martes, 19 de julio de 2016

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó:

–Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.

Pero él contestó al que le avisaba:

–¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?

Y señalando con la mano a los discípulos, dijo:

–Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

lunes, 18 de julio de 2016

Jorge Costadoat sj: "No se necesitan sacerdotes más divinos, sino que su fe los haga más humanos"

Amoris laetitia es un documento de enorme importancia. Permite mirar más allá del tema de la familia, en el cual se concentra. Me detengo en un punto. El Papa Francisco con esta exhortación apostólica replantea las relaciones entre los sacerdotes y los laicos. Hasta ahora estas relaciones han operado en una dirección vertical.
Pero, desde que el Concilio Vaticano II subrayó la importancia del bautismo como el factor de unión entre los cristianos, estas relaciones han debido ser más horizontales, fraternales: los sacerdotes han tenido que orientar a los fieles en la medida que estén dispuestos a aprender de ellos, de sus vidas y de su experiencia de Dios.
El Vaticano II nos ha recordado que el Evangelio es un testimonio entre personas antes que doctrinas con que adoctrinar. Y, precisamente, lo que falta en la Iglesia hoy es un clero que en vez de anunciar una experiencia personal del Evangelio recurre a enunciados teológicos abstractos y a frases comunes.
El método que el Papa Francisco fijó para la ejecución del Sínodo señala un giro para el futuro de la Iglesia. El procedimiento de elaboración de esta exhortación papal comenzó con 39 preguntas que el Papa entregó al Pueblo de Dios por los medios de comunicación. No fueron preguntas retóricas. Tampoco interesaba a Francisco averiguar si los católicos sabían la doctrina. Lo principal fue oír lo que el Espíritu ha ido gestando en los católicos en el mundo actual, en esta época y en sus diversas culturas.
Así, la autoridad eclesiástica se ha abierto a aprender para enseñar. Los obispos reunidos en el Sínodo han recogido las respuestas a estas preguntas y han procedido a pensar cómo volver a plantear la enseñanza tradicional de la Iglesia en términos actuales.
Esta posibilidad se ha liberado justo allí donde Amoris laetitia subraya la importancia de la libertad y del respeto de la conciencia de los fieles. Dice el papa: "Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas" (AL 37). Francisco ha reconocido que es un error que los sacerdotes quieran dirigir la vida de las personas. Ni ellos ni nadie debiera pedir cuenta a los fieles, por ejemplo, del método anticonceptivo que usan las parejas.
El celo por la ayuda espiritual a las personas no puede legitimar una falta de respeto a sus conciencias. El Papa lamenta que los confesionarios hayan sido usados como salas de tortura (cf. AL 305). Algo parecido tendrá que ocurrir con los laicos que se encuentran en una situación matrimonial irregular y que desean participar plenamente en la vida de su Iglesia. No serán los sacerdotes los que han de autorizarlos. Estos han de acompañarlos en un discernimiento que acabará en una decisión en conciencia de los mismos laicos, sea para comulgar, sea para abstenerse de hacerlo.
¿Dónde se formarán los sacerdotes del futuro? ¿Cómo se hace para formar personas capaces de exponerse a las vidas ajenas más desagarradas y ofrecerles, a partir de la propia experiencia, procesada con la enseñanza tradicional de la Iglesia, una palabra nueva, genuina, espiritualmente liberadora, no culpabilizante, una palabra efectivamente orientadora? No se necesita sacerdotes más divinos, sino que su fe los haga más humanos.
Lo que está en juego en última instancia es la trasmisión de la fe. Los jóvenes se han descolgado en una proporción muy alta de una Iglesia que trató a sus padres como niños. Ellos han nacido en una sociedad abierta, no siempre más adulta, inmadura bajo muchos respectos, pero más respetuosa de la libertad y de las búsquedas personales. No puede decirse que los jóvenes no sean capaces de una experiencia de Dios porque no quieren ser católicos. Ellos piensan que la Iglesia les es inhabitable por razones que no se pueden despreciar.
Las relaciones entre sacerdotes y fieles han sido bastante infantiles. Donde no ha habido suficiente respeto a la libertad y al discernimiento de los laicos, laicos y sacerdotes no han podido crecer en su fe. El modo de elaboración de Amoris laetitia, y sus más valiosas conclusiones, augura el surgimiento de una Iglesia más adulta.
(Jorge Costadoat sj)

Donde haya odio ponga paz

Hoy más que nunca se hace actual y necesaria la oración por la paz que se atribuye a san Francisco de Asís.
"Donde haya odio ponga paz...", refleja todo una propuesta para este tiempo que parece opacar la búsqueda de una paz verdadera. El santo de Asís promueve una forma de ser y estar en el mundo que implica renunciar a la violencia, al odio y a toda actitud que impida la paz y la fraternidad.
Esta es la idea que ha pronunciado, a su modo, la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos frente a los sucesos acaecidos en Niza, al decir: "la oscuridad de la violencia no puede atenuar las aspiraciones más altas de la humanidad para vivir en paz".
Cierto es que estos hechos lamentables resultan incomprensibles y cuestionan muchos elementos fundamentales de la existencia -paradigmas de convivencia, de pensamiento, de tolerancia, etcétera- que se tenían como válidos. Ante esto no nos queda más que volver a nuestras raíces, nuestra tradición cristiana y responder como san Francisco de Asís.
En octubre del año 2015, el rabino y filósofo Jonathan Sacks publicó un libro titulado Not in God's Name. Confronting Religious Violence (No en Nombre de Dios. Luchar contra la violencia religiosa), y defiende desde su perspectiva la idea franciscana de la búsqueda de la paz. Una de las tesis que argumenta es que "el siglo XXI no será un siglo de secularización, sino que será una era de des-secularización y de conflictos religiosos".
Sacks prosigue, el "secularismo olvidó que el Homo Sapiens es un animal en busca de sentido", algo que no proveen las grandes instituciones" ni los grandes sistemas de pensamiento. La ausencia de sentido ha hecho que "el siglo XXI deje un máximo a la elección y un mínimo al sentido". El ser humano ha retornado a la religión porque ha experimentado que es muy difícil vivir sin sentido y sin orientación.
Es muy difícil conseguir la paz sin la ayuda de la religión. Para Sacks, la religión en sí misma no causa violencia, es el fanatismo religioso que elige parcialmente ciertos elementos de una religión y genera una mentalidad que divide el mundo entre aquellos impecablemente buenos y los otros irremediablemente malos. A esta tendencia Sacks lo denomina dualismo patológico y reconoce que en la historia de la humanidad ha habido dualismos -Gnósticos, Maniqueísmo, entre otros- pero que no han sido violentos.
Resulta, por ende, inconcebible pretender vincular la violencia con Dios. "Invocar el nombre de Dios para justificar la violencia contra los inocentes no es un acto religioso, es un sacrilegio. Es un tipo de blasfemia. Es tomar el nombre de Dios en vano". ¿Cómo es posible que la gente mate en nombre del Dios de la vida? ¿Cómo es posible que se promueva la guerra en nombre del Dios de la paz? ¿Cómo es posible el odio en nombre del Dios del amor? ¿Cómo es posible la práctica de la crueldad en nombre del Dios de la compasión?
Ante tales cuestionamientos el pensador judío propone el recurso a la figura del Abraham. Abraham no es simplemente el padre en la fe, es la alternativa a la violencia de su época. "Abraham no tenía un imperio, no dirigió un ejército, no conquistó territorios, no hizo milagros ni anunció profecías, pero sí vivió, pensó y creyó de una forma muy diversa a la de sus vecinos" y eso cambió el rumbo de la historia.
El libro del Génesis está lleno de violencia y conflictos -Caín-Abel, Isaac-Ismael, Jacob-Esaú, José y sus hermanos- que no se reducen a simples conflictos de diversos sistemas de pensamiento y opciones de vida, sino que es una rivalidad entre hermanos. Al final de todo este "rompecabezas" de conflictos y rivalidades que nos ofrece el primer Testamento, la "pieza" fundamental que da el toque definitivo es Abraham.
Ante el fanatismo religioso que produce violencia, el trabajo que queda por hacer no es responder en la misma media, sino elaborar una teología que genere una forma de vivir, de pensar y de creer donde la integración de la religiones resultan imprescindibles. Abraham está presente en las tres religiones y podría ser un paradigma de integración. Del mismo modo, Francisco de Asís, podría ser una figura que aúna a todos como hermanos, en una fraternidad universal.
Por lo tanto, no es tiempo para continuar dedicando esfuerzos en marginar las raíces de nuestra cultura, estamos en un tiempo para hacer silencio y escuchar al Dios de todos los tiempos que nos habla en nuestro tiempo. La empatía, la simpatía, el conocimiento y la racionalidad son usualmente suficientes para vivir en paz con los demás, pero no en tiempos difíciles.
Si de los conflictos narrados en el libro del Génesis nació el pacto familiar y de los conflictos del libro Éxodo nació el pacto nacional, el mensaje implícito es que no es suficiente que las familias vivan en paz, es posible que nazca una nueva nación en donde "Judíos, Cristianos y Musulmanes puedan estar juntos en defensa de la humanidad, la santidad de la vida, la libertad religiosa y el verdadero culto a Dios".
En el paradigma abrahámico subyace el mensaje: No odies a la gente que te persigue. Aprende de esa experiencia para construir una sociedad sin persecución. Genera vida, familia, futuro y esperanza. El odio nos hace esclavos. Educa en el perdón, en la paz y en la misericordia.

(Lucio Nontol, corresponsal en NY) Religión digital.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará



Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12,38-42

En aquel tiempo, un grupo de letrados y fariseos dijeron a Jesús:

– Maestro, queremos ver un milagro tuyo.

El les contestó:

– Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás.

Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del Hombre en el seno de la tierra.

Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

domingo, 17 de julio de 2016

Ángelus del Papa: una cosa es necesaria, escuchar a Jesús

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
En el Evangelio de hoy el evangelista Lucas narra de Jesús, que mientras estaba en camino hacia Jerusalén, entra en un poblado y es recibido en casa de dos hermanas: Marta y María (cfr Lc 10,38-42). Ambas ofrecen acogida al Señor, pero lo hacen en diferentes modos. María se sienta a los pies de Jesús y escucha su palabra (cfr v. 39), en cambio Marta está ocupada preparando cosas; y a un cierto punto dice a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude” (v. 40). Y Jesús le responde: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada” (vv. 41 – 42).
En sus quehaceres y ocupaciones, Marta corre el riesgo de olvidarse. Y este es el problema: corre el riesgo de olvidar la cosa más importante, es decir la presencia del huésped, que era Jesús en este caso. Se olvida la presencia del huésped. Y el huésped no es simplemente servido, alimentado, cuidado en todos los sentidos. Es necesario sobre todo que sea escuchado. Recuerden bien esta palabra: ¡escuchar! Porque el huésped es acogido como persona, con su historia, su corazón rico de sentimientos y de pensamientos, para que se pueda sentir verdaderamente en familia. Pero si tú recibes a un huésped en tu casa y continúas a hacer las cosas, lo haces sentarse allí, callado él, callado tú, es como si fuera de piedra: el huésped de piedra. ¡No! El huésped es escuchado. Cierto, la respuesta que Jesús da a María –cuando le dice que una sola cosa es necesaria- encuentra su pleno significado en referencia a la escucha de la palabra de Jesús mismo, aquella palabra que ilumina y sostiene todo lo que somos y que hacemos. Si nosotros vamos a rezar -por ejemplo- delante al Crucifijo y hablamos, hablamos, hablamos y hablamos, y después nos vamos: ¡no escuchamos a Jesús! No dejamos hablar a Él a nuestro corazón. Escuchar: aquella palabra es clave. ¡No olviden! No debemos olvidar que la Palabra de Jesús nos ilumina, nos sostiene y sostiene todo lo que somos y que hacemos. Pero no debemos olvidar que también en la casa de Marta y María, Jesús, antes de ser Señor y Maestro, es peregrino y huésped. Por lo tanto, su respuesta tiene este primer y más inmediato significado: “Marta, Marta, ¿por qué te afanas tanto por el huésped hasta olvidar su presencia? ¡El huésped de piedra! Para acogerlo no son necesarias muchas cosas; más bien, es necesaria una cosa sola: escucharlo -la palabra: escucharlo-  demostrarle una actitud fraterna, de modo que se sienta en familia, y no en un alojamiento provisional”.
Así entendida, la hospitalidad, que es una de las obras de misericordia, aparece verdaderamente como una virtud humana y cristiana, una virtud que en el mundo de hoy corre el riesgo de ser descuidada. De hecho, se multiplican las casas de descanso y los hospicios, pero no siempre en estos ambientes se practica una hospitalidad real. Se da vida a varias instituciones que atienden muchas formas de enfermedad, de soledad, de marginación, pero disminuye la probabilidad para quien es extranjero, marginado, excluido de encontrar alguno dispuesto a escucharlo. Porque es extranjero, prófugo, migrante. ¡Escuchen aquella dolorosa historia! Incluso en la propia casa, entre los propios familiares, puede suceder que se encuentren más fácilmente servicios y cuidados de varios tipos que escucha y acogida.
Hoy estamos tan atrapados, con frenesí, por tantos problemas -y algunos de ellos no importantes- que nos falta la capacidad de escucha. Estamos ocupados continuamente y así no tenemos tiempo para escuchar. Yo quisiera preguntarle a ustedes, hacerles una pregunta, cada uno responda en su propio corazón: ¿Tú marido, tienes tiempo para escuchar a tu esposa? ¿Y tú, mujer, tienes tiempo para escuchar a tu esposo? ¿Ustedes padres tienen tiempo, tiempo ‘para perder’, para escuchar a sus hijos o a sus abuelos, los ancianos? –pero, los abuelos siempre dicen las mismas cosas, son aburridos…- ¡Pero necesitan ser escuchados!”. Escuchar. Les pido aprender a escuchar y dedicarles más tiempo. En la capacidad de escucha está la raíz de la paz.
La Virgen María, Madre de la escucha y del servicio premuroso, nos enseñe a ser acogedores y hospitalarios hacia nuestros hermanos y nuestras hermanas.
(from Vatican Radio)

Necesario y urgente. José Antonio Pagola

Mientras el grupo de discípulos sigue su camino, Jesús entra solo en una aldea y se dirige a una casa donde encuentra a dos hermanas a las que quiere mucho. La presencia de su amigo Jesús va a provocar en las mujeres dos reacciones muy diferentes.
María, seguramente la hermana más joven, lo deja todo y se queda «sentada a los pies del Señor». Su única preocupación es escucharle. El evangelista la describe con los rasgos que caracterizan al verdadero discípulo: a los pies del Maestro, atenta a su voz, acogiendo su Palabra y alimentándose de su enseñanza.
La reacción de Marta es diferente. Desde que ha llegado Jesús, no hace sino desvivirse por acogerlo y atenderlo debidamente. Lucas la describe agobiada por múltiples ocupaciones. Desbordada por la situación y dolida con su hermana, expone su queja a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano».
Jesús no pierde la paz. Responde a Marta con un cariño grande, repitiendo despacio su nombre; luego, le hace ver que también a él le preocupa su agobio, pero ha de saber que escucharle a él es tan esencial y necesario que a ningún discípulo se le ha de dejar sin su Palabra «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán».
Jesús no critica el servicio de Marta. ¿Cómo lo va a hacer si él mismo está enseñando a todos con su ejemplo a vivir acogiendo, sirviendo y ayudando a los demás? Lo que critica es su modo de trabajar de manera nerviosa, bajo la presión de demasiadas ocupaciones.
Jesús no contrapone la vida activa y la contemplativa, ni la escucha fiel de su Palabra y el compromiso de vivir prácticamente su estilo de entrega a los demás. Alerta más bien del peligro de vivir absorbidos por un exceso de actividad, en agitación interior permanente, apagando en nosotros el Espíritu, contagiando nerviosismo y agobio más que paz y amor.
Apremiados por la disminución de fuerzas, nos estamos habituando a pedir a los cristianos más generosos toda clase de compromisos dentro y fuera de la Iglesia. Si, al mismo tiempo, no les ofrecemos espacios y momentos para conocer a Jesús, escuchar su Palabra y alimentarse de su Evangelio, corremos el riesgo de hacer crecer en la Iglesia la agitación y el nerviosismo, pero no su Espíritu y su paz. Nos podemos encontrar con unas comunidades animadas por funcionarios agobiados, pero no por testigos que irradian el aliento y vida de su Maestro.
José Antonio Pagola

La opción por Cristo: la mejor parte. Cristianos perfectos

Una gran tentación que se les presenta a todos los cristianos es la de la prepotencia. Pensar que, por ser cristianos, ya se ha conseguido la salvación. Muchos especifican esta tentación con actitudes concretas: no asisten a la celebración dominical de la eucaristía, no acuden al sacramento de la reconciliación, y piensan que son más que los demás.
Otros, a lo mejor piadosos, se creen mejores por estar más o menos vinculados a la Iglesia o algunos de sus jerarcas...Y hay quienes siguen diciendo creer a su manera. Sin embargo, el evangelio nos recuerda algo: estamos en camino a la perfección. Es decir camino a crecer y a desarrollarnos como creyentes hijos de Dios. Así lo deja ver también la carta a los Colosenses: "Ese mismo Cristo a quien predicamos... a fin de que todos sean cristianos perfectos"
Para lograr la perfección mencionada se requiere ante todo la humildad para reconocer la inmensa necesidad que tenemos de Dios. Humildad para sabernos "hijos de Dios" y, por tanto "hermanos" de los demás seres humanos, sin distinción de ningún tipo. Con esta actitud de sencillez se puede abrir el corazón para llenarse de la sabiduría de Dios. Ésta se alcanza con el contacto directo con Él, sobre todo por medio de la Palabra de Dios y la enseñanza del Evangelio. La idea es conseguir el encuentro con Cristo de manera continua... ése es el camino de la perfección.
De hecho, en la Carta a los Colosenses se nos invita a dejarnos contagiar de la Gloria de Dios: "Dios ha querido dar a conocer a los suyos la gloria y riqueza del designio de salvación"... así se logrará que Cristo viva en nosotros mismos. En la carta a los Gálatas, Pablo lo dice de manera también clara y directa cuando afirma "no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí". Esto es importante tenerlo en cuenta. La finalidad de la evangelización incluye motivar y promover el encuentro con Cristo. Esto, en otras palabras, es "optar por Cristo". Pero esta opción no es algo que se queda en formalismos: es una decisión de vida; es decir llegar a tener los mismos sentimientos de Jesús y actuar en su nombre.
En el evangelio se nos relata un episodio donde se corrobora lo antes dicho: Marta se preocupa porque su hermana María no la ayuda en los afanes domésticos y se queda con Jesús. Éste dice una palabra que nos revela la actitud con la cual todo cristiano debe vivir, incluso en su vida cotidiana: "Ella ha elegido la mejor parte". No desautoriza a Marta, pero a la vez reafirma la importancia de la opción por Cristo: la mejor parte.
Y es algo que debemos tener muy en cuenta todos los discípulos de Jesús. Cualquiera que sea nuestra condición y nuestro trabajo, es en el nombre de Cristo como lo debemos hacer. El hacerlo requiere que se haga desde la opción y seguimiento de Jesús. La mejor parte se manifestará en la fidelidad de los esposos, en la solidaridad de los ciudadanos, en la responsabilidad de todos, en el cumplimiento de los deberes, en el ejercicio del sacerdocio ministerial, en la humildad y en la práctica de las bienaventuranzas...
En el mundo de hoy corremos el peligro de "creernos" salvados por ser cristianos. Sin embargo, estamos llamados a "caminar" por las sendas de la novedad de vida e ir creciendo; poner las manos en el arado con la vista puesta en el horizonte del Reino. Dejarnos llenar del Espíritu de Dios para poder decir que todo lo podemos en Cristo nuestra esperanza.
Frente a las tentaciones de "mundanidad espiritual" de las cuales nos habla el Papa Francisco, la mejor actitud de prevención y superación de dichas tentaciones es la de saber que somos discípulos, seguidores de Cristo, por quien hemos hecho una decidida opción.
(Mario Moronta R., Obispo de San Cristóbal)

Itinerarios espirituales: ¿Me pones con Dios?


Desde hace unos años en España se extiende una nueva manera de hacer los Ejercicios en la vida ordinaria: los Itinerarios de Iniciación y Profundización en la experiencia de Dios. Su objetivo es ayudar al ejercitante a hacer la experiencia del encuentro y unión con Dios en la propia vida. Los Ejercicios son escuela de oración: con esta nueva manera la experiencia se hace más profunda y fructífera y repercute más en la vida personal y comunitaria del ejercitante.
Unas 1100 personas los han seguido durante este curso en España. Esta nueva manera de hacerlos no es exclusiva de la Compañía de Jesús, algunos sacerdotes y religiosas ya la han puesto en marcha en sus diócesis y plataformas apostólicas, y además de presencial, también se puede realizar online, donde hay unos 600 demandantes a los que todavía no se ha podido atender.
Para sus impulsores la novedad de los itinerarios es que ayudan "a buscar una espiritualidad que no aísle del mundo, sino que ayude a vivir en él". De esta manera "desde la espiritualidad ignaciana y partiendo de la realidad de la persona, ésta experimenta, por una parte, que la oración transforma la vida y, por otra, descubre que hay una nueva manera de mirar, oír, tocar gustar y sentir. Descubre que nos lo jugamos todo en lo cotidiano, en las relaciones de familia, en el trabajo, en la relación con los amigos...en nuestra manera de estar en el mundo".
Los itinerarios se siguen en muchas localidades y ciudades. En Sevilla, donde tienen ya ocho años de experiencia, este año los cursan más de doscientas personas. También hay grupos en Alicante, Elche, Valencia, Vitoria, Madrid, Palencia, Salamanca, Canarias, Asturias, Zaragoza, El Puerto de Santa María (Cádiz), Granada, Huelva, Málaga o Loyola.
En Segovia, donde no hay presencia de la Compañía, están implantados en parroquias, promovidos por varios sacerdotes y un equipo de laicos. También en Ciudad Real, promovidos por sacerdotes diocesanos, hay dos grupos siguiendo el primer itinerario. En Cantabria, promovidos por la diócesis, los coordinan un grupo de sacerdotes y de laicos, al igual que en Zamora. Y en Baleares son las religiosas de la Pureza de María, con la colaboración de un jesuita, las que los promueven.
Los itinerarios también son internacionales: en Vietnam más de cien personas en 14 grupos los están realizando, y en Mozambique hay otros tres grupos de 8 personas.

"Saborear a Dios en todo y en todos"
Una de las ejercitantes relata su experiencia de esta manera:
"Pensaba que esto no era para mí porque no llegaba a sentir nada en la oración. Incluso salía de mal humor a veces" y que, aunque le costó mucho entrar de lleno en los itinerarios, "ahora es todo diferente ... Sin darme cuenta veo las situaciones en mi vida de una manera distinta, a mi marido, a mis hijos...jamás lo hubiera pensado. Me siento agradecida".
Otra los describe de esta otra manera:
"Es como preparar la tierra para la siembra. Desde el principio ayuda a recuperar los cinco sentidos y todo el corazón (...) todo ayuda para adquirir el hábito de pararse y sentir la cercanía de Dios. Pero no se agota ahí, se aprende una nueva manera de mirar y de vivir que me permite descubrir y saborear a Dios en todo y en todos, en lo cotidiano, en las personas que voy tratando".
La experiencia de los guías
Para Reyes Terry, coordinadora de los Itinerarios en Sevilla, quienes se acercan son "personas que buscan a Dios, que quieren experimentarlo en sus vidas y tratan de responder a la invitación que Jesús nos hace en medio de los quehaceres cotidianos: rema mar adentro". Los grupos presenciales, nos dice, "no son grupos para aprender a rezar, ni de reflexión, ni siquiera de oración. Son algo más. Son Ejercicios Ignacianos inspirados en los Ejercicios que daban San Ignacio y sus primeros compañeros y tienen un claro objetivo,alcanzar la experiencia personal de una relación con Dios". Para ella, "el papel del guía es fundamental, propone pautas para la reunión de grupo y enmarca la materia de la semana. Escucha, anima, alienta y ayuda a reconocer la presencia de Dios".
Inmaculada Romero, acompañante desde hace varios años, entiende esta misión como "un don, es ser testigo de lo que Dios va haciendo en las personas, su obra en cada una. Intento colaborar en esa obra, agradecer el regalo que me hacen las personas a las que acompaño, de confiar y abrirse a mí para que pueda ser testigo". Su experiencia es muy positiva: "Creo que estos itinerarios son un medio que se adecúa a las personas, sea cual sea su proceso humano-espiritual. Ayudan a crecer como cristiano comprometido. Son un buen acercamiento a la vida de oración, discernimiento y espiritualidad ignaciana", afirma. Para ella son idóneos tanto para las personas cercanas a la espiritualidad ignaciana como para las que no la conocían.

Los guías o acompañantes (jesuitas, religiosas, sacerdotes y laicos) reciben formación continua en los Encuentros Anuales de Ejercicios en la vida diaria del Centro de Espiritualidad de Salamanca.

Origen y evolución
Este proceso comenzó el curso 1999-2000 en el Centro de Espiritualidad jesuita de Salamanca donde se empezaron a elaborar y practicar los primeros Itinerarios. En 2006, en un encuentro interprovincial de la Compañía de Jesús, realizado en Salamanca , el P. Provincial elige estos nuevos Itinerarios como la nueva manera de dar los Ejercicios en la vida.

En total son 5 itinerarios que se pueden realizarse en unos siete años. Los dos primeros son de iniciación, los dos segundos de profundización y el quinto son los ejercicios espirituales ignacianos completos. Para hacer los presenciales se forman grupos de unas 8 personas. Una vez a la semana se reúnen y, dirigidos por un guía, analizan cómo les ha ido la semana, cómo han seguido los ejercicios de oración propuestos en las fichas de las Carpetas que fueron escribiendo, desde hace unos 16 años, el equipo del Centro de Espiritualidad de Salamanca formado por jesuitas, religiosas y laicos.

Estas Carpetas editadas por la Editorial Sal Terrae, actualmente del Grupo de Comunicación Loyola, se está traduciendo al euskera, al portugués, al vietnamita y se muestra interés en Estados Unidos para hacerlo al inglés.

Itinerarios on line
Los promotores de http://www.espiritualidadignaciana.org se preguntaron por qué no llevar los ejercicios espirituales a nuevos destinatarios en internet, aprovechando los recursos de los Itinerarios. Hace dos años comenzaron a ofrecerlos desde una plataforma Moodle donde los ejercitantes se descargan cada semana sus ejercicios. Para acompañar la experiencia, en vez de contrastarla con un grupo, se tiene una entrevista semanal por Skype con el acompañante.
Para Elena Rodríguez, que trabaja dentro y fuera de casa y tiene tres hijos, "esta era para mí la única opción de avanzar en mi oración y de profundizar en la espiritualidad ignaciana y en los ejercicios espirituales" Su experiencia está siendo "muy positiva, no creía que pudiera mejorar tanto mi relación con Dios, ni que me fuera a ayudar de manera tan natural a encontrar a Dios en los objetos cotidianos de mi vida, en las situaciones que nos depara cada jornada, en las personas con las que convivo a diario".
Esta modalidad on line la siguen 90 personas, un tercio de ellas desde Latinoamérica. Pero la demanda ha sido mucho mayor y ha habido que dejar fuera a 600 a las que no se podía atender por falta de acompañantes. Para esta opción hoy se cuenta con 50 guías entre España y Latinoamérica, de los cuales 11 son jesuitas, 26 son laicos/as y 13 religiosas. A ellos se ofrece también formación continua en la plataforma.
(Jesuitas)

Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor




Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10,38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 


Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:

 —«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.» 

Pero el Señor le contestó: —«Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.» 

sábado, 16 de julio de 2016

Necesitados de la experiencia y la caricia de los mayores. Don Carlos Osoro.


Esta semana quiero fijar la atención en los mayores, en los ancianos. También a ellos quiero decirles unas palabras en este tiempo de vacaciones. Todos debemos pensar en ellos; no son una carga, sino un tesoro. Ya os dije en otras ocasiones que la familia es el tesoro más grande, es el patrimonio de la humanidad más bello y el que mejor garantiza el crecimiento y desarrollo de la persona humana, ya desde antes del nacimiento y por supuesto desde su nacimiento hasta su muerte.
Estamos todos llamados a trabajar para que la familia asuma su ser y su misión. Y en ese ser y misión, no podemos olvidar a los ancianos.En mi vida he experimentado que los abuelos ocupaban un lugar especial y creo que esto pertenece al dinamismo del Evangelio.
¡Cómo no recordar aquel encuentro en el templo del Dios hecho hombre con aquellos dos ancianos: Simeón y la profetisa Ana! Cuando era un Niño recién nacido en Belén, sus padres lo presentan en el templo como era costumbre de los judíos. Él, que es la Vida y se asoma a la historia hecho hombre, se encontró con aquellos ancianos. Por una parte, Dios nos manifiesta así la necesidad de este encuentro con los mayores y, por otra, los ancianos manifiestan y constatan la necesidad del Niño entre los hombres, en la historia.
En esa imagen maravillosa, Dios nos quiere decir algo que pertenece a la esencia de la familia: niños y ancianos construyen el futuro de la humanidad. De ahí el cuidado de ambos y la necesidad de nos separarlos, pues los unos se enriquecen con los otros: unos dan esperanza y futuro; otros dan experiencia y serenidad, contagian confianza dando aquello que después de los años consideran y han visto que es lo más fundamental. Cuando no se da importancia a unos y a otros al mismo tiempo, el futuro está comprometido.
Nuestros mayores mejor que nadie saben tocar, acariciar y curar las heridas de Jesús que encuentran en los que les rodean. Dejemos que estén a nuestro lado, no los retiremos. Urge tener especialistas en tocar, acariciar y curar las heridas profundas del hombre; los mayores son especialistas en esta tarea, pues ellos:
1. Son testigos del pasado.
2. Son maestros de sabiduría para el presente.
3. Son cimientos fuertes del futuro.
4. Nos ayudan a clarificar la escala de valores humanos.
5. Nos hacen ver la continuidad de las generaciones y la interdependencia.
6. Rompen barreras de las generaciones y crean puentes.
7. Regalan cariño, comprensión, amor con sus ojos, palabras y caricias.
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos, arzobispo de Madrid

El arzobispo de Barcelona defiende el diálogo entre católicos y musulmanes en aras de la paz


El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, aboga por el diálogo y las buenas relaciones entre la religión católica y el islam para que las dos grandes religiones se impliquen en trabajar por la distensión y la paz en el mundo.
Bajo el título de "El necesario diálogo con el Islam", el prelado dedica su carta dominical que mañana publicará la Hoja Parroquial de la archidiócesis de Barcelona, escrita antes del atentado de Niza (Francia) del pasado día 14, a alentar el diálogo interreligioso.
Omella recuerda en su glosa semanal que el pasado mes de mayo se produjo en el Vaticano un encuentro histórico entre el gran imán de la Universidad de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayeb, máxima autoridad del islam suní, y el Papa Francisco.
"Con un abrazo se reanudaba el diálogo que se interrumpió en 2011, a raíz de unas declaraciones de Benedicto XVI tras un atentado en la catedral copta de Alejandría. Entonces, el papa alemán habló sobre la responsabilidad de las autoridades locales en la defensa de los cristianos, lo que desde la Universidad de Al Azhar se consideró una interferencia occidental indebida", recuerda Omella.
El arzobispo de Barcelona rememora que "el discurso de Benedicto XVI en la universidad de Ratisbona también contribuyó a dificultar el diálogo y el acercamiento entre las dos religiones".

Francisco muestra su "profunda tristeza" y "proximidad" ante "la violencia ciega" que ha golpeado de nuevo a Francia


Inmediatamente informado de lo ocurrido en Niza, el Papa Francisco dirigió un telegrama de pésame al pueblo francés enviado al Obispo de Niza, Mons. André Marceau, por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin. A continuación el texto del mismo.
Mensaje del Cardenal Secretario de Estado
Monseñor André Marceau,
Obispo de Niza
Mientras que Francia celebraba su fiesta nacional, la violencia ciega ha golpeado una vez más al país, esta vez en Niza, causando numerosas víctimas entre las cuales niños. Condenando nuevamente estos actos, Su Santidad el Papa Francisco manifiesta su profunda tristeza y su proximidad espiritual al pueblo francés. Él confía a la misericordia de Dios las personas que han perdido la vida, y se asocia a los sufrimientos de las familias en duelo. Expresa su cercanía a las personas heridas, así como a todas aquellas que han contribuido a su socorro, pidiendo al Señor sostener a cada uno en esta prueba. Implorando de Dios el don de la paz y de la concordia, él invoca sobre las familias probadas y sobre todos los Franceses los parabienes de las Bendiciones divinas.
Cardenal Pietro Parolin
Secretario de Estado de Su Santidad

La Virgen del Carmen



En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06: 

"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas.
El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. 

Inspirándose en la figura de Elías, surgió la Orden contemplativa de los «Carmelitas»,familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Sean).

Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios.

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo.

Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar.  Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

LAS NACIONES ESPERARÁN EN EL NOMBRE DE JESÚS




Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12,14-21.

En aquel tiempo, los fariseos, al salir, planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. 

Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre Él he puesto mi Espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. 

No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su Nombre esperarán las naciones».