martes, 26 de julio de 2016

“El día de Santa Ana es la fiesta de la madre, de la abuela, es decir, la fiesta de la familia”

 “El día de Santa Ana s la fiesta de la madre, de la abuela, es decir, la fiesta de la familia”, con estas palabras el párroco de la parroquia pontificia de Santa Ana -Bruno Silvestrini- explica a Radio Vaticano que han celebrado un triduo de oración que comenzó el pasado sábado, en honor a la abuela de Jesús y de la Jornada Mundial de la Juventud. Además de celebrar este martes al medio día una misa presidida por el cardenal Angelo Comastri, Vicario General para la Ciudad del Vaticano y otra en la tarde presidida Mons. Georg Gaenswein, Prefecto de la Casa Pontificia.
Bruno Silvestrini, explica que esta parroquia fue encomendada por el Papa Pío XI,  en 1929, a los agustinos y a la archicofradía vaticana de Santa Ana de’ parafrenieri, que se trasladó a partir de aquel año a la iglesia romana de Santa Catalina de la Rota. Asimismo se recuerda que se debe a sus miembros la construcción, en el siglo XVI de esta pequeña iglesia. Mientras la devoción a la abuela de Jesús se remonta a los orígenes de la archicofradía,  cuando sus miembros se reunían en torno a un altar de la Basílica de San Pedro, dedicado a Santa Ana.
El párroco recuerda que a la pequeña iglesia de Santa Ana -que se encuentra dentro de las murallas vaticanas y a la que se tiene acceso desde la vía de Porta Angélica- pueden acudir todos los fieles que lo deseen sin ningún permiso especial.
Santa Ana es venerada en diferentes rincones del mundo, también en Notre Dame D'Auray, en la diócesis de Vannes y en Canadá, donde es la principal patrona de la provincia de Quebec, el santuario de Santa Ana de Beaupré es bien conocido. Santa Ana es patrona de las mujeres en parto. También es patrona de los mineros, Cristo siendo el oro y María la plata.
(MZ-RV)
(from Vatican Radio)

«Misericordes», un proyecto solidario para todos Aunque no vayas a la JMJ puedes entrar en el Campus Misericordiae virtual. ¡El Papa ya está!


Equipamiento para dos centros y clínicas móviles para Siria serán el legado de la JMJ de Cracovia, en el que todos pueden participar
Por primera vez en la historia de las Jornadas Mundiales de la Juventud, personas de todo el mundo que no acuden a la JMJ pueden participar virtualmente a la vez que hacen realidad que esta JMJ sea realmente una Jornada de misericordia. Esto es posible gracias al Campus Misericordiae Virtual que se ha puesto en marcha dentro del proyecto «Misericordes», y en el que ya aparece el Papa Francisco.
«Estoy seguro de que el Papa Francisco también quiere estar entre ellos, entre los que no podrán venir a Cracovia y decidieron unirse al proyecto “Misericordes” desde todos los continentes», dice el padre Bogdan Kordula, director de Cáritas en Cracovia, responsable de la preparación del lugar de la liturgia central de la Jornada Mundial de la Juventud.
Este proyecto de la archidiócesis de Cracovia pretende seguir la petición del Papa de que se levante un monumento al Año de la Misericordia en forma de hospitales, residencias, y escuelas. Por este motivo, en Campus Misericordiae, donde se celebrarán los actos centrales de la JMJ, se ha levantado el centro de Cáritas Pan de la Misericordia. También se ha creado el centro «Campus Misericordiae», en Brzegi, y se van a comprar clínicas móviles para lugares como el Líbano, Siria y Jordania.
El presupuesto total de los cuatro proyectos es de 980.000 euros, aunque si se consigue la mitad ya se podrá dotar el centro «Campus Misericordiae» y financiar una clínica móvil. Todo depende de la generosidad de los peregrinos de la Jornada… y de quienes no lo son pero quieren vivir este espíritu. Para aparecer en el Campus Misericordiae Virtual y apoyar la campaña basta con entrar en la plataforma de internet We4Charity.com, hacer un donativo y elegir uno de los 32 avatares que representan a peregrinos.
El Campus Misericordiae Virtual y la campaña funcionarán hasta el 15 de agosto. Hasta ahora, unos 40 peregrinos virtuales han aportado 650 euros.
Alfa y Omega

Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos




Evangelio según San Mateo 13,36-43. 

Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña en el campo". 

El les respondió: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; 

el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, 

y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. 

Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. 

El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, 

y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. 

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!"

lunes, 25 de julio de 2016

El presidente de la CEE preside una misa en Czestochowa ante 9.000 jóvenes españoles. Blázquez: "Deseamos una Europa de hombres libres y solidarios; Dios bendice la hospitalidad"


El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Valladolid, el cardenal Ricardo Blázquez, ha reclamado, ante más de 9.000 peregrinos españoles congregados en la explanada al pie de la muralla del santuario de Czestochowa, compasión ante los últimos atentados y una Europa que no cierre sus fronteras.
Blázquez ha presidido una misa con jóvenes españoles, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia, que dará comienzo oficialmente mañana martes 26 de julio.
En el encuentro con los jóvenes, que ha comenzado a las 14,30 horas, el presidente de la Conferencia Episcopal Española ha concelebrado la misa con los también cardenales Antonio María Rouco Varela y Antonio Cañizares, junto a los responsables de juventud de la Conferencia Episcopal, monseñor Novell y monseñor Carlos Escribano. En total, 51 obispos españoleshan estado presentes en el primer acto masivo de peregrinos españoles.
En la homilía, el Arzobispo de Valladolid ha señalado, en referencia al Año de la Misericordia proclamado en la Iglesia, que "la compasión debe guiar a la humanidad apesadumbrada por nuevas y antiguas inquietudes e incertidumbres, por el llanto de las víctimas en atentados y por la inseguridad diaria de los ciudadanos. "Sin respeto de las personas y sin la misericordia recibida y otorgada se hace inhóspito nuestro mundo", ha advertido.
Ante los más de 9.0000 jóvenes, según fuentes de la organización, congregados en la explanada del histórico santuario mariano de Jasna Gora, Blázquez ha reclamado que las fronteras no encierren a Europa en su egoísmo y nivel de vida, sino que sean una incitación para ir al encuentro de los demás y trabajar unidos a favor de la humanidad que en el proyecto de Dios es una sola familia.
"El humanismo cristiano, vivido por los padres fundadores de Europa, debe promover los derechos de cada uno sin olvidar los deberes de todos. En los cimientos del edificio europeo está el reconocimiento de todo ser humano con la dignidad de persona, que Dios custodia", ha advertido.
Así, ha pedido una Europa de hombres libres y solidarios, acogedores de las personas, porque han comprendido que Dios bendice la hospitalidad. "No colma nuestras aspiraciones una Europa que se atrinchera en su prosperidad y se cierra al clamor de quienes llaman a sus puertas y de quienes a distancia contemplan nuestro bienestar postrados en la pobreza y la desesperanza. Queremos una Europa cuyos jóvenes puedancompartir con otros jóvenes la esperanza en el futuro desde el Atlántico hasta los Urales, desde el Mar del Norte hasta el Mediterráneo", ha añadido.
En la fiesta del patrón de España, el Apóstol Santiago, el cardenal ha querido recordarle como "el maestro de la fe cristiana", como aparece en el parteluz del Pórtico de la Gloria en la catedral de Compostela. "Santiago es también peregrino y aliento de peregrinos; nos enseña recorrer como evangelizadores y pacificadores los caminos de Europa", ha recordado.
El presidente de los obispos españoles también ha recordado la primera Jornada Mundial de la Juventud celebrada en España: "En 1989 en la IV Jornada Mundial de la Juventud escuchamos muchos el mismo Evangelio en el Monte del Gozo, a las puertas de Santiago de Compostela. Unimos también así la Galicia de España con la Galicia de Polonia. Celebramos este acontecimiento extraordinario justamente en la patria y en la diócesis de Cracovia, donde ejerció el ministerio episcopal el Papa Juan Pablo II, con quien están íntimamente unidas las Jornadas Mundiales de la Juventud; a él, en efecto, se debe esta iniciativa pastoral".
El arzobispo de Valladolid ha destacado que es saludable peregrinar para desentumecer los cuerpos y despertarse del sopor espiritual. Finalmente, ha expresado su deseo de que la Jornada Mundial de Cracovia sea un foco de fe y de esperanza, de evangelización y humanización.
A la celebración religiosa, han asistido varias autoridades de la Embajada española en Polonia. El embajador, Agustín Núñez, ha manifestado a Europa Press su satisfacción "por esta manifestación de fervor comunitario y religioso de miles de españoles y por este acto maravilloso".
El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, ha afirmado antes de comenzar la misa que hay que dar gracias a Dios. "Resulta evidente que los jóvenes tienen unas antenas especiales para captar la presencia de Dios y las necesidades de los demás", ha añadido.
Religión digital

SANTIAGO APÓSTOL


Fue uno de los primeros que recibieron la llamada de Jesucristo, cuando estaba pescando en el lago de Genesaret junto a su hermano.

"Poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban en una barca arreglando las redes; y los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él." (Marcos 1, 19-20)

Tuvo un papel especial en el desarrollo del milagro de la hija de Jairo (Marcos 5, 21-43).

Fue uno de los discípulos más apreciados por Jesucristo, de tal manera que estuvo presente en dos de los momentos más importantes de su ministerio -la Transfiguración en el monte Tabor.. (Marcos, 9)

"Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos,aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos,tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés y conversaban con Jesús"

También estuvo presente en la oración en el Huerto de los Olivos, junto a Simón Pedro y a su hermano Juan .

- Van a una propiedad, llamada Getsemaní, y dice a sus discípulos:

"Seantaos aquí, mientras yo hago oración".

Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan , y comenzó a sentir pavor y angustia. Y les dice: " Mi alma está triste hasta el punto de morir, quedaos aquí y velad"



Santiago el Mayor


El hijo de Zebedeo (q.v.) y Salomé (Cf. Mateo 17:56; Marcos 15:40; 16:1). Zanh consigna que Salomé era la hija de un sacerdote. Santiago es designado "el Mayor" para distinguirlo del Apóstol Santiago "el Menor," quien probablemente era más corto de estatura. No sabemos nada de los inicios de la vida de Santiago. Era hermano de Juan, el amado discípulo, y probablemente el mayor de los dos. Sus padres al parecer eran personas acomodadas como consta en los siguientes hechos:

Zebedeo era un pescador del Mar de Galilea, que probablemente vivió en o cerca de Betsaida (Juan, I, 44), tal vez en Cafarnaúm; y disponía de algunos remeros o peones como sus asistentes comunes (Marcos, i, 20).


Salomé era una de las devotas mujeres que en adelante siguieron a Cristo y "cuidaban de su asistencia " (cf. Mateo, xxvii, 55, sq.; Marcos, xv, 40; xvi, 1; Lucas, viii, 2, sq.;xxiii, 55-xxiv,1).

San Juan era conocido del sumo sacerdote (Juan,xviii,16); y tuvo que haberse encargado de ahí en adelante de proveer por la Madre de Jesús (Juan, xix,27).

Es probable que, de acuerdo Hechos 4:13, que Juan ( y por consiguiente su hermano Santiago) no hayan recibido la formación técnica de las escuelas rabínicas; en este sentido carecían de preparación y de ninguna posición oficial entre los Judíos. Mas sin embargo, de acuerdo al rango social de sus padres, debieron ser hombres de educación promedio, en los ámbitos comunes de la vida Judía. Tuvieron oportunidad frecuente de estar en contacto con la cultura Griega y su lenguaje, que para entonces estaban ampliamente difundidos a lo largo de las riberas del Mar de Galilea.

Mi cáliz lo beberéis


Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
-¿«Qué deseas?»
Ella contestó:
-«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
- «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? »
Contestaron:
-«Lo somos».
Él les dijo:
-«Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús reuniéndolos, les dijo:
-«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos».
Palabra del Señor.

LA ORACIÓN DE INTERCESIÓN


En el marco del Año de la Misericordia, este domingo podemos meditar de manera especial, desde las lecturas que se proclaman, acerca de la obra espiritual de orar por los vivos y por los difuntos.
El texto del Génesis, en el que se presenta a Abraham en un diálogo un tanto mercantil con Dios para obtener el perdón para las ciudades de Sodoma y Gomorra, nos revela que Dios escucha la súplica del patriarca y que está abierto a conceder el perdón para todos, si encuentra, al menos, diez justos. “Abrahán continuó: -«Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez?» Contestó el Señor: -«En atención a los diez, no la destruiré».”
El Evangelio nos ofrece la enseñanza de Jesús sobre la oración, y para demostrar la receptividad divina hacia nuestras súplicas, pone de ejemplo nuestro comportamiento ante la necesidad de aquellos que más queremos, como sucede con un padre respecto a su hijo pequeño. Y el argumento es contundente: “Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?”
Desde ambas lecturas, la del Génesis y la del Evangelio, se nos hacen dos llamadas: en la primera, ante la fuerza que Dios concede a la oración, y el favor que se puede derivar de hacerla en favor de los demás, se nos invita a orar; y en la segunda, a no dudar nunca de la misericordia divina.
Podríamos refutar el argumento que pone Jesús para demostrar la misericordia divina al ver el comportamiento de algunos progenitores con sus criaturas, pero no es lo normal. Tenemos en nuestras manos y en nuestros labios la gran posibilidad de ayudar de manera gratuita a la sociedad, pidiendo por la paz, por la convivencia, por el bien común. Puede parecernos inútil, y sin embargo, nada se pierde.
El salmista se suma a valorar la eficacia de la oración cuando reza: “Daré gracias a tu nombre, por tu misericordia y tu lealtad. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma”.
Gracias a la oración de Jesucristo, a su ofrenda, gozamos del perdón: “Estabais muertos por vuestros pecados, porque no estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en él, perdonándoos todos los pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz”.
Ángel Moreno de Buenafuente

Reaprender la confianza

Lucas y Mateo han recogido en sus respectivos evangelios unas palabras de Jesús que, sin duda, quedaron muy grabadas en sus seguidores más cercanos. Es fácil que las haya pronunciado mientras se movía con sus discípulos por las aldeas de Galilea, pidiendo algo de comer, buscando acogida o llamando a la puerta de los vecinos.
Probablemente, no siempre reciben la respuesta deseada, pero Jesús no se desalienta. Su confianza en el Padre es absoluta. Sus seguidores han de aprender a confiar como él: «Os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá». Jesús sabe lo que está diciendo pues su experiencia es esta: «quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre».
Si algo hemos de reaprender de Jesús en estos tiempos de crisis y desconcierto en su Iglesia es la confianza. No como una actitud ingenua de quienes se tranquilizan esperando tiempos mejores. Menos aún como una postura pasiva e irresponsable, sino como el comportamiento más evangélico y profético de seguir hoy a Jesús, el Cristo. De hecho, aunque sus tres invitaciones apuntan hacia la misma actitud básica de confianza en Dios, su lenguaje sugiere diversos matices.
«Pedir» es la actitud propia del pobre que necesita recibir de otro lo que no puede conseguir con su propio esfuerzo. Así imaginaba Jesús a sus seguidores: como hombres y mujeres pobres, conscientes de su fragilidad e indigencia, sin rastro alguno de orgullo o autosuficiencia. No es una desgracia vivir en una Iglesia pobre, débil y privada de poder. Lo deplorable es pretender seguir hoy a Jesús pidiendo al mundo una protección que solo nos puede venir del Padre.
«Buscar» no es solo pedir. Es, además, moverse, dar pasos para alcanzar algo que se nos oculta porque está encubierto o escondido. Así ve Jesús a sus seguidores: como «buscadores del reino de Dios y su justicia». Es normal vivir hoy en una Iglesia desconcertada ante un futuro incierto. Lo extraño es no movilizarnos para buscar juntos caminos nuevos para sembrar el Evangelio en la cultura moderna.
«Llamar» es gritar a alguien al que no sentimos cerca, pero creemos que nos puede escuchar y atender. Así gritaba Jesús al Padre en la soledad de la cruz. Es explicable que se oscurezca hoy la fe de no pocos cristianos que aprendieron a decirla, celebrarla y vivirla en una cultura premoderna. Lo lamentable es que no nos esforcemos más por aprender a seguir hoy a Jesús gritando a Dios desde las contradicciones, conflictos e interrogantes del mundo actual.
José Antonio Pagola

"La oración no es palabrería para recordar a Dios las muchas carencias que sufrimos"

Los discípulos piden al Maestro: "enséñanos a orar". Y Jesús responde: "cuando oréis decid ´Padre, santificado sea tu nombre"
1. Jesús no habló nunca sobre métodos de oración, ni siquiera cuando los discípulos le pidieron que les enseñase a orar. Pero sí se refirió al contenido de la oración que por sí mismo incluye también un cambio de método. Y lo más novedoso del contenido es la palabra Padre, Abba, ternura infinita, cuya presencia de amor nos origina y continuamente nos alienta.
2. Por tanto la oración cristiana no es empeño trabajoso del ser humano para despertar y poner de su parte a una divinidad que reposa tranquila detrás de las nubes. Según el evangelio, la oración no es palabrería para recordar a Dios las muchas carencias que sufrimos y para convencerle de que arregle lo que debemos arreglar nosotros. Por ejemplo le pedimos que se preocupe de muchos trabajadores que hoy en la misma sociedad española sufren cada vez más la pobreza, la provisionalidad y la explotación irreverente, mientras nosotros cristianos, incluso a la hora de ir a las urnas electorales, o no vamos, o sencillamente votamos para seguir dejando las cosas como están ¡qué contradicción!
3. Más que despertar a una divinidad alejada y dormida, la oración tiene que ser un medio para despertarnos a la presencia de Dios que continuamente se está dando como amor en nosotros, en los demás y de modo especial en las víctimas. Porque las situaciones de nuestra existencia cambian, la oración será unas veces de acción de gracias: "Te doy gracias, Padre". Otras de petición: "hasta cuando, Seño, seguirás olvidándome", "que pase de m este cáliz". Pero siempre desde a confianza, porque suceden en el mundo muchas cosas que Dios no quiere, pero todo sucede en la presencia de su amor que nunca nos abandona. La oración es el espacio donde actualizamos esa confianza para seguir metiendo las manos en la masa del mundo en orden a su plena humanización.
 (Jesús Espeja, op)

"La oración es la primera herramienta de trabajo", el Papa a la hora del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de este domingo (Lc 11,1-13) se abre con la escena de Jesús rezando, solo, apartado; cuando termina los discípulos le piden: «Señor, enséñanos a orar» (v. 1); y Él responde: «Cuando oren, digan: Padre…» (v. 2). Esta palabra es el "secreto" de la oración de Jesús, es la llave que Él mismo nos da, para que podamos entrar también nosotros en esa relación de diálogo confidencial con el Padre, que ha acompañado y sostenido toda su vida.
Con el apelativo "Padre", Jesús asocia dos peticiones: «Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino» (v. 2). La oración de Jesús, y por lo tanto la oración cristiana, es ante todo hacer lugar a Dios, dejándole que manifieste su santidad en nosotros y haciendo avanzar su reino, a partir de la posibilidad de ejercer su señorío de amor en nuestras vidas.
Otras tres peticiones completan esta oración que Jesús nos enseña, el "Padre Nuestro". Son tres preguntas que expresan nuestras necesidades fundamentales: el pan, el perdón y la ayuda en las tentaciones (cf. vv 3-4.). No se puede vivir sin pan, no se puede vivir sin perdón, y no se puede vivir sin la ayuda de Dios en las tentaciones. El pan que Jesús nos hace pedir es aquel necesario, no el superfluo; es el pan de los peregrinos, el justo, un pan que no se acumula y no se desperdicia, que no sobrecarga nuestra marcha. El perdón es, ante todo, aquel que nosotros mismos recibimos de Dios: solamente la conciencia de ser pecadores perdonados por la infinita misericordia divina puede hacernos capaces de cumplir gestos concretos de reconciliación fraterna. Si una persona no se siente pecador perdonado, no podrá nunca hacer un gesto de perdón o de reconciliación. Se inicia en el corazón, en donde nos sentimos pecadores perdonados. La última petición, «no nos dejes caer en la tentación», expresa la conciencia de nuestra condición, siempre expuesta a las insidias del mal y de la corrupción. ¡Todos sabemos lo que es una tentación!
La enseñanza de Jesús sobre la oración continúa con dos parábolas con las que Él toma como modelo la actitud de un amigo con otro amigo, y la de un padre con su hijo (cf. vv. 5-12). Ambas nos quieren enseñar a tener plena confianza en Dios, que es Padre. Él conoce mejor que nosotros mismos nuestras necesidades, pero quiere que se las presentemos con audacia e insistencia, porque esa es la forma en que participamos en su obra de salvación. ¡La oración es la primera y principal "herramienta de trabajo" en nuestras manos! Insistir con Dios no sirve para convencerlo, sino para fortalecer nuestra fe y nuestra paciencia, es decir, nuestra capacidad de luchar junto a Dios por las cosas que son realmente importantes y necesarias. En la oración, somos dos: Dios y yo, que luchamos juntos por las cosas importantes. 
Entre ellas, hay una, la gran cosa importante que Jesús nos dice hoy en el Evangelio, pero que casi nunca le pedimos, y es el Espíritu Santo. ¡Dóname el Espiritu Santo!. Y Jesús lo dice: «Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan». (V. 13). ¡El Espíritu Santo! Debemos pedir que el Espíritu Santo venga a nosotros. Pero, ¿para qué sirve el Espíritu Santo? Sirve para vivir bien, para vivir con sabiduría y amor, haciendo la voluntad de Dios. Que bella oración sería, en esta semana, que cada uno de nosotros pidiese al Padre: "Padre, ¡dame el Espíritu Santo!". La Virgen nos lo demuestra con su existencia, completamente animada  por el Espíritu de Dios. Que ella nos ayude a orar al Padre unidos a Jesús, para vivir no en manera mundana, sino según el Evangelio, guiados por el Espíritu Santo.
(Traducción de italiano: Griselda Mutual - Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

sábado, 23 de julio de 2016

SANTA BRÍGIDA DE SUECIA, PATRONA DE EUROPA


Santa Brígida (1303-1373), fue madre de ocho hijos. 

Además, junto con Santa Catalina de Siena, fue una de las grandes propugnadoras de la vuelta del Papa a Roma desde Aviñón. 

Escribió libros que, aunque no destacan por su calidad literaria, sí fueron importantes en el terreno de la mística. 

Peregrina a Santiago de Compostela y a Tierra Santa, su mensaje reformador de unidad dentro de la Iglesia tuvo eco en el mundo de su tiempo. 

"La pasión por la unidad cristiana sostuvo su vida. 

Este compromiso ha llegado hasta nosotros a través de la misteriosa corriente de la gracia que supera las barreras del tiempo y el espacio", expresó Juan Pablo II en referencia a ella. 

La Santa hizo gestiones a favor de la paz entre Francia e Inglaterra durante la Guerra de los Cien Años, y entre las facciones católicas surgidas del exilio del Papa a la ciudad francesa de Aviñón. 

La Iglesia canonizó a Birgitta Birgersdotter en 1391. Santa Brígida es hasta ahora la única santa de nacionalidad sueca. Su fiesta litúrgica se celebra el 23 de julio.


Elevación de la mente a Cristo salvador, De las oraciones atribuidas a santa Brígida

Alabanza eterna a ti, mi Señor Jesucristo, por todos y cada uno de los momentos que, en la cruz, sufriste las mayores amarguras y angustias por nosotros, pecadores; porque los dolores agudísimos procedentes de tus heridas penetraban intensamente en tu alma bienaventurada y atravesaban cruelmente tu corazón sagrado, hasta que dejó de latir y exhalaste el espíritu e, inclinando la cabeza, lo encomendaste humildemente a Dios, tu Padre, quedando tu cuerpo invadido por la rigidez de muerte.
Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que con tu sangre preciosa y tu muerte sagrada redimiste las almas y, por tu misericordia, las llevaste del destierro a la vida eterna.
Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que, por nuestra salvación, permitiste que tu costado y tu corazón fueran atravesados por la lanza y, para redimirnos, hiciste que de él brotara con abundancia tu sangre preciosa mezclada con agua.
Gloria a ti, mi Señor Jesucristo, porque quisiste que tu cuerpo bendito fuera bajado de la cruz por tus amigos y reclinado en los brazos de tu afligidísima madre, que ella lo envolviera en lienzos y fuera enterrado en el sepulcro, permitiendo que unos soldados montaran guardia.
Honor por siempre a ti, mi Señor Jesucristo, que enviaste el Espíritu Santo a los corazones de los discípulos y aumentaste en sus almas el inmenso amor divino.
Bendito seas tú, glorificado y alabado por los siglos, Señor Jesús, que estás sentado sobre el trono en tu reino de los cielos, en la gloria de tu divinidad, viviendo corporalmente con todos tus miembros santísimos, que tomaste de la carne de la Virgen. Y así has de venir el día del juicio a juzgar a las almas de todos los vivos y los muertos: tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

"La enfermedad más grave no es la lepra o la tuberculosis, sino la soledad" El Papa Francisco prologa un libro sobre madre Teresa de Calcuta.

«La enfermedad más grave no es la lepra o la tuberculosis, sino la soledad...Esta es la causa de tantos desordenes, divisiones y guerras que hoy nos afligen», lo dice el Papa Francisco en el prefacio al libro"Amamos a quien no es amado" ("Amiamo chi non è amato"), publicado en esta mañana en el diario italiano el Corriere della Sera. El texto recoge dos intervenciones inéditas pronunciadas por Madre Teresa de Calcuta en 1973, en Milán, donde encontró a un grupo de jóvenes y religiosas.
En el prefacio, el Santo Padre se dirige a los jóvenes a quienes encontrará la próxima semana en Polonia con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud: "Sean constructores de puentes para romper la lógica de la división, del rechazo, del miedo de unos contra otros, pónganse al servicio de los pobres...". El Papa ha resumido su reflexión sobre el texto en cinco palabras: oración, caridad, misericordia operosa, familia y jóvenes.

Hablando de la oración, el Pontífice recuerda que "la Madre Teresa nos invita incansablemente a recurrir a la fuente del Amor, Jesús crucificado y resucitado, presente en el sacramento de la Eucaristía, para luego tener la fuerza de socorrerlo en los más pobres entre los pobres, con el corazón lleno de alegría". La Madre Teresa, señala el Papa, iniciaba su jornada participando a la Santa Misa y la terminaba con la adoración a Jesús Sacramentado, sólo así, podía transformar su trabajo en oración.
"La caridad, la segunda palabra que indica el Papa, significa hacerse próximos a las periferias de los hombres y de las mujeres que encontramos cada día, sentir compasión por los hombres en el cuerpo y en el espíritu - sólo es posible cuando la necesidad y las heridas de los demás son acogidos en el corazón - es hacerse testigos de la caricia de Dios para cada herida humana". De este modo seremos capaces, agrega el Pontífice, de ofrecer lo que las personas necesitan, es decir, la presencia y cercanía de Dios misericordioso.
Efectivamente, la tercera palabra es misericordia operosa. También se podría decirobras de misericordia corporales y espirituales señala el Obispo de Roma, es decir, hacerse cargo de cada hombre y de todos los hombres, especialmente en este Año Santo de la Misericordia. En este sentido, la Madre Teresa había hecho de las páginas del Evangelio la guía de su vida, el camino hacia la santidad, y también podría serlo para nosotros".
Familia es la cuarta palabra con la cual el Papa resume el texto. En ella sobre sale la figura y la presencia de la madre, como nos lo recuerda la Madre Teresa: "Las madres son el corazón de la casa y son ellas las que forman la familia, aceptando, amando y cuidando amorosamente a sus hijos... De hecho, muchos sufrimientos de los jóvenes son causados en la vida familiar. Es la madre quien hace de la casa un nido de amor. A veces ser madre puede ser una experiencia verdaderamente ardua, puede ser una cruz; pero está con nosotros la Virgen, la mejor de las madres que siempre nos enseña a tener ternura con nuestros hijos".
Finalmente, juventud, la quinta palabra. Y es precisamente a ellos, a los jóvenes a quienes se dirige el Papa Francisco, a ellos les pide no perder la esperanza, no dejarse robar el futuro, que está en sus manos. A los jóvenes los invita a permanecer en el Señor y amarlo con todas sus fuerzas, para así ser constructores de puentes para romper la lógica de la división, del rechazo, del miedo de unos contra otros, de ponerse al servicio de los pobres, de afrontar con valentía la vida, que es un don de Dios.

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO DE HOY: PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA



La parábola del trigo y la cizaña afronta el problema del mal en el mundo y pone de relieve la paciencia de Dios. La escena tiene lugar en un campo donde el dueño siembra el trigo; pero una noche llega el enemigo y siembra la cizaña, término que en hebreo deriva de la misma raíz del nombre «Satanás» y remite al concepto de división. Todos sabemos que el demonio es un «sembrador de cizaña», que siempre busca dividir a las personas, las familias, las naciones y los pueblos. 

Los servidores querrían quitar inmediatamente la hierba mala, pero el dueño lo impide con esta motivación: «No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo». Porque todos sabemos que la cizaña, cuando crece, se parece mucho al trigo, y hay peligro de que se confundan.

La enseñanza de la parábola es doble. Ante todo, dice que el mal que hay en el mundo no proviene de Dios, sino de su enemigo, el Maligno. Es curioso, el maligno va de noche a sembrar la cizaña, en la oscuridad, en la confusión; él va donde no hay luz para sembrar la cizaña. Este enemigo es astuto: ha sembrado el mal en medio del bien, de tal modo que es imposible a nosotros los hombres separarlos claramente; pero Dios, al final, podrá hacerlo.

Y aquí pasamos al segundo tema: la contraposición entre la impaciencia de los servidores y la paciente espera del propietario del campo, que representa a Dios. Nosotros a veces tenemos una gran prisa por juzgar, clasificar, poner de este lado a los buenos y del otro a los malos... Dios en cambio sabe esperar. 

Él mira el «campo» de la vida de cada persona con paciencia y misericordia: ve mucho mejor que nosotros la suciedad y el mal, pero ve también los brotes de bien y espera con confianza que maduren. Dios es paciente, sabe esperar. Qué hermoso es esto: nuestro Dios es un padre paciente, que nos espera siempre y nos espera con el corazón en la mano para acogernos, para perdonarnos. Él nos perdona siempre si vamos a Él.

La actitud del propietario es la actitud de la esperanza fundada en la certeza de que el mal no tiene ni la primera ni la última palabra. Y es gracias a esta paciente esperanza de Dios que la cizaña misma, es decir el corazón malo con muchos pecados, al final puede llegar a ser buen trigo. 

Pero atención: la paciencia evangélica no es indiferencia al mal; no se puede crear confusión entre bien y mal. Ante la cizaña presente en el mundo, el discípulo del Señor está llamado a imitar la paciencia de Dios, alimentar la esperanza con el apoyo de una firme confianza en la victoria final del bien, es decir de Dios. 

Al final, en efecto, el mal será quitado y eliminado: en el tiempo de la cosecha, es decir del juicio, los encargados de cosechar seguirán la orden del patrón separando la cizaña para quemarla. 

Ese día de la cosecha final el juez será Jesús, Aquél que ha sembrado el buen trigo en el mundo y que se ha convertido Él mismo en «grano de trigo», murió y resucitó. Al final todos seremos juzgados con la misma medida con la cual hemos juzgado: la misericordia que hemos usado hacia los demás será usada también con nosotros. 

Pidamos a la Virgen, nuestra Madre, que nos ayude a crecer en paciencia, esperanza y misericordia con todos los hermanos”.
(Papa Francisco, Ángelus del 20-7-2014)

PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA




Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,24-30):

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. 

Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: 

"Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" 

Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho." 

Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?" 

Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.»

Palabra del Señor