jueves, 10 de marzo de 2016

Mañana concluyen los ejercicios espirituales del Papa en Ariccia

"El Señor no soporta a los hipócritas, los comediantes de la fe, los acusadores, los jueces"
"Acusadores e hipócritas niegan a Dios, es decir, su
(RV).- Mañana el Papa Francisco y la Curia Romana concluirán los Ejercicios Espirituales en Preparación a la Pascua que están realizando desde la tarde del IV Domingo de Cuaresma en la Casa del Divino Maestro de la localidad de Ariccia,bajo la guía de las meditaciones, este año, del padre Ermes Ronchi de la Orden de los Siervos de María, quien ha propuesto el tema general de "las preguntas desnudas del Evangelio".
El predicador ofrecerá el viernes su conclusión sobre la pregunta propuesta en el Evangelio de San Lucas, a saber: "María dijo al ángel: ¿Cómo sucederá esto?" (Lc, 1, 34). Mientras las meditaciones de este jueves se basan en el Evangelio de San Juan, de donde se han extrapolado las preguntas: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" (Jn 20, 15), y "Simón, hijo de Juan, ‘¿me amas?", (Jn 21, 16).
En cambio en su séptima predicación el tema propuesto fue: "Entonces Jesús se levantó y dijo: mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?" (Jn 8, 10), según se lee en el Evangelio de Juan, de donde se deduce que el perdón de Dios es un "amor auténtico" que invita al hombre a llegar a ser lo mejor de sí mismo. Con el pasaje de la adúltera a quien Jesús perdona, el Padre Ronchi destacó el fundamento de la misericordia divina y explicó que acusadores e hipócritas niegan a Dios, es decir, su misericordia.
Además, el predicador subrayó que a quien le gusta acusar, embriagándose con los defectos de los demás, cree que salva la verdad lapidando a quienes se equivocan. Pero de este modo - dijo - nacen las guerras. Se generan conflictos "entre las naciones, pero también en las instituciones eclesiales, en los conventos y en las oficinas", donde las reglas, las constituciones y los decretos se convierten en piedras con las que "lapidar a alguien".
El pasaje evangélico de la adúltera durante siglos ha sido ignorado por las comunidades cristianas porque "la misericordia de Dios escandalizaba". El nombre de la mujer adúltera no es revelado - añadió el predicador - porque "representa a todos", es aplastada por el poder de muerte que expresan la opresión de los hombres sobre las mujeres.
Los fariseos de todas las épocas colocan el pecado "en el centro de la relación con Dios", pero "la Biblia no es un ídolo o un tótem": exige "inteligencia y corazón". Los poderes que no dudan en usar a una vida humana y a la religión "ponen a Dios contra el hombre". Y ésta es "la tragedia del integrismo religioso":
"El Señor no soporta a los hipócritas, los que llevan máscaras, los que tienen un corazón doble, los comediantes de la fe y no soporta a los acusadores y a los jueces".
El genio del cristianismo está, en cambio, en el abrazo entre Dios y el hombre. "Ya no se oponen", "materia y espíritu se abrazan". La enfermedad que Jesús más teme y combate es "el corazón de piedra" de los hipócritas: "violar a un cuerpo, culpable o inocente, con las piedras o con el poder, es la negación de Dios que vive en esa persona".
El juicio contra la adúltera se convirtió en "un bumerang contra la hipocresía de los jueces". "Nadie puede tirar la piedra, iría contra sí mismo". Donde hay misericordia - escribía San Ambrosio - allí está Dios; donde hay rigor y severidad quizá estén los ministros de Dios, pero Dios no está ahí".
Jesús se levanta ante la adúltera, "como se levanta ante una persona esperada e importante". Se levanta para estarle cerca y le habla. Nadie le había hablado antes. "Su historia, su íntimo tormento no interesaban". En cambio Jesús toma lo íntimo de su alma. "La fragilidad es maestra de humanidad":
"Es la atención por los frágiles, es la atención por los últimos, por los que están enfermos y la atención a las piedras descartadas lo que indica el grado de civilización de un pueblo y no las proezas de los fuertes y de los poderosos".
A Jesús no le interesa el remordimiento, sino la sinceridad del corazón. Su perdón es "sin condiciones, sin cláusulas, sin contrapartidas". Jesús se pone a sí mismo en el lugar de todos los condenados, de todos los pecadores. Rompe la "cadena maléfica" ligada a la idea de "un Dios que condena y al que le gusta la venganza, justificando la violencia".
El núcleo del relato no es el pecado que hay que condenar o perdonar. En el centro no esté el mal, sino "un Dios más grande que nuestro corazón" que no vuelve banal la culpa, sino que hace que el hombre vuelva a partir desde donde se ha detenido. Abre senderos, vuelve a ponerlo sobre el camino justo, lo ayuda a dar un paso hacia adelante, "le abre las puertas de par en par hacia el futuro".
Jesús realiza "una revolución radical" sobrecogiendo el orden tradicional y el eje vertical que tiene por encima de todo a "un Dios juez y punitivo". "Un Dios desnudo, en la cruz, que perdona, será el gesto impresionante y necesario para apagar la mecha de las infinitas bombas sobre las cuales está sentada la humanidad".
"No el Dios Omnipotente, sino el Padre amante de todo. Ya no el dedo apuntado, sino aquel que escribe sobre la piedra del corazón: yo te amo".
"Vete y de ahora en adelante no peques más". Son las palabras que bastan para cambiar una vida. Lo que está detrás ya no importa. Es el futuro lo que cuenta ahora. "El posible bien del mañana cuenta más que el mal de ayer". Dios perdona "no como un desmemoriado, sino como un liberador". El perdón no es buena fe, "sino volver a poner en camino a una vida".
Tantas personas viven "como en una cadena perpetua interior", aplastadas por los sentimientos de culpa a causa de los errores del pasado. Pero "Jesús abre las puertas de nuestras prisiones, desmonta los patíbulos sobre los cuales con frecuencias nos arrastramos nosotros mismos y arrastramos a los demás". "Jesús sabe que el hombre no equivale a su pecado". Al Señor no le interesa el pasado. "Es el Dios del futuro".
Las palabras de Jesús y sus gestos rompen el esquema buenos-malos, culpables-inocentes. Jesús, con la misericordia "nos conduce más allá de las empalizadas de la ética". Al ojo que ve el pecado - concluyó diciendo el padre Ermes Ronchi - "se le pide que vea el sol: "la luz es más importante que la oscuridad", "el trigo vale más que la cizaña", "el bien pesa más que el mal".


El Papa refuerza los controles de financiación de los procesos de canonización

Los costes de estos procedimientos fueron unas de las claves de las filtraciones del "Vatileaks II"
El papa Francisco ha aprobado las nuevas normas para los procesos de canonización que refuerzan los controles de vigilancia y contemplan la constitución de un fondo de solidaridad, informó hoy la Santa Sede en un comunicado.
Estas normas, que ya están en vigor desde el 4 de marzo, servirán para los próximos tres años y sustituyen a las aprobadas por Juan Pablo II en 1983, precisó el Vaticano.
Entre las reglas aprobadas ahora por Jorge Bergoglio están las que prevén un aumento de los controles de vigilancia sobre la financiación de estos procesos.
"Las causas de beatificación y canonización, que por su complejidad requieren mucho trabajo, comportan gastos para divulgar el conocimiento sobre la figura del siervo de Dios o beato, para la solicitud, para la fase romana y para las celebraciones de beatificación o canonización", expone la Santa Sede.
En este sentido, apunta, los actores participarán con una contribución mientras que los costes de la fase romana o inicial de la causa serán sostenidos por la Sede Apostólica, que vigilará para que las sumas de dinero sean suficientes para llevar a cabo estos procesos.
Además, se nombrará a un administrador del "fondo para la causa", que puede ser el postulador general del proceso, encargado de "mantener actualizada la contabilidad" y de realizar balances anuales que serán certificados y aprobados.
Los fondos destinados a la causa deberán ser utilizados exclusivamente a este propósito, y "si se intenta utilizar aunque sea una parte de los bienes para otros propósitos diversos a la causa será necesario obtener la autorización de la Congregación para las Causas de los Santos".
Además, sobre la administración habrá a su vez una vigilancia ejercida por el obispo o por cualquier otra autoridad eclesiástica y será ejercitada sobre todos los movimientos, tanto de entrada de nueva financiación como de salida.
Esta autoridad aprobará los balances de las causas y enviará una copia a la Congregación para las Causas de los Santos, que será la máxima autoridad de vigilancia y que podrá pedir "en cualquier momento, tanto al administrador como al postulador o al actor de la causa, cualquier información financiera" que considere oportuno.
La Congregación, además, vigilará y controlará los balances económicos de los procesos, e intervendrá en caso de que establezca que se están produciendo "incumplimientos o abusos administrativo-financieros" en el proceso.
Tras la canonización, la Congregación, en nombre de la Sede Apostólica, "dispondrá de una eventual permanencia del fondo de financiación, teniendo presente las peticiones de los actores y las exigencias del llamado fondo de solidaridad".
Este fondo será instituido en la Congregación para las Causas de los Santos y servirá para asistir los procesos que quieran llevar a cabo las personas con menos recursos.
La financiación de los procesos de canonización fue cuestionada por los recientes libros que publicaron dos periodistas italianos con documentos reservados de carácter financiero de la Santa Sede.
En ellos se revelaba que, en algunos casos, parientes de las personas que han muerto y que están a la espera de ser beatificadas y canonizadas pueden haber llegado a pagar entre 200.000 y 400.000 euros para lograr su objetivo.
La Justicia vaticana ha iniciado un proceso por la filtración de esos documentos en un caso conocido como "VatiLeaks2" -en referencia al anterior por el que el Vaticano condenó al mayordomo del anterior pontífice, Benedicto XVI, Paolo Gabiele, por robo y divulgación de documentos- que se reanudará la próxima semana.


COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 5,31-47 DE SAN JUAN PABLO II


Sin duda Cristo es y se presenta sobre todo como Salvador. No considera su misión juzgar a los hombres según principios solamente humanos (Jn 8, 15). Él es, ante todo, el que enseña el camino de la salvación y no el acusador de los culpables: “No penséis que vaya yo a acusaros ante mi Padre; hay otro que os acusará, Moisés…, pues de mí escribió él” (Jn 5, 45-46). 

¿En qué consiste, pues, el juicio? Jesús responde: “El juicio consiste en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Jn 3, 19).

Por tanto, hay que decir que ante esta Luz que es Dios revelado en Cristo, ante tal Verdad, las mismas obras juzgan a cada uno. La voluntad de salvar al hombre por parte de Dios tiene su manifestación definitiva en la palabra y en la obra de Cristo, en todo el Evangelio hasta el misterio pascual de la cruz y de la resurrección. 

Se convierte, al mismo tiempo, en el fundamento más profundo, en el criterio central del juicio sobre las obras y conciencias humanas. Sobre todo en este sentido “el Padre… ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar” (Jn 5, 22), ofreciendo en Él a todo hombre la posibilidad de salvación.
Por desgracia, en este mismo sentido el hombre ha sido ya condenado, cuando rechaza la posibilidad que se le ofrece: “el que cree en Él no es juzgado; el que no cree, ya está juzgado” (Jn 3, 18). No creer quiere decir precisamente: rechazar la salvación ofrecida al hombre en Cristo (“no creyó en el nombre del Unigénito Hijo de Dios”: ib.). 
Es la misma verdad a la que se alude en la profecía del anciano Simeón, que aparece en el Evangelio de Lucas cuando anunciaba que Cristo “está para caída y levantamiento de muchos en Israel” (Lc 2, 34). Lo mismo se puede decir de a alusión a la “piedra que recharazon los arquitectos” (cf. Lc 20, 17-18).

Pero es verdad de fe que “el Padre… ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar” (Jn 5, 22). Ahora bien, si el poder divino de juzgar pertenece a Cristo, es signo de que Él —el Hijo del hombre— es verdadero Dios, porque sólo a Dios pertenece el juicio y puesto que este poder de juicio está profundamente unido a la voluntad de salvación, como nos resulta del Evangelio, este poder es una nueva revelación del Dios de la Alianza, que viene a los hombres como Emmanuel, para librarlos de la esclavitud del mal. Es la revelación cristiana del Dios que es Amor.

Queda así corregido ese modo demasiado humano de concebir el juicio de Dios, visto sólo como fría justicia, o incluso como venganza. En realidad, dicha expresión, que tiene una clara derivación bíblica, aparece como el último anillo del amor de Dios.

Dios juzga porque ama y en vistas al amor. El juicio que el Padre confía a Cristo es según la medida del amor del Padre y de nuestra libertad.
(San Juan Pablo II, Catequesis, Audiencia general, 30-09-1987)

LAS OBRAS DE JESÚS ATESTIGUAN QUE HA SIDO ENVIADO POR EL PADRE



Evangelio según San Juan 5,31-47. 

Jesús dijo a los judíos: Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría. Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero. 

Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes. 

Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz. 

Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. 

Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su Rostro, y su Palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que Él envió. 

Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. 

Mi gloria no viene de los hombres. Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir. 

¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios? 

No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza. 

Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?". 

miércoles, 9 de marzo de 2016

Aumenta en casi un tercio el número de seminaristas ordenados en España

"Enviados a reconciliar", lema del Día del Seminario


Pasa de 117 en 2014 a 150 en 2015, según datos de la CEE
 El "Día del Seminario" se celebra desde 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad
El número de seminaristas ordenados -nuevos sacerdotes- ha aumentado un 28,2% en el último año al pasar de 117 en 2014 a los 150 de 2015, según los datos hechos públicos hoy por la Conferencia Episcopal Española (CEE). En la actualidad, en España hay 1.203 seminaristas menores -en edades adolescentes- y 1.300 seminaristas mayores, que durante este curso estudian Filosofía y Teología.
En el curso 2015-2016 han ingresado en losseminarios mayores españoles 270 nuevos seminaristas, mientras que en los seminarios menores las entradas nuevas han sido de 370. En 2014, sin embargo, el número de sacerdotes ordenados había descendido un 10% con respecto al anterior año, aunque aumentó un 2,7% el número de seminaristas.
Estos datos se hacen públicos coincidiendo con la celebración del Día del Seminario, el 19 de marzo, que este año lleva por lema"Enviados a reconciliar". El "Día del Seminario" se celebra desde 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas.
La CEE también aprecia el aumento del número de ordenaciones: las nuevas entradas al seminario mayor han sido de 270 y de ordenados 150. Este curso se han ordenado 33 más que en el curso anterior. En 2014 los ordenados fueron 117; en 2013, 131; 130 en 2012 y 122 en 2011.
El total de en 2014-2015 fue de 1.357, cifra que consolidó el aumento de aspirantes al sacerdocio por cuarto año consecutivo. En el curso 2012-2013 (1.307 seminaristas) 2011-2012 (1.278 seminaristas).
En el curso 2015-2016 han ingresado en los seminarios mayores españoles 270 nuevos seminaristas. En los seminarios menores las entradas nuevas han sido de 370. En 2014-2015 fueron 262 las entradas en el seminario menor. El total de estudiantes en los seminarios menores en 2015-2016 es de 1203.

REFLEXIÓN ESPIRITUAL DE BENEDICTO XVI: DIOS SE DA A CONOCER EN EL DIÁLOGO QUE DESEA TENER CON NOSOTROS


De la Exhortación Apostólica Postsinodal “Verbum Domini” de Benedicto XVI:

La novedad de la revelación bíblica consiste en que Dios se da a conocer en el diálogo que desea tener con nosotros. La Constitución dogmática Dei Verbum había expresado esta realidad reconociendo que «Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía». […]

La Palabra aquí no se expresa principalmente mediante un discurso, con conceptos o normas. Aquí nos encontramos ante la persona misma de Jesús. Su historia única y singular es la palabra definitiva que Dios dice a la humanidad. 

Así se entiende por qué «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». 

La renovación de este encuentro y de su comprensión produce en el corazón de los creyentes una reacción de asombro ante una iniciativa divina que el hombre, con su propia capacidad racional y su imaginación, nunca habría podido inventar. Se trata de una novedad inaudita y humanamente inconcebible: «Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros» (Jn1,14a). 

LOS QUE HAYAN HECHO EL BIEN RESUCITARÁN PARA LA VIDA



Lectura del santo evangelio según san Juan (5,17-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

Jesús tomó la palabra y les dijo: 

«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio. para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.

En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida. En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.

Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».


La Iglesia muestra su "más absoluto rechazo" al acuerdo UE-Turquía para expulsar a los refugiados

"Instamos una vez más a la UE a que ofrezca canales legales y seguros para acceder a nuestro territorio"
"La imagen de una Europa de los mercaderes vuelve a emerger como un escandaloso colofón"
Las entidades de acción social de la Iglesia que trabajan con refugiados y migrantes -Cáritas, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz- expresan su consternación y su másabsoluto rechazo ante el acuerdo alcanzado ayer en Bruselas entre la Unión Europea y Turquía que permitirá devolver a territorio turco a todos los refugiados que en los últimos meses han llegado a Europa desde las costas del Egeo.
Estas entidades quieren denunciar un acuerdo inédito, que supone un giro radical en la política migratoria y un serio retroceso en materia de derechos humanos. De hecho, la Unión Europea ha decidido comprar, con el desembolso de una partida extraordinaria de 3.000 millones de euros adicionales al Gobierno de Ankara y otras contrapartidas, la contención de los refugiados fuera de las fronteras comunitarias y permitir la devolución -incluso colectiva- a Turquía de todas las personas refugiadas que llegan a la Unión.
Con ello, la imagen de una Europa de los mercaderes vuelve a emerger como escandaloso colofón a la larga serie de acciones caóticas, confusas y represivas que en los últimos meses vienen adoptándose contra los refugiados en la Frontera Este.
El acuerdo adoptado con Turquía viola los convenios internacionales y europeos ratificados por los Estados miembros que prohíben expresamente la devolución de personas que son objeto de persecución o víctimas de guerra. Es, por tanto, inaplicable. Además, supondrá un incremento mayor si cabe del inmenso saldo de sufrimiento, dolor y muerte por parte de quienes siguen arriesgando cada día sus vidas mientras buscan bienestar, seguridad y protección a las puertas de Europa.
Pedimos a los Estados miembros que defiendan la Convención de Ginebra y se atengan a los valores proclamados en sus constituciones. Instamos una vez más a la UE a que ofrezca canales legales y seguros para acceder a nuestro territorio, garantizando la protección de los derechos humanos y la dignidad de estas personas que huyen del terror y la desesperación.
Invitamos a la comunidad cristiana y a toda la sociedad a expresar su rechazo inequívoco a este acuerdo, que condena a todos esos seres humanos -mujeres y niños en su mayoría- a ver cercenados sus anhelos de libertad.
Como el Papa Francisco señaló en su discurso ante el Parlamento Europeo, "Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la inmigración (...) si es capaz de adoptar políticas correctas, valientes y concretas que ayuden a los países de origen en su desarrollo sociopolítico y a la superación de sus conflictos internos -causa principal de este fenómeno-, en lugar de políticas de interés, que aumentan y alimentan estos conflictos. Es necesario actuar sobre las causas y no solamente sobre los efectos".
 (Cáritas).-
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

martes, 8 de marzo de 2016

Padre, me abandono en tus manos

Padre, me abandono en tus manos,
el abandonarse es un compromiso solo con
y en la madurez de Cristo Jesús.

Es un dejarse ir.
es una ruptura con las cuerdas por las cuales
uno manipula, controla, administra,
la fuerza de la propia vida.
El abandonarse es no manejar nada,
no esperar nada,
el abandonarse es recibir todas las cosas
de manera en que uno recibe un regalo
con las manos abiertas,
y el corazón abierto.
El abandonarse es ser dirigido,
no por las necesidades humanas, sino por Dios,
el abandonarse es más que un compromiso,
es no hacer nada para Dios, sino dejar que
todo sea hecho por Dios.

El abandonarse se hace solamente en la
esperanza de que la vida de Dios rodee
todas las cosas,
de que venga su Reino,
de que su voluntad sea cumplida.


Publicado por Reflejos de Luz Pastoral 

El arzobispo de Madrid apunta "la necesidad de otro idioma, el del corazón".Juan José Omella: "No podemos quedarnos tranquilos hasta que la última persona salga de la pobreza"


El arzobispo de Barcelona clausuró, junto a Carlos Osoro, el mes solidario en la parroquia de El Pilar

El arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José Omella, clausuró este lunes por la tarde el mes solidario de la parroquia Nuestra Señora del Pilar. Tras la celebración de la Eucaristía, impartió una conferencia sobre la instrucción pastoral Iglesia servidora de los pobres. Aunque el prelado reconoció que quizá se había tardado en hacer un diagnóstico público de la crisis, destacó que muchos obispos sí llevaban mucho tiempo tratando el tema, fundamentalmente en sus cartas pastorales, y puso en valor la labor que siempre han realizado instituciones de Iglesia como Cáritas o Manos Unidas en favor de los más necesitados.
Hoy, según resaltó, vivimos «una crisis económica y de valores» y «no podemos quedarnos tranquilos hasta que la última persona salga de la pobreza». Tenemos que aprender a «mirar con los ojos de Dios» y no como «un sociólogo», para ver los «rostros» de cada persona en vez de números. «O la economía se reestructura en torno a la persona o volveremos a caer en otra crisis», abundó en otro momento de su intervención.
De acuerdo con la citada instrucción pastoral, lograrlo pasa por «una conversión de cada uno para no dejarnos atrapar por esta sociedad tan materialista» y por «mayor colaboración entre todos», que nos lleve a un «gran pacto social contra la pobreza». Los creyentes, según explicó monseñor Omella, tenemos que jugar un papel destacado en este cambio porque, si tenemos presente «el mensaje de Jesús», no solo estamos llamados a evangelizar a través de la liturgia o las catequesis, sino «también a través del compromiso social desde el Evangelio».
En este sentido, recordó la primera campaña de Manos Unidas, que tenía por lemaHambre de pan, hambre de cultura, hambre de Dios y sintetiza muy bien la idea de que los católicos debemos estar al lado de los últimos procurándoles alimento y ayuda, pero también mostrándoles a Dios. El Papa Francisco -al que la gente admira «no tanto por lo que dice sino por lo que hace»- le de Error Se ha producido un error al procesar el fichero jó muy clara esta doble tarea en una visita ad limina. En ella detalló que, siendo arzobispo de Buenos Aires, una señora le contó emocionada cuanta ayuda le había dado Cáritas pero lamentó que, cuando tenía «hambre de Dios», tuvo que acudir a los protestantes. No se trata de hacer «proselitismo», sino de lograr «que vean que estamos ahí por servicio al Señor», subrayó monseñor Omella.
El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, siguió con interés la conferencia y a la conclusión de la misma tuvo unas palabras de agradecimiento para el arzobispo de Barcelona por mostrar «la necesidad de otro idioma: el del corazón que nos acerca a todos». «Él es experto», apostilló.
 (Archimadrid)

Felices las mujeres…Vivir con la solidaridad por bandera


Felices las mujeres que se dejan seducir por los sueños, que tienen la sensibilidad, la fortaleza y el ánimo a flor de piel, que disfrutan creando, poniéndose hermosas para salir de fiesta, divirtiéndose, aprendiendo, compartiendo, amando.
Felices las mujeres que intentan crecer en humanidad, que se esfuerzan por alcanzar nuevas metas personales, de formación, profesionales, optando por la cooperación con todos y todas y rechazando, en este empeño, el seguir las pautas competitivas que la sociedad patriarcal impone.
Felices las mujeres que se sienten plenas desde su hondón personal; que necesitan vivir con la solidaridad por bandera, para poder sentirse una parte activa de la humanidad; que gritan y se enfurecen contra cualquier abuso de poder; que caminan erguidas, dichosas de ser como son.
Felices las mujeres que se sienten a gusto con su propio cuerpo, que no se agobian cuando suben de talla, que se sienten orgullosas de la edad que tienen, que les gusta lo que ven cada vez que se miran al espejo.
Felices las mujeres que llevan a cabo las actividades con las que más se realizan personalmente, que disfrutan del camino que recorren cada día, que se encuentran contentas cuando están en casa, en el trabajo o tomando una copa con los amigos.
Felices las mujeres que tienen verdaderos amigos y amigas con las que poder compartir todo lo que les pasa en la vida, las dificultades cotidianas, las lágrimas amargas, las alegrías y las esperanzas, los momentos de satisfacción y de tristeza.
Felices las mujeres que se comprometen por conseguir los derechos negados y la dignidad de todas las mujeres del mundo, en especial de las más oprimidas y excluidas; contra la violencia y los asesinatos machistas; para poner su granito de arena en la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y fraterna.
Felices las mujeres que son fértiles siempre que dan a luz una más honda amistad; cuando crean alternativas; cuando son fieles a sus principios y creencias; cuando generan vida de cualquier forma a su alrededor: con la justicia, el amor, la cercanía; cuando alumbran semillas de liberación para sí mismas, para sus compañeras de camino y luchas, para los hombres, para la sociedad.
Felices las mujeres que tienen a su lado hombres que luchan con ellas contra el machismo, por la igualdad de derechos, que sienten y lloran ante sus sufrimientos y se alegran y festejan sus victorias con las sonrisas que iluminan su horizonte común, compartido.


(Miguel Ángel Mesa Bouzas)

El arzobispo de Santiago defiende un "feminismo cristiano".Reconocer su dignidad, también en la Iglesia

"Las lamentables situaciones de violencia exigen justicia"

El arzobispo de Santiago de Compostela,Julián Barrio, considera "importante poder hablar de un feminismo cristiano para presentar los principios en los que se fundamenta esta causa", en el día de la celebración mañana del Día internacional de la Mujer.

En una carta pastoral divulgada hoy, Barrio reconoce que hay una situación de discriminación y opina que es una "buena ocasión para reflexionar sobre qué estamos haciendo individual y colectivamente para que la mujer sea estimada en igualdad real con el hombre".

En su carta, ejemplifica los casos de "mayor paro entre las mujeres que entre los hombres; jóvenes obligadas a dejar en edad temprana sus estudios; dificultades mayores para acceder a puestos de trabajo; imposibilidad de conciliar la vida familiar y laboral; cuando no lamentables situaciones de violencia o de abusos que escandalizan, exigen justicia y necesitan sanación".

Barrio no evoca en ningún momento la discriminación de la mujer en el seno de la Iglesia católica, pero dice que un "reconocimiento de la dignidad de la mujer" constituiría "el primer paso a dar para promover su plena participación tanto en la vida eclesial como en la social y pública".

(RD/EP)

En el Día Internacional de la Mujer, reclama un diálogo riguroso para promover el desarrollo. Manos Unidas denuncia la "feminización de la pobreza, la desigualdad y la exclusión"

La igualdad entre hombres y mujeres es una condición indispensable para acabar con el hambre
Este 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer; Manos Unidas aprovecha esta jornada para denunciar que la feminización de la pobreza, de la desigualdad y de la exclusión, sigue siendo una constante en el mundo.
Manos Unidas manifiesta que los problemas relacionados con la salud, la atención médica y sanitaria, la educación, la formación profesional, la legislación vigente, las costumbres, la violencia, los conflicto armados etc., así como la participación activa de la mujer en la vida social y en la actividad económica, son graves cuestiones que exigen un diálogo riguroso por parte de todos los implicados, para poder encontrar soluciones eficaces, estables y duraderas.
Grandes avances y mucho por andar
A lo largo de más de medio siglo de trabajo, Manos Unidas ha sido testigo de los enormes avances que se han producido en cuestiones de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. La mujer es, hoy, objeto de mayor protección legal y goza de más garantías jurídicas que nunca. Gracias al esfuerzo de gobiernos e instituciones, y con el papel indispensable de la sociedad civil en el reconocimiento de la dignidad de las mujeres, sus derechos y sus responsabilidades, se han alcanzado grandes mejoras en la instrucción de las niñas y en la promoción de las mujeres, factores fundamentales para desarraigar la pobreza y promover el desarrollo.
A pesar de ello, el camino por recorrer todavía es largo. La mujer sigue siendo víctima de la desigualdad y, como consecuencia de ello, de la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, el tráfico y la deportación para la explotación sexual, el desempleo y el trabajo esclavo, la discriminación, la exclusión de la vida pública y del ejercicio del poder. La discriminación de la mujer es patente en el acceso a la igualdad de oportunidades de desarrollo personal y comunitario. Esta discriminación lleva a la mujer a ser olvidada, marginada e, incluso, sometida a esclavitud.
Confianza en el esfuerzo

En los países en los que trabaja Manos Unidas, las mujeres son protagonistas de numerosas iniciativas de desarrollo personal, familiar y comunitario, aunque su labor pase tantas veces desapercibida o no sea reconocida. El esfuerzo de la mujer es en la mayoría de las ocasiones invisible. "Sin embargo, organizadas en asociaciones y cooperativas, en el ámbito agrario, educativo, sanitario, económico y cultural, entre otros, las mujeres son agentes fundamentales de desarrollo, de creación de renta familiar y de beneficios sociales", asegura Mª José Hernando, técnico del departamento de Estudios y Documentación de la ONGD.
"Conscientes del rol indiscutible que las mujeres juegan en todo el proceso de desarrollo,en el año 2015 Manos Unidas ha aprobado 85 proyectos dedicados exclusivamente a la promoción de la mujer, por importe de 5.284.691 euros. La mayoría de estas iniciativas se desarrollan en el sector educativo y de promoción social", informan.
Manos Unidas

EL SEÑOR ES NUESTRO REFUGIO Y FORTALEZA

Del Salmo 45:
 El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestra fortaleza es el Dios de Jacob
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestra fortaleza es el Dios de Jacob
Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestra fortaleza es el Dios de Jacob
El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestra fortaleza es el Dios de Jacob

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (5,1-3.5-16)


La Cuaresma es tiempo propicio para pedir al Señor, «para cada uno de nosotros y para toda la Iglesia», la «conversión a la misericordia de Jesús». Demasiadas veces, en efecto, los cristianos «son especialistas en cerrar las puertas a las personas» que, debilitadas por la vida y por sus errores, estarían, en cambio, dispuestas a recomenzar, «personas a las cuales el Espíritu Santo mueve el corazón para seguir adelante».

En el Evangelio de san Juan (5, 1-16) se narra acerca de una piscina —«llamada en hebreo Betesda»— caracterizada por «cinco soportales, bajo los cuales estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos». En ese sitio, en efecto, «había una tradición» según la cual «de vez en cuando bajaba del cielo un ángel» a mover las aguas, y los enfermos «que se tiraban allí» en ese momento «quedaban curados».

Por ello, explicó el Pontífice, «había tanta gente». Y, así, se encontraba también en ese sitio «un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años». Estaba allí esperando y Jesús le preguntó: «¿Quieres quedar sano?». El enfermo respondió: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua, cuando viene el ángel. Para cuando llego yo, otro se se me ha adelantado». 
«Es la acedia la que hacía que estuviese triste, que sea perezoso», destacó. Otra persona, en efecto, hubiese «buscado el camino para llegar a tiempo, como el ciego en Jericó, que gritaba, gritaba, y querían hacerle callar y gritaba más fuerte: encontró el camino». Pero él, postrado por la enfermedad desde hacía treinta y ocho años, «no tenía ganas de curarse», no tenía «fuerzas». 

Al mismo tiempo, tenía «amargura en el alma: “Pero el otro llega antes que yo y a mí me dejan a un lado”». Y tenía «también un poco de resentimiento». Era «de verdad un alma triste, derrotada, derrotada por la vida».
«Jesús tiene misericordia» de este hombre y lo invita: «Levántate. Levántate, acabemos esta historia; toma tu camilla y echa a andar». El Papa Francisco describió la siguiente escena: «Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Pero estaba tan enfermo que no lograba creer y tal vez caminaba un poco dudoso con su camilla sobre los hombros».

A este punto entraron en juego otros personajes: «Era sábado, ¿qué encontró ese hombre? A los doctores de la ley», quienes le preguntaron: «¿Por qué llevas esto? No se puede, hoy es sábado». Y el hombre respondió: «¿Sabes? Estoy curado». Y añadió: «El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla”».

Sucede, por lo tanto, un hecho extraño: «esta gente en lugar de alegrarse, de decir: “¡Qué bien! ¡Felicidades!”», se pregunta: «¿Quién es este hombre?». Los doctores comienzan «una investigación» y discuten: «Veamos lo que sucedió aquí... Debemos custodiar la ley».

Jesús «encuentra a este hombre más tarde y le dice: “Mira, has quedado sano, pero no vuelvas atrás —es decir, no peques más— para que no te suceda algo peor. Sigue adelante, sigue caminando hacia adelante”».

Y el hombre fue a los doctores de la ley para decir: «La persona, el hombre que me curó se llama Jesús. Es Aquel». Y se lee: «Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado». De nuevo comentó el Papa Francisco: «Porque hacía el bien también el sábado, y no se podía hacer».

Esta historia, dijo el Papa actualizando su reflexión, «se repite muchas veces en la vida: un hombre —una mujer— que se siente enfermo en el alma, triste, que cometió muchos errores en la vida, en un cierto momento percibe que las aguas se mueven, está el Espíritu Santo que mueve algo; u oye una palabra». Y reacciona: «Yo quisiera ir». Así, «se arma de valor y va». 

Pero ese hombre «cuántas veces hoy en las comunidades cristianas encuentra las puertas cerradas». Tal vez escucha que le dicen: «Tú no puedes, no, tú no puedes; tú te has equivocado aquí y no puedes. Si quieres venir, ven a la misa del domingo, pero quédate allí, no hagas nada más». Sucede de este modo que «lo que hace el Espíritu Santo en el corazón de las personas, los cristianos con psicología de doctores de la ley lo destruyen».

El Pontífice dijo que la Iglesia «es la casa de Jesús y Jesús acoge, pero no sólo acoge: va a al encuentro de la gente», así como «fue a buscar» a ese hombre. «Y si la gente está herida —se preguntó—, ¿qué hace Jesús?, ¿la reprende? No, va y la carga sobre los hombros». Esto, afirmó el Papa, «se llama misericordia». Precisamente de esto habla Dios cuando «reprende a su pueblo: “Misericordia quiero, no sacrificios”».

«Estamos en Cuaresma, tenemos que convertirnos». Alguien, dijo, podría reconocer: «Padre, hay tantos pecadores por la calle: los que roban, los que están en los campos nómadas... —por decir algo— y nosotros despreciamos a esta gente». Pero a este se le debe decir: «¿Y tú quién eres? ¿Y tú quién eres, que cierras la puerta de tu corazón a un hombre, a una mujer, que tiene ganas de mejorar, de volver al pueblo de Dios, porque el Espíritu Santo ha obrado en su corazón?». 

Incluso hoy hay cristianos que se comportan como los doctores de la ley y «hacen lo mismo que hacían con Jesús», objetando: «Pero este, este dice una herejía, esto no se puede hacer, esto va contra la disciplina de la Iglesia, esto va contra la ley». Y así cierran las puertas a muchas personas. Por ello, concluyó el Papa, «pidamos hoy al Señor» la «conversión a la misericordia de Jesús»: sólo así «la ley estará plenamente cumplida, porque la ley es amar a Dios y al prójimo, como a nosotros mismos».
(Papa Francisco, homilía en santa Marta del 17 de marzo de 2015)
Es decir, quien se presenta a Jesús es «un hombre derrotado» que «había perdido la esperanza». Enfermo, pero —destacó el Papa Francisco— «no sólo paralítico»: estaba enfermo de «otra enfermedad muy mala», la acedia.