viernes, 28 de octubre de 2016

La losa de la tumba de Jesucristo, retirada por primera vez en siglos


Científicos han expuesto la superficie original de lo que tradicionalmente se considera la tumba de Jesucristo por primera vez en siglos.
Situada en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén, la tumba ha estado cubierto por un revestimiento de mármol, al menos desde 1555, y probablemente desde siglos antes. National Geographic está filmando los trabajos de reestauración en curso en el que está considerado le lugar más sagrado para la cristiandad.
"El revestimiento de mármol de la tumba ha sido retirado, y nos sorprendió por la cantidad de material de relleno debajo de ella", dijo Fredrik Hiebert, arqueólogo de la National Geographic Society, un socio en el proyecto de restauración. "Será un análisis científico largo, pero finalmente seremos capaces de ver la superficie de la roca original en la que, según la tradición, se colocó el cuerpo de Cristo".
Según la tradición cristiana, el cuerpo de Jesúcristo fue colocado en un nicho excavado en la ladera de una cueva de piedra caliza después de su crucifixión por los romanos en el año 30 o 33. La creencia cristiana dice que Cristo resucitó después de la muerte, y que las mujeres que vinieron a ungir su cuerpo tres días después del entierro informaron de que no había restos presentes.
Esta plataforma de enterramiento está ahora cerrada por una pequeña estructura conocida como el Edículo, que se reconstruyó por última vez en 1808-1810 después de ser destruida en un incendio. El Edículo y la tumba interior se encuentran actualmente en proceso de restauración por un equipo de científicos de la Universidad Técnica Nacional de Atenas, bajo la dirección de Antonia Moropoulou.


La exposición del nicho está dando a los investigadores una oportunidad sin precedentes para estudiar la superficie original de lo que se considera el lugar más sagrado de la cristiandad. Un análisis de la roca original puede ayudar a comprender mejor no sólo la forma original de la cámara de la tumba, sino también cómo ha evolucionado como el punto focal de veneración desde que fue identificado por primera vez por Helena, madre del emperador romano Constantino, en el año 326.
"Estamos en el momento crítico para la rehabilitación de Edículo", dijo Moropoulou. "Las técnicas que estamos usando para documentar este monumento único permitirán al mundo estudiar nuestros hallazgos como si ellos mismos estuvieran en la tumba de Cristo". (RD/Ep)


28 de octubre: san Simón y san Judas, apóstoles de Cristo



Apóstoles de Cristo y amigos en la difusión del Evangelio. Ambos fueron martirizados en Persia después de una vida de entrega al Señor. San Judas fue aquél que preguntó al Señor en la última Cena por su manifestación. «El que me ame, observará mi palabra, y el Padre mío le amará, y vendremos a él y haremos nuestra mansión en él», le contestó Jesús.

El misal habla así de los dos apóstoles cuya fiesta se celebra de forma conjunta: «Fiesta de san Simón y san Judas, apóstoles, el primero apellidado Cananeo o Zelotas, y el segundo, hijo de Santiago, llamado también Tadeo, el cual, en la última Cena preguntó al Señor acerca de su manifestación recibiendo esta respuesta: El que me ame, observará mi palabra, y el Padre mío le amará, y vendremos a él y haremos nuestra mansión en él».
Simón y Judas fueron apóstoles de Cristo, por el que derramaron hasta su sangre. Su fiesta se celebra de forma conjunta el 28 de octubre porque se dice que siempre se les veía juntos predicando la palara de Dios.
Judas Tadeo evangelizó con gran celo a los paganos. Viajó hasta Mesopotamia para difundir la figura de Cristo. Regresó a Jerusalén para el Concilio de los Apóstoles. Posteriormente volvió a partir en dirección a Libia, donde junto a Simón, difundieron el Evangelio por toda aquella región.
Ambos apóstoles sufrieron el martirio en Persia, en la ciudad de Suanis. A san Judas le cortaron la cabeza después de golpearle con un garrote. Antes de morir Judas escribió una carta incluida en el Nuevo Testamento. Simón, por su parte, fue martirizado con una sierra, que cortó su cuerpo en dos.
Pero la historia de estos dos apóstoles no es solo la historia de su martirio, sino la historia de dos hombres que dejaron todo para seguir muy de cerca a Cristo y que difundieron su figura por muchos de los reinos conocidos entonces.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega


Carta semanal del arzobispo de Madrid: Generosos y entregados como María


La Virgen se presenta en nuestra vida como modelo de escucha, de generosidad, de entrega, de servicio y de plenitud. Con estas cinco connotaciones deseo situaros para la contemplación de su vida como misionera generosa y entregada
El mes de octubre, mes del rosario, es propicio para contemplar a la Virgen María como la primera misionera en la Iglesia. Los misterios del rosario nos ayudan a descubrir lo que quiere el Señor de sus discípulos. Y la mejor discípula ha sido su Madre, nuestra Madre. Por eso no quiero que termine el mes de octubre sin hablaros de María como discípula misionera.
A todos los que me leéis, muy especialmente, a los jóvenes, os llamo a descubrir en la fuente de la belleza que es Jesucristo, el más bello de los hombres, donde se alcanza de verdad vuestra belleza y donde está la clave del misterio de la vida de un discípulo misionero. ¿Queréis sanar las heridas de esta humanidad? ¿Queréis que este mundo sea para todos? ¿Queréis ayudar a los hombres a descubrir el proyecto desde el cual todos nos sintamos hermanos y unidos? ¿Deseáis ser ganados por esa belleza suprema manifestada en Jesucristo y que tiene las connotaciones de la entrega incondicional y sin límites, del servicio a todos, de mirar siempre al otro como el más importante? Tened el coraje y el atrevimiento para salvar a este mundo con la gracia y el amor del Jesucristo. Solo Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Por el Bautismo os habéis revestido de Cristo. Tenéis la vida de Cristo, de tal manera que se tiene que manifestar en la historia esa inundación en quien ha nacido de nuevo al recibir la vida de Él. La belleza suprema que Cristo nos otorga, dadla.
Descubrid el modo y la manera en que el Señor quiere y desea que seamos discípulos misioneros. La Virgen María se presenta en nuestra vida como modelo de escucha, de generosidad, de entrega, de servicio y de plenitud. Con estas cinco connotaciones deseo situaros para la contemplación de su vida como misionera generosa y entregada. Hay cinco textos del Evangelio que siempre han conmovido mi vida y que nos ayudan a descubrir precisamente estas connotaciones que tiene que tener el discípulo misionero:
1. Discípulo misionero como María en la escucha (cf. Lc 1, 26-38): En el silencio, en la atención a lo que pasa, en el camino corriente de la vida, María es llamada por Dios a la aventura más impresionante que se ha llevado en esta historia; nada más ni nada menos que a ser llamada para que sea Madre de Dios, es decir, para que preste su vida para que Dios tome rostro humano y todos los hombres podamos conocerlo. Sin un atisbo de duda, María responde inmediatamente: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu Palabra». ¿Escuchas como María? ¿A quién?
2. Discípulo misionero como María en generosidad (cf. Lc 39-45): La llamada de Dios lo es para la generosidad. Toda de Dios y toda para los demás. Porque así vive María. Atraviesa dificultades inmensas, una región montañosa, para ir a ver a su anciana prima Isabel que, por obra de Dios, a su edad, iba a tener un hijo. María iba a ayudarla, a darle alegría, a darle confianza en Dios. La entrada en su casa es expresión de la generosidad desbordante que Dios ha tenido con ella y que ella tiene para con los demás: por la presencia de Jesús en María, la criatura que llevaba Isabel salta de gozo y ella puede exclamar: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre». ¿Cómo es mi generosidad? ¿Hasta dónde doy mi vida?
3. Discípulo misionero como María en la entrega (cf. Jn 19, 25-27): Cuando estaba al pie de la Cruz, su mismo Hijo la convierte en modelo de entrega a Dios y a los demás. Jesús la presenta como la Madre y mujer entregada absolutamente, que acoge a todos los hombres, se ocupa de ellos, los acompaña como ha acompañado a su Hijo y da la vida por ellos: «Ahí tienes a tu hijo». Y por otro lado, Jesús la propone como modelo para vivir y para acompañarnos, por eso nos invita a que abramos la vida a ella: «Ahí tienes a tu Madre». Mujer entregada, gastada totalmente, enteramente de Dios y, precisamente por eso, enteramente para todos los hombres. ¿Cómo vivo mi entrega a los demás? ¿Cómo vivo en mi familia, en mi trabajo, en mis responsabilidades con los otros que encuentro en mi camino?
4. Discípulo misionero como María en el servicio a los demás (cf. Jn 2, 1-12): Descentrada de sí misma y centrada enteramente en Dios, vive mirando las necesidades de los demás. Cuando se da cuenta de que unas gentes estaban pasando apuros, asume toda la responsabilidad de la situación y les presenta a quien puede quitar todo lo que enturbia la vida y quita la serenidad, a su Hijo Jesucristo: «Haced lo que Él os diga». El primer servicio que se puede hacer a alguien es que tenga la posibilidad de encontrarse con quien es el Camino, la Verdad y la Vida. Ella es la primera misionera, el modelo de misionero: testigo de la presencia de Dios en su vida, presenta a este Dios en el mundo con la pretensión de que haga el primer signo que distorsiona las leyes de los hombres, para hacernos ver que «solo Dios basta» y que en Él está la salida a toda situación humana. ¿Sirvo o me sirvo de los demás?
5. Discípulo misionero como María de plenitud de confianza (cf. Hch 1, 12-14): Cuando las cosas aún están a oscuras, María se presenta como la mujer fuerte que mantiene a todos en el diálogo, la confianza y la cercanía a Dios. «Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo Espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús, y de sus hermanos». Ella nos da la medida de la desmedida que hay que tener con respecto a Dios en todas las circunstancias de la vida. Él siempre da respuestas; Él siempre atiende al ser humano; Él siempre sale al encuentro; Él siempre da plenitud a todo. Y en esa confianza, que es realidad que ella vive, mantiene a los apóstoles.
Solamente desde esta estructura de existencia que tiene María, asumida en nuestra vida, somos discípulos misioneros. Sigue llamando el Señor hoy como ayer a formular la vida vocacionalmente, es decir, desde la llamada que a todos los bautizados nos hace, y a encontrar el lugar donde transparentar a Jesús con nuestro ser, decir y hacer. Generosos y entregados como María. Para construir la nueva ciudad son necesarios discípulos misioneros que vivan con alegría del Evangelio.
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos, Arzobispo de Madrid
Alfa y Omega

SALÍA DE JESÚS UNA FUERZA QUE LOS CURABA A TODOS




Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,12-19):

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. 

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. 

Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. 

Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de Él una fuerza que los curaba a todos.

Palabra del Señor

jueves, 27 de octubre de 2016

Amor y respeto por los difuntos

VER
Se acerca la memoria de nuestros difuntos. Es lamentable que la moda pagana y comercial del Hallowen se vaya difundiendo tanto, en vez de nuestras tradiciones tan llenas de contenido, no sólo sentimental, sino humano, familiar, social, cultural, religioso y trascendente.
En mi programa semanal de radio Pregúntale al Obispo, me han llegado estas y otras preguntas: ¿Es pecado celebrar el día los muertos? Nuestros padres están muertos, pero mis hermanas los visitan cada 8 días y nos han dicho que es malo; ¿es cierto? ¿Es posible volver a reencarnar en otro cuerpo, al morir? ¿La Iglesia permite la incineración?
Varias personas optan por conservar en su casa las cenizas de sus seres queridos difuntos, al menos durante el novenario posterior a su muerte, o en forma permanente. Aducen el cariño y la gratitud; dicen que quieren sentirlos muy cercanos y que no los pueden olvidar. En algunas comunidades indígenas, sepultan a sus muertos en la propia casa, sea en el patio, o en alguna de las habitaciones.
PENSAR
El Papa Francisco, en Amoris laetitia, dice: “A veces la vida familiar se ve desafiada por la muerte de un ser querido. No podemos dejar de ofrecer la luz de la fe para acompañar a las familias que sufren en esos momentos (253).
El duelo por los difuntos puede llevar bastante tiempo. En algún momento del duelo hay que ayudar a descubrir que quienes hemos perdido un ser querido todavía tenemos una misión que cumplir, y que no nos hace bien querer prolongar el sufrimiento, como si eso fuera un homenaje. La persona amada no necesita nuestro sufrimiento, ni le resulta halagador que arruinemos nuestras vidas. Tampoco es la mejor expresión de amor recordarla y nombrarla a cada rato, porque es estar pendientes de un pasado que ya no existe, en lugar de amar a ese ser real que ahora está en el más allá. Su presencia física ya no es posible, pero si la muerte es algo potente, «es fuerte el amor como la muerte» (Ct 8,6). El amor tiene una intuición que le permite escuchar sin sonidos y ver en lo invisible. Eso no es imaginar al ser querido tal como era, sino poder aceptarlo transformado, como es ahora. Jesús resucitado, cuando su amiga María quiso abrazarlo con fuerza, le pidió que no lo tocara (cf. Jn 20,17), para llevarla a un encuentro diferente (255).
Nos consuela saber que no existe la destrucción completa de los que mueren y la fe nos asegura que el Resucitado nunca nos abandonará. Así podemos impedir que la muerte envenene nuestra vida, que haga vanos nuestros afectos, que nos haga caer en el vacío más oscuro (256).
Una manera de comunicarnos con los seres queridos que murieron es orar por ellos. Dice la Biblia que «rogar por los difuntos» es «santo y piadoso» (2 M 12,44-45). (257).
No desgastemos energías quedándonos años y años en el pasado. Mientras mejor vivamos en esta tierra, más felicidad podremos compartir con los seres queridos en el cielo. Mientras más logremos madurar y crecer, más cosas lindas podremos llevarles para el banquete celestial” (258).
En cuanto a la cremación y depósito de las cenizas, la Congregación para la Doctrina de la Fe acaba de indicar: “Siguiendo la antiquísima tradición cristiana, la Iglesia recomienda insistentemente que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en los cementerios u otros lugares sagrados. Cuando razones de tipo higiénicas, económicas o sociales lleven a optar por la cremación, la Iglesia no ve razones doctrinales para evitar esta práctica, ya que la cremación del cadáver no toca el alma y no impide a la omnipotencia divina resucitar el cuerpo. La cremación no está prohibida, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la fe cristiana. Las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o en una iglesia. No está permitida la conservación de las cenizas en el hogar. Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no sea permitida la dispersión de cenizas en el aire, en la tierra, en el agua o en cualquier otra forma” (Ad resurgendum cum Christo).
ACTUAR
Conservemos nuestras tradiciones del “día de muertos”, porque nos dan identidad, historia, valores y trascendencia. Que no nos domine el mercado, con sus ofertas engañosas. Oremos por nuestros difuntos. El altar tradicional en algunos lugares, con sus fotos, velas, flores y ofrendas alimenticias, es un signo de que los experimentamos cercanos, espiritualmente. ¡En Cristo, hay vida y resurrección!

Felipe Arizmendi Esquivel / Zenit



Papa: Dios llora por las calamidades naturales y las guerras


 También hoy ante las calamidades naturales, ante las guerras hechas para “adorar al dios dinero”, ante los niños asesinados, Dios llora. Lo subrayó el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
“Hoy Dios llora – dijo Francisco – por la humanidad que no comprende “la paz que Él nos ofrece, la paz del amor”.
En el Evangelio del día, Jesús define a Herodes “zorro”, después de que algunos fariseos le han referido que quiere matarlo. Y dice lo que sucederá: “Se prepara a morir”. Después, Jesús se dirige a la “Jerusalén cerrada”, que mata a los profetas que le son enviados.
Entonces cambia de tono – subrayó el Santo Padre – y “comienza a hablar con ternura”, “la ternura de Dios”. Jesús “mira a su pueblo, ve la ciudad de Jerusalén”. Y aquel día “lloró por Jerusalén”. “Es Dios Padre el que llora aquí en la persona de Jesús: ‘¡Tantas veces he querido reunir a tus hijos como una clueca a sus polluelos bajo las alas y ustedes no han querido!’”:
Alguien dijo que Dios se ha hecho hombre para poder llorar, llorar por lo que habían hechos sus hijos. El llanto ante la tumba de Lázaro es el llanto por el amigo. Éste es el llanto del Padre”.
Y mientras el llanto ante la tumba de Lázaro – dijo Francisco – es por el amigo, “éste es el llanto del Padre”. Después su pensamiento fue al padre del hijo pródigo, cuando le pide la herencia y se va. Aquel padre no fue a lo de sus vecinos a decir: “¡Mira, mira qué cosa me ha sucedido! ¡Qué me he hecho este pobre desgraciado! Yo maldigo a mi hijo…”. No hizo esto, prosiguió diciendo el Pontífice. “Esto seguro de que tal vez haya ido a llorar solo a su habitación”:
“¿Y por qué digo esto? Porque el Evangelio no dice esto, dice que cuando el hijo volvió lo vio desde lejos: esto significa que el Padre continuamente subía a la terraza a mirar el camino para ver si el hijo regresaba. Y un padre que hace esto es un padre que vive en el llanto, esperando que el hijo vuelva. Éste es el llanto de Dios Padre. Y con este llanto el Padre recrea, en su Hijo, toda la creación”.
Por último, el pensamiento del Papa Bergoglio se detuvo en el momento en el que Jesús, con la cruz, va al Calvario, y dice a las mujeres piadosas que lloraban que no lo hicieran por Él, sino por sus propios hijos. Por tanto – dijo –  un “llanto de padre y de madre, y Dios también hoy sigue llorando”:
“También hoy ante las calamidades, ante las guerras que se hacen para adorar al dios dinero, ante tantos inocentes asesinados por las bombas que tiran los adoradores del ídolo dinero, también hoy, el Padre llora, también hoy dice: ‘Jerusalén, Jerusalén, hijitos míos, ¿qué están haciendo?’. Y lo dice a las víctimas, pobrecitas, y también a los traficantes de armas y a todos aquellos que venden la vida de la gente. Nos hará bien pensar que nuestro Padre Dios se ha hecho hombre para poder llorar, y nos hará bien pensar que nuestro Padre Dios hoy llora: llora por esta humanidad que no termina de entender la paz que Él nos ofrece, la paz del amor”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (13,31-35)



“En las lecturas de hoy hay dos cosas que impresionan... El amor del Señor era el centro de la vida de san Pablo. En las persecuciones, en las enfermedades, en las traiciones, pero, todo eso que él vivió, todas estas cosas que le pasaron en su vida, nada de esto pudo alejarlo del amor de Cristo. Era el centro de su vida, la referencia: el amor de Cristo. 

Y sin el amor de Cristo, sin vivir de este amor, reconocerlo, nutrirnos de ese amor, no se puede ser cristiano: el cristiano, quien se siente mirado por el Señor, con esa mirada tan bella, amado por el Señor y amado hasta el final. 

El cristiano siente que su vida ha sido salvada por la sangre de Cristo. Y esto hace el amor: esta relación de amor. Eso es lo primero que me ha impactado mucho. 

La otra cosa que me impresiona es esta tristeza de Jesús cuando contempla Jerusalén. «Pero tú, Jerusalén, que no has comprendido el amor». 
No comprendió la ternura de Dios, con esa imagen tan bella, que dice Jesús. 

No entender el amor de Dios: lo contrario de lo que sentía Pablo. Sí, Dios me ama, Dios nos ama, pero es algo abstracto, es algo que no me toca el corazón y yo me arreglo como puedo en la vida. Allí no hay fidelidad. 

Y el llanto del corazón de Jesús por Jerusalén es este: «Jerusalén, tú no eres fiel; tú no te has dejado amar; y tú te has fiado de muchos ídolos que te prometían todo, te decían que te daban todo, luego te abandonaron». El corazón de Jesús, el sufrimiento del amor de Jesús: un amor no aceptado, no acogido. 

Estas dos imágenes hoy: por una parte, la de Pablo que permanece fiel al amor de Jesús hasta el final, allí encuentra la fuerza para seguir adelante, para soportar todo. Él se siente débil, se siente pecador, pero tiene la fuerza del amor de Dios, en ese encuentro que tuvo con Jesucristo. 

Por otra parte, la ciudad y el pueblo infiel, no fiel, que no acepta el amor de Jesús, o peor aún, ¿eh?, que vive este amor pero a mitad: un poco sí, un poco no, según las propias conveniencias. 

Miremos a Pablo con su valor que viene de este amor, y miremos a Jesús que llora ante esa ciudad que no es fiel. Miremos la fidelidad de Pablo y la infidelidad de Jerusalén, y en el centro contemplemos a Jesús, su corazón, que tanto nos ama. ¿Qué podemos hacer por Él? 

La pregunta: ¿me parezco más a Pablo o a Jerusalén? Mi amor a Dios, ¿es tan fuerte como el de Pablo o mi corazón es un corazón tibio como el de Jerusalén? Que el Señor nos ayude a responder a esta pregunta. Así sea”.

(Papa Francisco, homilía del 31 de octubre de 2013)

Robo y profanación en la basílica del monte Tabor: «Parece delincuencia común»


Un grupo de desconocidos irrumpieron en la noche del domingo al lunes en la basílica de la Transfiguración del monte Tabor, en Israel. Los asaltantes robaron varios cálices y una caja con las ofrendas de los fieles. También esparcieron sagradas formas por el suelo y dañaron los iconos. Una imagen de la Virgen en bronce fue hallada en el jardín, presumiblemente después de que los ladrones la abandonaran por su peso.
Monseñor Giacinto-Boulos Marcuzzo, vicario patriarcal de Jerusalén, ha explicado a AsiaNews que no creen que la profanación y el robo sean parte de un ataque confesional. «Parece más probable que se trate de un caso de delincuencia común, sobre el cual por el momento hay sólo sospechas, pero nada más que eso».
Monseñor Marcuzzo hizo estas declaraciones después de desplazarse hasta la basílica para comprobar los daños. «Fue realmente una fuente de dolor y pena asistir a estos estragos», explicó. Subrayó que se trata de un incidente «grave» que muestra «la falta de sentido de lo sagrado, de lo divino», de los autores. Por el contrario, este respeto es algo que habitualmente está «muy presente en esta tierra», y no solo entre los cristianos, sino también entre los judíos y los musulmanes.
Sin pintadas judías
La hipótesis del robo desvincula este incidente de la violencia y los ataques de índole confesional realizados en el pasado por extremistas y colonos judíos. En los últimos años, estos radicales han atacado la iglesia cercana al Cenáculo, la basílica de Nazaret y otros lugares de culto católicos y ortodoxos, así como mezquitas. En estos casos, suelen dejar en las pareces dibujos y leyendas ofensivas, que no había en la basílica del monte Tabor.
«Ya hemos llevado a cabo una pequeña oración de reparación, con un nuevo acto de consagración» concluye el prelado, que anuncia «un acto oficial de reparación que se llevará a cabo en las próximas semanas. Un gesto que confirma nuestro amor por el lugar, nuestro sentido de lo sagrado y la devoción a la Virgen. Serán invitados todos aquellos que tienen un nexo con este lugar, incluyendo, obviamente, a los musulmanes».
Alfa y Omega

No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén



Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 31-35

En aquel día, se acercaron unos fariseos a decir a Jesús: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte». Jesús les dijo:
-«ld y decid a ese zorro: "Mira, yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día quedará consumada.
Pero es necesario que camine hoy y mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén”.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían!
¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no habéis querido.
Mirad, vuestra casa va a ser abandonada.
Os digo que no me veréis hasta el día en que digáis: "¡Bendito el que viene en nombre del Señor!"».
Palabra del Señor.

Urge compromiso de los cristianos a acoger a quien huye de la guerra. El Papa en la catequesis

En la tradicional Audiencia General en el último miércoles de octubre, luego de reflexionar sobre el Evangelio de Mateo, Capítulo 2, versículos 13-15 que narra la huída del Señor a Egipto, el Santo Padre Francisco siguió meditando sobre las obras de misericordia. En esta ocasión, centró su catequesis en otras dos de las obras de misericordia corporales: dar posada al peregrino y vestir al desnudo. 
Después de saludar a los fieles y peregrinos presentes en la plaza de San Pedro y de anunciar la reflexión del día, Francisco recordó que el Señor nos ha entregado las obras de Misericordia "para mantener siempre viva y dinámica nuestra fe", y que ellas evidencian que nosotros, los cristianos, no estamos cansados ni perezosos en la espera del encuentro final con el Señor, sino que cada día vamos a su encuentro, "reconociendo en su rostro el de tantas personas que piden ayuda". "La historia de la humanidad es una historia de migraciones" dijo, y "el compromiso de los cristianos es urgente hoy como en el pasado". 

Papa: “La única vía de solución es la de la solidaridad”

Durante la audiencia general del último miércoles de octubre – celebrada en la Plaza de San Pedro y en la que participaron varios miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países –  el Papa Francisco prosiguió sus reflexiones acerca de las obras de misericordia corporales, que Jesús nos ha dado para que mantengamos la fe siempre viva y dinámica. “Obras que hacen evidente – dijo el Santo Padre hablando en italiano – que los cristianos no son negligentes” en espera del encuentro final con el Señor, sino que constantemente salen a su encuentro, reconociéndolo en el rostro de tantas personas que piden ayuda.
Deteniéndose en esta ocasión en las palabras del Maestro: “Estaba de paso y me alojaron; desnudo, y me vistieron” (Mt 25, 35-36), el Obispo de Roma recordó que en nuestro tiempo es más actual que nunca esta obra que se refiere a los extranjeros.  “Las crisis económicas, los conflictos armados y los cambios climáticos – afirmó – impulsan a tantas personas a emigrar”. Sin embargo, Francisco destacó que “las migraciones no son un fenómeno nuevo”, sino que pertenecen a la historia de la humanidad.  De modo que –  dijo el Papa – “es falta de memoria histórica” pensar que las migraciones sean propias sólo de estos años.
Después de referirse a los numerosos ejemplos concretos que la Biblia nos ofrece sobre este tema, el Papa Bergoglio  volvió a recordar  que la misma Sagrada Familia se vio obligada a emigrar para escapar a la amenaza de Herodes, tal como nos lo refiere el Evangelio – “José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes” (Mt 2, 14-15) –. De ahí que el Pontífice no haya dudado en reafirmar que “la historia de la humanidad es historia de migraciones: en toda latitud, no hay pueblo que no haya conocido el fenómeno migratorio”.
El Sucesor de Pedro señaló que hoy, lamentablemente, el contexto de crisis económica favorece las actitudes de cerrazón y de falta de acogida, tanto es así que en algunos países surgen los muros y las barreras, que no representa la solución al problema, sino que termina favoreciendo los tráficos criminales. Por esta razón el Papa añadió con fuerza que “la única vía de solución es la de la solidaridad”. Y que el empeño de los cristianos en este ámbito hoy es tan urgente como en el pasado.
Tras llamar a todos a acoger a los hermanos que huyen de la guerra, del hambre, de la violencia y de condiciones de vida deshumanas, Francisco dijo que “todos juntos somos una gran fuerza de apoyo” para cuantos han perdido su patria, su familia, su trabajo y su dignidad.
Y concluyó su catequesis pidiendo que no caigamos en la trampa de encerrarnos en nosotros mismos, indiferentes ante las necesidades de los hermanos y preocupados solamente por nuestros propios intereses.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

miércoles, 26 de octubre de 2016

Cuando se va el Daesh, vuelve la vida



Los iraquíes vuelven a sus aldeas y a sus casas, liberadas de los yihadistas; muchas han sido destruidas, otras se mantienen en pie, aunque devastadas en su interior
La toma de Mosul avanza «más rápido de los planeado», según el Pentágono y las autoridades iraquíes, pero sobre el terreno se percibe una batalla pueblo a pueblo, casa a casa. Husein Ali ha tardado dos años en regresar a la suya en la aldea de Sheikh Mir, a escasos kilómetros del último puesto de control levantado en Bartella, que marca la frontera con el califato. Los peshmerga kurdos vigilan ahora el acceso principal a Sheikh Mir a la sombra de un blindado del Ejército de Irak reventado por los yihadistas. Saludan al pasar y señalan al cielo con una sonrisa, pero no es una señal de agradecimiento a Dios. El zumbido de los aviones de la coalición que lidera Estados Unidos es constante y a lo lejos se escuchan fuertes explosiones.
Sheikh Mir, como el resto de localidades arrebatadas al grupo yihadista Daesh en la última semana, es una zona muerta. Solo la familia de Husein se ha decidido a traer un camión e intentar rescatar todo lo rescatable de su casa. «Salimos a la media noche con lo puesto y nos fuimos lo más rápido que pudimos», recuerda Husein mientras insiste en mostrar el diván de la vivienda. El espacio reservado a la recepción de visitas en las casas de esta zona Daesh lo convirtió en un gimnasio. Máquinas de musculación, mancuernas, esterillas para abdominales… un gimnasio completo con el que no sabe qué hará, pero «ni rastro de nuestros sofás, televisión panorámica y reloj de pared, se lo llevaron con ello».
Un paseo por el resto de habitaciones muestra los lugares de descanso de los yihadistas, de los que parece que también tuvieron que salir corriendo porque dejaron sus botas. En el suelo de las habitaciones hay ejemplares del semanal «Nabah« (que significa noticia, en árabe), en los que informa de las «continuas conquistas de Daesh» y trípticos de propaganda para convencer a los milicianos de las virtudes de la guerra santa.
«Han dejado las casas vacías, pero al menos la mía está en pie, hay otras que no», se consuela Husein mientras saca muebles y colchones y los sube al camión. El suelo está repleto de casquillos. Su intención es «volver lo antes posible, pero para eso es imprescindible tener seguridad. Confiamos en las fuerzas kurdas y esperamos que logren llegar lo antes posible a Mosul», apunta este vendedor de pollos que, como los peshmerga de la entrada, señala al cielo y se le dibuja una gran sonrisa cuando el zumbido de los aviones estadounidenses parece más próximo, «eso es bueno, muy bueno para nosotros».
Conflicto con Turquía
Los civiles avanzan junto a las tropas iraquíes y kurdas y se plantan en cada puesto de control a la espera de que les permitan pasar para llegar cuanto antes a sus casas y ver cómo están. Yamil Suleyman Sultán se acerca al nutrido grupo de periodistas apostado en la trinchera de Bartalla para pedirles que le dejen mirar por una cámara a ver si puede ver su casa y su cosechadora. «Dos años, dos años llevo alejado de mis tierras y no puedo más, no me muevo de aquí hasta que me dejen pasar», asegura desesperado este agricultor mientras mira por uno de los objetivos, pero no tiene éxito. Lo que le muestra cámara es lo mismo que ha visto en las aldeas ya liberadas, destrucción y más destrucción. La imagen que le espera, aunque no la quiera ver.
La artillería dispara también de vez en cuando, pero los presentes ya ni se inmutan. Los soldados de Irak y los peshmerga están juntos en el puesto de control, pero no mezclados. Los hongos de humo se elevan a lo lejos después de cada detonación. Pueden ser iraquíes, kurdos o turcos ya que, desde el domingo, el Gobierno de Ankara asegura que respalda a los peshmerga kurdos en la toma de Bashika, localidad situada a escasos kilómetros de este puesto de control de Bartalla. El mando de Operaciones de Irak, sin embargo, negó que la artillería turca estuviera tomando parte en la ofensiva. La tensión entre iraquíes y turcos aumenta según se avanza hacia Mosul y supone todo un desafío para el futuro político de la ciudad tras el colapso del «califato».
Civiles como Husein están muy lejos del choque de intereses entre Ankara y Bagdad, ellos quieren que esto acabe cuanto antes. Pasar página y poder empezar a trabajar cuanto antes en la recuperación de sus vidas anteriores a la llegada de la pesadilla de Daesh.
Mikel Ayestarán/ABC

26 de octubre: san Evaristo, Papa y mártir

Nació por los años 60, de una familia judía asentada en tierras griegas. Recibió educación judía y aprendió en los liceos helénicos.
No se conocen datos de su conversión al cristianismo, pero se le ve ya en Roma como uno de los presbíteros muy estimados por los fieles que, lleno de celo, eleva el nivel de la comunidad de cristianos de la ciudad, entregándose por completo a mostrarle a Jesucristo. Amplio conocedor de la Sagrada Escritura, es docto en la predicación y humilde en el servicio.
Muerto mártir el Papa Anacleto, sucesor de Clemente, la atención se fija en Evaristo. Por humildad se resistió con todas las fuerzas posibles a asumir la dignidad que comportaba tan alto servicio. El día 27 de julio del año 108 tuvo la Iglesia por Papa a Evaristo.
Atendió cuidadosamente las necesidades del rebaño: Defiende la verdadera fe contra los errores gnósticos; establece normas que afectan a la consagración y trabajo pastoral de los Obispos y de los diáconos; manda la celebración pública de los matrimonios; se ocupa de la vida de los fieles, esbozándose ya una cierta administración territorial, para su mejor atención y gobierno. También escribió cartas a los fieles de África y de Egipto.
Murió mártir, siendo Trajano emperador, hacia el 117.
En su tiempo, la Iglesia cada día crece en número, pero está perseguida por las leyes; es silenciosa y fuerte en la fe, oculta y limpia en las obras; vive dentro del Imperio en estado latente, desplegando poco a poco su potencialidad al soplo del Espíritu.
Archimadrid.org

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (13,22-30) POR EL PAPA FRANCISCO



“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

 La página evangélica de hoy nos sugiere meditar sobre el tema de la salvación. 

El evangelista Lucas narra que a Jesús, viajando a Jerusalén, durante el recorrido se le acerca uno que le formula esta pregunta: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» (Lc 13, 23).   Jesús no da una respuesta directa sino que traslada el debate a otro plano, con un lenguaje sugestivo, que al inicio tal vez los discípulos non comprenden: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán» (v. 24).   Con la imagen de la puerta, Él quiere que sus interlocutores entiendan que no es cuestión de número —cuántos se salvarán—, no importa saber cuántos, sino que lo importante es que todos sepan cuál es el camino que conduce a la salvación.  
Tal recorrido prevé que se atraviese una puerta. Pero, ¿dónde está la puerta? ¿Cómo es la puerta? ¿Quién es la puerta? Jesús mismo es la puerta. Lo dice Él en el Evangelio de Juan: «Yo soy la puerta» (Jn 10, 9). Él nos conduce a la comunión con el Padre, donde encontramos amor, comprensión y protección.   

Pero, ¿por qué esta puerta es estrecha?, se puede preguntar. ¿Por qué dice que es estrecha? Es una puerta estrecha no porque sea opresiva; sino porque nos exige restringir y contener nuestro orgullo y nuestro miedo, para abrirnos con el corazón humilde y confiado a Él, reconociéndonos pecadores, necesitados de su perdón. Por eso es estrecha: para contener nuestro orgullo, que nos hincha.   La puerta de la misericordia de Dios es estrecha pero ¡siempre abierta de par en par para todos! 

Dios no tiene preferencias, sino que acoge siempre a todos, sin distinción. Una puerta estrecha para restringir nuestro orgullo y nuestro miedo; una puerta abierta de par en par para que Dios nos reciba sin distinción.   Y la salvación que Él nos ofrece es un flujo incesante de misericordia que derriba toda barrera y abre interesantes perspectivas de luz y de paz. La puerta estrecha pero siempre abierta: no se olviden de esto.  

Jesús hoy nos ofrece, una vez más, una apremiante invitación a dirigirnos hacia Él, a pasar el umbral de la puerta de la vida plena, reconciliada y feliz. Él nos espera a cada uno de nosotros, cualquiera que sea el pecado que hayamos cometido, para abrazarnos, para ofrecernos su perdón. Solo Él puede transformar nuestro corazón, solo Él puede dar un sentido pleno a nuestra existencia, donándonos la verdadera alegría.   Entrando por la puerta de Jesús, la puerta de la fe y del Evangelio, nosotros podremos salir de los comportamientos mundanos, de los malos hábitos, de los egoísmos y de la cerrazón. 

Cuando hay contacto con el amor y la misericordia de Dios, hay un auténtico cambio. Y nuestra vida es iluminada por la luz del Espíritu Santo: ¡una luz inextinguible!   Quisiera hacerles una propuesta. Pensemos ahora, en silencio, por un momento, en las cosas que tenemos dentro de nosotros y que nos impiden atravesar la puerta: mi orgullo, mi soberbia, mis pecados. 

Y luego, pensemos en la otra puerta, esa abierta de par en par por la misericordia de Dios que al otro lado nos espera para darnos su perdón.   

El Señor nos ofrece tantas ocasiones para salvarnos y entrar a través de la puerta de la salvación. Esta puerta es una ocasión que no se debe desperdiciar: no debemos hacer discursos académicos sobre la salvación, como el que se había dirigido a Jesús, sino que debemos aprovechar las ocasiones de salvación. Porque llegará el momento en que «el dueño de casa se levantará y cerrará la puerta» (cf. Lc 13,25), como nos lo ha recordado el Evangelio.   Pero si Dios es bueno y nos ama, ¿por qué llegará el momento en que cerrará la puerta? Porque nuestra vida no es un videojuego o una telenovela; nuestra vida es seria y el objetivo que hay que alcanzar es importante: la salvación eterna.  A la Virgen María, Puerta del Cielo, pidamos que nos ayude a aprovechar las ocasiones que el Señor nos ofrezca para pasar el umbral de la puerta de la fe y entrar así en un ancho camino: es el camino de la salvación capaz de acoger a todos aquellos que se dejan incluir por el amor.   Es el amor que salva, el amor que ya en la tierra es fuente de bienaventuranza de cuantos, en la mansedumbre, en la paciencia y en la justicia, se olvidan de sí mismos y se entregan a los demás, especialmente a los más débiles”. (Papa Francisco, Ángelus del 21-8-2016)

ESFUÉRCENSE EN ENTRAR POR LA PUERTA ESTRECHA



Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.

Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»

Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. 

Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois." 

Entonces comenzaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas." 

Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados." Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. 

Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

Palabra del Señor