosotros”. “Vosotros sois de Cristo y Cristo de Dios”. Y esta identidad nos la otorga y asegura la misericordia divina: “Él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura”. “Aleja de nosotros nuestros delitos”.

El segundo mensaje se deriva del primero. Si hemos recibido tanto, es de justicia tratar a los demás como nos trata Dios a nosotros. “No odiarás de corazón a tu hermano”. “No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo”. “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian”.

Estos dos principios se resumen en dos apotegmas: “Seréis santos, porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo”. “Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.

Si reparamos en la progresión del argumento, la santidad y la perfección derivan en misericordia. Si “el Señor es compasivo y misericordioso”, la llamada a la santidad y a la perfección, que viene de Dios, se cumple ejerciendo la misericordia.
Toda la enseñanza se queda fuera de nosotros, como mera especulación, si no llegamos a personalizar en nuestra vida el regalo que nos ha hecho Dios, a través de su Hijo Jesucristo, al redimirnos de nuestro pecado y concedernos la dignidad identificadora de ser imagen suya. Desde esta experiencia nace al mismo tiempo la conciencia agradecida y comprometida.
Si soy del Señor, y Él me ha alcanzado con su misericordia; si mi título noble es haber sido perdonado por Jesús, no tengo de qué gloriarme sino de quien es mi Señor y mi Salvador.

Me confunde que, en medio de mi pobreza, de mi debilidad y bajeza, pueda sentir el amor, la ternura, la paciencia de Dios. Sé que es regalo inmerecido la salida de la tierra de esclavitud y mi liberación interior. Sé que es Providencia divina el pan y el agua al borde del camino, en momentos de extrema necesidad, como alimento del alma. Sé que es la fuerza del Señor la que me sostiene, ante el riesgo de la quiebra de la fidelidad y de la esperanza.
No tengo otro título por el que gloriarme que el de haber sido perdonado, amado, llamado, sostenido, invitado, fortalecido, sanado por el Señor. Y por todo ello, canto mi Magnificat, porque el Señor ha mirado mi humillación, y no me ha dejado permanecer en mi pobreza. Él ha enviado a su ángel para ofrecerme el cáliz de la misericordia, y el consuelo de la certeza de la fidelidad divina. ¡Cómo voy a ser inmisericorde con el prójimo!
Ángel Moreno de Buenafuente

UNa llamada escandalosa



La llamada al amor es siempre atractiva. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.
Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general que respiraba en su entorno de odio hacia los enemigos, proclamó con claridad absoluta su llamada: «Yo, en cambio, os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen».
Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse, sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios no ha de introducir en el mundo odio ni destrucción de nadie.
El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo, porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos, incluso el de sus enemigos.
Cuando Jesús habla del amor al enemigo no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.
Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor o afecto hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando odio y sed de venganza.
Pero no se trata solo de no hacerle daño. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos. Podemos incluso devolverle bien por mal.
El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias, a la persona se le puede hacer prácticamente imposible liberarse enseguida del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar.
José Antonio Pagola

Amad a vuestros enemigos


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 38-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.
Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».
Palabra del Señor.

sábado, 18 de febrero de 2017

Sigue la guerra sucia de los ultras contra el Papa con un video de una canción satírica


Inasequibles al desaliento y sin miedo al ridículo, los ultras anti-Francisco siguen en su guerra abierta contra el Papa. Tras los pasquines y la edición falsa de L'Osservatore romano, lanzan ahora un video satírico de una canción clásica de 1950, en el que denuncian un clima de miedo y descalifican pro completo el pontificado de Bergoglio.
"That's Amoris" se titula el video que comenzó a girar en YouTube, en un juego de palabras entre la clásica "That's Amore" del ítalo-estadounidense Dean Martin y la exhortación apostólica de 2016 "Amoris laetitia", blanco de las críticas de los sectores conservadores de la Iglesia por la apertura que supone hacia los divorciados vueltos a casar, entre otros ejes.
En el video satírico, dado a conocer el viernes por la vaticanista Franca Giansoldati, se suceden diversas críticas al pontífice enfocadas en las "diferentes interpretaciones" de la exhortación, por lo que se preguntan "¿Dónde está Müller?", en referencia a Gerhard, el cardenal alemán que es Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
El video embiste además contra Jorge Bergoglio por no haber respondido la carta que cuatro cardenales díscolos le enviaron el año pasado pidiéndole precisiones sobre la "Amoris laetitia", un texto donde el pontífice expone su visión sobre el amor y la familia en base a las conclusiones de los Sínodos de Obispos de 2014 y 2015.
Además, la letra satírica critica al Papa por "insultar a todos, y a la Curia" durante sus homilías y se burla de la denuncia papal sobre la "coprofagia" en el consumo de noticias falsas en los medios.
La pieza crítica llega además a preguntarse "¿Cuándo seremos liberados de esta cruel tiranía?".
El video, según publicó Giansoldati en el diario romano Il Messaggero, fue hecho por John Henry Westen, fundador de la organización pro-vida norteamericana Voice of the Family y co-fundador del sitio LifeSitenews.com.
Hace dos semanas, los líderes de las principales organizaciones pro-vida de Estados Unidos se reunieron con el cardenal Raymond Burke, uno de los cuatro firmantes de la carta sin respuesta del papa, y a quien el pontífice envió en las últimas horas a la remota isla de Guam a investigar posibles casos de abuso sexual.
Si quiere defender al Papa, firme aquí
Religión digital

El Papa en ‘Roma Tre’: “Las migraciones no son un peligro sino un desafío para crecer”


“Las migraciones no son un peligro sino un desafío para crecer”, así respondió el Papa a la joven estudiante siria, precisando que la acogida es una obligación hacia personas que huyen de la guerra, así como ayudarles a integrarse en las nuevas sociedades en las que llegan.
Lo explicó el Santo Padre durante la visita de este viernes 17 de febrero de 2017 a la universidad Roma Tre, improvisando ante las preguntas que le hicieron tres jóvenes de esta universidad pública romana.
El Santo Padre recordó que “vengo de un país, Argentina, donde más del 80 por ciento son inmigrantes. En mi país existieron tantas oleadas migratorias, es un país mestizo”. Así lo explicó a quienes temen por pérdida de la identidad cristiana de Europa, recordando que este continente tuvo tantas invasiones y que por lo tanto se ha construido artesanalmente, también a través la integración de las diversas culturas.
Añadió que “cada Estado tiene que ver las posibilidades de acoger, pero todos tienen que hacerlo”, y que en un segundo momento es necesario “integrar” a los migrantes que apenas han llegado. Porque ellos “son hombres y mujeres como nosotros, y es necesario acogerlos como hermanos y hermanas” y “hacer un intercambio cultural porque esto vence el miedo”.
Señaló recordando su viaje reciente a Suecia, que este país “ha recibido a tantos inmigrantes latinoamericanos y el día después tenían una casa y a continuación un trabajo…”. Recordó también su encuentro con una ministra sueca hija de un migrante africano y de una mujer local.
El Papa además les pidió a los estudiantes que no se olviden que el Mediterráneo, el “Mare Nostrum” que hoy es un cementerio de inmigrantes que intentaron cruzarlo. Por ello, explicó eligió viajar a Lampedusa apenas elegido pontífice.
Entretanto el Santo Padre reconoció que es necesario resolver la crisis migratoria en la raíz, porque los migrantes “huyen de la guerra o del hambre”, por lo tanto “la solución ideal es que no haya ni guerra ni hambre”. Así invitó a “realizar inversiones en esos lugares para que tengan recursos”, para que “la gente no se vea obligada a abandonar la propia tierra”.
“Nosotros vamos allá para explotarlos”, lamentó el Pontífice, recordando que el primer ministro de un país africano que tuvo un encuentro con él le señaló que apenas elegido tuvo que iniciar la reforestación de su país porque “empresas internacionales habían deforestado todo”. “No seamos prepotentes”, concluyó Francisco, porque esta es una de las causas de la crisis migratoria.

18 de febrero: beato Juan de Fiesole O.P., Fra Angélico


Cuando fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de octubre de 1982, Fray Angélico fue declarado patrón de las artes nobles y muy especialmente, de los pintores. Un título bien merecido pues, como explica Vito T. Gómez García, Postulador General de la Orden de Predicadores, en Nuevo Año Cristiano, (Edibesa), la pintura de Fra Angélico tiene «un atractivo especial, porque en ella volcó el delicado espíritu que Dios le regaló, sensible por demás a las bellas artes».
«En sus cuadros proyectó, por encima de todo», prosigue Gómez García, «un alma modelada por medio de la divina gracia y el trato asiduo con el Señor en la contemplación de sus misterios, así como por la comunión de los santos, sus amigos, destacando entre todos la Santísima Virgen María y Santo Domingo».
Nacido hacia 1400 en Toscana, el joven Guido di Piero -su nombre en el mundo- ingresó muy pronto en la Orden de Predicadores junto a su hermano Benedetto. Tomó definitivamente los hábitos hacia 1420 en el convento San Domingo de Fiesole, lugar en el que no tardó en evidenciar sus dotes artísticas: ni durante su etapa de formación teológico-filosófica dejó de pintar. Entre la abundante producción pictórica de esta época destacan una Madonna -hoy colgada en la Pinacoteca Vaticana- y una Virgen en el trono con el Niño entre dos coros de ángeles.
Con una reputación que se consolidaba, Fra Angélico dejó en 1445 su Toscana natal y emprendió el camino de Roma, llamado por Eugenio IV, se instaló en el convento de Santa María sopra Minerva, lugar en el que se celebró el cónclave que eligió a Nicolas V, que siguió contando con él, hasta su vuelta a Fiesole. Durante tres años fue prior de su convento de origen. Es un aspecto importante, pues Fra Angélico, pese a su estatus, siempre se ajustó a la disciplina de los conventos en los que residió, no pidiendo ni gozando nunca de un trato de favor.
Cumplido su mandato al frente del convento, el monje artista volvió a Roma con la intención de decorar el claustro de Santa María sopra Minerva. Sin embargo, la muerte truncó su proyecto. Era el 18 de febrero de 1455. Rendía su alma a Dios un genio de la pintura universal y sobre todo, en palabras del dominico Clérissac, un monje cuyo arte «consistía en infundir, en las imágenes de los santos, la vida interior que dominaba y embelesaba su alma».
J.M. Ballester Esquivias (@jmbe12)
Alfa y Omega

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR POR BENEDICTO XVI




Queridos hermanos y hermanas:  

Ayer por la mañana concluyó la semana de ejercicios espirituales, que el patriarca emérito de Venecia, cardenal Marco Cè, predicó aquí, en el palacio apostólico. Fueron días dedicados totalmente a la escucha del Señor, que siempre nos habla, pero espera de nosotros mayor atención, especialmente en este tiempo de Cuaresma. Nos lo recuerda también la página evangélica de este domingo, que propone de nuevo la narración de la transfiguración de Cristo en el monte Tabor.
Mientras estaban atónitos en presencia del Señor transfigurado, que conversaba con Moisés y Elías, Pedro, Santiago y Juan fueron envueltos repentinamente por una nube, de la que salió una voz que proclamó:  "Este es mi Hijo amado; escuchadlo" (Mc 9, 7). 

Cuando se tiene la gracia de vivir una fuerte experiencia de Dios, es como si se viviera algo semejante a lo que les sucedió a los discípulos durante la Transfiguración:  por un momento se gusta anticipadamente algo de lo que constituirá la bienaventuranza del paraíso. En general, se trata de breves experiencias que Dios concede a veces, especialmente con vistas a duras pruebas. Pero a nadie se le concede vivir "en el Tabor" mientras está en esta tierra. En efecto, la existencia humana es un camino de fe y, como tal, transcurre más en la penumbra que a plena luz, con momentos de oscuridad e, incluso, de tinieblas. Mientras estamos aquí, nuestra relación con Dios se realiza más en la escucha que en la visión; y la misma contemplación se realiza, por decirlo así, con los ojos cerrados, gracias a la luz interior encendida en nosotros por la palabra de Dios. 

También  la Virgen María, aun siendo entre todas las criaturas humanas la más cercana a Dios, caminó día a día como en una peregrinación de la fe (cf. Lumen gentium, 58), conservando y meditando constantemente en su corazón las palabras que Dios le dirigía, ya sea a través de las Sagradas Escrituras o bien mediante los acontecimientos de la vida de su Hijo, en los que reconocía y acogía la misteriosa voz del Señor. He aquí, pues, el don y el compromiso de cada uno de nosotros durante el tiempo cuaresmal:  escuchar a Cristo, como María. Escucharlo en su palabra, custodiada en la Sagrada Escritura. Escucharlo en los acontecimientos mismos de nuestra vida, tratando de leer en ellos los mensajes de la Providencia. Por último, escucharlo en los hermanos, especialmente en los pequeños y en los pobres, para los cuales Jesús mismo pide nuestro amor concreto. Escuchar a Cristo y obedecer su voz:  este es el camino real, el único que conduce a la plenitud de la alegría y del amor.

BENEDICTO XVI, ÁNGELUS 12 DE MARZO DE 2006

"ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCUCHADLO"





Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,2-13):

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

No sabía qué decir, pues estaban asustados.

Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:

«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

Le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».

Les contestó Él: «Elías vendrá primero y lo renovará todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito acerca de él».

Palabra del Señor

Papa: Custodiemos la paz, basta a las guerras de los potentes

La guerra comienza en el corazón del hombre, por esto todos somos responsables y debemos custodiar la paz. Lo subrayó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice puso de manifiesto el tema del sufrimiento de tantos pueblos que son arrollados por las guerras queridas por los potentes y por los traficantes de armas. Y relató cómo vivió, siendo niño, la noticia del fin de la guerra.
La paloma, el arcoíris y la alianza. El Papa Bergoglio se detuvo sobre estos tres puntos. Tres imágenes presentes en la Primera Lectura, tomada del Libro del Génesis, que narra que Noé libera a la paloma tras el diluvio. Esta paloma, que regresa con la ramita de olivo, es “el signo de aquello que Dios quería después del diluvio: la paz, que todos los hombres estuvieran en paz”.  “La paloma y el arcoíris – dijo el Santo Padre – son frágiles”. “El arcoíris – añadió – es bello después de la tempestad, pero después viene una nube y desaparece”. También la paloma – prosiguió – es frágil. Y recordó cuando hace dos años, a la hora del Ángelus dominical, una gaviota mató a dos palomas que había liberado junto a dos niños desde la ventana del Palacio Apostólico.
La gente muere por las guerras queridas por los potentes y los traficantes de armas
“La alianza que Dios hace es fuerte – comentó el Obispo de Roma – pero nosotros la recibimos, la aceptamos con debilidad. Dios hace la paz con nosotros, pero no es fácil custodiar la paz”. “Es un trabajo de todos los días  – añadió – porque dentro de nosotros está todavía aquella semilla, aquel pecado original, el espíritu de Caín quien, por envidia, celos, codicia y deseo de dominación, hace la guerra”. Francisco observó además que, hablando de la alianza entre Dios y los hombres, se hace referencia a la “sangre”: “De su sangre – se lee en la Primera Lectura – yo les pediré cuentas; pediré cuentas a cada ser vivo y pediré cuentas al hombre de la vida de su hermano”. Y observó que nosotros “somos custodios de los hermanos y cuando hay derramamiento de sangre, hay pecado, y Dios nos pedirá cuentas”:
“Hoy en el mundo hay derramamiento de sangre. Hoy el mundo está en guerra. Tantos hermanos y hermanas mueren, también inocentes, porque los grandes, los potentes, quieren un pedazo más de tierra, quieren un poco más de poder o quieren obtener más ganancias con el tráfico de armas. Y la Palabra del Seños es clara: ‘De su sangre, o sea de su vida, yo pediré cuentas; pediré cuentas de esto a cada ser vivo y pediré cuentas de la vida del hombre al hombre, a cada uno de sus hermanos’. A nosotros también  nos parece que estamos en paz aquí. Pero el Señor pedirá cuentas de la sangre de nuestros hermanos y hermanas que sufren la guerra”.
Custodiar la paz: la declaración de guerra comienza en cada uno de nosotros
“¿Cómo custodio yo a la paloma?”, se preguntó Francisco. “¿Qué hago para que el arcoíris sea siempre una guía? ¿Qué hago para que no se derrame más sangre en el mundo?” Todos nosotros – reafirmó – “estamos implicados en esto”. La oración por la paz “no es una formalidad, el trabajo por la paz no es una formalidad”. Y reveló con amargura que “la guerra comienza en el corazón del hombre, comienza en casa, en las familias, entre amigos y después va más allá, a todo el mundo”. ¿Qué hago yo “cuándo siento que llega a mi corazón algo que quiere destruir la paz?”:
“La guerra comienza aquí y termina allá. Las noticias, las vemos en los periódicos o en los telediarios… Hoy tanta gente muere y aquella semilla de guerra que produce la envidia, los celos, la avidez en mi corazón, es la misma – germinada, hecha árbol –  que la bomba que cae sobre un hospital, sobre una escuela y mata a los niños. Es lo mismo. La declaración de guerra comienza aquí, en cada uno de nosotros. De ahí la pregunta: ‘¿Cómo custodio yo la paz en mi corazón, en mi intimidad, en mi familia?’. Custodiar la paz, no sólo custodiarla: hacerla con las manos, artesanalmente, todos los días. Y así lograremos hacerla en el mundo entero”.
El recuerdo de un niño del fin de la guerra
“La sangre de Cristo – puso de manifiesto el Papa  – es la que hace la paz, pero no la sangre que los traficantes de armas o los potentes hacen que se derrame en el mundo. Y compartió un recuerdo personal de cuando era niño:
“Recuerdo: comenzó a sonar la alarma de los Bomberos, después de los periódicos y en la ciudad… Esto se hacía para llamar la atención sobre un hecho o una tragedia y otra cosa. E inmediatamente oí a la vecina de casa que llamaba a mi mamá: ‘¡Señora Regina, venga, venga, venga!’. Y mi mamá salió un poco asustada: ‘¿Qué ha sucedido?’. Y aquella mujer, del otro lado del jardín, le decía: ‘¡Terminó la guerra!’ y lloraba”.
Francisco recordó el abrazo de las dos mujeres, el llanto y la alegría porque la guerra había terminado. Y concluyó diciendo: “Que el Señor nos dé la gracia de poder decir: ‘La guerra ha terminado’ y llorando. ‘Ha terminado la guerra en mi corazón, ha terminado la guerra en mi familia, ha terminado la guerra en mi barrio, ha terminado la guerra en mi lugar de trabajo, ha terminado la guerra en el mundo’. Así será más fuerte la paloma, el arcoíris y la alianza”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

viernes, 17 de febrero de 2017

El Papa en Sta. Marta: La paloma, el arco iris y la alianza, fortalecerlos es responsabilidad de todos


Todos tenemos la responsabilidad de custodiar la paz, porque la guerra inicia en el corazón del hombre. Lo ha asegurado el santo padre Francisco en la homilía de la misa que ha celebrado este jueves 16 de febrero de 2017, en la Casa santa Marta.
La paloma, el arco iris y la alianza, en estos tres puntos presentes en la primera lectura del Génesis, se detuvo el Santo Padre. La alianza que Dios hace es fuerte, aseguró Francisco, “pero no es fácil custodiar la paz”.
Es un trabajo de todos los días –señaló– porque dentro de nosotros está esa semilla, aquel pecado original, el espíritu de Caín que por envidia, celos, avidez y querer dominar, hace la guerra”.
Por eso se lee en la primera lectura “pediré cuenta al hombre de la vida del hombre, a cada uno, de su hermano”.
“Hoy en el mundo hay derramamientos de sangre. Hoy en el mudo hay guerras. Tantos hermanos y hermanas mueren, también inocentes, porque los grandes, los potentes quieren un pedazo de tierra, más poder o ganar más con el tráfico de las armas”.
“Y también a nosotros, aunque aquí nos parece estar en paz, el Señor pedirá cuentas sobre la sangre de nuestros hermanos y hermanas que sufren la guerra”, dijo.
Cómo se preocupa uno y cuida uno el arco iris y la paloma de la paz, “¿qué hago para que el arco iris sea siempre una guía?”, porque “todos nosotros estamos involucrados en esto”.
La oración por la paz “no es una formalidad, el trabajo por la paz no es una formalidad”, y señaló que “la guerra inicia en el corazón del hombre, en la casa, en las familias, entre amigos y de allí a todo el mundo”.
Cuando miramos el diario o los noticieros, ¿somos sensibles a las noticias de las bombas que caen en un hospital, una escuela o que matan a los niños? La paz “no solo hay que custodiarla, sino construirla con las manos, artesanalmente, todos los días”.
El Papa recordó un hecho que vio en su niñez: “Inició a sonar la alarma de los bomberos, después en los diarios y en la ciudad. Esto se hacía para llamar la atención sobre algún hecho, tragedia u otra cosa. Y sentí a la vecina que llamaba a mi mamá: ‘Señora Regina, venga, venga, venga. Mi madre salió un poco asustada: ¿Qué paso?. Y esa señora de la otra parte del jardín le decía: ‘¡Ha terminado la guerra’!, y lloraba.
“Que el Señor nos de la gracia de decir: ‘ha terminado la guerra y llorando. Ha terminado la guerra en mi corazón, en mi familia, en mi barrio, en mi trabajo, ha terminado la guerra en el mundo”. Así será más fuerte la paloma, el arco iris y la alianza.
Zenit

Los obispos de la frontera EE. UU.-México exigen que se respeten los derechos de los migrantes



Ante el momento difícil por el que atraviesan los migrantes en Estados Unidos, los obispos de Texas y las diócesis mexicanas que limitan con este estado han decidido ampliar su encuentro bianual con la participación de otros obispos de la frontera. Tras conocer distintas realidades durante este miércoles, afirmaron en un comunicado conjunto que muchas veces los migrantes «se encuentran entre la espada y la pared ante la violencia, la criminalidad, las políticas inhumanas de los gobiernos y la indiferencia del mundo»
Encabezados por el actual nuncio apostólico en Washington, el arzobispo Christophe Pierre –quien anteriormente fuera nuncio en México—los obispos de Texas y de las diócesis de México que colindan con esa entidad, se reunieron en Brownsville, en esta ocasión con la enorme sombra de la política migratoria del nuevo gobierno de Estados Unidos.
Son diez los obispos de Texas y nueve los mexicanos que toman parte en esta reunión que se celebra cada año, desde 1986, pero ahora con la necesidad de establecer un criterio conjunto para que los migrantes sean respetados por el derecho internacional que les asiste.
En un comunicado firmado por los prelados establecieron el hecho de que muchas veces los migrantes «se encuentran entre la espada y la pared ante la violencia, la criminalidad, las políticas inhumanas de los gobiernos y la indiferencia del mundo».
La reunión binacional que se efectúa en San Juan Del Valle, diócesis de Brownsville, reúne no nada más a los obispos y al nuncio sino que también asisten a ella laicos y sacerdotes, así como religiosas que atienden a los migrantes en ambos lados de la frontera.
En la reunión se han compartido diversas «inquietudes del momento actual, tan difícil y apremiante que están viviendo nuestros hermanos migrantes, en ambos países», señaló el obispo Alfonso Miranda, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Los prelados han querido dejar en claro que «independientemente de su condición migratoria, los migrantes, como toda persona, poseen una dignidad humana intrínseca que debe ser respetada».
Y es que, como parte de su encuentro, los obispos y el arzobispo Pierre visitaron el albergue de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Brownsville, y el centro de detención de migrantes indocumentados en la vecina ciudad de McAllen.
Al contemplar la situación de los migrantes refugiados o detenidos, los obispos acordaron mantener su presencia en sitios de detención, casas y centros de asistencia a los migrantes centroamericanos desde la frontera sur de México hasta todo el territorio de Estados Unidos.
Así mismo, como parte muy importante de lo que se está viviendo al interior de las comunidades católicas hispanas en el país del norte, liderados por la presencia del nuncio en Washington, los prelados acordaron seguir brindando atención integral, legal, familiar y espiritual a las personas en tránsito hacia Estados Unidos y en ese mismo país.
En el comunicado de la reunión de los obispos Texas-México, éstos señalaron que es común que los migrantes «sean sujetos a leyes punitivas y al maltrato por parte de las autoridades, tanto de los países de origen, como de los países de tránsito y destino».
Por ello, concluyeron, «es necesaria la adopción de políticas gubernamentales que respeten los derechos básicos de los migrantes indocumentados».
Jaime Septién / Aleteia.org

El cardenal Amigo: «La Semana Santa ayuda a la cohesión social»



La Semana Santa de Medina de Rioseco, de Interés Turístico Internacional, desembarcó este jueves en Madrid para darse a conocer de la mano de uno de sus hijos ilustres, el cardenal arzobispo emérito de Sevilla, que la presentó en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum. Allí, el purpurado vallisoletano reivindicó que la Semana Santa contribuye en nuestro país «a la cohesión social».
«El pueblo vive y expresa conforme a su forma de ser. El libreto siempre es el mismo, el Evangelio, pero la música, la cultura, la pone cada pueblo. Y el mismo libreto se canta por sevillanas o por jota castellana. En mi pueblo se canta, sobre todo, en silencio», afirmó.
Al cardenal Amigo lo presentó otra vallisoletana, la ministra de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, que le definió como «una de las personalidades más importantes de la Iglesia católica».
A su brillante exposición sobre la Semana Santa de Medina de Rioseco, una localidad de 5.000 habitantes y 4.000 cofrades, siguieron las preguntas de los asistentes que versaron «sobre lo divino y lo humano», según dijo el moderador. Le preguntaron por la monarquía en nuestro país y su respuesta se limitó a un «Que Dios salve al rey»; también por la gestación subrogada: «El hijo no puede ser un rehén de los caprichos de sus padres»; por las reformas del Papa Francisco y las resistencias: «¿La oposición en la Iglesia? ¿No han oído hablar de las historia de las herejías? No saben lo caro que salen los aplausos en la Iglesia y en la vida pública»; y sobre los que quieren poner fin a los acuerdos entre la Estado y la Santa Sede: «¿Es que queremos ser la excepción del mundo mundial?».
Fran Otero
Alfa y Omega