jueves, 6 de marzo de 2014

"El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga."




Evangelio según San Lucas 9,22-25.

"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".

Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?" 

Cuaresma, tiempo fuerte para reaccionar ante la realidad del mal. Catequesis semanal del Papa

Este miércoles de Ceniza, el Papa Francisco, rodeado de miles de fieles y peregrinos, inició en Roma el itinerario cuaresmal: “tiempo fuerte de conversión, para vivir con mayor profundidad el bautismo.” El Obispo de Roma precisó que este tiempo somos invitados a tomar mayor conciencia de las maravillas que el Señor realiza por nuestra salvación, disponiendo nuestra mente y nuestro corazón para una actitud de agradecimiento hacia Dios, por cuanto nos da y realiza en favor nuestro. “La cuaresma es un tiempo para recobrar la capacidad de reaccionar ante la realidad del mal, subrayó Francisco, un tiempo propicio para convertirnos al amor del prójimo.” “un amor que genera una actitud de gratitud y de misericordia con el Señor, quien “se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”. (RC-RV)

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco   
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
hoy, Miércoles de Ceniza, comienza el itinerario cuaresmal de cuarenta días que nos conducirá al Triduo pascual, memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor, corazón, centro del misterio de nuestra salvación. Y la cuaresma nos prepara a este momento tan importante y por ello la Cuaresma es un tiempo “fuerte”, un punto de viraje que puede favorecer en cada uno de nosotros el cambio, la conversión, todos nosotros tenemos necesidad de mejorar, de cambiar en positivo, y la cuaresma nos ayuda. Y así salimos de los hábitos cansados y del perezoso acostumbrarse al mal que nos insidia. En el tiempo cuaresmal la Iglesia nos dirige dos importantes invitaciones: tomar conciencia más viva de la obra redentora de Cristo; vivir con mayor empeño el propio Bautismo.

La conciencia de las maravillas que el Señor ha obrado por nuestra salvación dispone nuestra mente y nuestro corazón a una actitud de gratitud hacia Dios, por todo lo que Él nos ha donado, por todo aquello que cumple a favor de su Pueblo y de la humanidad entera. De aquí parte nuestra conversión: ella es la respuesta reconocida al misterio estupendo del amor de Dios. Cuando nosotros vemos este amor que Dios tiene para nosotros, sentimos las ganas de acercarnos a él y esta es la conversión.

Vivir el Bautismo hasta el fondo – esta es la segunda invitación – significa no acostumbrarse a las situaciones de degrado y de miseria que encontramos caminando por las calles de nuestras ciudades y de nuestros países.

Está el riesgo de aceptar pasivamente ciertos comportamientos y de no sorprendernos frente a las tristes realidades que nos rodean. Nos acostumbramos a la violencia, como si fuese una noticia cotidiana descontada; nos acostumbramos a hermanos y hermanas que duermen en la calle, que no tienen un techo para protegerse. Nos acostumbramos a los prófugos en busca de libertad y dignidad, que no son acogidos como se debe. Nos acostumbramos a vivir en una sociedad que pretende menospreciar a Dios, en la que los padres no enseñan más a los hijos a rezar ni a hacerse la señal de la cruz. Yo les pregunto: sus hijos, sus niños ¿saben hacerse el signo de la cruz? Piensen. ¿Sus nietos saben hacerse el signo de la cruz? ¿Se lo han enseñado? Piensen y respóndanse en su corazón. ¿Saben rezar el padrenuestro, saben rezar a la Virgen con el Avemaría? Y respóndanse ustedes. Este acostumbrarse a comportamientos no cristianos y de comodidad ¡nos narcotiza el corazón!

La Cuaresma nos llega como un momento providencial para cambiar ruta, , para recuperar la capacidad de reaccionar ante la realidad del mal que siempre nos desafía. 

La Cuaresma se debe vivir como tiempo de conversión, de renovación personal y comunitaria a través del acercamiento a Dios y de la adhesión confiada al Evangelio. De esta manera también nos permite mirar con nuevos ojos a los hermanos y sus necesidades. Por ello la Cuaresma es un tiempo propicio para convertirse al amor al prójimo; un amor que sepa hacer propia la actitud de gratuidad y de misericordia del Señor, que «se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza» (cf. 2 Cor 8,9) . Meditando sobre los misterios centrales de la fe, la pasión, la cruz y la resurrección de Cristo, nos damos cuenta de que el don sin medida de la Redención se nos ha dado por la iniciativa gratuita de Dios. 
Acción de gracias a Dios por el misterio de su amor crucificado; fe auténtica; conversión y apertura del corazón a los hermanos: éstos son los elementos esenciales para vivir el tiempo de la Cuaresma. En este camino, queremos invocar con especial confianza la protección y la ayuda de la Virgen María: Que sea Ella, la primera creyente en Cristo, la que nos acompañe en los días de intensa oración y de penitencia, para llegar a celebrar, purificados y renovados en el espíritu, el gran misterio de la Pascua de su Hijo. Gracias. 
(CDM, CM, RV- RV)

miércoles, 5 de marzo de 2014

EL AMOR


LOS ENEMIGOS QUE HAY QUE AMAR
El mandamiento nuevo de amar a los enemigos se refiere a los enemigos co-lectivos y también a todo enemigo personal, como lo ilustra la exigencia de no amar sólo «a los que nos aman». Jesús nos invita a superar nuestra ten-dencia natural a no amar más que a los que manifiestan interés y afecto por no-sotros. El amor del cristiano tiene que dirigirse también a todos los que no lo aman y que incluso llegan a hacerle personalmente daño.

¿QUÉ QUIERE DECIR AMAR?
El amor del que habla Jesús no es un cuestión de emoción o de sentimientos. Es una cuestión de actitud benévola, que se traduce en acciones concretas: «orar» por los que nos persiguen, «saludar» a los que no son hermanos nuestros, es decir, desearles la «paz», los bienes mesiánicos prometidos por Dios. En el pasaje paralelo de Lucas, el mandamiento de amar a los enemigos se precisa con otros tres imperativos: «haced bien», «bendecid» y «orad». Para Jesús, «amor» significa entonces benevolencia activa para con todos los hombres, interés por su bien, oración a Dios por ellos.

EL MODELO DIVINO

El discípulo no se convierte en hijo sino en la medida en que obra como el Padre, es decir, en la medida en que ama a su prójimo, incluso a su enemigo, como lo ama el Padre. El mandamiento tiene por objeto di-recto el amor a los enemigos, pero más profundamente recae sobre el ser-hijos. Se nos invita a convertirnos en lo que ya somos: hijos del Padre, o sea, re-producir en nosotros el ser y obrar del Padre para con todos. La paternidad de Dios es portarse como hijos y portarse como hermanos

martes, 4 de marzo de 2014

La Locura del Evangelio

Se dijo: No hagáis el mal.
Yo os digo: Haced el bien.

Se dijo: No derrames sangre.
Yo os digo: Dad vuestra sangre.

Se dijo: Sed buena gente.
Yo os digo: Sed santos.

Se dijo: No hagáis llorar.
Yo os digo: Haced reír.

Se dijo: Bueno sí, pero no tonto.
Yo os digo: Tonto no, pero sí loco

Se dijo: Amar, pero sin pasarse.
Yo os digo: Amar sin límites.

Se dijo: Perdono pero no olvido.
Yo os digo: Dios no tiene memoria.

Se dijo: No tiene perdón de Dios.
Yo os digo: Eso es mentira.

Se dijo: Perdona siete veces.
Yo os digo: Hasta setenta veces siete.

Se dijo: ¿Quién es mi prójimo?
Yo os digo: Quien te necesita.

Se dijo: Fiarse hasta cierto punto.
Yo os digo: El amor cree sin límites.

Se dijo: Hasta aquí hemos llegado.
Yo os digo: Aguanta sin límites.

Se dijo: Perdono pero no olvido.
Yo os digo: Menos mal que Dios sí.

Se dijo: Ayudar pero con prudencia.
Yo os digo: Al que te pide, dale.

Se dijo: Y, ¿qué tengo que hacer?
Yo os digo: Ama y haz lo que quieras

La vida cristiana es simplemente ¡seguir a Jesús! El Papa el martes en Santa Marta

“La Cruz está siempre en el camino cristiano”. Lo afirmó el Papa Francisco en la Misa de la mañana del martes en la Casa de Santa Marta. El Papa centró su homilía en las persecuciones de los cristianos y constató que hoy en día hay más mártires que en los primeros tiempos de la Iglesia. Por lo tanto, precisó que la vida cristiana no es “una ventaja comercial”, sino “simplemente seguir a Jesús”.
 

Jesús apenas había terminado de hablar sobre el peligro de las riquezas y Pedro le pregunta qué recibirán los discípulos que han dejado todo para seguirlo. El Santo Padre desarrolló su homilía partiendo de este diálogo, narrado en el Evangelio de hoy, subrayando que Jesús “es generoso”. En verdad, responde el Señor, “les aseguro que el que haya dejado la familia, la casa, los campos, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno ”. Quizás, comentó el Pontífice, Pedro piensa que “ir detrás de Jesús” sea un “buen negocio”, porque nos hace ganar el cien por uno. Pero Jesús agrega que junto a esta ganancia habrá persecuciones:
 

“Es como si dijese: ‘Sí, ustedes han dejado todo y recibirán aquí, en la tierra, muchas cosas: ¡pero con persecución!’. Como una ensalada con el aceite de la persecución: ¡siempre! Esta es la ganancia del cristiano y este es el camino de quien quiere ir detrás de Jesús, porque es el camino que Él recorrió: ¡Él fue perseguido! Es el camino del abajamiento. Aquello que Pablo dice a los Filipenses: ‘Se abajó. Se hizo hombre y se abajó hasta la muerte, la muerte de cruz’. Esta es precisamente la tonalidad de la vida cristiana”.
 

“Así también en las Bienaventuranzas, continuó el Obispo de Roma, cuando Jesús dice: ‘Bienaventurados cuando los injurien, los persigan por mi causa’, la persecución es una de las Bienaventuranzas”. Los discípulos, recordó “inmediatamente después de la venida del Espíritu Santo, comenzaron a predicar y se iniciaron las persecuciones: “Pedro fue a la cárcel”, Esteban fue asesinado y después “tantos discípulos hasta el día de hoy”. “¡La Cruz – advirtió – está siempre en el camino cristiano!” “Nosotros – recalcó – tendremos muchos hermanos, muchas hermanas, muchas madres, muchos padres en la Iglesia, en la comunidad cristiana”, pero “también tendremos la persecución”:
 

“Porque el mundo no tolera la divinidad de Cristo. No tolera el anuncio del Evangelio. No tolera las Bienaventuranzas. Y así se produce la persecución: con la palabra, las calumnias, las cosas que decían de los cristianos en los primeros siglos, las difamaciones, la cárcel… Nosotros olvidamos fácilmente. Pensemos en tantos cristianos, hace 60 años, en los campos, en las prisiones de los nazis, de los comunistas: ¡tantos! ¡Por ser cristianos! También hoy… ‘Pero hoy tenemos más cultura y no pasan estas cosas’. ¡Pasan! Y yo les digo que hoy en día hay más mártires que en los primeros tiempos de la Iglesia.”
Tantos hermanos y hermanas, prosiguió, “que dan testimonio de Jesús, que ofrecen testimonio de Jesús y son perseguidos”. Cristianos, constató con amargura, que ni siquiera pueden tener la Biblia:
 

“Son condenados porque tienen una Biblia. No pueden hacer la señal de la cruz. Este es el camino de Jesús. Pero es un camino alegre, porque el Señor jamás nos pone a la prueba con más de lo que podemos soportar. La vida cristiana no es una ventaja comercial, no es un hacer carrera: es simplemente ¡seguir a Jesús! Cuando seguimos a  en el testimonio de Jesús. Pensemos también - nos hará bien - en tantJesús sucede esto. Pensemos si tenemos dentro de nosotros el deseo de ser valientesos hermanos y hermanas que hoy – ¡hoy! - no pueden rezar juntos, porque son perseguidos; no pueden tener el libro del Evangelio o una Biblia, porque son perseguidos”.
(RC-RV)

El Papa Francisco cumple un año como Papa

lunes, 3 de marzo de 2014

No se conoce a Dios «de oídas». El Papa destaca la importancia de los Ejercicios Espirituales

Subrayando que los Ejercicios Espirituales son una «experiencia» del amor de Dios, el Papa Francisco recibió a los participantes en la asamblea de la Federación Italiana de Ejercicios Espirituales, este lunes en el 50 aniversario de su fundación. Y subrayó que los hombres de hoy tienen necesidad de encontrar a Dios no «de oídas». «Proponer los Ejercicios Espirituales es invitar a una experiencia de Dios, de su amor y de su belleza». Así comenzó su discurso el Obispo de Roma, señalando que el que «vive los Ejercicios» vuelve «renovado», «transfigurado» a la vida de cada día, al ministerio, a las relaciones cotidianas, llevando consigo el perfume de Cristo»:
 

«Los hombres y las mujeres de hoy en día necesitan encontrar a Dios, conocerlo 'no de oídas’ (cfr. Job 42,5). El servicio de ustedes está dirigido todo a esto y lo hacen ofreciendo espacios y tiempos de intensa escucha de su Palabra en el silencio y en la oración». 


El Papa Bergoglio señaló que las Casas de espiritualidad son lugares privilegiados para esta experiencia espiritual, por lo que deben ser apoyadas para este fin, brindando personal competente:
 

«Aliento a los Pastores de las diversas comunidades para que se preocupen con el fin de que no falten Casas de Ejercicios, donde agentes bien formados y predicadores preparados - dotados de cualidades doctrinales y espirituales - sean verdaderos maestros de espíritu. Sin embargo, no olvidemos nunca que el protagonista de la vida espiritual es el Espíritu Santo. Él sostiene toda iniciativa nuestra de bien y de oración».
 


Y tras recordar que un buen curso de Ejercicios Espirituales contribuye a renovar en el que participa su adhesión incondicional a Cristo y ayuda a comprender que la oración es el medio insustituible de la unión con Él, el Papa concluyó agradeciendo a la mencionada Federación «el precioso servicio» que brindan a «la Iglesia, con el fin de que la práctica de los Ejercicios Espirituales se difunda y sea apoyada y valorada».
(CdM - RV)

¿Qué significa "entrar en la Cuaresma"?

·  Significa comenzar un tiempo de particular compromiso en el combate espiritual que nos opone al mal presente en el mundo, en cada uno de nosotros y a nuestro alrededor. 


·  Quiere decir mirar al mal cara a cara y disponerse a luchar contra sus efectos, sobre todo contra sus causas, hasta la causa última, que es Satanás. 


·  Significa no descargar el problema del mal sobre los demás, sobre la sociedad, o sobre Dios, sino que hay que reconocer las propias responsabilidades y asumirlas conscientemente. En este sentido, resuena entre los cristianos con particular urgencia la invitación de Jesús a cargar cada uno con su propia «cruz» y a seguirle con humildad y confianza (Cf. Mateo 16, 24). 

La «cruz», por más pesada que sea, no es sinónimo de desventura, de una desgracia que hay que evitar lo más posible, sino una oportunidad para seguir a Jesús y de este modo alcanzar la fuerza en la lucha contra el pecado y el mal.


·  Entrar en la Cuaresma significa, por tanto, renovar la decisión personal y comunitaria de afrontar el mal junto a Cristo. La Cruz es el único camino que lleva a la victoria del amor sobre el odio, de la generosidad sobre el egoísmo, de la paz sobre la violencia. 

Desde esta perspectiva, la Cuaresma es verdaderamente una ocasión de intenso compromiso ascético y espiritual fundamentado sobre la gracia de Cristo.



Palabras que pronunció SS Benedicto XVI después de rezar la oración mariana del Ángelus, el domingo, 10 febrero 2008.

De los tratados morales de san Gregorio Magno, papa, sobre el libro de Job

De los tratados morales de san Gregorio Magno, papa, sobre el libro de Job

Hay algunos cuya simplicidad llega hasta ignorar lo que es honrado. Esta simplicidad no es la simplicidad de la inocencia, ya que no los conduce a la virtud de la honradez; pues en la medida en que no saben ser cautos por su honradez, su simplicidad deja de ser verdadera inocencia.

De ahí que Pablo amonesta a los discípulos con estas palabras: Querría que fueseis listos para lo bueno y simples para lo malo. Y dice también: Sed niños para lo malo, pero vuestra actitud sea de hombres hechos.

De ahí que la misma Verdad en persona manda a sus discípulos: Sed sagaces como serpientes y simples como palomas. Nos manda las dos cosas de manera inseparable, para que así la astucia de la serpiente complemente la simplicidad de la paloma y, a la inversa, la simplicidad de la paloma modere la astucia de la serpiente.

Por esto, el Espíritu Santo hizo visible a los hombres su presencia, no sólo con figura de paloma, sino también de fuego. La paloma, en efecto, representa la simplicidad, y el fuego representa el celo. Y así se mostró bajo esta doble figura, para que todos los que están llenos de él practiquen la simplicidad de la mansedumbre, sin por eso dejar de inflamarse en el celo de la honradez contra las culpas de los que delinquen.

domingo, 2 de marzo de 2014

“Dios no se olvida de ninguno de nosotros, ¡de ninguno!”, el Papa este domingo durante el Ángelus

Este domingo al mediodía el Papa Francisco dirigió el rezo del Ángelus. En su alocución previa el Obispo de Roma, recordando especialmente a nuestros hermanos que se encuentran en necesidad, observó que el camino que Jesús indica puede parecer poco realista con respecto a la mentalidad común y a los problemas de la crisis económica; pero, si pensamos bien, nos conduce a la escala justa de valores. “Para hacer que a nadie le falte el pan, el agua, el vestido, la casa, el trabajo, la salud, es necesario que todos nos reconozcamos hijos del Padre que está en el cielo y por lo tanto hermanos entre nosotros, y nos comportemos consecuentemente.”
(RC-RV)
 

Palabras del Papa antes del rezo del Ángelus:
 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Al centro de la Liturgia de este domingo encontramos una de las verdades más confortantes: la divina Providencia. El profeta Isaías la presenta con la imagen del amor materno lleno de ternura. Y dice asi: “¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!” (49,15). ¡Que hermoso es esto! Dios no se olvida de nosotros, de ninguno de nosotros, ¿eh? De ninguno de nosotros, nos recuerda con nombre y apellido. Nos ama y no se olvida. Que hermoso es pensar en esto. Esta invitación a la confianza en Dios encuentra un paralelo en la página del Evangelio de Mateo: “Miren los pájaros del cielo –dice Jesús- ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta.… Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.” (Mt 6,26.28-29).
 

Pero pensando en tantas personas que viven en condiciones de precariedad, o incluso en la miseria que ofende su dignidad, estas palabras de Jesús podrían parecer abstractas, si no ilusorias. ¡En realidad son más que nunca actuales! Nos recuerdan que no se puede servir a dos patrones: Dios y la riqueza. Mientras cada uno busque acumular para sí, jamás habrá justicia. Debemos escuchar bien esto, ¿eh? Mientras cada uno busque acumular para sí, jamás habrá justicia. 

Si en cambio, confiando en la providencia de Dios, buscamos juntos su Reino, entonces a nadie faltará lo necesario para vivir dignamente.
Un corazón ocupado por la furia de poseer es un corazón lleno de esta furia de poseer, pero vacío de Dios. Por eso Jesús ha advertido varias veces a los ricos, porque en ellos es fuerte el riesgo de colocar la propia seguridad en los bienes de este mundo, y la seguridad, la seguridad definitiva, está en Dios. En un corazón poseído por las riquezas, no hay más espacio para la fe. Todo está ocupado por las riquezas, no hay lugar para la fe. Si en cambio se deja a Dios el lugar que le espera, o sea el primer lugar, entonces su amor conduce a compartir también las riquezas, a ponerlas al servicio de proyectos de solidaridad y de desarrollo, como demuestran tantos ejemplos, también recientes, en la historia de la Iglesia

Y así, la Providencia de Dios pasa a través de nuestro servicio a los demás, nuestro compartir con los demás. Si cada uno de nosotros no acumula riquezas solamente para sí sino que las pone al servicio de los demás, en este caso la Providencia de Dios se hace visible como un gesto de solidaridad. Si en cambio alguien acumula solo para sí, ¿qué le pasará cuando será llamado por Dios? No podrá llevarse las riquezas consigo porque -sepan- la mortaja ¡no tiene bolsillos!

Es mejor compartir, porque solamente llevamos al cielo aquello que hemos compartido con los demás.
El camino que Jesús indica puede parecer poco realista con respecto a la mentalidad común y a los problemas de la crisis económica; pero, si pensamos bien, nos conduce a la escala justa de valores. Él dice: “¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?” (Mt 6,25). Para hacer que a nadie le falte el pan, el agua, el vestido, la casa, el trabajo, la salud, es necesario que todos nos reconozcamos hijos del Padre que está en el cielo y por lo tanto hermanos entre nosotros, y nos comportemos consecuentemente. Esto lo recordé en el Mensaje para la Paz del 1 de enero: el camino para la paz es la fraternidad: este caminar juntos, compartir las cosas.
A la luz de la Palabra de Dios de este domingo, invoquemos a la Virgen María como Madre de la divina Providencia. A ella confiamos nuestra existencia, el camino de la Iglesia y de la humanidad. En particular, invoquemos su intercesión para que todos nos esforcemos en vivir con un estilo simple y sobrio, con la mirada atenta a las necesidades de los hermanos más necesitados.
(RC-RV)

CUARESMA 2014.MARCA LA DIFERENCIA

La coherencia heroica del cristiano


Hay ocasiones en las que ser fiel al Evangelio implica el riesgo de un fracaso en la familia, en el trabajo, en la vida social. ¿Qué hacer, entonces?


La pregunta se presenta continuamente en los corazones de muchos católicos. Un empresario sabe que tiene que pagar buenos salarios, pero que así puede perder la competividad y llegar a la quiebra. 

Las situaciones son infinitas. En el fondo de las mismas se esconde la pregunta inicial: ¿qué hacer, cómo actuar? ¿Hasta qué punto vale la pena ser fieles a Cristo cuando luego uno puede quedar abandonado a su suerte, como un soñador derrotado?


Plantear así la cuestión implica un error de perspectivas. Porque con este tipo de preguntas parece que la alternativa está entre ser fieles a Cristo y ser prácticos y realistas. En otras palabras, Cristo queda puesto como un obstáculo a la "realización personal", porque uno llega a pensar que lo que Cristo pide sería "peligroso": seguirle implica dar un salto en el vacío que puede llevar al fracaso.



En realidad, quien conoce de verdad a Cristo, quien sabe lo que Él ha hecho por uno mismo y por todos los hombres, quien aprecia el cielo como la meta auténtica de toda existencia humana, quien siente en su corazón el abrazo de la misericordia, quien vive a fondo la fe y la esperanza, no puede tener miedo.



Cristo es, para el que cree en serio, lo más importante. Más importante que su puesto de trabajo, que su vida matrimonial, que sus seguridades humanas, que su dinero, que su salud.



Es fácil decirlo y parece muy difícil vivir de esta manera. Pero quien ama de veras, y amamos de veras cuando nos sentimos muy amados por un Dios bueno, es capaz de eso y de mucho más.



Los mártires son, en ese sentido, un ejemplo luminoso: están dispuestos a perder la propia vida en manos de perseguidores asesinos antes que renunciar a Cristo. Han vivido la coherencia heroica del cristiano.



La vida de tantos mártires, hombres y mujeres, sirve de luz para la vida de todo bautizado. Su testimonio es la consecuencia de quien sabe lo que podemos leer en uno de los textos más hermosos de quien lo dejó todo por Cristo, Pablo de Tarso:



"¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada? Como dice la Escritura: ´Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero´. Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro" (Rm 8,35-39).



Después de dos mil años, podemos decir, desde una experiencia que salva, que ni los impuestos, ni las amenazas, ni el paro, ni las ideas dominantes son suficientes para hacer que nos apartemos de quien nos ha dado su Cuerpo y su Sangre para salvarnos, de quien nos invitó a ser, para siempre, sus amigos.

Evangelio según San Mateo 6,24-34. No se puede servir a dos señores.


Dijo Jesús a sus discípulos:
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?
¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.
Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: '¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?'.
Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.
No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción. 

sábado, 1 de marzo de 2014

"La obra de arte del Señor, el hombre, no ha terminado con la Creación: ¡Continúa!", El Papa el viernes en Santa Marta

 Detrás de la casuística hay siempre una trampa contra nosotros y contra Dios. Lo afirmó el Papa Francisco la mañana del viernes en la Misa en la Casa de Santa Marta. El Papa, comentando el Evangelio del día, se detuvo en la belleza del matrimonio y advirtió que es necesario acompañar, no condenar, a todos los que experimentan el fracaso del propio amor. El Obispo de Roma repitió que Cristo es el Esposo de la Iglesia y por lo tanto no se pueden comprender a uno sin el Otro.
 

Los doctores de la ley buscan poner trampas a Jesús para “quitarle la autoridad moral”. El Santo Padre se inspiró en el Evangelio de hoy para ofrecer una catequesis sobre la belleza del matrimonio. 

Los fariseos, observó, se presentan a Jesús con el problema del divorcio. Su estilo, constató, es siempre el mismo: “la casuística”, “¿Es esto lícito o no?
“Siempre el pequeño ejemplo. Y ésta es la trampa: detrás de la casuística, detrás del pensamiento casuístico, hay siempre una trampa. ¡Siempre! Contra la gente, contra nosotros y contra Dios, ¡siempre! ‘Pero ¿es lícito hacer esto? ¿Repudiar a la propia esposa?’. Y Jesús responde, preguntándoles qué decía la ley y explicando porque Moisés hizo aquella ley. Pero no se detuvo allí: de la casuística va al centro del problema y aquí precisamente se dirige a los días de la Creación. Es muy hermosa aquella referencia del Señor: ‘Desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne’”.
 


El Señor, continuó el Pontífice, “se refiere a la obra maestra de la Creación” que son justamente el hombre y la mujer. Y Dios, agregó, “no quería al hombre solo, lo quería” con “su compañera de camino”. Es un momento poético, observó, cuando Adán encuentra a Eva: “Es el inicio del amor: vayan juntos como una sola carne”. El Señor, precisó, “toma siempre el pensamiento casuístico y lo lleva al inicio de la revelación”. Por otro lado, explicó, “esta obra de arte del Señor no ha terminado allí, en los días de la Creación, porque el Señor ha elegido este ícono para explicar el amor que Él tiene hacia su pueblo”. 

Hasta tal punto, recordó, que “cuando el pueblo no es fiel" Él "le habla, con palabras de amor”:
“El Señor toma este amor de la obra de arte de la Creación para explicar el amor que tiene con su pueblo. Y algo más: cuando Pablo tiene necesidad de explicar el misterio de Cristo, lo hace también en relación, en referencia a su Esposa: porque Cristo está casado, Cristo estaba casado, había desposado a la Iglesia, su pueblo. 

Como el Padre había desposado al Pueblo de Israel, Cristo desposó a su pueblo. Ésta es la historia del amor, ¡ésta es la historia de la obra de arte de la Creación! Y ante este recorrido de amor, a este ícono, la casuística cae y se convierte en dolor. Pero cuando este dejar el padre y la madre y unirse a una mujer, hacerse una sola carne e ir adelante y este amor fracasa, porque tantas veces fracasa, debemos sentir el dolor del fracaso, acompañar a aquellas personas que han tenido este fracaso en el propio amor. ¡No condenar! ¡Caminar con ellas! Y no hacer casuística con su situación”.

Cuando uno lee esto, reflexionó luego el Papa, “piensa en este diseño de amor, este camino de amor del matrimonio cristiano, que Dios ha bendecido en la obra de arte de su Creación”. Una “bendición – advirtió – que jamás ha sido quitada. ¡Ni siquiera el pecado original la ha destruido!”.

 Cuando uno piensa en esto, “ve cuan bello es el amor, cuan bello es el matrimonio, cuan bella es la familia, cuan bello es este camino y cuanto amor, cuanta cercanía tenemos que tener con los hermanos y las hermanas que en la vida han tenido la desgracia de un fracaso en el amor”. Citando a San Pablo, Francisco subrayó la belleza “del amor que Cristo tiene por su esposa, ¡la Iglesia!”:

“¡También aquí debemos estar atentos para que el amor no fracase! No hablar de un Cristo demasiado ‘solterón’: ¡Cristo desposó a la Iglesia! No se puede entender a Cristo sin la Iglesia y no se puede entender a la Iglesia sin Cristo. Éste es el gran misterio de la obra de arte de la Creación. Que el Señor nos dé a todos nosotros la gracia de entenderlo y también la gracia de jamás caer en estas actitudes casuísticas de los fariseos, de los doctores de la ley”. (RC-RV)

viernes, 28 de febrero de 2014

“El cristiano incoherente escandaliza y el escándalo mata”, el Papa el jueves en Santa Marta

En su homilía de hoy en la Casa de Santa Marta el Papa Francisco empleó palabras fuertes inspirándose en la Confirmación administrada durante la Misa. Quien recibe este Sacramento – afirmó el Santo Padre – “manifiesta su deseo de ser cristiano. Ser cristiano significa dar testimonio de Jesucristo”, es una persona que “piensa como cristiano, siente como cristiano y actúa como cristiano. Y ésta es la coherencia de vida de un cristiano”. Alguien – observó – puede decir que tiene fe, “pero si carece de una de estas cosas, no existe en él lo cristiano”, “es algo que no funciona, hay una cierta incoherencia”. Y los cristianos “que viven en la incoherencia, hacen mucho daño”:

“Hemos escuchado lo que el apóstol Santiago dice a algunos incoherentes, que presumían de ser cristianos, pero explotaban a sus empleados, y les dijo: ‘Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo’. El Señor es fuerte. Si alguno escucha esto, puede pensar: ‘¡Eso lo ha dicho un comunista!’. ¡No, no, lo ha dicho el apóstol Santiago! Es la Palabra del Señor. Es la incoherencia. Y cuando la coherencia cristiana no existe y se vive con esta incoherencia, se produce escándalo. Y los cristianos que no son coherentes hacen mucho escándalo”.

“Jesús – prosiguió el Pontífice – habla con mucha fuerza contra el escándalo: ‘Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar’. Un cristiano incoherente hace tanto daño” y “el escándalo mata”. “Muchas veces – agregó el Obispo de Roma - hemos escuchado: ‘Pero padre, yo creo en Dios, pero no en la Iglesia, porque ustedes cristianos dicen una cosa y hacen otra’”. O también: “Yo creo en Dios, pero no en ti”. “Esa es la incoherencia”:

“Si te encuentras ante – ¡imaginemos! – ante un ateo y éste te dice que no cree en Dios, tu puedes leerle una biblioteca entera, donde está escrito que Dios existe y también probar que Dios existe, y el ateo no tendrá fe. Pero si delante de este ateo das testimonio de coherencia de vida cristiana, algo comenzará a moverse en su corazón. Será precisamente tu testimonio lo que lo llevará a esa inquietud sobre la que el Espíritu Santo obra. Es una gracia que todos nosotros, toda la Iglesia debe pedir: ‘Señor, que seamos coherentes’”.

Entonces, concluyó Francisco, es necesario rezar, “porque para vivir en la coherencia cristiana es necesaria la oración, porque la coherencia cristiana es un don de Dios y debemos pedirla”: “¡Señor, que yo sea coherente! ¡Señor, que yo jamás escandalice, que yo sea una persona que piensa como cristiano, que sienta como cristiano, que actúe como cristiano!”. Y que cuando caigamos por nuestra debilidad, que pidamos perdón:

“Todos somos pecadores, todos, pero todos tenemos la capacidad de pedir perdón. ¡Y Él jamás se cansa de perdonar! Tener la humildad de pedir perdón: ‘Señor, no he sido coherente. ¡Perdón!’. Ir adelante en la vida con coherencia cristiana, con el testimonio de aquel que cree en Jesucristo, que sabe que es pecador, pero que tiene el coraje de pedir perdón cuando se equivoca y que tiene tanto miedo de escandalizar. Que el Señor de esta gracia a todos nosotros”. (RC-RV)