domingo, 11 de septiembre de 2016

Misericordia Divina


Este domingo tenemos los impresionantes ejemplos de las tres parábolas lucanas en las que Jesús se presenta como revelación de la misericordia divina. Las imágenes del “Buen Pastor”, de “la mujer que busca la dracma perdida” y “del padre de los dos hijos” constituyen el tríptico del autorretrato de Jesús, rostro de la misericordia del Padre.
La primera lectura de la liturgia de la Palabra refiere la súplica de Moisés a Dios, por la que obtiene el perdón para su pueblo, porque la ira de Dios “dura un instante, su bondad de por vida. “Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo”.
El salmista pone en nuestro labios la oración más adecuada, para cuando tenemos necesidad del perdón divino: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado”.
San Pablo da testimonio de cómo él, siendo pecador, recibió de Jesús el abrazo del perdón: “Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacia. El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús.”
El Evangelio sitúa las parábolas de la misericordia en el ámbito de las críticas de los fariseos: “En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos».” Y como si quisiera superar toda duda, el evangelista triplica el argumento del perdón.
Sorprenden las referencias de Jesús en las parábolas, en las que aparece una oveja, una dracma y un hijo. Interpreto que no hay circunstancia a la que no pueda alcanzar la misericordia divina.
Si, además vemos este domingo, 11 de septiembre, a la luz del calendario litúrgico, las lecturas nos ayudan aún más teniendo en cuenta que la Exaltación de la Cruz se celebra el día 14.
Nadie queda excluido del perdón divino, de los frutos de la ofrenda generosa de Jesucristo en la Cruz. Si te dejas perdonar por el Señor y abrazar por la misericordia, contribuirás al gozo del Señor: “Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta”.
Ángel Moreno de Buenafuente

Parábola del hijo pródigo. Una parábola para nuestro días


En ninguna otra parábola ha querido Jesús hacernos penetrar tan profundamente en el misterio de Dios y en el misterio de la condición humana. Ninguna otra es tan actual para nosotros como esta del «Padre bueno».
El hijo menor dice a su padre: «dame la parte que me toca de la herencia». Al reclamarla, está pidiendo de alguna manera la muerte de su padre. Quiere ser libre, romper ataduras. No será feliz hasta que su padre desaparezca. El padre accede a su deseo sin decir palabra: el hijo ha de elegir libremente su camino.
¿No es esta la situación actual? Muchos quieren hoy verse libres de Dios, ser felices sin la presencia de un Padre eterno en su horizonte. Dios ha de desaparecer de la sociedad y de las conciencias. Y, lo mismo que en la parábola, el Padre guarda silencio. Dios no coacciona a nadie.
El hijo se marcha a «un país lejano». Necesita vivir en otro país, lejos de su padre y de su familia. El padre lo ve partir, pero no lo abandona; su corazón de padre lo acompaña; cada mañana lo estará esperando. La sociedad moderna se aleja más y más de Dios, de su autoridad, de su recuerdo... ¿No está Dios acompañándonos mientras lo vamos perdiendo de vista?
Pronto se instala el hijo en una «vida desordenada». El término original no sugiere solo un desorden moral sino una existencia insana, desquiciada, caótica. Al poco tiempo, su aventura empieza a convertirse en drama. Sobreviene un «hambre terrible» y solo sobrevive cuidando cerdos como esclavo de un extraño. Sus palabras revelan su tragedia: «Yo aquí me muero de hambre».
El vacío interior y el hambre de amor pueden ser los primeros signos de nuestra lejanía de Dios. No es fácil el camino de la libertad. ¿Qué nos falta? ¿Qué podría llenar nuestro corazón? Lo tenemos casi todo, ¿por qué sentimos tanta hambre?
El joven «entró dentro de sí mismo» y, ahondando en su propio vacío, recordó el rostro de su padre asociado a la abundancia de pan: en casa de mi padre «tienen pan» y aquí «yo me muero de hambre». En su interior se despierta el deseo de una libertad nueva junto a su padre. Reconoce su error y toma una decisión: «Me pondré en camino y volveré a mi padre».
¿Nos pondremos en camino hacia Dios nuestro Padre? Muchos lo harían si conocieran a ese Dios que, según la parábola de Jesús, «sale corriendo al encuentro de su hijo, se le echa al cuello y se pone a besarlo efusivamente». Esos abrazos y besos hablan de su amor mejor que todos los libros de teología. Junto a él podríamos encontrar una libertad más digna y dichosa.
José Antonio Pagola

Habrá alegría en el ciclo por un solo pecador que se convierta


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«¿Quien de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas , no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
"¡Alegraos, conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido".
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
O ¿ qué mujer tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:
“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido".
Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».
También les dijo:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
"Padre, dame la parte que me toca de la fortuna."
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y se contrato con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
"Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros".
Se levanto y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo."
Pero el padre dijo a sus criados:
"Sacad enseguida el mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebramos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado".
Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Éste le contestó:
"Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud".
Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
"Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tu bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado".
El padre le dijo:
"Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"».
Palabra del Señor,

sábado, 10 de septiembre de 2016

Omella participará en el acto institucional de la Diada


El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, asistirá mañana al acto institucional de conmemoración de la Diada de Cataluña que se celebrará en el Born, pero no presidirá la tradicional misa que organiza la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat el 11 de septiembre porque no ha sido invitado.
Fuentes religiosas han mostrado a Efe su extrañeza porque la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat envió el pasado 9 de junio una carta al arzobispo, que lleva menos de un año en el cargo, en la que le pedía una audiencia y en la que textualmente se decía: "le queríamos hacer sabedor de la misa que promovemos cada 11 de septiembre" en la iglesia de Santa María del Mar.
Los miembros de la junta directiva de la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat no invitaron explícitamente al arzobispo a presidir esta misa, que sí fue presidida en los dos años anteriores por el cardenal, ahora emérito, Lluis Martínez Sistach.
En la carta que la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, su junta directiva pedía al arzobispo una audiencia para conocerse "personalmente y compartir proyectos" y, según las mismas fuentes, ésta ha sido la única comunicación que ha existido entre este grupo religioso, fundado por el obispo Torras i Bages en 1899, y monseñor Omella. (RD/Agencias)

Francisco a los obispos misioneros: "El diablo intenta destruir la Iglesia desde dentro con las divisiones y con el dinero"


El Papa ha invitado a los obispos a prestar atención a la preparación de los sacerdotes que están en los años del seminario y a ser ejemplos "concretos y tangibles" para ellos, durante el discurso que ha dirigido a los participantes del foro de actualización para los Obispos de Territorios en Misión, promovido por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
"Traten de participar con ellos en los principales momentos formativos, teniendo siempre cuidado también de la dimensión personal", ha pedido Francisco.
Asimismo, ha señalado que el dinamismo del sacramento del orden, la vocación misma y la misión episcopal, así como el deber de seguir atentamente los problemas y las cuestiones concretas de la sociedad a evangelizar "piden a cada obispo tender hacia la plenitud de la madurez de Cristo".
"Cada obispo está llamado a manifestar con la vida y el ministerio episcopal la paternidad de Dios, la bondad, la misericordia, la dulzura. Y junto a la autoridad de Cristo que vino para dar vida, hacer de todos los hombres una sola familia, reconciliada en el amor del Padre", ha recordado.
Recordando la diversidad de los territorios de misión, Francisco destacó el privilegio y la responsabilidad que implica el estar en primera fila en la evangelización. Y en este sentido destacó que "a imagen del Buen Pastor" los obispos son enviados a cuidar del rebaño, ir a la búsqueda de las ovejas "especialmente aquellas alejadas o perdidas" y a "buscar nuevas modalidades para anunciar, para salir al encuentro de las personas", "para que los creyentes tibios o no practicantes descubran nuevamente la alegría de la fe".
"En primer lugar, corresponde al Obispo la tarea de alentar, acompañar y estimular todos los intentos y esfuerzos que ya se realizan para mantener viva esperanza y fe", dijo Santo Padre invitándolos además a prestar particular atención en la preparación y acompañamiento de los presbíteros. "Sepan ofrecerles, dijo, un ejemplo concreto y tangible".
En las palabras del Obispo de Roma el llamado a vigilar "atentamente para que todo lo que se realiza para la evangelización" "no sea dañado o frustrado por divisiones ya presentes o que se pueden crear".
"Las divisiones son el arma que el diablo tiene más a mano para destruir la Iglesia desde adentro". "La otra es el dinero".
"Las diferencias debidas a las varias etnias presentes en un mismo territorio no deben penetrar en la comunidad cristiana hasta prevalecer sobre su bien". Porque "la Iglesia, aseguró, está llamada estar más allá de toda connotación tribal-cultural y el Obispo, visible principio de unidad, tiene la tarea de edificar incesantemente la Iglesia particular en la comunión de todos sus miembros".(RD/Ep/RV)

¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que digo?


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 43-49
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.
¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo?
Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.
El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».
Palabra del Señor.

Homilía del Papa: evangelizar no es una función, es testimonio de vida

No hay que reducir la evangelización a un irse de paseo, a un funcionalismo, ni a un proselitismo. Es la advertencia del Papa Francisco en su homilía matutina en la Santa Misa, en Capilla de la Casa de Santa Marta. Subrayando la importancia del testimonio de vida, puso en guardia contra la tentación de intentar convencer con las palabras.
Con la primera lectura, de la Carta de San Pablo a los Corintios, el Obispo de Roma reflexionó sobre qué significa dar testimonio de Cristo. Empezando por lo que no quiere decir evangelizar: reducir la evangelización a una función.
Evangelizar no es una vanagloria, ni un mero funcionalismo
Lamentando que aun hoy hay cristianos que viven el servicio como una función, el Papa señaló que hay laicos y sacerdotes que se vanaglorian por lo que hacen:
«Vanagloriarse… me vanaglorio… Es reducir el Evangelio a una función o a una vanagloria: voy a evangelizar y llevo a la Iglesia a tantos… Hacer proselitismo: esto también es vanagloria. Evangelizar no es hacer proselitismo. Es decir, evangelizar no es irse de paseo, ni reducir el Evangelio a una función, ni hacer proselitismo. Es lo que nos dice Pablo aquí: ‘no lo hago para gloriarme’ – y añade-  ‘al contrario, es para mí una necesidad imperiosa’. Un cristiano tiene la obligación, con esta fuerza, como una necesidad, de llevar el nombre de Jesús, desde su mismo corazón».
Reiterando que anunciar el Evangelio no puede ser vanagloria, sino como nos exhorta San Pablo, una ‘obligación’, el Papa habló del ‘estilo’ de la evangelización… ¿Cómo estar seguros de que no sea un simple paseo, de que no sea hacer proselitismo y de que no se reduzca la evangelización a un funcionalismo? La respuesta está – afirmo el Santo Padre – en que el estilo sea el ‘hacerse todo para todos’. El estilo es ir y compartir la vida de los demás, acompañar en el camino de la fe, hacer crecer en el camino de la fe».
Evangelizar es dar testimonio, sin demasiadas palabras
Tenemos que ponernos en la condición del otro: ‘si está enfermo, acercarme, no atosigarlo con argumentos’. Acercarse, asistir, ayudar. Se evangeliza con la actitud de la misericordia y con el testimonio de nuestra vida. En este contexto, el Papa recordó una pregunta que le planteó un chico en el almuerzo con los jóvenes en la JMJ de Cracovia: le preguntó qué le puede decir a un amigo ateo:
«¡Qué buena pregunta! Todos conocemos a personas que se alejaron de la Iglesia: ¿qué les tenemos que decir? Yo le respondí: ‘¡escucha, la última cosa que tienes que hacer es decirle algo!’ Empieza a hacer y él verá lo que haces y te preguntará. Y cuando te pregunte tú dile…’ Evangelizar es dar testimonio: yo vivo así, porque creo en Jesucristo. Despierto en ti la curiosidad de una pregunta… ¿por qué haces eso? Porque creo en Jesucristo y anuncio a Jesucristo, no sólo con la Palabra – se debe anunciar con la Palabra - sino también con mi vida».
 a Cristo es vivAnunciarir la fe, donando gratuitamente el amor de Dios
En el día de la memoria litúrgica de San Pedro Claver, el Papa evocó su apostolado misionero: fue a anunciar el Evangelio, compartiendo su vida con los ‘descartados’ de ese tiempo, con los esclavos, los negros, que llegaban desde África para ser vendidos:
«Este hombre no se fue de paseo diciendo que evangelizaba. No redujo la evangelización a un funcionalismo, tampoco a un proselitismo. ¡Anunció a Jesucristo con los gestos, hablando con los esclavos, viviendo con ellos, viviendo como ellos! ¡Y como él hay tantos en la Iglesia! Tantos que se anonadan a sí mismos para anunciar a Jesucristo. También todos nosotros, hermanos y hermanas, tenemos la obligación de evangelizar, que no quiere decir llamar a la puerta del vecino, de la vecina,  decir: ¡Cristo ha resucitado!’. Es vivir la fe, es hablar con mansedumbre, con amor, sin querer convencer a nadie, sino gratuitamente. Es dar gratis lo que Dios me ha dado gratis a mí: esto es evangelizar»
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

viernes, 9 de septiembre de 2016

Homilía del Papa: paz en el corazón, para la paz de la humanidad


Como se había anunciado, en la fiesta de la Natividad de la Virgen María, el 8 de septiembre, después de la pausa del verano romano, el Papa Francisco reanudó la celebración de la Santa Misa matutina, en la Capilla de la Casa de Santa Marta, con la participación de algunos fieles.

Mientras «estamos viviendo en guerra y todos piden la paz», el Santo Padre reiteró que la paz no se construye tanto en los grandes encuentros internacionales. La paz es un don de Dios que nace en lo pequeño de cada día. Como en el corazón, o en un sueño, como le pasó a San José, cuando un ángel le dijo que no temiera en recibir a María, su esposa, porque ella donará al mundo al Emanuel, «el ‘Dios con nosotros’: ¡Él es la paz!».

«Que todos podamos crecer en la unidad y en la paz». Con la oración colecta, hizo hincapié en que la paz es un don, en el que debemos crecer y que debemos hacer crecer. Un don que «tiene su camino de vida» y que cada uno tiene que trabajar para hacer que crezca:

«Y este camino de santos y pecadores nos dice que nosotros también debemos acoger el don de la paz y hacerle camino en nuestra vida, hacer que entre en nosotros, hacer que entre en el mundo. La paz no se hace de un día para el otro; la paz es un don, pero un don que debe ser trabajado cada día. Por ello, podemos decir que la paz es un don que se vuelve artesanal en las manos de los hombres. Somos nosotros, los hombres, los que tenemos que dar un paso hacia la paz, cada día: es nuestro trabajo. Es nuestro trabajo con el don recibido: hacer la paz».

La importancia de lo que puede parecer más pequeño

Con la liturgia del día en que se celebra la Natividad de María, el Papa destacó que si no hay paz en el corazón, en lo pequeño de nuestro día a día, no puede haber paz en el mundo:

«La paz es un don, es un don artesanal que todos debemos trabajar, todos los días, pero trabajarlo en las cosas pequeñas: en lo pequeño del día a día. No bastan los grandes manifiestos por la paz, los grandes encuentros internacionales, si luego esta paz no se hace en lo pequeño. Aún más, puedes hablar de la paz con palabras estupendas, dar una gran conferencia… Pero si en lo pequeño de tu vida, en tu corazón no hay paz, en tu familia no hay paz, en tu barrio no hay paz, en tu puesto de trabajo no hay paz, tampoco habrá paz en el mundo».

Para que pueda haber paz en el mundo, pacificar primero nuestro corazón, antes de hablar de la paz.

El Papa invitó a plantearnos algunas preguntas:

«¿Cómo está tu corazón hoy? ¿Está en paz? Si no está en paz, antes de hablar de paz, primero haz que haya paz en tu corazón. ¿Cómo está tu familia hoy? ¿Está en paz? Si no eres capaz de llevar adelante en paz a tu familia, a tu presbiterio, a tu congregación, no bastan palabras de paz para el mundo. Ésta es la pregunta que quisiera presentar hoy: ¿cómo está el corazón de cada uno de nosotros? ¿Está en paz? ¿Cómo está la familia de cada uno de nosotros? ¿Está en paz? Es así ¿no? Para llegar al mundo en paz».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)
  

Fernando Sebastián: "Amoris Laetitia no es ambigüedad, sino realismo y misericordia, y si me apuran, justicia"


Sinceramente, no entiendo cómo mentes tan preclaras dicen que la exhortación de Francisco sobre la familia es ambigua. Dice claramente lo que quiere decir. Lo que pasa es que dice lo que algunos no pueden aceptar porque no lo entienden.
El Papa repite varias veces la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia. Insiste en el carácter institucional e irrevocable del matrimonio. Explica preciosamente por qué este, siendo una institución del orden de la creación, es a la vez sacramento, signo e instrumento de la unión con Cristo y de la gracia de Dios, alianza de amor irrevocable, camino de purificación y santificación.
Presenta su indisolubilidad como un don de Dios por el cual los cónyuges llegan a ser el uno para el otro signo y presencia del amor irrevocable y fiel de Dios para cada uno de nosotros.
Pero, a la vez, el Papa piensa en los muchos cristianos y no cristianos que no perciben la grandeza del matrimonio ni su valor humano y religioso; y piensa también en los muchos cristianos que han fracasado en su matrimonio, han rehecho su vida como han podido y, al atardecer de la vida, quieren ponerse a buenas con Dios y la Iglesia. ¿Qué hacemos con ellos? ¿Los mandamos al infierno?
Ante esto, el Papa recomienda atención y misericordia. Las situaciones personales son muy diferentes. No bastan las normas generales ni las absoluciones generales, pero tampoco las condenas generales. Hay que tener en cuenta las circunstancias concretas, atenuantes o agravantes, que puede haber en cada historia.
Lo de las circunstancias atenuantes también es doctrina tradicional de la Iglesia. Siempre nos lo han enseñado así. Pero ahora el Papa nos invita a aplicar esta doctrina de siempre a la vida matrimonial, teniendo en cuenta la confusión en que viven muchas personas estas cuestiones de la sexualidad y del matrimonio. Esto no es ambigüedad, sino realismo y misericordia, y si me apuran, justicia.
Fernando Sebastián, en Vida Nueva 

¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 39-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
« ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
No está un discípulo sobre su maestro, sí bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».
Palabra del Señor.

jueves, 8 de septiembre de 2016

El Papa en Santa Marta: ‘La paz en el mundo empieza en nuestra familia, en el barrio y en el trabajo’

 En la festividad de la Natividad de la Virgen María, el papa Francisco retomó las misas en la residencia Santa Marta, suspendidas por la pausa de las vacaciones de verano.
En la homilía, la palabra “paz” fue repetida diversas veces por el Santo Padre y reiteró el llamado que hizo ayer miércoles al concluir la audiencia en la plaza de San Pedro: debemos ser ‘artesanos de la paz’, una tarea que nos compete a todos.
“La paz es un don que se vuelve artesanal en las manos de los hombres” afirmó el Pontífice, dando una dimensión diversa a una idea que parece casi inalcanzable, excepto para algunos potentes de la tierra.
En cambio no es así, explica Francisco, porque la paz es un don de Dios que nace en lugares pequeños: “No sirven grandes cumbres internacionales si después no se hace la paz en las cosas pequeñas”, o sea en familia, en el barrio, en el lugar de trabajo, en el corazón. ¿Si en estos ‘pequeños ambientes’ se hace la guerra, cómo puede haber paz en escala mundial?
Por este motivo el Santo Padre exhortó a pedir a Dios la ‘sabiduría’ de construir la paz en las cosas cotidianas. Más aún, el Papa usa el verbo ‘crecer’, porque explica la paz es un don “que tiene su camino” y por lo tanto cada uno tiene que trabajar para desarrollarlo.
Como tantos “santos y pecadores”, también nosotros “tenemos que tomar este don de la paz y volverlo un camino en nuestra vida, hacerlo entrar en nosotros, en el mundo”. Y subraya que “la paz no se consigue de un día al otro” sino que “es un don que tiene que ser tomado y trabajado cada día”.
Y se trabaja en la ‘pequeñez’, como indica la liturgia del día de la Natividad de la Virgen María, “en la pequeñez de Belén, tan pequeña que ni siquiera aparece en los mapas”.
Al concluir su homilía el Papa invitó a interrogarse: ¿Cómo está tu corazón hoy? ¿Está en paz? Y si no está en paz, antes de hablar de paz ordena tu corazón y ponlo en paz. ¿Eres capaz de llevar adelante tu familia, tu presbiterio, tu congregación en paz?”. Para así poder llegar a un mundo en paz.
Zenit

Peter Seewald: Quien quiera intrigar contra Francisco con Benedicto «muerde granito»


Uno de los motivos de que Benedicto XVI accediera a que se publicasen en vida suya las entrevistas al periodista Peter Seewald es que «quizá tenía miedo de que sin unas últimas palabras de él sobre su renuncia quedara una sombra que oscureciera su trabajo» de anunciar a Cristo
Benedicto XVI contestó a las preguntas de sus últimas entrevistas con «una inocencia y una apertura sin precedentes». Lo cuenta al suplemento de religión del diario alemán “Die Zeit” Peter Seewald, autor de Últimas conversaciones. Este libro-entrevista con el Papa emérito se publica este viernes en muchos países, aunque en España no llegará hasta octubre de la mano del grupo de comunicación Loyola.
La revelación que ha causado más revuelo de la entrevista de Seewald es que, cuando era estudiante, Joseph Ratzinger «se enamoró… de forma muy seria» y «tuvo mucha lucha por ello». Este tema –aclara– no está incluido en el libro. Se lo contó un compañero del joven Ratzinger. El futuro Papa «era un joven apuesto, un esteta que escribía poesía y leía a Herman Hesse. Impresionaba bastante a las mujeres, y viceversa. La decisión de optar por el celibato no fue fácil para él».
«Este libro no debería existir»
Seewald es buen conocedor de Benedicto XVI, al que ya entrevistó en los libros Dios y el mundo y Luz del mundo. En el diálogo con Christ und Welt –suplemento de Die Zeit–, confiesa que «este libro no debería existir. Mi entrevistado no estaba a favor». Seewald pidió las entrevistas para su biografía, y Benedicto XVI accedió, pero no quería que se publicaran en vida.
«Al transcribir las grabaciones me quedó claro que esto era más que comentarios o añadidos a su currículum, era un documento histórico. Aquí estaba una vez más Ratzinger para escucharle sin la distorsión de los medios, especialmente sobre la renuncia». Por ello, era necesario publicarlas.
«Intenté convencerle de ello», argumentando que «en tres años se ha deslizado una lectura que me enfada: Joseph Ratzinger fue una elección equivocada como Papa, y lo mejor del pontificado fue su renuncia. Se trataba de mantener el acceso directo al mensaje y la inspiración de Benedicto. Desde mi punto de vista era de vital importancia para el futuro de la fe, la Iglesia y la sociedad». El Papa emérito aceptó. «Quizá realmente ha tenido miedo de que sin unas últimas palabras de él sobre su renuncia quedara una sombra que oscureciera su trabajo», que para él es importante no por ser obra de Joseph Ratzinger, sino como «proclamación de Cristo».
«Me fui porque no estaba bajo presión»
Pero puso una condición: que «el Papa Francisco diera su permiso». La relación con su sucesor y la renuncia son, por tanto, uno de los ejes centrales de Últimas conversaciones. Seewald explica que dentro de su total lealtad a Francisco, con quien mantiene un contacto continuo, Benedicto XVI no oculta sus diferencias de temperamento, y reconoce sus propias debilidades. Por ejemplo, que las cuestiones organizativas no son su fuerte. Por tanto, quienes quieran utilizar a Benedicto para intrigar contra Francisco, «muerden granito».
«La afirmación central de Benedicto –explica Seewald– es: me pude ir porque no estaba bajo presión. Estaba debilitado, física y mentalmente, lo describe vívidamente, pero no se sentía bajo presión política. Porque bajo esa presión, dice, uno no debe ser débil».
«Vive en oración y para la oración»
El periodista alemán cuenta la tranquila rutina diaria de Benedicto XVI, y cómo durante las entrevistas no quería beber ni siquiera agua. Su único «placer mundano» es ver las noticias de la tarde en la televisión y las películas de Don Camilo y Peppone. «Mi impresión es que ahora realmente vive en oración y para la oración».
Seewald recuerda que cuando le preguntó al Papa emérito si llegaría a celebrar su 90º cumpleaños, en abril próximo, contestó: «Esperemos que no». «Puedes ver –añade– que ha vivido su vida. No quiero decir que esté cansado de la vida, pero ya lo ha dado todo. Y sentía el anhelo de entrar ahora en esa nueva esfera, que con tanta frecuencia había anticipado en su pensamiento, de estar más cerca de su Jesús».
Benedicto XVI –cuenta su entrevistador– «no pensaba vivir mucho después de su renuncia. Pero tiene la habilidad de recuperarse. Un día piensas que es la última visita, y la próxima vez te das cuenta de que ha cogido nuevas fuerzas».
Crítica a la Iglesia alemana
Este jueves, varios medios se hacen eco de algunos fragmentos del libro de Seewald. El también alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung recoge, por ejemplo, las críticas del Papa emérito contra la Iglesia alemana, similares a las que esbozó en su viaje de 2011 a su país natal. En él, hay demasiada «burocracia espiritual» y demasiada poca «dinámica de fe», debido al gran número de asalariados de la Iglesia. «Tenemos este catolicismo establecido y bien pagado, con frecuencia con católicos empleados que entonces entran, en su relación con la Iglesia, en una mentalidad comercial».
«Hay que prepararse para la muerte»
También el periódico italiano Il Corriere della Sera recoge varios párrafos. En uno de ellos, afirma que «no me ha afectado lo más mínimo» que «mi sucesor no quisiera ponerse la muceta. En vez de eso lo que me ha afectado es que ya antes de salir a la logia ha querido llamarme por teléfono, pero no me ha localizado porque justo en ese momento estábamos delante de la televisión». El Papa emérito también confiesa que, aunque conocía a Bergoglio, «no pensaba que estuviera en el restringido grupo de candidatos».
En estos fragmentos Ratzinger cuenta además cómo preparó el texto de su renuncia, su percepción de los últimos cambios en la Iglesia, compara sus habilidades con las de Francisco. Y concluye afirmando que «hace falta prepararse para la muerte. No en el sentido de cumplir ciertos actos, sino de vivir preparándose a superar el último examen frente a Dios».


María Martínez López,  Alfa y Omega.

Blázquez: "Falta un Gobierno estable desde hace demasiado tiempo"


El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, ha pedido este jueves a los partidos políticos que busquen "bien común" y esté por encima de los "intereses particulares" porque falta un Gobierno estable desde hace "demasiado tiempo".
Así lo ha asegurado el prelado vallisoletano durante la homilía que ha pronunciado en la Misa celebrada este jueves en honor a la patrona de Valladolid, la Virgen de Nuestra Señora San Lorenzo.
Blázquez hacía así alusión a una cuestión que, según ha dicho, "inquieta a la sociedad desde hace tiempo" como es la "ausencia de diálogo y acuerdos" entre los distintos partidos políticos tras las elecciones del pasado 20 de diciembre y que "ha privado durante demasiado tiempo a la sociedad de un Gobierno estable".
Por ello, el arzobispo ha pedido al Señor, por medio de Nuestra Señora de San Lorenzo, "que mueva los corazones de todos hacia la mutua escucha" de forma que "por encima de los intereses particulares miren a lo que concierne a todos" y que prime la búsqueda del bien común del pueblo.
Blázquez también ha dedicado unas palabras al desempleo "tan alto y prolongado" de los jóvenes y ha reclamado "el acierto, el esfuerzo, la generosidad y la colaboración de todos".
Frente a exclusiones y descartes, el cardenal ha destacado que frente a "tantas formas de corrupción", lo que se necesita es "honradez personal, fortalecimiento de los valores morales y controles que las eviten y corrijan".
Por último, el arzobispo se ha acordado de los niños, que están "en una etapa de educación y formación que es fundamental para la maduración de su persona y la preparación de su futuro profesional y de capacitación para cumplir con competencia y dedicación servicios a la sociedad" antes de pedir "¡Qué la Virgen, educadora de Jesús en Nazaret, acompañe a alumnos y profesores en este curso que está empezando!".
El prelado ha asegurado que el egoísmo, el orgullo y la indiferencia "repliegan" a los hombres sobre sí mismos y ha pedido que la virgen María enseñe a todos "a vencer esas formas de empobrecimiento personal y de desentendimiento" de quienes necesitan ayuda.

8 de septiembre: La Natividad de la Virgen María

No se trata en esta fiesta del nacimiento de Jesús; tampoco hablamos de la Inmaculada Concepción de la Virgen; sí hablaremos del nacimiento de la que habría de ser la Madre de Dios ocurrido nueve meses después. La Iglesia quiso destacar esta fiesta mariana, dentro de sus celebraciones, y la situó en el 8 de septiembre.
Los cristianos, enamorados, han mostrado siempre una curiosidad razonable a la hora de conocer detalles en torno al nacimiento de la Señora; han estudiado, investigado, escrito y predicado sobre su nacimiento; pero, como los datos aportados sobre santa María por los evangelistas son parcos porque lo que les interesa es transmitir los dichos y los hechos de Jesucristo, ya adelanto el resultado: no se sabe nada de él. Los santos indagaron sobre la Natividad de la Virgen: Epifanio, Juan Damasceno, Germán de Constantinopla, Anselmo, Eutimio, etc., y quieren abundar los teólogos medievales y los mariólogos posteriores. Pero, a falta de datos revelados, solo se llega a un «posible» por parecer verosímil. Repetimos, como conclusión última, el resultado de tanto esfuerzo: Dios no quiso decirnos nada sobre la Natividad de la Señora. Y lo aceptamos con humildad.
Sí se puede hacer un paseo por los evangelios apócrifos, nunca oficiales y jamás reconocidos; son libros pletóricos de divagaciones e inexactitudes, llenos de figuras, amantes de lo maravilloso y plenos de imaginación. Acerca de la Natividad de María es conveniente el recurso al Evangelio de Santiagoque fue el que consiguió entre los apócrifos mayor difusión.
Sobre sus PADRES. Claro que algún nombre habían de tener; los que han prevalecido fueron los de Joaquín y Ana; pero no es seguro. Los apócrifos hablan de que eran estériles, de sangre real y muy ricos. Claro que todo esto, antes de concederlo, es buena cosa matizarlo.
¿Estériles? Que fueran piadosos y santos parece que es bueno y justo concederlo por el modo habitual de obrar Dios. Pero la idea difundida de que eran ancianos y estériles carece de fundamento revelado y quizá se expuso para resaltar la maravillosa intervención divina al estilo de Isaac o del Bautista. Un asunto solo posible.
¿De sangre real? Que Jesús es de la estirpe de David es cierto por el testimonio de los evangelios de verdad y porque en él se cumplieron las profecías. Pero la conexión con la familia real davídica de igual modo le pudo venir a Jesús por línea materna, como por el matrimonio verdadero de María con José, que era el padre legal de Jesús. Desde luego, las genealogías a quien mencionan es a José; otra cosa es que se preste atención a la opinión que afirma la costumbre que tenían los jóvenes de contraer matrimonio con miembros de la misma tribu y hasta de la misma familia.
¿Tan ricos como para llegar a pagar el doble de los impuestos? Parece que esta sugerencia contrasta con el hecho de la pobreza real sufrida en Belén al nacer Jesús donde no tuvieron ni un pariente, ni una casa. La riqueza que dejó David nueve siglos antes fue la promesa del Mesías, y el hecho de casarse María con un artesano parece contradecir la suposición de potentados a los padres de la Virgen. Por este capítulo, parece que hay que afirmar que la supuesta riqueza de los padres de Joaquín y Ana más que una realidad, es un deseo (A no ser que se sugiera de modo figurado otro tipo de riqueza: la sobrenatural).
Con respecto al resto de la FAMILIA, parece que el evangelista san Juan quiso dar algún dato en el que se apoyaron elocuentes predicadores y sabios escritores para afirmar que la Virgen tuvo una «hermana», la mujer de Cleofás. Pero, a pesar de la claridad de la afirmación joánica, no está tan claro el asunto de su parentesco con la Virgen.
Verás. Es cierto que la afirmación del evangelista puede interpretarse como que fuera hija de Joaquín y Ana, y entonces fuera hermana de sangre de la Virgen; pero ¿no resulta algo extraño que llevaran dos hijas el mismo nombre –María–, dentro de la misma familia? También pudiera interpretarse el dato evangélico como hermana «política» y, en ese caso, Cleofás sería un hermano de sangre de María, hijo de Joaquín y de Ana, o también sería posible que Cleofás fuera hermano de José, o que ella misma lo fuera. El resultado es: inseguridad.
¿Que cómo fue concebida? Era la pregunta que se hacían muchos por aquello de que su concepción fue Inmaculada, es decir, sin el pecado original. A falta de otro dato, queda afirmar que fue concebida de modo natural, que es lo previsto, querido por Dios y hecho santificador en la vida de los esposos. Atreverse a afirmar que fue concebida mediante «un ósculo de paz» responde a torcida y equivocada concepción del matrimonio, con resabios maniqueos. Decir, afirmando, que nació «en altísimo éxtasis» de santa Ana no pasa de ser ficción y no tiene sentido asegurarlo como muy probable, aunque se haga con el intento de enseñar que fue parida sin dolor.
Los teólogos quisieron saber más. Pensaron –sesudos ellos– en asuntos profundos sobre la situación del alma de la Virgen cuando nació: ¿tuvo, o no tuvo, pleno uso de razón?, y ¿ciencia infusa?, y ¿plena libertad?, y ¿fue confirmada en gracia desde su nacimiento, o solo desde la Anunciación? ¡Sutilezas de enamorados ansiosos de saber más para amar mejor! Sí que es dogma –y por tanto verdad– que «llena de gracia» afirma plenitud: virtudes infusas, dones del Espíritu Santo, ausencia de pecado original, y tanta gracia que ni los ángeles, ni ningún santo llegó a poseer por estar en dependencia del amor a Dios y unión con Él.
Aún seguían preguntando los curiosos por el ubi, en el intento de conocer lo más posible sobre el nacimiento –Natividad– de la Madre de Dios: ¿DÓNDE nació? Los santos padres antiguos se inclinaban por Jerusalén, por aquello de que es la ciudad del Templo. Otros dijeron que Nazaret, el lugar de la Anunciación, donde vivió. Alguno habló de Séforis. Sin saber lugar concreto, todos miramos a Oriente donde esa estrella nació y donde, probablemente, fue atendida por las mujeres vecinas y parientes que la lavaron en agua caliente, la frotaron con sal, la perfumaron con hierbas y la aseguraron con vendas según la usanza habitual, sin saber que el misterio les rondaba en aquella labor feliz y normal.
Mucho han hecho los artistas para plasmar el acontecimiento de la Natividad de María; después del códice del siglo XI en la Biblioteca Vaticana, cabe resaltar a Giotto en la Edad Media y a Filippo Lippi en el Renacimiento.
Archimadrid.org

La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 1,1-16.18-23
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
-«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:
«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa "Díos-con-nosotros"».
Palabra del Señor