domingo, 1 de marzo de 2015

"Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo".

Evangelio según San Marcos 9,2-10.

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos.

Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.

Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".
Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.

Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: "Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo".

De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.

Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría "resucitar de entre los muertos".

NO CONFUNDIR A NADIE CON JESÚS. José Antonio Pagola

Mc 9, 2-10

Según el evangelista, Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, los lleva aparte a una montaña, y allí «se transfigura delante de ellos». Son los tres discípulos que, al parecer, ofrecen mayor resistencia a Jesús cuando les habla de su destino doloroso de crucifixión.

Pedro ha intentado incluso quitarle de la cabeza esas ideas absurdas. Los hermanos Santiago y Juan le andan pidiendo los primeros puestos en el reino del Mesías. Ante ellos precisamente se transfigurará Jesús. Lo necesitan más que nadie.

La escena, recreada con diversos recursos simbólicos, es grandiosa. Jesús se les presenta «revestido» de la gloria del mismo Dios. Al mismo tiempo, Elías y Moisés, que según la tradición, han sido arrebatados a la muerte y viven junto a Dios, aparecen conversando con él. Todo invita a intuir la condición divina de Jesús, crucificado por sus adversarios, pero resucitado por Dios.

Pedro reacciona con toda espontaneidad: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No ha entendido nada. Por una parte, pone a Jesús en el mismo plano y al mismo nivel que a Elías y Moisés: a cada uno su tienda. Por otra parte, se sigue resistiendo a la dureza del camino de Jesús; lo quiere retener en la gloria del Tabor, lejos de la pasión y la cruz del Calvario.

Dios mismo le va a corregir de manera solemne: «Este es mi Hijo amado». No hay que confundirlo con nadie. «Escuchadle a él», incluso cuando os habla de un camino de cruz, que termina en resurrección.

Solo Jesús irradia luz. Todos los demás, profetas y maestros, teólogos y jerarcas, doctores y predicadores, tenemos el rostro apagado. No hemos de confundir a nadie con Jesús. Solo él es el Hijo amado. Su Palabra es la única que hemos de escuchar. Las demás nos han de llevar a él.

Y hemos de escucharla también hoy, cuando nos habla de «cargar la cruz» de estos tiempos. El éxito nos hace daño a los cristianos. Nos ha llevado incluso a pensar que era posible una Iglesia fiel a Jesús y a su proyecto del reino, sin conflictos, sin rechazo y sin cruz. Hoy se nos ofrecen más posibilidades de vivir como cristianos «crucificados». Nos hará bien. Nos ayudará a recuperar nuestra identidad cristiana.


José Antonio Pagola

sábado, 28 de febrero de 2015

Qué difícil se nos hace eso de amar a los enemigos y de rezar por los que nos persiguen.

Qué difícil se nos hace eso de amar a los enemigos y de rezar por los que nos persiguen. Nos parece que eso de amar al que nos critica, al que nos engaña, al que nos pone la zancadilla, al que nos hace la vida imposible, etc., consiste en ir de buenos, es decir, de tontos por la vida, dejando que los demás se aprovechen de nosotros. Y si encima tenemos que rezar por ellos, para que el Señor les bendiga, nos sienta todavía peor: sería el colmo que a ellos les fuera bien en la vida, gracias a nuestra oración, mientras nosotros padecemos con resignación su crítica, su engaño, sus zancadillas y sus tormentos. No están las cosas como ir de ingenuos por el mundo, aunque sea en nombre de Dios. Lo otro es un heroísmo que solo Dios puede hacer, por eso de que es Dios, pero que no nos lo ponga difícil.
En realidad, nos cuesta entender el corazón de Dios, que actúa por la lógica del amor de un padre, o de una madre. Cuántas veces vemos a los padres que hacen cosas injustas, exageradas y hasta absurdas con hijos ingratos y desagradecidos. Pues, eso que los demás medimos con la vara de la justicia, ellos, sin embargo, lo miden desde la lógica del amor; por eso, prefieren dejarse llevar al límite por el amor incondicional hacia ese sinverguenza que, sin embargo, no deja de ser su hijo. Sólo desde este amor tan fiel se entiende que Dios Padre haga salir el sol sobre malos y buenos, y mande la lluvia sobre justos e injustos,
Si no superamos la religión del mero cumplimiento, de los plazos, de los regateos y excusas, no llegaremos nunca a entender esta sobreabundancia de amor propia del corazón de Dios Padre. Si nuestro amor a Dios nos lleva solo a cumplir, a contentarnos con mínimos, a aplicar sobre los demás nuestra medida arbitraria de justicia, nunca entenderemos por qué Dios (¡con perdón!) va de tonto por la vida y deja que los hombres se aprovechen de él. Porque ¿habrá algún descreído que agradezca alguna vez a Dios ese sol que cada día sale para él y esa lluvia que hace crecer sus campos? ¿No ama Dios a sus enemigos, a los que le critican, a los que le persiguen, etc? Nosotros, en cambio, intentamos mantenernos en el difícil equilibrio de quedar bien con Dios, quedar bien con los amigos y, por supuesto, poner en su sitio a los enemigos. Todo a la vez.

La perfección a la que nos invita el Evangelio está en el orden del amor. No es la perfección literal y puntillosa de nuestros cumplimientos, a veces tan aparentes y engañosos, con los que incluso podemos llegar a justificar muchos pecados de omisión. Se trata, más bien, de la perfección en el amor, es decir, de amar como ama Dios. ¿Que cómo ama Dios? Pues ¡hasta el extremo! Lo explica muy bien san Juan, al principio del relato de la pasión de Cristo. Así aman los padres a sus hijos, a los buenos y a los malos: hasta el extremo. Y así nos ama Dios a nosotros: hasta el extremo. El problema es que esto, en el fondo, no nos lo terminamos de creer, porque nos complicaría mucho la vida, y preferimos contentarnos con nuestras medianías, haciendo del amor cristiano un mero protocolo social. Pero, “si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis?”. En realidad, este premio es el amor mismo, pues no hay plenitud y gozo comparable con el don de este amor, que nos hace, incluso, llegar a dar la vida por el enemigo.
Archidiócesis de Madrid

Angustia por los cristianos rehenes de los yihadistas; el arzobispo siro-católico Hindo pide evitar alarmas inútiles

Son más de trescientos los cristianos asirios y caldeos de los pueblos de la rivera del río Khabur tomados como rehenes y deportados por los yihadistas a sus fortalezas. “Si las primeras noticias hablaban de 90 secuestrados - refiere a la Agencia Fides el Arzobispo Jacques Behnan Hindo - “Ahora podemos decir que los rehenes en manos de los yihadistas son alrededor de 350. Sólo los controles y la recogida de información en los puntos de encuentro de los refugiados, con el paso de los días, permiten elaborar las listas de los rehenes y tener una imagen más clara de la situación, que siempre queda sujeta a nuevas noticias”. 

Según cuanto ha comunicado el sitio web curdo ARA Newas da Samir Taji, miembro del Frente Al-Nusra (grupo yihadista sirio vinculado a Al Qaeda), la milicia del Estado Islámico primero parece que han retenido a los prisioneros asirios - entre ellos mujeres y niños - en un centro de detención en el Monte Abdulaziz, para luego dispersarlos en centros de las zonas bajo su control, incluido su bastión de al-Raqqa. Entre los prisioneros parecen estar cuarenta soldados curdos y algunos milicianos asirios de la Brigada de autoprotección Sutoro. 

Mientras tanto, por el momento, el flujo de personas desplazadas hacia las ciudades de Hassaké y Qamishli y otros centros urbanos se ha detenido. Ayer llegaron a Hassaké unos cincuenta beduinos árabes, huyendo de la zona afectada por la ofensiva de los yihadistas. 

En este contexto incierto, el arzobispo Hindo critica la tendencia engañosa y reprobable de difundir rumores incontrolados y que no pueden verificarse que luego entran en el circuito mediático global sin los controles adecuados, convirtiéndose en “noticias”. “Los cristianos que han huido de los pueblos de Khabur - dice a Fides el Arzobispo siro-católico - nos dicen que durante el asalto de los yihadistas fueron asesinados cuatro milicianos asirios, miembros de la milicia de autodefensa conocidos con el nombre de Sotoro. A ellos hay que añadir otro cristiano, que ha muerto dentro de su tienda a la que los yihadistas dieron fuego. Quizás también él estaba armado y había tratado de oponerse a los yihadistas. 

Por el momento, no tenemos noticia confirmada de ninguna otra muerte. No veo qué sentido tiene despertar la alarma y crear rumores no verificados sobre el número de muertos, para pintar como aún más grave una situación que de por sí sola ya es muy trágica”. 

Mons. Hindo también renueva sus críticas por la gestión de la enésima emergencia humanitaria por parte de las organizaciones de asistencia: “Sólo ayer – informa el Arzobispo – la Media Luna Roja empezó a distribuir 125 paquetes de alimentos, cuando dispone de miles de ellos aquí en Hassaké. Hasta el momento, los refugiados habían recibido ayuda sólo del Patriarcado siro ortodoxo”. (GV)

viernes, 27 de febrero de 2015

MI ALMA ESPERA EN EL SEÑOR, DE ÉL VIENE LA MISERICORDIA


Del Salmo 129:

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Si llevas cuenta de los delitos,
Señor, ¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?


News.va

¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida? ¿Qué significa en la práctica convertirse?


¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida? ¿Qué significa en la práctica convertirse? En su penúltima audiencia (13-II-2013) Benedicto XVI quiso reflexionar sobre las tentaciones de Cristo (cf. Lc 4, 1-13). Y comenzó invitando a plantearse una pregunta fundamental: “Qué es lo que realmente cuenta en mi vida?”. 

La tentación de suplantar a Dios
 
La primera tentación quiere reducir los deseos y necesidades del hombre al pan, cuando en realidad no es menor el hambre de verdad, el hambre de Dios.
 
La segunda es sobre el poder, y Jesús deja claro que el poder que salva el mundo es el poder de la cruz, de la humildad y del amor. Y en la tercera, el demonio le propone hacer algo extraordinario, espectacular.
 
Observa el Papa que hay un núcleo en las tres tentaciones: “Es la propuesta de instrumentalizar a Dios, usarlo para los propios intereses, para la propia gloria y para el propio éxito”. Con otras palabras, “ponerse a sí mismos en lugar de Dios, removiéndolo de la propia existencia y haciéndolo parecer superfluo”.
 
Esas tres tentaciones también nos acechan a nosotros. Por eso cada uno, observa Benedicto XVI, debería preguntarse: “¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida? ¿Es Él el Señor o soy yo?”

Dejar que Dios ocupe el primer lugar
 
Se hace necesario, por lo tanto, superar esa tentación de someter a Dios a nuestros propios intereses, o dejarlo a un lado. Y convertirse, como escuchamos muchas veces en Cuaresma. Esa palabra significa seguir a Jesús de modo que Él guíe nuestra vida; dejar que Dios nos trasforme, dejando de pensar que nosotros somos los únicos constructores de nuestra existencia; reconocer que somos criaturas de Dios, y que sólo “perdiendo” nuestra vida en Él podemos ganarla.
 
“Hoy –señala– ya no se puede ser cristiano como mera consecuencia del hecho de vivir en una sociedad de raíces cristianas; incluso el que nace en una familia cristiana y es educado religiosamente debe, cada día, renovar la opción de ser cristiano; es decir, de poner a Dios en primer lugar, frente a las tentaciones que una sociedad secularizada le propone de continuo, frente al juicio crítico de muchos contemporáneos”.
 
Este poner a Dios por delante se concreta en muchas cosas. Ejemplifica el Papa: la fidelidad al matrimonio, la misericordia en la vida cotidiana, el tiempo para la oración, la oposición a elecciones tales como el aborto en caso de embarazo indeseado, la eutanasia en caso de enfermedad grave, la selección de embriones (con la consecuente muerte de muchos otros) para prevenir enfermedades hereditarias, etc.
 
Benedicto XVI evoca las conversiones de san Pablo y de san Agustín, en la época antigua. Pero también otras de nuestra época, concretamente las de Pavel Florenskij, Etty Hillesum y Dorothy Day.
 
O Dios, o yo    
 
Cada uno de nosotros, añade, ha de estar preparado para ser visitado por Dios, sin dejarse llevar por espejismos, apariencia o cosas materiales.
 
Y concluye proponiendo: “En este Tiempo de Cuaresma, en el Año de la Fe, renovemos nuestro empeño en el camino de la conversión, para superar la tendencia a cerrarnos en notros mismos y para dejar, en cambio, espacio a Dios, mirando con sus ojos la realidad cotidiana”.
 
De esta manera, la alternativa entre la cerrazón de nuestro egoísmo y la apertura al amor de Dios y a los otros, corresponde a la alternativa de las tentaciones de Jesús, entre poder humano y amor a la Cruz, entre el mero bienestar y la obra de Dios. “Convertirse –en suma– significa no cerrarse en la búsqueda del propio éxito, del propio prestigio, de la propia posición; sino actuar de tal manera que cada día, en las cosas pequeñas, la verdad, la fe en Dios y el amor sean lo más importante”.
 
Eso es, en efecto, lo decisivo para un cristiano. En último término, o Dios (y tras de Dios están siempre los demás) o yo.
 
Artículo originalmente publicado por Primeros Cristianos

COMO CONFESARME

«Perdonad, y se os perdonará». San Clemente


De la carta de san Clemente primero, papa, a los Corintios. (Caps. 7, 4-8, 3; 8, 5-9, 1; 13, 1-4; 19, 2)

Fijemos con atención nuestra mirada en la sangre de Cristo, y reconozcamos cuán preciosa ha sido a los ojos de Dios, su Padre, pues, derramada por nuestra salvación, alcanzó la gracia de la penitencia para todo el mundo. [...]

Seamos, pues, humildes, hermanos, y, deponiendo toda jactancia, ostentación e insensatez, y los arrebatos de la ira, cumplamos lo que está escrito, pues lo dice el Espíritu Santo: No se gloríe el sabio de su sabiduría, no se gloríe el fuerte de su fortaleza, no se gloríe el rico de su riqueza; el que se gloríe, que se gloríe en el Señor, para buscarle a él y practicar el derecho y la justicia; especialmente si tenemos presentes las palabras del Señor Jesús, aquellas que pronunció para enseñarnos la benignidad y la longanimidad. 

Dijo, en efecto: Sed misericordiosos, y alcanzaréis misericordia; perdonad, y se os perdonará; como vosotros hagáis, así se os hará a vosotros; dad, y se os dará; no juzguéis, y no os juzgarán; como usareis la benignidad, así la usarán con vosotros; la medida que uséis la usarán con vosotros.
News.va

jueves, 26 de febrero de 2015

PIDAN Y SE LES DARÁ


Evangelio según San Mateo 7,7-12.

Jesús dijo a sus discípulos:
"Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.

¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra?
¿O si le pide un pez, le da una serpiente?

Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas".

“Déjate sorprender por Dios”.

Examina tu conciencia: la verdad interior

La figura del profeta Elías que combate con celo y tenacidad, pero con un egocentrismo exagerado por defender la alianza entre el Señor y su pueblo; ha sido la fuente de inspiración para las reflexiones del predicador carmelita.

Después de haber analizado la trágica situación de Elías, que viene descrita en el capítulo 19 del 1 Libro de los Reyes, donde vemos al profeta en un estado de “depresión mortal”, temeroso, huyendo, solo, agotado, desilusionado de su fracaso, el padre Secondin, invitó a “examinar la propia conciencia”.

Este estado de depresión del profeta, dijo el carmelita, “no es raro también en la vida sacerdotal”. Muchos caen en esta situación, por ello es necesario estar atentos a ciertas señales que podrían generar enormes dificultades interiores. Sobre todo cuando surge el “miedo”. Esto emerge cuando tenemos temor del futuro, temor de asumir responsabilidades. Algunas veces es acompañado por la “soledad”, el sentirnos excluidos, diversos, con sentimientos de vacío, de desilusión. Todo esto nos puede llevar a una fuga – física o imaginaria – o a la repetición obsesiva de ciertos gestos (como el consumo de alcohol y alimentos, la evasión en el mundo virtual) y a veces el deseo de la muerte.
Para evitar todo esto dijo el padre Secondin, es importante conducir una vida en la cual “la relación entre el trabajo, el descanso, la oración y las relaciones sociales” sean bien equilibradas. Es importante reconocer ciertas dinámicas interiores, señaló el predicador carmelita, siguiendo con la historia del profeta Elías, invitó a transformar la “fuga en peregrinación”, alimentándonos de la Eucaristía y sabiendo regresar a las raíces de nuestra fe.
Escucha la voz del Señor
Después de haber encontrado la verdad interior, estamos dispuestos a la escucha de la Palabra de Dios, afirmó el padre Secondin. Podemos realizar la experiencia de la “manifestación misteriosa” que vivió el profeta Elías en el Monte Horeb, la experiencia del “susurro del viento, de un brisa ligera” donde el Señor se manifiesta.
El diálogo entre el profeta y Dios, caracterizado por el fracaso de Elías y por sus acusas al Señor, han sido fuente de inspiración para las sucesivas meditaciones del carmelita. La pregunta que Dios hace al profeta: ¿Qué haces aquí? Nos muestra como Dios se presenta en este coloquio con una pregunta y obliga al hombre a mirar dentro de sí, a dar espacio a las inquietudes interiores.
A veces, dijo el padre Secondin, también para nosotros Dios se convierte en una especie de títere, y corremos el riesgo de “manipularlo” con la misma furia que envuelve al profeta. Pero Dios es libre, el fracaso de Elías no afecta a Dios, que ya tiene un designio para su pueblo que ha permanecido fiel.
El profeta es interpelado interiormente. El viento impetuoso, el terremoto, el fuego en el cual Elías no encuentra a Dios podría ser, dijo el predicador carmelita, “las proyecciones de estados interiores” de la persona.
De esta lectio, explicó el padre Secondin, deben surgir preguntas personales: ¿Estamos obsesionados por los problemas, por la carrera? ¿Cómo es nuestra relación con Dios? ¿Sabemos estar en adoración temerosa de Dios? O tenemos voces ensordecedoras como: el suceso, la vanidad, el dinero, la culpa de los demás.
Finalmente, recordando los 7 mil israelitas que permanecieron fieles al Señor, el predicador carmelita dijo, que ellos pueden representar la “fidelidad silenciosa del pueblo”. Por ello, es importante comprender esta fidelidad, ser capaces de escuchar las voces de los pobres, de los sencillos, de los pequeños que son dones preciosos y no fragmentos perdidos de la sociedad.

Cuarta jornada de los ejercicios espirituales de cuaresma para la Curia Romana

miércoles, 25 de febrero de 2015

Arzobispo de Irak: Solo en Occidente se preguntan dónde está Dios, para nosotros la fe es nuestra identidad

 La escasez en Irak es fuerte, sin embargo gracias a Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), se ha podido conseguir alojamiento para los más de 120.000 desplazados que huyeron del Estado Islámico (ISIS), que sin embargo no culpan a Dios por la tragedia, porque saben que esta viene del hombre y porque la fe cristiana es parte de su identidad, afirmó Mons. Amel Nona, Arzobispo católico-caldeo de Mosul.
La pregunta de dónde está Dios en esta persecución por la fe "tan sólo os la hacéis en Occidente, en Oriente no nos la hacemos jamás. Para nosotros la fe está mezclada con nuestra identidad y no se puede separar la fe de la identidad", afirmó reciente el Prelado.
Mons. Nona dijo que aunque los refugiados “han perdido la fe en su tierra” y en la sociedad musulmana, “lo único que no han perdido ha sido la fe cristiana. Estamos orgullosos, porque de las 120.000 personas que había en esa zona ninguno se ha convertido al Islam”.
En esta situación desoladora los cristianos no se quejan, no se lamentan ni gritan a Dios pidiendo justicia. "Cuando sucede algo así, nosotros en Oriente agradecemos a Dios todo. Porque sabemos bien que Dios no ha sido el causante de este problema sino el hombre. En esta situación la existencia de Dios es más necesaria que nunca, la presencia de Dios es más fuerte", precisa el Arzobispo de Mosul.
"Cuando hay una violencia tan brutal por parte del hombre nosotros tenemos aún más fuerte la presencia de Dios porque Él es el bien. Creemos más aún, porque es más necesario que nunca creer en una situación tan extrema como esta", asegura el Prelado.
La pregunta de dónde está Dios en esta persecución por la fe "tan sólo os la hacéis en Occidente, en Oriente no nos la hacemos jamás. Para nosotros la fe está mezclada con nuestra identidad y no se puede separar la fe de la identidad".
Estos mártires de la fe tan solo piden que el resto del mundo no se olvide de ellos, de su sufrimiento, de la injusticia que sufren cada día desde hace más de seis meses. Por eso cada vez que reciben ayuda para ellos significa mucho más que la solución a un problema de alojamiento o comida.
“Esta ayuda no es sólo material sino que muestra que los demás cristianos no nos olvidan y sienten como suyas las necesidades de los cristianos de Irak. No podemos pedirles que se queden en su tierra sufriendo si no les ayudamos”, explica el Arzobispo de Mosul.

"No podemos saber qué ocurrirá pero hasta ahora no hemos visto señales positivas para liberar nuestra tierra y nuestros pueblos. Los militantes islámicos están en la ciudad de Mosul, en la planicie de Nínive, en buena parte de Irak, pero el ejército iraquí no hace nada por liberar estas tierras, no sabemos el motivo exacto por el que no se liberan pero tan sólo hay bombardeos aéreos. Hasta ahora no hemos visto la liberación de alguna zona o al menos un proyecto de liberación", afirma en declaraciones a ACI Prensa.

ORACIÓN POR LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS

Queridos amigos, no nos olvidemos de rezar por los cristianos perseguidos. El lunes, terroristas del Estado Islámico (EI) secuestraron a al menos 90 cristianos en la provincia de Hasaka, en el noreste de Siria. Se teme que ya hayan asesinado a algunos. ¡Oremos siempre por los hermanos que sufren!

"Queridos amigos, no nos olvidemos de rezar por los cristianos perseguidos. El lunes, terroristas del Estado Islámico (EI) secuestraron a al menos 90 cristianos en la provincia de Hasaka, en el noreste de Siria. Se teme que ya hayan asesinado a algunos. ¡Oremos siempre por los hermanos que sufren!"

Ayunar, orar y compartir

CUARESMA. No tiene que ser un tiempo molesto, negativo.

Tomar la palabra PENITENCIA en sentido malo es no saber que significa:


CAMBIO. Y vivir el proyecto de Jesús no puede traernos sino CALIDAD de vida y PLENITUD.
Entramos en una etapa de CUARENTA días para preparar la VIDA TOTAL. Hay que despertar toda nuestra mejor sensibilidad para poder captar lo mejor de la existencia.
Que no se nos pase ningún detalle para darnos cuenta de por dónde pasa la VIDA. Atentos-as a todo lo que nos pueda dar pistas para reconocer al RESUCITADO. Avivar los "fuegos interiores" para que "arda nuestro corazón" cuando Jesús vaya en nuestro caminar.

Y este trabajo debe cooperar nuestro ser ENTERO.

- AYUNAR. No es simplemente "dejar de comer". Es otra cosa. Es tener a nuestro cuerpo en "tensión" para que nos ayude a no compensar con los alimentos lo que tendríamos que incorporar de nuevo en la vida.
Alimentarse es necesario. Ser un "tragón" no nos ayuda a pensar en la nueva vida que nos llama. Ser comedido, comer lo conveniente y en su medida, sí que prepara al cuerpo para nuevas aventuras. Tener "grasas acumuladas" impide "volar". Lograr ser parco y austero en la mesa..sin exagerar,claro.

- LIMOSNA. Tampoco es dar unos euros a quien pide en la calle. Es tener sentido del COMPARTIR. Es darnos cuenta de que será nuestro todo lo que demos. Es "devolver" lo que es de los demás.
Y hacerlo de manera sencilla y fácil.La vida resucitada no se pueda captar con demasiadas cosas en la mochila. "Todo lo que me has dado ya era mío", decía un poeta chileno. Y tenemos mucho que es de los demás,lo tenemos solamente en depósito,no es nuestro. Repartir, donarse...

- ORACIÓN. No es estar charloteando todo el día con Dios. Es Él el que habla. Tenemos que SABER ESCUCHAR.
Destupir los canales que nos unen a la divinidad para que haya una comunicación perfecta. Los sonidos de la vida solo se oyen con el corazón... quitar ruidos e interferencias para captar la "música celestial" que el Dios de la vida siempre está emitiendo.

TRABAJAR estos tres medios durante CUARENTA días para estar muy sensibles a la vida resucitada.

" Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.
Señor,me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza" Salmo 50

Padre Vicente Casañas o.p.
Misionero Dominico en Chile.

Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.


Sal 50, 3-4. 12-13. 18-19
Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, 
por tu inmensa compasión borra mi culpa; 
lava del todo mi delito, 
limpia mi pecado.
Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, 
renuévame por dentro con espíritu firme; 
no me arrojes lejos de tu rostro, 
no me quites tu santo espíritu.
Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.
Los sacrificios no te satisfacen: 
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. 
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; 
un corazón quebrantado y humillado, 
tú no lo desprecias.
Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.

A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
_ «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Palabra del Señor.