lunes, 8 de agosto de 2016



Evangelio según San Mateo 17,22-27.

Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres:

lo matarán y al tercer día resucitará". Y ellos quedaron muy apenados.

Al llegar a Cafarnaún, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?".

"Sí, lo paga", respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de 
los extraños?".

Y como Pedro respondió: "De los extraños", Jesús le dijo: "Eso quiere decir que los hijos están exentos.

Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti".

domingo, 7 de agosto de 2016

Papa en el ángelus: "Es inaceptable que tantos indefensos, especialmente tantos niños, tengan que pagar el precio del conflicto sirio"

Ángelus en el ferragosto italiano. Francisco desde la cátedra de la ventana invita, una vez más, a no cerrar el corazón a la misericordia. Y con gestos concretos, en este caso, hacia Siria. El Papa denuncia la muerte de tantos inocentes, que pagan el precio del conflicto sirio con sus vidas, por culpa de "la cerrazón del corazón y de la falta de voluntad de paz de los poderosos".

Algunas frases de la catequesis del Papa
"Invitación a dar valor a las limosnas como obra de misericordia"
"Usar las cosas sin egoísmo"
"Tenemos muchas cosas, pero no podemos llevarlas con nosotros. Recordar que el sudario no tiene bolsillos"
"Es importante estar atentos y vigilantes en la vida"
"El Señor llama a la puerta de nuestro corazón y será feliz el que le abra"
"¡Bella recompensa!"
"Una espera luminosa"
"La venida imprevista del ladrón"
"No somos dueños de la vida de los demás. Tenemos un sólo dueño, aunque no le guste que le llamemos señor, sino padre. El es el único Padre"
"Hacer más justo y más habitable el mundo"

Saludos después del ángelus
"De Siria siguen llegando noticias de víctimas civiles de la guerra, especialmente en Alepo. Es inaceptable que tantas personas indefensas, especialmente tantos niños, tengan que pagar el precio del conflicto, el precio de la cerrazón del corazón y de la falta de la voluntad de paz de los poderosos"
"Cercanos con la oración y con la solidaridad a los hermanos sirios y los confiamos a la materna protección de la Virgen"
"Rezamos en silencio y, después, el avemaría"

Durante el Ángelus, Papa Francisco profundizó sobre el encuentro final con Dios: "Estén preparados"

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En el pasaje del Evangelio de hoy (Lc 12, 32-48), Jesús habla a sus discípulos del comportamiento a seguir en vista al encuentro final con Él, y explica cómo la espera de este encuentro debe impulsar a una vida rica de obras buenas. Entre otras cosas dice “Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla” (v.33). Es una invitación a dar valor a la limosna como obra de misericordia, a no poner confianza en los bienes efímeros, a usar las cosas sin apego al egoísmo, pero según la lógica de Dios, la lógica de la atención a los demás, la lógica del amor. Nosotros podemos ser muy dependientes del dinero, tener muchas cosas, pero al final no podemos llevárnoslas con nosotros. Recuerden que “el sudario no tiene bolsillos”.
La enseñanza de Jesús continúa con tres breves parábolas sobre el tema de la vigilancia.
La primera es la parábola de los hombres que esperan en la noche el regreso de su señor.  Esto es importante: la vigilancia, estar atentos, el ser vigilantes en la vida. “¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!” (v.37): es la alegría de atender con fe al Señor, del estar preparados en una actitud de servicio. Se hace presente cada día, llama a la puerta de nuestro corazón. Y será beato quien le abra, porque tendrá una gran recompensa: es más el Señor mismo se hará siervo de sus siervos- es una bonita recompensa- en el gran banquete de su Reino pasará Él mismo a servirles. Con esta parábola, ambientada de noche, Jesús presenta la vida como una vigilia de espera laboriosa, que anuncia el día luminoso de la eternidad. Para poder participar se necesita estar preparados, despiertos y comprometidos en el servicio a los demás, en la consolante perspectiva que “desde allí”, no seremos nosotros los que sirvamos a Dios, sino que será Él mismo quien nos acogerá en su mesa. Pensándolo bien, esto sucede hoy, cada vez que encontramos al Señor en la oración, o también sirviendo a los pobres y sobre todo en la Eucaristía, donde Él prepara un banquete para nutrirnos de su Palabra y de su Cuerpo.
La segunda parábola tiene como imagen la llegada imprevisible del ladrón. Este hecho exige una vigilancia; es más Jesús exhorta: “Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada” (v.40). El discípulo es aquel que espera al Señor y a su Reino. El Evangelio aclara esta perspectiva con la tercera parábola: el administrador de una casa después de la partida del señor. En la primera imagen, el administrador sigue fielmente sus deberes y recibe su recompensa. En la segunda imagen, el administrador abusa de su autoridad y golpea a los siervos, por ello, al regreso imprevisto del señor, será castigado. Esta escena describe una situación que sucede frecuentemente también en nuestros días: tantas injusticias, violencias y maldades cotidianas que nacen de la idea de comportarse como señores en la vida de los demás. Tenemos un solo señor a quien no le gusta hacerse llamar “señor” sino Padre”. Todos nosotros somos siervos, pecadores e hijos: Él es el único Padre.
Jesús nos recuerda hoy que la espera de la bienaventuranza eterna no nos dispensa del compromiso de hacer más justo y más habitable el mundo. Es más, justamente nuestra esperanza de poseer el Reino en la eternidad nos empuja a trabajar para mejorar las condiciones de la vida terrena, especialmente de los hermanos más débiles. Que la Virgen María nos ayude a ser personas y comunidades no conformistas con el presente, o peor aún nostálgicas del pasado, sino dirigidas hacia el futuro de Dios, hacia el encuentro con Él, nuestra vida y nuestra esperanza”. 
(Mónica Zorita- RV)
(from Vatican Radio)

San Cayetano de Thiene – 7 de agosto

Firmaba sus cartas con un «Cayetano, miserable sacerdote»; tal era el aprecio que por sí mismo sentía. Pertenecía a la aristocracia. Último de los hijos del conde Gaspar de Thiene y de María di Porto, procedía de una noble familia de Vicenza y allí nació en 1480. Le impusieron el nombre de Cayetano en honor de un tío canónigo y profesor de derecho de la universidad de Padua que había fallecido. El santo seguiría sus pasos a nivel académico. Cuando su padre murió en Velletri hallándose en la guerra, seguramente a causa de la malaria, tenía 2 años. La madre, una admirable mujer que era terciaria dominica, fue un ejemplo de piedad para él y sus dos hermanos, que crecieron en un ambiente impregnado de valores esenciales para la vida. Al trasladarse a la universidad de Padua para estudiar ya tenía el hábito de ejercitarse en la oración. Era muy inteligente, y en 1504 obtuvo el doble doctorado en derecho civil y canónico. Sus breves estancias en las posesiones que su familia tenía en Rampazzo dieron sus frutos. Instruyó espiritualmente a los campesinos, y erigió junto a un hermano una capilla dedicada a santa María Magdalena.
Su madre deseaba que tuviera cierta relevancia entre los suyos porque ya habría visto en él a un hombre de gran valía. Pero Cayetano se limitó a ayudarles sin tomar sobre sus hombros otra carga y partió a Vicenza como senador, aunque tenía los ojos puestos en el sacerdocio. Con el firme convencimiento de que estaba destinado por Dios a realizar una gran misión, en 1506 se fue a Roma. La ciudad en esa época no era precisamente recomendable para la juventud. Sin embargo no apagó su vocación. El papa Julio II lo nombró protonotario. A la muerte de éste, acaecida en 1513, vio la oportunidad de centrarse en su formación para recibir el sacramento del orden. Hacia 1516 fundó el oratorio del Amor Divino y junto a presbíteros y laicos, que perseguían la santidad y la evangelización, trabajó por los enfermos. Espiritualmente tenían como base la oración y recepción de los sacramentos. Al año siguiente fue ordenado sacerdote, a sus 33 años, en medio de su personal conmoción por sentirse indigno de esa gracia. En la primera misa que ofició en la basílica de Santa María la Mayor el 6 de enero de 1517 tuvo una visión. En ella la Virgen, que portaba al Niño Jesús, lo puso en sus brazos. Fue destinado a la parroquia de Santa María de Malo, y tuteló los santuarios que jalonaban el monte Soratte.
En 1518 regresó a Vicenza para auxiliar a su madre, ya muy enferma. En la ciudad se hallaba el oratorio de San Jerónimo que incluía entre sus fines la atención a los pobres, con la riqueza añadida de la presencia de laicos, y a él se vinculó Cayetano. Su decisión no fue bien acogida en su entorno. No entendían cómo alguien de su alta posición social podía enrolarse en tal aventura. Pero esa llama del amor, tantas veces incomprendida, era la que alumbraba su vida porque él no perseguía honores ni glorias, aunque bien pudo tenerlos. Le guiaba esta religiosa convicción, compartida con otros compañeros: «En el oratorio rendimos a Dios el homenaje de la adoración, en el hospital le encontramos personalmente».Abrió otro Oratorio en Verona, y en 1520 María Porto murió. Ese año se trasladó a Venecia, por sugerencia de su confesor, el dominico Juan Bautista de Crema, donde fundó el hospital de incurables. Además de servir a los pobres, buscó expresamente a los que sufrían gravísimas afecciones, enfermos ante cuya presencia muchos hubieran huido por su carácter repulsivo; les ayudaba económicamente. En el transcurso de los tres años de permanencia introdujo la bendición con el Santísimo Sacramento. En una época en la que no era usual recibir con frecuencia la Eucaristía, se empeñó en que valorasen tan inmenso don y se beneficiaran de él. Decía: «No estaré satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al banquete celestial con sencillez de niños hambrientos y gozosos, y no llenos de miedo y falsa vergüenza».
A punto de que se fraguara el sueño de aportar a la reforma eclesial la figura del clérigo regular por considerar el importante papel del sacerdote, escribió a sus familiares: «Desde hace un tiempo, Cristo me llama e invita por su bondad a tener parte en su reino. Y me hace ver mas claro cada día que no se puede servir a dos señores, al mundo y a Cristo. Veo a Cristo pobre, y a mí, rico; a Él escarnecido y a mí agasajado; a Él en sufrimiento y a mí en delicias. Me muero de ganas de caminar algún paso a su encuentro». De lo más íntimo de su ser surgía una insistente plegaria: que Dios le concediese la gracia de hallar tres o cuatro personas dispuestas a vivir la radicalidad evangélica para introducir la reforma que precisaba la Iglesia en esos momentos. Y recibió la respuesta en las personas de Caraffa (luego pontífice Pablo IV), Bonifacio da Colle y Pablo Consiglieri. Fueron los primeros integrantes de su fundación nacida con el espíritu evangélico: «buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia. Lo demás se os dará por añadidura». Aprobada por Clemente VII en 1524, tuvo en Caraffa su primer general.
En 1527 la casa fue arrasada por las tropas de Carlos V, y ellos detenidos y torturados en la Torre del Reloj. Después de ser liberados por un soldado español que se apiadó de ellos, fueron enviados a Venecia. En 1530 Cayetano fue elegido general, hasta que tres años más tarde, Caraffa de nuevo superior suyo, lo envió a Verona, donde sufrió la oposición de gran parte del clero y fieles. De allí se trasladó a Nápoles en 1533 y fundó otra casa. Su caridad, su fervor y ardor apostólico sellados por su devoción a María obraban incontables conversiones. Fundó los Montes de Piedad para ayuda a los pobres, creó hospicios y abrió hospitales. Fue agraciado con el don de milagros. Murió en Nápoles el 7 de agosto de 1547 y ese mismo día cesó la guerra desatada en la ciudad. Urbano VIII lo beatificó el 8 de octubre de 1629. Clemente X lo canonizó el 12 de abril de 1671.

LA ACTITUD DE EXPECTACIÓN

En plenas vacaciones, cuando la naturaleza invita a desconectar de todo y a quedar como sustraídos de la realidad, en un presentismo placentero. La Palabra de este domingo se convierte en aviso, a semejanza de lo que sucede en las playas, cuando hondea la bandera que indica el posible riesgo, que se corre si se entra en el mar.
El libro de la Sabiduría enseña a vivir con los ojos puestos en el horizonte de lo que se espera. Gracias a las promesas reveladas por Dios, y llevadas a cabo por Jesús, podemos vivir esperanzados. “La noche de la liberación se les anunció de antemano a nuestros padres, para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza la promesa de que se fiaban” (Sb). No vivimos una historia sin proyecto, sino que cada día debemos afianzarnos en el plan divino, que se nos brinda como mejor forma de vida.
El horizonte, según vivamos el presente, se puede interpretar esperanzador, como lo canta el salmo: “Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti”. (Sal). O puede adquirir tintes tormentosos, si se vive al margen del anuncio evangélico, lo recomendado es: “Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame” (Lc).
En todo tiempo, el creyente debe vivir según su fe, y para los cristianos, “la fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve” (Hbr). Jesucristo es horizonte luminoso de sentido. Él es quien nos adelanta nuestro propio futuro. El presente, para el cristiano, es una profecía, y desde esta certeza cabe vivir en toda circunstancia con paz, y con serenidad.
Vivir de espaldas al horizonte de sentido trascendente de la vida es un error, que secuestra en un tiempo sin salida. Vivir amenazados por el miedo es una respuesta de la naturaleza, emancipada de la fe. Nos corresponde atravesar la historia, apoyados en el bordón de la Palabra, que nos asegura el cumplimiento de las promesas divinas.
Y para quien sigue el consejo de las Escrituras resuenan las bienaventuranzas: “Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad”. “Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor”. “Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo” (Lc).
Ángel Moreno de Buenafuente

Los necesitamos más que nunca

Las primeras generaciones cristianas se vieron muy pronto obligadas a plantearse una cuestión decisiva. La venida de Cristo resucitado se retrasaba más de lo que habían pensado en un comienzo. La espera se les hacía larga.¿Cómo mantener viva la esperanza? ¿Cómo no caer en la frustración, el cansancio o el desaliento?
En los evangelios encontramos diversas exhortaciones, parábolas y llamadas que solo tienen un objetivo: mantener viva la responsabilidad de las comunidades cristianas. Una de las llamadas más conocidas dice así: «Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas». ¿Qué sentido pueden tener estas palabras para nosotros, después de veinte siglos de cristianismo?
Las dos imágenes son muy expresivas. Indican la actitud que han de tener los criados que están esperando de noche a que regrese su señor, para abrirle el portón de la casa en cuanto llame. Han de estar con «la cintura ceñida», es decir, con la túnica arremangada para poder moverse y actuar con agilidad. Han de estar con «las lámparas encendidas» para tener la casa iluminada y mantenerse despiertos.
Estas palabras de Jesús son también hoy una llamada a vivir con lucidez y responsabilidad, sin caer en la pasividad o el letargo. En la historia de la Iglesia hay momentos en que se hace de noche. Sin embargo, no es la hora de apagar las luces y echarnos a dormir. Es la hora de reaccionar, despertar nuestra fe y seguir caminando hacia el futuro, incluso en una Iglesia vieja y cansada.
Uno de los obstáculos más importantes para impulsar la transformación que necesita hoy la Iglesia es la pasividad generalizada de los cristianos. Desgraciadamente, durante muchos siglos los hemos educado, sobre todo, para la sumisión y la pasividad. Todavía hoy, a veces parece que no los necesitamos para pensar, proyectar y promover caminos nuevos de fidelidad hacia Jesucristo.
Por eso, hemos de valorar, cuidar y agradecer tanto el despertar de una nueva conciencia en muchos laicos y laicas que viven hoy su adhesión a Cristo y su pertenencia a la Iglesia de un modo lúcido y responsable. Es, sin duda, uno de los frutos más valiosos del Vaticano II, primer concilio que se ha ocupado directa y explícitamente de ellos.
Estos creyentes pueden ser hoy el fermento de unas parroquias y comunidades renovadas en torno al seguimiento fiel a Jesús. Son el mayor potencial del cristianismo. Los necesitamos más que nunca para construir una Iglesia abierta a los problemas del mundo actual, y cercana a los hombres y mujeres de hoy.
José Antonio Pagola

Estad preparados

Evangelio según San Lucas 12,32-48.



No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino.

Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.
Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón.
Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.
Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!"
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada".
Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?".
El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más." 

sábado, 6 de agosto de 2016

China quiere llegar a un "entendimiento" con el Vaticano


El líder de la Iglesia católica en Hong Kong declaró que Pekín desea llegar a un"entendimiento" con El Vaticano para resolver el litigio sobre el nombramiento de obispos en China y otros desacuerdos.
"La Iglesia católica ha recuperado gradualmente la consideración del gobierno chino, que ahora desea llegar a un entendimiento con la Santa Sede en la cuestión del nombramiento de obispos en la Iglesia católica en China y busca un plan aceptable para ambos", afirmó el obispo John Tong en una carta pastoral publicada el jueves en la página web de la diócesis de Hong Kong.
En China hay aproximadamente 12 millones de católicos, pero el Vaticano no mantiene relaciones diplomáticas con el país desde 1952, dos años después de la fundación de la República Popular comunista.
El anuncio llega en un momento de inquietud entre los católicos del país, que temen que un acuerdo con Pekín ponga en peligro a la Iglesia católica.
En su carta, Tong admitió que existen recelos, pero aseguró que el Papa Francisco no aceptará ningún acuerdo que "dañe" a la Iglesia.
La Iglesia católica 'oficial' en el país la gestiona la Asociación Patriótica Católica China, controlada por el Gobierno, pero también existe otra iglesia 'clandestina', leal únicamente al Vaticano.
Los obispos en China son nombrados por la asociación, mientras el Vaticano insiste en su derecho de nombrar a sus obispos, como en el resto de países.
Anthony Lam, investigador senior del Centro de Estudio del Espíritu Santo en Hong Kong -una rama de la diócesis-, señaló a la AFP que de momento, El Vaticano y Pekín llevan a cabo desde hace unos años encuentros, no "negociaciones formales", y consideró que llegar a un acuerdo final llevará aún bastante tiempo.
Los anteriores intentos de restaurar las relaciones bilaterales fracasaron por la insistencia de Pekín en que el Vaticano deje de reconocer a Taiwán y prometa no interferir en los asuntos religiosos en China.
En mayo, no obstante, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, aseguró que las relaciones entre ambos países se encontraban en una "fase positiva".(RD/Agencias)

La Santa Sede denuncia el aumento de abusos a menores en conflictos

La Santa Sede ha levantado su voz una vez más contra la implicación de niños en conflictos. Monseñor Simon Kassas, encargado ante la Misión del observador permanente de la Santa Sede en la ONU, intervino esta semana en el debate abierto en el Consejo de Seguridad sobre este tema, poniendo el acento en el aumento de ciertos fenómenos aberrantes.
Niños-soldados usados como kamikaze, con fines sexuales o en las más peligrosas operaciones militares: en el 2015 las violaciones han visto una gravedad nunca conocida antes. “Nunca en la historia reciente ha habido tantos niños sometidos a tal brutalidad violenta”, afirmó el prelado, como indica Radio Vaticano.
Monseñor Kassas no escondió los “progresos” manifestados por la comunidad internacional en la defensa de los niños, pero evidentemente es necesario hacer más. La Santa Sede está preparada a perpetuar su compromiso. “A través de sus distintas estructuras activas en la mayor parte de las zonas en conflicto, la Iglesia católica está activamente comprometida en el cuidado de las víctimas de la violencia”, subrayó monseñor Kassas.
Además, a lo largo de los años, las estructuras de la Santa Sede y las numerosas instituciones católicas han colaborado con las misiones de paz y las agencias de la ONU para compartir las prácticas para afrontar este flagelo.
Los lugares donde los niños están en mayor riesgo, desde este punto de vista, son Afganistán, Irak, Somalia, Sudan del sur, y Yemen, donde se ha quintuplicado, en un año, el número de menores enrolados en el ejército y en las milicias locales y aumentan en seis veces el de niños asesinados o mutilados. El Estado Islámico y Boko Haram comparten el triste primado en la explotación de menores.
No falta al menos una noticia positiva: en el 2015, más de 8 mil niños fueron liberados y muchos países aprobaron leyes para su protección. 
Zenit

Los cristianos no volverán a Nínive tras la toma de Mosul si no se garantiza su seguridad

Distintas personalidades políticas y eclesiásticas de los caldeo-asirios iraquíes han pedido a la comunidad internacional y al Gobierno de su país que garantice plenamente la seguridad de los cristianos que retornen a los territorios ocupados por el Estado Islámico en los Llanos de Nínive, una vez hayan sido reconquistados por la coalición de fuerzas que estos días se prepara para la gran ofensiva sobre Mósul. Así lo indica la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, en un comunicado publicado cuando se cumple el segundo aniversario de la huida de Nínive de 120 mil bautizados perseguidos por el autodenominado Estado Islámico.
En vísperas de este segundo aniversario de la pérdida de Qaraqosh y otras poblaciones próximas de mayoría cristiana y yazidí, el presidente del Partido Democrático del Kurdistán (KDP, según sus siglas inglesas), Masud Barzani, “se ha comprometido a reconquistar todo el área que los islamistas radicales usurparon a los caldeo-asirios en la Llanura de Nínive, tan pronto como se desencadene la ofensiva sobre la capital iraquí del autoproclamado califato”, informa AIN. Los líderes cristianos consideran, sin embargo, que “la población no volverá si no se les proporciona garantías de que van a estar libres de nuevas agresiones”.
Por otro lado, la fundación pontificia indica que “los responsables políticos asirios coinciden en que la única fórmula política para lograr el objetivo sería fragmentar la región autónoma de Nínive para crear una provincia que funcione como una zona de seguridad”. Esta semana se han manifestado en tal sentido Yonnadam Kanna, líder del Movimiento Democrático Asirio, Srood Maqdasi, de los Hijos de Mesopotamia y Romeo Hakari, responsable del Partido Democrático de Beth-Nahrain. Esta propuesta ha sido presentada ya en los parlamentos de Bagdad y Erbil.
Los líderes de las iglesias locales coinciden en este aspecto, informa AIN. Mons. Ignatius III, Patriarca de la Iglesia sirio-católica ha pedido recientemente que “declare la zona de la Llanura de Nínive como protecrorado de Naciones Unidas, en un periodo no inferior a 10 años”. Por su parte, el Patriarca caldeo-católico, monseñor Luis Sako, también “ha sugerido crear varias zonas de seguridad para el paraguas de un estado federal que permita vivir en paz y libres de discriminaciones a todos los iraquíes”.
Las autoridades políticas estiman a día de hoy que más de la mitad de los caldeos-asirios que viven en el país, están pensando en dejar Irak para siempre. Según las estimaciones de la Iglesia local a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada, el número de cristianos que aún viven en Irak y que han sobrevivido a las persecuciones sistemáticas no es superior a 300 mil.
Por otro lado, aseguran que mientras que los partidos políticos asirios han creado nuevas milicias de autodefensa, la máxima autoridad de la Iglesia católico caldea, monseñor Luis Sako, ha reiterado que no se arme a los cristianos y que se desaliente cualquier espíritu de cruzada. De este modo, se precisa que “privados de sus hogares y desposeídos de cuanto tenían, los cristianos han vivido hasta la fecha de la caridad de las iglesias y las organizaciones no gubernamentales que operan en la zona”.
Tal es el caso de AIN, que en el año 2015 ha destinado a este fin más de 10,5 millones de euros a proyectos de emergencia y ayuda pastoral. Desde la institución siguen apoyando de forma prioritaria a la comunidad cristiana en Irak.
Zenit

El Papa llama a los atletas de Río que sean "mensajeros de fraternidad"


El Papa Francisco felicitó este viernes a los deportistas ante el comienzo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y les instó a ser siempre "mensajeros de fraternidad" y de "genuino espíritu deportivo". "¡Felicidades atletas de #Rio2016! Sean siempre mensajeros de fraternidad y de genuino espíritu deportivo", señaló el pontífice desde su perfil oficial de Twitter, traducido a nueve idiomas.
El pontífice se dirigió ayer a los participantes de las Olimpiadas y les animó a "terminar juntos la "Que las Olimpiadas animen a dar la buena batalla, terminar juntos la carrera, deseando conseguir como premio no una medalla sino algo más precioso, la realización de una civilización en la que reina la solidaridad", dijo el papa en la audiencia general.
Además, el papa ha dedicado al deporte el vídeo que publica cada mes durante este Año Santo Extraordinario y en el que señala a los fieles sus intenciones de oración.
"Con el deporte es posible construir la cultura del encuentro entre todos, por un mundo de paz. Sueño con el deporte como la práctica de la dignidad humana convertida en un vehículo de fraternidad", abogó el pontífice en la grabación.
Y continuó: "¿Entrenamos juntos esta petición? Que el deporte fomente el encuentro fraternal entre los pueblos y contribuya a la paz en el mundo".
Francisco ha defendido en múltiples ocasiones el valor social del deporte y, por esa razón, sus mensajes en este sentido se han repetido en los últimos días, antes del comienzo de los Juegos Olímpicos de Río, que comenzarán hoy 5 de agosto.carrera" y lograr como premio "una civilización en la que reine la solidaridad".
Con el equipo de los refugiados
En el marco de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro que se llevarán a cabo en la ciudad brasileña durante este mes de agosto, y en los que participará un equipo olímpico de refugiados, Papa Francisco escribe un saludo donde les envía sus mejores deseos.
"Que el coraje y la valentía que llevan dentro pueda expresar, a través de los juegos olímpicos, un grito de fraternidad y de paz. Que, a través de Ustedes, la humanidad comprenda que la paz es posible, que con la paz todo se gana, en cambio con la guerra se pierde todo".
El equipo de refugiados está formado por 10 atletas de los cuales dos son nadadores sirios, dos yudocas de la República Democrática del Congo y seis corredores: cinco de Sudán del Sur y uno de Etiopía. Actualmente viven acogidos en Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Kenia y Brasil. (RD/Efe)

Comentarios al Evangelio de la Transfiguración por el Papa Francisco.


Jesús «tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto» (Mt 17, 1).  La montaña en la Biblia representa el lugar de la cercanía con Dios y del encuentro íntimo con Él; el sitio de la oración, para estar en presencia del Señor. 

Allí arriba, en el monte, Jesús se muestra a los tres discípulos transfigurado, luminoso, bellísimo; y luego aparecen Moisés y Elías, que conversan con Él. Su rostro estaba tan resplandeciente y sus vestiduras tan cándidas, que Pedro quedó iluminado, en tal medida que quería permanecer allí, casi deteniendo ese momento. Inmediatamente resuena desde lo alto la voz del Padre que proclama a Jesús su Hijo predilecto, diciendo: «Escuchadlo» (v. 5). ¡Esta palabra es importante! Nuestro Padre que dijo a los apóstoles, y también a nosotros: «Escuchad a Jesús, porque es mi Hijo predilecto». Mantengamos esta semana esta palabra en la cabeza y en el corazón: «Escuchad a Jesús». Y esto no lo dice el Papa, lo dice Dios Padre, a todos: a mí, a vosotros, a todos, a todos. Es como una ayuda para ir adelante por el camino de la Cuaresma. «Escuchad a Jesús». No lo olvidéis.

Es muy importante esta invitación del Padre. Nosotros, discípulos de Jesús, estamos llamados a ser personas que escuchan su voz y toman en serio sus palabras. Para escuchar a Jesús es necesario estar cerca de Él, seguirlo, como hacían las multitudes del Evangelio que lo seguían por los caminos de Palestina. Jesús no tenía una cátedra o un púlpito fijos, sino que era un maestro itinerante, proponía sus enseñanzas, que eran las enseñanzas que le había dado el Padre, a lo largo de los caminos, recorriendo trayectos no siempre previsibles y a veces poco libres de obstáculos. Seguir a Jesús para escucharle. Pero también escuchamos a Jesús en su Palabra escrita, en el Evangelio. Os hago una pregunta: ¿vosotros leéis todos los días un pasaje del Evangelio? Sí, no… sí, no… Mitad y mitad… Algunos sí y algunos no. Pero es importante. ¿Vosotros leéis el Evangelio? Es algo bueno; es una cosa buena tener un pequeño Evangelio, pequeño, y llevarlo con nosotros, en el bolsillo, en el bolso, y leer un breve pasaje en cualquier momento del día. En cualquier momento del día tomo del bolsillo el Evangelio y leo algo, un breve pasaje. Es Jesús que nos habla allí, en el Evangelio. Pensad en esto. No es difícil, ni tampoco necesario que sean los cuatro: uno de los Evangelios, pequeñito, con nosotros. Siempre el Evangelio con nosotros, porque es la Palabra de Jesús para poder escucharle.
De este episodio de la Transfiguración quisiera tomar dos elementos significativos, que sintetizo en dos palabras: subida y descenso. Nosotros necesitamos ir a un lugar apartado, subir a la montaña en un espacio de silencio, para encontrarnos a nosotros mismos y percibir mejor la voz del Señor. Esto hacemos en la oración. Pero no podemos permanecer allí. El encuentro con Dios en la oración nos impulsa nuevamente a «bajar de la montaña» y volver a la parte baja, a la llanura, donde encontramos a tantos hermanos afligidos por fatigas, enfermedades, injusticias, ignorancias, pobreza material y espiritual. A estos hermanos nuestros que atraviesan dificultades, estamos llamados a llevar los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios, compartiendo la gracia recibida. Y esto es curioso. Cuando oímos la Palabra de Jesús, escuchamos la Palabra de Jesús y la tenemos en el corazón, esa Palabra crece. ¿Sabéis cómo crece? ¡Donándola al otro! La Palabra de Cristo crece en nosotros cuando la proclamamos, cuando la damos a los demás. Y ésta es la vida cristiana. Es una misión para toda la Iglesia, para todos los bautizados, para todos nosotros: escuchar a Jesús y donarlo a los demás. No olvidarlo: esta semana, escuchad a Jesús. Y pensad en esta cuestión del Evangelio: ¿lo haréis? ¿Haréis esto? Luego, el próximo domingo me diréis si habéis hecho esto: llevar un pequeño Evangelio en el bolsillo o en el bolso para leer un breve pasaje durante el día.
Y ahora dirijámonos a nuestra Madre María, y encomendémonos a su guía para continuar con fe y generosidad este itinerario de la Cuaresma, aprendiendo un poco más a «subir» con la oración y escuchar a Jesús y a «bajar» con la caridad fraterna, anunciando a Jesús.
Al término de la oración mariana, el Santo Padre, tras saludar a los grupos presentes, dirigió las siguientes palabras.
Os invito a recordar en la oración a los pasajeros y a la tripulación del avión de Malasia y a sus familiares. Estamos cerca de ellos en este difícil momento.
A todos deseo un feliz domingo y un buen almuerzo. ¡Hasta la vista!

Plaza de San Pedro
Domingo 16 de marzo de 2014

Transfiguración de Jesús.



Evangelio según San Lucas 9,28b-36.


Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar.

Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.

Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías,

que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.

Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". El no sabía lo que decía.

Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor.

Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo".
Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

viernes, 5 de agosto de 2016

4 de agosto: san Juan Bautista Vianney, Cura de Ars, presbítero

Nació en Dardilly el 8 de mayo de 1786. Por el lugar de ver la luz –un villorrio cercano a Lyon–, por la condición económico-social de la familia –unos destripaterrones a sueldo, cuando lo había–, por el comienzo de su vida en sociedad como pastor de tres cabras y un borrico y, finalmente, por lo torpón de cabeza cuando se puso a hacer pinitos en los estudios, bien parecía que habría de decir a la historia tan pocas cosas como la historia de él.
Pero no fue como se temía; las cosas cambiaron más de lo que ningún agorero pudiera predecir. Y eran tiempos turbios los de Francia aquellos. Estalló la Revolución Francesa cuando tenía poca edad Juan Bautista. Ni siquiera pudo hacer su Primera Comunión en la pequeña Iglesia de su pueblo porque ya había llegado el sacerdote constitucional –que era lo mismo que decir cismático– y tuvo que recibir al Señor por primera vez en un salón de un pueblo cercano con las ventanas cerradas a cal y canto para que el sacerdote disimulado y perseguido –pero fiel a Roma– no sufriera maltratos con sus fieles. Si a esto se añade que fue declarado prófugo y desertor del ejército cuando se le llamó a filas para combatir en España, teniendo que pasar escondido dos años por aquellos campos de Dios, que le despidieron del seminario por no mantener buenas relaciones con el latín y que tenía bastante poca salud, tendremos un cuadro bastante aproximado al que quiere expresar el paisano cuando dice de alguien que «parece que lo ha mirado un tuerto».
Sin embargo, su persona llegó a ser una especie de piedra de escándalo en Lyon –sede primada metropolitana de Francia– y en Belley primero; luego será todo el país galo el que hablará de él entre la perplejidad, la sorna y el consuelo; las mismas fronteras no pudieron impedir el hálito que salió de su pequeño enclave humano que ni siquiera tenía las condiciones necesarias para haber sido nombrado jurídicamente como parroquia. Casi por compasión le ordenó el obispo de Grenoble, monseñor Simón, el 13 de agosto de 1815, a petición del P. Balley, que intercedió tozudamente por él y se hizo cargo de completar su formación, teniéndolo varios años por vicario a su cuidado en Ecully, hasta que le encomendaron el cuidado pastoral de aquella aldehuela que se llamaba Ars, una especie de anejo de Mizérieux. Su labor allí le valió que el papa Pío XI lo declarara Patrono universal de los sacerdotes seculares, que es su mayor gloria. ¿Qué hizo? Pues casi nada. Aquel que parecía el epítome de la ineptitud y que, cuando se refería a sí mismo, solo se le ocurría decir que su «tentación era la desesperación» resulta que pasó una cuarentena de años –toda su vida de sacerdote– consagrando todas sus energías y afanes a la santificación de las personas de su minúsculo pueblo.
Fue un cura rural «todo terreno». Con sencillez visita casa por casa a los suyos, dedica atención especial a niños con catequesis y a los enfermos con tiempo y consuelos; cuida lo más que puede la dignidad en el culto, amplía y ennoblece el templo y presta ayuda a los curas vecinos. Vive con asombrosas penitencias y es intensísima la oración. «¡Ars ya no es Ars!» llegaron a decir los lugareños. ¡Claro! Se ocupó de la moralización del pueblo, declarando la guerra a las tabernas, peleando contra el trabajo en los domingos y acabando con el baile. Nada de esto fue fácil, pero supo unir a su talante bondadoso la rectitud y firmeza explicada muy sencillamente en las predicaciones. A medida que disminuyeron los vicios empezaron a salir las vocaciones.
Después comenzó la procesión de gente procedente primero de los pueblos vecinos que conocían al sencillo cura de Ars de cuando iba a ayudar a los compañeros próximos. Pero de lo local, se va saltando como en círculos concéntricos a niveles más amplios hasta que la riada de gente llegó a obligar a las taquillas a que despacharan billetes de ida y vuelta a Ars; ignorantes campesinos le consultaron sus problemas, pidieron consejo y recibieron por él el perdón de los pecados; pero también llegaron a Ars obispos, intelectuales y políticos.
¿El secreto? Cumplimiento fidelísimo de las obligaciones de su ministerio, dieciocho horas de confesión diaria, poca comida y escaso tiempo para el sueño en camastro de madera sin colchón donde poner sus huesos, penitencia más de espanto que de admiración para quienes le atienden cuando contemplan los efectos, refriegas con el Demonio, sencilla y clara predicación, mucha oración y aún le dio la vida para fundar La Providencia para atender a las niñas huérfanas pobres de los contornos.
Murió a las dos de la madrugada del día 4 de agosto de 1859. Era jueves. Fue declarado por el Papa Pío XI Patrono universal de los sacerdotes seculares
¡Qué bien vendrían a la Iglesia, en cada tiempo, párrocos atornillados a los confesonarios! El resto de sus menesteres se cumplirían mejor al rebufo del perdón.
Archimadrid.org

Evangelizados. Y ahora, ¿qué?


El mayor porcentaje de los jóvenes que han peregrinado a la JMJ desde Madrid son chavales que no tenían una relación especialmente estrecha con la parroquia. Cracovia ha dado un vuelco a sus vidas y ahora el reto de la Iglesia es ayudarles a mantener el impacto vivido. El arzobispo de Madrid y su delegado de Juventud hablan del trabajo con los chicos y chicas a partir de septiembre
Los sacerdotes no se cansan de repetir a los jóvenes que vuelven de una JMJ que el efecto de estos días no puede ser como una gaseosa, que cuando la abres estalla de gas, pero con el paso de los días se vuelve acuosa. Máxime si son «chavales que tienen relación con la fe, pero no muy estrecha», como sucede con la mayor de los jóvenes que han peregrinado hasta Polonia con la Delegación de Juventud de Madrid (Deleju). «En nuestro grupo, de alrededor de 2.000 personas, había pocos chicos con fe fuerte y comprometidos al 100 % con la parroquia. También había un porcentaje pequeño de jóvenes bastante alejados de la fe», afirma Pedro José Lamata, delegado de Juventud del Arzobispado de Madrid. La mayoría, por tanto, se mueve en aguas intermedias.
Quienes menos relación tienen con la fe son los que experimentan un impacto mayor. «Incluso hay conversiones fuertes, pero lo más importante es que este viaje cambia la imagen de la fe y de la Iglesia de estos jóvenes», sostiene Lamata, que pone como ejemplo «a un grupo de macarrillas que venía de un pueblo de la sierra que al principio se quejaban todo el día de que había que ir a Misa». Pues bien, «el último día estaban desolados porque se terminaba la peregrinación». «Espero que no sea el síndrome de Estocolmo», bromea.
Buena parte de la culpa la tiene el Papa Francisco, que ha sabido «conectar perfectamente con el deseo de los jóvenes de «hacer algo en este mundo porque no les gusta como está», afirma monseñor Osoro, arzobispo de Madrid, recién llegado tras su participación en la jornada polaca. «Los instrumentos que tenemos los hombres para este cambio no son mágicos. Pero Francisco les ha regalado el que no falla, el instrumento que es Nuestro Señor y su rostro de misericordia».
Hablemos de la permanencia
La archidiócesis de Madrid reforzará el próximo curso la pastoral de jóvenes para amarrar a quienes llegan a casa con el corazón abierto. «Es el propio Papa el que nos ha diseñado lo que tenemos que hacer ahora», asegura monseñor Osoro. «El gran proyecto de este año es seguir hablándoles de misericordia».
También es necesario «dar posibilidades a los jóvenes de que el Señor toque su corazón». Y el arzobispo pone como ejemplo las vigilias de oración mensuales en la catedral de la Almudena. «Mira si tienen fruto que un joven decidió durante la última vigilia que iría a la JMJ. Una vez en Polonia me buscó ex profeso para ir a la catequesis que yo impartía. Me dijo que aquel día, en la catedral, algo había cambiado en él».
No basta con teorías, añade el prelado. «Donde se demuestra que el mundo se puede cambiar es a través de los ojos, las manos y los oídos de Jesús. Posibilitar a los jóvenes que salgan a buscar a la gente y practiquen las obras de misericordia es darles un protagonismo real en la vida de la Iglesia». Esto se materializa en las parroquias, en los grupos e instituciones eclesiales, en los movimientos… Y el curso que viene, también en el nuevo proyecto diocesano de Madrid, la Casa de la Esperanza, una iniciativa aún sobre el papel, pero con el objetivo de que sea un espacio para que los jóvenes se sientan escuchados y puedan ayudar a los vecinos que más lo necesitan. «Querría tener la Ciudad de la Esperanza, pero para tener una ciudad, primero hay que pasar por una casa», señala monseñor Osoro.
Lamata añade que desde la delegación, además de la agenda habitual de peregrinaciones o vigilias, «promovemos que haya jóvenes líderes en las parroquias. Para eso hemos preparado un curso, que impartiremos el primer trimestre del año, para que los catequistas y jóvenes más mayores de las parroquias puedan acompañar a adolescentes».
Alfa y Omega, Cristina Sánchez Aguilar