viernes, 8 de mayo de 2015

En la Iglesia se discute para hacer unidad y no acuerdos, dijo el Papa en su homilía

El Espíritu Santo crea “movimiento” en la Iglesia que, aparentemente, puede parecer  “confusión” y, en cambio, si es acogido en oración y con espíritu de diálogo, siempre genera “unidad” entre los cristianos. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta en el día de la fiesta de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina.


Es el Dios desconocido el que mueve las aguas de la Iglesia y cada vez que los cristianos, comenzando por los Apóstoles, se han confrontado con franqueza y en el diálogo, sin fomentar traiciones y “acuerdos” internos, han comprendido siempre lo que era justo hacer, gracias a la inspiración del Espíritu Santo.

Francisco profundizó este tema guiado por los Hechos de los Apóstoles refiriéndose a las situaciones de confrontación y de choque que vivió la primera comunidad cristiana.

Diálogo entre hermanos, no “acuerdos” de enemigos

Teniendo en cuenta el pasaje evangélico que narra la conclusión del primer Concilio de Jerusalén, que estableció, después de no pocas fricciones, las pocas y sencillas reglas que los nuevos convertidos al Evangelio debían observar, el Santo Padre recordó que el problema, es que anteriormente se había desatado una lucha interna entre los que definió “cerrados” –  es decir el grupo de cristianos “muy apegados a la ley” que querían “imponer las condiciones del hebraísmo a los nuevos cristianos” – y Pablo de Tarso, el Apóstol de los paganos, decididamente contrario a esta constricción:
“¿Cómo resuelven el problema? Se reúnen, y cada uno da su juicio, da su opinión. Discuten, pero como hermanos, y no como enemigos. No hacen “acuerdos” afuera para vencer, no van a los poderes civiles para vencer, no matan para triunfar. Buscan el camino de la oración y del diálogo. Estos, que estaban precisamente en posiciones opuestas, dialogan y se ponen de acuerdo. Esta es obra del Espíritu Santo”.

El Espíritu mueve hacia la armonía

El Papa Bergoglio subrayó que la decisión final, se toma en la concordia. Y sobre esta base se escribe, al final del Concilio, la carta que se enviará a los “hermanos” que “provienen del paganismo” en la que, lo que se comunica, es fruto de una participación muy diferente de las maniobras o de las discusiones planteadas por los intransigentes defensores de la tradición:
“Una Iglesia en la que jamás  hay problemas de este tipo me hace pensar que el Espíritu no esté tan presente. Y en una Iglesia donde siempre se discute y hay ‘acuerdos’ y se traicionan a los hermanos, ¡allí no está el Espíritu! El Espíritu es el que hace la novedad, que mueve la situación para ir adelante, que crea nuevos espacios, que crea la sabiduría que Jesús ha prometido: ‘¡Él les enseñará!’. Es el que mueve, pero es también el que, al final, crea la unidad armoniosa ente todos”.

Fieles a los “movimientos” del Espíritu

La última observación del Papa Francisco fue acerca de la frase adoptada para concluir la carta. Palabras que revelan el alma de la concordia cristiana, y no un simple acto de buena voluntad, sino un fruto del Espíritu Santo:
“Esto es lo que nos enseña hoy esta Lectura; que nos enseña el primer Concilio ecuménico. En efecto, ‘le pareció bien’ al Espíritu Santo y a nosotros… Esa es la fórmula, cuando el Espíritu nos pone a todos de acuerdo. Ahora continuemos la celebración eucarística y pidamos al Señor Jesús, que estará presente entre nosotros, que nos envíe siempre al Espíritu Santo, a nosotros, a cada uno de nosotros. Que lo envíe a la Iglesia y que la Iglesia sepa ser fiel a los movimientos que hace el Espíritu Santo”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Promover solidaridad y acogida de los migrantes, el Papa a Conferencias Episcopales Europeas

En su discurso el Pontífice recordó que este Comité tiene como objetivo acompañar el camino ecuménico en Europa “donde comenzaron muchas de las divisiones que todavía existen entre los cristianos”. Recordando que por largo tiempo los cristianos de este continente combatieron los unos contra los otros el Papa recalcó que “el movimiento ecuménico ha permitido a las Iglesias y Comunidades eclesiales dar grandes pasos en el camino de la reconciliación y de la paz”.
Francisco destacó asimismo cómo las recientes Asambleas Ecuménicas Europeas y la Charta Oecumenica redactada en Estrasburgo en el 2001, son factores de fecunda colaboración entre la Conferencia de las Iglesias Europeas y el Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas y “motivo de gran esperanza para la superación de las divisiones” aun cuando es todavía largo el camino hacia la plena comunión “entre todos los creyentes en Cristo”.
“El Decreto conciliar sobre el ecumenismo Unitatis redintegratio afirma que la división entre los cristianos daña la santísima causa de la predicación del Evangelio a cada creatura” recordó el Pontífice y destacó cómo esto es evidente cuando las Iglesias y las comunidades eclesiales en Europa presentan visiones diversas sobre importantes cuestiones antropológicas y éticas. “Deseo por lo tanto que no falten y sean fructuosas las ocasiones de reflexión común, a la luz de la Sagrada Escritura y de la compartida tradición” afirmó.
Francisco constató luego que en la actualidad las Iglesias y las Comunidades eclesiales en Europa deben enfrentar desafíos nuevos y decisivos “a los cuales se pueden dar respuestas eficaces sólo hablando con una sola voz” y dirigió su pensamiento al desafío que presentan legislaciones que, “en nombre de un principio de tolerancia mal interpretado, impiden a los ciudadanos expresar libremente las propias convicciones religiosas”. Asimismo hizo hincapié en la actitud con la cual Europa enfrenta la dramática migración de miles de personas en fuga de las guerras, persecuciones y miseria y recordó que “las Iglesias y las Comunidades eclesiales de este continente tienen el deber de colaborar para promover la solidaridad y la acogida” así como los cristianos de Europa están llamados a “interceder con la oración y a obrar activamente para traer diálogo y paz en los conflictos en acto”.Finalmente, tras renovar su reconocimiento por el servicio eclesial de este Comité el Pontífice invocó sobre él la constante bendición del Señor.   (MCM-RV)

jueves, 7 de mayo de 2015

El amor verdadero está más en los hechos que en las palabras, dijo el Papa en su homilía

El Papa Francisco centró su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de laCasa de Santa Marta en los criterios del amor verdadero que  – dijo – debe ser concreto y capaz de comunicarse. Por eso destacó que también los monjes y las monjas de clausura, en realidad no se aíslan, sino que comunican y mucho.

El amor verdadero es concreto y constante

En el Evangelio del día Jesús “nos pide que permanezcamos en su amor”. “Hay dos criterios – afirmó el Papa Bergoglio –  que nos ayudarán a distinguir el amor verdadero del no verdadero”. Y explicó que el primer criterio es que el amor está “más en los hechos que en las palabras”: no es “un amor de telenovela”, “una fantasía”, historias que “hacen que el corazón palpite un poco, pero nada más”. Está “en los hechos concretos”. “Jesús prevenía a los suyos: ‘No aquellos que dicen ‘¡Señor! ¡Señor!’ entrarán en el Reino de los Cielos, sino aquellos que han hecho la voluntad de mi Padre, que han observado mis mandamientos’”:

Es decir, el verdadero amor es concreto, está en las obras, es un amor constante. No es un simple entusiasmo. Incluso, muchas veces es un amor doloroso: pensemos en el amor de Jesús llevando la cruz. Pero las obras del amor son aquellas que Jesús nos enseña en el pasaje del capítulo 25 de San Mateo. Pero quien ama hace esto: el protocolo del juicio. Tenía hambre, me diste de comer, etcétera. Concreción. También las bienaventuranzas, que son el ‘programa pastoral’ de Jesús, son concretas”.

El Papa subrayó que “una de las primeras herejías en el cristianismo fue la del pensamiento gnóstico” que hablaba de un “Dios lejano… y carecía de concreción”. En cambio, el amor del Padre “fue concreto, envió a su Hijo… hecho carne para salvarnos”.
Los monjes y las monjas de clausura comunican mucho

El segundo criterio del amor – prosiguió explicando el Papa – es que “se comunica, no permanece aislado. El amor da de sí mismo y recibe, se hace esa comunicación que existe entre el Padre y el Hijo.Comunicación que es obra del Espíritu Santo”:
“No existe el amor sin comunicarse, no existe el amor aislado. Pero alguno de ustedes podría decirme: ‘Pero Padre, los monjes y las monjas de clausura están aislados’. Pero comunican... y tanto: con el Señor, también con quienes van a encontrar una palabra de Dios… El verdadero amor no puede aislarse. Si está aislado, no es amor. Es una forma espiritualista de egoísmo, de permanecer encerrado en sí mismo, buscando el propio beneficio… Es egoísmo”.

Simple, pero no fácil, porque el egoísmo nos atrae

El Papa Francisco también afirmó que “permanecer en el amor de Jesús significa hacer” y “capacidad de comunicarse, de diálogo, tanto con el Señor como con nuestros hermanos”:
“Es tan simple esto. Pero no es fácil. Porque el egoísmo, el propio interés nos atrae, y nos atrae para no hacer, y nos atrae para no comunicarnos. ¿Qué dice el Señor de aquellos que permanecerán en su amor? ‘Les he dicho estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena’. El Señor que permanece en el amor del Padre es gozoso, ‘y si ustedes permanecerán en mi amor, su alegría será plena’: una alegría que tantas veces viene junto a la cruz. Pero aquella alegría  – Jesús mismo nos lo ha dicho  – nadie nos la podrá quitar”.
El Pontífice concluyó su homilía pidiendo al Señor que “nos dé la gracia de la alegría, aquella alegría que el mundo no puede dar”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

miércoles, 6 de mayo de 2015

Cuando Gracián oyó por primera vez el nombre de Teresa de Jesús

El 6 de junio del año 1545 nacía en Valladolid Jerónimo Gracián, amigo y compañero de Teresa de Jesús. El año pasado se cumplieron cuatrocientos años de su muerte, que tuvo lugar en Bruselas el 21 de septiembre de 1614.
¿Cómo tuvo Gracián conocimiento de Teresa de Jesús? Bastante antes de conocerla personalmente en Beas de Segura, se tropezó con el libro de las Constituciones en el convento de la Imagen de Alcalá, fundado por María de Jesús (Yepes), también reformadora carmelita. Teresa de Jesús había dejado un ejemplar de sus Constituciones en este convento cuando le pidieron ayuda para encauzar la vida de esta comunidad y estuvo unos meses con ellas. El propio Gracián narra la carambola que le llevó a este “encuentro” en su obra Scholias y adiciones a la Vida de santa Teresa compuesta por el P. Ribera:
 «Esta sierva de Dios [María de Jesús Yepes] fue el primer motivo que tuve para entrar en esta Religión y conocer a la M. Teresa de Jesús. Porque estando en Alcalá recién ordenado de misa, nunca la solía decir sino en el Colegio de la Compañía de Jesús.
Y un día de señor S. Francisco del año del Señor de 1571 parecióme sería bueno irla a decir a S. Juan de la Penitencia, monasterio de monjas Franciscas, donde estaba por doncella María de San José, mi hermana, que ahora es Supriora en Madrid. Pero cuando yo llegué, ya habían cerrado la iglesia y no había aparejo. Y así, me fui a la Concepción, que era allí cerca, donde me rogaron se la cantase porque no tenían misa y tenían obligación de decirla cantada.
Respondiéndoles que no sabía cantar, dijeron que entonadamente, como ellas cantaban, bien sabría. Acabada la misa, en la cual no se halló ningún  seglar sino una señora llamada doña Beatriz de Mendoza con una hija suya que después se vino a casar con don Francisco de Cepeda, sobrino de la santa M. Teresa de Jesús, predíqueles del señor S. Francisco, pensando que eran Descalzas Franciscas.
Y después, hablando a  la M. María de Jesús, dijome que eran Descalzas Carmelitas y contóme de su regla y estatutos, y rogóme la confesase a ella y a otras que lo pidieron.
Para hacer bien hecho este ministerio, pedí a una me prestase la Regla que profesaban. Diómela, que era la de la M. Teresa de Jesús, y entonces fue la primera noticia que de ella tuve.
Agradáronme tanto aquellas Constituciones, que por curiosidad hice apuntamientos de ellas, y después escribí algunas advertencias acerca de ellas, sacadas de lo que la Sagrada Escritura dice de la vida de los profetas de esta Orden, para enviar a la M. Teresa de Jesús, escribiéndola sin conocerla; ella me lo agradeció mucho. Y creo yo que debió de hacer con sus oraciones de manera que vine a tomar el hábito de esta Orden, con vocación tan contraria a todas las razones humanas cual se espantará quien la leyere en el libro que tengo escrito de las Fundaciones de los Descalzos».
Lejos estaba él de pensar aquel día, cuando le entregaron las Constituciones, que el encuentro con aquella mujer le cambiaría la vida.


El matrimonio y la familia, reflejo de la fuerza y la ternura de Dios. Catequesis del Papa.

“Queridos hermanos y hermanas: La catequesis de hoy está dedicada a la belleza del matrimonio cristiano, que no es simplemente la belleza de la ceremonia que se hace en la iglesia, sino del sacramento que hace a la Iglesia iniciando una nueva comunidad familiar”.
Una dignidad impensable
El gran pregonero de Jesucristo, San Pablo, hablando de la nueva vida en Cristo, dice que los cristianos están llamados a amarse como Cristo los ha amado, es decir “sometiéndose los unos a los otros”. Pero, ¿qué significa esto? El Sucesor de Pedro lo explicó con sencillas palabras:
“El matrimonio es un gran misterio que tiene la gran dignidad de reflejar el amor de Cristo a su Iglesia. Todos los cristianos estamos llamados a amar como Cristo nos amó, pero el marido, dice el apóstol Pablo,  debe amar a su mujer «como a su propio cuerpo», como Cristo «ama a su Iglesia». Esta radicalidad evangélica restablece la reciprocidad originaria de la creación”.
Un acto de total entrega
A través del sacramento del matrimonio, los esposos cristianos dan testimonio del coraje de creer en la belleza del acto creador de Dios:
“El sacramento del matrimonio es un acto de fe y de amor, en el  que los esposos, mediante su libre consentimiento, realizan su vocación de entregarse sin reservas y sin medida”.
“Un amor que empuja a ir siempre más allá”, dijo Francisco, “más allá de nosotros mismos y también más allá de la misma familia”.
Vínculo Iglesia - Matrimonio
La analogía entre la pareja marido-mujer y la de Cristo-Iglesia, que comprendemos a través de las palabras de san Pablo “sometidos los unos a los otros”, que a su vez el Pontífice explicó que significa, “al servicio los unos de los otros”, además de ayudarnos a captar el sentido espiritual, nos lleva a pensar en el vínculo indisoluble de la historia de Cristo y de la Iglesia con la historia del matrimonio y de la familia humana:  
“La Iglesia está totalmente implicada en cada  matrimonio cristiano: se edifica con sus logros y sufre sus fracasos. Asumamos seriamente la responsabilidad que se desprende de este vínculo indisoluble”.
Amplitud del matrimonio cristiano
En esta profundidad del misterio de lo creatural, prosiguió explicando el Papa, reconocido y restablecido en su pureza se abre un segundo “gran horizonte” que caracteriza el sacramento del matrimonio:
“La  decisión de «casarse en el Señor» tiene también una dimensión misionera, pues requiere que los esposos estén dispuestos a ser transmisores de la bendición y de la gracia del Señor para todos”.
De hecho, concluyó el Papa Francisco, los esposos cristianos participan “en cuanto esposos” en la misión de la Iglesia, y “para esto” – exclamó: ¡se necesita coraje para esto! ¡Para amarse como Cristo ama a la Iglesia!”
“La ruta del amor está marcada”, enseñó en su catequesis el Sucesor de Pedro: “se ama como se ama a Dios”, es decir “para siempre”. “Hombres y mujeres valientes para llevar este tesoro en las “vasijas de barro” de nuestra humanidad, son un recurso esencial para la Iglesia. “¡Que Dios los bendiga mil veces por esto!”.
“Queridos  hermanos y hermanas, pidamos para que el matrimonio y las familias sean un reflejo de la fuerza y de la ternura de Dios en nuestra sociedad. Muchas gracias”
(GM – RV)

martes, 5 de mayo de 2015

El cristiano sabe soportar las tribulaciones con confianza, dijo el Papa.

Tribulaciones, entrega y paz. Son las tres palabras en torno a las cuales el Papa Francisco desarrolló su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Santo Padre subrayó que el cristiano no tiene una “actitud sadomasoquista” frente a las dificultades, sino que se encomienda al Señor con confianza y esperanza.

San Pablo es perseguido, pero a pesar de las diversas tribulaciones, permanece firme en la fe y anima a los hermanos a esperar en el Señor. Inspirándose en un pasaje de los Hechos de los Apóstoles, de la Primera Lectura, el Papa Francisco se detuvo a considerar tres puntos: tribulaciones, entrega y paz. Y recordó que para entrar en el Reino de Dios es necesario “pasar momentos oscuros, momentos difíciles”.

El cristiano soporta las tribulaciones con valentía

Sin embargo, advirtió el Papa, ésta “no es una actitud sadomasoquista”, sino que es “la lucha cristiana” contra el príncipe de este mundo que trata de separarnos “de la Palabra de Jesús, de la fe, de la esperanza”. Y puso de manifiesto que “soportar las tribulaciones” es una frase que el Apóstol Pablo usa mucho:
“‘Soportar’: es más que tener paciencia, es llevar sobre los hombros, llevar el peso de las tribulaciones. Y también la vida del cristiano tiene momentos así. Pero Jesús nos dice: ‘Tengan coraje en aquel momento. Yo he vencido, también ustedes serán vencedores’. Esta primera palabra nos ilumina para ir adelante en los momentos más difíciles de la vida, aquellos momentos que también nos hacen sufrir”.
Y después de haber dado este consejo, prosiguió diciendo el Papa, Pablo “organiza aquella Iglesia”, “reza por los presbíteros, impone  las manos y los encomienda al Señor”.

Encomendarse al Señor en los momentos difíciles

La segunda palabra: “entregarse”. “Un cristiano – dijo Francisco  – puede llevar adelante las tribulaciones y también las persecuciones encomendándose al Señor”. Sólo Él – reafirmó – “es capaz de darnos la fuerza, darnos la perseverancia en la fe, darnos la esperanza”:
“Encomendar al Señor algo, entregar al Señor este momento difícil,  encomendarme yo mismo al Señor encomendar al Señor a nuestros fieles, nosotros los sacerdotes, los obispos; encomendar nuestras familias, nuestros amigos al Señor y decirle: ‘Cuida de estos, son los tuyos’. Es una oración que no siempre hacemos, la oración de encomendar: ‘Señor te encomiendo esto, llévalo Tú adelante’, es una bella oración cristiana. Es la actitud de la confianza en el poder del Señor, también en la ternura del Señor que es Padre”.
Cuando una persona “hace esta oración”, desde el corazón – añadió el Papa Bergoglio –  entonces siente que está encomendada al Señor, se siente segura: “Él no defrauda jamás”. La tribulación –  fue la reflexión del Papa – nos hace sufrir, pero “el hecho de encomendarnos al Señor te da esperanza y de aquí surge la tercera palabra: la paz”.

La paz del Señor refuerza la fe y la esperanza

Francisco recordó lo que Jesús dice, como “despedida”, a sus discípulos: “Les dejo la paz, les doy mi paz”. Y puso de manifiesto que “no se trata de una sencilla tranquilidad”, sino de una paz que “va adentro, una paz que te da la fuerza, que refuerza lo que hoy hemos pedido al Señor: nuestra fe y nuestra esperanza”:
“Tres palabras: tribulaciones, entrega y paz. En la vida debemos ir por caminos de tribulación pero es la ley de la vida. Y en aquellos mementos encomendarse al Señor y Él nos responde con la paz.  Este Señor que es Padre nos ama tanto y jamás decepciona. Prosigamos ahora la celebración eucarística con el Señor, pidiendo que refuerce nuestra fe y nuestra esperanza, pidiendo que nos dé confianza para vencer las tribulaciones porque Él ha vencido al mundo, y que nos dé a todos su paz”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Sal 144, 10-11. 12-13ab. 21 
Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, 
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado, 
que hablen de tus hazañas.
Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Explicando tus hazañas a los hombres, 
la gloria y majestad de tu reinado. 
Tu reinado es un reinado perpetuo, 
tu gobierno va de edad en edad.
Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, 
todo viviente bendiga su santo nombre 
por siempre jamás.
Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

La paz os dejo, mi paz os doy.


Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 27-31a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

– «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado.” Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mi, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.»

«LA CRUZ DE CRISTO, SALVACIÓN DEL GÉNERO HUMANO»

Nuestro Señor fue conculcado por la muerte, pero él, a su vez, conculcó la muerte, pasando por ella como si fuera un camino. [...] La muerte le mató gracias al cuerpo que tenía; pero él, con las mismas armas, triunfó sobre la muerte. La divinidad se ocultó bajo los velos de la humanidad; sólo así pudo acercarse a la muerte, y la muerte le mató, pero él, a su vez, acabó con la muerte. La muerte destruyó la vida natural, pero luego fue destruida, a su vez, por la vida sobrenatural.

La muerte, en efecto, no hubiera podido devorarle si él no hubiera tenido un cuerpo, ni el abismo hubiera podido tragarle si él no hubiera estado revestido de carne; por ello quiso el Señor descender al seno de una virgen para poder ser arrebatado en su ser carnal hasta el reino de la muerte. Así, una vez que hubo asumido el cuerpo, penetró en el reino de la muerte, destruyó sus riquezas y desbarató sus tesoros.

Porque la muerte llegó hasta Eva, la madre de todos los vivientes. Eva era la viña, pero la muerte abrió una brecha en su cerco, valiéndose de las mismas manos de Eva y Eva gustó el fruto de la muerte, por lo cual la que era madre de todos los vivientes se convirtió en fuente de muerte para todos ellos.

Pero luego apareció María, la nueva vid que reemplaza a la antigua; en ella habitó Cristo, la nueva Vida. La muerte, según su costumbre, fue en busca de su alimento y no adivinó que, en el fruto mortal, estaba escondida la Vida, destructora de la muerte; por ello mordió sin temor el fruto, pero entonces liberó a la vida, y a muchos juntamente con ella.
El admirable hijo del carpintero llevó su cruz a las moradas de la muerte, que todo lo devoraban, y condujo así a todo el género humano a la mansión de la vida. Y la humanidad entera, que a causa de un árbol había sido precipitada en el abismo inferior, por otro árbol, el de la cruz, alcanzó la mansión de la vida. En el árbol, pues, en que había sido injertado un esqueje de muerte amarga, se injertó luego otro de vida feliz, para que confesemos que Cristo es Señor de toda la creación.

¡A ti la gloria, a ti que con tu cruz elevaste como un puente sobre la misma muerte, para que las almas pudieran pasar por él desde la región de la muerte a la región de la vida!

lunes, 4 de mayo de 2015

María del magníficat

María, creemos como tú,
que la actitud más bella del creyente
es ponerse a cantar y agradecer
el don maravilloso del Señor
que llega hasta nosotros hecho gracia...

María, creemos como tú,
que abrirse a la Palabra y decir Si
es salir al encuentro del Señor
que nos sigue llamando cada dia
a la hora de la tarde y de la brisa...

María, creemos como tú,
que el Dios de los humildes y los pobres
compromete a su Hijo
con todos los que sufren en sus carnes
el llanto del desprecio y la opresión...

María, creemos corno tú,
que el brazo del Señor
acoge a los sencillos
y niega al poderoso las razones
para hacer del dominio y la riqueza explotación.

María, creemos como tú,
que el dichoso y feliz del Nuevo Reino
descubre en el servicio
el camino que ensalza la grandeza
del pobre y del hermano ...

María, creemos como tú,
que el Dios de la promesa
se hizo en ti realidad y plenitud
y vive desde entonces nuestra historia
cogido de tu mano y nuestra mano.


Fuente: Reflejos de Luz

¿Qué pide el papa Francisco para el Año Santo de la Misericordia?

Propone vivir las 14 obras de misericordia

El tema de la Misericordia es un punto central del pontificado del papa Francisco, el cual pasará a ser llamado el Papa que impulsó la Misericordia, o el Papa de la Misericordia.
En su bula de convocatoria del Año Santo o Jubilar de la Misericordia, titulada “Misericordiae Vultus” (El rostro de la Misericordia), Francisco vuelve a pescar en la praxis de la vida cristiana y cita en concreto a las Obras de Misericordia, tanto corporales como espirituales (n. 15) y dice sin embudos: “Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo –convocado entre el 8 de diciembre próximo y el 20 de noviembre del año 2016—sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo de despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza (…) pues los pobres son “los privilegiados de la misericordia divina”.

El papa narra después la escena del Juicio Final contenida en el Evangelio de Mateo (Mt, 25, 31-46), donde aparece con toda claridad que solo se salvarán los que han sido misericordiosos y se condenarán los que no han obrado la misericordia, separándolos unos a la derecha y otros a la izquierda. Lo que habéis hecho a uno de mis pequeños “a Mí me lo habéis hecho”. Irán, pues al infierno, los que no obraron misericordia con los pobres y enfermos, los necesitados de comprensión y compasión, los que viven solos, los que no tienen que comer ni vestir, los inmigrantes, los muertos.

Son 14 las obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales, dice el Papa como decían los antiguos catecismos. Las corporales son, dice Francisco: “dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero (cfr. al inmigrante), asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos”. Y “no olvidemos las espirituales”, dice el papa: “dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas (cfr. asistir a los ancianos y a los enfermos especiales), rogar a Dios por los vivos y los difuntos”.

He ahí todo un panorama de vida. Y el papa ha dicho también: tan importante es el hacer como el ser, es decir “no basta con hacer obras de misericordia, sino que hay que ser misericordiosos con los demás” y cita a san Juan de la Cruz: “en el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados en el amor” (Palabras de luz y amor, 57).
Algunos podrán decir que no hay “cautivos”, y sin embargo hay niños, hombres y mujeres esclavos en sus trabajos, en sus países, y esclavos de las drogas, del sexo, de las pasiones incontroladas. Hay niños y viejos abandonados. Niños en el seno de madres que no los dejarán nacer. Hay personas tristes que viven deprimidas sin que nadie las consuele.

El Jubileo de la Misericordia será un año de muchas gracias divinas, que el Señor esparcirá por todos los hombres, ya sean estos creyentes o no creyentes. Será un año que va a golpear duro contra el individualismo y el egocentrismo tan de moda en la sociedad actual. Será un año para que las mujeres y los hombres salgan de su ensimismamiento (de pensar en sí mismos) y volverse hacia los demás usando la misericordia, el perdón, la comprensión, la ternura. Porque en realidad, como dice una de las Bienaventuranzas que Jesús predicó en el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia” (Mt, 5, 7).
Porque ¿cómo podremos alcanzar la misericordia de Dios si no somos nosotros misericordiosos con los demás hombres (niños, mujeres, hombres, ancianos)?

El año jubilar será un año de muchas gracias. Lo ha dicho el Papa. Lo que no dice, pero lo piensa, es que ojalá sirva no solo para los creyentes, sino también para remover los corazones de quienes asesinan por odio a la fe, de los terroristas, de los traficantes de droga, de los pederastas, de los corruptos y corruptores, entre otros grandes pecados enumerados por el papa Francisco de la época actual. Al efecto, en este Año Jubilar será una llamada de todos a una confesión profunda, y hasta se habilitarán confesores extraordinarios para perdón los grandes pecados que son reservados al Papa.
 Autor: 
Salvador Aragonés. Fuente: Aleitea